{"id":400328,"date":"2017-01-02T08:30:05","date_gmt":"2017-01-02T07:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400328"},"modified":"2016-12-26T19:32:15","modified_gmt":"2016-12-26T18:32:15","slug":"descubrimiento-los-pobres-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/descubrimiento-los-pobres-i\/","title":{"rendered":"El descubrimiento de los pobres (I)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400117\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/giro-la-vida-san-vicente-cazabeneficios-servidor-los-pobres\/san-vicente\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?fit=424%2C638&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"424,638\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"san-vicente\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?fit=424%2C638&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400117 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?resize=199%2C300\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?resize=199%2C300&amp;ssl=1 199w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?resize=66%2C100&amp;ssl=1 66w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?resize=100%2C150&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/San-Vicente-.jpg?w=424&amp;ssl=1 424w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/>Para comprender la doctrina y la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, re\u00adferente a los pobres, no es suficiente tener en cuenta la realidad econ\u00f3mico-social y el medio espiritual del siglo XVII. Para conse\u00adguirlo se requiere conocer su \u00abexperiencia\u00bb y su \u00abfe\u00bb. Solamente a trav\u00e9s de este conocimiento tendremos la posibilidad de descubrir los movimientos secretos de su existencia y de adoptar con preci\u00adsi\u00f3n su \u00e1ngulo de visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pobres no son para Vicente de Pa\u00fal un tema de estudio, sino un misterio al cual se acerca. Pero no se acerca permaneciendo lo que era antes. Para llegar a descubrir la presencia de Cristo en los pobres, Vicente tuvo que profundizar a la vez en el misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n, liberarse de sus errores y ha\u00adcer nuevas adquisiciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>ETAPAS DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA Y ENRIQUECIMIENTO DOCTRINAL DE VICENTE DE PA\u00daL<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para liberarse de sus errores y cambiar de perspectivas, uno debe consentir que Otro conduzca su esp\u00edritu y ampl\u00ede el horizonte de su conciencia: es el precio que Dios exige a la presuntuosa pobreza humana.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal evolucion\u00f3 mucho a trav\u00e9s de su existencia. No es, como lo presenta la mayor\u00eda de los escritores, sin duda se\u00adducidos por su primer bi\u00f3grafo, monse\u00f1or Abelly, un \u00abpredestina\u00addo\u00bb, que conoc\u00eda desde el principio de su existencia el t\u00e9rmino y las etapas de su caminar. En general, los bi\u00f3grafos de Vicente de Pa\u00fal han desconocido, o apenas han explorado, su evoluci\u00f3n reli\u00adgiosa. Con frecuencia se\u00f1alan en su h\u00e9roe la separaci\u00f3n radical en\u00adtre la \u00abnaturaleza\u00bb y la \u00abgracia\u00bb. En su vida existi\u00f3, y es necesario se\u00f1alarlo, una evoluci\u00f3n que termina en una m\u00edstica experimental. Pero esta evoluci\u00f3n supone una conversi\u00f3n, o si se prefiere, una re-creaci\u00f3n: ella incluye un ritmo y un t\u00e9rmino hacia un ideal m\u00edstico. La conversaci\u00f3n