{"id":400066,"date":"2016-10-15T08:57:24","date_gmt":"2016-10-15T06:57:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400066"},"modified":"2016-10-09T10:06:44","modified_gmt":"2016-10-09T08:06:44","slug":"hijas-la-caridad-fundacion-mexico-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-4\/","title":{"rendered":"Hijas de la Caridad: Fundaci\u00f3n en M\u00e9xico (4)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"logo-hhc\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Documentos y notas, usados para la Historia de las Hijas de la Caridad en la Provincia de M\u00e9xico. 1844. Notas sacadas por el P. Valga\u00f1\u00f3n de un libro titulado: \u00abAnales de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico\u00bb. Manuscrito existente en nuestro Archivo de Madrid. El extracto del P. Valga\u00f1\u00f3n lleva la fecha de 1906<strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>El d\u00eda 9 de octubre de 1843 permiti\u00f3 el Gobierno de M\u00e9xico que las Hijas de la Caridad se estableciesen en la Rep\u00fablica de M\u00e9xico. Salieron de C\u00e1diz el 11 de setiembre de 1844 y llega\u00adron a Veracruz el 4 de noviembre.<\/p>\n<p>Sor Mar\u00eda Ana G\u00f3mez de la Cortina, Condesa de la Cortina, fue la fundadora de las Hijas de la Caridad en la Rep\u00fablica Mexicana. Dej\u00f3 a las Hermanas 141.000 pesos para dote de la primera fundaci\u00f3n, hizo los votos de Hermana antes de morir en 6 de enero de 1846. En 1860 se trasladaron sus restos del Convento de Capuchi\u00adnas al Pante\u00f3n que ten\u00edan las Hijas de la Caridad en su casa.<\/p>\n<p>Sor Julia Fagoaga es considerada como una de las primeras fundadoras, tanto de los<\/p>\n<p>Padres Pa\u00fales como de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico. Dio sus cuantiosos bienes para el buen establecimiento de ambas Comunidades y para un colegio de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas. Fue la primera Hermana mexicana. Entr\u00f3 en la Comuni\u00addad con muy buen esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El M\u00e9dico D. Manuel Andrade trabaj\u00f3 mucho para que fue\u00adsen a M\u00e9xico las Hermanas de la Caridad.<\/p>\n<p>El Excmo. Sr. General D. Antonio L\u00f3pez de Santa Ana dio \u00adleyes a favor de las dos familias de S. Vicente y asisti\u00f3 acom\u00adpa\u00f1ado de sus m\u00e1s altos funcionarios a la inaugura\u00adci\u00f3n del tem\u00adplo de la Casa Central de las Hermanas el d\u00eda 2 de junio de 1853.<\/p>\n<p>Primero se establecieron las Hermanas en la calle de Monz\u00f3n y se abri\u00f3 el Seminario en 1845. Se enfermaron casi todas y se trasladaron a una casa de campo llamada Claver\u00eda, legua y media de la capital, propiedad de la Sra. Condesa. A causa de los disturbios pol\u00edticos se volvieron a la capital, enfrente de la Alameda, en enero de 1846. Per\u00admanecie\u00adron en ella hasta agosto de 1847. La primera fundaci\u00f3n del Hospital de S. Juan de Dios fue en la misma capital en mar\u00adzo de 1845. En Silao fundaron en 1846.<\/p>\n<p>El 21 de junio de 1847 se empez\u00f3 el edificio llamado en la Capital <em>De las Bonitas<\/em> en 20.000 pesos y se gast\u00f3 mucho en fabricar en \u00e9l. Se trasladaron a \u00e9l las Hermanas el 14 de agosto del mismo a\u00f1o. En departamento enteramente aparte, en el mismo edificio se arregl\u00f3 casa para los Misioneros que entonces hab\u00eda en M\u00e9xico y se reduc\u00edan al Sr. Armengol y al Hno. Blas Fort\u00fan y se trasladaron a \u00e9l en 10 de agosto de 1847. A mediados de este mes se encargaron las Hermanas del Hospital de San Pablo en la \u00admisma Capital. Era Hospital de Sangre, pues entonces estaba M\u00e9xico en guerra. En esta \u00e9poca sufrieron las Hermanas muchos insul\u00adtos y privaciones.<\/p>\n<p>Sor Julia Fagoaga cedi\u00f3 a las Hermanas la Hacienda de la Ascensi\u00f3n, que dista una legua al poniente de la capital en el puente de la calle de Seguisano n\u00ba 3 y 4, por valor de 29.000 pesos para recibir gratuitamente en el Colegio proyectado de las Beatas, veinticua\u00adtro ni\u00f1as hu\u00e9rfanas. En 3 de noviembre de 1848 entraron en posesi\u00f3n de esta hacienda.<\/p>\n<p>En la Ciudad de Puebla se fund\u00f3 la casa de Hermanas en 19 de julio de l849.<\/p>\n<p>En 1850 se encargaron del hospital de San Andr\u00e9s, en la Capital de M\u00e9xico, que era el principal hospital. Tambi\u00e9n se encargaron del Hospital de Bel\u00e9n en Guanajuato, Capital del Estado.<\/p>\n<p>El 12 de diciembre de l850 se verific\u00f3 la instalaci\u00f3n de las Hermanas en el gran Hospital de S. Pedro, en la ciudad de Puebla.<\/p>\n<p>En 1853 se fund\u00f3 el Hospital de San Juan de Dios, en Guadalajara.<\/p>\n<p>En 1855 se encargaron del Hospital de Bel\u00e9n en Guadalaja\u00adra, Capital del Estado. Tiene salas grand\u00edsimas, seis de las cuales forman una estrella en cuyo centro se celebra la Misa que \u00adpueden o\u00edr todos sus enfermos.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico se encargaron del Hospital de San Lucas en 1855.<\/p>\n<p>En 1856 se fundaron en Monterrey, capital del Estado.<\/p>\n<p>El 20 de octubre de 1857 tres malhechores, vestidos de guardias de seguridad p\u00fablica, entraron en el hospital de S. Pa\u00adblo en la capital de M\u00e9xico. Pusieron en alarma a los soldados de la guardia que custodiaban aquellos presos enfermos diciendo \u00adque el centro de la ciudad estaba en revoluci\u00f3n y que tra\u00edan or\u00adden de que abandonasen el puesto de San Pablo. Los oficiales hu\u00adyeron o se escondieron y los presos quedaron sin guardia. Los tres malhechores hicieron que se vistieran algunos de sus compa\u00ad\u00f1eros que estaban all\u00ed y huyeron con ellos. Corre a ellos Sor Micaela, la Superiora, con Sor Ernestina que muri\u00f3 en San Diego, Valdemoro seg\u00fan me dicen por el a\u00f1o 1907, los detienen en el \u00adpatio aunque pasaban de cien los malhechores y les obligan a volver a las salas y a sus camas con palabras de persuasi\u00f3n y avisaron al Ayuntamiento lo que pasaba.<\/p>\n<p>En 1858 hubo guerra dentro de la Ciudad de M\u00e9xico. Las Hermanas que estaban en S. Juan de Dios se hallaron en gran peligro por haberse comprometido la acci\u00f3n dentro del edificio, al asaltarlo los pronunciados. Cuando los liberales, que lo ocu\u00adpaban, se vieron perdidos suplicaban a las Hermanas que los defendiesen. La superiora los meti\u00f3 apresuradamente en las camas de \u00adlos enfermos y les hizo pasar por tales cuando los pronunciados los iban buscando por la casa. Despu\u00e9s refiri\u00f3 la Superiora al \u00adJefe que hab\u00eda ganado aquel punto, lo que hab\u00eda hecho con aquellos infelices y el Jefe lo aprob\u00f3, alabando su caridad.<\/p>\n<p>En el hospital de S. Andr\u00e9s hicieron otro tanto las Hermanas.<\/p>\n<p>Muchos peligros corrieron estas en la guerra en M\u00e9xico, Guadalajara, Puebla, Silao etc.., ya por las balas ya por las amenazas de los liberales. Alguna Hermana se desmay\u00f3 del susto vi\u00e9ndose amenazada con una pistola.<\/p>\n<p><strong><u>Env\u00edo de Hermanas a M\u00e9xico: Los mexicanos quieren que sean espa\u00f1olas<\/u><\/strong>.<\/p>\n<p><em>Carta del Visitador P. Roca al P. General <\/em>\u00a0(En franc\u00e9s).<\/p>\n<p>Madrid 7 de septiembre de 1843<\/p>\n<p>En cuanto a nuestras Hermanas, se partan bien y son muy estimadas y deseadas, como os he dicho otras veces. El Gobierno las protege mucho y desea enviar a M\u00e9xico porque los mexicanos quieren Hermanas que sean espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>Ya he recibido orden del Gobierno el 21 del mes pasado para que env\u00ede una colonia con su \u00adDirector, Pa\u00fal, para formar all\u00ed una Casa Noviciado. El Sr. Arzo\u00adbispo desea establecernos en su Seminario all\u00ed. La misericordia de Dios y la protecci\u00f3n de S. Vicente desciende sobre nosotros; sea siempre bendito su nombre.<\/p>\n<p>He sabido que las Hermanas espa\u00f1olas que hay en Francia desean volver a su Patria. Yo tendr\u00eda mucho gusto en recibirlas si V. las quiere enviar. El Sr. V. le dir\u00e1 el buen estado de mi salud y de la Congregaci\u00f3n de nuestras Hermanas. = Juan Roca.<\/p>\n<p><strong><u>Decreto autorizando en M\u00e9xico el establecimiento de Hijas de la Caridad<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Ministerio de Gracia e Instrucci\u00f3n P\u00fablica<\/p>\n<p>= El Excmo. Sr. Presidente Interino de la Rep\u00fablica se ha servido expedir el Decreto siguiente:<\/p>\n<p>Valent\u00edn Canalizo, General de Divisi\u00f3n y Pre\u00adsidente interino de la Rep\u00fablica mexicana a los habitantes de ella, sabed:<\/p>\n<p>Que persuadido de la utilidad que debe proporcionar a la Rep\u00fablica el establecimiento de la Congregaci\u00f3n de Se\u00f1oras denominadas Hermanas de la Caridad por los eficaces y desintere\u00adsados servicios que prestan a la humanidad doliente en los Hospitales, Hospicios y Casas de Beneficencia no menos que a todos \u00adlos pobres menesterosos en particular. De conformidad, con lo consultado por el Consejo de Representantes de los Departamentos y en virtud de la licencia que por su parte ha concedido la Autoridad Eclesi\u00e1stica Metropoli\u00adtana, ha tenido a bien decretar lo \u00adsiguiente en uso de las facultades con que se ha investido al Gobierno nacional:<\/p>\n<p>Se permite el Establecimiento de Hermanas de la Caridad en \u00e9sta y en las dem\u00e1s capitales y lugares de la Rep\u00fablica seg\u00fan el Instituto de S. Vicente de Pa\u00fal su Fundador y bajo las Reglas o Estatutos que para su ejercicio presenten y se \u00adaprueben por el Gobierno.<\/p>\n<p>Por tanto mando se imprima, publique, circule y se d\u00e9 el debido cumplimiento.=<\/p>\n<p>Palacio del Gobierno Nacional de M\u00e9xico, 3 de octubre de 1844.<\/p>\n<p>Baranda. Excmo. Sr. Go\u00adbernador del Departamento de M\u00e9xico<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p><strong><em>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del Visitador P. Roca al P. General<\/em> (en franc\u00e9s)<\/p>\n<p>Madrid, 24 de enero de 1844.<\/p>\n<p>He recibido y os env\u00edo los amplios poderes que la Rep\u00fa\u00adblica mexicana ha enviado al Sr. Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba de que os remito una copia por la cual ver\u00e1 V. las manifesta\u00adciones de generosidad del consentimiento del Gobierno y de casi todos los habitantes de aquella Rep\u00fablica por la esperanza que abrigan de ver entre ellos a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Ver\u00e1 V. tambi\u00e9n c\u00f3mo todo va arreglado seg\u00fan el orden \u00adde la Compa\u00f1\u00eda con omn\u00edmo\u00adda dependencia del Superior General, que por a gracia de Dios es V., mi Rvdo. Padre.<\/p>\n<p>Ver\u00e1 V. en fin, c\u00f3mo el Gobierno espa\u00f1ol me ha autorizado por un Decreto del 13 de agosto de 1843 para entenderme con el Comisionado Sr. Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba para firmar la escritura de contrato para el env\u00edo de las Hermanas a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Mientras hacemos la Escritura del Contrato y antes de \u00adfirmarla le enviar\u00e9 copia para inteligencia V. Los mexicanos, quieren al Sr. Sanz por Director de Hermanas, no es porque \u00e9l lo haya solicitado, sino porque el Comisionado ha escrito que le pidan. La petici\u00f3n sin embargo es condicional pues podemos nom\u00adbrar al que juzguemos m\u00e1s aprop\u00f3sito. El Sr. Sanz es mi apoyo y mi b\u00e1culo en la vejez, por esto tengo necesidad de \u00e9l, pero me \u00adconformo con la voluntad de Dios. De esto trataremos cuando haya visto la escritura.<\/p>\n<p>Saldr\u00e1n las Hermanas en el mes de noviembre o diciembre. En la Rep\u00fablica de M\u00e9xico se imprime la vida de S. Vicente nuestro Santo Padre.<\/p>\n<p>= Estoy abrumado de peticiones de Hermanas y puedo enviar peque\u00f1as colonias a las Provincias por \u00adque la bondad divina nos proporciona muchas y buenas postulantas\u00bb.<\/p>\n<p><strong><u>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del Visitador P. Roca al P. General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p>10 de Febrero de 1844<\/p>\n<p>Hemos recibido carta del Sr. Codina por la que me ente\u00adro ser \u00e9l el escogido para ir a M\u00e9xico con las diez Hermanas espa\u00f1olas. Estoy conforme con la feliz elecci\u00f3n de Director que V. ha hecho y hay que nombrar otro misionero espa\u00f1ol que le acompa\u00f1e.<\/p>\n<p>Pero me ha sorprendido lo que me dice de que el embarque ser\u00e1 en Francia. Esto ha de traer malas consecuencias para las dos familias de S. Vicente en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Los fundadores de esa Misi\u00f3n, el Gobierno espa\u00f1ol, el Gobierno Mexicano no llevar\u00e1n a bien, ni permitir\u00e1n que las Hermanas se embarquen fuera de Espa\u00f1a. Si esto sucede, muy Rvdo. Padre, le aseguro que perder\u00eda Vd. toda la jurisdicci\u00f3n que tiene sobre Espa\u00f1a. Porque el Gobierno espa\u00f1ol no mira bien la dependencia que tenemos de Francia, aunque disimula por ahora y yo hago cuanto puedo por conservarla, como Vd. puede ver en la escritura del Contrato, en la cual es Vd. nombrado como nuestro General. Pero si el Sr. Codina, no viene a Espa\u00f1a para juntarse a las diez Hermanas y se embarcan en el <em>Baissau Ameriquen on et pay\u00e9 pour les Ameriqu\u00e9ns nous servus chages de ce Proyame. <\/em>Las Hermanas se ver\u00e1n obligadas a no reconocerle por su Padre, ser\u00e1n arrojadas de los establecimientos y acaso del Reino. He aqu\u00ed, muy Rvdo. Padre, el mal resultado de esta Misi\u00f3n, si Vd. hace lo que nos comunica el P. Codina.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s los fundadores no admiten m\u00e1s Hermanas que las enviadas por su Comisio\u00adnado y por el Gobierno espa\u00f1ol, que est\u00e1 interesado en esta misi\u00f3n de Hermanas. He hecho cuanto he podido por asegurar nuestra total dependencia de V. como lo ver\u00e1 en todas las escrituras, pero si Vd. se opone a los Decretos de ambos Gobiernos y a la voluntad de los fundadores, no respondo de las malas consecuencias.<\/p>\n<p>En nombre de todos mis compa\u00f1eros le digo, que el medio m\u00e1s seguro, m\u00e1s conforme a la voluntad del fundador y de los Gobiernos es, Muy Rev. Padre, que mande Vd. aqu\u00ed al P. Codina y que escoja las diez Hermanas m\u00e1s a prop\u00f3sito para esa misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Sr. de C\u00f3rdoba, apoderado de los fundadores, me ruega escriba una circular a todas las Hermanas de Espa\u00f1a para ver las que se ofrecen a ir a M\u00e9xico y escoger las m\u00e1s a prop\u00f3sito, para que vayan, seg\u00fan ver\u00e1 Vd. en la copia que le remito. En la escritura se se\u00f1ala la edad y condiciones de las Hermanas. Esas que hay en Francia, creo no son del todo a prop\u00f3sito para esa misi\u00f3n.<\/p>\n<p>En fin, le escribo esto, con la intenci\u00f3n m\u00e1s pura de hacer la divina voluntad, sin olvidar el bien de la Congregaci\u00f3n. Viejo soy, y s\u00f3lo puedo prepararme para bien morir. No estar\u00eda tranquilo en conciencia si no le advirtiera de lo que sobrevendr\u00e1 si hace Vd. lo que me dice el P. Codina. Rogar\u00e9 a la Bondad Divina, que le ilumine a Vd. para no exponer a ambas familias de San Vicente en Espa\u00f1a a quedar fuera de vuestra dependencia y a la uni\u00f3n con nuestra principal cabeza\u00bb.<\/p>\n<p><strong><u>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Roca, Visitador, al P. General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>7 marzo de 1844<\/p>\n<p>Remito a V. el \u00faltimo papel que la Rep\u00fablica Mexicana ha enviado a su Embajador en Espa\u00f1a por el cual ver\u00e1 que ning\u00fan Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ha sido recono\u00adcido tan plenamente y con tanta claridad por jefe de ambas fami\u00adlias de San Vicente como reconocen a V. ahora los dos gobiernos eclesi\u00e1stico y civil mexicano y espa\u00f1ol Gracias a Dios. Functus <u>sum meo officio<\/u>. La escritura est\u00e1 firmada, el nav\u00edo est\u00e1 apala\u00adbrado para octubre. V. ha nombrado y confirmado al Director, in\u00fatil ser\u00e1 nombrar otro. Las Hermanas ser\u00e1n las que Dios disponga y espero en la bondad Divina que ser\u00e1n capaces de cumplir sus deberes.<\/p>\n<p>El Sr. Gros est\u00e1 muy mal; creo que durar\u00e1 muy poco. Pido a V. le encomiende a las oraciones de la Comunidad.<\/p>\n<p>Me veo en la absoluta necesidad de pedir a V. al Hermano Jos\u00e9 Comerma o al Hermano Juan Vall\u00e9s; si no viene uno de ellos tendremos que recurrir a una mujer para el servicio, cosa contraria a nuestro esp\u00edritu. Espero de su bondad paternal tenga piedad de nosotros.<\/p>\n<p><strong><u>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Roca, Visitador, al Superior General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p>Sos, 25 de junio de 1844<\/p>\n<p>Ya he recibido poder para firmar la Escritura de M\u00e9xico; entre tanto nuestra casa de Madrid se arruina hasta los ci\u00admientos. Si yo hubiera tenido los dichos poderes a\u00a0 su tiempo es\u00adto no hubiera pasado. Parece que antes el Ministro nos era m\u00e1s \u00adfavorable. Adoremos sin, embargo, la Divina Providencia.<\/p>\n<p>Sor Agustina Inza ir\u00e1 a Par\u00eds; acaso llegue para el d\u00eda de San Vicente. Sor Teresa Mart\u00ednez la acompa\u00f1ar\u00e1 para instruirse en los usos de las Hermanas de Francia y formar las novicias en Espa\u00f1a seg\u00fan la uniformidad de Par\u00eds. Creo es propia para maestra de novicias y para ocupar el lugar de Hermana Anga. Por esto ruego a V. le d\u00e9 cuantas instrucciones y papeles sean necesarios para formar novicias al uso de Francia, aunque aqu\u00ed se forman se\u00adg\u00fan la tradici\u00f3n y creo que casi lo mismo que en Par\u00eds, seg\u00fan testimonio de la venidas de ese noviciado. Deseo sin embargo to\u00adtal uniformidad.<\/p>\n<p>Bueno ser\u00e1 que cuanto antes nombre V. los Directores que las han de acompa\u00f1ar a M\u00e9xico. Si env\u00eda al Sr. Sanz, ruego a V. haga venir al Sr. Boquet (que estaba en N\u00e1poles y ahora en Montoliu y al H\u00ba Juan, que est\u00e1 en Valfleury.<\/p>\n<p>He salido de Madrid por un negocio de importancia y por no comprometerme. Si las circunstancias lo permiten, me volver\u00e9 otra vez. El Sr. Marqu\u00e9s de Vallgornera, que ha sido Ministro de Gobernaci\u00f3n en Espa\u00f1a, a quien debo muchos favores, va a Par\u00eds a \u00abse promener\u00bb. Cuando vaya a verle, le ruego humildemente que le reciba con las atenciones que V. acostumbra. Las Hermanas de Espa\u00f1a marchan muy bien y son muy estimadas. Mi salud va regular.<\/p>\n<p><strong><u>Fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Armengol al Padre General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p>Madrid, 21 de agosto de 1844<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a Madrid la noche del domingo \u00faltimo por la Ma\u00adlle Poste, cuyo conductor fue tan bueno con \u00e9ste su servidor que par\u00f3 en un lugar el tiempo necesario para poder celebrar el Santo Sacrificio, motivo para m\u00ed de no poco consuelo.<\/p>\n<p>Me alojo con los se\u00f1ores Roca, Sanz, Mata y Borja que est\u00e1n buenos y saludan a V. El Sr. Sanz me ruega comunique a V. que, ahora, no le puede escribir por sus excesivas ocupaciones, que luego lo har\u00e1. Hoy mismo han llegado Sor Teresa y D\u00aa. Teresa. Sor Agustina fue llevada a Tolosa por su madre y su hermano. Pienso que vendr\u00e1 aqu\u00ed por la Malle Poste. La peque\u00f1a colonia est\u00e1 en retiro espiritual.