{"id":400074,"date":"2016-10-23T08:16:21","date_gmt":"2016-10-23T06:16:21","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400074"},"modified":"2016-10-09T10:18:37","modified_gmt":"2016-10-09T08:18:37","slug":"hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-1\/","title":{"rendered":"Hijas de la Caridad: fundaci\u00f3n en Filipinas (1)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"logo-hhc\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Sumario: <\/em>1.- <em>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Filipinas. 2.- Real orden encarg\u00e1ndoles los hospitales de aquellas Islas. 3.- Expediente de las Autoridades Filipinas urgiendo el envi\u00f3 de Hermanas. 4.- Real orden con el mismo fin. 5.- Dificultades que se ofrecen. 6.- El Sr. Arzobispo de Manila logra vencerlas. 7.-Hermanas fundadoras. 8.- Solemne recibimiento. 9.- Hospital Militar de Manila. 10.- Elogio de Sor Casimira Marqu\u00ednez. 11.- Sor Mar\u00eda Ana Barral. 12.- Escuela Municipal de Manila. Nueva expedici\u00f3n de Hermanas. 13.- Elogio de Sor Mar\u00eda Antonia Ibarra. 14.- Colegio de Santa Isabel. 15.- Elogio de Sor Gaspara Melchor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1.- <em>Las Hijas de la Caridad fundan en Filipinas. <\/em>Por primera vez el nombre de Filipinas va unido a las Hijas de San Vicente en carta del P. Codina al P. General, fecha 23 de junio de 1845. dice as\u00ed: \u00abPres\u00e9ntasenos ahora otro negocio m\u00e1s comprometido, aunque de grandes ventajas para ambas familias.<\/p>\n<p>El De\u00e1n de la Catedral de Manila ha venido a la Corte para tratar graves asuntos de Hospitales en aquel lejano pa\u00eds. Hay descontento con los servicios prestados por los religiosos de San Juan de Dios a los pobres enfermos. Probablemente ser\u00e1n despedidos y desean reemplazarles con Hermanas. El Gobierno deseoso de conservar aquellas Islas, aceptar\u00e1 con gusto la demanda y creo nos invitar\u00e1 a encargarnos de tan importante Misi\u00f3n. Si llegara el caso \u00bfQu\u00e9 har\u00e9?\u00bb.<\/p>\n<p>En septiembre del mismo a\u00f1o, otra carta del P. Codina dice: \u00abEl Sr. De\u00e1n de la Catedral de Manila no volver\u00e1 hasta pasados dos a\u00f1os. El Gobierno, que teme la indepen\u00addencia de las Islas, quiere darles cuento pidan para tenerlos gratos. Lo mismo respecto a Cuba, donde el Capit\u00e1n General pide seis Hermanas para los hospitales.\u00a0 El Ministro ha recibido bien la demanda y pronto el Gobierno me mandar\u00e1 una Real Orden.<\/p>\n<p>Esta es una buena ocasi\u00f3n que nos da Dios, para pedir la restauraci\u00f3n de la Congrega\u00adci\u00f3n, lo que espero obtener a la sombra del Instituto de nuestras Hermanas, pues har\u00e9 ver al Ministro que ellas no ir\u00e1n nunca a pa\u00edses lejanos sin Directores de su familia; que las Hermanas mismas de la Pen\u00ednsula pronto morir\u00e1n, si les falta nuestro apoyo\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>En 1847, nombrado ya Obispo de Canarias el P. Codina, escribe con fecha 10 de noviembre estas palabras: \u00abEl Ministro trabaja por nuestra restauraci\u00f3n. El Real Consejo me ha citado a una sesi\u00f3n para hablar de una fundaci\u00f3n de Misioneros y Hermanas en Filipinas\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Y ocho d\u00edas despu\u00e9s dice: \u00abLas Hijas de la Caridad est\u00e1n prestas para ir a Filipinas a ejercer todas las funciones de su Instituto siempre que se lo indiquen sus Superiores. Estos las invitar\u00e1n a hacer tan penoso sacrificio cuando se lo exija el Gobierno. M\u00e1s no ir\u00e1n jam\u00e1s sino acompa\u00f1adas de sus Directores natos para dirigir su conciencia y defenderlas de las contradicciones que forzosamente han de experimentar\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>2.- De primero de octubre de 1852 es la Real orden por la cual se encarga a las Hijas de la Caridad los Hospitales de Filipinas. \u00abConviniendo poner remedio, dice el art. 9\u00ba., al estado poco satisfactorio en que se encuentran esos hospitales y persuadido de que nada puede contribuir m\u00e1s eficazmente a mejorarlos, que la sustituci\u00f3n de los Hermanos de San Juan de Dios por las Hijas de la Caridad, que tan excelentes resultados est\u00e1n dando en todas partes, he dispuesto que se impetre la correspondiente Bula de Su Santidad para la extinci\u00f3n de las Casas de San Juan de Dios en esas Islas, y que en su lugar se env\u00eden a ellas Hermanas de la Caridad, que, al paso que se encargan de los Hospitales puedan dedicarse a la ense\u00f1anza de las ni\u00f1as de los Colegios de Santa Potenciana, Santa Isabel, Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y San Sebasti\u00e1n de acuerdo con los patronos de los mismos\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo siguiente se encargaba tambi\u00e9n a los Padres Pa\u00fales de aquellas Misiones y Seminarios.<\/p>\n<p>3.