{"id":400459,"date":"2017-03-04T08:18:56","date_gmt":"2017-03-04T07:18:56","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400459"},"modified":"2017-01-06T18:20:21","modified_gmt":"2017-01-06T17:20:21","slug":"experiencia-la-voluntad-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/experiencia-la-voluntad-dios\/","title":{"rendered":"Experiencia de la voluntad de Dios"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399717\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/tal-conoces-fe-test\/test-que-tal-conoces-tu-fe\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"test que tal conoces tu fe\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?fit=300%2C158&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399717 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/test-que-tal-conoces-tu-fe.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Es indispensable, si se quiere descubrir el car\u00e1cter original y la vitalidad prodigiosa de la existencia vicenciana, deshacerse de una mentalidad que hace de Vicente de Pa\u00fal un ser invariable en el espacio y en el tiempo. Esta mentalidad, que se prolonga desde hace m\u00e1s de tres siglos, se origina y se alimenta en la lectura de la biograf\u00eda de Vicente de Pa\u00fal escrita por Luis Abe-lly, apoyada por un \u00abprelado virtuoso\u00bb, cuya admiraci\u00f3n por el equilibrio del \u00abgran anciano\u00bb de Saint-Lazare le hizo exclamar un d\u00eda: \u00abel se\u00f1or Vicente es siempre el se\u00f1or Vicente\u00bb, y corea\u00adda por la voz un\u00e1nime de sus contempor\u00e1neos: Vicente de Pa\u00fal no cambia. La iglesia, que ha recogido el eco del clamor de estas voces, le ha confirmado al invitar a los fieles a invocar: \u00abSancte Vincenti senex a puero, ora pro nobis\u00bb (san Vicente de Pa\u00fal, anciano desde ni\u00f1o, ruega por nosotros). El an\u00e1lisis de los textos referentes a Vicente de Pa\u00fal comprueba, por el contrario, que en la trayectoria de su vida hay un cambio capital de orien\u00adtaci\u00f3n y de perspectiva. El crecimiento humano-cristiano de su existencia se desarrolla al ritmo de los acontecimientos imprevis\u00adtos e imprevisibles. Digamos que es, como la mayor\u00eda de los humanos, un convertido y a\u00f1adamos que evolucion\u00f3 mucho a lo largo de su vida.<\/p>\n<p><em>Del enclaustramiento en s\u00ed mismo a la abertura a los dem\u00e1s<\/em><\/p>\n<p>De 1581 a 1617 Vicente de Pa\u00fal se enclaustra cada d\u00eda m\u00e1s en s\u00ed mismo, a pesar de correr la aventura en busca de la fortu\u00adna. Para un campesino, hijo de campesinos, Dios es ante todo el Dios que hace florecer la naturaleza y madurar el grano y los frutos a su tiempo. Due\u00f1o y Se\u00f1or de todo lo que acontece en el mundo, puede proveer de bienes al hombre que se lo suplica, hacer presagiar en el \u00abinfortunio presente\u00bb la fortuna futura. Si este Dios no busca transformar la vida del joven Vicente ni utilizarla, \u00e9ste piensa poder utilizarle y ponerle a su servicio. Dios no es para Vicente de Pa\u00fal en esta \u00e9poca el \u00abtotalmente Otro\u00bb que interpela a su <em>\u00abdeseo\u00bb, <\/em>sino un objeto, capaz de poder satis\u00adfacer la voracidad de su <em>\u00abnecesidad\u00bb, <\/em>cristalizada en este caso en la obtenci\u00f3n de un \u00abhonrado beneficio\u00bb. Desde el hambre de quien vive en carencia, Vicente pugna por salir de s\u00ed en busca, sin saberlo, de su propia identidad, de su propia vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Del buscador de sus negocios al buscador de los negocios de Dios<\/em><\/p>\n<p>En el itinerario de la b\u00fasqueda de su <em>deseo <\/em>para <em>descubrir el sentido <\/em>de Dios, Vicente de Pa\u00fal se siente impulsado a salir de s\u00ed mismo. Conocemos el momento crucial, en que se interroga sobre la <em>autenticidad de su vida, y <\/em>el movimiento clave por el que, a pesar de sus dudas interiores (1613-1617), revela su deci\u00adsi\u00f3n \u00abfirme e inviolable\u00bb de \u00abdar su vida\u00bb a D\u00edos para \u00abel servi\u00adcio de los pobres\u00bb, de comprometerse con Dios en el servicio de los pobres. La <em>realizaci\u00f3n interior y el servicio al mundo <\/em>solo <em>adquieren sentido, <\/em>cuando est\u00e1n inscritos en la <em>trayectoria <\/em>que orienta la actividad del hombre hacia la direcci\u00f3n din\u00e1mica del plan de Dios en ella. Todo compromiso es una opci\u00f3n por la que el hombre anuncia su proyecto de vida y expresa una espe\u00adranza. El d\u00eda que Vicente de Pa\u00fal rompe la losa, que le sepulta en s\u00ed mismo, <em>y <\/em>se abre a Dios, Dios inunda su ser con una luz nueva. \u00abEl Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac, de Jacob&#8230;, el Dios de Jesucristo&#8230; no se encuentra m\u00e1s que por los caminos ense\u00f1ados en el evangelio\u00bb, exclama Pascal en la noche del 23 de noviem\u00adbre del a\u00f1o de gracia de 1654. El d\u00eda que Vicente de Pa\u00fal se compromete con Dios para servirle en la persona de los pobres, encuentra al \u00abDios vivo y verdadero\u00bb; descubre el evangelio de quien, ungido por el Esp\u00edritu, fue enviado a los pobres para pro\u00adclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or. A partir de este d\u00eda, Vicente de Pa\u00fal comienza a ser \u00abotro hombre\u00bb. Dios cambia a este bus\u00adcador de sus negocios en el realizador de los asuntos de Dios.<\/p>\n<p>La voluntad de Dios no se manifiesta m\u00e1s que lenta y progresivamente a quienes arriesgan, a pesar de las incertidumbres y de las dificultades, comprometer la suya seriamente en la inteli\u00adgencia y en el amor. Entre 1617 y 1621 Vicente de Pa\u00fal lucha denodadamente por descubrir esta voluntad de Dios. Si no puede entonces vislumbrar las etapas del camino, que debe recorrer, sabe, al menos, en qu\u00e9 direcci\u00f3n Dios le impulsa. Este caminar ser\u00e1 unas veces duro, otras violento, con frecuencia conflictivo, siempre, sin embargo, ser\u00e1 recorrido para descubrir y realizar la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda tensa le lleva a aislarse y le conduce a la me\u00adlancol\u00eda. La se\u00f1ora de Gondi se preocupa por esta actitud. Sin duda en este tiempo reflexiona en las consignas transmitidas por B\u00e9rulle acerca de la <em>abnegaci\u00f3n, <\/em>exigida por la encarnaci\u00f3n de Jesucristo y por la pobreza del hombre: \u00abEl hombre por s\u00ed mismo no tiene derecho m\u00e1s que a la nada, al pecado, al infier\u00adno&#8230; es decir, a la nada de todas las maneras\u00bb. \u00abDios nos ha dado a su Hijo \u00fanico, que es la vida; es necesario que estemos en \u00e9l y \u00e9l en nosotros, que vivamos en \u00e9l y \u00e9l en nosotros, que seamos de \u00e9l y no de nosotros\u00bb. \u00abEstamos salvados por el cami\u00adno del sacrificio, tambi\u00e9n debemos ser santificados por una forma de sacrificio, que nos santifica a nosotros mismos en Dios\u00bb. Dos sermones de Vicente de Pa\u00fal en esta \u00e9poca nos indican este esta\u00addo de alma, en el que se debate ansiosamente por despojarse de todo lo que no es Dios: \u00abtan grande es la miseria del hombre&#8230; que se deja llevar f\u00e1cilmente por sus malas inclinaciones y por su sentido corrompido <em>y <\/em>depravado\u00bb. \u00abNo somos m\u00e1s que gusa\u00adnos&#8230; un soplo, un saco repleto de basura y una cueva de mil malos pensamientos\u00bb. Per\u00edodo de crisis, de lucha, durante el cual el alma busca denodadamente abrirse al buen agrado de Dios.<\/p>\n<p>Durante el retiro que hace en Soissons en 1621, Vicente busca otro clima interior <em>y <\/em>para cre\u00e1rselo reflexiona en la doctrina de Francisco de Sales. Durante las misiones que da en las tierras de los Gondi, acompa\u00f1ado de otros sacerdotes, el \u00abimpulso de la naturaleza le asalta\u00bb. \u00abLa continua preocupaci\u00f3n de esp\u00edritu, confesar\u00e1 el 1 de abril de 1642 al padre Codoing, me hizo des\u00adconfiar de que la cosa no viniera de la naturaleza o del esp\u00edritu maligno e&#8230; hice un retiro en Soissons, con el fin de que agradara a Dios hacer desaparecer de mi esp\u00edritu el agrado y la preocupa\u00adci\u00f3n que sent\u00eda por este asunto. Le agrad\u00f3 a Dios escucharme, de manera que, por su misericordia, hizo desaparecer de m\u00ed lo uno y lo otro y permiti\u00f3 que cayese en las disposiciones contrarias\u00bb. Comprende, mejor, siente, que Dios obra suavemente.