{"id":400080,"date":"2012-03-13T08:24:02","date_gmt":"2012-03-13T07:24:02","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400080"},"modified":"2022-02-12T12:32:08","modified_gmt":"2022-02-12T11:32:08","slug":"hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-4\/","title":{"rendered":"Hijas de la Caridad:  fundaci\u00f3n en Filipinas (4)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"logo-hhc\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Sumario:<\/em><em> 1.- Influencia de las Hijas de la Caridad en la formaci\u00f3n del Pueblo Filipino. 2.- Discurso del Sr. Obispo de Nueva C\u00e1ceres. 3.- Las Hijas de la Caridad en los Hospitales de Filipinas. 4.- Sus Fundaciones en 1941. 5.- La invasi\u00f3n japonesa en Filipinas. Espantosa destrucci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>1.- <em>Influencia de las Hijas de la Caridad en la formaci\u00f3n cristiana del pueblo de Filipinas.<\/em> A medida que pasan los a\u00f1os se avalora m\u00e1s cada d\u00eda la obra ingente civilizado\u00adra y misionera de Espa\u00f1a y llama particularmente la atenci\u00f3n ese espl\u00e9ndido foco de luz que, en medio de la inmensa Ocean\u00eda, alumbra las tinieblas del lejano Oriente: las Islas Filipinas.<\/p>\n<p>Como cristianos y como espa\u00f1oles debemos enorgullecernos. Es verdad, que all\u00ed, la obra de Espa\u00f1a qued\u00f3 a medio hacer. Un siglo m\u00e1s y aquellas Islas ser\u00edan hoy como Colombia o Per\u00fa. \u00bfQu\u00e9 parte han tenido las Hijas de la Caridad en esta empresa misione\u00adra de Espa\u00f1a? esto es lo que queremos hacer resaltar en este cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>En 1912 el P. Bruno Saiz, en su diligente obra \u00ab<em>Los PP. Pa\u00fales y las Hijas de la Caridad en Filipinas\u00bb<\/em> pone de manifiesto la gran influencia que las dos Congregaciones han tenido en la formaci\u00f3n cristiana del pueblo Filipino, los unos desde sus Seminarios Clericales y las otras, desde sus importantes colegios. Su testimonio es abonado por haber pasado all\u00ed muchos a\u00f1os. Oig\u00e1mosle: \u00abHay que confesar que la instrucci\u00f3n de la juventud femenina era poco menos que nula, antes de la venida a Filipinas de las Hijas de la Caridad de S. Vicente. Varias fueron las disposiciones en pro de la instrucci\u00f3n femenina, emanadas en distintos tiempos, ora de la Metr\u00f3poli, ora de los Gobernadores Generales, pero casi todas fueron poco menos que letra muerta, por unas u otras causas que no son del caso referir.<\/p>\n<p>Continuaban sin embargo, las autoridades superiores muy preocupadas con la necesidad que se sent\u00eda en las Islas de la ense\u00f1anza primaria. De ah\u00ed que, a ra\u00edz de la venida de las Hermanas se diera aquel famoso Real Decreto del 20 de Diciembre de 1863 sobre la ense\u00f1anza primaria, en el que se establecen acertadas disposiciones para la vigilancia de un plan de ense\u00f1anza oficial. Lo propio hemos de decir de la determinante Circular del General Jovellar de 2 de septiembre de 1883, en la que despu\u00e9s de dar las mas sabias a la vez que pr\u00e1cticas determinaciones, en pro de la ense\u00f1anza del castellano, excita el celo de todas las autoridades provinciales y municipales y de los Sres. Curas P\u00e1rrocos. Circular que hizo suya el Arzobispo de Manila.<\/p>\n<p>Con la venida de las Hermanas a Filipinas la instrucci\u00f3n de la Juventud femenina cambi\u00f3 de aspecto y bien puede decirse que el a\u00f1o de 1862 formar\u00e1 \u00e9poca en la cultura de la Mujer filipina. Ese cambio trascendental se debe a los distintos colegios que, as\u00ed en Manila como en provincias, abrieron las Hermanas de la Caridad, pues fueron las primeras que regentaron colegios tal y como se ven hoy establecidos. Ya hemos dicho que exist\u00edan en Manila los \u00abBeaterios\u00bb de Santa Catalina, Santa Rosa y el de la Compa\u00f1\u00eda. Pero estos establecimientos eran m\u00e1s bien, como su nombre lo indica, asilos en donde pasaban piadosamente la vida las j\u00f3venes y mujeres de alguna edad, dedic\u00e1ndose a las practicas de religi\u00f3n y labores manuales; y si bien es cierto que se daba en ellos alguna instrucci\u00f3n, era esta muy insignificante y solo por v\u00eda de entretenimiento para las de menor edad.<\/p>\n<p>Con la tercera misi\u00f3n de los Padres Pa\u00fales y Hermanas de la Caridad vinieron en 1865, algunas religiosas dominicas espa\u00f1olas para establecer en el Beaterio de Santa Catalina, un colegio en toda forma. Pero ya por entonces estaba abierta la Escuela Municipal y se ven\u00eda activando es Establecimiento del Colegio en la Concordia, adem\u00e1s de estar ya las Hermanas al frente de santa Isabel de Manila, en v\u00edsperas de encargarse de Santa Rosa y de abrirse el Colegio de Ni\u00f1as de Nueva C\u00e1ceres\u00bb.<\/p>\n<p>Al hablar de la escuela Municipal hemos dicho ya que Sor Mar\u00eda Ibarra, en el siglo vizcondesa de Sto. Domingo, mujer muy ilustrada y educada en Par\u00eds, fue la que implant\u00f3 la ense\u00f1anza en los Colegios y escuelas de Hermanas, seg\u00fan el m\u00e9todo franc\u00e9s, entonces y a\u00fan ahora, muy com\u00fan en Europa. Divid\u00edase la ense\u00f1anza en:<\/p>\n<p><em>Clase \u00ednfima o preparatoria:<\/em> catecismo, lectura, escritura, principios de gram\u00e1tica castellana, aritm\u00e9tica y labores;<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Clase media: <\/em>Gram\u00e1tica castellana, lectura y an\u00e1lisis gramatical, escritura al dictado, catecismo explicado, historia sagrada, aritm\u00e9tica, nociones de geograf\u00eda e historia, en especial de Espa\u00f1a y Filipinas, higiene, urbanidad y labores<\/p>\n<p><em>Clase superior:<\/em> Religi\u00f3n y Moral, Gram\u00e1tica y ejercicios de composici\u00f3n, geograf\u00eda e historia, aritm\u00e9tica y nociones de geometr\u00eda, higiene, urbanidad, pedagog\u00eda y nociones de ciencias naturales y labores.<\/p>\n<p>El piano, solfeo, dibujo y pintura eran asignaturas de adorno y por lo tanto no eran obligatorias. Las que estudiaban para maestras pasaban dos a\u00f1os m\u00e1s, perfeccion\u00e1ndose en las asignaturas arriba mencionadas, estudi\u00e1ndolas con m\u00e1s amplitud y ejercit\u00e1ndose pr\u00e1cticamente en el magisterio. Este plan de ense\u00f1anza ha venido rigiendo hasta hace tres a\u00f1os, en que, apremios del Gobierno han hecho adoptar el plan americano, si bien el ingl\u00e9s se ense\u00f1aba ya en todos los Colegios y escuelas desde 1902 inclusive.<\/p>\n<p>Suced\u00eda no pocas veces, sobre todo cuando eran pocas las Hermanas, que una sola ten\u00eda sobre s\u00ed una clase de treinta, cuarenta y m\u00e1s ni\u00f1as, a las cuales hubiera sido imposible casi ense\u00f1ar por s\u00ed sola, estudiando materias tan diversas como hemos dicho. De ah\u00ed el uso de instructoras, oficio que sol\u00edan desempe\u00f1ar las ni\u00f1as m\u00e1s adelantadas del Colegio. Cada clase se divid\u00eda en tres secciones a cargo de dichas instructoras, corriendo la principal a cargo de la Hermana, la cual despu\u00e9s de haber conclu\u00eddo con su secci\u00f3n pasaba inspecci\u00f3n a las otras dos y de ese modo se enteraba por s\u00ed misma de lo que sab\u00edan las ni\u00f1as de la clase. En este caso, dir\u00e1 quiz\u00e1 alguno, saldr\u00edan perjudicadas las j\u00f3venes instructoras. Nada de eso, pues antes de desempe\u00f1ar su oficio en la clase respectiva, daban su lecci\u00f3n y ten\u00edan ense\u00f1anza especial ellas solas; adem\u00e1s que eran instructoras las que estudiaban para maestras; de modo que el oficio de instructoras era para ellas un ensayo de su futuro\u00a0 magisterio.<\/p>\n<p>Hemos querido descender a estos pormenores para que se vea c\u00f3mo, en este punto, es muy poca la diferencia entre el m\u00e9todo seguido en los Colegios de las Hermanas y el m\u00e9todo de ense\u00f1anza americano que rige en la escuela p\u00fablica y que con raz\u00f3n es tan elogiado.<\/p>\n<p>Para complemento de lo que vamos tratando es necesario hacer distinci\u00f3n entre el Colegio propiamente tal y la Escuela Normal, que sol\u00eda haber en cada Colegio, aunque no con car\u00e1cter oficial. Estas normalistas recib\u00edan, adem\u00e1s de sus respectivas notas, un certificado de haber completado sus estudios en el Colegio, por si quer\u00edan optar al t\u00edtulo de maestras oficiales o como prueba de su aptitud para desempe\u00f1ar el magisterio en sus respectivos pueblos, aunque sin t\u00edtulo oficial. Y las que hab\u00edan completado la carrera de magisterio, al salir del Colegio ten\u00edan que sujetarse a un riguroso examen ante un tribunal competente nombrado por la Junta Superior de Ense\u00f1anza, si quer\u00edan optar al t\u00edtulo de maestras oficiales de instrucci\u00f3n primaria.<\/p>\n<p>No obstante ser algo riguroso dicho examen, hay que confesar en honor a la verdad que muy pocas fueron las suspendidas, seg\u00fan nos han informado personas dignas de entero cr\u00e9dito; lo cual prueba el esmero que las Hermanas pon\u00edan en formar maestras de verdad, en cuanto era dable, atendidas las circunstancias de los tiempos. Cuatro eran propiamente, durante la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola, los colegios que en Manila regentaban las Hermanas de la Caridad: Santa Isabel, Santa Rosa, La Concordia y la Escuela Municipal. Los tres primeros contin\u00faan hasta el presente dirigidos por las Hijas de San Vicente.<\/p>\n<p>En Provincias ten\u00edan otros: En Jaro, Ceb\u00fa y Nueva C\u00e1ceres, en cuyo \u00faltimo punto hab\u00eda, adem\u00e1s del Colegio, una escuela Normal Oficial de Maestras, que fue la \u00fanica para ni\u00f1as desde 1875 hasta 1895, en que vinieron las Religiosas Asuncionistas. Dirig\u00edan adem\u00e1s la escuela de Cavite, asilo-colegio de Loob\u00e1n y el Hospicio, en cuyos establecimientos se estudiaba, aunque no con la misma amplitud, casi lo mismo que en los Colegios. En total, pues, eran diez los centros de ense\u00f1anza dirigidos por las Hermanas de la Caridad, durante la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola y siete las escuelas anejas a los respectivos Colegios y estos mismos centros, a excepci\u00f3n de la Escuela Municipal de Manila y la Normal de Nueva C\u00e1ceres contin\u00faan hasta el presente a cargo de las Hermanas; adem\u00e1s de la Escuela Cat\u00f3lica de la\u00a0 Ermita, fundada en 1901 y del Colegio de ni\u00f1as de Calbayog fundado en junio de 1911.<\/p>\n<p>Bien quisi\u00e9ramos proporcionar a nuestros lectores el n\u00famero exacto de j\u00f3venes que han recibido educaci\u00f3n en los Colegios y dem\u00e1s establecimientos dirigidos por las Hermanas de la Caridad pero nos es poco menos que imposible, ya por la diversidad de dichos establecimientos, ya a causa de las vicisitudes varias porque han pasado en estos \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Procuraremos dar el n\u00famero aproximado, sacando el promedio anual de cada centro de ense\u00f1anza y advertimos que las siguientes cifras vienen a ser el m\u00ednimun, queriendo en este punto pecar m\u00e1s por defecto que por exceso, a fin de aproximarnos m\u00e1s f\u00e1cilmente a la exactitud hist\u00f3rica que requiere la presente obra.<\/p>\n<p>El n\u00famero de ni\u00f1as educadas por las Hermanas asciende a 38.000, de las cuales 1100 han sido maestras titulares; 11.000 han recibido instrucci\u00f3n completa o sea han cursado todas las<\/p>\n<p>asignaturas de las tres clases arriba descritas y unas 16000 s\u00f3lo han estudiado parte de dicho plan de ense\u00f1anza; las restantes, en n\u00famero de 10000 han pertenecido a las escuelas externas anejas a los Colegios, los cuales ten\u00edan a veces el car\u00e1cter de municipales, como los de Ceb\u00fa, Jaro y Nueva C\u00e1ceres.<\/p>\n<p>Por lo anteriormente expuesto se ver\u00e1 la magna labor llevada a cabo y sin mucho ruido por las Hijas de S. Vicente en pro de la mujer filipina, pudi\u00e9ndose sentar la siguiente conclusi\u00f3n; a saber que la mayor o menor ilustraci\u00f3n de la mujer filipina es debida, en su mayor parte, a las Hermanas de la Caridad, pues si bien es cierto que por s\u00ed mismas no han educado sino a unas 38.000, t\u00e9ngase presente, que, adem\u00e1s de las 1100 maestras que, al salir del Colegio ejercieron oficialmente el magisterio, hicieron lo propio, seg\u00fan nuestros informes, mas de 1500 de las otras, en sus respectivos pueblos. Y hemos dicho en su mayor parte, porque, si bien no se nos oculta la labor educacional de otros centros de ense\u00f1anza, como el Colegio de Santa Catalina, de la Asunci\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda, los cuales tambi\u00e9n han contribuido de modo notable a la cultura de la mujer filipina, no han llegado, sin embargo, ni con mucho a los \u00e9xitos obtenidos por las Hermanas de la Caridad, no ya por raz\u00f3n de sus<\/p>\n<p>m\u00e9todos o amplitud de la ense\u00f1anza, que casi todos eran iguales, sino por raz\u00f3n del mayor n\u00famero de centros docentes dirigidos por las Hermanas en Manila y en Provincias.<\/p>\n<p>T\u00e9ngase presente que, al sentar los juicios precedentes nos referimos principalmente a los \u00faltimos treinta a\u00f1os de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola; pues en los catorce a\u00f1os de la actual dominaci\u00f3n se han abierto otros centros de ense\u00f1anza particulares, adem\u00e1s de haber recibido un impulso extraordinario la instrucci\u00f3n primaria de ambos sexos con la implan\u00adta\u00adci\u00f3n de las Escuelas Oficiales, no s\u00f3lo en los pueblos, sino tambi\u00e9n en los barrios alg\u00fan tanto numerosos; en lo cual, dicho sea de paso y en honor a la verdad, es digno de todo elogio el Gobierno Americano.<\/p>\n<p>Tenemos a la vista un folleto editado en la imprenta del Asilo de Hu\u00e9rfanos de Malab\u00f3n el a\u00f1o 1891, en el cual, al hablar\u00a0 de las \u00f3rdenes religiosas, se leen los siguien\u00adtes datos que vienen bien a nuestro prop\u00f3sito y confirman cuanto llevamos dicho.<\/p>\n<p>\u00abEn Filipinas, dice el folleto, tienen las Hermanas de la Caridad 12 establecimientos, a saber: 4 Hospitales, 2 Asilos, (Lobo\u00e1n y el Hospicio), 6 Colegios y 7 escuelas (6 anejas a los Colegios y la Municipal de Manila). La instrucci\u00f3n y ense\u00f1anza de la mujer en Filipinas comenz\u00f3 por las Hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal\u00bb. Y m\u00e1s abajo a\u00f1ade: \u00abCasi todas las maestras que hay en la actualidad en todos los pueblos de Filipinas, han salido de los Colegios regentados por las Hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Como nota simp\u00e1tica que realza en gran manera la misi\u00f3n de las Hermanas de la Caridad al frente de sus colegios en Filipinas, merece consignarse lo que ya hemos indicado en otras partes de la obra. Hay no pocas ni\u00f1as pobres o hu\u00e9rfanas salidas de los Colegios , las cuales deben su educaci\u00f3n completamente gratu\u00edta a la caridad de las Hijas de San Vicente, pues, siendo los pobres su gloriosa herencia, juzgaron un deber admitir entre las pensionistas, algunas pobres agraciadas. Ordinariamente suelen ser un 10 por ciento. El n\u00famero total de educandas\u00a0 pobres que han recibido instrucci\u00f3n y alimentaci\u00f3n gratu\u00edta asciende a unas tres mil. En conformidad con este esp\u00edritu de Caridad, han tenido siempre abiertas en los Colegios sendas escuelas externas para las ni\u00f1as de la poblaci\u00f3n o vecindad,\u00a0 casi todas completamente gratu\u00edtas; y en algunas, como en la Concordia, no contentas con esto las Hijas de S. Vicente, vienen d\u00e1ndoles, asimismo comida diaria y esto por espacio de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os. Todo esto han hecho y vienen haciendo las Hijas del gran Vicente por Dios y por la juventud de Filipinas. Juzgue, pues, el lector sobre los datos precedentes ligeramente expuestos, para venir en conocimiento de lo mucho que han hecho por la cultura de la mujer filipina las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.\u2011 Discurso del Ilmo. Sr. Ga\u00ednza, Obispo de Nueva C\u00e1ceres, pronunciado con ocasi\u00f3n de las primeras maestras de la Escuela Normal, a cargo de las Hijas de la Caridad 1872.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Acab\u00e1is de presenciar este espect\u00e1culo imponente para la imaginaci\u00f3n de unas j\u00f3venes ind\u00edgenas, retiradas, vergonzosas, de t\u00edmido natural y no acostumbradas a presentarse ante una reuni\u00f3n tan lucida y respetable; con todo, hab\u00e9is o\u00eddo leer en caracteres impresos y en toda clase de formas, a\u00fan las m\u00e1s enrevesadas, con soltura y sentimiento; analizar per\u00edodos castellanos dif\u00edciles, escribir al dictado y resolver problemas complicados de todas las reglas de la fatigosa aritm\u00e9tica.<\/p>\n<p>Ellas han revelado nociones nada vulgares en Religi\u00f3n, en la Historia Sagrada y en la especial de nuestra patria, en econom\u00eda e higiene dom\u00e9stica, en geograf\u00eda, pedagog\u00eda y m\u00e9todos de ense\u00f1anza, en una palabra, no tan s\u00f3lo elemental sino tambi\u00e9n superior y muy cumplida. Adem\u00e1s de presentar labores de mano de un trabajo exquisito y acabado. De modo que es un hecho felizmente consumado, que unas j\u00f3venes ind\u00edgenas, ayer tan atadas e ignorantes, hablan hoy espa\u00f1ol, visten con sencillez y modestia, han adquirido formas cultas, han observado una conducta intachable y re\u00fanen condiciones para llevar la elevada misi\u00f3n para que han sido llamadas. No s\u00f3lo saben lo necesario sino que tienen muchos conocimientos de adorno, y aun\u00a0 si se quiere de lujo. Ah\u00ed est\u00e1n. Las hab\u00e9is visto y odio y es concluyente la prueba.<\/p>\n<p>Verdad es que para trasformar de esta manera a estas j\u00f3venes ind\u00edgenas, han sido imprescindibles prodigios de un celo ingenioso y tolerante; de una constancia paciente, de una abnegaci\u00f3n constante, de una vocaci\u00f3n sublime. Pero ya hab\u00e9is admirado los efectos de ese celo cari\u00f1oso, de esa constancia sin l\u00edmites, de esa caridad ardiente, y las vigilias de las laboriosas e ilustradas profesoras y el ojo avizor de la vigilante directora y los loables esfuerzos de la Junta Provincial han dado este resultado admirable y ciertamente incre\u00edble\u00a0 para cuantos han presenciado este examen riguroso.<\/p>\n<p>Los Se\u00f1ores de la Junta encuentran muy sencillo y natural este desenlace satisfactorio, porque, en la inspecci\u00f3n mensual, en los ex\u00e1menes trimestrales y en los generales de los cursos pasados han ido viendo y palpando los progresos y aplicaci\u00f3n de esas j\u00f3venes y el excelente m\u00e9todo y constante desvelo de las Hermanas maestras. Todos debemos ver en este d\u00eda retribuido abundantemente nuestro afanoso trabajo.<\/p>\n<p>Hay, adem\u00e1s, Se\u00f1ores, un motivo especial de pura satisfacci\u00f3n para el indigno Obispo que os dirige la palabra. Al recabar del Gobierno la inspirada licencia, ofreci\u00f3 solemnemente que, si los pueblos secundaban sus ideas, podr\u00eda presentar algunas maestras sobradamente instru\u00eddas, antes de los tres cursos acad\u00e9micos, que prescribe el reglamento, con notable utilidad de los pueblos y con no despreciable econom\u00eda para los fondos locales; y hoy, a los dos a\u00f1os escasos, tiene la grata satisfacci\u00f3n de cumplir esta palabra empe\u00f1ada, presentando por de pronto once j\u00f3venes instruidas y virtuosas que acaban de hacer sus ex\u00e1menes brillantes y en vez de once podr\u00edan haber sido veinte, treinta, muchas m\u00e1s si las principal\u00edas comprendiendo mejor sus intereses&#8230; Se\u00f1ores el problema est\u00e1 resuelto\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>Las Hijas de la Caridad en los Hospitales de Filipinas.<\/em> El verdadero campo, donde ha obrado y obra prodigios la Hija de S. Vicente es en el de la miseria y el dolor; y \u00e9ste ha sido tambi\u00e9n su campo m\u00e1s abonado en Filipinas.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n, como testimonio elocuente, los cinco Hospitales\u00a0 de Manila, Cavite y Ceb\u00fa, los que por espacio de muchos a\u00f1os han estado servidos por las Hijas de S. Vicente. Miles de enfermos han salido de esos Hospitales bendiciendo, llenos de gratitud, su nombre. Para miles de corazones lacerados han sido el b\u00e1lsamo consolador esos \u00e1ngeles de paz; y mientras los cuerpos de la mayor parte hallaban la salud corporal, no pocos se encontraban, luego de entrar en posesi\u00f3n de otra dicha m\u00e1s notable y verdadera, la salud de las almas, merced a los sol\u00edcitos cuidados de las Hermanas de la Caridad.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo se ha extendido su caridad a los enfermos de los Hospitales, hable por nosotros el Hospicio de S. Jos\u00e9 de Manila, en donde miles de seres necesitados, hu\u00e9rfa\u00adnos, ancianos, pobres dementes, ni\u00f1os exp\u00f3sitos y j\u00f3venes delincuentes son asistidos, tantos a\u00f1os ha, por su solicitud maternal. Hablen por nosotros los Asilos de Looban y Ceb\u00fa, a cargo y cuenta de las mismas Hermanas. Todos ellos son el m\u00e1s elocuente testimonio de la caridad desplegada por las siervas de los pobres, en este campo confiado a su cuidado.<\/p>\n<p>Una de las cosas que m\u00e1s llaman la atenci\u00f3n de toda clase de personas que visitan los Establecimientos de caridad es ver la alegr\u00eda con que hace ya treinta o cuarenta a\u00f1os vienen sirviendo muchas Hermanas a los pobres, casi siempre en el mismo oficio. Entrad en el Hospital de S. Juan de Dios y en el Hospicio de S. Jos\u00e9 y os encontrar\u00e9is con venerables ancianas tan alegres y contentas hoy, como hace cuarenta a\u00f1os, cuando empezaron a servir a los pobres y enfermos. Sumidas en la oscuridad de su ministerio y desconocidas de los hombres, han pasado todo ese tiempo consagradas en cuerpo y alma al bien de sus semejantes. \u00bfNo puede llam\u00e1rselas con toda propiedad hero\u00ednas de la caridad, almas verdaderamente grandes y superiores a los hombres que el mundo llama h\u00e9roes, tanto m\u00e1s, cuanto que su hero\u00edsmo es oculto y s\u00f3lo conocido por Aquel de quien \u00fanicamente esperan el galard\u00f3n despu\u00e9s de la vida?.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan; no s\u00f3lo en los Hospitales y establecimientos de beneficencia han desplegado su caridad, sino tambi\u00e9n en las grandes calamidades con que ha visitado el Se\u00f1or a Filipinas, en estos cincuenta a\u00f1os. Las enumeramos brevemente. Durante los terremotos de 1863 y 1880, las Hermanas todas de Manila y provincias se convirtieron no en siervas, sino en voluntarias esclavas de los enfermos y heridos, y sus establecimientos en hospita\u00adles y asilos de dolor, desvivi\u00e9ndose al mismo tiempo por atender a tantos necesitados, no s\u00f3lo con sus servicios personales sino tambi\u00e9n con socorros de todas clases y a cuenta de la misma Congregaci\u00f3n<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a>\u00ab.<\/p>\n<p>4.- Seg\u00fan el Directorio Eclesi\u00e1stico Filipino de 1941, las Hijas de la Caridad\u00a0 tienen all\u00ed las siguientes fundaciones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n, Concordia. Manila.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor Carmen Reta. Superiora Provincial y Local<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[ii]<\/a>.<\/p>\n<p>Sor Ana Casasas, Directora.<\/p>\n<p>Hermanas,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 40<\/p>\n<p>Novicias, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a016<\/p>\n<p>Maestras Seglares, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a020<\/p>\n<p>Estudiantes, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0820.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Colegio de Santa Isabel. Manila.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor Juana Zabalza, Superiora<\/p>\n<p>Sor C\u00e1ndida Ocampo, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 18<\/p>\n<p>Maestras Seglares, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 20<\/p>\n<p>Estudiantes,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 580<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Colegio de Santa Rosa, Manila.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor Jes\u00fas Huarte, Superiora<\/p>\n<p>Sor Concepci\u00f3n Novas, Directora<\/p>\n<p>Hermanas,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a018<\/p>\n<p>Maestras seglares, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a018<\/p>\n<p>Estudiantes, \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 350<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio de San Vicente de Pa\u00fal. Asilo Loob\u00e1n. Manila.<\/p>\n<p>Sor Dolores S\u00e1nchez del Arco, Superiora<\/p>\n<p>Hermanas, 12<\/p>\n<p>Maestras seglares, 4<\/p>\n<p>Ni\u00f1as, 150<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Hospicio de San Jos\u00e9. Manila<\/p>\n<p>Sor Cristina Nicolao, Superiora<\/p>\n<p>Sor Paulina Valnillo, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 14<\/p>\n<p>Residentes, 430<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Hospital de san Juan de Dios. Manila<\/p>\n<p>Sor Teresa Villatela, Superiora<\/p>\n<p>Sor Taciana Tri\u00f1ones, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 35<\/p>\n<p>Nurses, 200<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Ceb\u00fa.<\/p>\n<p>Sor Matilde Romero, Superiora<\/p>\n<p>Sor Clementina Iglesias, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 25<\/p>\n<p>Estudiantes, 850<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n. Iloilo.<\/p>\n<p>Sor Ana Ximenez, Superiora<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[iii]<\/a>.<\/p>\n<p>Sor Inocencia San Crist\u00f3bal, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 13<\/p>\n<p>Estudiantes, 600<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio de San Jos\u00e9. Iloilo. Jaro<\/p>\n<p>Sor Dolores S\u00e1nchez, Superiora<\/p>\n<p>Sor Gregaria Echevarria, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 14<\/p>\n<p>Estudiantes, 820<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Asilo de Santa Luisa de Marillac. Molo. Jaro. Iloilo.<\/p>\n<p>Sor F\u00e9mina Salda\u00f1a, Superiora<\/p>\n<p>Sor Asunci\u00f3n Castro, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 9<\/p>\n<p>Ni\u00f1as, 130<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio de Santa Isabel. Naga City. Camarines Sur.<\/p>\n<p>Sor Dolores Castro, Superiora<\/p>\n<p>Sor Consolaci\u00f3n Garc\u00eda, Directora<\/p>\n<p>Hermanas, 18<\/p>\n<p>Estudiantes, 763<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n. Lucena City. Tabayas.<\/p>\n<p>Sor Carmen T. Francisco, Superiora<\/p>\n<p>Hermanas, 5<\/p>\n<p>Maestras Seglares, 9<\/p>\n<p>Estudiantes, 560<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Escuela Parroquial de Deleguete. Ceb\u00fa<\/p>\n<p>Esta regentada por 5 Hermanas.<\/p>\n<p>Alumnas, 150<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Asilo Escuela de Bogo. Ceb\u00fa<\/p>\n<p>Est\u00e1 dirigida por seis Hermanas y cuenta con 120 Alumnas y 6 maestras seglares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Colegio de la Milagrosa. Sorsogon. Nueva C\u00e1ceres.<\/p>\n<p>Son cinco Hermanas de comunidad<\/p>\n<p>Maestras Seglares, 3<\/p>\n<p>Alumnas, 230<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.- No hay para que relatar aqu\u00ed los horribles padecimientos del pueblo Filipino durante la guerra. El furor japon\u00e9s se veng\u00f3 de la derrota que le infligi\u00f3 all\u00ed el ej\u00e9rcito americano, asol\u00e1ndolo todo en su retirada y dejando tras s\u00ed incendios, ruina y cad\u00e1veres, con un ensa\u00f1amiento s\u00f3lo comparable al de los rojos.<\/p>\n<p>A los Hijos e Hijas de San Vicente les toc\u00f3 una parte muy dolorosa. El 20 de julio de 1945 escrib\u00eda la Vicevisitadora Sor Carmen Reta al Visitador de Espa\u00f1a, P. Tobar: \u00abCreo est\u00e1 V. enterado de la cat\u00e1strofe ocurrida en Filipinas y de la suerte que ha cabido a las dos familias de San Vicente de Pa\u00fal. Manila est\u00e1 en ruinas con todas nuestras obras, as\u00ed como las dem\u00e1s islas y provincias del archipi\u00e9lago. De las dieciocho casas de la Vicepro\u00advincia s\u00f3lo quedan cuatro en pie, aunque con sus correspondientes desperfectos; las dem\u00e1s, en total trece, duermen en sus propias ruinas o cenizas. Seis Colegios, dos Asilos, dos Escuelas Parroquiales, el Hospicio de San Jos\u00e9, el Hospital de San Juan de Dios y la Casa de Salud de Baguio. Todo perfectamente equipado en muebles, ropas, librer\u00edas, Capillas, laboratorios, m\u00fasica, veh\u00edculos juegos. etc. ha sido devorado por el fuego.<\/p>\n<p>Los Padres han perdido todos los Seminarios y la Casa y parroquia de San Marcelino, donde fueron vilmente asesinados por los japoneses diez Padres y cinco Hermanos. De nuestras Hermanas han muerto tres, v\u00edctimas de los bombardeos, una en Manila y dos en Baguio. En las otras provincias, aunque ha sido todo destru\u00eddo, no hemos tenido p\u00e9rdidas personales.<\/p>\n<p>Puede V. suponer las horas de angustia que hemos pasado viendo desaparecer en pocos momentos el trabajo de ochenta y tres a\u00f1os. Sin embargo, todo se ha ofrecido al Se\u00f1or con generosidad y grandeza de \u00e1nimo, en la confianza de que tantos sacrificios estar\u00e1n escritos en el cielo. Lo m\u00e1s doloroso ha sido perder a nuestros queridos Padres y Hermanas. Nunca podremos olvidarlos, sobre todo a aquel santo Padre Tejada, tan abnegado, tan prudente y bueno, sentido por todos, particularmente por el Sr. Obispo, que seg\u00fan sus mismas palabras, ha perdido al mejor y m\u00e1s prudente consejero. Que todos descansen en paz y su valimiento nos ayude desde el cielo.<\/p>\n<p>El Sr. C\u00f3nsul y familia que salieron de aqu\u00ed en abril llev\u00f3 a nuestra Respetable Madre noticias y detalles, aunque no completos&#8230; A mi me cogi\u00f3 en Baguio la tormenta, donde no fue menos terrible y espantosa por la destrucci\u00f3n y el fuego, sin poder comunicar con Manila, viviendo casi tres meses en los agujeros de los montes; sin otra comida que los tub\u00e9rculos de<\/p>\n<p>la tierra, ni otra cama que el duro suelo h\u00famedo y fr\u00edo, hasta que decidimos cruzar la l\u00ednea de fuego con gran peligro de la vida. Sesenta y ocho kil\u00f3metros trepando por montes y barrancos, casi acabaron con mi pobre vida, llegando medio muerta al primer pueblo ocupado por los americanos, que galantes y buenos como son, me trajeron en avi\u00f3n a Manila dando la m\u00e1s grande alegr\u00eda a Sor Josefa y Hermanas que me cre\u00edan desaparecida.<\/p>\n<p>Todo pas\u00f3, gracias al Se\u00f1or, y ya comemos, respiramos y trabajamos por su gloria. Si nos ha probado, as\u00ed lo merecemos porque no somos mejores que otros. Bendito sea su santo nombre.<\/p>\n<p>Ahora vivimos cada casa en sus ruinas o en casas prestadas, de lo poco que en Manila ha quedado libre de la destrucci\u00f3n, pero todas trabajan. Estamos poniendo techos de nipa o cog\u00f3n, plantas tropicales que nos defienden del sol abrasador y de la lluvia. As\u00ed hemos empezado el curso, sin libros ni material de escuela, hasta que pueda venir de Am\u00e9rica. A todo se aviene el Bur\u00f3 de Educaci\u00f3n con tal que siga la ense\u00f1anza y la juventud contenta de no perder el a\u00f1o.<\/p>\n<p>Hemos pensado mandar algunas Hermanas, puesto que sobra personal del que no sirve para la ense\u00f1anza y hay oportunidad de repatriaci\u00f3n., Ellas le contar\u00e1n mucho m\u00e1s de lo que se puede decir por carta.<\/p>\n<p>Le saludo en nombre de Sor Josefa, la que se mantiene a pesar de todo, chichirica, como dicen aqu\u00ed. Esta s\u00ed que podr\u00e1 decir a la hora de su muerte: \u00abTodo est\u00e1 consumado\u00bb. No le queda nada por pasar en cincuenta y cinco a\u00f1os que lleva en Filipinas. Ella ha visto levantar muchas casas y la destrucci\u00f3n de casi todas. Pero en todo momento conforme como los santos\u00bb<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[iv]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a>. Ib\u00edd. p\u00e1g. 217.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a>. En el a\u00f1o 1953, de camino para Espa\u00f1a, hizo escala en Calcula y por encargo de los Superiores hizo visita a la Misi\u00f3n de Cuttack. Cayo enferma y en tres d\u00edas paso de esta vida. Fue enterrada en Berhampore y a\u00f1os despu\u00e9s sus restos fueron llevados a Filipinas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[iii]<\/a>. El Junio de 1940 llegaba a la India con Sor Magdalena Villanueva. Cuatro meses antes hab\u00edan llegado otras cuatro Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a. Sor. Ana Ximenez, superiora de la Comunidad, en la India. Trabaj\u00f3 bien. Enseguida comenz\u00f3 la promoci\u00f3n de las vocaciones indias para su Compa\u00f1\u00eda. Gracias a la colaboraci\u00f3n de sus conocidos en Filipinas, fundo enseguida una casa Cuna en Gopalpore. en 1947 regresa a Filipinas, para despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n[iii]. Anales, Noviembre, 1945. [iii]. Mons. Fleix y Solans.<\/p>\n[iii]. P. Pablo Planas<\/p>\n[iii]. Una de esas Hermanas era Sor Petra Moya.<\/p>\n[iii]. M. AGUILAR, Vida admirable&#8230;<\/p>\n[iii]. Nota del autor: En Cuba les hab\u00edan obligado a las Hermanas a vestir el traje y tocado franc\u00e9s.<\/p>\n[iii]. ANALES FRANCESES, T. 63, p\u00e1g. 112.<\/p>\n[iii]. Extracto de un art\u00edculo publicado en el Diario de la Marina\u00a0 de la Habana y publicaron en franc\u00e9s, los Anales Franceses, Tomo 63, p\u00e1g. 112.<\/p>\n[iii]. Superiora de la Beneficencia de la Habana.<\/p>\n[iii]. Superiora del Asilo-Colegio se San Vicente de Pa\u00fal de la Habana<\/p>\n[iii]. \u00c1lbum Conmemorativo. P\u00e1g. 183.<\/p>\n[iii].Ib\u00edd., p\u00e1g. 313.<\/p>\n[iii]. Ib\u00edd. p\u00e1g. 217.<\/p>\n[iii]. En el a\u00f1o 1953, de camino para Espa\u00f1a, hizo escala en Calcula y por encargo de los Superiores hizo visita a la Misi\u00f3n de Cuttack. Cayo enferma y en tres d\u00edas paso de esta vida. Fue enterrada en Berhampore y a\u00f1os despu\u00e9s sus restos fueron llevados a Filipinas.<\/p>\n[iii]. El Junio de 1940 llegaba a la India con Sor Magdalena Villanueva. Cuatro meses antes hab\u00edan llegado otras cuatro Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a. Sor. Ana Ximenez, superiora de la Comunidad, en la India. Trabaj\u00f3 bien. Enseguida comenz\u00f3 la promoci\u00f3n de las vocaciones indias para su Compa\u00f1\u00eda. Gracias a la colaboraci\u00f3n de sus conocidos en Filipinas, fundo enseguida una casa Cuna en Gopalpore. en 1947 regresa a Filipinas, para despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n[iii]. Anales, Noviembre, 1945.<\/p>\n<p>Enseguida comenz\u00f3 la promoci\u00f3n de las vocaciones indias para su Compa\u00f1\u00eda. Gracias a la colaboraci\u00f3n de sus conocidos en Filipinas, fundo enseguida una casa Cuna en Gopalpore. en 1947 regresa a Filipinas, para despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[iv]<\/a>. Anales, Noviembre, 1945. [iv]. Mons. Fleix y Solans.<\/p>\n[iv]. P. Pablo Planas<\/p>\n[iv]. Una de esas Hermanas era Sor Petra Moya.<\/p>\n[iv]. M. AGUILAR, Vida admirable&#8230;<\/p>\n[iv]. Nota del autor: En Cuba les hab\u00edan obligado a las Hermanas a vestir el traje y tocado franc\u00e9s.<\/p>\n[iv]. ANALES FRANCESES, T. 63, p\u00e1g. 112.<\/p>\n[iv]. Extracto de un art\u00edculo publicado en el Diario de la Marina\u00a0 de la Habana y publicaron en franc\u00e9s, los Anales Franceses, Tomo 63, p\u00e1g. 112.<\/p>\n[iv]. Superiora de la Beneficencia de la Habana.<\/p>\n[iv]. Superiora del Asilo-Colegio se San Vicente de Pa\u00fal de la Habana<\/p>\n[iv]. \u00c1lbum Conmemorativo. P\u00e1g. 183.<\/p>\n[iv].Ib\u00edd., p\u00e1g. 313.<\/p>\n[iv]. Ib\u00edd. p\u00e1g. 217.<\/p>\n[iv]. En el a\u00f1o 1953, de camino para Espa\u00f1a, hizo escala en Calcula y por encargo de los Superiores hizo visita a la Misi\u00f3n de Cuttack. Cayo enferma y en tres d\u00edas paso de esta vida. Fue enterrada en Berhampore y a\u00f1os despu\u00e9s sus restos fueron llevados a Filipinas.<\/p>\n[iv]. El Junio de 1940 llegaba a la India con Sor Magdalena Villanueva. Cuatro meses antes hab\u00edan llegado otras cuatro Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a. Sor. Ana Ximenez, superiora de la Comunidad, en la India. Trabaj\u00f3 bien. Enseguida comenz\u00f3 la promoci\u00f3n de las vocaciones indias para su Compa\u00f1\u00eda. Gracias a la colaboraci\u00f3n de sus conocidos en Filipinas, fundo enseguida una casa Cuna en Gopalpore. en 1947 regresa a Filipinas, para despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo regresar a Espa\u00f1a.<\/p>\n[iv]. Anales, Noviembre,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXVII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sumario:<\/em> 1.- <em>Guerra de la Independencia.- 2.- Primera Guerra Civil. 3.- Guerra Civil en M\u00e9xico. 4.- Guerra de \u00c1frica. 5.- Guerra de Santo Domingo. Hospital Militar de la Habana. Primera Cruz Militar a una Hija de la Caridad espa\u00f1ola. 6.- Hospital de Sangre en Mindanao. Filipinas. 7.- Guerra Civil 1872.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>1.- <em>Las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas en la Guerra. Guerra de la Independencia. <\/em>Escribiendo en 1863 el capit\u00e1n General de Cuba, D. Domingo Dulco, al Ministro de Guerra de Espa\u00f1a, pidi\u00e9ndole Hijas de la Caridad para los Hospitales Militares de aquella Isla, le dice estas palabras: \u00abNo creo necesario demostrar a V.E. las ventajas de servicio de estas religiosas, comparado con el de los hombres, puesto que las citadas Hermanas son las compa\u00f1eras inseparables del soldado en sus aflicciones y dolencias\u00bb[iv], de ah\u00ed uno de los t\u00edtulos m\u00e1s antiguos de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Hall\u00e1ndose a\u00fan en Espa\u00f1a el Instituto en su cuna cuando sobrevino la cruenta Guerra de la Independencia y en los tres \u00fanicos Hospitales que entonces ten\u00edan, asistieron a los soldados heridos.<\/p>\n<p>En 1921 se encargaron de los enfermos militares en el Hospital General de Valencia, y en 1825 en el Valladolid. Referido queda el her\u00f3ico comportamiento de Sor Vicenta Molner en defensa de los pobres soldados franceses hospitalizados, a quienes el populacho de Reus quer\u00eda sacrificar. Como bandera de paz y de perd\u00f3n, la blanca toca de Sor Vicenta se interpuso y les salv\u00f3 la vida con riesgo de la suya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>Primera Guerra Civil.<\/em> M\u00e1s tarde, en 1836, recordando en un Memorial Sor Rosa Grau los servicios que de las Hijas de la Caridad prestaban a la Naci\u00f3n, dice as\u00ed: \u00abLos Ej\u00e9rcitos mismos de Vuestra Magestad reciben servicios y socorros considerables en este Vuestro Real Noviciado. D\u00edganlo los Hospitales Militares y de Sangre d la Ciudad de Pamplona, servidos por Hijas de la Caridad, que de aqu\u00ed han salido. D\u00edganlo las tres de Vitoria, puestos todos al cargo de las mismas. Ya por tres veces han salido de esta vuestra Casa refuerzos de Hermanas para asistir a tantos benem\u00e9ritos militares que han vertido parte de su sangre en servicio de la excelsa e inocente Reina y se\u00f1ora Do\u00f1a Isabel II -q.D.g.-. Actualmente piden diez para levantar un cuarto hospital militar en esta \u00faltima Ciudad. A pesar de estar siempre exhausto de Hermanas se ha hecho el \u00faltimo esfuerzo y se han podido juntar cinco aptas para desempa\u00f1ar los penos\u00edsimos cargos de una hospitalidad tan numerosa, etc&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Seg\u00fan otro oficio del P. Codina, en aquel mismo a\u00f1o 1836, el n\u00famero de Hermanas que sirvieron en aquellos hospitales fu\u00e9 el de treinta y en ellos, dice, han padecido cuantos horrores, privaciones y vej\u00e1menes se pueden imaginar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPudi\u00e9ramos citar, dice el P. Sanz, mil ejemplos admirables de caridad, de compasi\u00f3n, de ternura, de valor cristiano de las Hijas de la Caridad en favor de nuestros soldados heridos. Los Hospitales Militares de Vitoria, Pamplona, los establecidos provisionalmente en medio de los dos ej\u00e9rcitos beligerantes, presenciaron una y mil veces, el hero\u00edsmo de las venerables Hermanas de la Caridad, que, no teniendo m\u00e1s opini\u00f3n que la de favorecer a los pr\u00f3jimos y aliviarlos en sus desgracias, se consagraron al servicio del legionario franc\u00e9s e ingl\u00e9s lo mismo que al espa\u00f1ol, su hermano. Mil valientes que en el d\u00eda se hallan al frente de nuestro ej\u00e9rcito deben la conservaci\u00f3n de sus d\u00edas al celo infatigable, a la paciencia angelical de estas ilustres protectoras de la humanidad. As\u00ed es que no hay soldado espa\u00f1ol para qui\u00e9n el s\u00f3lo titulo de Hija de la Caridad no sea un objeto de profunda veneraci\u00f3n. Lo repetimos con dolor, que nos ha prohibido el citar hechos de virtud y de caridad her\u00f3ica, por lo que podr\u00eda venirse en conocimiento de las Hermanas espa\u00f1olas que los practicaron y que viven a\u00fan todav\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Uno de aquellos Hospitales de Sangre fu\u00e9 establecido en Irache, donde murieron dos novicias, m\u00e1rtires del deber en 1836. Tambi\u00e9n en el Hospital Militar de Escoriaza muri\u00f3 en 1838 Sor In\u00e9s Arn\u00e1roz. De otro Hospital de Sangre hay noticia que estuvo a cargo de tres Hijas de la Caridad y fu\u00e9 el establecido en Cantavieja, Capital del Maestrazgo en tiempo del carlista General Cabrera. De Sor Francisca In\u00e9s y de Sor Celestina Os\u00e9s sabemos que murieron en la facci\u00f3n en 1838 y en 1839 respectivamente.<\/p>\n<p>Para las Hijas de San Vicente todos eran hermanos y a todos igualmente prestaban sus her\u00f3icos servicios. Veinte a\u00f1os antes que las Hijas de la Caridad Francesas ci\u00f1esen laureles her\u00f3icos en la Guerra de Crimea, los hab\u00edan conocido en Espa\u00f1a, las Hermanas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>En 1854 se fund\u00f3 en la Habana el primer Hospital Militar permanente, encomendado a las Hijas de la Caridad. En el prestaron sus servicios durante toda la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola. Llam\u00f3se de San Ambrosio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>La Guerra Civil en M\u00e9xico.<\/em> Tambi\u00e9n en aquel Pa\u00eds regado con los sudores de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, hubieron de ejercitar su her\u00f3ica caridad con los pobres soldados durante las discordias civiles. Sin distinci\u00f3n de bandos ni partidos, era su deber socorrer a todos, y as\u00ed lo hicieron. Cu\u00e1ntos por ellas salvaron su vida, y no s\u00f3lo los heridos a quienes curaron en los hospitales, sino muchos prisioneros a riesgo de perecer.<\/p>\n<p>No poco tuvieron que ejercer su caridad y sacrificio las Hermanas en los Hospitales de Sangre establecidos en san Agust\u00edn y San Hip\u00f3lito de M\u00e9xico, donde cuidaban indistintamente a los heridos de ambos bandos contendientes. Las Hermanas de San Hip\u00f3lito, enfermas del contagio, tuvieron que ser retiradas a la Casa Central, donde murieron v\u00edctimas de su caridad tres de ellas: Sor Guadalupe Z\u00e1rate, Sor Mar\u00eda P\u00e9rez y Sor Rafaela Segura. Otras dos: Sor Antonia y Sor Clara Trejo se vieron a las puertas de la muerte. A sus her\u00f3icos trabajos tuvieron que a\u00f1adir las Hermanas muchos desaires y hasta injurias de parte de los encargados y servidores de dichos Establecimientos.<\/p>\n<p>Las Hermanas de Guadalajara se vieron en much\u00edsimos peligros de perder la vida, tanto por hallarse entre las balas y granadas, como por las violentas enfermedades a causa de tanto herido y de tanto trabajo entre las tropas. Contagiadas de fiebre infecciosa cayeron varias Hermanas, de las cuales s\u00f3lo una complet\u00f3 el sacrificio, que fu\u00e9 Sor Dolores Morales, excelente Hermana bajo todos los conceptos. Muri\u00f3 en noviembre de 1860[iv].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Silao el excesivo trabajo y las enfermedades de los soldados produjeron muchos padecimientos a las Hermanas y de ellas una v\u00edctima, que fu\u00e9 Sor Jacoba Vega y Vega, que muri\u00f3 el 16 de noviembre de 1860, atacada del contagio de fiebre.<\/p>\n<p>\u00abLas Hijas de la Caridad marcharon al campo de batalla sin temor alguno, siendo sin distinci\u00f3n de partido, las cari\u00f1osas enfermeras de los pobres heridos y dejaron bien sentada en la Rep\u00fablica la fama de su caridad, cuando en nuestras guerras fraticidas se presentaron en las refriegas de Saltillo y Monterrey, en la toma de Puebla y en el sitio de Quer\u00e9taro. As\u00ed como convirtieron sus casas en hospitales de sangre, en los infaustos d\u00edas de las perturbaciones pol\u00edticas\u00bb[iv].<\/p>\n<p>En el Hospital de M\u00e9xico, sucedi\u00f3 durante la Guerra Civil de 1858 un trance curioso y no exento de riesgos y peligros para las Hermanas, siempre dispuestas a dar las vidas por sus pr\u00f3jimos. Y fu\u00e9 que habi\u00e9ndose entablado la lucha dentro del mismo edificio, los liberales vi\u00e9ndose perdidos suplieron a las Hermanas que les salvasen la vida. La Superiora les hizo acostarse apresuradamente en las camas de los enfermos y por tales les hizo pasar cuando los pronunciados entraron en su busca. Sabida luego esta estratagema caritativa de las Hermanas fu\u00e9 aprobada por el Jefe vencedor.<\/p>\n<p>En mayores angustias se vio la Superiora del Hospital de Bel\u00e9n de la Ciudad de Guadalajara. Herido gravemente en el sitio de M\u00e9xico uno de los Generales, las Hermanas se pusieron a su cabecera para cuidarle con las mayores atenciones, como lo hac\u00edan con todos ya fueran del uno o del otro bando. Los Jefes que frecuentemente conversaban con el herido manifestaron los deseos de que estaban animados de vengar su sangre. Estos desahogos \u00edntimos aparecieron reproducidos en el Bolet\u00edn del bando de los enemigos. \u00ab\u00bfQui\u00e9n les ha ido a contar los que nosotros hablamos?. Dijo uno de aquellos Jefes apellidado Reha.: \u00b4Es esta Hermana, Sor Luisa Merladet, que est\u00e1 enga\u00f1ando al Degollado, General en Jefe, con sus vasos de agua fresca\u00b4. Y sin m\u00e1s averiguaciones agarra su pistola y dice: \u00b4La voy a matar\u00a8.<\/p>\n<p>Nosotros al verlo tan furioso corrimos a advertir a Sor Luisa de lo que pasaba, para que se guardase de aquel energ\u00fameno. La buena Hermana, que nada sospechaba, tuvo que ocultarse y aunque inocente, sali\u00f3 de Guadalajara vestida de seglar, camino de Lagos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se supo que la persona que estaba en relaci\u00f3n con el otro partido era un individuo del hospital, que se fing\u00eda el m\u00e1s amigo\u00bb[iv]. \u00abEl 2o de octubre entraron en el Hospital de San Pablo tres hombres vestidos de guardias de Seguridad P\u00fablica, pero eran tres malhechores. Pusieron en alarma a los soldados de la guardia que custodiaban a los presos enfermos diciendo que el centro de la ciudad estaba en revoluci\u00f3n y que tra\u00edan orden de que abandonaran aquel punto de San Pablo. Los guardias huyeron y se escondieron y los presos quedaron sin guardia alguna. Con tal estratagema los malhechores libertaron algunos de sus compa\u00f1eros, que estaban all\u00ed, y huyeron con ellos. Los dem\u00e1s soldados, prisioneros enfermos, se alborotaron y levant\u00e1ndose de la cama cuantos pudieron y dando gritos trataron de emprender la fuga.<\/p>\n<p>La Superiora, Sor Micaela Ayanz y Sor Emeteria, viendo que los presos iban alborotando y llev\u00e1ndose las ropas del Hospital, corren a ellos, los detienen en el patio, aunque eran m\u00e1s de cien, y les obligan a volver a las salas y a sus camas con s\u00f3lo sus palabras de persuasi\u00f3n, lo cual es sin duda sorprendente, si se considera, quienes eran los que se humillaban y obedec\u00edan a una sola Hermana y en qu\u00e9 circunstancias&#8230;[iv].<\/p>\n<p>\u00abViniendo ahora a las revueltas civiles, escribe el P. Nieto, una de las m\u00e1s empe\u00f1adas y sangrientas fu\u00e9 la que tuvo lugar en M\u00e9xico el 11 de enero de 1858, contra el Presidente Commorfort. As\u00ed los insurgentes como las tropas del Gobierno, ocuparon militarmente los edificios principales de la Ciudad, entre ellos los hospitales servidos por las Hermanas. La lucha fu\u00e9 desesperada y feroz. La Madre Visitadora no s\u00f3lo envi\u00f3 refuerzos de Hermanas a los Hospitales de San Pablo y San Andr\u00e9s, envueltos particularmente en la zona de fuego, sino que ofreci\u00f3 la Casa Central para Hospital de Sangre. No tardaron en verse llenas las salas de heridos y las Hermanas, se lee en una nota manuscrita, hubieron de trabajar d\u00eda y noche, cur\u00e1ndolos y asinti\u00e9ndoles con peligro de su vida, por la copiosa multitud de balas que ca\u00edan en el edificio y en su alrededor. D\u00edas de angustia, en que los segundos parec\u00edan eternidades, fueron aquellos. Al fin la victoria se declar\u00f3 por los Insurgentes, que se hicieron due\u00f1os de la poblaci\u00f3n, apoder\u00e1ndose a viva fuerza de los edificios en que se hab\u00edan fortificado las fuerzas del Gobierno. Uno de estos fu\u00e9 el Hospital de San Juan de Dios. En \u00e9l corri\u00f3 mucha sangre y puede sup\u00f3nese el peligro que arrostrar\u00edan las Hermanas al ser asaltado el Establecimiento.<\/p>\n<p>\u00abCon parecida estratagema salvaron a otro grupo de los vencidos las Hermanas del Hospital de San Andr\u00e9s. Viendo aquellos perdida la causa, penetraron en el Hospital y ocultos por los rincones no se atrev\u00edan ni a rebullirse por miedo a ser descubiertos. Movidas a compasi\u00f3n las Hermanas, los consolaban y dieron de cenar a todos ellos. Al d\u00eda siguiente, sabedores de que el triunfo del enemigo hab\u00eda sido completo, dijeron a aquellas: \u00aby ahora \u00bfqu\u00e9 hacemos?. Si dan con nosotros nos quitan la vida\u00bb. Sor Juana Ant\u00eda, la Superiora, los tranquiliz\u00f3, recogi\u00f3 sus armas y uniformes de soldado, les di\u00f3 ropa de los que hab\u00edan muerto en el Hospital, los hizo cortar los bigotes y los fu\u00e9 despachando poco a poco, como si fueran criados de la casa. La campa\u00f1a se sigui\u00f3 tenazmente por los bitados. Invitadas las Hermanas de Guanajuato a hacerse cargo de las ambulancias en los combates que se iban a librar por aquellos rumbos tuvieron el consuelo de asistir a los heridos de una y otra parte en los encuentro de Celaya y m\u00e1s a\u00fan en los de Salamanca\u00bb[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.- <em>Guerra de Africa.<\/em> Cuando en 1859, Espa\u00f1a entera se conmovi\u00f3 al grito de guerra para contener los desmanes de la morisma, las Hijas de la Caridad se apresuraron a pedir su puesto correspondiente junto a los soldados de la Patria. Una Real Orden de 1\u00ba de noviembre de aquel a\u00f1o acepta sus servicios en estas palabras: \u00abSeg\u00fan tiene entendido el Gobierno de S.M. varias Hermanas del piadoso Instituto que V.S. dignamente dirige desean prestar sus humanitarios servicios en el ej\u00e9rcito expedicionario que ha de maniobrar en el Imperio de Marruecos. Enterada la Reina (q.D.g.) con suma satisfacci\u00f3n de este deseo que tanto enaltece el ferviente celo de las Hijas de la Caridad, a tenido a bien significarme, para que lo manifiesta a S.S., como lo ejecuto, que ser\u00eda muy de su real agrado el que por parte de V.S. se acordase el oportuno permiso a todas las que deseen acompa\u00f1ar las armas Espa\u00f1olas al territorio africano. Es as\u00ed mismo la voluntad de S, M. que excite V.S. el celo de las Hermanas residentes en la Provincia, con el objeto de que algunas de ellas se decidan, etc&#8230;<\/p>\n<p>Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El 25 del mismo mes, otra Real Orden dispone que se establezca en M\u00e1laga con destino por ahora a los Hospitales de aquel punto una secci\u00f3n de dicho Instituto compuesto de un Director y ocho Hermanas&#8230; Al Director que se nombre se le acreditar\u00e1 el sueldo mensual de setecientos reales y a las Hermanas de quinientos, mientras desempe\u00f1an en el mismo su humanitaria misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Otra Real Orden de 17 de Febrero de 1860 dispone que \u00abpase a los Hospitales de Africa 25 Hijas de la Caridad para el mejor cuidado y asistencia de los enfermos u heridos del Ej\u00e9rcito y se ha dignado destinar 15 de la adjunta lista de Ceuta y 10 a Tetu\u00e1n, debiendo V.R. entenderse para el transporte de las expresadas Hermanas, que ser\u00e1 por el ramo de guerra por el Rdo. P. Juan Masnou, como igualmente arreglar y firmar condiciones&#8230; etc siendo la voluntad de S.M. que este servicio se regularice con toda urgencia, etc..<\/p>\n<p>R.P. General de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a los Hospitales de Africa, dice as\u00ed una cr\u00f3nica de entonces: \u00abLos Hospitales de Ceuta pon\u00edan pavor a las almas m\u00e1s valientes y todos prefer\u00edan pelear y morir matando a vivir entre la ponzo\u00f1osa atm\u00f3sfera de las enfermer\u00edas llenas de col\u00e9ricos&#8230; \u00a1Qu\u00e9 cuadros tan tristes no presentaban nuestros hospitales! Entonces aparecieron en Ceuta las Hermanas de la Caridad, seres celestiales, cuyo valor saben apreciar bastante los que en el lecho del dolor han recibido consuelo&#8230; Ellas, sin temor al contagio, guiadas por el esp\u00edritu de la caridad y teniendo en nada el sacrificio por sus hermanos, corr\u00edan de cama en cama, lo mismo de d\u00eda que de noche llevando en sus palabras el consuelo y en sus manos el alivio para el cuerpo\u00bb[iv].<\/p>\n<p>El her\u00f3ico comportamiento de las Hermanas durante aquella campa\u00f1a, h\u00edzose popular, y fu\u00e9 cantado por cronistas, historiadores y poetas. Entre ellas se distinguieron Sor Casimira Marqu\u00ednez, Sor Mariana Barral y Sor Francisca Ganbau, quienes partieron en 1862 a Filipinas, donde se hicieron cargo del Hospital permanente de Manila. Tambi\u00e9n estuvo en Ceuta Sor Magdalena Mataradona. O\u00b4Donnell, el h\u00e9roe de aquella guerra, fu\u00e9 quien dict\u00f3 en 18 de Mayo de 1860, la primera Real Orden aprobando las condiciones para el servicio de las Hijas de la Caridad en los Hospitales Militares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.- <em>Guerra de Santo Domingo. Hospital de la Habana y la primera Cruz Militar a una Hija de la Caridad Espa\u00f1ola.<\/em> Desde 1854, a petici\u00f3n del capital General de la Isla de Cuba, hab\u00edan ido las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas a encargarse del Hospital Militar de La Habana, llamado San Ambrosio. El esp\u00edritu de caridad y de sacrificio habitual entre las Hermanas parece agigantarse a medida de que se agigantan los dolores y p\u00fablicas calamidades. Tal sucedi\u00f3 en el Hospital Militar de la Habana, con ocasi\u00f3n de la expedici\u00f3n de nuestro ejercito a la Isla de Santo Domingo en 1865.<\/p>\n<p>Durante aquella est\u00e9ril cuanto costosa ocupaci\u00f3n, la acumulaci\u00f3n de tropas oblig\u00f3 a las Hermanas del Hospital Militar de la Habana a desvivirse y multiplicarse para cuidar de los pobres soldados, v\u00edctimas de las fiebres mort\u00edferas del clima tropical, y fueron con la expedici\u00f3n a Santo Domingo, haciendo siempre el oficio de madres con nuestros soldados. Es insuperable el elogio de aquellas Hermanas y lo es tanto m\u00e1s por estar proclamado en documentos oficiales de la \u00e9poca como es la Real orden que sigue:<\/p>\n<p><em>\u00abMinisterio de Ultramar.-<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0El Sr. Ministro de Guerra dijo a este Departamento en 28 de diciembre \u00faltimo, lo que sigue: Con esta fecha dijo al Ministro de Gobernaci\u00f3n lo siguiente: Los extraordinarios e importantes servicios que las Hijas de la Caridad vienen desempe\u00f1ando en el hospital militar de la Habana y muy particularmente con motivo de la campa\u00f1a en Santo Domingo movieron al Intendente Militar del Ejercito de la Isla de Cuba a exponerlos al Capital General de la misma, a\u00f1adiendo consideraba justo y oportuno que a la Superiora Sor Robustiana Jim\u00e9nez se la propusiera para la Cruz de 1\u00aa clase de la Orden de M\u00e9rito Militar, a fin de darle un p\u00fablico testimonio del aprecio que merecen al Ejercito los distinguidos servicios que tiene prestados en los diez a\u00f1os que cuenta al frente de la Comunidad consagrando su existencia al consuelo de los militares en las circunstancias m\u00e1s penosas y aflictivas de la vida, seg\u00fan se ha verificado alguna vez en el extranjero. Pero el Capit\u00e1n General si bien considera oportuno recompensar ostensiblemente tan importantes servicios, al encarecerlos a este Ministerio, hizo presente que, en vista de los Art. 1 y 6 de los Estatutos de la Orden de M\u00e9rito Militar, entend\u00eda que no eran aplicarles en este caso y que por consiguiente parec\u00edan estar m\u00e1s en armon\u00eda con su sexo y ocupaci\u00f3n la Cruz de Beneficencia. Consultado con el Consejo de Estado en pleno y considerando este Alto Cuerpo como lo hizo este Ministerio que ninguna de dichas condecoraciones pod\u00edan concederse con sujeci\u00f3n a sus estatuto, por estar destinada a las clases puramente militares. ha apoyado, sin embargo, la opini\u00f3n del Capit\u00e1n General de Cuba y es de parecer que en atenci\u00f3n a que la referida Superiora ha sobrepujado con tanto hero\u00edsmo y abnegaci\u00f3n y virtud en los deberes de su penoso cargo, que la proponga para la Cruz de Beneficencia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEn esta atenci\u00f3n la Reyna -q.D.g.- deseosa de dar a las Hermanas de la Caridad una prueba evidente del singular aprecio con que ha mirado sus servicios, ha tenido a bien resolverlo ponga en conocimiento de V.E. para que manifieste a este Ministerio si por el de su digno cargo habr\u00e1 inconveniente en que se otorgue dicha recompensa, consider\u00e1ndose suficiente la instrucci\u00f3n y tr\u00e1mites de este expediente; en el concepto de que, a la vez, se pregunta al Director del Noviciado si por parte de la instituci\u00f3n que dirige le ofrecer\u00eda su aceptaci\u00f3n, sirvi\u00e9ndole entre tanto de satisfacci\u00f3n el elevado concepto que han merecido a S.M. y a las autoridades de que dependen las Hermanas de la Caridad de Cuba los relevantes servicios que se dejan enunciados.=<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Real Orden lo traslado a V.S. para su <\/em><em>conocimiento<\/em><em>, para que el Director del Noviciado lo tenga tambi\u00e9n por su conducto de lo resuelto y puedan tambi\u00e9n evacuar el informe de lo que se trata.= lo que de Real Orden comunico por el Sr. Ministro de Ultramar traslado a V.P. para los efectos que se indican.= El Secretario Interino. = Fernando Viela. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Otra Real Orden del 9 de marzo del mismo a\u00f1o dice que la publicidad y notoriedad de los servicios humanitarios prestados en el Hospital Militar de La Habana por las Hermanas con motivo de la Guerra de Santo Domingo hacen innecesaria la formaci\u00f3n del expediente prevenido por regla general para poder conceder el ingreso en la Orden Civil de Beneficencia a la Superiora de dicho Instituto en aquella Comunidad, Sor Robustiana Jim\u00e9nez&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Por haber sido esta Hermana la primera entre las espa\u00f1olas y acaso primera entre todas las del mundo, en haber merecido tan se\u00f1alada honra, que no era s\u00f3lo de ella, sino de toda su Comunidad, y de todo en Instituto, quiero insertar otra Real Orden, en la que hallamos en informe del Director P. Sanz y la acci\u00f3n de gracias de S.M. la Reina Isabel a las Hijas de la Caridad. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u00abMinisterio de Ultramar:= El Sr. Ministro de Guerra dijo al de Ultramar, en 10 de abril \u00faltimo lo que sigue: Con esta fecha digo al Capit\u00e1n General de la Isla de Cuba lo que sigue: = Por consecuencia de los resuelto en la R.O. de 28 de Diciembre \u00faltimo, de que se di\u00f3 a V.S. conocimiento, hab\u00eda inconveniente en que se otorgase la Cruz de Beneficencia a su Superiora de las Hijas de la Caridad de esa Isla, Sor Robustiana Jim\u00e9nez en recompensa de los relevantes servicios que V.E. hizo m\u00e9rito en carta, n\u00ba 2027, de 14 de febrero de 1865 y si por parte de la Instituci\u00f3n del Real Noviciado le ofrecer\u00eda su aceptaci\u00f3n, expuso aquel Departamento a \u00e9ste de Guerra en R.O. de 4 de febrero pr\u00f3ximo pasado, que para proponer a S.M. la concesi\u00f3n de dicha gracia esperaba \u00fanicamente se le comunicase que la interesada podr\u00eda aceptarla sin contravenir a las Reglas de Su Instituto.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Director General del Real Noviciado, a quien se di\u00f3 tambi\u00e9n de conocimiento de esta resoluci\u00f3n ha contestado en 1\u00ba de marzo \u00faltimo por conducto del Ministerio de Ultramar, que tanto por s\u00ed como en nombre de las Hijas de la Caridad con su Superiora del Hospital Militar de la Habana no pueden menos de estimar y agradecer de la manera m\u00e1s expresiva la alta distinci\u00f3n que se desea conceder a Sor Robustiana Jim\u00e9nez, distinci\u00f3n tan honor\u00edfica con que se considerar\u00eda muy favorecida en Espa\u00f1a la Instituci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal en uni\u00f3n de sus m\u00e1s dignas Hijas por el celo y caridad cristiana que han desplegado en beneficio de la humanidad por espacio de muchos a\u00f1os, pero estos servicios importantes que, si merecen ser estimados, llevan la recompensa en s\u00ed mismos y la han de recibir de la mano de Aquel por qui\u00e9n esperamos la eterna felicidad, no necesitan ninguna otra recompensa: que adem\u00e1s pudiera ser motivo de aspiraciones menos puras en el mundo, que las que deben las personas dedicadas al bien de sus semejantes y que cifran todas sus glorias en el servicio de los pobres, bajo cuyo concepto considera inaceptables la Cruz de Orden de Beneficencia.=<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su vista, la Reina -q.D.g.- se ha servido resolver lo haga saber a V.E. para satisfacci\u00f3n de las Hijas de la Caridad de las Islas, que prestaron tan excelentes servicios\u00a0 conocidos por V.E., al contar aquella recompensa que S.M. se hubiera dignando otorgar como una prueba ostensible de lo muy apreciable que ha sido el infatigable celo, que han tenido ocasi\u00f3n de demostrar en las extraordinarias circunstancias, por las que ha atravesado el Ej\u00e9rcito, en cuyo nombre y en de S.M. les dar\u00e1 V.E. las gracias por su comportamiento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Real Orden lo traslado a V.E. para conocimiento del Director General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, a\u00f1adi\u00e9ndoles, que respetando como es justo, su autorizada opini\u00f3n este Ministerio ha desistido del apoyo que hab\u00eda prestado a los deseos de las Autoridades de Cuba fundados en que en el Ejercito de Oriente y por causas an\u00e1logas, si que hab\u00edan admitido semejante distinci\u00f3n, a cuyo otorgamiento, no obstante, no quiso proceder sin contar conque su aceptaci\u00f3n no ofrec\u00eda inconvenientes a tan respetable como humanitaria Instituci\u00f3n.=<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo que de Real Orden comunicada por el Sr. Ministro de Ultramar traslado a V. para su conocimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 4 de mayo de 1866<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Subsecretario Interino: Fernando Viela.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sr. Director de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6.- <em>Hospital de Sangre en Mindanao. Filipinas.<\/em> Por Real Orden de Julio de 1871 se pregunta al Director de las Hijas de la Caridad, si es posible enviar a Filipinas diez Hermanas para la asistencia de los enfermos de los hospitales militares de Cataboto y Zamboanga, que no se llegaron a fundar de una manera permanente.<\/p>\n<p>En 1876, el General Malcampo organiz\u00f3 una expedici\u00f3n al Archipi\u00e9lago Jolo para contener las demas\u00edas de aquellos moros y someterlos definitivamente. No pod\u00edan faltar las Hermanas en empresa tan importante para la religi\u00f3n y para la patria y a la primer a insinuaci\u00f3n del General se ofrecieron voluntariamente seis Hermanas, marchando a la cabeza Sor Catalina Carreras Asistenta de la Madre Vicevisitadora. Fu\u00e9 tambi\u00e9n el misionero P. Gonz\u00e1lez, ex-Rector del Seminario de Jaro. Llegados a Zamboanga, Capital de Mindanao, habilitaron las Hermanas el Hospital de Sangre, pero no contentas con cuidar en \u00e9l con caridad y cari\u00f1o de madres a los pobres soldados heridos, quisieron seguir a la tropa hasta el campo de batalla, m\u00e1s el prudente General se lo impidi\u00f3, pues era muy expuesto internarse\u00a0 en aquellos campos abruptos llenos de emboscadas y sorpresas. Despu\u00e9s de algunos meses de sangrientos combates se consigui\u00f3 pacificar aquellas Islas.<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz, la Superiora, no s\u00f3lo se neg\u00f3 a recibir del Gobierno retribuci\u00f3n por los servicios abnegados de las Hermanas, sino que ella misma, desde el Colegio de la Concordia prove\u00edalas de cuanto necesitaban y hasta para los soldados del Hospital enviaba por su cuenta algunas provisiones. Conducta tan patri\u00f3tica y tan desinteresada hizo subir de punto las simpatiza de Manila para con las Hijas de la Caridad, quienes fueron clamorosamente recibidas y vitoreadas a su vuelta de la expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7.- <em>Guerra Civil de 1872.<\/em> Casi todos los establecimientos ben\u00e9ficos de las Hijas de la Caridad, ten\u00edan en las Provincias del Norte campo principal de nuestras guerras fratricidas quedaron a disposici\u00f3n de los Ej\u00e9rcitos de la Naci\u00f3n para recibir en ellos a cuantos lo necesitaban. No pod\u00edan mira si eran de \u00e9ste o del otro bando, sino como el buen samaritano curar las llagas de todos los pobres soldados heridos: y as\u00ed lo hicieron con unos y con otros. Todas sus casas all\u00ed se convirtieron en Hospitales de Sangre.<\/p>\n<p>\u00abEl estampido del ca\u00f1\u00f3n, el fragor de la fusiler\u00eda y el estallar de la metralla sacaron de Elgoibar a las Hijas de la Caridad de San Vicente de sus cuotidianas labores de ense\u00f1anza. Con intrepidez guerrera vol\u00f3 Sor Juana Aguirre a los campos de combate, y sin miedo a los fuegos, ni a las balas, que muchas veces agujerearon la blanca toca, recogi\u00f3 innumerables heridos para curarlos en su casa.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos liberales y carlistas debieron a ella sus vidas. Adue\u00f1ados los primeros de la Ciudad de Elgoibar consumaron los m\u00e1s atroces atentados. La santa Madre padeci\u00f3 no pocas vejaciones, pero su ardiente caridad era su argumento irrefragable del favor prestado a los vencidos. De estos, a unos facilit\u00f3 la hu\u00edda al amar de las sombras de la noche, a otros disfraz\u00f3 de trajineros y viandantes, a \u00e9ste hizo pasar por soldado de las filas victoriosas, y al mismo General Liz\u00e1rraga, Caudillo de las huestes de D. Carlos, salv\u00f3 de una menara segura, ocult\u00e1ndole bajo el entarimado de la c\u00e1tedra en que daba clase el Capell\u00e1n del Colegio\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Colegio de Murgu\u00eda qued\u00f3 convertido en Hospital de Sangre por la intr\u00e9pida Sor Juana Lasuen. Sus bastos conocimientos de enfermer\u00eda la colocaron a la cabecera de los heridos, cur\u00e1ndolos, asistiendo a los moribundos y consolando a tantos y tantos infelices de aquella guerra fraticida. No vacila, dice la historia, en suspender su obra de educaci\u00f3n a costa de tantos sudores y muda las clases en salas de dolor a fin de aumentar el espacio para las v\u00edctimas. Amenazaron que bombardear\u00edan el edifico, mas Dios la ilumina y ofreciendo de acuerdo con Sor Venancia su casa a los ej\u00e9rcitos, manda izar la bandera de color rojo y todos la respetan como hospital de sangre\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Esta Sor Juana Lasuen fu\u00e9 una tierna madre para los soldados. Estando en el Hospital C\u00edvico-Militar de Aranjuez y siendo a\u00fan novicia mostraba ya arrestos de veterana.<\/p>\n<p>Dos cientos soldados enfermos, dice su bi\u00f3grafo, ingresaron un d\u00eda en el hospital, sin recurso ninguno con que poder atenderlos ni siquiera para lo m\u00e1s indispensable. Sor Juana no se acobarda, habla con su superiora\u00a0 y se dirigen ambas inmediatamente a Madrid. Penetra en el Real Palacio y piden audiencia a la Reina, quien al enterarse que son las Hermanas de Aranjuez las que solicitan la entrada ordena que las introduzcan a su presencia. Una escena sublime sigue a los primeros saludos, y al saber la excelsa dama el motivo de su venida, es decir, la precaria situaci\u00f3n de los soldados llamando a su Administrador le dice: \u00abAbrid esos cajones y traedme billetes\u00bb. El Administrador cumple las \u00f3rdenes de la Soberana. \u00abM\u00e1s, a\u00f1ade \u00e9sta repetidas veces y es obedecida puntualmente. Rebosando de alegr\u00eda volvieron las Hermanas a Aranjuez con buena suma destinada a los pobres enfermos\u00bb[iv],<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8.- <em>Informe sobre los Hospitales Militares de Cuba en 1876.<\/em> \u00abInspecci\u00f3n de Sanidad de la Isla de Cuba.= Excmo. Sr. = En cumplimiento de la orden superior de V.E., fecha 13 de Junio pr\u00f3ximo pasado, en que me pide conforme respecto a que se establezcan en algunos Hospitales Militares de importancia, como los de Villa-Clara, Puerto Pr\u00edncipe y Matanzas, secciones proporcionadas de Hermanas de la Caridad para la asistencia de los enfermos y tambi\u00e9n que manifieste el n\u00famero de Hermanas que faltan en los hospitales de esta plaza y de Cuba para el completo de su dotaci\u00f3n, tengo el honor de informar a V.E. que, habiendo consultado sobre el particular con los directores de los Hospitales Militares, a los que V.E., se refieren su citada superior comunicaci\u00f3n, todos ellos est\u00e1n contestes en reconocer los util\u00edsimos servicios que dicha Instituci\u00f3n presta a los enfermos, al buen orden, limpieza y moralidad que existe en los establecimientos encomendados al cuidado de estas Se\u00f1oras, y como consecuencia de tan ventajosa opini\u00f3n piden que se aumente su n\u00famero en los hospitales donde existen en la actualidad y que se creen las secciones correspondientes en los que no disfrutan de los servicios de tan ben\u00e9fico Instituto. El Director del Hospital de San Ambrosio reclama nueve, que faltan para el completo de su dotaci\u00f3n, el de Santiago de Cuba pide seis m\u00e1s de las que tiene, dos para el completo de su dotaci\u00f3n y cuatro m\u00e1s como aumento que juzga necesario para el mejor servicio. El de Villa Clara calcula en doce en n\u00famero de Hermanas necesarias para aquel hospital y el de Matanzas cree que ocho ser\u00e1n suficientes para las atenciones del mismo. El Director del Hospital Militar de Puerto Pr\u00edncipe\u00a0 expres\u00e1ndose del mismo modo favorable respecto a la utilidad que reportar\u00edan a dicho establecimiento la creaci\u00f3n de una secci\u00f3n compuesta de diez Hermanas manifiesta al mismo tiempo la dificultad de establecerlas all\u00ed por carecer aquel Hospital de Capilla, habitaciones y dependencias que las mencionadas Se\u00f1oras necesitan para su vida privada y religiosa.<\/p>\n<p>En consecuencia, resulta de los datos que acabo de consignar que es necesario un aumento de cuarenta y cinco Hermanas de la Caridad para poner el completo la dotaci\u00f3n de los Hospitales Militares de San Ambrosio y de Santiago de Cuba y para destinar secciones proporcionadas a los de Santa Clara, Matanzas y Puerto Pr\u00edncipe. Pero como siempre debe contarse con cierto n\u00famero de bajas durante el primer a\u00f1o de arribo, considero necesario que vengan de la Pen\u00ednsula, por cuenta del ramo de Guerra hasta el n\u00famero de cincuenta, con destino a los hospitales arriba expresados, teniendo la hora de informar a V.E. de conformidad con lo manifestado por Directores de Hospitales Militares de referencias respecto al n\u00famero y utilidad de los servicios de las Hermanas de la Caridad en dichos hospitales; y que se digne V.E., acordar lo necesario para que en Hospital de Puerto Pr\u00edncipe se hagan las obras para habilitar habitaci\u00f3n y capilla para el alojamiento y servicio espiritual de dichas Hermanas.<\/p>\n<p>Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Habana 8 de agosto de 1876.<\/p>\n<p>Excmo. Sr., Director, subinspector. Juan Bernal<\/p>\n<p>Excmo. Sr. Capit\u00e1n General.<\/p>\n<p>En conformidad con el anterior informe se mandaba por Real Orden de 21 se septiembre de 1876 enviar a Hospitales Militares de Cuba las cincuenta Hijas de la Caridad pedidas. Pero esto no se verific\u00f3 hasta m\u00e1s tarde cuando de nuevo sobrevino la guerra civil en la Isla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXVIII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sumario:<\/em> <em>1.- Hospitales Militares en Cuba. 2.- El Bloqueo de la Isla. 3.-Santiago de Cuba. 4.- Bombardeo de San Juan de Puerto Rico. 4.- Hospital Militar de Ponce. 6.- Invasi\u00f3n de Juana D\u00edaz. Puerto Rico. Peligrosa situaci\u00f3n de las Hermanas<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.-<em> Guerras Coloniales. Hospitales Militares en Cuba.<\/em> La guerra oblig\u00f3 a ensanchar los Hospitales Militares, ya existentes en Cuba y a establecer otros nuevos. En 1895, se fundaron con Hijas de la Caridad los dos Santi Spiritus y Santa Clara. En 1896, los de San Juan de los Remedios, de Matanzas y Cienfuegos. En 1897, los de Santiago de las Vegas, Ciego de \u00c1vila y el de Madera de la Habana. Todos duraron hasta la conclusi\u00f3n de la Guerra a fines de 1898.<\/p>\n<p>\u00abHoy que Cuba est\u00e1 castigada por el azote de la guerra -dice una cr\u00f3nica de entonces- la Hermana de la Caridad ha venido a cumplir su misi\u00f3n. La tenemos en los Hospitales corriendo con todo lo que a la administraci\u00f3n concierne en la asistencia de los enfermos. Ellas velan cuidadosamente porque, del Jefe al soldado, todos est\u00e1n atendidos. Ellas atienden a todos con su m\u00e1gica influencia. Con su humilde palabra consuelan a los unos y a los otros. Les sirven en este destierro cual si fueran las madres que les lactaron. Durante la noche ejercen una exquisita vigilancia. Alimentos, medicinas, todo lo suministran por sus manos con arreglo a la prescripci\u00f3n facultativa y a cada rato se las ve sentadas a la cabecera de un moribundo habl\u00e1ndole de la vida eterna, consol\u00e1ndole en sus dolores, infundi\u00e9ndole aliento, y por fin, cuando el alma del que deja de existir abandona la envoltura humana, sus labios rezan una plegaria, pidiendo a Dios la gloria para el pecador, que abandona el mundo de los mortales.<\/p>\n<p>\u00abEn el Hospital Militar de Santa Clara tenemos Hermanas de la Caridad. Testigos son los innumerables enfermos que de continuo entran y salen, que pueden justificar los inmensos beneficios, que les reportan esta Instituci\u00f3n, digna de todo encomio. No hay m\u00e1s que entrar en dicho establecimiento para apreciar todo su valor.<\/p>\n<p>\u00abHoy existen dos Hermanas a la puerta de la muerte por haber contra\u00eddo graves enfermedades en el cumplimiento de su deber: Ayer falleci\u00f3 otra, Sor Mar\u00eda Cinea, v\u00edctima de la fiebre amarilla.<\/p>\n<p>\u00abLa muerte se cierne en derredor de estos \u00e1ngeles de la humanidad y con su constante guada\u00f1a ha segado una existencia preciosa y amenaza cortar el hilo de la vida de las virtuosas Hermanas, Sor Aureliana Curr\u00e1s y Sor Eulalia Lazuena&#8230;[iv]\u00bb.<\/p>\n<p>Tal era la vida de las Hijas de la Caridad en aquellos Hospitales: un poema de heroicos sufrimientos en campos de desolaci\u00f3n y de muerte. Las rotura de hostilidades con los Estados Unidos fue el m\u00e1s desastroso acontecimiento nacional. El Clar\u00edn de la guerra reson\u00f3 en muchos campos a la vez, y las Hermanas hubieron de acudir en tropel a Cuba, a Puerto Rico y a Filipinas, a los hospitales de sangre de la Pen\u00ednsula, a donde que se percib\u00eda el grito del dolor y todas se alistaron voluntarias al servicio de Espa\u00f1a y de sus valientes, cuanto infortunados hijos.<\/p>\n<p>Escrita qued\u00f3 entonces una de las p\u00e1ginas m\u00e1s gloriosas, no s\u00f3lo de sus anales sino de los de la Iglesia y de la Patria. Vamos a recorrer algunos fragmentos de aquella epopeya.<\/p>\n<p>\u00abLa situaci\u00f3n apurad\u00edsima que atravesamos, dec\u00eda la Visitador Sor Jovellar, en su Circular de marzo de 1896, nos exige a todas hacer alg\u00fan sacrificio en beneficio de nuestros hermanos, que exponen sus vidas en defensa de nuestra amada Patria&#8230; Conozco la ansiedad conque todas Vds. quieren ser las elegidas para ir a Cuba a ejercer este acto caritativo\u00bb.