- Con fecha 14 de mayo de 1856, envi\u00f3 el Sr. Ministro de Estado al Director del Real Noviciado un largo expediente venido de Filipinas que contiene los siguientes oficios:<\/p>\n<p>&#8211; 1\u00ba. El Gobernador de Filipinas env\u00eda al Ministro de Estado de Espa\u00f1a el resultado del expediente y apoya por su parte la venida de las Hermanas a Filipinas.<\/p>\n<p>&#8211; 2\u00ba. Informe del Ayuntamiento de Manila. Pinta el estado deficiente de aquellos hospitales y colegios y concluye ensalzando los deseados servicios de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>&#8211; 3\u00ba. Informe del Arzobispo de Manila. Entre otras cosas dice: \u00abEl Arzobispo de Manila ha le\u00eddo con la mayor complacencia la adjunta exposici\u00f3n del Ayuntamiento de esta Capital, en lo que propone se plantee en estas Islas el piadoso Instituto de las Hijas de la Caridad, para mejorar en lo posible la asistencia de los pobres en los Hospitales y la educaci\u00f3n tambi\u00e9n de su propio sexo, extremos ambos dignos de la superior consideraci\u00f3n de V.E&#8230; Objeto fue \u00e9ste de algunos desvelos del \u00faltimo finado Arzobispo de Manila, y el que suscribe no ha dejado tambi\u00e9n de consagrarle sus meditaciones para proponerlo a S.M. con conocimiento y acuerdo del Superior Gobierno de las Islas llegada que fue la ocasi\u00f3n de poder ser removidos los obst\u00e1culos,. que en su concepto no dejar\u00edan, como no dejar\u00e1n acaso de presentarse para su cabal realizaci\u00f3n. Es innegable que las Religiosas hospitalarias, Hijas del gran Ap\u00f3stol de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal prestan por doquier&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Expone a continuaci\u00f3n la decadencia de los frailes de San Juan de Dios y a\u00f1ade: \u00abLa elecci\u00f3n personal de las Hermanas de la Caridad que hayan de venir a Manila debe ser muy detenida y escrupulosa, pues que a esta distancia de las Casas Matrices en Espa\u00f1a y para presentar la novedad que se importa enfrente de lo que hoy existe, cualquiera equivocaci\u00f3n traer\u00eda amarguras y males de dolorosa trascendencia.<\/p>\n<p>&#8211; 4\u00ba. Informe de la Intendencia General del Ej\u00e9rcito y Hacienda y Superintendencia subdelegada de Filipinas, quienes consideran laudable, altamente filantr\u00f3pico el pensa\u00admiento de establecer en las Islas las Hijas de la Caridad, y que no encuentran inconvenien\u00adte en autorizar al Excmo. Ayuntamiento para que de sus fondos contribuyan con las cuotas que propone, etc.<\/p>\n<p>&#8211; 5\u00ba. Otro Informe del Sr. Arzobispo sobre los recursos con que se pudiera contar para la instalaci\u00f3n de las Hermanas. El se ofrece a costear el pasaje de dos o tres Padres Pa\u00fales para su Seminario.<\/p>\n<p>&#8211; 6\u00ba. Informe de la Real Audiencia Canciller\u00eda de Manila. Abriga tambi\u00e9n la esperan\u00adza de que los ejemplares de admirable caridad de estas Hermanas no ser\u00e1n est\u00e9riles en este Pa\u00eds, y a\u00fan, que muchas j\u00f3venes piadosas se consagrar\u00e1n, bajo las Reglas de este Santo Instituto, al Servicio de Dios y de la humanidad doliente y desvalida. El que suscribe es de opini\u00f3n que para el env\u00edo de las diez o doce Hijas de la Caridad, que deben reclamar\u00adse, deber\u00edan desde luego ponerse a disposici\u00f3n del Gobierno la suma que se estime necesaria, teniendo en cuenta la comodidad y el decoro conque debe efectuarse en su traslaci\u00f3n. Los fondos aprobados por la Junta superior directiva de Hacienda, la suma que ofrece el Excmo. Ayuntamiento y los que designa el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo son, a juicio del que expone, suficientes para subvenir a esto y los dem\u00e1s gastos que han de ocasionar el env\u00edo y el establecimiento en este Pa\u00eds, de las Hermanas de la Caridad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente el Capital General de Filipinas ordena facilitar\u00a0 los recursos citados para la venida de las Hermanas.<\/p>\n<p>Juntamente con el expediente recibi\u00f3 el Director de las Hermanas la siguiente Orden Real:<\/p>\n<p>4.- \u00abEl Sr. Ministro de Estado dice de Real orden al de Gobernaci\u00f3n lo siguiente: \u00abInstru\u00eddo expediente a consecuencia de la carta documentada, fecha 3 de Septiembre de 1855 del Gobernador, Capit\u00e1n General de Filipinas, que en copia acompa\u00f1o adjunta, consultando, entre otras cosas, el env\u00edo a aquellas islas de doce Hijas de la Caridad, la Reina, q.D.g., se ha servido mandar disponga V.E. lo conveniente, con objeto de que vayan las expresadas 12 Hermanas, que como m\u00e1s necesarias se reclaman, debiendo poner en conocimiento de V.E. al mismo tiempo que el mencionado Capit\u00e1n General de Filipinas ha librado la cantidad de ciento cinco mil seiscientos sesenta y cuatro reales para atender a los gastos de traslaci\u00f3n, cuya suma existe depositada en la Direcci\u00f3n General de Ultramar.