<\/p>\n<p>El trato con los pobres del campo, la convivencia con los sacerdotes que le acompa\u00f1an en las misiones, le llevan a cambiar de actitud en su comportamiento. La tensi\u00f3n excesiva, el \u00abhu\u00admor seco\u00bb que le invade, pueden ser un obst\u00e1culo para \u00abconsolar y dar confianza\u00bb a quienes se le acercan. Est\u00e1 preocupado por lo que m\u00e1s tarde calificar\u00e1 de \u00abrostro serio, triste, repulsivo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMe dirig\u00ed a Dios y le rogu\u00e9 con insistencia que me diera un esp\u00edritu dulce y benigno. Y por la gracia de nuestro Se\u00f1or, con un poco de cuidado que he tenido en reprimir los ardores de la naturaleza, he hecho desaparecer un poco mi humor negro\u00bb.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca Vicente encuentra el equilibrio interior en su existencia. Despu\u00e9s del retiro de Soissons su caminar se esclarece. Nombrado en 1622 superior-director de las Salesas de Par\u00eds <em>y <\/em>elegido director de la madre J. F. de Chantal, evoluciona en el sentido salesiano del <em>Tratado del amor de Dios, <\/em>que llega a conocer profundamente. Sin embargo, su sensibilidad, su vocaci\u00f3n particular, su gracia, le conducen en otra direcci\u00f3n y orien\u00adtan pronto su caminar a trav\u00e9s del desprendimiento.<\/p>\n<p>En 1623, con ocasi\u00f3n de un viaje para misionar en las gale\u00adras de Burdeos, Vicente va a ver a sus parientes. Despu\u00e9s de la visita se siente \u00abdurante tres meses\u00bb preocupado por el deseo de ayudar a sus hermanos. Esta preocupaci\u00f3n invade continuamen\u00adte su esp\u00edritu. Pide a Dios que le libere de esta tentaci\u00f3n. Al sentirse liberado, quiere entrar \u00aben la escuela de Jesucristo\u00bb a trav\u00e9s del desprendimiento. De esta manera podr\u00e1 apoyarse m\u00e1s en Dios y compartir m\u00e1s con los pobres, <em>\u00abya <\/em>que un eclesi\u00e1stico que tiene algo, declara a su familia, se lo debe a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Abnegaci\u00f3n y desprendimiento, requeridos para descubrir y realizar las exigencias de la voluntad de Dios, orientan de 1625 a 1632 la evoluci\u00f3n interior de Vicente. Junto al \u00absanto y sabio se\u00f1or Duval\u00bb intenta ver m\u00e1s claro. A trav\u00e9s de las palabras de su director termina por encontrar en 1625 la orientaci\u00f3n decisiva de su existencia, de acuerdo con el buen agrado de Dios. Las cartas escritas a Luisa de Marillac entre 1628 y 1630 nos revelan que Vicente evoluciona en la <em>purificaci\u00f3n del sentimiento. <\/em>Para conseguirlo, se ejercita en el <em>desprendimiento, <\/em>que une a la vo\u00adluntad de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luisa de Marillac se preocupa excesivamente por su hijo. Esta preocupaci\u00f3n llega a \u00abinquietar su esp\u00edritu\u00bb. Vicente le recomien\u00adda que se \u00abentregue totalmente al querer y no querer de nuestro Se\u00f1or\u00bb. El 19 de febrero de 1630 insiste: tiene que trabajar ante Dios para desprenderse \u00abde la excesiva ternura\u00bb por su hijo, \u00abporque s\u00f3lo sirve para turbarle el esp\u00edritu y le priva de la tran\u00adquilidad que nuestro Se\u00f1or quiere que tenga en su coraz\u00f3n, y del desprendimiento del afecto de todo lo que no es \u00e9l. H\u00e1galo, pues, se lo suplico&#8230; puesto que Dios no quiere de ninguna ma\u00adnera que usted se interese\u00bb por su hijo, \u00aba no ser de modo de\u00adpendiente y suave\u00bb.<\/p>\n<p>Sin rechazar la espiritualidad de Francisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal pasa muy pronto del \u00abamor afectivo\u00bb al \u00abamor efectivo\u00bb. Abelly, sin olvidar se\u00f1alar la pr\u00e1ctica de su biografiado, de \u00abno pararse en las apariencias\u00bb sino de ir al fondo de las cosas, y la riqueza afectiva de su \u00abcoraz\u00f3n compasivo\u00bb, nos informa de una m\u00e1xima profundamente arraigada en el interior de su bio\u00adgrafiado: el \u00abamor afectivo\u00bb es est\u00e9ril, si no pasa a ser efectivo. Esta convicci\u00f3n se fundamenta en una consigna comunicada a Vicente de Pa\u00fal: \u00abTotum opus nostrum in operatione consistit (Todo nuestro quehacer consiste en la acci\u00f3n). Repet\u00eda con fre\u00adcuencia estas palabras <em>y <\/em>dec\u00eda haberlas aprendido de un gran ser\u00advidor de Dios, quien, al encontrarse en su lecho de muerte, como le pidiera alguna palabra de edificaci\u00f3n, le respondi\u00f3, que ve\u00eda claramente en esta hora que lo que algunas personas juzgaban ser contemplaci\u00f3n, arrebatos, \u00e9xtasis&#8230; movimientos ag\u00f3nicos, visio\u00adnes de\u00edficas, no eran m\u00e1s que humo&#8230; Ello proven\u00eda de la curio\u00adsidad enga\u00f1osa o de los resortes naturales y de un esp\u00edritu con cierta tendencia y facilidad para el bien. Sin embargo, la se\u00f1al cierta del amor a Dios es la acci\u00f3n buena y perfecta\u00bb.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de rupturas, lentamente, el caminar de Vicente se esclarece y arraiga. Entre sus 32 y 36 a\u00f1os se ve impulsado a cambiar el objetivo de su vida. Progresivamente adquiere su \u00abprudencia\u00bb que le permitir\u00e1 descubrir con lucidez y energ\u00eda los disfraces de la \u00abnaturaleza enga\u00f1osa\u00bb y desenmascarar a los me\u00adjores enemigos que invaden su interior. En su edad madura, con gran discernimiento de esp\u00edritu y sin ninguna concesi\u00f3n, expul\u00adsar\u00e1 sin hisopos y sin convulsiones los \u00abdemonios familiares\u00bb que habitan en el interior del hombre. En contraposici\u00f3n y en su lugar, introducir\u00e1 el deseo de no <em>buscar m\u00e1s que a Dios\u00bb y probar\u00e1 este deseo de amor a Dios con actos\u00bb&#8217;. <\/em>La adaptaci\u00f3n flexible a todas las exigencias y manifestaciones de la voluntad de Dios ser\u00e1 la \u00fanica se\u00f1al cierta de la autenticidad del amor. Por eso Vicente denuncia sin componendas todas las ilusiones del amor propio alimentadas por la naturaleza: las buenas resoluciones, los grandes sentimientos, las inclinaciones de las personas a querer disfrutar continuamente de \u00e9xtasis y visiones de\u00edficas, el desprecio por la actividad exterior, provocada por la comodidad y la pereza, la repetici\u00f3n de actos para sentirse sumergido en las consolaciones y en la presencia de Dios, donde el amor propio y el demonio salen ganando, el retiro para buscar una contemplaci\u00f3n que a\u00edsle del apostolado, del ejercicio de la caridad&#8217;. Todo esto no es m\u00e1s que \u00abhumo\u00bb, si no se encuen\u00adtra en ello la preocupaci\u00f3n de buscar <em>y <\/em>de realizar el plan de Dios y el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Estas convicciones, experimentadas en el don a Dios para servirle en la persona de los pobres, permitir\u00e1n a Vicente de Pa\u00fal descubrir las llamadas que Dios le transmit\u00eda a trav\u00e9s de los acontecimientos. La abertura constante a la miseria humana mo\u00advilizar\u00e1 su sensibilidad y su esp\u00edritu y le permitir\u00e1 ampliar pro\u00adgresivamente su campo de acci\u00f3n y formular una doctrina.