<\/p>\n<p>Ya al partir la primera expedici\u00f3n de veinte Hermanas con los primeros Batallones se hab\u00eda presentado la muy digna visitadora\u00a0 Sor Jovellar al Ministro de la Guerra para decirle: Excelencia, si tiene necesidad de m\u00e1s Hermanas, pida V.E. que todas estamos dispuestas a ir a la guerra\u00bb, palabras dignas del bronce o del m\u00e1rmol. No en vano corr\u00eda por sus venas sangre militar, como hermana que era del difunto General Jovellar, Capit\u00e1n General de Cuba y Ministro de la Guerra que hab\u00eda sido.<\/p>\n<p>Pronto una expedici\u00f3n de sesenta Hermanas sale para all\u00e1 en los barcos abarrotados de soldados. Se han ofrecido para cuidar de los heridos en el campo de batalla y el Ministro de Guerra ordena qu marchen con sus batallones al campo, a donde parten animadas, en medio de los gritos de dolor dsew los moribundos y el silbar de las balas y el estampido\u00a0 de los ca\u00f1ones, y \u00abalgunas -dice la cr\u00f3nica- estaban desconsoladas por tener que quedarse entre las paredes del Hospital\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Los hospitales entre tanto estaban abarrotado, no ya de heridos cuanto de infelices v\u00edctimas de la fiebre y el v\u00f3mito, de la viruela y de aquel clima de fuego.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario verlo y tocarlo, -escribe un herido grave al salir del hospital- para apreciar con conocimiento de causa y con toda su extensi\u00f3n el inapreciable servicio realizado por esos \u00e1ngeles de la Caridad en este pa\u00eds, en este clima, donde la atm\u00f3sfera en las presentes circunstancias asfixia y emponzo\u00f1a &#8230; En los inmensos hospitales militares criados en plena guerra se ven cosas al parecer incompatibles: el mayor orden en medio del amontonamiento de los enfermos; la buena administraci\u00f3n en medio de tantas entradas y salidas de tantas idas y venidas, de todo lo cual somos testigos diarios. Por consiguiente, las madres de nuestros soldados pacientes, esas madres que lloran con l\u00e1grimas amargas la ausencia de los hijos queridos del alma; esas madres que creen ver en visi\u00f3n a sus hijos en manos mercenarias pueden dar tregua a su tristeza y hallar calmante a su cruel dolor pensando que aqu\u00ed en el pa\u00eds tropical hay quien las reemplaza a la cabecera de sus hijos. Aqu\u00ed, en el pa\u00eds de las fiebres hay quien vela d\u00eda y noche junto a los enfermos; aqu\u00ed en el pa\u00eds de las epopeyas sangrientas hay quien se sacrifica con gusto, disputando palmo a palmo la presa reclamada por la muerte. Que las madres de nuestros veteranos soldados, que Espa\u00f1a entera bendigo a las heroicas Hijas de San Vicente. Bendigan el nombre de Sor Teresa Mora, y as\u00ed reconoceremos, aunque sea muy pobremente los numerosos merecimientos que\u00a0 as\u00ed de la Religi\u00f3n como de la Patria han ganado las simp\u00e1ticas Hero\u00ednas..,[iv].<\/p>\n<p>Nada mejor para comprender el esfuerzo sobrehumano de aquellas pobres Hermanas como las estad\u00edstica que de aquellos Hospitales nos da Sor Teresa Mora.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed en La Habana, dice, tenemos nosotras: Alfonso XIII con 2.000 enfermos; Beneficencia, con 2000; Madera, cuartel, con 700, hay seis hermanas; Regal con 3000, hay 10 Hermanas; Matanzas con 500, hay seis Hermanas.<\/p>\n<p>Los de afuera son: Santiago de las Vegas con 9oo enfermos, hay siete hermanas; Cienfuegos con 500, hay seis Hermanas; Remedios con 600 hay ocho hermanas; Santa Clara, con 600 hay diez Hermanas; Santi Spiritus con 400, hay nueve Hermanas; Hospital de Santiago de Cuba creo tiene 1200, hay veinticinco Hermanas. Adem\u00e1s tenemos enfermer\u00edas agregadas a los Hospitales de Bejucal y de Guanabacoa&#8230;\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Citado queda el nombre de la entonces Vicevisitadora de Cuba, aquella mujer, \u00e1ngel de paz en medio de la guerra, Sor Teresa Mora: \u00abNo contenta, dice una relaci\u00f3n, con hacer viajes muy largos y penosos para acompa\u00f1ar a las Hermanas a la fundaci\u00f3n de las casas de Santi Spiritus, Santa Clara, Remedios y Cienfuegos, visita luego todos los establecimientos para activar la organizaci\u00f3n conveniente y para procurar socorros espirituales a las Hermanas. Ha visitado dos o tres veces las localidades m\u00e1s distantes, volviendo siempre sana y salva, no son haber sentido el silbar de las balas, el olor de los cad\u00e1veres y el resplandor de las llamas de las ricas haciendas, encendidas por los insurrectos.<\/p>\n<p>\u00abY como si no fuera suficiente el campo a su caridad los cinco Hospitales Militares de la Habana con su diez mil enfermos o heridos, gestiona del Gobierno nuevo hospital militar para dos mil enfermos, en un gran edificio pegado a la casa central den ejerce el cargo de Supriora. All\u00ed es donde ella da curso a su ardoroso celo todo el tiempo que el dejan libres sus m\u00faltiples ocupaciones. Con tal fin abre una puerta entre el nuevo hospital y el fondo de su casa y reparte sus solicitudes entre ambas comunidades.<\/p>\n<p>\u00abPor causa de estos servicios y de sus frecuentes visitas a los otros Hospitales de dentro y de fuera de la Habana sobre todo por sus viajes a Santiago de Cuba y a otros puntos lejanos, que se necesitan cuatro o cinco d\u00edas, ya por mar ya por tierra, el nombre de su actividad y de su celo ha crecido hasta tal punto de haberle tributado elogios espont\u00e1neos los Peri\u00f3dicos de la Isla y de la Pen\u00ednsula&#8230;\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Pues bien, esta mujer fuerte hasta el erotismo ten\u00eda el corazo de la m\u00e1s tierna madre. He aqu\u00ed una de sus cartas \u00edntimas y efusivas: \u00abHemos tenido enfermer\u00eda de tres mil enfermos, como suced\u00eda en Regla, de donde sal\u00ed un d\u00eda muy conmovida del espect\u00e1culo que ofrec\u00eda ver cientos de enfermos tirados, con cuatro d\u00edas de hospital y de no haber bebido ni agua. \u00a1Pobres miembros de Jesucristo!. Me entr\u00f3 tal pena y sentimiento que tuve que esconderme y hartarme de llorar para desahogarme. Y lo que me ha pasado a mi, ha pasado a las pobres Hermanas, a la vista de tan triste espect\u00e1culo\u00bb[iv]. El ejemplo de Sor Teresa Mora fue imitado por todas las dem\u00e1s Hermanas, muchas de ellas v\u00edctimas del cumplimiento del deber.<\/p>\n<p>En la imposibilidad de dar a conocer a todas, \u00bfc\u00f3mo callar a Sor Bernarda Lacabe, en Santiago de Cuba, a Sor Juana Garaicoechea en Santi Spiritus; A Sor Dominica Eizmendi en Santa Clara; a Sor Ignacia Batles en Remedios; a sor Demetria Ochoa en Cienfuegos; y a la primera de todas Sor Clara Larrinaga, en el Alfonso XIII de la Habana?. Estas hero\u00ednas dignas de nombre inmortal, arrancaron a la muerte y devolvieron a las madres espa\u00f1olas miles de sus hijos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>El bloqueo. <\/em>La resistencia f\u00edsica y moral en que se vieron puestas las Hijas de la Caridad, durante el bloqueo de aquella guerra infausta, es algo que supera el hero\u00edsmo puramente humano. La superiora del Manicomio de Cuba se desahoga escribiendo a la Madre General con estas palabras: \u00abLas tres plagas que tanto tem\u00edamos al fin han ca\u00eddo sobre nosotras: la guerra, la peste y el hambre&#8230; Excepto tres Hermanas, todas las dem\u00e1s han ca\u00eddo enfermas. Respeto a nuestros pobres enfermos ya no pueden resistir por estar mal alimentados, pues no les podemos dar sino un poco de arroz cocido con agua&#8230; as\u00ed es que se muere una multitud considerable. No tenemos vestidos con que cubrirlos. La Visitadora nos envi\u00f3 algunas piezas de tela blanca y de color para vestirlos y pasar as\u00ed mientras Dios quiera&#8230;\u00bb[iv].<\/p>\n<p>El mayor tormento de las pobres Hermanas era ver morir a aquellos infelices a centenares sin poderlos socorrer. \u00abCuando el hambre se comenz\u00f3 a sentir en La Habana, escribe en su diario Sor Eduviges Laquida\u00edn, empezamos tambi\u00e9n a pensar menos en el bombardeo, pues ya las conversaciones y noticias eran de distinta clase. Nuestra puerta abundaba de pobres extenuados, de mujeres que casi no pod\u00edan andar, de chicos que buscaban algo de comer. No desped\u00edamos a nadie sin dar alguna cosa y dentro de la casa se volvieron a abrir las escuelas de las ni\u00f1as pobres, alimentando a unas trescientas, que quiz\u00e1 no ten\u00edan otra cosa. De mucho consuelo nos era, y m\u00e1s cuando asist\u00edan a la misa con puntualidad, a\u00fan sin abrir las clases&#8230;<\/p>\n<p>\u00abNo crea Vd, mi respetable Madre, que esta miseria no ha sido nada m\u00e1s que de estos meses. Casi un a\u00f1o hace que para algunos establecimientos empez\u00f3 el bloqueo, pues la miseria, que ha sido general durante el sitio, ven\u00eda siendo particular, pudi\u00e9ndose se\u00f1alarse con especialidad el manicomio, que ha tenido una baja de quinientos pobres poco m\u00e1s o menos&#8230;<\/p>\n<p>\u00abTodav\u00eda no se habla sino de desgracias, de enfermedades en abundancia, en una palabra de tantas calamidades que naturalmente exclama uno: mejor es morir\u00bb[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>Santiago de Cuba.<\/em> Nombre es este evocador de una de las m\u00e1s grandes tragedias de nuestra historia patria. No pod\u00edan faltar all\u00ed las Hijas de la Caridad. Pocas p\u00e1ginas pueden leerse m\u00e1s hom\u00e9ricas que el diario del bloqueo escrito por una de las Hermanas. Grandemente sublime es la relaci\u00f3n que desde el hospital de aquella ciudad env\u00eda Sor Luc\u00eda Sosa a Sor Francisca Sanz, Superiora de la Inclusa de Madrid. Citemos algunos p\u00e1rrafos:<em>\u00abEstamos sitiadas por mar y tierra y se muere de hambre toda la gente. A nosotras no nos falta un poco de arroz, garbanzos y unas cajas de sardinas&#8230; Nos sentimos tan d\u00e9biles que no tenemos fuerza para resistir los sustos de los bombardeos, que como Vd. sabr\u00e1 han sido nueve o diez. El d\u00eda seis &#8211;<\/em>junio 1898- <em>fue terrible. Principi\u00f3 a las ocho de la ma\u00f1ana y acabaron a las doce del d\u00eda. No se pod\u00edan contar los ca\u00f1onazos en las primeras horas y s\u00f3lo cuando estaba m\u00e1s calmado se vio que tiraban a diez ca\u00f1onazos por minutos. Por el patio y cocinas de este establecimiento pasaron tres enormes granadas haciendo un ruido que aterrorizaba&#8230; No puede Vd. figurarse las ganas que tengo de comer un pedacito de pan. S\u00f3lo tenemos el eucar\u00edstico y bendito se Dios que todav\u00eda no nos ha faltado&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00eda 1\u00ba de Julio. Desde esta ma\u00f1ana a las siete no se oye mas que el fuego nutrido fusiler\u00eda, y a hora, que son las cinco de la tarde, no cesa a\u00fan el fuego&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00eda cinco. En los d\u00edas pasados no le escrib\u00ed, porque cada d\u00eda han ido poni\u00e9ndose las cosas de mal en peor. Ayer me encontraba como Jes\u00fas en el Huerto de los Olivos, tan triste que cog\u00ed la pluma para escribir y no sab\u00eda ya que decirle, y \u00bfsabe Vd. por qu\u00e9 era mi tristeza? Porque como hoy van a bombardear la ciudad por mar y por tierra dispusieron el Sr. Arzobispo y el P. Mart\u00ednez Antol\u00edn, que sali\u00e9semos de la Ciudad para salvar la vida. Se hab\u00edan dado de alta a todos los enfermos, pero quedaban postrados en la cama sin poder salir m\u00e1s de ciento y el pensamiento de que dejar\u00edamos a esos desgraciados sin nuestro cuidado, me hac\u00eda morir de pena. Me parec\u00eda que ya no era Hija de la Caridad. M\u00e1s nuestro Santo Padre, a qui\u00e9n le ped\u00ed con toda mi alma que no permitiera dej\u00e1ramos abandonados a su promoci\u00f3n m\u00e1s querida, parece que me oy\u00f3 y en la tarde, cuando esper\u00e1bamos se nos indicara el lugar a d\u00f3nde deb\u00edamos ir, se nos presentaron dos de nuestros Padres a decirnos que se hab\u00eda pensado que era mejor nos qued\u00e1ramos con nuestros pobres. Cual fue mi contento al oir esto, s\u00f3lo Dios, que penetra hasta el fondo de nuestros corazones, puede saberlo. Ay\u00fademe Vd. a dar gracias a nuestro Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abDentro de pocas horas principia el bombardeo y en esta casa no ha quedado ni Capell\u00e1n, ni Presidente, ni Administrador, ni M\u00e9dico, ni Platicante y hasta la mayor parte de los empleados se han ido deseando salvar sus vidas. Ahora s\u00ed que me considero Hija de la Caridad de San Vicente. A Dios sean dadas las gracias. Si no muriere hoy le acabar\u00e9 de contar lo que ocurra en este terrible d\u00eda en que no se ve por todas partes sino soldados, fusiles y todo lo que puede hacer estremecer de espanto. Las Hermanas de la Beneficencia han salido fuera de la poblaci\u00f3n para salvar a las ni\u00f1as. S\u00f3lo Sor Justa y Sor Isabel han quedado en el Hospital Militar, donde tienen tanto trabajo las pobres Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00eda 6.- A\u00fan vivimos, querida Sor Francisca. Parece que nuestro Se\u00f1or quer\u00eda probarnos. Ayer por la ma\u00f1ana vino el P. Mart\u00ednez a celebrar para darnos la Sagrada Comuni\u00f3n y quitar el Sant\u00edsimo Sacramento. Despu\u00e9s de la misa nos habl\u00f3 sobre el acto tan agradable a Dios que hac\u00edamos las Hijas de San Vicente, qued\u00e1ndonos en la ciudad expuestas a perecer todas por permanecer firmes en la misi\u00f3n de caridad&#8230; Por fin de la hora y&#8230; un silencio profundo reina en todas las partes. Da el cuarto, da la media y el mismo silencio. Entonces me voy a preguntar a la porter\u00eda que novedad hab\u00eda y me dicen que parec\u00eda que las Naciones extranjeras hab\u00edan tomado parte y ya no hab\u00eda bombardeo&#8230; La poblaci\u00f3n entera hab\u00eda salido de la ciudad. Calculan una 30.000 almas las que han salido&#8230; <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00eda 7.- Todav\u00eda todo est\u00e1 en calma. De un d\u00eda para otro se va aplazando el combate. Se dice que ser\u00e1 el d\u00eda nueve. Esta tarde tuve que salir y la impresi\u00f3n que me hizo la vista de la ciudad fue trist\u00edsima. No parec\u00eda sino un gran cementerio. Todas las puertas y ventanas cerradas, sin que se vea por la calle m\u00e1s que uno que otro militar y muchos perros muertos de hambre, que lloran a las puertas de sus amos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abCuando regresamos a este Hospital, encontramos tres hombres vestidos de paisanos sentados en una esquina de la calle, los cuales al vernos se pusieron de pie nos saludaron y nos miraban de arriba abajo, como no creyendo lo que ve\u00edan. Hasta que por fin uno de ellos me pregunt\u00f3: Hermanas \u00bfNo ten\u00e9is miedo a estar en Cuba? Yo le contest\u00e9,<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Se\u00f1or, las Hijas de la Caridad no tiene miedo a las balas cuando est\u00e1n cuidando de sus pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Oh! y esta es la verdad, me contestaron, que Dios os asista Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00eda 11.- Ayer a las cinco empez\u00f3 el fuego que dur\u00f3 hasta las siete. La noche ha sido tranquila y hoy ha amenazado de nuevo. A la tarde le dir\u00e9 como hemos pasado el d\u00eda&#8230; Hasta la una ha durado el fuego. Hoy ha sido una especie de bombardeo. Ha hecho mucho da\u00f1o a la ciudad. Desgracias personales creo que ninguna, porque las casas est\u00e1n vac\u00edas. Aqu\u00ed en el jard\u00edn cay\u00f3 un pedazo de granada, en la roper\u00eda otro, pero todav\u00eda no nos ha tocado ninguna.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00eda 12.- Me siento tan triste y d\u00e9bil, que si esto dura mucho, creo que no llegar\u00e9 a ver el fin de la guerra. Hoy no ha habido fuego, han estado en parlamento. Estamos rodeados de enemigos por todas partes&#8230; Dicen que ma\u00f1ana reducir\u00e1n a cenizas la ciudad. Es una agon\u00eda tan terrible en la que vivimos, que ya no hay fuerzas para vivir, y ella nos recuerda a con frecuencia la de Jes\u00fas en el Huerto de los Olivos. Adem\u00e1s los alimentos tan escasos y caros que no se pueden comprar. No se el tiempo que no comemos carne, ni pan, no bebemos un poquito de caldo&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Adi\u00f3s, Sor Francisca, p\u00eddale a nuestro Se\u00f1or nos conceda la gracia de poder seguir cuidando a nuestros pobrecitos de Cuba\u00bb<\/em>[iv].<\/p>\n<p>\u00a1Que temple de alma el de estas mujeres as\u00ed transformadas por los rayos de la divina caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.-<em>Bombardeo de San Juan de Puerto Rico. <\/em>En mayo de 1898 la escuadra de Estados Unidos bombarde\u00f3 cruelmente la Ciudad de San Juany, en aquel terrible bombardeo toc\u00f3 una parte considerable de las casas de las Hermanas, pero se vino de una manera clara\u00a0 la providencia divina sobre ellas. Cinco de los establecimientos se hallaban con vistas al mar y tocando a las bater\u00edas, sobre que el enemigo hac\u00eda fuego, a saber: Beneficencia, Hospital Militar, Asilo Municipal, Colegio de San Ildefonso y Casa escuela de P\u00e1rvulos.<\/p>\n<p>En el Hospital Militar una de las bombas derrib\u00f3 el techo de la Capilla donde las Hermanas se halaban en oraci\u00f3n y a pesar de haber quedaron envueltas entre los escombros no recibieron lesi\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Los horrores del bombardeo en la Beneficencia no son para descrito. Todas las bater\u00edas parec\u00eda que disparan sobre aquel inmenso Asilo de cerca de mil almas: ni\u00f1os, ancianos y locos. Un diluvio de metralla ca\u00eda sobre \u00e9l. A la gente tranquila se les hizo buscar refugio en los subterr\u00e1neos, pro \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda dominar aquellas ochenta infelices locas empe\u00f1adas en ver aquellos fen\u00f3menos celestiales?. All\u00ed se vio patente las Providencia divina sobre las Hermanas. A Sor Florencia un proyectil le pas\u00f3 tocando la cara sin que hiciera el menor da\u00f1o siendo as\u00ed que dej\u00f3 hecho a\u00f1icos cuento encontr\u00f3 a su paso.<\/p>\n<p>En el Asilo Municipal con m\u00e1s de 300 acogidos, la protecci\u00f3n de San Vicente fue marcad\u00edsima. Todos los ancianos de uno y otro sexo con las Hermanas estaban en la capilla del establecimiento, gritando junto a cada disparo \u00abSe\u00f1or, misericordia\u00bb, cuando una bomba penetro, haciendo un horrible destrozo en la habitaci\u00f3n de las Hermanas, que afortunadamente no estaban all\u00ed.<\/p>\n<p>En el Asilo Mutuo, que parec\u00eda ser el m\u00e1s seguro de la Ciudad, un trozo de una bamba cay\u00f3 a los pies de Sor Luc\u00eda sin tocar siquiera el vestido. De cogerla la hubiera matado. Con ocasi\u00f3n de la guerra aunque hubo pocos heridos, las Hermanas se encargaron de cuatro Hospitales de Sangre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.- <em>Hospital Militar de Ponce.<\/em> No menos que las Hermanas de San Juan tuvieron que sufrir las de Ponce, durante el bloqueo y bombardeo de la Ciudad por salvar y proteger la vida de los pobres.<\/p>\n<p>Durante la invasi\u00f3n de las Isla de los Yuncos, el cambio de clima y alimentaci\u00f3n ocasionaron tantas enfermedades entre ellos, que era muy dif\u00edcil atender a tantos enfermos como llevaron al hospital militar de Ponce. Y \u00a1qu\u00e9 heroicos son en ocasiones los sacrificios de la caridad cristiana!. Nuestras pobres Hermanas hac\u00edan los mayores esfuerzos para servir y contentar a los verdugos de la patria. Pero esto era muy dif\u00edcil, ya por el idioma distinto, ya por la desconfianza de aquellos soldados, casi todos protestantes en religi\u00f3n. Fue preciso que viniesen Hermanas de estados Unidos, quienes al principio hubieron de instalarse en el hospital militar ambulante, bajo tiendas, con un trabajo enorme y muchas privaciones. De diez que eran pronto cayeron gravemente enfermas dos y una muri\u00f3.<\/p>\n<p>Sor Manuela Rodr\u00edguez, Vicevisitadora entonces de Puerto Rico, nos pinta admirablemente alg\u00fan de aquellas escenas: \u00abEs verdad, dice, que por especial providencia del Se\u00f1or no tenemos que lamentar ninguna desgracia personal y los desperfectos en nuestros edificios no son de consideraci\u00f3n, pero qu\u00e9 de trabajos para salvar nuestros pobres. Era triste ver y admirar a nuestras Hermanas en los trenes, coches, y dem\u00e1s carruajes unas con ni\u00f1os otras y ni\u00f1as, otras con locos y locas, estas con enfermos y enfermas, las m\u00e1s con ancianos y ancianas. A unos los ten\u00edan que subir en brazos, otros tropiezan, otros caen. En fin, era un cuadro desgarrador. Nadie lo miraba sin llorar, y esta escena se repiti\u00f3 cuatro veces en tres meses. Al llegar a las nuevas habitaciones nos encontr\u00e1bamos con un sotechado sin abrigo con paredes y techo de palma. Debido a tan malos alojamientos\u00a0 han enfermado la mayor parte de nuestros pobres\u00a0 y muchos han muerto. Entre las Hermanas hemos tenido algunas enfermas, pero, gracias a Dios ya est\u00e1n bien.[iv]\n<p>Y es digno de notarse que no fue s\u00f3lo aqu\u00ed, donde las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, como el buen samaritano recogiendo los heridos sin mirar si eran o no compatriotas suyos. En sus casas fueron atendidos indistintamente espa\u00f1oles, yankis, cubanos o filipinos. \u00a1Qu\u00e9 correspondencia tan noble la suya y tan cristiana! Ni una queja, ni una injuria contra los enemigos de su patria,<\/p>\n<p>Cuando los Yankis se apoderaron de Manila, escribe as\u00ed Sor Florentina Chasco: \u00abLos americanos trajeron a la Concordia muchos heridos y tres murieron. El d\u00eda siguiente los llevaron a su hospital quedando el americano agradecid\u00edsimo de nuestros cuidados\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Cuando los espa\u00f1oles\u00a0 evacuaron la Habana y los heridos espa\u00f1oles\u00a0 salieron del Hospital Alfonso XIII \u00abnos pidieron los americanos, escribe Sor Eduvigis, diez Hermanas para sus enfermos, a lo que accedimos con gusto,\u00a0 suponiendo la aprobaci\u00f3n de Vds.\u00bb[iv]. Y no es que no sintieran a veces hervir dentro de sus venas la sangre del le\u00f3n hispano. As\u00ed Sor Mar\u00eda Casals, cual otra Agustina de Zaragoza, \u00abal bombardear la escuadra yanki el Hospital Militar de Santiago de Cuba con \u00e1nimo varonil dirigi\u00f3se al Comandante General Linares pidi\u00e9ndole un fusil para irse a las trincheras con los soldados espa\u00f1oles para defender el honor de Espa\u00f1a\u00bb[iv]. Pero una mirada a ese Jes\u00fas crucificado que siempre les acompa\u00f1a, templaba aquellos ardores con el fervor supremo de la caridad.<\/p>\n<p>Cuando en noviembre de 1898 los soldados espa\u00f1oles se vieron obligados a abandonar la Isla, las diez y nueve Hijas de la caridad del Hospital Militar de Ponce se vieron igualmente obligadas a retirarse y partir a Espa\u00f1a. Varias de ellas septuagenarias hab\u00edan pasado treinta y cinco a\u00f1os\u00a0 en aquel hospital, encargadas pac\u00edficamente al servicios de los pobres. El cambio de clima en pleno invierno era para ellas un sacrificio m\u00e1s entre los innumerables que hab\u00edan ofrecido a Dios, durante aquellos aciagos d\u00edas de la guerra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6.- <em>La invasi\u00f3n en Juana D\u00edaz, Puerto Rico. Peligrosa situaci\u00f3n de las Hermanas.<\/em> \u00abA la proximidad de los invasores americanos todos los habitantes de Juana D\u00edaz abandonaron sus casas salvando la vida con la fuga. Los que quedaron se declararon abiertamente a favor de los americanos y concibieron odio implacable contra los espa\u00f1oles, cometiendo con ellos las mayores barbaridades. Quem\u00e1ronse sus casas, confiscaron sus bienes, etc&#8230; les parec\u00eda hacer un buen servicio al americano procediendo de esta suerte.<\/p>\n<p>Sor Justa Urra y tres compa\u00f1eras lejos de abandonar su casa, all\u00ed permanecieron, puesta su confianza en Dios y en la Sant\u00edsima Virgen, su \u00fanico consuelo y esperanza.<\/p>\n<p>Terrible situaci\u00f3n. Una noche golpearon a sus puerta con gritos terribles, mueras y tiros. Las cuatro pobres Hermanas corrieron juntas a la capilla y con los brazos en cruz hicieron actas de contrici\u00f3n y se ofrecieron al Se\u00f1or como v\u00edctimas expiatorias. Despu\u00e9s la valerosa Sor Justa abri\u00f3 la puerta a los invasores y sali\u00f3 a su encuentro para preguntarles qu\u00e9 deseaban y con las mejores palabras que pudo a su disposici\u00f3n los v\u00edveres que ten\u00eda. Quedaron contentos con esto lo forajidos y quiso Dios y la Virgen que ellos mismos se convirtiesen en custodios de la casa para evitar nuevos asaltos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXIX<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Sumario: <\/em>1.- <em>Islas Filipinas. Cavite y Canacao. 2.- Prisioneras. 3.- La Repatriaci\u00f3n. Las Hijas de la Caridad en los Barcos. 4.- El \u00faltimo viaje. El Oc\u00e9ano por sepulcro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.- <em>Islas Filipinas. Cavite y Ca\u00f1acao.<\/em> La revoluci\u00f3n filipina di\u00f3 tambi\u00e9n ocasi\u00f3n a las Hermanas para desplegar otra caridad y abnegaci\u00f3n a toda prueba en los varios Hospitales ambulantes que se vio obligado a improvisar en Manila el Gobierno espa\u00f1ol para asistir a tantos heridos. Desde la Superiora hasta la \u00faltima Hermana, todas se ofrecieron generosas a servir a los enfermos, prefieren la vida del hospital a la del colegio, en cuyo ministerio, como en su ambiente propio siempre se han considerado dichosas las Hijas de San Vicente[iv].<\/p>\n<p>Veintid\u00f3s a\u00f1os llevaban en aquellos hospitales\u00a0 las Hijas de la Caridad entregadas tranquilamente al cuidado de sus enfermos, soldados casi todos de marina,\u00a0 cuando el 1\u00ba de mayo de 1898 tuvieron el inmenso dolor de ver con sus propios ojos la destrucci\u00f3n de la escuadra espa\u00f1ola y de recibir en el hospital el gran n\u00famero de heridos que llegaban de las naves y de las bater\u00edas. \u00abPero lo m\u00e1s triste para las Hermanas de Cavite dice un testigo, \u00a1el P. Oriols, fue el d\u00eda dos cuando amenazaron los yankis bombardear el pueblo\u00a0 de Cavite si los espa\u00f1oles no sal\u00edan de \u00e9l. No hab\u00eda fuerzas suficientes en la plaza para defenderla. As\u00ed es que los militares y los paisanos espa\u00f1oles salieron de Cavite y quedaron las Hermanas y los enfermos a merced de los indios insurrectos, mejor dir\u00e9, de los ladrones, quienes saquearon las casas. El d\u00eda tres se presentaron en el hospital para saquearlo[iv]. Entonces fue cuando Sor Gregoria Mart\u00ednez, Superiora del Hospital de san Juan de Dios de Cavite, tuvo el hero\u00edsmo de mirar cara a cara la muerte sin pesta\u00f1ear. He aqu\u00ed como lo refieren aquellas Hermanas y lo dejo consignado el citado P. Oriols.<\/p>\n<p>\u00abSe hab\u00edan refugiado all\u00ed cuatro religiosos recoletos y los insurrectos lo sab\u00edan. Present\u00f3se el Jefe a la Superiora de las Hermanas -machete en mano, dice otra relaci\u00f3n- y le dijo: \u00a8O me dices donde est\u00e1n esos religiosos, a quienes quiero matar, o si no te matare a ti y a las Madres. La Superiora animada del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or le contest\u00f3: No se yo donde est\u00e1n esos religiosos, pero a\u00fan cuando lo supiera no te lo dir\u00eda, porque matar a los Padres e es malo. Nosotras hemos venido a Filipinas a servir a los indios. Si los Indios nos matan nos iremos al cielo\u00b4. Al oir esto aquel hombre la dej\u00f3, pero mucho cost\u00f3 a las Hermanas salvar la vida de aquellos pobres religiosos. Por fin lo lograron escondi\u00e9ndoles en el desv\u00e1n\u00a0 y haciendo despu\u00e9s que se vistiesen como los indios y vend\u00e1ndoles la cabeza como si fuesen heridos o enfermos.<\/p>\n<p>El d\u00eda cuatro viendo la Superiora que ellas no pod\u00edan permanecer en Cavite por faltarles todo y por no estar seguras ni siquiera sus vidas, resolvi\u00f3 pedir auxilio a los mismos yankis que se hab\u00edan apoderado del arsenal los cuales se lo prestaron y con esto ellas con los enfermos de trasladaron a Ca\u00f1acao. Salieron a las cinco de la tarde de Cavite y a las siete Hermanas y enfermos se hallaban en San Roque, sin \u00e1nimo de pasar adelante y sin tener en d\u00f3nde cobijarse.<\/p>\n<p>Acudieron al Cura P\u00e1rroco las Hermanas, suplic\u00e1ndole por amor a Jesucristo permitiera que los enfermos se alojasen en la Iglesia\u00a0 aquella noche. Concedi\u00f3selo y alojados en la Iglesia los enfermos por todo alimento se les dio a cada uno un pu\u00f1ado de arroz y un poco de az\u00facar. Al d\u00eda siguiente a las cuatro de la ma\u00f1ana se dirigieron a Ca\u00f1acao\u00a0 en donde estuvieron ya con alguna seguridad porque los yankis eran mas en n\u00famero que en Cavite.<\/p>\n<p>Y las Hermanas en Ca\u00f1acao, \u00a1cuanto sufrieron en esos d\u00edas de tribulaci\u00f3n!. Tuvieron que trasladar varias veces a los enfermos por temor a las granadas: ya a la Iglesia parroquial de Cavite, ya a unos camarines que creo que se hallen en San Roque, ya, por fin, tuvieron que volverse a Ca\u00f1acao y todo esto sin tener las provisiones necesarias para dar a los enfermos lo que necesitaban&#8230; [iv].<\/p>\n<p>Al entrar los americanos en Cavite, los Jefes espa\u00f1oles ordenaron el traslado a Manila de los cuatrocientos enfermos que all\u00ed hab\u00eda, mas temiendo alg\u00fan desaire del enemigo enviaron a las Hermanas a solicitar el permiso, el cual obtuvieron ellas f\u00e1cilmente y acomodando enfermos y heridos lo mejor que pudieron en el vaporcito Isabel II, prestado por los Yankis que lo hab\u00edan apresado y escoltado por ellos llegaron a Manila.<\/p>\n<p><em>La Concordia. <\/em>Desde el d\u00eda diez y seis de abril hasta el mes de Junio el Colegio de las Hijas de la Caridad de Manila, llamado de la Concordia, qued\u00f3 convertido en Hospital y parque de las tropas espa\u00f1olas. Traslados a \u00e9l todos los enfermos que pudieron acomodarse. \u00abCon el coraz\u00f3n algo oprimido, dice la relaci\u00f3n, llegamos a la Concordia y encontramos el Colegio convertido en una especie de arsenal humano. En dos cuerpos del edificio hay colocados unos cuatrocientos enfermos. En el cuerpo de la derecha est\u00e1n las Hermanas que en estos d\u00edas ser\u00e1n m\u00e1s de sesenta. En el ala saliente, que esta a la entrada s han quedado las ni\u00f1as, que son unas ochenta. En los bajos de esa misma ala y en algunas otras dependencias varias familias espa\u00f1olas de empleados civiles y militares. En la casita de los Padres, adem\u00e1s de los que fueron de aqu\u00ed, los m\u00e9dicos militares, que ocupan la parte baja. Los patios est\u00e1n llenos de carruajes, cajas, ba\u00fales y otros muebles y todo esto junto con las carretillas que van y vienen continuamente acarreando v\u00edveres, comestibles y subsistencias de la administraci\u00f3n militar para enfermos, hace que el Colegio se asemeje a un pueblo en continuo movimiento\u00bb[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>Prisioneras. <\/em>Contentas llegaron a Manila las Hermanas de la Caridad por verse libres ellas y sus enfermos de los peligros corridos. Mas como era imposible instalar todos aquellos enfermos en la Concordia, llena de ellos, ocho Hijas de la Caridad hubieron de pasar con una secci\u00f3n al Convento de Guadalupe, convirtiendo tambi\u00e9n en Hospital y distante unos cuatro leguas de Manila. Un mes estuvieron all\u00ed, largo como una eternidad por las angustias que sufrieron. Oigamos el relato de las mismas Hermanas: \u00abEl d\u00eda cinco de junio, a eso de las ocho de la noche, se presentaron los insurrectos en derredor del convento y nuestro destacamento, compuesto de veinte hombres, mandaos por un teniente, ls hizo fuego durante la noche. Al d\u00eda siguiente tambi\u00e9n se resistieron pero ya se ve\u00edan mucho m\u00e1s acosados y amenazados por los rebeldes. Si hubiera estado s\u00f3lo el destacamento pod\u00eda haber resistido hasta quedar el \u00faltimo cartucho, porque el convento es de piedra y muy fuerte. Pro temiendo que toda la sa\u00f1a de los forajidos cayese sobre enfermos Hermanas y empleados del hospital parlamentaron y entregaron las armas, pues ya les hab\u00edan intimado la religi\u00f3n, dici\u00e9ndoles que de no hacerlo pegar\u00edan fuego al convento con seis latas de petr\u00f3leo que ten\u00edan preparadas. Una vez rendidos les hicieron entregar las armas con mucha humillaci\u00f3n. El d\u00eda siguiente se present\u00f3 el cabecilla P\u00edo del Pilar, titulado ahora general, para tomar declaraciones a todas las Hermanas y militares&#8230;<\/p>\n<p>En el Convento qued\u00f3 un destacamento de insurrectos para custodiar los presos y los enfermos cuyo jede, a\u00f1ade la relaci\u00f3n, era un ex alumno de la Universidad, repugnante en lo f\u00edsico y despreciable en lo moral. Este mortificaba mucho a las Hermanas y en particular a una, que persegu\u00eda con fines nada rectos. Tambi\u00e9n las molest\u00f3 bastante otro que se llamaba capit\u00e1n, empe\u00f1ado en que se quedaran cuatro o por lo menos dos Hermanas para cuidar seg\u00fan dec\u00eda de los enfermos. Fue el que mas se opuso al c\u00f3nsul ingl\u00e9s para que se llevase a todas las Hermanas, porque seg\u00fan la orden del General\u00edsimo Aguinaldo, s\u00f3lo quedaban libres los enfermos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la relaci\u00f3n este mismo Jefe, irritado por la maternal entereza con que las Hermanas atend\u00edan a sus pobres enfermos contra los abusos de los insurrectos, lleg\u00f3 en su despacho, hasta a enviar al General\u00edsimo Aguinaldo un cap\u00edtulo de acusaciones contra las Hermanas, pidiendo para ellas la pena de muerte, demanda que rechaz\u00f3 el general\u00edsimo indignado.<\/p>\n<p>La mayor pena de las Hermanas fue cuando libertados ya los soldados vieron solas en manos de sus enemigos. \u00abEntre las Hermanas, continua la relaci\u00f3n, hab\u00eda una que entend\u00eda el tagalo y un d\u00eda escucho una conversaci\u00f3n\u00a0 en que traban como las matar\u00edas si a bayonetazos o fusiladas. Comunic\u00f3 a las dem\u00e1s lo que hab\u00eda o\u00eddo y despu\u00e9s de encomendarse todas a la Virgen Milagrosa determinaron presentarse al titulado capit\u00e1n rog\u00e1ndole con l\u00e1grimas y s\u00faplicas\u00a0 que les perdonasen las vidas. Tambi\u00e9n amenazaron con llevarlas a pie a Cavite, donde tienen todos nuestros prisioneros. Otros muchos sustos y malos ratos pasaron, pero Dios nuestro Se\u00f1or las ha sacado libres por segunda vez de todos los grandes peligros que han corrido[iv].<\/p>\n<p>Gracias al C\u00f3nsul Ingl\u00e9s se consigui\u00f3, al fin, la libertad de las Hermanas. \u00abPero, ay, mis pobres Hermanas, llegaron, dice Sor Florentina, que daba pena y horror o\u00edrlas contar lo que sufrieron y el miedo que hab\u00edan pasado\u00bb[iv]. hay riesgos para una Hija de la Caridad mucho m\u00e1s angustiosos que la misma muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>La repatriaci\u00f3n. Las Hijas de la Caridad en los Barcos.<\/em> \u00a1La repatriaci\u00f3n! Jam\u00e1s se apartar\u00e1 de nuestros ojos la visi\u00f3n de aquellas escenas dolorosas de nuestra historia. \u00a1C\u00f3mo venia la flor de los hijos de Espa\u00f1a! Cad\u00e1veres parec\u00edan, que no valientes, aquellos pobres soldados. Muchos mor\u00edan en el mar. Otros llegaron vivos por un milagro de amor y de sacrificio de aquellas Hijas de la Caridad, que sub\u00edan contentas a cuidarlos en las naves, ansiosas de restituir vivos a sus madres aquellos hijos que les hab\u00eda confiado la Patria.<\/p>\n<p>\u00abEstoy edificad\u00edsima, escrib\u00eda Sor Teresa, del sacrificio que hacen nuestras Hermanas en estos viajes. Conozco algo de lo que se sufre en ellos y repito que me edifican\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Francisca Vicente cuenta as\u00ed uno de esos viajes a Sor Cristina Jovellar: \u00abMadre: empec\u00e9 a escribir esta mi segunda carta en la Habana, y despu\u00e9s de veintid\u00f3s d\u00edas\u00a0 de continuo trabajo en nuestra traves\u00eda tomo la pluma en C\u00e1diz, por no haber podido escribir nada en el camino, pus nos embarcamos con cuatrocientos sesenta y nueve enfermos, ciento cincuenta graves. Algunos de estos confesaron, por prescripci\u00f3n facultativa, antes de zarpar el vapor. Estaba en \u00e9l todav\u00eda Sor Teresa, cuando embarcaron tambi\u00e9n treinta y tres insurrectos. Algunos eran soldados Espa\u00f1oles. Al bajarlos a las bodegas, como los enfermos los conoc\u00edan, les insultaban atrozmente. Hab\u00eda que hacerles callar.<\/p>\n<p>\u00abHemos tenido mucho trabajo de d\u00eda y de noche, no recogi\u00e9ndonos hasta las doce o la una de la madrugada, porque ve\u00edamos muy malos, con una disenter\u00eda tan grande, que parec\u00edan cad\u00e1veres. De esta enfermedad han fallecido tres, de los que no nos hemos retirado un momento, haci\u00e9ndoles la recomendaci\u00f3n del alma y otros actos con todo su conocimiento. Los pobrecitos nos manifestaban su agradecimiento. M\u00e1s pena ten\u00eda en esto que en el trabajo.<\/p>\n<p>\u00abSeis d\u00edas despu\u00e9s de salir de Puerto Rico hemos tenido un balanceo atroz, pero, gracias a Dios, nosotras ni una mala hora malas ni mareadas. Los pobres enfermos muy mal, pues algunos han fallecido. Un enfermo, vi\u00e9ndose muy apurado, se trag\u00f3 la medalla que yo le hab\u00eda puesto y luego gritaba en alta voz: \u00b4Ya me alivi\u00e9 de cuerpo y alma, me quiero confesar\u00bb. Caus\u00f3 mucha risa a todos, pero al fin llamamos al Capell\u00e1n y se confes\u00f3. Ha desembarcado aliviado y contento\u00bb[iv].<\/p>\n<p>La misma Sor Francisca en otra carta anota en su diario de mar, y el temple de su alma en estos fragmentos.<\/p>\n<p>\u00abD\u00eda 28. Seguimos bien. Hoy una oleada de agua abri\u00f3 una ventana cayendo mucha agua encima de Sor Gregoria, quedando como una gallina mojada. Buen asperges, te aseguro. No ganamos para sustos.<\/p>\n<p>\u00abD\u00eda 29. Nosotras bien. Hay catorce enfermos. Era yendo de Cuba a Espa\u00f1a-, de peligro dos. Hoy me dec\u00eda el m\u00e9dico: Estamos fastidiados con tanto enfermo, y m\u00e1s no estando el barco preparado para todo esto&#8230;<\/p>\n<p>\u00abD\u00eda 31. Nosotras bien. Seguimos cuidando a nuestros enfermos. Vamos muy ricas pues llevamos, viruela, sarampi\u00f3n, pulmon\u00eda. Lo que siento es que no llevamos sarna.<\/p>\n<p>Con ser aquella vida de tanto sacrificio eran muchas las Hermanas que se ofrec\u00edan. Sor Dolores la clariana escrib\u00eda desde C\u00e1diz a su madre: \u00abesta ma\u00f1ana, a las siete, legaron Sor Francisca Vicente y dos compa\u00f1eras a la bah\u00eda y a las cinco de la tarde a esta casa, bien, gracias a Dios, aunque con mal viaje por el mal tiempo. Han tra\u00eddo cuatrocientos sesenta y nueve soldados, ciento cincuenta graves, los dem\u00e1s regular. Han llevado al Hospital de san Juan los peores y ciento ochenta mejores al Sanatorio, y ma\u00f1ana, Dios mediante, ir\u00e9 pues el General me ha citado temprano.<\/p>\n<p>En medio del mal viaje las Hermanas vienen muy contentas por los prodigios que ha obrado la medalla Milagrosa&#8230; En lugar de Sor Jim\u00e9nez viene una de Puerto Rico de mucho \u00e1nimo, y adem\u00e1s, Sor Manuela les ha prestado otra muy buena. Estar\u00e1n hasta el d\u00eda diez.<\/p>\n<p>\u00abHa llegado la Hermana de esa bien y el s\u00e1bado saldr\u00e1 Sor Matilde, Sor Melero o Sor Antonia Mendivil, que esta en el Sanatorio, con la que ha llegado ahora&#8230; Hay varias Hermanas que est\u00e1n dispuestas para ir en Vapores en esos traslados mar\u00edtimos seg\u00fan se han presentado ayer y hoy y el Padre me ha dicho. De modo que si Vd. quiere le mandar\u00e9 los nombres\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Sor Teresa desde la Habana dec\u00eda. \u00abLas Hermanas llegadas \u00faltimamente est\u00e1n bien gracias a Dios. Han tenido mucho balance. Saldr\u00e1n ma\u00f1ana 20, otra vez en el mismo vapor que llegaron, el <em>Patricio Sat\u00fastregui. <\/em>Algo penoso hicieron el viaje, pero Sor Matilde, que es la que ha venido al frente de esta \u00faltima expedici\u00f3n, dice que es encuentra mejor en el mar que en la tierra, de modo que hay que tranquilizarse y mucho para alabar a Dios.<\/p>\n<p>\u00abLe digo a Vd. como en mi anterior, que pueden contar con Hermanas de esta para reemplazar en algunos viajes. Me alegro que haya echado Vd. mano de Sor Casta\u00f1er de Puerto Rico.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed, entre otras, tengo a Sor Cecilia que se port\u00f3 tan marino que ra un gusto. Est\u00e1 tambi\u00e9n Sor Rebilles, que no cabe de contenta&#8230;[iv].<\/p>\n<p>La carta de Sor Juana de C\u00e1diz a su Superiora Sor Dolores Clariana, es de una sencillez y grandeza hom\u00e9ricas. \u00a1Cu\u00e1nto siento tenerla que recortar!.<\/p>\n<p>\u00abSantander. Hospital de San Rafael.<\/p>\n<p>8 marzo 97.<\/p>\n<p>Mi respetable y amad\u00edsima Sor Dolores. \u00a1Con qu\u00e9 alegr\u00eda tomo la pluma para darle cuenta de nuestro viaje! La ida fue mediana. Tuvimos unos d\u00edas tan malos que los ni\u00f1os dec\u00edan que quer\u00edan ir a la calle, y los soldados que estar\u00edan mejor en la manigua, por donde puede Vd-. comprender que tiempo traer\u00edamos. Yo me maree, como era de suponer. Pero muy animada haci\u00e9ndome la valiente para desechar el mareo&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLlegamos a Puerto Rico. Nos recibieron muy bien. Vinieron dos Hermanas al vapor y desembarcamos&#8230; Por la tarde nos acompa\u00f1\u00f3 Sor Manuela con otra Superiora al Vapor. Estuvieron acompa\u00f1\u00e1ndonos hasta el momento de zarpar para la Habana a donde llegamos felizmente.<\/p>\n<p>\u00abAl llegar a la Habana salieron al muelle Sor Magdalena y otra Hermana y fuimos al Noviciado&#8230; De all\u00ed pasamos a un Hospital que se llama La Regla, que es uno de los mayores. Luego fuimos a donde est\u00e1 Sor Josefa. Cuando me vio corriendo vino a mi para abrazarme. No he visto a Sor Luc\u00eda. Est\u00e1 fuera de La Habana por su salud.<\/p>\n<p>\u00abEmpiezo a escribir el regreso de la Habana a Santander. Salimos el d\u00eda 20 con 551 enfermos en el buque&#8230; Pero dur\u00f3 el tiempo bueno y las ganas de cantar. Empez\u00f3 a soplar el viento y las hinchadas olas a azotar el barco. En esto yo no hac\u00eda mas que pedir a Dios y a todos los Santos que no me mareara, para poder asistir a tantos y tan delicados enfermos, pro como o estaba en m\u00ed, empec\u00e9 a marear y no tener ganas de comer, pasando agon\u00edas de muerte entre el mareo y no poder acudir a mis pobres enfermos, como yo deseaba, de modo que se me carcom\u00edan las entra\u00f1as.<\/p>\n<p>\u00abEl Capit\u00e1n me dec\u00eda que no iba a llevar a la barra y yo le contestaba: \u00b4Con tal que se me quite el mareo puede Vd. llevarme ahora mismo\u00b4. En estos apuros me acod\u00e9 de invocar a San Expedito y desde este momento conoc\u00ed el alivio. Aunque las ganas de comer no volv\u00edan, eso no me apuraba, con tal de poder servir a los pobres enfermos. No dej\u00e9 ni siquiera un d\u00eda mareada y todo. El m\u00e9dico cuando me ve\u00eda entre aquellos con cara de difunta me dec\u00eda. \u00b4V\u00e1yase que esta Vd. ya tambale\u00e1ndose sin poder tenerse en pie\u00b4.<\/p>\n<p>Estos fueron los primeros d\u00edas. Despu\u00e9s me dec\u00eda que era una gran marinera. Es cosa que llena de gran confusi\u00f3n ver la atenci\u00f3n y respeto con que esta buena gente\u00a0 nos trata a nosotras indignas Hijas de San Vicente. Empezando por el capit\u00e1n y el m\u00e9dico hasta el \u00faltimo de los marineros no nos hablan sino es descubierta la cabeza.\u00a1No a nostras, Se\u00f1or, sino a vos toda la gloria!.<\/p>\n<p>\u00abA los doce d\u00edas llegamos a La Coru\u00f1a. No nos esperaban hasta la tarde a causa de cuatro d\u00edas de temporal que tuvimos en que pasamos las penas del purgatorio. No pod\u00edamos servir a los pobres sino con mucho trabajo. Sor Matilde que tan valiente es y que viene al frente de nuestra expedici\u00f3n dec\u00eda que no hab\u00eda visto otra tanto. Los mismo marinos dec\u00edan que era una cosa horrorosa. En uno de los balanceos fuertes, estando yo en el camarote lav\u00e1ndome las manos, vino Sor Matilde abri\u00f3 la puerta y fuimos las dos de golpe a la pared. Yo cre\u00ed que me part\u00eda la cabeza. Me hice una herida en la oreja y Sor Matilde recibi\u00f3 tambi\u00e9n un fuerte coscorr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEn fin, al llegar a la Coru\u00f1a se nos acercaron varios caballeros y se\u00f1oras muy finos, d\u00e1ndonos la enhorabuena por las pocas defunciones que hab\u00edamos tenido, merced al cuidado esmerado de las Hermanas y del m\u00e9dico, pero la verdad es que todos han tomado parte en ello, principiando por el Capit\u00e1n y acabando por el \u00faltimo marinero. Todos estaban a nuestra disposici\u00f3n as\u00ed es que a los obres no les ha faltado nada: todo cuanto ped\u00edamos para estos enseguida nos lo serv\u00edan con mucho respeto.<\/p>\n<p>\u00abLlegamos el d\u00eda 7 a Santander a las nueva de la ma\u00f1ana. Vinieron a bordo el General, Gobernador Militar, varios empleados y caballeros y todos o\u00edmos misa, y ya para entonces las Hermanas lo hab\u00edan dispuesto todo bien recibi\u00e9ndonos muy cari\u00f1osas. Y como son tan buenas, nos trataron con la mayor solicitud&#8230;[iv].<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad, siempre de acuerdo con el Gobierno de la Naci\u00f3n, todo lo ten\u00edan admirablemente organizado. las Hermanas de los Hospitales de Ultramar entregaban los enfermos a las Hermanas de los Barcos. En llegando a Espa\u00f1a, otras los sal\u00edan a recibir para conducirlos a las blancas camas que ten\u00edan preparadas.<\/p>\n<p>Todas las Hermanas de los Puertos de desembarco rivalizaron entonces en el cuidado de los enfermos, pero es imposible no citar a tres, que bien merecieron el honroso nombre de <em>\u00abMadres del Soldado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Sabe Sor Dolores Clariana, Superiora de la Cuna de C\u00e1diz, que en Fort Luis van a ser alojados los enfermos repatriados. Pro aquello est\u00e1 desmantelado. Cogen un coche\u00a0 y recorre los Establecimientos reclutando Hermanas y sin descansar ni acordarse de comer\u00a0 en todo el d\u00eda, prepar\u00f3 lo mejor que pudo aquellos almacenes, desprovistos de lo m\u00e1s preciso y estuvo arreglando camas con las dem\u00e1s hasta la noche, en que, haciendo llevar al Muelle una olla de caldo, ayudada por el Excmo. Duque de N\u00e1jera iba dando a cada soldado una taza, pus tan desfallecidos estaban que no pod\u00edan tenerse en pie.<\/p>\n<p>Cuatro murieron antes de desembarcar y echado en una lancha para llevarlos al cementerio. Tuvo que regresar en ella sola con el medico y habiendo llegado al Muelle a las once de la noche, a la luz de la luna, estropeada por el cansancio y las emociones, estuvo al punto de caer al mar, deteni\u00e9ndola un empleado en el momento que daba el \u00faltimo paso al borde del muelle. A la ma\u00f1ana siguiente volvi\u00f3 ella, llevando cuanto pudo suministrarle su ingeniosa caridad, y mientras dur\u00f3 aquel improvisado lazareto hizo los imposibles para endulzar las penas de aquellos pobres soldados sirvi\u00e9ndoles muchas veces de amanuense para consolar a sus padres y socorriendo a los que convalec\u00edan[iv].<\/p>\n<p>En diciembre de 1895, Ayuntamiento y Diputaci\u00f3n de Barcelona unidos en laudable patriotismo abrieron un sanatorio para los repatriados de Cuba y Filipinas. Se organizaron los servicios de asistencia poniendo al frente a las Hijas de la Caridad. La Administraci\u00f3n claudico y de este lastimoso motivo vino el que se nombrara\u00a0 a Sor Paula Bayonas \u00fanica Directora para todos los asuntos de aquella fundaci\u00f3n que se convirti\u00f3 entonces en modelo de pulcritud, severidad y al mismo tiempo en po\u00e9tica mansi\u00f3n de los pobres guerreros, que tuberculosos, pal\u00fadicos, caqu\u00e9cticos, disent\u00e9ricos, sarnosos, an\u00e9micos, infecciosos, etc, llegaban ansiosos de curaci\u00f3n de sus dolencias, con amos a sus familias y la esperanza en el cielo de su amada patria.<\/p>\n<p>Relatar la acci\u00f3n de Sor Paula en tales tiempos, sus cuidados y asiduos desvelos, sus geniales disposiciones que fueron siempre de sublime ponderaci\u00f3n, recogerlos y coleccionarlos ser\u00eda sin duda una obra de gigantes. Navarro Reverter, Ministro entonces de Hacienda, invitado a visitar el Sanatorio y movido por los datos que en \u00e9l hab\u00eda de su noble organizaci\u00f3n, as\u00ed como de los m\u00e9ritos de su Directora, despu\u00e9s de haberse enterado de todo, ofreci\u00f3 a la excelsa Sor Paula una Cruz de Honor, que ella naturalmente rechaz\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abLa lectura de <em>Reglas que deber\u00e1n observarse para el r\u00e9gimen del Sanatorio destinado a los heridos y enfermos de guerra de Cuba y Filipinas\u00bb<\/em> escritas por la misma Sor Paula acreditan su talento organizador y su amor a los pobres enfermos[iv].<\/p>\n<p>Santander, finalmente, puede gloriarse de aquella excelsa mujer, \u00e1ngel protector de la ciudad durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, Sor Ramona Ormazabal, Condecorada con la gran Cruz de Beneficencia por los innumerables beneficios que derram\u00f3\u00a0 en su larga vida y sepultada en el Pante\u00f3n de Hombres Ilustres de la Monta\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abEn el a\u00f1o 1897 y con motivo de la repatriaci\u00f3n de nuestras tropas, dice un cronista, era frecuente el arribo a este Puerto de un gran contingente de Soldados, enfermos en su mayor\u00eda, que necesitaban ser hospitalizados y con este motivo di\u00f3 nuevas pruebas de su incansable celo Sor Ramona, pues no s\u00f3lo atendi\u00f3 a \u00e9stos en el hospital\u00a0 con la solicitud y esmero en ella particular, sino que mont\u00f3 entre otros provisionales en el Cuartel mar\u00eda Cristina, otro en el edificio Exposici\u00f3n y hasta un tercero en los anexos de la estufa de desinfecci\u00f3n en donde fueron aquellos infelices debidamente atendidos.<\/p>\n<p>\u00abMuchas familias de estos defensores de la Patria acudieron \u00e1vidas de ver a los suyos a esta capital y la mayor parte con escasos medios pecuniarios para atender a las m\u00e1s apremiantes necesidades de la vida. Pues bien, Sor Ramona, en su inagotable caridad y amor a los desgraciados hubo de proporcionar a aquellos el dinero necesario para subsanar sus escaseces, y a muchos les pag\u00f3 el billete de ferrocarril para volver a su casa\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Aquellas solicitudes maternales de las Hijas de la Caridad infund\u00edan aliento corporal y espiritual a aquellos muchachos enfermos, y apenas <em>Juan Espa\u00f1ol<\/em> se hallaba un poco aliviado ya se sent\u00eda con ganas de cantar, y noble, valiente y agradecido lanzaba sus primeras notas, dedicadas a sus madres adoptivas, las Hijas de la Caridad. Recojamos algunos ecos a bordo:<\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"325\"><em>V\u00edrgenes son, que all\u00e1 van<\/em><\/p>\n<p><em>buscando a los desvalidos<\/em><\/p>\n<p><em>A los enfermos y heridos <\/em><\/p>\n<p><em>En un sombr\u00edo Hospital.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>En el fragor de la guerra<\/em><\/p>\n<p><em>Ejercen noble misi\u00f3n,<\/em><\/p>\n<p><em>Y el estruendo del ca\u00f1\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>nunca jam\u00e1s las aterra.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Las respeta el militar,<\/em><\/p>\n<p><em>las bendice el mundo entero,<\/em><\/p>\n<p><em>Hasta el imp\u00edo altanero<\/em><\/p>\n<p><em>las tiene que respetar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Y cuando en el ancho mar<\/em><\/p>\n<p><em>siguen su rezo y su pauta,<\/em><\/p>\n<p><em>nada, nada las espanta,<\/em><\/p>\n<p><em>por que es su fuerza el orar<\/em><\/td>\n<td width=\"325\"><em>Bajan del buque al soldado,<\/em><\/p>\n<p><em>sonriendo la mar que vocea,<\/em><\/p>\n<p><em>entre el olor de la brea<\/em><\/p>\n<p><em>al ver al pobre soldado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Andan con modestia santa<\/em><\/p>\n<p><em>del buque la ciudadela,<\/em><\/p>\n<p><em>siempre en continuada vela<\/em><\/p>\n<p><em>como su regla les manda.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Son Hijas de San Vicente,<\/em><\/p>\n<p><em>Sor esposas del Se\u00f1or,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c1ngeles de paz y amor<\/em><\/p>\n<p><em>en la humanidad doliente.<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Estos ecos no eran nuevos[iv]. Antes que las soledades del mar, los hab\u00edan o\u00eddo las tierras africanas donde ya <em>Juan Soldado,<\/em> desde 1860 hab\u00eda enriquecido con tales notas su largo romancero. Dicen que van a levantar en Cuba un monumento a los bravos de Espa\u00f1a. Si en<\/p>\n<p>\u00e9l no figura la Hija de la Caridad ha perdido la obra la mitad de su inter\u00e9s y de su m\u00e9rito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.- <em>El \u00faltimo viaje. Oc\u00e9ano por sepulcro.<\/em> Qu\u00e9 dulce palabra esta de la repatriaci\u00f3n para aquellos pobre soldados que hab\u00edan quedado con vida de aquella cat\u00e1strofe, y que volv\u00edan a sus nativos lares, a la Patria querida, pero que triste para aquellas Hijas de la Caridad al tener que dejar sus viejos nidos, en donde tanto hab\u00edan amado y tanto hab\u00edan sufrido: los Hospitales Militares.<\/p>\n<p>Por entonces con el cambio pol\u00edtico pocas esperanzas ten\u00eda su porvenir en las Antillas y Filipinas. Si las hubiera profetizado el florecimiento que hoy tienen all\u00ed, no lo hubieran cre\u00eddo. Pero a lo menos se hubieran grandemente consolado.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de las capitulaciones y entrega de la plaza de Santiago de Cuba las cosas estaban all\u00ed tan mal, dice el P. Mart\u00ednez, que nos `pareci\u00f3 imposible poder permanecer, por entonces, en nuestra residencia de Santiago y resolvimos, muy a pesar nuestro, regresar a Espa\u00f1a, acompa\u00f1ando y asistiendo a nuestros pobres enfermos y soldados repatriados.<\/p>\n<p>\u00abLa abnegaci\u00f3n y sacrificio de nuestras Hermanas ha sido admirable, en tanto grado, que algunas han sucumbido v\u00edctimas de la caridad. A\u00fan no hab\u00eda levantado ancla el buque y estando todav\u00eda en la bah\u00eda de Santiago tuvimos el dolor y sentimiento de ver morir a una de las dos Hermanas que en grave estado, en camilla, fueron conducidas a bordo del buque. La otra muri\u00f3 el sexto d\u00eda de navegaci\u00f3n. Las dos Hermanas acabaron con la preciosa muerte de los justos. La Hermana Supriora del Hospital Militar, que tambi\u00e9n fue embarcada en grave estado de salud, falleci\u00f3 apenas hab\u00eda llegado a la Coru\u00f1a. Llevaba ya esta hermana m\u00e1s de treinta a\u00f1os de sacrificios en la Isla. En la Coru\u00f1a falleci\u00f3 tambi\u00e9n, despu\u00e9s de largos d\u00edas de enfermedad otra Hermana, que durante muchos a\u00f1os, hab\u00eda trabajado incansable y servido en el mismo Hospital de Santiago.<\/p>\n<p>Dos m\u00e1s volaron al cielo a unirse con sus compa\u00f1eras de martirio a los pocos d\u00edas de haber llegado a la casa Central. Son seis mi digno Padre, las Hermanas que hasta la fecha han fallecido, como os dec\u00edan, v\u00edctimas de la caridad con los pobres enfermos, m\u00e1s temo no ser\u00e1n las \u00faltimas pues otras han regresado a Espa\u00f1a en un mal estado[iv].<\/p>\n<p>\u00abQu\u00e9 dolor, escrib\u00eda desde Ponce, Puerto Rico, El P. Roura, ver a esas Hijas de la Caridad entre ellas varias septuagenarias, que hab\u00edan pasado 35 a\u00f1os en el Hospital Militar, donde estaban pac\u00edficamente consagradas a sus trabajos, obligadas a volver a la Patria, ya dejada por amor a nuestros Se\u00f1or, expuestas a morir en la traves\u00eda, o por lo menos a sufrir mucho por el cambio de temperatura, pus no estaban acostumbradas al fr\u00edo[iv].<\/p>\n<p>En marzo de 1899 escrib\u00eda tambi\u00e9n desde Filipinas Sor Florentina Casco: \u00abQu\u00e9 situaci\u00f3n tan triste para estas Islas y que dif\u00edcil y oscuro se presenta su porvenir. Dios nos remedie pronto. El d\u00eda 11 en el Vapor BUENOS AIRES se embarcaron para Espa\u00f1a doce Hermanas y dos Padres, y en los Vapores siguientes ir\u00e1n saliendo las Hermanas de los Hospitales Militares, que son unas cincuenta y tantas. Da mucha pena ver irse las Hermanas de un pa\u00eds que hoy las necesita como nunca por la falta que hay de religi\u00f3n[iv].<\/p>\n<p>El d\u00eda 13 del mismo mes de marzo se embarcaron veinte y cuatro y el 17 otras doce. Todos los pasajes los pagaba el Gobierno espa\u00f1ol, como los de la tropa que ven\u00eda. Mucho tem\u00edamos, dice desde Manila el P. Oriols, que se cerrara el hospital -civil- de San Juan de Dios por falta de recursos y que hubiera de manda a la Pen\u00ednsula las veinticuatro Hermanas que en \u00e9l sirven a los enfermos, pero Dios ha movido el coraz\u00f3n de algunas personas caritativas, las cuales han abierto una suscripci\u00f3n con la cual en poco tiempo se han obtenido m\u00e1s de 150.000 pesos con lo cual y con lo que se espera recoger en adelante, permanecer\u00e1 Dios mediante, dicho Establecimiento&#8230;<\/p>\n<p>\u00abTambi\u00e9n me ha pedido el Gobierno Americano Hermanas para un Hospital de variolosos que ha abierto en Paudac\u00e1n, que est\u00e1 cerca de Manila. Ya est\u00e1 en \u00e9l. Tal vez despu\u00e9s me pidan Hermanas para otros Hospitales[iv]. Adem\u00e1s de las Hermanas citadas anteriormente, solamente en Cuba fallecieron otras doce durante aquel infausto a\u00f1o, 1898. Seis de ellas en el Hospital Militar Alfonso XIII, donde el mayor n\u00famero de soldados enfermos obligaba a las Hermanas a un esfuerzo sobrehumano de cuerpo y Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Como ep\u00edlogo de este cap\u00edtulo dediquemos un recuerdos a aquellas hero\u00ednas sepultadas para siempre en las inmensidades de los mares. Casi todos los d\u00edas durante el sagrado silencio de la noche, la nave detiene su marcha un momento para depositar en el blando regazo de las olas el cad\u00e1ver de alg\u00fan soldado que ha fallecido en la jornada. Tampoco all\u00ed est\u00e1is solos pobres hijos de Espa\u00f1a. Sor Maria Cruz se queda tambi\u00e9n con vosotros como madre que no se aparta de sus hijos. Ya antes Sor Josefa de la Rota y Sor Francisca de Sales Montoya hab\u00edan hallado igual sepultura en los mares de Oriente. <strong><em>De profundis clamavi ad te, Domine.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXX<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sumario: 1.- <\/em><em>MARRUECOS. Ante el desastre de Anual. 2.- Los Hospitales de Marruecos. Escenas \u00edntimas. 3.- La cartas del Soldado. 4.- Las Santonas. 5.- En las avanzadas. 6.-Alhucemas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>1.- MARRUECOS. <em>Ante el desastre Anual<\/em>.<\/p>\n<p>Triste era para el piadoso Eneas tener que renovar los dolores de su patria por compadecer a la Reina Dido. As\u00ed es triste, para el historiador de las Hijas de la Caridad, tener que sacar a colaci\u00f3n las amarguras de Espa\u00f1a al contra las historia de las Hijas de la Caridad. Pero tal es la historia admirable de estas Hermanas. En los d\u00edas de los grandes dolores, es cuando m\u00e1s se deja sentir su maternal influencia. El desastre de Anual, que hiri\u00f3 a Espa\u00f1a en medio del coraz\u00f3n, fue de nuevo, para ellas clar\u00edn de enganche, voz de alerta y al punto respondieron: Presentes.<\/p>\n<p>No hab\u00eda tiempo que perder e inmediatamente ofrecieron al Gobierno y al Rey y sus generosos servicios, que ellos aceptaron en calidad de urgentes con las siguiente disposici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abNegociado de Marruecos.<\/p>\n<p>El Sr. Ministro de Guerra dice hoy al Alto Comisario de Espa\u00f1a en Marruecos lo que sigue:<\/p>\n<p>-El Rey -q.D.g- ha tenido a bien disponer que, con toda urgencia, se imparte el servicio de asistencia\u00a0 de las Hijas de la Caridad\u00a0 de la Congregaci\u00f3n espa\u00f1ola de San Vicente de Pa\u00fal en los Hospitales Militares establecidos en las tres Comandancias Generales de \u00c1frica. De Real orden comunicada por dicho Sr. Ministro lo traslado a Vd. para su conocimiento.<\/p>\n<p>Dios guarde a Vd. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Madrid, 31 de Agosto de 1921.<\/p>\n<p>El Subsecretario, Duque de Tetu\u00e1n<\/p>\n<p>Se\u00f1ora Visitadora General de las Hijas de la Caridad de la Congregaci\u00f3n espa\u00f1ola de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>C\/. de Jes\u00fas, n\u00ba 3[iv].<\/p>\n<p>Todas las Hermanas, dice la cr\u00f3nica, rivalizaron en abnegaci\u00f3n, caridad y esp\u00edritu de sacrificio, ofreci\u00e9ndose o poni\u00e9ndose a disposici\u00f3n de sus Supriores para acudir generosas&#8230;[iv].<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s de la R.O. citada, en 2 de septiembre sal\u00edan de Madrid para Melilla las veinticinco Hermanas de la primera expedici\u00f3n. Iba al frente Sor Martina V\u00e1zquez, Asistenta de la Casa Central. Otras dos expediciones salieron para Melilla en el mismo mes de septiembre, una de cinco y otra de veinte. El quince del mismo mes salieron catorce destinadas a los Hospitales de Tetu\u00e1n, a su frente Sor Francisca Maiza del Hospital General de Madrid. Muy pronto hubo que enviar otra expedici\u00f3n de diecis\u00e9is. Finalmente en el mismo mes salieron las veinte Hermanas destinadas a Larache, de donde se extendieron a Alcazarquivir y Arcila. En todas las Comandancias fueron bien recibidas, pero en Larache de una manera especial por el hidalgo General Barrera.<\/p>\n<p>Ya para Enero de 1922, s\u00f3lo en Melilla, hab\u00eda cincuenta hermanas con los siguientes Hospitales.<\/p>\n<p>\u00abEn Dokar, escribe Sor Justa Lestau, tenemos de ochocientos a novecientos enfermos y heridos; en el Santiago, a cuyo frente est\u00e1 Sor Francisca casado, mil doscientos atendidos por diecisiete Hermanas; en el Jordana pasan de trescientos. Las Hermanas son cuatro&#8230; El campo de nuestra caridad y celo es aqu\u00ed muy grande&#8230; En el casino Militar cuidan las Hermanas de unos cien heridos\u00bb.<\/p>\n<p>Al cerrarse, en 1928, el Hospital Alfonso XIII de Melilla ponen los Anales la estad\u00edstica de entradas y salidas. \u00abCon la toma de Taferrit, dice, a \u00faltimos de marzo de 1922 y repatriaci\u00f3n de tropas los hospitalizados en Alfonso XIII oscilan entre seiscientos a setecientos, volviendo otra vez a aumentara fines de Mayo de 1923 a causa del asedio a Trivi, Assa, Afrau y Tifauriu y por la epidemia de disenter\u00eda.<\/p>\n<p>El 1\u00ba de octubre del a\u00f1o \u00faltimamente citado hab\u00eda en el hospital mil trescientos ocho enfermos. Entraron durante dicho mes 2072 y salieron 2114. En las operaciones de septiembre de 1926 entraron 1734 y salieron 1558. El total de enfermos entrados en el Hospital Militar de Tetu\u00e1n, desde que llegaron las Hermanas en 1\u00ba de octubre de 1921 al 31 de octubre de 1929 fecha de la estad\u00edstica fue el siguiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Heridos, 11.060<\/p>\n<p>Enfermos:126.922.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3lo en el a\u00f1o 1924 hubo 5.499 heridos y 16.705 enfermos[iv].<\/p>\n<p>Las anteriores cifras dan idea del esfuerzo heroico a que estaban obligadas las Hijas de la Caridad. A esto hay que a\u00f1adir el hallarse en la l\u00ednea de fuego, pues hasta la toma de Gurug\u00fa por nuestro Ej\u00e9rcito llov\u00edan las granadas sobre la ciudad y a\u00fan dentro del mismo hospital Doker cay\u00f3 una a pocos metros de una Hermanas. Afortunadamente no revent\u00f3.<\/p>\n<p>En medio de aquellas angustias estuvieron firmes en su puesto, y cuando se pens\u00f3 en buscar lugar m\u00e1s seguro, ellos respondieron que s\u00f3lo se retirar\u00edan con el \u00faltimo soldado enfermo[iv], como lo refiere una de las Hermanas de Melilla con estas ingenuas cuanto sublimes palabras: \u00abViendo que el Hospital ofrec\u00eda peligro, ofrecieron llevarnos a un barco de guerra, pero ninguna quiso ir y casi nos sirvi\u00f3 de risa el ofrecimiento porque dejar a los enfermos en peligro y salvarnos nosotras no se nos hubiera ocurrido nunca\u00bb.<\/p>\n<p>Otra dice: \u00abLas Hermanas de vela del Hospital de Tetu\u00e1n tuvieron que correr, pues las balas las ca\u00edan casi a los pies&#8230; A las cuatro de la ma\u00f1ana, sin duda al encender nosotras las luces se dieron cuenta de que ca\u00edan las balas que era un primo. No sab\u00edamos por donde andar, pues por todas partes era peligroso. Yo ten\u00eda que bajar a la cocina forzosamente para sacar el desayuno, y confiero ingenuamente que sent\u00eda alg\u00fan temor\u00bb.<\/p>\n<p>Del Hospital de Jordana de Melilla es digno de conocerse la relaci\u00f3n de Sor Guadalupe Mi\u00f1\u00f3n, una de las Hermanas de aquel Hospital. \u00abEl tifus, dice, se desarroll\u00f3 en la tropa. Hubimos de ceder el Hospital y tuvimos que meternos las ocho hermanas en una habitaci\u00f3n que era dormitorio, cocina, despensa, etc&#8230; Para comer cubr\u00edamos la cama con una s\u00e1bana y encima las viandas. Despu\u00e9s cada una en sus rodillas y sentadas en cajones o lo primero que pill\u00e1bamos\u00a0 com\u00edamos lo que buenamente hab\u00edamos podido arreglar. Otras veces Sor Justa nos enviaba la comida hecha, pero no por eso com\u00edamos mejor, porque llegaba todo fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abLas noches de vela eran tremendas. se iba de tienda en tienda con una vela en la mano, tropezando en las cuerdas que tiene para sujetarlas. Otros veces, cuando hab\u00eda levante, se desataban y ten\u00edamos que luchar hasta dejar a nuestros soldados seguros de que la lluvia no llegara a ellos. Despu\u00e9s de todos estos trotes se retiraba una a las cinco de la ma\u00f1ana a echarse un rato, pro all\u00ed estaban las Hermanas en oraci\u00f3n, all\u00ed se hac\u00eda el desayuno y all\u00ed se tomaba. As\u00ed que a pesar de estar una cargada de sue\u00f1o no se pod\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abPara oir misa ten\u00edamos que esperar a que el m\u00e9dico de guardia y sargento se retirasen para poner el altar port\u00e1til que nos hab\u00eda prestado el Regimiento de Artiller\u00eda. Muchas veces no quedaba desalojado hasta las once&#8230;<\/p>\n<p>\u00abCada ve que considero las privaciones que hemos pasado, los peligros de contagio a que estuvimos expuestas, me parece imposible, que sin el auxilio divino, pudi\u00e9ramos escapar tan bien. Esto no s\u00f3lo lo admiramos nosotras, sino que los mismos m\u00e9dicos que prestaban sus servicios en el Hospital reconoc\u00edan lo mismo. Por eso en una de las excursiones que hicieron al campo a ver a sus compa\u00f1eros, \u00e9stos les dijeron que las Hermanas, que hab\u00edan estado en el campo, merec\u00edan una Cruz por lo expuesta que tuvieron su vida. A esto contest\u00f3 el Sr. Fiol, m\u00e9dico de la cl\u00ednica cuarta de nuestro Hospital, que en ese caso, ten\u00edan las de Jordna m\u00e1s derecho, pues sin salir del Hospital expusieron su vida en medio de un contagio terrible de enfermedades infecciosas de toda clase y con un trabajo mayor del que se pod\u00eda imaginar. tal fu\u00e9 nuestro primer a\u00f1o en Melilla, en 1922\u00bb.<\/p>\n<p>El 1\u00ba de septiembre entraron las Hermanas en Tetu\u00e1n. Las autoridades, jefes y oficiales, prensa y ej\u00e9rcito y toda la ciudad salud\u00f3 y di\u00f3 la bienvenida a las Hijas de la Caridad. Despu\u00e9s de vencer no peque\u00f1as dificultades, lograron acomodarse en tres Hospitales: La Alcazaba, el central y el Nuevo. El primero era un gran cuartel cuyas salas se acomodaron para enfermer\u00edas con cuatrocientas camas. Carec\u00edan de capilla, de cocina y de habitaciones. Un aposentillo les serv\u00eda de dormitorio, refectorio, estancia y dispensa. Se cerr\u00f3 este hospital a penas se pudieron trasladar los enfermos al Hospital Nuevo.<\/p>\n<p>\u00abSi el comportamiento de nuestras Hermanas, dice un cronista, en todos los hospitales ha sido eficiente, si todas ellas han derrochado valor, hero\u00edsmo y buen humor, si millares de veces me he sentido confundo ante la portentosa resistencia f\u00edsica y moral de estas hero\u00ednas de la Caridad, no puedo menos de manifestar que las ocho Hermanas que han ido sucedi\u00e9ndose en la Alcazaba, merecen especial menci\u00f3n\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Entre tanto las obras del nuevo Hospital se llevaban con actividad, a fin de trasladar a \u00e9l todos los enfermos, como as\u00ed se verific\u00f3\u00a0 ya en mayo de 1922, pudiendo instalarse en \u00e9l mas de quinientos. El aspecto de dicho nuevo hospitales majestuoso, sus cl\u00ednicas espaciosas e higi\u00e9nicas, sus dependencias corren a cargo de las Hermanas desde el primer d\u00eda que se montaron. Los enfermos dicen que est\u00e1n tratados mejor que en un hotel y bendicen a Dios porque se ha dignado enviar a estas tierras inhospitalarias a las Hijas de la Caridad que los atienden, cuidan miman y hacen con ellos los mismos oficios que har\u00edan sus madres queridas con ellos si pudieran atravesar el Estrecho y llegarse hasta la cabecera de su cama\u00bb[iv].<\/p>\n<p>En enero de 1922 legaban ya a 158 las Hijas de la Caridad en Marruecos y pocos meses despu\u00e9s a doscientas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>Transformaci\u00f3n de los Hospitales de Marruecos. Escenas \u00edntimas.<\/em> \u00abEra necesario verlo de cerca y despu\u00e9s de visto pregonarlo\u00bb. Esto hizo C.N.S. en un art\u00edculo que vio la luz p\u00fablica en melilla el 27 de noviembre del mismo a\u00f1o 21, en que llegaron las Hijas de la Caridad. Se refiere al Hospital Dokerque, seg\u00fan frase del Sr. Ministro La Cierva parec\u00eda una cloaca y dice: \u00abPues bien, s\u00f3lo hace dos meses que est\u00e1n en el los \u00e1ngeles, llamados Hijas de la Caridad, y ..\u00a1Qu\u00e9 transformaci\u00f3n ha sufrido!. Dios tendr\u00e1 escrito con letras de oro lo que ellas hacen\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abYa no parecen cloacas aquellos barracones de madera y cart\u00f3n, pus se barren, se mudan las camas, y no se acuesta a un enfermo sin que se cambien las s\u00e1banas. Y, si alguno muere, se cambia tambi\u00e9n el colch\u00f3n, las almohadas y las mantas.<\/p>\n<p>\u00abYa no se lavan los platos donde se lavaban los vasos inmundos y las escupideras, ya tienen todos los enfermos sus cubiertos, su taza y su baso. Ya no se les deja la leche a los que est\u00e1n en dieta encima de la mesilla de noche y el enfermo lo tomaba o no lo tomaba. De esto nadie se cuidaba.<\/p>\n<p>\u00abYa no se reparten las comidas en convoyes, que eran unas cajones, donde se colocaban treinta o cuarenta platos, y al llegar a los \u00faltimos los enfermos no lo pod\u00edan tomar por estar fr\u00edo y lleno de polvo. Ahora la comida se reparte\u00a0 en marmitas y portaviandas y se les va dando de uno en uno repartiendo al mismo tiempo que la comida, frases de cari\u00f1o y consuelo.<\/p>\n<p>\u00abYa no mueren solos. Ahora tienen los soldados a la cabecera a una Hija de la Caridad, que le enjuga el sudor, le limpia , se acud\u00eda de darle el alimento y medicinas de d\u00eda y de noche, a su ahora, le dice palabras que le recuerdan a su madre. Le habla de Dios, ilumina su alma de una luz sobrenatural solamente con su presencia y hasta los m\u00e1s rudos ven algo sobrenatural en aquellas mujeres&#8230; y d\u00f3ciles a su voz rezan con ellas y se resignan, y sus dolores se mitigan al oir decir a aquel \u00e1ngel que Dios les espera en el cielo, que su sangre vertida por la Patria no quedar\u00e1 sin recompensa; que le coronar\u00e1 la gloria.; que, desde all\u00ed, ver\u00e1 a sus padres y alcanzar\u00e1 para ellos la conformidad y mil bendiciones. Y este joven en la flor de la edad sonr\u00ede, se confiesa, comulga, recibe los \u00faltimos sacramentos y se prepara para morir sin sentir aquella pena que sinti\u00f3 al serse herido, pues ya no muere s\u00f3lo, hay qui\u00e9n recoja su \u00faltimo aliento. Hay quine diga a su madre, as su padre, a sus hermanos que nunca los ha olvidado, que muere pensando en ellos, pro muere como cristiano valiente, confortado con la voluntad de Dios, y, c\u00f3mo espera abrazarlos en el cielo. esta esperanza les hace dulce la muerte.<\/p>\n<p><em>\u00a1La quiero como a mi madre!<\/em> \u00aby \u00a1Qu\u00e9 encargos hacen a las Hermanas!. Les entregan cuanto poseen, les hablan con la confianza que lo har\u00edan con su madre y se quedan tan tranquilos. \u00a1Qu\u00e9 escenas he presenciado! Hermana, dec\u00eda uno de cuota de la Provincia de Santander. \u00b4La quiero a Vd. tanto como a mi madre y m\u00e1s que a mis hermanas, pues es Vd. incomparablemente mejor que ellas, porque ellas est\u00e1n en su casa y Vd. se viene a \u00c1frica cuidarnos. Y \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros sin Vds.?Nos morir\u00edamos desesperados. Cuanto he de pedir en el cielo para que Dios las bendiga y proteja\u00b4. Y cuando la Hermana quer\u00eda retirarse de su lado para atender a otros heridos, con una mirada que dec\u00eda m\u00e1s que las palabras, exclamaba: \u00b4\u00a1Por el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Hermana, no se vaya. D\u00edgame jaculatorias, h\u00e1bleme del cielo, de la Sant\u00edsima Virgen. Me voy a morir a las dos &#8211; eran las doce y media- y quiero que est\u00e9 Vd. aqu\u00ed para que diga a mi madre que estoy conforme y contento, porque creo que me voy al cielo, pro que tambi\u00e9n pienso en la pena que ella tendr\u00e1\u00bb. \u00abEste soldadito muri\u00f3\u00a0 efectivamente a las dos, apoyando la cabeza en las manos de la Hermana y sonriendo. estas y otras mil escenas he presenciado tanto o m\u00e1s conmovedoras\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Al llegar los enfermos.<\/em> \u00abPor ellas se ha establecido una habitaci\u00f3n en este hospital, con bancos y algunas camas, para que descansen los soldados que vienen enfermos de los campamentos, y en un estado d decaimiento, algunos de ellos, que parte el alma. El tren que trae a estos pasa por la puerta del Hospital dos veces al d\u00eda y all\u00ed los deja, hasta que los m\u00e9dicos los distribuyen en los dem\u00e1s hospitales de Melilla.<\/p>\n<p>\u00abEstos pobres enfermos esperaban antes a la intemperie, sentados unos en bancos y otros tirados en el suelo dos o tres horas, hasta que ven\u00edan los autocamiones por ellos, y muchos ya llevaban cuatro o seis d\u00edas enfermos, \u00bfc\u00f3mo estar\u00edan?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abPues estos \u00e1ngeles, que tienen cien ojos para ver las necesidades y miserias, como su santo Fundador San Vicente de Pa\u00fal, vieron tambi\u00e9n \u00e9sta y, tambi\u00e9n la han remediado, recibi\u00e9ndolos en dicha habitaci\u00f3n con caridad y cari\u00f1o, reparti\u00e9ndoles caldo, vino generoso, leche y galletas. \u00a1Qu\u00e9 cuadro m\u00e1s hermoso! Los cielos se regocijar\u00e1n al contemplarlos.<\/p>\n<p>&#8211; \u00b4\u00bfTu que quieres, hijo? No te desanimes. Ya ver\u00e1s, esto no ser\u00e1 nada. Se pasar\u00e1 con unos d\u00edas de cama y luego ir\u00e1s a tu pueblo. \u00bfQuieres ir a ver a tu madre?\u00b4. Y los pobrecitos soldados salen de all\u00ed reanimados de esp\u00edritu y de cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPro tambi\u00e9n he podido observas con la pena que van a los hospitales donde saben que no hay madres, como ella las llaman\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00bfPero son mujeres o qu\u00e9 son?. <\/em>\u00abY qu\u00e9 dir\u00e9, cuando los llevan heridos? Para que mis lectores se hagan idea de lo que es el Hospital Docker, les har\u00e9 una ligera descripci\u00f3n. Es como un pueblo. Tiene plazoletas, calles y carreteras. Los barracones son de madera y cart\u00f3n y dos pabellones de mamposter\u00eda. Est\u00e1n en fila, separados los unos de los otros doscientos metros y las filas forman calles.<\/p>\n<p>\u00abA la plazoleta donde est\u00e1 la sala\u00a0 de operaciones y las de reconocimiento llegan los autocamiones con los heridos y los van dejando puestos en camillas\u00a0 para irles introduciendo en aquellas, pero a veces son tantos que no caben, y as\u00ed, se quedan fuera.\u00a0 Hay que ver entonces a las Hijas de la Caridad, esos \u00e1ngeles en carne humana, tap\u00e1ndolos con mantas, con la solicitud con que lo har\u00eda una madre. Lav\u00e1ndoles la cara, que muchos de ellos tienen llena de sangre y polvo. D\u00e1ndoles co\u00f1ac para fortalecerlos, agua y vino generoso y derramando de uno en uno el precioso b\u00e1lsamo de la caridad que s\u00f3lo ellas poseen.