<\/p>\n<p>De Real orden comunicada por el Sr. Ministro de Gobernaci\u00f3n lo traslado a V. para su inteligencia y a fin de que, si es posible, que sin desatender las necesidades de los establecimientos de la Pen\u00ednsula, se trasladen a Filipinas las 12 Hermanas que reclama el Capit\u00e1n General de aquellas Islas, disponga Vd. lo necesario al efecto., cuidando que en la elecci\u00f3n de las mismas se eviten los inconvenientes que en las comunicaciones del Ayuntamiento, Muy Rev. Arzobispo, Regente de la Audiencia, Junta de Hacienda, Asesor\u00eda y Superintendencia se expresan y que se acompa\u00f1an adjuntas en calidad de devoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abDios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abMadrid, 14 de mayo de 1856.<\/p>\n<p>\u00abEl Subsecretario, Manuel G\u00f3mez.<\/p>\n<p>\u00abSr. Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>5.- He aqu\u00ed la contestaci\u00f3n del Sr. Director de las Hermanas, que lo era por entonces el P. Ig\u00fc\u00e9s:\u00a0 \u00abExcmo. Se\u00f1or: = He le\u00eddo con reflexi\u00f3n la Real Orden del 14 del pasado mayo relativa al env\u00edo de las doce Hijas de la Caridad a las Islas Filipinas, donde se reclaman como muy necesarias, seg\u00fan las comunicaciones del Ayuntamiento, Regente de la Audiencia y otras Entidades Eclesi\u00e1sticas y Civiles\u00a0 de aquellas Islas.<\/p>\n<p>El fruto de mis detenidas reflexiones ha sido el que no pod\u00eda menos de ser, esto es, tropezar con dificultades que casi imposibilitan por ahora, la realizaci\u00f3n de este plan, aunque tan ventajoso para los establecimientos de Beneficencia de aquel remoto pa\u00eds. V.E. ha indicado anticipadamente en la citada R.O. algunas de esas dificultades, cuando ha dicho, se trasladen a Filipinas las doce Hermanas sin desatender las necesidades de los establecimientos de beneficencia de la Pen\u00ednsula. Tales necesidades son tan graves y a veces tan urgentes, que no pueden distraerse las Hermanas de la Caridad para otros puntos de fuera sin irrogar perjuicios a los establecimientos del interior. M\u00e1s de veinte son las Fundaciones que est\u00e1n concedidas por Reales Ordenes y no pueden ejecutarse por falta de Hermanas disponibles, las que por un efecto natural ser\u00e1n menos en n\u00famero, si se las destina a tenor de la Real Orden que nos ocupa. Porque si bien es verdad ser bastante reducido el n\u00famero que se pide y facilita esto el extraordinario env\u00edo de ellas, es digno, sin embargo, de llamar la superior atenci\u00f3n de V.E. sobre lo insuficiente que ha de ser tan corto n\u00famero para llenar, ni a\u00fan por modo de ensayo, los diferentes cargos que all\u00ed se las quiere confiar&#8230;<\/p>\n<p>Por otra parte no se les puede dar este destino sin ir acompa\u00f1adas de Directores a prop\u00f3sito, capaces de conservarlas en el esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n, sin el cual no podr\u00e1n prestar en aquellos establecimientos de beneficencia y escuelas de ni\u00f1as los importantes servicios que las Autoridades de las Islas justamente se prometen&#8230;<\/p>\n<p>El Director de las Hijas de la Caridad, despu\u00e9s de haber conferenciado con el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n cree que, por ahora, no es posible, a causa de no tener sujetos disponibles para encargarse de los Seminarios&#8230; Restablecida en 1851, se halla propiamente en cuna y ni tiempo ha tenido de formar los j\u00f3venes que hace m\u00e1s de cuatro a\u00f1os admiti\u00f3 en su seno. Ellos dan esperanzas ciertamente de poder servir m\u00e1s adelante para los cargos a que se les quiera destinar, pero corre mucho peligro de que la Congregaci\u00f3n los pierda y queden frustrados sus piadosos proyectos formados sobre ellos por S.M. la Reina en la citada Real C\u00e9dula, y si V.E. no interpone su poderoso influjo para alejarle prontamente. Nace este peligro de la Ley de Reemplazamiento, que expone a los j\u00f3venes de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal a haber de abando\u00adnarla si no se les exime de entrar en el sorteo, como a las otras comunidades privilegiadas etc&#8230;<\/p>\n<p>Madrid, 1\u00ba de Septiembre de 1856.<\/p>\n<p>Excmo. Sr. Ministro de Estado.\u00bb<\/p>\n<p>Otra Real Orden del mismo a\u00f1o dice lo siguiente: \u00abCon esta fecha y de Real orden comunicada por el Ministro de Estado y de Ultramar, traslado especialmente recomendada a los Sres. Ministros de Guerra y Gobernaci\u00f3n lo que en 1\u00ba de Septiembre \u00faltimo se sirvi\u00f3 Vuestra Paternidad dirigir al Sr. Ministro de Estado y Ultramar acerca del proyecta\u00addo y necesario env\u00edo de Hermanas de la Caridad a las Islas Filipinas, y de la propia R.O, manifiesto a V.P. que esta Direcci\u00f3n General de mi cargo, lejos de encontrar inconvenien\u00adte alguno en que, en lugar de doce vayan catorce, como Vuestra Paternidad propone a las mencionadas Islas y que all\u00ed presten sus meritorios servicios en uno o dos establecimientos piadosos solamente, en vez de fraccionarse en casi todos los existentes, como indicaba el Capit\u00e1n General de aquel Archipi\u00e9lago. Halla acertadas y atendibles las observaciones de Vuestra Paternidad, a las que desde luego se presta encareciendo a V.P. que sin perjuicio de lo que resuelvan los Ministros de Guerra y Gobernaci\u00f3n, procure remover los obst\u00e1culos que se oponen a la expedici\u00f3n proyectada y tenga \u00e9sta lugar en el m\u00e1s breve plazo posible en bien del Estado en general y de aquellas Provincias particularmente.