{"id":400061,"date":"2016-10-11T08:49:45","date_gmt":"2016-10-11T06:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=400061"},"modified":"2016-10-09T09:54:05","modified_gmt":"2016-10-09T07:54:05","slug":"hijas-la-caridad-fundacion-mexico-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-ii\/","title":{"rendered":"HIJAS DE LA CARIDAD: fundaci\u00f3n en M\u00e9xico (II)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400059\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-1\/logo-hhc\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"161,212\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"logo-hhc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?fit=161%2C212&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-400059 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"logo-hhc\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Sumario:<em> 1.\u2011 Fundaci\u00f3n en M\u00e9xico. 2.\u2011 Elogio de Sor In\u00e9s Cabr\u00e9. 3.- Apertura del Noviciado. 4.\u2011 Hospital de San Juan de Dios. 5.\u2011 Fundaci\u00f3n de Silao. 6.\u2011 Hospitales de sangre. 7.\u2011 Hospital de San Pablo, en M\u00e9xico. 8.\u2011 Un Dispensario. 9.\u2011 Falta de Hermanas.10.\u2011 Fundaci\u00f3n de Puebla. 11.\u2011 Refuerzo de Hermanas espa\u00f1olas. 12.\u2011 Hospital de San Andr\u00e9s, en M\u00e9xico. 13.\u2011 Fundaci\u00f3n en Guanajuato. 14.- Proyecto de fundaci\u00f3n en el Per\u00fa. 15.\u2011 Hospital de San Pedro de Puebla. 16.\u2011 Nueva petici\u00f3n de Hermanas espa\u00f1olas y su llegada a M\u00e9xico. 17.\u2011 Venida a Espa\u00f1a del P. Armengol. 18.\u2011 Hospital de San Juan de Dios y Hospicio de Guadalajara. 19.\u2011 Viaje a Par\u00eds de varias Hermanas de M\u00e9xico. 20.\u2011 Colegio de Monterrey. 21.\u2011 Hospital de Bel\u00e9n en Guadalajara. 22.\u2011 Manicomio de mujeres en M\u00e9xico. 23.- Nueva expedici\u00f3n de Hermanas a M\u00e9xico. 24.\u2011 Hospital de Lagos. 25.\u2011 Intentos de fundaci\u00f3n en Guatemala. 26.\u2011 Hospital de San Juan de Dios en Toluca. 27.\u2011 Colegio Asilo de Zacatecas. 28.\u2011 Colegio Asilo y Hospital de Saltillo. 29.\u2011 \u00c9poca de expansi\u00f3n de las Hijas de la Caridad. 30.\u2011 Persecuci\u00f3n y fin de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em>Las Hijas de la Caridad Espa\u00f1olas fundan en M\u00e9xico. <\/em>Alrededor de cincuenta fundaciones ten\u00edan ya en Espa\u00f1a las Hijas de la Caridad, cuando quiso la Divina Providencia que fueran ellas, las llamadas a transportar a nuestro mundo americano el fuego sagrado de la Caridad, siendo M\u00e9xico el primero de aquellos pa\u00edses, que las recibi\u00f3 en su seno.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La Se\u00f1ora Condesa Do\u00f1a Mar\u00eda Ana G\u00f3mez de la Cortina y las Se\u00f1oras Faustina y Julia Fagoaga, con los Se\u00f1ores D. Manuel Andrade y D. Cirilo G\u00f3mez Anaya, ilustres mexicanos, fueron los instrumentos de que Dios se vali\u00f3 para tan santa empresa. Ellos fueron quienes consiguieron del Gobierno Mexicano el decreto del 3 de octubre de 1843, por el que Valent\u00edn Canalizo, Presidente interino de la Rep\u00fablica, de acuerdo con la Autoridad Eclesi\u00e1stica, permiti\u00f3 el establecimiento de las Hijas de la Caridad de S. Vicente en toda la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nombrado en Madrid agente de este negocio D. Bonifacio Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, dirigi\u00f3, con fecha 16 de agosto de 1843, un oficio al P. Roca, Director de las Hijas de la Caridad, pidiendo diez Hermanas para fundar all\u00ed una casa noviciado. Trasmitida por el Director la petici\u00f3n al Gobierno espa\u00f1ol, fue aceptada por \u00e9ste, en Real orden de 31 de agosto de 1843<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Y como muestra de lo dif\u00edcil que iba a ser la selecci\u00f3n de las Hermanas, el mismo P. Roca, en la solicitud que eleva al Gobierno, para que autorice esta fundaci\u00f3n de M\u00e9jico, dice estas palabras: \u00abMas debo con esta ocasi\u00f3n