<\/p>\n<p>\u00abSe multiplican. Y yo me asombre el d\u00eda dos de octubre, cuado pregunt\u00e9 a una de ellas cu\u00e1ntas eran y me dijo: \u00e9n este hospital somos veinticinco\u00b4. Pues yo ve\u00eda que eran Vds. cien. En todas las partes las veo. No me contest\u00f3. Baj\u00f3 los ojos y sigui\u00f3 su tarea. Se que aquella misma tarde, un espectador y admirador como yo, dirigi\u00e9ndose a una que lavaba la cara a uno del Tercio de alguna edad, que estaba herido en los brazos y al mismo tiempo animaba y alentaba a otros heridos, porque muy de cerca se sent\u00edan los ca\u00f1onazos y tiros de los moros, y como es natural los infelices tem\u00edan les llegase alg\u00fan proyectil que les acabase de matar le dijo: Vds. parece que no tienen miedo a nada, ni tienen necesidades. \u00bfCuando comen, cuando duermen? Pero Vds. \u00bfSon mujeres \u00f3 qu\u00e9 son?\u00b4. Ella con mucha gracia le contest\u00f3: No se lo puedo decir a Vd. porque yo tampoco lo s\u00e9, pues si fu\u00e9semos mujeres no podr\u00edamos soportar, no solo el ruido de las balas y el trabajo, sino el ver sufrir tanto a estos infelices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>En medio de la metralla.<\/em> \u00ab\u00a1Y de verdad que no son mujeres ni seres humanos! Qu\u00e9 valor m\u00e1s sobre todo lo terreno han entrado cando los moros bombardeaban desde Gurug\u00fa. O\u00edan el silbido de los ca\u00f1onazos sin dejar de atravesar aquellas calles, d\u00eda y noche, para ir al lado de los enfermos y heridos.<\/p>\n<p>\u00abY las noches del 14 y 15 de septiembre, -lo se por quien lo ha o\u00eddo a ellas mismas-, se prepararon muchas veces para morir. Pero cuando les propusieron salir del Hospital e ir a la poblaci\u00f3n a alguna casa donde no estuvieran tan expuestas, contest\u00f3 la Superiora en nombre de todas: \u00b4Nosotros saldremos detr\u00e1s del \u00faltimo soldado herido o enfermo. Mientras haya uno aqu\u00ed estaremos con \u00e9l. \u00a1Vivan las Hijas de la Caridad! gritaron unos cuantos enfermos que lo oyeron y benditas sean las Hijas de la Caridad dir\u00e1 muchas veces el cielo prepar\u00e1ndoles una recompensa eterna[iv].<\/p>\n<p><em>Documentos de reconocimiento. <\/em>Las conducta de las Hijas de la Caridad en Marruecos est\u00e1 reconocida en el siguiente documento oficial:<\/p>\n<p>\u00abJefatura de sanidad Militar. Melilla.<\/p>\n<p>N\u00ba 14958.<\/p>\n<p>La abnegaci\u00f3n y altruismo con que vienen realizando la m\u00e1s alta de las virtudes, esto es, la Caridad para con el herido y enfermo, ora en los hospitales de este territorio, como en los Hospitales de Sangre y Puestos de Socorro en las posiciones puestas en mayor peligro, hacen que el Cuerpo de Sanidad y el Ej\u00e9rcito todo est\u00e9 reconocido a las Hijas de la Caridad, que, sabiendo hermanar los sentimientos cristianos y patri\u00f3ticos proporcionan lenitivo y consuelo al doliente, habi\u00e9ndose hecho acreedoras a que sean felicitadas por el Cuerpo de Sanidad Militar,<\/p>\n<p>Lo que me complazco en participar a V., como Superiora de dicha Instituci\u00f3n, encareci\u00e9ndola lo haga saber a las Hermanas que prestan sus servicios en este territorio.<\/p>\n<p>Dios guarde a Vd. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Madrid, 26 de agosto de 1923.<\/p>\n<p>El Jefe de Sanidad, Eduardo Coll.<\/p>\n<p>Sra. Superiora&#8230;[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Valor cristiano.<\/em> \u00abLas tropas que sol\u00edamos encontrar por el camino en Melilla, escribe una Hermana, se alegraban de que fu\u00e9semos al campo y nos dec\u00edan que les d\u00e1bamos un gran consuelo, pues, si ca\u00edan heridos, sab\u00edan que unas madres iban a suplir a la suya. Ninguno se resisti\u00f3 a morir como cristiano y toso se confesaban y llevaban la Virgen Milagrosa con qu\u00e9 fe.<\/p>\n<p>\u00abUn capit\u00e1n, a quien la desgracia persegu\u00eda, estaba casi desesperado y cay\u00f3 herido, de cuya lesi\u00f3n no muri\u00f3, pero sirvi\u00f3 para que mudase de vida completamente y sol\u00eda decir despu\u00e9s que sali\u00f3 del hospital: antes deseaba que pegasen un tiro en el coraz\u00f3n, pero, desde que las Hermanas me han infundido valor cristiano para llevar con paciencia las penas de la vida, s\u00f3lo deseo un tiro peque\u00f1o, para volver con ellas y disfrutar de esa paz y alegr\u00eda que tiene quien las trata\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>Las cartas del Soldado.<\/em> Pero hay otros documentos m\u00e1s valiosos a\u00fan que los oficiales. Son las cartas del soldado. \u00a1Qu\u00e9 cartas, Dios m\u00edo! es un g\u00e9nero literario hasta hoy desconocido. Por casualidad han llegado a mis manos unas cuantas, pero s\u00e9 que son centenares las recibidas por las Hermanas de aquellos Hospitales. Qui\u00e9n pudiera juntar y dar a conocer este rico epistolario, para que viera Espa\u00f1a el oro fino, que nos descubren estos hijos del pueblo, en esas cartas de ruda ortograf\u00eda y de letra inculta a veces, pero que muestran un coraz\u00f3n purificado por el dolor y ennoblecido por l amor a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Quiero a lo menos proporcionar a las madres espa\u00f1olas, que tantas l\u00e1grimas de pena han derramado por sus hijos, el placer de unas l\u00e1grimas dulc\u00edsimas de consuelo.<\/p>\n<p>Es el hijo del pueblo, que sale del hospital militar y vuelve al seno de su familia o a los campamentos lejanos. Pasan algunos d\u00edas, y entonces vienen a la memoria cosas que le parecen sue\u00f1os, y cae en la cuenta de una deuda de amor y de gratitud que lleva escrita en lo m\u00e1s c\u00e9ntrico de su coraz\u00f3n y que le obliga a coger la pluma y escribir cartas como la siguiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00abFuente de la Higuera, 21 de febrero de 1925.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1orita Sor Valentina:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El artillero de la cama n\u00ba 29, tiene el honor de saludarla dese\u00e1ndola un buen estado de salud, como yo la disfruto hoy a Dios gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le participo como tuvimos un buen viaje, pero a consecuencias de hacer mal tiempo, cuando llegu\u00e9 a mi casa me encontraba un poco enfermo y todas las noches so\u00f1aba que estaba en el hospital y mi madre me dec\u00eda \u00bfPor qu\u00e9 llamas tanto a la Hermana? y yo la dije, es que despu\u00e9s de Dios, le debo la vida a ella. y mi madre se puso a llorar, pro hoy ya me encuentro bien, gracias a Dios y a Vd. Porque nunca podr\u00e9 pagarle el bien que Vd. me ha hecho por m\u00ed, y los sacrificios que ha hecho por todos los de la sala. Porque a no ser que Vd sea la Virgen, no puede ser otra cosa. Porque un ser humano no se sacrifica como Vd. se ha sacrificado por nosotros. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin m\u00e1s por esta, dar\u00e1 muchos recuerdos al Comandante y al Capit\u00e1n y a los Sanitarios, a cano y al otro, y Vd. los reciba de mi madre y de mi padre y de toda mi familia y particularmente del Cura\u00a0 y de este inolvidable enfermo, que lo es,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Francisco Gonzalvo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mis se\u00f1as son: Calle de las Eras, n\u00ba 49, <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fuente la Higuera,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Provincia de Valencia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>La carta siguiente, ya por redacci\u00f3n, ya por su lectura y ortograf\u00eda, manifiesta una esmerada cultura<\/p>\n<p><em>Almer\u00eda, 19 de enero 1925<\/em><\/p>\n<p><em>A Sor Benita, Sor Felisa y Sor Petra un respetuoso saludo:<\/em><\/p>\n<p><em>Han transcurrido m\u00e1s de dos meses desde que sal\u00ed de la cl\u00ednica y seguramente la recordaci\u00f3n necesite presentarme. Sor el Sargento del Tercio, herido en el brazo, y para quien tuvieron Vds. cuidados m\u00e1s que fraternales, de madres cari\u00f1os\u00edsimas. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy que por circunstancial de esas heridas me hallo al lado de mis padres, a quienes cont\u00e9 todo el proceso de mi curaci\u00f3n y de una forma sencilla los asiduos cuidados, el inter\u00e9s viv\u00edsimo y la paciencia santa de Vds. para conmigo han comprendido todo el valor y la abnegaci\u00f3n sublime, y creyendo mi vida dependi\u00f3 se sus cuidados, alentaron mis deseos para que les escribiese, manifest\u00e1ndoles el infinito agradecimiento de unos viejos honrados, que cimentaron su vida en la convicci\u00f3n de que las practicas de caridad es lo que m\u00e1s nos acerca a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por mi parte, yo, Sor Benita, Sor Felisa, Sor Petra, que s\u00e9 el valor enorme, la influencia decisiva que en mi \u00e1nimo -abatido por la gravedad y aislamiento de personas queridas- ejerci\u00f3 la piedad de Vds., no puedo por menos de conocer\u00a0 la obra tan humana que realizan y, como les promet\u00ed ser portavoz de sus virtudes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si en la tierra hubiese premios a la abnegaci\u00f3n y a la caridad -y creo que por lo grande s\u00f3lo Dios leude darlo- tengan la seguridad que mi voto ser\u00eda de Vds&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Reciban el testimonio de mi gratitud y el agradamiento ilimitado de mis padres y de su m\u00e1s respeluzo servidor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ferm\u00edn Moreno S\u00e1nchez. S\/c Hern\u00e1ndez 6.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Francisco Fruto y Nicol\u00e1s G\u00f3mez son los dos pobres heridos que han estado en el Hospital e Tetu\u00e1n y han sido evacuados al Hospital Militar de la Posici\u00f3n de Ceuta. Con fecha 16 de noviembre de 1924, Francisco escribe en nombre de los dos a Sra. Emilia -No se acuerda de Sor- y le van contando con su confianza filial, aunque en un estilo y ortograf\u00eda propios, los trabajos que pasaron en el traslado y dice:<\/p>\n<p><em>\u00abHermanita, nos cuidan muy bien, pero como cuando est\u00e1bamos con Vd. no. Porque aqu\u00ed no hay Hermanitas y todo lo que nos dan tiene que pasar por manos de los enfermeros y ellos nos dan lo que quieren as\u00ed es que hemos sentido mucho marcharnos de esa. Seba, el d\u00eda que fuimos a Serrallo march\u00f3 a Cirug\u00eda para que le curasen la herida en la pierna. Hermanita nos acordamos mucho de lo bien que Vd. se portaba con nosotros, que si no nos apetec\u00eda una cosa de comer nos daba otra. Pero aqu\u00ed tenemos que comer lo que nos den no lo que nos apetece. No queriendo molestarle m\u00e1s por hoy se despiden de Vd. estos que mucho se acuerdan de Vds. seguros servidores que son Francisco Fruto, o sea el n\u00ba 46 y Nicol\u00e1s G\u00f3mez o sea el n\u00ba 45, que es el que escribe\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Despu\u00e9s de darle las se\u00f1as, por si tiene el gusto de contestarle, a\u00f1ade esta postdata. <em>\u00abRecuerdos para el chico de Granada. o sea el 28 y l dice que si tengo alguna carta, que la mande etc&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0\u00a0Antonio Garc\u00eda Su\u00e1rez es un buen muchacho, que escribe desde el Hospital de Carabanchel a Sor Filomena de Tetu\u00e1n con fecha de Febrero de 1925 y le dice:<\/p>\n<p><em>\u00abEsta sirve para , que no le he escrito antes por no poder hacerlo por mi mano, porque han tenido que hacerme otras operaciones. No s\u00e9 si se acordar\u00e1 de m\u00ed. Haber si se acuerda del manco que estaba en el n\u00ba 11&#8230; No sabe las veces que me acuerdo de Vd. y con raz\u00f3n, porque reconozco que a Vd. le debo yo mi vida y tendr\u00e9 que acordarme de Vd. mientras viva. Lo \u00fanico que no podr\u00e9 hacer ser\u00e1 pagarle sus atenciones&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Sabas Su\u00e1rez es un chico de buen humor y coraz\u00f3n de patriota, que ha sido del Hospital y le ha tocado ir a la conquista de Alhucemas y desde all\u00ed, escribe con fecha 25 de octubre de 1925 a Sor Emilia de Tetu\u00e1n cont\u00e1ndole sus peripecias.<\/p>\n<p><em>\u00abTengo que decirle que hace dos meses que me encuentro en Alhucemas, donde yo nunca esperaba ser victorioso, porque lo primero que uno piensa cuando se ve muy apurado es perder la vida. Y como aqu\u00ed nos hemos visto tantas veces, pues muchas veces perd\u00eda las esperanzas. Pero bien sabemos y podemos tener la completa seguridad que Dios es poderoso y, al fin, hemos podido conseguir llegar a este d\u00eda, donde reina la tranquilidad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abTengo que decirle que, a pesar de todo, es mucho lo que tenemos que contar de esta escalabrosa tierra, pero nos queda el consuelo, por el honor de nuestra querida Patria, hasta la vida se pierde.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00abTambi\u00e9n le digo que yo ya creo que no podr\u00edamos ir a los Toros a Valencia pero por la presente estoy muy orgulloso de ver que me encuentro victorioso y casi cumplido. Ya me quedan 80 d\u00edas nada m\u00e1s, as\u00ed es que ya est\u00e1n los toros esper\u00e1ndonos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abNo quiero que lo tome V. a desaire, sino que yo tengo que agradecerle mi vida y jam\u00e1s olvidar\u00e9 sus buenos comportamientos y todo cuanto est\u00e9 a mi alcance para corresponder a Vd&#8230;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Seva y Ricardo Aparicio escriben desde el campamento de Benkarrich a 10 de septiembre de 1925 a la hermana Sor Emilia y le dicen:<\/p>\n<p><em>\u00abHermanita Sor Emilia:<\/em><\/p>\n<p><em>Sin duda alguna extra\u00f1ara la presente, pues hace unos d\u00edas nos juntamos\u00a0 en este Campamento\u00a0 de Ben-Karrich Manuel Seva y el Sanitario\u00a0 de l cama 42, de aquella fecha, Ricardo Aparicio y por lo cual siempre la tenemos en nuestras buenas conversaciones, por el buen comportamiento que tuvo Vd. con nosotros, siendo que a Seva, le di\u00f3 Vd. la vida, y a m\u00ed, Hermanita, poco menos, y por so le dirigimos la presente, como prueba de agradecimiento, sintiendo en el alma no poder corresponderle a Vd. esa obra de caridad, que se quedar\u00e1 grabada en nuestro corazones para toda la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hermanita, estamos esperando el bajar de un d\u00eda a otro a Tetu\u00e1n y deseamos hacerle a Vd una visita como es nuestra voluntad&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A 1 de noviembre de 1925 escribe Robustiano Hern\u00e1ndez a Sor Filomena desde Antol y le dice:<\/p>\n<p><em>\u00abMi muy venerada Hermana:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya s\u00e9 que estoy faltando a la gratitud que le debo de no decirles mi vieja, apenas llegu\u00e9 a mi casa. Pero me encontr\u00e9 a mi madre enferma, as\u00ed que se han pasado los d\u00edas sin escribirle. Pero por eso nunca olvidar\u00e9 el cari\u00f1o y la paciencia que Vd. ha tenido conmigo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se lo comuniqu\u00e9 a mis padres y lloraban de alegr\u00eda de ver tanta caridad y cari\u00f1o maternal como Vd. ha demostrado conmigo. Lo mismo mis padres como mi familia quedamos todos sumamente agradecidos. Verdaderamente que no podremos hacerle nada pro si la sangre de mis venas necesitara Vd.\u00a0 podr\u00eda contar con ella pues a\u00fan no corresponder\u00eda a la gratitud que Vd. se merece, y , aunque viviera cien a\u00f1os siempre la tendr\u00eda presente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora sigo muy bien, tengo mucho apetito y el viaje fue sin novedad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tampoco me olvido del Capit\u00e1n, el m\u00e9dico y lo mismo del Sr. Capell\u00e1n con la amabilidad que me han tratado. Ya les dar\u00e1 Vd. los mas cari\u00f1osos afectos de mi parte y tambi\u00e9n a los sanitarios&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde Valverde del Camino escriben con fecha 11 de noviembre de 1928 Antonio Contioso y su buena madre Mar\u00eda a Sor Teresa, Hija de la Caridad del Hospital de Larache. Contioso es un joven de no vulgar cultura. La redacci\u00f3n de la carta, su letra, su ortograf\u00eda perfectas nos lo dicen. Al escribir a Sor Teresa, se siente como ante un idealizado, a quien no debe escribir una simple carta, sino un rom\u00e1ntico poema y escribe lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00abSor Teresa, Larache<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abMi adorada madre: este tu hijo agradecido no pude menos de enviarte esta humilde misiva, porque volar con el pensamiento hacia ti constituye su m\u00e1s grato recuerdo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jam\u00e1s olvida, cuando en aquellas noches de fiebre, lejos de los suyos, llegabas t\u00fa, \u00a1Oh dulce Santa! y con solicitud maternal le colmabas de atenciones y cuidados.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abT\u00fa, que en el canto de tu infinita bondad aliviaste mis dolores. T\u00fa, que velabas mi agitado sue\u00f1o en horas intempestivas y delirantes. T\u00fa, que luchaste anegadamente y me ofrendaste ternuras y llenaste de aliento mi esp\u00edritu abatido. T\u00fa, que diste pan espiritual a mi \u00e1nimo embargo, divina santa. Dulce encarnaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas. \u00a1Gloria a ti!.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bello \u00c1ngel de la Guarda, hada dulce de blancas alas, que Dios envi\u00f3 para mi consuelo!. Deja que este tu hijo te ofrezca la m\u00edstica rosa\u00a0 de su gratitud y se humille fervorosamente a tus pies.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Besa tus manos con unci\u00f3n divina este tu hijo agradecido,<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em> Contioso Mac\u00edas.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 P.D.- Mam\u00e1 dice que eres santa, como Santa Teresa y pide a Dios premie\u00a0 tu sacrificio con merecida recompensa. Tu casa: Joaqu\u00edn Acosta, 46<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contrasta con esta carta del hijo, la de la madre de tanta sencillez y sublimidad, que bien puede considerarse su vos, como la portavoz de todas las madres espa\u00f1olas a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p><em>\u00abSor Teresa. Larache.<\/em><\/p>\n<p><em>Amad\u00edsima Hermana en el Se\u00f1or:<\/em><\/p>\n<p><em>Ha tiempo ten\u00eda hecho el prop\u00f3sito de lo que, por fin, hoy he decidido, es decir, tomar la pluma y demostrar, a\u00fan rudamente, el cari\u00f1oso afecto que para vos guara mi coraz\u00f3n. S\u00ed, Hermana, una madre agradecida jam\u00e1s podr\u00e1 olvidar el bien que por un hijo se haga y como vos hab\u00e9is hecho por el m\u00edo tanto como yo pod\u00eda haber hecho, trat\u00e1ndole con tanta solicitud y cari\u00f1o y llevando con extrema paciencia las impertinencias que las enfermedades acarrean, velando por \u00e9l en sus noches de insomnio y d\u00e1ndole \u00e1nimo en su coraz\u00f3n abatido. Pobrecito, cu\u00e1nto sufrir\u00eda \u00bfverdad, Hermanita Teresa?\u00a1En trance de muerte y lejos de los seres queridos!. Pero garc\u00edas a Dios, que con sus consoladoras palabras mitigabais sus constantes sufrimientos y aminorabais sus penas. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No puedo recordar imp\u00e1vida estos d\u00edas de congojas sufridas, sin llenarse de consternaci\u00f3n mi abatido esp\u00edritu. Pero, gracias a Dios que ya pas\u00f3 todo. Ahora, si le vieseis, no le conocer\u00edais. Imposible. Esta buen\u00edsimo, grueso como nunca, trabajando como el que m\u00e1s muy contento y acord\u00e1ndose much\u00edsimo y ensalzan a su Hermanita Teresa y\u00a0 a su madre extasiada oy\u00e9ndole recordar la nobleza de tan c\u00e1ndida alma.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dios se lo pague mil veces, Hermana m\u00eda y&#8230;\u00a0 no ser\u00e1 posible, pro si la casualidad la interpusiera un d\u00eda en mi camino, ver\u00eda la legalidad de mi agradecimiento. Ver\u00eda a una madre, por el amor a su hijo, postrada de hinojos a vuestros pies, y con santa veneraci\u00f3n besar cien veces el borde de tu santo h\u00e1bito que vest\u00eds. \u00bfQu\u00e9 puedo hacer m\u00e1s?. Soy pobre. Si un d\u00eda pudiera y pudiese recompensarle tantos favores como os adeudo lo har\u00eda con creces. No obstante para Dios nada hay imposible. Por ahora cuente con un coraz\u00f3n lleno de ternuras y que le adora son conocerla, con amor puro y desintegrado y dispuesto a mil favores que le ordenarais. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me despido de Vd. reiter\u00e1ndole una vez m\u00e1s mi agradecimiento y pidi\u00e9ndole un favor: me conteste una ves, no m\u00e1s a \u00e9sta, s\u00f3lo par sabe su estado de salud, y al mismo tiempo por tener un recuerdo con su carta\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Clodoaldo Garc\u00eda escrib\u00eda desde Espejo, a 10 de noviembre de 1924 y dice a Sor Emilia de Tetu\u00e1n lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abSoy t\u00edo del soldado Manuel Seva Garc\u00eda, enfermo en la sala que Vd. tan piadosa y cumplidamente atiende.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abPor cartas de los soldados paisanos que van a visitarlo, quedo bien enterado de los sol\u00edcitos cuidados que por su parte recibe. Cuidados como los de la amant\u00edsima madre, me dicen que son. C\u00f3mo no enviarle por ello mi m\u00e1s sentida gratitud. \u00a1Oh, c\u00f3mo llegan hasta aqu\u00ed los aromas del divino bien que por esa humilde criatura V. hace!&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Con fecha 12 de enero de 1925 escriben a Sor valentina, desde Argentosa, Inocencio Sierra y Josefina su hija, la cual dice:<\/p>\n<p><em>\u00abEn nombre de mi querido pap\u00e1 y propio voy a escribirla gustosamente estas l\u00edneas\u00a0 para darle, desde el fondo de nuestro coraz\u00f3n agradecid\u00edsimo, las m\u00e1s sinceras gracias por el inter\u00e9s\u00a0 que ha tenido V. la bondad de tomarse durante la enfermedad de nuestro hijo y hermano respectivamente. Pues seg\u00fan nos dice el mismo, ha sido Vd. para \u00e9l una buena y segunda madre. Nosotros no carecemos de tan precioso tesoro, fig\u00farese V. lo contentos y agradecid\u00edsimos que debemos estar, al haber encontrado en tan cr\u00edticos instantes un alma tan buena y llen\u00edsima de abnegaci\u00f3n cual es la suya&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0Cerramos este cap\u00edtulo con la carta del Pbro. D. Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda, de Fuente Higuera, a Sor Valentina de Tetu\u00e1n, en la que con fecha 25 de marzo de 1924 le dice lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00abEl soldado Francisco Gonzalvo ha escrito una carta a sus padres, dici\u00e9ndoles que ha estado enfermo y que, gracias a su cuidado e inter\u00e9s, est\u00e1 mejor, enalteciendo los servicios tanto que sus padres se impresionaron mucho y no sabiendo que hacer, al menos me han encargado escriba a V. d\u00e1ndole las m\u00e1s expresivas gracias&#8230; Les extra\u00f1a que hagamos muchas cosas que a nosotros nos parecen muy peque\u00f1as y a ellos les paren tan extraordinarias que de veras les asombra&#8230; Muchos bien hacen Vds., porque he visto a los soldados que, debido a Vds. han vuelto desconocidos en bien de su alma. No desmayen y s\u00edrvales esto de aliento en la alta misi\u00f3n que desempe\u00f1an&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por estas cartas, muestras nada m\u00e1s, es f\u00e1cil entender cuantos valores espirituales reportan los servicios de las Hijas de la Caridad en los Hospitales Militares. Multipl\u00edquense esos miles y miles de muchachos que pasan por esos centros por el n\u00famero de sus familiares, amigos y conocidos y pocos ser\u00e1n los pueblos de nuestra Patria a donde no lleguen los aromas de virtud y ben\u00e9fica influencia de las Hijas de la Caridad. \u00abEsos soldados vuelven desconocidos, como dice el buen Cura de Fuente la Higuera, y las gentes se admiran de cosas que a nosotros nos parecen muy peque\u00f1as\u00bb.<\/p>\n<p>Estando herido en el Hospital Docker de Melilla el Capit\u00e1n del Tercio D. Pedro Jare\u00f1o, que gloriosamente di\u00f3 poco despu\u00e9s, su vida combatiendo por la Patria, supo expresar con tanta verdad como elocuencia la impresi\u00f3n que la alabanza producen esas Hijas de la Caridad. \u00abPorque estas sencillas almas, dice, madres eternas de albas tocas&#8230; con esa sencillez divina que les nace del alma no comprenden la magnitud de su obra. Es tan desinteresado su altruismo, tan escasa de ego\u00edsmo su bondad, son tan pur\u00edsimas sus intenciones, que al mirarlas risue\u00f1as, m\u00e1s parece que se regocijan por la \u00edntima, que a nosotros nos conmueve. No quieren nada, ni piden nada\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Y estas santas mujeres que i quieren ni piden nada dan n cambio todo cuanto tienen, sus fuerzas, su reposo, su\u00a0 vida entera llena de sacrificios, su coraz\u00f3n maternal. Y como si esto fuera poco, cuando las circunstancias lo han permitido han dado su sangre pura para transfundirla a los enfermos, como Sor Ana Ant\u00f3n en el Docker y Sor Justa Mendioroz en el Central de Melilla.<\/p>\n<p>Esas Cruces de\u00a0 Beneficencia o de M\u00e9rito Militar que les imponen, lejos de engre\u00edrlas, les parecen juguetes infantiles al compararlas con la Cruz del Divino Jes\u00fas, por quien trabajan, y con la recompensa eterna que tienen prometida\u00bb.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed quiero poner un caso, entre otros, que no necesita comentarios, para probar el poco inter\u00e9s que ponen estas Hermanas en esas recompensas humanas.<\/p>\n<p>\u00abEl Presidente de la Diputaci\u00f3n de San Sebasti\u00e1n conferenci\u00f3 con el General Primo de Rivera para agradecerle la rapidez con que ha obrado en el expediente de rehabilitaci\u00f3n de la Cruz del M\u00e9rito Militar con distintivo blanco a favor de las Hermanas de la Caridad hoy en Segura, Sor Pilar Aguirre Balz\u00e1tegui, a quien le fue concedidas en 1925 por servicios prestados en las posiciones de Dar-Drius y otras del Territorio de Melilla y que dej\u00f3 pasar el plazo sin solicitar pr\u00f3rroga. El Presidente envi\u00f3 al de la Diputaci\u00f3n la Real orden concediendo las insignias de la Cruz a la citada religiosa. El Sr. Luzunariz abona todos los gastos de su bolsillo particular\u00bb[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.- <em>Las Santonas. <\/em>La influencia de las Hijas de la Caridad en \u00c1frica, no recae solamente sobre los soldados espa\u00f1oles, sino que irradia tambi\u00e9n sobre los mismos moros, amigos y enemigos.<\/p>\n<p>Oigamos esta linda p\u00e1gina de un libro in\u00e9dito de un testigo de vista. Titulase: \u00ab<em>Un viaje por \u00c1frica, por E. Escribano. Avalora esta obra una copioso colecci\u00f3n de cartas, verdadero diario de guerra, escrito en el Hospital nuevo de Tetu\u00e1n, cuando all\u00ed estaba la l\u00ednea de fuego por Isabel escribano. Son documentos hist\u00f3ricos inapreciables<\/em><\/p>\n<p><em>.<\/em><\/p>\n<p>\u00abRecorriendo los barracones de cart\u00f3n y madera del Hospital de Alfonso XIII de Melilla, llegu\u00e9 a uno de los morosos. Los cuidaba una Hija de la Caridad vascongada, que al hablar lindamente la lengua de Cervantes ella se las andaba con sus enfermos los moros. Pero los tra\u00eda de tal suerte subyugados con su bondad y su caridad sincera, que hasta iba logrando -empresa heroica-, enmendarlo de su proverbial suciedad, ya no se acostaban con chilaba y babuchas y cuando com\u00edan ya no se limpiaban los dedos, -sus ordinarios tenedores-, en la colcha blanca o en el embozo de la s\u00e1bana.<\/p>\n<p>\u00b4Mohamet \u00a1sucio! no tirar hueso en el suelo, dejarlo en plato.\u00b4.<\/p>\n<p>T\u00fa perdonar, santona, no hacer m\u00e1s. T\u00fa para ser moro m\u00e1s madre que madre m\u00eda de la c\u00e1bila\u00b4. \u00a1Y tanto! \u00a1La mujer mora y la mujer cristiana de veras!. Soberbio parang\u00f3n. La mujer cristiana, santona cristiana mandar mucho en paisas, en m\u00e9dicos. Mujera mora en c\u00e1bila no mandar nada, y, si ser mala, echar o cortar el cuello\u00bb. es la gr\u00e1fica opini\u00f3n de un moro Regular de Alhucemas, en el Docker de Melilla[iv].<\/p>\n<p>Sin embargo, qui\u00e9n m\u00e1s admira y envidia a las Hijas de la Caridad son las mujeres moras. No se cansan de mirarlas y tocarlas el vestido \u00a1Les llama tanto la atenci\u00f3n aquellas batas blancas! De las tocas le dicen: Santona, eso ser fantas\u00eda. \u00a1Oh! cristiana no ser como mora. Mora sucia, rota. Cristiana blanca, limpia.<\/p>\n<p>Y una joven orilla les dec\u00eda: \u00abYo querer ser cristiana. Por eso yo aprender coser.[iv]\n<p>Hace unos d\u00edas, refiere un testigo, tuve necesidad de ir a Ceuta. Esperando que partiera el tren convers\u00e1bamos amigablemente unos cuantos viajeros., cuando abre la portezuela de nuestro departamento un morito de unos diez y ocho a\u00f1os, fija en m\u00ed sus ojos saltones, se descubre respetuosamente y alarg\u00e1ndome un papelito me dice con mucha gracia: \u201cMadre desir ver t\u00fa esto\u201d. \u00bfQuerer t\u00fa mas? y aguardando mi contestaci\u00f3n permaneci\u00f3 descubierto, hasta que le dije estaba bien y que se pod\u00eda retirar. El Coronel Sr. Gonz\u00e1lez Lara, que era uno de los presentes mostr\u00f3 su extra\u00f1eza diciendo: \u00abPadre \u00bfqui\u00e9n es V. \u00f3 quien ha podio educar tan finamente a ese chaval , que contra todos los usos y costumbres de los moros se ha descubierto en su presencia?<\/p>\n<p>-\u00bfSi Vd. quiere presenciar varios actos como este, que tanta admiraci\u00f3n le ha causado, v\u00e9ngase cuando guste por el Hospital Militar de Tetu\u00e1n y los presenciar\u00e1 muy a menudo pues tenemos varios moros empleados que se descubren ante las <em>santonas<\/em> como suelen llamar a las Hermanas y ante el P. Capell\u00e1n.<\/p>\n<p>-\u00abPues perm\u00edtame, Padre, que le felicito por ello. Porque han conseguido Vds. lo que nosotros con toda nuestra fuerza no hemos podido conseguir en los muchos a\u00f1os que llevamos en Marruecos[iv].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la Correspondencia Militar publica una bella p\u00e1gina de Mar\u00eda Quir\u00f3s. En ella leemos&#8230; \u00abEn una amplia avenida que bordean los \u00e1rboles, veo destacarse, a lo lejos\u00a0 dos figuras blancas con sus amplias vestiduras. Son las heroicas Hermanas de San Vicente de la Congregaci\u00f3n espa\u00f1ola, que en plena noche oscura salen a buscar heridos en las posiciones avanzadas, sin temor al peligro y que cumplen a conciencia la misi\u00f3n de cuidar y consolar al que sufre. Como palomas blancas van apareciendo por la hermosa avenida de dos en dos, y al saber el objeto de mi visita, una de ellas, Sor Celsa, peque\u00f1ita y menuda, amablemente se me ofrece para servirme de cicerone&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLlena a nuestro encuentro Sor Mar\u00eda que con su gasto amabil\u00edsimo, me coge de una mano y me lleva al pabell\u00f3n a ellas destinado, y bajo un enarrado me siento. Poco a poco van llegando Hermanitas y se sienta a mi alrededor en forma de corro&#8230; y contemplo la m\u00e1s po\u00e9tica visi\u00f3n que en mi vida he podido so\u00f1ar. En esta noche oscura y calmada se oye rugir este mar rebelde por el levante. Los h\u00e1bitos blancos -son las batas que se ponen sobre el h\u00e1bito negro- aclaran las sombras y oigo la voz de la Superiora que dice: \u00abSor Josefa d\u00edganos algo de sus heridos&#8230;<\/p>\n<p>\u00abFrente a mi se yergue la figura arrogante de la Herman, de origen vasco, y que con su caprichos dialecto tiene en los moros una especial simpat\u00eda que se manifiesta en su deseo de entregarle todo el dinero con que llegan al Hospital. <em>Mujera santa, no decir nunca mentita !Mujera santa cuidar moro, visar herida&#8230; <\/em>dicen todos ye ella los coge las pardas chilapas llenas de miseria, d\u00e1ndoles en cambio ropa nueva y limpia, que ellos acogen con cierto recelo, pues el moro, cuando empieza a civilizarse se hace muy delicado y quiere la ropa fin\u00edsima. \u00a1Qu\u00e9 contraste con sus jaimas miserables!. Sor Josefa les entiende a la perfecci\u00f3n. Los domina, los reprende. Pero de tal modo le agradece sus cuidados que unos cuantos, cuando les dieron de alta quisieron demostrarle su agradecimiento y entre todos le regalaron una peque\u00f1a imagen de mar\u00eda Inmaculada, de escaso valor material, m\u00e1s de un gran reconocimiento espiritual de nuestra religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abDe repente unos gritos ensordecedores cruzan el espacio. Se oye el pitar de un tren que va a pasar delante del hospital. Son los regulares de Melilla que vuelven victoriosos de otra zona&#8230; y aquella bandada de palomas blancas que me rodean vuelve otra vez a dispersarse\u00a0 por aquellos pabellones en que anida el dolor[iv].<\/p>\n<p>Sor Verdugo, Hermana del Hospital de Alfonso XIII, de Melilla, publica en los Anales un interesante art\u00edculo sobre <em>Medicina Mora<\/em> y termina contando el siguiente caso curioso que ocurri\u00f3\u00a0 cuando, con ocasi\u00f3n de las operaciones de la toma de Alhucemas, tuvieron en cl\u00ednica m\u00e1s de cien moros.<\/p>\n<p>\u00abObserv\u00f3 la Hermana all\u00ed destinada, que un de los dichos moros nunca hablaba ni se le acercaba nadie. Como a las preguntas que ella le hac\u00eda apenas contestaba con alg\u00fan que otro signo, pienso que esto ser\u00eda por no saber m\u00e1s que \u00e1rabe, llam\u00f3 al que serv\u00eda de int\u00e9rprete para que le dijera lo que ten\u00eda aquel enfermo. El interprete haciendo mil aspavientos le dijo: \u00b4\u00a1Ah!, a ese moro no acercarse. Tener demonio y si tu hablar pasar demonio dentro de t\u00fa.<\/p>\n<p>&#8211; No tenga pena, que con ninguno pueden los demonios morunos y si eso es todo lo que tiene, ma\u00f1ana le doy una purga y le echo fuera.<\/p>\n<p>&#8211; No, no salir con purga porque ese moro robar cuarenta duros y, hasta no dar dinero y hacer en el Morabo unas ceremonias no poner bueno.<\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan esto deber\u00edan tener mucho miedo los moros el robar, puesto que se castigaba nada menos que con tener un demonio en el cuerpo, y sin embargo, el robo es en ellos tan corriente, que por la desconfianza que se tienen unos a otros, dan a la Hermana a guardar su dinero: conque, si los esp\u00edritus malignos entran en cada uno de los que roban, quedar\u00eda bastante vaci\u00f3 el infierno, pues raro ser\u00eda el moro que no llevara su diablillo correspondiente[iv]\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.- <em>Las avanzadas. <\/em>He aqu\u00ed la narraci\u00f3n que Sor Eulalia Alfaro nos ha dejado consignada de aquellas campa\u00f1as en que ella tom\u00f3 parte en 1921.<\/p>\n<p>\u00abAl principio no iban al campo las Hermanas, porque las posiciones estaban cerca de la plaza, y era f\u00e1cil el traslado de los heridos, porque en cuanto se tomaron posiciones distantes y el traslado de los heridos de vientre era peligroso, los m\u00e9dicos organizaron los equipos, lo cuales se compon\u00edan de cirujano, una ayudante de mano y un anestesista. Adem\u00e1s dos Hermanas que preparaban las cosas y muchas veces, por el mucho trabajo de los Sres. M\u00e9dicos ten\u00edan las Hermanas que anestesiar y ser algunas veces ayudantes de manos.<\/p>\n<p>Cuando iba a haber combate se preparaba todo lo necesario y march\u00e1bamos al campo casi siempre m\u00e1s de dos Hermanas con los M\u00e9dicos para volver alguna con las ambulancias de los heridos que no eran operados y las otras se quedaban a las operaciones de los graves y velarlos, pues dec\u00edan los m\u00e9dicos que solo se fiaban de los cuidados que prestaban las Hermanas a los operados, particularmente los de vientre.<\/p>\n<p>\u00abSon innumerables las veces que salimos al campo, y as\u00ed en el camino como en los campamentos tuvimos grandes peligros de ser heridas.<\/p>\n<p>\u00abEn el autom\u00f3vil nos colocaban los m\u00e9dicos con gran preocupaci\u00f3n por si en el camino nos atacaban. Pero en las posiciones, como se ten\u00eda que estar operando, no hab\u00eda miedo de defensa y varias veces las balas traspasaban las ventanillas de donde se operaba, porque era lo \u00fanico que ten\u00eda que estar iluminado y serv\u00eda de blanco al enemigo.<\/p>\n<p>\u00abEn la posici\u00f3n de Dar-Dris, muy cerca de la salita o barrac\u00f3n propiamente dicho, mataron a uno e hirieron gravemente a cinco. Tuvo que dar orden el Estado Mayor de que saliesen las ametralladoras, que aunque la cosa era terrible, no dejaba en la oscuridad de la noche de producir un efecto sorprendente. Esto sucedi\u00f3 varias veces sin que ni m\u00e9dicos ni hermanas dej\u00e1semos de seguir en nuestra obligaci\u00f3n de operar.<\/p>\n<p>\u00abEn todas las posiciones donde hab\u00eda enfermer\u00eda estuvieron las Hermanas, y tambi\u00e9n las improvisaban con tiendas de campa\u00f1a, que son modest\u00edsimas\u00a0 para atender a heridos grave. Las principales fueron Batel, Drius, Tafersit cadur, Tifernin y otras muchas, cuyos nombres no recuerdo, las de Melilla los saben.<\/p>\n<p>\u00abAlgunas Hermanas se relevaban para que subiesen otras, pues todas deseaban ir donde m\u00e1s trabajo\u00a0 hab\u00eda y m\u00e1s sacrificio se ten\u00eda que hacer. Pues era repugnante vivir en el campo donde ni el rato que nos acost\u00e1bamos, pod\u00edamos estar tranquilas porque los ratones se paseaban por encima de la cama. Los otros animalitos todav\u00eda m\u00e1s repugnantes, los ten\u00edamos que tolerar hasta ir a la poblaci\u00f3n y poderse ba\u00f1ar y cambiar de todo\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una profesi\u00f3n memorable.<\/em> Interrumpo aqu\u00ed la narraci\u00f3n de la Hermana para hacer resaltar este suceso, acaso \u00fanico en los anales de una Comunidad Religiosa. Sabido es que el d\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, 25 de marzo, es el mas sagrado d\u00eda del a\u00f1o para las Hijas de la Caridad. En \u00e9l, todos cuantos miles de Hermanas hay en el mundo terminan un plazo de su consagraci\u00f3n al Se\u00f1or y vuelven a reanudarlo por medio de sus santos votos de pobreza, castidad, obediencia y servicio de los pobres. Con esta ocasi\u00f3n se regocijan las Hermanas y suelen tener algunos extraordinarios ya en la Capilla, ya en el refectorio. Pues bien, en tal d\u00eda es algo muy sublime esa Hija de la caridad, que ella sola celebra su fiesta en medio de un campamento de cinco mil soldados y reanuda all\u00ed su consagraci\u00f3n. Ahora podr\u00e1 entender mejor el lector la sublimidad de este relato de la Hermana que dice:<\/p>\n<p>\u00abEn un d\u00eda para nosotras memorable, la Encarnaci\u00f3n, a fin de que todas pudiesen renovar juntas fueron a la plaza, pero no se pudo prescindir\u00a0 de que una se quedase en la posici\u00f3n con much\u00edsimos heridos que era imposible dejarlos, y se qued\u00f3 sola con mas de cinco mil hombres, pero tan contenta como si hubiese estado en su propia casa&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Por los aires, m\u00e1s cerca de Dios.<\/em> \u00abEl 28 de mayo de 1923, un combate inesperado nos hizo muchas bajas, casi al atardecer. Como era m\u00e1s all\u00e1 de Drius, los heridos fueron llevados all\u00ed, m\u00e1s no hab\u00eda ni equipo ni material de operar, y siendo de noche tampoco se pod\u00eda ir en otra forma que en aeroplano, para lo cual se prepararon enseguida cuatro aparatos y lo necesario para operar. Ofrecieron cami\u00f3n brindado, pero se hubiese llegado tarde y era preciso\u00a1 marchar en veh\u00edculo seguro, pues retir\u00e1ndose nuestras tropas todo el que pase pueden pensar que lo matan, aunque s\u00f3lo sean unos cuantos metros de distancia.<\/p>\n<p>Las Hermanas dijeron a los m\u00e9dicos que no ten\u00edan inconveniente\u00a0 en ir en el aeroplano, aunque fuese de noche, como as\u00ed se hizo, marchando dos, una en cada aparato y recorriendo un trayecto de dos horas y media de autom\u00f3vil en unos veinte minutos que cost\u00f3 en aeroplano.<\/p>\n<p>Toda la noche y d\u00eda siguiente hasta las tres de la tarde estuvieron operando, sin tener tiempo m\u00e1s que para tomar una taza de leche\u00bb.<\/p>\n<p>Estas dichosas Hijas de la Caridad, las primeras sin duda, en remontarse as\u00ed al cielo en alas de su caridad, fueron Sor Maximina Riveri y Sor Eulalia Alfaro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Los equipos quir\u00fargicos salidos del Hospital Militar de Carabanchel.<\/em> En abril de 1922 sali\u00f3 el equipo del Capit\u00e1n Herrer del cual formaron `parte Sor Josefa Odiazola y Sor Hip\u00f3lita. Llegaron a Melilla en donde permanecieron tres meses acop\u00e1ndose en operar y curar numerosos heridos. En Junio con otra Hermana del Hospital Docker marcharon a Ceuta y Tetu\u00e1n. De all\u00ed se traslado el equipo a Xuaen en donde permanecieron 15 d\u00edas sin cesar de curar numerosos heridos\u00a0 que all\u00ed hubo, que fueron much\u00edsimos, siendo el ayuda de manos de los m\u00e9dicos, sin tener, tiempo para comer y descansar. Aminorado el trabajo en el campo volvieron a Tetu\u00e1n, donde continuaron su labor otros quince d\u00edas. Fueron segunda vez a Melilla y de all\u00ed a Madrid a los siete meses de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>En julio de 1923 sali\u00f3 el segundo equipo del Comandante Herrer con Sor Amparo y Sor\u00a0 Banignay a Melilla, y en vista de la urgencia pasaron en el campo siete d\u00edas consecutivos sin descansar y dejar de curar. En septiembre, tambi\u00e9n de aquel a\u00f1o, sali\u00f3 el cuarto equipo del Comandante G\u00f3mez Ulla con Sor Odriozola, Sor Eulogia y Sor M\u00e1xima que salieron a campa\u00f1a desde el a\u00f1o 21, anduvieron tres a\u00f1os en las avanzada operando en pleno campo entre el silbar de las balas. Acompa\u00f1aron, entre otros, a los Doctores Sancho Vega y Mu\u00f1oz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a1En Artola!<\/em> Largo ser\u00eda de contar las peripecias de las pobres Hermanas en tales expediciones. S\u00f3lo pondr\u00e9 la que nos refiere Sor Julia Hern\u00e1ndez, una de las protagonistas. \u00abEl d\u00eda 4 de noviembre de 1925, dieron orden de que marchase el equipo quir\u00fargico a la playa de Afra para prestar sus servicios a los heridos en las operaciones que pensaban hacer aquellos d\u00edas, y que al fin, no se llevaron a efecto. Con este motivo embarcamos aquella misma noche en el Espa\u00f1a n\u00ba 5 el equipo compuesto de dos cirujanos, dos Hermanas, y un practicante. Adem\u00e1s, en el mismo barco iba el personal y material necesario para instalar una enfermer\u00eda en aquella playa.<\/p>\n<p>\u00abComo Afra no est\u00e1 muy distante de melilla, a las ocho pr\u00f3ximamente de la ma\u00f1ana, ya est\u00e1bamos all\u00ed. Nuestra intenci\u00f3n era empezar enseguida a prepararlo todo, as\u00ed que desembarcamos en la playa. M\u00e1s a\u00fan no hac\u00eda tres horas que esta\u00f1\u00e1bamos all\u00ed cuando avisan que se suspenda la instalaci\u00f3n de la enfermer\u00eda en la playa, pero que se desembarque todo el material y se quede aparejado hasta nueva orden. Aqu\u00ed los apuros, porque como todo estaba revuelto, no ten\u00edamos a donde meternos pues la posici\u00f3n est\u00e1 en lo alto de las monta\u00f1as y nosotros como ya lo hemos dicho, en la playa. Pero esta vez, como siempre, pudimos ver bien claro como Nuestro Se\u00f1or vela por nosotras.<\/p>\n<p>\u00abAl enterarse el Comandante del Espa\u00f1a, persona fin\u00edsima y a quien estamos sumamente agradecidas, dijo a los m\u00e9dicos que \u00e9l no consent\u00eda nos qued\u00e1semos all\u00ed en aquellas condiciones. Que como el barco permanec\u00eda all\u00ed dos o tres d\u00edas, pod\u00edamos volver a \u00e9l, hasta que se marchase. Aceptamos el ofrecimiento y en una lancha nos trasladamos otra vez al Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1bamos all\u00ed admirablemente instaladas, pero, al segundo d\u00eda recibe el Comandante aviso de marchar a Melilla. Ya no quedaba otro remedio que irnos a la playa. All\u00ed nos prepararon una tienda de campa\u00f1a para las dos Hermanas, todo lo mejor que se puede pedir en el campo: dos camas, dos mesillas de noche y por sillas dos cajones de gasolina vac\u00edos. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00edamos pedir? \u00a1Cu\u00e1ntas veces hemos estado peor.<\/p>\n<p>A todo esto, los d\u00edas pasaban y aquello segu\u00eda con la misma calma. Ni mandaban armar infanter\u00eda, ni que march\u00e1semos. Sin embargo corr\u00edan rumores que se hab\u00edan suspendido las operaciones y algunos Jefes recib\u00edan orden de marchar a Melilla. Pero el equipo sin noticias.<\/p>\n<p>\u00abYa llev\u00e1bamos seis d\u00edas cuando el Capit\u00e1n de estado Mayor, Jefe del Campamento de Afra, recibi\u00f3 aviso de marchar a Dar-Quebdani, y, como este se\u00f1or se interesaba mucho por nosotras, le rogamos el modo de marchar a Melilla, en vista de que no hab\u00eda nada que hacer. Como su deseo era complacernos, llam\u00f3 por tel\u00e9fono a la Comandancia para ver la manera de arreglarlo y lo logr\u00f3, pues contestaron que el equipo pod\u00eda regresar a Melilla hasta nueva orden. Mas aqu\u00ed el conflicto: nos mandan marchar, pero \u00bfc\u00f3mo?, por mar imposible, pues los barcos que ven\u00edan de Alhucemas no se acercaban por all\u00ed. Por tierra era un viaje penoso y peligroso, por tener que ir en caballer\u00eda por unas monta\u00f1as elevad\u00edsimas y muy cercanas al enemigo. Pensaron en hidro, despu\u00e9s de mucho pensarlo, no encontraron otra soluci\u00f3n que la de ir por tierra.<\/p>\n<p>\u00abEsto, para la m\u00e9dicos acostumbrados a montar, muy bien, mas no as\u00ed para nosotras que ninguna de las dos sab\u00edamos tenernos ni en un borrico. En vista de esto nos prepararon un mulo con su correspondiente artola y all\u00ed nos pusieron a las dos, de la misma forma que transportan a los heridos.<\/p>\n<p>\u00abDaba risa vernos. parec\u00edamos dos fardos una a cada lado del mulo. Pero lo m\u00e1s c\u00e9lebre fu\u00e9 la marcha, pues m\u00e1s bien parec\u00edamos una caravana de gitanos, que un equipo quir\u00fargico. \u00cdbamos de esta forma: Primero unos sorditos con sus fusiles, sirvi\u00e9ndonos de protecci\u00f3n. Letras de ellos dos mulos con los cestones del instrumental. Luego nosotras en la artola, los m\u00e9dicos y estado Mayor a caballo, y por \u00faltimo d\u00e1ndonos escolta otros cuantos soldados. Ya puede Vd. hacerse cargo del efecto que har\u00edamos.<\/p>\n<p>\u00abCuando salimos de Afra, todos los soldados celebraban con risas la caravana que hab\u00edamos formado, pues estaba graciosa, tal que un Teniente Coronel que sali\u00f3 a despedirnos, dijo que esto era digno de perpetuarse y no nos dej\u00f3 marchar hasta que sac\u00f3 una fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abAl fin, en medio de risas y chistes, rompimos marcha yo por mi parte sin temor ninguno, ni por el peligro del camino,. ni respecto de los moros porque muy acostumbrada a ir al campo me era est familiar. Pero la verdad es que no hay cosa m\u00e1s atrevida que la ignorancia, pues nunca me figur\u00e9 que tendr\u00edamos que pasar por verdaderos precipicios. Fig\u00farese que subimos dos mil metros\u00a0 sobre el nivel del mar y por un sendero tan estrecho que, a poco que el mudo de hubiese resbalado, no s\u00e9 donde habr\u00edamos ido a parar porque hab\u00eda unos barrancos tan profundos que parec\u00eda no ten\u00edan fin.<\/p>\n<p>\u00abPor lo dem\u00e1s, el viaje muy distra\u00eddo. Al pasar por algunas posiciones que hay en aquellas monta\u00f1as, todos los soldados sal\u00edan a mirarnos extra\u00f1ados de vernos por all\u00ed y en aquella forma. As\u00ed que no pasamos desapercibidos para ninguno de aquellos pobrecitos, que nos saludaban con cari\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de cuatro horas de bajar y subir monta\u00f1as llegamos a Farja, una posici\u00f3n donde ten\u00edan aviso de nuestra llegada y nos esperaban con una ambulancia\u00a0 para llevarnos a Dar-Quebdani. En ella marcharon los m\u00e9dicos y algunos m\u00e1s, juntamente con el equipaje, y nosotras en un auto que esperaba al Capit\u00e1n de Estado Mayor y que nos ofreci\u00f3 generosamente para ir en su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abYa cre\u00edamos no hab\u00eda cuidado de mas, cuando nos dicen que segu\u00eda el peligro, pues era la segunda vez que sub\u00edan coches hasta all\u00ed, y que como el camino no estaba en buenas condiciones\u00a0 hab\u00eda que ir muy despacio a fin de evitar ocurriese algo desagradable. En efecto, todo lo que hab\u00edamos ascendido ten\u00edamos que descender continuando siempre con el abismo a nuestros pies.<\/p>\n<p>\u00abAl fin, gracias a Dios, llegamos a Dar-Quebdani sin novedad pero tan tarde que era imposible salir de all\u00ed para ir a Melilla, una vez terminada la protecci\u00f3n de las carreteras, es muy imprudente y expuesto el ponerse en camino. As\u00ed que no quedaba otro remedio que pasar all\u00ed la noche. Al momento nos prepararon el alojamiento de la manera que se prepara en el campo y a esperar al d\u00eda siguiente para continuar y terminar nuestro original viaje.<\/p>\n<p>\u00abNo puede V. figurarse las atenciones de que fuimos objeto de parte de los Jefes de este campamento. Todos ven\u00edan a felicitarnos por el valor que hab\u00edamos tenido para venir por aquellos sitios tan peligrosos, donde con tanta frecuencia suelen hacer los moros de las suyas, y como ellos dec\u00edan \u00a1Vestidas de blanco para que nos viesen mejor! En fin, a cada uno se le ocurr\u00eda una cosa, y no falt\u00f3 quien dijo: \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda San Vicente si las viese?.<\/p>\n<p>\u00abAl d\u00eda siguiente, que por cierto era domingo despu\u00e9s de oir dos misas, salimos en un auto para Melilla, donde termin\u00f3 nuestro viaje sin novedad. El tiempo, que durante nuestro viaje hab\u00eda sido espl\u00e9ndido, cambi\u00f3 de tal modo que no recuerdo en mas de un a\u00f1o que he estado all\u00ed, otro semejante, pues se desencaden\u00f3 un temporal que dur\u00f3 varios d\u00edas y fue causa de inundaciones y hasta desgracias. Fue una cosa providencial, porque de habernos pillado en el camino o en la playa, no se como hubi\u00e9ramos escapado\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Alhucemas.<\/em> Alhucemas..! palabra grata a los o\u00eddos espa\u00f1oles como fin dichoso de gesta sangrienta y dolorosa. No pod\u00edan faltar all\u00ed las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En la flota de transporte de aquella expedici\u00f3n gloriosa, destinada a la conquista de aquella playa, baluarte de los moros, a cada una de las tres columnas le fue le fue asignado un barco hospital de 330 camas cada uno, y dispuso el mando supremo que fueran en ellos equipos de Melilla y Ceuta. Afecto a la Columna Saro iba el buque Hospital Barcel\u00f3, en el que embarcaron las Hermanas Sor Antonia L\u00f3pez y Sor Francisca Curieses, con su equipo. Salieron una media noche sin saberse donde iban, hasta que le d\u00eda de la Navidad de Nuestra Se\u00f1ora lograron nuestros Soldados conquistar la playa de Alhucemas. A conveniente distancia pudieron ver las Hermanas aquellas sangrientas maniobras, no sin que dos granadas de los moros cayeran sobre el Barcel\u00f3, afortunadamente sin causar desgracias.<\/p>\n<p>Veinte d\u00edas consecutivos estuvieron recibiendo y curando heridos yendo y viniendo con ellos a Melilla. Otras Hermanas hac\u00edan o mismo en el buque Castilla y en otros, conduciendo los heridos a Melilla y M\u00e1laga. All\u00ed estuvieron otros dos meses y despu\u00e9s han hecho lo mismo en diversas ocasiones.<\/p>\n<p>Como fecha 2 de octubre de aquel a\u00f1o 1925, escribe desde Melilla Sor Mar\u00eda Rodr\u00edguez a la Visitadora General de Madrid: \u00abA Dios gracias, seguimos todas bien, pues en lo que mira sobre todo a nuestras pobres Hermanas de los barcos, es admirable que con el temporal tan horrible que ha habido, ni siquiera se hayan mareado. M\u00e1s a\u00fan, al recoger los heridos con esa tranquilidad continuamente pasando las granadas por encima de las embarcaciones\u00a0 o cayendo muy cerca de ellas, ni una sola las ha tocado.<\/p>\n<p>\u00abAdjunto a Vd. esa carta del Capit\u00e1n Sr. Mu\u00f1iz, que est\u00e1 ya en la playa poniendo el Hospital m\u00f3vil para el que cualquier d\u00eda pedir\u00e1 Hermanas.<\/p>\n<p>\u00abAyer, al medio d\u00eda, lleg\u00f3 el Andaluc\u00eda, y aunque el equipo se queda ya aqu\u00ed, las Hermanas volvieron, pues tra\u00edan el encargo de decirme en nombre del Sr. G\u00f3mez Ulla, que ellas ten\u00edan que continuar en los barcos&#8230; Volv\u00ed, en efecto, a mandarlas pues se hallan bien y a\u00fan mejor que aqu\u00ed, dec\u00edan.\u00a0 En el Villareal han ido otras dos, pues, nada m\u00e1s llegar a casa, vino el comandante del barco a pedirlas y mand\u00e9 una de las que hab\u00edan venido con la otra&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abLo que m\u00e1s nos trastorna, dice en otra carta la misma Sor Mar\u00eda Rodr\u00edguez, en medio del torbellino que las agobiaba a todas en el hospital, es el recuerdo de las cuatro Hermanas que ahora tenemos fuera en los barcos. Una Hermana sobre todo lleva ya, yendo y viniendo veintid\u00f3s d\u00edas y otra quince&#8230;<\/p>\n<p>\u00abBuena lecci\u00f3n nos dan los m\u00e9dicos. No podemos quejarnos de trabajo, viendo lo que ellos hacen pues no se acuerdan ni de comer\u00bb.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos, a su vez, admiraban y reconoc\u00edan el esfuerzo de las Hermanas. \u00abDe las Hermanas, escribe el Dr. Mu\u00f1iz a la citada Superiora Sor Mar\u00eda, no tengo que decirle sino que las cuide que bien se lo han ganado&#8230; Si las manda de nuevo a los barcos, creo, salvo su opini\u00f3n, que deb\u00edan aliviar ya a Sor M\u00e1xima y a Sor Carmen. La primera lleva ya vente d\u00edas y quince Sor Carmen, y no estando los equipos a bordo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La misma Duquesa de la Victoria alab\u00f3 a las Hermanas, y no quiso marcharse sin visitar a las que hab\u00edan estado con ella en los Barcos\u00bb[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>A punto de naufragar.<\/em> El d\u00eda 11 de abril de 1926, embarcaba a las 11 de la noche el Correo de melilla a Cala de Quemado, Alhucemas, el equipo quir\u00fargico del Capit\u00e1n D. Manuel Amieva, del que formaban parte Sor Celsa Rold\u00e1n y Sor Mar\u00eda Saladrigue. Amaneci\u00f3 el d\u00eda siguiente con un fuerte temporal de levante, tan temido en las costas de Melilla. Los naturales dec\u00edan que nunca hab\u00edan conocido temporal tan grande. En el puerto eran lanzadas sobre el muelle las embarcaciones peque\u00f1as, que se hac\u00edan materialmente astillas. Fuera de \u00e9l varios buques mercantes naufragaron. Uno var\u00f3 frente a las playas cercanas al Hospital Docker y otro un poco m\u00e1s lejos. Desaparec\u00edan bajo las aguas todo menos el puente donde se agolpaba la tripulaci\u00f3n. Otros m\u00e1s prudentes\u00a0 se hicieron a la mar, tratando de capear el temporal.<\/p>\n<p>El Barco Hospital Castilla, rotas las amarras, se hund\u00eda al chocar contra el espig\u00f3n de las minas del Rif. El p\u00e1nico era grande. El viento bramaba y una verdadera tromba de agua ca\u00eda de un cielo rojizo, que hac\u00eda pensar en alg\u00fan terremoto o cataclismo. Al contemplar aquello, las Hermanas del Hospital Docker de Melilla no pod\u00edan menos de llenarse de angustioso temor por sus Hermanas que estaban en las naves.<\/p>\n<p>\u00abPor ellas supimos, refiere una Hermana, que el temporal les hizo muy dif\u00edcil la navegaci\u00f3n, llegando a Cala de Quemado con un gran retraso. All\u00ed hubo de hacerse el trasbordo a las barcazas para trasladarse ,en primer lugar, todos los Jefes. La natural confusi\u00f3n de dichos momentos ante el peligro, hizo que las Hermanas permaneciesen en el camarote mientras se desalojaba en una barca los dem\u00e1s componente del equipo quir\u00fargico. nada m\u00e1s hacerlo, se di\u00f3 cuenta el sanitario agregado al mismo, que las Hermanas no hab\u00edan bajado a la barcaza, lo que comunico, quien el contest\u00f3 que si se atrev\u00eda subiese al barco por ellas. As\u00ed lo hizo el sanitario ayudando a las Hermanas a descolgarse. Idea de la rapidez con que esto se hizo es que haber perdido las ropas que llevaban en unas cajas y tener que quedarse a bordo del barco sanitario por separase la barcaza que daba sobre \u00e9l fuertes bandazos.<\/p>\n<p>\u00abLa llegada a tierra no pareci\u00f3 sino un milagro, pues apenas descargado el personal que llevaba, y cuando hab\u00eda de volver al barco a seguir transbordando a tierra los soldados, vieron como se part\u00eda dicha barcaza desapareciendo en las aguas furiosas y con ella sus cinco tripulante.<\/p>\n<p>Dada la imposibilidad de continuar el equipo quir\u00fargico su viaje a Tarquist, debido al mal estado de pistas y carretera , quedaron las Hermana en el Hospital de la Cruz Roja de Cala Bonita&#8230;<\/p>\n<p>Por fin llegaron a Tarquist uni\u00e9ndose el equipo del Capit\u00e1n Amieva al del Capit\u00e1n Ruiz de Miguel en virtud de ordenes recibidas que ordenaban no seguir a Katama.<\/p>\n<p>\u00abAll\u00ed tuvieron las Hermanas de los dos equipos que sobre llevar con entereza las incomodidades de todo campamento. Entre ellas tener que turnar para dormir en cama y camilla por no tener m\u00e1s que dos camas. En esta ocasi\u00f3n tuvieron que hacer de ayudantes\u00a0 de manos de los cirujanos, pues el teniente Jamini, enfermo, fue evacuado al Hospital de Cala Bonita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXXIII<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Sumario:<\/em>1.- <em>Hospitales Militares. 2.- El P. Tobar y los Hospitales Militares. 3.- Testimonios de gratitud de soldados enfermos y heridos a las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>1.- <em>Las Hijas de la Caridad en la \u00faltima Cruzada. Hospitales Militares.<\/em> Ep\u00edlogo el m\u00e1s glorioso de nuestra relaci\u00f3n habr\u00e1 de ser por necesidad, consignar aqu\u00ed la participaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en la m\u00e1s decisiva Cruzada de la Historia, en la Guerra de Liberaci\u00f3n llevada a cabo por nuestro providencial Caudillo, el General\u00edsimo Franco. Toda ponderaci\u00f3n ser\u00eda p\u00e1lida e in\u00fatil ante la elocuencia grandiosa de los n\u00fameros. Al P. Eugenio Escribano, cabe la gloria de haber recogido con una diligencia y veracidad nunca bien ponderadas el prolijo documento de los Hospitales Miliares, cuyos servicios fueron confiados a las Hijas de la Caridad. Gracias a ello no podr\u00e1 nunca olvidarse la ingente aportaci\u00f3n de las Hermanas a esta dolorosa gloria nacional.<\/p>\n<p>Basta para convencerse leer en el pr\u00f3logo de su voluminosa obra el <em>Resumen de Estad\u00edsticas de los Hospitales Militares, <\/em>confiados a las Hijas de la Caridad. Al estallar el Movimiento, dice, hab\u00eda en la Espa\u00f1a de Franco 16 Hospitales Militares. Se abrieron:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>a\u00f1o 1936&#8230;&#8230;\u00a0 152<\/p>\n<p>a\u00f1o 1937&#8230;&#8230;\u00a0 104<\/p>\n<p>a\u00f1o 1938&#8230;&#8230;\u00a0\u00a0 42<\/p>\n<p>a\u00f1o 1939&#8230;&#8230; <u>\u00a0\u00a011<\/u><\/p>\n<p>Total\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 309<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>que unidos a los 16 que ya exist\u00edan suman 325. Las Hijas de la Caridad de n\u00famero fijo en ellos: 2890. Pero como especialmente el primer a\u00f1o\u00a0 iban a los Hospitales Militares\u00a0 de todas las casas, dejando los dem\u00e1s ministerios, y por tanto, hubo mucho cambio de personal entre ellas, no es exagerado decir que mas de 4000 han intervenido en la asistencia\u00a0 de nuestros soldados. N\u00famero de enfermos y heridos que ingresaron en esos 325 Hospitales: 1.605.862.<\/p>\n<p>\u00a1Un mill\u00f3n seiscientos cinco mil ochocientos sesenta y dos soldados! y, por desgracia nos ha sido imposible hacernos con la estad\u00edstica de ochenta y seis Hospitales. No es, pues exagerado afirmar que las Hijas de la Caridad cuidaron durante la guerra <em>dos millones <\/em>de combatientes de Franco. Ya se supone que esa cifra crece tanto merced a las frecuent\u00edsimas evacuaciones por las que muchos hospitalizados pasaron por muchos hospitales.<\/p>\n<p>N\u00famero de defunciones en los 325 Hospitales: 22.354<em>. Veintid\u00f3s mil trescientos cincuenta y seis muertos.<\/em> \u00a1Un 1.40% de los ingresados! y de esos muertos, todos con Sacramentos y much\u00edsimos fervorosismos, y no pocos, si sus fuerzas se lo permit\u00edan al grito conque en las batallas y trincheras de Viva Cristo Rey, Viva Franco o Arriba Espa\u00f1a!<\/p>\n<p>Los Hospitales de Sangre que han tenido nuestras Hijas de la Caridad no eran ciertamente todos los existentes, pero s\u00ed su inmensa mayor\u00eda en cantidad y calidad. El Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol estaba muy bien triturado. Fue la \u00fanica labor positiva que supo hacer el bilioso intelectual Aza\u00f1a. Las Espa\u00f1a de Franco en los primeros momentos de su existencia, hall\u00f3se con diez y seis Hospitales Militares y sabe Dios en que estado. Tambi\u00e9n como en todas las ramas y actividades del ejercito, hab\u00eda que hacerlo todo, y todo lo hizo Franco con la jubilosa cooperaci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>La Iglesia cedi\u00f3 72 de sus mejores edificios y los dem\u00e1s de Beneficencia provincial y Municipal, am\u00e9n de los particulares\u00a0 y escuelas p\u00fablicas, casinos, f\u00e1bricas con casas y palacios de propiedad privada. Las Hijas de la Caridad convirtieron en Hospitales Militares 124 de sus casas, muchas de su propiedad&#8230;.<\/p>\n<p>es un hecho probad\u00edsimo que en esta cruel guerra, nuestros Hospitales nos han salvado un verdadero ej\u00e9rcito de j\u00f3venes. Rec\u00edbanlos deshechos, despedazados, a much\u00edsimos casi moribundos y luego los devolv\u00edan sanos, vigorosos de carne y de esp\u00edritu a sus madres y a la Patria.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se ha debido tan espl\u00e9ndido resultado? Las causas son m\u00faltiples. \u00bfComo no ensalzar la pericia y honrado trabajo de tan eximios medidos y operadores? \u00bfLas atinadas y r\u00e1pidas gestiones de Intendencia y Administraci\u00f3n Militar? Sin esa sabia t\u00e9cnica sanitaria y administrativa convengamos en que poco valen los dem\u00e1s elementos auxiliares. Ni se debe prescindir ni dejar de reconocer la labor silenciosa y expuest\u00edsima a menudo de sanitarios y\u00a0 enfermeros. Pro ya que el asunto principal de mi historia es hacer resaltar\u00a0 la labor de las Hijas de la Caridad unida a la de enfermeras por dicha y gloria de Espa\u00f1a tan compenetradas y en tan bella armon\u00eda con las Hijas de la Caridad en estos tres a\u00f1os dir\u00e9 que he conocido a muchas, verdaderas cristianas que tomaban su oficio como una vocaci\u00f3n religiosa y he observado c\u00f3mo, sin sospecharlo ellas mismas se iban revistiendo del esp\u00edritu y virtudes de una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Deber de justicia es consignar aqu\u00ed la merit\u00edsima labor del actual Director de las Hijas de la caridad en Espa\u00f1a, Rdo. P. Adolfo Tobar. Un testigo abonado, el P. Escribano, es quien nos cuenta sus incesantes desvelos en fundaci\u00f3n y visita a aquellos Hospitales Militares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>El P. Tobar y los Hospitales Militares en nuestra Cruzada. <\/em>\u00abYo mismo soy testigo de las ansiedades que torturaron al P. Tobar, Director de las Hijas de la Caridad, desde que el Gobierno Frente-Populista empez\u00f3 a arrojarlas de los establecimientos p\u00fablicos de Beneficencia. Ve\u00edase pr\u00f3xima la hora en que apenas les quedase una casa donde cobijarse. Pues hoy, como entonces la verdad es que esta inmensa Provincia de Religiosas, la mayor seguramente de la Iglesia, con sus 8554 Hijas e la Caridad, y 785 comunidades, a penas posee nada propio. \u00bfQu\u00e9 se iba a hacer con m\u00e1s de 8000 mujeres, no pocas muy ancianas y ya [sin] vestigios de familia terrena? Con estas congojas incrementadas de hora en hora desde Febrero\u00a0 de 1936 lleg\u00f3 el mes de Julio en que ya Espa\u00f1a ard\u00eda en el bullir triunfante de la Revoluci\u00f3n cuando nuestro P. Visitador se crey\u00f3 en el deber estricto por los apremios de su cargo de ausentarse r\u00e1pidamente a Pamplona.<\/p>\n<p>La salida de Madrid, parec\u00eda entonces tan temeraria que todo su consejo se la disuadi\u00f3 por miedo a un atraco o a un asesinato de los que merodeaban por caminos y carreteras. El P. Tobar insisti\u00f3 y su \u00fanica preocupaci\u00f3n fue largarse en su auto. Volver\u00eda para el d\u00eda 19, fiesta de San Vicente, o a lo m\u00e1s para su octava. As\u00ed, el hombre propone y Dios dispone.<\/p>\n<p>Siempre he pensado que aquella partida fue el rasgo m\u00e1s divino de la Providencia en favor de nuestras Hijas de la Caridad. Las ocupaciones de una larga visita can\u00f3nica a dos numerosas comunidades le entretuvieron m\u00e1s de lo pensado y el d\u00eda 18 le sorprendi\u00f3 el Alzamiento en Pamplona. La vuelta a Madrid era imposible.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas lleg\u00f3 a Burgos, empezaba a ser capital de la Espa\u00f1a de Franco, donde yo mismo presenci\u00e9 el `principio de una nueva vida del Director de las Hijas de la Caridad. A no emprenderla con todos estos riesgos y ajetreos, muy pusil\u00e1nime hubiera de haber sido el P. Director, y gracias a Dios pusil\u00e1nime no lo fue. Yo soy testigo. Dos fuerzas tiraban de \u00e9l por las mas variadas y opuestas v\u00edas: Una el ansia viv\u00edsima de ver, consolar, remediar a los PP. Pa\u00fales e Hijas de la Caridad reci\u00e9n liberados de los rojos por los Ej\u00e9rcitos Nacionales. Siempre pisando los talones a las fuerzas liberadoras.<\/p>\n<p>Desde las primeras conquistas de nuestro Ejercito, tuve de persuadirme de que, efectivamente, cuando el parte oficial del General\u00edsimo nos dec\u00eda con su laconismo: \u00abNuestras Tropas conquistan a M\u00e9rida\u00bb. Las columnas de \u00c1frica al mando de Yag\u00fce toman al asalto la ciudad e Badajoz\u00bb. \u00abMola conquista Ir\u00fan\u00bb. \u201cLos Rojos huyen de Hernani\u00bb.\u00bbLos requet\u00e9s entran en San Sebasti\u00e1n&#8230;\u00bbIndefectiblemente esos partes no ment\u00edan \u00bfPor qu\u00e9? Porque apenas el parte oficial ha dicho que se ha tomado tal o cual ciudad, inmediatamente, luego que amanezca Dios, o antes, Pedro tiene ya encendidas las entra\u00f1as trepidantes del auto y en \u00e9l se entra el P. Visitador y rezando Ave Mar\u00edas y rosarios, \u00a1hala!, volando hasta entrarse de rond\u00f3n en la ciudad, conquistada ayer o esta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Pongas Vds. la interminable lista de ciudades y pueblos conquistados por Franco en los tres a\u00f1os, donde hubiera un asomo e casa de Hijas de la Caridad y tengan la seguridad\u00a0 de que al punto, el mismo d\u00eda o a lo m\u00e1s a la ma\u00f1ana siguiente ya estaba all\u00ed el P. Director con su auto bien cargado de v\u00edveres o de sabe Dios que otras mercanc\u00edas \u00a1y siempre atestado de viajeros de las m\u00e1s distintas procedencias: soldados, capitanes, labriegos, obreros, sacerdotes, cualquiera que se plantase en medio de la carretera, alzase la mano pidiendo misericordia de un pedazo de asiento.<\/p>\n<p>Otro motivo de viajes incesantes y de apuros: la r\u00e1pida instalaci\u00f3n de Hospitales de sangre. Desde el mismo Julio fue preciso irlos alzando por todos los frentes, a la vera de los campos de Batalla, Km. de las rudimentarias trincheras, expuestos a todos los riesgos.<\/p>\n<p>Y fue preciso reclutar quien acogiese y cuidase a los que ca\u00edan bajo el plomo del enemigo. Llam\u00f3 la Patria a las puertas de las Hijas de la Caridad, a todas su moradas: Asilos, Colegios, Hospitales, y de prisa, urgentemente hab\u00eda que dejarlo todo. La antigua calma del vivir honesto, los santos y apacibles ministerios de la vid. Las altas autoridades de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda a penas si exist\u00edan. Todo el Consejo de la Congregaci\u00f3n all\u00e1 quedaba cautivo y tal vez asesinado en la mazmorra de aquel Madrid Rojo, tan herm\u00e9ticamente cerrado los primeros meses para la zona nacional. No se hallaba a la mano otra autoridad \u00a1que la del P. Visitador y Director que trataba de acudir al mismo tiempo a todas partes.<\/p>\n<p>Y las peticiones, o m\u00e1s bien \u00f3rdenes, lleg\u00e1banle cada d\u00eda y cada noche tajantes, inaplazables de todos los frentes, sin m\u00e1s tr\u00e1mites ni papel sellado que un telefonazo: que si D. Cesar, que si el Jefe de Sanidad, que si Cam\u00f3n, que si Vallellano o la Cruz Roja. Y el Visitador con dos Hermanas de aqu\u00ed, una de all\u00ed y tres de m\u00e1s all\u00e1 iba accediendo a todos los ruegos y peticiones inexorablemente, siendo in\u00fatil que alguna que otra Hermana Superiora inventara roncer\u00edas muy explicable para detener a sus s\u00fabditas, que ten\u00edan tantas ansias como el propio Visitador de servir a Dios y a la Espa\u00f1a, cuanto con m\u00e1s peligro mejor. Nuestras Hijas de la Caridad desde nuestros primeros d\u00edas iban desparram\u00e1ndose por todos los linderos de la cruel contienda sabiamente aventadas por la insinuaci\u00f3n de su Director, no sin que \u00e9l lo reconociera todo continuamente.<\/p>\n<p>Bastar\u00eda la lista escueta de fechas y localidades recorridas para llenarse uno de asombro por lo util\u00edsimo y no menos temerario de tales correr\u00edas. Merece, pues quedar grabado para siempre esta verdad hist\u00f3rica: \u00abEl P. Tobar desde el 19 de Julio de 1936, recorri\u00e9ndolo todo, estando en todas partes sin mellarle jam\u00e1s el animo los miedos al fracaso ni los acaecimientos m\u00e1s adversos fue admitiendo de manos de las Autoridades sanitarias de nuestro Ejercito cuantos hospitales se le ofrec\u00edan o se le impon\u00edan, y en el espacio de doce meses puso entre los habilidoso dedos de sus Hijas casi todos los hilos de la Sanidad Militar de la Espa\u00f1a Nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>Testimonio de gratitud de los soldados enfermos o heridos.<\/em> Los servicios de las Hijas de la caridad en estos Hospitales Militares abarcaban desde los m\u00e1s complicados de la t\u00e9cnica en quir\u00f3fano, farmacias y laboratorios hasta los m\u00e1s humildes de cocinas y lavaderos. Pero con ser ellos tan importantes hay otros que, indudablemente, valen m\u00e1s, muchos m\u00e1s, y son los servicios maternales que prodigan a los enfermos y heridos en una atm\u00f3sfera de confianza y cari\u00f1o familiar, que les hace sentirse acompa\u00f1ados, cuidados, queridos y hasta mimados por almas generosas, que los encontraron ayer en la senda del dolor y parece que toda la vida los hubieran conocido. Es la par\u00e1bola en acci\u00f3n del buen Samaritano que se repite todos los d\u00edas en un Evangelio eterno.<\/p>\n<p>Y nada puede poner de manifiesto este valor espiritual como las cartas de los soldados cuando pasadas las horas dolientes del Hospital y lejos ya de \u00e9l le asalta el recuerdo de aquello y no pude resistir al impulso del coraz\u00f3n y tiene que escribir a las Hermanas, porque para el son algo as\u00ed como el dulce recuerdo de la madre ausente. Este epistolario es tan emocionante que no hay testimonio m\u00e1s elocuente y enaltecedor\u00a0 de los oficios de una Hija de la Caridad. Escogidas al azar queremos recoger aqu\u00ed algunas de esas numerosas cartas que public\u00f3 el P. Escribano en su obra de los Hospitales. Algunas entre cientos.<\/p>\n<p>El Hospital de Benavente quedo convertido en Hospital Militar en enero de 1937 y el 4 de abril ya todo preparad con cien camas abri\u00f3 sus puertas por primera vez a nuestros heroicos soldados que en n\u00famero de 88 formaban la primera expedici\u00f3n llen\u00e1ndose despu\u00e9s con sucesivas evacuaciones que ven\u00edan de Valladolid, Segovia, Extremadura del Norte, y del mismo frente. As\u00ed hasta el 18 de abril de 1939. Han pasado durante este tiempo algo m\u00e1s de tres mil heridos y enfermos de guerra, sin contar los militares enfermos que posteriormente han estado, pertenecientes a los batallones que residen en la poblaci\u00f3n. La intervenci\u00f3n de este hospital estuvo exclusivamente a cargo de un Director y de la Superiora. Uno de aquellos soldados escribe:<\/p>\n<p><em>\u00abPlasencia, 31 de enero de 1937.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanitas de las Espa\u00f1a Grande: las felicito por su aprecio muy grande para que sepan de mi salud y que me recuerdo del cielo de Benavente. Que Vds. han sido la segunda madre que conoc\u00ed, despu\u00e9s de ocho a\u00f1os que llevo rodando por el mundo y por tanto quiero decirles que me encuentro en Plasencia. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sal\u00ed de Valladolid el d\u00eda 27 del actual y el Tribunal me di\u00f3 \u00fatil total y ahora estoy que un d\u00eda de \u00e9stos marche para Teruel y las pido se acuerden de mi, que si no me muero en la guerra alg\u00fan d\u00eda pienso hacerles una visita&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por el momento no las molesto m\u00e1s. Quedo muy agradecido de Vds.\u00a0 y reciban el aprecio de este Afmo. s.s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas Dom\u00ednguez Cabrera<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Recuerdo a todas las enfermeras y al que dorm\u00eda al lado m\u00edo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Viva Espa\u00f1a!\u00a1Vivan las Hijas de la Caridad y !Vivan los Regulares de Melilla!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las se\u00f1as son: Representaci\u00f3n de Regulares de Melilla, n\u00ba 2. Plasencia. C\u00e1ceres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otra:<\/p>\n<p><em>\u00abMond\u00e1riz, Balneario, 28 del 7 de 1937.<\/em><\/p>\n<p><em>Viva Cristo Rey.<\/em><\/p>\n<p><em>Reverenda madre Superiora del Hospital Provincial de Benavente.<\/em><\/p>\n<p><em>Respetable Sor Dolores;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No quiero dejar pasar m\u00e1s tiempo sin hacerle expresivo mi m\u00e1s sincero agradecimiento por el comportamiento y trato que para conmigo han tenido todas Vds. siempre y hago votos a Dios para que las siga siempre conduciendo por ese recto camino de la bondad y de la caridad que tan bien han prodigado con nosotros pues ha de ser el m\u00e1s corto y seguro para alcanzar el bien supremo y el descanso y felicidad eterna en un puesto preparado al lado de El.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cu\u00e1nto extra\u00f1o yo a todas Vds., y cu\u00e1nto tiene que extra\u00f1arlas todos los que como yo, hayan pasado y pasen en lo sucesivo por esa mil veces bendita casa.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Rosa, Sor Tomasa, Sor Consuelo, Sor Blanca, Todas, todas!. Que buenas han sido con nosotros.. .!Qu\u00e9 bien han sabido Vds. en todo momento suplir a nuestras madres, hermanas y esposas! Mucho les tenemos que agradecer todos y grande tiene que ser la recompensa para Vds. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Orgullos deben estar todos los que luchan hoy en esta Santa Cruzada, pues luchan en defensa de Vds. Siempre es hermoso defender a una mujer, pero si esta mujer lleva toca y sayal es adem\u00e1s de honroso, sublime.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Igualmente recuerdo a todas las se\u00f1oritas, a las que ruego salude V. en mi nombre. Tambi\u00e9n me acuerdo de la Hermanita que estaba delicada y siempre le preguntaba c\u00f3mo segu\u00eda. Celebrar\u00e9 que haya seguido mejorando\u00a0 y pronto se restablezca totalmente. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En fin, no me olviden en sus oraciones, como yo no las olvidar\u00e9 mientras viva.\u00a0 Besando el Crucifijo de Sor Dolores, le env\u00edo mi m\u00e1s respetuoso y mi m\u00e1s cari\u00f1oso recuerdo. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Carlos Dom\u00ednguez.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Otra m\u00e1s:<\/p>\n<p><em>Escarbajosa, 5.2.1938.<\/em><\/p>\n<p><em>A las Hermanitas del Hospital Provincial de Benavente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya estoy en mi casa y al lado de mis padres y hermanos. Al volver a recibir el cari\u00f1o de los m\u00edos, es cuando me he dado cuenta de lo que han hecho por m\u00ed esas santas Hermanitas que dej\u00e9 en el Hospital.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El trato que he recibido de Vds., el cari\u00f1oso develo y constante sacrificio. s\u00f3lo pueden compararse al trato, desvelo y sacrificio de una madre. Ahora que la tengo a mi lado es cuando m\u00e1s claro eh visto hasta donde llega la caridad de aquellas almas que se consagran a Cristo para hacer el bien a la humanidad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 bueno debe ser Dios pues tan bueno hace a las personas que le sirve de veras.\u00a0 \u00bfCon qu\u00e9 pagare el bien que me han hecho? No solo me han cuidado bien, sino que mientras he estado en el Hospital, sab\u00eda que ten\u00eda cerca de mi personas que velaban cuidadosamente de todo cuanto necesitaba para curarme pronto y no sentirme s\u00f3lo y entre personas conocidas. Es decir, que me parec\u00eda que estaba entre mi familia. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dios quiera pagarle en el cielo todo cuanto han hecho por nosotros. Y puesto que de otra forma no pudo pagarles a Vds. mejor el mucho bien que me han hecho, yo pedir\u00e9 a Dios nuestro Se\u00f1or que la asista y contin\u00fae d\u00e1ndoles gracia, tanto como desea el agradecido hospitalizado que nunca se olvidar\u00e1 de Vds. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eleuterio Cuellar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed cada hospital tiene su epistolario y so que las Hermanas las han roto porque no le daban importancia.<\/p>\n<p>Otra muestra s\u00f3lo, porque ser\u00eda interminable. Esta es del Hospital Asilo de la Vega. Salamanca.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Plasencia, 27 de Julio de 1939. A\u00f1o de la Victoria<\/em><\/p>\n<p><em>Sor Julia, Salamanca.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Distinguida y venerada Hermana; <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En distintas ocasiones le he mandado cartas, a las cuales no he tenido contestaci\u00f3n. Supongo que ser\u00e1 debido al exceso de trabajo, que como siempre, pesa sobre Vds. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n creo yo que podr\u00eda haber ocurrido alg\u00fan destino. Pero me parece que le hubieran reexpedido mis cartas. Otra cosa no he pensado, pues estoy convencido que a una Sor tan buena nada malo pude ocurrirle. Dios no lo permitir\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la actualidad me voy reponiendo y, aunque esto se verifica lentamente, me noto una mejor\u00eda., Seguramente que siguiera cuid\u00e1ndonos Vd.\u00a0 estar\u00edamos m\u00e1s pronto curados.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace ya unos tres o cuatro d\u00edas que me levanto, con muletas, desde luego. Los dos primeros d\u00edas casi no podr\u00eda aguantarme derecho, pero ahora ya me siento m\u00e1s firme. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Paseo por dentro del hospital, ya que a\u00fan no he probado bajar las escaleras, tara que se me presenta muy dif\u00edcil de realizar. M\u00e1s tarde llegar\u00e1. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Sargento Mohamed Niben Taiek Samohege, que tambi\u00e9n estaba conmigo, sigue mucho mejor, aunque \u00e9l hace muchos m\u00e1s d\u00edas que anda con muletas. Hasta baja las escaleras. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tanto \u00e9l como Abrah\u00e1n y yo estamos eternamente agradecidos por las continuas atenciones que de V. recibimos y la recordaremos siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora dicen que muy pronto nos van a trasladar de Hospital. No sabemos fijamente donde iremos, pero suponemos que nos llevaran a Andaluc\u00eda. C\u00e1diz quiz\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si esto que le digo sucediera le comunicar\u00eda enseguida mi nueva direcci\u00f3n, pero de todas maneras si Vd. nos contestara pronto a las se\u00f1as que abajo le se\u00f1alo aun la recibir\u00edamos en \u00e9sta.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El herido que le recuerda con sumo respeto y agradecimiento eterno,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rubio. <\/em><\/p>\n<ol start=\"18287\">\n<li><em> Cabo Rubio, n\u00ba 18287.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hospital Musulm\u00e1n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Plasencia. C\u00e1ceres.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pluma en alto para poner fin a estas cartas. Esta otra que sigue tira con tanta fuerza de mi que no la puedo dejar. Dice as\u00ed;<\/p>\n<p><em>\u00abBarcelona, 28 de agosto de 1939. A\u00f1o de la Victoria.<\/em><\/p>\n<p><em>Sor Magdalena. Hija de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>Inolvidable Hermanita:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi gran ilusi\u00f3n es de que al recibo de la presente goce de la m\u00e1s buena salud, como la m\u00eda. \u00a1Dios nos la guarde muchos a\u00f1os!<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy a las siete de la ma\u00f1ana, y con una gran alegr\u00eda, ya me vi junto a mis queridos peores, cosa que despu\u00e9s de tanto tiempo de encontrarme separado de ellos ya lo deseaba.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mis padres me manda decir le d\u00e9 muchos recuerdo a V de parte de ellos, cosa que yo se los doy con gran emoci\u00f3n, porque Vd. \u00a0fue una verdadera madre para m\u00ed, y lo mismo es para todos los soldados que est\u00e1 junto a Vd., pues los auxilia de d\u00eda y de noche y les da a ellos el aliento como una verdadera madre. Yo jam\u00e1s mientras viva la olvidar\u00e9, pues en los momentos en que yo ten\u00eda las heridas bastante malas, V. me las curaba y no me o\u00eda del da\u00f1o. Al contrario, encontraba junto a Vd. un consuelo y una esperanza de que pronto me curar\u00eda. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dar\u00e1 muchos recuerdo a Sor Sof\u00eda, a Sor Exuperancia y a Sor Luc\u00eda. En fin a toda las otras Hermanitas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me despido de V. Dios le proteja y le guarde de todo mal<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><em>S,S.S.. Ram\u00f3n Teixid\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Hay otras cartas de italianos, portugueses, alemanes y de alg\u00fan marroqu\u00ed, que en un castellano pintoresco, pro expresivo chapurreo, agradecidos dicen bien lo que sienten. Algunas son cartas pat\u00e9ticas de madres enternecidas, que al oir de la boca de sus hijos, o al saberlo por cartas escriben con frases salidas del coraz\u00f3n, agradeciendo a las Hermanas, servicios tan maternales.<\/p>\n<p>Los moros escriben menos, como es natural, pero su noblote agradecimiento a las Hermanas se muestra en obras de generosa liberalidad.\u00a0 Conoc\u00ed en Oviedo a un maduro marroqu\u00ed, que vino desde Galicia s\u00f3lo para ver a sus caritativas enfermeras. Entraba a ver a las Hermanas como si entrara en su propia casa y les llevaba cuantos regalos pod\u00eda. Su visita era continuamente y Sor Amadora era para \u00e9l una <em>santona<\/em>. \u00abT\u00fa pedir&#8230; tu querer dinero, ropa, le\u00f1a&#8230; decir a mi y yo traer\u00bb. Se paseaba frente al Colegio procurando que la entrada se conservase expedida como si \u00e9l fuera el portero de la casa.<\/p>\n<p>Tan familiares le eran las Hermanas que se encontr\u00f3 con una de ellas en una calle de Lugo y las obligo a entrar en su comercio y quer\u00eda comprarlas un traje vistoso.<\/p>\n<p>Y aquel otro, en el Hospital de Oviedo, no se fiaba de nadie ni siquiera de aquella abnegada se\u00f1orita que a pesar de su buena posici\u00f3n, voluntariamente serv\u00eda de secretaria para escribir cartas, enviar giros y atender a todo en aquella tan t\u00edpica sala de moros. Pues s\u00f3lo en manos de la Hermana \u00e9l depositar\u00eda su dinero que enviaba a su familia marroqu\u00ed y no en otras.<\/p>\n<p>Una de las impresiones hondas, m\u00e1s hondo de la guerra en Oviedo, fue para m\u00ed la d aquel moro bien barbado, de rostro venerable, mirada triste que desde su lecho de dolor me hizo se\u00f1as para que me acercara y me dijo con tono de una confesi\u00f3n \u00edntima: \u00abYo venir a Espa\u00f1a para defender contigo a Dios\u00bb. La visita de las Hermanas y del sacerdote le hablaban de Dios. Y no pude menos de conmoverme y de pedir al Padre celestial, con toda mi fe, que le abriera de par en par las puertas del Para\u00edso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXXIV<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sumario:<\/em> <em>1.- Las Hijas de la Caridad en la Zona Roja. 2.- El Real Noviciado. 3.- Tr\u00e1gica persecuci\u00f3n de que son victimas numerosas Hermanas. 4.- Las Hermanas de Valdemoro. 5.- Coronas de martirio<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.- <em>Hijas de la Caridad en Zona Roja.<\/em> Ya desde 1931, cuando se presagiaba la pavorosa tragedia que iba a sobrevenir andaba yo afanoso recogiendo datos, estad\u00edsticas y relatos heroicos de las Hijas de la Caridad con el fin de publicar en la Revista \u00ab<em>La Caridad en el Mundo\u00bb<\/em> algunos art\u00edculos referentes a las actividades y ventajas de las Hijas de la Caridad de san Vicente en los servicios de la Beneficencia Nacional.<\/p>\n<p>Tal vez con ello, era mi ilusi\u00f3n que se podr\u00eda ayudar a contener la irreparable perdida que supondr\u00edan la salida de las Hermanas, insustituibles en tantos cientos de establecimientos, que la naci\u00f3n les hab\u00eda confiado, y hasta me propuse publicar un folleto con el resumen hist\u00f3rico del valor humanitario de sus ministerios. Pero pronto me convenc\u00ed de que todo iba a ser in\u00fatil. La Rep\u00fablica del siglo anterior, no se atrevi\u00f3, mirando al bien nacional, a destruir el Instituto de las Hijas de la Caridad, a pesar de sus marcadas tendencias antirreligiosas, al fin, hab\u00eda sido una Rep\u00fablica Espa\u00f1ola. Pero esta nueva rep\u00fablica, consta la que algunos ilusos republicanos , que m\u00e1s o menos buena fe imaginaban, no era una rep\u00fablica espa\u00f1ola, sino un feudo de la lejana Rusia, a qui\u00e9n poco pod\u00eda importar que Espa\u00f1a entera se convirtiese en un mar de sangre, de tormentos y de cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s est\u00e1 ya escrito en alas Historias y m\u00e1s profundamente gravado a fuego en el alma de esta generaci\u00f3n que vio y oy\u00f3 cosas nunca vistas y o\u00eddas, ni entre las visiones del infierno de Dante, ni entre los horrores del orco de Virgilio.<\/p>\n<p>Con respecto a las Hijas de la Caridad\u00a0 en <em>Zona Roja,<\/em> he recogido muchas p\u00e1ginas sueltas de su martirologio. Servicio insigne para la posteridad. A \u00e9l hay que acudir para saber la tragedia\u00a0 de estas indefensas mujeres espa\u00f1olas, cuyo \u00fanico ideal eras servir a Dios y a los pobres.<\/p>\n<p>La historia de su dolor no tiene l\u00edmites en lo ancho ni en lo profundo. El relato es interminable y basta con referir algunos episodios para conocer la magnitud. <em>Ab uno disce omnes.<\/em><\/p>\n<p>Con tanta emoci\u00f3n como verdad ha podido decir el citado auto: \u00abCuatrocientas casas de Hijas de la Caridad. Mas cuatro mil mujeres derramadas por todo el \u00e1mbito de dominio rojo, treinta inacabables meses, hecho jirones todo cuanto pod\u00eda darlas firmeza y cohesi\u00f3n, sin comunidad, sin Superiores que las guardasen, sin Directores que las guiasen e infundiesen \u00e1nimos, muy a menudo en absoluta soledad, sin raz\u00f3n humana que las sostuviese, con inn\u00fameros y horribles motivos para dar por liquidado definitivamente el pasado, pero siempre fieles, siempre en espera segur\u00edsima de Dios, que al parecer se hab\u00eda alejado sin dejar vereda ni carril para la vuelta\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- <em>El Real Noviciado.<\/em> En el Real Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00a0 hab\u00eda en aquel fat\u00eddico d\u00eda 16 de febrero de 1936, doscientas j\u00f3venes novicias adem\u00e1s de las sesenta hermanas profesas. Al d\u00eda siguiente, el Director R. P. Tobar da la orden terminante: \u00abCuanto antes las Seminaristas fuera del Noviciado y fuera de Madrid\u00bb.<\/p>\n<p>La Madre anuncia a aquellas j\u00f3venes novicias reunidas en el gran sal\u00f3n del Seminario que es preciso salir inmediatamente: \u00ab<strong>Estamos,<\/strong> les dice, <em>en las manos de Dios, lo que permita ser\u00e1 para nosotros lo mejor. No tem\u00e1is&#8230; pero yo suplico a todas las que prefieran retirarse a sus familias, que se vayan sin miedo. Pasadas estas duras circunstancias yo les prometo que se les volver\u00e1 a admitir con el mismo cari\u00f1o. Id vosotras, las que quer\u00e1is, siquiera las que teng\u00e1is familia cerca de Madrid. P\u00f3nganse en pie las que deseen irse&#8230; y calla y todas siguen sentadas&#8230; \u00bfNo hab\u00e9is entendido? S\u00ed, Madre. Pues en pie las que quieran irse con sus familias. \u00a1Nadie! Prefieren correr la suerte de sus Hermanas mayores\u00bb.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0A una jovencita, cuyos padres viv\u00edan en Madrid, la obligaron aquella misma tarde irse a su casa, pero al otro d\u00eda, a las cuatro de la ma\u00f1ana al levantarse la Comunidad ya la ten\u00edan llamado a la puerta.<\/p>\n<p>Ciento salieron inmediatamente para Pamplona. Las otras ciento fueron repartidas en varias comunidades de Madrid. Pero el problema se present\u00f3 pavoroso para los Superiores cuando antes de estallar el glorioso Movimiento, Ayuntamiento y Diputaci\u00f3n republicanos comenzaron a poner en ejecuci\u00f3n las leyes laicistas de las Cortes, echando de los establecimientos ben\u00e9ficos a las Hermanas. Con raz\u00f3n se lamentaba su Director, el P. Tobar: \u00ab\u00bfQue hago yo de m\u00e1s de ocho mil Hijas de la Caridad, el d\u00eda, quiz\u00e1 muy pr\u00f3ximo que se vean todas en la calle? \u00bfD\u00f3nde las llevo?\u00bfCon qu\u00e9 las alimento?\u00bf A qu\u00e9 las dedico?\u00bb.<\/p>\n<p>Una Circular de la Madre Sor Justa Dom\u00ednguez, de 30 de mayo de aquel a\u00f1o, refleja bien las angustias que oprim\u00edan su coraz\u00f3n, cuando daba alientos a todas las Hijas de la Caridad para aceptar la terrible prueba y confesar la fe. \u00ab<em>Desde hace mucho tiempo, <\/em>le dice, <em>deseo comunicarme con Vds., mis amadas Hermanas, ya que todas anhelan noticias de su Casa Central y querida Provincia, tan probada en \u00e9sta \u00e9poca. \u00a1Cu\u00e1nto padecen nuestras Hermanas en algunas Casas! Son el blando de las iras de los pobres enga\u00f1ados, que las insultan y calumnian sin miramiento alguno. De varios establecimientos las han despedido. Son ya 17 las Comunidades deshechas y casi otras tantas las amenazadas. Nos han quemado el Asilo-Escuelas del Pilar, en Cuatro Caminos, echado a las Hermanas a empellones y dejando sin albergue a 50 ni\u00f1as asiladas, sin clase a unos 1000 ni\u00f1os de ambos sexos, a las obreras sin Academia Nocturna y a unas 400 j\u00f3venes sin el c\u00e1lido ambiente que en los domingos y fiestas disfrutaban en sus escuelas y con sus amadas Hermanas. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ese mismo d\u00eda 4 de mayo despojaron del Santo h\u00e1bito y lo quemaron en la callea dos de nuestras Hermanas del Asilo de las Mercedes, una de las cuales interrogada confes\u00f3 con gran valor y serenidad nuestra Santa Fe. Recibieron muchos golpes y groseros insultos hasta dejarlas magulladas y llenas de cardenales, pro contentas, llenas de paz, bendiciendo y dando gracias a Dios que se dign\u00f3 concederles dar testimonio de su Divina Magestad. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto desea y pide nuestro Se\u00f1or de nosotras, mis amadas Hermanas: que confesemos nuestra santa Fe.\u00a0 y manifestemos que somos Hijas de la Caridad, con la aceptaci\u00f3n humilde y sumisa de la prueba a que nos somete y que, sin duda, nos hace falta, y con la paciencia con que debemos tratar a todos, en especial a los que nos persiguen y maltratan, volviendo bien por mal y repitiendo con nuestro Divino salvador \u00ab\u00a1Padre, perd\u00f3nales, que no saben lo que hacen!.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Animo, pues, y a no consentir que se apodere de nosotras la tristeza y el desaliento. Si nos quitan unos pobres, nos dar\u00e1n otros. Por una casa, tendremos ciento, y como a Job se nos devolver\u00e1 todo abundantemente\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00ab<\/em>Bien dijo Calvo Sotelo en el Parlamento<em>: \u00b4Ya nadie contendr\u00e1 la Revoluci\u00f3n, pues se han atrevido con las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda 18 estaba declarada la guerra al grito salvador de Franco. Las Hermanas que a\u00fan permanec\u00edan encerradas en el Noviciado vieron con terror las escenas estruendosas del 19 y 20. Pero el d\u00eda 21 su casa fue asaltada por los Rojos, con pretexto de haber salido tiros de all\u00ed y la bandera revolucionaria fue izada en el edificio, en el que se instalaron los milicianos sellando todas las dependencias. Las Hermanas quedaron prisioneras. Desde aquel d\u00eda comienza su calvario y en especial de la Madre. Echadas las Hermanas el d\u00eda 6 de agosto fueron saliendo en grupos a pensiones o refugios ya prevenidos. Sor Justa con alguna Hermanas del Consejo y secretarias fueron llevadas en Auto por los mismos rojos a una pensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Presidente de la Diputaci\u00f3n dec\u00eda en Junta del 19 de Agosto: \u00abComo saben sus Se\u00f1or\u00edas, autorizada por el Gobierno Civil de la Provincia, la Corporaci\u00f3n se hizo cargo del Noviciado de las Hijas de la Caridad de san Vicente de Pa\u00fal. Igualmente se hizo cargo de un dinero y de unos t\u00edtulo de la deuda encontrados en dicho establecimiento de esta Congregaci\u00f3n e incautados de ellos en nombre de la corporaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Tenaces en su prop\u00f3sito ya el d\u00eda 13 de Agosto los polic\u00edas y dos milicianos, capitaneados pro Fernando Montequi, se presentaron en la pensi\u00f3n del carmen preguntando a gritos: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntas monjas ten\u00e9is? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la Ec\u00f3noma? Sale Sor Simona y la empujan hacia la escalera, llev\u00e1ndosela junto con la Madre a la Casa del Noviciado. All\u00ed, despu\u00e9s de largos interrogatorios y vej\u00e1menes continuos llegaron los rojos a descubrir el paradero de las alhajas y a incautarse de los bienes de la beneficencia, que la voluntad de piadosos donantes hab\u00eda confiado a las Hijas de la caridad y de los que las eran meras y fieles administradoras.<\/p>\n<p>Pro no ces\u00f3 aqu\u00ed su martirio. Con varios pretextos siguieron las interrogatorios hasta que en 28 de Diciembre, las Hermanas pudieron encantar refugio m\u00e1s seguro en el Decanato de la Embajada de Chile.<\/p>\n<p>En el informe de la intervenci\u00f3n de fondos sobre situaci\u00f3n econ\u00f3mica al 31 de Diciembre leemos:<em>\u00abComo ingreso de car\u00e1cter excepcional est\u00e1 pendiente el cobro de una suma de relativa importancia, valor de Cupones de Estado procedentes de la cesi\u00f3n de bienes de la Comunidad\u00a0 de Hijas de la caridad de San Vicente de Pa\u00fal, cesi\u00f3n ratificada por decreto de la presidencia de Ministros de 6 de Agosto de 1937, si bien esta ratificaci\u00f3n ha tenido efecto, reserv\u00e1ndose el estado nuda propiedad\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Como es natural, el nuevo Estado devolvi\u00f3 religiosamente tales valores a las Hijas de la Caridad, con las seis cajas de alhajas y objetos de culto, que aparecieron en el Castillo de Figueras, y que el r\u00e1pido avance de las tropas de Franco impidi\u00f3 fueran transportadas a Francia.<\/p>\n<p>De los peligros que, durante aquel tiempo de su prisi\u00f3n corrieron la madre y sus compa\u00f1eras de ser asesinadas nos da una idea el siguiente fragmento que trascribimos del P. Escribano: \u00abLo mismo las asegura uno de los dos porteros que han puesto en nuestra casita, un buen hombre: \u00b4No traigan nada. Todo se lo quitan. nada les llega. Adem\u00e1s, que bien har\u00edan en llevarse de esta casa a la madre y a todos Vds. No saben los muchos que cada noche vienen preguntando por la Madre y echando pestes contra los dirigentes, que las apadrinan y favorecen en ves de matarlas cuanto antes.<\/p>\n<p>Aurora sabe m\u00e1s: enfrente del Noviciado, calle De Jes\u00fas hay una taberna muy frecuentada por la noche de milicianos guardianes y all\u00ed, entre vaso y vaso, lo vomitan todo, seg\u00fan Aurora se lo cuenta a la tabernera, muy buena mujer, y hay que oir las pestes que echan contra las monjas y contra los dirigentes que no las asesinan; \u00abtendremos que hacerlo nosotros por nuestra cuenta y cuanto antes\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se decide ir al mandam\u00e1s, que ya no es Montequi, muerto en el frente, sino el pedagogo Escanilla, que vive como un pr\u00edncipe, con un hijo regio en el despacho de la Madre y que a veces manda a sus subordinados por tel\u00e9fono y cuando cara a cara con pistola amantillado en la mano. El miliciano la presenta al bravo personaje:<\/p>\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfQu\u00e9 se te ha perdido a ti por estos barrios?<\/p>\n<p>&#8211; Que tengo una hermana Hija de la Caridad aqu\u00ed presa y deseo verla y deseo llev\u00e1rmela.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo se llama?<\/p>\n<p>-Sor Josefa de la Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; A esa nadie la detiene. Ya podr\u00eda haberse ido pero las dem\u00e1s.. \u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s tienes?<\/p>\n<p>&#8211; Much\u00edsimo. Quiero salvarlas. \u00bfPorque las ten\u00e9is?<\/p>\n<p>&#8211; A mi todas me tienen sin cuidado, que las maten o dejen de matarlas. Pero es para nosotros igual compromiso matarlas que dejarlas vivas. Los de la C.N.T se figuran que esas monjas han dado m\u00e1s de lo que nosotros decimos, y si las matamos dir\u00e1n que lo hemos hecho para ocultarlo, y si las soltamos y ellos las cogen, quien saben si declarar\u00e1n que han dado m\u00e1s de lo dado u otros valores y dineros qu\u00e9 ocultan. Al fin tenderemos que echarlas a\u00a0 la calle, pro que se oculten bien, no se lo que les podr\u00e1 pasar.\u00a0 No podemos ya contener a esa gente. Si tu supieras los muchos que todos los d\u00edas vienen a preguntarme por las aborrecidas monjas con aviesas intenciones\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.- <em>Tr\u00e1gica persecuci\u00f3n de que son v\u00edctima numerosas Hermanas.<\/em> Si se hubieran de referir las vicisitudes de aquellas cuatro mil Hijas de San Vicente, a quienes cupo la fatalidad de quedar en las provincias espa\u00f1olas dominadas por el caos revolucionario, menester ser\u00eda escribir otras tantas tragedias. Nunca se creer\u00eda que tales excesos pudieran representarse en un pa\u00eds civilizado. A\u00fan podr\u00eda explicarse alg\u00fan hecho aislado de vesania en esta o aquella ciudad, pero la constante perversi\u00f3n diab\u00f3lica fue en todas partes la misma. La raza maldita de Ca\u00edn arraiga a\u00fan en esta pobre humanidad.<\/p>\n<p>\u00abTres Hermanas, dice el P. Albiol en uno de esos cl\u00e1sicos \u00ab<em>Relieves\u00bb, <\/em>salieron del Hospital tristes, indecisas, silenciosas. Toda la Comunidad, la m\u00e1s numerosa de Espa\u00f1a, se hab\u00eda desbandado por las calles de Madrid como un palomar acosado repentinamente por un lobo. Eran las siete de la tarde del d\u00eda 21 de Julio. Sor Mar\u00eda Bert dijo a sus compa\u00f1eras: \u00b4Yo tengo una prima que vive en Goya. Pid\u00e1mosle albergue siquiera para esta noche y ma\u00f1ana veremos lo que hay que hacer. Y all\u00e1 fueron pausadamente Sor Mar\u00eda, Sor Matilde y Sor Demetria.<\/p>\n<p>La due\u00f1a de la casa D\u00f1a. Matilde Fraile, esta mujer y sus hijos han muerto gloriosamente, recibi\u00f3 a las tres desventuradas y les arreglo un aposento, el m\u00e1s pr\u00f3ximo a la puerta, a donde les permiti\u00f3 retirarse a empapar de llanto sus primeras horas de soledad. Poco a poco la congoja fue vencida por la resignaci\u00f3n y las Hermanas se acostaron rendidas de fatiga y de tristeza.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las doce de la noche, cuando las despert\u00f3 el ladrido de unas detonaciones que retumbaban siniestramente en el dormitorio, blanco \u00fanico de los disparos. La puerta cedi\u00f3 enseguida a la violencia de los tiros y los tiradores aullaban ante sus v\u00edctimas con algarab\u00eda infernal: \u00b4Arriba si no quer\u00e9is una bomba que os descuartice\u00b4. Y siguiendo a la amenaza la acci\u00f3n arrojaron una bomba de mano, que lleno de humo y de estruendo toda la casa.<\/p>\n<p>Sor Nemesia fue la primera en descubrirse. Salt\u00f3 del lecho y apretando el rosario con una mano que apoy\u00f3 instintivamente en el coraz\u00f3n dijo con serenidad: \u00b4Se\u00f1or, no quiero ser cobarde. Mi vida te doy, si la quieres, por la Iglesia y por Espa\u00f1a\u00b4. Y a empujones, tirones y pu\u00f1etazos como un ciervo cazado en su guarida sali\u00f3 de lo oscuro del aposento ignorando la suerte que corr\u00edan sus otras Hermanas. No se dio cuenta que sal\u00eda descalza, cubierta \u00fanicamente con el modesto camis\u00f3n de Comunidad y con otra t\u00fanica interior de sangre que bordaba rosas de p\u00farpura en la blancura del camis\u00f3n y flecos de grana en la palidez marfile\u00f1a de sus pies.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a bajar escaleras, una escalera empinada y estrecha ocupada en todos sus pelda\u00f1os por dos filas de milicianos armados, entre los que pas\u00f3 la inocente Hermana, sin apoyarse en ninguna parte sino era en el santo rosario, que cada vez apretaba con m\u00e1s fe.<\/p>\n<p>Ya en el zagu\u00e1n oy\u00f3 decir:<\/p>\n<p>&#8211; \u00abEsta es la de Alcal\u00e1. a matarla\u00bb. a lo que ella respondi\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; No, se\u00f1ores, no soy de Alcal\u00e1. Yo he prestado siempre mis servicios en el Hospital General de Madrid.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a la calle, donde la estaba esperando una multitud de gente curiosa, pero le fue imposible conocer a nadie,. ni dar un paso m\u00e1s. La serenidad de su frente se cubri\u00f3 de sudor helado, las piernas empezaron a temblarle, segu\u00eda manando a borbotones la sangre de las ocultas heridas y los dedos se asieron convulsivamente al rosario para acercarlo a la boca cerrada y seca beso que Sor Nemesia crey\u00f3 ser el postrer aliento de su existencia.<\/p>\n<p>&#8211; No es la de Alcal\u00e1! dijo decepcionada una voz.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Est\u00e1 herida! grit\u00f3 una mujer.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Se muere! dijo otra.<\/p>\n<p>&#8211; Llevadla a la Casa Socorro, orden\u00f3 alguien.<\/p>\n<p>Sor Nemesia ya no oy\u00f3 m\u00e1s. La condujeron a una Casa de Socorro y all\u00ed taponaron sus heridas. Cuando recobraban vigor sus sentidos, se dio cuenta que la muchedumbre, en la calle, como arrepentida de haberle tenido conmiseraci\u00f3n la insultaba y solicitaba cruelmente. Y, entre las voces m\u00e1s pr\u00f3ximas a la puerta del botiqu\u00edn, distingui\u00f3 la de Sor Mar\u00eda Bert, que in\u00fatilmente insist\u00eda: \u00abYo tambi\u00e9n soy enfermera, d\u00e9jenme aqu\u00ed con ella\u00bb.<\/p>\n<p>De la Casa de Socorro sali\u00f3 en una ambulancia para ser depositada en una ambulancia, que parec\u00eda m\u00e1s bien un carro b\u00e9lico por el aparato de armas con que se defend\u00eda de la chusma.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 con cara descubierta y por eso le escupi\u00f3 un miliciano una frase provocativa y soez, que le hiri\u00f3 el alma con mayor dolor que el de todos los impactos de su carne. \u00abSi te atreves a tocarme te desgarro a dentelladas\u00bb le contest\u00f3 la Hermana.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a andar el veh\u00edculo y a las dos de la ma\u00f1ana se par\u00f3 en la puerta del Hospital General. Bajan la Camilla, tocan la campana y el m\u00e9dico de guardia, que conoci\u00f3 enseguida a la infeliz yacente [mand\u00f3] ponerla en un cuarto sola. \u00abno, no\u00bb. suplic\u00f3 con terror la enferma. Pues al n\u00famero 37 de la sala 8. Era precisamente la sala en que tantas veces hab\u00eda prestado sus servicios.<\/p>\n<p>En aquella cama recibi\u00f3 Sor Nemesia tres visitas. Una a las dos y media de la madrugada. La enfermera de la sala aturdida por los remordimientos susurr\u00f3 a los o\u00eddos de la que cre\u00eda moribunda:<\/p>\n<p>&#8211; Sor Nemesia, \u00bfme perdona antes de morir?<\/p>\n<p>&#8211; Si hija te perdono.<\/p>\n<p>Otra a las seis de la ma\u00f1ana. Era una enfermera veterana del Hospital que apoy\u00e1ndose en sus muletas se acerc\u00f3 para decirle:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1C\u00f3mo! \u00bftodav\u00eda estas viva?\u00a1Pues yo te aseguro que no llegas a la tarde!.<\/p>\n<p>La tercera visita fue la m\u00e1s dolorosa. Una ni\u00f1a de ocho a\u00f1os se acerc\u00f3 para decirle que hab\u00edan de matarla con el veneno de una inyecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sor Nemesia se neg\u00f3 a tomar ning\u00fan alimento y rog\u00f3 al cirujano encarecidamente, que le diera el alta aquel mismo d\u00eda. Por eso a las cuarenta horas de haber ingresado sali\u00f3 otra vez del Hospital en camilla y en direcci\u00f3n al Noviciado de las Hijas de la Caridad, aunque custodiadas por la guardia roja.<\/p>\n<p>La Madre visitadora y su Consejo la recibieron con muestras de mucha compasi\u00f3n. Sor Mar\u00eda Varela, descubri\u00f3 varios proyectiles de revolver incrustados en los m\u00fasculos de la enferma. Sor Adelaida curaba sus heridas dos veces al d\u00eda y la misma Sor Nemesia aprovech\u00f3 los momentos que la dejaban sola para incorporarse, coger unas pinzas y extraer de su propia carne algunos trozos de metralla de la fat\u00eddica bomba que explot\u00f3 a su lado en la noche del 21.<\/p>\n<p>Del Noviciado sali\u00f3 en una ambulancia el 4 de agosto al hospital de la calle Amaniel, Mujeres Incurables, entregado ya para entonces a la direcci\u00f3n laica de unas enfermeras que hab\u00edan sustituido a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En esta nueva estaci\u00f3n de su viacrucis estuvo Sor Nemesia cuarenta y siete d\u00edas. Recuerda con gratitud el nombre de D. Francisco Ranzabal, cuya experta mano le fue extrayendo hasta ocho balas.<\/p>\n<p>Las restantes se las extrajeron en el Hospital de la Princesa, nueva estaci\u00f3n de su viacrucis doloroso, donde entr\u00f3 el 11 de septiembre y de donde hubo de salir el 7 de octubre pues aunque se hab\u00eda propuesto disimular su condici\u00f3n de religiosa, no pudo menos de pedir piedad para un sacerdote ciego, a quien ten\u00edan sometido all\u00ed al tormento del hambre. Este rasgo fue suficiente para despertar las sospechas de los camaradas.<\/p>\n<p>Ni los pueblos m\u00e1s peque\u00f1os pudieron verse libres de aquel furor revolucionario.<\/p>\n<p>En 30 de septiembre y un bando anunciaba a los vecinos la llegada de la columna <em>Iglesias, que ven\u00eda acantonada por orden\u00a0 del Gobierno de Valdemoro. Eran desalmados criminales\u00a0 sacados de los presidios de Valencia, Taranc\u00f3n y Oca\u00f1a, dif\u00edciles de frenar por sus Jefes, aunque estos quisieran.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00f3lo esperaron al d\u00eda siguiente 1 de octubre para demostrar el m\u00e1s grande valor militar que les animaba, para ir al asalto, de las trincheras fascistas, sino de los Hospitales Asilos de San Diego-San Nicol\u00e1s donde m\u00e1s de doscientas mujeres aterradas , doscientas Hijas e la Caridad ancianas y enfermas, indefensas los esperaban<\/em>. Ser\u00eda como las once de la ma\u00f1ana, cuando sonaron\u00a0 golpes estrepitosos en la porter\u00eda de san Diego, y la casa fue invadida por un alud de energ\u00famenos, que gritaban: \u00a1Fuera, fuera! que vamos a registrar. Fue en vano que las Superiora les recordara tener en cuenta, que aquel era el Hospital refugio de ancianas paral\u00edticas y enfermas. Se desparramaron por la casa profanando, robando y destruyendo todo entre amenazas de muerte y horribles blasfemias. Ensa\u00f1\u00e1ronse de una manera especial con las cosas santas y con la Eucarist\u00eda. Un grupo se revisti\u00f3 los ornamentos sagrados y sali\u00f3 por las calles, escarneciendo el culto, no sin haber destrozado a bayonetazos las im\u00e1genes. Una oleada de desalmados sal\u00eda, cuando otra entraba, en busca de bot\u00edn.<\/p>\n<p>Como palomas azoradas y reunidas todas las Hermanas en la misma pieza creyeron con fundamento\u00a0 ser aquel el \u00faltimo d\u00eda de su vida. Dos milicianotas hicieron en ellas el m\u00e1s minucioso y repugnante registro, haci\u00e9ndolas desnudar y descalzar en busca de dinero.<\/p>\n<p>Mientras tanto otro grupo esparcido por enfermer\u00edas y dormitorios hac\u00edan levantar a las pobres enfermas e impedidas, que se arrastraban por el suelo, mientras aquellas satanases buscaban algo que robar y ser dio el caso m\u00e1s repugnante pesad\u00edsimo, cuando uno de aquellos inhumanos, fij\u00e1ndose en una de las Hermanas con amenazas de muerte y a pretexto de registrar la casa la oblig\u00f3 a que fuera mostr\u00e1ndole todas las dependencias en compa\u00f1\u00eda de otros forajidos, hasta que llegando a la cueva la Hermana se resisti\u00f3 a bajar y de rodillas con las manos cruzadas les dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Fus\u00edleme aqu\u00ed, prefiero morir antes que bajar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQue no bajas?-.<\/p>\n<p>&#8211; \u00danicamente bajar\u00e9 si viene conmigo la Supriora.<\/p>\n<p>Y fueron a llamar a la Superiora, quien ignorante de lo que pasaba se asusto sobremanera, al verse conducida a la cueva, por cuyos subterr\u00e1neos las tuvieron mucho tiempo, pinchando las paredes con las bayonetas y encaram\u00e1ndose con la luz\u00a0 a ver si dentro de las cubas vac\u00edas, hab\u00eda cubas escondidas.<\/p>\n<p>La presencia de la Superiora desbarat\u00f3 el plan infame del malvado. Pero al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 a presentarse empe\u00f1ado en llevar otra vez a dicha Hermana a la cueva. Entonces ella, a pretexto de tomar un bocado y en momento de despiste del guarda se encerr\u00f3 dentro de un armario, donde estuvo cuatro horas\u00a0 hasta que casi sin respiraci\u00f3n fue a colgarse dentro de una ventana, dispuesta a lanzarse por ella, antes de caer en manos de aquellos degenerados. Los que vi\u00e9ndose burlados, la emprendieron contra algunos cuadros de santos, que a\u00fan quedaban, amenazando hacer lo mismo con todas las monjas.<\/p>\n<p>Present\u00f3se un teniente con varios milicianos armados, y o\u00edda relaci\u00f3n de los sucesos, el culpable se confes\u00f3 autor de ellos. Qu\u00e9 tal ser\u00eda el individuo que al otro d\u00eda, por su indisciplina tuvieron que fusilarle a las afueras del pueblo.<\/p>\n<p>Escenas parecidas se repitieron en aquel aciago d\u00eda en la casa de San Nicol\u00e1s, mansi\u00f3n asimismo de Hermanas Inv\u00e1lidas y enfermas.<\/p>\n<p>Largo ser\u00eda el cat\u00e1logo de las Hijas de la Caridad que sufrieron persecuciones, c\u00e1rceles y angustias de muerte, durante la tiran\u00eda de los rojos, un largo camino que renunciamos a espigar en \u00e9l, pues ser\u00eda el recuerdo de las cuatro mil Hermanas que quedaron en la zona no liberada. Por eso nos contentamos con embellecer est\u00e1s paginas con los benditos nombres de aquellas que consiguieron la Gloriosa corona del martirio.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>Asesinadas en Madrid<\/u><\/p>\n<p>Sor Dolores Barroso<\/p>\n<p>Sor Dolores Cano<\/p>\n<p>Sor Adoraci\u00f3n Cort\u00e9s<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda D\u00edaz Pardo<\/p>\n<p>B<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda Mayoral<\/p>\n<p>Sor Concepci\u00f3n P\u00e9rez<\/p>\n<p>Sor Estefan\u00eda Salda\u00f1a<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>En Valencia<\/u><\/p>\n<p>Sor Victoria Arregui<\/p>\n<p>Sor Luisa Berm\u00fadez<\/p>\n<p>Sor Rosario Ci\u00e9rcoles<\/p>\n<p>Sor Micaela Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>En Betera<\/u><\/p>\n<p>Sor Estefan\u00eda Isisarri<\/p>\n<p>Sor Isidora Izquierdo<\/p>\n<p>Sor Josefa Laborras<\/p>\n<p>Sor Pilar Nalda<\/p>\n<p>Sor mar\u00eda Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>En Barcelona<\/u><\/p>\n<p>Sor Toribia Marticorena<\/p>\n<p>Sor Dorinda Sotelo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>En Segorbe<\/u><\/p>\n<p>Sor Martina V\u00e1squez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1>EP\u00cdLOGO<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXXI<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RESUMEN CRONOLOGICO DE LOS DIRECTORES DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica del Instituto de las Hijas de la Caridad, pedida y obtenida por San Vicente de Pa\u00fal, fue la del Arzobispo de Par\u00eds, en 1646. Seg\u00fan ella la nueva Congregaci\u00f3n \u00abestar\u00eda siempre bajo la autoridad y dependencia de los Arzobispos de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Tal fue la primera intenci\u00f3n de S. Vicente, cuando a\u00fan las Hijas de la Caridad estaban en la cuna. Pero las reiteradas instancias de Luisa de Marillac le hicieron mudar de parecer y el mismo santo al solicitar m\u00e1s tarde nueva aprobaci\u00f3n de las Reglas de Instituto, pidi\u00f3 expresamente que el gobierno de las Hijas de la Caridad estuviese siempre a cargo del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, fundada tambi\u00e9n por \u00e9l.<\/p>\n<p>El Cardenal de Retz, Arzobispo de Par\u00eds as\u00ed lo otorg\u00f3 en 1655, concedi\u00e9ndole al Santo\u00a0 por toda la vida y despu\u00e9s de \u00e9l a sus sucesores. Esta concesi\u00f3n fue ratificada en 1668, por el Cardenal Bendosme, Delegado en Francia de la Santa Sede y confirmada por varios Sumos Pont\u00edfices.<\/p>\n<p>Durante el primer siglo de su existencia el gobierno de las Hijas de la Caridad pod\u00eda ser directo e inmediato del Superior General, pues casi todas ellas eran francesas y dentro de Francia, si se except\u00faan algunas pocas establecidas en Polonia y en Italia.<\/p>\n<p>El incremento que tom\u00f3 el Instituto a fines del siglo XIX, as\u00ed en Europa como en Am\u00e9rica, hizo necesario que el Superior General nombrara Delegados suyos en cada Naci\u00f3n o Provincia con el nombre de Directores o Visitadores. En Espa\u00f1a estos Directores han sido siempre el Visitador o Provincial de los PP. Pa\u00fales, salvo algunos breves intervalos.<\/p>\n<p>El primer Director en Espa\u00f1a fue el <strong>P. Fernando Nualart<\/strong>, quien las fund\u00f3 en nuestra patria enviando al noviciado de Par\u00eds las seis primeras j\u00f3venes espa\u00f1olas. A \u00e9l se debi\u00f3 el folleto titulado <em>\u00abBreve noticia del Instituto de las Hijas de la Caridad etc..\u00bb<\/em>, que public\u00f3 en 1782.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue el segundo el <strong>P. Rafael Pi<\/strong>, a quien toc\u00f3 la satisfacci\u00f3n de recibir en Espa\u00f1a a aquellas primeras Hijas de la Caridad espa\u00f1olas y verlas instaladas en el Hospital General de Barcelona, en 1790, y dos a\u00f1os despu\u00e9s, en los Hospitales de L\u00e9rida, Reus y Colegio de Barbastro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le sucedi\u00f3 en 1796 el <strong>P. Felipe Sob\u00edes, <\/strong>quien, secundando las iniciativas de las Se\u00f1oras Nobles de Madrid y el prestigio de los Reyes, particip\u00f3 activamente en la fundaci\u00f3n de la Inclusa y Real Noviciado, en 1800 y 1803, no sin tener que superar enormes dificultades. Se opuso eficazmente en 1802 a que en las Reglas de la Comunidad se introdujeran novedades en el tocado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1808, ac\u00e9falo el Gobierno Supremo de la Congregaci\u00f3n, por las revueltas pol\u00edticas y guerras napole\u00f3nicas, el P. Sob\u00edes fue nombrado por el Sr. Nuncio, Vicario General de las Familias Vicencianas en Espa\u00f1a. Investido de plenos poderes y con el fin de evitar la disgregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad nombr\u00f3 a la Reina Mar\u00eda Isabel, Superiora Honoraria de las Hermanas. Autoriz\u00f3 la publicaci\u00f3n en castellano de las Reglas Comunes y Particulares de las Hijas de San Vicente. A su muerte, en 1815, ten\u00edan en nuestra Patria ocho Fundaciones con m\u00e1s de setenta Hermanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El <strong>P. Antonio Segura <\/strong>tuvo, como el anterior, el cargo de Vicario General de las Hijas de San Vicente, que fue conferido por el Nuncio de Su Santidad, D. Pedro Gravina en 1814 y confirmado por el Vicario General de Roma, P. Sicardi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1817 comenz\u00f3 la direcci\u00f3n del <strong>P. Francisco Camprod\u00f3n<\/strong>. Arreglada por Bulas de Su Santidad y Reales Ordenes la Fundaci\u00f3n del Real Noviciado en 1818, pudo ser propagado el Instituto con diez nuevas fundaciones y llegar a m\u00e1s de trescientas el n\u00famero de Hermanas.<\/p>\n<p>En 1825 fue nombrado Director el <em>P. Fortunato Feu,<\/em> y su direcci\u00f3n se\u00f1ala la \u00e9poca m\u00e1s importante y trascendental de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, desde que se fund\u00f3 la Casa de Misioneros en Madrid, 1818. A petici\u00f3n de las Hermanas all\u00ed residentes, concedi\u00f3 su Majestad Fernando VII, que ellos se encargaran de la Capellan\u00eda y direcci\u00f3n del Noviciado, siendo nombrados como capellanes los Sres. Codina, Barrag\u00e1n y Gonz\u00e1lez Soto. En su residencia de la Calle de Francos qued\u00f3 centralizado el gobierno y direcci\u00f3n no s\u00f3lo del Noviciado sino de todas las Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>S\u00f3lidamente organizada la Casa Central, hizo gestiones para fundar una residencia de Salud o Refugio para Hermanas Enfermas o ancianas[iv]; y trat\u00f3 de alcanzar del gobierno un edificio m\u00e1s grande y adecuado al gran n\u00famero de Novicias que se necesitaban.<\/p>\n<p>Inici\u00f3 en 1831 la primera Escuela de Hermanas Enfermeras, con el aprendizaje de farmacia y pr\u00e1cticas de cirug\u00eda en el Hospital General, para lo que consigui\u00f3 traer a Madrid tres Hermanas Francesas, que a los dos a\u00f1os se volvieron contentas y agradecidas a su tierra por lo bien que hab\u00edan sido recibidas y tratadas en la nuestras, si bien no se pudo formalizar el prop\u00f3sito del P. Feu por los acontecimientos pol\u00edticos que precedieron y siguieron a la muerte del Rey.<\/p>\n<p>Pero el campo principal de este memorable Director fue la direcci\u00f3n espiritual de las Hermanas, a quienes proporcion\u00f3 varias instrucciones impresas, notas edificantes y circulares a prop\u00f3sito para su formaci\u00f3n. Tradujo e hizo imprimir las <em>Instrucciones Asc\u00e9ticas.<\/em> Imprimi\u00f3 tambi\u00e9n, una <em>Instrucci\u00f3n sobre el modo con que las Hijas de la Caridad deben ejercitar el celo de la salud de las almas por lo que mira a los pobres enfermos.<\/em> Dio la luz al castellano el <em>Catecismo de los Votos <\/em>y en 1829, <em>Los Art\u00edculos generales y particulares, bajo los cuales se establecer\u00e1n las Hijas de la Caridad en las Casas de Beneficencia que las pretendiesen de todos los Dominios de Su Majestad Cat\u00f3lica.<\/em> Medio el m\u00e1s eficaz de difundir por todas partes la organizaci\u00f3n y r\u00e9gimen de las Hermanas en los Establecimientos en que las confiaban y evitar muchas tramitaciones lentas y enojosas con muchas Administraciones y Juntas que sin cesar las ped\u00edan.<\/p>\n<p>Dio tambi\u00e9n a conocer impresas en castellano las <em>Circulares anuas<\/em> de los Superiores Generales a las Hijas de la Caridad, a fin de que participaran todas del amor a la Congregaci\u00f3n y al esp\u00edritu de San Vicente.<\/p>\n<p>Hizo imprimir una carta, que se enviaba a cada una de las Hermanas para la admisi\u00f3n a los Santos Votos, que comienza: \u00abAcerc\u00e1ndose ya el fin del quincuag\u00e9simo de probaci\u00f3n etc&#8230;\u00bb Y otra semejante para la Renovaci\u00f3n de ellos. Mas una Hoja de las <em>Condiciones<\/em>, que han de tener las Postulantes que deseen ingresar en el Instituto.<\/p>\n<p>Imprimi\u00f3 la <em>Perfecta Religiosa<\/em>, libro \u00fatil a todas las personas que aspiran a la perfecci\u00f3n. Reimprimi\u00f3 las <em>Reglas Comunes<\/em>[iv] de las Hijas de la Caridad y la Vida de la Venerable Luisa de Marillac de Gabill\u00f3n, con un ap\u00e9ndice, en que se da noticia de las Fundaciones que se hab\u00edan efectuado en Espa\u00f1a hasta 1832, que puede considerarse como su historia primitiva y que fue despu\u00e9s completada por el P. Gan\u00f3n hasta 1844.<\/p>\n<p>Finalmente el P. Feu consigui\u00f3 de Su Santidad un Breve en el que se autoriza a las Hermanas de Espa\u00f1a, extensivo a todas las del mundo, para tener en sus Capillas Privadas Reservado el Sant\u00edsimo y otros varios privilegios. A su muerte, acaecida en 1833, dejaba el P. Feu diez y ocho fundaciones con 667 Hermanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Continuando el impulso dado por su antecesor y a pesar de la \u00e9poca calamitosa de la primera Guerra Civil, el <strong>P. Juan Roca<\/strong> logra consolidar el Instituto, formalizando el Consejo Central de la Provincia, y en 1844 env\u00eda a la Rep\u00fablica Mejicana las Primeras Hijas de la Caridad de nuestra Am\u00e9rica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Es notable su <em>Colecci\u00f3n de Circulares\u00bb<\/em> dirigidas a las Hermanas. En dichas Circulares se aprecia el trabajo asiduo y la solicitud paternal y la sumisi\u00f3n y dependencia nunca interrumpida de las Hermanas con los Directores y por medio de ellos con el Superior General. Oigamos como se expresa en su primera Circular de 1833. \u00abNo ha sido menor, dice, el cuidado y esmero de los Superiores y Visitadores espa\u00f1oles, mis dignos predecesores han mirado por vuestra conservaci\u00f3n y aumento. Cuantos desvelos, cuantos disgustos, cuantos trabajos, cuantas contradicciones han tenido han tenido que sufrir y cuantos sacrificios han tenido que hacer desde el a\u00f1o 1790, en que comenz\u00f3 la dichosa \u00e9poca de vuestro establecimiento en Espa\u00f1a. Recorred con vuestras memorias los varios acontecimientos y los insuperables dificultades que, desde vuestra entrada en el suelo espa\u00f1ol, han tenido que vencer para que vuestra Congregaci\u00f3n no quedase ahogada en su misma cuna&#8230; Pero jam\u00e1s\u00a0 hab\u00e9is sido olvidadas ni abandonadas por vuestros Visitadores y Directores, que siempre han salido al frente para defender vuestro honor y para conservaros en vuestra vocaci\u00f3n. Y si al presente os veis respetadas por las gentes, deseadas de las Juntas de Beneficencia y vuestros Casas multiplicadas, deb\u00e9is atribuirlo a los Superiores y Visitadores difuntos y en estos \u00faltimos tiempos al celo y vigilancia con que vuestros Directores el Sr. D, Fortunato Feu y D. Buenaventura Codina os han dirigido. Ellos se han desvelado y a\u00fan desvivido por formaros en el esp\u00edritu de vuestra vocaci\u00f3n y para extender vuestro Instituto. Vosotras los sab\u00e9is&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Un siglo hace, y m\u00e1s, que public\u00f3 el P. Roca estos conceptos, cuando a penas cuarenta a\u00f1os de existencia ten\u00edan en Espa\u00f1a las Hermanas. Con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n podemos repetirlas hoy, despu\u00e9s de los muchos Directores que se han sucedido y trabajado en el adelantamiento de las Congregaci\u00f3n hasta elevarla al grado de prosperidad que tiene al presente, tal vez sin igual en parte alguna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar del hurac\u00e1n revolucionario que avent\u00f3 en 1835 a las Ordenes Religiosas. Las Hermanas siguieron prestando sus servicios bajo la direcci\u00f3n interina del santo <strong>Padre Borja<\/strong><em>,<\/em> que permaneci\u00f3 en Madrid como Capell\u00e1n del Real Noviciado.<\/p>\n<p>Durante los seis a\u00f1os de la primera guerra civil, 1833-1839, toda la atenci\u00f3n se hubo de reconcentrar en el servicio de los soldados heridos y enfermos de los Hospitales Militares\u00a0 interinos y s\u00f3lo tres nuevos establecimientos permanentes pudieron fundarse. El descenso de vocaciones corre parejo. De cincuenta y una novicias recibidas en 1832, desciende su n\u00famero a cuatro en 1836, a\u00f1o de la dispersi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por el quebranto de salud del P. Roca, vuelto del destierro en 1839, fue nombrado Director el <strong>P. Miguel Gros<\/strong><em>,<\/em> quien gir\u00f3 visita a todas las Casas de Hermanas, dejando en cada una de ellas largas instrucciones encaminadas a robustecer la disciplina regular, el amor mutuo y la caridad para con los pobres. Debido a los beneficios de la paz, despu\u00e9s del abrazo de Vergara, llev\u00e1ronse a cabo, en un s\u00f3lo bienio hasta seis nuevas fundaciones.<\/p>\n<p>Terminada la susodicha visita del P. Gros, volvi\u00f3 el P. Roca tomar la direcci\u00f3n de las Hermanas, entre quienes gozaba de grandes simpat\u00edas. Este segundo periodo de su gobierno es el que ha dejado m\u00e1s honda huella en la definitiva organizaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas. En su Circular de diciembre de 1841, les anuncia la organizaci\u00f3n del Consejo Provincial con estas palabras: \u00abObrando en conformidad a las instrucciones que tengo recibidas de mis Superiores, mi primer deber y el m\u00e1s esencial es establecer vuestro gobierno bajo bases s\u00f3lidas y duraderas, que ser\u00e1n las mismas que ya, desde el nacimiento de vuestro Instituto, fij\u00f3 S. Vicente de Pa\u00fal, nuestro Fundador, y en el transcurso de los tiempos ha consolidado la prudencia y cuidado indefenso de los sus leg\u00edtimos Superiores.<\/p>\n<p>\u00abLa primera piedra, pues, sobre que debe alzarse el hermoso edificio de vuestro Instituto es la formaci\u00f3n de un Consejo, que residir\u00e1 en la Casa Noviciado de Madrid. Este Consejo o Junta Central de Gobierno se compondr\u00e1 de las personas siguientes:<\/p>\n<p>1\u00ba \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 del Superior o representante, que por ahora ser\u00e1 el Sr. Miguel Gros y en su ausencia o enfermedad el Sr. D. Tom\u00e1s Mata.<\/p>\n<p>2\u00ba \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de la Superiora o representante, Sor Vicenta Molner,<\/p>\n<p>3\u00ba \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de Sor Mar\u00eda Antonia Gurrea.<\/p>\n<p>4\u00ba \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco.<\/p>\n<p>5\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de una Secretaria, que dejo a la prudencia del Consejo de elegirla, por esta vez.<\/p>\n<p>En dicho Consejo se trataran todos los asuntos concernientes al bien de la Congregaci\u00f3n y gobierno de la misma, pero siempre bajo conocimiento y dependencia del Superior y con arreglo a las instrucciones que de \u00e9l mismo se reciben.<\/p>\n<p>Con la fundaci\u00f3n del Consejo Central, en 1841, la Provincia espa\u00f1ola llega a la mayor edad y desde entonces quedaron establecidas fundamentalmente las normas del r\u00e9gimen y gobierno. La necesidad de atender al Consejo, no menos que al constante aumento del Instituto, oblig\u00f3 al Sr. Roca a dejar su residencia de Sang\u00fcesa y trasladarse a Madrid, en el verano de 1842. \u00abSon muchas, dice la Circular de enero de 1843, las fundaciones que nos piden; pero el n\u00famero de Hermanas no basta para satisfacer los deseos de todos, sin perjuicio de las casas existentes, que son las que m\u00e1s principalmente llenan nuestra atenci\u00f3n y tienen derecho a nuestro socorro. No obstante, al crecido n\u00famero de postulantes, que solicitan con insistencia el ser incorporadas al n\u00famero de Hijas de San Vicente, nos hace esperar&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o introdujo la pr\u00e1ctica tan conducente a la m\u00e1s perfecta unidad de esp\u00edritu en todas las cosas, cual fue la m\u00e1s perfecta unidad de esp\u00edritu en todas las casas, cual fue la de convocar a las Superioras a hacer los Santos Ejercicios reunidas en la Casa Central, costumbre seguida hasta nuestros d\u00edas. Y puso en manos de todas las Hermanas dos libros fundamentales para su recta formaci\u00f3n en el esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n, a saber: la explicaci\u00f3n de las Santas Reglas y las Conferencias de San Vicente. Public\u00f3 asimismo al Cat\u00e1logo General de las Hermanas de Espa\u00f1a y de sus fundaciones y el Compendio de la Historia de San Vicente de Pa\u00fal, compuesto por su Secretario, el P. Sanz, con un resumen hist\u00f3rico de las fundaciones que ten\u00edan en nuestra Patria y los <em>Art\u00edculos Generales,<\/em> que hab\u00edan de servir de norma para su instalaci\u00f3n en toda clase de establecimientos.<\/p>\n<p>Al retirarse en sus \u00faltimos a\u00f1os el benem\u00e9rito P. Roca a su querido rinc\u00f3n de Sang\u00fcesa, como capell\u00e1n de aquella Comunidad, pod\u00eda contemplar su obra perfectamente acabada. Para entonces, el n\u00famero de casas ascend\u00eda a cincuenta y cinco y a ochocientas cuarenta el n\u00famero de Hermanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dif\u00edcil es reducir a compendio la larga y fecunda actuaci\u00f3n del <strong>P. Buenaventura Codina<\/strong> en la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, que absorbi\u00f3 la mejor parte de su vida, antes de ser Obispo de Canarias. Comienza desde tiempos del P. Feu, en que es nombrado, por Real Orden, capell\u00e1n del Noviciado. Ejerce desde el principio el cargo de Secretario, y al decretarse en 1836, la disoluci\u00f3n de las Comunidades Religiosas, se encarga de la Direcci\u00f3n, en ausencia del P. Roca. En los a\u00f1os m\u00e1s cr\u00edticos de hostilidad pol\u00edtica, \u00e9l es el que pide y eleva memoriales al Gobierno. Trata directamente con toda clase de Autoridades y Juntas. Sufre el choque de todas las contradicciones. Se opone a injustas pretensiones hasta 1829, recibe mandamiento de salir desterrado de la Corte. Con ocasi\u00f3n de esta orden de destierro, elev\u00f3 el P. Codina un respetuoso memorial al Gobierno, enumerando brevemente los grandes servicios, que las Hijas de la Caridad hab\u00edan prestado a la patria, as\u00ed durante el azote del c\u00f3lera, como durante los a\u00f1os de la guerra civil, servicios que ellas no hubieran podido efectuar sin el impulso y direcci\u00f3n, de su Suprior. \u00abHaciendo, dice, el Superior esta ligera insinuaci\u00f3n, no pretende hacer una vana ostentaci\u00f3n de sus servicios prestados a la Patria, y esto graciosamente y sin salario alguno sino llamar a V. la atenci\u00f3n y hacerle ver , que tal vez, en su ausencia, dejar\u00e1n, en parte las Hijas de la Caridad de ser tan \u00fatiles al Estado como lo han sido hasta el presente. Ellas, divididas en treinta y cuatro casas, forman como una m\u00e1quina compuesta de muchos y complicados resortes, que a la menor insinuaci\u00f3n del Gobierno, deben desplegar su actividad en diferentes direcciones. Pero se necesita conocimiento, discreci\u00f3n y pr\u00e1ctica para dar un movimiento acertado a todas partes, para que no se confundan y obren a un tiempo, el exponente lo ha adquirido en m\u00e1s de nueve a\u00f1os de experiencia y que no puede continuar en un momento al que haya de sucederle en tan penoso y delicado oficio&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Por tales razones pide el Sr. Codina que se revoque, o al menos se suspenda dicha Orden, hasta dejar bien arregladas todos los negocios relativos a su cargo. Pero, vi\u00f3se al fin obligado a emigrar a Francia, y all\u00ed permaneci\u00f3 hasta que, 1844, volvi\u00f3 a la Pen\u00ednsula con el t\u00edtulo\u00a0 de Director General de las Hermanas.<\/p>\n<p>Su primer cuidado fue afianzar m\u00e1s el Real Noviciado y atender espiritual y temporalmente a su numeroso personal. Las vocaciones llegadas de todas partes no bastaban. \u00abLos pueblos, como \u00e9l dice, y Juntas de Beneficencia claman porque se hagan muchas fundaciones, pero las muchas, que en poco tiempo se han hecho, han agotado as\u00ed enteramente el Noviciado&#8230; Parece que todos los pueblos tienen fijos los ojos en las Hijas de la Caridad, sin cuyos servicios creen imposibles introducir el orden debido en los establecimientos de Beneficencia&#8230; Las Resoluciones, que amontonan ruinas sobre ruinas, s\u00f3lo a vosotras perdonan y lejos de intentar vuestra destrucci\u00f3n procuran con el m\u00e1s vivo inter\u00e9s vuestro aumento\u00bb.<\/p>\n<p>Casi todo el a\u00f1o 1845 lo pas\u00f3 el P. Codina visitando y dando ejercicios espirituales en las Casas de Hermanas. Una de sus penas era no proporcionar a todas un misionero para sus ejercicios anuales; con todo, eran muchas las Provincias, en que alguno de ellos atend\u00eda a su gobierno espiritual. Ora a t\u00edtulo de Capell\u00e1n o de profesor o sirviendo alg\u00fan beneficio parroquial hallamos el cuidado de las Hermanas, en Sang\u00fcesa, a los Padres Ig\u00fces y Roca. En Tarragona, a los Padres \u00c1ngel y Costa, en La Selva Al P. Estany; en Madrid al santo P. Roca, que escondido, humilde y constante trabaj\u00f3 toda su larga vida en la direcci\u00f3n interior y a veces, en el gobierno exterior de las Hermanas.<\/p>\n<p>Una preocupaci\u00f3n grande ocupaba la atenci\u00f3n del P. Codina y era aquel aumento de novicias, que, en 1845, hab\u00edan llegado a cincuenta y nueve y era preciso conseguir un local m\u00e1s amplio y adecuado que el que dispon\u00edan en la calle San Agust\u00edn. Gracias a sus gestiones incesantes, la Reina concedi\u00f3, en diciembre de aquel mismo a\u00f1o, una parte de la espaciosa huerta de Jes\u00fas, viejo solar del Convento de Trinitarios, lugar a prop\u00f3sito donde se hab\u00eda de fabricar despu\u00e9s un amplio Noviciado. Tradujo y public\u00f3 en ese mismo a\u00f1o el libro titulado: \u00ab<em>Instrucciones a las Superioras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Otra fausta noticia comunic\u00f3, en 1846, a las Hermanas. \u00abEl Gobierno espa\u00f1ol quer\u00eda llevar a las Hijas de la Caridad a Cuba y Filipinas, porque las deseaban y estaba el Estado dispuesto a complacerles en todo, a trueque de mantener la soberan\u00eda en aquellos Pa\u00edses&#8230;\u00bb El Sr. Fleix y Solaus, que era obispo de La Habana se cre\u00eda feliz por llevar las Hijas de la Caridad\u00bb. Y las Hermanas salieron para Cuba, en 4 de diciembre, en compa\u00f1\u00eda de sus Directores, los Se\u00f1ores Bosch y Vila.<\/p>\n<p>En la Pen\u00ednsula no era posible satisfacer el ansia, con que de todas las partes y a la vez, ped\u00edan fundaciones de Hermanas. Por eso el Real Noviciado vino a ser desde entonces como el \u00f3rgano de la Beneficencia Nacional, incorporado a los Ministros de Gobernaci\u00f3n y de Gracia y Justicia. Las Reales Ordenes llegadas a \u00e9l sin cesar unas tras otras y pon\u00edan al P. Codina en serios compromisos. \u00abEl \u00e1nimo del Director, escrib\u00eda en julio de 1847, ha sido siempre el realizar por su correspondiente turno las fundaciones, para las cuales se hallaba autorizado por su Majestad. Sin embargo, por razones que ha estimado justas el Gobierno, se le ha mandado realizar con preferencia algunas, que en el orden de las primitivas concesiones, eran posteriores, como son: Albacete, Habana, Burgos, Almer\u00eda, y nov\u00edsimamente el Asilo de Mendicidad de Sevilla y la Casa Cuna de Granada.<\/p>\n<p>\u00abSe ha obedecido y dado cumplimiento a las Reales Ordenes siempre que ha habido Hermanas a prop\u00f3sito para los establecimientos que se marcaban. Con Real Orden de 8 de mayo \u00faltimo, se me mand\u00f3 que, con toda preferencia, se mandasen siete Hermanas al Asilo de Mendicidad de Sevilla, lo que no ha podido verificarse hasta el 21 de este mes. Antes que a \u00e9sta debi\u00f3 haberse enviado cinco a la Casa Cuna de Granada, como Vuestra Excelencia me lo previno con Real Orden de 4 de Junio y se hubiera ejecutado d\u00e1ndoles preferencia a las dem\u00e1s, sino lo hubiesen impedido ciertas dificultades que hay todav\u00eda que allanar por parte de la Junta de Beneficencia de Granada. Espero que Vuestra Excelencia me har\u00e1 justicia de creer que mi conducta, hasta el presente, no ha sido arbitraria, sino arreglada a las Reales Ordenes, que se me han comunicado&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y termina este oficio el Ministro de Gobernaci\u00f3n\u00bb: Si algunas provincias debieran ser preferidas en estas Reales concesiones, son aquellas que suministran mayor n\u00famero de doncellas para el Instituto de Caridad. Las Andaluc\u00edas, me merecen la mayor consideraci\u00f3n&#8230; pero para tener tantas fundaciones, a penas sale una vocaci\u00f3n. No as\u00ed las Provincias del Norte y en especial Catalu\u00f1a. Con tener pocas fundaciones, continuamente est\u00e1n viniendo doncellas para el noviciado&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Cartas as\u00ed entre el Ministro de Gobernaci\u00f3n y el P. Codina son abundantes. Del mismo a\u00f1o 47 y Agosto es el siguiente oficio, que nos manifiesta el ansia con que los pueblos deseaban a las Hijas de la Caridad, el inter\u00e9s del Gobierno en satisfacerlas y la \u00edmproba labor, que el Director se impon\u00eda noble y desinteresadamente por la beneficencia nacional: \u00abSe acude, dice el P. Codina al Ministro, por las Provincia de Su Majestad, como a Patrono del Real Noviciado, pidiendo Hermanas. Su bondadoso coraz\u00f3n recibe benignamente las s\u00faplicas, y enseguida V.E. manda el expresado Director por una Real Orden que las concede muchas veces, con urgencia y postergando otras concesiones hechas por S. Majestad hace ya mucho tiempo. Ser\u00eda para el Director la m\u00e1s grande satisfacci\u00f3n el poder al momento dar cumplimiento a las Reales Ordenes que se le comunican. Pero le es, Excmo. Se\u00f1or, de todo punto imposible. Las concesiones son muchas, en buen n\u00famero debe destinarse al reemplazo de las que mueren o se imposibilitan para el servicio de los sesenta establecimientos. que est\u00e1n a su cargo en la Pen\u00ednsula, Islas de \u00c1frica y Am\u00e9rica. Debe aumentarse la dotaci\u00f3n de Hermanas que cada Establecimiento tiene, porque ase aumenta el n\u00famero de pobres, y por consiguiente, las obligaciones penosas de las Hermanas. Esta providencia es absolutamente necesaria, a no querer que reinviertan la Hermanas con exceso de trabajos y de consiguiente, que vayan abajo los establecimientos que tienen a su cargo.<\/p>\n<p>Cumplida esta atenci\u00f3n indispensable, queda bastante reducido el n\u00famero de 50 \u00f3 60, que es el n\u00famero m\u00e1ximo de las que entran, todos los a\u00f1os de nuevo, en este Noviciado. Restan con unas cuarenta por a\u00f1o de las que pueden disponerse para las nuevas fundaciones, despu\u00e9s de haber sido formadas en el esp\u00edritu del Instituto, y \u00bfc\u00f3mo tan corto n\u00famero podr\u00e1 satisfacer a tantas peticiones? Esto es imposible, Excelent\u00edsimo Se\u00f1or&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Expone a continuaci\u00f3n las escasas rentas del Noviciado y luego prosigue: \u00abA\u00f1\u00e1dase a esto otro agravante que sufre: \u00abSus augustos fundadores erigieron para el servicio espiritual de las Hermanas dos Capellanes, con la dataci\u00f3n para la Capell\u00e1n de 600 ducados y para el segundo, de quinientos. En vez de aplicarlas a los directores natos de las Hermanas, el Gobierno de 1840 las dio a dos Capellanes sueltos incapaces de otra cosa que de decir la misa en el Oratorio cuando la dicen.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s todo el peso de la direcci\u00f3n espiritual de las Hermanas del Noviciado y de los otros Establecimientos de Madrid recae sobre los cuatro sacerdotes de la misma familia de S. Vicente de Pa\u00fal. Es verdad que el encargado de la direcci\u00f3n espiritual de la Inclusa disfruta de una dotaci\u00f3n regular que cobra del tesoro nacional, pero los otros tres, incluso el Director General y su secretario, no tienen pensi\u00f3n alguna. Sin embargo para vivir necesitan comer y vestir. No teniendo de qu\u00e9, despu\u00e9s que la Naci\u00f3n se apoder\u00f3 de todos sus bienes claro est\u00e1 que su manutenci\u00f3n debe recaer sobre el Noviciado que recibe de ellos los servicios espirituales. Fuera de estos, el Director General con su secretario prestan otros a toda la Naci\u00f3n. S\u00f3lo el que est\u00e1 en \u00e9sta empleado puede conocer el vasto de sus ocupaciones.<\/p>\n<p>Esta direcci\u00f3n, Excmo. Se\u00f1or, es un peque\u00f1o Ministerio con s\u00f3lo dos empleados. La correspondencia epistolar activa y pasiva con los Jefes Pol\u00edticos, Juntas de Beneficencia y Administraciones de Hospitales, Hospicios, Casas de Exp\u00f3sitos y Colegios de ense\u00f1anza ocupan al Director una gran parte del tiempo y ocasiona al Noviciado algunos miles de reales, todos los a\u00f1os. Agr\u00e9guense a esta ocupaci\u00f3n, la que es necesario tener con las Hermanas de todos los Establecimientos, dentro y fuera de la Pen\u00ednsula, para mantenerlas en su esp\u00edritu, sin lo cual ser\u00edan de todo punto in\u00fatiles, cuando no da\u00f1osas al Estado&#8230;<\/p>\n<p>\u00abSin estas dotaciones perentorias que exige la necesidad, es decir ciento veinte mil reales para el sost\u00e9n del Noviciado, que era la dotaci\u00f3n con que se fund\u00f3; y para la manutenci\u00f3n del Director General y su Secretario la de doce mil y ciento, cosa a la verdad bien mezquina, pues, apenas iguala a la de un portero mayor de cualquier Ministerio, el Noviciado se hunde y no podr\u00e1 cumplir las ordenes de Su Magestad dirigidas a que se den Hermanas para el servicio de los Establecimientos que se las piden y que su bondadoso real \u00e1nimo tan benignamente concede&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En diciembre de 1847, dirigi\u00f3 el P. Codina su \u00faltima Circular a las Hijas de la Caridad despidi\u00e9ndose de ellas. La Santa Sede honraba sus m\u00e9ritos y virtudes con la dignidad del episcopado y se vio preconizado Obispo de Canarias. En vano \u00e9l renunci\u00f3 e hizo cuanto pudo para impedirlo. En vano las Hijas de la Caridad, que no quer\u00edan pagar tan cara aquella honra, acud\u00edan a la Santa Sede. Separ\u00f3se el P. Codina de ellas, pero era imposible que las olvidase. Pasaron a\u00f1os y lleg\u00f3 el 1855, en que uno de tantos Ministros liberales, la emprendi\u00f3 de nuevo con los pocos bienes de la Beneficencia que quedaban, bien de los pobres, y entonces fue cuando el P. Codina, Obispo de Canarias, escribi\u00f3 a las Cortes aquel valiente Memorial, que impreso reson\u00f3 por toda la Naci\u00f3n, como mejor apolog\u00eda en favor de las Hijas de la Caridad y de los pobres.<\/p>\n<p>\u00abEl Obispo de Canarias, hijo en esp\u00edritu del gran Vicente de Pa\u00fal, no s\u00f3lo como Obispo, sino tambi\u00e9n como Director General que ha sido por espacio de veinte a\u00f1os, de la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, cuyo timbre m\u00e1s glorioso es ser siervas de los pobres de cualquier clase que sean, faltar\u00eda a los deberes de su conciencia sino dirigiese su voz tr\u00e9mula\u00bb a las Cortes Constituyentes &#8230; Se\u00f1ores Diputados, la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, de esas v\u00edrgenes heroicas, que admiran hasta los herejes, va a desaparecer del pueblo espa\u00f1ol.\u00a0 Y qu\u00e9 Se\u00f1ores Diputados \u00bfha de desaparecer de nuestro suelo una Instituci\u00f3n que tanto le honra? Desaparecer\u00e1 sin duda si se realiza la enajenaci\u00f3n de los bienes de Beneficencia&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Expone a continuaci\u00f3n, como testigo de vista, la labor caritativa, social y patri\u00f3tica de las Hermanas de Pamplona, en Tolosa, en Zaragoza y en su Di\u00f3cesis de Canarias, como muestra de lo que hac\u00edan en todas las partes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9poca delicada y azarosa fue la que toc\u00f3 al sucesor del Ilmo. Sr. Codina, al <strong>P. Santasusana<\/strong>, y que culmina en hechos tan importantes como la construcci\u00f3n e inauguraci\u00f3n\u00a0 del nuevo edificio del Noviciado de Jes\u00fas y la restauraci\u00f3n en Espa\u00f1a de los Padres Pa\u00fales.<\/p>\n<p>Las numerosas fundaciones de Hermanas requer\u00edan cada vez m\u00e1s solicitud y desvelos para conservar y robustecer la observancia regular, el esp\u00edritu de uniformidad y la caridad fraterna, y tal fue la constante preocupaci\u00f3n del P. Santasusana, como se manifiesta desde el su primera Circular de 1840, que versa sobre dichos puntos y les anuncia el horario, que ha de regir en todas las casas.<\/p>\n<p>Sus dos Circulares de 1849, una a las Hermanas en general y otra a las Superioras, son tambi\u00e9n dos exhortaciones a la pr\u00e1ctica de la mutua uni\u00f3n, a la uniformidad y al esp\u00edritu de pobreza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La restauraci\u00f3n legal de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por el Concordato de 1851, inund\u00f3 de alegr\u00eda a las Congregaciones Vicencianas y para \u00e9poca tan trascendental que se iniciaba requer\u00edase un nuevo Visitador y Director de Hermanas de condiciones especiales, que el P. Santasusana no pod\u00eda reunir dada su edad y su car\u00e1cter lento y descontentadizo. Por eso la alegr\u00eda fue completa al tenerse noticia de la designaci\u00f3n para aquellos cargos en la persona del <strong>P. Buenaventura Armengol<\/strong>, que desempe\u00f1aba el de Visitador de M\u00e9jico. Ven\u00eda pedido por todos los Misioneros y fue recibido como se merec\u00eda por su virtud amable, cultura, car\u00e1cter, emprendedor y amor grande que profesaba a ambas Congregaciones de San Vicente.<\/p>\n<p>De Agosto de 1854 es su vibrante Circular, en que refiere los hero\u00edsmos de las Hermanas ante los estragos del c\u00f3lera. Todas se ofrec\u00edan al martirio. Los pueblos las ped\u00edan con urgencia. Hasta treinta y seis Reales Ordenes ten\u00eda ya el P. Armengol para otras tantas nuevas fundaciones autorizadas, teniendo que esperar no sin pena su ejecuci\u00f3n por falta de Hermanas. En 1855 embarcaban para Cuba cincuenta Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Cuando se ofrec\u00eda el m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o porvenir a las Familias Vicencianas en nuestra Patria y hasta el mundo hispano-americano abr\u00eda sus inmensos senos a los Misioneros y Hermanas\u00a0 el Superior General, como si sintiese celos, en vez de complacencia por ello, quiso hacer tabla rasa de una gloriosa historia de Caridad y comenzarla de nuevo en Espa\u00f1a bajo el signo franc\u00e9s, persuadido de que sin esto no pod\u00eda haber esp\u00edritu Vicenciano.\u00a0 Y con motivo o pretexto de uniformidad prosigui\u00f3 en su empe\u00f1o de imponer a las Hermanas Espa\u00f1olas el tocado del cornette, que hab\u00eda sido adoptado allende del Pirineo.<\/p>\n<p>Sobrevino el primer choque, cuando el P. Armengol, de acuerdo con el Consejo de Espa\u00f1a, expuso respetuosamente al P. General las dificultades que se ofrec\u00edan en sacar tres Hermanas espa\u00f1olas, que este dispuso enviar con la expedici\u00f3n de francesas que iban a la fundaci\u00f3n de Chile y que las urgentes necesidades de Espa\u00f1a no lo permit\u00edan, sin exponerse a reclamaciones del Gobierno Espa\u00f1ol, que ten\u00eda destinadas no pocas fundaciones en la Pen\u00ednsula por falta de personal.<\/p>\n<p>El hecho fue que las Hermanas salieron furtivamente de Espa\u00f1a con los consiguientes rumores y comentarios de los de dentro y de fuera de la Comunidad. Eso unido a la insistente presi\u00f3n del P. General, Sr. Etienne, para que las Hermanas dejaran su h\u00e1bito tradicional y vistieran la cornette, que hab\u00eda prevalecido allende el Pirineo y que lleg\u00f3 a imponerse a nuestras Hermanas de M\u00e9jico, cuya Provincia, quedo por ello desgajada de Espa\u00f1a, hiri\u00f3 el sentimiento nacional y produjo tal efervescencia y reacci\u00f3n antifrancesa entre los Misioneros reci\u00e9n restablecidos y entre las Hijas de la Caridad, que, temiendo el P. Armengol alguna escisi\u00f3n dolorosa en la Congregaci\u00f3n Vicenciana, acudi\u00f3 a la Santa Sede y fue personalmente a Roma a fin de calmar aquella tempestad. Este acuerdo fue mirado por el P. General como un atrevimiento digno de castigo y, a pesar de que General y Visitador, ambos en presencia de Su Santidad y a ruego suyo, parecieron quedar reconciliados, el P. Armengol fue sancionado con la expulsi\u00f3n de la Familia de San Vicente.<\/p>\n<p>Es de advertir que la ca\u00edda del Ministerio Espa\u00f1ol coincidi\u00f3 con la estancia del P. Armengol en Roma, con lo que qued\u00f3 indefenso ante la omnipotencia del Gobierno franc\u00e9s, que a la saz\u00f3n ejerc\u00eda su preponderancia en la Ciudad Eterna. Esta ruidosa cuanto lamentable p\u00e9rdida del Visitador enardeci\u00f3 la lucha, en que fueron cayendo muchos de nuestros mejores misioneros de la restauraci\u00f3n, expulsados sin misericordia.<\/p>\n<p>En tan luctuosas circunstancias volvi\u00f3 a se nombrado Visitador el P. Santasusana, quien en opini\u00f3n general no reun\u00eda cualidades para tan dif\u00edcil ministerio. Precisamente en aquel a\u00f1o de 1856 se inauguraba sin solemnidad alguna, el nuevo Noviciado de Jes\u00fas y se establec\u00eda en Madrid la primera Comunidad de Hijas de la Caridad Francesas, independiente de la Direcci\u00f3n del Visitador de Espa\u00f1a, como poco antes y en iguales condiciones hab\u00eda establecido otra de los Misioneros franceses al servicio del Hospital de su naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para entonces las fundaciones de las Hermanas espa\u00f1olas llegaban a ciento, y sobre la mesa del Director esperaban otras muchas Reales Ordenes para nuevos establecimientos. El n\u00famero de Hijas de la Caridad ascend\u00eda a mil cuatrocientas.<\/p>\n<p>En todo este tiempo, continu\u00f3 con la mayor tenacidad el empe\u00f1o del P. General en imponer la cornette a las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas, pero a pesar del deseo manifiesto del P. Santasusana de complacerle, as\u00ed \u00e9l como los Misioneros que formaban su Consejo hubieron de exponer al P. Ettienne la imposibilidad de llevar a cabo semejante innovaci\u00f3n por la oposici\u00f3n decidida de los Misioneros y de las Hermanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con esto fue nombrado nuevo Director y Visitador el <strong>P. Masnou<\/strong>, en verano de 1857, si bien el P. Santasusana continu\u00f3 con el Gobierno de las Hermanas y con su intervenci\u00f3n se organizaron en 1859, expediciones de las Hijas de la Caridad para los Hospitales Militares de \u00c1frica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1861 vino de M\u00e9jico el <strong>P. Sanz<\/strong>, en quien puso el P. General sus ojos para el designio de cambiar el h\u00e1bito de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, como lo hab\u00eda hecho ya en aquella Rep\u00fablica. Su primera intervenci\u00f3n fue ultimar la fundaci\u00f3n de las Hermanas en Filipinas. Acompa\u00f1\u00f3 a la expedici\u00f3n hasta el puerto de C\u00e1diz y fracas\u00f3 en su tentativa al intentar que cambiases de h\u00e1bito, una vez que se apartasen de la costa espa\u00f1ola. Con ocasi\u00f3n de este viaje gir\u00f3 visita a las casas de Andaluc\u00eda, que como \u00e9l dice, le proporcionaron muchos consuelos. Pero pronto se vio s\u00f3lo y lleno de amarguras, al convencerse de que toda la Provincia, as\u00ed Padres como Hermanas, estaban contra \u00e9l por el desdichado empe\u00f1o de imponer la cornete, contra la voluntad expresa y decidida de Su Santidad, del Se\u00f1or Nuncio de Madrid, y de todo el episcopado espa\u00f1ol, quienes se pusieron de parte de las Hermanas. Y el desasosiego de los esp\u00edritus fue de tal magnitud que hubo de intervenir directamente la Santa Sede y avocar la cuesti\u00f3n ante una Congregaci\u00f3n de Cardenales, en donde por varios a\u00f1os de detenido examen estuvo pendiente la causa, con prohibici\u00f3n entre tanto de intentar innovaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Ni a\u00fan con esto se arredr\u00f3 el P. Sanz y se person\u00f3 en Roma para vencer obst\u00e1culos y llegar al fin por \u00e9l deseado. Pero su desilusi\u00f3n fue tan completa, que en 1866, pidi\u00f3 y obtuvo del P. General retirarse a la vida privada, ya que como \u00e9l dec\u00eda el \u00fanico fin de su venida a Espa\u00f1a hab\u00eda sido hacer aqu\u00ed lo que hab\u00eda hecho en M\u00e9jico: implantar la cornette.<\/p>\n<p>A pesar de lo mucho que el sufri\u00f3 y dio que sufrir por esta causa, son muchas las Circulares que salieron de su pluma, todas de abundante y saludable doctrina espiritual para sus Hijas, y en 1863, dio a la estampa los dos tomos de <em>Ejercicios y Retiros de Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En Mayo de 1866, comenz\u00f3 la Direcci\u00f3n del <strong>P. Mariano Maller<\/strong>, uno de los misioneros emigrados el a\u00f1o 36 y cuyas actividades apost\u00f3licas en Estados Unidos y en Brasil le hab\u00edan conquistado una fama envidiable. \u00daltimamente estaba de secretario del P. Etienne en Par\u00eds, y de all\u00ed fue enviado a Espa\u00f1a como Visitador y continuador de la idea de imponer la cornette a nuestras Hermanas, aunque nada pudo realizar, pues, como queda dicho la cuesti\u00f3n segu\u00eda pendiente de Roma.