{"id":400432,"date":"2017-02-08T08:16:42","date_gmt":"2017-02-08T07:16:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400432"},"modified":"2017-01-05T18:19:35","modified_gmt":"2017-01-05T17:19:35","slug":"benito-canfeld-voluntarismo-mistico-teocentrico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/benito-canfeld-voluntarismo-mistico-teocentrico\/","title":{"rendered":"Benito de Canfeld: voluntarismo m\u00edstico-teoc\u00e9ntrico"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400013\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/tres-descubrimientos-vicente-paul\/tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"tres-descubrimientos-de-vicente-de-paul\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400013 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Entre las diversas tendencias llamadas \u00abm\u00edsticas\u00bb, que influ\u00adyen en la renovaci\u00f3n espiritual en Francia durante el siglo XVII, se encuentra la llamada \u00abescuela abstracta\u00bb: esta denominaci\u00f3n se debe al predominio que ejerce en ella el esp\u00edritu de la m\u00edstica renano-flamenca de tendencia \u00ababstracta\u00bb \u2014en raz\u00f3n de su gusto por la abstracci\u00f3n metaf\u00edsica\u2014 orientada a la \u00abvida sobre-eminente\u00bb y centrada en la aspiraci\u00f3n hacia la uni\u00f3n directa de la voluntad humana con la esencia divina.<\/p>\n<p>Los adeptos a esta \u00abescuela abstracta\u00bb se re\u00fanen en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XVI y al comienzo del siglo XVII en torno a B\u00e1rbara Avrillot (1566-1618), esposa de Pedro Acarie, invocada desde su beatificaci\u00f3n (24 de mayo de 1791) por su nombre de carmelita \u00abconversa\u00bb (1614), Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mansi\u00f3n de esta gran est\u00e1tica y estigm\u00e1tica se convierte lentamente en centro de acci\u00f3n espiritual, en lugar de reuniones y de conversaciones del m\u00e1s alto nivel intelectual y espiritual. El sal\u00f3n de la residencia Acarie es frecuentado tanto por hom\u00adbres de ciencia teol\u00f3gica y de vida interior de la Sorbona, entre otros Andr\u00e9s Duval, como por grandes maestros espirituales, entre ellos Benito de Canfeld. Junto a \u00e9stos se encuentran piado\u00adsos sacerdotes, como Gallement y Juan de Quintanadoine de Br\u00e9tigny, y laicos pertenecientes al \u00abmedio devoto\u00bb, como Miguel de Marillac y Renato Gaultier. El joven Pedro de B\u00e9rulle acude con frecuencia a la residencia de su prima y Francisco de Sales, durante su viaje a Par\u00eds (1602), visita el centro Acarie. Si el cartujo Dom Beaucousin est\u00e1 ausente de estas reuniones de sal\u00f3n, recibe, por el contrario, en el locutorio de la cartuja de Vauvert y desde \u00e9l ejerce su autoridad <em>y <\/em>su influencia en todo \u00e9l grupo.<\/p>\n<p>El c\u00edrculo Acarie especialmente a trav\u00e9s de la autoridad del comentarista de santo Tom\u00e1s y maestro de la vida espiritual, Andr\u00e9s Duval, asegura la difusi\u00f3n de la literatura \u00abm\u00edstica\u00bb, de los libros que \u00abtratan de la vida sobreeminente\u00bb. El mismo inter\u00e9s, que le lleva a poner su sentido agudo de rigor teol\u00f3gico al servicio de la precisi\u00f3n en el vocabulario de los espirituales, le conducir\u00e1 m\u00e1s tarde a reaccionar contra los peligros del iluminis\u00admo. Influenciado e inspirado por las afirmaciones contenidas en una carta de Gerson al cartujo Dom Barth\u00e9lemy, referente al libro <em>Ornement des notes spirituelles <\/em>de Ruysbroeck, el decano de la Facultad de teolog\u00eda de la Sorbona, despu\u00e9s de haber sido uno de los iniciadores del movimiento m\u00edstico, se encuentra en el origen de un movimiento de reacci\u00f3n, cuyas consecuencias son funestas para la supervivencia de la influencia de la m\u00edstica renano-flamenca en Francia.