{"id":400334,"date":"2017-01-08T08:38:32","date_gmt":"2017-01-08T07:38:32","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400334"},"modified":"2016-12-26T19:40:26","modified_gmt":"2016-12-26T18:40:26","slug":"descubrimiento-los-pobres-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/descubrimiento-los-pobres-iv\/","title":{"rendered":"El descubrimiento de los pobres (IV)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399894\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/descubrimiento-los-pobres-iv\/anyos-vida-vicente\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"anyos-vida-vicente\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399894 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/anyos-vida-vicente.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Cristo en la obra de Vicente de Pa\u00fal<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente, pero con seguridad, Vicente nos presenta en dos pinceladas los rasgos de la fisonom\u00eda de Cristo. En lo m\u00e1s profundo de su vida interior este Cristo de la contemplaci\u00f3n vicenciana es <em>religi\u00f3n <\/em>en relaci\u00f3n a su Padre y <em>caridad <\/em>en orden a los hombres. Con relaci\u00f3n a su Padre, el hijo de Dios no tiene m\u00e1s que estima, amor, honor. Esta disposici\u00f3n le invita a darse y le opone profundamente al mundo que, seg\u00fan san Juan, es concu\u00adpiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos, soberbia de la vida.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n vicenciana lo que caracteriza al hijo de Dios es un esp\u00edritu de caridad perfecta. Este esp\u00edritu, profundamente en\u00adriquecido \u00abpor una maravillosa estima\u00bb de la divinidad y \u00abpor un gran amor al Padre\u00bb, determina la actitud fundamental de Cristo con respecto a su Padre. Jes\u00fas rend\u00eda homenaje al Padre de todo lo que exist\u00eda en su persona sagrada. Reconoc\u00eda que el Padre era el autor y el \u00fanico principio de todo lo que hab\u00eda en \u00e9l. \u00abNo que\u00adr\u00eda decir que su doctrina fuese suya\u00bb (Jn 7, 16), lo mismo que su voluntad. Esta voluntad, que se traduce y se expresa en el amor del hijo de Dios, se manifiesta en orden a los hombres de dos maneras:<\/p>\n<ul>\n<li>por el anonadamiento de la encarnaci\u00f3n y la pasi\u00f3n reden\u00adtora;<\/li>\n<li>a trav\u00e9s de todas las actividades de la vida terrestre, hu\u00admillaciones, trabajo, sufrimientos, oraci\u00f3n, operaciones interiores y exteriores.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Entre la encarnaci\u00f3n y la pasi\u00f3n, Vicente <em>de <\/em>Pa\u00fal descubre una trama de m\u00e9ritos, un tejido de humildad, realizados a trav\u00e9s del silencio, de la vida oculta, de la dependencia de Cristo. El funda\u00addor de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n se\u00f1alar\u00e1 a sus misioneros la importancia de imitar a Cristo en todas estas actitudes, el fun\u00addador de las Hijas de la Caridad har\u00e1 vivir a las hermanas de este esp\u00edritu que honra la vida oculta de Cristo.<\/p>\n<p>Dirigi\u00e9ndose a los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, Vicente los invita a contemplar las caracter\u00edsticas del \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta\u00bb de Cristo. Para \u00e9l tres notas caracterizan esta caridad:<\/p>\n<p>Es preventiva: \u00abHa sido necesario que nuestro Se\u00f1or haya prevenido con su amor a todos los que ha querido que crean en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Goza de una <em>adaptaci\u00f3n exterior, <\/em>capaz de crear una <em>uni\u00adformidad: <\/em>Cristo se hace semejante a los hombres, pobres con los pobres, y sobre todo esta caridad goza de una <em>adaptaci\u00f3n interior, <\/em>que Vicente de Pa\u00fal llama <em>compasi\u00f3n: <\/em>Cristo ha dado su coraz\u00f3n para que los dem\u00e1s le den el suyo<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Finalmente esta caridad lleva al hombre a ser caritativo y no s\u00f3lo a practicar la caridad. En esta perspectiva Vicente de Pa\u00fal en\u00adcuentra la raz\u00f3n y la excelencia del sufrimiento, del desprendimien\u00adto requerido a los misioneros: \u00abNuestro Se\u00f1or y los santos hicieron m\u00e1s padeciendo que obrando\u00bb. Esta \u00faltima caracter\u00edstica es in\u00addispensable para un hombre de acci\u00f3n. Vicente da la prioridad a la acci\u00f3n, pero reconociendo que se hace m\u00e1s por el sufrimiento que por la actividad. Partiendo de esta afirmaci\u00f3n se puede encontrar el equilibrio moral del pensamiento vicenciano, cuando habla de las calumnias, de la enfermedad, del desprendimiento.<\/p>\n<p>La persona de Cristo y su obra redentora orientan progresiva\u00admente la din\u00e1mica generadora de la espiritualidad y de la actividad vicencianas. Al mismo tiempo ejercen en ellas una vitalidad unifi\u00adcadora.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de la concepci\u00f3n de Cristo en Vicente de Pa\u00fal es clara. Aparecida el 1 de mayo de 1635 se contin\u00faa hasta el fin de sus d\u00edas: \u00abAcu\u00e9rdese, escribe al padre Portail, que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo, y debemos morir en Jesu\u00adcristo por la vida de Jesucristo. Nuestra vida debe estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo. Para morir como Jesucristo, es ne\u00adcesario vivir como Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>La fisonom\u00eda de Cristo, que descubre Vicente de Pa\u00fal, tiene ciertos rasgos caracter\u00edsticos. Cada autor espiritual tiene su ma\u00adnera de reproducir a Cristo, de imitarle. El Cristo que Vicente de Pa\u00fal quiere reproducir, imitar y hacer imitar, es un Cristo lleno de celo y de ternura, humilde.<\/p>\n<p><em>El celo. <\/em>Dirigi\u00e9ndose a los misioneros Vicente les invita a con\u00adtemplar, para poder imitarlo, el celo de Jesucristo. Considera esta caracter\u00edstica de Cristo en relaci\u00f3n a su filiaci\u00f3n con el Padre y en relaci\u00f3n con la miseria de los hombres. El amor que tiene al Padre le invita a \u00abentregarse\u00bb para \u00ababrazar los corazones de los hombres\u00bb, \u00abponer fuego en el mundo para inflamarlo con su amor\u00bb. \u00abPrivados de su gloria\u00bb, los hombres necesitan ser salvados, saber que Dios los ama y amarse mutuamente por el amor de Dios. El celo de Cristo tiene una motivaci\u00f3n: manifestar que \u00abest\u00e1 enamorado del amor de las criaturas\u00bb, establecer entre los hombres \u00abpor su palabra y por su ejemplo la caridad para con el pr\u00f3jimo\u00bb y \u00abhacer que estos hombres amen, rec\u00edprocamente, a su Creador\u00bb.<\/p>\n<p><em>La ternura o compasi\u00f3n. <\/em>El \u00abesp\u00edritu de perfecta caridad\u00bb, que anima al hijo de Dios, le dicta, en orden a los hombres, una ac\u00adtitud de ternura, de compasi\u00f3n, de bondad, que no cesa jam\u00e1s de arrebatar a Vicente de Pa\u00fal, y que no cesar\u00e1 tampoco de arreba\u00adtamos cada vez que la contemplamos en \u00e9l. \u00ab\u00a1Ah, cu\u00e1n compasivo era el hijo de Dios!