{"id":400525,"date":"2017-04-11T08:15:20","date_gmt":"2017-04-11T06:15:20","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400525"},"modified":"2017-01-08T11:16:31","modified_gmt":"2017-01-08T10:16:31","slug":"predominio-del-voluntarismo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/predominio-del-voluntarismo-ii\/","title":{"rendered":"Predominio del voluntarismo (II)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400011\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/sencillos-como-palomas-y-prudentes-como-serpientes\/sencillos-como-palomas\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"sencillos-como-palomas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=300%2C158&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400011 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Sumisi\u00f3n de la voluntad humana al buen agrado de Dios<\/em><\/p>\n<p>La posibilidad, que el hombre tiene de amar a Dios, requiere, para ser actualizada y llegar a ser eficaz, la iniciativa de la \u00abgracia proveniente\u00bb, del amor de Dios y la respuesta a ellas de la humilde docilidad del hombre. La conjugaci\u00f3n constante y exacta entre el dinamismo del amor de Dios por el hombre y el dinamismo del amor del hombre por Dios conducen de progreso en progreso hasta llegar a la perfecci\u00f3n en el amor<sup>,<\/sup> a hacer \u00abvivir a la voluntad humana en la voluntad de Dios\u00bb. \u00abDios que es Dios del coraz\u00f3n humano\u00bb, est\u00e1 presente, principalmente, en el coraz\u00f3n del hombre. Para descubrir esta presencia, es me\u00adnester que el hombre provoque en su esp\u00edritu un esfuerzo de atenci\u00f3n. Una vez que llega a ser consciente de esta presencia de Dios en \u00e9l y a ejercitarse en ella, el dinamismo de la caridad, \u00abdifundida en el coraz\u00f3n humano\u00bb, y la obediencia a las \u00abins\u00adpiraciones\u00bb del Esp\u00edritu santo hacen caminar al hombre por la senda del amor, de la caridad.<\/p>\n<p>La experiencia evolutiva de Francisco de Sales y la comuni\u00adcaci\u00f3n, que le hace su dirigida J. F. F. de Chantal, del mundo interior en el que \u00e9sta camina y vive, conducen a la ascesis salesiana a evolucionar de la <em>devoci\u00f3n <\/em>al <em>amor\u00bb, <\/em>del amor de <em>com\u00adplacencia <\/em>al amor de <em>benevolencia <\/em>y del amor de benevolencia al amor de <em>dilecci\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p>He aqu\u00ed, finalmente&#8230; c\u00f3mo Dios, por un progreso colmado de suavidad inefable, conduce al alma, a la que hace salir del Egipto del pecado, de amor en amor&#8230; hasta que la haya hecho entrar&#8230; en la muy santa caridad; la cual, por decirlo en una palabra, es una amistad y no un amor interesado, puesto que por la caridad amamos a Dios por \u00e9l mismo, al considerar su bondad muy sobe\u00adranamente amable. Sin embargo, esta amistad es una verdadera amistad, puesto que es rec\u00edproca, ya que Dios, habiendo amado eternamente a alguien que le ha amado, le ama y le amar\u00e1 tem\u00adporalmente &#8230; y, finalmente, estamos en comuni\u00f3n perpetua con \u00e9l, que no cesa de hablar a nuestros corazones por inspiraciones, atrac\u00adciones y movimientos sagrados&#8230;<\/p>\n<p>Pero esta amistad, no es una simple amistad, sino <em>amistad de dilec\u00adci\u00f3n, <\/em>por la que hacemos elecci\u00f3n de Dios para amarle con un amor especial&#8230; Por eso esta dilecci\u00f3n no es una dilecci\u00f3n de simple excelencia, sino una dilecci\u00f3n incomparable, porque la caridad ama a Dios por estima y preferencia de su bondad, tan alta y elevada por encima de toda otra estima, que los otros amores, o no son amores verdaderos en comparaci\u00f3n con \u00e9ste, o si son amores ver\u00addaderos, \u00e9ste es infinitamente m\u00e1s que amor&#8230;Este no es un amor que las fuerzas de la naturaleza ni humana ni ang\u00e9lica puedan pro\u00adducir, sino que el Esp\u00edritu santo lo da y lo derrama en nuestros corazones (Rom 5, 5)&#8230; La caridad, que da la vida a nuestros cora\u00adzones, no es extra\u00edda de nuestros corazones, sino vertida en ellos como un licor celeste, por la providencia sobrenatural de su divina majestad.