espiritual no solamente reclama un com\u00adpromiso sino tambi\u00e9n actos. Es necesario dejar pasar cierto tiempo para que la \u00abdoctrina evang\u00e9lica\u00bb, las verdades de la fe, se arrai\u00adguen y penetren. Vicente de Pa\u00fal experiment\u00f3 estos dos tiempos de conversi\u00f3n espiritual: profundidad en su fe y en su fervor. Sin embargo esta evoluci\u00f3n no se realiz\u00f3 bruscamente y de una manera fascinante. En \u00e9l energ\u00eda vital y don de Dios fueron pulsados y ar\u00admonizados por un esfuerzo continuo: \u00abBusquemos&#8230; busquemos: trabajemos, trabajemos\u00bb, repet\u00eda en otro tiempo.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no cambi\u00f3 bruscamente, sino progresivamente: le fue necesario maldecir a sus 36 a\u00f1os lo que antes hab\u00eda deseado, desplazar su ambici\u00f3n, concentrada en un \u00abbeneficio honorable\u00bb y orientar su futuro como un servicio continuo a los pobres, \u00abrealizar los asuntos de Dios\u00bb en lugar de tratar de hacer los suyos, \u00abha\u00adcerse m\u00e1s fuerte\u00bb cada d\u00eda para \u00abencontrar su agrado en el buen agrado de Dios\u00bb y morir sin realizar el sue\u00f1o de su edad ma\u00addura.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal es como la mayor\u00eda de los hombres un con\u00advertido. Olvidarlo nos har\u00eda correr el riesgo de desorbitarle en su b\u00fasqueda de la voluntad de Dios a trav\u00e9s de las situaciones com\u00adplejas y desconocer la sana vitalidad de su ser espiritual activo. Na\u00addie podr\u00e1 acercarse a este hombre, si no llega a adivinar c\u00f3mo la miseria de la sociedad que le rodeaban y las exigencias de Dios \u00abtrabajaron\u00bb conjuntamente su ser.<\/p>\n<p><em>Una tentaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>En 1608 Vicente de Pa\u00fal, sacerdote de la di\u00f3cesis de Dax desde hace ocho a\u00f1os (hab\u00eda logrado conseguir, a pesar de los decretos del concilio de Trento, el sacerdocio a los veinte a\u00f1os), entra por pri\u00admera vez en Par\u00eds. Viene de Roma, donde ha tratado in\u00fatilmente de conseguir un \u00abbeneficio\u00bb. Desde hace ocho a\u00f1os persigue la fortuna, pero \u00e9sta parece huirle y re\u00edrse de \u00e9l. Para esta fecha dos de sus cartas (24 de junio de 1607, 28 de febrero de 1608) llama\u00addas de la \u00abcautividad\u00bb, podr\u00edan f\u00e1cilmente cautivarnos, m\u00e1s dif\u00edcil\u00admente podr\u00edan tranquilizarnos.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, Vicente encuentra alojamiento en la habitaci\u00f3n de otro gasc\u00f3n, el juez de Sore, en el arrabal Saint-Germain, quiz\u00e1s el arrabal m\u00e1s miserable y de peor fama de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El 17 de febrero de 1610 Vicente escribe a su madre. En esta carta queda consignada la tentaci\u00f3n que podr\u00eda haberle hecho pri\u00adsionero de s\u00ed mismo y haberle encerrado en el grupo abundante de los eclesi\u00e1sticos, cuyo \u00abvicio capital, seg\u00fan escribir\u00e1 m\u00e1s tarde (7 de septiembre de 1659), es la pereza\u00bb. El busca el medio \u00abde conseguir un retiro honorable\u00bb, de obtener \u00abun beneficio honrado\u00bb. Felizmente Vicente romper\u00e1 este muro que le enclaustra y se abrir\u00e1 a la vida de los dem\u00e1s, no sin haber experimentado la enorme \u00abdes\u00adgracia del misionero que quisiera apegarse a los bienes de este mundo, porque estar\u00eda agarrado, conservar\u00eda los pinchazos de estas espinas y estar\u00eda retenido por estas ataduras\u00bb.