{"id":400102,"date":"2016-11-12T08:35:32","date_gmt":"2016-11-12T07:35:32","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400102"},"modified":"2016-10-19T13:57:57","modified_gmt":"2016-10-19T11:57:57","slug":"francia-tiempo-vicente-paul-las-finanzas-reales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-las-finanzas-reales\/","title":{"rendered":"Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal: las finanzas reales"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400100\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/francia-tiempo-vicente-paul-demografia-economia-sociedad\/400es-01-copy\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=2192%2C1710&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2192,1710\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"400es-01-copy\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?fit=846%2C660&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-400100 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234\" alt=\"400es-01-copy\" width=\"300\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=300%2C234&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=768%2C599&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1024%2C799&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=100%2C78&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=846%2C660&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?resize=1004%2C783&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/400es-01-copy.png?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El territorio franc\u00e9s de 1600 sugiere fronteras sensiblemente diferentes de las de Francia en la actualidad. La diferencia se sit\u00faa sobre todo en el norte. El simple enunciado de fronteras evo\u00adca los problemas de pol\u00edtica exterior, que se hicieron sentir du\u00adrante el reinado de Luis XIII.<\/p>\n<p>Esta Francia de 1610 no constituye una naci\u00f3n coherente y uni\u00adda como la actual. Las diferencias, particularidades y particularismos da\u00f1an mucho su unidad. La masa es inculta, hoy dir\u00edamos analfabeta, de donde surge la dificultad de comprender una pol\u00edtica. La \u00e9lite social, la que puede interesarse por los grandes aconteci\u00admientos y por las razones generales de la pol\u00edtica, es sin duda im\u00adportante y diversa. Ella re\u00fane, a pesar de las virulencias y de los prejuicios de una \u00abestratificaci\u00f3n social, al clero, a la nobleza, y a la burgues\u00eda de funcionarios y de negociantes.<\/p>\n<p>La historia pol\u00edtica debe interesarse tanto por los grandes acontecimientos, adornados de an\u00e9cdotas, como por las realidades, sin las cuales no es posible pol\u00edtica alguna: las condiciones econ\u00f3micas del pa\u00eds donde se ejerce, la mentalidad de una opini\u00f3n que le opo\u00adne resistencia, o la soporta, o que la aprueba y la ayuda.<\/p>\n<p>Es necesario preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9, a pesar de la riqueza re\u00adlativa del pa\u00eds, las finanzas reales se encuentran siempre en d\u00e9fi\u00adcit? En las respuestas obtenidas, suministradas por los aconteci\u00admientos y las necesidades, podemos encontrar, quiz\u00e1s, la causa m\u00e1s importante de la miseria sufrida por un pueblo. La situaci\u00f3n fi\u00adnanciera del estado durante la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, el reinado de Luis mil, los gobiernos de Richelieu y de Mazarino, \u00bfpueden explicar la carga fiscal y las sumas crecientes de los im\u00adpuestos, los levantamientos y rebeliones de un pueblo, m\u00e1s o me\u00adnos fiel a su rey sagrado, delegado del poder de Dios, para el go\u00adbierno temporal de sus s\u00fabditos? Tratando de cristalizar la res\u00adpuesta, se puede afirmar que esta penuria financiera del estado pro\u00adviene de la crisis general de las finanzas, provocada por las crisis c\u00edclicas y por el gobierno real, instalado desde 1610 a 1660 en la \u00abguerra y en el despilfarro\u00bb, sin olvidar la influencia de los hombres de dinero. Las necesidades de la diplomacia de la monarqu\u00eda y la guerra obligan al gobierno a doblar o triplicar los impuestos. Esta situaci\u00f3n crea una contradicci\u00f3n entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica, que suscita el descontento en el reino y multiplica las rebeliones populares.