hacer presente a V.E. que, como las\u00a0 Hermanas llamadas a crear la casa de noviciado de la Rep\u00fablica Mexicana, deben reunir cualidades no ordinarias y un conocimiento circunstanciado de los diversos deberes de su Instituto, me ser\u00e1 preciso entresacarlas de los diferentes establecimientos de Beneficencia del Reino, a cuyo servicio se hallan adictas; operaci\u00f3n que podr\u00edan retardar y a\u00fan inutilizar los Jefes de los mismos establecimientos, por no querer privarse del ventajoso servicio que prestan a los mismos. Para cuya pronta y f\u00e1cil ejecuci\u00f3n espero que V E. se servir\u00e1 autorizarme competentemente, haciendo extensiva y aplicable al caso presente la atribuci\u00f3n&#8230;etc.\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo el Ministro por Real Orden de 1\u00ba de octubre de 1843. Las Hermanas destinadas a aquella expedici\u00f3n ultramarina fueron Sor Agustina Inza, Superiora del Colegio de Sang\u00fcesa, muy impuesta en el ramo de ense\u00f1anza y que llev\u00f3 dos de las Hermanas del mismo -Sor Martina El\u00eda y Sor Juana Ant\u00eda-. En el ramo de Hospitales, fueron escogidas Sor Magdalena Latiegui, Sor In\u00e9s Cabr\u00e9 y Sor Josefa Su\u00e1rez, las dos primeras del Hospital de Valencia y la \u00faltima del de Toledo. Para el cuidado de las Inclusas iban dos experimentadas de la de Madrid; Sor Josefa Ramos y Sor Concepci\u00f3n Oronoz. Sor Micaela Ayanz y Sor Luisa Merladet y Sor Gregoria Reta, eran apenas novicias, con un a\u00f1o de vocaci\u00f3n, pero de muchas esperanzas. La flor de la Congregaci\u00f3n, como pudo decir de todas ellas el P. Sanz.<\/p>\n<p>Mucho le cost\u00f3 al Gobierno desprenderse de tan selectas Hermanas, con la falta que hac\u00edan en Espa\u00f1a, pero vio en ello, como as\u00ed era, una gran empresa nacional, que exig\u00eda tales sacrificios.<\/p>\n<p>El 11 de septiembre, se embarcaron en C\u00e1diz en la fragata espa\u00f1ola Isis, y, tras un viaje feliz, desembarcaron en Veracruz, el 4 de noviembre del mismo a\u00f1o 1844. Tenemos un delicioso diario de aquella traves\u00eda de C\u00e1diz a Veracruz.<\/p>\n<p>Comienza por la despedida de la tierra espa\u00f1ola: \u00abLa salida \u2011dice\u2011 de las Hermanas de C\u00e1diz, fue en toda verdad un triunfo de la religi\u00f3n. Nadie presenci\u00f3 su salida para el embarcadero sin admiraci\u00f3n y sin atribuir a una fuerza superior la generosidad, con que se preparaban a hacer el costoso sacrificio de la separaci\u00f3n de su propia Patria. Las personas seglares, los se\u00f1ores eclesi\u00e1sticos, las se\u00f1oras de primera distinci\u00f3n, sus cohermanas, a quienes dejaban para siempre; todas lloraban; ellas solas conservaban aquella santa serenidad, que s\u00f3lo se ve pintada en el semblante del justo, que mira a este mundo como un destierro y no reconoce mas patria que el cielo\u00bb.<\/p>\n<p>El entusiasmo con que fueron recibidas las Hermanas, en la Naci\u00f3n Mexicana, fue indescriptible. V\u00e9ase la carta del P. Armengol al P. Etienne de 26 de noviembre de 1844. \u00abApenas, dice, el Isis entr\u00f3 en Veracruz, el Sr. Mu\u00f1oz, encargado de esperarnos, vino con dos hermosas chalupas a recibirnos a bordo de la fragata, para conducirnos a la ciudad, donde nos colmaron de honores. El 7, despu\u00e9s de dos d\u00edas de descanso, cantamos una Misa solemne en acci\u00f3n de gracias en la Iglesia parroquial, donde acudi\u00f3 el pueblo en tropel para unir su voz a la nuestra y dar gracias a Dios por su protecci\u00f3n amorosa.