\u00bb, dir\u00e1 \u00e9l. \u00abEsta ternura le hizo bajar del cielo; viendo a los hombres privados de su gloria, se conmovi\u00f3 de su miseria\u00bb. \u00abLlora con los hombres, de tal manera es afectuoso y compasivo\u00bb. Tambi\u00e9n Dios es para Vicente de Pa\u00fal \u00abun abis\u00admo de ternura\u00bb. Esta actitud de Cristo, este esp\u00edritu de Jes\u00fas tiene una intenci\u00f3n, nos declara Vicente: \u00abhacernos entrar en una unidad de esp\u00edritu de alegr\u00eda y de tristeza; su deseo es que en\u00adtremos unos en los sentimientos de los otros\u00bb.<\/p>\n<p><em>La humildad. <\/em>Para Vicente de Pa\u00fal, Cristo fue profundamente humilde, humilde con un coraz\u00f3n humillado ante el Padre, ante los hombres y por los hombres. Su vida fue una humillaci\u00f3n con\u00adtinua. Para Vicente esta humildad del hijo de Dios es una for\u00adma de su amor y su amor es una iniciativa o un producto de su humildad. En filigrana Vicente va a transponer la doctrina de la \u00abkenosis\u00bb de Cristo, seg\u00fan la doctrina de san Pablo, en una vida concreta, misionera, caritativa. Para \u00e9l, y desear\u00eda que sus misio\u00adneros y las Hijas de la Caridad prosiguieran el mismo ideal a tra\u00adv\u00e9s de las realidades concretas, su humildad es una expresi\u00f3n de su amor y su amor es una iniciativa de su humidad.<\/p>\n<p>Todo el c\u00f3digo moral de la misi\u00f3n y de la caridad se centra para \u00e9l en este rostro de Cristo. Apaciblemente nos confiesa: \u00abNada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, transpone y actualiza el Cristo del evangelio: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00eda hoy y ahora nuestro Se\u00f1or?\u00bb. Este Cristo reflejado en los ojos vicencianos, es un Cris\u00adto \u00abescarnecido, despreciado, humillado\u00bb, asumiendo al m\u00e1ximo la condici\u00f3n de pobre, sometido a la voluntad de su Padre hasta el anonadamiento de la encarnaci\u00f3n y de la muerte. De la mis\u00adma manera que Cristo se encuentra en el centro de la perspectiva dogm\u00e1tica vicenciana, la humildad es el esfuerzo preferible de su ascesis.<\/p>\n<p>Cristo en todos<\/p>\n<p>La perspectiva cristoc\u00e9ntrica de Vicente de Pa\u00fal le lleva a des\u00adcubrir la presencia de Cristo en todos los hombres y en todos los estados de la vida. \u00abLa segunda m\u00e1xima de este fiel servidor de Dios, era considerar siempre a nuestro Se\u00f1or en los dem\u00e1s, a fin de excitar m\u00e1s eficazmente su coraz\u00f3n a cumplir todos los deberes de caridad. Consideraba a este divino Salvador como pont\u00edfice y jefe de la iglesia en nuestro santo padre el papa, como obispo y pr\u00edncipe de pastores en los obispos, doctor en los doctores, sacer\u00addote en los sacerdotes, religioso en los religiosos, soberano y po\u00adderoso en los reyes, noble en los nobles, juez y muy sabio pol\u00edtico en los magistrados, gobernantes y dem\u00e1s responsables.<\/p>\n<p>\u00abY habiendo sido comparado en el evangelio el reino de Dios a un mercader, le consideraba de esta manera en los comerciantes, obreros en los artesanos, pobre en los pobres, enfermo y agonizante en los enfermos y moribundos; y as\u00ed considerando a Jesu\u00adcristo en todos estos estados, y viendo en cada situaci\u00f3n una ima\u00adgen de este soberano Se\u00f1or, que se trasluc\u00eda en &#8216;la persona del pr\u00f3ji\u00admo, se esforzaba por este medio en honrar, respetar, amar y servir en cada uno de ellos a nuestro Se\u00f1or y en nuestro Se\u00f1or a cada uno de ellos, invitando a los suyos, y a quienes hablaba de esto, a entrar en esta m\u00e1xima y servirse de ella para practicar su caridad de ma\u00adnera m\u00e1s constante y m\u00e1s perfectamente en relaci\u00f3n con el pr\u00f3\u00adjimo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPara continuar la misi\u00f3n de Jesucristo, es necesario revestirse de su esp\u00edritu\u00bb<\/p>\n<p>Este esp\u00edritu es, para Vicente de Pa\u00fal, el principio de la orga\u00adnizaci\u00f3n de la vida interior y de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abVestirse de Cristo\u00bb, obedecer a su Esp\u00edritu, exigen un esfuer\u00adzo de disponibilidad, \u00bfqu\u00e9 reclama y qu\u00e9 exige este esfuerzo?