{"id":40106,"date":"2017-04-06T08:10:07","date_gmt":"2017-04-06T06:10:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/espiritualidad-vicenciana-humanismo\/"},"modified":"2017-01-06T18:54:40","modified_gmt":"2017-01-06T17:54:40","slug":"espiritualidad-vicenciana-humanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-humanismo\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Humanismo"},"content":{"rendered":"<h2><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399888\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/jesu-cristo-vida-nuestra\/ojos-jesucristo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"ojos-jesucristo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=300%2C158&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399888 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>1. Encuadramiento<\/h2>\n<p>El humanismo nace y se desarrolla en la \u00e9po\u00adca del Renacimiento (XIV-XVII, que es el marco hist\u00f3rico en que debe situarse el movimiento de las Letras y de las Artes. Pero el humanismo con\u00adtiene expresiones m\u00e1s amplias que las puramente literarias registradas en los \u00e1mbitos renacentistas; abarca tambi\u00e9n manifestaciones de signo reli\u00adgioso, muchas de ellas contradictorias. Por su propia naturaleza, el humanismo centra la aten\u00adci\u00f3n en el hombre, el ser m\u00e1s cualificado de la cre\u00adaci\u00f3n, dotado de libertad para disponer de su pro\u00adpio destino. La complejidad del humanismo se deriva de los distintos enjuiciamientos que el hom\u00adbre ha hecho de s\u00ed mismo a lo largo de la histo\u00adria, sobre todo a partir del siglo XIX. Fue F. J. Niet\u00adhammer, en 1808, quien us\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino \u00abhumanismo\u00bb para justificar, como dice G. Bof, \u00abla vieja ense\u00f1anza media frente a las es\u00adcuelas de formaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n racionalista y su orientaci\u00f3n prevalentemente t\u00e9cnica\u00bb.<\/p>\n<p>Existen formas variadas de humanismo vin\u00adculadas estrechamente a la creencia religiosa o enfrentadas con ella. Tanto en los tiempos anti\u00adguos como en los modernos, encontramos culti\u00advadores del esp\u00edritu que no se distinguen por la confesi\u00f3n de un mismo \u00abcredo\u00bb, ni por el mismo grado de solidaridad con sus semejantes, sino por la simple exaltaci\u00f3n del hombre, aunque sea con la negaci\u00f3n de Dios e incluso del hombre mismo. Niegan primero a \u00e9ste, para engrandecer luego su poder transformador del mundo. Afir\u00adman la oposici\u00f3n entre Dios y el hombre, quien no llegar\u00e1 jam\u00e1s a ser \u00e9l mismo mientras dependa de la voluntad de un Ser Supremo. Com\u00adprende, por lo tanto, el humanismo corrientes de fe y cultura imposibles de reducir a un mismo canon, que la historia de la filosof\u00eda ha tratado de clasificar, aunque queden todav\u00eda pendientes muchas cuestiones relativas a la concepci\u00f3n del hombre y de su ser en el mundo. La relaci\u00f3n hombre-mundo es el planteamiento radical de los humanistas ateos, que ven en \u00abla muerte de Dios\u00bb la suprema reafirmaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>No es nuestro prop\u00f3sito hacer un elenco de \u00abhumanismos\u00bb aparecidos en la historia. Ser\u00eda \u00e9ste un tratamiento largo, ajeno adem\u00e1s al fin de esta obra. Nuestro trabajo no es tan ambicioso ni tan complicado; se limita \u00fanicamente al estudio de tres aspectos del humanismo conocido y prac\u00adticado por san Vicente de Pa\u00fal: el literario, el cris\u00adtiano y el devoto. Pasamos por alto las tesis de\u00adfendidas por Burckhardt, Hegel, Feuerbach, Marx, Nietzsche, Freud, Maritain, Heiddeger, Sartre, Foucault, etc., que han hecho del humanismo ob\u00adjeto preferencial de sus estudios.