<\/p>\n<p>Por todo esto la llamamos amistad sobrenatural y, m\u00e1s a\u00fan, por\u00adque mira a Dios <em>y <\/em>tiende a \u00e9l no seg\u00fan el conocimiento natural que tenemos de su bondad, sino seg\u00fan el conocimiento sobrenatural de la fe. Por eso reside con la fe y la esperanza en el v\u00e9rtice <em>y <\/em>cima del esp\u00edritu y como una reina majestuosa se asienta en la voluntad como en su trono, de donde derrama por toda el alma sus suavidades y dulzuras, haci\u00e9ndola por este medio totalmente bella, agradable y amable a la divina bondad&#8230;<\/p>\n<p>La caridad es, pues, un amor de amistad, una amistad de dilecci\u00f3n, una dilecci\u00f3n de preferencia, pero de preferencia incomparable, suprema y sobrenatural, la cual est\u00e1 en toda el alma como un sol para embellecerla con sus rayos, en todas las facultades para per\u00adfeccionarlas, en todas las potencias para moderarlas, pero se asienta en la voluntad como en su trono, para residir en ella y hacerla querer y amar a su Dios sobre todas las cosas.<\/p>\n<p>\u00abEl objeto del amor es agradar a Dios por una sumisi\u00f3n de amor absoluto; esta es la regla de oro de la santidad salesiana\u00bb. Para conseguirlo, se requiere que la voluntad se someta totalmente al buen agrado de Dios:<\/p>\n<p>Es cierto que nuestra voluntad jam\u00e1s puede morir, lo mismo que nuestro esp\u00edritu, pero a veces depasa los l\u00edmites de su vida ordina\u00adria para vivir toda ella en la voluntad divina; es entonces cuando ella no sabe ni quiere querer ya nada m\u00e1s, sino que se abandona totalmente y sin reservas al buen agrado de la divina providencia, mezcl\u00e1ndose con y embebi\u00e9ndose de tal manera en este buen agrado, que ya no aparece, sino que est\u00e1 totalmente oculta con Jesucristo en Dios (Col 3, 3) donde vive, pero ya no ella, sino la voluntad de Dios en ella (G\u00e1l 2, 20). \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la claridad de las estrellas cuando el sol aparece en nuestro horizonte? Es cierto que no desa\u00adparece, pero est\u00e1 arrebatada y sumida en la luz suprema del sol con la que se encuentra felizmente mezclada y unida. Y \u00bfqu\u00e9 es la voluntad humana cuando est\u00e1 totalmente sometida al buen agrado divino? No perece totalmente, pero de tal manera est\u00e1 abismada en y mezclada con la voluntad de Dios, que ya no aparece y no tiene ning\u00fan otro querer distinto del de Dios.<\/p>\n<p>El voluntarismo conduce a la asc\u00e9tica salesiana a terminar en el \u00abdespojo total del alma unida a la voluntad de Dios\u00bb. El paso de la \u00abpreocupaci\u00f3n antropocentrista a la indiferencia teo-centrista\u00bb es minuciosa y claramente analizado por Francisco de Sales. Al comienzo de la <em>Introducci\u00f3n a la vida devota <\/em>hab\u00eda se\u00f1alado que la devoci\u00f3n no es m\u00e1s que el desarrollo del amor: \u00abLa devoci\u00f3n verdadera y viva&#8230; presupone el amor de Dios, o por mejor decir, es verdadero amor de Dios\u00bb. En la misma pers\u00adpectiva, pero en otra l\u00ednea de pensamiento y en otro registro de expresi\u00f3n, muestra en el <em>Tratado del amor de Dios <\/em>que \u00abcierta\u00admente el coraz\u00f3n humano es el verdadero chantre del c\u00e1ntico del amor sagrado\u00bb. Pero Dios no debe ser amado m\u00e1s que por \u00e9l mismo y, en definitiva, el objeto y el fin del puro amor es la gloria de Dios, el buen agrado de Dios. Frente a este puro amor, el hombre se ve confrontado con los acontecimientos de la vida a la sumisi\u00f3n del buen agrado de Dios, que libera:<\/p>\n<p>El amor hace todo esto, Teotimo; y es tambi\u00e9n el amor el que entrando en el alma, con el fin de hacerla morir felizmente a s\u00ed misma y revivir en Dios, la hace <em>despojarse <\/em>de todos los deseos humanos y de la estima de s\u00ed misma&#8230; Y finalmente la desnuda de los afectos m\u00e1s amables, como son los que ten\u00eda a las consola\u00adciones espirituales, a los ejercicios de piedad y a la perfecci\u00f3n de las virtudes, que parec\u00edan ser la propia vida del alma devota.