<\/p>\n<p><em>\u00abUn espacio para el deseo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la experiencia de la voluntad de Dios en Vicente de Pa\u00fal verifica la existencia de una ruptura inicial, en la que comienza su re-creaci\u00f3n <em>y <\/em>en la que se apoya todo el desarrollo posterior de su nueva existencia. Este desarrollo se realiza a tra\u00adv\u00e9s de un movimiento que le conduce a Dios como al \u00abfin para el cual somos creados\u00bb, a Dios en el cual \u00abvivimos y nos move\u00admos y existimos\u00bb (Hech 17, 28), es el medio para \u00e9l de volver de la particularidad de los conocimientos y de la actividad religio\u00adsa a su imperceptible, incomprensible principio y t\u00e9rmino: la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica \u00abfilos\u00f3fica\u00bb del \u00abfin\u00bb y de los \u00abmedios\u00bb en Vicente de Pa\u00fal, como en el <em>Enchiridion <\/em>de Erasmo y en el <em>Libro de los ejercicios <\/em>de Ignacio de Loyola, aspira a relativizar y a rec\u00adtificar los \u00abmedios\u00bb con relaci\u00f3n al \u00abfin\u00bb: invariable en el fin, flexible hasta la extrema severidad en los medios, es la norma de la pedagog\u00eda de Dios en la que se inspira la pedagog\u00eda vicenciana. En realidad, es una t\u00e1ctica moral que intenta favorecer la <em>\u00abindiferencia\u00bb <\/em>en orden a una revisi\u00f3n de los medios elegidos para llegar al fin; un criterio que aspira a permitir el \u00abdiscer\u00adnimiento de esp\u00edritus\u00bb y a evitar encerrarse en las ilusiones y en las obsesiones; una problem\u00e1tica que tiene por funci\u00f3n abrir un espacio libre donde el deseo fundamental del hombre pueda articularse y expresarse. Solamente entonces le ser\u00e1 posible arti\u00adcular el deseo \u2014el querer profundo y genuino del hombre\u2014 en los t\u00e9rminos limitados <em>y <\/em>provisionales de una decisi\u00f3n. Volver al \u00abfin para el cual somos creados\u00bb, volver al \u00abprincipio\u00bb en el cual \u00abvivimos y nos movemos y existimos\u00bb, es <em>confesar <\/em>un deseo fundamental extra\u00f1o, extranjero al ideal o a los proyectos que se forjaba. Es aceptar escuchar los rumores del oc\u00e9ano inmenso del mundo, es experimentar la presencia del \u00abOtro\u00bb que \u00abinquie\u00adta y hace vivir\u00bb, es abrirse con docilidad al \u00abExtra\u00f1o\u00bb, al \u00abEx\u00adtranjero\u00bb que viene y aceptarle con gratitud, creer en \u00e9l. Es una manera, en definitiva, de hacerse vulnerable, despu\u00e9s de haberse despojado de la armadura humana, a la presencia activa y ben\u00e9\u00adfica de Dios.<\/p>\n<p><em>Los \u00ablugares\u00bb de la manifestaci\u00f3n del \u00abdeseo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La originalidad de la vivencia de la fe cristiana para Vicente de Pa\u00fal no tiene m\u00e1s que una aspiraci\u00f3n: \u00abvaciarse de s\u00ed mismo para llenarse de Dios\u00bb. Por eso hay que entrar en el movimien\u00adto del \u00abanonadamiento\u00bb de Cristo, \u00abalzarse\u00bb hasta la voluntad del Hijo de Dios \u00abpara conocer la altura, la profundidad y la anchura\u00bb de las exigencias de la realizaci\u00f3n de la voluntad divina, \u00abque nos lleva a Dios, que nos llena de Dios\u00bb. En raz\u00f3n de este doble movimiento, la \u00abgracia santificante\u00bb impulsa a \u00abno obrar nunca movidos por nuestro inter\u00e9s o fantas\u00eda, sino a acos\u00adtumbrarnos a hacer en todo la voluntad de Dios, que hace ince\u00adsantemente agradables a Dios, a la acci\u00f3n y a la persona&#8230; Esta es la gracia santificante que es menester pedir, poseer y ejercitar; de otra manera todo est\u00e1 perdido\u00bb <sup>46<\/sup>. S\u00f3lo \u00abel desprendimiento total de s\u00ed mismo\u00bb permite al hombre abrirse a esta \u00abgracia de Dios\u00bb y \u00e9sta animar\u00e1 su esp\u00edritu y le llevar\u00e1 a buscar y a realizar continuamente la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza vicenciana, al mismo tiempo que permite veri\u00adficar la trayectoria de la experiencia de Vicente de Pa\u00fal \u2014des\u00adcubrir los \u00ablugares\u00bb a trav\u00e9s de los cuales se manifiesta su de\u00adseo\u2014 proporciona los puntos de referencia, el espacio abierto donde el hombre puede acoger, descubrir <em>y <\/em>unirse a la voluntad de Dios. Se\u00f1alemos los m\u00e1s significativos:<\/p>\n<p><em>Humildad<\/em><\/p>\n<p>La humildad es el primer punto de referencia para descubrir la trayectoria vicenciana de la experiencia de la voluntad de Dios, el primer espacio abierto donde Vicente de Pa\u00fal acoge, descubre y se une a la voluntad de Dios. Esta virtud, que Jes\u00fas de Nazaret \u00abgrab\u00f3 particularmente en su coraz\u00f3n\u00bb, dice relaci\u00f3n a las perfecciones de Dios, al movimiento de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n del Hijo de Dios, a la pobreza radical de la criatura y del hombre pecador. Al mismo tiempo crea en el esp\u00edritu humano una disponibilidad ante las exigencias de Dios y ante la miseria de los hombres. Polo de atracci\u00f3n, centro de unidad, \u00abla humildad atrae <em>y <\/em>conserva todas las virtudes\u00bb. Propietaria de todo desprendimiento, \u00abimpide (al hombre) pretender ninguna estima de nadie, a no ser de Dios\u00bb, y le evita caer en la ilusi\u00f3n, \u00aben la locura\u00bb que induce a \u00abpreferir la estima del mundo a la de (Dios), la sombra al cuerpo, la mentira a la verdad\u00bb. \u00abLas personas que practican esta virtud divina&#8230; est\u00e1n siempre con\u00adtentas <em>y <\/em>su alegr\u00eda salta hasta su rostro, porque el Esp\u00edritu santo, que habita en ellas, las colma de paz, de tal manera que nada es capaz de perturbarlas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Este clima de paz, de alegr\u00eda, de desprendimiento crea el espacio libre donde Vicente de Pa\u00fal \u2014y quienes le escuchan\u2014, puede anonadarse ante Dios, vaciarse de s\u00ed mismo y permitir a la presencia ben\u00e9fica de Dios introducirse y actuar en \u00e9l: \u00abLa humildad consiste en anonadarse ante Dios y en destruirse a s\u00ed mismo para instaurar a Dios en su coraz\u00f3n&#8230; La humildad hace que (la persona) se anonade, a fin de que no sea m\u00e1s que Dios quien aparezca y a quien sea dada la gloria. La humildad&#8230; dice siempre: \u00a1el honor y la gloria \u00fanicamente para Dios, que es el ser de los seres!. Ella imprime estos sentimientos en los esp\u00ed\u00adritus: &#8216;Renuncio al honor, renuncio a la gloria, renuncio, en fin, a todo lo que pueda proporcionarme alguna apariencia; porque \u00a1desdichadamente, no soy m\u00e1s que polvo y corrupci\u00f3n!; s\u00f3lo Vos, Dios m\u00edo, deb\u00e9is reinar; <em>y <\/em>si aconteciere que hubiera alguna cosa en m\u00ed que no estuviera en Vos, \u00a1oh, Dios m\u00edo!, me despojar\u00eda con complacencia para d\u00e1rosla y anonadarme en mi cen\u00adtro&#8230; Por la humildad nos anonadamos y establecemos a Dios ser soberano&#8230;\u00bb. En otro lugar afirma: \u00abPor la humildad somos un holocausto para Dios, a quien debemos todo honor y en cuya presencia debemos anonadarnos&#8230; para que tome posesi\u00f3n de nos\u00adotros\u00bb. El \u00abrelieve\u00bb y la \u00abfuerza\u00bb de esta virtud hacen al hom\u00adbre \u00abagradable a Dios\u00bb y le impulsan a allegarse a Dios para no hacer m\u00e1s que un mismo esp\u00edritu con \u00e9l.<\/p>\n<p>La m\u00edstica del anonadamiento es para Vicente de Pa\u00fal, como para los m\u00edsticos renano-flamencos, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jes\u00fas y Benito de Canfeld, el medio de llegar a la autenticidad de la comuni\u00f3n con Dios. Hay que aceptar ser d\u00e9bil, vulnerable, para vivir la fe cristiana como una \u00abexperiencia de fragilidad\u00bb. Entonces Dios penetra en el hombre y le transforma: \u00abCreedme, se\u00f1ores y hermanos, creedme, es una m\u00e1xima infalible de Jesucristo, que os he anunciado con frecuencia de su parte, desde el momento que un coraz\u00f3n se vac\u00eda de s\u00ed mismo, Dios lo llena, Dios lo habita y act\u00faa en \u00e9l; es el deseo de la humildad lo que nos vac\u00eda de nosotros mismos, es la humildad, la santa humildad; y entonces no seremos nosotros quienes actuaremos, sino Dios en nosotros, y todo ir\u00e1 bien\u00bb. No se puede ir a Dios \u00abdesnudo\u00bb, pero tampoco \u00abvestido\u00bb, solamente se puede acer\u00adcarse a \u00e9l despojado, desprendido: \u00abAcu\u00e9rdese, escribe Vicente de Pa\u00fal el 1 de mayo de 1635 al padre Portail, que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y debemos morir en Jesu\u00adcristo por la vida de Jesucristo. Nuestra vida debe estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo. Para morir como Jesucristo, es necesario vivir como Jesucristo\u00bb. Vicente de Pa\u00fal jam\u00e1s ol\u00advidar\u00e1 el contenido de esta carta.