<\/p>\n<p>Dios guarde a V.P. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Madrid, Diciembre 3 de 1856.<\/p>\n<p>El Director General = Isidro D\u00edaz Arg\u00fcelles.<\/p>\n<p>Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de los buenos e insistentes deseos del Gobierno Espa\u00f1ol y de haberse convenido ya en las condiciones con el Director del real Noviciado, no se pudo llevar a cabo por entonces esta fundaci\u00f3n, siendo el motivo principal las disensiones en que a la saz\u00f3n se hallaba el Instituto con ocasi\u00f3n de las novedades de vestido que trataba de introducir el Padre General entre las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, y que tanto dio que sentir en todas partes. Claro que esto no se lo hab\u00edan de manifestar al Gobierno, y de ah\u00ed las varias excusas para dar largas al asunto.<\/p>\n<p>No cejaba el Gobierno en su empe\u00f1o de llevar a Filipinas las Hijas de la Caridad, y de nuevo en 1859, hallamos una Real orden, que dice as\u00ed: \u00abSe ha recibido en esta direcci\u00f3n la comunicaci\u00f3n de V. P. fecha de 20 de Diciembre \u00faltimo, manifestando que, a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno y de los de esa Direcci\u00f3n, era imposible el env\u00edo a Filipinas de algunos miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, a causa de no estar suficientemente preparados.<\/p>\n<p>\u00abEnterada S.M. la Reina ha tenido a bien disponer diga a V.P. como de su Real Orden comunicada por el Sr. Ministro de Guerra y de Ultramar lo ejecuto, que siendo de la mayor necesidad <em>los servicios de las Hijas de la Caridad en Filipinas, conviene que se remuevan todos los obst\u00e1culos que existen para la realizaci\u00f3n de este pensamiento, y por consecuencia que se haga todo lo posible para poner en estado de aptitud los presb\u00edteros j\u00f3venes de san Vicente de Pa\u00fal que muestren mejores condiciones.<\/em><\/p>\n<p>\u00abDios guarde a V.P. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abMadrid, 31 de marzo de 1859.<\/p>\n<p>\u00abSr. Director General = Augusto Ulloa.<\/p>\n<p>Sr. Director General del Real Noviciado\u00a0 de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Ya parec\u00eda imposible dilatar m\u00e1s el tiempo aquella fundaci\u00f3n de Filipinas, cuando la Guerra de Africa, que a poco sobrevino, reconcentr\u00f3 all\u00ed todas sus atenciones y servicios de las Hijas de la Caridad quedando de nuevo sin ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero apenas pasada la Guerra de Africa insisti\u00f3 el Gobierno espa\u00f1ol en el env\u00edo de las Hermanas. Esta vez las gestiones eran movidas por un var\u00f3n de grandes energ\u00edas, el nuevo Arzobispo de Manila, Melit\u00f3n Mart\u00ednez, quien arranc\u00f3 el s\u00ed al P. Masnou, Director entonces de las Hermanas, conviniendo a su vez con el P. Sanz, Visitador de los Misione\u00adros, en que ir\u00edan algunos Padres como Directores de ellas y para ponerse al frente del Seminario de Manila.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n qued\u00f3, pues, ultimada a pesar de los deseos que ten\u00edan en Par\u00eds de nuevas dilaciones. El P. Masnou nombr\u00f3 como Superior de la expedici\u00f3n, Director de Hermanas y Superior de la Casa de los Misioneros de Manila al P. Inocencio G\u00f3mez, juzgado como el m\u00e1s capaz para aquella empresa. Ir\u00edan cuatro Misioneros y quince Hermanas, seg\u00fan carta del P. Masnou, fecha 6 de noviembre de 1861.<\/p>\n<p>6.- En otra carta de 10 de diciembre del mismo a\u00f1o el referido P. Masnou escribe al P. Maller, secretario entonces del General en Par\u00eds, que \u00abrespecto a la fundaci\u00f3n de Filipinas la acept\u00f3 con licencia presunta del General, porque as\u00ed lo exig\u00edan las circunstan\u00adcias; que ten\u00eda que dar inmediata contestaci\u00f3n y que no pod\u00eda declarar su dependencia del P. General, porque me consta que algunas autoridades de nuestro Gobierno no llevan a bien esta dependencia, y si no se va con cuidado temo no se renueven los acontecimientos del P. Armengol. Por otra parte ha sucedido alguna vez enviar alguna carta muy importante al Superior General y pasarse mucho tiempo sin tener contestaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En otra carta dice el mismo P. Masnou: \u00abEl P. General se ha quejado de haberme precipitado en aceptar la fundaci\u00f3n de Filipinas, sin haberle antes pedido licencia.,. Le he dado satisfacci\u00f3n\u00bb. \u00a1Precipitaci\u00f3n despu\u00e9s de veinte a\u00f1os! Tiempo precioso que perdi\u00f3 Espa\u00f1a en la evangelizaci\u00f3n y en la cultura de aquellas Islas.