<\/p>\n<p>Reverend\u00edsimo Padre: me parece un deber de conciencia advertir a V. sencillamente nuestras dificultades concernientes al cambio de h\u00e1bito de las Hermanas:<\/p>\n<p>1\u00ba.- Le digo que de mi parte y de la del Sr. Sanz estamos sumisos a la voluntad de V. sicut lima in fabri manu.<\/p>\n<p>2\u00ba.- Testimoniamos a V. la misma sumisi\u00f3n de las Hermanas que van a M\u00e9xico; est\u00e1n dispuestas a todo. Pero esto no resuelve las dificultades. Esta mudanza no puede hacerse sin que llegue a conocimiento del Gobierno espa\u00f1ol y de las Hermanas de Espa\u00f1a; y dada la repugnancia que las Hermanas tienen a este cambio y el peligro de que el Gobierno se mezcle, ello va a comprometer la autoridad de nuestro muy querido y reverendo Padre de \u00adlas Familias de S. Vicente en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Venido yo aqu\u00ed he tenido que relacionarme con personas notables de la Pol\u00edtica y sus conversaciones me han confirmado en estos temores. Permita V. que a\u00f1ada que cuando el Superior \u00adGeneral Nozo mand\u00f3 el color azulado en el h\u00e1bito de las Hermanas, exceptu\u00f3 a las Hermanas de Espa\u00f1a, seg\u00fan documento que se guarda en nuestros Archivos.<\/p>\n<p>El color azulado aqu\u00ed y en M\u00e9xico es el \u00adque usan los Hijos e Hijas de San Francisco. Espero Padre m\u00edo de su bondad me conteste a C\u00e1diz con esta direcci\u00f3n:<\/p>\n<p>Buenaventura Armengol.<\/p>\n<p>= En la Cuna de C\u00e1diz.<\/p>\n<p><strong><u>El Sr. Roca solicita del Gobierno una R.O. que le autorice a disponer de las Hermanas a pesar de la oposici\u00f3n de las Juntas de Beneficencia<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Excmo. Sr.:<\/p>\n<p>En cumplimiento de lo prevenido en el art\u00edculo 22 de la Escritura de Fundaci\u00f3n de este Noviciado y en la \u00adReal Orden fecha 10 del corriente mes y a\u00f1o que V.E se sirvi\u00f3 dirigirme, tengo el honor de elevar al conocimiento de V.E. la \u00adcopia de la s\u00faplica que acompa\u00f1o esperando de V.E. se dignar\u00e1 hacerme saber si merecer\u00e1 la aprobaci\u00f3n de Su Majestad la Reina Nuestra Se\u00f1ora (q.D.g.) el que se realice la fundaci\u00f3n que se solicita.<\/p>\n<p>Mas debo con esta ocasi\u00f3n hacer presente a V.E. que co\u00admo las Hermanas llamadas a crear la casa de Noviciado en la Rep\u00fablica Mexicana deben reunir cualidades no ordina\u00adrias y un conocimiento circunstanciado de los diversos deberes de su Instituto, me ser\u00eda preciso entresacarlas de los diferentes establecimien\u00adtos de Beneficencia del Reino a cuyo servicio se hallan adictas; operaci\u00f3n que podr\u00edan retardar y aun inutilizar los Jefes de los mismos establecimientos por no querer privarse del ventajoso servicio que prestan a los mismos. Para cuya pronta y f\u00e1cil ejecuci\u00f3n espero que V.E. se servir\u00e1 autorizarme competentemente ha\u00adciendo extensiva y aplicable al caso presente la atribuci\u00f3n\u00a0 del Director\u00a0 de que habla el art\u00edculo 2\u00ba de los contratos de fundaci\u00f3n aprobados por la Real Orden antes indicada.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>= Madrid, 22 de agosto de 1843<\/p>\n<p>= Excmo. Sr.= Juan Roca.<\/p>\n<p>= Excmo. Sr. Ministro de Gobernaci\u00f3n de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p><strong><u>Diario de lo ocurrido a las Hermanas y dem\u00e1s pasajeros de la Fragata ISIS en su larga traves\u00eda de C\u00e1diz a Veracruz. <\/u><\/strong>\u00a0(Impreso)<\/p>\n<p>Setiembre, octubre y noviembre de 1844.<\/p>\n<p>La salida de las Hermanas de C\u00e1diz, verificada el once de setiembre fue en toda verdad un tiempo de la religi\u00f3n. Nadie presenci\u00f3 su salida para el embarcadero, sin admiraci\u00f3n y sin atribuir a una fuerza superior, la generosidad con que se preparaban\u00a0 a hacer el costoso sacrificio de la separaci\u00f3n de la propia patria. Las personas seglares, los se\u00f1ores eclesi\u00e1sticos, las se\u00f1oras de primera distinci\u00f3n, sus cohermanos, a quienes dejaban para siempre, todos lloraban; ellas s\u00f3lo conservaban aquella santa serenidad que s\u00f3lo se ve pintada en el semblante del justo que mira a este mundo como un destierro y no reconoce m\u00e1s patria que la del cielo.<\/p>\n<p>&#8230;Como en toda la ma\u00f1ana del once hubo calma, fue preciso permanecer en el puerto hasta las 12 del d\u00eda, en que entabl\u00f3 el viento por O.N.O&#8230; En toda aquella ma\u00f1ana las Hermanas y dem\u00e1s personas que nos hab\u00edan acompa\u00f1ado y almorzaron a bordo, estuvieron divertidas.<\/p>\n<p>La nueva casa de madera en que se ve\u00edan metidas; la hermosa C\u00e1diz, que a manera de un magn\u00edfico anfiteatro, les entreten\u00eda con su vista, la multitud de lanchas que cruzaban de buques que se hallaban veto en aquellas aguas, todo contribu\u00eda a divertir su imaginaci\u00f3n, diversi\u00f3n que ces\u00f3 tan luego que la fragata, llevada de la violencia del viento, hizo sentir en todos los pasajeros la influencia de su movimiento. El balanceo continuo del buque excit\u00f3 el mareo de las Hermanas al que muy luego se siguieron los v\u00f3mitos que, en algunas, fueron bastante violentos.<\/p>\n<p>Al amanecer se present\u00f3 a nuestra vista con toda claridad la costa oriental de C\u00e1diz y en confuso las de Africa y embocadura del Estrecho. Quedamos en calma y no ces\u00f3 hasta las doce del d\u00eda, en que entabl\u00f3 el viento por el N.<\/p>\n<p>En ese d\u00eda las Hermanas se vieron muy molestadas del \u00adv\u00f3mito; s\u00f3lo una qued\u00f3 libre que fue Sor Luisa y parece que Dios la preservaba de la com\u00fan molestia, para que pudiera ocupar\u00adse en el alivio y servicio de las dem\u00e1s; todos los se\u00f1ores pasa\u00adjeros, el Sr. F\u00edsico y con particularidad el Capit\u00e1n de la fragata el Sr. D. Jos\u00e9 Pacheco se hicieron un deber, de prodigar a las Hermanas todos los alivios posibles.<\/p>\n<p>Desde este d\u00eda, hasta el 14 inclusive, fue el viento constante del N. al N.E. bonanci\u00adble: atm\u00f3sfera despejada y mar tendi\u00adda del N. que incomodaba bastante por el balanceo del buque; muy pocos dejaron de pagar el tributo al dios del las aguas; el v\u00f3mito se generaliz\u00f3; pero los de las Hermanas se aumentaron tan considerablemente que Sor In\u00e9s y Sor Gregoria tuvieron que postrarse en cama: en medio de sus padecimientos conservaron toda la paz y alegr\u00eda del justo.<\/p>\n<p>Amaneci\u00f3 el d\u00eda 15 y se pas\u00f3 casi todo en calma. En este d\u00eda se celebr\u00f3 por primera vez la Misa y ya en adelante se hizo lo mismo en todos los d\u00edas que lo permiti\u00f3 el tiempo. El altar se fij\u00f3 en la c\u00e1mara o sal\u00f3n de popa; las Hermanas comulgaron en dicha Misa. Lo restante del d\u00eda se pas\u00f3 con bastante incomodidad por lo que las Hermanas tuvieron que retirarse tempranito y repa\u00adrar con el sue\u00f1o de la noche los padecimientos del d\u00eda. As\u00ed se esperaba, mas sucedi\u00f3 lo contrario. El calor era excesivo y en los camarotes se hac\u00eda insoportable; se juzg\u00f3 necesario que dos de ellas Sor Rosa Ramos y Sor Micaela Ayanz trasladasen sus colcho\u00adnes al sal\u00f3n o c\u00e1mara com\u00fan; el silencio de la noche y el cansan\u00adcio del d\u00eda, hac\u00eda que las Hermanas durmiesen profundamente; no se trasluc\u00eda el menor indicio de que se alterase la perfecta calma \u00adque reinaba en el mar y en el buque; en un momento el mar se enfurece, introduce furioso una ola por una de las cuatro ventanas de popa que hab\u00edan quedado abiertas; la c\u00e1mara se inunda de agua sa\u00adlada; las Hermanas se mojan completamente gritan, \u00a1ay! que se hunde el barco; el orden se turba, los marineros acuden con los cubos; la ventana se cierra; la c\u00e1mara se desagua, la tranquilidad se restablece y las Hermanas se retiran a su primera habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 16&#8230; Los v\u00f3mitos de las Hermanas continuaban aunque ya no eran tan violentos; su virtud se los hac\u00eda soportar con paciencia y con una resignaci\u00f3n angelical.\u00a0 No las imped\u00edan el ocuparse en la labor de manos ni de divertir santamente a toda la tripulaci\u00f3n cantando todas las noches sobre cubierta los c\u00e1nti\u00adcos sagrados de la religi\u00f3n cuyos cantares conclu\u00edan con las letan\u00edas de la Virgen Sant\u00edsima.<\/p>\n<p>&#8230;El 18 se dio vista por babor la Isla de las Palmas que es la m\u00e1s occidental de las Canarias Esta vista fue muy grata para las Hermanas pues las record\u00f3 a sus compa\u00f1eras que con su ejemplo las facilitaron el sacrificio que acababan de hacer dedicadas a los ministerios penosos de su ben\u00e9fico Instituto en un pa\u00eds distante trescientas leguas del suyo.<\/p>\n<p>La vista de una ballena que por dos veces se aproxim\u00f3 al buque para advertir a los pasajeros con su extraordinaria magnitud y la de dos buques, un bergant\u00edn y una fragata que se dirig\u00edan en vuelta del Sur, fueron las notabilidades con que se cerr\u00f3 el primer per\u00edodo de nuestra navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Segundo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Perdidas las Islas Canarias de vista&#8230; comenzamos el \u00ad19 de setiembre a navegar hacia las Antillas con viento en popa pero muy d\u00e9bil por cuyo motivo el balanceo del buque incomodaba bastante a las Hermanas de lo que result\u00f3 que Sor Magdalena se indispuso de nuevo y vomit\u00f3 mucho. Las dem\u00e1s segu\u00edan bien y pudieron confesarse el 20 por la tarde por primera vez y continuaron haci\u00e9ndolo todos los s\u00e1bados en cumplimiento de sus reglas.<\/p>\n<p>El 21, d\u00eda de San Mateo comulgaron todas a excepci\u00f3n \u00adde Sor In\u00e9s que no se hallaba en disposici\u00f3n de hacerlo por raz\u00f3n de su enfermedad que clarific\u00f3 el m\u00e9dico del buque de una gastroenteritis cr\u00f3nica, la que cedi\u00f3 a beneficio de un v\u00f3mito y algunos d\u00edas de cama.<\/p>\n<p>El 22 siguiente&#8230; el Sr. Armengol celebr\u00f3 a las cinco, la primera Misa, en que comulgaron las Hermanas. A las siete y me\u00addia se hizo la primera se\u00f1al para la segunda Misa que celebr\u00f3 a las ocho el Sr. Sanz sobre el puente para que pudiese o\u00edrla to\u00adda la tripulaci\u00f3n y pasajeros y despu\u00e9s del Evangelio hizo un breve y sencillo discurso sobre los Dolores de la Virgen Sant\u00edsi\u00adma. Por la tarde se continu\u00f3 la novena de San Vicente que se ha\u00adb\u00eda comenzado el d\u00eda 20.<\/p>\n<p>El 23 nos hall\u00e1bamos en el tr\u00f3pico y a 23 grados de longitud; favorecidos de una brisa fresca anduvimos mucho en aquella noche.<\/p>\n<p>El 24 Sor In\u00e9s se hallaba mejor pero Sor Mar\u00eda Josefa se indispuso por lo que fue preciso que se quedase en cama; su enfermedad se clarific\u00f3 de una gastritis pero despu\u00e9s de cinco d\u00edas cedi\u00f3 a una dieta rigurosa y muchos refrescos. En la enfermedad de las Hermanas se notaron dos cosas que no pudieron menos de edificar a todos y muy particularmente a las Hermanas; la pa\u00adciencia de las enfermas, conformidad y santa alegr\u00eda, que no perdieron ni a\u00fan en sus mayores padecimientos y la caridad y esmero con que Sor Agustina las serv\u00eda que se prevalec\u00eda de su destino para reservar para s\u00ed los oficios m\u00e1s pesados y s\u00f3lo se acordaba de que era Superiora para cumplir con el mayor cuidado los tiernos oficios de una cari\u00f1osa madre&#8230;<\/p>\n<p>Porque el 27 el viento era muy flojo, el balanceo del buque incomodaba bastante. Hoy comulgaron todas la Hermanas a excepci\u00f3n de Sor Mar\u00eda Josefa por hallarse todav\u00eda bastante d\u00e9bil. Por la tarde en la novena de San Vicente se cantaron los gozos y hubo adoraci\u00f3n de su reliquia. Sor Agustina para honrar la memo\u00adria del Santo Fundador present\u00f3 en la comida dos platitos de dul\u00adce que fueron recibidos por los se\u00f1ores pasajeros con se\u00f1ales del m\u00e1s fino agradecimiento&#8230;<\/p>\n<p>El 29 continuaba el viento: el buque marchaba bien y ha\u00adc\u00eda siete y a\u00fan ocho millas por hora. El Sr. Armengol celebr\u00f3 la primera Misa en que comulgaron todas las Herma\u00adnas. Sobre el puen\u00adte se celebr\u00f3 la segunda Misa a las ocho en que se hizo un breve discurso sobre el Evangelio del d\u00eda. Concluida la Misa se bendijeron los escapularios y se distribuyeron a toda la tripulaci\u00f3n y pasajeros cantando entre tanto las Hermanas el <em>Magnificat<\/em>. Por \u00adla tarde se concluy\u00f3 la novena de San Vicente; se cantaron los gozos y se dio a adorar su reliquia&#8230;<\/p>\n<p>Octubre. Con muy poca variaci\u00f3n segu\u00edamos el d\u00eda 2; el mismo balanceo del buque, el mismo calor, pero la misma paz y alegr\u00eda entre las Hermanas. La Comuni\u00f3n que hicieron en este d\u00eda y en todos los permitidos por la Regla les daba una fuerza nueva que visiblemente las hac\u00eda superiores a todos sus padecimientos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del almuerzo tuvieron un rato muy divertido. Una multitud de peces se aproximaron al buque; andaban cruzando y jugueteando delante de \u00e9l: las Hermanas gritan y r\u00eden; los llaman con pan y vienen. Quieren cogerlos y huyen; los marineros les propor\u00adcionan unas ca\u00f1as para pescar; las tienden pero no sabiendo manejarlas quedan infructuo\u00adsos sus esfuerzos; no as\u00ed los de los marineros quienes como m\u00e1s pr\u00e1cticos cogieron uno que bast\u00f3 para todos los que \u00edbamos en el buque&#8230;<\/p>\n<p>El 6 fue un d\u00eda muy alegre para todos por celebrarse la fiesta del Rosario, la principal de C\u00e1diz de donde es la fragata. Ya desde el d\u00eda anterior se hab\u00eda anunciado la solemni\u00addad que hoy deb\u00eda celebrarse. El doble repique de las dos campanas que hay en el buque anunci\u00f3 la proximidad de la Misa parroquial que celebr\u00f3 el Sr. Sanz sobre el puente y predic\u00f3 en ella sobre la devoci\u00f3n \u00addel santo rosario. Por la tarde concluidas ya las tareas de los marineros se dispuso un altarcito sobre el puente y el Sr. Sanz comenz\u00f3 el rosario con sobrepelliz y estola que despu\u00e9s siguie\u00adron cantando las Hermanas. Al fin del Rosario se cantaron las le\u00adtan\u00edas, como se hac\u00eda todas las noches luego el Magnificat.<\/p>\n<p>El 15 d\u00eda de Santa Teresa comulgaron todas las Herma\u00adnas; se adelant\u00f3 muy poco por falta de viento; no perdimos de vista la costa septentrional de Puerto Rico cuya inmedia\u00adci\u00f3n y el \u00adauxilio de un excelente anteojo nos tuvo muy divertidos todo el \u00add\u00eda: la diversi\u00f3n creci\u00f3 extraordinariamente con la aparici\u00f3n de varias ballenas peque\u00f1as que andaban jugueteando cerca del buque&#8230;<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana del 16 entramos en la bah\u00eda del pueblo llamado Aguadilla en donde nos fue preciso fondear por escasearnos el agua. Este es un pueblo situado en la punta o terminaci\u00f3n de la \u00adIsla de Puerto Rico y a los sesenta y un grados de longitud: tie\u00adne un Fuerte que defiende la entrada de la bah\u00eda; una guarnici\u00f3n parte espa\u00f1ola y parte del pa\u00eds como de unos ciento y cincuenta hombres; su vecindario ser\u00e1 como de unas mil quinientas almas; hay bastante comercio y mucho contrabando; tiene una sola iglesia servida por un s\u00f3lo cura con su coadjutor: un buen mercado surti\u00addo de frutos del pa\u00eds que se compran con bastante conveniencia&#8230;<\/p>\n<p>Luego de llegados a tierra nos dirigimos a la iglesia y \u00e9sta fue la primera visita que se hizo. De aqu\u00ed pasamos a visitar al Sr. Cura que se hallaba enfermo; luego al Capit\u00e1n del Puerto. \u00adD. N. Fern\u00e1ndez en cuya casa no pudimos negarnos, sin parecer rid\u00edculos, a tomar caf\u00e9.<\/p>\n<p>Terminadas estas visitas fuimos a dar un paseo hasta el fuerte donde nos recibieron con mucha finura su Comandante, Capit\u00e1n y Guarnici\u00f3n; nos hicieron el obsequio de ense\u00f1\u00e1rnoslo todo y al despedirnos nos presentaron agua de coco que aceptamos gustosos.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed volvimos a la posada del pueblo, en donde el Capit\u00e1n de la Fragata hab\u00eda dispuesto el almuerzo. Despu\u00e9s pasamos a la casa del Sr. Chifr\u00e9, comerciante rico mallorqu\u00edn, domiciliado en Am\u00e9rica hac\u00eda ya treinta a\u00f1os. All\u00ed se dispuso la comida y concluida pasamos a bordo. Al entrar en el bote, Dios preserv\u00f3 de un eminente peligro a los marineros que nos conduc\u00edan, pues cerquita de \u00e9l vieron unos tiburones, que son peces que se comen al hombre&#8230;<\/p>\n<p>Ni el d\u00eda 18 ni el 19 se celebr\u00f3 misa a causa de la indisposici\u00f3n indicada del Sr. Sanz, pero s\u00ed el 20. En la primera comulgaron las Hermanas y en la segunda que el Sr. Sanz celebr\u00f3 a las ocho sobre el puente, hubo pl\u00e1tica y lo dem\u00e1s acostumbrado.<\/p>\n<p>El 31 no pudo celebrarse la misa por el balanceo fuerte del buque. Se concluy\u00f3 la Novena del Arc\u00e1ngel San Rafael, cuyos gozos cantaron las Hermanas&#8230;<\/p>\n<p><em>Noviembre:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0El d\u00eda 3 divisamos las costas de Veracruz, pero la falta de viento no nos permiti\u00f3 entrar en el puerto, cuya entrada se verific\u00f3 el d\u00eda 4 a las nueve de la ma\u00f1ana. Fue extraordinaria la alegr\u00eda de los pasajeros, cuando vieron anclado el buque. Las l\u00e1grimas de gozo asomaron a los ojos de algunos. Todos se abrazaron en se\u00f1al de alegr\u00eda. Se dieron mutuamente la enhorabuena y mil gracias al Capit\u00e1n y dem\u00e1s oficiales de la Fragata por el buen trato que dieron a los pasajeros.<\/p>\n<p>El Sr. N\u00fa\u00f1ez, a quien D. Bonifacio de C\u00f3rdoba nos hab\u00eda dirigido, vino a bordo, luego de anclado el buque, y nos llev\u00f3 a tierra por no creer prudente el que permaneci\u00e9se\u00admos a bordo, a causa del Norte que amenazaba.<\/p>\n<p>El viernes pr\u00f3ximo saldremos en literas para Puebla de los \u00c1ngeles, en donde encontraremos las diligencias para llegar a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed termina este folleto impreso, sin fecha, ni firma, ni pie de imprenta. No he visto m\u00e1s ejemplar que \u00e9ste que poseo en mi colecci\u00f3n. Basta leerle y en particular su introduc\u00adci\u00f3n para creer que fue redactado por el Sr. Sanz.<\/p>\n<p>Por una carta del P. Codina al P. General se ve que fue impreso en Madrid, por diligencia de una hija de la Sra. Fundadora, que estaba entonces en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong><u>Suntuosa recepci\u00f3n hecha en M\u00e9xico a las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Carta del P. Armengol al P. General<\/p>\n<p>M\u00e9xico, 26 de noviembre de 1844.<\/p>\n<p>= Se\u00f1or y muy Rdo. Padre, vuestra bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>= Hemos llegado por fin, gracias a Dios a nues\u00adtro destino. La traves\u00eda ha sido bien larga y penosa particularmente para nuestras Hermanas.