<\/p>\n<p>Una precisi\u00f3n se impone: la m\u00edstica del anonadamiento en Vicente de Pa\u00fal se realiza a trav\u00e9s de la m\u00edstica de la caridad. Este anonadamiento se realiza a trav\u00e9s de las exigencias concretas de la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo&#8217;. S\u00f3lo en este clima se puede comprender la exclamaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00ab\u00a1C\u00f3\u00admo, se\u00f1ores, quisi\u00e9ramos permanecer en el mundo sin agradar a Dios y sin procurarle su mayor gloria!\u00bb<\/p>\n<p><em>Sencillez<\/em><\/p>\n<p>La sencillez es el segundo punto de referencia para descubrir el itinerario de la vivencia de la fe cristiana de Vicente de Pa\u00fal, el segundo espacio abierto donde su deseo fundamental se expresa para abrirse y unirse \u00abal buen agrado de Dios\u00bb. Esta virtud, que Jes\u00fas de Nazaret transparenta en su persona, anuncia en sus pala\u00adbras, verifica en sus acciones admirables, no obstante ser la \u00absabidur\u00eda eterna\u00bb, imanta la atenci\u00f3n y maravilla al esp\u00edritu de Vicente. Al mismo tiempo le permite acceder a Dios y a los hombres: \u00abLa sencillez es una virtud admirable\u00bb. \u00abLa virtud, pues, de la sencillez, la sencillez, \u00a1ah, qu\u00e9 maravilla!\u00bb. \u00ab\u00a1Ah, la sencillez! que no tiene otro objetivo m\u00e1s que a Dios, que dice negaci\u00f3n de todo otro motivo fuera de Dios y de lo que apare\u00adce\u00bb. \u00abLos misioneros deben tener esta virtud (la sencillez) por\u00adque su vida est\u00e1 dedicada a ejercer actos de caridad con Dios y con el pr\u00f3jimo y a uno y a otro hay que ir sencillamente\u00bb. \u00ab\u00a1Je\u00ads\u00fas, Dios m\u00edo!, escribe al padre Francisco du Coudray el 6 de noviembre de 1634, \u00bftendr\u00e9 que reconocer con pena que he dicho o hecho algo respecto a usted en contra de la santa sencillez? \u00a1Dios me guarde, padre, de obrar as\u00ed con ninguna persona! Es la virtud que m\u00e1s aprecio y en la que pongo m\u00e1s atenci\u00f3n en mi conducta, seg\u00fan creo; y, si me es permitido decirlo, dir\u00eda que en ella he realizado algunos progresos, por la misericordia de Dios\u00bb. \u00abLa sencillez no tiene otra mira que Dios en las acciones y palabras\u00bb. \u00abLa sencillez equivale a la verdad o pureza de in\u00adtenci\u00f3n&#8230; hace que nuestros actos de virtud tiendan directamente a Dios\u00bb. \u00abLa sencillez en las palabras&#8230; (lleva) a hablar bue\u00adnamente, con intenci\u00f3n pura de agradar a Dios\u00bb. \u00abLa sencillez en las acciones&#8230; hace obrar buena, rectamente y siempre miran\u00addo a Dios&#8230;\u00bb. \u00abNo puedo soportar\u00bb, confiesa Vicente, que se \u00abtes\u00adtimonie una cosa y se intente otra\u00bb. Tan grande <em>y <\/em>tan intensa es su estima por ella, que no duda llamarla su evangelio: \u00abDios me da una estima tan grande de la sencillez, que la llamo mi evangelio. Tengo la devoci\u00f3n especial y el consuelo de decir las cosas como son\u00bb.<\/p>\n<p>Para \u00abhacerse agradables a Dios\u00bb, para \u00abalzarse\u00bb hasta Dios, que le crea y le re-crea continuamente, Vicente \u00abarraiga en su coraz\u00f3n\u00bb el deseo genuino de parecer lo que es. Pero sabe que no es posible acceder a semejante purificaci\u00f3n, a semejante trans\u00adparencia, si no es por el anonadamiento: \u00abEl afecto por parecer lo que somos (es decir, la sencillez), \u00bfha arraigado en nuestros corazones? Pidamos a Dios esta gracia para anonadarnos\u00bb. \u00abAbaj\u00e9monos y miremos \u00fanicamente a Dios en nuestras accio\u00adnes\u00bb. Se requiere, en consecuencia, \u00abdarse a Dios para hacerse agradable a sus ojos por esta virtud de la sencillez\u00bb, porque \u00abDios es muy sencillo, o mejor, la sencillez y donde se encuentra la sencillez, all\u00ed est\u00e1 Dios\u00bb. \u00abDios es un esp\u00edritu de sencillez\u00bb. \u00abDios es un ser sencillo que no recibe ning\u00fan otro ser, una esencia soberana e infinita que no admite ninguna agregaci\u00f3n; es un ser puro que jam\u00e1s sufre alteraci\u00f3n\u00bb. Es menester al mismo tiempo dejarse iluminar por el esp\u00edritu de Cristo, \u00abesp\u00edritu recto y sencillo\u00bb, entrar en este esp\u00edritu; entonces \u00abla sencillez ayudar\u00e1 mucho a estudiar, a discernir las ilusiones del demonio\u00bb, permitir\u00e1 \u00abresolver las cosas humanas por las divinas y no las divinas por las humanas\u00bb y har\u00e1 entrar en el movimiento de Cristo para realizar la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>Este clima de luz, de transparencia, crea el espacio abierto donde Vicente de Pa\u00fal puede purificar de toda escoria sus inten\u00adciones, palabras y acciones: \u00abLa sencillez consiste en hacer todas las cosas por amor de Dios, sin tener ning\u00fan otro fin, en todas las acciones, m\u00e1s que su gloria&#8230; La sencillez consiste en hacerlo todo por amor de Dios, rechazando toda mezcla, porque la sen\u00adcillez dice negaci\u00f3n de toda composici\u00f3n. Por eso, como en Dios no hay ninguna composici\u00f3n, decimos que es un acto puro y muy sencillo. Es menester, pues, desterrar toda mezcla para no tener a la vista m\u00e1s que a Dios\u00bb. Semejante purificaci\u00f3n destierra la \u00abpeste\u00bb de la \u00abdoblez\u00bb, que a\u00edsla de Dios y de los hombres, y expulsa el \u00abveneno\u00bb que emponzo\u00f1a y corrompe toda relaci\u00f3n con ellos \u00ab. Al mismo tiempo permite al esp\u00edritu de Vicente abrir\u00adse al \u00abbuen agrado de Dios\u00bb, a \u00abencontrar a Dios\u00bb: \u00ab\u00bfSab\u00e9is, hermanas, d\u00f3nde habita nuestro Se\u00f1or? En los sencillos\u00bb. \u00abEl Hijo de Dios quiere corazones sencillos y humildes y cuando los ha encontrado&#8230; le parece maravilloso residir en ellos. Alardea en la sagrada escritura de que sus delicias est\u00e1n en conversar con los peque\u00f1os. S\u00ed, Hermanas, el agrado de Dios, la alegr\u00eda de Dios, el contento de Dios, si es permitido hablar as\u00ed, consiste en estar con los humildes y sencillos que permanecen en el conocimiento de su nader\u00eda\u00bb. \u00a1Admirables palabras de Jesucristo que mani\u00adfiestan claramente que no es en los Louvres ni en las moradas de los pr\u00edncipes donde Dios encuentra sus delicias. Lo dice en un lugar de la Escritura: Padre, te alabo, y te doy gracias, por haber ocultado tus misterios a los grandes del mundo y por ha\u00adberlos manifestado a los sencillos (cf. Mt 11, 25; Lc 10, 21\u00ad22). Comentando este texto a los misioneros afirma: \u00abReconoz\u00adco, Padre -y te doy gracias por ello-, que la doctrina que he aprendido de vuestra divina majestad y que propago entre los hombres, s\u00f3lo es conocida por los sencillos y permit\u00eds que los sabios del mundo no la comprendan, se la hab\u00e9is ocultado, si no las palabras, al menos el esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>Campesino, hijo de campesinos, a pesar de frecuentar la corte y las residencias de pr\u00edncipes y poderosos de este mundo, Vicente sabe por fe y por experiencia que \u00abDios hace abundar en los sen\u00adcillos las gracias que rechaza a los ricos y a los sabios de este mundo\u00bb. Si \u00abDios sustrae la penetraci\u00f3n de las verdades cris\u00adtianas a los sabios y entendidos del mundo&#8230; se las concede al pueblo sencillo, a la gente sencilla\u00bb. A los sencillos y solamente a ellos, Dios los ilumina y les concede la gracia de \u00abenriquecerlos con una fe viva\u00bb que les permite \u00abcreer, tocar, saborear las pala\u00adbras de vida\u00bb en medio de sus carencias y aflicciones. De ah\u00ed pro\u00adviene su \u00absumisi\u00f3n\u00bb a la voluntad de Dios, que los conduce a aceptar \u00abpaciente\u00bb, \u00abserena\u00bb, \u00abinvariablemente\u00bb el buen agrado de Dios.