{"id":400124,"date":"2016-11-20T08:24:55","date_gmt":"2016-11-20T07:24:55","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400124"},"modified":"2016-10-21T19:26:37","modified_gmt":"2016-10-21T17:26:37","slug":"la-llamada-la-miseria-gran-encerramiento-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-llamada-la-miseria-gran-encerramiento-los-pobres\/","title":{"rendered":"La llamada de la miseria el gran encerramiento de los pobres."},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400100\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/400es-01-copy\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=2192%2C1710&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2192,1710\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"400es-01-copy\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=846%2C660&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400100 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234\" alt=\"400es-01-copy\" width=\"300\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=768%2C599&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1024%2C799&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=100%2C78&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=846%2C660&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1004%2C783&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>A partir del a\u00f1o 1617, despu\u00e9s de la constataci\u00f3n de Gannes-Folleville y de la experiencia de Ch\u00e1tillon, Vicente de Pa\u00fal, cons\u00adciente o no de ello, evoluciona y se transforma. Al mismo tiempo se siente interrogado por los acontecimientos, que le llevan a cam\u00adbiar totalmente las perspectivas de su vida.<\/p>\n<p>La primera constataci\u00f3n de Gannes y la reflexi\u00f3n de la se\u00f1ora de Gondi: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas almas se pierden, se\u00f1or Vicente! \u00bfCu\u00e1l puede ser el remedio?\u00bb, le introducen en un camino penoso, entrecorta\u00addo, que recorrer\u00e1 a lo largo de toda su existencia. Puesto que se ha comprometido en su interior con Dios, para servir a los pobres, de\u00adbe realizar este compromiso de servicio. Pero es necesario amar al pr\u00f3jimo como Dios le ama, es decir, \u00abcon la fuerza de nuestros bra\u00adzos, con el sudor de nuestra frente\u00bb. Trabajo y amor movilizar\u00e1n constante y progresivamente el dinamismo de Vicente. Ellos le ayudar\u00e1n a realizar su misi\u00f3n y a forjar las instituciones, que per\u00admitir\u00e1n a otras personas prolongar la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco de Ch\u00e1tillon (1617), despu\u00e9s de haber contem\u00adplado el maravilloso espect\u00e1culo de la generosidad de sus parro\u00adquianos con una familia abandonada, se interroga sobre la ma\u00adnera de poder socorrer a esta familia. Sin embargo era necesario tener en cuenta \u00abno solamente a \u00e9stos, sino a quienes vendr\u00edan des\u00adpu\u00e9s\u00bb. Esta experiencia y esta reflexi\u00f3n inspiran el primer regla\u00admento de las Cofrad\u00edas de la caridad. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, al ver la r\u00e1pida extensi\u00f3n y la eficacia de este nuevo estilo de ejercitar la caridad, Vicente \u00abestar\u00e1 maravillado\u00bb.<\/p>\n<p>Los reglamentos de las Cofrad\u00edas de la caridad tienen por fin hacer tomar conciencia a sus miembros del esp\u00edritu de la caridad. Su opci\u00f3n es comprometerse a servir a los pobres con lo mejor de s\u00ed mismos. Tiempo y dinero empleados en este servicio deben ser la manifestaci\u00f3n externa del don de s\u00ed mismo hecho a los dem\u00e1s. Vicente sabe que la caridad es una en el objeto, m\u00faltiple en sus rostros. Esta multiplicidad de rostros obliga a re-inspirar una vida de caridad, inspiradora para quien la ejerce, liberadora y transfor\u00admadora para toda vida que carece de pan para ser