<\/p>\n<p>Este mismo Dios interviene por las sequedades y pruebas interiores hasta llegar a exigir al hombre el desprendimiento total para purificarle del \u00abculto asc\u00e9tico\u00bb del yo: \u00abS\u00ed, Teotimo, el mismo Se\u00f1or que nos hace desear las virtudes en nuestro co\u00admienzo&#8230; es el mismo que nos quita el afecto a las virtudes y a todos los ejercicios espirituales a fin de que con m\u00e1s tranquili\u00addad, pureza <em>y <\/em>sencillez no nos aficionemos m\u00e1s que al buen agrado de su infinita majestad\u00bb. El movimiento de semejante des\u00adprendimiento se centra en despojarse del hombre viejo y reves\u00adtirse de Cristo. El objetivo final es el buen agrado de Dios a trav\u00e9s de la mortificaci\u00f3n vivificadora:<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que nos hemos despojado de los vestidos del viejo Ad\u00e1n, es menester revestirse con los vestidos del hombre nuevo, es decir, de Jesucristo. Porque <em>habiendo renunciado a todo, <\/em>incluso al afecto de las virtudes&#8230; se requiere revestirse de nuevo de ellas, pero ya no porque nos son agradables, \u00fatiles, honorables y propias a con\u00adtentar al amor que nos tenemos a nosotros mismos, sino porque son agradables a Dios, \u00fatiles a su honor y destinadas a su gloria&#8230; y porque su buen agrado es glorificado.<\/p>\n<p>Para explicar en qu\u00e9 consiste y c\u00f3mo se realiza esta sumi\u00adsi\u00f3n absoluta al buen agrado de Dios, este vivir de la voluntad humana \u00abpura\u00bb y \u00abtotalmente\u00bb en la voluntad de Dios, Fran\u00adcisco de Sales utiliza diversas f\u00f3rmulas e im\u00e1genes que van de la voluntad humana \u00abresignada\u00bb a la de Dios, a la \u00abvoluntad ano\u00adnadada en s\u00ed misma y convertida en la de Dios\u00bb. La actividad de la voluntad humana es casi una pura receptividad, puesto que se reduce, en definitiva, a \u00abmirar a Dios y dejarle hacer\u00bb, a acoger en el \u00abesp\u00edritu\u00bb del hombre \u00ablos efectos del buen agrado divino\u00bb: \u00abEs dif\u00edcil formular con exactitud esta indiferencia extrema de la voluntad humana que est\u00e1 as\u00ed reducida a y muerta en la voluntad de Dios, porque no hay que decir, me parece, que <em>consiente <\/em>a la de Dios, ya que el consentimiento es un acto del alma que declara su asentimiento; tampoco se puede decir que <em>acepte, <\/em>ni <em>reciba, <\/em>puesto que aceptar y recibir son acciones que se pueden llamar, de alguna manera, acciones pasivas, por las cuales abrazamos y acogemos lo que nos acontece, ni tampo\u00adco se puede afirmar que <em>permite, <\/em>tanto m\u00e1s que el permitir es una acci\u00f3n de la voluntad y, por consiguiente, un querer pere\u00adzoso que realmente no quiere hacer nada, pero, sin embargo, quiere dejar hacer. M\u00e1s bien me parece, pues, que el alma, al estar en esta indiferencia y al no querer nada, sino dejar querer a Dios lo que le agrada, debe decirse que tiene su voluntad en una <em>simple y general espera, <\/em>tanto m\u00e1s cuanto que esperar, no es hacer o actuar, sino permanecer expuesto a cualquier aconteci\u00admiento. Y si se reflexiona en ello, la espera del alma es real\u00admente voluntaria y, sin embargo, no es una acci\u00f3n sino una <em>simple disposici\u00f3n <\/em>a recibir lo que sobrevenga. Y cuando los acontecimientos suceden y se aceptan, la espera se convierte en consentimiento, pero, antes del acontecer de \u00e9stas, el alma est\u00e1 en realidad en una simple espera, indiferente a todo lo que agra\u00adde ordenar a la voluntad divina\u00bb.<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n sutil y refinada, propia del psicologismo sale-siano, lo mismo que las im\u00e1genes del ni\u00f1o peque\u00f1o, a quien su madre lleva en los brazos o a quien su madre amamanta, utilizadas por Francisco de Sales, muestran que el esp\u00edritu act\u00faa en esta vida unitiva o vida de uni\u00f3n a trav\u00e9s de la \u00abcima supre\u00adma\u00bb. La uni\u00f3n de la voluntad humana a la divina es \u00abun simple asentimiento a todo lo que Dios quiere que sea hecho en nos\u00adotros y de nosotros\u00bb. La interpretaci\u00f3n de Francisco de Sales de esta uni\u00f3n en el amor, en la cima suprema del esp\u00edritu, de la voluntad, no coincide con el \u00abanonadamiento\u00bb canfeldiano del que siempre estuvo alejado y al que permaneci\u00f3 hostil: \u00abEs cierto que como no he querido seguir a quienes desprecian algunos libros, que tratan de una cierta vida <em>sobreeminente en perfecci\u00f3n, <\/em>igualmente no he querido hablar (en el <em>Tratado del amor de Dios) <\/em>de esta <em>sobreeminencia; <\/em>porque no puedo censurar a los autores, ni autorizar las censuras, de una doctrina que no entiendo\u00bb.