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dar los santos ejercicios a ciento cincuenta Superioras de otras tantas Casas, reunidas en el Real Noviciado, comenz\u00f3 a pasar visita a los establecimientos todos del Reino, pero la revoluci\u00f3n de 1868 le oblig\u00f3 a emigrar a Francia de donde no volvi\u00f3 hasta 1971. En su Circular de agosto de ese a\u00f1o da testimonio de la buena marcha del Instituto. \u00abLa justicia, dice, me obliga y mi coraz\u00f3n se apresura a daros el testimonio de que generalmente he hablado, reina entre vosotras el esp\u00edritu de vuestra vocaci\u00f3n y de que por lo regular desempe\u00f1\u00e1is para mayor gloria de Dios, utilidad de los pobres y edificaci\u00f3n de todos los ministerios de que, por disposici\u00f3n divina, la confianza p\u00fablica os encarga&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s recibi\u00f3 comisi\u00f3n del P. General para visitar varias Rep\u00fablicas Hispano Americanas y en su ausencia se encarg\u00f3 de la Provincia el <strong>P. Aquilino Valdivielso<\/strong>, quien supo soportar con consumada prudencia las muchas dificultades suscitadas por la inquietante espera de la resoluci\u00f3n del tocado.<\/p>\n<p>Entre tanto la prolongada ausencia del P. Maller, durante varios a\u00f1os alejado del Gobierno de la Congregaci\u00f3n Espa\u00f1ola, era un misterio, que muchos interpretaban una reserva sin desgaste, la m\u00e1s oportuna para el d\u00eda tan deseado por la parte francesa y por el mismo P. Maller, en que la Sagrada Congregaci\u00f3n de Cardenales decidiera la imposici\u00f3n de la cornette en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero los d\u00edas fueron a\u00f1os, hasta que a fines de 1877, salieron las Resoluciones de Roma favorables en todo a las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas y la decisi\u00f3n terminante de P\u00edo IX para que continuasen con su H\u00e1bito tradicional. Con esto volvi\u00f3 a la Pen\u00ednsula el P. Maller, quien, acatando con filial sumisi\u00f3n ls Resoluciones de Roma, se entreg\u00f3 de lleno a trabajar con celo apost\u00f3lico y eximios ejemplos de observancia y de prudencia en el anchuroso campo de ambas Familias de San Vicente. Desde entonces renaci\u00f3 la paz en la Provincia Espa\u00f1ola, cuya prosperidad ha ido en aumento de d\u00eda en d\u00eda.<\/p>\n<p>En 1885 se hallaba otra vez el P. Maller visitando las Am\u00e9ricas y desde all\u00ed escrib\u00eda a las Hermanas una vibrante Circular anim\u00e1ndolas al martirio con ocasi\u00f3n de la nueva epidemia col\u00e9rica de aquel a\u00f1o.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 el P. Maller en 1892. Durante los veintis\u00e9is a\u00f1os de su direcci\u00f3n y a pesar de las turbaciones susodichas, el n\u00famero de fundaciones se aumenta con otras doscientas treinta, cifra asombrosa, s\u00f3lo explicable por la protecci\u00f3n grande que el estado dispensaba a las Hijas de la Caridad y por el esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n con que ellas se entregaban al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u00e9poca del <strong>P. Eladio Arn\u00e1iz<\/strong> ha sido tal vez la m\u00e1s tranquila en lo interior y la m\u00e1s pr\u00f3spera en lo exterior. La nave marcha sin escollos. Las Fundaciones se multiplican de una manera nunca vista al comp\u00e1s de los pasos agigantados de nuestra Beneficencia Nacional. Exige esto m\u00e1s vigilancia, m\u00e1s frecuentes visitas y una correspondencia extraordinaria. A todo hace frente el vigilante celo del P. Arn\u00e1iz.<\/p>\n<p>Uno de los primeros m\u00e9ritos fue haber iniciado la publicaci\u00f3n de nuestros Anales, en los que se siente palpitar la vida de las Hijas de la Caridad. Las Circulares suyas son breves. Parecen s\u00f3lo voces de mando y de acci\u00f3n como de h\u00e1bil piloto que no se entretiene en hacer nuevas cartas de navegaci\u00f3n. Basta tener ante los ojos las ya conocidas y dar \u00f3rdenes ligeras.<\/p>\n<p>En 1895 la venida a Espa\u00f1a del Santo Superior General, P. Fiat, confirm\u00f3 la paz que gozaba nuestra Provincia. La guerra de las Antillas y Filipinas puso a prueba una vez m\u00e1s las vicisitudes tradicionales de nuestras Hermanas.<\/p>\n<p>En 1896 dec\u00eda la Visitadora: \u00abLa situaci\u00f3n apurad\u00edsima que atravesamos nos exige a todos hacer un sacrificio en beneficio de nuestros hermanos que exponen sus vidas por nuestra amada Patria\u00bb.Y numerosas expediciones de Hermanas acudieron a los Hospitales Militares y frentes de batalla. Una Real Orden del 29 de septiembre de 1897 dec\u00eda: \u00abApreciando los servicios hechos en el Hospital de Carabanchel y en los de Cuba y Filipinas, donde asisten y cuidan con una caridad y abnegaci\u00f3n incesante a los numerosos enfermos y heridos de las guerras actuales, la Reina Regente desea que las Hijas de la Caridad sean encargadas de los Hospitales Militares del Reino. Desea Su Majestad que los Capitanes Generales se entiendan con el Director de las Hijas de la Caridad para los contratos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>A fines de 1904 testimoniaba el P. Arn\u00e1iz a todas las Hermanas su agradecimiento por las limosnas con que hab\u00edan contribuido a levantar la Bas\u00edlica de San Vicente de la Milagrosa.<\/p>\n<p>Una gran fiesta de amor y de familia presenciaba el Noviciado de las Hijas de la Caridad, el 25 de octubre de 1908. Quisieron ellas solemnizar tambi\u00e9n las Bodas de Oro de su Director. \u00abEn el presbiterio, dice la cr\u00f3nica, hall\u00e1banse casi todas las Superioras de nuestras Casas de Espa\u00f1a, formando una hermos\u00edsima corona. El resto de la Iglesia estaba completamente repleto de Hijas de la Caridad\u00bb. Con ocasi\u00f3n de esta circunstancia concedi\u00f3 su Santidad P\u00edo X al P. Arn\u00e1iz y a sus sucesores, perpetuamente, el dar la Bendici\u00f3n Papal dos veces al a\u00f1o, una en el Noviciado de las Hermanas el d\u00eda de la Inmaculada.<\/p>\n<p>En abril de 1910, la Casa Central de las Hijas de la Caridad se regocijaba con un acontecimiento trascendental. La antigua y modesta Capilla era sustituida por la preciosa Iglesia, joya del g\u00f3tico, que fue consagrada por el Sr. Nuncio, con fiestas extraordinarias, asistencia de muchos Prelados y grande gozo de Padres y Hermanas.<\/p>\n<p>Finalmente en julio de 1913, la muerte vino a poner una nota triste, no menos triste por esperada, con el fallecimiento de aquel inolvidable Director, P. Arn\u00e1iz. Un f\u00fanebre cortejo se deten\u00eda frente al Noviciado de las Hijas de la Caridad. Iba a echarles su \u00faltima bendici\u00f3n. Como Director de las Hijas de la Caridad, dice su bi\u00f3grafo, ha procurado el Sr. Arn\u00e1iz no menos su acrecentamiento espiritual, que el material respecto del personal y de sus fundaciones.<\/p>\n<p>La Provincia espa\u00f1ola durante su direcci\u00f3n y gobierno ha visto aumentarse el personal y sus fundaciones en n\u00famero muy considerable. Eran el 1\u00ba de enero de 1992, 4.322 Hijas de la Caridad. Han aumentado desde entonces hasta el n\u00famero de 6.425. Los establecimientos eran en dicha fecha 403 y se han fundado despu\u00e9s 263. De sus temporalidades no digamos, pues gracias a la generosidad de los Insignes bienhechores los Excmos. Marqueses de Vallejo se han podido levantar bajo su direcci\u00f3n edificios tan suntuosos como el Colegio-Asilo de San Diego y el Hospital de Convalecientes de San Nicol\u00e1s. La misma Casa Central ha recibido grandes reformas de capacidad y hermosura. Se han levantado pisos y agrandado salones. Se han construido magn\u00edficos comedores. Se hizo el Seminario nuevo y se han puesto en mejores condiciones de amplitud y hermosura la Casa de los Capellanes del Noviciado. Tambi\u00e9n en Valdemoro se han hecho muchas y grandes mejoras en las dos casas de san Diego y san Nicol\u00e1s, para mayor comodidad, asistencia y cuidado de las pobres Hermanas enfermas e inv\u00e1lidas. A la intenci\u00f3n del P. Arn\u00e1iz se debe tambi\u00e9n la Casa de salud o Dispensario de San Cayetano, en la Guindalera, en donde varias Hijas de la Caridad pasan alg\u00fan tiempo mejorando de sus indisposiciones&#8230; El se interes\u00f3 por la instalaci\u00f3n de la Cl\u00ednica particular para s\u00f3lo las Hijas de la Caridad, establecida en el Asilo de Convalecientes de S. Nicol\u00e1s, sin necesidad de andar mezcladas en los Hospitales, como era preciso antes&#8230;<\/p>\n<p>Durante todo el tiempo de la Direcci\u00f3n del P. Arn\u00e1iz, que coincidi\u00f3 con el largo Generalato del Santo P. Fiat, las relaciones filiales de las Familias Vicencianas espa\u00f1olas no sufrieron la m\u00e1s m\u00ednima alteraci\u00f3n y gozaron de una paz inalterada con respecto al P. General. Ya en 1895 se hab\u00eda \u00e9l dignado venir a visitar nuestra Patria y pudo admirar de cerca el portentoso desarrollo de las Hijas de la Caridad. Y cuando en 1904 sucedi\u00f3 la Beatificaci\u00f3n de Luisa de Marillac, Cofundadora de las Hermanas y a lo que contribuy\u00f3 la Provincial espa\u00f1ola con amplia y generosa aportaci\u00f3n, sabido es que uno de los milagros aprobados en Roma para dicha beatificaci\u00f3n se hab\u00eda obrado providencialmente en la persona de Sor Mar\u00eda Ferrer Nin, Hermana del Real Noviciado de Jes\u00fas. Con esta ocasi\u00f3n el P. Fiat no pudo menos de escribir una carta manifestando su paternal complacencia con estas significativas palabras: \u00abEste milagro de la Madre vale tanto como una declaraci\u00f3n de P\u00edo IX\u00bb.<\/p>\n<p>El gran florecimiento de la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a hizo necesario para su r\u00e9gimen y para facilitar la visita de sus numerosos establecimientos el dividir la Provincia y sus filiales en numerosas zonas y nombrar para cada una de ellas una Hermana recomendable por su experiencia y prudencia, que con el t\u00edtulo de Comisaria, y en nombre de la Visitadora General, visitase siempre que fuese necesario las casas enclavadas en su jurisdicci\u00f3n. As\u00ed lo dispuso el P. Fiat de acuerdo con el P. Arn\u00e1iz, por su Circular del 4 de enero de 1897. Desde 1925 esas Comisarias son veinticinco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1913 fue nombrado Director el <strong>P. Jos\u00e9 Arambarri<\/strong>, var\u00f3n sencillo, tal vez demasiado lento para el ritmo que necesitaba el Instituto en su marcha progresiva. Cincuenta y un establecimientos nuevos de las Hijas de la Caridad se fundaron en los nueve a\u00f1os de su Direcci\u00f3n. Si la Divina Providencia libr\u00f3 a Espa\u00f1a de los horrores de la Primera Guerra Mundial, hay que anotar las alteraciones que volvieron a suscitarse en nuestra Provincia por la vieja cuesti\u00f3n de la cornette. Al resolverse dicha cuesti\u00f3n de Cardenales, hab\u00eda quedado prohibido que las Hermanas Francesas tuvieran su Noviciado en Espa\u00f1a. Pero en 1917, o sea durante la Guerra, se ofreci\u00f3 ocasi\u00f3n propicia para que estas consiguieran de Roma autorizaci\u00f3n para dar formalidad legal al Noviciado, que por causa de la misma Guerra funcionaba m\u00e1s o menos clandestinamente. Esto caus\u00f3 tal alarma en la Congregaci\u00f3n Espa\u00f1ola, que se manifestaron las protestas, y en dicho a\u00f1o, se vieron obligados a ir a Roma los Padres Arambarri y Orcajada, quienes pensaron atajar por v\u00eda recta aquel hecho que pod\u00eda turbar las buenas relaciones de convivencia que reinaba hasta entonces entre las Hijas de una misma familia. Pero nada pudieron conseguir. Razones sentimentales y m\u00e1s que nada razones pol\u00edticas favorecieron a la parte francesa preponderante por raz\u00f3n de su beligerancia, mientras que el Gobierno pol\u00edtico de Espa\u00f1a pesaba muy poco a la saz\u00f3n en la balanza internacional y el hecho del Noviciado franc\u00e9s qued\u00f3 consumado con todos los inconvenientes, rivalidades y confusi\u00f3n resultantes por necesidad, de una Provincia enclavada en la jurisdicci\u00f3n territorial de otra de la misma Orden. Era la consecuencia l\u00f3gica de las premisas puestas por el P. Etienne, con la fundaci\u00f3n de las Francesas en 1856, resultado inevitable de la duplicidad de tocados en Espa\u00f1a, cuesti\u00f3n al parecer sencilla de resolver en teor\u00eda pero de muy dif\u00edcil y complicada soluci\u00f3n en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1921 comienza la Direcci\u00f3n del <strong>P. Joaqu\u00edn Atienza,<\/strong> entusiasta del Instituto de nuestras Hermanas, activo, vigilante y emprendedor como lo manifiesta en la Guerra de Marruecos, que abri\u00f3 ancho campo a los caritativos servicios de las Hijas de la Caridad durante aquella ruda campa\u00f1a, desde la rota de Anual hasta el triunfo de Alhucemas. Entonces se hicieron permanentes los hospitales militares de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Todas las atenciones del P. Atienza miran al bienestar espiritual y temporal de sus Hijas. A su bien espiritual se refieren las varias y estrat\u00e9gicas fundaciones de Misioneros en ciudades donde ellas tienen m\u00e1s numerosos establecimientos como Zaragoza, Pamplona, M\u00e1laga, Sevilla, Bilbao, etc&#8230; y las Circulares importantes que salieron de su pluma,<\/p>\n<p>Uno de los documentos, que forman fecha en el Gobierno de las Hijas de la Caridad\u00a0 espa\u00f1olas es la Carta del Muy Rev. P. General, de 15 de Agosto de 1921, por las que todas las Casas de la Pen\u00ednsula e Islas adyacentes se agrupan por regiones, poniendo al frente de cada una de estas, un subdirector, que bajo la Direcci\u00f3n general del Visitador haya de girar la visita can\u00f3nica, cada cinco a\u00f1os, y a\u00fan con m\u00e1s frecuencia, seg\u00fan la norma de San Vicente, siempre que fuera necesario. Estas Regiones son las siguientes:<\/p>\n<p>1\u00aa.- Centro: Madrid, \u00c1vila, Toledo, Guadalajara y Segovia.<\/p>\n<p>2\u00aa.- Nordeste: Catalu\u00f1a, Zaragoza, Huesca, Segovia, Vascongadas y Navarra.<\/p>\n<p>3\u00aa.- Noroeste: Galicia, Le\u00f3n, Asturias, Santander y Burgos<\/p>\n<p>4\u00aa.- Sudeste: Valencia, Murcia, Baleares, Teruel y Cuenca.<\/p>\n<p>5\u00aa.- Sur: Andaluc\u00eda y Extremadura<\/p>\n<p>6\u00aa.- Islas Canarias<\/p>\n<p>Cuba, Puerto Rico y Filipinas tiene tambi\u00e9n sus Directores.<\/p>\n<p>Al P. Atienza se debe tambi\u00e9n la importante fundaci\u00f3n de la Casa de Retiro, convalecencia y descanso de la Cartuja de Ara Christi de Valencia, en donde las Hermanas impedidas pueden ser cuidadas convenientemente, descongestionando as\u00ed las casas ya establecidas con dicho fin.<\/p>\n<p>La escasez de personal, que desde a\u00f1os hace se dejaba sentir, va en aumento, a causa principalmente de los Hospitales Militares y de otras de compromiso ineludible pedidas por el Gobierno. Por eso el empe\u00f1o conseguido por el P. Atienza fue el hacer subir a trescientas el n\u00famero de novicias o Seminaristas disponibles, cada a\u00f1o, hasta poder llenar las necesidades de personal de casi todas las Casas.<\/p>\n<p>De esta \u00e9poca data el establecimiento de las Escuelas Oficiales de Hermanas Enfermeras Civiles y Militares, la renovaci\u00f3n de planes y m\u00e9todo de escuelas y colegios. Se acrecientan los servicios de visita domiciliaria a los pobres y la revisi\u00f3n de contrato de Fundaciones, pues hab\u00eda establecimiento donde las Hermanas recib\u00edan la misma subvenci\u00f3n de hac\u00eda ochenta a\u00f1os. En todo ello intervino eficazmente el P. Lorenzo Sierra como Visitador y brazo derecho del P. Atienza.<\/p>\n<p>El triunfo obtenido por las Hijas de la Caridad Francesas establecidas en Espa\u00f1a, al permit\u00edrseles por concesi\u00f3n de la Santa Sede establecer aqu\u00ed un Noviciado hab\u00eda herido hondamente el sentimiento nacional de la Provincia espa\u00f1ola y el mismo antagonismo se puso de manifiesto durante la Direcci\u00f3n del P. Atienza. En 1923, con ocasi\u00f3n del cambio de la Visitadora Sor Carmen Bengoa, se volvi\u00f3 a rumorear que el P. General trataba de suscitar de nuevo la cuesti\u00f3n del H\u00e1bito, lo que hizo no poco ruido en la prensa diaria y en un folleto aparte con una embrollada defensa de la causa espa\u00f1ola, achacando al P. Atienza prop\u00f3sitos antiespa\u00f1oles. El Director hubo de sufrir duros ataques, a pesar de su ilustrado y recio espa\u00f1olismo.<\/p>\n<p>M\u00e1s grave fue la cuesti\u00f3n que se suscit\u00f3 en 1928, cuando a espaldas del P. Director, el P. General gestion\u00f3 y obtuvo un decreto de Roma, por el que se le autorizaba para la separaci\u00f3n de Catalu\u00f1a y Valencia a fin de erigir all\u00ed una nueva Provincia de Hijas de la Caridad. La protesta de las mismas Hermanas residentes en aquella Regi\u00f3n fue tan general y las inquietudes tantas, que habiendo tomado parte en ello el Gobernador de Catalu\u00f1a, Gen. Magaz, consigui\u00f3 que la Santa Sede suspendiese aquel intento, que estuvo a punto de producir los mayores trastornos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mayo de 1930 comenz\u00f3 la Direcci\u00f3n el <strong>P. Adolfo Tobar<\/strong>, que coincidi\u00f3\u00a0 con los a\u00f1os aquellos inquietantes precursores a nuestra Guerra de Liberaci\u00f3n, en los que el laicismo desenfrenado amenazaba destruir los cientos de establecimientos docentes dirigidos por las Hijas de la Caridad. Era necesario para evitarlo, a ser posible, que un buen n\u00famero de Hermanas tuvieran t\u00edtulos acad\u00e9micos y cursaran carreras universitarias. El P. Tobar intensificaci\u00f3n la formaci\u00f3n literaria en los colegios y Escuelas Apost\u00f3licas, adoptando todas las orientaciones de la pedagog\u00eda moderna sin escatimar gastos ni sacrificios.<\/p>\n<p>En 1936, al advenimiento del tiempo del Frente Popular, el P. Tobar como si tuviera clarividencia de los horrores que se avecinaban, tom\u00f3 medidas previsoras e inflexibles para salvar el numeroso personal del Noviciado, ordenando con urgencia su salida para la Casa de Sang\u00fcesa. El viaje de inspecci\u00f3n a aquel establecimiento y otros del Norte que se juzg\u00f3 temerario en v\u00edsperas del glorioso grito de Liberaci\u00f3n, salv\u00f3 de un modo muy providencial la vida del P. Tobar.<\/p>\n<p>La Guerra puso prueba su valor sereno y su actividad paternal e infatigable. Ni un momento descanso en toda la campa\u00f1a, organizando y visitando y a veces con un inminente peligro de perder la vida, los trescientos y pico Hospitales en que intervinieron las Hijas de la Caridad y casi siempre iba en vanguardia y l\u00ednea de fuego. Su fe y su ilimitado esp\u00edritu\u00a0 de oraci\u00f3n le daban fuerza para todo, y a ejemplo suyo y bajo su direcci\u00f3n, miles de Hermanas, volaron a prestar sus caritativos servicios a los soldados heridos y enfermos. Entre tanto el Subdirector, P. Jos\u00e9 Mar\u00eda Fern\u00e1ndez, sufr\u00eda en Madrid angustiosa prisi\u00f3n y era sacrificado por las checas.<\/p>\n<p>Cerca de ciento cincuenta fundaciones nuevas se llevaron a cabo en los a\u00f1os de su Direcci\u00f3n. Entre ellas merecen destacarse la introducci\u00f3n de las Hermanas en la dif\u00edcil Misi\u00f3n de la India, a la que visit\u00f3 en 1934, recorriendo a la vez las Provincias filiales de Filipinas, Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos, y la Fundaci\u00f3n de la Cl\u00ednica de la Milagrosa.<\/p>\n<p>El agradecimiento, veneraci\u00f3n y cari\u00f1o de las Hijas de la Caridad a tan inolvidable Director tuvo una manifestaci\u00f3n p\u00fablica, el d\u00eda 15 de septiembre de 1944, con ocasi\u00f3n de las Bodas de Oro de vocaci\u00f3n religiosa del P. Tobar, cuya muerte s\u00fabita lleno de consternaci\u00f3n cinco a\u00f1os despu\u00e9s a las Familias Vicencianas.<\/p>\n<p>Finalmente, en 1949 fue nombrado Director <strong>el P. Silvestre Ojea<\/strong>, heredero del esp\u00edritu del P. Tobar, como secretario suyo, formado en su escuela y conocedor de cuanto se relaciona con las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a, podemos felicitarnos de tal nombramiento y esperar que su direcci\u00f3n ha de ser, a la sombra de la paz, de que al presente goza nuestra querida Patria, una \u00e9poca de progresivo desarrollo en el cuerpo y en el alma de tan glorioso y ben\u00e9fico Instituto de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>CATALOGO DE VISITADORAS.<\/u><\/p>\n<p>SOR JUANA DAVID, Asistenta de la M. General, que en 1790 vino a Espa\u00f1a con las Hermanas fundadoras. Muri\u00f3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 en Reus en 17 de Julio de 1793.<\/p>\n<p>SOR MANUELA LECINA, 1794-1818<\/p>\n<p>SOR MARIA BLANC, 10 de marzo de 1817-1822.<\/p>\n<p>SOR LUCIA REVENTOS, 1818-1841. El P. General, Sr., Wailly, la confiri\u00f3 el t\u00edtulo en 1827.<\/p>\n<p>SOR ROSA GRAU, 21 de setiembre 1830-1837.<\/p>\n<p>SOR VICENTA MOLNER, 5 de agosto de 1841 y reelegida en setiembre de 1844-1860.<\/p>\n<p>SOR VALENTINA CULLA(129), 31 de agosto de 1847-1875.<\/p>\n<p>SOR ASUNCION AZCONA, 1O de junio de 18856-1859 .<\/p>\n<p>SOR ANGELA OCHOA, 3 noviembre de 1859-1870<\/p>\n<p>SOR VICENTA VALLE,\u00a0 3 noviembre 1862-1866, siendo Visitadora.<\/p>\n<p>SOR JULAIAN MESTRE, 16 junio 1866. Sigui\u00f3 en el cargo por disposici\u00f3n de la Santa Sede hasta 1878, en que\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 se dieron las Resoluciones de la Sagrada Congregaci\u00f3n +1886.<\/p>\n<p>SOR FERMINA ARGUI\u00d1ARIZ(896), 21 de Enero de 1878 +1886<\/p>\n<p>SOR CASIMIRA ASTIZ(1055), 16 de Febrero de 1888 +1894<\/p>\n<p>SOR FRANCISCA MIER, 23 de febrero de 1890 +1894<\/p>\n<p>SOR CRISTINA JOVELLAR, 14 de mayo 1894, +1922<\/p>\n<p>SOR CAYETANA DE LA SOTA, 21 de junio 1900. +1922<\/p>\n<p>SOR JOSEFINA BENGOECHEA, 6 de junio de 1910 +1926<\/p>\n<p>SOR PURIFICACION SAMITIER, 23 de mayo de 1923. +<\/p>\n<p>SOR ANTONIA ALVIRA, 8 de junio de 1926<\/p>\n<p>SOR TERESA SANCHEZ, 11 de agosto de 1929.<\/p>\n<p>SOR JUSTA DOMINGUEZ, Agosto de 1932.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>CATALOGO DE DIRECTORAS DEL SEMINARIO<\/u><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Luc\u00eda Revent\u00f3s<\/td>\n<td width=\"278\">1803<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Rosa Grau<\/td>\n<td width=\"278\">1817 hasta 1819, en que permaneci\u00f3 el Seminario en Valencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Valentina Cilla<\/td>\n<td width=\"278\">1845<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Francisca Morriones<\/td>\n<td width=\"278\">1848. Despu\u00e9s de haber estado un a\u00f1o en Par\u00eds.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Vicenta Minguella<\/td>\n<td width=\"278\">1856. Jubilada en 1876<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Mar\u00eda Madoz<\/td>\n<td width=\"278\">1876. Interina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Simona Oroz<\/td>\n<td width=\"278\">1878<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Catalina Barriola<\/td>\n<td width=\"278\">1879. Interina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Cecilia Alvaro<\/td>\n<td width=\"278\">1884<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Ursula Tablado<\/td>\n<td width=\"278\">1902<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Justa Dominguez<\/td>\n<td width=\"278\">1922<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Dolores Bohorquez<\/td>\n<td width=\"278\">1932<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>DIRECTORAS SEGUNDAS<\/u><\/p>\n<p>Sor Juliana Mestre<\/p>\n<p>Sor Carmen Castel<\/p>\n<p>Sor Juliana Sanz<\/p>\n<p>Sor Juana Meoqui<\/p>\n<p>Sor Dolores Bohorquez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"278\">&nbsp;<\/p>\n<p><u>SECRETARIAS<\/u><\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda Teresa Tristany,<\/td>\n<td width=\"278\">&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1841<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Mariana Guardia<\/td>\n<td width=\"278\">1841<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Mar\u00eda Josefa Bovira<\/td>\n<td width=\"278\">1841<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Teresa Aixel\u00e1<\/td>\n<td width=\"278\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Agustina Invia<\/td>\n<td width=\"278\">hasta 1844 en que fue a la Fundaci\u00f3n de M\u00e9jico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco<\/td>\n<td width=\"278\">1844<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Rosa Prieto<\/td>\n<td width=\"278\">En 1845 y apenas visti\u00f3 el santo H\u00e1bito fue reescogida por el P. Codina para enviarla a Par\u00eds a fin de que se amaestrase en los m\u00e9todos de la secretar\u00eda de la aquella Casa Madre y formalizar la de Madrid.<\/p>\n<p>Era Sor Rosa de ilustre familia de Santander y hab\u00eda estado de ni\u00f1a en Bayona, donde aprendi\u00f3 franc\u00e9s. Ya en par\u00eds la Madre General se la qued\u00f3 para Secretaria suya hasta que en 1853 volvi\u00f3 a Espa\u00f1a en compa\u00f1\u00eda del Padre Armengol, que ven\u00eda nombrado Visitador.<\/p>\n<p>Sor Rosa se asimil\u00f3 de tal manera el esp\u00edritu franc\u00e9s que el P. Etienne quiso valerse de ella para afrancesar la Provincia espa\u00f1ola e imponer la cornette. Con este fin la nombr\u00f3 Comisaria de Espa\u00f1a y como tal, fue la confidente y ejecutora\u00a0 de todas las disposiciones del Padre General, quien por medio de ella dirig\u00eda todos los negocios, cuando surgieron las disensiones entre el y los Misioneros de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hasta las Cartas Dimisorias para el P. Armengol y otros, las recibieron ellos por manos de Sor Rosa. Tal situaci\u00f3n humillante dur\u00f3 hasta que en 1878, la Sagrada Congregaci\u00f3n de Roma mand\u00f3 en sus Resoluciones cesara el tan odiado cargo de Comisaria Francesa para las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Deogracias Zabaleta<\/td>\n<td width=\"278\">1855<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Mar\u00eda Isabel Piera<\/td>\n<td width=\"278\">1867<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Juliana Echevarrieta<\/td>\n<td width=\"278\">1883<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Anselma Barberena<\/td>\n<td width=\"278\">1893<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Teresa S\u00e1nchez<\/td>\n<td width=\"278\">1907<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Concepci\u00f3n Picayo<\/td>\n<td width=\"278\">1920<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Sor Flora Sanz L\u00f3pez<\/td>\n<td width=\"278\">1925<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXXVIII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ESTADISTICA GENERAL DE LAS HIJAS DE LA CARTIDAD ESPA\u00d1OLAS Y DE SUS FUNDACIONES.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde 1790 en que por primera vez pisaron la tierra bendita de Espa\u00f1a las Hijas de la Caridad, la trayectoria que ha seguido aqu\u00ed el Instituto es la siguiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"186\"><u>A\u00f1o<\/u><\/td>\n<td width=\"186\"><u>Fundaciones<\/u><\/td>\n<td width=\"186\"><u>N\u00ba Hermanas<\/u><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1790<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0\u00a0 1<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0\u00a0 6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1800<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0\u00a0 5<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0 25<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1830<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0 69<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0408<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1850<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0 69<\/td>\n<td width=\"186\">1200<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1900<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0512<\/td>\n<td width=\"186\">5018<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"186\">1930<\/td>\n<td width=\"186\">\u00a0712<\/td>\n<td width=\"186\">8372<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El n\u00famero total de Hermanas que en Espa\u00f1a han vestido la blanca toda de Hijas de la Caridad en esos 140 a\u00f1os, es el siguiente, incluyendo las Hermanas difuntas y las que no perseveraron:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"278\">En 1790 eran<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6 Hermanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Hasta 1800 inclusive, hab\u00edan entrado<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 30 Hermanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Hasta 1830 inclusive hab\u00edan entrado<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0\u00a0\u00a0 544 Hermanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Hasta 1850 inclusive, hab\u00edan entrado<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0\u00a0 1293 Hermanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Hasta 1900 inclusive, hab\u00edan entrado<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0 10032 Hermanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"278\">Hasta 1930 inclusive, hab\u00edan entrado<\/td>\n<td width=\"278\">\u00a0 17332 Hermanas.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Seminario o primer Noviciado, donde son admitidas y visten un h\u00e1bito especial, antes de recibir el de Profesas, ha ido creciendo en id\u00e9ntica proporci\u00f3n. Desde 1854 sobrepas\u00f3 en n\u00famero de cien; desde 1881 en de doscientas.<\/p>\n<p>Hoy se construye en el Real Noviciado un nuevo pabell\u00f3n para poder llegar hasta las trescientas. Este n\u00famero se entiende en cada a\u00f1o, pues de ocho en ocho meses se renueva completamente el personal de dicho Seminario o Noviciado.<\/p>\n<p>Estas numerosas vocaciones las suscita Dios de todas las Provincias Espa\u00f1olas, pero las Provincias del Norte han sido desde el principio y son al presente las que las producen con mayor abundancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO LXXII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>INDICE GENERAL DE FUNDACIONES.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No un libro sino varios libros ser\u00edan necesarios para narrar aunque s\u00f3lo fuera brevemente, las Historia de todas las Fundaciones de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas. Pero como ser\u00eda un vac\u00edo muy grande en esta Historia no mencionarlas siquiera damos a continuaci\u00f3n el \u00edndice de ellas, siguiendo el orden alfab\u00e9tico de las Provincias en donde est\u00e1n enclavadas.<\/p>\n<p>Van incluidas tambi\u00e9n en este \u00edndice aquellas casas, que est\u00e1n en la actualidad suprimidas, circunstancia esta que conocer\u00e1 el lector por la letra <u>s.<\/u> en que se las se\u00f1ala. la puesta al principio es el a\u00f1o de la fundaci\u00f3n la puesta al fin en la que se deshizo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El n\u00famero de los Establecimientos en Espa\u00f1a por Provincias es el siguiente:13<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"244\">Madrid<\/td>\n<td width=\"55\">59<\/td>\n<td width=\"255\">Vizcaya<\/td>\n<td width=\"51\">39<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Valencia<\/td>\n<td width=\"55\">35<\/td>\n<td width=\"255\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"51\">33<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Guip\u00fazcoa<\/td>\n<td width=\"55\">33<\/td>\n<td width=\"255\">Navarra<\/td>\n<td width=\"51\">31<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"55\">36<\/td>\n<td width=\"255\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"51\">27<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Santander<\/td>\n<td width=\"55\">22<\/td>\n<td width=\"255\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"51\">19<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Asturias<\/td>\n<td width=\"55\">17<\/td>\n<td width=\"255\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"51\">17<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Canarias<\/td>\n<td width=\"55\">15<\/td>\n<td width=\"255\">Murcia<\/td>\n<td width=\"51\">15<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Granada<\/td>\n<td width=\"55\">14<\/td>\n<td width=\"255\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"51\">14<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Ja\u00e9n<\/td>\n<td width=\"55\">12<\/td>\n<td width=\"255\">Burgos<\/td>\n<td width=\"51\">12<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"55\">11<\/td>\n<td width=\"255\">Logro\u00f1o<\/td>\n<td width=\"51\">11<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Palencia<\/td>\n<td width=\"55\">11<\/td>\n<td width=\"255\">Alicante<\/td>\n<td width=\"51\">10<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Pontevedra<\/td>\n<td width=\"55\">10<\/td>\n<td width=\"255\">Salamanca<\/td>\n<td width=\"51\">10<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Lugo<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a09<\/td>\n<td width=\"255\">Tarragona<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a09<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a08<\/td>\n<td width=\"255\">Baleares<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a08<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a08<\/td>\n<td width=\"255\">Zamora<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a08<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">\u00c1lava<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a07<\/td>\n<td width=\"255\">Ciudad Real<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a07<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Gerona<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a07<\/td>\n<td width=\"255\">Toledo<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a07<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Le\u00f3n<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a06<\/td>\n<td width=\"255\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a06<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a05<\/td>\n<td width=\"255\">C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a05<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Teruel<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a05<\/td>\n<td width=\"255\">Albacete<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a05<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Cuenca<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a05<\/td>\n<td width=\"255\">Huelva<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a04<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Huesca<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a04<\/td>\n<td width=\"255\">Badajoz<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a04<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Orense<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a04<\/td>\n<td width=\"255\">Guadalajara<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a03<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Segovia<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a03<\/td>\n<td width=\"255\">Soria<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a02<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">Castell\u00f3n<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a01<\/td>\n<td width=\"255\">Marruecos<\/td>\n<td width=\"51\">\u00a07<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El total de las fundaciones\u00a0 mencionadas suma 653.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"244\">Cuba<\/td>\n<td width=\"55\">60<\/td>\n<td width=\"255\">Puerto Rico<\/td>\n<td width=\"51\">27<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">M\u00e9jico<\/td>\n<td width=\"55\">37<\/td>\n<td width=\"255\">Filipinas<\/td>\n<td width=\"51\">24<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"244\">India<\/td>\n<td width=\"55\">4<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<td width=\"255\"><\/td>\n<td width=\"51\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1n fundaciones suman 152. Al hablar de estas fundaciones en el extranjero, \u00abnos referimos a las Fundaciones hechas por Hermanas Espa\u00f1olas\u00a0 (1844-1874),\u00e7. Recientemente se han fundado all\u00ed Hermanas de la Provincia Francesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><u>A\u00f1o<\/u><\/td>\n<td width=\"134\"><u>Lugar<\/u><\/td>\n<td width=\"412\"><u>Instituci\u00f3n<\/u><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1826<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santiago<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1833<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">1er. Hospital Militar\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>S.<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1833<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">2\u00ba\u00a0\u00a0 Hospital Militar\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>S.<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1833<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">3er. Hospital Militar\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>S.<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1833<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">4\u00ba Hospital Militar\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>S.<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1868<\/td>\n<td width=\"134\">Murgu\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital, Asilo y Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de las Nieves<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Vitoria<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">La Guardia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital(<strong>S)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1922<\/td>\n<td width=\"134\">Llodio<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Albacete<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Albacete<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Albacete<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Albacete<\/td>\n<td width=\"412\">Gota de Leche.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Alicante<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1859<\/td>\n<td width=\"134\">Alicante<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Civil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Orihuela<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Orihuela<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Alcoy<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Elche<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Alicante<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo N\u00aa S\u00aa Remedio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Vera<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Garrucha<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (<strong>S).<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Garrucha<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<strong>(S).<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Albox<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Tienda Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Reformatorio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Almer\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de N\u00aa S\u00aa del Milagro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Antas<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1836<\/td>\n<td width=\"134\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Inmaculada<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">\u00c1vila<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio \u00abLa Granja\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>BARCELONA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1790<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Cruz, 1792 (<strong>S)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1843<\/td>\n<td width=\"134\">Vich<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1844<\/td>\n<td width=\"134\">Manresa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa y Maternidad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de P\u00e1rvulos del Sdo. Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santa Eulalia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio de San Gervasio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1875<\/td>\n<td width=\"134\">Villanueva y Geltr\u00fa<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Amparo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio de San Baudilio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Juan Bautista<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Sanb Rafael<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Cat\u00f3licas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">S. Mart\u00edn de Provensal<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas-Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Desierto, Asilo de Ancianos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Correccional de Mujeres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio de la Diputaci\u00f3n y C.Roja<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Matar\u00f3<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Tarrasa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Busquets<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel Celular Hombres <strong>(S)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Sabadell<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Matar\u00f3<\/td>\n<td width=\"412\">Restaurante de Obreros<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Matar\u00f3<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de san Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Patrono Escolar de Obreros<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Refugio de obreras<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Gracia- Escuelas de Obreras<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de san Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1929<\/td>\n<td width=\"134\">Olesa de Monserrat<\/td>\n<td width=\"412\">Caridad de S. Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Cl\u00ednica de Santa Madrona<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Barcelona<\/td>\n<td width=\"412\">Cruz Roja<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>BADAJOZ<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1828<\/td>\n<td width=\"134\">Badajoz<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital, Escuelas y Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Olivenza<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Badajoz<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>BALEARES<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1808<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1815<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Mah\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Mah\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Mah\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Virgen Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Mah\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Lazareto (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Palma<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>BURGOS<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Salda\u00f1a<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1851<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1859<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Briviesca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Quintana de Vald.<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio\u00a0 &#8211; 1828 (S<strong>)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Rab\u00e9 de las Calz.<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Villasana<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ancianos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Soncillo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Barrantes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de Santa Juana (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Espinosa de los M.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y escuelas <strong>(S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Pradoluengo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital \u2013 Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del C\u00edrculo Cat\u00f3lico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Burgos<\/td>\n<td width=\"412\">Cruz Roja<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CACERES<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1832<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital, Colegio y Escuelas (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1849<\/td>\n<td width=\"134\">Plasencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Plasencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Provincial de Ni\u00f1as<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CADIZ <\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1831<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1845<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1859<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Civil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1860<\/td>\n<td width=\"134\">Sanlucar de Bar.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de S. Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de Varones<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1870<\/td>\n<td width=\"134\">San Fernando<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Marina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Cat\u00f3licas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Puerto de S. Mar\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Puerto de S. Mar\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de S. Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1875<\/td>\n<td width=\"134\">Medina Sidonia<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Preservados<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Chipiona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Gaditano<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Academia Popular<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Arcos de la Front.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Infancia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Campano<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Colonia Viticola<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ancianas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Vejer<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Ubrique<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas (1906 S<strong>)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Chipiona<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Ec\u00f3nomica y Escuelas el Salvador<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">San Roque<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Jerez de la F.<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Madre de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1922<\/td>\n<td width=\"134\">Barbate<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00e1diz<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CANARIAS<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1829<\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Sta. Cruz de Tenerife<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Ben\u00e9fico. Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Orotava<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas(Tafira)<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Puerto de la Luz<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Arucas<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Cruz de T.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Gu\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Cruz de T.<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">La Laguna<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Dolores<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Telde<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Rosal\u00eda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">Cl\u00ednica de San Roque<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Cruz de T.<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Tafira<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Tafira<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio antituberculoso<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">San Antonio. Internado de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas<\/td>\n<td width=\"412\">San Cristobal, Casa de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Santa Cruz de T.<\/td>\n<td width=\"412\">(La Cuesta) Hogar de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Las Palmas-Rehoyas<\/td>\n<td width=\"412\">Internado de N\u00aa S\u00aa de los \u00c1ngeles y escuelas gratu\u00edtas de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Arucas<\/td>\n<td width=\"412\">Casa del Ni\u00f1o<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><u>CASTELLON DE LA PLANA<\/u><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Segorbe<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CIUDAD REAL<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Ciudad Real<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio y Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Ciudad Real<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Villanueva de los Infantes<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Ciudad Real<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de san Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Almad\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Mineros<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Villanueva de los Infantes<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Tomelloso<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Manzanares<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de la Asunci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Villahermosa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CORDOBA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1841<\/td>\n<td width=\"134\">Cabra<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1843<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio del Socorro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de los Cr\u00f3nicos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Aguilar<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Baena<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Montoro<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Bukjalance<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica (1906 <strong>SI)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Benemej\u00ed<\/td>\n<td width=\"412\">Asilos escuelas (<strong>Si<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3rdoba<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CORU\u00d1A<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1832<\/td>\n<td width=\"134\">Ferrol<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas (1848 <strong>Si)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio y Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Muncipal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">San Pedro de Nos<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de P\u00e1rvulos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de N\u00aa S\u00aa de los Remedios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Gran Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Ferrol<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Marina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de san L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Meir\u00e1s<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Molinos<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio (1904 <strong>Si<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Quir\u00fargico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Betanzos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital-Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Ferrol<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Populares<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Refugio-Patronato<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Oleiros<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Municipal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Mar\u00edtimo de Oza<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Coru\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Infecciosos de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>CUENCA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1848<\/td>\n<td width=\"134\">Cuenca<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Cuenca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santiago<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1882<\/td>\n<td width=\"134\">San Clemente<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Nuestra Se\u00f1ora del Remedio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Huete<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>GERONA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1848<\/td>\n<td width=\"134\">Gerona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Figueras<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ancianos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Figueras<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">San Felu\u00ed de Grixols<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo (1909 <strong>Si<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Gerona<\/td>\n<td width=\"412\">Carcel (1928 <strong>Si<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Gerona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Gerona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Gerona<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio Salt<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Olot<\/td>\n<td width=\"412\">La Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>GRANADA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1848<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna y Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1850<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1861<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital del Refugio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1868<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Ni\u00f1as Nobles<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Loja<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Muncipal (1976 <strong>S)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Santaf\u00e9<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Riquelme<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Illora<\/td>\n<td width=\"412\">Hosdpital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Lanjar\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Sant\u00edsima Trinidad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Granada<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Gabia la Grande<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Cristobal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Ugijar<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Olivares<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Cajar<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>GUADALAJARA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1843<\/td>\n<td width=\"134\">Sig\u00fcenza<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Guadalajara<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Guadalajara<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>GUIPUZCOA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1830<\/td>\n<td width=\"134\">Tolosa<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1832<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia y Hospital (Ssilo Reina Victoria)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Ir\u00fan<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Vergara<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">O\u00f1ate<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Fuenterab\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Elgoibar<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Azcoitia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Motrico<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Veassain<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Pasajes<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Segura<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Antonio Abad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Mat\u00eda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Carcel Modelo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela de P\u00e1rvulos d San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Villarreal<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Renter\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Villafranca<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Vidania<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Villabona<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Exp\u00f3sitos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Torno<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de santa Cruz de Colacoa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Cestona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas VFundaci\u00f3n Elizaz\u00e1n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Cruz Roja<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Cl\u00ednica de las Mercedes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Andoain<\/td>\n<td width=\"412\">Benficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">San Sebasti\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Cl\u00ednica de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">Tolosa<\/td>\n<td width=\"412\">Dispensario de la Cruz Roja<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>JAEN<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1845<\/td>\n<td width=\"134\">Ja\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de Mujeres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1853<\/td>\n<td width=\"134\">Ja\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Jaen<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de Hombres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">And\u00fajar<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Ubeda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1871<\/td>\n<td width=\"134\">Baeza<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">And\u00fajar<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Hu\u00e9rfanas de Jes\u00fas (<strong>S<\/strong>),<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Ja\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de san Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">La Carolina<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Baeza<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">la Carolina<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Ja\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Asociaci\u00f3n de Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>LEON<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Le\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Le\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Astorga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Astorga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1892<\/td>\n<td width=\"134\">Sahag\u00fan<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Le\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Mendicidad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Le\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>LERIDA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1792<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1820<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1841<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Instituto de la Mujer que trabaja<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1929<\/td>\n<td width=\"134\">L\u00e9rida<\/td>\n<td width=\"412\">Cl\u00ednica de Bellori<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>LOGRO\u00d1O<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1830<\/td>\n<td width=\"134\">Santo Domingo de la Calzada<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1848<\/td>\n<td width=\"134\">Logro\u00f1o<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Haro<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Calahorra<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">N\u00e1jera<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Cenicero<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Logro\u00f1o<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Provinciales<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Cervera del R\u00edo Alhama<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Logro\u00f1o<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Logro\u00f1o<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Santa Justa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Haro<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>LUGO<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Mondo\u00f1edo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Lugo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1992<\/td>\n<td width=\"134\">Lugo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Vivero<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Mineros y Escuela<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Lugo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Galdo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Ribadeo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1929<\/td>\n<td width=\"134\">Mondo\u00f1edo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>HUELVA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Huelva<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Corte Concepci\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas (1896 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Ayamonte<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Huelva<\/td>\n<td width=\"412\">Farmacia, cocina y escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Nerva<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>HUESCA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1792<\/td>\n<td width=\"134\">Barbastro<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1840<\/td>\n<td width=\"134\">Barbastro<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Barbastro<\/td>\n<td width=\"412\">Amparo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Onti\u00f1ena<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas San Pablo (<strong>S<\/strong>).<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>MADRID<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1800<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa y Colegio de la Paz<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1803<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Noviciado y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Mujeres Incurables<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1822<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital General<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1845<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio 1869 -70- 1925<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santa Cruz<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1852<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital del Carmen, Hombres incurables<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1852<\/td>\n<td width=\"134\">Legan\u00e9s<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Blas para Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de la Princesa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Maternidad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Aranjuez<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Carlos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Pr\u00edncipe para Lavanderas, Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Sagrado Coraz\u00f3n (1878)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Nuestra Se\u00f1ora de la Paloma<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Valdemoro<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de San Diego<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Alcal\u00e1 de Henares<\/td>\n<td width=\"412\">Galera<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Cat\u00f3licas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Cat\u00f3licas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Alcal\u00e1 de Henares<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Tercero de San Bernardino <strong>(S)<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Carabanchel<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Uni\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Valdemoro<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Hu\u00e9rfanas de la Guardia Civil.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de las Mercedes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Jos\u00e9. Homeop\u00e1tico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Valdemoro<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de San Nicol\u00e1s<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Carabanchel<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Inv\u00e1lidos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Santa Cristina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ni\u00f1os Desamparados<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Salud (1897 <strong>S<\/strong>).<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Central de la Cruz Roja (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Carabanchel<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar de Madrid<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Pilar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Dulce Nombre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel de Mujeres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Asilo de San Diego<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Aranjuez<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Patronato<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Epidemias (1908 <strong>S<\/strong>).<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Convalecientes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1912<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ciegos de la Pur\u00edsima.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Consultorio \u00abGota de Leche\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Colonia Agr\u00edcola del Pilar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Vallehermoso<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Segundo Asilo de Convalecientes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Alcal\u00e1 de Henares<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Albergue<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Asilo de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio de N\u00aa S\u00aa del Perpetuo Socorro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Chamart\u00edn de la Rosa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Angela Marpia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo San Francisco de Padua<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Legan\u00e9s<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Valdesierra<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Chamartin de la Rosa<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Carmen<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Chamart\u00edn de la Rosa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital del Rey<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Fundaci\u00f3n Goicoechea e Isuri (1927 <strong>S<\/strong>).<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">Aranjuez<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Isidoro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Santamarca<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Madrid<\/td>\n<td width=\"412\">Dispensario y Botica del Parral<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>MALAGA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1843<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Antequera<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital, Benficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Archidona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo-Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Jes\u00fas Mar\u00eda y Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de N.S. de los Angeles<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Ronda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e1laga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>MARRUECOS<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Melilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Docker<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Melilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Alfonso XIII (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Melilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Jordana<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Melilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Central (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Tetu\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Reina Victoria (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Larache<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Central<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Larache<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Convalecientes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Alzazarquivir<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Arcila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1929<\/td>\n<td width=\"134\">Tetu\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>MURCIA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Exp\u00f3sitos y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Cartagena<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1875<\/td>\n<td width=\"134\">Cartagena<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Cartagena<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Marina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Yecla<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Blanca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Mazarr\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Raspay<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela. Asilo de los Sagrados Corazones<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Murcia<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Cartagena<\/td>\n<td width=\"412\">Casa del Ni\u00f1o<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Cartagena<\/td>\n<td width=\"412\">Cruz Roja.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>NAVARRA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1805<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital General<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1822<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1823<\/td>\n<td width=\"134\">Tafalla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1825<\/td>\n<td width=\"134\">Sang\u00fcesa<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1828<\/td>\n<td width=\"134\">Los Arcos<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1833<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar de Sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Tudela<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Viana<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1859<\/td>\n<td width=\"134\">Elizondo<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1861<\/td>\n<td width=\"134\">Vera<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Artajona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Peralta<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Falces<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Irache<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (1876 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1874<\/td>\n<td width=\"134\">Villafranca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (1874 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Corella<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Lumbier<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1882<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Sang\u00fcesa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Vera<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Cintru\u00e9nigo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1892<\/td>\n<td width=\"134\">Muruzabal<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Huici<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Lodosa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Larraga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Aibar<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Falces<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo San Francisco Javier<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Pamplona<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Zugarramendi<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (1913 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">San Mar\u00edn de Unx<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Los Arcos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Mendigorr\u00eda<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>ORENSE<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Orense<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Corcoces<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Orense<\/td>\n<td width=\"412\">Cocinas Econ\u00f3micas y Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Orense<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Cruz de Arrebaldo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas (1926 <strong>S<\/strong>).<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>OVIEDO<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1830<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Gij\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Miranda de Avil\u00e9s<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Angel de la Guarda.