<\/p>\n<p>Encuadrado en el contexto cultural y religio\u00adso del s. XVII, Vicente de Pa\u00fal no escapa de las influencias literarias, sociales y religiosas de su \u00e9poca; a\u00fan m\u00e1s, se hace eco de ese movimien\u00adto cultural, espiritual y art\u00edstico que floreci\u00f3 en Italia, durante el s. XV, y se extendi\u00f3 posterior\u00admente a otros pa\u00edses europeos. El humanismo vi\u00adcenciano se caracteriza por lo que hoy llamamos \u00abla civilizaci\u00f3n del amor\u00bb. Su originalidad consis\u00adte en el cultivo de la fe y de la caridad, virtudes que parten y se dirigen a Dios, pero que tienen al hombre como escenario de operaciones. En esta l\u00ednea teologal, el compromiso caritativo so\u00adcial vicenciano comunica a la acci\u00f3n los rasgos que debieran definir la conducta humano-cristiana en dependencia con Dios y en solidaridad fraterna con toda la humanidad. Hacia la promoci\u00f3n integral del hombre se orientan todos los esfuerzos del \u00abge\u00adnio de la caridad\u00bb. Sus obras demuestran la for\u00adma de humanismo que \u00e9l profes\u00f3, convirti\u00e9ndo\u00adle en testigo excepcional del amor de Cristo a la humanidad entera. Es imposible entender su com\u00adpromiso en el mundo sin esta \u00f3ptica de fe y de amor: parte del servicio a Jes\u00fas en la persona de los pobres, dotados de eminente dignidad. Las expresiones vivas literarias no son m\u00e1s que ex\u00adplosiones de fervor en un momento dado. Lo que cuenta es la caridad teologal, m\u00e1ximo exponen\u00adte del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb.<\/p>\n<h2>2. Humanismo literario<\/h2>\n<p>Aunque no sea \u00e9ste el campo principal de san Vicente, no faltan autores que le consideran un \u00abcl\u00e1sico\u00bb de las letras francesas. Es cierto que no cultiv\u00f3 nunca, de manera expresa, las formas li\u00adterarias; es m\u00e1s, se mof\u00f3 de la literatura barata que se pierde en palabras y en conceptos re\u00adbuscados, dif\u00edciles de entender por falta de clari\u00addad y sobra de sutileza; detest\u00f3 los artificios ver\u00adbales y doctrinales, manteni\u00e9ndose siempre en la l\u00ednea de la naturalidad y de la espontaneidad. Sin embargo, los estudiosos de su palabra escri\u00adta y hablada lo tienen como un maestro del g\u00e9\u00adnero epistolar y del arte oratorio. Algunas de sus piezas figuran en las antolog\u00edas o florilegios lite\u00adrarios, piezas f\u00e1cilmente detectables por su esti\u00adlo y unci\u00f3n inconfundibles.<\/p>\n<p>Aunque no aparezca en la lista de los huma\u00adnistas cultivadores de las Letras y de las Artes, ni escribiera ninguna obra como Erasmo de Rot\u00adterdam, Juan Luis Vives o Montaigne, nadie du\u00adda de su inter\u00e9s por el hombre, a quien dedic\u00f3 lo mejor de su vida y de su trabajo. Se preocup\u00f3 por el hombre completo, por su destino temporal y eterno, por su felicidad terrena y celestial.<\/p>\n<h3>La palabra escrita y hablada<\/h3>\n<p>Pocos han despachado tanta correspondencia como Vicente de Paul. Se calcula que salieron fir\u00admadas de su pu\u00f1o y letra m\u00e1s de treinta mil car\u00adtas, aunque no todas, sino una m\u00ednima parte, ha\u00adyan llegado a nosotros. Del conjunto epistolar no todas fueron escritas personalmente por \u00e9l; al\u00adgunas fueron dictadas a sus secretarios, o en\u00adtregadas en borrador. Son pocas las cartas de ju\u00adventud que conservamos, pero numerosas las pertenecientes a la edad madura, lo que nos per\u00admite hacer un juicio valorativo de sus cualidades m\u00e1s sobresalientes, sin detenernos en otros do\u00adcumentos escritos como reglamentos y esque\u00admas de predicaci\u00f3n, que tambi\u00e9n revelan su capacidad literaria y de comunicaci\u00f3n. Algunas disposiciones del Reglamento de Ch\u00e2tillon (cf. X, 575-588) sirven por s\u00ed solas para probar no el humanismo como ciencia dial\u00e9ctica, sino como ejercicio pr\u00e1ctico y organizado de caridad en favor del pobre.