<\/p>\n<p>El supremo representante de la \u00abescuela abstracta\u00bb es el capuchino Benito de Canfeld (1562-1610) y su obra la <em>R\u00e9gle de perfection conknant un bref et lucide abr\u00e9g\u00e9 de toute la vie spirituelle r\u00e9duite \u00e1 ce seul point de la volont\u00e9 de Dieu <\/em>es la mejor expresi\u00f3n de esta tendencia m\u00edstica.<\/p>\n<p>Como los humanistas devotos y Francisco de Sales, Benito de Canfeld es fiel partidario del voluntarismo, pero en \u00e9ste se trata de un <em>voluntarismo \u00abm\u00edstico\u00bb. <\/em>Tambi\u00e9n como Francisco de Sales, Canfeld llega a una visi\u00f3n sint\u00e9tica de la vida cristiana. No obstante esta visi\u00f3n de s\u00edntesis, la perspectiva de ambos es dife\u00adrente: a diferencia del obispo de Ginebra, que pone <em>la caridad <\/em>o el <em>amor <\/em>en el centro de la vida espiritual, el maestro capuchino sit\u00faa este centro en la <em>voluntad, <\/em>en el \u00abejercicio de la voluntad de Dios\u00bb. Ejercicio que consiste en no tener ninguna otra inten\u00adci\u00f3n, durante la vida y en todas las acciones, m\u00e1s que cumplir la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La <em>Regla <\/em>de Benito de Canfeld es una de las manifestaciones m\u00e1s notorias de la renovaci\u00f3n m\u00edstica de finales del siglo XVI y del comienzo del siglo XVII en Francia. El libro, reeditado frecuentemente, ejerce a lo largo del siglo XVII una gran in\u00adfluencia. El \u00e9xito de librer\u00eda (durante el siglo XVII alcanza, al menos, 25 ediciones) y de lectura se debe a la construcci\u00f3n s\u00f3li\u00adda del libro, a \u00abla lucidez maravillosa\u00bb del autor y, sobre todo, a la intenci\u00f3n expresa y continuamente reiterada de resumir la perfecci\u00f3n a \u00abeste \u00fanico punto de la voluntad de Dios\u00bb. Todo el problema se cifra, en consecuencia, en llegar a una per\u00adfecta conformidad de la voluntad humana con la divina. Conformidad que culmina en una verdadera absorci\u00f3n de la voluntad humana en la divina. Por eso, no obstante la distinci\u00f3n de las tres v\u00edas o vidas cl\u00e1sicas, que, seg\u00fan los maestros de la vida espiritual, el cristiano debe atravesar para llegar a la perfecci\u00f3n, el maestro capuchino insiste en que no hay m\u00e1s que un solo principio para llegar a conseguirla: la conformidad con la volun\u00adtad de Dios es la regla de la perfecci\u00f3n, de la vida espiritual, de todas las pr\u00e1cticas o ejercicios que conducen a ella.<\/p>\n<p><em>Contenido de la <\/em>Regla de perfecci\u00f3n<\/p>\n<p>Para llegar a vivir en conformidad con la voluntad divina, el hombre precisa, con anterioridad, conocerla y realizarla. Para Benito de Canfeld hay tres modos diversos de discernir y de ejecutar esta voluntad de Dios. Cada uno de estos modos per\u00admite al hombre conocer bajo diversos aspectos la misma y \u00fanica realidad suprema y, en consecuencia, realizarla y conformarse a ella.<\/p>\n<p>El primer estadio del conocimiento y de la realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios, el de la <em>vida activa, <\/em>est\u00e1 constituido por la conformidad a la <em>voluntad exterior de Dios, <\/em>tal y como se mani\u00adfiesta en la revelaci\u00f3n, en la disciplina de la iglesia, en las normas establecidas por la autoridad eclesi\u00e1stica o civil.<\/p>\n<p>El segundo estadio del conocimiento y de la realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios, el de la <em>vida interior <\/em>o <em>vida contemplativa, <\/em>est\u00e1 constituido por la conformidad del alma a la <em>voluntad inte\u00adrior de Dios, <\/em>conocida por las luces y movimientos que \u00e9l le otorga.<\/p>\n<p>Finalmente, el tercer estadio del conocimiento y de la reali\u00adzaci\u00f3n de la voluntad de Dios, el de la <em>vida esencial <\/em>o <em>vida sobre-eminente, <\/em>en el que el alma es \u00ababsorbida\u00bb en la <em>voluntad esen\u00adcial de Dios, <\/em>as\u00ed llamada porque es la misma esencia divina.