<\/p>\n<p>\u00abAl d\u00eda siguiente partimos para M\u00e9xico en literas&#8230; el 9 llegamos a Xalapa&#8230; el 13, hacia mediod\u00eda, a Amozoc, villa situada a cuatro leguas de Puebla. Aqu\u00ed comenz\u00f3 para nosotros una apoteosis, que dur\u00f3 hasta M\u00e9xico y que nos llen\u00f3 de sorpresa y confusi\u00f3n. Poco antes de llegar a la ciudad, dos enviados del Ilmo. Sr. V\u00e1zquez, Obispo de Puebla, nos vinieron a esperar para saludarnos en su nombre. El Prelado en persona nos esperaba a la puerta de la Iglesia para recibirnos all\u00ed, juntamente con el m\u00e9dico del hospicio de Jes\u00fas de M\u00e9jico, que hab\u00eda caminado treinta y cuatro leguas para venir a esperarnos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSalimos de nuestras literas, y todos en procesi\u00f3n fuimos a la Iglesia. Romp\u00eda marcha una banda de m\u00fasica y los ni\u00f1os gritaban junto a las Hermanas: \u00abBienvenidos los que vienen en<\/p>\n<p>nombre del Se\u00f1or\u00bb. Todas las calles con colgaduras. El venerable Prelado nos recibe con inexplicable cari\u00f1o; entramos con \u00e9l en la Iglesia, donde se enton\u00f3 un Te Deum solemne, en acci\u00f3n de gracias por nuestra llegada. Terminado lo cual, el Sr. Obispo nos invit\u00f3 a su mesa, y a las tres partimos para Puebla con el Obispo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLlegados a las puertas de la ciudad, era imposible echar pie a tierra; la multitud se apretujaba en las calles y nos vimos en la precisi\u00f3n de ir en coche hasta la Iglesia del Esp\u00edritu Santo, donde cantamos otro Tedeum por nuestra llegada feliz.<\/p>\n<p>\u00abEl Ilmo. Sr. V\u00e1zquez nos llev\u00f3 enseguida a casa de una familia muy rica y distinguida por su piedad, en donde recibimos todas las corporaciones de la ciudad, que se empe\u00f1aron en venir a darnos el testimonio de su estima y afecto. El due\u00f1o de la casa ha pasado la noche ante el Sagrario, rogando por nosotros.<\/p>\n<p>\u00abAl d\u00eda siguiente, partimos para M\u00e9xico, acompa\u00f1ados de D. Manuel Andrade. Llegamos por la tarde a San Isidro, a donde hab\u00edan venido dos se\u00f1oritas, que cooperan a nuestra fundaci\u00f3n. En fin, al d\u00eda siguiente 15, entramos en M\u00e9xico a mediod\u00eda. Los enviados del Sr. Arzobispo y de las primeras autoridades vinieron a encontrarnos a las puertas de la ciudad. Ten\u00edan dispuestos varios coches, y era tal la multitud que acudi\u00f3 a recibirnos, que se necesitaba escolta de caballer\u00eda para abrirnos paso y con trabajo pudimos llegar al Palacio Arzobispal, donde nos esperaba Su Se\u00f1or\u00eda con todo el Cabildo y nos recibi\u00f3 con muestras de la m\u00e1s afectuosa ternura. Despu\u00e9s de reposar unos momentos, fuimos en procesi\u00f3n a la Iglesia del Convento de Santa Teresa, donde, expuesto el Sant\u00edsimo Sacramento, se cant\u00f3 el tercer Tedeum por la llegada feliz de las Hermanas. De la Iglesia volvimos con el Sr. Arzobispo, que nos ten\u00eda preparado una buena comida, aunque poco comimos, ya por las fatigas del viaje, ya por las emociones de las Hermanas por tan inesperada recepci\u00f3n se nos quitaban a todos las ganas de comer\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abRecibida la bendici\u00f3n de nuestro digno Se\u00f1or Arzobispo, fuimos a saludar a la fundadora principal, Se\u00f1ora Condesa de Cortina, retenida en la cama por grave enfermedad; nos recibi\u00f3 con una alegr\u00eda y un amor dif\u00edcil de expresar. Despu\u00e9s de cenar, fui acompa\u00f1ado del Sr. Sanz y de dos de nuestras Hermanas a presentar nuestros homenajes al Sr. Presidente de la Rep\u00fablica, quien nos recibi\u00f3 muy bien, acompa\u00f1ado de los principales miembros del Gobierno. A las nueve de la noche tomaron, por fin, las Hermanas posesi\u00f3n de la casa que interinamente se les prepar\u00f3 muy bien acomodada. La casa definitiva no se pudo habitar, hasta primeros de 1846.<\/p>\n<p>\u00abAl presente, se dispone el hospital para nuestras Hermanas as\u00ed como las escuelas gratu\u00edtas de ni\u00f1as pobres. Llevamos apenas unos d\u00edas y ya hay multitud de j\u00f3venes, que piden la toca de Hijas de la Caridad. Entre ellas, una de las fundadoras, se\u00f1orita Julia Fagoaga, persona joven y adornada de buenas prendas y de las mejores familias de M\u00e9jico&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En enero de 1845, escrib\u00eda de nuevo el Sr. Armengol: \u00abLa entrada de las Hermanas en el Hospital de San Juan de Dios, y que reun\u00edan ya cuarenta postulantas en prueba; y seis, que iban a comenzar su noviciado. Acababa de abrir las escuelas, que se llenaron desde el primer d\u00eda, pues ten\u00edan 318 ni\u00f1as. Con esto basta para ver la entusiasta aceptaci\u00f3n que tuvieron en M\u00e9jico aquellas Hijas de la Caridad espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>2.