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Ribadeo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Luarca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Linares<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Avil\u00e9s<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Gij\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Patronato de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Luarca<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Sagrado Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Ujo Bustiello<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio y Escuelas Hullera Espa\u00f1ola<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Gij\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Pola<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Gij\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Luarca<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Pola de la Viana<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela de S. Jos\u00e9 (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Oviedo<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Quir\u00fargico<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<td width=\"134\"><strong><u>PALENCIA<\/u><\/strong><\/td>\n<td width=\"412\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1861<\/td>\n<td width=\"134\">Palencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Bernab\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Palencia<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Astudillo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Carri\u00f3n de los Condes<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuela<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Paredes de Nava<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio del Esp\u00edritu Santo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Carri\u00f3n de las Condes<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio del Esp\u00edritu Santo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Cisneros<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Palencia<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1912<\/td>\n<td width=\"134\">Baltan\u00e1s<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuela<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Villada<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Casado<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Barruelo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Compa\u00f1ia del Norte<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Carri\u00f3n de los Condes<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>PONTEVEDRA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1868<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio (1875 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Pontevedra<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">879<\/td>\n<td width=\"134\">Pontevedra<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1882<\/td>\n<td width=\"134\">Tuy<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas, Cocina Econ\u00f3mica y Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Municipal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Tuy<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio y Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Vigo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>SALAMANCA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1850<\/td>\n<td width=\"134\">Salamanca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de la Sant\u00edsima Trinidad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Salamanca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1973<\/td>\n<td width=\"134\">Alba de Tormes<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Macotera<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Puebla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1907<\/td>\n<td width=\"134\">Vitigudino<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio del Pilar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Vitigudino<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de santiago<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Salamanca<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de la Vega<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">Salamanca<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Pe\u00f1aranda de Bracamonte<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>SANTANDER<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1844<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1853<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de Portal\u00edn (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">C\u00f3breces<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1882<\/td>\n<td width=\"134\">Ter\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Cabez\u00f3n de la Sal<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Reinosa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Laredo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Carrejo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas, Hospital y Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">B\u00e1rcena<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Anaz<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Sobremazas<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Polanco<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Hoznayo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Astillero<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Ni\u00f1o Jes\u00fas y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1912<\/td>\n<td width=\"134\">Los Corrales<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Cocina Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo \u00abLa Caridad\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Reinosa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Comillas<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">Sol\u00f3rzano<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Pedrosa<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Mar\u00edtimo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1922<\/td>\n<td width=\"134\">Santander<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio de la Infanta Luisa<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>SEGOVIA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1819<\/td>\n<td width=\"134\">Segovia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1829<\/td>\n<td width=\"134\">La Granja<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas (1848 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1861<\/td>\n<td width=\"134\">Segovia<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa y Benficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Segovia<\/td>\n<td width=\"412\">Reformatorio de Reclusas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">San Rafael<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>SEVILLA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1836<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1840<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Central<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1841<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Incurables<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1841<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de Hombres de San Luis<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Fernando<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Marchena<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1875<\/td>\n<td width=\"134\">Ecija<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Cat\u00f3licas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Carmona<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Mor\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Lebrija<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y P\u00e1rvulos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Ecija<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna-Escuelas de la Virgen del Valle<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Ecija<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas (1892 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1892<\/td>\n<td width=\"134\">Dos Hermanas<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio de Miraflores<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1898<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Tienda Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Alcal\u00e1 de Guadaira<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Ecija<\/td>\n<td width=\"412\">Tienda Asilo y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Primer Patronato de la Infancia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Segunda Cocina Econ\u00f3mica del Rosario<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Tercera Cocina Econ\u00f3mica de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Gota de Leche<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Lebrija<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Andr\u00e9s<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Sevilla<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Cayetano<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>SORIA<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>TERUEL<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Teruel<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Teruel<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de la Asunci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Hijar<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Alca\u00f1iz<\/td>\n<td width=\"412\">Benficencia (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Teruel<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo del Sagrado Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1917<\/td>\n<td width=\"134\">Utrillas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>TOLEDO<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1836<\/td>\n<td width=\"134\">Toledo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1861<\/td>\n<td width=\"134\">Toledo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Toledo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Rey<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Toledo<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Talavera de la Reina<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Puente del Arzobispo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Talavera<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Prudencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Toledo<\/td>\n<td width=\"412\">Enfermer\u00eda de la Academia<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>VALENCIA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1817<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital General e Inclusa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1825<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia (1840 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1823<\/td>\n<td width=\"134\">J\u00e1tiva<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1848<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Vicente de Ferrer<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de P\u00e1rvulos del Marques de Campos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Sueca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1870<\/td>\n<td width=\"134\">Cullera<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1870<\/td>\n<td width=\"134\">Onteniente<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Juan Bautista<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Benficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Alcira<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Albaida<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Alberique<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1877<\/td>\n<td width=\"134\">Ruzafa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Parv\u00falos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Cullera<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Lorenzo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Sirvientes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Godolla<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">B\u00e9tera<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Beniganim<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Montesa<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Mogente<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Sueca<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de la Encarnaci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Burgasot<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">La Protectora<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Cuartel de Poblet<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Ana<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Chiva<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Alboraya<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1905<\/td>\n<td width=\"134\">Alcira<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Carcagente<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Presidio (<strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1912<\/td>\n<td width=\"134\">Manises<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Preservandas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Prisi\u00f3n Celular<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1818<\/td>\n<td width=\"134\">Sella<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio \u00abLa Malvarrosa\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Bocairente<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Valencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Masanasa<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">Rafelbu\u00f1ol<\/td>\n<td width=\"412\">Cartuja Ara Cristi<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>VALLADOLID<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1825<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital General y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Esgueva<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1878<\/td>\n<td width=\"134\">Rioseco<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Rioseco<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Villal\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Mayorga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ni\u00f1os Desamparados<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Medina del Campo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Villal\u00f3n<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo P\u00e9rez Gil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Valladolid<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santiago<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>VIZCAYA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1823<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital (1831 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Lequeitio<\/td>\n<td width=\"412\">Misericordia, Colegio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1867<\/td>\n<td width=\"134\">Durango<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Bego\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1871<\/td>\n<td width=\"134\">Ordu\u00f1a<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Valmaseda<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Elorrio<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Muncada<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital-Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Mam\u00e9s<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">Guernica<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Calzada<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Civil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1883<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Exp\u00f3sitos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1884<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Salas Cunas de San Antonio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Lequeitio<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Abaroa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1887<\/td>\n<td width=\"134\">Bermeo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de la Sagrada Familia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Algorta<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Lequeitio<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Gui\u00f1es<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Pur\u00edsima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1893<\/td>\n<td width=\"134\">Gordejuela<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Jos\u00e9, Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Algorta<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">Deusto<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Sordomudos y Ciegos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">C\u00e1rcel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Sodupe<\/td>\n<td width=\"412\">Ense\u00f1anza de N\u00aa S\u00aa del Carmen<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Sestao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ancianos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Carranza<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Hospital, Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1912<\/td>\n<td width=\"134\">Santurce<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1913<\/td>\n<td width=\"134\">Baracaldo<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Miranda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Gald\u00e1cano<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Santa B\u00e1rbara<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Gorliz<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio Mar\u00edtimo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1922<\/td>\n<td width=\"134\">Santurce<\/td>\n<td width=\"412\">Patronato Santa Eulalia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1923<\/td>\n<td width=\"134\">Zaldivar<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Villaro<\/td>\n<td width=\"412\">Fundaci\u00f3n Zaldivar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Casa la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Bilbao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Mena<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Marquina<\/td>\n<td width=\"412\">Visita a Domicilio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Bermeo<\/td>\n<td width=\"412\">Casa del Ni\u00f1o<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>ZAMORA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1860<\/td>\n<td width=\"134\">Zamora<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1875<\/td>\n<td width=\"134\">Zamora<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Provincial<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Toro<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1879<\/td>\n<td width=\"134\">Villapando<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1890<\/td>\n<td width=\"134\">Benavente<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Zamora<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">Benavente<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas San Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Zamora<\/td>\n<td width=\"412\">Patronato de San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\"><\/td>\n<td width=\"412\"><strong><u>ZARAGOZA<\/u><\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1841<\/td>\n<td width=\"134\">Sos<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1845<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio (1872 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Inclusa (1872 <strong>S<\/strong>)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1871<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Amparo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio San Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de P\u00e1rbulos. Escuelas del Pilar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Alcorisa<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Asilo- La Caridad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1904<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Refugio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Ricla<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Pilar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas del Terminillo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Villahermoso<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Tienda Econ\u00f3mica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Sobradiel<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1922<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio del Carmen<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Uncastillo<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas Asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Cruz Roja<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1930<\/td>\n<td width=\"134\">Zaragoza<\/td>\n<td width=\"412\">Enfermeria \u00abAcademnia\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>FUNDACIONES EN MEXICO<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1844<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Central<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1845<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Silao<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Pablo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Dspensario<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1847<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1849<\/td>\n<td width=\"134\">Puebla<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1850<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Andr\u00e9s<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1850<\/td>\n<td width=\"134\">Guadalajara<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Bel\u00e9n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Guanajuato<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1852<\/td>\n<td width=\"134\">Puebla<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Pedro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Monterrey<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Guadalajara<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">M\u00e9xico<\/td>\n<td width=\"412\">Manicomio de Mujeres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1855<\/td>\n<td width=\"134\">Lagos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Guanajuato<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1858<\/td>\n<td width=\"134\">Toluca<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Juan de Dios y Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1859<\/td>\n<td width=\"134\">Zacatecas<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio asilo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1869<\/td>\n<td width=\"134\">Saltillo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Asilo, Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En 1863 esta Provincia de las Hijas de la Caridad pas\u00f3 a depender de Francia y hasta 1874 en que las Hermanas fueron expulsadas de M\u00e9xico se hicieron otras 26 Fundaciones m\u00e1s, casi todas destinadas a la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>FUNDACIONES EN CUBA<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1846<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Benficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1851<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de san Francisco de Sales<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de san Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Leproser\u00eda de San L\u00e1zaro<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1854<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar de San Ambrosio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">856<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1856<\/td>\n<td width=\"134\">Guanabacoa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1857<\/td>\n<td width=\"134\">Guanabacoa<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de Bel\u00e9n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Mazorra, Manicomio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Isla de Santo Domingo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Matanzas<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Vicente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Civil<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de San Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1873<\/td>\n<td width=\"134\">Matanzas<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Bejucal<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital y Escuelas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Domiciliaria<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1889<\/td>\n<td width=\"134\">Matanzas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1891<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Jes\u00fas Mar\u00eda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Protectorado de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de San Antonio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar. Madera<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Remedios<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Matanzas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Cienfuegos<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Clara<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Ciego de Avila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1896<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de las Vegas<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">El Bejucal<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Guanabacoa<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Habana Benficencia<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Regla Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar Alfonso XIII<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1899<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas de la Patria<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Guanabacoa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hijas de Mar\u00eda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Santiago de Cuba<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Bel\u00e9n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1902<\/td>\n<td width=\"134\">Matanzas<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio La Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1903<\/td>\n<td width=\"134\">Casa Blanca Regla<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1914<\/td>\n<td width=\"134\">Habana Vedado<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Guira de Melana<\/td>\n<td width=\"412\">Colagio Sagrado Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1916<\/td>\n<td width=\"134\">San Antonio de los Ba\u00f1os<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Santa Infancia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1918<\/td>\n<td width=\"134\">Marianao<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo \u00abTruffin\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1919<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1920<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Asilio \u00abHidalgo\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1924<\/td>\n<td width=\"134\">Caibari\u00e9n<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de N\u00aa S\u00aa del Carmen<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1925<\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo \u00abMar\u00eda Ja\u00e9n\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">925<\/td>\n<td width=\"134\">Santa Fe. Isla de Pinos<\/td>\n<td width=\"412\">Sanatorio \u00abLuisa Marillac\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1926<\/td>\n<td width=\"134\">Cienfuegos<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo \u00abA. Fern\u00e1ndez\u00bb<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1927<\/td>\n<td width=\"134\">Nueva Gerona Isla Pinos<\/td>\n<td width=\"412\">Academia de San Jos\u00e9a<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Habana<\/td>\n<td width=\"412\">escuela Parroquial Monserrat<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>FUNDACIONES EN FILIPINAS<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">La Concordia. Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1862<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Municipal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1865<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospicio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1866<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santa Rosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1868<\/td>\n<td width=\"134\">Nueva C\u00e1ceres<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela Normal y Colegio de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Manila<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de san Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1872<\/td>\n<td width=\"134\">Jaro<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de San Jos\u00e9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Cavite<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Marina<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1880<\/td>\n<td width=\"134\">Ceb\u00fa<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Cavite<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas y Hospital de San Juan de Dios<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1885<\/td>\n<td width=\"134\">Looban<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de San Vicente de Pa\u00fal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1909<\/td>\n<td width=\"134\">Iloilo<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1906<\/td>\n<td width=\"134\">Zamboanga<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de sangre<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1911<\/td>\n<td width=\"134\">Calbayoc<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Molo<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Bta. Luisa de Marillac<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Zamboanga<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1921<\/td>\n<td width=\"134\">Cavite<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela de Silarig<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Naga<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Santa Isabel<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Lucena Tabayos<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Ceb\u00fa<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Escuela de Bogo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\"><\/td>\n<td width=\"134\">Nueva C\u00e1ceres Sorsogon<\/td>\n<td width=\"412\">Escuelas de la Milagrosa<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>FUNDACIONES EN PUERTO RICO<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Beneficencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1863<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Militar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1864<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de P\u00e1rvulos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1868<\/td>\n<td width=\"134\">Jan Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio Asilo San Ildefonso<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1876<\/td>\n<td width=\"134\">Mayag\u00fcez<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital Asilo San Antonio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1881<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo Municipal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1884<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan Hato Rey<\/td>\n<td width=\"412\">Auxilio Mutuo y Beneficenci<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1886<\/td>\n<td width=\"134\">Santurce<\/td>\n<td width=\"412\">Casa de Convalecencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1888<\/td>\n<td width=\"134\">Ponce<\/td>\n<td width=\"412\">Horpital Tricoche<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1894<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Santa Rosa<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1895<\/td>\n<td width=\"134\">Mayag\u00fcez<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Pobres<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1897<\/td>\n<td width=\"134\">D\u00edaz Juana<\/td>\n<td width=\"412\">Escuela de P\u00e1rvulos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Yanco<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1900<\/td>\n<td width=\"134\">Santurce<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Ponce<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio y Escuelas Parroquiales<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Santurce<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Yanco<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1901<\/td>\n<td width=\"134\">Arecibo<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1908<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Hospital de Tuberculosos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Ponce<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Damas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1910<\/td>\n<td width=\"134\">Vega Baja<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">Ponce<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">San Juan<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Ni\u00f1os<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1915<\/td>\n<td width=\"134\">San Germ\u00e1n<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de la Inmaculada<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1928<\/td>\n<td width=\"134\">Arecibo<\/td>\n<td width=\"412\">Asilo de Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>FUNDACIONES EN LA INDIA<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"63\">1940<\/td>\n<td width=\"134\">Gopalpore<\/td>\n<td width=\"412\">Casa Cuna<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1941<\/td>\n<td width=\"134\">Surada<\/td>\n<td width=\"412\">Orfanatorio<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1947<\/td>\n<td width=\"134\">Berhampore<\/td>\n<td width=\"412\">Colegio de Labores<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"63\">1947<\/td>\n<td width=\"134\">Raikia<\/td>\n<td width=\"412\">Dispensario y Orfanatorio<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><u>Multitud y variedad de ministerios que practican en Espa\u00f1a, 1931<\/u><\/em><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales Civiles<\/td>\n<td width=\"55\">167<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales Militares<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a024<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales de Marina<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">asas que vistan enfermos a domicilio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a026<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Cl\u00ednicas y dispensarios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Dispensarios de la Cruz Roja<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Sanatorios y Preventorios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a013<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Farmacias<\/td>\n<td width=\"55\">106<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Leproser\u00edas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Manicomios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a020<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">C\u00e1rceles<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a011<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Reformatorios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Institutos para ciegos<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Institutos para Sordomudos<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asilos de todo g\u00e9nero<\/td>\n<td width=\"55\">108<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospicios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a027<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Beneficencias<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a029<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Misericordias o Caridades<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a024<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Inclusas y Maternidades<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a020<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casas Cunas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a010<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Gotas de Leche<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Protectorados Infancia<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casa de Salud y retiro de Hermanas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas de J\u00f3venes aspirantes a Hermanas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a015<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas Popualres diurnas<\/td>\n<td width=\"55\">178<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas nocturnas para obreras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a046<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospedaje de obreras o personas de clase media<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Patronato de obreras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios obreras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Refugios de obreras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Instituto de obreras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Academias populares<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casa de Preservandas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas Dominicales<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a017<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas profesionales de Artes y Oficios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a032<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas de Corte y Bordado<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a010<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Obradores<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Preparaci\u00f3n al Magisterio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a010<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Mutualidades<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Arreglo de Mastrimonios e legitimaci\u00f3n de Hijos<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asistencia de Moribundos y funeraria de pobres<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Cantinas Escolares<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Tiendas y Cocinas econ\u00f3micas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a020<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>EN CUBA<\/u><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Leproser\u00edas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casa que visitan enfermos a domicilio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Sanatorio de Mutualidades<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Sanatorio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Beneficencia<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas gratu\u00edtas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a015<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a013<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a011<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Residencias de Se\u00f1oritas que estudian e Magisterio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Centro de Preparaci\u00f3n al Magisterio<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Obradores<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Talleres de Artes y Oficios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casas Cunas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas de Catequesis<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asilos y Protectores de la Infancia<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>EN PUERTO RICO<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asilos<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asilos de Caridad<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas gratu\u00edtas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Obradores<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Manicomios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Sanatorios de Mutualidad<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>EN FILIPINAS<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Asilos der Ense\u00f1anza preparatorio y media<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Hospitales<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Colegios de Ense\u00f1anza Oficial completa<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casa Cuna<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Manicomios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas de Enfermeras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas Populares Cat\u00f3licos<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Escuelas de Corte y Bordado<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Obradores<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Residencias de J\u00f3venes Maestras<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Imprentas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>EN LA INDIA<\/u><\/strong><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"565\">Casas Cunas<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"565\">Dispensarios<\/td>\n<td width=\"55\">\u00a0 2<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para el desempe\u00f1o de tan m\u00faltipes y complejos ministerios bien se deja entender lo especializadas que necesitan estar las Hermanas en sus diversos oficios. La larga pr\u00e1ctica y experiencia, as\u00ed en el cuidado de los enfermos, como en la ense\u00f1anza dse las ni\u00f1as, vele sin duda mucho m\u00e1s por los t\u00edtulos profesionales, y son muchas las Hermanas que cuidan de las boticas, quir\u00f3fanos, radiograf\u00edas, laboratorios, instrumentales, etc&#8230; . son otro t\u00edtulo que su admirable destreza y asiduidad. Lo mismo sucede en el ramo de la Ense\u00f1anza en el que, como es sabido no es el mejor maestro el que m\u00e1s sabe, sino el mejor ense\u00f1a. Son much\u00edsimos las Hermanas que tienen especial gracia en el manejo, educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Pero como hoy se desean y con frecuencia se exige t\u00edtulos profesionales, el Instituto de las Hijas de Caridad en cuenta en Espa\u00f1a con:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas Maestras Titulares<\/td>\n<td width=\"93\">231<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas con grado de Doctoras en Pedagog\u00eda<\/td>\n<td width=\"93\">\u00a0 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas Bachilleres y Licenciadas en Artes<\/td>\n<td width=\"93\">\u00a0 7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas Licenciadas en Farmacia<\/td>\n<td width=\"93\">\u00a0 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas con t\u00edtulo oficial para Directoras de Reformatorios<\/td>\n<td width=\"93\">\u00a0 4<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aunque las Hermanas est\u00e1n autorizadas en Espa\u00f1a para ense\u00f1ar en las Escuelas sin necesidad de t\u00edtulo, el numero de tituladas aumenta de d\u00eda en d\u00eda y son frecuentes los cursillos de verano para perfeccionarse en los ramos de la ense\u00f1anza y de las j\u00f3venes aspirantes, en cuanto es posible, se les dan los estudios de Magisterio.<\/p>\n<p>Para el Ramo de Hospitales, Cl\u00ednicas, etc&#8230; cuentan tambi\u00e9n las Hijas de la Caridad con:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas enfermeras titulares civiles<\/td>\n<td width=\"93\">311<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas Enfermeras titulares Militares<\/td>\n<td width=\"93\">278<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas Enfermeras titulares Cruz Roja<\/td>\n<td width=\"93\">135<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"359\">Hermanas con t\u00edtulo de Practicante<\/td>\n<td width=\"93\">\u00a096<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este ramo aumenta cada d\u00eda en n\u00famero de las que adquieren el t\u00edtulo, pues tambi\u00e9n abiertas con autorizada del Gobierno varias escuelas de enfermeras, as\u00ed civiles\u00a0 como militares, dirigidas profesores especiales, a las que acuden las Hermanas, seg\u00fan lo pide la conveniencia o la necesidad.<\/p>\n<p>Y como las Hermanas del gran Ap\u00f3stol de la Caridad, San Vicente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de las obras de misericordia corporales que practican , buscan ante todo y sobre todo el bien espiritual y moral de los pr\u00f3jimos, queda sobrentendido que todas obtienen el t\u00edtulo, que le da su vocaci\u00f3n de catequistas y predicadoras del Reino de Dios con sus ejemplos y con su palabra.<\/p>\n<p>Por eso excede toda estad\u00edstica y sobrepasa todo c\u00e1lculo el inmenso poder de su apostolado cristiano-social, porque esas ocho mil Hijas de la Caridad desplegadas en numerosas guerrillas por las ciudades y pueblos de las provincias espa\u00f1olas siempre al lado de los humildes, con sus millares de ni\u00f1os y ni\u00f1as de pueblo a quienes educan; con sus millares de necesitados por quienes ser sacrifican, son como la saludable levadura del Evangelio en medio de las masas populares.<\/p>\n<p>No hay una sola Provincia espa\u00f1ola donde no tengan funciones yendo a la cabeza de todas, la provincia de Madrid, con sus cincuenta y nueve Establecimientos, el algunas de los cuales, como en Hospital General, prestan sus servicios un centenar de Hermanas.<\/p>\n<p>Nunca quedar\u00eda \u00e9sta estad\u00edstica sino dedic\u00e1ramos un recuerdo a los 182 Establecimientos suprimidos. Hubo algunos de mucha tradici\u00f3n, pues en ellos prestaron los servicios las Hermanas durante treinta, cuarenta o m\u00e1s a\u00f1os: Pero en general eran establecimientos de circunstancias, como los Hospitales Militares abiertos durantes las guerras civiles y coloniales, a las numerosas escuelas abiertas en Puerto Rico para contener los hervores de la invasi\u00f3n protestante. Tales fundaciones , aunque de corta duraci\u00f3n, no fueron cortas en gloriosos sacrificios. La Provincia Madre Espa\u00f1ola, jam\u00e1s olvidar\u00e1 a aquella su hija primog\u00e9nita de M\u00e9jico, fundada con la flor de sus Hermanas en 1844, arrancada de sus brazos en 1857, en que se convirti\u00f3 en una Provincia francesa, y murta tristemente en 1874.<\/p>\n<p>El total de fundaciones suprimidas es de 182, repartidas del modo siguiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"151\">En Espa\u00f1a<\/td>\n<td width=\"194\">\u00a091<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"151\">En M\u00e9jico<\/td>\n<td width=\"194\">\u00a044<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"151\">En Cuba<\/td>\n<td width=\"194\">\u00a022<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"151\">En Puerto Rico<\/td>\n<td width=\"194\">\u00a016<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"151\">En Filipinas<\/td>\n<td width=\"194\"><u>\u00a0\u00a0 9<\/u><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"151\">Total&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/td>\n<td width=\"194\">182<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CAPITULO\u00a0 LXXII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>HISTORIA DE LAS DISENCIONES Y DISCORDIAS SUSCITADAS EN ESPA\u00d1A DURANTE EL GENERALATO DEL P. ETIENNE.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con las \u00faltimas fundaciones establecidas, durante el periodo 1846 a 1851 en Granada, Logro\u00f1o, Gerona, Cuenca, Plasencia, Salamanca y Burgos casi todas las Provincias del Reino\u00a0 sent\u00edan ya el ben\u00e9fico influjo de las Hijas de San Vicente de Pa\u00fal. En adelante, s\u00f3lo las quedaba ir cerrando de d\u00eda en d\u00eda la red de establecimientos, hasta alcanzar esa admirable multiplicaci\u00f3n sin par entre todas las varias Congregaciones, que a la sombra del Concordato de 1851, fueron apareciendo en el ancho campo de la Beneficencia nacional.<\/p>\n<p>Merced a sus hondas ra\u00edces, este \u00e1rbol gigantesco de caridad pudo resistir a las m\u00e1s furiosas tempestades, que permiti\u00f3 la Divina Providencia sobreviniera entonces a los Hijos de San Vicente, en Espa\u00f1a. Esta vez la prueba era tanto m\u00e1s dolorosa cuanto no ven\u00eda de afuera sino de dentro mismo del Instituto.<\/p>\n<p>La restauraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por el Concordato dicho, tan esperada y deseada as\u00ed por los Obispos como por los Misioneros dispersos fuera y dentro de Espa\u00f1a, despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n del a\u00f1o 35, ofrec\u00eda los naturales asperezas de un lapso tan prolongado de vida independiente, fuera de la Regla de la Comunidad; y es de admirar el entusiasmo con que todos en general, se mostraron dispuestos a reanudar la vida religiosa com\u00fan.<\/p>\n<p>El acoplamiento jer\u00e1rquico del personal de la Provincia por parte del Padre General, residente en Par\u00eds, y sin el claro conocimiento de aquellos misioneros y de la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a origin\u00f3 trastornos largos de referir, con hondos disgustos en el seno de la Comunidad.<\/p>\n<p>El gran acervo de documentos, as\u00ed p\u00fablicos como privados, de que dispone el historiador para conocimiento de este periodo manifiesta que ra\u00edz principal de aquellas inquietudes provino del sistema cerrado del Superior General de no conceder a la Provincia Espa\u00f1ola esa justa independencia, que reconoce el derecho can\u00f3nico de las Provincias Religiosas, que era la pretensi\u00f3n, sino hacer de ella una nueva extensi\u00f3n de la de Francia, directamente intervenida y gobernada por la suprema autoridad de la Congregaci\u00f3n. En varios documentos manifiesta el Padre General su prop\u00f3sito, hasta llegar a afirmar que, a ser posible, no hubiera sido el \u00fanico noviciado para la formaci\u00f3n de todos los miembros del Instituto. Tal sistema hall\u00f3 tanta oposici\u00f3n y repugnancia, que muchos misioneros m\u00e1s sensatos, como el Ilmo. Sr. Codina y los Sres. Roca, Armengol, Ig\u00fc\u00e9s, etc&#8230; le representaron el peligro de ello, el Padre General,\u00a0 firme en sus prop\u00f3sitos, no titube\u00f3 en sacrificar el personal m\u00e1s valioso con que contaba nuestra Provincia, empezando por el benem\u00e9rito P. Armengol, venido de M\u00e9jico para ser su Visitador, a petici\u00f3n de todos como su mejor esperanza.<\/p>\n<p>Pero tal vez, hubiera cesado toda disensi\u00f3n y discordia si no hubiera mediado otra cuesti\u00f3n todav\u00eda dif\u00edcil y trascendental, cual fue la del H\u00e1bito de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, una de las ideas fijas del Padre General, que no le abandon\u00f3 en todo su largo generalato y que fue causa de los infinitos dolores e inquietudes para las Hermanas.<\/p>\n<p>Ya queda referido algo de lo sucedido en M\u00e9jico, Cuba y Filipinas. La cuesti\u00f3n de hecho y de derecho era la siguiente. Las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas vinieron a Espa\u00f1a a establecer su Instituto con el H\u00e1bito usado en Francia y fieles a \u00e9l continuaron celosas en conservarle. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n Francesa, que dispers\u00f3 a las Hijas de la Caridad, al reanudar su vida com\u00fan, adoptaron ellas el nuevo tocado del cornette, malamente denominado en Espa\u00f1a: La corneta. Este nuevo tocado tan llamativo y fantasioso caus\u00f3 tal repugnancia a las Hermanas espa\u00f1olas que nunca se avinieron a aceptarlo.<\/p>\n<p>Aunque la uniformidad hubieron sido de desear como lo mejor, bien considerado era algo accidental, mientras las Hijas de San Vicente espa\u00f1olas tuvieran el esp\u00edritu del santo, cumplieran sus reglas, sus votos y sus pr\u00e1cticas de piedad, con la entera dependencia y sumisi\u00f3n a sus Superiores jer\u00e1rquicos, y finalmente, se entregaron de lleno al servicio maternal de los pobres, fin primordial de su vocaci\u00f3n. Todo lo cual no fue porque ellas nunca desmedido.<\/p>\n<p>Mas no era este el punto de vista considerado por el P. General y de ah\u00ed su empe\u00f1o el m\u00e1s tenaz de implantar en Espa\u00f1a y sus dependencias de ultramar el tocado franc\u00e9s por encima de todo. En favor de estas miras determin\u00f3 venir \u00e9l mismo a Espa\u00f1a con el motivo de arreglar las dificultades sugeridas en la restauraci\u00f3n de los Misioneros y de preparar la fundaci\u00f3n, en Madrid, de una casa de Hermanas francesas, que dos se\u00f1oras de la nobleza espa\u00f1ola, residentes en Par\u00eds, hab\u00edan pedido y conseguido f\u00e1cilmente, bajo la influencia de Ol\u00f3zaga, nuestro Embajada en Francia.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de este viaje est\u00e1 publicada por el bi\u00f3grafo del P. Etienne[iv]: \u00abLleg\u00f3, dice, a Madrid, en 30 de mayo de 1856, y fue recibido por los Misioneros y Hermanas con la m\u00e1s grande y sincera alegr\u00eda\u00bb. \u00abEl Se\u00f1or Ministro me ha pedido, escribe el mismo P. General, una entrevista para poder tratar del asunto, de acuerdo con el Embajador de Francia. Saco de la conversaci\u00f3n que me pedir\u00e1 algunas concesiones para el Visitador&#8230; (P. Armengol, a quien hab\u00eda echado de la Congregaci\u00f3n). Estoy muy resuelto a no aflojar en el punto de autoridad\u00bb. La Reina le ha recibido muy bien y le ha dado mil pruebas de confianza, \u00abmanifest\u00e1ndome su gozo de verme en Madrid. Hace hablando mucho de las Hermanas, a quienes conoce muy bien&#8230; Entre tanto nuestro buen Embajador franc\u00e9s va a pedir al Ministro cita para nuestra entrevista, a fin de ponernos de acuerdo y poder yo arreglar todas las cosas. All\u00ed ser\u00e1n las dificultades y estoy preparado para luchar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa conferencia fue el 8 de junio. El Ministro de Gracia y Justicia era asesorado por el Secretario. El Embajador de Francia acompa\u00f1aba al P. Etienne. El Ministro manifiesta sencillamente que deseaba ver c\u00f3mo de un modo pr\u00e1ctico se pudiese conciliar el ejercicio de la autoridad del Superior General con leyes y las tradiciones de la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola y esperaba que, con las concesiones mutuas, se llegar\u00eda a entender.<\/p>\n<p>\u00abNosotros, dice, no hemos aguantado nunca \u00f3rdenes religiosas que dependieran de Superiores extranjeros. Se\u00f1or, le ruego me dispense. hace m\u00e1s de cien a\u00f1os que nuestra Congregaci\u00f3n se estableci\u00f3 en Espa\u00f1a y siempre ha estado bajo la dependencia del General. &#8211;.Pues esa dependencia, responde el Secretario, ha sido cubierta pues el Gobierno nunca la hubiera permitido.<\/p>\n<p>-.\u00bbLa conoc\u00eda, replic\u00f3 el P. Etienne, que cuando en 1829, el Visitador, antes de ir a la Asamblea de Par\u00eds, vino con los dos Diputados a visitar al Rey Fernando VII, lejos de oponerse a su partida, le pag\u00f3 los gastos del viaje.<\/p>\n<p>-. Pues bien, esto es contrario a los usos del Reino. jam\u00e1s en las Ordenes Religiosos han sido colocadas bajo la dependencia directa de superior extranjero. Siempre ha habido a la cabeza de cada orden un Vicario General e independiente por cesi\u00f3n de la Santa Sede. \u00bfPor qu\u00e9 vuestra Congregaci\u00f3n no se acomoda a este r\u00e9gimen, a que se han acomodado los dem\u00e1s?.<\/p>\n<p>-. Me opondr\u00e9 con todas mis fuerzas por bien de los Misioneros espa\u00f1oles, a quienes est\u00e1 pretendida independencia ser\u00eda fatal. Toda Provincia separada del centro de la Congregaci\u00f3n\u00a0 est\u00e1 condenada a desaparecer como rama separada del tronco. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, al presente esas \u00f3rdenes, cuyos privilegios pondera Vd?. \u00bfD\u00f3nde se encuentran? porque separ\u00e1ndose de su cabeza, vosotros las hab\u00e9is cortado las fuentes de vida.<\/p>\n<p>-.\u00bbComprendo, dice el secretario, que \u00e9sta uni\u00f3n de Provincias con el centro sea de utilidad para la misma Congregaci\u00f3n, per que no puede menos de inspirar recelos al Gobierno pol\u00edtico. Puede, un gobierno prudente ver con indiferencia que los intereses y la libertad de sus conciudadanos est\u00e1n a disposici\u00f3n de un extranjero?&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>-. Se equivoca V. mucho sobre los deseos de un Suprior General&#8230; No pude aplicar los bienes de una Provincia a otra&#8230; En cuanto a la Autoridad sobre las personas, ning\u00fan da\u00f1o le viene la Provincia de Espa\u00f1a ir a otra parte, a Chile por ejemplo, V. halla esto intolerable y se lamenta de ello. Pero d\u00edgame el Sr. Secretario, si esta persona se hubiera quedado en el mundo no podr\u00eda ir a Chile a su antojo? \u00bfPorque ha de perder la libertad, s\u00f3lo por ser religiosa?\u00bb.<\/p>\n<p>Claro se ve que en este animado di\u00e1logo se jugaba con el equ\u00edvoco que media entre la jurisdicci\u00f3n mediata y jurisdicci\u00f3n inmediata, entre la absoluta sujeci\u00f3n y la templada independencia que reconoce el Derecho Can\u00f3nico a las Provincias Religiosas; que es as\u00ed mismo el r\u00e9gimen, a que se atiene de ordinario la misma Iglesia en las distintas naciones en que se establece su orden jer\u00e1rquico. esto era sencillamente lo que ped\u00edan los misioneros espa\u00f1oles para s\u00ed y para las Hermanas. s\u00f3lo cuando fueron acorralados hubo algunos pocos y de los expulsos, que pensaron en la independ\u00eda absoluta de Francia.<\/p>\n<p>Y el ejemplo que cita el P. General, -que hab\u00eda sido un hecho que tres Hermanas fueron llevadas a Chile-, si el Ministro espa\u00f1ol hubiera estado en antecedentes, pudiera haber replicado, que de all\u00ed hab\u00edan pedido Hermanas a Espa\u00f1a, como en M\u00e9jico, en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, seg\u00fan lo ped\u00eda la sangre y la lengua; pero que el venerable Padre Armengol, viendo la grav\u00edsima necesidad que hab\u00eda de ellas en Espa\u00f1a y sus fundaciones en Ultramar y otras que estaban en espera, hab\u00eda expuesto respetuosamente al P. General la imposibilidad de sacar Hermanas de Espa\u00f1a, para Chile y m\u00e1s, si el Gobierno se percataba de que iba a favorecer influencias pol\u00edticas extranjeras. La Fundaci\u00f3n de Chile se hizo en efecto, con Hermanas francesas, y al servicio de aquella expedici\u00f3n se agregaron tres Hermanas espa\u00f1olas, sacadas ocultamente de Espa\u00f1a, contra el parecer del Visitador y no poco que decir de Padres y Hermanas. Y no hay que olvidar que el Gobierno Espa\u00f1ol era el que sufragaba en su Noviciado Real, la formaci\u00f3n de ellas para el aumento de la Beneficencia nacional, lo que le daba derecho a una equitativa intervenci\u00f3n en el asunto.<\/p>\n<p>Lo de depender o no de un Padre General residente fuera o dentro de Espa\u00f1a, no hab\u00eda tenido nada que ver con la expulsi\u00f3n de las Comunidades de nuestro territorio, sino el empuje liberal y desamortizador antirreligioso de Mendiz\u00e1bal, como hab\u00eda sucedido en Francia y en casi todas las naciones.<\/p>\n<p>Pero el Padre General, Sr. Etienne, quien, como dice su bi\u00f3grafo, \u00abya sabemos, la estimaci\u00f3n, en que le tiene los Sres Thiers, Guisot, Cousin y los principales miembros del Gobierno de Luis Felipe\u00bb, y respaldado por su Embajador en Madrid, dispon\u00eda de armas irresistibles para triunfar de un gobierno inestable como el nuestro y a merced de los ataques de los partidos pol\u00edticos de dentro y de fuera de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abPor fin, contin\u00faa el bi\u00f3grafo, el Ministro puso fin a al sesi\u00f3n diciendo, \u00abma\u00f1ana ir\u00e9 a ver y terminar\u00e9 el asunto\u00bb. \u00abAl d\u00eda siguiente el Ministro le dice que la Reina le recomendaba expresamente terminar el asunto y dar toda clase de satisfacciones al buen Padre General; y s\u00f3lo pide al Sr. Etienne que no se ensa\u00f1e contra el anciano Visitador y sus partidarios, sino que les trate con indulgencia y as\u00ed evite una interpelaci\u00f3n en las C\u00e1maras. (Esta interpelaci\u00f3n se refer\u00eda a la salida oculta de las tres Hermanas llevadas a Chile). \u00abPor lo dem\u00e1s tiene libertad para gobernar como guste ambas Congregaciones. El Sr. Etienne asegura al Ministro que no habr\u00e1 peligro del esc\u00e1ndalo que teme. Las medidas que va a tomar para restablecer el orden no crear\u00edan ninguna dificultad el Gobierno\u00bb. Era claro que el Embajador franc\u00e9s lo impedir\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abEl otro negocio que trajo el Sr. Etienne termin\u00f3 con la misma facilidad. Se formar\u00eda en Madrid una Casa de Caridad modelo, donde se organizar\u00edan las diversas obras entonces tan necesarias en Espa\u00f1a para instrucci\u00f3n del pueblo y servicio de los pobres enfermos, y que Hermanas francesas vendr\u00edan a ponerse al frente. Se consigui\u00f3 un basto edificio por las Se\u00f1oras Fundadoras y la Reina autoriz\u00f3 dar su nombre, Santa Isabel, al nuevo Establecimiento. En el mes de Diciembre siguiente, del mismo a\u00f1o 1856, diez Hijas de la Caridad, escogidas de entre las m\u00e1s experimentadas -de Francia- vinieron a tomar posesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pero nuestra Historia manifiesta que ya para entonces ten\u00edan las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas no una, sino setenta y seis casas modelos de Caridad.<\/p>\n<p>\u00abEl Superior General, firme en su designio de implantar el h\u00e1bito franc\u00e9s en Espa\u00f1a y sus dependencias, sigui\u00f3 moviendo todos los resortes divinos y humanos para obligarlas a ello. Las Hermanas Espa\u00f1olas recibieron con noble generosidad a las de Francia y las trataron con la sincera efusi\u00f3n tan de nuestro car\u00e1cter. Las convidaron a al mesa de la Casa Central, del Real Noviciado de Jes\u00fas, que se estreno aquel mismo a\u00f1o. Pero no pasaron muchos d\u00edas cuando ciertas insinuaciones, ya directas ya indirectas, por medio de las Se\u00f1oras Fundadoras de Santa Isabel, para que cambiaran de tocado, hicieron resfriar la primera amistad y desde entonces se dibuj\u00f3 el antagonismo y qued\u00f3 en el surco el germen de la discordia.<\/p>\n<p>Lo cual no pod\u00eda menos de manifestarse al exterior, hasta hacer intervenir en el caso a muchos Prelados, que las ten\u00edan en sus Di\u00f3cesis, al Sr. Cardenal de Toledo, al Sr. Nuncio y al mismo Gobierno. Resultado fue, como era natural, acudir a la soberana autoridad de la Santa Sede, quien envi\u00f3 al Superior General un rescripto del tenor siguiente: \u00abRvdo. Signiore: habi\u00e9ndose representado a la Santidad de Nuestro Se\u00f1or, que se procura introducir alg\u00fan cambio en el H\u00e1bito de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal en Espa\u00f1a, y que de tal innovaci\u00f3n no podr\u00e1 menos de seguirse grandes disgustos y lamentables consecuencias, su misma Santidad ha ordenado que se haga a Vd. sabedor de ello, a fin de que disponga no se insista sobre ello y no se haga innovaci\u00f3n. Esto es cuanto he decir sobre el asunto. Dios le guarde&#8230;<\/p>\n<p>Roma, 14 de septiembre de 1857.<\/p>\n<p>A sus \u00f3rdenes = G. Cardenal de la Genga. Arzobispo de Filipi.<\/p>\n<p>Francia, Al Superior General.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Sr. Arzobispo de M\u00e9jico escrib\u00eda con fecha 26 del mismo mes y mismo a\u00f1o al Sr. Sanz, Director de las Hermanas de aquella Rep\u00fablica, un oficio en el que dice: \u00abHabiendo visto el Ilmo. Sr. Arzobispo el comunicado que sobre la materia se public\u00f3 ayer\u00a0 en el <em>Diario de avisos<\/em> y sabiendo la gran inquietud que reina en los \u00e1nimos de la mayor parte de las Hermanas, a consecuencia de esa inesperada variaci\u00f3n de traje, que har\u00eda perder su vocaci\u00f3n a muchas, especialmente mejicanas, a quienes no se les puede obligar a que se pongan un traje que no conoc\u00edan y, en cierto modo las expone al rid\u00edculo, por ser tan contrario a los usos y costumbres de este pa\u00eds cambi\u00e1ndolo por el muy honesto y decente que ahora llevan, me ha prevenido me dirija a Vd. oficialmente, como tengo el honor de hacerlo para decirle que proh\u00edbo absolutamente que se haga tal variaci\u00f3n en el traje de las Hermanas, exponiendo al Superior General las razones fundadas para que as\u00ed se verifique,&#8230;<\/p>\n<p>Setiembre, 26 de 1857&#8243;<\/p>\n<p>Claro aparece que la decisi\u00f3n pontificia no lleg\u00f3 al conocimiento de los Superiores de Espa\u00f1a, ni de los de M\u00e9jico, donde un a\u00f1o despu\u00e9s y por encima de todo, pudo al fin prevalecer la innovaci\u00f3n, aunque no sin hartas l\u00e1grimas y p\u00e9rdidas de vocaciones, como lo hab\u00eda temido el Arzobispo.<\/p>\n<p>En tres de octubre de aquel mismo a\u00f1o escrib\u00eda el P. Santasusana al P. General lo siguiente: \u00abVoy a hablar a V.R. con mucha repugnancia de otro asunto y es que me han dicho que V.R. est\u00e1 persuadido de que, si las Hermanas no quieren mudar de traje el Consejo y, m\u00e1s yo, tenemos la culpa. Hay circunstancias en que conviene callar y creo estamos en el caso. Yo no he hecho otra cosa que tranquilizar los esp\u00edritus\u00bb.<\/p>\n<p>Y el nuevo Visitador de Espa\u00f1a, P. Masnou, escrib\u00eda en 14 de junio: \u00abPor lo que mira a la corneta le dir\u00e1 francamente que no me parece que est\u00e9n en condiciones de tomarla. Yo aprovecho todas las circunstancias para abatir los prejuicios y allanar las dificultades, pero el sacrificio que se les exige se halla sobre sus fuerzas\u00bb.<\/p>\n<p>De c\u00f3mo pensaba aquel hombre de Dios, el santo Padre Borja, aplicado casi toda su vida a la direcci\u00f3n espiritual de las Hermanas de Madrid, nos da idea de su estilo, la carta que, con fecha 19 de junio de aquel mismo a\u00f1o 57, dirigi\u00f3 al Padre General: \u00abM. H. Padre: Felicito a Vuestra Paternidad los d\u00edas del glorioso San Juan Bautista con muchos aumentos de gracia, para que, como sucesor de San Vicente, pueda santamente gobernar las dos familias,<\/p>\n<p>\u00abPerm\u00edtame, Honorable Padre, proponga a vuestra Paternidad se sirva dejar a las Hijas de la Caridad de esta Provincia que sigan como hasta ahora, con su vestido acostumbrado. Pienso que Charitas Christi urget me, y esto para evitar muchos males y de consideraci\u00f3n\u00a0 que con fundamento, temo se seguir\u00e1n si se les obliga a vestir como las de esa Provincia. No querr\u00eda que en los d\u00edas de vuestro Generalato se ocasionaran tantos males.<\/p>\n<p>Disponga de su seguro servidor que su mano besa.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Borja, indigno Sacerdote de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pasaron varios a\u00f1os de inquietudes y zozobras hasta que en 1861, fue llamado a la Casa Generalicia de Par\u00eds, como Secretario de Padre General un misionero espa\u00f1ol, cuya vida apost\u00f3lica se hab\u00eda derramado por los Estados Unidos y Brasil, dejando en todas partes fama de sus eximias dotes de prudencia y santidad. Era el Padre Maller. Emigrado de Am\u00e9rica, siendo muy joven como tantos otros en tiempo de la expulsi\u00f3n de las Comunidades\u00a0 de nuestra Patria, no pod\u00eda conocer la situaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas. Llevado de sus deseos de establecer la paz y moralmente obligado a secundar los empe\u00f1os del Padre General a cerca de la uniformidad del tocado, escribi\u00f3 en este sentido a los dirigentes de la Provincia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>El P. Ig\u00fc\u00e9s, uno de los m\u00e1s incondicionales adictos del Padre General, contest\u00e1ndole le dice, con fecha del 24 de noviembre de aquel a\u00f1o: \u00abS\u00f3lo dir\u00e9 a V. que hay muchas complicaciones, que hacen grave y dif\u00edcil de resolver la cuesti\u00f3n perteneciente a las Hermanas. Comprendo muy bien, y lo mismo los Sres. Masnou y Borja, a quienes he le\u00eddo la carta de Vd., comprendemos digo, que el M. R. Padre estar\u00e1 muy ofendido por lo que le han escrito de Roma, pero nosotros nada sabemos, de que se hubiese escrito desde aqu\u00ed&#8230; De consiguiente, ignor\u00e1ndolo completamente no vemos nos hallemos en el caso de dar satisfacci\u00f3n&#8230; Veremos el resultado, que Dios mediante, esperamos favorable, estando con el influjo de Vd. a quien agradecemos ya los pasos que ha empezado a dar el feliz desenlace\u00bb.<\/p>\n<p>De un hombre tan recto como el Padre Maller, incapaz de miras terrenas y pol\u00edticas en su conducta, bien es de creer, que si se movi\u00f3 a intervenir en aquel asunto ya fallado por la Santa Sede, hubo de ser por ignorar el Rescripto de 1857. Como quiera que sea, su intervenci\u00f3n en esto, solo produjo nuevas alteraciones entre los Misioneros y zozobras entre las Hermanas con la consiguiente intervenci\u00f3n de los Prelados, del Gobierno y del Nuncio, lo que oblig\u00f3 a la Santa Sede a renovar formalmente el anterior Rescripto con estas palabras dirigidas al Padre General.<\/p>\n<p>\u00ab11 de Diciembre de 1861. = Reverendo Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Recordar\u00e1 V.S. que en letra del 16 de setiembre de 1857, le fue participado de aquesta Sagrada Congregaci\u00f3n de Obispo y Regulares, que era mente del Santo Padre, que no se hiciese mudanza de H\u00e1bito de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal en Espa\u00f1a. Ahora se supone que se suscita de nuevo la cuesti\u00f3n. Por eso S. Santidad ha ordenado se comunique a Vd. su deseo de que no se mude nada.<\/p>\n<p>Para que le sirva de norma y Dios le guarde.<\/p>\n<p>Roma, 11 de diciembre de 1861.<\/p>\n<p>A sus \u00f3rdenes, N. Cardenal Palavicini. Clavelli, Prefecto;<\/p>\n<p>Arzobispo de Filipu, Secretario.<\/p>\n<p>Al Superior General de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco antes de esta segunda prohibici\u00f3n de la Santa Sede, hab\u00eda concebido el P. General el proyecto de hacer intervenir en sus empe\u00f1os uniformistas al Padre Sanz, que, como queda dicho hab\u00eda conseguido con tenacidad y dureza imponer la cornette entre las Hermanas espa\u00f1olas en M\u00e9xico, quienes por la lejan\u00eda no pod\u00edan defenderse con la protecci\u00f3n de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Con tal pretensi\u00f3n vino el P. Sanz a la Pen\u00ednsula en octubre de 1861, en compa\u00f1\u00eda del joven Padre Recoder, entusiasta por entonces de aquellas ideas, de las que luego hab\u00eda de ser el m\u00e1s terrible adversario. Oigamos su actuaci\u00f3n seg\u00fan carta del P. Sanz al Padre Maller: \u00abPor lo que observo y por lo que me han comunicado las Hermanas de m\u00e1s juicio, yo creo que el cambio deseado es muy realizable con el tiempo. Deseo que haga presente todo esto al Muy Honorable Padre a quien escribir\u00e9 m\u00e1s despacio, luego que haya terminado mi misi\u00f3n en el noviciado\u00bb(2 de octubre).<\/p>\n<p>\u00ab(20 de enero de 1862) Aqu\u00ed, gracias a Dios, todo se prepara bien. Yo espero en Dios que con prudencia y calma todo se conseguir\u00e1\u00bb. Pero en 3 de febrero dice c\u00f3mo piensa el Cardenal de Toledo, aunque no es eso lo que m\u00e1s le espanta sino \u00abel estar s\u00f3lo y no tener nadie que le ayude\u00bb.<\/p>\n<p>Por su parte el P. Recoder, con fecha 25 de enero escribe al P. Maller: \u00abPronto har\u00e1 dos meses que estamos en la Pen\u00ednsula. En todo este tiempo yo no he hecho nada m\u00e1s que observar, sondear y examinar tanto a los Padres como a las Hermanas. Entre aquellos no hay uno que se haya adherido al Sr. Sanz. Nos hallamos solos, y como V. conoce, yo por ser tan joven, bien poco puedo hacer. Pero el momento de preparar el terreno a fin de que, en marzo del a\u00f1o entrante, quede todo concluido es ahora. Las m\u00e1s de ellas est\u00e1n por seguir en todo lo que quiere nuestro Muy Honorable Padre, y esto lo s\u00e9, no s\u00f3lo por que lo he o\u00eddo de boca de muchas Superioras, sino tambi\u00e9n porque he procurado que las Hermanas francesas examinaran el esp\u00edritu de las espa\u00f1olas y me han confirmado lo mismo.<\/p>\n<p>El Sr. Sanz es, como V. habr\u00e1 conocido, muy escrupuloso. Pide consejo y parecer a los Se\u00f1ores Ig\u00fc\u00e9s y Santasusana, y como no pueden oir de cambio, dejan al Sr. Sanz en la m\u00e1s cr\u00edtica situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo Padre Sanz repite esto mismo con fecha 30 de enero diciendo al P. Maller: \u00abYo no dudo que se conseguir\u00e1 todo pero se necesita mucha calma. Aqu\u00ed estoy s\u00f3lo para este asunto. Los que pudieran y debieran ayudarme no lo har\u00e1n por ahora, porque todav\u00eda est\u00e1n muy prevenidos contra el deseado cambio. El Cardenal de Toledo y m\u00e1s su secretario lo abominan. Nada de esto me espanta, nada temo, porque la causa que defendemos es muy justa.\u00bb<\/p>\n<p>Y pocos d\u00edas despu\u00e9s: \u00abCon la gracia de Dios yo trabajar\u00e9 por conseguir el cambio tan deseado, aunque me cueste la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Tales declaraciones muestran que los Misioneros de Espa\u00f1a ignoraban del todo las decisiones dadas por Roma al Padre General, pues, de haberlas sabido, ninguno de ellos y menos el Sr. Sanz tan obediente y escrupuloso como era, ni el P. Maller, var\u00f3n de Dios se hubieran atrevido a despreciar el mandato del Papa.<\/p>\n<p>De c\u00f3mo opinaban los Prelados de Espa\u00f1a basta leer la carta del P. Sanz al P. Maller, con fecha 16 de marzo de aquel a\u00f1o 62: \u00abEstuve con el Cardenal de Toledo. Habl\u00e9 con \u00e9l largamente y le encontr\u00e9 enteramente opuesto a la corneta. Me dijo hasta tres veces, en ocasiones distintas, que escribiera al Superior General de su parte, que estaba enteramente decidido a emplear todo su influjo en el Gobierno y con Roma para impedirlo y que preferir\u00eda la extinci\u00f3n de las Hermanas, antes que verlas con un traje tan opuesto a las costumbres de Espa\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>\u00abMe dijo que ten\u00eda muchas cartas de Hermanas, que estaban muy alarmadas con las noticias que corr\u00edan de que iban a mudarlas de tocado, lo que \u00e9l nunca permitir\u00eda. Con todo esto y vi\u00e9ndole tan aferrado yo no cre\u00ed entrar en debates con \u00e9l y me desped\u00ed. Tiene un secretario que es m\u00e1s obstinado que \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>He sabido tambi\u00e9n que dos Hermanas se han presentado a la Reina, cuando esta viajaba&#8230; y que las respondi\u00f3: \u00abmi padre os puso la toca y yo no os la dejar\u00e9 quitar\u00bb[iv].<\/p>\n<p>\u00abV. querr\u00e1 saber mi dictamen en vista de todo esto. Pues bien, yo creo que saldremos con nuestro intento, trabajando con calma, sin precipitar las cosas y formando el coraz\u00f3n, etc&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En 3 de mayo su desilusi\u00f3n era la m\u00e1s completa: \u00abContra mi mismo, dice, hay preocupaciones fuertes, por la sospecha de que he venido\u00a0 hacerlo que hice en M\u00e9jico. A\u00f1ade V. a esto que aqu\u00ed todo lo huele a franc\u00e9s disgusta, cuyo disgusto es temible\u00bb.<\/p>\n<p>Se aumenta con las pretensiones de Francia en M\u00e9jico -la guerra que impuso all\u00ed el imperio de Maximiliano- y su conducta con los asuntos de Italia -la ocupaci\u00f3n de Roma por los Franceses-.<\/p>\n<p>\u00abEn vista de esto me parece una temeridad tocar este asunto en el d\u00eda. Lo que importa es calmar los \u00e1nimos y trabajar en forma a las Hermanas en el verdadero esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n. Dice que el Sr. Obispo de la Habana a quienes se hab\u00eda impuesto la corneta y estaban alborotadas y que no sabe como contestar. Habla contra el P. Recoder, quien de ning\u00fan modo conviene est\u00e9 en Madrid.<\/p>\n<p>El caso de Recoder es de lo m\u00e1s desconcertante. Despu\u00e9s de sus primeros entusiasmos por la cornette, y acaso con esperanzas de figurar, se trueca pronto en palad\u00edn de la causa espa\u00f1ola, hasta publicar un folleto [\u00a0\u00a0\u00a0 ] terrible contra las pretensiones francesas, lo que le acarre\u00f3\u00a0 ser expulsado de la Congregaci\u00f3n y fue a formar en la pi\u00f1a de tantos misioneros ya expulsados en aquel tiempo, quienes con la libertad en que se mov\u00edan fuera, hicieron campa\u00f1a p\u00fablica\u00a0 de sus opiniones y de sus corazones lacerados, pus muchos de ellos, hombres benem\u00e9ritos, siguieron amando entra\u00f1ablemente a la Congregaci\u00f3n , mientras vivieron.<\/p>\n<p>S\u00f3lo queremos se\u00f1alar la siguiente Carta Circular impresa, que se envi\u00f3 a todos los Obispos de Espa\u00f1a:<\/p>\n<p>\u00abMadrid, mayo 15 de 1962.<\/p>\n<p>Aprovechamos la presencia de V.E.I.\u00a0 en esta Ciudad Santa para manifestarle los grav\u00edsimos males que desde 1856 est\u00e1 sufriendo nuestra Congregaci\u00f3n de Espa\u00f1a fin de que Vuestra Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima se digne poner todos u poderoso valimiento cerca de nuestro Sant\u00edsimo Padre&#8230;<\/p>\n<p>\u00abComo el Superior Franc\u00e9s quisiera hacer en nuestra Congregaci\u00f3n de Espa\u00f1a varias innovaciones, que luchaban contra el esp\u00edritu espa\u00f1ol y a\u00fan con lo manifestado por Su Real Majestad, as\u00ed como con los deseos de los Rvdmos. Obispos espa\u00f1oles, el Visitador General, que se hallaba a la saz\u00f3n al frente de los Misioneros en la Pen\u00ednsula\u00a0 se opuso a ello con respeto, firmeza y dignidad acudiendo para ello a la Santa Sede. Era esto a principios de 1856. Espa\u00f1a ten\u00eda rotas sus relaciones con la Silla Apost\u00f3lica. la Francia mandaba en la Ciudad Santa y sus bayonetas brillaban en todos sus baluartes. Los dos Superiores se halaban a la vez en Roma. No es necesario decir a vuestra Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima quien fue el que triunf\u00f3 en esta ocasi\u00f3n. Mas nuestro Sant\u00edsimo Padre hizo cuanto pudo en favor de los Misioneros espa\u00f1oles, conociendo la justicia de su causa, pues hizo prometer al Superior franc\u00e9s que no inquietar\u00eda ya m\u00e1s a los Misioneros de Espa\u00f1a y que las cosas seguir\u00edan de la misma manera que hasta entonces. Mas esta palabra no fue guardada , pues no solamente trastorn\u00f3 todo lo que hab\u00edan hecho los Superiores espa\u00f1oles sino que los destituy\u00f3 y separ\u00f3 de la Congregaci\u00f3n por s\u00ed y ante s\u00ed, contra los deseos y voluntad de todos y cada uno de los que formaban\u00a0 la Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a&#8230; Necesario es pues, Excmo. Se\u00f1or, conseguir cuanto antes de la Santa Sede el que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a sea regida y gobernada por un Vicario General Espa\u00f1ol, nombrado por Su Santidad con entera dependencia de Francia&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Esta petici\u00f3n, aunque seg\u00fan el impreso, era hecha en \u00abnombre de los Sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb era s\u00f3lo un desahogo de la amargura de los expulsos, aunque no dejaba de haber otros que participaban de sus tendencias. \u00abEst\u00e1 ya en Roma el expediente pidiendo nuestra Separaci\u00f3n del Superior General . Este plan infernal lo ha fraguado el Sr. Recoder y en \u00e9l ha metido a otros sacerdotes de esta Casa, y tres Hermanas. Ha estado y hablado tres veces con la Reina y al Ministro, y por conducto\u00a0 de este ha ido el expediente a Roma\u00bb escrib\u00eda el Sr. Sanz al P. Maller el 17 de junio.