<\/p>\n<p>Esta triple divisi\u00f3n de la voluntad de Dios permite al autor dividir el libro en tres partes:<\/p>\n<p><em>Primera parte: <\/em>\u00abLa voluntad exterior de Dios, que compren\u00adde la vida activa\u00bb. La voluntad de Dios, \u00aben cuanto conocida por la ley y la raz\u00f3n\u00bb <em>y <\/em>ejecutada como \u00fanica regla y fin de todas las acciones, es para Benito de Canfeld el resumen de toda la vida activa. Vida que se resume, para \u00e9l, en evitar todo pecado, toda imperfecci\u00f3n, practicar todas las virtudes, imitar la vida y pasi\u00f3n de Jesucristo a trav\u00e9s de la mortificaci\u00f3n de la voluntad propia, ra\u00edz y origen en el hombre de todo mal. Por eso afirma con insistencia que su <em>\u00abejercicio\u00bb <\/em>es un renunciamien\u00adto continuo a toda pasi\u00f3n, a todo afecto desordenado. A trav\u00e9s de este renunciamiento, exigido para obrar en todo con el \u00fanico fin de realizar la voluntad de Dios, el hombre se ejercita en la purificaci\u00f3n \u00abactiva\u00bb, propia de la vida activa. Canfeld centra el objetivo de esta purificaci\u00f3n en <em>disponer <\/em>al alma a la vida con\u00adtemplativa, en permitir al alma hacerse capaz de <em>percibir la pre\u00adsencia de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Para llegar a percibir la presencia de Dios, no es suficiente que el hombre evite todo pecado, toda imperfecci\u00f3n, es menester que practique todas las virtudes y llegue a la verdadera imita\u00adci\u00f3n de la vida y pasi\u00f3n de Jesucristo. Imitar la vida y pasi\u00f3n de Jesucristo, equivale, para el maestro capuchino, a sufrir y pa\u00addecer en las persecuciones, sufrimientos y padecimientos de la vida los de nuestro Se\u00f1or. De esta manera el hombre \u00abrenueva en \u00e9l los sufrimientos de Jesucristo y Jesucristo padece en sus miembros\u00bb y en raz\u00f3n de padecerlos y de sufrirlos el hombre \u00abcon el \u00fanico fin de realizar la voluntad de Dios\u00bb, los padeci\u00admientos \u00abson la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente Canfeld no admite que haya realmente en Dios tres voluntades. Por medio de esta triple divisi\u00f3n de la voluntad de Dios, in\u00adtenta explicar solamente c\u00f3mo el hombre llega a conocerla distinta y pro\u00adgresivamente a trav\u00e9s de las diversas manifestaciones de la misma y \u00fanica voluntad de Dios.<\/p>\n<p><em>Segunda parte: <\/em>\u00abLa voluntad interior de Dios, que contiene la vida contemplativa\u00bb. La voluntad de Dios, en cuanto conocida de manera experimental, pasivo-activa, \u00abpor las cosas interiores, como son las inspiraciones, elevaciones y atracciones de Dios\u00bb constituye para Canfeld el resumen de la vida contemplativa. Vida que consiste para \u00e9l en el conocimiento experimental, progresivo, amoroso y gozoso de la voluntad interior de Dios. Este conocimiento hace experimentar al hombre que \u00abtodo que\u00adrer y movimiento\u00bb, que se realizan en su alma, \u00abno provienen ni son de ella\u00bb sino de Dios, a quien <em>\u00ab\u00fanicamente\u00bb <\/em>siente y de quien goza, a quien ve por y en la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>El hombre progresa en el conocimiento experimental de la voluntad interior de Dios, en raz\u00f3n de la diversa intensidad con la que <em>Dios se manifiesta al alma <\/em>y en proporci\u00f3n al crecimiento del amor del hombre, correlativo al mayor o menor grado de la <em>purificaci\u00f3n de la pureza de intenci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Este ritmo progresivo del conocimiento de la voluntad inte\u00adrior va desde \u00abel grado de la <em>manifestaci\u00f3n\u00bb, <\/em>en el que el alma <em>comienza <\/em>a \u00absentir\u00bb, \u00abgustar\u00bb y \u00abver\u00bb la voluntad de Dios hasta \u00abel grado de <em>elevaci\u00f3n\u00bb, <\/em>en el que la voluntad de Dios comunica \u00abuna luz tan potente y un resplandor