<\/p>\n<p>En particular, las cartas de la cautividad (cf. 1, 75- 88) revelan un dominio del g\u00e9nero literario de las \u00abturqueries\u00bb francesas o de la novela picaresca espa\u00f1ola. La producci\u00f3n epistolar de la edad ma\u00addura confirma su viveza de imaginaci\u00f3n, la facili\u00addad para pasar de un asunto a otro y la capacidad para impresionar al lector. Con frecuencia, una sentencia final resume toda la argumentaci\u00f3n lle\u00advada a lo largo de la misiva. Pero, si es admirable la t\u00e9cnica con que avanza en la escritura, impre\u00adsiona a\u00fan m\u00e1s la fuerza con que describe situa\u00adciones urgentes de ayuda caritativa. No encon\u00adtramos en la correspondencia vicenciana ni una sola carta en la que no despache alg\u00fan asunto es\u00adpiritual, econ\u00f3mico o de gobierno que no guarde relaci\u00f3n con el servicio al pobre. El tema del hambre, de la guerra o de la peste llena cientos de papeles cuya firma inconfundible delata a su au\u00adtor.<\/p>\n<p>En el arte oratorio es indiscutible su autoridad. Vicente de Pa\u00fal posee las cualidades requeridas en un orador que intenta ense\u00f1ar, conmover y convertir al auditorio. El secreto de su elocuen\u00adcia se esconde en la unci\u00f3n con que explica la Pa\u00adlabra de Dios y la aplica a situaciones reales del momento. Se advierten diferencias notables en\u00adtre los oradores del s. XVII y la elocuencia senci\u00adlla del Sr. Vicente. Basta comparar algunos ser\u00admones de aquel tiempo con las conferencias del Santo para persuadirse de la distancia que les se\u00adparaba. El Fundador de la Misi\u00f3n y de la Caridad reprocha algunos m\u00e9todos de exponer la Palabra de Dios, que eran m\u00e1s un alarde de erudici\u00f3n al\u00adtisonante que un medio de comunicaci\u00f3n prove\u00adchoso. \u00a1Qu\u00e9 derroche de facundia para no acla\u00adrar nada! Hasta el mismo La Bruy\u00e9re ridiculiza a los vocingleros del p\u00falpito.<\/p>\n<p>Hubo, sin embargo, brillantes excepciones co\u00admo Benigno Bossuet, miembro de las Conferen\u00adcias de los martes y admirador de la sencillez vi\u00adcenciana. Nuestro reformador del p\u00falpito no se detiene en descripciones ampulosas ni preten\u00adde, principalmente, deleitar los o\u00eddos de sus oyen\u00adtes; se rige por las reglas del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb, ingeniado por \u00e9l mismo (cf. XI, 164-187; 191-195). Las conferencias a los misioneros, a las Hijas de la Caridad y a las Damas de la Caridad est\u00e1n pro\u00adnunciadas seg\u00fan las normas de dicho m\u00e9todo, en el que no se sabe qu\u00e9 admirar m\u00e1s, si el ingenio del orador, o su profundidad sencilla. En todo ca\u00adso, destaca por el tono familiar y coloquial, \u00abrico en doctrina y chispeante de humor\u00bb, como co\u00admenta H. Br\u00e9mond.<\/p>\n<p>Son tan abundantes los textos antol\u00f3gicos vi\u00adcencianos que ellos solos ocupan ya gran parte de este Diccionario. Pero \u00bfc\u00f3mo silenciar aque\u00adlla inesperada evocaci\u00f3n al P. Bourdaise tan lle\u00adna de patetismo?: <em>\u00abRecemos por el P. Boudaise, hermanos m\u00edos, por el P. Bourdaise que se en\u00adcuentra tan lejos y tan solo y que, como sab\u00e9is, ha engendrado para Jesucristo, con tanto es\u00adfuerzo y fatiga, a un gran n\u00famero de aquellas po\u00adbres gentes del pa\u00eds en que se encuentra. Padre Bourdaise, \u00bfsigue usted todav\u00eda vivo o no? Si es\u00adt\u00e1 vivo, \u00a1quiera Dios conservarle la vida! \u00a1Si est\u00e1 ya en el cielo, ruegue por nosotros!\u00bb <\/em>(XI, 377) . Br\u00e9\u00admond comenta a prop\u00f3sito de este recuerdo emo\u00adcionado: \u00abTal pasaje que yo habr\u00e9 tal vez revela\u00addo a m\u00e1s de un lector, \u00bfno deber\u00eda ya sernos fa\u00admiliar a todos y desde nuestros a\u00f1os de colegio? \u00bfNo es digno de ser comparado con otras tres ma\u00adravillas del g\u00e9nero: David llorando a Jonat\u00e1n: Mon\u00adtes Gelboe; Virgilio: Heu si qua fata, y san Ber\u00adnardo en la oraci\u00f3n f\u00fanebre de su hermano?