- Pronto, sin embargo, comenzaron su vida de sacrificios. Fue el primero la p\u00e9rdida de Sor In\u00e9s Cabr\u00e9. Hab\u00eda nacido en Puebla de Ciervoles, Catalu\u00f1a en 30 de mayo de 1809. Entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 12 de mayo de 1832. Prestaba sus caritativos servicios en el Hospital de Valencia y acababa de pasar a la Cuna de M\u00e1laga reci\u00e9n establecida, cuando fue destinada a la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico. Aunque eran s\u00f3lo diez las Hermanas convenidas para la expedici\u00f3n, Sor In\u00e9s iba como supernumeraria y para completar el n\u00famero, en caso de fallecer alguna de sus compa\u00f1eras; y precisamente fue ella la escogida por Dios para el sacrificio.<\/p>\n<p>Aunque llevaba pocos meses en M\u00e1laga la Junta de Se\u00f1oras sinti\u00f3 tanto su salida que envi\u00f3 un oficio al Visitador, suplicando no se la quitaran, con palabras de mucho elogio para Sor In\u00e9s. \u00abContent\u00edsima esta Sociedad, dec\u00edan, con la inapreciable adquisici\u00f3n de dos Hermanas tan inteligentes y experimentadas en el ramo de exp\u00f3sitos, su sentimiento ha de ser profundo, cuando la Se\u00f1ora Visitadora Sor In\u00e9s R\u00edus, Superiora de Valencia, determin\u00f3 dejar a la novicia de compa\u00f1\u00eda y llevarse a Sor In\u00e9s Cabr\u00e9, cuya exquisita inteligencia y actividad esmerada era objeto de la admiraci\u00f3n y gratitud de esta Sociedad&#8230; Y \u00e9sta le suplica encarecidamente que no permita se cause a este establecimiento el grav\u00edsimo perjuicio de permutar una Hermana tan inteligente y activa como Sor In\u00e9s Cabr\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Padeci\u00f3 much\u00edsimo Sor In\u00e9s en la traves\u00eda del mar y dijo con sumo candor al P. Armengol \u00abPadre, he ofrecido a Ntro. Se\u00f1or mi vida para que se sirva conservar la vida y salud de mis compa\u00f1eras\u00bb. El 26 de septiembre pidi\u00f3 a Dios, por intercesi\u00f3n de<\/p>\n<ol>\n<li>Vicente, no morir en el mar, para que no padeciesen por ella sus Hermanas, durante la navegaci\u00f3n. Oy\u00f3 el Se\u00f1or su oraci\u00f3n y al d\u00eda siguiente se encontr\u00f3 perfectamente sana, despu\u00e9s de haber estado postrada en cama, a causa de los v\u00f3mitos de los diez primeros d\u00edas de su embarcaci\u00f3n. Dios le concedi\u00f3 ver cumplidos sus deseos de llegar a tierra mexicana, pero el d\u00eda 4 de diciembre de 1844, al mes justo de su llegada a Veracruz, despu\u00e9s de una corta enfermedad de ocho d\u00edas, falleci\u00f3 en la casa central de M\u00e9xico, a los 35 a\u00f1os de edad y 12 de vocaci\u00f3n. Creo que fue la primera Hijas de la Caridad espa\u00f1ola muerta lejos del solar nativo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pronto, tambi\u00e9n, les sobrecogi\u00f3 un espantoso terremoto, que llen\u00f3 a M\u00e9xico de espanto, ruinas y muerte.<\/p>\n<p>3.- A primeros de enero de 1845, se abri\u00f3 el noviciado y se recibieron las primeras novicias, que fueron Sor Julia Fagoaga, una de las fundadoras, juntamente con su hermana Faustina Fagoaga. En pos de ellas, entraron Sor Manuela Pi\u00f1a, Sor Carmen Mor\u00f3n, Sor Mar\u00eda de Jes\u00fas Lozano, Sor Josefa Parra y Sor Rafaela Segura. Para el mes de julio ten\u00edan ya hasta diez y seis novicias.<\/p>\n<p>Por entonces se recibi\u00f3 una especial gracia de Su Santidad, cual fue indulgencia plenaria perpetua a todas las Hermanas de M\u00e9xico, a su Director, y a los fieles que, despu\u00e9s de haber comulgado, visiten su capilla el d\u00eda 11 de septiembre, en que embarcaron en C\u00e1diz y el 15 de noviembre, en que fue su llegada a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>4.- <em>Hospital de San Juan de Dios.