<\/p>\n<p><em>El triple \u00e9xtasis de Francisco de Sales<\/em><\/p>\n<p>La indiferencia, la resignaci\u00f3n, la espera, la disposici\u00f3n salesianas, actitudes habituales en las que se encuentra la \u00abcima suprema\u00bb del esp\u00edritu en la uni\u00f3n de la voluntad humana con la divina, est\u00e1n precedidas por un \u00abderramamiento\u00bb o \u00ablicuaci\u00f3n\u00bb del \u00abalma en Dios\u00bb. Derramamiento o licuaci\u00f3n que Francisco de Sales describe as\u00ed: \u00abUna suma complacencia del amante en la cosa amada produce una cierta incapacidad espiritual que hace al alma no sentirse ya con ning\u00fan poder de permanecer en ella misma. Por eso, como un b\u00e1lsamo fundido, que ya no tiene re\u00adsistencia ni solidez, se deja fluir y derramarse en lo que ama. No se arroja lanz\u00e1ndose, ni se estrecha uni\u00e9ndose, sino que va derri\u00adti\u00e9ndose, como una cosa fluida y l\u00edquida en la divinidad, a quien ama\u00bb. Pero \u00abel alma que, aunque amante, <em>permanec\u00eda todav\u00eda ella misma, <\/em>sale por este derramamiento sagrado <em>y <\/em>fluidez santa, y se separa de ella misma no s\u00f3lo para unirse (activamente) al Bien amado, sino para mezclarse totalmente y empaparse en \u00e9l\u00bb. Es a trav\u00e9s del \u00e9xtasis y en el \u00e9xtasis donde y como el alma vive en y de la vida unitiva, pasa de la contemplaci\u00f3n a la uni\u00f3n: \u00abVes, pues, claramente, Teotimo, que el derramamiento del alma en Dios no es otra cosa que un verdadero \u00e9xtasis, por el que el alma est\u00e1 totalmente fuera de los l\u00edmites de su manera natural de estar, totalmente mezclada, absorbida y sumida en<\/p>\n<p>Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00e9xtasis, del que habla Francisco de Sales, no se refiere exclusivamente ni se reduce a un \u00abfen\u00f3meno som\u00e1tico\u00bb de los ext\u00e1ticos (es decir, de los arrebatados en y por el \u00e9xtasis). M\u00e1s bien, es la <em>realizaci\u00f3n plena <\/em>de la gracia, del amor de Dios en el hombre, de la vida cristiforme del cristiano, vida que \u00abest\u00e1 oculta con Jesucristo en Dios\u00bb: \u00abParece que \u00e9sta fue la pasi\u00f3n amorosa de este gran amigo del Bien-amado, que dec\u00eda: \u00abVivo, pero ya no yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (G\u00e1l 2, 20) y \u00abnuestra vida est\u00e1 oculta con Jesucristo en Dios\u00bb (Col 3, 3)&#8230; El alma, derramada en Dios, no muere; porque \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda morir al estar sumergida en la vida? Pero vive sin vivir en ella misma\u00bb. Sin embargo, a\u00f1ade inmediatamente precisando y condensando su pensamiento: \u00abEl alma, <em>sin perder su vida, <\/em>al estar mezclada con Dios, no vive ya, <em>sino Dios vive en ella\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El hombre vive esta vida ext\u00e1tica, esta salida de s\u00ed mismo, esta vida de uni\u00f3n con Dios, no s\u00f3lo en la contemplaci\u00f3n sino tambi\u00e9n en la acci\u00f3n. De ah\u00ed la distinci\u00f3n de tres \u00e9xtasis: el uno del entendimiento, el otro del afecto y el tercero de la acci\u00f3n\u00bb. Francisco de Sales no olvida declarar que el <em>origen <\/em>\u2014y el criterio de valor\u2014 de cada uno de estos \u00e9xtasis es la <em>caridad<\/em>. Al mis\u00admo tiempo no deja de se\u00f1alar la preeminencia del \u00e9xtasis de la acci\u00f3n sobre el \u00e9xtasis del entendimiento y del \u00e9xtasis del afecto. Preeminencia que le viene no tanto en raz\u00f3n de ser el \u00fanico de los tres \u00e9xtasis, que es continuo, sino sobre todo por ser criterio verificador e irrefutable de la verdadera existencia de los otros dos.