hombre. Por esta raz\u00f3n \u00e9l y sus sacerdotes establecen en las zonas misionadas por ellos una Cofrad\u00eda de caridad bien organizada, es decir, unas l\u00edneas de fuerza capaces de orientar la generosidad y la creatividad de las personas y de abrirlas a las miserias y desequilibrios de los pobres. El organizador de estas \u00abCaridades\u00bb quiere, porque la necesidad es urgente, dar a los necesitados la verdad que salva y el pan para vivir. No obstante, prefiere suprimir la mendicidad por la organizaci\u00f3n de la caridad y del trabajo, en lugar de ejercitar la limosna. El a\u00f1o 1621 hace una experiencia eficaz en M\u00e1con (una ciudad que ten\u00eda m\u00e1s de 300 mendigos), donde pr\u00e1cticamente llega a suprimir la mendicidad. Luisa de Marillac, orientada por Vi\u00adcente de Pa\u00fal durante su visita a las Caridades, libera un momento la ciudad de Beauvais de la mendicidad.<\/p>\n<p>Desgraciadamente los disturbios del reino no favorecen la reali\u00adzaci\u00f3n del programa de acci\u00f3n caritativa de Vicente. Sin embargo, esta situaci\u00f3n no le impiden buscar una nueva soluci\u00f3n al problema de los mendigos ancianos.<\/p>\n<p>En 1653, este anciano de 73 a\u00f1os va a ajustar, una vez m\u00e1s, su esfuerzo, intentando verificar un nuevo m\u00e9todo. Es necesario escuchar a Dios y obedecerle diligentemente: la experiencia y la fe de Vicente saben que Dios habla de muy distintas maneras. Como siempre, \u00e9l \u00abva a seguir paso a paso la adorable providencia de Dios\u00bb, manifestada a trav\u00e9s de la necesidad y de los aconteci\u00admientos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda un burgu\u00e9s de Par\u00eds, deseoso de servir a Dios en los pobres, le entrega 100.000 libras para realizar una buena obra, dej\u00e1ndole a \u00e9l la determinaci\u00f3n de la elecci\u00f3n. Vicente se lo agrade\u00adce, ora, reflexiona. Pensando en los ancianos mendigos, sin pan y sin alojamiento, decide la creaci\u00f3n de un hospicio, donde algunos de estos infortunados, confiados a las Hijas de la Caridad, podr\u00edan vivir humana y cristianamente. El organizador de la Caridad pien\u00adsa en la casa del \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb. Adapta la casa a las nece\u00adsidades de los nuevos inquilinos. Siendo modestos los r\u00e9ditos, no permiten alojar m\u00e1s de cuarenta pobres. Le era necesario tener \u00e9xito (el problema de la mendicidad era una plaga para la socie\u00addad, incluso para los exp\u00f3sitos). Para conseguirlo reflexiona y pide consejo. Interroga a Luisa de Marillac. Sus reflexiones, consignadas en los archivos de la casa madre de las Hijas de la Caridad, son realistas y demuestran su sentido de organizaci\u00f3n. El mes de marzo de 1653 los ancianos son convocados. Despu\u00e9s de un en\u00adsayo de algunos meses, cuyo resultado fue maravilloso, se pasa a formalizar el contrato para regularizar la nueva fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hospicio del \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb, seg\u00fan el deseo del funda\u00addor, deb\u00eda ocuparse de las necesidades materiales de los ancianos, instruirlos en las verdades necesarias para salvarse. El anciano sa\u00adcerdote, que durante toda su vida hab\u00eda tenido la pasi\u00f3n de cate\u00adquizar, les da la primera lecci\u00f3n de catecismo. Les pregunta si sa\u00adben hacer la se\u00f1al de la cruz, despu\u00e9s les habla de Dios, de los prin\u00adcipales misterios de la fe y de la obligaci\u00f3n que tienen de trabajar manualmente. Les habla con sinceridad, sencillez y dulzura. Dios me ha elegido, les confiesa, aunque sea un miserable pecador, para serviros. S\u00ed, les servir\u00e1 instruy\u00e9ndolos en las verdades de fe, preo\u00adcup\u00e1ndose de la buena organizaci\u00f3n de la casa, proporcion\u00e1ndoles alimento y vestido. Les exigir\u00e1 el trabajo, para