<\/em> Esta fue la primera fundaci\u00f3n, que hicieron las Hermanas, fuera del noviciado. El d\u00eda 8 de marzo de 1845 se celebr\u00f3 en este hospital solemnemente la fiesta de San Juan de Dios, oficiando de Pontifical el Sr. Arzobispo y en el mismo d\u00eda dio posesi\u00f3n del establecimiento a las Hermanas que fueron: Sor Magdalena Latiegui, superiora interina, Sor Josefa Su\u00e1rez, Sor Juana Ant\u00eda y Sor Ma Luisa Merladet; pero poco despu\u00e9s se aument\u00f3 su n\u00famero por el excesivo trabajo que pesaba sobre ellas.<\/p>\n<p>Por una ley de 10 de abril de aquel mismo a\u00f1o, el Gobierno de M\u00e9xico declaraba a los bienes de las Hijas de la Caridad, exentos por diez a\u00f1os de todos los derechos de Hacienda y Erario p\u00fablicos. Como era de esperar no estaban a\u00fan formadas las nuevas Hermanas, cuando ya comenzaron a pedirlas de varias poblaciones, vi\u00e9ndose precisado el P. Armengol a recurrir a Madrid, pidiendo refuerzo de m\u00e1s Hermanas.<\/p>\n<p>Establecidas \u00e9stas en la calle del Puente de Moz\u00f3n, se enfermaron casi todas; y por tal motivo se trasladaron a una casa de campo, llamada Claver\u00eda, a legua y media de la ciudad, propiedad de la se\u00f1ora Condesa, hasta que la guerra civil las oblig\u00f3 a volver a M\u00e9xico, en enero de 1846, a otra casa frente a la Alameda.<\/p>\n<p>5.- <em>Fundaci\u00f3n de Silao<\/em>. Despu\u00e9s de un viaje triunfal de 80 leguas, llegaron a esta importante poblaci\u00f3n ocho Hermanas con el P. Armengol, el d\u00eda 3 de noviembre de 1846. Recibidas procesionalmente y seguidas del clero y pueblo, que llevaba una estatua de San Vicente, con el Ayuntamiento y un inmenso gent\u00edo, por calles engalanadas llegaron a la Iglesia, cantando himnos y salmos y un solemne Te Deum final. Instaladas luego en su grande y magn\u00edfica casa, destinada a escuelas y al cuidado de enfermos, abrieron solemne\u00admente las escuelas, el 9 del mismo mes, con m\u00e1s de seiscientas alumnas.<\/p>\n<p>Vinieron a esta fundaci\u00f3n Sor Mar\u00eda Josefa Ramos, superiora; Sor Martina El\u00eda, Sor Juana Ant\u00eda, Sor Carmen Mor\u00f3n, Sor Bernardina, Sor Dolores Soto, Sor Angela Palacios y Sor Josefa Pe\u00f1a.<\/p>\n<p>Incalculable fue el bien que hicieron las Hermanas, principalmente en la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as; pero andando el tiempo, se vieron en tal pobreza por falta del cobro de rentas, que en 1857, determinaron los superiores retirar las Hermanas; mas entonces vinieron en su ayuda varias de las personas interesadas en la fundaci\u00f3n, evitando su salida.<\/p>\n<p>6.- <em>Hospitales de Sangre.<\/em> En 21 de junio de 1847 se compr\u00f3, con destino a Noviciado, el edificio llamado de \u00abLas Bonitas\u00bb, en veinte mil pesos, pero se gast\u00f3 mucho m\u00e1s en su reconstrucci\u00f3n y a \u00e9l se trasladaron las Hermanas, en 14 de agosto del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>No poco tuvieron que ejercer su caridad y sacrificio las Hermanas, con ocasi\u00f3n de la guerra civil, que estall\u00f3 en ese a\u00f1o, pues se ofrecieron a servir en los hospitales de sangre establecidos en San Agust\u00edn y en San Hip\u00f3lito, donde cuidaron indistintamente a los heridos de ambos bandos contendientes.<\/p>\n<p>Las Hermanas de San Hip\u00f3lito, enfermas del contagio tuvieron que ser retiradas a la casa Central, donde murieron v\u00edctimas de su caridad tres de ella: Sor Guadalupe Z\u00e1rate, Sor Mar\u00eda P\u00e9rez y Sor Rafaela Segura. Otras dos: Sor Antonia y Sor Clara Trejo se vieron a las puertas de la muerte. A sus heroicos trabajos tuvieron que a\u00f1adir las Hermanas muchos desaires y hasta injurias de parte de los encargados y servidores de dichos establecimientos,<\/p>\n<p>7.- <em>Hospital de San Pablo en M\u00e9xico. <\/em>Estableci\u00e9ronse en \u00e9l, a primeros de agosto de 1847, cuatro Hermanas, Sor Concepci\u00f3n Oronoz, superiora, Sor Micaela Ayanz, Sor Antonia Calvo y Sor Manuela Pe\u00f1a.<\/p>\n<p>8.- <em>Un dispensario.