<\/p>\n<p>Partimos de C\u00e1diz el 11 de setiem\u00adbre a bordo de la Fragata de Guerra espa\u00f1ola Isis y llegamos a Veracruz el 4 de noviembre&#8230;<\/p>\n<p>Apenas el Isis entr\u00f3 en Veracruz, el Sr. Mu\u00f1oz encarga\u00addo de recibirnos vino con dos hermosas chalupas a buscarnos a bordo de la fragata para conducirnos a la Ciudad, donde nos colmaron de honores. El 7, despu\u00e9s de dos d\u00edas de descanso, cantamos una Misa solemne de acci\u00f3n de gracias en la Iglesia parroquial, donde se junt\u00f3 todo el pueblo en tropel para unir su voz a la nuestra y dar gracias a Dios por la protecci\u00f3n con que nos hab\u00eda favorecido. Al d\u00eda siguiente partimos para M\u00e9xico en literas.<\/p>\n<p>El camino que \u00ad\u00edbamos a recorrer es muy malo y por a\u00f1adidura infestado de multitud de cuadrillas de ladrones. El 9 a mediod\u00eda llegamos a Xalapa, donde fuimos recibidos por D. Joaqu\u00edn y D. Jos\u00e9 Mu\u00f1oz, que se hab\u00edan adelantado a prepararnos un c\u00f3modo alojamiento en una casa retirada.<\/p>\n<p>All\u00ed pasamos el domingo y nuestros Hermanas tuvieron el consuelo de poder comul\u00adgar, como tambi\u00e9n al siguiente d\u00eda, antes de nuestra salida, que fue a las seis de la ma\u00f1ana. Despu\u00e9s de dos horas de marcha llegamos el 13 hacia mediod\u00eda a Amazoc, vi\u00adlla situada a cuatro leguas de Puebla.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comienza para nosotras una especie de triunfo que dura hasta M\u00e9xico y que nos llen\u00f3 de sorpresa y confusi\u00f3n. Poco \u00adantes de llegar a la Ciudad, dos enviados del Ilmo. Sr. V\u00e1zquez, Obispo de Puebla, nos vinieron a esperar para saludarnos en su nombre. El Prelado en persona nos esperaba a la puerta de la iglesia para recibirnos all\u00ed juntamente con el m\u00e9dico del Hospicio de Jes\u00fas de M\u00e9xico, que hab\u00eda caminado 34 leguas para venir a espe\u00adrarnos all\u00ed.<\/p>\n<p>Salimos de nuestras literas y todos en procesi\u00f3n fuimos a la Iglesia. Una gran banda de m\u00fasica romp\u00eda la marcha y los ni\u00ad\u00f1os gritaban junto a las Hermanas: \u00abBienvenidos los que vienen en el nombre del Se\u00f1or\u00bb. Todas las calles con colgaduras. El Venerable Prelado nos recibe con inexplicable cari\u00f1o, entramos con \u00e9l en la Iglesia, donde se enton\u00f3 un Te Deum solemne en acci\u00f3n de gracias por nuestra llegada. Terminado el acto, el Sr. Obispo nos invita a comer con \u00e9l y a las tres partimos a Puebla con el Obispo.<\/p>\n<p>Llegados a las puertas de la Ciudad era imposible echar pie a tierra; la multitud se apretujaba en las calles y nos vimos en la precisi\u00f3n de ir en coche hasta la Iglesia del Esp\u00edritu Santo, donde cantamos otro Te Deum por nuestra llegada feliz.<\/p>\n<p>El Ilmo. Sr. V\u00e1zquez nos llev\u00f3 en seguida a casa de una familia muy rica y muy distinguida por su piedad angelical, en donde recibimos a todas las corporaciones de la Ciudad que se empe\u00f1aron en venir a darnos el testimonio de estima y afecto. El due\u00f1o de la casa que habitamos ha pasado la noche delante del Sa\u00adgrario, rogando por nosotras.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente partimos para M\u00e9xico acompa\u00f1ados de D. Manuel Andrade. Llega\u00admos por la tarde a San Isidro, a donde hab\u00edan venido dos se\u00f1oritas que forman parte de los fundadores del Establecimiento. En fin, al d\u00eda siguiente 15, entramos en M\u00e9xico, a mediod\u00eda. Los enviados del Sr. Arzobispo y de las Autoridades Mayores vinieron a encontrarnos a las puertas de la Ciudad.<\/p>\n<p>Ten\u00edan dispuestos para nosotros varios coches. Acudi\u00f3 a recibirnos tanta multitud, que se necesitaba una escolta de caballer\u00eda para \u00adabrirnos paso y no sin trabajo llegamos al Palacio Arzobispal, donde Su Se\u00f1or\u00eda nos esperaba rodeado de su Cabildo y nos recibe con muestras de la m\u00e1s afectuosa ternura. Despu\u00e9s de reposar unos momentos, fuimos en procesi\u00f3n a la iglesia del convento de Santa \u00adTeresa. Expuesto el Sant\u00edsimo Sacramento, se cant\u00f3 el tercer Te Deum, para agradecer al Se\u00f1or la feliz llegada de las Hermanas.<\/p>\n<p>De la Iglesia volvimos con el Sr. Arzobispo que nos hab\u00eda preparado una buena comida. Excuso deciros que se gast\u00f3 poco, pues ya comprender\u00e9is que las fatigas del viaje y a\u00fan m\u00e1s las emociones causadas en las Hermanas por tan inesperada recepci\u00f3n, nos quitaban, as\u00ed a nosotros como a las Hermanas, toda gana de comer.<\/p>\n<p>Recibida la bendici\u00f3n de nuestro digno Arzobispo, fui\u00admos a saludar a la fundadora principal Se\u00f1ora Condesa de La Cortina, retenida en cama por una grave enfermedad. Nos recibi\u00f3 con un gozo y una bondad dif\u00edcil de expresar. Despu\u00e9s de cenar fui acompa\u00f1ado del Sr. Sanz y de dos de nuestras Hermanas a presentar nuestros homenajes al Presidente de la Rep\u00fablica, quien nos recibi\u00f3 muy bien acompa\u00f1ado de los principales miembros del Gobier\u00adno.<\/p>\n<p>A las nueve de la noche tomaron, por fin, las Hermanas posesi\u00f3n de su casa que interinamente se les prepar\u00f3 y que era muy c\u00f3moda. La casa donde se establecer\u00e1n definitivamente no podr\u00e1 ser habitada hasta principios de 1846.<\/p>\n<p>Al presente se prepara el Hospital para nuestras Herma\u00adnas as\u00ed como las escuelas gratuitas de ni\u00f1as pobres. Acabamos de llegar hace unos d\u00edas y ya hay multitud de j\u00f3venes que piden la admisi\u00f3n de Hijas de la Caridad. Entre ellas una de las Fundado\u00adras, Se\u00f1orita Julia Fagoaga, persona joven y llena de buenas cua\u00adlidades y perteneciente a una de las principales familias de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El Sr. Arzobispo manifiesta grandes deseos de fundar \u00aduna casa de Misioneros.<\/p>\n<p>Dignaos Se\u00f1or y Muy Rvdo. Padre, ayudarnos a dar gracias a Dios de tantos favores como ha dispensado a vuestros hijos de M\u00e9xico, al principio de su camino y sabed, etc.<\/p>\n<p>= \u2011Armengol. In. Sacerdote de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Armengol al P. General<\/em><\/p>\n<p>M\u00e9xico, 28 de enero de 1845<\/p>\n<p>Refiere c\u00f3mo al atacar el General Santana aquella Ciudad de M\u00e9xico, las Hermanas se retiraron a la Casa de retiro de los Padres del Oratorio, donde se instal\u00f3 un hospital de heridos. Siete d\u00edas despu\u00e9s volvieron a su casa. El Gobierno pidi\u00f3 Hermanas para Puebla a donde se dirigi\u00f3 el Expresidente con tres mil hombres y la bloquea estrechamente.<\/p>\n<p>Fueron all\u00e1 seis Hermanas acompa\u00f1adas Sr. Sanz; fueron muy alegres a aquel ministerio, pero el corto n\u00famero de \u00adheridos ya atendidos, no necesit\u00f3 de sus cuidados y se volvieron a M\u00e9xico, pero su viaje y buenos deseos aument\u00f3 el afecto del pa\u00eds para con ellas. El santo Obispo de Puebla me insta a que establezca una casa de Hermanas en su ciudad episcopal y pide mi\u00adsioneros para misiones y ejercicios. Para ello ofrece una gran \u00adcasa con una hermosa iglesia y renta anual muy considerable. Puebla nos parece un punto excelente para nosotros y nuestras Hermanas. En Sinaloa se ha construido una casa y una iglesia para nuestras Hermanas. Al lado de la casa se halla un peque\u00f1o hospi\u00adtal y escuelas para ni\u00f1as pobres externas. El Obispo quiere tam\u00adbi\u00e9n misioneros para dirigir su Seminario y para dar retiros y \u00admisiones&#8230;<\/p>\n<p>Como vos me recomendasteis antes de mi partida de Pa\u00adr\u00eds sobre obtener cuanto antes un hospital para nuestras Herma\u00adnas, os dir\u00e9 para vuestro consuelo que hemos aceptado el Hospi\u00adtal de S. Juan de Dios, fundado para cincuenta enfermos de ambos sexos. Est\u00e1 en muy buen estado y al presente se trabaja para la habitaci\u00f3n de nuestras Hermanas que tomar\u00e1n posesi\u00f3n de \u00e9l en marzo. En esa casa se recibir\u00e1n las postulantes para hacer la prueba. Ya tenemos cuarenta y seis de ellas probadas lo m\u00e1s posible est\u00e1n ahora en ejercicios para comenzar el Noviciado. Si es\u00adte peque\u00f1o ensayo resulta, como tenemos motivo de esperar para S. Vicente, admitir\u00edamos otras.<\/p>\n<p>Nuestras Hermanas han abierto sus escuelas externas para ni\u00f1as pobres el lunes \u00faltimo y desde el primer d\u00eda est\u00e1n lle\u00adnas. Hoy hay 318. Recibid los respetuosos saludos del Sr. Sanz. de Sor Agustina y de todas sus compa\u00f1eras y de \u00e9ste, que es muy&#8230; etc.<\/p>\n<p><strong><u>El P. Armengol pide m\u00e1s Hermanas Espa\u00f1olas para M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Codina al P. General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p>Madrid, 22 de marzo de 1845<\/p>\n<p>Por lo que mira al segundo proyecto del Sr. Armengol, me parece fuera de prop\u00f3sito e irrealizable a costa de Espa\u00f1a. M\u00e9xico posee diez Hermanas, la flor de la Congregaci\u00f3n. No ha hecho m\u00e1s que comenzar y antes de cuajar, ya quiere extender sus ramas por todas partes; no me parece prudente que se forme un buen noviciado con hijas del pa\u00eds y de aqu\u00ed a cinco o seis a\u00f1os, cada una de las Hermanas espa\u00f1olas podr\u00e1 ser puesta al frente de una Comunidad. Por toda la Pen\u00ednsula hay un clamor extraordinario por obtener Hermanas. Veinte peticiones tenemos; no puedo aceptarlas por ahora. \u00adHay que llenar los huecos dejados por tantas nuevas fundaciones. Es necesario aumentar el n\u00famero de Hermanas en muchos estableci\u00admientos, donde se agotan por exceso de trabajo. Pienso dejarlo \u00adarreglado en el curso de este a\u00f1o. Luego iremos lentamente con la licencia de V. atendiendo a alguna nueva fundaci\u00f3n, a medida que tengamos Hermanas capaces y, sobre todo, bien formadas para Supe\u00adrioras. Antes de tener Hermanas que enviar fuera de Espa\u00f1a, habr\u00e1n de pasar a\u00f1os y, suponiendo que entonces sobren, no podr\u00edan salir de la Pen\u00ednsula sin permiso del Gobierno y est\u00e9 V. seguro que tal aprobaci\u00f3n no se dar\u00e1 antes de llenar las necesidades de casa.<\/p>\n<p>Tengo inter\u00e9s en la vuelta del Sr. Sanz; est\u00e1 al corriente de todos los negocios de las Hermanas y tiene prestigio ante ellas. Podr\u00eda ayudarme mucho a llevar la carga que me oprime. Toda la correspondencia de Hermanas y de las Administraciones est\u00e1 sobre mis d\u00e9biles hombros. Las Hermanas del proyectado Secretariado no son h\u00e1biles a\u00fan en su manejo. Con la ayuda del Sr. Sanz, cuya conducta es irreprochable y su sorprendente habilidad para los negocios, bien podr\u00eda yo, con la gracia de Dios, llevar el \u00adpeso de mi cargo. Pero mis fuerzas no pueden soportar largo tiempo un trabajo tan extraordinario; bien pronto me ver\u00e9 rendido y V. podr\u00e1 nombrar el sustituto m\u00edo que m\u00e1s le agrade. Esta es la causa de desear yo la vuelta de tan amable compa\u00f1ero y no otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Armengol al P. General<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>M\u00e9xico, 28 de abril de 1845<\/p>\n<p>Cuenta el terremoto del 7 de abril que ha causado mucho espanto, ruinas y muertes. Que fue corriendo al Noviciado y hall\u00f3 a las Hermanas reunidas en el coro con sus ni\u00f1as rezando a l\u00e1grima viva. No han tenido, gracias a Dios, ninguna desgracia personal.<\/p>\n<p>Nuestras novicias mexicanas encantan y nos llenan de consuelo. Est\u00e1n llenas de alcanzar el esp\u00edritu de S. Vicente y las virtudes de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesitamos diez o doce Hermanas m\u00e1s. Haced todo lo posible por mandarlas cuanto antes. Adem\u00e1s de las fundaciones de Si\u00adlao, Guerrero y Guadalajara, el Gobierno nos pide con urgencia nos hagamos cargo del manicomio de mujeres en el mismo M\u00e9xico, y el Arzobispo quiere que las Hermanas tomen posesi\u00f3n del Hospital General de S. Andr\u00e9s, comenzando por las salas de mujeres, pero \u00adno podemos hacerlo hasta que vuestra caridad nos socorra con un env\u00edo, lo mayor que sea posible, de Hermanas.<\/p>\n<p>= Recibid los salu\u00addos del Sr. Sanz y de todas nuestras Hermanas y en particular, etc.<\/p>\n<p>= Armengol<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p><strong><u>as Hijas de la Caridad espa\u00f1olas en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Carta del P. Armengol al P. Salvayre, Secretario General<\/p>\n<p><em>M\u00e9xico, 21 de Julio 1845<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Empieza refiriendo la gran fiesta que han celebrado a S. Vicente. Ha habido dos Hermanas enfermas, pero va est\u00e1n restable\u00adcidas y todas contin\u00faan en perfecta salud. En el seminario tienen diecis\u00e9is novicias, a quienes no pude menos de alabar. Prometen mucho ser buenas Hijas de la Caridad. Que podr\u00edan tener muchas m\u00e1s que se presentan pero que se presentan pero que hay que ir despacio y probar bien las \u00advocaciones, Habla de la fundaci\u00f3n de Misiones.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl Romano Pont\u00edfice acaba de conceder una indulgencia \u00adplenaria perpetua a todas Hermanas mexicanas y a su Director y a los fieles, que habiendo comulgado, visiten su capilla el d\u00eda 11 de septiembre, que fue el de nuestro embarque en C\u00e1diz y el 15 de noviembre, d\u00eda nuestra llegada a M\u00e9xico\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Que les ha sorprendido esta inesperada gracia y pide permiso de recibir la sagrada comuni\u00f3n esos dos d\u00edas. Se despide con recuerdos al P. Sanz y las Hermanas. = Armengol. (Anales franceses, T. 11. p\u00e1g. 30).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Cambios en el Hospital de Incurables. Petici\u00f3n de Hermanas para M\u00e9xico<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Codina al P. General (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid 28 de enero de 1846<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Empieza refiriendo la gran fiesta que han celebrado a San Vicente. Ha habido dos Hermanas <\/em><\/p>\n<p><em>enfermas, pero ya est\u00e1n restable\u00adcidas y todas contin\u00faan en perfecta salud. En el seminario tienen diecis\u00e9is novicias, a quienes no pueden menos de alabar. Prometen mu\u00adcho ser buenas Hijas de la Caridad. Que podr\u00edan tener muchas m\u00e1s que se presentan pero que hay que ir despacio y probar bien las \u00advocaciones. Habla de la fundaci\u00f3n de Misioneros.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEl Romano Pont\u00edfice acaba de conceder una indulgencia \u00adplenaria perpetua a todas las Hermanas mexicanas y a su Director y a los fieles, que habiendo comulgado, visiten su capilla el d\u00eda once de septiembre, que fue el de nuestro embarque en C\u00e1diz y el 15 de noviembre, d\u00eda de nuestra llegada a M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que les ha sorprendido esta inesperada gracia y pide permiso de recibir la sagrada comuni\u00f3n esos dos d\u00edas. Se despide con recuerdos del P. Sanz y de las Hermanas.= Armengol. (Anales franceses, tomo 11. p\u00e1g. 30)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Cambios en el Hospital de Incurables &#8211; Petici\u00f3n de Hermanas para M\u00e9xico<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Codina, Visitador, al P. General. (en franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 28 de enero de 1846.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLa reforma importante del Hospital de Mujeres Incurables se hizo el d\u00eda de la Conversi\u00f3n de S. Pablo. En ese d\u00eda Sor Mar\u00eda Sanz Landarte fue instalada provisionalmente Superiora. Siete j\u00f3venes Hermanas de la Casa Central fueron, a la vez, a llenar el puesto de otras siete cambiadas. Todo se hizo en paz&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Anteayer fue a ver al Ministro de Estado y me habl\u00f3 de \u00adla demanda hecha y recomendada por el Embajador de M\u00e9xico para obtener cuatro Hermanas espa\u00f1olas para complemento de la colonia mexicana. Esta nota ha pasado al Ministro del Interior, quien no tardar\u00e1 en comunic\u00e1rmela, autoriz\u00e1ndome para el env\u00edo de esas Hermanas. He aprovechado la ocasi\u00f3n para tratar de la restauraci\u00f3n \u00adde Nuestra Congregaci\u00f3n. Mart\u00ednez de la Rosa me ha asegurado que el Ministerio se ocupa de ello.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un Hermano Jesuita Ib\u00e1\u00f1ez muy afecto a las Hermanas y el m\u00e1s sabio arquitecto de Madrid se ha encargado de levantar el edificio que deseamos construir para Casa Central del Noviciado de Hermanas. Aunque hay poco dinero, se comenzar\u00e1 en primavera.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Diligencias para la restauraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de Misioneros en Espa\u00f1a<\/u><\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>Nueva solicitud de env\u00edo de Hijas de la Caridad a M\u00e9xico.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Codina, Visitador al P. General (en Franc\u00e9s)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 19 de Junio de 1846.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Anteayer estuve una hora entera con el Ministro de Gra\u00adcia y Justicia, tratando de la restaura\u00adci\u00f3n de la Consagraci\u00f3n. \u00adEst\u00e1 en nuestro favor; es t\u00edo de una Hermana al Ministro del In\u00adterior le he hecho presente la imposibilidad de atender a fundaciones lejana de Hermanas sin restaurar la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><em>He recibido cartas de M\u00e9xico de Padres y de Hermanas. Piden socorro de unos y de otras&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me comunican de M\u00e9xico el env\u00edo de la cantidad de 3.400 duros que remiten para m\u00ed a Par\u00eds a fin de llenar los gastos de la nueva colonia. El Sr. Armengol pide cuatro o seis Hermanas. Di <strong>f\u00e1cil <\/strong>ser\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Fundaciones de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas el M\u00e9xico<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Armengol al P. Salvayre, Secretario General.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e9xico, 29 de diciembre de 1846.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8230;Silao es una ciudad muy importante, situada a ochen\u00adta leguas al noroeste de M\u00e9xico y a donde por satisfacer los bue\u00adnos deseos del P. Romero deb\u00ed ir acompa\u00f1ando a nueve Hermanas pa\u00adra tomar posesi\u00f3n del magn\u00edfico establecimiento que este virtuoso eclesi\u00e1stico ha fundado. Partimos de la capital el d\u00eda 28 de octubre \u00faltimo y al d\u00eda siguiente paramos en la hermosa ciudad de Quer\u00e9taro.