<\/p>\n<p>Y algunos d\u00edas despu\u00e9s lo confirmaba el P. Santasusana dici\u00e9ndole: \u00abAcabo de hablar con el Obispo de Salamanca que ha vuelto de Roma y hoy para en esta casa. es ciento que los Obispos espa\u00f1oles, que fueron a Roma, se convinieron en hacer una representaci\u00f3n al Papa sobre el asunto de las Hermanas contra lo de la corneta. esta representaci\u00f3n la firmaron (son que) unos cuantos de ellos, pero s\u00ed seque la firm\u00f3 el mismo Sr. Obispo que me lo ha dicho en confianza y el Cardenal de Burgos se encarg\u00f3 de presentarla al Papa&#8230; El Plan de Recoder pata m\u00e1s adelante se reduce a separar esta Provincia del Superior General y nombrar un Vicario, que sea el P. Armengol&#8230; ha conseguido del Ministro de la Reina una Orden o Carta para el plenipotenciario de misma Roma\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo que el Obispo de Salamanca al P. Sanz, hab\u00eda repetido el S. Arzobispo de Valencia a Sor Vicenta del Valle: \u00aby le a\u00f1adi\u00f3 que las Hermanas francesas de aqu\u00ed deb\u00edan estar sujetas al Noviciado de las espa\u00f1olas\u00bb[iv].<\/p>\n<p>Sobre este particular escribe, cuatro d\u00edas despu\u00e9s, el P. Maller al P. Sanz, que \u00e9l est\u00e1 por la uniformidad absoluta y la expulsi\u00f3n de los que se opongan. Y como para entonces, dentro de la Provincia espa\u00f1ola ya se hab\u00eda nombrado otra Vicevisitadora para las varias casas d hermanas Francesas, que iban estas estableciendo, dice: \u00abClaro est\u00e1 que no deb\u00ed haber en Espa\u00f1a sino una Visitadora, como un Director, pero quien tiene la culpa es quien la puso s\u00ed y los que no los ayudan a entrar en el orden que evidentemente Dios dispone. El remedio, por consiguiente, ser\u00eda tomar la corneta&#8230; obedeciendo sin esperar a que se la impongan por autoridad, lo que &#8211; el P. General- no quiere imponer sino por amor\u00bb.<\/p>\n<p>Que f\u00e1cil ve\u00eda esto el buen P. Maller desde par\u00eds: \u00abEntonces con mucho gusto el Superior General suprimir\u00eda la Visitadora Francesa. Pero querer sujetar las Hermanas francesas a la Visitadora espa\u00f1ola , en el estado actual de las cosas, ser\u00eda casi rid\u00edculo y para ellas intolerable\u00bb. Verdad es que el mismo P. Maller confiesa que por falta de juicio y de experiencia y, sobre todo, falta de conocimiento pr\u00e1ctico del estado real de las cosas en Espa\u00f1a\u00bb pensaba as\u00ed.<\/p>\n<p>Seg\u00fan carta del 27 de Junio del Sr. Guarini misionero de Roma, en contestaci\u00f3n a la del Sr. Maller, que lo consulta sobre ese postulado de separaci\u00f3n\u00a0 intentado por algunos Misioneros, no era cierto ni cre\u00edble que tal petici\u00f3n se hubiera presentado al Papa, despu\u00e9s, que seis a\u00f1os antes, hab\u00eda sido ya rechazado por \u00e9l. En cambio confirma la representaci\u00f3n de los Prelados para que \u00abno prometiese cambiar la toca por la corneta e impidiese al Superior General el Considerar a las Hermanas de Espa\u00f1a separadas de la Congregaci\u00f3n, sino que siguieran con su direcci\u00f3n\u00bb. Y a\u00f1ade que el Papa hab\u00eda dicho al Misionero Mons. Spuccapetra aquello que los Obispos de Espa\u00f1a le hab\u00edan expuesto, y que hab\u00eda exclamado riendo: \u00ab<em>no credo che un jezzo de velo le voglia abbandonare\u00bb<\/em> -no creo que un pedazo de tela las quiera abandona. De donde se saca que la contrariedad del Padre lleg\u00f3 al extremo de quererse separar de la Congregaci\u00f3n a todas las Hermanas espa\u00f1olas[iv].<\/p>\n<p>Como resultado de le efervescencia interna y externa que reinaba entre los misioneros\u00a0 y entre las Hermanas, el Sr. Nuncio de Espa\u00f1a avis\u00f3 de ello: \u00abEn medio de esta desgracia, lo \u00fanico favorable es la persona, a quien se ha dado comisi\u00f3n&#8230; El Sr. Nuncio est\u00e1 sumamente interesado por la Congregaci\u00f3n y me ha asegurado la dependencia a nuestro muy Honorable Padre no se alterar\u00e1 absolutamente en nada. Que no quiere\u00a0 dar publicidad a dicha visita y que la reducir\u00e1 a tomar una informaci\u00f3n de los Superiores y Superioras de las Cosas relativas al estado de nuestras cosas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Y tres d\u00edas despu\u00e9s se lo comunica al P. General: \u00abYo manifest\u00e9 al Sr. Nuncio que las Hermanas, fuera de Madrid, estaban ignorantes de lo que aqu\u00ed se tramaba, y que la visita podr\u00eda turbarlas, pero me contest\u00f3 que el esperaba lo contrario y que servir\u00eda para establecer la paz en ellas&#8230;\u00a0 A pesar de esto. la visita es un gran mal, y creo que uno de los resultados ser\u00e1 el dar a las Hermanas una seguridad aut\u00e9ntica de que nunca se podr\u00e1n la cornetta\u00bb. \u00abEn vista de todo esto y de otras causas que a Vd. no son desconocidas, la misi\u00f3n que Vd. me confi\u00f3 esta terminada y perdidas las esperanzas de poderla llevar a cabo. Por tanto si V. gusta destinarme a otras parte&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Durante el tiempo que estuvo abierta la visita, que fue larga y minuciosa, la agitaci\u00f3n de los adversarios de las pretensiones\u00a0 francesas fue muy violenta en folletos, hojas impresas, cartas, influencias pol\u00edticas, etc. etc&#8230; y no menos la presi\u00f3n que ven\u00eda de par\u00eds que lleg\u00f3 a obligar a la Visitadora\u00a0 y si Consejo a presentar la renuncia de sus cargos. \u00abPorque conocemos, dec\u00eda Sor Vicenta del Valle al Sr. Maller en 28 de junio de 1863, que aunque nosotras quisi\u00e9ramos darles gusto en la dichosa corneta, que es toda la cuesti\u00f3n, no podemos hacerlo sin menoscabo de la Provincia y ser el esc\u00e1ndalo del mundo todo, por lo enconados que est\u00e1n ya los \u00e1nimos, no tanto de las Hermanas sino de todo el episcopado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>\u00abNos vemos, amado Padre, entre la espada y la pared y yo y mis compa\u00f1eras, antes d ser instrumento de una revoluci\u00f3n\u00a0 entre nuestras hermanas, presentamos nuestra dimisi\u00f3n con todo gusto. Como Visitadora no puedo en conciencia darle gusto sin perder la confianza de todas las Hermanas de Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Al Sr. Sanz le llama el afrancesado y cuando fue a C\u00e1diz con las Hermanas de Filipinas se levant\u00f3 una polvareda contra \u00e9l, porque dec\u00edan que las iba a vender, y que ten\u00edan en C\u00e1diz las cornetas y h\u00e1bitos para pon\u00e9rselas en el barco, cuando no pudieran volver atr\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Otra carta de Sor Juliana Mestre, Asistenta y m\u00e1s tarde Visitadora, retrata al vivo, en 16 de Julio, aquella situaci\u00f3n violenta\u00a0 y la tenaz presi\u00f3n del P. Maller. \u00abRecib\u00ed, le dice, en Barcelona la de Vd&#8230; Me he penetrado bien del contenido y francamente me contrist\u00f3. Como Vd. est\u00e1 lejos y no ve las cosas le parece muy f\u00e1cil el achacar a inclinar a las Hermanas a la uniformidad. Lo miro muy dif\u00edcil y si Vd. viniera a Espa\u00f1a, pensar\u00eda como nosotras. Vd. dice que podr\u00edamos haber hablado al Papa para que incline o manifieste deseos\u00a0 de que nos uniformemos. \u00a1Ay, Sr. Maller, que somos cuatro en comparaci\u00f3n de mil y cuando se ve claro que, si alguna vez piensan las Hermanas en lo de la separaci\u00f3n es s\u00f3lo para evitar que se las obligue a cambiar de traje A mi me da l\u00e1stima la Visitadora\u00bb, que es buena.<\/p>\n<p>Del resultado de la Visita del Sr. Nuncio Barilli, nos informa el Sr. Sanz, a primeros de Agosto: \u00abPor fin el Nuncio ha mandado un despacho\u00a0 en la semana pasada, concerniente a vuestras Familias de San Vicente. Franchi se apresur\u00f3 a traerme\u00a0 el original para que lo leyera. En \u00e9l dice que no hay necesidad de molestar a las Hermanas a cerca de la corneta y algunas peque\u00f1eces.<\/p>\n<p>\u00abPor lo dem\u00e1s el esp\u00edritu es excelente y ninguna deja que desear. Con respecto a los Misioneros ser\u00eda de desea para quitar contradicciones entre ellos reinantes, mandar alg\u00fan misionero italiano y todo andar\u00e1 perfectamente\u00bb.<\/p>\n<p>Tales eran las noticias que enviaba desde Roma el P. Guarino, Procurador General de la Congregaci\u00f3n\u00a0 de la Misi\u00f3n ante la Santa Sede.<\/p>\n<p>En vista de ello, se decidi\u00f3 el P. Sanz, en Febrero de 1865 a presentarse en Roma para enderezar el negocio. Desde all\u00ed escrib\u00eda al P. Maller descorazonado: \u00abAl Nuncio de Madrid se le ha escrito por encargo especial\u00edsimo del Santo Padre que mande con la brevedad posible el resultado de la Visita. Veremos si lo har\u00e1 y cu\u00e1ndo. Hasta entonces no sabemos la ultimaci\u00f3n\u00a0 de estos asuntos&#8230; Roma es una Corte y a ella llegan tambi\u00e9n las influencias humanas. Cr\u00e9ame V., Sr. Maller, que deseo ver terminado este asunto para no ocuparme, en lo poco de mi vida que me queda, m\u00e1s que de mi mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el negocio caminaba en Roma con mucha lentitud, como nave que camina entre escollos y no hacia el puerto suspirado por el P. Sanz. As\u00ed se lo manifestaba desde all\u00ed\u00a0 el P. Guarini al Sr. Maller, en 22 de abril: \u00abPara los Misioneros se ha conseguido cuanto se ha podido para enfrenar la audiencia del Arzobispo de Toledo \u00a1y que no se mezcle para nada en los asuntos de ellos, los cuales, en la interna administraci\u00f3n no reconocen m\u00e1s prelado que el Suprior General\u00bb.<\/p>\n<p>Medida fue esta bien \u00a0antipol\u00edtica como luego se vio. \u00abDe las Hermanas no se ha dicho una palabra, porque las actas de la Visita a\u00fan no han venido. Y yo quisiera que no llegasen jam\u00e1s, y las cosas se acomodasen por s\u00ed mismas con el tiempo. Cuento que las actas de la Visita no nos ser\u00e1n muy favorables y no quisiera yo que la Sagrada Congregaci\u00f3n diese sentencia +, porque podr\u00eda da\u00f1ar mucho&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En aquel estado de indecisi\u00f3n acaec\u00edan lances tan dolorosos como el referido, entre otros, por el P. Sanz al P. Maller, en carta de1 de Junio: \u00abYa le dije, como, a pesar del documento que se me dio en Roma, abriga temores fundados de que \u00e9ste Excmo. Cardenal de Toledo, no vejar\u00eda en sus pretensiones. Anteayer le visit\u00e9 y me dijo, que el era el Superior de esta Casa y que, si no se reconoc\u00eda su autoridad, nos suspender\u00eda. A esto le contest\u00f3, con gran paz, que ten\u00eda paciencia para sufrir las consecuencias\u00a0 de la resoluci\u00f3n de Su Eminencia, pues que no pod\u00eda hacer lo que ped\u00eda\u00bb. Por la tarde fue el P. Sanz a ver al Sr. Nuncio, pero \u00e9ste se retrae y quiere echarse fuera de la lucha\u00bb.<\/p>\n<p>Entre tanto el panorama pol\u00edtico de Europa iba a meter la cuesti\u00f3n de la corneta en v\u00eda muerta. El imperialismo franc\u00e9s se resquebrajaba y, en 1866, todas las casas de la Congregaci\u00f3n en Italia fueron suprimidas y confiscadas por el Gobierno, sin que la influencia napole\u00f3nica, en que fiaba el P. Etienne, valiera para nada. Ante \u00e9stos graves acontecimientos, que repercut\u00edan entre las naciones, lo de la uniformidad en Espa\u00f1a era cosa balad\u00ed.<\/p>\n<p>El P. Sanz hab\u00eda fracasado y para sustituirlo en el cargo de Visitador fue enviado el P. Maller, en mayo de aquel a\u00f1o. Y sucedi\u00f3 lo que Padres y Hermanas le hab\u00edan advertido: que vistas las cosas de cerca, no era lo mismo que verlas desde Par\u00eds y con prudencia consumada, prescindi\u00f3 por entonces de su fervor uniformista y se dedic\u00f3 de lleno a la direcci\u00f3n de la Provincia.<\/p>\n<p>Desgraciadamente la pol\u00edtica de nuestra Naci\u00f3n se volvi\u00f3 a alterar y juntamente la paz con la intentona de Prim y la sublevaci\u00f3n del cuartel de la Monta\u00f1a, vecino a la residencia de los Misioneros y con no pocos da\u00f1os en ella en 1866. La revoluci\u00f3n sigui\u00f3 sus pasos hasta triunfar en 1868, con el derrumbamiento del trono en Espa\u00f1a, vi\u00e9ndose obligados los Misioneros de Madrid a dispersarse. El P. Maller con algunos de ellos se fue a Paris. Venida la Rep\u00fablica y rotas las relaciones oficiales con Roma, las Hijas de la Caridad fueron en general respetadas y continuaron flotando por el esp\u00edritu de caridad sobre aquel mar de desdichas.<\/p>\n<p>Hasta entonces la lucha entre el Superior General y la Congregaci\u00f3n Vicenciana espa\u00f1ola hab\u00eda sido principalmente a causa de las diferencias sobre el modo de reorganizar la Provincia al ser reconocida oficialmente por el Concordato de 1851, y que los Misioneros deseaban fuera sobra las bases tradicionales anteriores al P. Etienne, celoso centralizador en Par\u00eds de todos los poderes de la Congregaci\u00f3n, anulando los de los Visitadores.<\/p>\n<p>Aventados de nuevo los Misioneros por la revoluci\u00f3n del 68 ces\u00f3 por esta parte toda discusi\u00f3n y hubiera reinado la paz, a no haber renacido con tenaz porf\u00eda el desdichado empe\u00f1o de imponer a las Hermanas el cornette. Hasta aqu\u00ed el choque principal lo hab\u00edan recibido los Misioneros, sin que las Hermanas hubieran tomado parte activa y directa en la lucha. Ahora iban a ser ellas las que respondieran briosamente al ataque en defensa de su h\u00e1bito tradicional, y con fuerzas mucho mayores, desde que entraron en la lid Obispos, Cardenales, Nuncios y la misma Santa Sede. El asunto hab\u00eda quedado pendiente desde que, poco antes de estallar la revoluci\u00f3n triunfante del 68, El Excmo. Sr. Cardenal Cuesta, Arzobispo de Santiago, hab\u00eda enviado a Roma, con fecha 16 de febrero un <em>Proyecto<\/em> de arreglo para las Congregaciones de San Vicente de Pa\u00fal, en Espa\u00f1a con el contenido siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a estar\u00e1n bajo la direcci\u00f3n de un Sacerdote de la Misi\u00f3n de los Pa\u00fales, que tendr\u00e1 el t\u00edtulo de Visitador General, el cual ser\u00e1 nombrado por el Superior General, a propuesta de la Asamblea Espa\u00f1ola&#8230; Su cargo durar\u00e1 seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>2\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las Hijas de la caridad de la Provincia de Espa\u00f1a, vivir\u00e1n seg\u00fan las Reglas de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>3\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se proh\u00edbe perpetuamente que se las mude de traje o se altere su modo de vivir; antes bien las extranjeras que vengan a establecerse en la Monarqu\u00eda Espa\u00f1ola habr\u00e1n de conformarse, tanto en el H\u00e1bito como en la manera de ense\u00f1ar y desempe\u00f1ar los oficios de su vocaci\u00f3n a las costumbres espa\u00f1olas y habr\u00e1n de estar sujetas a Visitador espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>4\u00ba\u00a0\u00a0 Todas las casas de las Hijas de la Caridad establecidas en los dominios de Su Majestad Cat\u00f3lica formar\u00e1n una sola Provincia y estar\u00e1n sujetas inmediatamente al Visitador General, nombrado como va dicho, y a la Visitadora General, que habr\u00e1n de residir en Madrid. Siendo cargo del Visitador admitir en el Instituto a las Pretendientes y darles la Profesi\u00f3n, pasado el Noviciado en la Casa de Madrid, como tambi\u00e9n, admitir la renovaci\u00f3n de los Votos de las Profesas, disponer de la traslaci\u00f3n de las Hermanas a las Casas de la Pen\u00ednsula y Dominios de Espa\u00f1a, nombrar y separar las Superioras locales, y a\u00fan la Visitadora General de Espa\u00f1a, con ausencia del Consejo establecido en Madrid, entender en las nuevas Fundaciones, y disponer equitativamente de los fondos existentes en las casas de las Hermanas para acudir a las necesidades de otras casas exclusivamente espa\u00f1olas; como que todos los actos, que van enumerados, ha acostumbrado a ejercerlo el Visitador de Espa\u00f1a desde los primeros tiempos de la fundaci\u00f3n seg\u00fan testimonio de los Padres m\u00e1s antiguos.<\/p>\n<p>5\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para el mejor gobierno de las casas establecidas en las posesiones espa\u00f1olas de Ultramar nombrar\u00e1 el Visitador, o\u00eddo el dictamen del Consejo, algunas de las Hermanas Sirvientas como Vicevisitadora con las atribuciones de la Visitadora General a quien estar\u00e1n sujetas les concediere. Al mismo tiempo el propio Visitador, o\u00eddos los Consultores de la Provincia nombrar\u00e1 algunos Presb\u00edteros de la Misi\u00f3n con el t\u00edtulo de Subdirectores, que hagan las veces del Visitador General de Ultramar, debiendo ser tanto el Visitador General como los Subdirectores, naturales de Espa\u00f1a, que hayan hecho su Noviciado dentro de ella y permaneciendo despu\u00e9s constantemente en algunas casas, sin haberse incorporado a otra Provincia&#8230;<\/p>\n<p>6\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los Misioneros y el Visitador General nombren para confesores de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas o para darles Ejercicios espirituales, habr\u00e1n de ser espa\u00f1oles, formados en la misma Provincia o que lleven en ella al menos diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>7\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Habr\u00e1n de serlo tambi\u00e9n la Visitadora General y las Oficiales que formen el Consejo y las Vicevisitadoras, de modo que hayan vivido desde su ingreso en el Instituto o en las Casas espa\u00f1olas de los dominios de la Monarqu\u00eda y no hayan estado fuera.<\/p>\n<p>8\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna Hija de la Caridad de la Provincia de Espa\u00f1a podr\u00e1 ser invitada y menos obligada a salir de su Provincia para pasar a otra, sin ella hacerlo, despu\u00e9s de un a\u00f1o de Noviciado, sin licencia de Su Majestad Cat\u00f3lica. M\u00e1s si, antes de concluir el a\u00f1o quiere pasar a otra Provincia perder\u00e1 el derecho de ser admitida de nuevo en aquella de que sali\u00f3.<\/p>\n<p>9\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las Hermanas Sirvientes dar\u00e1n cada a\u00f1o cuenta de los ingresos y gastos de la Comunidad a la Visitadora o a quien ella deputase. Lo propio har\u00e1 la Ec\u00f3noma del Noviciado. La Visitadora las presentar\u00e1 al Consejo y al Visitador para que las examinen y aprueben. Mas no tendr\u00e1n obligaci\u00f3n de remitirlas ni enviar raz\u00f3n de ellas a otros Superiores. Tampoco podr\u00e1n los Superiores Generales de las Hijas de la Caridad exigir de la Provincia de Espa\u00f1a subvenci\u00f3n alguna pecuniaria, ni obligar a que se hagan impresiones de las Reglas, Conferencias de su Santo Fundador ni otros libros necesarios o \u00fatiles para la instrucci\u00f3n, fuera de Espa\u00f1a, ni que se hagan otros ejemplares que los que han estado en la Pen\u00ednsula hasta el a\u00f1o 1860; y finalmente no se les podr\u00e1 obligar a admitir a otros impresos fuera de las Circulares del M.R. Superior General u otros encaminados al Gobierno de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>10\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las elecciones de Visitadores y Subdirectores, de Visitadoras y Vicevisitadoras, que se hiciesen en lo sucesivo contra lo dispuesto en este arreglo ser\u00e1n de ning\u00fan valor, y si avisado el Superior y la Superiora, que hubiesen hecho la elecci\u00f3n de su nulidad, no la subsanasen en el t\u00e9rmino de dos meses a contar desde la fecha del aviso, perder\u00e1n el derecho a la elecci\u00f3n por aquella vez y se har\u00e1 el nombramiento de Visitador General y Visitadora con sus Vicevisitadores y Vicevisitadoras por el Arzobispo de Toledo, oyendo antes el dictamen de los Asistentes y Consultores de la Provincia para el nombramiento del primero y, para el de la segunda, habr\u00e1 de oir el dictamen del Consejo de la Provincia con el de otras cuatro Hermanas Sirvientes de las m\u00e1s antiguas de la Casas de Madrid.<\/p>\n<p>11\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En todo lo dem\u00e1s que aqu\u00ed no se trata se regir\u00e1n las Hermanas por las Reglas y pr\u00e1cticas constantemente observadas en Espa\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>\u00daltimamente convendr\u00eda que los Padres, que han sido excluidos de la Congregaci\u00f3n\u00a0 en estos \u00faltimos a\u00f1os, dirijan una solicitud al Visitador General pidiendo se examinen detenidamente las cl\u00e1usulas de su exclusi\u00f3n, y si no han sido graves, se les admita de nuevo, dando las satisfacciones convenientes al Superior General para que se eche un velo sobre lo pasado\u00bb.<\/p>\n<p>Para nosotros que vivimos en otras circunstancias aparecen extravagantes algunos puntos de estas peticiones. As\u00ed los n\u00fameros 4\u00ba, 5\u00ba, 6\u00ba y 7\u00ba que tratan de c\u00f3mo los Superiores y Directores de las Hijas de la Caridad hab\u00edan de ser espa\u00f1oles, que perteneciesen y hubiesen vivido en nuestra Provincia de Espa\u00f1a. S\u00f3lo sabiendo la tendencia del Padre General, que era la de poner al frente de nuestras Congregaciones individuos, si bien espa\u00f1oles, que pertenec\u00edan a las Provincias de Francia, Estados Unidos o de M\u00e9jico, que desconoc\u00edan las personas y las cosas de Espa\u00f1a y ven\u00edan aleccionados por el Superior General para introducir aqu\u00ed las novedades, que tanto repugnaban a nuestros Padres y Hermanas de la Pen\u00ednsula, se ve la raz\u00f3n de semejantes peticiones. Las perdidas recientes de las tan queridas Viceprovincias de M\u00e9jico y Cuba, en donde la imposici\u00f3n del Cornette hab\u00eda conseguido arrancarlas de Espa\u00f1a, y convertirlas en Provincias Francesas, era una sangrante realidad que exasper\u00f3 el sentimiento, dentro y fuera de las Comunidades. De ah\u00ed el recelo manifiesto contra los Sres. Sanz, Masnou, Maller, Boch, principales agentes del cambio de H\u00e1bito, bajo el se\u00f1uelo santo de uniformidad. Y las pobres Hermanas del Noviciado hab\u00edan tenido que soportar la convivencia con una hermana espa\u00f1ola, Sor Elena Prieto, que despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de vivir en Par\u00eds, como Secretaria de la Superiora General, vino de all\u00ed con el t\u00edtulo de Inspectora, y con su cornette, para humillaci\u00f3n y tormento de nuestras Hermanas.<\/p>\n<p>El numero 9\u00ba indica, que el inter\u00e9s econ\u00f3mico con capa, claro est\u00e1 de esp\u00edritu y uniformidad, entraba entonces en juego m\u00e1s que la hidalga generosidad y largueza de Espa\u00f1a lo permit\u00edan, y hasta se llegaron a descubrir sumas cuantiosas destinadas a Par\u00eds e intervenidas por los Gobiernos de M\u00e9jico y Cuba.<\/p>\n<p>La Proclamaci\u00f3n de Alfonso XII en Sagunto, en 1875, esclareci\u00f3 de nuevo el cielo de la pol\u00edtica espa\u00f1ola y la cuesti\u00f3n latente de la corneta volvi\u00f3 a aparecer. Para entonces hab\u00edan perdido su m\u00e1s ardiente adalid, con la muerte del P. Etienne en 1874. El P. Sanz hab\u00eda fallecido poco antes, y el Sr. Maller andaba en comisi\u00f3n de Visitador extraordinario fuera de Espa\u00f1a. Ahora eran las Hermanas francesas las que defend\u00edan su existencia en nuestra Patria, atacando a las espa\u00f1olas, seg\u00fan leemos en unas notas enviadas por aquellas a Roma en enero de 1876. \u00abMientras las Hermanas de Espa\u00f1a, dec\u00edan, reconocer en el Superior General el derecho de nombrar a la Visitadora y al Director de la Provincia, pretenden que deber\u00edan ser siempre espa\u00f1olas de nacimiento, educadas y formadas en Espa\u00f1a, sin haber nunca formado parte de otra Provincia, pudiendo recurrir a la Santa Sede, en caso de que temiera un cambio de los mismos&#8230; Y \u00e9sta es precisamente la conducta que la actual Visitadora est\u00e1 siguiendo. El Superior General no podr\u00e1 permitir a las Hermanas pasar a otra Provincia sin el consentimiento de la Visitadora, lo cual equivale a pedir la abolici\u00f3n de la Provincia francesa en Espa\u00f1a o anexionarla a la espa\u00f1ola o retirar del pa\u00eds a sus Hermanas.<\/p>\n<p>&#8230; El Superior General de la Congregaci\u00f3n con el acuerdo un\u00e1nime de sus Asistentes y del Consejo de las Hijas de la Caridad, est\u00e1 dispuesto a declarar libres de todo compromiso para con \u00e9l, a las Hermanas espa\u00f1olas, de modo que podr\u00e1n formar una comunidad nueva e independiente, antes que suscribir las susodichas exigencias\u00bb.<\/p>\n<p>La susodicha representaci\u00f3n del Sr. Cardenal de Santiago qued\u00f3 en Roma pendiente de los sucesos aflictivos de la pol\u00edtica por los que atravesaba nuestra Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde 1866 reg\u00eda la Provincia de las Hermanas espa\u00f1olas Sor Juliana Mestre, Asistenta del Consejo anterior, y como Asistenta Sor Carmen Moreno, Superiora del Hospital Central de Sevilla y con ellas Sor Benita B\u00e1rcena, Superiora del Hospicio de Granada, y Sor Martina P\u00e9rez, Superiora del Hospicio de la Coru\u00f1a. En ellas hab\u00eda puesto el Visitador P. Sanz, sus esperanzas para conseguir el tan por \u00e9l ansiado cambio de tocas.<\/p>\n<p>Respir\u00e1ndose ya en Espa\u00f1a un poco de paz pol\u00edtica, en 1871, el nuevo Visitador de las Hermanas, P. Masnou, de acuerdo con el Superior General trat\u00f3 de mudar la Visitadora y su Consejo, lo que si en tiempos normales nada habr\u00eda significado, entonces vieron ellas claramente, era con el fin de poner otras que se plegaran a la imposici\u00f3n del Cornette. Ante este peligro inminente Sor Carmen Moreno dirigi\u00f3 al Pro-Nuncio de Espa\u00f1a el siguiente oficio:<\/p>\n<p>\u00abMuy Se\u00f1or m\u00edo y de mi mayor respeto:<\/p>\n<p>En cumplimiento de lo acordado ayer, paso a indicarle algunas de las razones, por las que no nos conviene mudar en la actualidad de Consejo Directivo de las Hijas de la Caridad de esta Provincia.<\/p>\n<p>No ignora Vuestra Se\u00f1or\u00eda, el empe\u00f1o que el Superior General ha tenido y tiene de que nos uniformemos en el H\u00e1bito con las Hermanas Francesas y nuestra oposici\u00f3n y la de todos los Prelados espa\u00f1oles a esta uniformidad, tras de la cual vendr\u00eda, como en M\u00e9jico y en la Habana, al poco tiempo que se le obligaron a vestir, el imponernos por Superioras Hermanas francesas, lo que acarrear\u00eda muchos males a esta floreciente Provincia y a los Establecimientos que le est\u00e1n confiados.<\/p>\n<p>\u00abEstos y otros males, que sin remedio se seguir\u00e1n, fueron expuestos a Su Santidad, y en vista de esto orden\u00f3 al Muy Rvdo., Superior General que no nos inquietase en este asunto. Mas ya que no pod\u00edan mandarlo, no han dejado de tantear el conseguirlo por otros medios. Tratan de persuadirnos a que lo pidamos nosotras y para ello nos lo pintan como cargo de conciencia. Pero, como nosotras, estamos bien convencidas de que no faltamos en no pedirlo, antes estamos persuadidas de que faltar\u00edamos a nuestra conciencia, si lo procur\u00e1semos, por cooperar a los males que de esta medida se hab\u00edan de seguir a toda la Provincia, quiere sin duda elegir otro Consejo de Hermanas, que se muestren d\u00f3ciles instrumentos de su voluntad.<\/p>\n<p>\u00bfY le parece a V.S. que es dif\u00edcil de hablarlas, atendida la flaqueza de nuestro sexo y de la constante insinuaci\u00f3n de los Superiores y m\u00e1s haci\u00e9ndolo a cargo de conciencia?. Ser\u00eda, a mi juicio, posible y lo llevar\u00edan a cabo sin contemplaciones, aunque contra la voluntad de la mayor\u00eda, con ruina de nuestras vocaciones.<\/p>\n<p>Por otra parte no hay raz\u00f3n de mudarle, y en especial a la Visitadora, que de seguro no se hallar\u00e1 otra ni de m\u00e1s talento, actividad y celo por la observancia. El mismo Director General lo conoce y s\u00f3lo le disgusta porque no conviene con \u00e9l, en el fin indicado. Supuesto que en el sentir de Su Santidad no se nos debe inquietar por esto, que no afecta a lo sustancial de la observancia, antes esto mismo nos preserva de la relajaci\u00f3n como por la gracia de Dios nos hab\u00eda preservado hasta ahora, no hay raz\u00f3n para que se mude el Consejo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si siempre se resiente una Corporaci\u00f3n numerosa de la mudanza de los que han de gobernar, porque para esto se requiere tener conocimiento de las personas&#8230; \u00bfser\u00e1 prudente poner en \u00e9ste siempre dif\u00edcil cargo, personas inexpertas, repudiando a las que actualmente dirigen con acierto a la Compa\u00f1\u00eda con detrimento de la misma, por s\u00f3lo no querer consentir en lo que su conciencia no les permite?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abFinalmente concluye diciendo que el Gobierno, por un Decreto del 18 de octubre de 1868, niega al Director el que intervenga en nuestro Gobierno y en el mismo, que dependamos se superiores extranjeros, y aunque estas disposiciones no nos obligan en conciencia y nosotras hemos estado y queremos estar sujetas a nuestros leg\u00edtimos Superiores,\u00a0 pero se expone a que el Gobierno sepa, como lo sabr\u00e1 sin duda, que se ha hecho la mudanza del Cuerpo Directivo de la Provincia y puede ocasionarnos choque y disgustos con el Gobierno, tanto m\u00e1s, que \u00e9ste y los Diputados se han entendido con la Visitadora desde la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abPor estas y otras razones, que no se ocultan a V.S. y que sabr\u00e1 exponer mejor que nosotras a Su Santidad, le suplicamos atienda&#8230; etc.\u201d.<\/p>\n<p>El Pro-Nuncio, Mons. El\u00edas Blanchi, en vista de la anterior exposici\u00f3n consult\u00f3 con la Visitadora, Sor Juliana Mestre, quien le contest\u00f3 del tenor siguiente:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; Para contestar con acierto a las preguntas que me hace V.S. he procurado informarme de mi Hermana Asistenta, acerca de lo que hab\u00eda expuesto a S.S. pues como le dije lo ignoraba&#8230;<\/p>\n<p>Que el motivo del cambio del Consejo no es otro que el de haber hallado en el actual, quien secundar\u00e1n el plan del Director General en orden al cambio de H\u00e1bito, porque no hace mucho tiempo que se quej\u00f3 en mi presencia de que no le ayud\u00e1bamos en ello; que se hallaba s\u00f3lo y que tampoco pod\u00eda contar con ning\u00fan Padre de la Misi\u00f3n de esta Provincia.<\/p>\n<p>A lo primero le contest\u00e9 que no lo har\u00eda, como otras veces se lo hab\u00eda dicho, porque mi conciencia no me lo permit\u00eda. Es una lucha, Se\u00f1or, constante y penosa la que estamos sufriendo en Espa\u00f1a desde que el M.H., Superior General ha manifestado de diversos modos el decidido empe\u00f1o de hacer de la Provincia de Espa\u00f1a una de tantas Provincias francesas, bajo el pretexto de uniformidad. Y con esto va la vida o la muerte de la Provincia, con grav\u00edsimo da\u00f1o de los Establecimientos. Los Rvdos. Prelados se han interesado siempre en nuestro favor y, a fin de que Su Santidad pusiese t\u00e9rmino a este malestar, se les dio a leer a algunos, cuando fueron al Concilio los siguientes avisos, que me tomo la licencia de acompa\u00f1ar a estas respuestas.<\/p>\n<p>En cuanto a las Constituciones de nuestro Instituto, nunca las Hemos conocido en Espa\u00f1a, y a mi ver habr\u00e1 sido la causa, el deseo que siempre ha tendi\u00f3 el M.H. Superior General en concentrarlo todo en Par\u00eds, causando no poco da\u00f1o esta centralizaci\u00f3n a las Provincias.<\/p>\n<p>Empero, que las Constituciones no prescriben el tiempo que ha de durar en el Consejo se colige de que he visto Visitadoras, que han desempe\u00f1ado este destino muchos a\u00f1os, hasta que su ancianidad y achaques las ha imposibilitado. Y lo mismo s\u00e9 que se practica en otras Provincias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que el Sr. Nuncio me ha dicho m\u00e1s de una vez que no permitiese ninguna clase de mudanzas en el Consejo sin darle al conocimiento. Lo que hab\u00eda omitido por delicadeza por una parte y por echar de mi una carga tan pesada como es el destino que hoy ocupo.,<\/p>\n<p>Me parece haber satisfecho a las preguntas que me hace V.S. Ahora s\u00f3lo me resta, como hija de obediencia, acatar lo que S.S. disponga y entre tanto se encomienda a sus oraciones, su afect\u00edsima, segura servidora&#8230;<\/p>\n<p>Sor Juliana Meste\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con fecha 22 de septiembre escribe Sor Carmen al Sr. Arzobispo de Valencia diciendo:<\/p>\n<p>\u00abMadrid 22 de septiembre de 1871.<\/p>\n<p>Excmo. Sr., D. Mariano Barrio.<\/p>\n<p>Mi Respetado Sr. Arzobispo:<\/p>\n<p>Como s\u00e9 el inter\u00e9s que siempre ha tenido V.E. por las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, voy a molestarle suplic\u00e1ndole tenga la bondad de tomar parte en un asunto que les interesa a todas.<\/p>\n<p>Ha llegado el caso en que nuestro Director, el Sr. Maller, trata de mudar el Consejo de Hermanas, que compone el Gobierno de esta Congregaci\u00f3n por no poder conseguir de las que ahora le componemos, que secundemos su ideas respecto al cambio de traje y en lo dem\u00e1s que de esto se sigue.<\/p>\n<p>Como el Sr. Nuncio de S.S. antes de salir de Espa\u00f1a me encarg\u00f3 que no consentir\u00eda en la mudanza de Visitadora, sin ponerlo en su conocimiento y previniendo los grandes da\u00f1os que causar\u00eda a la Congregaci\u00f3n semejante mudanza, me determin\u00e9 a pasar a casa de D. El\u00edas Bianchi, como V.E., me aconsejo la \u00faltima vez que en Valencia hablamos del asunto, para ver si se podr\u00eda impedir. Este Se\u00f1or, tomando un gran inter\u00e9s en el negocio, me dijo lo pusiera por escrito cuanto hab\u00edamos hablado para enviarlo a Roma y le mand\u00e9 una carta dirigida al dicho Se\u00f1or, D. El\u00edas, se recibi\u00f3 en Roma y contestaron era necesario que la Visitadora acreditase que la Hija de la Caridad que hab\u00eda escrito la citada carta, dec\u00eda verdad y otras muchas preguntas, a las que la Visitadora contesta como ver\u00e1 V.E., en el segundo borrador que he llevado hoy al Sr. D. El\u00edas, para que cuanto antes lo remita. Este Se\u00f1or nos dice ser\u00eda muy del caso que alguno o algunos Prelados recomendasen el asunto para su pronto y feliz \u00e9xito al Sr. Marini, por ver a quien compete el asunto. Y creemos que V.E. es uno de los que m\u00e1s nos aprecian, le suplico a V.E., tambi\u00e9n en nombre de la Visitadora tanga la bondad de escribirle cuanto antes al referido Se\u00f1or, pues no se puede perder tiempo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n que por indicaci\u00f3n del Pro-Nuncio, envi\u00f3 el Consejo y Directoras del Noviciado a Su Santidad en octubre del a\u00f1o 1871, era del tenor siguiente:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre:<\/p>\n<p>Las que suscriben, Visitadora y Of\u00edcialas del Consejo Directivo de las Hijas de la Caridad de la Provincia de Espa\u00f1a, y de las Directoras del Seminario de la misma, en cumplimiento de un deber de amor y de gratitud hacia dicha Provincia y haci\u00e9ndonos fieles int\u00e9rpretes\u00a0 de todas las Hermanas, a Vuestra Santidad humildemente expone:<\/p>\n<p>Que, deseando vivamente la paz y tranquilidad de sus esp\u00edritus tan necesarios para labrar\u00a0 su propia santificaci\u00f3n y siendo la causa perenne de sus perturbaciones las continuas y diversas tentativas del M.H. Superior General y de nuestro actual Director para que dejemos el H\u00e1bito, que vestimos las espa\u00f1olas y tomemos el de las Hermanas Francesas, H\u00e1bito aquel, bajo del cual, como de una salvaguardia, se han conservado la disciplina y antiguas costumbres del Instituto; H\u00e1bito grave y honesto y m\u00e1s conforme con nuestras costumbres patrias que el de las francesas, por lo cual siempre ha repugnado, as\u00ed a nosotras como y muy particularmente a los Se\u00f1ores Obispos; H\u00e1bito, finalmente, que se asemeja m\u00e1s al que visti\u00f3 nuestra Venerable Madre Luisa de Marillac, y por consiguiente, las primeras Hijas de san Vicente, como se colige de la simple vista de los genuinos retratos que tienen el gusto de acompa\u00f1ar; por estas razones y otras indicadas en la representaci\u00f3n hecha, el 22 de setiembre del presente a\u00f1o por la Asistenta de este Consejo al Pro-Nuncio de Vuestra Santidad, en esta corte. Mons. Bianchi, y en la carta respuesta de la Visitadora a las preguntas del mismo, en vista de las cuales, Vuestra Santidad tuvo la bondad de mandar al M.H. Superior General\u00a0 suspendiese por ahora las mudanzas del Consejo, gracia por la que le est\u00e1n muy reconocidos, a los pies de V. Santidad postradas humildes y respetuosamente,<\/p>\n<p>Suplican se digne poner t\u00e9rmino a sus zozobras y temores sancionando con su Autoridad Suprema los adjuntos art\u00edculos&#8230;.. o del modo, que Vuestra Santidad en su alta sabidur\u00eda lo juzgue conveniente.<\/p>\n<p>Este nuevo favor esperan conseguir del piadoso coraz\u00f3n de V. Santidad..sus hijas que no cesar\u00e1n de pedir al Dios de las Misericordias le consuele en sus aflicciones, libre de su enemigos, conceda la paz de la Iglesia y despu\u00e9s le de la gloria.<\/p>\n<p>Art.1\u00ba No se obligar\u00e1 en lo sucesivo ni directa ni indirectamente a las Hijas de la Caridad mudar de traje ni de recibir entre ellas a otras que no vistan el mismo.<\/p>\n<p>Art.2\u00ba As\u00ed el Director General como los Subdirectores de las Hijas de la Caridad, de la provincia de Espa\u00f1a habr\u00e1n de ser espa\u00f1oles, haber ingresado en el noviciado de la misma Provincia de Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal y haber permanecido constantemente en algunas de sus casas, sin haberse incorporado a otra Provincia, a no haberse suprimido la suya, sin incorporarse a otra, fuera de los casos indicados en el Art\u00edculo anterior y por las mismas causas y tiempo.<\/p>\n<p>Art. 3\u00ba As\u00ed mismo la Visitadora y of\u00edcialas del Consejo, Directoras del Seminario y Hermanas Sirvientes ser\u00e1n naturales de Espa\u00f1a, deber\u00e1n haber hecho el Noviciado en la Provincia y haber permanecido constantemente en ella, sin incorporarse a otra, fuera de los casos indicados en el art\u00edculo anterior y por las mismas causas y tiempo.<\/p>\n<p>Art.4\u00ba Todas las casas de las Hijas de la Caridad, que al presente existen en la Pen\u00ednsula y en Ultramar y otros dominios del Reino o que, en lo sucesivo se fundases, formar\u00e1n una sola Provincia, gobernada por un Director, que no podr\u00e1 tener otra a su cargo y no se podr\u00e1 desmembrar dicha Provincia o formarse otra sino a petici\u00f3n del Consejo.<\/p>\n<p>Art.5\u00ba Ninguna Hija de la Caridad de la Provincia de Espa\u00f1a podr\u00e1 ser obligada a salir de su Provincia para incorporarse a otra, ni ella hacerlo despu\u00e9s de un a\u00f1o de Noviciado, sin licencia de la Visitadora y su Consejo. Mas la que antes del a\u00f1o, quisiera pasar a otra Provincia de su Instituto no tiene derecho a ser de nuevo admitida en aquella de que parti\u00f3. De esta suerte se cierra la puerta a la relajaci\u00f3n, que de lo contrario se introducir\u00eda en la Provincia.<\/p>\n<p>Art.6\u00ba Las Hermanas Sirvientes y las particulares se dirigir\u00e1n para pedir los Votos o su dispensa u otra licencia a la Visitadora General, como hasta hace poco se ha practicado en Espa\u00f1a con buenos resultados.<\/p>\n<p>Art.7\u00ba Dichas Hermanas Sirvientes dar\u00e1n cada a\u00f1o cuenta de los ingresos y gastos habidos en su Comunidad a sola la Visitadora o a quien \u00e9sta deputase. Lo propio har\u00e1 la Ec\u00f3noma de la Casa Central de la Provincia, pero la Visitadora las presentar\u00e1 al Consejo presidido por el Director para que las examine y apruebe.<\/p>\n<p>Art.8\u00ba No podr\u00e1n los Superiores y Superioras Generales exigir de la Provincia de Espa\u00f1a subvenci\u00f3n alguna; mas si alguna Provincia por acontecimientos extraordinarios se hallase en necesidad, una insinuaci\u00f3n bastar\u00e1 para que acudamos en su socorro, y a\u00fan sin esto, s\u00f3lo la noticia como lo hemos practicado recientemente con la Casa de Par\u00eds.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo tampoco nos obligar\u00e1n ni a hacer impresiones de los libros de nuestro uso fuera de Espa\u00f1a, ni tomar los impresos en la Pen\u00ednsula por otros ejemplares posteriores a 1860, para evitar de esta suerte que se introduzcan innovaciones.<\/p>\n<p>Art.9\u00ba El M.H. Superior General entregar\u00e1 un ejemplar de las Constituciones de las Hijas de la Caridad a la Provincia de Espa\u00f1a, la cual se guardar\u00e1 en el Archivo de la Casa Central.<\/p>\n<p>Art.10\u00ba En todo lo dem\u00e1s, que no se expresa en los art\u00edculos antecedentes, las Hijas de la Caridad de la Provincia de Espa\u00f1a, se gobernar\u00e1n seg\u00fan las Reglas de su Instituto y costumbre leg\u00edtimas observadas hasta aqu\u00ed en su Casa Central de la misma\u00bb.<\/p>\n<p>Siguiendo las indicaciones del Pro-Nuncio de Su Santidad, escribi\u00f3 tambi\u00e9n Sor Carmen Moreno al Excmo. Sr. Alameda, Arzobispo de Toledo: \u00abYa sabe V. Eminencia, el empe\u00f1o que el Superior General tiene en mudarnos de traje&#8230; Con este empe\u00f1o ha venido nuestro Director de Espa\u00f1a, el Sr Maller, y viendo que con las Hermanas que tiene ahora en el Consejo no puede conseguirlo trata de mudarlo poniendo otras que le ayudasen a ese fin de acuerdo con el Superior General[iv].<\/p>\n<p>Para evitar un mal de tanta consideraci\u00f3n y para obedecer al Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad, que nos hab\u00eda encargado en nombre del Santo Padre, que no admiti\u00e9semos ning\u00fan g\u00e9nero de mudanzas, su servidora como Asistenta de la Visitadora, acud\u00ed a su representante el Sr. D. El\u00edas Bianchi, el cual escribi\u00f3 a Roma incluyendo la misma que le hab\u00eda dirigido, expres\u00e1ndole los motivos por los cuales no era conveniente\u00a0 que hicieran la pretendida mudanza de Visitadora. esto fue atendido&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n han pretendido escribir a Mons. Marini dos de los Prelados, que con otros muchos de hab\u00edan interesado anteriormente por el principal negocio de que ya V. Eminencia tuvo conocimiento, pero que por las circunstancias del Gobierno se qued\u00f3 aplazado para mejor \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero como el principal a que debemos dirigirnos es a V. Eminencia, lo hacemos, esperando su protecci\u00f3n, como varias veces la hemos experimentado\u00bb.<\/p>\n<p>Con fecha 28 de noviembre, contesta el Secretario del Cardenal: \u00abMe encarga Su Se\u00f1or\u00eda diga a V. Reverencia que, cuando quiera, puede remitir a dicho Excmo. Se\u00f1or la exposici\u00f3n original para el Santo Padre, y a continuaci\u00f3n pondr\u00e1 el Prelado su informe favorable, seg\u00fan es costumbre hacer en esta clase de recomendaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo contesta el Eminent\u00edsimo Sr. Moreno, Cardenal de Sevilla por su Secretario\u00a0 D. Victorino Guisasola, a\u00f1adiendo: \u00abLa ocasi\u00f3n para gestionar con buen \u00e9xito me parece propicia, porque si antes, hall\u00e1ndose aquella Ciudad de Roma y Estado Pontificios bajo la tutela de Francia, nada se atrev\u00edan a hacer all\u00ed que pudiese disgustar al Gobierno Franc\u00e9s, hoy estamos en otro caso. Mons. Franchi, puede hacer mucho y para este Se\u00f1or es recomendaci\u00f3n poderos\u00edsima la del Cardenal Moreno\u00bb.<\/p>\n<p>Con tales recomendaciones el asunto se trataba en Roma, pero con esa lentitud con que suelen caminar los asuntos internacionales. Entre tanto la muerte del Padre General, Sr. Etienne, iba a cambiar el signo de los negocios de nuestra Congregaci\u00f3n y la cuesti\u00f3n de cornette, perd\u00eda con \u00e9l su principal apoyo pol\u00edtico y su m\u00e1s empe\u00f1ado campe\u00f3n.<\/p>\n<p>Con fecha 26 de Diciembre de 1874, El Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, en carta aut\u00f3grafa a la Visitadora dec\u00eda lo siguiente: \u00abtengo el gusto de decirla que hoy mismo he recibido una carta atrasada de Roma, en la que el elevado Prelado que escribe, me manifiesta lo siguiente: \u00abHe hecho presente a Su Santidad el cometido de la comunicaci\u00f3n acerca del lamentable dualismo que se ha introducido en la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de la Caridad en Espa\u00f1a, y el Santo Padre, apreciando ser justas las consideraciones de V. Eminencia, ha tenido la bondad de referirme que, sobre este asunto hab\u00eda instruido a los Vocales, que de aqu\u00ed fueron a Par\u00eds, para la elecci\u00f3n del nuevo General, y ha agregado que con la ocasi\u00f3n de la venida de \u00e9ste a Roma no dejar\u00e1 de manifestarle su voluntad de hacer cesar ese funesto dualismo y que las Hermanas de Espa\u00f1a, sigan con sus costumbres y tradiciones o con sus costumbres tradicionales. Y como esto es lo que la Congregaci\u00f3n deseaba tiene sumo placer en comunic\u00e1rselo su Afmo., etc&#8230;\u201d<\/p>\n<p>En Febrero de 1876 La Sagrada Congregaci\u00f3n de Asuntos Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios, ped\u00eda informes sobre los oficios de las Hermanas del Consejo y sobre las Comunidades m\u00e1s importantes de Espa\u00f1a y el n\u00famero de Hermanas en casa una de ellas. En Diciembre Luis Palloti vuelve a pedir otros informes sobre la elecci\u00f3n de las antiguas Visitadoras Sor Manuela Lecina, Sor Luc\u00eda Revent\u00f3s, Sor Grau, etc&#8230; y terminaba diciendo: \u00abEl trabajo m\u00edo est\u00e1 casi acabado. Espero que todo saldr\u00e1 pronto y bien. Est\u00e9n Vds. muy tranquilas que aqu\u00ed se les aprecia a Vds. y conforme merecen; y no las quieren menos cincuenta de sus buenos Obispos\u00bb.<\/p>\n<p>Las quejas de la parte francesa llegaron tambi\u00e9n a Roma, al Sr. Nuncio, quien consult\u00f3 sobre ello a varios Prelados de Espa\u00f1a, quienes un\u00e1nimemente contestaron a favor de la causa espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Un oficio de la Nunciatura dec\u00eda con fecha 15 de Mayo de 1876, al Sr. Arzobispo de Valladolid: \u00abEl Superior General de los Padres Pa\u00fales, residente en Par\u00eds, dirigi\u00f3 hace unos meses a la Sagrada Congregaci\u00f3n de Obispos Regulares una carta, en la que expone que entre las Hermanas espa\u00f1olas de la Caridad se trata de introducir en los deberes y en los m\u00e9todos del Instituto alguna variaci\u00f3n, particularmente sobre la movilidad de los oficios, y en especial de la Visitadora, que quisiera se cambiase.<\/p>\n<p>Esta variaci\u00f3n, seg\u00fan dicho Superior General, ser\u00eda perjudicial al mismo Instituto, si se tiene en cuenta el sistema general observado en las diversas regiones a\u00fan muy lejanas, en las que se halla difundido aquel Instituto, prosperando felizmente por la unidad de Gobierno.<\/p>\n<p>El mismo Superior General se queja, en la mencionada carta de que las Hermanas de la Caridad Francesas venidas a Espa\u00f1a, se las ponga trabas para establecer un Noviciado, y queriendo a su juicio, de esta manera introducir una separaci\u00f3n entre las religiosas de las dos naciones, lo cual dice, no ser\u00eda ni regular ni conforme a la Caridad.<\/p>\n<p>En vista de todo esto y para cumplir con los deseos de la Sagrada Congregaci\u00f3n arriba mencionada, he de merecer de la bondad de V. se sirva proporcionarme sobre lo expuesto\u00a0 exactos informes, en orden a las casas de Hermanas que se hallan en su Di\u00f3cesis, manifest\u00e1ndome as\u00ed mismo, con su respetable parecer, todo lo que crea pertinente al asunto de que se trata y, en particular si cree llegado el momento oportuno para hacerse cambio de oficios&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abJuan Cardenal Simeoni, Nuncio Apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por algunas de las contestaciones de los Prelados sabemos cual era el modo de sentir. El Obispo de C\u00e1diz, en 17 de mayo de 1876, dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abAmada Sor Carmen:<\/p>\n<p>Por no perder tiempo en contestar al Sr. Nuncio encargu\u00e9 a D. Federico La Pedrosa que escribiera a V. pidi\u00e9ndole antecedentes sobre los puntos de la cuesti\u00f3n francesa. Tengo algunos apuntes de memoria y algunos escritos, que V. me mand\u00f3. Pienso hablar en mi tono clarito, clarito, para que terminen las exigencias de Francia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, mientras yo sea Obispo, har\u00e9 hincapi\u00e9 y en punto a corneta y otras cosas no cedo un dedo de terreno. Ya lo sabe la Congregaci\u00f3n. Las francesas quieren hacer francesas a las espa\u00f1olas y \u00e9stas ni lo ser\u00e1n, ni lo pueden ser porque al ser eso se acaba la Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a, como se acab\u00f3 en M\u00e9jico. Con que s\u00f3lo entendiese el Gobierno que la administraci\u00f3n de temporalidad radicaba en Francia, iban Vds. todas a Francia o sus casas. Las Hijas de la Caridad no pueden subsistir en Espa\u00f1a, sino como est\u00e1n, fuera de algunas intervenciones que de aqu\u00ed tienen y han tenido los Superiores franceses por medio de su Visitador espa\u00f1ol\u00bb. \u00abEl Obispo de C\u00e1diz\u00bb.<\/p>\n<p>En 19 de mayo escribe el Obispo de Zamora: \u00abSi todas las quejas del Superior General se reducen a las de la Carta al Sr. Nuncio, de que es la adjunta copia, f\u00e1cil es la contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Respecto de lo primero, no tengo noticias de que haya inconveniente en que se muden los oficios de los tiempos marcados por las Constituciones de la Congregaci\u00f3n, sobre todo si tienen la aprobaci\u00f3n apost\u00f3lica especial, toda vez que en ellas se atender\u00e1 a las circunstancias del tiempo, del lugar, lenguas, costumbres\u00a0 etc&#8230; y que por lo tanto no se obligar\u00e1 a las espa\u00f1olas a recibir una Visitadora, que no sea espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En cuanto al Noviciado franc\u00e9s, creo que hay en realidad inconocimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de referir la diferencia de caracteres, entre ambas naciones y de poner el caso de 1qe \u00ablos Premostratenses de Espa\u00f1a nos separamos del General de la Orden, que siempre era franc\u00e9s e insufrible a la paciencia espa\u00f1ola\u00bb, a\u00f1ade: \u00abhe aqu\u00ed la necesidad de estorbar el noviciado franc\u00e9s. Si el General franc\u00e9s quiere cornetas espa\u00f1olas, ll\u00e9vese las que pueda\u00a0 a a Francia, pero no pretenda introducir en Espa\u00f1a la confusi\u00f3n entre las Hermanas de la Caridad espa\u00f1olas, para concluir con el Instituto en Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Los franceses confiesan que los mejores hijos e hijas de San Vicente de Pa\u00fal est\u00e1n en Espa\u00f1a. \u00bfA qu\u00e9, pues, el empe\u00f1o d afrancesarlos?. Todo esto viene de la man\u00eda de la Corneta. El traje de Legras y de sus asociadas no fue ese adorno rid\u00edculo.<\/p>\n<p>&#8230; Las pocas francesas que se han visto en Zamora, ha sido objeto de la curiosidad y de la risa de los chicos, mientras que a las nuestras todo el mundo les respeta. Por eso tengo yo dispuesto si llega alguna francesa, ni me ande fuera de casa con cornete ni se acerque a comulgar sino con la cota y velo de las espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Y creo ser de necesidad sostener con energ\u00eda estos dos puntos y que ellos basten para impedir el noviciado franc\u00e9s en Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>En 24 de Mayo, el Sr. Obispo de Lugo respond\u00eda as\u00ed: \u00abNo me han pedido el informe, a que se refiere el contenido de su carta y puede V. estar seguro de que si viene, -lo que tal vez no suceda, pues aqu\u00ed no hay Hermanas de la Caridad- se evacuar\u00e1 satisfactoriamente en favor de las nuestras. Mi primer Prelado dec\u00eda de la Francia que deb\u00eda estar separada de Espa\u00f1a por la distancia y la gran muralla de la Tartaria.<\/p>\n<p>En el Centenar de San Pedro de 1867, ya por parte del General Franc\u00e9s, con motivo de las que hab\u00eda asistido a Santiago de Cuba, de donde se propon\u00eda sacar cuantiosas sumas, gestion\u00f3 de Su Santidad para hacerse aut\u00f3crata de todas y como si dij\u00e9ramos se\u00f1or de horca y cuchillo, pero se estrellaron con sus exigencias en el Sr. Fleiz y Solans, Arzobispo de Tarragona, y antes Obispo de La Habana, que puso las cosas en su lugar defendiendo a las Hermanas. Le apoyaron todos dem\u00e1s Prelados Espa\u00f1oles y el Padre Santo determin\u00f3 suspensiones, quedando entonces resuelto el asunto que era el objetivo de ellas.<\/p>\n<p>En el proselitismo franc\u00e9s cualquier cosa se puede esperar o temer de ellos. Si los espa\u00f1oles les imit\u00e1semos en su amor patrio, se apagar\u00eda mucho el fuego de la ambici\u00f3n universal&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Tenemos la contestaci\u00f3n directa del Sr. Arzobispo de Granada al Nuncio de Su Santidad, que fue del tenor siguiente:<\/p>\n<p>\u00abGranada 24 de mayo de 1876.<\/p>\n<p>Muy Se\u00f1or m\u00edo y Venerable Hermano:<\/p>\n<p>He recibido su atenta carta del 19 del actual, en la que me pide informe y parecer sobre la carta consulta elevada\u00a0 hace algunos meses por el Superior General de los Padres\u00a0 Pa\u00fales a la Sagrada Congregaci\u00f3n\u00a0 de Obispos y Regulares, relativa a las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, y accediendo gustosos a sus justos deseos, voy a decir a Vd.\u00a0 con toda franqueza y lealtad, propia de mi car\u00e1cter y mi dignidad, lo que se y lo que siento sobre la referida consulta de dicho Superior General.<\/p>\n<p>Esta abraza dos partes seg\u00fan se desprende de la carta de V.: una sobre la inmovilidad de ciertos oficios y en especial de la Visitadora y otro sobre ciertas trabas e impedimentos que se ponen a las Hermanas Francesas\u00a0 para establecer su noviciado en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sobre la primera parte expone el Superior General a la Sagrada Congregaci\u00f3n, que entre las Hermanas de la Caridad Espa\u00f1olas,\u00a0 se trata de introducir en los deberes y m\u00e9todos propios de su Instituto alguna variaci\u00f3n, particularmente sobre la movilidad de los oficios y en especial de la Visitadora, que quieran que no cambiase. esto dicho as\u00ed\u00a0 parece capcioso y no muy exacto. Creo que el Superior General debiera haber sido m\u00e1s explicito y decir todo lo que sabe y todo cuanto hay sobre el particular de que se trata. manifestando la verdad entera a la S. Congregaci\u00f3n\u00a0 para fallar con pleno conocimiento de causa.<\/p>\n<p>El P. Superior General debe saber mejor que yo, que la inmovilidad de la actual Visitadora y del Consejo directivo de las Hijas d la caridad espa\u00f1olas no proviene de las exigencias y propia voluntad de \u00e9sas como, al parecer se indica, sino que proviene de la voluntad suprema\u00a0 del mismo santo Padre, el cual en vista a lo expuesto por la Visitadora y el Asistente\u00a0 de las Hijas de la Caridad\u00a0 a su Pro-Nuncio en esta corte, en 22 de septiembre de 1871, y en vista de otra exposici\u00f3n elevada\u00a0 directamente\u00a0 en 20 de noviembre de dicho a\u00f1o, al mismo Santo Padre, \u00e9ste se dign\u00f3 prevenir y mandar al P. Superior General suspendiese por ahora la mudanza del Consejo actual de las Hijas de la Caridad, hasta que \u00e9l resolviese lo que tuviese a bien sobre la mencionada exposici\u00f3n\u00a0 y sobre ciertos art\u00edculos que la acompa\u00f1an. De todo lo cual conservo copia , que remito adjunta para mayor ilustraci\u00f3n del asunto y de Vd., a\u00f1adi\u00e9ndole que, por aquel mismo tiempo, el entonces nuncio Apost\u00f3lico de Espa\u00f1a, hoy Emmo. Cardenal Franchi, a fines de enero de 1872, me escrib\u00eda desde Roma estas palabras que afirmaban m\u00e1s y mas lk qu dejo indicado: \u00abSobre el negocio de las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas puedo asegurar a Vd. que el santo padre ha mandado prevenir al P. Superior General\u00a0 de los Pa\u00fales\u00a0 que se obtenga de toda innovaci\u00f3n en la direcci\u00f3n de dichas Hermanas, mientras que el asunto y el proyecto de acuerdo se est\u00e1 examinando,\u00a0 en la Congregaci\u00f3n de Asuntos Eclesi\u00e1sticos\u00bb.<\/p>\n<p>Vengamos ya a la segunda y oigamos primero al referido Padre General el cual dice en son de queja: \u00abque a las Hermanas de la Caridad Francesas venidas a Espa\u00f1a se les ponen trabas para establecer un Noviciado, queriendo, a su juicio, de esta manera introducir una separaci\u00f3n entre las Hermanas de las dos naciones lo cual dice, no ser\u00eda regular ni conforme a la caridad.<\/p>\n<p>De esto no tienen culpa algunas las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, las cuales, como V. puede\u00a0 conocer muy bien, no tienen facultad ni medios para quitar ni poner noviciados contra la voluntad\u00a0 de su Superiores ni s\u00e9 que esto lo hayan intentado jam\u00e1s. Lo que sobre este particular ha llegado a mi noticia no s\u00e9 si con plena exactitud, es que las Hermanas francesas, adem\u00e1s de las postulantes y novicias que admiten, y admiten furtivamente en su casa de Santa Isabel y en alguna otra casa de Madrid, habiendo llegado a plantear un noviciado formal en el pueblo de Canillas, cerca de Madrid, y \u00faltimamente se ha dicho que ha\u00a0 tenido que levantar dicho noviciado pro orden del Emmo. y Rdmo Dr. Cardenal, Arzobispo de Toledo, el cual, si es cierto que as\u00ed lo ha mandado ejecutar, no pudo menos de decir que ha estado en su perfecto derecho. Porque, cuando en tiempo del Rey don Fernando VII, (q,s.g.m) vinieron a Espa\u00f1a por primera vez las Hijas de la Caridad, se estipul\u00f3 y escritur\u00f3, que la casa Madrid y Noviciado y todas las que entonces se establec\u00edan y se estableciesen en adelante en Espa\u00f1a, sin romper en los necesario los v\u00ednculos de la Congregaci\u00f3n General , hab\u00edan de despertar sin embargo, inmediatamente de un Visitador y una Visitadora espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>De lo que se infiere, que en rigor, no solo no debe haber m\u00e1s noviado en Espa\u00f1a que el magnifico que hoy tienen nuestras Hermanas espa\u00f1olas, sino que no debe establecerse ni fundarse casa alguna de Hijas de la Caridad que dependan y est\u00e9n sujetas inmediatamente al Director y Visitadora espa\u00f1oles Y lo contrario es una intrusi\u00f3n y violaci\u00f3n de lo pactado.<\/p>\n<p>Se infiere adem\u00e1s que los que han introducido la divisi\u00f3n el cisma y la inquietud de conciencia entre las Hijas de la Caridad, han sido el \u00faltimo Superior General de los Pa\u00fales y el actual establecimiento furtivamente, en estos \u00faltimos a\u00f1os, casas de Hermanas francesas, con traje franc\u00e9s y sin sujeci\u00f3n ni dependencia alguna del Director y Visitadora espa\u00f1oles, contra lo estipulado y sin intervenci\u00f3n del Arzobispo de Toledo, que debe tenerla en estas Cosas.<\/p>\n<p>Y esto de ver en Espa\u00f1a Hijas de la Caridad con traje distinto de las espa\u00f1olas y que dependen y que no dependan de las Visitadora espa\u00f1ola, lo cual nunca se hab\u00eda visto en Espa\u00f1a hasta ahora,\u00a0 es para muchos cusa de verdadero esc\u00e1ndalo,\u00a0 y fomenta la indisciplina\u00a0 y el desorden entra las mismas Hermanas, pues cuando algunas flacas e imperfectas se consideran demasiado constre\u00f1idas y sujetas por sus superiores, les amenazan como que se pasaran a las francesas, y estas admiten sin gran dificultad\u00a0 a las que as\u00ed lo verifican., por el empe\u00f1o que tienen de poner la corneta a las espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Finalmente me pide Vd. parecer o informe particular sobre si creo llegado el momento oportuno de hacer el cambio de oficio sobre lo cual ya dejo indicad que no hay m\u00e1s oficios que cambiar que la Visitadora y Consejo Directivo de las Hermanas Espa\u00f1olas , porque todos los dem\u00e1s se cambian siempre que lo juzgan conveniente los Supriores.<\/p>\n<p>TY puesto que la Visitadora y el Consejo actual siguen inamovibles, como he dicho, por disposici\u00f3n del Padre Santo, cree que hasta que el resuelva lo que tenga a bien, sobre la mencionada petici\u00f3n y art\u00edculos de las Hermanas, debe continuar del mismo modo y sin hacerse alteraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y a\u00f1ado que si por cualquier incidente fuese preciso varias la Visitadora y el Consejo, esto debe hacerse a mi juicio con la intervenci\u00f3n y designaci\u00f3n del Cardenal Arzobispo de Toledo , oyendo a las Hermanas Espa\u00f1olas, y de ning\u00fan modo por designaci\u00f3n del actual Director Sr. Maller, que es muy afrancesado y tiene tenaz empe\u00f1o en afrancesar a las Hermanas espa\u00f1olas, que por eso lo tienen y conservan aqu\u00ed los franceses. Y menos debe dejarse esta elecci\u00f3n a cargo del P. General de Par\u00eds, el cual lo mismo que su antecesor, desea tener un Consejo de personas afrancesadas, nulas para manejarse a su antojo y quitar el traje que hoy tienen las espa\u00f1olas, y ponerlas la corneta y dominarlas por completo, que es lo que desean los franceses. Y si esto sucediese por desgracia, aseguro a V. en conciencia, que nos disgustar\u00eda a todos lo Obispos, que se perder\u00edan muchas vocaciones y que habr\u00eda que lamentar muchas disensiones, muchas ofensas a Dios y grav\u00edsimos esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>Por todo lo cual concluyo, rogando a V. encarecidamente, que interponga sus buenos oficios y su poderosa influencia, para que los franceses cesen ya de agitar y perturbar los \u00e1nimos y las dejen en paz y con su traje, y con el modo de vida y gobierno que han tenido por muchos a\u00f1os, sin que les hayan inquietado jam\u00e1s los Superiores Generales de Par\u00eds,\u00a0 hasta el pasado y el actual que han concebido el tenaz y fatalismo empe\u00f1o de poner la corneta a las Hermanas espa\u00f1olas y cambiar el modo de r\u00e9gimen y gobierno, que han tenido hasta aqu\u00ed, como si de esto dependiera la salvaci\u00f3n de la Iglesia y del mundo, contrariando el sentimiento del Episcopado espa\u00f1ol, y la voluntad expresa de nuestro Sant\u00edsimo Padre, el cual ha dicho muchas veces y yo mismo comisionado por los Obispos residentes en Roma con el Excmo. Sr. Cardenal Cuesta y Obispo anterior de Barcelona (q.s.g.h) o\u00ed de sus labios estas palabras: \u00abque no inquieten a las Hermanas espa\u00f1olas y las dejen en paz con el traje, y gobierno que tienen, hasta que yo determine sobre esto lo que conviene\u00bb. P. Gran bien har\u00eda Vd. a nuestras Hermanas Espa\u00f1olas si por su mediaci\u00f3n lograse poner t\u00e9rmino a la guerra sorda y latente con que las tienen agitadas y soliviantadas, los franceses de algunos a\u00f1os a esta parte\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Obispo de Astorga, en 29 de Marzo escribe:<\/p>\n<p>\u00abSobre el asunto de las Hermanas de la Caridad, de que Vd. me habla en su anterior, todav\u00eda no me ha dicho nada el Sr. Nuncio y estoy dispuesto, como lo estaba ya, a manifestar que es una impertinencia, que por ning\u00fan motivo razonable se puede excusar, lo que en orden a su traje pretenden los franceses. Esos se\u00f1ores siempre pretenden llevar el pend\u00f3n, lo mismo en lo bueno que en lo malo, y me temo que en este asunto tenga m\u00e1s parte la vanidad, que la caridad, pues para ejercer \u00e9sta nada importa que las Hermanas se cubran la cabeza de una manera o de otra.<\/p>\n<p>En fin yo soy muy espa\u00f1ol y muy apegado a los usos y costumbres espa\u00f1olas, que, en general las tengo por mucho mejores que las francesas, y as\u00ed pierda cuidado, que har\u00e9 todo lo posible, para que no afrancesen ni en lo m\u00e1s m\u00ednimo a nuestras Hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>La contestaci\u00f3n del Sr. Obispo de Oviedo dice al Sr. Nuncio:<\/p>\n<p>\u00abDesea Vuestra Eminencia que le manifieste mi pobre opini\u00f3n en el asunto. Desde luego considero m\u00e1s conforme a derecho y en principio m\u00e1s conveniente la amovilidad de los oficios y cargos del Instituto, especialmente el de la Visitadora. Pero comprendo la utilidad, de que puedan ser reelegidas las que durante el tiempo de su oficio hayan dado pruebas de celo, idoneidad y prudencia con ventajas al Instituto y aunque, en circunstancias anormales, como las que hemos atravesado y por desgracia no han pasado, se suspenda la elecci\u00f3n y contin\u00faen las Superioras al frente de las Casas. La misma Santa Sede ha cre\u00eddo conveniente se hiciera as\u00ed en algunas Ordenes Religiosas en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es indudable que las Hermanas luchan con grandes dificultades, y en \u00e9sta Provincia no les falta que sufrir de parte de Corporaciones y Autoridades Civiles. Se necesita mucho tacto y prudencia en las Hermanas y a\u00fan m\u00e1s en las Superioras, para no verse acaso en la necesidad de abandonarlos, y el conocimiento que s\u00f3lo con el tiempo y la pr\u00e1ctica se adquiere de personas, de costumbres y de esp\u00edritu que domina m\u00e1s o menos en la Administraci\u00f3n Civil, es util\u00edsimo, sino indispensable para saber manejarse, como sucede con la Superiora del Hospicio de esta Ciudad.<\/p>\n<p>Respecto al Noviciado para las Hermanas Francesas temo que sea un medio adoptado para que cesen las Espa\u00f1olas, o para que logre introducir m\u00e1s f\u00e1cilmente la innovaci\u00f3n del traje, cuyo s\u00f3lo anuncio dio lugar, hace a\u00f1os, a disgustos y escisiones en el Instituto.<\/p>\n<p>Si las Hermanas Espa\u00f1olas pertenecen a la Congregaci\u00f3n fundada por San Vicente de Pa\u00fal, cumplen sus Reglas y Constituciones, gozan de todos los derechos y privilegios de aquellas y tienen Noviciado, no parece justo ni conveniente, haya otro Noviciado de las francesas, como si se tratase de dos Congregaciones diferentes de un mismo Instituto. Si este segundo Noviciado es s\u00f3lo para francesas, tiene menos raz\u00f3n de ser, porque no han de venir de all\u00e1 a ser novicias en Espa\u00f1a. Si es para Espa\u00f1olas, es innecesario, habi\u00e9ndolo ya antiguo. Parece pues, que se trata \u00fanicamente de hacer que se formen las Hermanas espa\u00f1olas a la francesa y poco a poco quede absorbida la que impropiamente puede llamarse Congregaci\u00f3n espa\u00f1ola por la extranjera, sea dirigida por Superiores de otra Naci\u00f3n, se modifique el H\u00e1bito adoptado en Espa\u00f1a por ser m\u00e1s conforme a las costumbres que el uso en Francia y se altere el modo de ser de nuestras Hermanas espa\u00f1olas en otros puntos, que nada afectan en lo sustancial del Instituto.<\/p>\n<p>Si esto llegara a realizarse, \u00bfno surgir\u00e1n dificultades a\u00fan con el Gobierno y las autoridades subalternas?. De temer es, sobre todo, trat\u00e1ndose de centralizar en manos de Superiores de una Naci\u00f3n, a la cual, se a por lo que sea, nunca ha querido la nuestra reconocer superioridad y prestar sumisi\u00f3n&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Finalmente el Sr. Obispo de Santander, con fecha 21 de Julio de 1877 comunicaba a Sor Carmen las Impresiones, que sobre la cuesti\u00f3n ten\u00eda de la Ciudad Eterna:<\/p>\n<p>\u00abEstimad\u00edsima Sr. Carmen:<\/p>\n<p>Aunque recib\u00ed oportunamente en Roma su apreciable pen\u00faltima, por el continuo movimiento en que all\u00ed estuvimos, me fue imposible contestarla seguidamente, como hubiera debido y deseaba&#8230; Ya de regreso en esta voy a decir a V. lo que hay acerca del consabido enojoso asunto, que tanto les molesta e inquieta.<\/p>\n<p>En dos ocasiones habl\u00e9 de \u00e9ste con el Cardenal Sime\u00f3n&#8230; D\u00edjome que jam\u00e1s se impondr\u00eda la variaci\u00f3n del h\u00e1bito; que se exigir\u00eda del Superior General que las tratase con la deferencia y consideraci\u00f3n debidas; que la resoluci\u00f3n definitiva se adoptar\u00eda tan pronto como lo permitiesen las trist\u00edsimas y graves circunstancias que atraviesa la Iglesia; e insinuome que Vds. deber\u00edan prestarse a las visitas de enfermos domiciliarias; y que no era cosa decidida si convendr\u00eda dejarlas bajo la Autoridad del Superior General o ponerlas bajo la de uno espacial, como acontece con las Ordenes Religiosas en Espa\u00f1a, sometido inmediatamente al Papa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta conferencia particular, en otra que celebramos los Obispo de la Propagaci\u00f3n, yo indiqu\u00e9 que juzgaba oportuno y a\u00fan necesario que, cuando vi\u00e9semos a Su Santidad en audiencia privada, le record\u00e1semos respetuosamente, en gracia de la paz y provecho de las almas, que el mencionado asunto terminase con la posible brevedad y del modo m\u00e1s conveniente a Vds. Un\u00e1nime y favorablemente fue acogida semejante indicaci\u00f3n, y hubiese llevado a cabo, a no haber manifestado el Cardenal Pallac que sin necesidad de ocasionar al Santo Padre molestia alguna, se obtendr\u00eda tal resultado, mediante las gestiones que \u00e9l hab\u00eda practicado y la petici\u00f3n, que seg\u00fan me parece recordar, dijo hab\u00eda presentado a la Sagrada Congregaci\u00f3n de Obispo y Regulares. Con esta declaraci\u00f3n y la promesa que hizo de no dejar el asunto de la mano, en los d\u00edas que permaneciera en Roma despu\u00e9s de nuestra salida, todos nos aquietamos y deferimos a su prudencia, celo y rectitud.<\/p>\n<p>Nada he vuelto a saber despu\u00e9s, pero me inclino a creer que la cuesti\u00f3n a\u00fan no hab\u00eda terminado, porque en otro caso, bien el Cardenal Sime\u00f3n lo habr\u00eda dicho a todos los obispos o por lo menos a los de la peregrinaci\u00f3n que tanto se interesaban en favor de Uds.<\/p>\n<p>Pudiera, sin embargo, suceder lo contrario y que el silencio\u00a0 de los Cardenales dependiera\u00a0 de las ocupaciones grav\u00edsimas de uno y otro, pero a\u00fan as\u00ed y sin embargo de la indicaci\u00f3n, que antes mencion\u00f3, hecha por el Cardenal Simeoni, sobre si ser\u00eda m\u00e1s conveniente que dependieran Vds. del Superior General o de uno especial de Espa\u00f1a. Dudo mucho que si ha resuelto la cosa, sea de este segundo modo, porque nos consta que el Santo Padre, si bien ha consentido Superiores especiales a los Institutos Religiosos espa\u00f1oles, propende, para dar a estos m\u00e1s perfecta unidad y por consiguiente mayor fuerza, a subordinarlos a un s\u00f3lo Superior General.<\/p>\n<p>Siento en el alma los disgustos que est\u00e1n Vds, sufriendo. Quisiera a cualquier precio quit\u00e1rselos, as\u00ed como poderlas proporcionar noticias m\u00e1s completas. Y as\u00ed lo har\u00e9, si logro adquirirlas cuando me contesten los citados Cardenales a los que al efecto pienso dirigirles. Entre tanto procuren conservar la paz del alma, apoy\u00e1ndose sobre todo en la paternal providencia de nuestro Se\u00f1or, que no ha de permitir que quien espera el sea confundido, en la bondad de nuestro Sant\u00edsimo Padre, en la rectitud del Cardenal Simeoni y en el perfecto conocimiento que tiene del asunto, y por \u00faltimo en la actitud y excelentes disposiciones de todos los Obispos espa\u00f1oles&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Y fue idea de la Sagrada Congregaci\u00f3n el llamar a Roma a la Madre Visitadora de Espa\u00f1a, \u00aba fin de oirla y resolver definitivamente\u00bb, seg\u00fan comunicaba desde all\u00ed el Sr. Cardenal de Toledo, despu\u00e9s que \u00e9ste \u00abhabl\u00f3 con el Sr. Franchi\u00bb. Esta noticia fue sin duda, la que movi\u00f3 al Consejo de las Hermanas a enviar a Roma a la Se\u00f1ora Asistenta Sor Carmen Moreno, acompa\u00f1ada de la entonces Secretaria Sor Carmen Piera. Con tal fin escribi\u00f3 Sor Carmen Moreno al P. General el d\u00eda 2 de septiembre de 1877, para conseguir el permiso para ir a Roma. Pero recibi\u00f3 como respuesta el siguiente telegrama: \u00abNo puedo conceder permiso para ir a Roma con tanta gente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMi M.H. Padre General<\/p>\n<p>Con oportunidad recib\u00ed por telegrama la contestaci\u00f3n a la petici\u00f3n, que, con fecha de 19 de septiembre hice a V. Reverencia. Ahora que ya vuelven los peregrinos, reitero la misma petici\u00f3n, a\u00f1adiendo que no me mueve a hacerla s\u00f3lo el deseo de felicitar al santo Padre, en nombre de todas como espa\u00f1olas cat\u00f3licas romanas seg\u00fan ha hecho la multitud de peregrinos que han ido, sino que adem\u00e1s necesito hablar con el Santo Padre de un asunto importante para la tranquilidad de mi esp\u00edritu y bien de la Provincia. Y de tal modo deseo esta entrevista que hubiera pedido el permiso al mismo santo Padre directamente, a no estar convencida de que V.R. no me lo negar\u00e1 ahora, que ha cesado la causa que le impidi\u00f3 concederme el permiso.,Doy a V.R. las gracias anticipadas y soy etc, etc&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En contestaci\u00f3n a esta carta escrib\u00eda la Madre general:<\/p>\n<p>\u00abPar\u00eds 22 de octubre de 1876<\/p>\n<p>Mi car\u00edsima Hermana<\/p>\n<p>La gracia de nuestro se\u00f1or sea siempre con nosotros.<\/p>\n<p>Nuestro M.H. Padre habiendo entrado en Ejercicios, me ha comunicado la de Vd. con fecha del 18 del presente, por la cual pide la autorizaci\u00f3n para ir a ver a Nuestro Sant\u00edsimo Padre. Est\u00e1 Vd. libre se seguir sobre este punto las inspiraciones de su coraz\u00f3n. Sin embargo, aprovecho esta ocasi\u00f3n, mi buena Sor Carmen, para hacerla observar que la carta dirigida a Nuestro M.H. Padre est\u00e1 lejos de llevar el car\u00e1cter de una verdadera obediencia, puesto que Vd. se muestra dispuesta a obrar sin la licencia que Vd. pide. Tales disposiciones parec\u00edan hacer una carta bastante in\u00fatil. V., comprender\u00e1, mi buena Sor Carmen, que s\u00f3lo en vista de su propio inter\u00e9s, hago a Vd. estas reflexiones.<\/p>\n<p>Quedo, etc&#8230;. Sor L. Lequette\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Agradecida Sor Carmen contest\u00f3 a la Madre General d\u00e1ndole las gracias.<\/p>\n<p>\u00abMi muy Venerada Madre&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n agradezco la advertencia que me hace, persuadida de que, como V. dice, lo hace s\u00f3lo por mi bien, y aunque no quisiera disculparme, me permitir\u00e1 V. que le diga que no era mi intenci\u00f3n obrar sin licencia de nuestro M.H. Padre, a quien siempre he reconocido por mi leg\u00edtimo Superior; por eso, ni ahora, ni antes la hubiera solicitado, si no hubiera obtenido el permiso de la Suprema Autoridad, a quien deseamos obedecer. Creo que nuestro M.H. Padre, no hubiera encontrado dificultad en a\u00f1adir el suyo\u00bb.<\/p>\n<p>Y en 3 de diciembre a la misma Sor Carmen agradece al Superior General, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p>\u00ab2 Madrid, etc&#8230;<\/p>\n<p>Mi Muy Venerado Padre:<\/p>\n<p>Vuestra bendici\u00f3n, si os place.<\/p>\n<p>Aunque cuando tuvo Vd. la bondad de autorizarme para ir a Roma por el apreciable conducto de nuestra Venerable Madre, por el mismo d\u00ed a Vd. las gracias me parece un deber repet\u00edrselas despu\u00e9s de haber vuelto de mi viaje. S\u00ed, mi H. Padre, doy a V.R. gracias por haberme permitido tener el consuelo de besar los Venerables pies de nuestro Sant\u00edsimo Padre P\u00edo Nono, y haber o\u00eddo de sus mismos labios su voluntad acerca de nuestra Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Dios nuestro Se\u00f1or haga que alg\u00fan d\u00eda hable la Santa Sede y que conform\u00e1ndonos todos de buena voluntad con la del Vicario de Jesucristo vivamos con m\u00e1s y tranquilidad siempre unidas a V.R., como sucesor que es de San Vicente\u00bb.<\/p>\n<p>Entre tanto la expectaci\u00f3n de todos estaba en Roma, aguardando la decisi\u00f3n ya en 24 de Febrero de aquel a\u00f1o 1877, el P. Maller escribe al P. Valdivielso: \u00abEl Papa ha nombrado una comisi\u00f3n de Cardenales para tratar de nuestros negocios. De modo que no es la Congregaci\u00f3n de Obispos y Regulares, sino otra especial <em>ad hoc.<\/em> Y a\u00fan habr\u00e1 quien diga que la cosa no es de tanta importancia y que s\u00f3lo se trata de un trapo m\u00e1s o menos. Roguemos mucho a Dios que se cumpla su voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Y en otra carta suya desde Baltimore, a 23 de septiembre, manifiesta su opini\u00f3n radical. \u00abEstoy en que el dilema es: o unidad o separaci\u00f3n. Y eso no obstante la buena voluntad de los que no quisieran lo uno ni lo otro. Y digo m\u00e1s. Yo quisiera que Dios se lo hiciese conocer a los Se\u00f1ores Cardenales, cuya decisi\u00f3n esperamos y acato de antemano y acatar\u00e9, cualquiera que sea, y har\u00e9 todo lo posible para que se efect\u00fae, como que viene de Dios, o efectivamente o permisivamente como un juicio divino inescrutable&#8230;,\u00bb<\/p>\n<p>Para que se vea c\u00f3mo un hombre tan buen y prudente en todo lo dem\u00e1s, como el P. Maller, se puede equivocar cuando se apasiona por una idea. Que distinto era el criterio del gran P\u00edo IX, cuando dec\u00eda riendo: \u00abNo creo que el P. General por un pedazo de tela, quiera abandonar a las Hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque no hallamos documento alguno acerca de las gestiones de Sor Carmen en Roma, en su visita el Santo Padre, que, seg\u00fan tradici\u00f3n despu\u00e9s de recibirlas amablemente, se fij\u00f3 su Santidad muy particularmente en su modesto traje, es de creer que volvi\u00f3 informada de las declaraciones de la Congregaci\u00f3n ya terminadas sustancialmente antes de su viaje a Roma.