tan brillante que elevan al alma del abismo de las tinieblas hasta la perfecta con\u00adtemplaci\u00f3n de Dios\u00bb. Para llegar a esta <em>\u00abelevaci\u00f3n\u00bb <\/em>o <em>\u00abperfecta contemplaci\u00f3n\u00bb, <\/em>el alma debe atravesar antes el \u00abgrado de la <em>admiraci\u00f3n\u00bb, <\/em>es decir, la <em>\u00abaversi\u00f3n\u00bb <\/em>a las cosas exteriores y la <em>\u00abadhesi\u00f3n\u00bb <\/em>a la voluntad de Dios, \u00abel grado de la <em>humillaci\u00f3n\u00bb, <\/em>donde experimenta la \u00abnada\u00bb de su ser y el \u00abtodo de Dios\u00bb, <em>y <\/em>\u00abel grado de <em>exultaci\u00f3n\u00bb, <\/em>que une al \u00abalma con Dios\u00bb hasta llegar a experimentar, a \u00abtener un mismo esp\u00edritu con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Toda la actividad del alma en el desarrollo progresivo de este conocimiento, se reduce a secundar con docilidad la opera\u00adci\u00f3n divina, que la conduce a \u00ababismarse\u00bb en la voluntad inte\u00adrior de Dios, a \u00abadherirse perfectamente\u00bb a ella, a \u00abrenun\u00adciarse a s\u00ed misma\u00bb hasta llegar a experimentar la \u00abnada\u00bb de las criaturas y el \u00abtodo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>Tercera parte: <\/em>\u00abLa voluntad esencial de Dios, que compren\u00adde la vida sobreeminente\u00bb. La voluntad de Dios, en cuanto que se conoce de manera \u00abpasiva\u00bb, \u00abinmediata\u00bb <em>y <\/em>\u00abcontinua\u00bb y hace ver que es Dios mismo o la esencia divina, constituye para Canfeld la vida sobreeminente. En ella, el alma no s\u00f3lo llega a ver a Dios como \u00e9l es y a descubrir que la voluntad de Dios no se distingue de la esencia divina, sino que es conducida a la \u00abdeificaci\u00f3n\u00bb o \u00abdivinizaci\u00f3n\u00bb, al ser <em>\u00abtransfigurada\u00bb, \u00ababsorbida\u00bb <\/em>en Dios.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n, que Benito de Canfeld hace de la \u00abdeifica\u00adci\u00f3n\u00bb, plantea m\u00e1s de un problema. De ellos, el principal con\u00adsiste en descubrir si Canfeld concibe el sentido de esta deifica\u00adci\u00f3n en el orden <em>\u00abontol\u00f3gico\u00bb <\/em>o <em>\u00abexperimental-m\u00edstico\u00bb. <\/em>Sentido que depende, en definitiva, tanto de saber si el modo del conoci\u00admiento o de la visi\u00f3n de la voluntad divina, id\u00e9ntica a su esen\u00adcia, es para \u00e9l inmediata o mediata, como de admitir si los textos de Canfeld confirman o no la distinci\u00f3n del doble aspecto <em>\u00abontol\u00f3gico\u00bb <\/em>y \u00abpsicol\u00f3gico\u00bb de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Por encima y m\u00e1s all\u00e1 de las diversas interpretaciones de la doctrina de Canfeld, no se puede olvidar que la <em>Regla de perfecci\u00f3n <\/em>es un tratado, especialmente la tercera parte, de la <em>deificaci\u00f3n. <\/em>Si no se llega a la claridad deseada, cuando se trata de pre\u00adcisar el pensamiento de Canfeld acerca del aspecto <em>\u00abontol\u00f3gico\u00bb <\/em>\u00abexperimental-m\u00edstico\u00bb de la deificaci\u00f3n <em>y <\/em>de la visi\u00f3n mediata inmediata de la voluntad de Dios, es menester admitir que sus \u00abafirmaciones ins\u00f3litas\u00bb van muy lejos. Canfeld repite en varias ocasiones que el alma en la vida sobreeminente \u00abcontem\u00adpla&#8230; la esencia de Dios&#8230; tal y como es en realidad\u00bb. Los argumentos que utiliza para identificar \u00abvoluntad\u00bb y \u00abesencia divina\u00bb expresan un punto de vista ontol\u00f3gico. Estas afirma\u00adciones, atrevidas y parad\u00f3jicas, est\u00e1n en consonancia con otros aspectos claves de la doctrina de Canfeld, especialmente cuando escribe: la criatura no es nada, porque \u00absi fuera algo&#8230; el ser de Dios habr\u00eda terminado all\u00ed donde el nuestro comenzar\u00eda\u00bb: pues \u00abtodo lo que hay en la criatura es el mismo Creador\u00bb<strong><sup>.