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A las puertas de ella encontramos al Clero y principales habitantes que hab\u00edan salido a recibirnos y los coches que nos ten\u00edan preparados. En medio de este concurso de personas, atravesa\u00admos la ciudad, dirigi\u00e9ndonos al alojamiento que nos ten\u00edan dispuesto en casa del rico y piadoso propietario D. Francisco Figue\u00adroa. All\u00ed encontramos a nuestro bienhechor&#8230; Muchas personas del poblaci\u00f3n se apresuraron a visitar a nuestras Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8230; El d\u00eda 2 de noviembre a las siete de la ma\u00f1ana emprendimos de nuevo el viaje, acompa\u00f1a\u00addos del Rdo. P. Provincial de los Franciscanos de Quer\u00e9taro y del Rvdo P. V\u00e1zquez, de la misma Orden. Debo decir a V. que estos buenos Padres han contribuido a la fun\u00addaci\u00f3n del establecimien\u00adto de Silao, pues salido Provincial el P. V\u00e1zquez, esta Provincia dio a Monse\u00f1or Portugal unos cincuenta mil duros para este objeto. Llegamos antes del mediod\u00eda a una ca\u00adsa de campo situada tres leguas de Silao y encontramos all\u00ed a muchas personas distinguidas de la villa y a un gran n\u00famero de \u00adSe\u00f1oras que hab\u00edan salido a nuestro recibimiento; a las tres par\u00adtimos para Silao, en los coches, que con anticipaci\u00f3n se nos hab\u00ad\u00edan preparado. El Clero y las Autoridades hab\u00edan salido a recibirnos fuera de la Vila con un inmenso gent\u00edo, que no nos dejaba casi andar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eran las cinco de la tarde, cuando hicimos nuestra solemne entrada en Silao. Todas las calles y casas de nuestro tr\u00e1n\u00adsito, estaban adornadas con sencillez y elegancia y una buena banda de m\u00fasicos, etc. Paramos un poco en casa del P. Romero, desde donde fuimos a la Capilla de San Nicol\u00e1s, que est\u00e1 all\u00ed cerca y \u00adall\u00ed se organiz\u00f3 una procesi\u00f3n con el siguiente orden: nuestras Hermanas iban inmediatas a la Cruz que llevaban los ac\u00f3litos; se\u00adgu\u00eda luego el clero que escoltaba una estatua de S. Vicente conducida solemnemente entre los fieles y detr\u00e1s el oficiante con sus ministros, cerrando la procesi\u00f3n el Ayuntamiento y un inmenso gent\u00edo. Con este orden llegamos cantando himnos y salmos a la iglesia principal que estaba magn\u00edficamente adornada. All\u00ed se cant\u00f3 un solemne Te Deum, estando expuesto el Sant\u00edsimo Sacramento y despu\u00e9s de dada la bendici\u00f3n, se puso otra vez en marcha la procesi\u00f3n y \u00adacompa\u00f1\u00f3 a las Hermanas hasta su establecimiento. Esta casa es verdaderamente hermosa. Es un cuadro de m\u00e1s de sesenta metros. \u00adEn el interior hay un magn\u00edfico corredor de cuatro metros que ro\u00addea todo el edificio. En medio hay un gran patio para pasear y que debe adornarse con \u00e1rboles frutales. Al norte hay una galer\u00eda y un hermoso jard\u00edn. Las columnas que sostienen esta galer\u00eda son muy elegantes; el edificio es todo de piedra. Esta casa est\u00e1 exclusivamente destinada para habitaci\u00f3n de nuestras Hermanas y para escuelas externas. M\u00e1s adelante se construir\u00e1n enfermer\u00edas pa\u00adra recibir enfermos; entre tanto se habilitar\u00e1n algunas piezas de la actual casa para este objeto.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como nuestras Hermanas se hallaban\u00a0 cansadas, el Clero, \u00adlas autoridades Municipales y el pueblo se retiraron luego para \u00addejarlas descansar. Yo tambi\u00e9n me retir\u00e9 a casa del P. Romero, donde ten\u00eda el alojamiento dispuesto. El d\u00eda 4 de noviembre tuvo lugar una nueva ceremonia: se celebr\u00f3 una Misa solemne con Sacra\u00admento expuesto en la iglesia principal. Las Hermanas asistieron y el P. Romero predic\u00f3&#8230; (est\u00e1 el papel cortado)&#8230; del Ayuntamiento quisieron absolutamente servir la comida a nuestras amadas Hermanas, las cuales a pesar de toda la repugnancia a aceptar este obsequio, se vieron obligadas a ceder por esta sola vez a sus de\u00adseos inspirados por su religioso respeto y una tierna piedad. El d\u00eda 9 del \u00admismo mes, que era el se\u00f1alado para la apertura de las clases, \u00adse celebr\u00f3 otra Misa con asistencia del clero y Ayuntamien\u00adto y de todo el pueblo. Yo tuve que predicar un serm\u00f3n an\u00e1logo a las circunstancias. Despu\u00e9s de la Misa, el Sr. Cura de la Parroquia ben\u00addijo solemnemente las escuelas y la casa. Nuestras Herma\u00adnas tuvieron desde los primeros d\u00edas m\u00e1s de seiscientas ni\u00f1as, en sus cla\u00adses&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos mis cohermanos y nuestras Hermanas os ruegan acept\u00e9is sus afectuosos respetos y los present\u00e9is a nuestro respetable Padre y a todos los Misioneros de Par\u00eds y a la Madre General y a todas las Hermanas&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Cartas del P. Armengol al P. General: env\u00edo de Hermanas a M\u00e9xico.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Madrid, 21 setiembre de 1849<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todos dicen que podr\u00edan ir a M\u00e9xico Hermanas pero que al parecer el Sr. Santasusana se opone.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Otra de C\u00e1diz 30 de diciembre de 1849.= Ya est\u00e1n listos para embarcarse ma\u00f1ana para Veracruz sin tocar en la Habana. Ya sabe los obst\u00e1culos que se nos pusieron en Barcelona y de que nos libramos por la divina bondad. \u00daltimamente el Sr. Puig me previe\u00adne que, as\u00ed en Barcelona como en la Habana se nos han preparado lazos. Por eso se embarcaron directamente para M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Sale una nueva expedici\u00f3n de Hermanas Espa\u00f1olas para M\u00e9xico.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Madam al P. Tom\u00e1s Mata<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Barcelona, 17 de octubre de 1849<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dice haber conducido Barcelona diecis\u00e9is novicias, que junto con cinco que aqu\u00ed se han vestido y Sor Zafra y otra espa\u00ad\u00f1ola residente en Francia, desde la emigraci\u00f3n, van a M\u00e9xico pasando por la Habana, donde dejar\u00e1n dos que van de aumento. Van tambi\u00e9n a M\u00e9xico el Sr. Peregr\u00ed, el Sr. Aguilar y tres j\u00f3venes para novicios, uno de los cuales es ya sacerdote y cuatro Hermanos, uno de ellos nuestro Antonio de Madrid.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le anuncia como segura la deposici\u00f3n del Visitador Sr. Santasusana que es un santo, pero in\u00fatil y a\u00fan perjudicial al destino que ocupa.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>R.O. autorizando el embarque a M\u00e9xico de diez Hijas de la Caridad.1849<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Excmo. Sr. Ministro de la Gobernaci\u00f3n me ha comunicado con fecha l2 del actual lo que sigue <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr.: Vistas las comunicaciones que dirigi\u00f3 a este Ministerio en l4 y 19 de septiem\u00adbre \u00faltimo el Director de las Hijas de la Caridad del Noviciado, en esta Corte, solicitando autorizaci\u00f3n para embarcar para M\u00e9xico diez congregadas que auxilien a las que en aquel pa\u00eds existen procedentes de Espa\u00f1a, teniendo en cuenta las razones de conveniencia y justicia que aconseja el satisfacer las necesidades \u00adde los establecimientos del Reino antes de favorecer a los extranjeros, puesto que el Noviciado de esta Corte, despu\u00e9s de estar subvencionado por el Tesoro P\u00fablico, es socorrido, adem\u00e1s, de los presupuestos provinciales y municipales, en algunos casos, queriendo Su Majestad la Reina conciliar, en lo posible, su embarque para M\u00e9xico de las referidas Hermanas, sin perjudicar a los esta\u00adblecimientos nacionales, se ha servido conceder autorizaci\u00f3n pedida por el referido Director del Noviciado con las siguientes con\u00addiciones:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1\u00aa.- Que las diez j\u00f3venes que tengan vocaci\u00f3n de embarcar\u00adse para aquel pa\u00eds hayan de ser precisa e indispensablemente de \u00adnueva entrada en el Noviciado, pero no se disponga de ninguna de las que actualmente hay en \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2\u00aa.- Que las que ingresen para este mismo objeto no les ha de faltar alguna de las cualidades que hoy se requieren para ser admitidas, como por ejemplo: pasar de la edad prefijada, no poder pagar la dote, etc&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3\u00aa.- Que, al pedir la aprobaci\u00f3n de ingreso en el Novicia\u00addo, de las indicadas se acompa\u00f1e nota circunstanciada de sus nom\u00adbres y cualidades y <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4\u00aa.- Que no puedan embarcarse sin dar tambi\u00e9n conocimiento de la misma manera para que recaiga aprobaci\u00f3n definitiva.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Real Orden lo comunico a V.E. para los efectos oportunos. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 24 de octubre de 1849<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Jos\u00e9 de Zaragoza<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>El P. Armengol solicita desde M\u00e9xico la influencia del Ministro Plenipotenciario en Madrid&#8230; para env\u00edo de Hermanas.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Legaci\u00f3n de Espa\u00f1a en M\u00e9xico <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Acompa\u00f1a al despacho n\u00ba. 288 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr.: Aprovechando el inter\u00e9s que V.E. se toma por \u00adel desarrollo y consolidaci\u00f3n del Instituto de las Hermanas de \u00adla Caridad en esta Rep\u00fablica, cuya primera fundaci\u00f3n se debe exclusivamente a la generosidad de la Reina de Espa\u00f1a (q.D.g.) me atrevo a poner en conocimien\u00adto de V.E. algunos motivos que, a la vez que llenar\u00e1n los deseos de Su Majestad Cat\u00f3lica, y los que \u00adaniman a V.E. facilitar\u00e1n a las Hermanas encargarse de varios Establecimientos de Beneficen\u00adcia a los que son llamadas por las Autoridades de la Rep\u00fablica.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre estos, Excmo. Sr.,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primero, es el impetrar del Supremo Gobierno de Espa\u00f1a un Decreto que au\u00adtorice al Director de las Hermanas residentes en Madrid para en\u00adviar a este Noviciado de M\u00e9xico algunas Hermanas formadas en el de Madrid o en otros Establecimientos de la Pen\u00ednsula.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Segundo, indicar a dicho Superior Gobierno que sin este nuevo auxilio se\u00adr\u00e1n muy limitados y tard\u00edos los resultados que dar\u00e1 el establecimiento de las Hermanas venidas de Madrid a fundar en \u00e9sta.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tercero que para llevar a cabo el nuevo env\u00edo de Hermanas que se so\u00adlicita, se suministran aqu\u00ed todos los recursos necesarios y se indemnizar\u00e1n al Noviciado de Madrid de los sacrificios que haga al efecto indicado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Espero que V.E. se dignar\u00e1 interponer todo \u00adsu poderoso valimiento al efecto y en esto, este Noviciado de M\u00e9xico recibir\u00e1 una nueva prueba del inter\u00e9s con que V.E. promueve su engrandeci\u00admiento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = M\u00e9xico, \u00ad29 de noviembre de 1851.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Buenaventura Armengol.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr. D. Juan Antoine y Zayas, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipo\u00adtenciario de Su Majestad la Reina de Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>No es posible enviar m\u00e1s Hermanas a M\u00e9xico. El Gobierno no lo permitir\u00eda.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Santasusana al P. General (en franc\u00e9s) <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid 19 de diciembre de 1851.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Visitadora me manda la carta de V.R., en que habla de la Superiora de Ja\u00e9n. Ni ella ni yo sab\u00edamos que tuviese tal en\u00adfermedad. Quise informarme. Sali\u00f3 ella de una casa de Madrid, pregunt\u00e9 a la Superiora y me dijo no ser verdad que tuviese tal enfermedad sino una proveniente de un susto. Conoce cuando le viene, se retira un poco, toma remedio y se cura en un momento. Esto una vez al a\u00f1o. Sin embargo me enterar\u00e9 mejor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto a enviar a M\u00e9xico Hermanas espa\u00f1olas hay gran\u00addes dificultades. El Gobierno ha prohibido que Hermanas entradas en el Noviciado salgan de Espa\u00f1a porque dice que el Noviciado se sustenta con rentas del Gobierno y de Beneficencia (y es verdad, y que tiene derecho lo primero a que se llenen las obligaciones del Reino y hasta hoy no est\u00e1n cumplidas y es tambi\u00e9n verdad, pues tenemos doce fundaciones concedidas por el Gobierno y no se han \u00adhecho por falta de Hermanas. El otro d\u00eda recib\u00ed un oficio del Go\u00adbernador Civil de Madrid pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 no se hab\u00eda hecho \u00adla fundaci\u00f3n, en Valladolid y la raz\u00f3n era no haber Hermanas, qu\u00e9 dir\u00e1n si salen de Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seg\u00fan la nueva legislaci\u00f3n las casas que antes eran municipales, ahora son provinciales y con esto los enfermos y pobres son en mayor n\u00famero y hay que aumentar las Hermanas porque no pueden las asignadas antes, sobrellevar el trabajo y apenas si para \u00adesto llegan las novicias. Estamos en circunstancias que no es po\u00adsible disgustar al Gobierno. Si el Gobierno quita las pensiones \u00adque da al Noviciado hay que cerrarlo. Que hay peligro de separaci\u00f3n que ser\u00eda la perdici\u00f3n de ambas Congregaciones y por eso no conviene disgustar al Gobierno.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Instancia del P. Mag\u00edn Armengol y R.O. concediendo puedan ir a M\u00e9xico algunas Herma\u00adnas<\/u><\/em><\/strong><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><em><strong>[3]<\/strong><\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Real Orden de 19 de marzo de 1852, comunicada por el Ministerio de Gobernaci\u00f3n\u00a0 al Director del Real Noviciado, con la Instancia hecha a S.M. por D. Mag\u00edn Armengol Pbro.,\u00bben solicitud de que se conceda cierto n\u00famero de Hermanas de la Caridad para el servicio de los establecimientos de aquella Rep\u00fablica. En respuesta adjunta se dice:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr.: Cumpliendo la Real Orden, que en fecha 19 del corriente se me comunica para que infor\u00adme sobre la instancia que ha elevado a Su Majestad D. Mag\u00edn Armengol Pbro. en solicitud de algunas Hermanas de la Caridad para M\u00e9xico, me parece ser\u00eda una medida muy plausible y que contribuir\u00eda grandemente al desarrollo de este ben\u00e9fico Instituto, no menos que al honor del Pueblo Espa\u00f1ol en aquellos remotos pa\u00edses, el conceder desde luego lo que se pide. Mas, por otra parte se hallan \u00adtodav\u00eda en pie las mismas razones de conveniencia y justicia que, \u00aden 12 de octubre impidieron al Gobierno de Su Majestad, el a\u00f1o l849, el permitir salieran para dicho punto las Hermanas ya admitidas para Espa\u00f1a, pues ahora, como entonces, no son suficientes las que existen para satisfacer las necesidades de los establecimientos \u00addel Reino, que deben ser seguramen\u00adte preferidos a los del extranjero; y por m\u00e1s que el Director desea sinceramente dejarlas satis<u>\u00ad<\/u>fechas, hay sin embargo una porci\u00f3n de fundaciones ya concedidas hace tiempo, que no pueden realizarse por falta de Hermanas. En \u00adcuyo supuesto y previa esta declaraci\u00f3n del estado actual del Instituto, si Su Majestad dign\u00e1ndose acoger benignamente dicha solicitud, tiene a bien autorizar al Director General, residente en el Real Noviciado de esta Corte para enviar a algunas de las que voluntaria\u00admente quieran emprender el viaje, aunque por tal mo\u00adtivo se hayan de retrasar \u00e9sta o aquella fundaci\u00f3n aqu\u00ed, en Espa\u00ad\u00f1a, Su Majestad resolver\u00e1, como siempre, lo que estime m\u00e1s conve\u00adniente y el Director que suscribe acatar\u00e1 y observar\u00e1 con exacti\u00adtud su soberana resoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 25 de marzo de 1852.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr. Ministro de Gobernaci\u00f3n del Reino\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>R.O. autorizando en env\u00edo de Hermanas a M\u00e9xico.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em><u>\u00a0<\/u><\/em><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Real Orden que el Sr. Ministro de Gracia y Justicia \u00adme ha comunicado desde Aranjuez, dirijo a V. la adjunta copia de \u00adla exposici\u00f3n presentada por el Director de las Hijas de la Cari\u00addad establecidas en M\u00e9xico al Enviado Extraordinario y Ministro \u00adPlenipotenciario de Su Majestad cerca de aquella Rep\u00fablica, en solicitud de que se autorice a V. para enviar a aquel Noviciado algunas Hermanas formadas en el de esta Corte o en otros Estableci\u00admientos de la Pen\u00ednsula. A fin de que en su vista informe V. acerca de la conveniencia o inconvenientes que pueda haber en dicho env\u00edo de Hermanas, de las seguridades que podr\u00e1n exigirse para los gastos del viaje de ida, as\u00ed como de los de regreso de aquellas que, o por no probarle el pa\u00eds o por otras causas leg\u00edtimas no pudieren continuar all\u00ed, con todo lo dem\u00e1s que sobre el asun\u00adto se ofrezca a V. y considere oportuno hacer presente para la m\u00e1s acertada resoluci\u00f3n de Su Majestad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid 24 de abril de 1852.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Subsecretario, Antonio Escudero = <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director General de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>R.O. para el env\u00edo de Hijas de la Caridad a M\u00e9xico. Informe del Director del Real Novicia\u00addo<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Excmo. Sr.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Cumpliendo la Real Orden que con fecha 24 del corriente se comunica a esta Direcci\u00f3n sobre la exposici\u00f3n presentada por el Director de las Hijas de la Caridad estableci\u00addas en M\u00e9jico al Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Cat\u00f3lica cerca de aquella Rep\u00fablica en solici\u00adtud de Hermanas aqu\u00ed formadas, esta Direcci\u00f3n es de parecer, etc&#8230; Siendo esta resoluci\u00f3n favorable a la exposici\u00f3n del Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Cat\u00f3lica en M\u00e9xico, parece lo mas conveniente que, en cuanto a los gastos y dem\u00e1s que sea necesario para el viaje, se ponga de acuerdo el Director General de aqu\u00ed con el de all\u00e1, como se ha hecho alguna que otra vez. Esto es lo que a V.E. tiene el honor de proponer el que suscribe, encargado de la Direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, en ausencia del Director.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.E. muchos a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 30 de abril de 1852.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr.= Jos\u00e9 Escarr\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr. Ministro de Gracia y Justi\u00adcia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Informe favorable del Sr. Cardenal de Toledo, sobre la solicitud hecha para enviar Hijas de la Caridad a M\u00e9xico.