suprimir en ellos la pereza y para que imiten a \u00abtantos pobres campesinos que trabajan desde la ma\u00f1ana hasta la noche, sin estar tan bien alimentados co\u00admo lo est\u00e1n ellos\u00bb. La fundaci\u00f3n del hospicio del Nombre de Jes\u00fas es modelo de administraci\u00f3n y de instalaci\u00f3n. Luisa de Marillac es la administradora de esta nueva empresa caritativa. Precisi\u00f3n y realismo son las notas caracter\u00edsticas de esta administra\u00adci\u00f3n. Las Hijas de la Caridad cuidan a los \u00abpensionistas\u00bb, los sa\u00adcerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n se encargan de la pastoral de los ancianos. Vicente de Pa\u00fal encuentra que aqu\u00ed todo marcha bien. El trabajo bien organizado, a la medida de sus fuerzas y re\u00admunerado, permite a estos ancianos, incapaces de ganar su vida, poder vivir.<\/p>\n<p><em>Proyecto de un hospital general<\/em><\/p>\n<p>Terminada la Fronda, hay en las calles de Par\u00eds demasiados mendigos para que se pueda pensar internarlos a todos. Par\u00eds con\u00adcentra la mayor parte de oro y de plata del reino, pero tambi\u00e9n atrae a los pobres de las provincias saqueadas y arruinadas por la guerra. La capital est\u00e1 llena de mendigos inoportunos, de va\u00adgabundos, de \u00abpobres vergonzantes\u00bb, de sacerdotes mendigos, de soldados mutilados, de enfermos&#8230; La miseria llama a la miseria <em>y <\/em>los mendigos atraen a los vagabundos y necesitados. La miseria y el vagabundeo hacen aparecer bandas de errantes, de maleantes, quienes realizan toda serie de extravagancias.<\/p>\n<p>Las Damas de la Caridad y Vicente de Pa\u00fal, la Compa\u00f1\u00eda del Santo Sacramento, los oficiales de la corte y del parlamento se ocupan del problema de la mendicidad. Todos est\u00e1n preocupados por resolverlo. Sin embargo, cada uno ve la situaci\u00f3n bajo un punto de vista y con una \u00f3ptica diferente.<\/p>\n<p>El \u00e9xito y la organizaci\u00f3n del hospicio del Nombre de Jes\u00fas convencen a las Damas de la Caridad de que Vicente de Pa\u00fal ser\u00eda capaz de solucionar este problema de la mendicidad creando un hospital general. Previniendo toda objeci\u00f3n de orden financiero, ellas mismas fijan de antemano las sumas que se comprometen a dar. En dos de sus asambleas, las Damas, tratando de presionar\u00adle a decidirse, confirman a Vicente que el dinero no faltar\u00e1.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, bien informado, considera las dificultades de la obra. Sabe perfectamente que establecer un hospital general no es solamente una cuesti\u00f3n de dinero, incluso admitiendo que es una de las condiciones necesarias.<\/p>\n<p>Un escrito de Luisa de Marillac nos manifiesta que las Da\u00admas no son las \u00fanicas que se interesan por este proyecto del hos\u00adpital general. La colaboradora de Vicente de Pa\u00fal sabe que la obra podr\u00eda ser considerada como un asunto de polic\u00eda o como un ser\u00advicio de caridad. Enumerando las condiciones a las que las Damas deben someterse, intenta que su acci\u00f3n sea \u00fatil y eficaz. Su pers\u00adpicacia y su finura femeninas se manifiestan en este escrito, al mis\u00admo tiempo que su tacto y su cortes\u00eda. Sin querer <em>y <\/em>sin poderse evadir del asunto, manifiesta sus preferencias.<\/p>\n<p>Apresuradas por llegar al fin de este asunto, las Damas solicitan a la reina el hospital de la Salpetrilre y comienzan las obras para acomodar el edificio. De nuevo insisten para que Vicente se decida a encargarse del hospital general. M\u00e1s realista y mejor in\u00adformado que las Damas, no acepta la proposici\u00f3n. Vicente no des\u00adconoce la oposici\u00f3n de muchas personas a la iniciativa de las Da\u00admas. Conoce perfectamente a estos opositores, todos ellos influ\u00adyentes en la corte y en el parlamento. No es dif\u00edcil prever, que, en definitiva, ser\u00e1n ellos los vencedores. En efecto, de las cr\u00edticas pa\u00adsan a los actos.