<\/sup> <\/strong><em>Y <\/em>lo mismo cuando afirma serena <em>y <\/em>tenazmente: \u00abla fe viva&#8230; no mira la obra como alguna cosa creada, sino como la voluntad increada de Dios\u00bb. Los diversos pasajes, en los que cita y co\u00admenta con \u00e9nfasis y profundidad el \u00abintimior intimo meo\u00bb de las <em>Confesiones <\/em>de san Agust\u00edn, confirman el encuentro real, la uni\u00f3n verdadera del hombre con Dios, aunque, para que el hom\u00adbre <em>encuentre a Dios en \u00e9l, <\/em>debe llegar a la continua \u00abp\u00e9rdida y al anonadamiento de s\u00ed mismo\u00bb. Como Herp, <em>y <\/em>despu\u00e9s de \u00e9l, se\u00f1ala que la transformaci\u00f3n, condici\u00f3n para llegar a la deifica\u00adci\u00f3n, debe estar precedida de la anihilaci\u00f3n. A la reducci\u00f3n gradual de la criatura al \u00abno ser\u00bb, corresponde la presencia<strong>, <\/strong>la manifestaci\u00f3n de Dios que \u00abbrillar\u00e1 en el alma\u00bb de quien le ha \u00abdado cabida\u00bb.<\/p>\n<p>Canfeld explica la \u00absuspensi\u00f3n\u00bb y la \u00abalienaci\u00f3n\u00bb de la acti\u00advidad de las potencias del hombre, cuando habla de los \u00abbuenos deseos\u00bb, que \u00abjam\u00e1s producen sus efectos, a saber, la uni\u00f3n y transformaci\u00f3n, sino cuando est\u00e1n consumidos y adormecidos en Dios\u00bb, donde su forma, como el grano en la espiga o el hielo en el agua, desaparece, pero \u00absu esencia se conserva en Dios\u00bb. \u00abEste desvanecimiento de los deseos en Dios&#8230; es la realizaci\u00f3n acabada y perfecta de los deseos en Dios, donde el deseo es absorbido y cambiado en posesi\u00f3n\u00bb. Por eso \u00aben este desva\u00adnecimiento de deseos (el alma) permanece sumergida en el abis\u00admo de la divinidad\u00bb. Con mayor claridad, a\u00fan, se expresa cuando habla de la \u00abvoluntad interior\u00bb, que el hombre \u00absiente como de Dios, no como de \u00e9l\u00bb; la raz\u00f3n es porque \u00ab\u00e9l&#8230; es trans\u00adformado en Dios&#8230; todas sus potencias son empleadas por Dios&#8230; Por esta deiforme intenci\u00f3n y querer, el alma est\u00e1 tan \u00edntima\u00admente unida a Dios, deificada y de tal manera sumergida en el abismo de la inaccesible luz eterna que no puede sentir ning\u00fan querer o movimiento suyo como suyo, sino solamente como de Dios, se ve y se siente totalmente despojada de ella misma <em>y <\/em>de toda voluntad propia\u00bb.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n espiritual de Canfeld lleva a una \u00abencarnaci\u00f3n espiritual\u00bb. Encarnaci\u00f3n por la que \u00abla voluntad de Dios\u00bb, que \u00abes incomprensible en s\u00ed misma, sin embargo, al habitar en nues\u00adtro esp\u00edritu, se vuelve comprensible&#8230; unida a la nuestra se ma\u00adnifiesta\u00bb, de tal manera que la \u00abvoluntad del hombre por seme\u00adjante uni\u00f3n puede decir: yo soy la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>Objetivo de Canfeld<\/em><\/p>\n<p>El esquema muy n\u00edtido de la <em>Regla de perfecci\u00f3n <\/em>manifiesta claramente el deseo de Canfeld de presentar la espiritualidad cristiana bajo una forma simplificada y unificada. Por eso insiste desde el comienzo del libro en el car\u00e1cter sucinto, directo y luminoso de su intenci\u00f3n: \u00abEste ejercicio de la voluntad de Dios, es, sin duda, m\u00e1s breve que ning\u00fan otro; pues lo que los dem\u00e1s (ejercicios) realizan mediante una variedad de circuns\u00adtancias y una multiplicidad de cambios y grados, lo realiza este (ejercicio) desde el comienzo por la sola aplicaci\u00f3n de la inten\u00adci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando habla de la \u00abexcelencia y utilidad de este ejercicio comparado con los dem\u00e1s\u00bb lo califica as\u00ed: \u00abcompendio de la vida espiritual\u00bb, \u00abbreve\u00bb, \u00abmeritorio\u00bb, \u00abfin\u00bb, \u00abadaptado a toda