<\/p>\n<p><em>El \u00e9xtasis del entendimiento <\/em>o \u00abrapto de contemplaci\u00f3n\u00bb consiste en una \u00abclaridad especial\u00bb que permite al entendimiento del hombre \u00abcontemplar los misterios divinos con una mirada extraordinaria y muy elevada\u00bb. Contemplaci\u00f3n que le lleva a \u00abentrar en admiraci\u00f3n ante ellos hasta arrebatarle\u00bb. <em>El \u00e9xtasis del afecto, <\/em>o \u00abrapto de amor\u00bb, se realiza en la voluntad en raz\u00f3n de la \u00absuave atracci\u00f3n\u00bb que Dios ejerce en ella: \u00abla voluntad, asida por el amor celeste, abandonando todas las inclinaciones terrestres, se lanza y va hacia Dios, y entra por este movimiento en un rapto no de conocimiento sino de goce, no de visi\u00f3n sino de gusto y saboreo\u00bb.<\/p>\n<p><em>El \u00e9xtasis de la acci\u00f3n, <\/em>al que Francisco de Sales califica de \u00ab\u00e9xtasis totalmente santo y totalmente amable\u00bb, no solo por ser el coronamiento de los otros dos \u00e9xtasis, sino porque se consuma y se ejerce en y a trav\u00e9s del quehacer humano, en y a trav\u00e9s de la vida. De ah\u00ed que le llame tambi\u00e9n \u00ab\u00e9xtasis de la obra y de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Vivir y actuar en medio del mundo, en lugar de ser incompatible con la vida de uni\u00f3n es, por el contrario, la prueba con\u00advincente y verdadera del amor de Dios en el hombre, de la uni\u00f3n del hombre con Dios. Amor que se ejerce y se realiza en beneficio y al servicio del hombre, creado a imagen de Dios y rescatado por Cristo. Francisco de Sales insiste, lo hemos se\u00f1alado, en que el origen del \u00e9xtasis es la caridad o el amor divino. Y confiesa que \u00abas\u00ed como Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen y semejanza, as\u00ed tambi\u00e9n ha ordenado un amor por el hombre a imagen y semejanza del amor que se debe a su divinidad\u00bb. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo provienen de la cari\u00addad\u00bb, que el \u00abEsp\u00edritu santo ha derramado en nuestros corazo\u00adnes\u00bb (Rom 5, 5). Este texto, citado con frecuencia por el \u00abdoctor del amor\u00bb, expresa que es el mismo Esp\u00edritu santo \u2014y en raz\u00f3n de la misma caridad\u2014 el que conduce al hombre a la uni\u00f3n con Dios y al amor al pr\u00f3jimo. De ah\u00ed que Francisco de Sales declare maravillosamente: \u00abAmar al pr\u00f3jimo por caridad es amar a Dios en el hombre y al hombre en Dios; es amar a Dios solamente por amor a \u00e9l mismo y a la criatura por amor de \u00e9ste\u00bb <sup>los<\/sup> Por eso el celo, producido por el amor, es para \u00e9l amor ardiente, ardor amante: \u00abEl celo no es otra cosa sino el amor que est\u00e1 en ardor, o mejor, el ardor que est\u00e1 en el amor\u00bb.<\/p>\n<p><em>El \u00e9xtasis de la vida, <\/em>es \u00abvivir en medio del mundo sin entrar en las carnes ego\u00edstas del mundo, es confesar que la vida del cristiano es irreductible a la realidad de este mundo. Es decir no a todo lo que tiene cautivo al hombre en su cuerpo y en su esp\u00edritu: negaci\u00f3n que significa invertir totalmente el sentido de todo valor admitido en y por el mundo. En definitiva, es des\u00adpertarse a esa vida del amor de Dios, es dejar venir a s\u00ed la pro\u00adfundidad de ese amor de Dios aceptando que descienda en la vida de este mundo. La presencia en el mundo no debe ser una fascinaci\u00f3n, capaz de hacer olvidar al hombre el amor que le une a quien le env\u00eda a vivir en ese mundo. Para que el hombre pueda seguir viviendo su uni\u00f3n a Dios en el caminar de la vida y responder a su amor, le es menester <em>abandonarse a s\u00ed mismo, <\/em>no para abandonar la vida, sino para tratar de encontrarla nueva. Esta ruptura, al vivo, del hombre es la prueba de toda vida cristiana. Vida que hace morir a lo que le tiene prisionero de s\u00ed mismo para dejar brotar la vida en la que Dios se fecunda en el hombre y se une al hombre: \u00abVivir en medio del mundo, comenta Francisco de Sales&#8230; contra todas las