<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em><u>\u00a0<\/u><\/em><\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por el Ministerio de Gobernaci\u00f3n se dijo a este de Gracia y Justicia en 20 de octubre \u00faltimo lo siguiente:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Excmo. Se\u00f1or: El Sr. Ministro de Gobernaci\u00f3n dice con esta fecha al Gobernador de esta Provincia lo que sigue:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El muy Reverendo Cardenal, Arzobispo de Toledo, Vicepresidente de la Junta General de Bene\u00adficencia, en 24 de setiembre \u00faltimo dijo a este Ministerio lo siguiente:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Se\u00f1or.= Por el Ministerio del digno cargo de V.E. se remiti\u00f3 a esta Junta General, en 21 de julio \u00faltimo la solicitud que hizo a Su Majestad el Pbro. D. Mag\u00edn Armengol, pi\u00addiendo la concesi\u00f3n de Hermanas de la Congregaci\u00f3n Espa\u00f1ola para los establecimientos de la Rep\u00fablica de M\u00e9xico, a fin de que consultase lo conveniente, teniendo a la vista lo que informa el Director del Noviciado, y habi\u00e9ndose examinado uno y otro por la Junta General, debo manifestar a V.E. que es en extremo consola\u00addor para todos los espa\u00f1oles el que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os como las Am\u00e9ricas llevan separadas de la Metr\u00f3poli y de la sangrienta guerra que sostuvo M\u00e9xico por conquistar su equ\u00edvoca independen\u00adcia, todav\u00eda el nombre espa\u00f1ol se invoca all\u00ed con af\u00e1n y se refiere a las personas nacidas en la Pen\u00ednsula para objetos tan \u00edntimos y cari\u00f1osos como son la asistencia de los enfermos y cuidado de los Establecimientos de Beneficencia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Si el n\u00famero de Hermanas de las Hijas de la Caridad que existen en Espa\u00f1a, bastase a cubrir siquiera con regularidad el servicio de los diferen\u00adtes Establecimientos que les piden y que las necesitan, nada m\u00e1s justo que permitir la salida a M\u00e9xico de las que voluntariamente quieren ir, bajo las condiciones que el Director de la Congrega\u00adci\u00f3n estableciere de acuerdo con el Gobierno de S.M. y a las estipulaciones que despu\u00e9s se hicieren con cada gobierno americano; pero, manifestando el mismo Superior Jefe que no son suficientes, y teniendo presente, que por consecuencia del Reglamento General de 14 de mayo de 1852, ha de darse mayor extensi\u00f3n a la Beneficencia, establecerse nuevas casas generales, y amplificarse las que existen, cree la Junta General que no puede accederse por ahora, a lo que pide el Pbro. Armengol y que \u00fanicamente, si hay alguna a quien acomode salir, pudieran permitirse hasta seis u ocho, \u00ednterin que con el mayor n\u00famero de novicias se atienda a los Establecimientos de la Pen\u00ednsula, dejando a cargo de V.E. el que, al hacer esta concesi\u00f3n o la que estime, encarezca el valor de este rasgo de abnegaci\u00f3n y fraternidad para que los Mexicanos contri\u00adbuyan con sus donativos a la casa del Noviciado de Madrid, o pa\u00adra que se mejoren las relaciones entre aquel pa\u00eds y la que fue \u00adsu antigua Metr\u00f3poli. Tal es la opini\u00f3n de la Junta General que tengo la honra de trasmitir a V.E. con devoluci\u00f3n del expedien\u00adte.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Y habi\u00e9ndose servido la Reina (q.D.g.) resolver de conformidad en todo con el presente dictamen de su Real Orden lo comunico a V.E. para su inteligencia y dem\u00e1s efectos correspondien\u00adtes. Lo que de R.O. comunicada por el Sr. Ministro de Gracia y Justi\u00adcia traslado a V.S. para su inteligencia a fin de que en uso de sus atribuciones d\u00e9 a las Hijas de la Caridad las instrucciones que tenga por conveniente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V S. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Ma\u00addrid, l7 de mayo de 1853.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Subsecretario = Antonio Escudero.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Visitador General de las Hijas de la Caridad de S. Vicente \u00adde Pa\u00fal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>R.O. sobre env\u00edo de Hermanas a M\u00e9xico y condiciones para ello<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Sr. Ministro de Gracia y Justicia, dice con esta fecha, desde Aranjuez al de Estado lo siguiente:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He dado cuenta a la Reina (q.D.g.) de la exposici\u00f3n del Director de las Hijas de la Caridad establecidas en M\u00e9xico, fecha del 29 de noviembre \u00faltimo y que V.E. dirige a este Ministerio con Real Orden de 20 de febrero, solicitando se env\u00eden al Noviciado de aquella Ciudad, Hermanas de las formadas en el Noviciado de Madrid.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Enterada S.M., as\u00ed como de lo manifestado en el expediente por la Direcci\u00f3n General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, con fecha 30 de abril pr\u00f3ximo pasado, y vistas las particula\u00adres circunstancias de inter\u00e9s y de pol\u00edtica, se ha servido autorizar al Director General del expresado Real Noviciado de Madrid, para que puedan enviar, por ahora, a M\u00e9xico algunas Hermanas de las que voluntariamente quieran emprender el viaje poni\u00e9ndose antes de acuerdo dicho Director General con el de las Hermanas de M\u00e9xico, a cerca de los gastos de ida y los de regreso, cuando alguna quiera restituirse a Espa\u00f1a; todos los cuales gastos han de ser de cuenta del referido Director de las Hermanas de la Caridad de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De R.O. comunicada por el referido\u00a0 Sr. Ministro, lo traslado a V.S. para su inteligencia y efectos correspondientes, debiendo V.S. poner con oportunidad en conocimiento de este Ministerio el uso y resultado de la autorizaci\u00f3n que se le concede.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid, 24 de mayo de 1852.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = El Subsecretario, Antonio Escudero.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Asunto del Visitador de M\u00e9xico, P. Buenaventura Armengol<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tuvo una enorme quiebra, la cual ascendi\u00f3 a seiscientos mil pesos. Todo este capital lo pagaron\u00a0 las Hermanas de la Caridad y los PP. Pa\u00fales, vendiendo para ello o desprendi\u00e9ndose de todos los bienes que pose\u00edan ambas Comunidades. Casi todo lo pagaron las Hermanas y ambas Comunidades quedaron sin bienes.<\/p>\n<p>La causa de la quiebra fue, que presentaron al P. Armengol unos espa\u00f1oles unos documentos falsos, aparentando eran due\u00f1os de unas minas en el Estado de Zacatecas, que promet\u00edan grandes ganancias; la mina se llamaba <em>Seynera<\/em>. Luego que se advirti\u00f3 la bonanza, aparecieron los verdaderos due\u00f1os y se apoderaron de ellas. A\u00fan hoy d\u00eda, 1906, est\u00e1 produciendo. Nada abonaron al P. Armengol, siendo \u00e9l quien desembols\u00f3 para que se trabajase en ella.<\/p>\n<p><strong><u>Cuadro de las Hijas de la\u00a0 Caridad de la Provincia Espa\u00f1ola que fundaron en M\u00e9xico su Instituto.<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Sor Agustina Inza.<\/em> Natural de Pamplona, donde naci\u00f3 en 7 de noviembre de 1808. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 8 de setiembre de 1824. Cuando fue nombrada Visitadora de M\u00e9xico y fue a fundar all\u00ed las Hermanas ten\u00eda 36 a\u00f1os de edad y veinte de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en 15 de junio de 1868.<\/p>\n<p><em>Sor Magdalena Latiegui<\/em>. Naci\u00f3 en Isasondo, Guip\u00fazcoa, en 5 de noviembre de l80l. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 22 de junio de 1823. Estaba en el Hospital General de Valencia, cuando fue llamada a la expedici\u00f3n de M\u00e9xico. Contaba 43 a\u00f1os de edad y 21 \u00adde vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en l863.<\/p>\n<p><em>Sor Josefa Ramos<\/em>. Natural de Vera, Navarra; naci\u00f3 el 19 de agosto de 1804, y entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 8 de agosto de \u00ad1831. Cuando fue a dicha fundaci\u00f3n estaba en la Inclusa de Madrid y ten\u00eda 40 a\u00f1os de edad y 13 de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en 6 de septiembre de 1875 en Hospital Militar Habana en 26 de setiembre de 1875 a los 71 de edad y 44 de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sor Luisa Merdalet<\/em>. Era natural de Durango, donde naci\u00f3 el 19 de agosto de 1817. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 3 de octu\u00adbre de 1843, y cuando fue destinada a M\u00e9xico contaba 27 a\u00f1os de \u00adedad y uno de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en 11 de agosto de 1893.<\/p>\n<p><em>Sor Mar\u00eda Bautista Ant\u00eda<\/em>. Naci\u00f3 en Ber\u00e1stegui (Guip\u00fazcoa) el 4 de julio de 1818. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 23 de se\u00adtiembre de 1843. Pertenec\u00eda a la comunidad de Sang\u00fcesa, cuando que escogida para ir a M\u00e9xico y contaba 26 a\u00f1os de edad y un a\u00f1o de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sor Josefa Su\u00e1rez Canel.<\/em> Natural de Avil\u00e9s, Asturias. Naci\u00f3 el 22 de abril de 1816. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 31 de di\u00adciembre de 1835. Cuando fue destinada a M\u00e9xico estaba en el Hospital de Toledo y contaba 28 a\u00f1os de edad y 9 de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en el Colegio de S. Vicente de la Habana en marzo de 1898.<\/p>\n<p><em>Sor Gregoria Reta (Juana). <\/em>Naci\u00f3 en Artozqui, Navarra el 24 de febrero de 1822. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 25 de setiem\u00adbre de 1843. Cuando parti\u00f3 para M\u00e9xico ten\u00eda, pues, 22 a\u00f1os de edad y uno de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sor In\u00e9s Cabr\u00e9<\/em>. Naci\u00f3 en Puebla de Ciervols, Catalu\u00f1a, el 30 de mayo de 1809. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 12 de mayo de 1832. Estaba destinada en el Hospital General de Valencia, cuan\u00addo fue llamada a la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico, y contaba 35 a\u00f1os de edad y 12 de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 al mes de llegar a aquella tierra \u00adamericana.<\/p>\n<p><em>Sor Concepci\u00f3n Oronoz<\/em>. Era natural de Sang\u00fcesa, donde \u00adnaci\u00f3 en 16 de abril de 1816. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 24 de diciembre de 1833. Estaba en la Inclusa de Madrid cuando fue llamada a la expedici\u00f3n de M\u00e9xico y ten\u00eda 28 a\u00f1os de edad y 10 de \u00advocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en la Casa Central M\u00e9xico a 10 de febrero de 1861.<\/p>\n<p><em>Sor Martina El\u00eda<\/em>. Natural de Lusarreta, en Navarra, na\u00adci\u00f3 en 21 de febrero de 1819. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 7 de \u00adsetiembre de 1839. Estaba en Sang\u00fcesa, cuando fue destinada a M\u00e9xico, y contaba 25 a\u00f1os de edad y cinco de vocaci\u00f3n. Muri\u00f3 en Toluca, Htal. de S. Juan de Dios, 6 setiembre 1867.<\/p>\n<p><em>Sor Micaela Ayanz<\/em>. Natural de Cemborain, Navarra. Naci\u00f3 el 19 de abril de 1818. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 16 de octu\u00adbre de 1842. Cuando fue llamada a la expedici\u00f3n estaba en el Noviciado y contaba 26 a\u00f1os de edad y 2 a\u00f1os de vocaci\u00f3n,<\/p>\n<p>Estas once Hermanas fueron sin duda las fundadoras de \u00adsu Instituto en la Rep\u00fablica Mexicana. Est\u00e1 pues. El cuadro anterior de Hermanas nos manifiesta la selec\u00adci\u00f3n cuidadosa hecha entre las que hab\u00edan de ir a M\u00e9xico. Sor A\u00adgustina era muy experimentada en el ramo de la ense\u00f1anza en el acreditado Colegio de Sang\u00fcesa, y llev\u00f3 consigo dos Hermanas del mismo Colegio, Sor Martina El\u00eda y Sor Juana Ant\u00eda.<\/p>\n<p>Para el ramo de Hospitales fueron escogidas Sor Magdalena Latiegui y Sor In\u00e9s Cabr\u00e9, del Hospital General de Valencia y Sor Josefa Su\u00e1rez del de Toledo; para el cuidado de las Inclusas, fueron destinadas Sor Josefa Ramos y Sor Concepci\u00f3n Oronoz, ambas de la Inclusa de Madrid. Sor Micaela Ayanz, Sor Luisa Merladet y Sor Juana Reta \u00aderan apenas novicias de un a\u00f1o de vocaci\u00f3n, tan selectas que pu\u00addo decir de todas ellas el P. Codina: \u00abM\u00e9xico posee diez Hermanas, la flor de la Congregaci\u00f3n\u00bb. La und\u00e9cima Sor In\u00e9s Cabr\u00e9, ha\u00adb\u00eda fallecido.<\/p>\n<p>Semilla selecta ca\u00edda en la inmejorable tierra mexicana, el Instituto de las Hijas de la Caridad comenz\u00f3 a desarrollarse \u00aden tales proporciones que era imposible dar satisfacci\u00f3n a cuantos lugares las ped\u00edan. Pero, como en la Pen\u00ednsula, se hallaba entonces el Instituto en pleno per\u00edodo de expansi\u00f3n, le era muy di\u00adf\u00edcil al P. Armengol, digno y entusiasta Director de aquella Pro\u00advincia mexicana conseguir nuevas expediciones de Hermanas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Movi\u00addo, sin duda, por esto vino a Espa\u00f1a, en 1849 y consigui\u00f3 llevar otro grupo de Hermanas espa\u00f1olas, pero con la precisa condici\u00f3n, que le impuso nuestro Gobierno, de que fuesen reci\u00e9n vestido el \u00adSanto H\u00e1bito. Embarcaron dichas Hermanas el 31 de diciembre de 1851 en el puerto de C\u00e1diz. Eran 23, de ellas cinco postulantes, a quienes pusieron el santo H\u00e1bito.<\/p>\n<p>El libro antiguo del personal, que estaba en el Real No\u00adviciado, nos da los nombres de las siguientes<em> Hermanas, que aparecen en el cat\u00e1logo impreso, como ingresadas en aquel mismo a\u00f1o de 1849, y que salieron para M\u00e9xico:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Mar\u00eda Ezcurra. Natural de Larrumbe, Navarra, que naci\u00f3 el 1 de marzo de 1826 e ingres\u00f3 en el Noviciado el 3 de setiembre de 1849.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Micaela Urabayen, de Belascoa\u00edn, Navarra. Naci\u00f3 el 8 de marzo de 1821 y entr\u00f3 en el Instituto el 25 de setiembre de aquel a\u00f1o 1849.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Josefa Salinas, de Mutilva, Navarra. Naci\u00f3 el l\u00ba de octubre de 1825 y entr\u00f3 en el Instituto el 21 de setiembre del mismo a\u00f1o citado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Angela Ubir\u00eda, natural de Lesaca, Navarra. Naci\u00f3 el 27 de noviembre de 1821 y entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 23 de setiembre del mismo a\u00f1o citado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Catalina Gonz\u00e1lez,\u00a0 de Villaba, Navarra, donde naci\u00f3 el 1 de mayo de 1828 e ingres\u00f3 en 1\u00ba de octubre del citado a\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Florencia Cort\u00e9s, de Pamplona. Naci\u00f3 el 20 de junio 1825 y entr\u00f3 en el Instituto el 1\u00ba de octubre del mismo a\u00f1o 49.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Asunci\u00f3n Enc\u00edo, de Granada, donde naci\u00f3 el 17 de setiembre de 1825. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n\u00a0 el 2 de octubre del a\u00f1o citado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s de las Hermanas citadas en el cat\u00e1logo, sabemos que fueron en esta expedici\u00f3n hasta diecis\u00e9is novicias, m\u00e1s cinco que vistieron el santo H\u00e1bito en Barcelona. Con ellas iban dos Hermanas antiguas, Sor Mar\u00eda Josefa Zafra, nacida en Zueros, C\u00f3r\u00addoba en 6 de agosto de 1821; vocaci\u00f3n 7 de agosto de 1841. Estaba en el Hospital y Escuelas de Segovia en 1842. Pas\u00f3 luego a Fran\u00adcia y de all\u00ed vino con Sor Francisca Jim\u00e9nez (Robustiana), natural de Funes, Navarra, que entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 18 de julio de 1839. Pas\u00f3 a Francia durante la guerra civil y vino con Sor Zafra para ir a M\u00e9xico. En noviembre de 1854 regres\u00f3 a Espa\u00f1a. En \u00ad1856 pas\u00f3 a la Habana, donde en 1858 era Superiora del Hospital \u00adMilitar. En 12 de febrero de 1875, pas\u00f3 a Francia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Br\u00edgida Porta y Alberich. Naci\u00f3 en Almoster, Catalu\u00f1a, el 18 de octubre de 1826. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 24 de \u00admarzo de 1851. Joven de 25 ya al tomar el santo h\u00e1bito, y novicia de dos a\u00f1os pas\u00f3 a M\u00e9xico en 1853. Muri\u00f3 en la Casa Central de aquella ciudad el 30 de noviembre de 1858, en la flor de sus 32 \u00ada\u00f1os. Pero en el corto tiempo de su vida dio continuos e inolvidables ejemplos de todas las virtudes de una verdadera Hija de la \u00adCaridad. Casi todo el \u00faltimo a\u00f1o de su vida estuvo postrada en cama, en un estado de gravedad tal que se puede decir que fue en su mayor parte una verdadera agon\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Concepci\u00f3n Arbe naci\u00f3 en C\u00e1diz el 16 de setiembre de 1817 y entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n ya de 27 a\u00f1os en 21 de marzo de \u00ad1844. Lleg\u00f3 a M\u00e9xico en marzo de 1853. Despu\u00e9s de haber servido \u00adcon mucha satisfacci\u00f3n de los Superiores varios cargos importantes, particularmente el de la direcci\u00f3n del Hospital de Guanajua\u00adto y de haber edificado con el ejemplo de sus muchas virtudes pas\u00f3 a mejor vida el 10 de setiembre de 1857, en la casa Central de M\u00e9xico, a los 40 a\u00f1os de edad.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor In\u00e9s Cabr\u00e9. Fue una de las Hermanas, que fueron a la fundaci\u00f3n primera de M\u00e9xico. Padeci\u00f3 much\u00edsimo en la traves\u00eda del mar y dijo con sumo candor al P. Armengol: \u00abPadre, he ofrecido a Ntro. Se\u00f1or mi vida\u00bb, para que se sirva conservar la vida y salud de mis compa\u00f1eras. El 26 de setiembre pidi\u00f3 a Dios por intercesi\u00f3n de S. Vicente no morir en el mar para que no padeciesen por ella sus Hermanas durante la navegaci\u00f3n. Oy\u00f3 el Se\u00f1or su oraci\u00f3n y al d\u00eda siguiente se encontr\u00f3 perfectamente sana. Desde el d\u00eda \u00ad14 de aquel mes o sea a los tres de su embarcaci\u00f3n, los v\u00f3mitos \u00addel mareo la postraron en cama, seg\u00fan leemos en el \u00abDiario de viaje\u00bb. El 24 se puso mejor y pudo seguir la solemne novena, que aquella comunidad flotante dedic\u00f3 a la fiesta de la muerte de S. Vi\u00adcente. As\u00ed despu\u00e9s de aquella larga traves\u00eda de dos meses, pudo \u00adver cumplidos sus deseos de llegar a la tierra mexicana; pero el d\u00eda 4 de diciembre, al mes justo de su llegada a Veracruz, despu\u00e9s de una corta enfermedad de ocho d\u00edas, muri\u00f3 en la casa Central de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seg\u00fan los datos del antiguo cat\u00e1logo de Hermanas Sor In\u00e9s Cabr\u00e9 (Magdalena) hab\u00eda nacido en Puebla de Ciervols, Catalu\u00f1a, en 30 de mayo de 1809. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en 12 de mayo de 1832. Prestaba sus servicios en el Hospital de Valencia, cuando \u00adfue escogida por la santa obediencia para aquella gran empresa religiosa y patri\u00f3tica de ir a sembrar en M\u00e9xico el \u00e1rbol del Instituto de las Hijas de la Caridad; joven de 35 a\u00f1os, creo que es \u00e9sta la primera Hija de la Caridad espa\u00f1ola muerta lejos de su solar nativo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Agustina Inza. Naci\u00f3 Sor Agustina en Pamplona el d\u00eda 7 de noviembre de 1808 y el 8 de setiembre de 1824, o sea, joven apenas de 16 a\u00f1os, entr\u00f3 en el Noviciado de las Hijas de la Caridad. Parece que su primer destino fue el Colegio de Sang\u00fcesa, donde aparece ya en 1830; y al frente de aquella Comunidad estaba en 1844, cuando los Superiores pusieron en ella sus ojos para que fuera la piedra an\u00adgular del magn\u00edfico edificio que se iba a iniciar en M\u00e9xico, con la ida all\u00ed de nuestras Hermanas de la Caridad espa\u00f1olas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si bien tuvo como Superiora muchos consuelos y satisfac\u00adciones al ver las bendiciones con que el Se\u00f1or bendijo la nueva fundaci\u00f3n en tierra mexicana, ya en el barco mismo comenzaron sus preocupaciones, que con ella participaban los Sres. Armengol y Sanz, por el desdichado asunto de la corneta, que entonces, por \u00advez primera se manifest\u00f3 el empe\u00f1o irreductible del Superior General y que fue luego la causa, acaso principal, de la ruina total de aquel edificio hermoso de Caridad levantado con los sudores de Espa\u00f1a, y entregado \u00edntegro, como se ver\u00e1 en otro documento, a los<\/em><\/p>\n<p><em>franceses. Su fortaleza de \u00e1nimo era admirable, como se ve en el hecho siguiente, consignado por uno de nuestros Misioneros. Caminaba ella en diligencia de M\u00e9xico a Puebla, en compa\u00f1\u00eda de Sor Mi\u00adcaela, Sor N\u00e1jera y de una joven llamada Gabriela Odriozola, cuando fueron asaltados por los pronunciados: \u00abCon la velocidad del rayo, dice el Misionero, se presentaron y detuvieron la diligencia con lanzas, rifles y fusiles dirigidos a los pechos&#8230; Robaron a Gabriela las arraca\u00addas&#8230;amenazaban llev\u00e1rsela. Mandan volver la diligencia&#8230; Retrocedimos tres leguas y nos llevaron a la hacienda de Santa Elena; all\u00ed nos dejaron con orden de no movernos has\u00adta el d\u00eda siguiente. Poco, poqu\u00edsimo dormimos en la noche, siempre sobresaltado el coraz\u00f3n. S\u00f3lo Sor Agustina estuvo con una sereni\u00addad m\u00e1s que admirable; algo se trastorn\u00f3, como es natural, pero no perdi\u00f3 la presencia de \u00e1nimo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante veinte a\u00f1os estuvo trabajando incansable en aquellas fundaciones, que se multiplicaban con bendici\u00f3n celestial. \u00adEstaban ya fundadas 18 Casas; las Hermanas contaban con un bien organizado Seminario, y eran ya m\u00e1s de 200. En 1864 vino de Par\u00eds una Visitadora francesa y las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico ya no tuvieron que ver nada con las de Espa\u00f1a. Los Anales de M\u00e9xico no nos dejaron m\u00e1s que algunas noticias de Sor Agustina, que bien merec\u00eda una larga historia. \u00abEn 26 de noviembre de 1857, dice una \u00adbreve nota, recibi\u00f3 el Vi\u00e1tico la Hermana Sor Agustina Inza, Visitadora de esta Provincia, pero las oraciones de sus afligidas Hermanas, consiguie\u00adron del Se\u00f1or su restablecimiento, aunque despu\u00e9s de una convalecencia muy larga\u00bb. Muri\u00f3 en 15 de junio de 1868 en la Casa Central.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su mejor apolog\u00eda es la breve noticia que con esta ocasi\u00f3n escrib\u00eda la nueva Visitadora Sor Ville al P. General. \u00abEllas, las Hermanas espa\u00f1olas, y la Visitadora han trabajado afanosamen\u00adte y sufrido pacientemente para implantar en este pa\u00eds la obra de Dios. Pues hemos de reconocer que ellas sembraron con l\u00e1grimas y regado con sudores, los frutos que ahora nosotros recogemos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco antes de ser expulsadas de M\u00e9xico las Hijas de la Caridad, no como tales, sino como Instituci\u00f3n que hab\u00eda venido a ser france\u00adsa, los restos de Sor Agustina, juntamente con los de otras siete Herma\u00adnas, Sor Guadalupe G\u00f3mez, Sor Margarita Vargas, Sor Refugio Iglesias, Sor Josefa Cardoso, Sor Mar\u00eda de Jes\u00fas Caro, Sor Guadalupe Herrera y Sor Mercedes Gonz\u00e1lez, fueron depositados en el pante\u00f3n franc\u00e9s, bajo los auspicios de la imagen, de blanco m\u00e1rmol, de S. Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1853 compon\u00edan el Consejo de la Provincia de las Her\u00admanas de M\u00e9xico Sor Agustina Inz\u00e1, Sor Martina El\u00eda y Sor Julia Fagoaga<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Josefa Noriega. Muri\u00f3 en marzo de 1860 de Superiora en la casa de Toluca, de que hab\u00eda sido fundadora. Delicada casi constantemente durante su \u00faltima enfermedad, y en sus delirios, todo era ocuparse en cosas de su obligaci\u00f3n, dirigiendo las obras \u00adde la casa o dando \u00f3rdenes a las Hermanas; vigilando la hora de \u00adlevantarse. La v\u00edspera de su muerte s\u00f3lo se la o\u00eda pronunciar de vez en cuando: \u00bfson las cuatro? \u00bfson ya las cuatro? Se le hizo un entierro solemn\u00edsimo, al que asisti\u00f3 lo m\u00e1s selecto de la Ciudad con clero y comunidades religiosas, y previa la correspondiente licencia, fue inhumado su cad\u00e1ver en la Iglesia de S. Juan de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muerta Sor Josefa, fue nombrada Superiora de aquella ca\u00adsa de Toluca Sor Luisa Merladet, en atenci\u00f3n a que le ser\u00eda ben\u00e9\u00adfico aquel clima. Entre tanto por poco tiempo estaba al frente de la Comunidad Sor Magdalena Latiegui.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Luisa Merladet. Naci\u00f3 en Durango, el 9 de agosto de 1817. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 3 de octubre de 1843 y falleci\u00f3 el 11 de agosto de 1893. Esta Hermana, perteneciente al grupo de las fundadoras \u00adde M\u00e9xico, fue a la fundaci\u00f3n del Hospital de Bel\u00e9n, en Guadalajara, instal\u00e1ndose, al principio, en 1853, en el Hospital de S. Juan de Dios, pero la insalubridad del local, hizo que se trasladasen al de Bel\u00e9n, en mayo de 1855. Las Hermanas de esta casa, ade\u00adm\u00e1s de Sor Luisa, fueron Sor Josefa Noriega, Sor Mar\u00eda de los \u00c1n\u00adgeles, Sor Carmen Covi\u00e1n, Sor Florencia Cort\u00e9s, Sor Jacoba Vega, Sor M\u00f3nica N., Sor Catalina Vargas, Sor Guadalupe Ituria y Sor Dolores Ita. La fundaci\u00f3n de este Hospital fue debida al Sr. Can\u00f3nigo D. Francisco de Paula Verea, despu\u00e9s obispo de Linares y luego de Puebla y al Sr. D. Dionisio Rodr\u00edguez.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1859, a instancias del Sr. Obispo D. Pedro Espinosa \u00adlas Hijas de la Caridad se hicieron cargo del Hospicio de esta ciudad de Guadalajara, del que fue la primera encargada Sor Luisa Merladet, aunque poco despu\u00e9s fue nombrada Superiora Sor Ignacia Os\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las discordias civiles que por entonces agitaron a la naci\u00f3n mexicana dieron un poco que sufrir a las Hermanas. As\u00ed leemos en los Anales de las Hijas de la Caridad que \u00aben el sitio de Guadalaja\u00adra, en octubre de 18[&#8211;], ocupado el Hospital de Bel\u00e9n por las fuerzas sitiadoras, hab\u00edan hecho en \u00e9l un punto fuerte, y como el cuartel general donde se hallaban los je\u00adfes principales. Las Hermanas procuraron servir a todos indistintamente, tanto a heridos de uno y otro partido, como a los mismos soldados y jefes que se encontraban con ellos. Uno de esos Generales fue herido grave\u00admente y, asistido en el mismo hospital, muri\u00f3 a los pocos d\u00edas. Las Hermanas le cuidaron con la misma eficacia que a cualquier otro, acompa\u00f1\u00e1ndolo en su cabecera, sin designio \u00adni pretensi\u00f3n alguna particular; y al mismo tiempo los dem\u00e1s je\u00adfes que frecuentemente rodeaban tambi\u00e9n la cama del moribundo, se permit\u00edan desahogos y expresiones en vengar su sangre, etc&#8230; que fueron reproducidas por el Bolet\u00edn redactado en el campo del ene\u00admigo.<\/em><\/p>\n<p><em>.- \u00ab\u00bfQui\u00e9n les ha ido a contar lo que nosotros hablamos? Dijo entonces uno de los jefes apellidado Rocha;<\/em><\/p>\n<p><em>.\u2011 \u00abEs esta Hermana, Sor Luisa Merladet que anda enga\u00f1ando a Degollado, (General en Jefe) con sus vasos de agua fresca\u00bb. La voy a matar\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Los otros al verle tan fiero, corren a advertir a Sor Luisa de lo que pasa, encarg\u00e1ndola que se esconda de aquel energ\u00fameno. Efectivamente, Sor Luisa que nada de esto sospechaba procur\u00f3 ocultarse y luego vestida de seglar sali\u00f3 de Guadalajara. Despu\u00e9s se supo que la perso\u00adna que daba a los contrarios estos partes, era un sujeto que es\u00adtaba en Bel\u00e9n en relaci\u00f3n con estos Jefes y al mismo tiempo con los del partido de la Ciudad, y como continuaban las malas inten\u00adciones de Rocha, Sor Luisa tuvo que alejarse de Guadalajara y se fue a la casa de las Hermanas de Lagos, donde permaneci\u00f3 hasta que pas\u00f3 el peligro\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1859 pudo volver a Guadalajara Sor Luisa Merladet, hasta que fue luego sustitu\u00edda en su cargo de superiora por Sor Igna\u00adcia Os\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s del Hospital y el Hospicio abrieron las Hijas de la Caridad de Guadalajara dos establecimientos de ense\u00f1anza. Uno, en San Felipe, Misericordia, que era un obrador de ni\u00f1as internas, \u00aden n\u00famero de ciento sesenta, al que estuvo anejo un Colegio para alumnas externas, que llegaron a ciento cuarenta. El otro, en Mexicalcingo, que se fund\u00f3 en 19 de noviembre de 1874 y lleg\u00f3 a tener doscientas alumnas externas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre las Hermanas que se dedicaron a estas ense\u00f1anzas se cuentan Sor Mar\u00eda Luz Aguas, Sor Asunci\u00f3n Mart\u00ednez, Sor Carlota Garc\u00eda y Sor Francisca N\u00fa\u00f1ez.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante las guerras civiles las Hermanas de Guadalajara sirvieron en los Hospitales de Sangre de ambos campamentos. Se vieron en much\u00edsimos peligros de perder la vida, tanto por hallar se entre las balas y granadas, como por las violentas enfermedades, a causa de tanto herido y de tanto trabajo entre tropas. Contagiadas de fiebre infecciosa cayeron varias Hermanas, de las cuales, s\u00f3lo una complet\u00f3 el sacrificio, que fue Sor Dolores Morales, excelente Hermana, bajo todos concep\u00adtos, la cual fue a reci\u00adbir el premio de su virtud, en noviembre de 1860.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al frente del Hospital de Bel\u00e9n estaba entonces Sor Flo\u00adrencia Cort\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar de los cuidados y atenciones con que en todas partes se recib\u00eda y atend\u00eda a las Hijas de la Caridad en M\u00e9jico, no era el menor de sus sacrificios, las largas correr\u00edas y viajes que era necesario emprender, dadas las inmensas distancias de unas casas a otras. As\u00ed Sor Luisa Merladet, en un viaje que hizo a M\u00e9xico en 1856 se dio un golpe en un pie que la dej\u00f3 inutiliza\u00adda varios meses, y le sobrevino un ataque de apoplej\u00eda de que sa\u00adn\u00f3 milagrosamente. En 1866 volvi\u00f3 a Espa\u00f1a y en 15 de noviembre \u00adde 1867 fue nombrada Superiora del Hospital de Durango y en setiembre de 1874 pas\u00f3 de superiora al Hospital de Irache. Muri\u00f3 el 11 de agosto de 1893.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 SOR CONCEPCION ARBE. El d\u00eda 10 de setiembre de 1857 muri\u00f3 en la Casa Central, de 40 a\u00f1os de edad. Era natural de C\u00e1diz, donde naci\u00f3 en 16 de setiembre de 1817. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 21 de marzo de 1844, y fue destinada a M\u00e9xico en marzo de 1853. Sirvi\u00f3 con mucha satisfacci\u00f3n de sus superiores, cargos importan\u00adtes, particularmente el de la direcci\u00f3n del Hospital de Guanajuato y despu\u00e9s de haber edificado con el ejemplo de sus muchas virtudes, pas\u00f3 a mejor vida. A pesar de su enfermedad, no corta, nunca perdi\u00f3 su conformidad con la voluntad de Dios, antes bien ma\u00adnifestaba la m\u00e1s envidiable tranquilidad y gozo. Tomo las fechas de nacimiento y de vocaci\u00f3n del antiguo cat\u00e1logo de Espa\u00f1a, pues en los <em>Anales de M\u00e9xico <\/em>est\u00e1n equivocadas.<\/p>\n<p>SOR MARIA ANA GOMEZ DE LA CORTINA. Fue \u00e9sta insigne se\u00ad\u00f1orita, Condesa de la Cortina, la m\u00e1s entusiasta fundadora y bienhechora de las Hijas de la Caridad en M\u00e9jico y la primera mexicana qu\u00e9 recibi\u00f3 la gracia de hacer los Votos de Hija de la Ca\u00adridad, en aquella Rep\u00fablica. Solicit\u00f3 esta gracia del Superior \u00adGeneral, apenas conoci\u00f3 all\u00ed a las Hermanas. Pero habi\u00e9ndose en\u00adfermado y agravado, entre tanto, fue recibida en el gremio de la Congregaci\u00f3n y admitida a los santos votos, que pronunci\u00f3 el d\u00eda 8 de diciembre de 1845. El seis de enero siguiente expir\u00f3 santa\u00admente, rodeada de sus queridas Hermanas, ordenando con suma hu\u00admildad que se hiciese su entierro sin solemnidad alguna, siendo as\u00ed ejecutado.<\/p>\n<p>A ella se debi\u00f3 la primera escuela de ni\u00f1as pobres que \u00adse abri\u00f3 en M\u00e9xico, reci\u00e9n llegadas las Hermanas, alquilando ella misma una casa en la calle de Monz\u00f3n; mas, habiendo enferma\u00addo all\u00ed casi todas las Hijas de la Caridad, procur\u00f3 la Se\u00f1ora Condesa su traslado a una casa de campo, llamada <em>Claver\u00eda<\/em> donde continuaron estas escuelas, hasta que en enero de 1846, a causa de los disturbios pol\u00edticos, la Se\u00f1ora D\u00aa Mar\u00eda Guadalupe Gorraez, llamada la <em>Mariscala <\/em>por haber sido adoptiva y heredera de los se\u00f1ores Mariscales de Castilla, ofreci\u00f3 a las Hijas de la Cari\u00addad su casa, situada en el Puente de la Mariscala, a donde se mudaron, pagando alquiler y all\u00ed permanecieron hasta el mes de agosto de 1847. El 14 de ese mes se trasladaron al local llamado Co\u00adlegio<em> de las Bonitas, destinado en su principio a recogerse en \u00e9l las doncellas, que por su pobreza, hermosura y prendas naturales ten\u00edan m\u00e1s riesgo de perderse, abandonadas a s\u00ed mismas; est\u00e1 si\u00adtuado en la plaza de Villamil. Esta se consider\u00f3 y fue la Casa \u00adCentral de las Hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este mismo local, se inaugur\u00f3 el 27 de setiembre de 1848 un colegio de ni\u00f1as, bajo los auspicios y t\u00edtulo de San Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En diciembre de 1855 se realiz\u00f3 otra fundaci\u00f3n de Hermanas en el Divino Salvador o Casa de Locas, a donde fueron desti\u00adnadas Sor Melchora Iriarte, Sor Teresa Gorostide, Sor Concepci\u00f3n Posadas y Sor Antonia Calvo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em><u>Fundaciones en M\u00e9xico: Capital<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.\u2011 A instancias del Sr. D. Gaspar Ceballos y del Sr. D. Jos\u00e9 Medina, se encargaron las Hi\u00adjas de la Caridad de este Establecimiento, el d\u00eda 8 de marzo de 1845, en que ofici\u00f3 solemnemente de Pontifical el Ilmo. Sr. Arzobispo y, acto continuo, les dio posesi\u00f3n del Hospital. Las primeras Hermanas destinadas fueron Sor Magdalena Latiegui, Sor Jose\u00adfa Su\u00e1rez, Sor Juana Ant\u00eda y Sor Luisa Merladet.<\/p>\n<p>HOSPITAL DE SAN PABLO.\u2011 A instancias del Sr. Lombardini, Gobernador del distrito de M\u00e9xico y a mediados de agosto de 1847, se hicieron cargo del establecimiento Sor Concepci\u00f3n Oronoz, Sor Micaela Ayanz, Sor Antonia Calvo y Sor Manuela Pi\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>HOSPITAL DE SAN ANDRES.\u2011 Se debi\u00f3 la fundaci\u00f3n de Hermanas en este Hospital a las diligencias de los Se\u00f1ores Can\u00f3nigos, Vicario Capitular Barrientes, D. Jos\u00e9 Cobarrubias y D. Jos\u00e9 de \u00adMedina. Era este el Hospital m\u00e1s importante de la Capital y de \u00ad\u00e9l tomaron posesi\u00f3n Sor Concepci\u00f3n Oronoz, Sor Teresa Jim\u00e9nez, \u00adSor Felipa Reyes, Sor Ramona Ceballos, Sor Florentina Cort\u00e9s, Sor Juliana Salas, Sor Teresa Rausell, Sor Loreto Cienfuegos, Sor Angela Ubiria, Sor Josefa Armengol, Sor Josefa Fern\u00e1ndez, Sor Bue\u00adnaventura Pons y Sor Josefa Prieto.\u00ad<\/p>\n<p>HOSPITAL DE SAN LUIS DE LOS FRANCESES.\u2011 Fue \u00e9sta una de las \u00faltimas fundaciones hechas ya al tiempo de las Hermanas francesas, pues se inaugur\u00f3 en 14 de enero de 1873. Fueron destina\u00addas a \u00e9ste Establecimiento Sor Mar\u00eda Vantr\u00e9, Sor Guadalupe Arg\u00fcelles, Sor Angela N., Sor Clementina Pampain y Sor Petra N.<\/p>\n<p>HOSPITAL DE LA VILLA DE GUADALUPE.\u2011 Fue nombrada Supe\u00adriora Sor Trinidad Tello.<\/p>\n<p><strong><u>Otras Fundaciones en las Provincias Mexicanas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>TOLUCA. HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.- D. Mariano Riva Palacios, ex\u2011Gobernador del Estado de M\u00e9xico, fue el principal \u00adpromotor de esta fundaci\u00f3n, que se efectu\u00f3 en 2 de junio de 1858. Fueron destinadas a este Hospital, Sor Antonia Calvo, Sor Josefa Noriega, Superiora, Sor Br\u00edgida Porta, Sor Mar\u00eda Soledad Labastida y Sor Florentina Suero. La recepci\u00f3n que se les hizo fue espl\u00e9ndida. Al a\u00f1o siguiente se abri\u00f3 en los bajos del hospital \u00adun Colegio de ni\u00f1as, cuyo n\u00famero ascendi\u00f3 a 25 internas y 300 \u00adexternas.<\/p>\n<p>MORELIA, ESTADO DE MICHOACAN.\u2011 Colegio Ntra. Sra. de Guadalupe. Se hicieron cargo de \u00e9l las Hijas de la Caridad el 14 de enero de 1872, yendo a instalarlas Sor Lozano, ec\u00f3noma de la Provincia. El Ilmo. Sr. Arciniega, Arzobispo de Michoac\u00e1n, les dio posesi\u00f3n del Hospital, despu\u00e9s de haber entonado un solemne Te Deum, en la Catedral. Las ni\u00f1as de este Colegio fueron unas 300, de las que salieron muchas Hijas de la Caridad antes y despu\u00e9s \u00adde su expulsi\u00f3n de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>COLEGIO DE ZAPOTLAN.\u2011 Lleg\u00f3 a tener 150 externas y 30 \u00adalumnas internas.<\/p>\n<p>COLIMA.\u2011 Orfanato de ni\u00f1as.\u2011 Ten\u00eda 120 externas y 30 internas.<\/p>\n<p>COLIMA.\u2011 Hospital.\u2011 Sol\u00eda tener unos 30 enfermos.<\/p>\n<p>XIQUILPAN.\u2011 Orfanato y Colegio.\u2011 En el orfanato hab\u00eda unos 100 asilados y en el Colegio unas 20 alumnas internas y 200 externas.<\/p>\n<p>ZACATECAS.\u2011 Colegio y Asilo.\u2011 Se hicieron cargo del Es\u00adtablecimiento las Hijas de la Caridad en 1859, siendo la primera Superiora Sor Micaela Ayanz. En el Colegio hubo 150 ni\u00f1as exter\u00adnas y 14 internas, y en el Asilo, alrededor de 100 ni\u00f1os.<\/p>\n<p>SAN MIGUEL ALLENDE. Colegio y Asilo.\u2011 Entre internas y \u00adexternas hubo unas 100 alumnas y en el Asilo unos 50 ni\u00f1os.<\/p>\n<p>SAN LUIS DE POTOSI. Hospital y Colegio.\u2011 Estuvo a cargo de las Hermanas el Hospital civil, contiguo a la iglesia de San Jos\u00e9. El colegio estuvo en la casa que hace esquina entre la ca\u00adlle de Maltos y la plaza de la Compa\u00f1\u00eda. Las externas llegaron a 80 y en el Asilo hab\u00eda unos 50 ni\u00f1os. Entre otras estuvieron en S. Luis, Sor Rosa Cerd\u00e1, Sor Mar\u00eda Hinojosa y Sor Luisa Segovia.