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Cristo, su vida no ha sido interrum\u00adpida. Se contin\u00faa en la iglesia haci\u00e9ndola presente en todo lugar y tiempo. Pero esta presencia de Jes\u00fas debe ser una expresi\u00f3n viva de su esp\u00edritu. Vicente descubre este esp\u00edritu de Jes\u00fas en el evan\u00adgelio. Con precisi\u00f3n y por deseo de vitalidad Vicente dosifica los imperativos evang\u00e9licos, dado que no todos tienen el mismo valor, ni orientan de la misma manera el dinamismo de la misi\u00f3n y de la caridad:<\/p>\n<p>Tenemos que practicar las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas, que no sean contrarias a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, se\u00f1ala con precisi\u00f3n y convicci\u00f3n a los misioneros.<\/p>\n<p>Puesto que \u00abexisten, en efecto, distintos estados en la vida transitoria y mortal de nuestro Se\u00f1or\u00bb, no tenemos por qu\u00e9 imi\u00adtar todos los actos de Cristo. Si nos bastara esa reproducci\u00f3n material del evangelio, podr\u00edamos contentarnos con recoger las citas textuales del nuevo testamento. Pero fundarnos en el amon\u00adtonamiento de citas en lugar de abrirnos hacia el porvenir, nos cierra el paso fij\u00e1ndonos en una visi\u00f3n obsesiva del pasado.<\/p>\n<p>Cristo nos instruye, afirma Vicente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de <em>sus <\/em>\u00abense\u00f1anzas\u00bb y \u00abacciones\u00bb. Se requiere se\u00f1alar que Vicente da un sentido muy preciso y poco \u00abescol\u00e1stico\u00bb a la palabra \u00abense\u00f1anza\u00bb. Para \u00e9l, esta palabra tiene un sentido m\u00e1s vital que doctrinal, com\u00adporta m\u00e1s una manera de vivir que una forma de pensamiento. Se puede decir que esta palabra evoca en Vicente una vida, una persona amante y viva: Cristo. Las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas son la expresi\u00f3n de la fuerza de Jes\u00fas, que se traduce en ellas y por ellas. \u00abNuestro Se\u00f1or\u00bb, y no tal ense\u00f1anza evang\u00e9lica, \u00abes la regla de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la actividad de Jes\u00fas no solamente es anterior y primordial con respecto a su ense\u00f1anza, porque comenz\u00f3 a obrar y despu\u00e9s a ense\u00f1ar, sino porque sus acciones dan la interpretaci\u00f3n de su ense\u00f1anza. Jes\u00fas da cuerpo y fisonom\u00eda a la acci\u00f3n, de tal manera que la regla no es tal o cual acci\u00f3n de Jes\u00fas, sino la per\u00adsona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por eso Vicente reclama un esfuerzo de disponibilidad y la movilizaci\u00f3n continua de todo el ser del hombre para abrir el al\u00adma y la vida al evangelio inspirador de este esfuerzo moral y con\u00adcreto.