\u00bb<\/p>\n<p>Ni en las cartas ni en las conferencias vicen\u00adcienes se observa el menor atisbo de erudici\u00f3n pagana, como es constatable en otros autores de la \u00e9poca: Pedro de B\u00e9rulle, Francisco de Sa\u00adles y Juan Pedro Le Camus, por citar s\u00f3lo algu\u00adnos cl\u00e9rigos m\u00e1s renombrados del humanismo devoto. Trat\u00e1ndose de Vicente de Pa\u00fal, hasta du\u00addamos de algunas citas de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica que los amanuenses de las conferencias ponen en boca de su admirado orador. M\u00e1s que en la erudici\u00f3n pagana, su humanismo se inspira en el Evangelio y en el coraz\u00f3n humano, en la sabidu\u00adr\u00eda popular e, incluso, en ciertas formas de humor con que ironiza la ingenuidad de las gentes cr\u00e9\u00addulas, cualidades heredadas del propio tempera\u00admento y de la observaci\u00f3n directa de los pueblos; son tambi\u00e9n parte de la formaci\u00f3n recibida en los peque\u00f1os centros de ense\u00f1anza y en las au\u00adlas universitarias que frecuent\u00f3. Los ambientes escolares estaban entonces invadidos de esp\u00edri\u00adtu human\u00edstico. A pesar de esta influencia en \u00e9l, el suyo quedar\u00eda desfigurado si lo reduj\u00e9semos a f\u00f3rmulas literarias, o no lo convirti\u00e9semos en simple veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n humana y en exponente de cordialidad.<\/p>\n<h2>3. Humanismo cristiano<\/h2>\n<p>En la \u00e9poca de san Vicente se dan dos fren\u00adtes de pensamiento humanista, de signo contra\u00adrio, capitaneados, el primero por hombres de fe profunda que hacen de la religi\u00f3n su alimento co\u00adtidiano; y el segundo por los autores del \u00abliberti\u00adnaje\u00bb. Cada uno por su parte configura dos for\u00admas antag\u00f3nicas de humanismo, diferenciado en su doctrina y en la pr\u00e1ctica moral. San Vicente se hace eco de las dos posturas que provocan en el pueblo reacciones distintas, seg\u00fan provengan de un partido o de otro. \u00c9l no permanece como un expectador pasivo, sino que toma posici\u00f3n ante la defensa o condenaci\u00f3n de los principios de fe y de vida cristiana debatidos en la sociedad. La oraci\u00f3n y el estudio le dictan la pol\u00edtica que ha de seguir frente a los defensores o destructores de la fe y de la moral.<\/p>\n<p>El \u00ablibertinaje\u00bb reviste varias caras, unas m\u00e1s furibundas contra la fe, otras m\u00e1s tolerantes pero igualmente demoledoras de las buenas costumbres. La m\u00e1s encarnizada llega a negar la existencia de Dios y a ridiculizar la religi\u00f3n, dan\u00addo paso al ate\u00edsmo de \u00e9pocas posteriores. La m\u00e1s benigna resulta, por lo dem\u00e1s, sat\u00edrica con\u00adtra la \u00e9tica cristiana. Unos y otros abogados del \u00ablibertinaje\u00bb obran siempre en nombre de la ra\u00adz\u00f3n separada de la fe y profesan la moral epic\u00fa\u00adrea, para la que no hay nada prohibido y todo est\u00e1 permitido. La irrisi\u00f3n y la burla son armas empleadas por los libertinos exacerbados, que se ceban en el pecado de los cat\u00f3licos para des\u00adprestigiar a la Iglesia necesitada de reforma.<\/p>\n<p>Existe una forma solapada de \u00ablibertinaje\u00bb que puede introducirse en las comunidades reli\u00adgiosas y que se traduce en indolencia y pereza es\u00adpiritual-apost\u00f3lica, vicios contrarios al celo misio\u00adnero. San Vicente alude a ellos cuando pone en guardia a sus compa\u00f1eros de los males que aca\u00adrrear\u00e1n en el futuro los \u00abesp\u00edritus muelles y re\u00adgalados\u00bb. Se pregunta el Santo delante de la comunidad: \u00abY \u00bfqui\u00e9nes ser\u00e1n los que intenten disuadirnos de estos bienes que hemos comen\u00adzado? Ser\u00e1n esp\u00edritus libertinos, libertinos, liber\u00adtinos, que s\u00f3lo piensan en divertirse y, con tal que haya de comer, no se preocupan de nada m\u00e1s\u00bb (XI, 397). Advierte el copista que mientras esto dec\u00eda, el orador hac\u00eda muecas tratando de imi\u00adtar a los indolentes y cobardes.