<\/p>\n<p><em>Dos pruebas dolorosas e iluminadoras<\/em><\/p>\n<p>Par\u00eds ha conmocionado siempre y \u00abtrabajado\u00bb profundamente a todos los que se lanzan a su conquista: uno se pierde o se en\u00adcuentra. Vicente va a descubrir en este \u00abpar\u00eds de maravillas\u00bb el sufrimiento y va a encontrarse a s\u00ed mismo, al ir descubriendo las exigencias de Dios y la miseria de los hombres a trav\u00e9s de dos acontecimientos, signos de gracia y de un nuevo nacimiento. Discretamente Dios se le acerca vaci\u00e1ndole de s\u00ed mismo y enriqueci\u00e9ndole al mismo tiempo.<\/p>\n<p>En 1609 el juez de Sore acusa a Vicente de Pa\u00fal de haberle ro\u00adbado 100 escudos. Le trata de ladr\u00f3n, le expulsa de su habitaci\u00f3n y le difama delante de las personas que le conocen, en particular de\u00adlante de B\u00e9rulle. Llega, incluso, a perseguirle a trav\u00e9s de un \u00abmoni\u00adtorio\u00bb, que seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca deb\u00eda ser le\u00eddo tres do\u00admingos consecutivos en el momento de la predicaci\u00f3n de la misa parroquial. No se puede olvidar que la virtud de este siglo es el dinero, por su af\u00e1n uno se comporta b\u00e1rbaramente con los dem\u00e1s, especialmente en Par\u00eds. La humillante y ruidosa historia dur\u00f3 por lo menos \u00abseis meses\u00bb si no .fueron \u00abseis a\u00f1os\u00bb. El asume es\u00adta calumnia que, en raz\u00f3n del \u00abmonitorio\u00bb del que es objeto, le coloca entre los delincuentes de la sociedad y le obliga a aislar\u00adse de ella. \u00abVi\u00e9ndose falsamente acusado\u00bb Vicente se pregun\u00adta en su pensamiento \u00absi debe justificarse y una lucha se des\u00adarrolla en su interior: he aqu\u00ed que eres acusado de algo que no es verdad \u00bfte justificar\u00e1s?\u00bb g. Pero \u00abes necesario recurrir a Dios por la oraci\u00f3n y pedirle luz\u00bb antes de tomar ninguna decisi\u00f3n \u00abpara ver si todo est\u00e1 condimentado seg\u00fan su agrado\u00bb <sup>1<\/sup>\u00b0. Porque es \u00e9l quien organiza todo para lo mejor, pero un mejor no siempre per\u00adceptible por la \u00abnaturaleza tramposa\u00bb. Y Vicente \u00abdirigi\u00e9ndose a Dios\u00bb, decide asumir esta miseria que se incrusta en \u00e9l: \u00abes nece\u00adsario que sufra esto pacientemente\u00bb, concluye.<\/p>\n<p>Esta calumnia, esta miseria, le hace descubrir el abismo de separaci\u00f3n que existe entre la apariencia y la realidad. Al verse introducido en la \u00abcomunidad de los pobres\u00bb, que saben acudir a Dios, Vicente de Pa\u00fal inaugura en su coraz\u00f3n el sentido de la \u00abadorable providencia\u00bb con quienes abandonan un d\u00eda sus derechos entre las manos de este Dios con frecuencia \u00abincomprensible\u00bb de quien nos habla san Pablo. \u00abDios, confesar\u00e1 m\u00e1s tarde Vicente de Pa\u00fal, quiere a veces probar a las personas y por eso permite que sucedan tales encuentros\u00bb<strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Sometido a prueba, Vicente ni siquiera chist\u00f3. Apenas este ejer\u00adcicio de humildad hab\u00eda terminado, si no estaba todav\u00eda en ruta, cuando Dios prepara a Vicente una prueba m\u00e1s interior, m\u00e1s deli\u00adcada: una \u00abnoche oscura\u00bb del esp\u00edritu, larga, abrumadora, terrible.