<\/p>\n<p>Si hablamos de esta cuesti\u00f3n, lo hacemos especialmente para llegar a comprender un poco mejor la enorme miseria sufrida por un pueblo, en medio del cual, Vicente de Pa\u00fal iba a ejercer el servicio continuo de los pobres. La realidad socio-econ\u00f3mica tiene una influencia capital en las opiniones y en el esp\u00edritu de algunos hombres espirituales.<\/p>\n<p>Como muchos estados europeos, el reino de Francia sufre la casi imposibilidad de prever sus recursos financieros y de regulari\u00adzar sobre ellos sus gastos futuros: la unidad de presupuesto no existe. Pero, el mayor mal de la econom\u00eda francesa de 1610 a 1660 consiste en su desorden y el remedio no puede depender de una sola voluntad humana.<\/p>\n<p>Las dos fuentes del tesoro son las rentas del patrimonio real <em>y <\/em>los impuestos. Pero la mayor parte de los bienes del patrimonio est\u00e1n arrendados, es decir, vendidos a los particulares, bajo reser\u00adva de retroventa posible, y la suma total de impuestos no llega jam\u00e1s al tesoro real. De los impuestos directos, el principal es la \u00abtalla\u00bb, excesivamente gravosa en s\u00ed misma y todav\u00eda m\u00e1s opresiva dada la manera de recaudarla.<\/p>\n<p>El consejo fija cada a\u00f1o su importe teniendo en cuenta las in\u00addicaciones de los a\u00f1os anteriores y los gastos previstos. Los teso\u00adreros de Francia y los recaudadores se encargan de la asignaci\u00f3n y de la recaudaci\u00f3n. Desgraciadamente, el c\u00e1lculo de la contabili\u00addad de las entradas en beneficio del rey y se hace lentamente y sus complicadas operaciones exigen bastante tiempo antes que el im\u00adporte llegue al servicio central, al tesoro p\u00fablico. Con frecuencia el rey se ve obligado a pedir un pr\u00e9stamo a la caja personal del tesorero. Pero, muchas veces, este pr\u00e9stamo no lo hace de su fortuna privada, sino de los fondos del estado. Excelente sistema em\u00adpleado por los servidores juzgados como los m\u00e1s honrados de la mo\u00adnarqu\u00eda, y que es capaz de crear una fortuna privada considerable, empobreciendo los fondos del rey. Evidentemente, estos servido\u00adres se creen virtuosos, piensan tener raz\u00f3n. En ocasiones se hacen las v\u00edctimas y con frecuencia son verdugos que se congratulan de serlo.<\/p>\n<p>A esta administraci\u00f3n desordenada se a\u00f1ade la dificultad de per\u00adcibir la contribuci\u00f3n. En todo el reino se organiza una verdadera deserci\u00f3n ante el impuesto. Los medios de eximirse no faltan y se llega a conseguirlo. En definitiva no la pagan m\u00e1s que los pobres y los inh\u00e1biles que no han podido encontrar ning\u00fan medio de li\u00adberarse.<\/p>\n<p>No <em>se <\/em>puede admitir que haya mayor honradez o claridad en el sistema de impuestos indirectos, cuya lista completa ser\u00eda tan larga que, incluso los mejores especialistas, tienen dificultad en es\u00adtablecerla. Estos impuestos no son recaudados por los funciona\u00adrios del estado, sino por financieros o arrendatarios que han reali\u00adzado un contrato con el rey. El negocio puede ser ventajoso para el tesoro y el arrendatario de impuestos. A veces resulta ser perju\u00addicial para los dos. Con frecuencia el perjudicado en el contrato es el tesoro.<\/p>\n<p>Los recursos del estado son mediocres y dif\u00edcilmente asegu\u00adrados. Por el contrario las cargas son grandes y diversas, a veces aplastantes: gastos militares \u2014siempre inmensos, en ocasiones abrumadores para el conjunto del pa\u00eds\u2014, despilfarro de la corte, entrega de pensiones a la nobleza de la corte, a los clientes en el extranjero y a los informadores secretos, sin olvidar que el rey firma, con frecuencia, \u00f3rdenes al tesorero del estado para que pa\u00adgue una suma, sin justificaci\u00f3n del gasto. El tesorero debe estar siempre preparado para realizar estas operaciones. Para \u00e9l, lo peor no es tanto el precio elevado de estas obligaciones, sino la imposibilidad de prever la cuant\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando Richelieu reaparece en el consejo del rey el 29 de abril de 1624 (lo hab\u00eda abandonado siete a\u00f1os antes), la situaci\u00f3n financiera del estado es desastrosa. El tesoro, demasiado empobrecido despu\u00e9s de la \u00abalegre regencia\u00bb de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, tie\u00adne que hacer frente a las exigencias, continuamente crecientes, del estado.