perso\u00adna\u00bb, \u00absin multiplicidades\u00bb, \u00abexento de enga\u00f1os\u00bb, \u00abmedio y fin\u00bb, \u00abperdurable\u00bb. El cap\u00edtulo segundo lo titula: \u00abDe la excelencia de este ejercicio en s\u00ed mismo\u00bb, en el que explica c\u00f3mo \u00abencierra en s\u00ed todas las v\u00edas que conducen a la perfecci\u00f3n\u00bb. En concreto llega a enumerar: \u00abRenuncia al yo propio\u00bb, \u00ababandono\u00bb, \u00abpure\u00adza\u00bb o \u00abdominio del coraz\u00f3n\u00bb, \u00abpresencia de Dios\u00bb, \u00abconocimien\u00adto de s\u00ed mismo\u00bb, \u00abconocimiento de Dios\u00bb, \u00abanihilaci\u00f3n\u00bb o \u00abtotal anonadamiento\u00bb, \u00abuni\u00f3n con Dios\u00bb, \u00abperfecci\u00f3n de la contempla\u00adci\u00f3n divina\u00bb, \u00abamor de Dios y caridad\u00bb o \u00abamor perfecto\u00bb, \u00abab\u00adsorci\u00f3n en Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Con una finalidad claramente pedag\u00f3gica, no exenta de origi\u00adnalidad, un grabado de la primera p\u00e1gina de la Regla, juntamente con un texto explicativo del mismo, intenta aclarar, condensar el contenido del libro. La parte de abajo del grabado representa a Jesucristo en el huerto de los olivos y en ella est\u00e1 escrito: \u00abno se haga mi voluntad sino la tuya\u00bb (Luc 22, 42). En la parte superior se encuentra una figura en forma de sol, que representa la voluntad de Dios. Tres c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, cuyos espacios est\u00e1n adornados con rostros humanos, im\u00e1genes representativas de las almas, indican los tres grados de la voluntad de Dios, las tres partes del libro.<\/p>\n<p>El primer grado significa las almas de vida activa, el segundo las de vida contemplativa y el tercero las de vida sobreeminente&#8230; Por eso rodean al primer c\u00edrculo muchas herramientas&#8230; que signi\u00adfican la vida activa. En el interior del tercer c\u00edrculo est\u00e1 escrito el nombre de Yahv\u00e9, para figurar la vida sobreeminente en la voluntad esencial, que es Dios mismo. En el c\u00edrculo del medio no se ha colocado nada, para indicar que en esta forma de vida con\u00adtemplativa \u2014sin ninguna otra especulaci\u00f3n y pr\u00e1cticas\u2014 es menester seguir la atracci\u00f3n de la voluntad de Dios, ya experimentada y sabo\u00adreada en la exterior, sin abandonarla jam\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEl resplandor de la voluntad divina\u00bb \u00abilumina m\u00e1s o menos los rostros seg\u00fan el grado de proximidad en que se encuentran con relaci\u00f3n a esta voluntad divina, ya que \u00ablas almas del primer c\u00edrcu\u00adlo&#8230; viven mucho en s\u00ed mismas y poco en Dios\u00bb, las del segundo \u00abmenos en s\u00ed mismas y m\u00e1s en Dios\u00bb y las del tercero, \u00abnada en s\u00ed mismas y del todo en Dios y absorbidas en la voluntad esen\u00adcial\u201d.<\/p>\n<p>El objetivo final de Canfeld se cifra en hacer acceder al hombre a \u00abun estado continuo y tranquilo donde se goza, sin que sean suspendidas sus actividades, de la visi\u00f3n habitual de Dios\u00bb. Estado en el que se realiza el sumo de la perfecci\u00f3n y donde \u00abel amor pr\u00e1ctico se convierte en amor fruitivo y la vida activa en contemplativa y se goza tanto de Dios seg\u00fan la fe desnuda en la operaci\u00f3n y actividad, como en el descanso y ociosidad\u00bb. Esta \u00abreducci\u00f3n\u00bb de la vida activa y contemplativa a la \u00abvida sobreeminente\u00bb, esta uni\u00f3n de vida activa y contem\u00adplativa se realiza a trav\u00e9s del \u00abanonadamiento activo y pasivo\u00bb, por los que el hombre llega a descubrir y experimentar el \u00abTo\u00addo\u00bb de Dios y la \u00abnada\u00bb de la criatura.