<\/p>\n<p>Es Vicente de Pa\u00fal en persona quien nos habla: \u00abConoc\u00ed un c\u00e9lebre doctor, antiguo defensor en su di\u00f3cesis durante mucho tiempo como te\u00f3logo de la fe cat\u00f3lica contra los herejes. Llamado por la difunta reina Margarita para vivir en su palacio, dada su ciencia y su piedad, se vio obligado a dejar sus empleos; y como ya no predicaba, ni catequizaba, se encontr\u00f3 asaltado, en este estado de ocio, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe&#8230; Este doctor vi\u00e9ndose en esta situaci\u00f3n molesta, se dirigi\u00f3 a m\u00ed para declararme que se sent\u00eda agitado por tentaciones muy violentas contra la fe y que ten\u00eda pensamientos de blasfemia contra Jesucristo e incluso de desesperaci\u00f3n, hasta el punto que se sent\u00eda impulsado a arrojar\u00adse por la ventana. Reducido por esto a tal extremo, fue necesario dispensarle de recitar el breviario y de celebrar la santa misa, e incluso, de recitar ninguna oraci\u00f3n, dado que cuando comenzaba a recitar el padrenuestro, se le aparec\u00edan mil espectros que le perturbaban enormemente; y su imaginaci\u00f3n estaba tan seca y su esp\u00edritu tan agotado, a fuerza de hacer actos de desaprobaci\u00f3n contra estas tentaciones, que era incapaz de realizar uno m\u00e1s. En\u00adcontr\u00e1ndose en este lastimoso estado, se le aconsej\u00f3 esta pr\u00e1ctica&#8230; cada vez que dirigiera su mano o su dedo hacia la direcci\u00f3n de la ciudad de Roma, o hacia una iglesia, quer\u00eda demostrar por este gesto y esta acci\u00f3n que cre\u00eda todo lo que la iglesia romana cre\u00eda&#8230; Dios tuvo al fin piedad de este desdichado doctor, quien, estando enfermo, fue liberado en un momento de todas sus tentaciones&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente no cuenta todo. No dice a su comunidad lo que hab\u00eda hecho para ayudar a este desdichado. Pero lo sabemos: intenta aliviarle. Habiendo utilizado in\u00fatilmente todos los recursos ordi\u00adnarios de la pastoral en la \u00e9poca, Vicente se ofrece a Dios para que cargue sobre \u00e9l todas las tentaciones de su \u00abcliente\u00bb: ofrecimiento presuntuoso y un poco especial. \u00bfPor qu\u00e9 lo hizo? \u00bfSe encontr\u00f3, quiz\u00e1s, ante un caso extremo? \u00bfSe sinti\u00f3, en cuanto sacerdote, in\u00adcapaz de aportar otro remedio, de poder hacer otra cosa? \u00bfTuvo, por el contrario, alg\u00fan motivo pesimista, capaz de haberle hecho reflexionar sobre la nader\u00eda de su vida y la ofreci\u00f3 para dar una raz\u00f3n a su existencia humana y sacerdotal? \u00bfSab\u00eda en qu\u00e9 \u00abnoche\u00bb iba a ser introducido?&#8230; Una cosa es cierta: \u00e9l ofrece lo que posee de inefable: su fe. Un d\u00eda le ser\u00e1 devuelta.<\/p>\n<p>Vicente, al mismo tiempo que ve salir a su penitente de la duda y de la desesperaci\u00f3n, se va introduciendo en una \u00abnoche del esp\u00ed\u00adritu\u00bb que oscurece su horizonte y le desgarra horrorosamente. En medio de esta tormenta un rel\u00e1mpago le ilumina: ve que su ofrecimiento ha liberado a su cliente. Este comienza a vivir.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo salir de este abandono agobiador, de esta sombra que le envuelve? Es preciso deshacerse de las imaginaciones. Se requie\u00adre ejercitar lo que se tiene, incluso si no se sabe, si no se siente, lo que se posee. Se requieren ordenanzas: \u00e9stas colocan las cosas en su sitio; ejecutadas son experimentaciones que no nos enga\u00f1an. La terap\u00e9utica pastoral utilizada con su paciente, se la aplica a s\u00ed mismo: escribe el credo y esta transcripci\u00f3n la lleva al lado de su coraz\u00f3n como un remedio. Despu\u00e9s acuerda con Dios \u00abque cada vez que ponga la mano sobre este papel, ser\u00e1 una desaprobaci\u00f3n de la tentaci\u00f3n y un acto de fe\u00bb. Vicente tiene la preocupaci\u00f3n de anotar todo, como si en las relaciones con Dios fuese necesario comprobar por escrito las verdades de fe.