<\/p>\n<p>Proclamada regente del reino, Mar\u00eda de M\u00e9dicis se convirti\u00f3 en instrumento d\u00f3cil entre las manos de Concini. Lo m\u00e1s urgente fue\u00a0 comprar la tolerancia de los pr\u00edncipes y de los grandes se\u00f1ores de la corte. Jeannin eval\u00faa el conjunto de dones concedidos en\u00adtonces a este peque\u00f1o grupo de pr\u00edncipes (Cond\u00e9, Epernon, Bouillon, Bellegarde) en nueve millones de libras.<\/p>\n<p>Sully, mantenido en la direcci\u00f3n de los asuntos econ\u00f3micos, no contaba ya para nada. En las sesiones del consejo se comenz\u00f3 a conceder rebajas a los arrendatarios de impuestos y a aumentar el importe y el n\u00famero de pensiones. Al mismo tiempo se crearon nuevos oficios en serie, para venderlos inmediatamente al que m\u00e1s pagara, y exenciones de impuestos, llamadas derechos fiscales, cuyo milico se revel\u00f3 especialmente fructuoso.<\/p>\n<p>Al cabo de ocho meses, Sully decidi\u00f3 retirarse. Desde entonces, el despilfarro de los fondos del estado no conoci\u00f3 l\u00edmites. Mar\u00eda de M\u00e9dicis, de 1610 a 1614, agot\u00f3 las reservas de oro controladas por el tesorero del estado.<\/p>\n<p>En 1614, Luis XIII, cumplidos los trece a\u00f1os, es declarado mayor de edad. El momento fue propicio para apoderarse del gobierno del reino. Pr\u00edncipes y grandes abandonaron bruscamente la corte. Unos meses m\u00e1s tarde comenzaron las negociaciones con la regente. El precio de un mes de regateos fue el dinero ofrecido a los grandes y el compromiso de la reina de reunir los estados generales en el transcurso del a\u00f1o. De hecho, se reunieron el 27 de octubre del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>A principios de diciembre, los diputados del tercer estado qui\u00adsieron conocer la situaci\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas. Una comisi\u00f3n formada por representantes de los tres \u00abestamentos\u00bb fue infor\u00admada de los gastos e ingresos. Sumando las cantidades, la comisi\u00f3n comprob\u00f3 que la suma de los gastos en 1614 superaba en m\u00e1s de cuatro millones, con relaci\u00f3n al \u00faltimo a\u00f1o del reinado de Enrique iv. Paralelamente, los ingresos hab\u00edan disminuido alrededor de cinco millones. El resultado era un d\u00e9ficit anual de nueve millones, es decir, treinta y seis millones durante los cuatro a\u00f1os que acaba\u00adban de transcurrir.<\/p>\n<p>Desaparecidos los diputados, nadie pens\u00f3 m\u00e1s en ellos ni en sus pliegos de condiciones. Los des\u00f3rdenes y los abusos continua\u00adron como en el pasado. El asesinato de Concini no aport\u00f3 apenas ning\u00fan cambio. El desorden acaecido en las finanzas, se continu\u00f3 con el duque de Luynes. Los superintendentes de finanzas, que se sucedieron entre Jeannin y Marillac, continuaron la misma pol\u00edtica de presupuestos. De ella result\u00f3 el mismo vac\u00edo en las cajas del te\u00adsoro y los mismos desesperados esfuerzos para procurarse dinero. Cuando Luis mil parte para Breta\u00f1a, no hay \u00abni siquiera una mo\u00adneda\u00bb que se pueda llevar. Los fondos del a\u00f1o en curso est\u00e1n to\u00adtalmente agotados y gastada una cantidad importante de los de 1627. Los arrendamientos no producen nada, puesto que han sido concedidos a los arrendatarios para permitirles reembolsarse los anticipos hechos por ellos al tesoro el a\u00f1o anterior. Se debe la soldada de dos a\u00f1os o dos a\u00f1os y medio a las tropas del interior. Las que se encuentran en el campo de batalla no han recibido nada desde hace ocho meses. La suma que se debe al ej\u00e9rcito y a la nobleza de la corte asciende a m\u00e1s de veinte millones de libras.