<\/p>\n<p>Sentido y significaci\u00f3n de la vida interior<\/p>\n<p>\u00abPara continuar la misi\u00f3n de Jesucristo, se requiere revestirse de su esp\u00edritu\u00bb. Para continuar \u00ablos empleos de Jesucristo&#8230; es necesario, dice Vicente de Pa\u00fal al padre Antonio Durand, vaciarse de s\u00ed mismo y revestirse de Jesucristo\u00bb. Si Vicente de Pa\u00fal descubre el esp\u00edritu de Jes\u00fas en el evangelio, se inspira, sin embargo, en la doctrina bautismal de san Pablo para describir este esp\u00edritu, que habita en el cristiano. La espiritualidad cristoc\u00e9ntrica de la misi\u00f3n y de la caridad, tal como la concibe Vicente de Pa\u00fal, no es una espiritualidad sacerdotal sino bautismal <sup>67<\/sup>. La necesidad de \u00abdespojarse del hombre viejo\u00bb y \u00abrevestirse del esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb para continuar la misi\u00f3n amorosa de Jesucristo, que glorifica al Padre y transforma a los hombres, es una evocaci\u00f3n de los gran\u00addes textos de la espiritualidad de san Pablo. Por eso los misio\u00adneros, lo mismo que las Hijas de la Caridad, deben continuar la obra amorosa y salvadora de Cristo.<\/p>\n<p>La vida del Esp\u00edritu ha surgido de la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo (Jn 7, 39). Vicente descubre que este Esp\u00edritu da a los bau\u00adtizados \u00ablas mismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jes\u00fas cuando viv\u00eda en la tierra\u00bb. Sin embargo para \u00abrealizar las obras\u00bb del Esp\u00edritu se requiere \u00abmorir en Jesucristo por la vida de Jesu\u00adcristo\u00bb. Parad\u00f3jicamente en el cristianismo \u00abvivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y&#8230; debemos morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo\u00bb, confiesa apaciblemente Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin duda, esta vida por Cristo y en Cristo permanece oculta, misteriosa (Col 3, 3). No obstante reclama la muerte a s\u00ed mismo. Sin este renunciamiento y sin esta humildad, que vac\u00edan a un ser de s\u00ed mismo, no se puede verdaderamente vivir en Cristo ni \u00abobrar en \u00e9l y por \u00e9l\u00bb. Por eso todo hijo adoptivo de Dios que quiere continuar la obra de Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico, no puede obrar, ser fiel a su vocaci\u00f3n, cumplir con su profesi\u00f3n m\u00e1s que poni\u00e9ndose cons\u00adciente y totalmente bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu de Jes\u00fas, del Esp\u00edritu de Dios. No hay vida y acci\u00f3n m\u00e1s que en Jesucristo. Lo contrario, dir\u00e1 Vicente de Pa\u00fal, es \u00abagarrarse a la sombra y sol\u00adtar el cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>El trabajo primordial que Vicente propone a cada existencia cristiana es claro: \u00abdespojarse de s\u00ed mismo\u00bb, \u00abdespojarse del hom\u00adbre viejo\u00bb, \u00abvaciarse de s\u00ed mismo\u00bb, ofrecerse a Cristo que se en\u00adtrega a los hombres.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario aspirar a la vida interior, dir\u00e1 \u00e9l, y si se fracasa en esto, se fracasa en todo\u00bb. \u00abEs necesario trabajar en hacer sobe\u00adranamente a Dios en nosotros y despu\u00e9s en los dem\u00e1s. Y mi mal es que tengo m\u00e1s preocupaci\u00f3n por hacerle reinar en los dem\u00e1s que en m\u00ed mismo\u00bb. \u00abTengamos por m\u00e1xima infalible que en la propor\u00adci\u00f3n en que trabajemos en la perfecci\u00f3n de nuestra vida interior, nos haremos m\u00e1s capaces de producir fruto en el pr\u00f3jimo\u00bb. \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 nos servir\u00e1 haber hecho maravillas por los dem\u00e1s y haber de\u00adjado nuestra alma en el abandono?\u00bb.<\/p>\n<p>La abertura hacia Dios, hacia Cristo, est\u00e1 motivada en la espiritualidad vicenciana por un sentido agudo de la transcendencia de Dios, por el anonadamiento de Cristo, por la pobreza del hom\u00adbre. Esta triple constataci\u00f3n impulsa al hombre a fijar la mirada en Dios, a anonadarse ante \u00e9l, a apoyarse en Cristo para obrar en \u00e9l y por \u00e9l.