<\/em> Por entonces se estableci\u00f3 en la Casa Central una botica en favor de los pobres, con sus hornos, alambiques y dem\u00e1s utensilios para elaboraci\u00f3n de drogas. Hizo much\u00edsimo bien a los menesterosos, que acud\u00edan a ella, y recib\u00edan gratis las medicinas, especialmente en tiempo de epidemia. Se cerr\u00f3 por falta de socorros en 1853.<\/p>\n<p>9.- <em>Falta de Hermanas.<\/em> A medida que las Hermanas ensanchaban en M\u00e9xico el cauce<\/p>\n<p>de sus obras ben\u00e9ficas, se dejaba m\u00e1s y m\u00e1s sentir la escasez de ellas, pues, a pesar de las muchas y buenas vocaciones que les enviaba Dios, hac\u00edan falta Hermanas ya antiguas y de experiencia. Despu\u00e9s de muchas instancias, s\u00f3lo pudo conseguir el P. Armengol que vinieran de Espa\u00f1a, en mayo de 1848, dos Hermanas m\u00e1s: Sor Concepci\u00f3n Bruguetas y Sor Mar\u00eda Antonia Petr\u00e9. Las muchas fundaciones, que estaban pendientes en la Pen\u00ednsula y la insistencia del Gobierno espa\u00f1ol porque se ejecutaran, imped\u00edan atender las fundaciones de M\u00e9xico, cuyo compromiso, en realidad, era s\u00f3lo el establecimiento Central.<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o y a 27 de septiembre, se inaugur\u00f3 en el Noviciado un departamento de ni\u00f1as pobres internas, debido a la generosidad de las Hermanas fundadoras: Sor Julia y Sor Faustina Fagoaga, quienes cedieron, para ello, a la Congregaci\u00f3n una finca de su propiedad. Era principalmente en favor de las ni\u00f1as hu\u00e9rfanas, pudiendo recibirse hasta veinticuatro.<\/p>\n<p>10.- <em>Fundaci\u00f3n de Puebla.<\/em> Se inaugur\u00f3 el 19 de julio de 1849, yendo a la fundaci\u00f3n Sor Josefa Ramos, superiora; Sor Manuela Pe\u00f1a, Sor Mar\u00eda Ignacia D\u00edaz de la Vega y Sor Ignacia Pozos, quienes se encargaron de la Casa Cuna, que se hallaba en estado lamentable, y luego vino ser un establecimiento modelo.<\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li><em>Refuerzo de Hermanas Espa\u00f1olas.<\/em> A fines del mismo a\u00f1o, parti\u00f3 para Europa el P. Armengol para asistir a la Asamblea, y aprovech\u00f3 el viaje para traer de Espa\u00f1a un notable refuerzo de Hermanas que, despu\u00e9s de no pocas diligencias y contratiempos, permiti\u00f3 el Gobierno pasaran a M\u00e9xico.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como muestra de la grande estima, en que eran tenidas en todas partes las Hijas de la Caridad, v\u00e9ase en qu\u00e9 forma autoriz\u00f3 el Ministro de Gobernaci\u00f3n su salida de Espa\u00f1a. \u00abVistas \u2011dice\u2011 las comunicaciones que dirigi\u00f3 a este ministerio, en 14 y 19 de septiembre \u00faltimo, el Director del Noviciado de las Hijas de la Caridad en esta Corte, solicitando autorizaci\u00f3n para embarcar para M\u00e9xico diez congregadas, que auxilien a las que en aquel pa\u00eds existen procedentes de Espa\u00f1a; teniendo en cuenta las razones de conveniencia y justicia que aconsejan el satisfacer las necesidades de los establecimientos del Reino antes de favorecer a los extranjeros, puesto que el noviciado de esta Corte, despu\u00e9s de estar subvencionado por el tesoro p\u00fablico, es socorrido adem\u00e1s de los presupuestos provinciales y municipales en algunos casos; queriendo Su Majestad la Reina conciliar en lo posible, su embarque para M\u00e9xico de las referidas Hermanas sin perjudicar a los establecimientos nacionales, se ha servido conceder la autorizaci\u00f3n pedida por el referido Director del noviciado con las condiciones siguientes:<\/p>\n<p>\u00ab1\u00aa.\u2011 Que las diez j\u00f3venes, que tengan vocaci\u00f3n de embarcarse para aquel pa\u00eds, hayan de ser precisa e indispensablemente de nueva entrada en el noviciado; pero no se disponga de ninguna de las que actualmente hay en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00ab2\u00aa.\u2011 Que a las que ingresen para este \u00fanico objeto, no les ha de faltar alguna de las cualidades, que hoy se requieren para ser admitidas; como por ejemplo pasar de la edad prefijada, no poder pagar dote, etc.