<\/p>\n<p><em>Pureza de intenci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Benito de Canfeld insiste en que \u00abla \u00fanica intenci\u00f3n\u00bb de todo quehacer humano \u2014\u00abpensamientos, palabras, acciones, resisten\u00adcias a las tentaciones, aceptaci\u00f3n de las inspiraciones\u00bb\u2014 \u00abdebe ser (realizar) la voluntad de Dios\u00bb. Esta pr\u00e1ctica de hacer todo por la \u00fanica motivaci\u00f3n y con el \u00fanico fin de ejecutar la voluntad de Dios, es el eje sobre el que gira la doctrina de Canfeld, la clave que ayuda a descifrar el sentido <em>y <\/em>el contenido de su espiritualidad, el resorte que dinamiza su esp\u00edritu. Ella nos revela la \u00fanica preocupaci\u00f3n del autor de la <em>Regla: <\/em>hacer reinar la voluntad de Dios, que \u00abes Dios\u00bb, el \u00abtodo\u00bb en el hombre, que es \u00abnada\u00bb. S\u00f3lo a trav\u00e9s de esta pureza de intenci\u00f3n el hombre podr\u00e1 descubrir, experimentar que <em>todas las obras, <\/em>realizadas <em>\u00fanicamente <\/em>para ejecutar la voluntad de Dios, son <em>esta volun\u00adtad de Dios<\/em> y deben ser <em>consideradas solamente como esta mis\u00adma voluntad de Dios<\/em>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de esta doctrina, Canfeld intenta con\u00adducir al hombre al <em>puro amor, <\/em>a mirar, buscar, amar solamente la voluntad de Dios, que es Dios, y a excluir todo inter\u00e9s personal \u00abcomo ser\u00eda hacer penitencia, darse disciplina, ayunar para evitar el infierno, obtener recompensa o conseguir el cielo <em>y <\/em>otras cosas semejantes, cuyas intenciones, aunque sean buenas en s\u00ed mismas, sin embargo son imperfectas, si se las compara con el ejercicio de (realizar) \u00fanicamente la voluntad de Dios, que es mucho me\u00adjor, como se ha demostrado\u00bb.<\/p>\n<p>No buscar m\u00e1s que a Dios, obrar en todo \u00fanicamente por y para realizar la voluntad de Dios, no tiene para Canfeld m\u00e1s que un objetivo: conducir al hombre, a trav\u00e9s de la abnegaci\u00f3n y del anonadamiento de s\u00ed mismo, a la vida contemplativa, donde llega a \u00abgustar la voluntad interior de Dios\u00bb, a la vida \u00absobreeminente\u00bb o \u00absupereminente\u00bb, donde experimenta continuamente el \u00abTodo\u00bb de Dios y la \u00abnada\u00bb de la criatura. Para acceder a este estado contemplativo, el hombre debe consentir a renunciar a todo conocimiento discursivo o conceptual de Dios y a olvidarse totalmente de s\u00ed mismo, incluso en el ejercicio de la pr\u00e1c\u00adtica de las virtudes, hasta llegar a perderse en la esencia divina por una \u00abespecie de despersonalizaci\u00f3n m\u00edstica\u00bb.<\/p>\n<p>Para expresar la renuncia a toda forma intelectual o con\u00adcepto nocional y el olvido total de s\u00ed mismo, requeridos para llegar a la uni\u00f3n con \u00abla voluntad esencial de Dios\u00bb, Canfeld utiliza los t\u00e9rminos de \u00abanonadamiento\u00bb y \u00abanihilaci\u00f3n\u00bb. Desde el aviso \u00abal lector\u00bb declara que, entre las dos v\u00edas que existen para \u00abentrar en Dios\u00bb, \u00e9l prefiere elegir la de la \u00ababnegaci\u00f3n\u00bb: \u00abAmigo lector, hay dos v\u00edas para entrar a Dios: una la de la especulaci\u00f3n, otra la de la abnegaci\u00f3n. La primera es m\u00e1s agrada\u00adble, la segunda m\u00e1s provechosa; la primera es mucho m\u00e1s com\u00adplaciente, la segunda m\u00e1s s\u00f3lida y segura; la primera no se otorga a todos, aunque se desee, la segunda se ofrece a todos los que tienen buenos deseos. La presente <em>Regla <\/em>ense\u00f1a m\u00e1s bien la segunda que la primera. Por eso no te desanimes, si no en\u00adcuentras en ella brillantes discursos, que con frecuencia deleitan m\u00e1s al o\u00eddo de lo que aprovechan al alma. Trae m\u00e1s bien aqu\u00ed un buen deseo y encontrar\u00e1s en ella el camino abierto al cielo\u00bb.<\/p>\n<p>Canfeld, como otros muchos autores espirituales, busca al\u00adcanzar el nivel del alma, donde se opera la uni\u00f3n con Dios. Nivel donde la \u00abfe pura y desnuda\u00bb reside \u00aben la parte m\u00e1s alta del alma, por ser el lugar m\u00e1s alejado de los sentidos y el m\u00e1s cer\u00adcano a Dios y el l\u00edmite supremo del alma\u00bb.