<\/p>\n<p>SALTILLO. ESTADO DE COAHUILA.\u2011 Colegio, Asilo y Hospi\u00adtal. El local anejo al templo de San Juan Nepomuceno fue en el \u00adque el Sr. D. Ram\u00f3n Mart\u00ednez, Gobernador de la Mitra de Linares, hizo esta fundaci\u00f3n de Hijas de la Caridad. Llegaron \u00e9stas a Saltillo procedentes de M\u00e9xico, el 21 de octubre de 1860 y fueron Sor Maria Fuentes, Sor Adelaida N., Sor Jes\u00fas Gonz\u00e1lez y Sor Salom\u00e9 Garza. Llegaron a tener en el Colegio 150 externas y 30 internas y 80 ni\u00f1os en el Asilo.<\/p>\n<p>MONTERREY. ESTADO DE NUEVO LEON.\u2011 Colegio. Nombrado Obispo de Linares el Sr. Can\u00f3nigo D. Francisco de Paula Verea, \u00adtrabaj\u00f3 sin descanso en la fundaci\u00f3n de este establecimien\u00adto, hasta conseguirlo en 1856. Fueron destinadas a esta casa Sor Concepci\u00f3n Oronoz, Sor Mar\u00eda Luisa Rubio, Sor Dolores Incl\u00e1n, Sor \u00adAntonia Mac\u00edas, Sor Concepci\u00f3n Jim\u00e9nez, Sor Dolores Mora, y Sor Lutgarda Gonz\u00e1lez. Hubo en el Colegio 140 externas, 35 pensionistas y 30 internas de gracia, m\u00e1s 100 ni\u00f1os en el Asilo.<\/p>\n<p>LAGOS. Hospital y Escuelas. Accediendo a las repetidas instancias del Pbro. D. Rafael Larios, Cura de Lagos, se efectu\u00f3 esta fundaci\u00f3n el d\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n 11 de julio de 1857. Tomaron posesi\u00f3n del edificio Sor Micaela Urabayen, Sor Mar\u00eda Soledad Estrada, Sor Dolores Mart\u00edn, Sor Jes\u00fas Mederos, Sor Marce\u00adlina Dom\u00ednguez y Sor Mar\u00eda Ignacia D\u00edaz. Al a\u00f1o siguiente se abri\u00f3 la escuela, que lleg\u00f3 a tener 300 externas y 12 internas.<\/p>\n<p>SILAO. Hospital y Escuelas. Debe mirarse como principal fundador de esta casa al Sr. Pbro. D. Guadalupe Romero. El 2 de noviembre de 1846, despu\u00e9s de entusiasta recepci\u00f3n, tomaron posesi\u00f3n del Establecimiento Sor Mar\u00eda Josefa Ramos, Sor Martina El\u00eda, Sor Juana Ant\u00eda, Sor Carmen Mor\u00f3n, Sor Bernardina N., Sor Dolores Soto, Sor Angela Palacios y Sor Josefa Pi\u00f1a. Llegaron a 360 ex\u00adternas y 10 internas.<\/p>\n<p>CUERNAVACA.\u2011 Hospital y Escuelas. Por lo que mira al hospital, la Junta permanente del establecimiento, contiguo al templo de Bel\u00e9n, compuesta de los Sres. D. Marcelino Rocha, D. Pedro Jim\u00e9nez, D. Pablo Villa y D. Jos\u00e9 Guadalupe Ibarguengoitia, lo encarg\u00f3 en junio de 1850 a las Hijas de la Caridad Sor Luisa Merladet, Sor Vicenta Gonz\u00e1lez, Sor Mar\u00eda Luisa Rubio, Sor Con\u00adcepci\u00f3n Arbe, Sor Remigia Salinas, Sor Micaela Urabayen y Sor Pascuala Baranda. En el mismo local se instal\u00f3, a petici\u00f3n del \u00adGobernador del Estado, el Hospicio de pobres el l\u00ba de enero de \u00ad1857. Respecto a la escuela, las externas ascend\u00edan a 450 y 120 las internas del Hospicio.<\/p>\n<p>GUANAJUATO. Orfanato.\u2011 M\u00e1s tarde, cuando se estren\u00f3 la plaza que serv\u00eda antes para los toros, se abri\u00f3 en el mismo Hos\u00adpital, comunicado con la plaza, el Orfanato que ten\u00eda 60 ni\u00f1os internos y cincuenta externos de escuela gratuita.<\/p>\n<p>IRAPUATO.\u2011 Hospital y Colegio.\u2011 Se debi\u00f3 la fundaci\u00f3n de esta casa al empe\u00f1o del Sr. Cura de la ciudad D. Pl\u00e1cido Licea y Licea, en 1870, siendo destinadas a ella Sor Mar\u00eda Linarte, Sor Jes\u00fas Vara, Sor Josefina Hern\u00e1ndez, Sor Vicenta N., Sor Carlota N., y Sor Pl\u00e1cida Pozo. Las alumnas externas llegaron a 250 y a 20 las internas.<\/p>\n<p>LEON. Hospital, Colegio y Escuelas.\u2011 Las Escuelas gratuitas para ni\u00f1as externas tuvieron hasta 300 ni\u00f1as. En el Cole\u00adgio hubo 100 ni\u00f1os y 50 p\u00e1rvulos.<\/p>\n<p>PUEBLA. Colegio de S. Jos\u00e9.\u2011 Tuvo 120 externas y 40 internas.<\/p>\n<p>PUEBLA. Colegio de S. Vicente, Fueron 200 las ni\u00f1as externas y 30 las internas.<\/p>\n<p>AMOZOC. Colegio.\u2011 Cont\u00f3 con 80 externas y 15 internas.<\/p>\n<p>MATAMOROS. IZUCAR. Hospital y Escuelas.- Hubo 200 externas y 20 internas.<\/p>\n<p>SAN ANDRES CHALCHICOMULA. Hospital y escuelas.\u2011 Entre internas y externas eran 150.<\/p>\n<p>VERACRUZ. VER.\u2011 Hospital de San Sebasti\u00e1n.\u2011 Lleg\u00f3 a tener 400 enfermos.<\/p>\n<p>VERACRUZ. VER.- Hospicio.\u2011 Tuvo 60 ni\u00f1as, 30 ni\u00f1os y 30 ancia\u00adnos.<\/p>\n<p>VERACRUZ. VER.- Colegio de San Agust\u00edn.\u2011 Ascendi\u00f3 a 200 el n\u00fa\u00admero de externas.<\/p>\n<p>MERIDA DE YUCATAN. Hospital. La se\u00f1ora Do\u00f1a Ana Pe\u00f3n de Regil solicit\u00f3 y obtuvo que las Hijas de la Caridad se hicieran cargo de este establecimiento en 1865. Siendo su primera Superio\u00adra Sor Mar\u00eda Orsat.<\/p>\n<p>MERIDA DE YUCATAN. Colegio. Fue fundadora la referida Sra. Pe\u00f3n de Regil, en el mismo a\u00f1o de 1865, y tuvo por Superio\u00adras a Sor Alfonsina N. y a Sor Teresa Lartigue. Cont\u00f3 con 200 alumnas externas y 30 internas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>En el mes de marzo de 1860, llegaron a M\u00e9xico las Hermanas Sirvientes llamadas por el Sr. Sanz para hacer los ejercicios ellas salas, y fueron las siguientes:<\/p>\n<p>SOR CONCEPCION ORONOZ se hallaba ya en M\u00e9xico, porque hab\u00eda venido a curarse de sus enfermedades.<\/p>\n<p>SOR LUISA MERLADET, sir\u00advienta del Hospital de Bel\u00e9n de Guadalajara.<\/p>\n<p>SOR IGNACIA OSES, del Hospicio de la misma Ciudad.<\/p>\n<p>SOR MICAELA URUBAYEN, de Lagos.<\/p>\n<p>SOR DOLORES SOTO, de Silao.<\/p>\n<p>SOR REMIGIA SALINAS, de Guanajuato.<\/p>\n<p>SOR JOSEFA SUAREZ CANEL, de la Cuna de Puebla, y<\/p>\n<p>SOR MARIA JOSEFA RAMOS, del Hospital de S. Pedro, de la misma ciudad. El Sr. Sanz dio los ejercicios a estas Hermanas y a las Sirvientes de M\u00e9xico y luego se volvieron a sus casas, excepto Sor Concepci\u00f3n Oronoz y Sor Luisa Merladet, quienes por sus enfermedades se quedaron en M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong><u>Nota de las Hermanas fallecidas en M\u00e9xico. 1859<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En Puebla en el Hospital, muri\u00f3 Sor Teresa Rausell, el 31 de octubre de 1859, de un ataque violent\u00edsimo de fiebre tifoi\u00addea.<\/p>\n<p>En Guadalajara Sor Mar\u00eda Dolores Morales en noviembre.<\/p>\n<p><strong><u>Nota de las Hermanas fallecidas en M\u00e9xico. 1860<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En Toluca, el 5 de marzo de 1860 la Hermana Superiora \u00adSor Mar\u00eda Josefa Noriega, de la misma enfermedad.<\/p>\n<p>SOR CARMEN MORON, muri\u00f3 en el Hospital de S. Juan de Dios (M\u00e9xico) el d\u00eda 22 de octubre.<\/p>\n<p>SOR JACOBA VEGA. Muri\u00f3 en Silao, el 16 de noviembre.<\/p>\n<p>SOR TERESA GARTILLO, muri\u00f3 en el Hospital de S. Andr\u00e9s (M\u00e9xico) el 9 de diciembre. de 1860.<\/p>\n<p>Este mismo a\u00f1o de 1860 se depositaron en el pante\u00f3n de las Hermanas los restos de D. Jos\u00e9 G\u00f3mez de la Cortina que falleci\u00f3 el 9 \u00adde enero y los de D. Ram\u00f3n Andrade fallecido el 15 de febrero. Al mismo pante\u00f3n fueron conducidos los restos de la Se\u00f1ora Condesa \u00adde la Cortina que hab\u00eda sido sepultada en 1846 en el pante\u00f3n de \u00adlas Monjas Capuchinas y los de Do\u00f1a Elena Fagoaga de G\u00f3mez Anaya, que lo hab\u00eda sido, en 1852 en el primer pante\u00f3n de las Hermanas.<\/p>\n<p><strong><u>Nota de las Hermanas fallecidas en M\u00e9xico, 1861<\/u><\/strong><\/p>\n<p>SOR MARIA ROSARIO DIMARIAS.\u2011 Muri\u00f3 el 27 de enero en la Casa Central.<\/p>\n<p>SOR AMALIA LAPRADE, muri\u00f3 en la misma el 30 de enero.<\/p>\n<p>SOR CONCEPCION ORONOZ, el 10 de febrero.<\/p>\n<p>SOR PAULA VALLS, en el Hospital de Toluca en 22 de febrero<\/p>\n<p>SOR JOSEFA MARQUEZ, el 24 de febrero<\/p>\n<p>SOR JESUS TREJO, el 23 de marzo en la Casa Central.<\/p>\n<p>SOR BENITA VARGAS, en la misma el 20 de abril<\/p>\n<p><strong><u>El asunto de la corneta en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de un mes que lleg\u00f3 a conocimiento del Ilmo. Sr. Arzobispo la disposici\u00f3n dictada por V., como Superior de la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, para que desde el 25 de marzo del a\u00f1o entrante, cambien todas las Hermanas el traje que actualmente usan, con el que portan las que residen en Fran\u00adcia, conocido con el nombre de <u>corneta<\/u>. Desde entonces me autoriz\u00f3 S.S. Ilma. para que impidiera este cambio y a este fin he te\u00adnido diversas entrevistas con V. y con la Se\u00f1ora Superiora de la casa Matriz, exponiendo los muy graves inconvenientes que resultar\u00edan por esta novedad, sin haber obtenido hasta ahora un resultado favorable. Mas habiendo visto el Ilmo. Sr. Arzobispo el co\u00admunicado que sobre la materia se public\u00f3 ayer en el <u>Diario de<\/u> <u>Avisos<\/u> y sabiendo la grande inquietud que reina en los \u00e1nimos de la mayor parte de las Hermanas, consecuencia de esa inesperada \u00advariaci\u00f3n de traje, que har\u00eda perder su vocaci\u00f3n a muchas, especialmente mejicanas, a quienes no se les puede obligar, a que se pongan un traje que no conoc\u00edan, ni aceptaron antes de entrar en la Congregaci\u00f3n y mucho m\u00e1s, cuando en cierto modo, las expone al rid\u00edculo por ser tan contrario a los usos y costumbres de este \u00adpa\u00eds, cambi\u00e1ndolo por el muy honesto y decente que ahora llevan, S.S. Ilma. me ha prevenido me dirija a V. oficialmen\u00adte, como tengo el honor de hacerlo, para decirla que prohib\u00ed absolutamente que se haga la variaci\u00f3n en el traje de las Hermanas, exponiendo al Superior General las razones fundadas que hay para que as\u00ed se verifique. Y lo comunico a V. con la satisfacci\u00f3n de renovarle \u00admi particular afecto y debida consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>M\u00e9xico, setiembre 26 de \u00ad1857.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Covarrubias.<\/p>\n<p><strong><u>Imposici\u00f3n de la corneta en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Puebla \u2011 En el Hospital de S. Pedro, el m\u00e9dico, que na\u00adda sab\u00eda de esta ocurrencia cuando vi\u00f3 por la ma\u00f1ana a una Herma\u00adna con su airosa corneta, dec\u00eda \u00ab\u00bfque tendr\u00e1 esa Hermana, que anda tan descompuesta?\u00bb. Pero cuando vio a las dem\u00e1s del mismo modo, conoci\u00f3 que el mal era general&#8230;Dijo: \u00abcon que ya no han de traer Vds. velo. Pues ahora su velo ha de ser su modes\u00adtia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo una de las Hermanas de Puebla, Sor Josefa Su\u00e1rez, \u00adSuperiora del Establecimiento de la Cuna fue probada por Dios con una suma repugnancia a ponerse la corneta y s\u00f3lo de pensarlo hab\u00eda perdido la salud y dec\u00eda que tendr\u00eda que condenarse en lo sucesivo a no salir nunca a la calle en semejante traje. Pero, por fin, hi\u00adzo el sacrificio, seg\u00fan la resoluci\u00f3n que siempre tuvo formada y \u00adal verse con la corneta se acab\u00f3 la tentaci\u00f3n y todas sus dificul\u00adtades\u00bb.<\/p>\n<p>Toluca&#8230; \u00abSin embargo, se comenz\u00f3 aqu\u00ed, como se hab\u00eda hecho en otras partes, por presentarse las Hermanas, en Toluca, con su toca espa\u00f1ola, pero sin velo negro&#8230;\u00bb. <strong><u>Carta del P. General al P. Sanz, Visitador de M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>29 de octubre de 1857<\/p>\n<p>El traje de nuestras Hermanas Espa\u00f1olas les fue dado con el s\u00f3lo fin de separarlas de la Casa Madre. Es, pues, un signo de divisi\u00f3n y por consiguiente debe ser abandonado por todas las Hi\u00adjas de la Caridad, que aprecien la uni\u00f3n con la Casa Madre y tengan afecto al esp\u00edritu de S. Vicente. Precisamente porque el traje espa\u00f1ol es un signo de divisi\u00f3n tengo el convencimiento de que aleja las bendiciones del cielo.<\/p>\n<p>El Sr. Sanz comunica al Sr. Arzobispo: \u00abEstas expresiones, Ilmo. Sr. en boca del representan\u00adte leg\u00edtimo de San Vicente son demasiado serias y cada vez que me habla de este asunto, lo presenta bajo el aspecto de las obligaciones m\u00e1s delicadas de mi conciencia y como cosa, no de conveniencia sino de necesidad. Creo que S. Se\u00f1or\u00eda Ilma. lo ver\u00e1 del mismo modo&#8230; y compren\u00adder\u00e1 la responsabilidad que pesa sobre m\u00ed, sobre la Visitadora de las Her\u00admanas y sobre ellas mismas\u00bb.<\/p>\n<p>A este comunicado respondi\u00f3 el Sr. Arzobispo que renova\u00adba la prohibici\u00f3n hecha en setiembre \u00faltimo: \u00abProh\u00edbo, pues a V., de nuevo, la variaci\u00f3n de traje de las Hermanas, mientras que, como antes digo, no consulte yo el asunto otra vez y vea lo que ante \u00adDios deba hacer\u00bb (Fecha 8 de enero de 1858).<\/p>\n<p>Se hab\u00eda ya dado la orden a todas las Hermanas de M\u00e9xico para verificar el cambio el d\u00eda 25 de marzo, pero en vista de es\u00adta oposici\u00f3n del Sr. Arzobispo, se dio la contraorden, a fin de \u00adque no aparecieran con distinto h\u00e1bito las Hermanas de provincias y las de M\u00e9xico. Algunas Hermanas que hicieron alguna diligencia para evitar el cambio de tocado, fueron castigadas y retiradas a la Casa Central.<\/p>\n<p>Estas Hermanas vinieron de Espa\u00f1a y aunque el Sr. Direc\u00adtor que las conduc\u00eda ten\u00eda orden del Superior General de que se presentasen en M\u00e9xico con el h\u00e1bito franc\u00e9s, dispuso presentar\u00adlas con el h\u00e1bito franc\u00e9s y tocado espa\u00f1ol, que compuso el traje singular que traen las Hermanas de esta Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La Visitadora Sor Agustina Inz\u00e1 quiso convencer al Sr. Arzobispo de M\u00e9xico, pero no la quiso recibir.<\/p>\n<p>El Sr. Arzobispo de M\u00e9xico acudi\u00f3 a Roma en 3 de marzo para defender su prohibici\u00f3n de esa mudanza de traje, y diciendo de la corneta francesa que \u00abhistrionum instar gregis et quasi larvam Bachanalium tempore gestantes, universis esse fabula non inmerito existimantes\u00bb. Traje de comedias y disfraz de carnaval y risa de las gentes. \u00abPalabras que dejamos en lat\u00edn, dice el P. Sanz, \u00adpor no encontrar una traducci\u00f3n decente de ellas\u00bb. Cuenta dos o tres casos de pobres Hermanas que prefirieron salir de la Congre\u00adgaci\u00f3n a acomodarle con la corneta.<\/p>\n<p>En Guadalajara, adonde no lleg\u00f3 la contraorden, se pu\u00adsieron la corneta y esto motiv\u00f3 el que se la pusieran tambi\u00e9n las otras casas del interior de la Rep\u00fablica y as\u00ed el d\u00eda 19 de julio se la pusieron en Lagos, Silao y Guanajuato.<\/p>\n<p>Por estos d\u00edas regres\u00f3 a M\u00e9xico Sor Agustina Inz\u00e1, que desde el mes de abril se hallaba en las casas del interior, pasando la visita de costumbre. Se traslad\u00f3 a Puebla y el 15 de agosto les puso all\u00ed la corneta. Despu\u00e9s se la pusieron las de Monterrey, quedando as\u00ed s\u00f3lo con toca, las Hermanas del Arzobispado de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El 28 de agosto se consigui\u00f3 del Sr. Provisor del Arzo\u00adbispado que para celebrar el santo de la Visitadora Sor Agustina, permitiese poner a las novicias de aquella casa central la toquilla francesa.<\/p>\n<p>El Sr. Sanz y Sor Agustina comunicaron al Sr. Arzobispo que el Superior General iba a quitar las Hermanas del Arzobispa\u00addo de M\u00e9xico si no se pon\u00edan la corneta, pero el Sr. Arzobispo \u00adles respondi\u00f3 que no lo permitir\u00eda mientras no le llegase la de\u00adcisi\u00f3n de Roma.<\/p>\n<p><strong><u>\u00abAnales de la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en su Provincia de M\u00e9xico.<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>Continuaci\u00f3n de la \u00e9poca 2\u00aa V. = a\u00f1o de 1858&#8243;<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Larga exposici\u00f3n cuyo contenido es el siguiente:<\/p>\n<p>El Sr. Arzobispo de M\u00e9xico se opuso terminantemente a ning\u00fan cambio de h\u00e1bito de las Hermanas espa\u00f1olas y se sostuvo \u00aden ello hasta \u00faltima hora. La orden del Superior General era:<\/p>\n<p>\u00ab1\u00ba desde el 25 de marzo no debe V. permitir que las que de nuevo tomen el santo h\u00e1bito, lo hagan sino en uniformidad con la Casa Matriz.<\/p>\n<p>\u00ab2\u00ba Deje V. en sus antiguas tocas a las que se empe\u00f1en en \u00adconservarlas, pero llam\u00e1ndolas a la Casa Central y priv\u00e1ndolas \u00adde la renovaci\u00f3n de los santos votos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Las dificultades que V. tiene que vencer s\u00f3lo prueban \u00aduna cosa y es que Dios tiene grandes designios de misericordia \u00adsobre esa Provincia y por esta raz\u00f3n levanta el infierno tan fu\u00adriosa tempestad contra ella. Tenga V. \u00e1nimo; yo me uno a V. con mis votos y oraciones y estoy seguro de conseguir el resultado \u00adm\u00e1s feliz\u00bb.<\/p>\n<p><strong><u>\u00abLa cuesti\u00f3n de la corneta en M\u00e9xico\u00bb<\/u><\/strong>(Resumen)<\/p>\n<p>Las once Hermanas que fueron a fundar a la Rep\u00fablica de M\u00e9xico iban por el mar arreglan\u00addo sus cornetas para presentarse all\u00ed como las francesas, seg\u00fan lo deseaba el P. General, y las Hermanas estaban contentas con esto, pero el Sr. Armengol les orden\u00f3 que siguiesen con el traje espa\u00f1ol y as\u00ed se verific\u00f3.<\/p>\n<p>El Superior General no lo mandaba, pero s\u00ed insist\u00eda en que todas las Hermanas de la Provincia de M\u00e9xico se pusiesen la corneta. El Sr. Sanz, Visitador de aquella Provincia, la Visitadora de acuerdo con su Consejo, con todas las Hermanas residentes \u00adfuera de la Capital, determinaron verificar este cambio el 25 de \u00admarzo de 1858, d\u00eda en que las Hermanas acostumbran a renovar los votos todos los a\u00f1os. Unas pocas Hermanas de la Capital se opon\u00edan a esto y trabajaron cuanto pudieron para que no se lleva\u00adse a efecto \u00e9sta determinaci\u00f3n. Hablaron de ello a cuantas perso\u00adnas respetables pudieron. Sus maquinaciones llegaron hasta hacer tomar parte al Arzobispo, el cual prohibi\u00f3 absolutamente que se introdujera en M\u00e9xico la corneta. Sin embargo se dio orden a las casas establecidas fuera del Arzobispado para que dispusieran las cosas de modo que el 25 de marzo de 1858 se vistiesen de corneta, pues fuera del arzobispado de M\u00e9xico no se tropezaba con dificul\u00adtad alguna. Antes, bien, sabiendo las Hermanas de Guadalajara que en M\u00e9xico se pon\u00eda alguna resistencia, escribieron todas al Superior General pidi\u00e9ndole les permitiese ponerse la corneta y asegur\u00e1ndole que en ello le obedec\u00edan, no por fuerza, sino con mucho \u00adgusto y voluntad. Se le suplic\u00f3 al P. General que enviase de Pa\u00adr\u00eds algunas Hermanas que dirigiesen el Seminario Interno y otros cargos de suma importancia, de la econom\u00eda, etc. y contestaron que mientras las Hermanas residentes en M\u00e9xico no llevasen todas el traje exactamente como el de la casa Madre, de ninguna manera har\u00edan pasar a esta Provincia, Hermana alguna.<\/p>\n<p>El Superior General escribi\u00f3 al P. Sanz, el 29 de octu\u00adbre de 1857 dici\u00e9ndole, que el traje de nuestras Hermanas espa\u00f1o\u00adlas les fue dado con el s\u00f3lo fin de separarlas de la Casa Madre, es pues un signo de divisi\u00f3n y por consiguiente debe ser abandonado por todas las Hijas de la Caridad que aprecien la uni\u00f3n con la Casa Madre y que tengan afecto al esp\u00edritu de San Vicente. Preci\u00adsamente porque el traje espa\u00f1ol es un signo de divisi\u00f3n tengo el convencimiento de que aleja las bendiciones del cielo.