<\/p>\n<p>Semejante insistencia y preocupaci\u00f3n por la sencillez provie\u00adnen en Vicente de Pa\u00fal de la contemplaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, sencillo, humilde, sometido continuamente a la voluntad del Pa\u00addre, de ese Cristo campesino, que este otro campesino, Vicente de Pa\u00fal, adora e \u00abimagina\u00bb. El y solamente \u00e9l le permite hacer aparecer a la \u00abdama\u00bb sencillez en la corte, pasearse por sus pasi\u00adllos y hacerse \u00abadmirar all\u00ed por todos\u00bb, a pesar de la extra\u00f1eza que inspira y la iron\u00eda que provoca. El y solamente \u00e9l le permite introducirla en el p\u00falpito de la capilla de la Corte, no para \u00abcantar aires de deleite\u00bb en medio de personas refinadas, f\u00e1cilmente aburridas y con frecuencia volubles, sino para \u00abpredicar en la fe\u00bb y hacer \u00abbrillar\u00bb en ella la \u00abverdad de los misterios\u00bb, la voluntad del Padre, oculta desde los siglos en Dios y mani\u00adfestada en el misterio de Cristo (cf. Ef 3, 8-12).<\/p>\n<p><em>Indiferencia<\/em><\/p>\n<p>La indiferencia es el tercer punto de referencia para percibir el crecimiento humano <em>y <\/em>cristiano de Vicente de Pa\u00fal, el tercer espacio abierto donde todo su ser busca \u00absometerse perfectamen\u00adte a las \u00f3rdenes de la Providencia\u00bb, y \u00abatraer a Dios\u00bb hasta \u00e9l. S\u00f3lo entonces \u00abDios le llevar\u00e1 de la mano\u00bb y \u00abse servir\u00e1 de \u00e9l para hacer las cosas que le son agradables\u00bb: \u00abRogu\u00e9mosle (a Dios), hermanos, que nos conceda la gracia de permanecer en este estado (de indiferencia), para estar siempre bajo la direcci\u00f3n de Dios, que nos lleve de la mano <em>y <\/em>que nos conduzca ante su majestad\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace quien est\u00e1 sometido perfectamente a las \u00f3rdenes de la Providencia?&#8230; \u00bfQu\u00e9 hago cuando me abando\u00adno de esta manera? Atraigo a Dios a m\u00ed, porque no he tenido voluntad&#8230; Me he abandonado a la m\u00e1s m\u00ednima indicaci\u00f3n de vuestra voluntad&#8230; y por eso, Se\u00f1or, os hab\u00e9is servido de m\u00ed para las cosas que os han sido agradables\u00bb. Para comprender que la indiferencia es el espacio abierto, donde puede girar en todo momento al ritmo acompasado del movimiento de Dios, la trayectoria que le conduce a la uni\u00f3n con Dios, le es suficiente contemplar el caminar del Hijo de Dios: \u00abPero el Hijo de Dios \u00bfen qu\u00e9 tiene inter\u00e9s? \u00bfSab\u00e9is c\u00f3mo estaba sometido a la volun\u00adtad de su Padre? Hace suya la comparaci\u00f3n utilizada por el pro\u00adfeta-rey: Ut jumentum factus sum apud te (Sal 72, 23). As\u00ed soy, dice nuestro Se\u00f1or, para manifestarnos c\u00f3mo estaba dispo\u00adnible para todo lo que Dios quer\u00eda de \u00e9l. \u00a1Oh, qu\u00e9 disponibili\u00addad!, \u00a1oh, qu\u00e9 abandono! \u00bfqu\u00e9 le sucedi\u00f3? Et ego semper te-cum (Sal 72, 23). Estuvo siempre con Dios. Porque he hecho vuestra voluntad, Se\u00f1or, y nunca la m\u00eda, hab\u00e9is estado conmi\u00adgo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta indiferencia no es apat\u00eda, repliegue en s\u00ed mismo, expre\u00adsi\u00f3n de hast\u00edo, cansancio de vivir, incapacidad de afrontarse, de soportarse a s\u00ed mismo <em>y <\/em>de admitir que el \u00abotro\u00bb sea diferente de uno mismo, olvido o rechazo del movimiento de la historia que con frecuencia nos sobrepasa, nos paraliza y nos fosiliza. Esta indiferencia, por el contrario, otorga \u00abla libertad de los hijos de Dios\u00bb; proporciona la flexibilidad y los medios para buscar el Reino de Dios y su justicia; moviliza todo el ser del hombre para liberarle de todo lo que le aprisiona <em>y <\/em>le reprime: \u00abNo es solamente una virtud; de alguna manera&#8230; es un estado; pero es menester que esta virtud sea activa en \u00e9l y que, por ella, el coraz\u00f3n se desprenda de las cosas que le tienen cautivo&#8230; Donde est\u00e1 nuestro amor, all\u00ed est\u00e1 nuestro coraz\u00f3n; no puede salir de all\u00ed, ni subir m\u00e1s arriba&#8230; no puede ir ni a derecha ni a izquier\u00adda; se encuentra parado\u00bb. Fuente de inspiraci\u00f3n y de abertu\u00adra, \u00abatrae la gracia que se quiere comunicar a los dem\u00e1s\u00bb. \u00abOrigen de todas las virtudes y muerte de todos los vicios\u00bb conduce a quienes la practican \u00abal grado m\u00e1s alto de la perfec\u00adci\u00f3n\u00bb. Promotora, animadora de acci\u00f3n <em>-y <\/em>no de agitaci\u00f3n-modela el ser del hombre y le infunde el \u00abdeseo\u00bb de adquirir \u00abla disposici\u00f3n flexible\u00bb ante la realidad, \u00abel valor\u00bb de enfren\u00adtarse al riesgo, \u00abla firmeza\u00bb en medio del combate: \u00abLo \u00fanico que deseo, Dios m\u00edo, exclama Vicente de Pa\u00fal, es la disposici\u00f3n flexible que dais a los animales, el valor de sufrir que otorg\u00e1is a los hombres de guerra y la firmeza que \u00e9stos tienen por el orden militar&#8230; Se trata de trabajar en la indiferencia desprendi\u00e9ndonos de nuestro razonamiento, de nuestra voluntad, de nuestras inclinaciones y de todo lo que no es Dios; es una <em>virtud activa y, si no act\u00faa, no es virtud\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>El hecho de poder desencadenar semejante dinamismo de vida, de crear semejante clima de liberaci\u00f3n y de abertura, proviene de que la indiferencia vicenciana se arraiga en el \u00abamor perfecto\u00bb <em>y <\/em>participa de la naturaleza del \u00abfuego\u00bb que \u00abilumina\u00bb, \u00abcalienta\u00bb y \u00abpurifica\u00bb. \u00abEs menester que la indiferencia libere a la persona cautiva; s\u00f3lo esta virtud nos arranca de la tiran\u00eda de los sentidos y de las criaturas&#8230; Debemos darnos a Dios para intentar adquirirla, si no queremos ser esclavos de nosotros mis\u00admos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario que la indiferencia participe necesariamente de la naturaleza del amor perfecto, ya que es una actividad amorosa que impulsa al coraz\u00f3n hacia todo lo mejor y destruye todo lo que se lo impide, a semejanza del fuego, que no s\u00f3lo tiende a su centro, sino que consume todo lo que le retiene. Del mismo modo, hermanos m\u00edos, si la indiferencia los despega de la tierra, vuestros corazones estar\u00e1n totalmente inflamados en la pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios. Cuando cesen de amar otra cosa, necesa\u00adriamente estar\u00e1n colmados del amor de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Esta abertura y esta liberaci\u00f3n, esta flexibilidad y esta energ\u00eda de vida, no se pueden conseguir m\u00e1s que a un precio, declara Vicente de Pa\u00fal: el desprendimiento de s\u00ed mismo. Entonces, solo entonces, la indiferencia hace acceder a la obediencia a la volun\u00adtad del Padre, donde el hombre encuentra su transformaci\u00f3n, su salvaci\u00f3n: \u00abEl medio para obtener de Dios esta indiferencia, es la mortificaci\u00f3n continua exterior e interior&#8230; a fin de cortar en seco, de cortar una y otra vez por lo sano todo lo que nos aprisiona, a fin de desprendernos de todas las criaturas&#8230; De esta manera, de esclavos que somos de nosotros mismos y de las cosas que amamos fuera de Dios, llegaremos a la libertad de sus hijos, no estaremos sometidos m\u00e1s que a la voluntad del Padre celeste<sub>\u00bb<\/sub>. Este totalmente desprendido sabe perfectamente que no es posible adquirir semejante transformaci\u00f3n, si no es a trav\u00e9s de una disponibilidad constante, de una flexibilidad vital, de una escucha y de una abertura continuas a las intervenciones \u00ablas m\u00e1s extra\u00f1as y las menos esperadas de Dios\u00bb en la vida, de un desprendimiento total de s\u00ed mismo a imitaci\u00f3n de Cristo, del \u00abgran ap\u00f3stol\u00bb, Pablo, de Abrah\u00e1n, \u00abcorifeo de los verdaderamente obedientes y perfectamente desprendidos\u00bb. \u00abHay pocos, declara Vicente de Pa\u00fal, que no tengan su Isaac muy querido; pero es menester desprenderse de \u00e9l, es necesario vaciar nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios <em>y <\/em>de toda otra voluntad que la de la obediencia\u00bb a Dios.