<\/p>\n<p>Richelieu, al subir al poder, aporta una experiencia muy valio\u00adsa: las dificultades de su juventud, sus comienzos en Lueon, le hab\u00edan dado el sentido de la realidad; su Poitou enlodado fue una buena escuela para \u00e9l: all\u00ed aprendi\u00f3 a conocer a los pobres cam\u00adpesinos. Y en cuanto a la otra extremidad del mundo social, nadie mejor que \u00e9l conoce la corte. Una de sus frases resume este mun\u00addo: \u00abCada uno med\u00eda su m\u00e9rito por su audacia\u00bb. Buen estratega, no se le escapa ning\u00fan detalle, ni del reclutamiento de tropas, ni de la direcci\u00f3n de los regimientos. Excelente diplom\u00e1tico, juzga que la opini\u00f3n extranjera tiene gran valor, y en consecuencia, piensa se debe tener en cuenta la acci\u00f3n de Francia en el exterior.<\/p>\n<p>Los <em>proyectos de reforma de Richelieu: la <\/em><em>rectificaci\u00f3n de las finanzas, una buena idea <\/em>(1625-1626)<\/p>\n<p>En 1624 Richelieu proclam\u00f3 el objetivo de su pol\u00edtica: \u00abRealzar el nombre del rey en las naciones extranjeras\u00bb, pero a la vez realizar una pol\u00edtica nacional y real, por consiguiente, de malas consecuencias para los protestantes. Al mismo tiempo debe iluminar <em>y <\/em>orientar la mentalidad indecisa con respecto a ciertas opiniones entre los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>En 1625 proyecta un reglamento casi revolucionario para todos los asuntos del reino. En el consejo, reunido en Fontainebleau (29 de septiembre de 1625), el cardenal declara que prefiere la paz a la guerra, pero que, dadas las circunstancias del momento, el rey perder\u00eda su prestigio interrumpiendo las acciones militares comenzadas. En este reglamento busca la grandeza del reino y el servicio al rey.<\/p>\n<p>A finales de 1626 Richelieu llega a convencer a Luis XIII para que convoque en Par\u00eds una Asamblea de Notables para realizar la reforma del reino. Es necesario realzar la autoridad del rey, hacerla efectiva, terminar con los abusos que la han comprometido. En realidad la gran preocupaci\u00f3n de Richelieu consiste en corregir los abusos del reino, a fin de procurar al rey mayores recursos financieros e introducir en las mentalidades ideas conformes al inter\u00e9s del estado y, a la vez, beneficiosas para los intereses particulares. Richelieu, en esta sesi\u00f3n de apertura, dice: \u00abEsta asamblea debe ser corta, en cuanto al tiempo, pero perpetua en cuanto a la de los frutos que producir\u00e1\u00bb. Intenta, por una reforma interior, permitir al pa\u00eds adoptar una pol\u00edtica de independencia, cuya fuerza le permita, quiz\u00e1s, elegir el momento de la guerra contra Espa\u00f1a. El mismo afirma en esta sesi\u00f3n: \u00abcuando se trate de resistir a alguna empresa extranjera&#8230; cuando se presente la ocasi\u00f3n de ejecutar alg\u00fan designio \u00fatil y glorioso para el estado, de ninguna manera se perder\u00e1 la ocasi\u00f3n, por falta de dinero\u00bb. La reforma interior, en el pensamiento de Richelieu, debe ser una fuer\u00adza para la guerra del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La idea de Richelieu acerca de la rectificaci\u00f3n de las finanzas contiene a la vez: la correcci\u00f3n de los antiguos abusos, la prepa\u00adraci\u00f3n de una nueva econom\u00eda, que asegure la independencia del pa\u00eds frente al extranjero y una mejor utilizaci\u00f3n de la riqueza na\u00adtural. Tambi\u00e9n habla de elevar el nivel de las finanzas revisando las deudas y volviendo a comprar la parte del patrimonio real ena\u00adjenada. La primera necesidad fiscal, seg\u00fan su opini\u00f3n, es reducir los gastos, all\u00ed donde fuese posible. El rey da ejemplo suprimien\u00addo los altos servicios de la casa real.<\/p>\n<p>Richelieu hubiese querido que la empresa de reforma fuese re\u00advolucionaria por sus resultados, pero prudente en su aplicaci\u00f3n: \u00abPara establecer el estado en su primitivo esplendor, no se necesi\u00adtan muchas ordenanzas, sino ejecuciones concretas\u00bb. Anterior\u00admente hab\u00eda dicho: \u00abEs necesario, a todo precio, o dejar este reino expuesto a los atentados y malos designios de quienes meditan to\u00addos los d\u00edas su abatimiento y su ruina, o encontrar los medios segu\u00adros de garantizarlo\u00bb. Y a\u00f1ade esta frase que expresa perfecta\u00admente la gran intenci\u00f3n renovadora: \u00abLa intenci\u00f3n del rey es organizarlo de tal manera que su reino iguale y supere a los mejores del tiempo pasado y sirva de ejemplo a los del futuro\u00bb. Hablando de la retroventa del patrimonio real, el cardenal asegura una doc\u00adtrina de honradez por parte del estado, fundamento de la confianza que los particulares pueden tener en \u00e9l: \u00abNo se trata de retirar, con el poder de la autoridad, lo que los particulares poseen de buena fe. La mayor ganancia que pueden obtener los reyes y los estados es conservar la confianza p\u00fablica, que contiene en s\u00ed un fondo ina\u00adgotable, puesto que siempre es necesario recurrir a ella\u00bb.