<\/p>\n<p>Parece que el Superior General estaba resuelto a mandar que se cerrasen los establecimientos de Hermanas del Arzobispado de M\u00e9xico y trasladarlas a otra parte, si no se verificaba el cambio que ped\u00edan. Pero el Sr. Arzobispo, L\u00e1zaro de Garza no quer\u00eda que se pusiesen el tocado franc\u00e9s y acudi\u00f3 al Papa. Esta fue la \u00adcausa porque no se pudo vestir la corneta en este Arzobispado el 25 de marzo de 1858. El Sr. Provisor, que era el m\u00e1s opuesto a la corneta permiti\u00f3 el d\u00eda del santo de la Visitadora Sor Agustina \u00adque, ese d\u00eda 25 de agosto de 1858 vistiesen, la toquilla francesa las novicias de la Casa Central, pero el Sr. Arzobispo dijo que \u00ad\u00e9l no consent\u00eda que pusiesen la corneta hasta que recibiera contestaci\u00f3n de Roma.<\/p>\n<p>El Delegado Apost\u00f3lico Ilmo. Sr. Clementi recibi\u00f3 la comisi\u00f3n en que P\u00edo IX le encargaba arreglase ese negocio y el Sr. Delegado dispuso que se pusiesen la corneta, lo cual se verific\u00f3 el d\u00eda 12 de junio de 1859 con lo cual termin\u00f3 el asunto.<\/p>\n<p>Ya se hab\u00eda resuelto pasar a Puebla la Casa Central, \u00adsi no consent\u00eda el Sr. Arzobispo, en que se pusiesen la corneta. Todas las Hermanas se la pusieron.<\/p>\n<p><strong><u>Algunos sucesos en 1860<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1o de 1860.\u2011<\/em> A principios de este a\u00f1o llegaron a M\u00e9xi\u00adco dos Hermanas francesas, Sor Clara Saillart y Sor Amelia Laprade, las cuales ven\u00edan de Par\u00eds, enviadas por los Superiores Generales para dirigir el Seminario de las Novicias, como lo hab\u00edan prome\u00adtido ya hac\u00eda tiempo y s\u00f3lo esperaron a que las Hermanas de M\u00e9xico se hubieran puesto la corneta. Sor Aurelia fue nombrada segunda Directora del Noviciado y Asistenta de la Visitadora.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Guanajuato y Silao.\u2011<\/em> Tambi\u00e9n aqu\u00ed el excesivo trabajo y las enfermedades de los soldados produjeron muchos padecimientos a las Hermanas y de ellas una v\u00edctima, que fue Sor Jacoba Vega y Vega y que muri\u00f3 en 16 de noviembre de 1860, atacada del contagio \u00adde la fiebre.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Monterrey \u2011<\/em> Sor Concepci\u00f3n Oronoz, Superiora de Monte\u00adrrey se agrav\u00f3 en 1860 y fue preciso pasarla a M\u00e9xico y qued\u00f3 en su lugar Sor Mar\u00eda Luisa Rubio.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Saltillo \u2011<\/em> En el mes de julio, habi\u00e9ndose agravado notablemente la enfermedad de los ojos, que por espacio de cuatro a\u00f1os, ha sufrido Sor Mar\u00eda Dolores Incl\u00e1n, unido a otros varios achaques que padec\u00eda, juzgamos conveniente el Sr. Serreta y yo que pasase a Saltillo\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Concepci\u00f3n Jim\u00e9nez, de Saltillo, se vio precisada con otra Hermana a salir a buscar limosnas.<\/p>\n<p>Salieron de M\u00e9xico para la fundaci\u00f3n de Saltillo Sor Ma\u00adr\u00eda Fuentes, Sor Adelaida, Sor Jes\u00fas Gonz\u00e1lez y Sor Salom\u00e9 Garza.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Puebla \u2011 Fundaci\u00f3n del Hospicio.<\/em> Hacia fines de 1860 se encargaron las Hermanas del Hospicio, siendo destinadas Sor Mel\u00adchora Iriarte, Superiora, Sor Isidra Casado, Sor Francisca Maldo\u00adnado y Sor Mar\u00eda de la Luz Guill\u00e9n.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ley de expulsi\u00f3n.<\/em> El art\u00edculo 20 de la secci\u00f3n 1\u00aa de \u00adlas leyes de 14 de diciembre de 1874, expulsaba a las Hijas de la Caridad de la Rep\u00fablica mexicana. Fue aprobado este art\u00edculo por 113 votos contra 57, siendo presidente de la Rep\u00fablica D. Sebas\u00adti\u00e1n Lerdo de Tejada.<\/p>\n<p>Cuando fueron expulsadas las Hermanas hab\u00eda en la Rep\u00fablica mexicana el n\u00famero siguiente: mejicanas, 355;<\/p>\n<p>Espa\u00f1olas\u00a0\u00a0 25<\/p>\n<p>Francesas,\u00a0 29;<\/p>\n<p>Irlandesas,\u00a0\u00a0 1;<\/p>\n<p>Total\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>\u00a0410<\/u>.<\/p>\n<p><strong><u>Cateo de la Casa Central de las Hermanas de M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Denunciaron al Gobierno que las Hermanas pose\u00edan una \u00adfuerte suma de dinero y alhajas pertenecientes a las Religiosas \u00adConcepcionistas y el Gobierno mand\u00f3 catear la casa. Se verific\u00f3 el 18 de febrero de 1861, descubriendo en un sepulcro del campo santo cuarenta y un mil pesos y algunos objetos de valor. El Ministro franc\u00e9s Saligni se opuso al cateo fuertemente. Hubo gran\u00addes disgustos entre Saligni y el Gobierno de M\u00e9xico y de aqu\u00ed tuvo origen la persecuci\u00f3n a las Hermanas de la Caridad. La Visitadora era Sor Agustina Inza. En 18 de febrero fue el juez 7\u00ba de lo civil, al medio d\u00eda, a casa de las Hermanas, para sacar del aposento donde se hallaban los objetos encontrados la noche anterior y depositarlos como conven\u00eda, pero Saligni cubriendo con su cuerpo la entrada de la pieza donde se encontraban los objetos, se opuso a que el juez cumpliese su cometido. El juez se retir\u00f3 para evitar un conflicto y Saligni, no s\u00f3lo impidi\u00f3 la acci\u00f3n ejecutiva del juez, sino que rompiendo los sellos que amparaban el dep\u00f3sito llev\u00f3se \u00e9ste a su casa. Saligni fue considerado co\u00admo muy imprudente. El 12 de marzo invadieron los soldados la Casa Central de M\u00e9xico, buscando tesoros y abrieron la sepultura de Sor Con\u00adcepci\u00f3n Arbe, muerta en 1857.<\/p>\n<p><strong><em>Sucesos de 1861<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Sr. Gobernador de M\u00e9xico mand\u00f3 que viniera de Puebla Sor Melchora Iriarte, para el arreglo de la nueva fundaci\u00f3n, pues hab\u00eda presenciado en la casa de locas, la disposici\u00f3n y la actividad de esta Hermana, para mejorar aquel establecimiento.<\/p>\n<p>El Visitador de M\u00e9xico, Sr. Sanz, sali\u00f3 para Par\u00eds el 2 de abril de 1861, acompa\u00f1ado del P. Salmer\u00f3n, confesor de la mayor parte de las Hermanas de la Ciudad de M\u00e9xico, y de Sor Claudia Guerra, que iba a sustituir en Puebla a Sor Melchora Iriarte.<\/p>\n<p>El 29 de abril de 1861 llegaron a M\u00e9xico, venidas de Par\u00eds seis Hermanas francesas que hab\u00edan pedido los de Guadalajara para sus Establecimientos. Fueron las siguientes:<\/p>\n<p>Sor Teresa Zaillepud,<\/p>\n<p>Sor Rosa Coinch\u00f3n,<\/p>\n<p>Sor Agustina Frivat,<\/p>\n<p>Sor Paulina Anzis,<\/p>\n<p>Sor Magdalena Vallat y<\/p>\n<p>Sor Isabel Soler.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima ocup\u00f3 el lugar de Subdirectora del Seminario Interno que hab\u00eda quedado vacante por la muerte de Sor Amelia Laprade. Las dem\u00e1s se fueron a su destino con Sor Luisa Iglesias, el 6 de mayos.<\/p>\n<p>A la llegada de las francesas, era Superiora del Hospital de S. Pablo, en la Ciudad de M\u00e9xico, Sor Micaela Ayanz, y del de S. Andr\u00e9s Sor Juana Ant\u00eda.<\/p>\n<p>Un suceso algo desagradable sucedi\u00f3 por entonces en el manicomio de la Ciudad de M\u00e9xico y fue que una loca golpe\u00f3 a Sor Teresa Gorostide. Las loqueras, a su vez, golpearon a la loca, pero \u00e9sta que no lo deb\u00eda estar siempre, elev\u00f3 por escrito sus quejas \u00adal Sr. Gobernador.<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad francesas en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta del P. Doumerg al P. General.<\/em><\/p>\n<p>Veracruz, 14 de setiembre de 1862<\/p>\n<p>Nuestro viaje ha sido feliz hasta Veracruz&#8230; Llegamos a Veracruz el 4 de setiembre, cuarenta y cinco d\u00edas despu\u00e9s de salir de Cherburgo.<\/p>\n<p>Nuestros primeros cuidados han sido informarnos si hab\u00edan llegado las Hermanas, que han de venir de La Habana, y nos dicen que no&#8230; Se las espera a fin de mes&#8230; No s\u00e9 si podr\u00e9 estar a su llegada e instalaci\u00f3n en el Hospital de Marina. Esperamos al General Forey de un d\u00eda para otro y apenas haya desembarcado y formado un cuerpo de mil hombres, partir\u00e1 para Orizaba, llevando consigo a nuestras Hermanas y a dos de nosotros. Ir\u00eda \u00e9l con el Sr. Cardellac<\/p>\n<p><em>Carta de Sor Renault a la Madre General, Sor Monteiller.<\/em><\/p>\n<p>Orizaba, 19 de noviembre de 1862.<\/p>\n<p>Refiere el viaje relativamente feliz, terminado en M\u00e9xi\u00adco a los cuatro meses justos de su salida de Par\u00eds, el 19 de ju\u00adlio, fiesta de S. Vicente.<\/p>\n<p>Imaginaos un hermoso <u>\u00f3mnibus<\/u> de doce asientos en el interior, ocupado por vuestras Hijas y tres asientos adelante para los Se\u00f1ores Doumerg, Cardellac y un capell\u00e1n del cuerpo militar. Nuestro carruaje iba escoltado por veinticuatro zuavos, ocho de \u00adcada lado, los otros detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Pondera lo bien que los trataron. Ya cuidaban de los cuatro Hospitales militares.<\/p>\n<p><strong><em>Carta del P. Doumerg al P. General<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Orizaba, 28 de noviembre de 1862<\/p>\n<p>Da la noticia de su llegada a Orizaba con el diario de viaje de las Hermanas acompa\u00f1adas de \u00e9l y del P. Cardellac. Hace grandes ponderaciones de los zuavos, con quienes caminan. Las Hermanas y ellos van en una magn\u00edfica ambulancia que hab\u00eda adquirido el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en Nueva York para la expedici\u00f3n militar y que, al retirarse el General Prim, se la cedi\u00f3 a los franceses. \u00adNo han tenido novedad y en Orizaba atienden las Hermanas a cuatro Hospitales militares.<\/p>\n<p><strong><u>Estado de las Hijas de la Caridad francesas en M\u00e9xico. 1870<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En el a\u00f1o de la expulsi\u00f3n hab\u00eda en M\u00e9xico: 350 Hijas de la Caridad. De ellas, 300 eran mexicanas y hab\u00eda 33 fundaciones.<\/p>\n<p>En el Seminario hab\u00eda constantemente de 20 a 30 seminaristas.<\/p>\n<p>El Sr. Learreta escrib\u00eda ya en 26 de julio de 1866, desde M\u00e9xico al Sr. Perboyre: \u00abNada puede moderar el liberalismo de estos pretendidos liberales y se mofan de nuestros derechos de protegidos franceses\u00bb.<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad francesas en M\u00e9xico, 1872<\/u><\/strong><\/p>\n<p><em>Carta de Sor Ville, Visitadora de M\u00e9xico al P. General.<\/em><\/p>\n<p>M\u00e9xico 1\u00ba de marzo de 1872.<\/p>\n<p>El 15 de noviembre de 1844 Sor Agustina Inz\u00e1 vino de Espa\u00f1a a M\u00e9xico con diez compa\u00f1e\u00adras. Tenemos el consuelo de ver vivas a tres de ellas. Ellas y la Visitadora han trabajado afanosa\u00admente y sufrido pacientemente para implantar en este pa\u00eds la obra de Dios. Pues hemos de reconocer que ellas sembraron con l\u00e1grimas y regado con sudores los frutos que ahora nosotras recogemos.<\/p>\n<p>Cuando la santa obediencia me llam\u00f3 a M\u00e9xico en 1864 hab\u00eda en la Provincia 18 casas y cerca de doscientas Hermanas. Apro\u00advecho la ocasi\u00f3n de deciros, muy Rvdo. Padre, esto que se refiere a mi antecesora, lo muy \u00fatil que me fue su ayuda, el piadoso afecto que yo la ten\u00eda y la pena que me caus\u00f3 su muerte, en 1868&#8230;<\/p>\n<p>M\u00e9xico cuenta ahora con 20 seminaristas y cerca de 400 Hermanas repartidas en 37 estableci\u00admientos. Hermanas espa\u00f1olas 24, de ellas diez superioras; 26 francesas, de ellas, 13 superioras; una irlandesa y todas las dem\u00e1s mexicanas; de ellas 14 superioras.<\/p>\n<p>Humanamente hablando estas Hermanas pertenecen a cuatro diferentes naciones y si en tiempos pasados el esp\u00edritu de nacionalidad quiso un momento turbar el esp\u00edritu de familia hab\u00eda motivos de excusa en aquellas circunstancias. Al presente, gracias sobre todo a la prudencia y al esp\u00edritu de conciliaci\u00f3n del Sr. Masnou, estas sombras han desaparecido&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Sor Lozano, Ec\u00f3noma de la Provincia, ha ido a instalar a la Hermanas en Morelia&#8230; Que han ido de triunfo en triunfo, de poblaci\u00f3n en poblaci\u00f3n, igual que cuando entraron a la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de la Caridad Francesas expulsadas de M\u00e9xico. 1874<\/u><\/strong><\/p>\n<p>No descendemos (en la Habana), pero nuestras Hermanas espa\u00f1olas, que tienen en esta ciudad muchos establecimientos, vienen a visitarnos con mucha cordialidad. No son en numero suficiente para el trabajo de sus casas y esperaban reclutar algunas de las viajeras. Comprender\u00e1 V., Padre General, por qu\u00e9 \u00e9stas no pod\u00edan satisfacer a sus deseos.<\/p>\n<p>Dejamos, sin embargo, en la Habana a la respetable M. Boquet y a nuestra buena Sor Mar\u00eda Josefa Ramos, fundadora (de M\u00e9xico), a quien su edad y sus enfermedades, hac\u00edan insoportables las fatigas de un largo viaje y los fr\u00edos de Europa. En cambio dos de nuestras Hermanas habanesas, autorizadas previamente por la Madre General, se unieron a nuestra colonia.<\/p>\n<p>La primera expedici\u00f3n lleg\u00f3 a Sant Nazaire, el 15 de febrero (1875), acompa\u00f1ada del Sr. Campos, y la 2\u00aa, el 15 de marzo, con el Sr. Pascual.<\/p>\n<p>De las 203 Hermanas, expulsadas de M\u00e9xico, que llegaron a Francia, 24 vinieron a Espa\u00f1a, (supongo que a la provincia francesa). Veinte quedaron en la Casa Madre de Par\u00eds, y las dem\u00e1s fue\u00adron repartidas en otras casas de Francia.<\/p>\n<p>Entre las Hermanas espa\u00f1olas fundadoras de M\u00e9xico hab\u00edan muerto all\u00ed: Sor Agustina Inz\u00e1, Sor Concepci\u00f3n Oronoz, Sor Gregoria Reta, Sor Magdalena Latiegui, Sor In\u00e9s Cabr\u00e9 y Sor Martina El\u00eda.<\/p>\n<p>Viv\u00edan: Sor Luisa Merladet, Sor Mar\u00eda Josefa Ramos, Sor Josefa Su\u00e1rez, Sor Micaela Ayanz y Sor Juana Ant\u00eda.<\/p>\n<p>Algunas, como era natural, volvieron a Espa\u00f1a a ponerse \u00adtoca que antes llevaron. Entre \u00e9stas se recuerda a Sor Francisca N. vascongada que por no venir con corneta se puso un pa\u00f1uelo a la\u00a0 cabeza.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLas Hermanas de la Caridad a los mexicanos\u00bb.\u2011<\/em> Op\u00fasculo escrito por un cat\u00f3lico.\u2011 Propiedad del editor. M\u00e9xico. Imprenta Pol\u00edglota.\u2011 Calle de Santa Clara, esquina \u2011 1874.<\/p>\n<p>Este op\u00fasculo impreso pone en boca de las Hermanas una lamentaci\u00f3n rom\u00e1ntica y pat\u00e9tica por su expulsi\u00f3n. Trata de defenderlas de las acusaciones; acerca de sus capellanes; acerca de acumular donativos ping\u00fces; de enviar a Francia lo que recib\u00edan de caridad para los establecimien\u00adtos y de ser una Comunidad francesa. En boca de las Hermanas resulta un tanto fanfarr\u00f3n y de estilo poco delicado. Consta de 32 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>\u00abManifestaci\u00f3n de los obreros de Puebla\u00bb. Os aleja de la playa mexicana la iniquidad. Fr\u00edas y tristes quedan nuestras moradas, como el techo que ha dejado de abrigar el amor maternal. Quedan abandonados nuestros Hospitales y Asilos, como los templos, donde no se oyen los sagrados c\u00e1nticos, donde las l\u00e1mparas no lucen ya.<\/p>\n<p>A manos mercenarias quedan entregados nuestros enfermos; expuestos nuestros Hijos al soplo pestilente de escuelas anticat\u00f3licas; privadas nuestras hijas de vuestros piadosos conse\u00adjos y vuestra tierna vigilancia y el ni\u00f1o, abandonado por sus padres sin entra\u00f1as, ha perdido la madre que la Caridad les dio&#8230;.<\/p>\n<p><strong><u>Servicios prestados por las Hermanas de M\u00e9xico durante la Guerra<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Para completar el cuadro que acaba de trazarse, agr\u00e9guese que \u00e9stas mismas Hijas de la Caridad marcharon al campo de batalla sin temor alguno, siendo, sin distinci\u00f3n de partido, las cari\u00f1osas enfermeras de los pobres heridos, y dejaron bien sentada en la Rep\u00fablica la fama de su Caridad, cuando, en nuestras guerras fratricidas se presentaron en las refriegas de Saltillo y Monterrey, en la toma de Puebla y en el sitio de Quer\u00e9taro. As\u00ed es como convirtieron sus casas en hospitales de sangre en los infaustos d\u00edas de las perturbaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong><u>Las Hijas de Mar\u00eda en M\u00e9xico<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En febrero de 1875 se cumpli\u00f3 el fatal decreto de la expulsi\u00f3n de las Hijas de la Caridad de M\u00e9xico. El \u00fanico encargo que hacemos a V. Padre, dec\u00edan ellas al marcharse, es que no abandone a nuestras queridas Hijas de Mar\u00eda. Cu\u00eddelas. Ejerza su celo en favor de ellas. Supla V. con su caridad y vigilancia nuestra ausencia\u00bb.<\/p>\n<p>Los sufrimientos, el llanto de las Hijas de Mar\u00eda en aquellos tristes d\u00edas no es f\u00e1cil de explicar, pero bien se comprende; no encontraban consuelo. La asociaci\u00f3n hab\u00eda comenzado el 15 de diciembre de 1861 en la Casa Central de las Hijas de la Caridad, siendo su primer director espiritual el P. Antonio Learre\u00adta, que admiti\u00f3 como primeras Hijas de Mar\u00eda a las ni\u00f1as m\u00e1s ejemplares del Establecimiento, a 36 aspirantes, asistiendo al acto \u00adSor Agustina Inz\u00e1, Visitadora, Sor Julia Fagoaga, Superiora del Colegio y otras Hijas de la Caridad. Poco a poco esta asociaci\u00f3n se fue extendiendo por las otras casas de las Hijas de la Caridad de modo que pronto arraig\u00f3 en todos los Estados de la Rep\u00fablica. Tomada esta obra bajo la protecci\u00f3n del Sr. Arzobispo de M\u00e9xico, favorecida por la Santa Sede con especiales privilegios y bajo la direcci\u00f3n de los Padres Pa\u00fales, ha ido en aumento de a\u00f1o en a\u00f1o. En 1897 eran 2477 las Hijas de Mar\u00eda, distribuidas en 353 asociaciones. En 1911 se hab\u00edan erigido 92 asociaciones m\u00e1s y las socias llegaban a 31.233.<\/p>\n<p>Esta Congregaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda mexicanas, tiene un car\u00e1cter suyo muy particular. Sin dejar de atender a la vida de piedad y de propia santificaci\u00f3n, atiende con mucha amplitud al apostolado de la fe y de la caridad entre el pobre pueblo. Las obras de beneficencia son innumera\u00adbles. Bien se puede decir que ellas han heredado el esp\u00edritu de S. Vicente y de sus Hijas en la noble tierra mexicana.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [1] Publicado en el Diario Nacional, 04.04.1844. Biblioteca Nacional. Madrid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [2] ANALES FRANCESES, T. 11. p\u00e1g. 30<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [3] Mag\u00edn Armengol, naci\u00f3 en Vilasa de Dalt, Barcelona. Ingres\u00f3 en la C.M. en M\u00e9xico, 24.04.1853, profesando el 01.05.1855. Abandon\u00f3 la C.M. n Julio de 1856.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [4] ANALES FRANCESES, o,c., p\u00e1g. 274.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Documentos y notas, usados para la Historia de las Hijas de la Caridad en la Provincia de M\u00e9xico. 1844. Notas sacadas por el P. 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