<\/p>\n<p>La primera noticia de las <em>Resoluciones<\/em> lleg\u00f3 a las Hermanas en carta confidencial enviada a la Madre Visitadora por Fray Jos\u00e9 Vali\u00f1o, desde Zaragoza, con fecha del 10 de octubre de 1877.<\/p>\n<p>\u00abMi estimada M. Visitadora:<\/p>\n<p>\u00abEl viernes \u00faltimo era el d\u00eda destinado para resolver la Congregaci\u00f3n nuestro pleito; y se hizo as\u00ed. Se habr\u00e1n apresurado los amigos a comunic\u00e1rselo, a no ser que recelen por alguna cosilla que no vendr\u00e1 enteramente a satisfacci\u00f3n. Con la reserva propia del negocio y negocio que a\u00fan podr\u00eda ser modificado en la Congregaci\u00f3n plena, dir\u00e9 lo que estaba en proyecto y redactado para la aprobaci\u00f3n com\u00fan y es como sigue: ninguna mudanza en el traje espa\u00f1ol. De consiguiente nada de corneta. Esta la rechaza el <strong>viejo<\/strong> expresamente por lo impresa que le qued\u00f3); nada de dinero fuera de Espa\u00f1a, y lo m\u00e1s cuentas sin dinero. Nada de formar fuera ninguna espa\u00f1ola, a no ser las que se ofrezcan espont\u00e1neamente en cuyo caso quedar\u00e1 incorporada perpetuamente a las de la corneta; nada de Noviciado franc\u00e9s en Espa\u00f1a, sino el \u00fanico para espa\u00f1olas y las casas que hoy tienen en Espa\u00f1a las proveer\u00e1n del Noviciado Franc\u00e9s, como las Espa\u00f1olas del de Espa\u00f1a. Visitadora y Consejo para Espa\u00f1a compuesto por espa\u00f1olas, pero ser\u00e1n nombradas como mandan las Constituciones, que creo mandan sean nombradas por el General, porque eso de nombrar ternas no es conforme con ellas. Estas son las principales disposiciones que recuerdo ahora, que vio redactar y ayud\u00f3 a alguna.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 tres d\u00edas antes de la Congregaci\u00f3n, que hab\u00eda de resolver y por eso podr\u00eda modificarlas en algo, aunque presumo que no ser\u00e1 en mucho, porque el <strong>viejo<\/strong> se opuso a tomar la corneta y su segunda defendi\u00f3 las otras disposiciones, que presentaba con deseo de servir y bastante enterado. De modo que si no tardan en resolver por alg\u00fan incidente impensado que ocurra o por alg\u00fan nuevo dato que presente, o a sustancia del cuerpo la sabemos. Creo que anda Dios de por medio, por las se\u00f1ales que he visto, y debemos esperar&#8230; para no llevar chasco ni nuevo sentimiento. Yo soy demasiado franco y digo lo que entend\u00ed, pero los diplom\u00e1ticos quiz\u00e1 dir\u00edan s\u00f3lo lo agradable y callar\u00edan lo que pueda molestar.<\/p>\n<p>El citado borrador dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre:<\/p>\n<p>Sor Juliana Mestre, Visitadora General de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a, con el m\u00e1s profundo respeto expone:<\/p>\n<p>Que habiendo llegado a su noticia extraordinariamente, que Vuestra Santidad ha dispuesto se respete a las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas, el traje que en dicho dominios han usado, lo usan y vienen usando desde su creaci\u00f3n, como Su Soberana disposici\u00f3n ni los t\u00e9rminos ren que est\u00e1 concebida no se les ha comunicado, es por lo qu\u00e9, a Vuestra Santidad humildemente suplica se digne ordenar se les traslade la Pontificia Resoluci\u00f3n reca\u00edda acerca del traje, que en Espa\u00f1a deben usar las Hijas de la Caridad, a fin de qu\u00e9, en lo sucesivo no se les moleste con variaci\u00f3n alguna que quisiera introducirse en la forma de usarlo distinto al que han usado y usan desde su creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Al dorso del documento se lee: \u00abBorrador, que envi\u00f3 Liz\u00e1rraga para hacer una exposici\u00f3n al Santo Padre y que la presentar\u00e1 el Obispo de V. (<em>Valencia).<\/em><\/p>\n<p>Por fin la Santa Sede puso el punto final a tan largo y enconado pleito con sus :\u00bbResoluciones acordadas en sesi\u00f3n particular de los Excmos. Padres de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Negocios Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios, para desvanecer las desavenencias suscitadas, h\u00e1 muchos a\u00f1os, entre las Hijas de la Caridad de la Provincia Espa\u00f1ola y el Superior General de los Se\u00f1ores de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I.- Por medio de un Decreto de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Negocios Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios se autoriz\u00f3 a las Hermanas llevar el H\u00e1bito como se usa en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II.- Por un rescripto de la predicha Sagrada Congregaci\u00f3n se har\u00e1 saber al Superior General de los Se\u00f1ores de la Misi\u00f3n:<\/p>\n<p>1\u00ba.- Que, al tenor de la Bula <em>Postea quam <\/em>de 23 de Junio de 1818, toda la Provincia de las Hijas de la Caridad en los dominios espa\u00f1oles, <strong>jurisdictioni, obediencia et superioritati Superioris Generalis Misionis subjecta permanebit.<\/strong><\/p>\n<p>2\u00ba.- Que las Hermanas pertenecientes a\u00a0 la susodicha Provincia seguir\u00e1n pac\u00edficamente vistiendo aquel h\u00e1bito que al presente usan;<\/p>\n<p>3\u00ba.- Que toda la Provincia depender\u00e1 inmediatamente del Visitador o Director, que por el Superior General debe deputarse, seg\u00fan su agrado, pero que debe escogerse de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n de la Provincia espa\u00f1ola, salvo en los casos extraordinarios, en los cuales puede dirigirse inmediatamente a sus dependientes, esto es, sin servirse del Visitador.<\/p>\n<p>4\u00ba.- El Visitador ser\u00e1 el \u00f3rgano intermedio de toda la Provincia ante el Superior General, el cual cada a\u00f1o dar\u00e1 cuenta exacta de toda la Provincia, tanto en la parte moral y directiva, como en la econ\u00f3mica y administrativa; entendi\u00e9ndose, sin embargo, que los fondos pertenecientes a la Provincia Espa\u00f1ola no podr\u00e1n ser aplicados a otras Provincias. Las Hermanas Sirvientes y todas las dem\u00e1s de Espa\u00f1a respetar\u00e1n a la Visitadora y al Director, y as\u00ed podr\u00e1n conservarse en perfecto orden jur\u00eddico.<\/p>\n<p>5\u00ba.- Que se insinuar\u00e1 a la actual Visitadora y sus Oficialas, que no existiendo al presente las circunstancias que movieron al Santo Padre a prolongar la misi\u00f3n de las mismas, \u00e9stas deben, por salvar as\u00ed sus conveniencias, presentar su renuncia en manos del Superior General, tal es la voluntad del Sumo Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>6\u00ba.- Al ya mencionado Superior General se recomendar\u00e1 procure recaiga la elecci\u00f3n de la nueva Visitadora en persona no mezclada, en cuanto sea posible, en las divisiones que se trata de remediar, y que por consecuencia no haya pertenecido al uno ni al otro partido. Debiendo esta representar un elemento y una base de pacificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7\u00ba.- En cuanto a la traslaci\u00f3n de Hermanas de unas a otras Provincias, los Excmos. Padres han resuelto que ninguna Hermana Espa\u00f1ola pueda ser rigurosamente obligada a dejar la Provincia propia para ser trasladada a otra; esto no obstante, el Superior General podr\u00e1 por motivos particulares reclamar al Director o Visitadora alguna Hermana de la Provincia espa\u00f1ola para destinarla a otra, a cuyo efecto insinuar\u00e1 a la Visitadora y al Director que hagan todo lo posible por adherirse al deseo del Superior General.<\/p>\n<p>8\u00ba.- Que habiendo en Espa\u00f1a un considerable n\u00famero de Hermanas francesas, a fin de conservar la mutua concordia y alejar cualquier causa de disturbio y rivalidad, permanece en general prohibido el traslado de las Hermanas espa\u00f1olas de su Provincia a la de las francesas y viceversa, a menos que, adem\u00e1s de la petici\u00f3n hecha por cualquier Hermana por motivos razonables, intervenga el consentimiento de la Visitadora y la aprobaci\u00f3n del Superior General.<\/p>\n<p>9\u00ba.- Que por la misma raz\u00f3n queda prohibido a las Hermanas francesas el tener Noviciado propio en Espa\u00f1a, pudiendo reclamar las Hermanas que necesitaren\u00a0 de las Casas y noviciados de Francia, a donde podr\u00e1n enviarse tambi\u00e9n aquellas j\u00f3venes espa\u00f1olas, que quisieren pertenecer a la Provincia Francesa.<\/p>\n<p>10\u00ba.- \u00daltimamente se recomendar\u00e1 a la caridad y prudencia del Superior General, que emplee en el gobierno de las Hermanas espa\u00f1olas la indulgencia que exige su \u00edndole y el estado de perturbaci\u00f3n que existe, ha mucho tiempo, en las relaciones con la autoridad, haci\u00e9ndole entender ser en el deseo del Santo Padre, que si por una parte viene prescrito a las Hermanas Espa\u00f1olas la absoluta sumisi\u00f3n a su leg\u00edtimo Superior, por otra parte esta misma autoridad sea aplicada como medio para cortar todo pretexto de queja contra ella, la cual, muy en especial al principio, debe ser ejercitada con paciencia y longanimidad para obtener, al menos con el tiempo, que la provincia espa\u00f1ola vuelva a ser una dependencia verdadera y ejemplar de su Superior General.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III.- De las anteriores providencias se dar\u00e1 conocimiento a Mons. Nuncio Apost\u00f3lico, a fin de que:<\/p>\n<p>1\u00ba.- Insin\u00fae a la Visitadora y sus Oficialas la dimisi\u00f3n espont\u00e1nea y, caso de necesidad, declare a las mismas que, siendo irrevocable \u00e9sta orden del Santo Padre, Su Santidad se ver\u00eda obligado a despojarlas de sus Oficios si no se sometiesen espont\u00e1neamente.<\/p>\n<p>2\u00ba.- Que haga reconocer <em>per suma capita<\/em> a las Hermanas y a los Se\u00f1ores Obispos las <strong>Resoluciones<\/strong> tomadas, para que tanto \u00e9stas como los Ordinarios, que tienen Hermanas de la Caridad en sus Di\u00f3cesis, sepan que, si bien el Santo Padre hab\u00eda dispuesto que las Hermanas dependan absolutamente del Superior General, no obstante, nada se ha omitido para asegurar a estas las satisfacciones compatibles con sus Constituciones y con la integridad de la autoridad del Superior General. Y<\/p>\n<p>3\u00ba.- que hayan, finalmente, por calmar a los Obispos, a fin de que acojan con agrado las decisiones de la Santa Sede, la cual no podr\u00e1 jam\u00e1s consentir que la Provincia espa\u00f1ola del benem\u00e9rito Instituto de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal se extraiga a la autoridad del General, habiendo con ello camino a semejantes demandas de parte de otras Provincias, lo que conducir\u00e1 a la destrucci\u00f3n de un Instituto tan benem\u00e9rito de la Iglesia\u00a0 como a la Sociedad y que ha derivado siempre su fuerza y valimiento de la unidad de Direcci\u00f3n y dependencia de una sola cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>Como se ve, las <em>Resoluciones <\/em>de la Sagrada Congregaci\u00f3n favorec\u00edan plenamente a todas las aspiraciones de Espa\u00f1a, aunque se\u00f1al\u00f3 normas prudent\u00edsimas para su ejecuci\u00f3n, atendiendo a no herir demasiado a la parte contraria. La advertencia al Sr. Nuncio de darle a conocer <em>per suma capita<\/em>, hizo que no aparecieran desde el primer momento como hab\u00edan sido redactadas en Roma, sino que se comunicaran en varia redacci\u00f3n, primero al Superior General, luego a los Se\u00f1ores Obispos y finalmente a los Hijos e Hijas de San Vicente, como m\u00e1s o menos parte de su contenido. Y pasaron m\u00e1s de dos meses sin que se conocieran el texto original y aut\u00e9ntico de la Sagrada Congregaci\u00f3n. Tiempo breve si se considera la importancia del asunto, pero muy largo ante la expectaci\u00f3n que a todos acuciaba. Esta diferencia de textos y esta demora produjo una desorientaci\u00f3n grande muy grande e infundi\u00f3 sospechas de mixtificaci\u00f3n y ama\u00f1o en los ejecutores. Bien es verdad que no faltaban motivos de recelo.<\/p>\n<p>El P. General, Sr. Bos\u00e9, a fin de contrarrestar la fuerte reacci\u00f3n de las Familias Vicencianas Espa\u00f1olas hab\u00eda enviado a la Pen\u00ednsula dos Misioneros de fuera, cuya carta de presentaci\u00f3n al Sr. Valdivielso, el 30 de Julio de 1877, dec\u00eda as\u00ed: \u00abEl Sr. Lotteri, misionero italiano, que vale mucho, ha tratado en Roma el asunto de las Hermanas, que se dicen espa\u00f1olas, y deseo que estudie la cuesti\u00f3n sobre el terreno\u00bb.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de ambos misioneros era muy sospechosa y comprometida, pues eran mirados como agentes de la causa, y m\u00e1s, cuando se rumore\u00f3 que el Sr. Lotteri iba a ser nombrado Visitador de Espa\u00f1a. \u00abParece que tanta dilaci\u00f3n en comunicar debidamente a nuestras Hermanas la Resoluci\u00f3n de Roma, da que sospechar, dec\u00eda el P. Ribas, desde Barcelona, en carta del 3 de enero de 1878 al P. Valdivielso; y mucho me temo que aquel Se\u00f1or italiano, a quien Vd. hizo comprender cosas importantes, estar\u00e1 intrigado, perdone V. la expresi\u00f3n, todo lo posible a favor de los franceses y con perjuicio de nuestra abatida Familia. No se lo que esto significa, pero me suena muy mal, y estoy temiendo que, ahora m\u00e1s que nunca, nos anoten los franceses, arregl\u00e1ndolo todo a medida de sus deseos\u00bb. Esta era la voz com\u00fan.<\/p>\n<p>En efecto, el Sr. Nuncio hab\u00eda comisionado al Sr. Lotteri para la ejecuci\u00f3n de las <em>Resoluciones<\/em> de la Sagrada Congregaci\u00f3n. Sin sernos l\u00edcito ni posible juzgar los secretos de la pol\u00edtica internacional, a que est\u00e1n sujetos los acontecimientos humanos y pensando benignamente que, en el fondo, hab\u00eda tal vez s\u00f3lo un exceso de prudencia, nos atenemos a la carta dirigida, en enero de 1878, por el Sr. Nuncio al P. Lotteri, que dice los siguiente: \u00abRdmo. Se\u00f1or: Transmito a V. Reverencia una copia aut\u00e9ntica del Decreto por el cual la Sagrada Congregaci\u00f3n de Asuntos Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios permite a las Hijas de la Caridad, pertenecientes a la Provincia Espa\u00f1ola, que contin\u00faen usando el h\u00e1bito que actualmente llevan y os ruego hag\u00e1is llegar a manos de vuestro Muy Rvdo. Superior General esta copia.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo adjunto aqu\u00ed para vuestro Gobierno una copia aut\u00e9ntica de una carta que he dirigido a las dichas Hermanas comunic\u00e1ndoles las decisiones de la Sagrada Congregaci\u00f3n y otra copia impresa de la Circular, que he enviado a los Arzobispos y Obispos de la Di\u00f3cesis, en que existen Hermanas de la Caridad. Si lo juzg\u00e1is oportuno podr\u00e9is comunicar estos documentos a vuestro Superior General.<\/p>\n<p>Sin embargo, no debo pasar en silencio que de intento y por un sentimiento de delicadeza, que sin duda sabr\u00e9is apreciar, he omitido en mi carta a las Hermanas el hacer alusi\u00f3n a la prohibici\u00f3n positiva hecha por la Sagrada Congregaci\u00f3n a las Hermanas de la Provincia Francesa en Espa\u00f1a, de tener aqu\u00ed un noviciado aparte. Por lo dem\u00e1s, como la Sagrada Congregaci\u00f3n, en las \u00faltimas declaraciones, hechas a varias dudas que hab\u00edan sobrevenido, nada ha cambiado de lo dispuesto en las primeras decisiones de 4 de octubre \u00faltimo, claro est\u00e1 que la declaraci\u00f3n queda confirmada.<\/p>\n<p>Vez, pues, que he cumplido mi obra. A V. Reverencia toca comenzar la suya, disponiendo las cosas de manera que las Resoluciones de la Santa Sede se cumplan plenamente, como es nuestro deseo.<\/p>\n<p>Esto espero de la experimentada prudencia de V. Reverencia, as\u00ed como las bendiciones que San Vicente har\u00e1 descender del cielo sobre V. que con el celo y amor de su hijo se esfuerza en procurar en esta Naci\u00f3n el bien y esplendor del Instituto, que forma una de las m\u00e1s bellas glorias de tal Padre&#8230;<\/p>\n<p>Su atento Afmo. servidor<\/p>\n<p>Santiago, Arzobispo de Ancira, Nuncio Apost\u00f3lico\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Carta Circular del Se\u00f1or Nuncio a los Prelados fue la siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00abNuestro Sant\u00edsimo Padre P\u00edo, Papa IX, por conducto de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Negocios Extraordinarios Eclesi\u00e1sticos ha tenido a bien comunicarme oficialmente las disposiciones, que se ha dignado adoptar en beneficio de las Hijas de la Caridad del Instituto de San Vicente de Pa\u00fal, las cuales tengo el honor de transmitir a V. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Sin duda sabr\u00e1 V. que importado este Instituto de Francia a Espa\u00f1a por el Sr. Rey D. Carlos IV, a fines del siglo anterior, <em>ven\u00eda de alg\u00fan tiempo a esta parte aquejado por la perniciosa influencia, que los acontecimientos de la \u00e9poca han ejercido en el orden religioso.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestro Sant\u00edsimo Padre, siempre sol\u00edcito por el bien de esta parte escogida de sus Hijos, deseando impedir que el Instituto tan benem\u00e9rito a la Iglesia y a la Sociedad, que ha debido siempre sus m\u00e1s gloriosas empresas, en todo el mundo, a la unidad de su r\u00e9gimen y dependencia de su leg\u00edtimo Jefe, venga a su destrucci\u00f3n y ruina, no ha podido en ninguna manera consentir ni consentir\u00e1 jam\u00e1s, que la Provincia Espa\u00f1ola del mencionado Instituto sea sustra\u00edda de la Autoridad del su Superior General, porque abriendo el camino a iguales pretensiones de otras Provincias, se quebrantar\u00eda la autoridad y se debilitar\u00eda la fuerza que sostiene su vida.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por tanto, el mismo Sant\u00edsimo Padre se ha dignado disponer que las casas de Hermanas de Espa\u00f1a sigan constituyendo una o m\u00e1s Provincias Espa\u00f1olas, por sometidas a sus leg\u00edtimos Superiores, en quienes reside la facultad de nombrar la Visitadora y Consejo de Espa\u00f1a, como as\u00ed mismo los Directores que crea convenientes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al mismo tiempo, condescendiendo Su Santidad con los deseos manifestados por las Hermanas Espa\u00f1olas de continuar usando el H\u00e1bito y toda que al presente visten, les permite que usen el mismo, durante el benepl\u00e1cito de la Santa Sede. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta cari\u00f1osa condescendencia de la benignidad apost\u00f3lica no puede menos de ser muy grata a las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas, y con este motivo tan plausible me prometo de su bondad y muy ejemplar celo que distingue a V. que con la elocuencia y uni\u00f3n de su autorizada palabra, har\u00e1 renacer en el coraz\u00f3n de las Hijas de la Caridad que moran en su Di\u00f3cesis la calma, el consuelo y mutuo amor que debe reinar entre las Hijas de la Caridad de un mismo Padre; recomend\u00e1ndolas al mismo tiempo la m\u00e1s profunda sumisi\u00f3n a lo dispuesto por el Soberano Pont\u00edfice, a fin de que demuestren con al uni\u00f3n y observancia de la Santa Regla que, a pesar de la diferencia de H\u00e1bito forman un s\u00f3lo cuerpo con las Hermanas de todo el Instituto y viven el mismo esp\u00edritu de caridad que les inspir\u00f3 su Santo Fundador San Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con esta conducta secundar\u00e1n los deseos de nuestro Sant\u00edsimo Padre y se har\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s dignas de la predilecci\u00f3n Apost\u00f3lica. <\/em><\/p>\n<p>Aprovecho con gusto esa ocasi\u00f3n para repetir a V.E. l exposici\u00f3n de mi consideraci\u00f3n distinguida.<\/p>\n<p>Madrid, 3 de enero de 1878.<\/p>\n<p>Nuncio Apost\u00f3lico, Santiago , Arzobispo de Nacira\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tan serena Circular no pudo menos de ser bien recibida por todos, salvo alg\u00fan raro extremista so\u00f1ador de la total independencia.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de todo, dec\u00eda el P. Arnaiz, la carta del Nuncio, fuera de lo relativo al Noviciado Franc\u00e9s y a la facultad del Superior General, a cerca de la divisi\u00f3n de la Provincia, est\u00e1 expresada con bastante fidelidad y a\u00fan dice alguna cosa favorable a Espa\u00f1a, que no figura en el Documento de Roma. Tal es, que la Visitadora haya de ser exclusiva-mente espa\u00f1ola, de modo que si se hubieran guardado los sabios miramientos y en lugar del italiano fuera otro o ninguno el que hubiera mediado en el asunto, la cuesti\u00f3n, por lo dem\u00e1s est\u00e1 bien tratada\u00a0 y resuelta a fondo, dado el tenor de la Resoluci\u00f3n aut\u00e9ntica\u00bb (4 de Junio).<\/p>\n<p>S\u00f3lo habremos de notar un punto en esta Circular del Se\u00f1or Nuncio, y es que, como se puede ver en los precedentes cap\u00edtulos de esta Historia, la causa de aquellas inquietudes calmadas por la Santa Sede, no es seg\u00fan dice, \u00abla perniciosa influencia, que los acontecimientos de la \u00e9poca han ejercido en el orden religioso\u00bb. Estos para nada afectaron a las Hermanas de Espa\u00f1a, que vivieron tranquilas en su abnegada vida de Caridad, hasta la \u00e9poca del P. Etienne, cuyo desmedido imperialismo a pretexto de uniformidad, suscit\u00f3 aquellas inquietudes fuera y dentro de Espa\u00f1a. Porque, como muy bien ha escrito uno de los historiadores modernos de la Congregaci\u00f3n \u00absu excesivo amor a los franceses y el c\u00e1ndido optimismo de que estaba en tiempos de Luis XIV y que de Francia ten\u00eda que venir la regeneraci\u00f3n y salvaci\u00f3n del mundo, le llev\u00f3 a mezclar en el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda miras y aspectos, que ten\u00edan poco que ver con el esp\u00edritu vicenciano, que fueron causa de disgustos\u00a0 para \u00e9l y de disturbios y desasosiegos innecesarios[iv].<\/p>\n<p>Para \u00e9l, el ideal y patr\u00f3n \u00fanico era la Casa Madre y Par\u00eds, la capital de la democracia y de la Caridad. Si hubiese podido habr\u00eda hecho un Noviciado \u00fanico en Par\u00eds y un almac\u00e9n \u00fanico de ropas, acaso de v\u00edveres, donde se proveyeran todas las dem\u00e1s casas, para que todos pensaran los mismo, vistieran los mismo y comieran los mismo\u00bb mismo. 371).<\/p>\n<p>La otra Carta Circular dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abA las Reverendas Hermanas Espa\u00f1olas de la Caridad.<\/p>\n<p>La Santa Sede, que de una manera particular vigila la marcha y buen esp\u00edritu de los Institutos Religiosos, no menos que el de las P\u00edas Asociaciones de uno y otro sexo, quienes siguiendo m\u00e1s de cerca los consejos y ejemplos de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo,\u00a0 constituyen la porci\u00f3n m\u00e1s escogida de la Iglesia, no pod\u00eda permanecer indiferente ni ver sin pena que se hab\u00edan, sino quebrantado, al menos relajado los lazos de uni\u00f3n y caridad fraternal, que deben existir entre las Hermanas Espa\u00f1olas de la Caridad, la casa Madre y su Superior General, a causa de las muchas perturbaciones y agitaciones pol\u00edticas, que trastornaron a esta nobil\u00edsima Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, con particular inter\u00e9s, la misma Santa Sede, escucho las peticiones elevadas por esta Provincia y las reclamaciones de vuestros Jefes Superiores, tomando as\u00ed mismo en consideraci\u00f3n las recomendaciones hechas por algunos Prelados del reino en favor vuestro.<\/p>\n<p>Esta Sagrada Congregaci\u00f3n ha reconocido de grande importancia la necesidad que hay de conservar en la Provincia Espa\u00f1ola la santa uni\u00f3n con toda la benem\u00e9rita Familia de san Vicente de Pa\u00fal, la cual uni\u00f3n es, sin duda, para la misma, arca y fuente de vida y disciplina; a cuyo fin dicha Congregaci\u00f3n ha declarado por unanimidad, que la provincia de Hermanas de la Caridad en Espa\u00f1a, queda sujeta entera, filial y constantemente a la autoridad del Superior General y a la de la Cada Madre, del mismo modo que lo est\u00e1n todas las dem\u00e1s Provincias, las cuales tanto bien hacen a la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>Es, pues, innegable que el benem\u00e9rito Instituto de las Hijas de la Caridad no ha podido ni podr\u00e1 continuar haciendo este bien, sino est\u00e1 estrictamente unido y dependiente de su cabeza que es el sucesor leg\u00edtimo del Santo Fundador, Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El Sumo Pont\u00edfice manifiesta por conducto de la susodicha Congregaci\u00f3n que, as\u00ed como est\u00e1 firmemente decidido a mantener esa santa unidad y perfecta dependencia, desea tambi\u00e9n que reine un s\u00f3lo esp\u00edritu de hermandad y la m\u00e1s completa armon\u00eda de caridad y de obras entre sus amadas Hijas Vicencianas.<\/p>\n<p>El mismo Santo Padre, en el acto de recomendar vuestros Superiores Mayores la benignidad acerca de la Provincia espa\u00f1ola, quiere que esta, depositando a los pies de su trono todo sentimiento de mal entendida nacionalidad y de esp\u00edritu de partido se una a su centro y se conforme completamente al esp\u00edritu y a la obra de las otras Provincias, que dependen como hijas amantes y d\u00f3ciles de su Superior General.<\/p>\n<p>En Conformidad, pues, con las decisiones de dicha Sagrada Congregaci\u00f3n debo comunicar a Vds.<\/p>\n<p>1\u00ba.-\u00a0 Que el Santo Padre, en vista de las circunstancias particulares, ha concedido benignamente que las Hermanas de la Caridad de la Provincia o Provincias Espa\u00f1olas sigan usando el traje que al presente visten, mientras la Santa Sede no disponga otra cosa.<\/p>\n<p>2\u00ba.-\u00a0 Que ninguna Hermana de la Provincia o Provincias Espa\u00f1olas podr\u00e1 ser obligada rigurosamente abandonar su Provincia o Provincias para ser trasladadas al extranjero. Pero, en particulares circunstancias, el general podr\u00e1 pedir al Director o a la Visitadora alguna Hermana de una Provincia Espa\u00f1ola, para enviarla a otra parte, en el cual caso el Director y la Visitadora har\u00e1n todo lo posible, a fin de que se cumplan las disposiciones del Superior General.<\/p>\n<p>3\u00ba.-\u00a0 Para evitar toda perturbaci\u00f3n y motivos de emulaci\u00f3n, ni ser\u00e1 permitido a las Hermanas de la Provincia espa\u00f1olas pasar a la Provincia francesa y viceversa, sin permiso y conocimiento de las respectivas Visitadoras y aprobaci\u00f3n del Superior General.<\/p>\n<p>4\u00ba.-\u00a0 Es permitido que tanto el Director o Visitador ordinario de las Hermanas espa\u00f1olas cuanto la Visitadora de las mismas sean exclusivamente de la naci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>5\u00ba.-\u00a0 Finalmente que los fondos pertenecientes a las Provincias espa\u00f1olas no podr\u00e1n ser distra\u00eddos en favor de las Provincias extranjeras.<\/p>\n<p>Sin embargo, deseando el Santo Padre ordenar y regularizar la Provincia o Provincias Espa\u00f1olas con relaci\u00f3n a la Casa Madre y al Superior General, conforme a todos los dem\u00e1s pertenecientes al benem\u00e9rito Instituto de las Hijas de la Caridad, me encarga tambi\u00e9n que haga conocer a Vds.:<\/p>\n<p>1\u00ba-.\u00a0 Que en conformidad con la Bula <em>postea quam<\/em> de fecha 20 de junio de 1818 la Provincia o provincias de las Hermanas de la Caridad, en los Dominios de Espa\u00f1a, quedan sujetas enteramente a la Jurisdicci\u00f3n del Superior General de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00ba-.\u00a0 Que, a consecuencia de esta dependencia y sujeci\u00f3n corresponder\u00e1n al Superior General los nombramientos de Visitador o Director de la Provincia o Provincias espa\u00f1olas, el de la Visitadora y su Consejo, as\u00ed tambi\u00e9n como la renovaci\u00f3n de los mismos.<\/p>\n<p>3\u00ba-.\u00a0 Que el Visitador y la Visitadora ser\u00e1n el \u00f3rgano intermedio de toda su Provincia cerca del Superior General, a quien dar\u00e1n exacta y fielmente cuenta, en conformidad con las Constituciones y Reglas, de todo lo que concierne a la parte moral y directiva, como tambi\u00e9n a la parte administrativa y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>4\u00ba-.\u00a0 Que todas las Hermanas comunicar\u00e1n directa y ordinariamente con su Visitadora y su Director, advirti\u00e9ndose que, de conformidad con las Constituciones y Reglas, ser\u00e1 permitido a las Hermanas, cuando lo juzguen necesario, acudir al Superior y Madre General.<\/p>\n<p>5\u00ba-.\u00a0 Que el Superior General est\u00e1 facultado para dividir la actual Provincia espa\u00f1ola, si as\u00ed lo cree conveniente para la mejor administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>6\u00ba-.\u00a0 Que ninguna excepci\u00f3n o privilegio se concede al Director o a la Visitadora fuera de lo que queda expresado anteriormente, deseando el Padre Santo reine la mayor igualdad posible entre las Hijas del mismo Padre S. Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Mientras por una parte cumplo con vuestro gusto y satisfacci\u00f3n el encargo que me ha sido confiado de comunicar a Vuestras Caridades ls mencionadas decisiones, por la otra levanto a Dios mi coraz\u00f3n, pidi\u00e9ndole por la intercesi\u00f3n de la Virgen Pur\u00edsima y de vuestro Santo Fundador, que estas disposiciones de la Santa Sede, tan sabias y prudentes, aprobadas por Su Santidad, sean para vosotras origen y fuente de tranquilidad, de paz y de toda suerte de bendiciones.<\/p>\n<p>Al estado de agitaci\u00f3n y ansiedad debe ahora suceder la reconciliaci\u00f3n y la paz m\u00e1s perfecta. Si por razones especiales y benevolencias de la Santa Sede se diferencias Ustedes de las otras Provincias por el h\u00e1bito, no deben en manera alguna diferenciase en el esp\u00edritu y en las obras propias de la Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dios, la Iglesia y la Sociedad Civil tienen los ojos puestos sobre vosotras. En la uni\u00f3n est\u00e1 la fuerza, y en la obediencia y el esp\u00edritu de sacrificio la vida, el m\u00e9rito y la gloria de vuestro Instituto.<\/p>\n<p>El fuego de la caridad cristiana, que une y estrecha milagrosamente los corazones de las Hermanas en las dem\u00e1s Provincias esparcidas hasta los confines de la tierra, con el s\u00f3lo fin de glorificar a Dios y socorrer a los desdichados, una y estreche tambi\u00e9n los vuestros. este es el deseo del Padre Santo, esto exige vuestro bien y vuestra dicha.<\/p>\n<p>Fraternizando de una manera cordial y afectuosa vuestra Provincia con las otras, es llamada tambi\u00e9n con ellas a her\u00f3icas y nobles empresas. Cierto es que los tiempos son muy calamitosos y dif\u00edciles y que la sociedad est\u00e1 amenazada de espantosos desastres, por esta raz\u00f3n es preciso abrir el coraz\u00f3n a grandes virtudes.<\/p>\n<p>Divididas del centro y conducidas por un esp\u00edritu de partido poco o nada pos\u00e9is hacer. Acaso dentro de poco tiempo no ser\u00e9is ni Hijas de San Vicente, ni Hijas de la Caridad. Por el contrario, unidas en un s\u00f3lo coraz\u00f3n y en un s\u00f3lo esp\u00edritu de verdad, de caridad, y de obediencia a vuestro centro y a vuestro Superior General, ser\u00e9is siempre santo y grande instrumento de grandes y santas obras.<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo, deseando a las Reverendas Hermanas de la Caridad de la Provincia Espa\u00f1ola toda clase de gracias espirituales de lo m\u00e1s \u00edntimo de mi alma, os doy mi paternal bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Madrid, 31 de Diciembre de 1877.<\/p>\n<p>Santiago, Arzobispo de Ancira<\/p>\n<p>Nuncio Apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Nota. La presente se comunicar\u00e1 a todas las Comunidades de la Provincia, a fin de que llegue a conocimiento de las Hermanas.<\/p>\n<p>Por mandado de Su Excia. Rvdma. Nuncio Apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Conforme al original.<\/p>\n<p>Francisco Enrique Lotteri, Pbro. de la Misi\u00f3n, Comisario Visitador Provincial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed en los prenotandos de esta carta como en sus consejos finales se transparenta una cierta recriminaci\u00f3n a las Hermanas de Espa\u00f1a, como si hubiesen ellas pretendido sustraerse\u00a0 a la sumisi\u00f3n y obediencia al Superior General. Esta suposici\u00f3n, seg\u00fan ya queda dicho, carece absolutamente de fundamento. No se halla constancia de ello en documento alguno y s\u00ed afirmaciones rotundas en contrario. Sus aspiraciones consist\u00edan \u00fanicamente en la conservaci\u00f3n del H\u00e1bito tradicional y primitivo, en que sus superiores inmediatos fueran espa\u00f1oles de la Provincia de Espa\u00f1a y en que los bienes de las Provincias de Espa\u00f1a y en que los bienes de las Provincias Espa\u00f1olas no se sustrajesen para las extranjeras. Aspiraciones justificadas por las mismas <em>Resoluciones<\/em> de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Roma, quien puso coto a estas extralimitaciones. como medio de afianzar y conservar la verdadera uni\u00f3n espiritual y sumisi\u00f3n al Superior General.<\/p>\n<p>Otro punto merece anotarse en \u00e9sta carta a las Hermanas y es no s\u00f3lo la omisi\u00f3n que en ella se hace de la prohibici\u00f3n a las Hermanas Francesas de tener Noviciado en Espa\u00f1a, omisi\u00f3n que el mismo Sr. Nuncio justifica\u00bb por raz\u00f3n de un sentimiento de delicadeza\u00bb, sino la ingerencia de una disposici\u00f3n que no se halla en los textos de las <em>Resoluciones<\/em>, cual es la de que \u00abel Superior General est\u00e1 facultado para dividir la actual Provincia Espa\u00f1ola, si as\u00ed lo cree conveniente para la mejor administraci\u00f3n. Esto, que no hemos visto ni pedido ni recusado por la Provincia Espa\u00f1ola, aparece en alg\u00fan otro documento con la a\u00f1adidura de que no se har\u00eda sin previa consulta de dos de los principales Prelados espa\u00f1oles. \u00bfPor qu\u00e9 se introdujo este nuevo punto, ni pedido ni recusado?.<\/p>\n<p>Tales variantes se achacaron al P. Lotteri, como concesiones suyas en favor de la causa francesa y aumentaron la antipat\u00eda con que era mirado en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Estas resoluciones fueron comunicadas por carta de Mons. Czactu, Secretario de la sagrada Congregaci\u00f3n de Asuntos Eclesi\u00e1sticos extraordinarios, al Padre General, en 3 de octubre de 1877.<\/p>\n<p>\u00abMuy Reverendo Padre, Superior General de los Sres. de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Par\u00eds.<\/p>\n<p>Me apresuro dulcemente a comunicar a V. Se\u00f1or\u00eda Rvdma. las <em>Resoluciones <\/em>adoptadas por esta Sagrada Congregaci\u00f3n, tocante al enojoso asunto que se ventila entre las Hijas de la Caridad de la Provincia Espa\u00f1ola y esa Casa Central.<\/p>\n<p>Por el tenor de las decisiones que voy a detallar decidir\u00e1 con satisfacci\u00f3n V. S. Rvdma.\u00a0 cuan altamente se han penetrado los Eminent\u00edsimos Padres, que componen la referida Congregaci\u00f3n, de las justas observaciones que la V.R. propon\u00eda, respecto de la dependencia de aquella Provincia de la autoridad central, y c\u00f3mo se han esforzado asimismo, con las insignificantes concesiones hechas a las Hermanas, en proveer a la uni\u00f3n y firme concordia entre ellas y la autoridad del General en tanto grado, que Su Santidad, sancion\u00e1ndolo con su soberana aprobaci\u00f3n, he reconocido ser \u00e9ste el \u00fanico remedio capaz de poner fin a tan prolongadas y penosas controversias. En consecuencia, me gozo en creer que V. Se\u00f1or\u00eda Rvdma. cooperar\u00e1 con el celo y prudencia a su ejecuci\u00f3n, ateni\u00e9ndose no tanto a las palabras con que se expresan cuanto al esp\u00edritu que las ha inspirado, a saber: de conducencia por lo que se refiere a las cosas de poca importancia, pero de rigurosa firmeza en conservar todo cuanto representa la fuerza vital del Instituto.<\/p>\n<p>En conformidad, pues, con tan altas miras, los referidos Eminent\u00edsimos Padres han decidido que, de acuerdo con la Bula <em>Postequam<\/em> del d\u00eda 23 de junio de 1818, toda la Provincia de las Hijas de la Caridad, en los Dominios de Espa\u00f1a, quede sujeta a la jurisdicci\u00f3n y obediencia del Superior General de la Misi\u00f3n conservando empero pac\u00edfica-mente el h\u00e1bito que usan al presente.<\/p>\n<p>En virtud de tal dependencia y sujeci\u00f3n, el Superior General nombrar\u00e1, como bien le pareciere, el Visitador o Director, del cual depender\u00e1 directa e inmediatamente toda la Provincia, debiendo empero elegirle entre los Sacerdotes de la Misi\u00f3n de la Provincia Espa\u00f1ola, salvo los casos extraordinarios en que el Superior General deba dirigirse a sus s\u00fabditos a\u00fan inmediatamente, esto es, sin servirse del Director o Visitador.<\/p>\n<p>Este Visitador ser\u00e1 el \u00f3rgano intermedio de toda la Provincia con el Superior General, el cual todos los a\u00f1os, tendr\u00e1 que rendir cuentas, ya por lo que se refiere a la parte moral y directiva, ya tambi\u00e9n por lo que se hace a la parte econ\u00f3mica y administrativa, con la condici\u00f3n, sin embargo, que los bienes pertenecientes a la Provincia espa\u00f1ola no podr\u00e1n ser distribuidos en favor de otra Provincia. Las Hermanas Sirvientes y todas las dem\u00e1s obrar\u00e1n de acuerdo con la Visitadora y el Director y as\u00ed podr\u00e1n conservarse en perfecto orden jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p>(Se dar\u00e1 a conocer a la Visitadora actual y a sus Oficiales, que las circunstancias que hab\u00edan determinado al Santo Padre a prolongar su misi\u00f3n no existen ya en adelante y por esto, deben por delicadeza poner el dimisi\u00f3n de su cargo en manos del Superior General, siguiendo la voluntad del Pont\u00edfice. Vos tratar\u00e9is Rdo. Padre, de hacer recaer el nombramiento\u00a0 de una nueva Visitadora, en cuanto sea posible, en una persona, que no se haya metido en discusiones, a que se ha buscado remedio y por lo mismo, que no pertenezca al uno ni otro bando, para que sea como base y elemento de pacificaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Tocante al traslado de las Hermanas de una a otra provincia, los Eminent\u00edsimos Padres han resuelto que ninguna religiosa espa\u00f1ola podr\u00e1 en rigor ser obligada a dejar la propia Provincia para ser destinada a otra. As\u00ed y todo, el Superior General podr\u00e1 sin embargo, por circunstancias especiales, pedir al Director o a la Visitadora, algunas Hermanas de la Provincia espa\u00f1ola para destinarlas a otra parte, en cuyo caso procurar\u00e1n tanto la Visitadora\u00a0 como el Director hacer todo lo posible para secundar los deseos del Padre General.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los Eminent\u00edsimos Padres han considerado que, habiendo en Espa\u00f1a un n\u00famero importante de Hermanas francesas, conven\u00eda para conservar la uni\u00f3n y mutua concordia y remover toda la cusa de disturbios y celo, prohibieron general que ninguna de las Hermanas espa\u00f1olas de otra Provincia pasean a la Provincia de las Francesas y viceversa, a no ser que, juntamente con la petici\u00f3n hecha por alguna Hermana con justa causa, intervenga y preceda el consentimiento de la Visitadora y despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n del Superior General.<\/p>\n<p>Por id\u00e9nticas razones han juzgado, asimismo, necesario prohibir a las Hermanas Francesas tener en Espa\u00f1a un Noviciado propio y especial, pudiendo reclutarse las Hermanas de que tengan necesidad de las casas noviciado de Francia, a donde podr\u00e1n tambi\u00e9n mandar los j\u00f3venes espa\u00f1olas de que deseen pertenecer a la Provincia francesa.<\/p>\n<p>(En fin, los Se\u00f1ores Eminent\u00edsimos \u00fanicamente han manifestado la necesidad de recordar a Vuestra Caridad y prudencia que usan de la m\u00e1s condescendiente indulgencia en el gobierno de las Hermanas espa\u00f1olas con respeto a su modo de ser y al estado de perturbaci\u00f3n, ya demasiado antiguo, en las relaciones de dichas Hermanas con su cabeza. Tal es tambi\u00e9n la voluntad manifiesta del Santo Padre, al probar las decisiones susodichas.<\/p>\n<p>Su Santidad desea que la autoridad a la que est\u00e1n sometidas las Hermanas espa\u00f1olas se aplique por el que est\u00e1 de ella revestido de tal modo que quite todo pretexto de queja contra \u00e9l y que la ejercite, particularmente al principio, con paciencia y longanimidad, a fin de obedecer, a lo menos con el tiempo sumisi\u00f3n verdaderamente ejemplar para con su Superior General.<\/p>\n<p>Aprovecho la ocasi\u00f3n de ofrecer a Vuestras Reverencias los sentimientos del m\u00e1s profundo respeto y de quedar, Muy Rvdo. Padre, perfecto y obediente servidor.<\/p>\n<p>Czacki, Secretario).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juntamente con estas Resoluciones se envi\u00f3 tambi\u00e9n al P. General un nuevo Decreto de Su Santidad, en lengua latina confirmatorio de los anteriores, en favor del h\u00e1bito de las Hermanas Espa\u00f1olas. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abD\u00eda 12 de Octubre de 1877.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En audiencia del Sant\u00edsimo<\/em>.<em> Nuestro Se\u00f1or Padre P\u00edo, por la Divina Providencia, Papa IX, siendo relator yo el infrascrito Secretario de la Sagrada Congregaci\u00f3n, encargada de los Negocios Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios atendidas algunas especiales, que obran en su \u00e1nimo, despu\u00e9s de oir el consejo de los Eminent\u00edsimos Cardenales de la Santa Iglesia Romana de la mencionada Congregaci\u00f3n permita a las Hijas de la Caridad de san Vicente de Pa\u00fal que moran en Espa\u00f1a y sus Dominios puedan continuar llevando a Benepl\u00e1cito de la Santa Sede, el h\u00e1bito que actualmente usan, sobre lo que manda Su Santidad que se expida este decreto y se archive en las Actas de la Congregaci\u00f3n antes mencionada. Sin que obste nada en contrario. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dado en la Secretar\u00eda de la misma Congregaci\u00f3n, en el d\u00eda, mes y a\u00f1o mencionados. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madimiro Czactri, Secretario<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lugar del sello. Concuerda con el original<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, d\u00eda 13 de diciembre de 1877.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Santiago, Arzobispo de Ancira<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concuerda con el original.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eugenio Bor\u00e9, Superior\u00a0 General, Lugar del Sello\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>R\u00e9stanos ahora decir el efecto producido en nuestra Provincia por las <em>Resoluciones <\/em>de la Santa Sede.<\/p>\n<p>En una copia litografiadas de ellas, que hay en nuestro Archivo Central y que fue sin duda la primera que lleg\u00f3 a manos del Padre Maller, estando a\u00fan en el extranjero, hay una nota manuscrita suya que dice: \u00abEste documento es ap\u00f3crifo y no merece fe alguna\u00bb. Tal fue el primer desahogo de su coraz\u00f3n contristado por tal desenlace. No cre\u00eda lo que ve\u00eda.<\/p>\n<p>En otra copia impresa anotaba, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, el Padre Horcajada: \u00abEsas Resoluciones son aut\u00e9nticas como consta en la copia de ellas en italiano, que Mons. Eugenio Pacheli, Secretario de la Congregaci\u00f3n de Negocios Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios, entreg\u00f3 a los Sres. Sierra y Horcajada en Roma a 13 de abril de 1917, Mauricio Horcajada.<\/p>\n<p>El gran misionero, P. D\u00edez, escrib\u00eda en Noviembre al P. Valdivielso que gobernaba interinamente en Espa\u00f1a: \u00ab!Roma locuta est, causa finita est, vale esto para los humildes pero humildad \u00bfd\u00f3nde resides? que despu\u00e9s de tratar en el mundo no se tu morada\u00bb. Preve\u00eda disensiones en la ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando el P. Maller se convenci\u00f3 de que las <em>Resoluciones<\/em> eran aut\u00e9nticas, escrib\u00eda desde Natches, 8 de diciembre, al P. Valdivielso: \u00abMe alegro de que Su Santidad haya decidido algo sobre nuestra situaci\u00f3n. Lo admito y acepto con sumo respeto y veneraci\u00f3n y de lo \u00edntimo de mi alma todo cuanto haya dispuesto en eso y en todo lo dem\u00e1s\u00bb. Confesi\u00f3n que en boca del Padre Maller, cuya opini\u00f3n irreducible de antes era tan conocida, bien manifiesta que su alma era una de las moradas de la humildad, que andaba buscando el P. D\u00edez.<\/p>\n<p>Y en 13 de diciembre, desde Sig\u00fcenza, escrib\u00eda el P. Arn\u00e1iz: \u00abTengo a la vista su atenta de ayer. Doyle a V. las m\u00e1s humildes y expresivas gracias por las buenas noticias&#8230; En efecto lo que pod\u00edamos desear y en el el fondo todos ansi\u00e1bamos. aunque mejor fuera, que las francesas se fueran o se quedaran sometidas a las espa\u00f1olas. Pero esto ser\u00eda pedir goller\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Y el Sr. Rivas, desde Barcelona, 22 de diciembre: \u00abYa sab\u00eda estaba en Madrid el Decreto de Su Santidad, pero no ten\u00eda tantos pormenores como Vd. se sirve declararme. Ojal\u00e1 se publique pronto tan deseado documento que contribuya a establecer la paz en nuestras familias, aminorando la injusta preponderancia pretendida por franceses. As\u00ed sea\u00bb.<\/p>\n<p>Y el P. D\u00edez vuelve a escribir, a 28 de diciembre: \u00abLo de las Hermanas es golpe tremendo para el Padre General y los franceses, teniendo en presente el car\u00e1cter franc\u00e9s. El Sr. Maller, casi estoy cierto que, por m\u00e1s amante que es de acatar las disposiciones de la Iglesia, dudo que acepte la direcci\u00f3n de las Hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>Por parte de las Hermanas, como para ellas en general, toda la cuesti\u00f3n se reduc\u00eda a seguir con su H\u00e1bito tradicional, una vez que se cercioraron de la decisi\u00f3n terminante de la Santa Sede para que en ello no fueran en adelante molestadas, todas quedaron contentas y tranquilas en el ejercicio de su asidua caridad. Citaremos s\u00f3lo como resumen de su sentir un\u00e1nime, la carta de Sor Benita B\u00e1rcena, Hermana del Consejo y Superiora del Hospicio de Granada, quien escrib\u00eda confidencialmente al P. Valdivielso, en 23 de Diciembre de 1877: \u00abCon que, seg\u00fan V. me dice, es cosa decidida lo del H\u00e1bito de las Hermanas. Mucho me alegro, a ver si de una vez se acaba tantos disgustos y reina la paz, que sin ella nada bueno pude haber.<\/p>\n<p>Y el Sr. Maller \u00bfpor donde anda?. Cuando Vd. le escriba le da mis afectos. Ya mucho que falta de Espa\u00f1a. Nada le ha de gustar el que nos dejen con nuestros H\u00e1bitos, porque el estaba muy firme en que nos pusi\u00e9ramos la <em>cornette.<\/em> Eso para Francia. En Espa\u00f1a anda m\u00e1s modesta la gente\u00bb.<\/p>\n<p>De ser verdad y no uno de tantos infundios nacidos en el calor de la lucha, el \u00fanico lance lamentable hab\u00eda sido el de la Visitadora, Sor Juliana Meste, quien no por oposici\u00f3n a las disposiciones de la Sagrada Congregaci\u00f3n, sino por los procedimientos sinuosos y poco sinceros, quiz\u00e1s excesos de prudencia o de pol\u00edtica del P. Lotteri, pod\u00eda haberse despistado. Queda susodicho c\u00f3mo la conducta del dicho Se\u00f1or se hab\u00eda hecho sospechosa en Espa\u00f1a y m\u00e1s, cuando circularon res\u00famenes de las <em>Resoluciones<\/em> de la Santa Sede no concordes entre s\u00ed, lo que fue causa de rumorearse ser todo ama\u00f1o italiano quien termin\u00f3 por salir de Espa\u00f1a en completo desprestigio y por mandato del Sr. Nuncio, hasta el P. Maller lleg\u00f3 a ver un visionario en el P. Lotteri.<\/p>\n<p>El caso fue seg\u00fan lo relata el Cardenal Simeoni al P. General, \u00fanico documento que hallamos a esto referente, que, \u00abhabiendo el Sr. Nuncio Apost\u00f3lico encomendado al Sr. Lotteri, enviado especial del Superior General, para dar las \u00f3rdenes opuestas, a fin de que las Superioras de las Casas de Madrid fuesen convocadas para recibir comunicaci\u00f3n de las disposiciones de la Santa Sede, la dicha Visitadora, no s\u00f3lo se resisti\u00f3 cuanto a tal fin le fue mandado, m\u00e1s no se guard\u00f3 de decir que, si las Superioras se presentaban no las dejar\u00eda entrar en la Casa. Creci\u00f3 su obstinaci\u00f3n de tal modo que el Visitador y Director, (Lotteri y Masnou) estimaron conveniente no se hiciese la convocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Anotemos que este hecho no pudiera haber acaecido sino antes de la Circular del Sr. Nuncio a las Hermanas, o sea, antes del 31 de diciembre de 1877, y que no hubo previo aviso del Sr. Nuncio, al que la Visitadora y su Consejo no habr\u00edan resistido.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa la carta del Cardenal: \u00abLa indolencia, pues, de la dicha Visitadora es digna de la mayor nota, cuando se considera la grave falta de respeto cometido para con la persona del Papa, el cual -Sr. Lotteri-, habi\u00e9ndose presentado en la Casa Madre para comunicar las \u00f3rdenes de la Santa Seda, y habiendo anunciado a dicha Visitadora su determinaci\u00f3n de dar la bendici\u00f3n con el Sant\u00edsimo, despu\u00e9s de haber pasado comunicaci\u00f3n de sus \u00f3rdenes, no hall\u00f3 por ning\u00fan lado los sagrados ornamentos&#8230;<\/p>\n<p>De todo esto, ella misma comprender\u00e1 c\u00f3mo el coraz\u00f3n del Santo Padre hab\u00eda quedado dolorido por esta extra\u00f1a e irreverente conducta de la Visitadora. Se complacer\u00e1, por tanto, V.S. en dar a conocer a la misma el disgusto enorme del Padre com\u00fan de los fieles y la exhortar\u00e1 a mostrarse en el porvenir m\u00e1s obediente a las decisiones de la Santa Sede y a la persona de su representante. Con esta ocasi\u00f3n reiter\u00f3 a V.S. la m\u00e1s sincera estimaci\u00f3n de Vuestra Se\u00f1or\u00eda.<\/p>\n<p>Illma. y Rdma.<\/p>\n<p>Roma, 4 de Febrero de 1878.<\/p>\n<p>Servidor, Giovani, Cardenal Simeoni.<\/p>\n<p>Al Ilmo. Sr. Obispo Auxiliar del Emmo. Cardenal Moreno, Arz. de Toledo. Madrid.<\/p>\n<p>Para que se vea la desorientaci\u00f3n que reina en aquellos momentos, no s\u00f3lo entre las Hermanas sino entre los Padres, conviene conocer la siguiente carta que con fecha 13 de abril de aquel a\u00f1o 78, escrib\u00eda el P. Maller al P. Valdivielso:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cosas, qu\u00e9 l\u00edo, qu\u00e9 confusi\u00f3n! por m\u00e1s que V. no tenga la m\u00e1s m\u00ednima duda\u00a0 de todo lo que V. me indica, sin embargo, se me hace muy duro y cuesta arriba el admitir las terribles consecuencias que V. saca sin titubear un momento. Yo, hasta prueba m\u00e1s concluyente no me atrevo a creer que ni el Sr. Lotteri, ni much\u00edsimo menos el Nuncio se hayan atrevido a falsificar un documento tan importante y solemne como es una decisi\u00f3n de una Congregaci\u00f3n, institu\u00edda con el fin expreso de examinar un negocio; la cual ha deliberado poco menos que un a\u00f1o y cuya resoluci\u00f3n estar\u00eda a no poderlo dudar muy por entero y a la letra entre los documentos de esa \u00edndole. Ser\u00eda menester haber perdido el santo temor de Dios y hasta el sentido com\u00fan. Es posible que se persuadieran que en semejante matera, despu\u00e9s de tantas discusiones, cuando todos est\u00e1n en una inquietud expectativa, la tal decisi\u00f3n podr\u00eda ocultarse, suprimirse o alterarse, sin que luego, muy luego tal supresi\u00f3n o alteraci\u00f3n viniese a ser sabida de todo el mundo?.<\/p>\n<p>Y me inclina a pensar que el Sr. Nuncio y el Sr. Lotteri tendr\u00e1n alguna otra explicaci\u00f3n en reserva para cuando convenga&#8230; Paso de largo lo del desaf\u00eda, que, o es cosa muy seria o muy chistosa. Tal vez sea una chanza del tal, que se apellida Ayala Mestre. O si ser\u00e1 una visi\u00f3n o alucinaci\u00f3n del enemigo de Todos?. M\u00e1s bien creer\u00eda y esto que no el que el pobre Lotteri, que tan ingrata tarea trajo a Espa\u00f1a, haya fingido todo eso, hasta para a\u00f1adir el rid\u00edculo a su desprestigio. Hay, pues, hallar la clave del misterio. El que el Sr. Nuncio de Su Santidad le mandara salir de Espa\u00f1a, no prueba nada, sino que, en virtud del alboroto de los esp\u00edritus, val\u00eda m\u00e1s que se retirarse, y esto, ya fuera v\u00edctima, iluso o culpado&#8230; cualquiera que sea la decisi\u00f3n de Roma no agradar\u00e1 a todo el mundo. Se dir\u00e1 que la parte vencedora supo ganar, lo que pretend\u00eda, por medios humanos.<\/p>\n<p>Al cabo y al fin, no es il\u00edcito recurrir de nuevo a la misma Roma. El camino ya est\u00e1 abierto. Ma\u00f1ana se les antoja a otras dos C\u00e1rmenes ir a Roma. Si llevan buenas recomendaciones, y las llevaron no pueden menos de ser bien recibidas y atendidas. Y luego ir\u00e1n otros obispos y a\u00fan Cardenales a Roma y entre tanto, la autoridad del Superior General\u00a0 a que queda reducida?&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se olvidaba el P. Maller de que, despu\u00e9s de casi treinta a\u00f1os de lucha, la autoridad del P. General no hab\u00eda podido resolver en angustioso pleito de la corneta en Espa\u00f1a. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda y deb\u00eda hacerlo sino la Santa Sede?.<\/p>\n<p>Ese incidente del desaf\u00edo y amenaza del P. Lotteri por parte del Ayala Mestre, que suponemos pariente de Sor Juliana Mestre y del que no hay m\u00e1s constancia en nuestros archivos, parece haber sido por creerse \u00e9l parte de las amarguras de dicha Hermana como familiar suyo.<\/p>\n<p>Pero donde las <em>Resoluciones<\/em> de la Santa Sede causaron contrariedad y amargura fue, como era natural, en los partidarios de la causa francesa. Aquellas concesiones a la Provincia de Espa\u00f1a, que vista desde Roma o desde Madrid se refer\u00edan s\u00f3lo, como dec\u00eda el Secretario de la Sagrada Congregaci\u00f3n, \u00aba una condescendencia en una cosa de poca importancia, pero de rigurosa firmeza en conservar todo cuanto representa la fuerza vital de Instituto\u00bb, contrariaban totalmente las miras de Par\u00eds, que parec\u00eda poner toda las esencia de las Hijas de San Vicente en el uso de la cornette, como si de ello dependiera la salvaci\u00f3n del mundo y a pesar de las repetidas declaraciones de la Santa Sede.<\/p>\n<p>El Reverendo P. Bor\u00e9, sucesor del P. Etienne, no s\u00f3lo en el supremo cargo sino en el esp\u00edritu, no pudo disimular esta contrariedad y en la Carta Circular, que, en el mes de febrero de 1878, envi\u00f3 a los Misioneros de Espa\u00f1a verti\u00f3 conceptos m\u00e1s a prop\u00f3sito para separar que para atraer voluntades.<\/p>\n<p>Aunque hubieran sido verdaderas las acusaciones en ellas contenidas, era bien intempestivo recordarlas en aquella saz\u00f3n: \u00abVosotros sab\u00e9is, dice, las causas del pasado malestar de las Hermanas, y que hab\u00edan afectado personalmente a mi venerado predecesor, el P. Etienne, y puedo confesar que le ha participado en un todo de su pena. Nuestras Hermanas de Espa\u00f1a, sin saberlo, pero extra\u00f1a respecto a las Constituciones y Reglamentos de nuestro bienaventurado Padre San Vicente, fueron arrastradas, seg\u00fan la expresi\u00f3n misma de la Santa Sede a consumar fatalmente un deplorable rompimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Anotemos que estos conceptos para nuestros misioneros, a\u00fan los menos te\u00f3logos y prevenidos, ten\u00edan que sonar a puro galicioso. C\u00f3mo pod\u00eda ser que la Autoridad del Papa fuera extra\u00f1a a nuestras Constituciones y Reglas de San Vicente, no s\u00f3lo en su aprobaci\u00f3n sin no su vigencia, a que han de estar sometidas en todas las Ordenes y Congregaciones Religiosas? y \u00bfcuando o en donde ha dicho la Santa Sede que las corporaciones vicencianas hayan consumado fatalmente un deplorable rompimiento del cuerpo de la Congregaci\u00f3n? V\u00e9ase, en esta Historia, lo mucho que trabajaron los Hijas e Hijas de San Vicente, en nuestra Patria, para evitar tal rompimiento. L\u00e9anse los varios testimonios de Superiores y Superioras Generales, anteriores al P. Etienne, que alababan el buen esp\u00edritu de sumisi\u00f3n, obediencia y observancia de nuestros Padres y Hermanas.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa la carta: \u00abLa causa primera de este mal estaba en la direcci\u00f3n del Consejo, que poco ha faltado para perderlas. Ellas siempre pertenec\u00edan a la Familia de San Vicente en el coraz\u00f3n, m\u00e1s el esp\u00edritu fundamental, que descansa sobre la obediencia y uniformidad, hab\u00eda de tal modo desaparecido que, en contraste de las otras Provincias de la Compa\u00f1\u00eda, hac\u00eda dudar de la unidad de su origen y de la identidad de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLa diferencia no proven\u00eda solamente del color o de la forma del vestido sino antes bien, en el modo de entender y de interpretar las ense\u00f1anzas tradicionales de la compa\u00f1\u00eda, las Reglas los usos y las obras de Caridad que ejercen\u00bb.<\/p>\n<p>Bien se ve aqu\u00ed, en primer lugar el desconcierto de las Historia de nuestras Hermanas. Puede ser que algunos usos y modalidades francesas, que nada tienen que ver con el esp\u00edritu de San Vicente, ni con sus Reglas, no se practicasen en Espa\u00f1a, ni en otras partes.<\/p>\n<p>Es verdad que las Hermanas de Espa\u00f1a, en sus cincuenta primemos a\u00f1os de existencia, tuvieron poca o casi ninguna comunicaci\u00f3n directa con las de Francia, pero \u00bfcomo pod\u00eda olvidar el Sr. Bos\u00e9 la dispersi\u00f3n que produjo en las Congregaciones Vicencianas la Revoluci\u00f3n Francesa, que descuaj\u00f3 de Par\u00eds el centro de la Congregaci\u00f3n y parti\u00f3 a \u00e9sta en do o tres Vicarios Generales con jurisdicci\u00f3n sobre las Hermanas, quienes unas veces depend\u00edan de Roma o de Par\u00eds, pues el representante nombrado para ellas de una u otra jurisdicci\u00f3n era nuestro Visitador o Vicario, a quienes obedec\u00edan con toda sumisi\u00f3n? Y \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda compararse la ya floreciente Congregaci\u00f3n de Espa\u00f1a con las de otras naciones, que, entonces m\u00e1s que Provincias eran peque\u00f1as colonias con Superiores y Hermanas, por lo general francesas, y que por \u00e9sta raz\u00f3n ten\u00edan como es natural, que relacionarse de continuo con su Patria? En este sentido, a\u00fan hoy, las francesas Hijas de la Caridad, que est\u00e1n, por ejemplo en China, han de estar mucho m\u00e1s cerca de la Casa Madre de Par\u00eds, que las vecinas casas de Espa\u00f1a o Italia, donde ni la lengua, ni los afectos de conocimiento personal, ni las costumbres de Francia, ni las relaciones econ\u00f3micas estimulan el acercamiento de las unas con las otras. Lo cual ni impide un acercamiento espiritual y disciplinario entre todas. Y este acercamiento lo tuvieron las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas desde que restaurada la unidad en todas las Provincias con la desaparici\u00f3n de los distintos Vicarios y distintas Jurisdicciones, se instal\u00f3 de nuevo un Padre General en Par\u00eds. Pero lo esencial del Esp\u00edritu Vicenciano, o sea la observancia de las Reglas, estar\u00e1 all\u00ed donde ellas se observen con fidelidad si estar localizado en \u00e9sta o en aquella naci\u00f3n. Y las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas tuvieron siempre vivo ese esp\u00edritu Vicenciano.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s ya es sabido. El h\u00e1bito primitivo, aquel H\u00e1bito que trajeron ellas de Francia, y que no cambiaron por la <em>cornette<\/em> en tiempo del P. Etienne, a pesar de sus insinuaciones que tampoco llegaron a expreso mandato, fue la \u00fanica causa de resfriarse, que nunca de romperse, la uni\u00f3n entre las Hermanas y Padres espa\u00f1oles hacia el Superior General, y Roma indirectamente, al menos, las di\u00f3 la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero era lo m\u00e1s grave que, en esta supuesta rotura, acusaba la Carta que comentamos, a los Misioneros de Espa\u00f1a, Directores de Hermanas. A esto pod\u00edan contestar el Venerable P. Murillo, el santo P. Borja, el P. Sanz, por no citar sino a los m\u00e1s influyentes Directores antiguos, que se desvivieron, en tiempos de paz y en tiempos de borrasca, en defender la uni\u00f3n de las Hermanas con sus leg\u00edtimos Superiores, hasta sufrir algunos amargas persecuciones y destierro, llegando as\u00ed, con la bendici\u00f3n de Dios y de San Vicente, a formar la Provincia Vicenciana m\u00e1s probada y adicta a sus Reglas y esp\u00edritu, a la vez que la m\u00e1s grande y floreciente entre todas las del mundo, s\u00f3lo, entonces superada por la Provincia Francesa.<\/p>\n<p>Si entre tanto, la Revoluci\u00f3n Francesa ocasion\u00f3 all\u00ed el uso de la <em>cornette, <\/em>\u00bfqu\u00e9 culpa ten\u00edan nuestros Directores y Hermanas de aqu\u00ed?. Esta modalidad de la <em>cornette<\/em>, hija del almid\u00f3n tan prohibido a todas, a fines del siglo dieciocho por circulares de la Madre General, -v\u00e9ase su colecci\u00f3n-, sali\u00f3 triunfante. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir que por ello las Hermanas de Francia perdieron su esp\u00edritu vicenciano? y \u00bfpor qu\u00e9 lo hab\u00edan de perder las espa\u00f1olas, conservando el h\u00e1bito primitivo, aunque tambi\u00e9n algo alterado por el dichoso almid\u00f3n, contra el que unas y otras deb\u00edan querellarse?. Y no es que nosotros, persuadidos de lo accidental del h\u00e1bito, dejemos de consideras la uniformidad como un desideratum.<\/p>\n<p>Finalmente otra acusaci\u00f3n trae la Carta y es que \u00abla mencionada nota enviada a Roma manifiesta una parcialidad nacional pidiendo a la Santa Sede que el Director y la Visitadora\u00a0 sean de naci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb. \u00abConsulto nuestros Anales y no encuentro ya alguna Provincia haya puesto semejante condici\u00f3n porque es la virtud, y no la carne y la sangre lo que hace a uno digno de su dignidad\u00bb.<\/p>\n<p>Cualquiera pudiera haberse escandalizado si se hubiera pedido un Padre espa\u00f1ol para Superior General, o una Hermana Espa\u00f1ola para Superiora General; pero, el pedirlo para el gobierno inmediato de la Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a, era bien poca cosa y bien justificado, en aquellas circunstancias, en que ninguna Provincia se ha visto como la nuestra. Y bien era de tener que si para los de casa era entonces dif\u00edcil la direcci\u00f3n, cuanto m\u00e1s lo habr\u00eda de ser\u00a0 para un extranjero, desconocedor del personal y del modo de ser de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es bien sabido que el esp\u00edritu de la Iglesia, norma de San Vicente, ha sido que la jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica se ejerza de ordinario en cada pa\u00eds por los nativos hasta en los pa\u00edses infieles, siendo posible. De los espa\u00f1oles que ven\u00edan del extranjero ya queda dicho por qu\u00e9 y para que eran enviados a Espa\u00f1a por el Superior General. Nada tiene, pus de extra\u00f1o, por todo lo dicho que la citada carta Circular dejar\u00e1 mal sabor en nuestras casas.<\/p>\n<p>\u00abMuy dura y hasta cruel me parece la Circular\u00bb dec\u00eda el P. Rivas desde Barcelona en su carta del 18 de marzo, y el Sr. del R\u00edo, desde Teruel el 8 de abril: \u00abpor m\u00e1s buena fe y santos deseos, que haya el Superior General tenido al escribirla, cero, seg\u00fan mis cortos alcances, que al leerla, cuando vuelva de la misi\u00f3n, causar\u00e1 m\u00e1s da\u00f1o que provecho, y por esta raz\u00f3n, preferir\u00eda no leerla\u00bb.<\/p>\n<p>Ni fue menos hiriente la otra Circular que, en abril de 1878, dirigi\u00f3 el mismo P. Bos\u00e9 a las Hermanas de la Provincia espa\u00f1ola. La siguiente carta de Sor Carmen Moreno del 12 de abril del dicho a\u00f1o, al P. Masnou, encargado entonces de la Direcci\u00f3n nos manifiesta el afecto atrayente de la citada Circular.<\/p>\n<p>\u00abMi muy Venerado Padre:<\/p>\n<p>Como la santa regla me autoriza y a\u00fan me manda comunicar el Superior mis dudas, dificultades y tentaciones etc&#8230; voy a decir a Vd. lo que ahora me ocurre.<\/p>\n<p>Hace d\u00edas que recib\u00ed una Circular del Superior General, que aunque escrita con la prudencia de un digno Superior, encuentro en ella algunas cosas, que quiz\u00e1 por malos informes, est\u00e1n en entera contradicci\u00f3n con lo que yo misma he visto y o\u00eddo. Como por ejemplo: El P. Lotteri, de feliz memoria, me dijo m\u00e1s de una vez, que si no nos pusiesen la corneta, hab\u00eda resuelto el Superior General, de acuerdo con todas las dem\u00e1s Provincias, separarnos de la Congregaci\u00f3n, a lo que le contest\u00e9 que pensaba no pod\u00eda hacerlo por s\u00ed y que Su Santidad no lo har\u00eda. porque repetidas veces hab\u00edamos protestado no querer la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y como la dicha Circular lo da bastante a entender no puedo vencerme a leerla sin enterar a las Hermanas de la verdad, para volver por el honor del Consejo pasado, de algunos, a quienes sin raz\u00f3n se les ha impuesto haber pedido la separaci\u00f3n, pero muy en particular de la pobres Visitadora Sor Mestre, a quien se han levantado atroces calumnias y a quien nadie tiene valor de defenderla, por m\u00e1s que dicen la aprecian y conocen su inocencia.<\/p>\n<p>En vista de lo dicho, me parece mejor no leerla por haber de dar esas explicaciones, pues las Hermanas nada hablamos del asunto; alguna que me ha preguntado, que el Santo Padre ha decidido ya que permanezcamos con nuestro h\u00e1bito espa\u00f1ol y se ha quedo tranquila.<\/p>\n<p>A pesar de que, despu\u00e9s de haberlo pedido al Se\u00f1or y meditado mucho, me ha parecido omitir la lectura en la Comunidad de la referida Circular, no he querido hacerlo sin decirlo a V., sujet\u00e1ndome siempre a su mandato. Esta es s\u00f3lo para V., pues nada he dicho a la Visitadora\u00bb.<\/p>\n<p>La contestaci\u00f3n del P. Masnou, que como queda dicho, era en Espa\u00f1a Director tambi\u00e9n de las Hermanas del <em>Cornette<\/em> se concret\u00f3 con decir: \u00abno puedo tomar bajo mi responsabilidad el que no se lea a la Comunidad la Circular de que V. me habla, pues no puedo oponerme a la voluntad del Superior General. Lo \u00fanico que puedo aconsejar a V. es que obre en este asunto, seg\u00fan le dicte la prudencia\u00bb.<\/p>\n<p>Merecen ser notadas las declaraciones contenidas en la susodicha carta de Sor Carmen Moreno, principalmente la rotunda afirmaci\u00f3n de que nunca intentaron ni quisieron las Hermanas espa\u00f1olas separarse del cuerpo de la Congregaci\u00f3n Vicenciana. y hasta queda \u00aben duda la veracidad de la acusaci\u00f3n referida contra la conducta de la Visitadora, Sor Mestre,\u00a0 cuando el P. Lotteri se present\u00f3 en el Noviciado para comunicar a las Hermanas las <em>Resoluciones<\/em> de Santa Sede.<\/p>\n<p>Siguiendo las Normas prudentes de la Sagrada Congregaci\u00f3n se mud\u00f3 el Consejo de las Hermanas y el 21 de enero de 1878 fue nombrada Visitadora Sor Fermina Argui\u00f1ariz, Superiora del Hospital de Cuenca.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s volvi\u00f3 a Espa\u00f1a el P. Maller como Visitador y Director de las Familias de San Vicente. Hay que decir en honra suya que, durante esta segunda \u00e9poca de su Direcci\u00f3n, el asunto de la corneta, por el tan acariciado antes, qued\u00f3 sepultado en el m\u00e1s absoluto silencio. Actu\u00f3 como fiel hijo de la Iglesia las decisiones de Roma, y ya s\u00f3lo se preocup\u00f3, hasta el fin de sus d\u00edas, en la direcci\u00f3n prudente de ambas Congregaciones, comenzando una nueva \u00e9poca de paz y prosperidad, para las Hermanas Espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Como signo de esta paz escrib\u00eda la nueva Visitadora su Carta Circular de 30 de mayo, 1878, que dec\u00eda: \u00abAl tomar posesi\u00f3n de mi cargo quise hacer retiro espiritual en los ejercicios que tuvieron lugar en casa&#8230; despu\u00e9s de los cuales me encamin\u00e9 a Zaragoza a visitar a nuestra querida Madre, la Virgen Sant\u00edsima del Pilar, y pedirle su santa bendici\u00f3n. All\u00ed, como pueden Vds. figurarse las tuve a todas presentes&#8230; \u00bb<\/p>\n<p>Cuenta c\u00f3mo fue a Par\u00eds, porque el Sr. Bos\u00e9 quer\u00eda verla, pero que muri\u00f3 estando ella all\u00ed, sin haberla visto. \u00abNuestra M.H. Madre me amonest\u00f3 manifestase a Vds. lo mucho que a todas nos quiere. Tambi\u00e9n la Asistenta, Oficiales y Secretarias.. S\u00f3lo me queda a\u00f1adir que siempre hemos llevado el h\u00e1bito negro y la toca no llamando la atenci\u00f3n a nadie. As\u00ed, pues, est\u00e9n tranquilas y seguras de que no seremos molestadas en este punto y as\u00ed fuera dudas y escr\u00fapulos, si los hubiese, pues es cosa decretada por Su Santidad y admitida por nuestros Superiores&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y confirmose esta paz con la elecci\u00f3n del nuevo Superior General, P. Fiat, hombre de Dios, sin otras miras pol\u00edticas sino el bien de sus Hijas y con raz\u00f3n llamado el nuevo San Vicente. A este dign\u00edsimo sucesor suyo tuvieron ocasi\u00f3n de manifestar las Congregaciones de Espa\u00f1a su adhesi\u00f3n y obediencia a la que \u00e9l contesto muy particularmente con esta Carta Circular:<\/p>\n<p>\u00abPar\u00eds, 8 de Diciembre de 1879.<\/p>\n<p>Mis car\u00edsimas Hijas.<\/p>\n<p>La gracia del Se\u00f1or sea siempre con nosotros.<\/p>\n<p>Estoy de regreso en la Casa Madre, hace unos d\u00edas, de un viaje bastante largo, pero feliz. Experimento la necesidad de expresaros de nuevo mi agradecimiento por el gusto que me han procurado los numerosos testimonios de vuestra piedad filial y religiosa adhesi\u00f3n, que me han sido muy sensibles y por los que doy las gracias al Se\u00f1or. Personalmente no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s propio en cuanto a las manifestaciones que me han sido demostradas, mas mucho me han consolado el veros tan contentas de recibir al sucesor de San Vicente, amando tanto vuestra hermosa vocaci\u00f3n y sacrific\u00e1ndoos con tanto celo para el bien de vuestras obras.<\/p>\n<p>Me hab\u00e9is asegurado que sois y quer\u00e9is continuar siendo mis Hijas y que en todo yo os hallar\u00eda tan sumisas como lo son mis otras Hijas. Dios no puede sino bendecir esas disposiciones. El mismo es quien os inspira y ellas procuran la gloria. Por mi parte, mis car\u00edsimas Hijas, qued\u00e1is aseguradas que s\u00f3lo por el inter\u00e9s de vuestras almas, de vuestros obras y de vuestra Provincia me servir\u00e9 de la autoridad que nuestro Se\u00f1or me ha dado sobre vosotras.<\/p>\n<p>El inmortal y muy amado P\u00edo IX os ha dispensado, mientras la Santa Sede no disponga otra cosa de la regla de la uniformidad respecto del H\u00e1bito. El sucesor de San Vicente, tiene las manos atadas sobre este asunto y nada ten\u00e9is que temer. Mas no puedo dejar de pensar y deciros que esa excepci\u00f3n que os distingue entre todas las Hijas de la Caridad os ser\u00eda desfavorable, sino tuvierais cuidado de procurar ser uniformes en todo lo dem\u00e1s, pues el d\u00eda en que se pudiera decir que hay entre vosotras y las Hijas de la Caridad de San Vicente otras diferencias adem\u00e1s del H\u00e1bito, mucho perder\u00edais en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Con gran satisfacci\u00f3n he pido ver que esa opini\u00f3n p\u00fablica os es favorable en Espa\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>Y les comunica a las Superioras: \u00abque, en adelante habr\u00e1 una tanda de Ejercicios Espirituales para ellas en la Casa Central del Noviciado como se observa en todas las Provincias. El Respetable P. Maller, vuestro digno Director hab\u00eda presentido mis deseos y se ofrece con gusto para prestaron ese importante servicio\u00bb.<\/p>\n<p>Anotemos que esto se practicaba ya desde el tiempo del P. Roca, como puede verse en su circular de 1 de enero de 1843. Establece, en segundo lugar, el uso del formulario de oraciones y pr\u00e1cticas, traducido al castellano, pr\u00e1ctica ya en uso por lo menos desde la direcci\u00f3n del P. Feu.<\/p>\n<p>Y finalmente \u00abhe determinado hacer traducir y comunicaros el Consuetudinario o Compendio de las Costumbres y Pr\u00e1cticas de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb&#8230; del que el P. Feu se hab\u00eda preocupado de establecer en 1827.<\/p>\n<p>No terminaremos esta relaci\u00f3n referente al H\u00e1bito de las Hermanas sin a\u00f1adir una nota de las principales, que por hallare el Consejo aquellos a\u00f1os, hubieron de actuar en la cuesti\u00f3n y de sufrir muchos sobresaltos y sin sabores para evitar la separaci\u00f3n de la Provincia del cuerpo de la Congregaci\u00f3n, cuando no s\u00f3lo los Prelados espa\u00f1oles lo miraban como la mejor soluci\u00f3n, sino que el mismo Superior General se mostraba decidido a ello, sino se implantaba la cornette. S\u00f3lo la tenacidad de ellas y la voluntad resuelta de P\u00edo IX evit\u00f3 una lamentable escisi\u00f3n en la Familia Vicenciana.<\/p>\n<p>Sor Julia Mestre naci\u00f3 en Reus en 1817. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 1833. En 1852 fue nombrada Superiora de Hu\u00e9rfanas de Barcelona. En 1862, pas\u00f3 con igual destino al Hospital de Zaragoza y en septiembre del mismo a\u00f1o, fue llamada al Consejo Provincial con el cargo de Asistenta, hasta que en 1866 obtuvo el Visitadora. Al cesar de este oficio por disposici\u00f3n de la Santa Sede pas\u00f3 de Superiora al Colegio de Barbastro en Junio de 1978 y all\u00ed muri\u00f3 el 12 de enero de 1886 despu\u00e9s de haber hecho testamento de los bienes familiares en favor de la Congregaci\u00f3n a la que am\u00f3 tiernamente y por la que sufri\u00f3 muchas contradicciones y hasta calumnias.<\/p>\n<p>Sor Carmen Moreno (876) naci\u00f3 en la ciudad de C\u00e1diz, en 27 de mayo de 1819. Fue bautizada en \u00abla Iglesia Parroquial castrense de la Plaza, como hija leg\u00edtima de D. Jos\u00e9 Moreno, primer m\u00e9dico cirujano de la Real Armada y de Do\u00f1a Mar\u00eda de los Dolores Jim\u00e9nez. \u00abEntr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 1844 y fue destinada al Hospital de Valencia, donde permaneci\u00f3 hasta 1852. En agosto de 1856 fue nombrada Superiora del Colegio de Teruel, en 1858 del Hospicio de M\u00e1laga. En marzo del 62 del Hospicio de san Luis de Sevilla hasta que, en Julio del 66 recibi\u00f3 el cargo de Asistente en la Casa Central. Cambiando el Consejo en 1878 pas\u00f3 de Superiora al Hospital de Valencia donde venerada por todos muri\u00f3 santamente el 27 de enero de 1893. Fue Hermana de grandes talentos y prendas f\u00edsicas y morales, de s\u00f3lida instrucci\u00f3n y trato de gentes, que le ganaron la estimaci\u00f3n no solo de sus Hermanas sino de los Prelados y hasta del mismo Papa P\u00edo IX, cuyos pies fue a besar e un arranque de decisi\u00f3n cuando la Provincia pasaba por inquietudes angustiosas, logrando ver asegurada la Uni\u00f3n de la Familia Vicenciana y sancionadas las <em>Resoluciones<\/em> de la Sagrada Congregaci\u00f3n, en las que ella tuvo no poca influencia con sus peticiones, informes y de la amistad con varios Cardenales y Obispos de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sor Carmen Piera naci\u00f3 en Barcelona en Febrero de 1836. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 1851. En 1867 fue nombrada Secretaria de la Casa Central hasta que, en 1878 ces\u00f3 juntamente con todo el Consejo. Tuvo la suerte de ser compa\u00f1era de Sor Carmen Moreno\u00a0 en la audiencia que les concedi\u00f3 P\u00edo IX. Fue nombrada Superiora de la Beneficiencia de Valencia, donde muri\u00f3 querida de todos cuantos la conocieron.<\/p>\n<p>Sor Benita B\u00e1rcena (1073) naci\u00f3 en Santander en 1821. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 1847. Fue destinada al Hospital General de Madrid, desde donde pas\u00f3 de Superiora al Hospicio y luego al Hospital de Granada. En 1870 fue llamada a la casa Central como Consejera hasta la renovaci\u00f3n del Consejo en 1878. Desempe\u00f1o el oficio de Superiora de Valdemoro, San Lucar de Barrameda y Aranjuez, En 1867 (???)fue a la Maternidad de Barcelona, donde muri\u00f3 en 1905.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: 1.- Influencia de las Hijas de la Caridad en la formaci\u00f3n del Pueblo Filipino. 2.- Discurso del Sr. Obispo de Nueva C\u00e1ceres. 3.- Las Hijas de la Caridad en los Hospitales de Filipinas. 4.- &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-4\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404055,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-400080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Hijas de la Caridad: fundaci\u00f3n en Filipinas (4) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-4\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hijas de la Caridad: fundaci\u00f3n en Filipinas (4) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sumario: 1.- Influencia de las Hijas de la Caridad en la formaci\u00f3n del Pueblo Filipino. 2.- Discurso del Sr. Obispo de Nueva C\u00e1ceres. 3.- Las Hijas de la Caridad en los Hospitales de Filipinas. 4.- ... 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