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal tiene razones para adoptar su posici\u00f3n, distinta a la de las Damas. \u00bfSus perspectivas del hospital general concuer\u00addan con el plan de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento y con la so\u00adluci\u00f3n querida por el parlamento? Suprimir la mendicidad supri\u00admiendo los mendigos, recluirlos por la fuerza en un hospital, donde estar\u00edan obligados a trabajar para ganar su subsistencia, era una empresa dif\u00edcil. En definitiva se trataba de recibir, alojar, discipli\u00adnar, hacer trabajar a m\u00e1s de 40.000 personas. La obra sobrepasaba con mucho todo lo que las Damas podr\u00edan hacer. En estas con\u00addiciones \u00bfpor qu\u00e9 obstinarse? Vicente de Pa\u00fal despu\u00e9s de haber estudiado el pro y contra y solicitado la opini\u00f3n de los dem\u00e1s sin precipitarse, aconseja ceder a las Damas. Entonces aparece otro as\u00adpecto de la influencia de Vicente de Pa\u00fal: conciliar a todos los que leg\u00edtimamente pueden unirse para ayudar a los necesitados: en es\u00adto es incansable e inimitable. Ansioso y d\u00f3cil escucha e interroga sobre el asunto. Despu\u00e9s de haber tenido en cuenta las aspiracio\u00adnes de todos, coordinar\u00e1 tranquilamente y permitir\u00e1 el sacrificio de las Damas, procurando al mismo tiempo que sean \u00fatiles en la obra y en la perspectiva que se juzgar\u00e1 conveniente emplearlas.<\/p>\n<p>Las Damas, llamadas por los administradores, las \u00abprimeras promotoras\u00bb del hospital, tendr\u00e1n la direcci\u00f3n del personal que se ocupa de las mujeres y j\u00f3venes internadas. Vicente enviar\u00e1 a las Hijas de la Caridad, solicitadas para realizar ciertos servicios. \u00danicamente los misioneros, nombrados por decreto real y del parla\u00admento, capellanes del hospital general, estar\u00e1n ausentes. Y esto no s\u00f3lo porque \u00abexcede nuestras fuerzas\u00bb, sino \u00abpor no conocer suficientemente si lo quiere el buen Dios\u00bb, confiesa Vicente de Pa\u00fal despu\u00e9s de largas dudas y consejos tenidos en Saint-Lazare.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no puede permitir que la caridad se convierta en un asunto de polic\u00eda, ni dejar atropellar los derechos humanos para conseguir un orden y una seguridad social. No puede tolerar que los pobres paguen las consecuencias de una guerra alimentada por las intrigas de los pr\u00edncipes de sangre y de la nobleza, por la oposici\u00f3n del parlamento y explotada por la avaricia burguesa. No Puede aceptar que la pobreza, evang\u00e9lica, santa, se convierta en culpable y viciosa, que los pobres sean tratados como apestados a quienes hay que recluir para que no infecten a los dem\u00e1s ni los molesten. Para Vicente la oposici\u00f3n, la rebeli\u00f3n, la pobreza, de estos desdichados desvelan el rechazo del plan de Dios, manifesta\u00addo en la creaci\u00f3n, y el desprecio del amor, inscrito en la redenci\u00f3n realizada por y en Jesucristo.<\/p>\n<p>Si Vicente no acepta que sus misioneros sean los capellanes del hospital general, no por eso deja de organizar una gran misi\u00f3n pa\u00adra los mendigos de la capital (febrero de 1657) en la que cuarenta sacerdotes, todos ellos miembros de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n o de las Conferencias de los martes, predican \u00aba lo misionero\u00bb.