<\/p>\n<p>\u00ab3\u00aa.\u2011\u00a0 Que al pedir la aprobaci\u00f3n de ingreso en el noviciado de las indicadas, se acompa\u00f1e nota circunstanciada de su nombre y cualidades; y<\/p>\n<p>\u00ab4\u00aa.\u2011 Que no puedan embarcarse sin dar tambi\u00e9n conocimiento de la misma manera para que recaiga aprobaci\u00f3n definitiva<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Ya para entonces, estaba preparada la expedici\u00f3n, pues, con fecha 17 de aquel mismo mes y a\u00f1o, escribe el P. Madan haber conducido a Barcelona diez y seis novicias, que con otras cinco all\u00ed vestidas y Sor Zafra y otra espa\u00f1ola, residente en Francia desde la emigraci\u00f3n, van a M\u00e9xico&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Regres\u00f3, pues, a M\u00e9xico el P. Armengol con las veinte Hijas de la Caridad siguientes: Sor Josefa Lafuente, Sor Teresa Jim\u00e9nez, Sor Florencia Cort\u00e9s, Sor Emeteria P\u00e9rez, Sor Regina Salinas, Sor Micaela Urabayen, Sor Angela Ubir\u00eda, Sor Felipa Ezcurra, Sor Pascuala Barand\u00eda, Sor Josefa Armengol, Sor Mar\u00eda Balart, Sor Teresa Raurell, Sor Buenaventura Pons, Sor Asunci\u00f3n Enciso, Sor Catalina Gonz\u00e1lez, Sor Antonia Maci\u00e1, Sor Dolores Pich, Sor Josefa Antonia Xibiret, Sor Mar\u00eda Josefa Zafra y Sor Francisca Jim\u00e9nez. Estas dos \u00faltimas estaban en Francia y se quedaron en La Habana. Con tan importante refuerzo se llevaron a cabo, en aquel mismo a\u00f1o, varias importantes fundaciones.<\/p>\n<p>12.- <em>Hospital de San Andr\u00e9s, de M\u00e9xico.<\/em> Era el principal de la ciudad y tomaron posesi\u00f3n de \u00e9l las Hermanas, el d\u00eda 28 de mayo de 1850, siendo las destinadas: Sor Concepci\u00f3n Oronoz, superiora; Sor Teresa Jim\u00e9nez, Sor Felisa Reyes, Sor Ramona Ceballos, Sor Florencia Cort\u00e9s, Sor Faustina Salas, Sor Teresa Ruarell, Sor Loreto Cienfuegos, Sor Angela Ubir\u00eda, Sor Josefa Armengol, Sor Josefa Fern\u00e1ndez, Sor Buenaventura Pons y Sor Josefa Prieto. La grandeza del edificio y la multitud de enfermos daba ancho campo al sacrificio de las Hermanas, y m\u00e1s, cuando al poco tiempo, se desarroll\u00f3 la terrible epidemia del c\u00f3lera.<\/p>\n<p>13.- <em>Fundaci\u00f3n de Guanajuato. <\/em>Hospital de Bel\u00e9n 1850 y Hospicio 1857. H\u00edzose escritura de fundaci\u00f3n del hospital, a 23 de marzo de 1850, y fueron a tomar posesi\u00f3n de \u00e9l las seis Hermanas siguientes: Sor Luisa Merladet, superiora; Sor Mar\u00eda Luiso Rubio, Sor Vicenta Gonz\u00e1lez, Sor Benigna Salinas, Sor Manuela Urabayen y Sor Pascuala Barand\u00eda. Fueron all\u00ed recibidas como \u00e1ngeles del cielo, y pronto se vio la transformaci\u00f3n y mejoramiento del hospital y el esp\u00edritu de sacrificio de que estaban animadas las Hermanas, especialmente durante la epidemia col\u00e9rica.<\/p>\n<p>En 1857 el hospicio de la ciudad se vio en tan lamentable estado, que estuvo a punto de cerrarse; pero la Junta, como es natural, recurri\u00f3 antes a las Hermanas para que recogiesen los ni\u00f1os en el hospital y, con su arreglo y econom\u00eda, hiciesen a la Junta soportable el gasto de su sostenimiento. Pocas eran las Hermanas; los enfermos muchos, y apenas pod\u00edan llevar el peso que ya ten\u00edan. Mas antes que ver perecer a aquellos infelices, estaban ya las Hermanas en tratos para encargarse de todo, cuando el gobierno mand\u00f3 cerrar el hospicio y que los pobres se recluyesen en el hospital, donde se habilitaron urgentemente piezas, separadas de los enfermos. Hac\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil el cuidado de los pobres su condici\u00f3n heterog\u00e9nea, pues hab\u00eda entre ellos ni\u00f1os de escuela y de oficio, ancianos y ancianas, inv\u00e1lidos, muchachas de malos antecedentes, y hasta infelices dementes. Llamaba la atenci\u00f3n, entre los asilados, una joven que, durante tres a\u00f1os hab\u00eda servido a la milicia, como soldado, sin ser conocida ni recibir ofensa en su honra.