<\/p>\n<p>El procedimiento no le calma y se manifiesta igualmente inefi\u00adcaz durante tres o cuatro a\u00f1os. Pero Vicente a pesar de esta oscu\u00adridad, quiere trabajar normalmente, incluso si la luz y la alegr\u00eda est\u00e1n ausentes de su alma: reza, se mortifica, se ocupa de los po\u00adbres. Habiendo experimentado cierta tranquilidad cada vez que visitaba a los pobres, Vicente \u00abse decidi\u00f3 un d\u00eda \u2014entre 1613 y 1616\u2014 a tomar una resoluci\u00f3n firme e inviolable para honrar m\u00e1s a Jesucristo e imitarle todav\u00eda m\u00e1s perfectamente de lo que hasta entonces lo hab\u00eda hecho, que fue de <em>dar toda su vida <\/em>por su amor al servicio de los pobres\u00bb. Este d\u00eda no s\u00f3lo realiza un acto grandio\u00adso, sino que adopta un ritmo vital y adquiere por este movimiento un modo de conocer totalmente nuevo y hasta entonces insospechado para \u00e9l. Este d\u00eda Dios le convence de que no es suficiente preocuparse de los dem\u00e1s, ni siquiera darles su tiempo y dinero, sino que se requiere <em>darse a Dios para el servicio de los pobres <\/em>de una manera definitiva y sin condiciones. \u00c9l sabe y siente desde enton\u00adces, por experiencia, que solamente por el movimiento de la vida se consigue el verdadero conocimiento de Dios, de los hombres y de s\u00ed mismo. \u00abDios no se encuentra m\u00e1s que por el camino del evange\u00adlio\u00bb, hab\u00eda exclamado Pascal en su noche de fuego. Yendo a los pobres Vicente de Pa\u00fal encuentra el evangelio de quien fue en\u00adviado a los pobres.<\/p>\n<p>Esta prueba agobiadora le forma y le purifica, proporcion\u00e1ndole una experiencia, comprobada m\u00e1s tarde, que implica y verifica en \u00e9l una doctrina sobre las tentaciones y sus consecuencias pr\u00e1cti\u00adcas <sup>18<\/sup>. Al mismo tiempo le suministra la gran experiencia, muy caracter\u00edstica en Vicente de Pa\u00fal, del valor de la gracia en orden a los dem\u00e1s, y sobre todo la convicci\u00f3n de que los pecados personales se oponen a la fecundidad del ministerio y hacen fracasar la acci\u00f3n de Dios cuando se trata de llevar a su t\u00e9rmino la obra de Dios.<\/p>\n<p><em>Dos experiencias creadoras de vocaci\u00f3n y de misi\u00f3n: Gannes-Follevile y Ch\u00e1tillon-les-Dombes (1617)<\/em><\/p>\n<p>Desde 1609, Vicente de Pa\u00fal ve de vez en cuando a Pedro de B\u00e9rulle. Entre 1610 y 1611, Vicente es recibido en casa de los fu\u00adturos oratorianos, no para formar parte de la nueva comunidad, se\u00adg\u00fan declara \u00e9l mismo, sino para esclarecer su esp\u00edritu y disponerse a realizar los planes de Dios. Durante los dos a\u00f1os, que permanece all\u00ed, Vicente consulta a B\u00e9rulle para orientar su conciencia. En este tiempo el padre Bourgoing, p\u00e1rroco de Clichy, decide entrar en el oratorio. B\u00e9rulle convence a Vicente de Pa\u00fal para que acepte esta parroquia.<\/p>\n<p>Por primera vez, Vicente es p\u00e1rroco y comiena a asumir las res\u00adponsabilidades del ministerio sacerdotal. El nuevo p\u00e1rroco trabaja a gusto: predica, catequiza, re\u00fane algunos candidatos al sacerdocio, establece la cofrad\u00eda del rosario. Ayudado por algunas personas de Par\u00eds restaura la iglesia y renueva los ornamentos. Est\u00e1 contento: \u00abTengo un pueblo tan bueno, tan obediente, declara al obispo de Par\u00eds que le visita, que pienso en mi interior que ni el santo padre, ni usted, monse\u00f1or, son tan felices como yo\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente se ausenta pronto de la parroquia. El a\u00f1o 1613 B\u00e9rulle le invita