<\/p>\n<p>Quienes consienten a esta cooperaci\u00f3n mortificadora y vivifi\u00adcadora, \u00abentran en la verdadera libertad de los hijos de Dios\u00bb y gozan de una paz <em>y <\/em>de una liberaci\u00f3n insospechadas. Dejemos la palabra a Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p>\u00bfNo veis, hermanos, los resultados maravillosos de quienes se en\u00adcuentran en esta indiferencia? S\u00f3lo dependen de Dios y Dios los gu\u00eda. Los ver\u00e9is ma\u00f1ana, esta semana, todo el a\u00f1o y toda la vida en paz, en ardor y en tendencia continua hacia Dios y siempre difundiendo en las almas los dulces y saludables efectos de las operaciones de Dios en ellos. Y si compar\u00e1is a los indiferentes, con quienes no lo son en absoluto, ver\u00e9is por una parte sus ma\u00adneras de proceder totalmente resplandecientes de luz y siempre fecundas en frutos; no hay m\u00e1s que progresos en su persona, fuerza en sus palabras, bendici\u00f3n en sus empresas, gracia en sus consejos y suave olor en sus acciones. <em>Et in voluntate deduxiste me; <\/em>me hab\u00e9is guiado, Se\u00f1or, por el camino de vuestra voluntad. Ver\u00e9is, por otra parte, a esas personas fijadas en su satisfacci\u00f3n que s\u00f3lo tienen pensamientos terrenos, discursos de esclavos y obras muertas. La diferencia, pues, que existe entre unos y otros, proviene de que \u00e9stos se unen a las criaturas y aqu\u00e9llos se apartan de ellas, de que la naturaleza act\u00faa en las almas vulgares y la gracia en las que se elevan hasta Dios y s\u00f3lo respiran su voluntad&#8230; \u00a1Bendito sea nuestro Se\u00f1or! Porque tuvo este esp\u00edritu de sumisi\u00f3n y de indi\u00adferencia, tuvo a su Padre con \u00e9l, que le gui\u00f3 de la mano en el camino de su voluntad y que le colm\u00f3 y le cubri\u00f3 con el resplandor de su gloria.<\/p>\n<p>En otro lugar a\u00f1ade: Los hombres indiferentes est\u00e1n por encima de toda ley; son de una categor\u00eda distinta de los dem\u00e1s, y, a la manera de los cuerpos gloriosos pasan por todas partes, van por cualquier sitio, nada les impide ni les retrasa. \u00a1Oh, Salvador, qu\u00e9 felices ser\u00edamos si estu\u00advi\u00e9ramos tan desprendidos como&#8230; vos, Se\u00f1or, que os hab\u00e9is com\u00adparado con un jumento, a fin de apropiaros la mayor flexibilidad que se pueda imaginar! \u00a1Concedednos, al menos, la gracia de par\u00adticipar en esta disposici\u00f3n, os lo suplicamos, libertador nuestro&#8230;! No entrar\u00e1 nada, que nos pueda desviar de ejecutar todo lo que orden\u00e9is. Cuando lo realicemos, nos conducir\u00e9is de la mano, nos har\u00e9is realizar vuestra voluntad&#8230;.<\/p>\n<p>Ahora podremos comprender con mayor precisi\u00f3n y profun\u00addidad a este perfecto indiferente, que \u00abes totalmente de Dios, para quien Dios lo es todo y el resto no le es nada\u00bb.<\/p>\n<p><em>Mortificaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La mortificaci\u00f3n es el cuarto punto de referencia para seguir el itinerario de la fe y de la experiencia vicencianas, el espacio abierto donde el ser genuinamente cristiano de Vicente de Pa\u00fal intenta continuamente \u00abdespojarse del hombre viejo\u00bb y \u00abrevestirs\u00ade del hombre nuevo\u00bb. De esta manera podr\u00e1 \u00abhacerse agradable\u00bb a Dios, conformar su voluntad con la divina y \u00abtener un deseo continuo de hacer siempre\u00bb, a imitaci\u00f3n de Jesucristo, las cosas que agradan al Padre.<\/p>\n<p>Este \u00abdeseo\u00bb est\u00e1 suscitado <em>y <\/em>sostenido por una persona viva, Jesucristo, regla de la vida y de la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. El imanta, \u00abilumina y anima\u00bb su esp\u00edritu. Pero el Cristo de la contemplaci\u00f3n vicenciana es el hijo de Dios encarnado en la historia, para realizar perfectamente la voluntad salv\u00edfica del Pa\u00addre en beneficio de los hombres. El amor del Padre y la miseria de los hombres le conducen al <em>\u00abanonadamiento\u00bb <\/em>de la encarnaci\u00f3n, al suplicio infame de la muerte de cruz. \u00abLas dos grandes virtudes\u00bb que caracterizan el esp\u00edritu de Jesucristo \u2014\u00abla religi\u00f3n en relaci\u00f3n al Padre y la caridad en orden a los hombres\u00bb\u2014 le impulsan a darse al Padre <em>y <\/em>a oponerse profundamente a \u00ablas pulsiones de muerte\u00bb, que invaden al ser humano, al mundo, que seg\u00fan san Juan, es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos, soberbia de la vida. La vida de Jes\u00fas de Nazaret para Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 orientada por una <em>actitud fundamental de anonadamiento, <\/em>de desprendimiento, de abnegaci\u00f3n. El \u00abesp\u00ed\u00adritu de caridad perfecta\u00bb, que anima su vida y expresa el amor del Hijo al Padre, se manifiesta en orden a los hombres por el anonadamiento de la encarnaci\u00f3n, de la pasi\u00f3n redentora, a tra\u00adv\u00e9s de todas las \u00aboperaciones interiores y exteriores\u00bb de la vida terrestre de Cristo. En esta perspectiva Vicente de Pa\u00fal vive y al mismo tiempo proclama indefectible e irrevocablemente: \u00abPa\u00adra continuar la misi\u00f3n de Cristo es necesario revestirse de su esp\u00edritu\u00bb; para continuar \u00ablos empleos de Jesucristo es necesario vaciarse de s\u00ed mismo\u00bb <em>y <\/em>\u00abrevestirse de Jesucristo\u00bb. Revestirse de Cristo, obedecer a su esp\u00edritu, exigen un esfuerzo constante de disponibilidad, que s\u00f3lo se adquiere por una abnegaci\u00f3n conti\u00adnua. En realidad, la descripci\u00f3n, que Vicente de Pa\u00fal hace de este esp\u00edritu, es una evocaci\u00f3n de los grandes textos de la espi\u00adritualidad de san Pablo relativa a la vida y a la muerte misterio\u00adsas del cristiano realizadas en el bautismo. Esta vida por Cristo <em>y <\/em>en Cristo \u00abest\u00e1 oculta con Cristo en Dios\u00bb (Col 3, 3). No obstante, reclama la muerte a s\u00ed mismo. Sin este renunciamiento, que vac\u00eda a un ser de s\u00ed mismo, no se puede verdaderamente vivir en Cristo, ser su disc\u00edpulo, ni \u00abobrar en \u00e9l y por \u00e9l\u00bb: \u00abCuando establecemos en nosotros la mortificaci\u00f3n&#8230; establece\u00admos a Jesucristo <em>y <\/em>podemos decir entonces: &#8216;ya no vivo yo, es Cristo quien vive en m\u00ed&#8217; (G\u00e1l 2, 20)\u00bb.<\/p>\n<p>El trabajo primordial que Vicente de Pa\u00fal propone a su exis\u00adtencia, a cada existencia cristiana, es clara: \u00abvaciarse de s\u00ed mis\u00admo\u00bb, \u00abdespojarse del hombre viejo\u00bb, ofrecerse a Cristo que se da al Padre en la entrega a los hombres: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is hecho durante toda vuestra vida, Se\u00f1or m\u00edo, sino combatir continua\u00admente al mundo, a la carne y al diablo? \u00bfHac\u00edais alguna vez vuestra voluntad, ten\u00edais en cuenta vuestro razonamiento, escu\u00adchabais alguna vez a la sensualidad? No, nunca; en vos no hab\u00eda m\u00e1s que una continua mortificaci\u00f3n y una renuncia absoluta en todas las cosas&#8230; Se\u00f1ores, tengamos delante de los ojos este ejem\u00adplo y no perdamos nunca de vista la mortificaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, ya que estamos obligados, para seguirle, a mortificarnos como \u00e9l. Formemos nuestros afectos sobre los suyos, a fin de que sus pasos sean la regla de los nuestros en el camino de la per\u00adfecci\u00f3n&#8230; Trabajemos en ello, hermanos m\u00edos, con ardor y fide\u00adlidad, con amor y paciencia\u00bb. Entonces \u00abviviremos de la vida\u00bb de Jesucristo <sup>136<\/sup>. \u00abEstemos ciertos que no seremos verdaderos cris\u00adtianos hasta que no estemos dispuestos a perderlo todo y a dar, incluso, nuestra vida por amor y para gloria de Jesucristo; deci\u00add\u00e1monos como el santo ap\u00f3stol a elegir antes los tormentos y la muerte que ser separados de la caridad de este divino Salva\u00addor\u00bb.