opiniones y m\u00e1\u00adximas del mundo y contra la corriente del r\u00edo de esta vida&#8230; en el renunciamiento y abnegaci\u00f3n de nosotros mismos, no es vivir humanamente, sino sobrehumanamente; no es vivir en nosotros, sino fuera de nosotros y por encima de nosotros. Y, porque nadie puede de este modo salir por encima de s\u00ed mismo, si el Padre eterno no le atrae (Jn 6, 44), esta forma de vida tiene que ser un continuo rapto <em>y <\/em>un perpetuo \u00e9xtasis de acci\u00f3n y de operaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de la vida ext\u00e1tica del cristiano \u2014del \u00e9xtasis de la acci\u00f3n, de la vida <em>y <\/em>de la obra\u2014 surge en Francisco de Sales de tres textos de san Pablo (Col 3, 3; G\u00e1l 2, 20; Rom 6, 4-11): \u00abEst\u00e1is muertos, dec\u00eda el gran ap\u00f3stol a los colosenses, y vuestra vida est\u00e1 oculta con Jesucristo en Dios\u00bb (Col 3, 3) y Francisco de Sales comenta: \u00abLa muerte hace que el alma no viva ya en su cuerpo ni en el cercado de \u00e9ste. \u00bfQu\u00e9 quiere, pues, decir, Teotimo, esta palabra del ap\u00f3stol: \u00abVosotros est\u00e1is muer\u00adtos\u00bb? Es lo mismo que si hubiese dicho: no viv\u00eds ya en vosotros mismos ni en el cercado de vuestra propia condici\u00f3n natural, vuestra alma no vive ya seg\u00fan ella misma, sino por encima de ella misma\u00bb. En el dinamismo del impulso a que le lleva el comentario de este texto, aut\u00e9ntica definici\u00f3n salesiana del \u00e9xta\u00adsis de la acci\u00f3n y de la vida, Francisco de Sales une este texto al de Pablo a los g\u00e1latas: Y \u00bfqui\u00e9n no ve, Teotimo, que es del \u00e9xtasis de la vida y de la acci\u00f3n del que el gran ap\u00f3stol habla principalmente, cuando dice: \u00abVivo, pero ya no yo, sino Jesu\u00adcristo quien vive en m\u00ed? (G\u00e1l 2, 20)\u00bb. Deseoso de explicar, que la vida ext\u00e1tica no es algo distinto de la m\u00edstica paulina de la muerte y resurrecci\u00f3n del cristiano en el bautismo, prosigue su comentario: \u00abPorque \u00e9l mismo (san Pablo) explica en otros t\u00e9rminos a los romanos, cuando dice que \u00abnuestro hombre viejo est\u00e1 crucificado juntamente con Jesucristo\u00bb, que \u00abhemos muerto con \u00e9l al pecado\u00bb y que hemos resucitado con \u00e9l para caminar \u00aben una vida nueva a fin de no servir ya al pecado\u00bb (cf. Rom 6, 4-11)\u00bb.<\/p>\n<p>Para Francisco de Sales \u00abvivir seg\u00fan el hombre nuevo\u00bb, sig\u00adnifica vivir \u00abseg\u00fan las gracias, favores, mandamiento y querer de nuestro Salvador&#8230; Esta vida nueva es una vida viva, vital y vivificadora. Pero quien quiere llegar a la nueva vida, es nece\u00adsario que pase por la muerte de la antigua crucificando su \u00abcarne con todos sus vicios y concupiscencias\u00bb (G\u00e1l 5, 24)\u00bb A este \u00e9xtasis de la vida s\u00f3lo se puede llegar por la vida de Jesucristo y en la vida de Jesucristo: \u00abQuien ha resucitado a esta nueva vida del Salvador, no vive ya de s\u00ed mismo, ni en s\u00ed mismo, ni para s\u00ed mismo, sino de su Salvador, en su Salvador y para su Salvador&#8230; pensad que verdaderamente est\u00e1is muertos al pecado y vivos para Dios en Jesucristo nuestro Se\u00f1or (cf. Rom 6, 4-11)\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00e9xtasis de la vida se nos da en este abandono consentido de la muerte de Cristo, que no quiere conocer nada m\u00e1s que el amor en la realizaci\u00f3n de la voluntad del Padre. Se nos da en ese Cristo \u00abprimog\u00e9nito del Padre\u00bb y \u00abprimog\u00e9nito de toda criatura\u00bb del que habla san Pablo en su Carta a los colosenses (cf. Col 1, 15-20) y que Francisco de Sales cita <sup>113<\/sup> para ense\u00f1arnos c\u00f3mo y por qu\u00e9 vivimos en Cristo, por la muerte de Cristo, ins\u00adtaurada en nosotros en el bautismo y realizada d\u00eda a d\u00eda en nues\u00adtra vida, al hacerse semejante a la de Cristo.