<\/p>\n<p>Programa de Vicente de Pa\u00fal<\/p>\n<p>El programa espiritual de Vicente de Pa\u00fal se encuentra m\u00e1s en su vida, en su acci\u00f3n, que en ciertos principios o en ciertas \u00abcon\u00adsideraciones edificantes\u00bb. Su esp\u00edritu escapa a toda empresa de sim\u00adplificaci\u00f3n y de clasificaci\u00f3n. Sin embargo ama la claridad, el m\u00e9todo, la precisi\u00f3n, incluso si sus palabras y escritos no se de\u00adjan f\u00e1cilmente encuadrar en \u00abproposiciones simples y sim\u00e9tricas\u00bb. Conectados con su esp\u00edritu, anudados con las circunstancias que reflejan, sus escritos y palabras son signos que evocan, sugieren, recuerdan el dinamismo de la fe y de la experiencia vicencianas. Silenciosa y resistentemente Vicente de Pa\u00fal pulveriza la intenci\u00f3n de quien quisiera reducir su ense\u00f1anza a un sistema racional o a una s\u00edntesis doctrinal.<\/p>\n<p>La diversidad de conferencias y de cartas, que se conservan de Vicente de Pa\u00fal, nos fuerza a admitir tres niveles de pensamiento, expresados en tres registros de expresi\u00f3n: la doctrina expuesta a los misioneros, la catequesis dada a las Hijas de la caridad, las cartas enviadas a las diferentes categor\u00edas de personas.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza vicenciana se manifiesta con mayor precisi\u00f3n, so\u00adlidez y riqueza en las conferencias dadas a los misioneros. En ellas se encuentra el n\u00facleo fundamental del pensamiento de este maes\u00adtro de vida espiritual. El conferenciante se presenta delante de su auditorio despu\u00e9s de haber preparado al detalle su disertaci\u00f3n, le\u00eddo sus \u00abautores\u00bb y ordenado sus argumentos. Pensamiento y lenguaje se armonizan para transmitir s\u00f3lida y claramente un saber y sobre todo una experiencia: vivir en Cristo, por \u00e9l, para pro\u00adlongarle.<\/p>\n<p>Cuando dirige su palabra a los misioneros, cuando hace \u00absu peque\u00f1a conferencia\u00bb a las Hijas de la Caridad, dulce y tenaz, humilde y exigente, autoritario y conmovido, diserta durante una hora tratando de hacer comprender a su auditorio las exigencias del esp\u00edritu de Jes\u00fas, contrario al esp\u00edritu \u00abdel hombre viejo\u00bb. Teniendo en cuenta la vocaci\u00f3n de su auditorio, cambia el conte\u00adnido de sus expresiones y orienta a los misioneros y a las Hijas de la Caridad hacia un esp\u00edritu. Su intenci\u00f3n m\u00e1s profunda y de\u00adlicada es el esfuerzo desarrollado para comunicar y compartir su experiencia.<\/p>\n<p>Si el dinamismo de esta vida espiritual est\u00e1 orientado por las exigencias de Dios y la miseria de los hombres, el esp\u00edritu de Jes\u00fas debe ser quien polarice a los miembros de la misi\u00f3n y de la ca\u00adridad. Este esp\u00edritu indica al mismo tiempo un \u00abideal\u00bb a proseguir continuamente y una cierta \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb de este ideal.<\/p>\n<p>Este \u00abesp\u00edritu\u00bb en cuanto ideal <em>exige, en primer lugar, una perspectiva sobrenatural, una visi\u00f3n de fe. <\/em>Vicente contempla y pide a sus misioneros que contemplen de manera privilegiada a Cristo calumniado, anonadado, sometido a la voluntad del Padre, asumiendo la condici\u00f3n de pobre.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n con Cristo se efectuar\u00e1 por una comuni\u00f3n: comuni\u00f3n de caridad por la compasi\u00f3n, la misericordia, el don del coraz\u00f3n, la dulzura \u2014\u00abesta ambros\u00eda del cielo\u00bb, \u00abla bella virtud\u00bb, la califica Vicente\u2014, el amor efectivo; comuni\u00f3n con la voluntad de Dios seg\u00fan la doctrina y las directivas de Benito de Canfeld y de la \u00abescuela abstracta\u00bb.