<\/p>\n<p>El talento avispado del Sr. Vicente desen\u00admascara con habilidad los males derivados del humanismo descristianizado, pero donde pone \u00e9nfasis es en la proclamaci\u00f3n de los valores del Evangelio, \u00fanicos capaces de llevar al hombre a la felicidad completa. El humanismo cristiano ve al hombre como \u00abimagen de Dios\u00bb y agente prin\u00adcipal de su realizaci\u00f3n. Para el humanista cristia\u00adno, el hombre es portador de bienaventuranza eterna; constituido \u00abhijo en el Hijo\u00bb, se hace \u00abhe\u00adredero de Dios y coheredero de Cristo\u00bb (Rm 8, 17), Su dignidad y vocaci\u00f3n no pueden ser m\u00e1s ex\u00adcelsas, cualesquiera que sean su condici\u00f3n y es\u00adtado, su raza y su color. Todos est\u00e1n llamados al Reino de Dios, un Reino que comienza en el tiem\u00adpo y llega a su plenitud en la eternidad.<\/p>\n<p>La dignidad humana inspira al humanista cris\u00adtiano un sentimiento de \u00aboptimismo\u00bb, a pesar de las limitaciones que rodean al hombre. Como bien se ha dicho, el dogma central del humanista cris\u00adtiano no es el pecado original, sino la redenci\u00f3n por la que el hombre queda salvado; no se niega la fra\u00adgilidad de la naturaleza humana, herida por el pe\u00adcado, pero se exalta la capacidad del hombre pa\u00adra transformar el mundo y realizarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>San Vicente no se distingue precisamente por el \u00aboptimismo\u00bb hacia el hombre, como san Fran\u00adcisco de Sales, aunque proclama su excelsa vocaci\u00f3n de redimido y salvado por Jesucristo. Destaca por otros conceptos reducibles a tres cap\u00edtulos, sobre los que basa su compromiso hu\u00admano y cristiano. Se trata de tres factores que in\u00adtegran su \u00abfe y experiencia\u00bb. Constituyen adem\u00e1s la base de una antropolog\u00eda teol\u00f3gica llevada a la acci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Factores teol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos y biogr\u00e1ficos<\/h3>\n<p>El trabajo de Dios dentro y fuera de s\u00ed mismo es la argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica primera que asien\u00adta las bases del humanismo vicenciano. Se pre\u00adgunta el Santo por qu\u00e9 Dios ha trabajado, traba\u00adja y trabajar\u00e1 incesantemente, y se responde: <em>\u00abPor el hombre, por el hombre solamente, por conservarle la vida y por remediar todas sus ne\u00adcesidades. El Padre y el Hijo no han dejado nun\u00adca de dialogar, y ese amor mutuo ha producido eternamente al Esp\u00edritu Santo, por el que han si\u00addo, son y ser\u00e1n distribuidas todas las gracias a los hombres\u00bb <\/em>(IX, 444s).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del mundo son fruto de la Sabidur\u00eda divina y est\u00e1n referidas al hombre, que ha de completar con su trabajo la \u00abepopeya\u00bb m\u00e1s grandiosa de Dios. Como miem\u00adbro de la gran comunidad humana y a semejan\u00adza de Dios, el hombre construye por medio del trabajo y del di\u00e1logo la ciudad terrena, donde ha de reinar la fraternidad y la paz estable. La vin\u00adculaci\u00f3n entre Dios y el hombre, entre el trabajo divino y humano, no coarta la libertad del ser ra\u00adcional ni impide su plenificaci\u00f3n. Para san Vicen\u00adte, es inconcebible un humanismo donde est\u00e9 ausente Dios. Por el contrario, es tanto m\u00e1s ver\u00addadero cuanto m\u00e1s posibilita al hombre su aspi\u00adraci\u00f3n a alcanzar a su Creador. El <em>horno faber <\/em>se perfecciona con el <em>horno christianus, <\/em>destinado a gozar de Dios por la obra redentora de Jesucris\u00adto. La humanidad entera gime con dolores de par\u00adto hasta verse liberada de la servidumbre de la co\u00adrrupci\u00f3n (cf. Rm 8, 20-21).