<\/p>\n<p><em>De la idea de 1625 a la realidad de 1627, sobre la rectificaci\u00f3n de las finanzas<\/em><\/p>\n<p>El 11 de enero de 1627, Richelieu presenta una memoria de 14 art\u00edculos, en la que propone las reformas a realizar. En estas proposiciones no se dice nada acerca de la compraventa de Lis funciones p\u00fablicas ni del impuesto anual exigido por el estado, para que el funcionario conserve su cargo p\u00fablico. Sin embargo, si alguna reforma parece esencial para el futuro del reino, es pre\u00adcisamente \u00e9sta. Richelieu lo hab\u00eda reconocido en 1625. \u00bfPor qu\u00e9 no habla de ella en 1627? Quiz\u00e1s a causa de la guerra, que se piensa pr\u00f3xima, pero, sobre todo, porque las mentalidades parecen poco preparadas para aceptarla y porque \u00e9l mismo <em>se <\/em>da cuenta de que las finanzas no tienen la posibilidad de efectuar la compraventa ne\u00adcesaria. Para elevar el nivel de las finanzas <em>es <\/em>necesario llegar al eq1.1ilibrio del presupuesto de gastos e ingresos. Pero, seg\u00fan el re\u00adglamento de 1624, los gastos superaban en diez millones a las en, tracias ordinarias y, por a\u00f1adidura, el rey hab\u00eda contra\u00eddo una deuda de cincuenta y dos millones de libras.<\/p>\n<p>En el conjunto del programa presentado por Richelieu, una idea aparece clara y es, sin duda, definitiva: la marina y el comercio y, por consiguiente, la guerra. Al desear una transfor\u00admaci\u00f3n de las ideas y de las costumbres, intenta un cambio en la orientaci\u00f3n de la ense\u00f1anza y, para la juventud, una formaci\u00f3n t\u00e9cnica y comercial. Dos principios fundamentales deben orientar la ense\u00f1anza: la fidelidad a la iglesia y la obediencia al rey. En 1625 hab\u00eda afirmado: la guerra y el comercio \u00abengrandecen los estados\u00bb, sin olvidar a\u00f1adir: \u00abLa experiencia nos hace conocer entinto interesa tener en todas partes personas capaces de instruir al pueblo en las verdades de fe y en resistir a la herej\u00eda\u00bb. En su <em>Testamento pol\u00edtico <\/em>afirma: \u00abLa juventud debe destinar su vida al ej\u00e9rcito o emplearla en el comercio\u00bb.<\/p>\n<p><em>Los recursos del estado durante el ministerio de Richelieu<\/em><\/p>\n<p>Ridhelieu se hab\u00eda atrevido a decir en presencia del rey (2 de diciembre de 1626): \u00abSe pueden encontrar recursos mediante los cuales, en seis a\u00f1os, se ver\u00e1 el resultado y la perfecci\u00f3n del pro\u00adgrama de las grandes reformas\u00bb. \u00bfObtuvo el resultado de esta gran pol\u00edtica? \u00bfEncontr\u00f3 malas intenciones y funestos designios a su plan de reforma? La organizaci\u00f3n del pa\u00eds, el sistema admi\u00adnistrativo \u00bfrespondieron de cerca a su programa? \u00bfconsinti\u00f3 en ver caer en la extrema miseria a un pueblo, por realzar la gloria de un estado?<\/p>\n<p>Hay que afirmar que los seis a\u00f1os previstos no consiguen rea\u00adlizar el programa proyectado por Richelieu. Estos a\u00f1os no produ\u00adcen, tampoco, los resultados ansiados. Es cierto que el deseo de realizar una obra completa no desaparece jam\u00e1s de su esp\u00edritu, pero no es menos exacto que Richelieu no lograr\u00e1 ver el fin y la perfec\u00adci\u00f3n de esta obra. Las circunstancias le apartan de ello, por tener que afrontar problemas m\u00e1s urgentes, relativos a todos los asuntos del reino. Quiz\u00e1s \u00e9l mismo tuvo que confesarse la realidad de la queja dirigida al rey el 16 de septiembre de 1635, incluida en el <em>Testamento pol\u00edtico: <\/em>\u00abLa experiencia es demasiado grande para no considerar que