<\/p>\n<p><em>El hospital general<\/em><\/p>\n<p>Luis xiv, por edicto del 27 de abril de 1656, crea un organis\u00admo designado con el nombre de \u00abhospital general\u00bb. Los principa\u00adles establecimientos de dicho organismo son la Salpetrilre, la Piti\u00e9 y Bic\u00e9tre. La Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, cuya acci\u00f3n se en\u00adcuentra en todas las obras caritativas de envergadura, hab\u00eda inten\u00adtado crear una obra de este g\u00e9nero desde el principio del a\u00f1o 1631. No es exagerado afirmar que hab\u00eda participado considera\u00adblemente en la realizaci\u00f3n de este proyecto. Sea cual sea su influencia, el hospital general es, oficialmente, una creaci\u00f3n real, cu\u00adyo fin es internar a los pobres y mendigos. Al fin de beneficencia se a\u00f1ade otro: suprimir la mendicidad y hacer desaparecer de las calles de la capital a una canalla perezosa e inquietante. El edicto real, fijando la organizaci\u00f3n temporal, determina tambi\u00e9n la orga\u00adnizaci\u00f3n espiritual del hospital.<\/p>\n<p>La ejecuci\u00f3n de este edicto, que proh\u00edbe la mendicidad, ordena hospitalizar a los enfermos, encerrar a los mendigos y expulsar fue\u00adra de Par\u00eds a los vagabundos, es asegurado con celo por la creaci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda de arqueros. Los agentes de esta compa\u00f1\u00eda de arqueros no ahorran ninguna violencia para encerrar a los mendi\u00adgos. Se sabe perfectamente que el procedimiento es poco aprecia\u00addo por Vicente de Pa\u00fal. El hospicio del Nombre de Jes\u00fas, esta\u00adblecido por \u00e9l en 1653, hab\u00eda servido de modelo al hospital gene\u00adral, pero en el hospicio del Nombre de Jes\u00fas s\u00f3lo se recib\u00eda a los voluntarios; ah\u00ed est\u00e1 toda la diferencia.<\/p>\n<p>Luis XIV ordena, por edicto, a las municipalidades de provincia establecer un hospital general seg\u00fan el modelo del de Par\u00eds. Va\u00adrias ciudades ejecutan la voluntad del rey. Las filiales provinciales de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento se emplean en la realizaci\u00f3n. Se puede observar que las fundaciones de provincia se preocupan m\u00e1s de los enfermos pobres que de los mendigos y que el funcio\u00adnamiento est\u00e1 mejor asegurado.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n oficial del hospital general de Par\u00eds y la de los de la provincia, donde autoridades civiles y personal eclesi\u00e1stico y religioso colaboran, trata de procurar una verdadera asistencia p\u00fa\u00adblica, incluso si el fin primario es m\u00e1s una operaci\u00f3n polic\u00edaca que una obra de caridad, o de asistencia social.<\/p>\n<p>En realidad el hospital general es una <em>prisi\u00f3n <\/em>y constituye un lugar inhumano, al ser un mundo aparte, un mundo cerrado. Se interna a los pobres para apartarlos, segregarlos, de la sociedad. Es\u00adta separaci\u00f3n significa que los pobres son considerados como ele\u00admentos <em>asociales. Y <\/em>como a tales se les encierra con otros asociales: prostitutas, dementes, hijos pr\u00f3digos. Todos los que rechazan un cierto orden \u2014religioso, familiar, moral\u2014 forman una poblaci\u00f3n de marginados, a quienes hay que encerrar. Los pobres pertenecen a esta categor\u00eda. Aislar a los pobres, mendigos y vagabundos, es, en consecuencia, alejar de las calles, de las iglesias, los elementos hediondos, viciosos, libertinos, que propagan en la sociedad la pes\u00adte, la corrupci\u00f3n, el esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Pretender afirmar que mendigos y vagabundos, a quienes se pretende encerrar en el hospital general, constituyen un medio edi\u00adficante, ser\u00eda desconocer la realidad impuesta por los hechos. Sin embargo intentar convencer de que encerrar a los pobres es una obra no s\u00f3lo \u00abl\u00edcita\u00bb, sino \u00absanta\u00bb, \u00fatil y absolutamente necesaria para la gloria de Dios, el bien de los pobres y de la sociedad, ser\u00eda olvidar el sentido punitivo de esta decisi\u00f3n. La vida perezosa, viciosa, que llevan vagabundos y mendigos \u00bfpuede justificar el ca\u00adr\u00e1cter represivo de esta legislaci\u00f3n, que se refiere tanto a vagabun\u00addos y mendigos como a pobres y necesitados? Los