<\/p>\n<p>El misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo es el argumento teol\u00f3gico decisivo del humanismo vi\u00adcenciano; de su contemplaci\u00f3n surge el movi\u00admiento incesante y envolvente del amor a Dios y al hombre. \u00abImagen de Dios invisible\u00bb (Col 1, 5), Cristo es el hombre perfecto que, asumiendo la naturaleza humana, eleva al hombre a la cate\u00adgor\u00eda de hijo adoptivo de Dios, cualidad que engrandece la dignidad del redimido. Como hom\u00adbre perfecto, Jes\u00fas \u00abtrabaj\u00f3 con manos de hom\u00adbre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, obr\u00f3 con voluntad de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hom\u00adbre\u00bb (GS 22). San Vicente hab\u00eda comentado que el Creador, Padre de todos, \u00abquiso poner en no\u00adsotros el germen del amor, que es la semejan\u00adza, para que no nos excus\u00e1semos diciendo que no podr\u00edamos pagarle jam\u00e1s. Ese enamorado de nuestros corazones, al ver que, por desgracia, el pecado hab\u00eda estropeado y borrado esa seme\u00adjanza, quiso romper todas las leyes de la natu\u00adraleza para reparar ese da\u00f1o, pero con la ven\u00adtaja maravillosa de que\u2026 quiso, con el mismo proyecto, que le am\u00e1semos, hacerse semejante a nosotros y revestirse de nuestra misma hu\u00admanidad\u00bb (XI, 65).<\/p>\n<p>S\u00f3lo el amor fabrica el humanismo verdade\u00adro. El Hijo de Dios as\u00ed lo demostr\u00f3 muriendo en cruz por la salvaci\u00f3n de todos. Por eso a\u00f1ade san Vicente: \u00ab<em>S\u00f3lo nuestro Se\u00f1or ha podido dejarse arrastrar por el amor a las criaturas hasta dejar el trono de su Padre para venir a tomar un cuerpo sujeto a las debilidades. Y \u00bfpara qu\u00e9? Para esta\u00adblecer entre nosotros, por su ejemplo y su palabra, la caridad con el pr\u00f3jimo. Ese amor fue el que lo crucific\u00f3 y el que hizo esta obra maravillosa de nuestra redenci\u00f3n\u00bb <\/em>(XI, 555). As\u00ed pues, la encar\u00adnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n de Cristo establecen los pi\u00adlares de la caridad, nota distintiva del humanismo cristiano.<\/p>\n<p>El s\u00edmil del cuerpo desarrollado por san Pa\u00adblo, 1 Cor 12, 12-30, presenta el tercer argu\u00admento teol\u00f3gico. Por motivos de fe y de amor, el creyente se compromete a vivir la compa\u00adsi\u00f3n evang\u00e9lica con los necesitados. Cristo es la cabeza de este cuerpo, y los dem\u00e1s son miembros unos de otros. Por consiguiente, to\u00addos tienen que padecer juntos. Lo contrario sig\u00adnificar\u00e1 <em>\u00abno tener caridad, ser cristianos en pin\u00adtura, carecer de humanidad, ser peor que las bestias\u00bb <\/em>(XI, 561).<\/p>\n<p>Los argumentos teol\u00f3gicos referidos mueven a la solidaridad en un mundo atiborrado de po\u00adbres. Ante tanta miseria urge el compromiso ca\u00adritativo social, promovido ni m\u00e1s ni menos que por los factores sociol\u00f3gicos, econ\u00f3micos, culturales y religiosos que condicionan el humanismo vi\u00adcenciano. El factor teol\u00f3gico requiere la compa\u00ad\u00f1\u00eda del sociol\u00f3gico. El hambre, las guerras, la pes\u00adte, la incultura humana y religiosa son datos que mueven a la solidaridad con los hermanos. Seg\u00fan san Vicente, se impone la pr\u00e1ctica de la justicia, como acci\u00f3n primera, pues <em>\u00abno puede haber ca\u00adridad si no va acompa\u00f1ada de justicia\u00bb <\/em>(II, 48); adem\u00e1s <em>\u00ablos deberes de la justicia son preferibles a los de la caridad\u00bb <\/em>(VII, 525).