jam\u00e1s, en los grandes negocios, los efectos respon\u00adden con exactitud a todas las \u00f3rdenes que se han dado\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de \u00abLa Journ\u00e9e des Dupes\u00bb (10 de noviembre de 1630), el cardenal decide la elecci\u00f3n de su pol\u00edtica. Luis mil con\u00adsentir\u00e1, sostendr\u00e1 la decisi\u00f3n de esta elecci\u00f3n. Semejante pol\u00edtica de gastos diplom\u00e1ticos, de guerra y de grandeza costar\u00e1 cara y ser\u00e1 dura de llevar. No se negocia con las naciones extranjeras sin dinero, no se hace la guerra sin mucho dinero y sin poseer el cora\u00adz\u00f3n de los s\u00fabditos. Richelieu est\u00e1, seguramente, convencido de ello, pero pasa por encima de esta convicci\u00f3n, porque el dinero para ganar la guerra, no depende \u00fanicamente del superintendente de finanzas y la poblaci\u00f3n no siempre consiente en pagar los im\u00adpuestos, o no siempre puede hacerlo. Por a\u00f1adidura, la falta de fidelidad de los pr\u00edncipes, de los gobernadores, de los oficiales, pue\u00adde impedir que las cosas se desarrollen con orden. El pueblo, si no siempre tiene la capacidad de juzgar y menos todav\u00eda de discutir los sacrificios que se le exigen puede sublevarse. Los negocios comerciales, m\u00e1s so\u00f1ados que realizados, no siempre manifiestan una mayor circulaci\u00f3n de riquezas.<\/p>\n<p>Como todo hombre pol\u00edtico, Richelieu estuvo condicionado por las circunstancias que le rodeaban. Se vio obligado a componer su plan con muchas m\u00e1s fuerzas de las que pose\u00eda. Decepcionante o admirable, la pol\u00edtica de Richelieu, \u00abasombrosamente audaz\u00bb, ten\u00addr\u00e1 un precio: la extrema miseria de un pueblo.<\/p>\n<p>A partir de 1630, los bienes del estado y del pa\u00eds deben con\u00adtribuir a pagar los gastos diplom\u00e1ticos y, a partir de 1635, tienen que afrontar el presupuesto de la guerra. Esto quiere decir que el programa de reforma, examinado en 1625-1626, debe permane\u00adcer subordinado a las necesidades fiscales, que enriquecer\u00e1n excesi\u00advamente a algunas personas, empobreciendo al mismo tiempo al estado y al pueblo.<\/p>\n<p>Richelieu conf\u00eda la tarea dura y molesta de buscar dinero al superintendente de finanzas, Bullion. Este tendr\u00e1 toda la confianza del ministro. El precio de esta firma en blanco ser\u00e1 la de propor\u00adcionar, en todo momento, el dinero requerido para cubrir los gas\u00adtos. Si \u00e9stos llegan a ser superiores a las entradas ordinarias del tesoro (cosa que sucede siempre), Bullion tendr\u00e1 que aumentar su imaginaci\u00f3n para crear nuevos impuestos y nuevas funciones, mantener la sucesi\u00f3n de los cargos p\u00fablicos, asimilar los llamados pa\u00edses de estado a los pa\u00edses de elecci\u00f3n, pedir pr\u00e9stamos a los arrenda\u00adtarios del patrimonio real. Lo que tiene que hacer es encontrar dinero contante, incluso si esta b\u00fasqueda ha de multiplicar los abusos existentes, que padece Francia. Esta determinaci\u00f3n de Richelieu de someterse al superintendente en los asuntos econ\u00f3mi\u00adcos, no le impide estimular en\u00e9rgicamente a los comisionados para perseguir a los contribuyentes y alentar todos los esfuerzos desple\u00adgados en orden a aumentar el efectivo de los impuestos.<\/p>\n<p>La primera preocupaci\u00f3n de Richelieu es salir de una situaci\u00f3n precaria y llegar a una paz general y segura, pero no piensa poder conseguirlo sin pasar por la guerra. Estableciendo una je\u00adrarqu\u00eda de valores en sus acciones, el cardenal entra en una pol\u00edtica de guerra. Pero, esta guerra, declarada para asegurar una paz de larga duraci\u00f3n, durante la cual el estado se enriquecer\u00eda por la potencia del comercio, reduce cada d\u00eda a los campesinos al ma\u00adlestar, incluso a la miseria, endeuda sin cesar al tesoro, enrique\u00adciendo demasiado a los funcionarios, comerciantes y arrendatarios que poseen cantidades disponibles.