textos legislati\u00advos, lo mismo que las afirmaciones de los partidarios del encerra\u00admiento de los pobres, olvidan analizar las causas del pauperismo. Semejante olvido impide poder distinguir a los unos de los otros. La consecuencia de esta falta de an\u00e1lisis es grave: la condenaci\u00f3n al mismo tiempo y sin ninguna distinci\u00f3n del campesino, del obrero, del artesano, empobrecidos por las crisis econ\u00f3mico-sociales, y del mendigo y vagabundo, que hacen de la mendicidad y del robo un oficio, un medio de vida. El estado centralista olvida que a efectos econ\u00f3mico-sociales hay que responder con causas del mismo g\u00e9ne\u00adro y no con reformas morales opresivas. No se trata de mantener la buena conciencia de parlamentarios y burgueses, sino de solucio\u00adnar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la parte m\u00e1s inferior de la sociedad. La abstracci\u00f3n de la cultura y el rigorismo moral de la \u00e9poca cl\u00e1sica tienen su influencia y significaci\u00f3n en la decisi\u00f3n del encerramiento de los pobres.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de esta legislaci\u00f3n rigurosa suscita oposiciones y resistencias en una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. Objeciones y respuestas ayudan a descubrir los motivos aducidos para encerrar a los pobres y el objetivo que se pretende conseguir. Al mismo tiempo nos informan de la mentalidad de la sociedad con respecto a los pobres y a la pobreza.<\/p>\n<p>En los textos relativos al pauperismo y a la aplicaci\u00f3n del edicto real de 1656, aparece una <em>representaci\u00f3n pesimista del pobre. <\/em>Esta representaci\u00f3n no s\u00f3lo se apoya en la idea de que muchos mendigos son disimuladores, perezosos, \u00abfalsos pobres\u00bb, a quienes hay que desenmascarar y controlar, sino que brota de una ideolog\u00eda que no reconoce valor espiritual a la mendicidad y a la pobreza, al pobre y al mendigo. No hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse que en estos textos se entremezclen constantemente las mismas afirmaciones, se utilicen los mismos argumentos, aparezcan las mismas obsesiones: el pe\u00adcado, la abominaci\u00f3n, el desenfreno, el libertinaje, la ignorancia, la situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n, la instrucci\u00f3n religiosa, los sacramentos, el camino de la salvaci\u00f3n. La severidad utilizada contra los po\u00adbres, refleja el pesimismo que invade a la teolog\u00eda cat\u00f3lica francesa del siglo XVII. El esfuerzo por reprimir la naturaleza conduce al ascetismo. Ascetismo y represi\u00f3n tienen sus repercusiones en la concepci\u00f3n de la caridad y del pobre. La caridad se aborda entonces bajo el aspecto de conveniencia social. Aunque se contin\u00faa afir\u00admando que Dios es el propietario de los bienes, que los ricos no son m\u00e1s que depositarios y dispensadores de sus riquezas, que dar limosna es una obligaci\u00f3n de precepto, un medio de salva\u00adci\u00f3n y de purificaci\u00f3n, sin embargo aparece un cambio profundo de mentalidad y de actitud referente a la voluntad de controlar a los pobres, a la decisi\u00f3n de separarlos violenta y rigurosamente de la sociedad, al inter\u00e9s por controlar las limosnas y al deseo de organizar administrativamente las colectas<strong>. <\/strong>En realidad se utiliza a los pobres y se sirve de su miseria para intentar conse\u00adguir el cielo para los ricos. Los pobres se convierten en v\u00edctimas de un proceso de purificaci\u00f3n de la sociedad absolutista y de la teolog\u00eda abstracta, desencarnada, que domina en la iglesia. Esta sociedad olvida que, al abrir la c\u00e1rcel para introducir en ella a los pobres, se encierra ella misma en la prisi\u00f3n de sus obsesiones y rechaza querer descubrir el verdadero rostro del pobre, de Jesu\u00adcristo, que solicita una ayuda y arranca del placer