<\/p>\n<p>Este trabajo de larga duraci\u00f3n requiere una docilidad total y una cooperaci\u00f3n penosa y fructuosa por parte del hombre. Vi\u00adcente la compara a la realizada por un \u00abbuen vi\u00f1ador&#8230; siempre con el cuchillo preparado y con frecuencia en la mano para cortar todas las superfluidades, al mismo tiempo que las percibe, a fin de que la fuerza de la savia de la cepa llegue hasta los sarmientos que deben producir frutos&#8230;\u00bb. Entonces, \u00abDios, que es el due\u00f1o de la vi\u00f1a, despu\u00e9s de haber quitado de las almas todo lo in\u00fa\u00adtil y toda la maleza, nos conceder\u00e1 permanecer en nuestro Se\u00f1or, como sarmientos que producen fruto, a fin de producir a\u00fan m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, en el cristianismo, \u00ablo propio de la morti\u00adficaci\u00f3n, declara Vicente de Pa\u00fal, es otorgar la tranquilidad al alma, de tal manera que siempre se encuentra contenta con lo que le acontece y no pide ni rechaza nada&#8230; \u00bfno os parece mara\u00advilloso estar provistos de una virtud que hace que no queramos otra cosa m\u00e1s que la voluntad de Dios?\u00bb. \u00abEs necesario\u00bb, en consecuencia, \u00abdecidirse a mortificar toda voluntad, cuando no est\u00e1 en conformidad con la de Dios\u00bb, para vivir de la vida de Dios: \u00abRenunciar a s\u00ed mismo.., es renunciar a su juicio, a su voluntad&#8230; \u00a1Qu\u00e9 vida, se\u00f1ores, renunciar totalmente a s\u00ed mismo por el amor de Dios&#8230; ajustarse al juicio que Dios hace de las cosas!\u00bb. Por ello esta exclamaci\u00f3n se convierte en s\u00faplica: \u00abSi agradara a su divina bondad concedernos la gracia de hacer siem\u00adpre la voluntad de Dios&#8230; ser\u00edamos entonces dignos de pertenecer a su escuela; pero mientras gocemos de nuestra voluntad, \u00a1oh, Se\u00f1or m\u00edo! no tendremos ninguna preparaci\u00f3n para seguiros, ni m\u00e9rito en llevar nuestras penas, ni tendremos parte con vosotros. S\u00f3lo la tendremos si renunciamos verdaderamente a nuestra pro\u00adpia voluntad por amor de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El fin de imitar a Cristo y la raz\u00f3n de oponerse a \u00abla natura\u00adleza enga\u00f1adora\u00bb, para entrar profundamente en la \u00abnada capaz de Dios\u00bb, son claros para Vicente de Pa\u00fal: Jesucristo \u00abrenun\u00adcia a s\u00ed mismo&#8230; va hasta la muerte para realizar la voluntad del Padre\u00bb. Como \u00e9l \u00abdebemos desprendernos de todo lo que no es Dios y unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucristo\u00bb &#8216;<sup>44<\/sup>. De esta manera a trav\u00e9s de la uni\u00f3n con los hombres nos uniremos con Cristo y a trav\u00e9s de la uni\u00f3n con Cristo nos uniremos con Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La espiritualidad de Vicente. de Pa\u00fal est\u00e1 imantada por dos polos atrayentes: la imitaci\u00f3n de Jesucristo y la conformidad con la voluntad de Dios. Abelly lo constat\u00f3 con precisi\u00f3n y densidad en 1664. Esta doble imantaci\u00f3n s\u00f3lo adquiere sentido inscrita en una relaci\u00f3n din\u00e1mica, en funci\u00f3n de la trayectoria de Vicente de Pa\u00fal, que permite el desarrollo de su experiencia, de la que ella organiza la explicaci\u00f3n, al mismo tiempo que comprueba y verifica una doctrina. En un intento por querer unir esta doble inmantaci\u00f3n dir\u00edamos: la fuerza inmantadora que polariza la ex\u00adperiencia y la doctrina vicencianas, el centro, el lugar, donde esta doble inmantaci\u00f3n converge, es <em>la voluntad salv\u00edfica de Dios, que Jesucristo realiza a trav\u00e9s de su encarnaci\u00f3n en la historia; <\/em>o si<\/p>\n<p>se prefiere, <em>Jesucristo, que se encarna en la historia para realizar la voluntad salv\u00edfica de Dios. <\/em>Hasta 1635 el caminar de la vida y del pensamiento vicencianos giran en torno a la voluntad de Dios. A partir de esta fecha, Vicente insiste psicol\u00f3gica y doctrinalmente en hacer presente y activo en \u00e9l y en los otros al Cristo jo\u00e1nico, paulino y lucano, sin prescindir en ning\u00fan momento, sin em\u00adbargo, de su deseo constante de descubrir y de unirse a la mis\u00adteriosa voluntad de Dios.<\/p>\n<p>El fundador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad declara una y otra vez que Jesucristo nos ense\u00f1\u00f3 a trav\u00e9s de sus acciones y palabras. Es preciso se\u00f1alar que los interesante para \u00e9l no es tanto tal o cual acci\u00f3n, tal o cual palabra evang\u00e9lica, sino la persona de Cristo. Acciones y palabras, rela\u00adtadas en el evangelio, mucho m\u00e1s que un conjunto de proposi\u00adciones, de enunciados doctrinales y un cat\u00e1logo de signos, de acti\u00advidades ben\u00e9ficas, que confirman una doctrina, son para \u00e9l la expresi\u00f3n de una persona viva, de una regla iluminadora de pensamiento, de una actividad productora y animadora de vida, de una comuni\u00f3n con un \u00abmisterio\u00bb de amor, \u00abescondido desde si\u00adglos en Dios, creador de todas las cosas\u00bb y revelado en Cristo (cf. Ef 3, 8-12). S\u00f3lo a trav\u00e9s de la \u00abincalculable riqueza\u00bb de la per\u00adsona de Cristo se puede interpretar la ense\u00f1anza evang\u00e9lica. Sen\u00adcilla y contundentemente Vicente de Pa\u00fal declara: \u00abla regla de la Misi\u00f3n es Cristo\u00bb. Semejante indicaci\u00f3n es tanto m\u00e1s inspi\u00adradora cuanto que las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb \u2014el mensaje evan\u00adg\u00e9lico\u2014 son el eje sobre el que giran la doctrina y la praxis de la misi\u00f3n y de la caridad, de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Los puntos de referencia de la trayectoria de la experiencia vicenciana nos han descubierto el deseo de Vicente de Pa\u00fal de abrir su pensamiento y su vida \u2014el pensamiento y la vida de los dem\u00e1s\u2014 a las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb. Para obtenerlo, se persua\u00adde y persuade de que Jesucristo es su autor y de que \u00e9l mismo las practic\u00f3: \u00abEl primer motivo o raz\u00f3n que tenemos de darnos a Dios para practicar las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, es a causa de su autor, que es nuestro Se\u00f1or Jesucristo, quien, habiendo venido del cielo a la tierra para anunciar la voluntad de Dios, su Padre, y ense\u00f1ar a los hombres lo que era menester hacer para serle lo m\u00e1s agradable, les hizo saber que era la pr\u00e1ctica de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>\u00abEl segundo (motivo) es que \u00e9l&#8230; observ\u00f3 siempre las m\u00e1xi\u00admas evang\u00e9licas. Ello constituy\u00f3 su fin, su gloria y su honor y as\u00ed inferimos que, nuestra intenci\u00f3n, al no deber ser otra cosa distinta que seguir a nuestro Se\u00f1or y hacernos totalmente seme\u00adjantes a \u00e9l, esta sola raz\u00f3n es capaz de impulsarnos a la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDe los cinco primeros art\u00edculos, que hemos recorrido hasta ahora (de las Reglas), el primero trata de las m\u00e1ximas evang\u00e9li\u00adcas, en las que la Compa\u00f1\u00eda se debe introducir y se ha dicho c\u00f3mo es necesario darse a Dios para alimentarse con esta ambro\u00ads\u00eda del cielo, para vivir de la manera que vivi\u00f3 nuestro Se\u00f1or, y c\u00f3mo debemos orientar nuestras conductas hacia \u00e9l y ajustarlas a las suyas: de esta manera conformamos nuestra vida a la vida del autor de esta doctrina admirable, que \u00e9l mismo practic\u00f3 el primero\u00bb. Por eso \u00abpara juzgar con exactitud de las cosas y servirse perfectamente de la prudencia, es menester formar nues\u00adtro juicio de acuerdo con las m\u00e1ximas cristianas, siempre seguras, y no seg\u00fan las m\u00e1ximas enga\u00f1osas del mundo&#8230; Para servirnos perfectamente de nuestro esp\u00edritu y de nuestra raz\u00f3n debemos tener por regla inviolable juzgar en todo como juzg\u00f3 nuestro Se\u00f1or, pero digo siempre y en todo&#8230; es una regla real\u00bb.