<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n puede asegurar que hace caridad y no justicia cuando ayuda a los pobres de extre\u00adma pobreza? La entrega a Dios para servir a su Hijo Jesucristo en la persona de los necesitados es la demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica del humanismo vi\u00adcenciano, que es una forma de reivindicar la dig\u00adnidad del hombre, apostando por \u00e9l todos los te\u00adsoros del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>Finalmente, el factor biogr\u00e1fico contribuye a completar el humanismo de san Vicente. Su ori\u00adgen campesino, el sacerdocio, el encuentro con Jes\u00fas evangelizador de los pobres, la dedicaci\u00f3n a la Misi\u00f3n y a la Caridad, etc., son otros tantos datos que ayudan a entender la modalidad \u00abhu\u00adman\u00edstica\u00bb del Santo. Hombre para los hombres, san Vicente no tuvo otro ideal que el segui\u00admiento de Jes\u00fas, que vino al mundo para salvar a los hombres. Gentes de cualquier bando, culti\u00advadores de la filantrop\u00eda o de la caridad cristiana, todos le consideran un bienhechor de la huma\u00adnidad. Y es que su vida aparece como un ejem\u00adplo de dedicaci\u00f3n al hombre.<\/p>\n<h2>4. Humanismo devoto<\/h2>\n<p>El humanismo devoto aparece en el s. XVII co\u00admo reacci\u00f3n, en parte, contra otras corrientes es\u00ad pirituales; pretende ser una s\u00edntesis equilibrada de pensamiento y de pr\u00e1ctica espiritual entre las dis\u00adtintas tendencias. Si la \u00abescuela abstracta\u00bb orien\u00adtaba hacia el teocentrismo, y la \u00abdevoci\u00f3n mo\u00adderna\u00bb hacia la imitaci\u00f3n casi mim\u00e9tica de Jes\u00fas, el \u00abhumanismo devoto\u00bb persegu\u00eda la perfecci\u00f3n integral del hombre. Dios, Cristo y hombre se funden en el ideal de los humanistas devotos, que consideran al hombre como objeto predilec\u00adto de la obra de Dios y de su Hijo Jesucristo. De ah\u00ed que sea la manifestaci\u00f3n \u00abm\u00e1s capaz de apli\u00adcar los principios del humanismo cristiano a las aspiraciones interiores\u00bb del hombre. La expre\u00adsi\u00f3n \u00abhumanismo devoto\u00bb se debe a. H. Br\u00e9mond, que la aplic\u00f3 por primera vez a un amplio n\u00fame\u00adro de espirituales del s. XVII, de Francia, empe\u00ad\u00f1ados en la vida religiosa.<\/p>\n<p>San Francisco de Sales es el representante m\u00e1s destacado de este movimiento espiritual y cultural, movimiento que lleva a la verdadera \u00abde\u00advoci\u00f3n\u00bb, a la que todos los cristianos est\u00e1n lla\u00admados sin distinci\u00f3n de sexo, oficio o estado. El optimismo salesiano se apoya en el hombre co\u00admo \u00abhechura de Dios\u00bb, criatura redimida por la muerte de Cristo y, por consiguiente, vocaciona\u00adda a la santidad, que es el verdadero nombre de la \u00abdevoci\u00f3n\u00bb. La <em>Introducci\u00f3n a la vida devota <\/em>y el <em>Tratado del amor de Dios <\/em>exponen la doctrina sobre la devoci\u00f3n que el creyente ha de practi\u00adcar en cualquier circunstancia de tiempo y lugar, teniendo en cuenta los talentos recibidos, pues es cierto que no todos pueden alcanzar el mismo grado de virtud ni ofrecer los mismos ejemplos de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como era de suponer, san Vicente, que no se identifica con el optimismo salesiano ni con el humanismo devoto en general, no se opone ni dis\u00adcute las ense\u00f1anzas de su amigo <em>\u00abel bienaven\u00adturado obispo de Ginebra\u00bb, <\/em>pero anima al segui\u00admiento de Jes\u00fas evangelizador de los pobres. En cuanto a la oraci\u00f3n, una de las caracter\u00e1sticas de los \u00abdevotos\u00bb, acepta plenamente las expli\u00adcaciones del santo obispo, aunque aconseje sa\u00adber \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb cuando la urgencia de la caridad obligue a cortar el silencio de la oraci\u00f3n para ir a socorrer al pobre.