ego\u00edsta. Los po\u00adbres de \u00abcarne y hueso\u00bb horrorizan a una parte de esta sociedad, es decir, le descubren una parte de sus angustias, de sus temores. Para encontrar de nuevo sus seguridades encierra a los pobres. Una vez desaparecida su presencia molesta, la sociedad proyectar\u00e1 mejor en el recuerdo la imagen de los pobres que no existen, pero que se desear\u00eda tener, es decir, la imagen anhelada de s\u00ed misma: ricos efectivos que quisieran poseer por a\u00f1adidura y pl\u00e1cidamente \u00abla pobreza de esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>Severidad y pesimismo \u00bfexplican la caridad como pedagog\u00eda del siglo? Es muy probable, dada la semejanza de terap\u00e9utica protec\u00adcionista empleada en el trato reservado al demente, al mendigo, al ni\u00f1o. En ellos la naturaleza manifiesta un desequilibrio, una deficiencia. Por eso se interna al pobre para corregirle, domesti\u00adcarle y se le separa de la sociedad para reintegrarle por fuerza al trabajo, al orden social, al cumplimiento de las normas eclesiales. Esta visi\u00f3n pesimista del mundo, esta obsesi\u00f3n del pecado y de la naturaleza corrompida, explican la aparente insensibilidad de los partidarios del \u00abencerramiento de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de las decisiones contenidas en los decretos reales de 1656 y 1657 relativos al encerramiento de los pobres resulta dif\u00edcil y se manifiesta poco eficaz. La resistencia y la opo\u00adsici\u00f3n de los interesados multiplican los incidentes. Pobres y pa\u00adseantes, con frecuencia pertenecientes a la clase modesta, a veces tambi\u00e9n a la burgues\u00eda, reaccionan espont\u00e1neamente para liberar a mendigos, interpelados por los arqueros del hospital general Estas reacciones revelan, sin duda, la pervivencia de ideas y sen\u00adtimientos respecto a los pobres <em>y <\/em>a la pobreza heredados de la tradici\u00f3n medieval. La mendicidad y la limosna, dada personalmen\u00adte al pobre, no pierden el matiz m\u00e1s o menos religioso, sagrado, evang\u00e9lico. Intentar encerrar a los pobres mendigos, es despreciar estos valores. Quienes se oponen al hospital general, reaccionan de esta manera para manifestar sus actitudes y opciones referentes al sentido del pobre y de la pobreza. Si la imagen medieval del pobre se empa\u00f1a, no por eso se borra. Esto prueba que las nuevas for\u00admas de asistencia no han eliminado las formas antiguas.<\/p>\n<p>Incapaz de solucionar el problema del pauperismo, el gobierno centralista acentuar\u00e1 el car\u00e1cter represivo de la legislaci\u00f3n. Las ordenanzas de 1666, 1685, 1700 constituir\u00e1n la mendicidad, el vagabundeo, en delito, en crimen, llegando, incluso, en caso de reincidencia, a condenar a vagabundos y mendigos a galeras<strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Esta decisi\u00f3n de encerrar a los pobres \u00bfno expresa una nueva concepci\u00f3n de la pobreza, una evoluci\u00f3n considerable en las rela\u00adciones sociales en la ciudad? \u00bfLa vocaci\u00f3n especial de los dismi\u00adnuidos econ\u00f3micamente, que hab\u00eda ayudado a los ricos a despren\u00adderse de este mundo, a acercarse a Dios, a abandonarse a la mise\u00adricordia divina, ayudando y respetando a los pobres, ha desapare\u00adcido? Quiz\u00e1s el parlamento, los burgueses, aspiran ahora dema\u00adsiado al orden y a la seguridad. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n los pobres, los men\u00addigos, les dan miedo y quieren imputar las turbulencias pasadas a estos vagabundos, a estas turbas de miserables. \u00bfSe puede sospe\u00adchar que el parlamento y la burgues\u00eda, deseosos de conciliarse con la ciudad y con el rey, puedan hacerlo una vez m\u00e1s a expensas de los pobres contribuyentes? En definitiva, no les faltan razones pa\u00adra tranquilizar su conciencia: \u00bfno vienen los mendigos en bandas amenazando, saqueando, despojando? \u00bfSu suciedad no propaga enfermedades y todo g\u00e9nero de pestes? \u00bfNo atormentan con sus gritos y horrorizan con sus aspecto deforme y con sus heridas inso\u00adportables? \u00bfNo importunan a las puertas de las casas y en las plazas p\u00fablicas? \u00bfNo son ladrones, amigos y c\u00f3mplices de otros ladrones? \u00bfNo participan en las sediciones e instigan a otros a par\u00adticipar en ellas?.