<\/p>\n<p>El fondo de todas aquellas dificultades que entorpec\u00edan esta fundaci\u00f3n era, seg\u00fan queda indicado, la cuesti\u00f3n del h\u00e1bito, que se hab\u00eda enconado ya mucho en Espa\u00f1a por el tenaz empe\u00f1o del P. General.<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 que el P. Inocencio G\u00f3mez, \u00abque era muy observante y el m\u00e1s capaz de los que pudieron ir\u00bb, seg\u00fan testimonio del P. Masnou, cuando el P. Sanz le entreg\u00f3 la Patente indic\u00e1ndole los deseos del P. General, de que \u00ab<em>tendr\u00edan con el tiempo que ponerse la corneta\u00bb<\/em>, le devolvi\u00f3 inmediatamente la Patente con mucha entereza, asegur\u00e1ndole que no quer\u00eda ir. En su lugar fueron enviados los Sres. Velasco y Moral.<\/p>\n<p>Dichos Se\u00f1ores con dos Hermanos Coadjutores partieron por fin para Filipinas con 15 Hermanas de la Caridad, embarc\u00e1ndose el d\u00eda 5 de marzo de 1862, en el Puerto de C\u00e1diz, en la fragata \u00ab<em>Concepci\u00f3n<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Seg\u00fan carta de la Vicevisitadora Sor Valle al P. Maller \u00abse levant\u00f3 en aquel puerto una polvareda contra el P. Sanz porque dec\u00edan que las iban a vender y que ten\u00edan en C\u00e1diz las cornetas y h\u00e1bitos para pon\u00e9rselos en el barco, cuando no pudieran volver atr\u00e1s\u00bb. Era sabido de todos lo que hab\u00eda sucedido con las Hermanas que fueron a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>7.- Iba de Superiora de la nueva expedici\u00f3n Sor Tiburcia Ayanz. Para encargarse de las escuelas iba nombrada Sor Eustaquia Lasa. Las dem\u00e1s eran:<\/p>\n<p>Sor Teresa Bilbat\u00faa<\/p>\n<p>Sor Casimira Marqu\u00ednez<\/p>\n<p>Sor Francisca Gambau<\/p>\n<p>Sor Mariana Barral<\/p>\n<p>Sor Francisca Villanueva<\/p>\n<p>Sor Juliana Azc\u00e1rate<\/p>\n<p>Sor Catalina Carreras<\/p>\n<p>Sor Celestina Arr\u00f3niz<\/p>\n<p>Sor Candelaria Albi\u00f1ana<\/p>\n<p>Sor Antonia Barniol<\/p>\n<p>Sor Julita Rovira<\/p>\n<p>Sor M\u00aa Ana Vall-Llovera<\/p>\n<p>Sor Victoria Mateu<\/p>\n<p>Fueron escogidas entre las muchas que se hab\u00edan generosamente ofrecido al sacrificio, porque sacrificio era, y muy grande el penos\u00edsimo viaje de larga duraci\u00f3n, en inc\u00f3moda nave, para ir a aquel pa\u00eds evangelizado por Espa\u00f1a, pero donde las esperaban muchas privaciones.<\/p>\n<p>Pat\u00e9tica fue la despedida en C\u00e1diz, hasta donde quiso acompa\u00f1arlas el P. Sanz y eco de aquellos momentos escrib\u00eda \u00e9l en su Circular de Junio de aquel a\u00f1o: \u00abId, almas generosas, \u00e1ngeles de paz y ap\u00f3stoles de caridad. Surcad esos mares inmensos. Id donde os env\u00eda Dios, rico en misericordia&#8230; Daos prisa en llegar a un pueblo que os espera con las mejores disposiciones&#8230; Id&#8230; Vuestras Hermanas, entre tanto, os acompa\u00f1an en esp\u00edritu, y no cesan de rogar al Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y Dios de todo consuelo, para que lo derrame abundantemente en vuestros corazones\u00bb.<\/p>\n<p>Y as\u00ed era. Pocos acontecimientos hab\u00edan despertado tanta expectaci\u00f3n en el Instituto como esta expedici\u00f3n de Hermanas a Filipinas. Con avidez se esperaba el fin de su viaje y las cartas interesant\u00edsimas y edificantes que iban llegando, se imprimieron para gozo de todas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres meses y medio de navegaci\u00f3n, fondearon en la bah\u00eda de Manila al atardecer del 21 de Julio, siendo saludadas, aquel mismo d\u00eda a bordo, pero las autoridades civiles y eclesi\u00e1sticas y por las juntas de beneficencia.<\/p>\n<p>7.- A las ocho del d\u00eda siguiente las esperaba en el muelle un p\u00fablico de m\u00e1s de diez mil personas, que las aclam\u00f3 y salud\u00f3, a los acordes de la marcha real. Por debajo de arcos triunfales que adornaban la carrera, y entre las aclamaciones de la multitud, fueron a la Catedral, donde entonaron un solemne <em>Te Deum.<\/em><\/p>\n<p>Las Hermanas fueron alojadas en el Colegio de Santa Isabel, de donde a los pocos d\u00edas, se trasladaron a la Concordia preparada regiamente por su propietaria la Excma. Sra. Margarita Rojas de Ayala, Presidenta de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, a cuyo cargo corrieron todos los gastos, hasta que las Hermanas se instalaron en el Hospital Militar, el 22 de Agosto.<\/p>\n<p>El Sr. Arzobispo las recibi\u00f3 cordialmente y les prometi\u00f3 su ayuda incondicional. El Capit\u00e1n General D. Rafael Echag\u00fce las recibi\u00f3 con mucho agrado, y m\u00e1s, al ver entre las Hermanas algunas que hab\u00edan estado en Africa, donde el bravo General se cubri\u00f3 de gloria. Despu\u00e9s de darles la mas cordial bienvenida, se declar\u00f3 desde aquel momento su especial protector.<\/p>\n<p>8.-<em> Hospital Militar de Manila.