<\/p>\n<p>Su primer intento es cobrar y hacer cobrar conciencia del sentido espiritual y religioso del hombre. Parte del conocimiento introspectivo de s\u00ed mismo, haciendo caso omiso de lo sensible, e incluso de lo inteligible, de todo lo que pueda caer con claridad en el entendimiento, para llegar al \u00abl\u00edmite supremo del alma\u00bb<\/p>\n<p>\u00abReferente a las virtudes \u00a1qu\u00e9 humildad se requiere para anona\u00addarse de esa manera! \u00a1Qu\u00e9 paciencia para esperar de ese modo! \u00a1Qu\u00e9 constancia para permanecer de esa forma! \u00a1Qu\u00e9 longanimidad para desear profundamente y qu\u00e9 pureza de coraz\u00f3n para simplificarse as\u00ed! Finalmente, \u00a1qu\u00e9 fe es tan viva, qu\u00e9 esperanza tan firme, qu\u00e9 caridad tan ardiente!, como la que se encierra en esta anihilaci\u00f3n u ociosidad, aunque todas las virtudes, al estar absorbidas en la divinidad, se practican en ella esencial\u00admente, como en su origen o fuente, m\u00e1s bien que en acto, como lo afirma el contemplativo y gran doctor Herp y en \u00e9l unirse con la voluntad divina, con la esencia divina. Por eso glosa el \u00abcon\u00f3cete a ti mismo\u00bb, <em>y <\/em>a\u00fan m\u00e1s el \u00abcon\u00f3zcame a m\u00ed, con\u00f3zcate a ti, Dios m\u00edo\u00bb de san Agust\u00edn, llegando a invertir los t\u00e9rminos: \u00abconocerte he a ti, Se\u00f1or, para conocer\u00adme\u00bb. Por eso pondera, de m\u00faltiples modos, el \u00abintimior intimo meo\u00bb agustiniano.<\/p>\n<p>Qued\u00e1ndose en la pura desnudez y pobreza de esp\u00edritu, dice Canfeld, como hab\u00eda dicho antes san Juan de la Cruz, luego el alma \u00abencuentra la muerte total y la total victoria, y entrega el esp\u00edritu a Dios, y finalmente el hombre se hace divino, en cuanto que por esta constancia y muerte, Dios vive y reina en el alma, obrando en ella todas sus operaciones\u00bb.<\/p>\n<p>En la base de la doctrina de Canfeld se halla el hecho, que en realidad es un acto de fe \u2014de la fe pura y desnuda\u2014 de mostrar a los hombres el concepto divino de la manera humana de vivir. Por eso el centro y la unidad de la <em>Regla de perfecci\u00f3n, <\/em>como indica claramente la explicaci\u00f3n del grabado o figura, no se encuentra en Jesucristo, sino en la <em>Esencia divina. <\/em>De ah\u00ed el car\u00e1cter m\u00e1s emanantista y neoplat\u00f3nico que cristol\u00f3gico, m\u00e1s afectivo que intelectual, m\u00e1s abstracto que encarnado de la espi\u00adritualidad vivida y ense\u00f1ada por Canfeld en la <em>Regla de per\u00adfecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las diversas tendencias llamadas \u00abm\u00edsticas\u00bb, que influ\u00adyen en la renovaci\u00f3n espiritual en Francia durante el siglo XVII, se encuentra la llamada \u00abescuela abstracta\u00bb: esta denominaci\u00f3n se debe al predominio que ejerce en ella el &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/benito-canfeld-voluntarismo-mistico-teocentrico\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400013,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-400432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Benito de Canfeld: voluntarismo m\u00edstico-teoc\u00e9ntrico - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/benito-canfeld-voluntarismo-mistico-teocentrico\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Benito de Canfeld: voluntarismo m\u00edstico-teoc\u00e9ntrico - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Entre las diversas tendencias llamadas \u00abm\u00edsticas\u00bb, que influ\u00adyen en la renovaci\u00f3n espiritual en Francia durante el siglo XVII, se encuentra la llamada \u00abescuela abstracta\u00bb: esta denominaci\u00f3n se debe al predominio que ejerce en ella el ... 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