<\/p>\n<p>La miseria ya no es santa; \u00bfno se convierte en culpable? La tentaci\u00f3n puede ser fuerte al pretender que la pobreza tiene su origen en el vicio y en la imprevisi\u00f3n, sobre todo cuando la limosna es incapaz para atenuar la miseria y ya no es suficiente para mantener la buena conciencia.<\/p>\n<p>Es necesario encerrar a los pobres para socorrerlos, para guar\u00addarlos de las tentaciones funestas, para darles una formaci\u00f3n reli\u00adgiosa y una actividad profesional, pero ante todo, quiz\u00e1s, para liberarse de su presencia molesta, para castigarlos. \u00bfLa caridad pierde con ello sus virtudes conciliadoras? No estamos lejos de afirmarlo. El necesitado considera el traslado al hospital general como una condena, como una segregaci\u00f3n, quiz\u00e1s, como un castigo colectivo.<\/p>\n<p>La voluntad centralizadora de los partidarios del \u00abencerramien\u00adto\u00bb no hacen desaparecer en Francia la acci\u00f3n de grupos y socie\u00addades caritativas antiguos o de creaci\u00f3n reciente. Sus estatutos pre\u00adv\u00e9n la asistencia a pobres y enfermos. La distribuci\u00f3n de limosnas colectivas permanece en vigor, especialmente con ocasi\u00f3n de en\u00adtierros, cuarentenas, final de a\u00f1o. Moralistas y predicadores afir\u00adman que dar limosna es una \u00abobligaci\u00f3n de precepto\u00bb y no de con\u00adsejo. Los ricos no son m\u00e1s que depositarios y distribuidores de los bienes que Dios les ha confiado. Lo superfluo, que poseen, perte\u00adnece en toda justicia a los pobres. Dar limosna a los pobres, es imitar la misericordia divina con los \u00abmiembros dolientes de Cris\u00adto\u00bb.<\/p>\n<p>La tentativa del \u00abgran encerramiento\u00bb de los pobres marca el siglo xvii, pero dista mucho de resumir todas las actitudes en el campo de la asistencia. Que en la sociedad del siglo xvii haya ha\u00adbido dureza en el trato con los desheredados, que a veces se haya sentido asco, rencor y miedo de ellos, es indiscutible. Sin embargo la aureola ritual y casi sagrada del pobre no ha desaparecido de muchos esp\u00edritus del \u00absiglo de las almas\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Daniel Rops. Si una teolog\u00eda severa, el compromiso social, la su\u00admisi\u00f3n al poder central conducen a la reclusi\u00f3n de los pobres, la humildad y pobreza de Jesucristo incitan a la mortificaci\u00f3n, al des\u00adprendimiento y a la pr\u00e1ctica de la limosna. Los pobres siguen siendo la \u00abimagen al natural de Cristo\u00bb, como dice Vicente de Pa\u00fal, y la virtud de la pobreza, es fruto de un amor, que lleva al despren\u00addimiento y manifiesta el criterio de la caridad. Por eso Bossuet puede pronunciar en 1662 en el p\u00falpito del Louvre: \u00abQuienes subsist\u00edan por su trabajo se ven reducidos a la verg\u00fcenza de men\u00addigar para conservar la vida; o, no encontrando ya ayuda en las limosnas de los particulares, buscan en vano refugio en los asilos p\u00fablicos de la pobreza, quiero decir en los hospicios, donde, por la dureza de nuestros corazones, encuentran tambi\u00e9n el hambre y la desesperaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del a\u00f1o 1617, despu\u00e9s de la constataci\u00f3n de Gannes-Folleville y de la experiencia de Ch\u00e1tillon, Vicente de Pa\u00fal, cons\u00adciente o no de ello, evoluciona y se transforma. 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