<\/em> <em>Terribles calamidades. <\/em>El 22 de agosto de 1862, recib\u00eda la direcci\u00f3n de este establecimiento las quince Hermanas reci\u00e9n llegadas a Filipinas de manos del Excmo. Sr. D. Rafael Echag\u00fce. Diez meses despu\u00e9s un espantoso terremo\u00adto, que caus\u00f3 en Manila unos seiscientos muertos y mas de dos mil heridos, sepult\u00f3 bajo los escombros del edificio, a algunas de las Hermanas y a gran parte de los enfermos. Entre estos resultaron varios muertos y no pocos heridos. Aquellas salieron providencial\u00admente ilesas de entre las ruinas.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente el c\u00f3lera morbo ocasion\u00f3 m\u00e1s de cincuenta mil muertos en las Islas. Convertido el Hospital Militar en un hacinamiento de col\u00e9ricos, las Hermanas fueron como los \u00e1ngeles de consuelo en medio de aquella plaga asoladora, que se llev\u00f3 a dos de las Hermanas fundadoras: Sor Teresa y Sor Candelaria, primicias all\u00ed de un largo martirologio de caridad.<\/p>\n<p>En 1869 un cicl\u00f3n arrasador derrumb\u00f3 el Hospital reci\u00e9n constru\u00eddo, vi\u00e9ndose precisadas las Hermanas a trasladarse al fuerte de Santiago con sus enfermos sacados de las ruinas y en medio de un diluvio.<\/p>\n<p>En 1880 sucedi\u00f3 el m\u00e1s espantoso terremoto de que hay memoria en Manila, y era de ver aquellas pobres Hermanas sobreponerse al propio espanto, y correr en auxilio de tantos millares de cuerpos destrozados y de almas empavorecidas.<\/p>\n<p>Constru\u00eddo de nuevo el amplio Hospital en 1882, pasaron a \u00e9l las Hermanas con sus soldados enfermos y all\u00ed permanecieron hasta 1899, en que pas\u00f3 a ser del dominio de los norteamericanos. No bajaban de 300 enfermos los que las Hijas de la Caridad cuidaban por t\u00e9rmino medio en este Hospital Militar. El n\u00famero de Hermanas lleg\u00f3 a 20<\/p>\n<p>Superioras:<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz, 1862\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Josefa Sagarra<\/p>\n<p>Sor Catalina Carreras, 1863\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Josefa Casadevall, 1866<\/p>\n<p>Sor Casimira Marqu\u00ednez, 1864 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Casimira Marqu\u00ednez, 1882.<\/p>\n<p>9.- Sor Casimira Marqu\u00ednez vino al mundo en Agueta, Vizcaya, el d\u00eda 5 de marzo de 1830 y entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 14 de noviembre de 1852. Pas\u00f3 nueve a\u00f1os en el Hospicio de Zaragoza hasta que, en 1859, el Gobierno solicit\u00f3 y obtuvo que las Hijas de la Caridad fueran a la gloriosa campa\u00f1a de Africa, para asistir a nuestros soldados. Una de las primeras que se ofrecieron fue Sor Casimira. Cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde, la vio en Manila el Capit\u00e1n General Jovellar, que la hab\u00eda conocido y admirado en la campa\u00f1a de Africa dijo que gustoso le dar\u00eda un estrecho abrazo, si no se lo vedara el respeto a su santo estado. Lo cual demuestra la consideraci\u00f3n que hab\u00eda merecido ante los jefes y soldados por sus caritativos servicios.<\/p>\n<p>Se ofreci\u00f3 para ir a la fundaci\u00f3n de Filipinas. Su primer destino fue el Hospital Militar, en el cual puede decirse que pas\u00f3 casi todo el tiempo que estuvo a cargo de las Herma\u00adnas, y desde 1864 qued\u00f3 de Superiora Sor Casimira permaneciendo en este cargo hasta 1874, en que fue destinada tambi\u00e9n de Superiora al Colegio de Santa Isabel. Despu\u00e9s de siete a\u00f1os de continuo bregar con algunos miembros de la Junta de dicho Colegio pidi\u00f3 la relevaran de tan espinoso cargo, volviendo otra vez en 1881 a encargarse del Hospital Militar. Aqu\u00ed estuvo hasta 1899 en que lo dejaron las Hermanas, pasando al Colegio de la Concordia, en donde vivi\u00f3 retirada el resto de su vida. \u00abDios la ha concedi\u00addo el consuelo, de que llegara a esta memorable fecha del quincuag\u00e9simo aniversario de nuestra venida para que se halle presente en estas solemnes fiestas, la \u00fanica representante de aquella primera misi\u00f3n que arrib\u00f3 a estas playas\u00bb.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 a los 89 a\u00f1os de edad, 66 de vocaci\u00f3n y 57 de estancia en Filipinas, el d\u00eda 15 de marzo de 1919.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10.- Sor Mar\u00eda Ana Barral fue natural de Igualada, Barcelona, donde naci\u00f3 en 11 de noviembre de 1833. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 27 de octubre de 1853. Muy joven a\u00fan se ofreci\u00f3 para la campa\u00f1a de Africa, en la que pas\u00f3 casi un a\u00f1o sirviendo a nuestros soldados heridos. Fue de las 15 Hermanas que llegaron a Filipinas en la primera misi\u00f3n y su primer y casi \u00fanico destino fue el Hospital Militar de Manila desde su fundaci\u00f3n hasta la supresi\u00f3n en 1899.<\/p>\n<p>Enviada entonces a Ceb\u00fa muri\u00f3 a los 75 a\u00f1os de edad, 55 de vocaci\u00f3n y 46 de permanencia en Filipinas. \u00abNosotros, que la conocimos y tratamos en Ceb\u00fa, podemos atestiguar que era el prototipo de una verdadera Hija de San Vicente, por su sencillez y su candor, as\u00ed como por su humildad y esp\u00edritu de sacrificio\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escuela Municipal de Manila.