<\/p>\n<p>El fundamento de esta b\u00fasqueda, de esta abertura, es el <em>esque\u00adma <\/em>de un <em>desprendimiento y <\/em>se <em>apoya <\/em>en un <em>postulado de la fe cristiana: <\/em>descubrir y realizar la voluntad de Dios. A trav\u00e9s del recorrido de los puntos de referencia de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, Vicente intenta liberar al hombre de la alienaci\u00f3n de los \u00eddolos -poder, saber, riquezas- conducirle a la libertad cristiana de los hijos de Dios, hacerle \u00abencontrar el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or&#8230; y todo lo que se precisa para hacerse obrero digno de su evangelio\u00bb. Entonces \u00abrealizar\u00e1 las obras del evangelio\u00bb, producir\u00e1 \u00ablos frutos del evangelio\u00bb, como quiere Cristo, \u00aby no los ruidos del mundo\u00bb, se liberar\u00e1 de \u00abentregarse a la tiran\u00eda del p\u00fablico\u00bb. La serie y el desarrollo de las diversas m\u00e1ximas evang\u00e9licas <em>no organizan verdades, sino operaciones. <\/em>Por eso per\u00admiten \u00abunirse a Jesucristo y responder a los designios\u00bb de Dios, glorificar al Padre continuando la misi\u00f3n de Cristo, y \u00abelevarse incesantemente de virtud en virtud\u00bb. Entonces, sola\u00admente entonces, el hombre cristiano construir\u00e1 con las piedras de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas \u00abel edificio del cristianismo\u00bb m, ser\u00e1 semejante al hombre sensato del evangelio y estar\u00e1 seguro de edificar sobre \u00abroca inamovible\u00bb \u00abun edificio permanente\u00bb, que nada ni nadie podr\u00e1 atacar, resquebrajar, ni destruir: \u00abQuien dice doctrina de Jesucristo, dice una roca inamovible, dice verda\u00addes eternas, a quienes siguen infaliblemente sus efectos, de ma\u00adnera que antes se hundir\u00edan los cielos de que no se cumpliera la doctrina de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>La referencia constante a las m\u00e1ximas evang\u00e9licas permite a Vicente de Pa\u00fal encontrar el sentido, que proporciona los crite\u00adrios de elecci\u00f3n relativos a las exigencias evang\u00e9licas: el anona\u00addamiento, la imitaci\u00f3n de Cristo, la uni\u00f3n con la voluntad de Dios: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la santidad? Es el desprendimiento y el alejamiento de las cosas de la tierra <em>y <\/em>al mismo tiempo la estima por Dios y la uni\u00f3n con la voluntad divina. En esto, me parece, consiste la santidad. Y \u00bfqu\u00e9 nos aleja tanto de la tierra y nos une al cielo como las m\u00e1ximas evang\u00e9licas?&#8230; Decir que una persona practica las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, es decir que est\u00e1 en la santidad\u00bb. En otro lugar a\u00f1ade: \u00abLa perfecci\u00f3n no consiste en el \u00e9xtasis, sino en cumplir perfectamente la voluntad de Dios\u00bb. \u00abEl hombre m\u00e1s perfecto ser\u00e1 aquel cuya voluntad est\u00e9 m\u00e1s en conformidad con la voluntad de Dios, de manera que la perfec\u00adci\u00f3n consiste en unir de tal manera nuestra voluntad con la volun\u00adtad de Dios, que la suya y la nuestra no tengan, propiamente hablando, m\u00e1s que un mismo querer y no querer; y quien m\u00e1s sobresalga en este punto ser\u00e1 m\u00e1s perfecto\u00bb. \u00abJesucristo exige renunciarse a s\u00ed mismo&#8230; para llegar a la perfecci\u00f3n (cf. Mt 16, 24)&#8230; Pero, os pregunto: \u00bfqui\u00e9n renuncia m\u00e1s a s\u00ed mismo sino quien nunca hace su voluntad y siempre la de Dios? Y si la Escritura afirma: quien se allega a Dios se hace un mismo esp\u00ed\u00adritu con \u00e9l (1 Cor 6, 16), os pregunto \u00bfqui\u00e9n se adhiere m\u00e1s a Dios sino quien hace siempre la voluntad de Dios <em>y <\/em>nunca la suya, quien no quiere ni desea otra cosa sino lo que Dios quiere o no quiere?\u00bb. \u00abEn consecuencia es menester concluir necesa\u00adriamente que ning\u00fan hombre est\u00e1 tan perfectamente unido a Dios y no tiene un mismo esp\u00edritu con \u00e9l, como quien hace lo que acabo de decir\u00bb. \u00abNuestro Se\u00f1or&#8230; desea que hagamos siem\u00adpre y en todas las cosas la voluntad de Dios&#8230; con la mayor perfecci\u00f3n posible\u00bb. El mismo \u00abnos dio ejemplo, \u00e9l, que solo vino a la tierra para cumplir la voluntad de Dios, su Padre, rea\u00adlizando la obra de nuestra salvaci\u00f3n. Su agrado era hacer la voluntad de Dios, su Padre\u00bb. La conclusi\u00f3n se desprende y el deseo de Vicente se manifiesta: \u00abSi queremos, podemos hacer siempre la voluntad del Padre. \u00a1Oh, qu\u00e9 dicha, qu\u00e9 dicha, el hacer siempre y en todas las cosas la voluntad de Dios! \u00bfNo es hacer lo que vino a hacer en la tierra el Hijo de Dios&#8230;? El Hijo de Dios vino para evangelizar a los pobres; nosotros, se\u00f1o\u00adres, \u00bfno somos enviados para hacer lo mismo? S\u00ed, los misioneros son enviados para evangelizar a los pobres, \u00a1oh, qu\u00e9 felicidad! hacer en la tierra lo mismo que hizo nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora podemos comprender mejor c\u00f3mo y por qu\u00e9 la expe\u00adriencia es capital en la vida de Vicente de Pa\u00fal, su fuerza. El peor Vicente, ese que \u00abhabla alto y secamente\u00bb, que utiliza la iron\u00eda cortante para hacer desaparecer, si fuera posible, al adver\u00adsario excesivamente presuntuoso, como sucedi\u00f3 con el gran Arnauld, no puede hacernos olvidar al mejor Vicente, a aquel que escribe al padre Portail el 1 de mayo de 1635: \u00abno se cree a un hombre por ser muy sabio sino porque le estimamos y le queremos&#8230; Ha sido necesario que Jesucristo haya prevenido con su gracia a todos a quienes ha querido que crean en \u00e9l. Ha\u00adgamos lo que queramos; nadie creer\u00e1 en nosotros si no les testi\u00admoniamos compasi\u00f3n y amor\u00bb. Para ello se requiere una gran bondad, reflejo de un Dios \u00abfiel y misericordioso\u00bb, sorprendente <em>y <\/em>comprometido en la historia de los hombres y haber accedido a un horizonte interior de libertad, como lo consigui\u00f3 Vicente de Pa\u00fal en medio de un cuerpo social y eclesial colocados en un terreno uniformista, legalista, represivo, totalitario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es indispensable, si se quiere descubrir el car\u00e1cter original y la vitalidad prodigiosa de la existencia vicenciana, deshacerse de una mentalidad que hace de Vicente de Pa\u00fal un ser invariable en el espacio y en &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/experiencia-la-voluntad-dios\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":399717,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[],"class_list":["post-400459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Experiencia de la voluntad de Dios - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/experiencia-la-voluntad-dios\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Experiencia de la voluntad de Dios - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Es indispensable, si se quiere descubrir el car\u00e1cter original y la vitalidad prodigiosa de la existencia vicenciana, deshacerse de una mentalidad que hace de Vicente de Pa\u00fal un ser invariable en el espacio y en ... 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