<\/p>\n<p><em>En segundo lugar es una prudencia, <\/em>una manera de dirigir la vida y la acci\u00f3n. Esta prudencia se apoya principalmente en las verdades teologales, en la dependencia de la fuerza de Dios, en el rechazo de utilizar los medios humanos para realizar \u00ablas cosas divinas\u00bb.<\/p>\n<p><em>En tercer lugar <\/em>es el cultivo preferente de cinco virtudes que son \u00abcomo las facultades del alma de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, \u00abcomo el edi\u00adficio del cristianismo\u00bb: humildad, sencillez, dulzura, mortificaci\u00f3n, celo.<\/p>\n<p><em>Finalmente <\/em>la realizaci\u00f3n del esp\u00edritu de Jes\u00fas impulsa a prac\u00adticar las virtudes de pobreza, castidad y obediencia, que se opo\u00adnen al \u00abesp\u00edritu del mundo\u00bb, purifican las tres pulsiones fundamen\u00adtales del hombre y permiten \u00abedificar sobre la roca y construir un edificio permanente\u00bb.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que este \u00abesp\u00edritu\u00bb desarrolla en el \u00abhombre nuevo\u00bb las disposiciones de Cristo, lleva a purificar las pulsiones del \u00abhombre carnal\u00bb. Por eso Vicente propone con lucidez y ener\u00adg\u00eda luchar contra los instintos y tendencias de la \u00abnaturaleza en\u00adga\u00f1adora\u00bb. Esta lucha debe hacerse principalmente contra la exaltaci\u00f3n del hombre, contra la \u00abvoluntad de poder\u00bb, por la sen\u00adcillez, \u00abque resuelve las cosas humanas por las divinas y no las divinas por las humanas\u00bb, la humildad, la mortificaci\u00f3n, que hace despojarse del \u00abhombre viejo\u00bb y da los sentimientos de Cristo, \u00abque quiere los frutos del evangelio y no los del mundo\u00bb, la uniformidad, \u00abque hace obrar seg\u00fan su condici\u00f3n\u00bb y \u00abforma de muchos miembros un cuerpo vivo que tiene sus operaciones pro\u00adpias\u00bb, la indiferencia, que \u00abvac\u00eda nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La insistencia de Vicente de Pa\u00fal en la virtud de la <em>humildad <\/em>puede parecer excesiva, a veces casi obsesiva. Sin embargo no se puede olvidar que, en la perspectiva vicenciana, la humildad con\u00advierte a las personas apost\u00f3licas en instrumentos de Dios, al mismo tiempo que crea en ellas un esfuerzo de disponibilidad. Por eso pide a los misioneros que acepten en silencio las calumnias, a pesar de las dificultades y la apelaci\u00f3n a la justicia y a la verdad: \u00abEs necesario atenerse al evangelio e imitar \u00fanicamente a nuestro Se\u00f1or\u00bb. Si a veces la exige en detalles aparentemente desprecia\u00adbles, es porque est\u00e1 convencido de que la humildad es la fuente de todas las virtudes, el origen de todos los bienes.<\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente hablando la humildad, para Vicente de Pa\u00fal, dice relaci\u00f3n a la transcendencia y a las perfecciones de Dios, al movimiento de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n de Cristo, a la ba\u00adjeza de la criatura y del hombre pecador.<\/p>\n<p>Orientando de esta manera su vida espiritual y la de sus misio\u00adneros, Vicente ampl\u00eda su campo de conciencia por el don y la en\u00adtrega y domina al \u00abhombre viejo\u00bb por la humildad y la caridad. No olvidemos que los misioneros y las Hijas de la Caridad se en\u00adcuentran en un \u00abestado de caridad\u00bb y \u00absu virtud preferida es la humildad\u00bb.