<\/p>\n<p>Otro punto complementario del humanismo vi\u00adcenciano se refiere al trato debido al pobre. El esp\u00edritu de <em>\u00abdulzura, compasi\u00f3n, cordialidad, res\u00adpeto y devoci\u00f3n[\/note] <\/em>ha de impregnar el servicio que las siervas de los pobres tributan a sus <em>\u00abamos y se\u00f1ores\u00bb <\/em>(IX, 915s). Esas cinco notas que acom\u00adpa\u00f1an el servicio demuestran la alta dignidad del hombre, que cuanto m\u00e1s pobre con m\u00e1s mimo debe ser atendido. Son notas caracter\u00e1sticas que distinguen el optimismo antropol\u00f3gico vicencia\u00adno cifrado en la concepci\u00f3n del hombre como \u00abimagen de Dios\u00bb, \u00abhijo de Dios\u00bb y \u00abmiembro del cuerpo de Cristo\u00bb. Como imagen de Dios, el hombre es objeto de derechos inalienables: la liber\u00adtad, el amor y la ayuda en casos de necesidad. Como hijo de Dios, salvado por la sangre de Cris\u00adto, forma una misma familia con todos los redi\u00admidos, es heredero del Reino y espera todos los auxilios para alcanzar la salvaci\u00f3n \u00faltima. Como miembro del cuerpo de Cristo, solicita la solidari\u00addad y la compasi\u00f3n evang\u00e9licas que tienen que venirle de otros miembros del mismo cuerpo m\u00e1s distinguidos.<\/p>\n<p>En resumen, en el seguimiento e imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abmanantial y modelo de toda cari\u00addad\u00bb, se condensa el humanismo vicenciano, que parte y culmina en el amor gratuito y soli\u00addario, no busca recompensa humana, y s\u00f3lo es\u00adpera haber cumplido con los deberes de la jus\u00adticia y del amor. Un humanismo as\u00ed entendido supera los ideales filantr\u00f3picos y se sit\u00faa en lo m\u00e1s puro del Evangelio, donde san Vicente qui\u00adso colocarse para permanecer al lado de los hombres.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda:<\/h2>\n<p>G. BOF, Humanismo, en Nuevo Diccionario de teolog\u00eda, Cristiandad, Madrid 1982.- H. BR\u00c9\u00adMOND, Hist. litt\u00e9raire du sentiment religieux en France, Paris 1925-1936, T. I I 1, 1, p. 209.- L. LE BRUN, Le grand si\u00e9cle de la spiritualit\u00e9 frangaise et ses lendemains, en Hist. spiri\u00adtuelle de la France, Paris 1964, pp. 227-285.- J. CORERA, Diez estudios vicencianos, CEME, Salamanca 1983, pp. 233-317.- R. CHALIMEAU, Saint Vincent de Paul, \u00e9crivain classique?, en M\u00e9langes offerts a G. Mongr\u00e9dien, Paris 1974, p. 156.- A. ETCHEVERRY, El conflicto actual de los humanismos, Pen\u00ednsula, Barcelona 1966.- J. GOMEZ-CAFFARENA, La entra\u00f1a hu\u00admanista del cristianismo, Verbo Divino, Es\u00adtella 1987: L. HUERGA-F. VEGA, Vicencianismo y humanismo, en Vicente de Pa\u00fal, la inspira\u00adci\u00f3n permanente, CEME, Salamanca 1982, pp. 361-374.- J. M. IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de Pa\u00fal, realismo y encarnaci\u00f3n, S\u00edgueme, Salaman\u00adca 1982, pp. 17-25, 243-302.- A. ORCAJO, Vi\u00adcente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de su palabra, La Milagrosa, Madrid 1988, pp. 227-244.- J. Ma ROM\u00c1N, San Vicente de Pa\u00fal. Biograf\u00eda, BAC, Madrid 1981, pp. 74-88.- R. TAVENEAUX, Le cat\u00adholicisme dans la France classique, S. E. D. E. S., Paris 1980, T. I, pp. 245-254, T. II, pp. 407-410.- M. TIETZ, La litt\u00e9rature come v\u00e9hicule de con\u00adcepts th\u00e9ologiques chez Frangois de Sales et Vincent de Paul, en Vincent de Paul, Co\u00adloque de Paris 1981, C. L. V. Ed. Vincenziane, Roma 1983, pp. 185-201.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Encuadramiento El humanismo nace y se desarrolla en la \u00e9po\u00adca del Renacimiento (XIV-XVII, que es el marco hist\u00f3rico en que debe situarse el movimiento de las Letras y de las Artes. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Espiritualidad vicenciana: Humanismo - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-humanismo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Espiritualidad vicenciana: Humanismo - Somos Vicencianos","og_description":"1. 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