a aceptar el cargo de preceptor de los hijos de Manuel de Gondi, conde de Joigny y general de las galeras de Francia. El nue\u00advo preceptor entra en la ilustre familia de los Gondi. Si este cargo le permite disfrutar de la vida suntuosa del castillo, no olvida, sin embargo, instruir a los criados de la casa y prepararlos para la re\u00adcepci\u00f3n de los sacramentos. En los viajes que hace en compa\u00f1\u00eda de los Gondi a Joigny, Montmirail, Villepreux&#8230; se encuentra feliz cuando instruye y catequiza a los pobres y a los campesinos. La misma se\u00f1ora de Gondi, a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n de B\u00e9rulle, le conf\u00eda su conciencia y se esclarece con sus consejos. Tiene toda confianza en \u00e9l.<\/p>\n<p>En uno de estos viajes Vicente de Pa\u00fal ve m\u00e1s claro y m\u00e1s profundamente.<\/p>\n<p>En Gannes, cerca de Folleville, en la di\u00f3cesis de Amiens, Vi\u00adcente es requerido para confesar a un moribundo. Inmediatamente despu\u00e9s de la confesi\u00f3n, el enfermo publica en presencia de la se\u00f1ora de Gondi, que viene a visitarle: \u00ab\u00a1Ah, se\u00f1ora! me hubiera condenado si no hubiera hecho una confesi\u00f3n general, a causa de los muchos pecados que no me hab\u00eda atrevido a confesar\u00bb <sup>24<\/sup>. A la ca\u00adbecera de este enfermo, repara que los pobres campesinos se con\u00addenan porque hacen malas confesiones. Por a\u00f1adidura, los sacer\u00addotes no pueden ayudarles a causa de su ignorancia: algunos igno\u00adran hasta la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n. A trav\u00e9s de la se\u00f1ora de Gondi, Dios interroga a Vicente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 acabamos de o\u00edr?, le dice despu\u00e9s de la confesi\u00f3n del campesino de Gannes. Los dem\u00e1s campesinos se deben encontrar en la misma situaci\u00f3n. Si este hombre que pasaba por bueno se encontraba en semejante estado de condenaci\u00f3n \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n los dem\u00e1s que viven peor? \u00a1Ay! Se\u00f1or Vicente, \u00a1cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfCu\u00e1l puede ser el re\u00admedio a este mal?\u00bb.<\/p>\n<p>Para desarraigar el mal, Vicente no entrev\u00e9 por el momento otro remedio m\u00e1s que exhortar a los campesinos a la confesi\u00f3n ge\u00adneral. Invitado por la se\u00f1ora de Gondi, lo intenta en el serm\u00f3n predicado el 25 de enero de 1617 en la iglesia de Folleville. En esta peque\u00f1a iglesia de Picard\u00eda, Vicente vislumbra \u00abel lugar de su g\u00e9nesis, el lugar donde la inspiraci\u00f3n original le compromete a hacer alma y cuerpo con la iglesia de Cristo\u00bb. Durante varios d\u00edas, Vicente contin\u00faa instruyendo a los feligreses de la parroquia y prepar\u00e1ndolos a la confesi\u00f3n general. Ayudado por otro sacerdote y por los jesuitas de Amiens, los confiesa. Terminada la misi\u00f3n de Folleville, se encamina, acompa\u00f1ado de otros sacerdotes, hacia otros pueblos para continuar durante algunos meses los actos de la misi\u00f3n y para tratar de descubrir \u00absu misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber misionado las tierras de la se\u00f1ora de Gondi, Vicente decide abandonar su casa. Informa a B\u00e9rulle y le comunica el motivo de su decisi\u00f3n: \u00abSe sent\u00eda interiormente impulsado por Dios a ir a alguna provincia lejana, para dedicarse a la instrucci\u00f3n y servicio de la pobre gente del campo\u00bb. Si la duda se instala en su conciencia, respecto a las modalidades de realizar su misi\u00f3n, Vicente descubre que s\u00f3lo los pobres podr\u00e1n trazarle el camino para encontrar a Dios. B\u00e9rulle aprueba esta decisi\u00f3n y le propone ir a trabajar a una peque\u00f1a parroquia cerca de Lyon: Cr\u00e1tillon-les-Dombes.