<\/p>\n<p>A la muerte de Richelieu, la guerra contin\u00faa. Se est\u00e1 a\u00fan lejos de conseguir la paz. El drama social de esta pol\u00edtica va a conti\u00adnuarse todav\u00eda mediante diecisiete a\u00f1os de guerra (1642-1659): recaer\u00edan sobre el pueblo nuevas miserias y nuevas exigencias de la fiscal\u00eda real. \u00bfLas circunstancias desenga\u00f1aron de una manera cruel a Richelieu de su programa de acci\u00f3n examinado en 1625\u00ad1626? Cualquiera que sea la respuesta, debemos hacer constar que su pol\u00edtica no lleg\u00f3 a solucionar el drama social de la grandeza de un estado y de la miseria de un pueblo.<\/p>\n<p>\u00bfOlvid\u00f3 Richelieu durante su ministerio lo que conoc\u00eda per\u00adfectamente en 1626? Nadie lo sabe, pero muy bien se puede dudar de que as\u00ed fuera. Sin embargo, \u00ablas nuevas imposiciones que el pueblo no podr\u00eda soportar m\u00e1s\u00bb, \u00e9l las aument\u00f3. \u00abLas bolsas de los arrendatarios del patrimonio real\u00bb \u00abcon frecuencia llenas del dinero del rey\u00bb, fue \u00e9l mismo quien contribuy\u00f3 a llenarlas de\u00admasiado con el dinero del rey, y tambi\u00e9n fue \u00e9l quien \u00abcortej\u00f3\u00bb y oblig\u00f3 a \u00abcortejar a los financieros\u00bb.<\/p>\n<p><em>Situaci\u00f3n de las finanzas durante el ministerio de Mazarino<\/em><\/p>\n<p>A la muerte de Luis mi&#8217; (14 de mayo de 1643), las rentas del patrimonio real de 1643 a 1646 ya est\u00e1n contratadas, es decir, empe\u00f1adas. El lunes, 29 de febrero de 1644, d&#8217;Emery parece descontento y comienza a quejarse de los grandes gastos. Necesita \u00abochenta millones\u00bb de libras y no ha encontrado m\u00e1s que \u00abcincuen\u00adta y seis millones\u00bb. \u00abNo ve c\u00f3mo poder subsistir durante el a\u00f1o 1645\u00bb. \u00abTodo est\u00e1 perdido, a\u00f1ade, si Dios no pone la mano\u00bb. D&#8217;Emery va a ejercer su cargo en una \u00e9poca en la que nadie puede escapar a este dilema: hacer bancarrota o crear nuevos impuestos. ,a bancarrota supone, en poco tiempo, la deserci\u00f3n de los merce\u00adnarios y la derrota militar. Se requiere, pues, determinarse a pro\u00adclamar nuevos impuestos. Para lograrlo el superintendente de fi\u00adnanzas \u00a1tuvo que dar pruebas de su gran imaginaci\u00f3n!<\/p>\n<p>Mazarino, agotado por las guerras y perseguido por las rebe\u00adliones, se encuentra ante un tesoro en d\u00e9ficit. Las cajas est\u00e1n va\u00adc\u00edas. Se requiere a todo precio, e inmediatamente, encontrar al\u00adgunos cientos de miles de libras para continuar la guerra, alimentar y conservar las guarniciones, pagar a los aliados, doblar las pensio\u00adnes, pagar las rentas, comprar hombres y v\u00edveres, distraer a la corte. \u00bfC\u00f3mo conseguir el dinero? \u00bfD\u00f3nde poder encontrarlo? Porque el ministro tiene necesidad de cantidades enormes para salvar al estado.<\/p>\n<p>Para salir de esta eterna tormenta financiera, Mazarino se diri\u00adge especialmente a los superintendentes de finanzas, cuya situaci\u00f3n es excepcional y preponderante, sin dejar de hablar o de escribir a los tesoreros o a los inspectores generales. En su correspondencia, que no es poca, se encuentran, con frecuencia, f\u00f3rmulas de petici\u00f3n semejantes a \u00e9stas: \u00abNecesito tanto para tal fecha\u00bb. \u00abMe es ne\u00adcesario tanto para tal otra fecha\u00bb. En el momento de la bancarrota de 1648 \u2014que provoca la guerra civil y arrebata el cr\u00e9dito al rey\u2014 las personas que tienen cr\u00e9dito y dinero reciben t\u00edtulos Ir nobleza para hacerles adelantar el dinero y las ayudas necesa\u00adrias. El 11 de julio de 1648, Ch\u00e9ruel relata: \u00abSe dice en el consejo que el rey est\u00e1 con una deuda de 154 millones <em>y <\/em>que no hay ni in c\u00e9ntimo en la caja\u00bb. En noviembre de 1655, Mazarino pide a Fouquet 300.000 libras para comprar al mariscal d&#8217;Hocquincourt, que amenaza con entregar las ciudades de P\u00e9ronne y Ham a Es\u00adpa\u00f1a, en lugar de entreg\u00e1rselas al rey. En julio de 1656, despu\u00e9s de la derrota de Valenciennes, existe la misma penuria fi\u00adnanciera: \u00abNo hay ni un c\u00e9ntimo en la caja\u00bb. Parece que todo est\u00e1 perdido. Mazarino se dirige a todos, pero, con gran dificultad, con\u00adsigue 100.000 libras, 200.000 libras prestadas. Fouquet empe\u00f1a su firma y la de sus allegados y en cuatro d\u00edas encuentra 900.000 libras en monedas de plata. En 1658, Mazarino necesita diez millones de libras en el acto. El tesoro est\u00e1 vac\u00edo y se trata de continuar la guerra contra Espa\u00f1a. Fouquet llega a encontrar la suma pedida. El ministro puede pagar a las tropas y hacerlas acan\u00adtonar durante el invierno.