<\/p>\n<p>Este esp\u00edritu es un proyecto, una tensi\u00f3n hacia lo que no se posee todav\u00eda. Haciendo subordinar lo secundario a lo esencial obliga a aceptar la realidad como es y asumir una <em>responsabilidad <\/em>capaz de realizar este ideal y de transformar a las personas.<\/p>\n<p>La <em>disponibilidad, <\/em>que Vicente de Pa\u00fal exige a sus misioneros y a las Hijas de la Caridad, es una flexibilidad vital que propor\u00adciona la posibilidad de adaptaci\u00f3n y mantiene en un dinamismo vital. Las iniciativas de Dios, manifestadas en el tiempo, provocan cambios, evoluciones, transformaciones. No es posible adaptarse a ellos sin una movilizaci\u00f3n continua del ser del hombre. S\u00f3lo se\u00admejante movilizaci\u00f3n puede permitir responder a las m\u00faltiples formas del \u00fanico amor del Dios vivo, requeridas y formuladas por las situaciones, los acontecimientos y las personas. Esta disponibi\u00adlidad, que exige una adaptaci\u00f3n constante, conduce al hombre a ser fiel a la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p><em>Sobrenaturalmente <\/em>Vicente realiza la perfecta compenetraci\u00f3n de la gracia en la naturaleza y de la naturaleza en la gracia. La ga\u00adrant\u00eda de la religi\u00f3n se encuentra en esta integraci\u00f3n. Esta integra\u00adci\u00f3n supone, si no la perfecci\u00f3n, al menos la familiaridad con dos virtudes que garantizan la religi\u00f3n: la humildad que garantiza la transcendencia de Dios y la caridad que garantiza la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. Como se dice hoy la transcendencia en la inmanencia.<\/p>\n<p>El fin de imitar a Cristo y la raz\u00f3n de oponerse a la \u00abnatura\u00adleza enga\u00f1adora\u00bb para entrar profundamente en la \u00abnada capaz de Dios\u00bb es claro para Vicente de Pa\u00fal. Escuch\u00e9mosle: \u00abSe trata de perder todo, de no tener nada, de sufrir injurias, de amar a sus enemigos, de rogar por quienes le han perseguido, de renunciarse a s\u00ed mismo y llevar su cruz. El (Cristo) lo hizo hasta la muerte para cumplir la voluntad de su Padre. Pero, si nosotros somos sus hi\u00adjos, debemos seguirle. A su ejemplo debemos abrazar la pobreza, las humillaciones, los sufrimientos, desprendernos de todo lo que no es Dios y unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucristo. A esto nos conducen estas m\u00e1ximas; y entonces construiremos sobre la roca, de tal manera que las tentaciones de nuestras pasiones no nos derriben, como derriban ordinariamente a quienes establecen sus conductas seg\u00fan las m\u00e1ximas del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abUn buen medio, que nos ayudar\u00e1 a practicar estas m\u00e1ximas, ser\u00e1 considerar con frecuencia, que la Compa\u00f1\u00eda, desde el comien\u00adzo, ha tenido el deseo de unirse a nuestro Se\u00f1or para hacer lo que \u00e9l hizo por la pr\u00e1ctica de estas m\u00e1ximas, para hacerse, como \u00e9l, agradable a su Padre eterno y \u00fatil a su iglesia; ella ha intentado efectivamente adelantar y perfeccionarse en esta pr\u00e1ctica&#8230; Los misioneros deben estar animados de manera especial por este es\u00adp\u00edritu&#8230; Se trata de formar una compa\u00f1\u00eda animada por el esp\u00edritu de Dios y que se conserve en las operaciones Je este esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo, padres, dice Vicente de Pa\u00fal, quisi\u00e9ramos estar en el mundo sin agradar a Dios y sin procurarle su mayor gloria?\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristo en la obra de Vicente de Pa\u00fal R\u00e1pidamente, pero con seguridad, Vicente nos presenta en dos pinceladas los rasgos de la fisonom\u00eda de Cristo. 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