<\/em> Sobre el terreno vieron, en Manila, las Hijas de la Caridad, despu\u00e9s de las calamidades sobrevenidas, que toda la primera expedici\u00f3n apenas si bastaba para los servicios del Hospital Militar. Deseoso, pues, el Ayuntamiento de abrir una Escuela Municipal para ni\u00f1as, pidi\u00f3 y obtuvo una nueva expedici\u00f3n de diez y seis Hermanas, que lleg\u00f3 en noviembre de 1863.<\/p>\n<p>La escuela se abri\u00f3 en 1864, al final de la calle del Arzobispo y despu\u00e9s en otros sitios, hasta que en 1892, se inaugur\u00f3 un nuevo y amplio edificio capaz para m\u00e1s de cuatrocientas alumnas, que es el de la actual Escuela Superior.<\/p>\n<p>El programa de estudios implantado en aquel primer centro docente fue como el modelo, y tenido por oficial en los dem\u00e1s colegios de Filipinas.<\/p>\n<p>Desde el principio la Escuela Municipal se vio muy concurrida, llegando el n\u00famero de ni\u00f1as a cuatrocientas, pertenecientes a clases elevadas y humildes. Se han calculado en ocho mil el n\u00famero de ni\u00f1as educadas all\u00ed por las Hijas de la Caridad. Entre ellas salieron cerca de seiscientas maestras, t\u00edtulo que recib\u00edan despu\u00e9s de riguroso examen de la Junta Superior de Ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Las Hermanas estaban bien consideradas. Al principio eran seis. M\u00e1s tarde llegaron a diez: dos exclusivamente para preparaci\u00f3n de maestras.<\/p>\n<p>Cuando los norteamericanos se apoderaron de Filipinas, desearon que las Hermanas continuaran al frente del establecimiento, con la condici\u00f3n de suprimir la asignatura de religi\u00f3n. No pudiendo aceptar esto las Hermanas se retiraron en 1899, despu\u00e9s de treinta y seis a\u00f1os de continuos esfuerzos en favor de la juventud femenina de Manila y provincias lim\u00edtrofes.<\/p>\n<p>Alma principal de aquella ense\u00f1anza fue la antes Vizcondesa de santo Domingo y dama de la corte de la Reina, Sor Mar\u00eda Antonia Ibarra, natural de Deva, Guip\u00fazcoa, donde naci\u00f3 el 26 de enero de 1823. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 25 de Agosto de 1855, siendo ya de 35 a\u00f1os. Se ofreci\u00f3 para la Misi\u00f3n de Filipinas y vino al frente de la segunda expedici\u00f3n, que lleg\u00f3 en 1863. Hab\u00eda recibido esmerad\u00edsima educaci\u00f3n en uno de los Colegios de Par\u00eds, en donde hab\u00eda pasado su juventud y conocido bien a fondo los m\u00e9todos modernos de ense\u00f1anza. Muy instru\u00edda y h\u00e1bil en el ense\u00f1ar, fue nombrada Directora de la escuela, en la que manifest\u00f3 su ciencia y su virtud y un amor entra\u00f1able a las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo organiz\u00f3 la escuela Municipal sino otros varios Centro dentro y fuera de Manila. Fue tan humilde a pesar de su alta alcurnia, que no hubo modo de que aceptara el cargo de Superiora y as\u00ed, trabajando como la primera, falleci\u00f3 en Manila, en 26 de Febrero de 1875 a los 52 a\u00f1os de edad y veinte de vocaci\u00f3n. Fueron Superioras:<\/p>\n<p>Sor Eustaquia Lasa\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1864<\/p>\n<p>Sor Josefa Riva\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1865<\/p>\n<p>Sor Catalina Carreras<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz<\/p>\n<p>Sor Catalina Carreras<\/p>\n<p>Sor Josefa Dolegaray<\/p>\n<p>Sor Victoria Mateu<\/p>\n<p>Sor Antonia Blanco\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1885<\/p>\n<p>Sor Celestina Escalona\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1891<\/p>\n<p>13.-<em> Colegio de Santa Isabel. Manila.<\/em> Se hizo esta fundaci\u00f3n en 18 de Septiembre de 1864, encarg\u00e1ndose de ella cinco Hermanas: tres para la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as y dos para la administraci\u00f3n. Su estado era lamentable. Por clases ten\u00edan los pasillos, por utensilios lo m\u00e1s antiguo y viejo que pudiera darse. A los dos a\u00f1os todo estaba transformado en lo material y se fueron aumentando las ense\u00f1anzas a medida que fue aumentando el n\u00famero de las Hermanas, hasta poner el Colegio a la altura conveniente a ni\u00f1as de clases m\u00e1s distinguida. A este Colegio fueron agregadas en 1866 las Hu\u00e9rfanas de Santa Potenciana.<\/p>\n<p>Al advenimiento del Gobierno americano hubieron de acomodarse a sus planes de ense\u00f1anza y lejos de disminuir el n\u00famero de alumnas, ha ido aumentando de d\u00eda en d\u00eda, llegando a m\u00e1s de 160 pensionistas internas. Tiene establecida una residencia para alumnas que estudian en Centros del Gobierno, las cuales viven en el colegio y salen a sus clases. Actualmente son diez y seis.