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal abandona la casa de los Gondi para ejercer un apostolado dif\u00edcil en un pueblo lejano. Lo que le atrae a Ch\u00e1tillon no es el \u00abbeneficio honorable\u00bb, el \u00abhonesto retiro\u00bb, buscado afa\u00adnosamente en otro tiempo.<\/p>\n<p>Ch\u00e1tillon-les-Dombes, entonces un pueblo peque\u00f1o, se encon\u00adtraba sin p\u00e1rroco. Los condes de Saint-Jean, de quienes depend\u00eda esta parroquia, hab\u00edan suplicado al superior del oratorio de Lyon, el padre Bence, que les indicara un \u00abbuen eclesi\u00e1stico\u00bb, requerido por la necesidad extrema en que se encontraba la parroquia. Desde hac\u00eda cuarenta a\u00f1os los p\u00e1rrocos beneficiarios no se hab\u00edan presen\u00adtado en ella m\u00e1s que para recibir la renta. Los notables del pueblo se hab\u00edan pasado a la \u00abreligi\u00f3n protestante\u00bb. En el pueblo hab\u00eda seis capellanes que vegetaban en la mediocridad, por no decir en el vicio. Seg\u00fan la relaci\u00f3n de Carlos Demia, que escribe poco des\u00adpu\u00e9s de la muerte de Vicente de Pa\u00fal, se trata de una parroquia que \u00abrequer\u00eda gran trabajo y ten\u00eda solamente 500 libras de renta\u00bb. El padre Bence se dirigi\u00f3 a su superior de Par\u00eds, \u00abrog\u00e1ndole le in\u00addicara un buen sacerdote, que sin buscar sus propios intereses, se preocupara totalmente de los de Jesucristo\u00bb. B\u00e9rulle propone a Vicente esta \u00abparroquia en perdici\u00f3n\u00bb. Vicente acepta inmediata\u00admente.<\/p>\n<p>A su llegada Vicente se hospeda donde puede, sencillamente en casa de un rico calvinista <sup>35<\/sup>. Este, para complacer a su amigo lion\u00e9s, el padre M\u00e9tezau, y porque la casa parroquial est\u00e1 en ruinas, recibe a Vicente en su casa y le aloja.<\/p>\n<p>El nuevo p\u00e1rroco comienza a ejercer el ministerio: visita las casas, la escuela, predica, catequiza, administra los sacramentos. De tal manera exhorta a la confesi\u00f3n general en sus sermones que todo el pueblo \u2014incluso Beynier\u2014 y los habitantes de los alre\u00addedores, se confiesan. De nuevo Dios interroga a Vicente a trav\u00e9s de la voz de la se\u00f1ora de la Chassaigne en beneficio de los pobres. Es el mismo Vicente quien nos ha contado el hecho: informado un domingo del mes de agosto de la situaci\u00f3n de una familia pobre y abandonada, habla de ella en su homil\u00eda dominical.<\/p>\n<p>Profundamente emocionada, exhorta con convicci\u00f3n y emoci\u00f3n. Sus palabras conmueven a los parroquianos y los impulsan a ir a visitar a esta familia. Por la tarde, despu\u00e9s de v\u00edsperas, Vicente vi\u00adsita a la familia enferma. A la vuelta est\u00e1 admirado del comporta\u00admiento de sus parroquianos, pero no satisfecho. Todo el pueblo ha acudido hoy a ayudar a esta pobre familia, que ma\u00f1ana se va a encontrar abandonada. \u00abHe aqu\u00ed una gran caridad, dice \u00e9l, pero est\u00e1 mal organizada\u00bb. A partir de esta experiencia, es \u00abel cuerpo de la caridad y de la iglesia que Vicente de Pa\u00fal descubre\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para comprender la doctrina y la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, re\u00adferente a los pobres, no es suficiente tener en cuenta la realidad econ\u00f3mico-social y el medio espiritual del siglo XVII. 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