<\/p>\n<p>El cometido del ministro es no hacer perder la partida al rey. La funci\u00f3n de los superintendentes de finanzas, de los tesoreros y de los inspectores generales, es defenderse como pueden&#8230; Super\u00adintendentes, tesoreros, inspectores \u00a1no pueden dar su consentimien\u00adto a un fin tan lamentable!<\/p>\n<p>\u00abFelizmente\u00bb, en el reino hay muchos jugadores y no faltan procedimientos, ilegales naturalmente, para poder ganar. Trabajo de hormiga y astucia de lobo se necesitan para conseguirlo: cada uno trata de aprovecharse de la necesidad y de la falta de habilidad de los otros. El estado consiente en ello. Es un juego, pero un juego despiadado para quienes pierden.<\/p>\n<p>Para encontrar el dinero pedido por Mazarino, los superinten\u00addentes de finanzas alteran el valor de la moneda, crean nuevos cargos p\u00fablicos, incluso si poco tiempo despu\u00e9s llegan a ser per\u00adjudiciales al rey y al pueblo; los tesoreros aumentan las sumas de los impuestos directos y alargan la lista de los impuestos indirectos&#8230; Sin duda ninguna, para los superintendentes el medio mejor y m\u00e1s seguro de encontrar dinero consiste en dirigirse a los financieros, a los arrendatarios del dominio real. El empr\u00e9stito lo hacen en nombre del rey o en su nombre personal, seg\u00fan el cr\u00e9dito de que gozan.<\/p>\n<p>Financieros y arrendatarios prestan a gusto, no tienen dificultad en avanzar dinero al rey o a sus representantes, porque el inter\u00e9s es escandalosamente alto, especialmente cuando la necesidad del estado es urgente. El rey se aprovecha tambi\u00e9n del cr\u00e9dito de los comerciantes de oro y de los arrendatarios, y \u00e9stos se convierten en poderosos personajes pol\u00edticos, teniendo una influencia poco aparente, raramente confesada, pero inmensa y continua, incluso vital, en el organismo del reino.<\/p>\n<p>En esta rueda de la fortuna, hay otro jugador: los campesinos, las masas populares. Cualesquiera que sean las normas del juego o los procedimientos empleados, ellos pierden siempre, no ganan nunca. Pero tampoco pueden perecer lastimosamente. Siempre son \u00fatiles, ni siquiera pueden irse. Despreciados de todos, en realidad ion v\u00edctimas de las circunstancias. \u00abLos campesinos gem\u00edan en todas las provincias bajo la mano de los cobradores de impuestos, es\u00adcribe el presidente Guillaume de Lamoignon, y parece que todo su ser y su propia sangre no pod\u00edan apagar la sed ardiente de los arrendatarios del patrimonio real\u00bb. La reina Ana de Austria, presidiendo un d\u00eda una sesi\u00f3n solemne del parlamento, tiene que o\u00edr del abogado general Talon: \u00abEstos desgraciados (los campesinos) no poseen otras propiedades que sus almas, porque no han podido ser vendidas en la almoneda\u00bb.<\/p>\n<p>Durante todo el tiempo de su ministerio, Mazarino encontr\u00f3 el tesoro en d\u00e9ficit; sin embargo, siempre lleg\u00f3 a encontrar dinero.\u00a0\u00a0\u00a0 El cardenal-ministro tiene un inteligente, audaz y poderoso superintendente de finanzas, Fouquet. Este llega siempre a encontrar dinero l\u00edquido. Tiene el m\u00e9rito del financiero y la con\u00adfianza de los financieros. Sabe negociar, y a \u00a1qu\u00e9 precio! De acuerdo con el estado y para el estado, conoce todas las f\u00f3rmulas de combinaciones. Lo logra, porque el estado solo, y no el bien, regula los gastos y entradas ordinarios del tesoro. Mazarino no conoci\u00f3 jam\u00e1s otras finanzas. Pero fueron suficientes para no hacer perder partida al rey, para evitar los desastres, enriquecer la casa del ministro, as\u00ed como a los financieros y arrendatarios del patrimonio, y aplastar al pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El territorio franc\u00e9s de 1600 sugiere fronteras sensiblemente diferentes de las de Francia en la actualidad. La diferencia se sit\u00faa sobre todo en el norte. 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