<\/p>\n<p>Desde 1901 se abri\u00f3 el externado, como continuaci\u00f3n de la escuela municipal que abandonaron las Hermanas. A \u00e9l concurren cerca de doscientas ni\u00f1as. En 1906 se abri\u00f3 escuela de p\u00e1rvulos, con cerca de cien ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Actualmente forman la Comunidad 22 Hermanas y tienen a su cargo quinientas cuarenta y seis ni\u00f1as y diez y seis j\u00f3venes que estudian para maestras.<\/p>\n<p>Superioras:<\/p>\n<p>Sor Sales Montoya\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1864<\/p>\n<p>Sor Eustaquia Laza<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz<\/p>\n<p>Sor Casimira Marqu\u00ednez<\/p>\n<p>Sor Tiburcia Ayanz<\/p>\n<p>Sor Gaspara Melchor<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda Oc\u00e1riz -1906<\/p>\n<p>Sor Concepci\u00f3n Almenara y<\/p>\n<p>Sor Josefina Valc\u00e1rcel<\/p>\n<p>Sor Gaspara Melchor fue natural de Ezquerra, Burgos, donde naci\u00f3 el d\u00eda 6 de enero de 1834. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 23 de enero de 1857. Su primer destino fue el Hospital de Jerez de la Frontera. Siempre tuvo mucho miedo a los muertos, del que no se vio libre ni a\u00fan en los \u00faltimos a\u00f1os, y para vencer esta natural repugnancia, pidi\u00f3 a la Superiora que le concediera ayudar a bien morir a las enfermas y amortajar a los cad\u00e1veres. a lo que ella accedi\u00f3 y fue constante en su resoluci\u00f3n durante los cuarenta a\u00f1os que all\u00ed estuvo. Ofreci\u00f3se para la Misi\u00f3n de Filipinas, llegando con la segunda expedici\u00f3n, en noviembre de 1863, en circunstancias por cierto bien tristes, pues encontraron la capital en ruinas y a las Hermanas llenas de trabajos, sin tener d\u00f3nde alojar. Y como si esto fuera poco, acababan de sucumbir dos de las que hab\u00edan llegado el a\u00f1o anterior v\u00edctimas de su abnegaci\u00f3n y hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Cinco de las Hermanas, que con ella vinieron, estaban destinadas ya desde Espa\u00f1a a la Escuela Municipal y Sor Gaspara fue una de estas. All\u00ed estuvo poco tiempo, pues en 1865, fue destinada con otras Hermanas para dirigir el Colegio de Santa Isabel. A los dos a\u00f1os pas\u00f3 al Hospicio en donde cuidando a los enfermos se contagi\u00f3 de tal manera que su cuerpo parec\u00eda una llaga, sin permitirla dormir un solo momento, a pesar de lo cual pasaba su vida en continua actividad y siempre alegre como si gozara de completa salud. De esta enfermedad le qued\u00f3 reliquia para toda su vida.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s fue nombrada Directora de las Ni\u00f1as de Santa Isabel hasta que, en 1885, pas\u00f3 de superiora a la fundaci\u00f3n del Hospital de San Juan de Dios de Cavite. Cuando ya aquello se puso en marcha volvi\u00f3 en 1888 de Superiora a Santa Isabel, donde estuvo hasta 1906. Todos ve\u00edan en Sor Gaspara una cari\u00f1osa madre. Brillaba en su rostro y en sus palabras, a m\u00e1s de una bondad innata, un candor y una sencillez que cautivaban a cualquiera que la tratara.<\/p>\n<p>Distingui\u00f3se por su obediencia a toda prueba, acompa\u00f1ada de una indiferencia admirable para toda ocupaci\u00f3n; as\u00ed que lo mismo y con el mismo candor de ni\u00f1a v\u00e9mosla consagrada al servicio de los enfermos del Hospital y pobres desgraciados del Hospicio que en las clases, o al frente del colegio, en todas partes con la misma igualdad de \u00e1nimo y el mismo esp\u00edritu de sacrificio. En 1907, celebr\u00f3 sus Bodas de Oro en religi\u00f3n, siendo muy agasajada por las Se\u00f1oras de la Ciudad, que hab\u00edan sido sus disc\u00edpulas. Pas\u00f3 a mejor vida el 2 de octubre de 1910, a los 76 a\u00f1os de edad, 53 de vocaci\u00f3n y 43 de su estancia en Filipinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [1] Archivo C.M. Carpeta Filipinas<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [2] Archivo C.M. carpeta citada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [3] Archivos C.M. Carpeta citada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [4] Colecci\u00f3n Reales \u00d3rdenes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: 1.- Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Filipinas. 2.- Real orden encarg\u00e1ndoles los hospitales de aquellas Islas. 3.- Expediente de las Autoridades Filipinas urgiendo el envi\u00f3 de Hermanas. 4.- Real orden con &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-1\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400059,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-400074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hijas de la Caridad: fundaci\u00f3n en Filipinas (1) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-filipinas-1\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hijas de la Caridad: fundaci\u00f3n en Filipinas (1) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sumario: 1.- Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Filipinas. 2.- Real orden encarg\u00e1ndoles los hospitales de aquellas Islas. 3.- Expediente de las Autoridades Filipinas urgiendo el envi\u00f3 de Hermanas. 4.- Real orden con ... 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