<\/p>\n<p><em>El \u00e9xtasis de la obra<\/em><\/p>\n<p>Si el \u00ab\u00e9xtasis de la vida\u00bb verifica y autentifica el \u00ab\u00e9xtasis del entendimiento\u00bb y el \u00ab\u00e9xtasis del afecto\u00bb, al mismo tiempo que los supera, el <em>\u00e9xtasis de la obra <\/em>da la significaci\u00f3n plena <em>al \u00e9xtasis de la vida, <\/em>al \u00e9xtasis salesiano, en definitiva. La referencia, una vez m\u00e1s, al \u00abgran ap\u00f3stol\u00bb y corifeo de los ext\u00e1ticos, Pablo, esclarece el sentido y el contenido de la vida ext\u00e1tica del cris\u00adtiano: \u00abPero al fin, san Pablo emplea el argumento m\u00e1s fuerte, m\u00e1s apremiante y m\u00e1s admirable que, en mi sentir, se haya dado, para inducirnos a todos al \u00e9xtasis o rapto de la vida y de la obra&#8230; cuando&#8230; dice: \u00abla caridad de Cristo nos apremia\u00bb (2 Cor 5, 14), persuadidos como estamos de que si uno ha muerto por todos, luego todos han muerto; y Jesucristo muri\u00f3 por todos. Si Jesucristo muri\u00f3 por todos, todos, pues, han muerto en la persona de este \u00fanico Salvador que muri\u00f3 por ellos, y su muerte se les debe imputar, puesto que ha sido sufrida por ellos y en consideraci\u00f3n a ellos&#8230; De esto se deduce que Jesucristo nos ha amado muriendo por nosotros. Pero \u00bfqu\u00e9 ha querido para nosotros sino que nos conformemos a \u00e9l, \u00aba fin, dice el ap\u00f3stol, de que quienes viven no vivan ya en adelante para s\u00ed sino para aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por ellos\u00bb (2 Cor 5, 14, 15)&#8230; \u00a1Esta consecuencia es exigente en materia de amor! Jesucristo ha muerto por nosotros, nos ha dado la vida por su muerte, no vivimos m\u00e1s que porque ha muerto, ha muerto por nosotros, para nosotros y en nosotros: nuestra vida no es, pues, ya nuestra, sino de quien nos la ha adquirido por su muerte; no debemos, pues, vivir de nosotros, sino de \u00e9l; no en nosotros, sino en \u00e9l; no para nosotros, sino para \u00e9l&#8230; Es decir, que dedicaremos al amor divino de la muerte de nuestro Salvador todos los momentos de nuestra vida, refiriendo a su glor\u00eda todos nuestros proyectos&#8230;, todas nuestras obras, todas nuestras acciones, todos nuestros pen\u00adsamientos <em>y <\/em>todos nuestros afectos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa caridad de Cristo nos apremia\u00bb y este apremio es \u00abexi\u00adgente en materia de amor\u00bb, confiesa apaciblemente el alma de Francisco de Sales. El <em>\u00e9xtasis de la obra <\/em>conduce al hombre, a trav\u00e9s de las exigencias de este apremio de la caridad, a la con\u00adformidad, a la sumisi\u00f3n amorosa al \u00abbuen agrado de Dios\u00bb, obje\u00adto supremo del amor de Jesucristo por el Padre, objeto supremo del amor del hombre por Dios, pero <em>en y a trav\u00e9s de la acci\u00f3n. <\/em>Como toda uni\u00f3n <em>y <\/em>conformidad a la voluntad de Dios, s\u00f3lo se realiza a trav\u00e9s de la <em>resignaci\u00f3n <\/em>o\/y de la <em>indiferencia&#8217;. <\/em>\u00abLa <em>resignaci\u00f3n <\/em>prefiere la voluntad de Dios a todas las cosas, pero no deja de amar otras muchas cosas adem\u00e1s de la voluntad de Dios\u00bb, porque ese \u00abes el buen agrado de Dios\u00bb. \u00abLa <em>indife\u00adrencia <\/em>est\u00e1 por encima de la resignaci\u00f3n, porque no ama nada sino por amor a la voluntad de Dios\u00bb. Por eso \u00abel objeto su\u00adpremo del alma indiferente es el buen agrado de Dios\u00bb. Esta resignaci\u00f3n o indiferencia conduce al hombre, a trav\u00e9s del \u00e9xtasis de la obra, a actuar, sea cual sea la intensidad y la diversidad desu quehacer, \u00fanicamente por \u00abamor a la voluntad de Dios\u00bb, por el \u00abbuen agrado de Dios\u00bb. La acci\u00f3n entendida de esta manera, no s\u00f3lo no \u00abaparta al hombre del amor de Dios\u00bb, ni le \u00abimpide practicar el amor divino\u00bb, sino que le hace \u00abpermanecer siem\u00adpre totalmente unido a Dios\u00bb, a imitaci\u00f3n de Cristo, de los ap\u00f3stoles, de los santos, de los que \u00abhan cre\u00eddo al amor\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Juan (1 Jn 4, 16): \u00abSabemos que una misma dilecci\u00f3n (grado supremo del amor divino, de la caridad) se extiende a amar a Dios y al pr\u00f3jimo, elev\u00e1ndonos a la uni\u00f3n de nuestro esp\u00edritu con Dios <em>y <\/em>volvi\u00e9ndonos a la amorosa socie\u00addad de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Francisco de Sales no olvida se\u00f1alar el motivo que debe orien\u00adtar y sostener la acci\u00f3n del hombre, el \u00e9xtasis de la obra: <em>la gloria de Dios. <\/em>Una vez m\u00e1s, san Pablo le sirve de referencia esclarecedora: \u00abTodo cuanto hac\u00e9is y sea cual sea lo que hag\u00e1is de palabra <em>y <\/em>de obra, hacedlo todo en el nombre de Jesucristo\u00bb (Col 3, 17). \u00abYa com\u00e1is, ya beb\u00e1is o ya hag\u00e1is alguna cosa, ha\u00adcedlo todo para gloria de Dios\u00bb (1 Cor 10, 31). Esta \u00abgloria de Dios\u00bb, de la que hablan san Pablo y Francisco de Sales, es el fin \u00faltimo, el motivo supremo de la existencia y de la acci\u00f3n del hombre: existimos, vivimos, oramos, nos entregamos al servicio de Dios, somos caritativos, apost\u00f3licos para glorificarle. Por eso la acci\u00f3n, cuando est\u00e1 originada, motivada y dinamizada por el amor divino, por la <em>\u00abdilecci\u00f3n\u00bb, <\/em>es la realizaci\u00f3n concreta de las exigencias de la caridad de Cristo, de la entrega y dedicaci\u00f3n al servicio de Dios y del hombre. El hombre ama con el amor que Dios le ha dado y act\u00faa en virtud del mismo amor que el mismo Dios ha depositado en \u00e9l.<\/p>\n<p>La originalidad de la s\u00edntesis de la doctrina espiritual de Francisco de Sales se concreta en agradar a Dios por una sumi\u00adsi\u00f3n de amor absoluto y se realiza y se explica a trav\u00e9s del voluntarismo antropo-teoc\u00e9ntrico. Voluntarismo que integra armonio\u00adsamente la potencialidad del amor humano en el dinamismo del amor divino. Amor divino que se vive en la voluntad del hom\u00adbre, en el ser del hombre, en el l\u00edmite extremo del hombre y no en la \u00abvoluntad esencial\u00bb de Dios, en Dios. Esta integraci\u00f3n armoniosa, que conduce al hombre a la plenitud de vida y de amor, exige el <em>despojo total <\/em>de s\u00ed mismo, requiere entrar en la muerte vivificadora de Cristo. La vida en el cristiano surge, parad\u00f3jicamente, de la muerte.<\/p>\n<p>En el cristianismo, seg\u00fan Francisco de Sales, a pesar de \u00abexis\u00adtir grados tan diferentes de amor entre los verdaderos amantes, no hay m\u00e1s que un <em>\u00fanico mandamiento de amor <\/em>que obliga gene\u00adral e igualmente a cada uno con una obligaci\u00f3n totalmente igual y totalmente id\u00e9ntica&#8230; suprema dilecci\u00f3n&#8230; Amor de excelencia que es mandado a todos los mortales\u00bb. Para llegar a vivir de y en ese amor de dilecci\u00f3n, el hombre debe despojarse, anona\u00addarse voluntariamente y morir en y con Jesucristo para encon\u00adtrar la vida y el amor de Dios, de quien es amado y a quien ama.<\/p>\n<p>Por eso el <em>\u00e9xtasis de la acci\u00f3n <\/em>\u2014el \u00e9xtasis de la vida y de la obra\u2014 es la realizaci\u00f3n perfecta del amor de Dios en el hombre, el t\u00e9rmino normal de la perfecci\u00f3n cristiana, la vida ext\u00e1tica por excelencia y a la que todo cristiano est\u00e1 llamado, seg\u00fan el sentir de Francisco de Sales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumisi\u00f3n de la voluntad humana al buen agrado de Dios La posibilidad, que el hombre tiene de amar a Dios, requiere, para ser actualizada y llegar a ser eficaz, la iniciativa de la \u00abgracia proveniente\u00bb, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/predominio-del-voluntarismo-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400011,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-400525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Predominio del voluntarismo (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/predominio-del-voluntarismo-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Predominio del voluntarismo (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sumisi\u00f3n de la voluntad humana al buen agrado de Dios La posibilidad, que el hombre tiene de amar a Dios, requiere, para ser actualizada y llegar a ser eficaz, la iniciativa de la \u00abgracia proveniente\u00bb, ... 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