<\/p>\n<p>A pesar del admirable comportamiento de las Hermanas en el servicio de los pobres y enfermos del hospital, no faltaron algunos enemigos de la religi\u00f3n, que quisieron establecer all\u00ed un r\u00e9gimen laico, llegando a pedir para ello un Decreto del Congreso. Toda la ciudad se opuso, elevando a \u00e9l una exposici\u00f3n, que no es sino un himno de alabanza a las Hijas de la Caridad. \u00abYa se debe suponer \u2011dice uno de sus p\u00e1rrafos-, el trabajo incesante, en que desde las cuatro de la ma\u00f1ana se ocupan diariamente las Hermanas en cumplir las obligaciones de su Instituto y las que les corresponden por los convenios celebrados con las Juntas. Todas las llenan de un modo que dejar\u00eda satisfecho al genio m\u00e1s delicado y exigente; todas las desempe\u00f1an con la prontitud, con el tino y j\u00fabilo que revelan las maravillas de Dios, en las sublimes acciones de la Caridad cristiana; y es muy digno de que lo sepa todo el mundo, que el gasto que hacen las Hermanas al Hospital, conforme al art\u00edculo 24 de su contrata, es de sesenta pesos anuales cada una. \u00bfQu\u00e9 servidor el m\u00e1s infeliz quedar\u00eda remunerado con cinco pesos cada mes, que con gusto reciben tan apreciables se\u00f1oras, por solo la necesidad que tienen de satisfacer humildes y resignadas sus necesidades m\u00e1s imperiosas?\u00bb. En la escuela externa las ni\u00f1as ascendieron a cuatrocientas cincuenta, y a ciento veinte, las internas del hospicio.<\/p>\n<p>14.- <em>Proyecto de fundaci\u00f3n en Lima. Per\u00fa. <\/em>Hall\u00e1ndose el P. Armengol en Europa, en un viaje de 1849, se encontr\u00f3 en Paris con D. Felipe Barreda, encargado por la sociedad de Beneficencia de Lima de conseguir Hijas de la Caridad; y convinieron en que el mismo Sr. Armengol pasar\u00eda a aquella capital del Per\u00fa para tratar aquel negocio. Nuevos informes aseguraron que nuestros Padres y Hermanas ser\u00edan bien recibidos en aquel pa\u00eds; que las relaciones entre Per\u00fa y Espa\u00f1a eran buenas y los espa\u00f1oles respetados. Pero dificultades de otro g\u00e9nero y la suma escasez de Hermanas espa\u00f1olas disponibles entorpecieron esta fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>15.- <em>Fundaci\u00f3n del Hospital de San Pedro, en Puebla.<\/em> H\u00edzose en diciembre de 1852, siendo enviadas a ella Sor Josefa Ramos de superiora, Sor Teresa Jim\u00e9nez, Sor Teresa Raurell, Sor Emeteria P\u00e9rez, Sor Antonia Mac\u00edas, Sor Guadalupe Iturriaga, Sor Mar\u00eda Balart, Sor Vicenta Guerrero, Sor Josefa Fern\u00e1ndez, Sor Ildefonsa Alba, Sor Loreto Cienfuegos, Sor Antonia Calvo y Sor Rosal\u00eda Jim\u00e9nez. All\u00ed, como en donde quiera que se establec\u00edan las Hermanas, se mejoraban las casas hasta el punto de no ser conocidas.<\/p>\n<p>16.- <em>Nueva petici\u00f3n de Hermanas Espa\u00f1olas. <\/em>Entre tanto, no cesaba el venerable P. Armengol de gestionar la ida a M\u00e9xico de Hermanas espa\u00f1olas. Con este fin, dirigi\u00f3 al Excmo. Sr. D. Juan Antoine y Zayas, enviado extraordinario y ministro de Espa\u00f1a en M\u00e9xico, el siguiente oficio de 29 de noviembre de 1851. \u00abExcmo. Sr.: Aprovechando el inter\u00e9s que V.E. se toma por el desarrollo y consolidaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en esta Rep\u00fablica, cuya primera fundaci\u00f3n se debe exclusivamente a la generosidad de la Reina de Espa\u00f1a (q.D.g.), me atrevo a poner en conocimiento de V.E. algunos motivos que, a la vez que llenar\u00e1n los deseos de Su Majestad cat\u00f3lica y los que animan a V.E. facilitar\u00e1n a las Hermanas el encargarse de varios establecimientos de beneficencia, a los que son llamadas por las autoridades de la Rep\u00fablica. Entre estos, Excmo. Sr., el primero es impetrar del Supremo Gobierno de Espa\u00f1a un Decreto, que autorice al Sr. Director de las Hijas de la Caridad residente en Madrid, para enviar a este Noviciado de M\u00e9jico algunas Hermanas formadas en el de Madrid o en otros establecimientos de la Pen\u00ednsula. Segundo, indicar a dicho superior Gobierno, que sin este nuevo auxilio, ser\u00e1n muy limitados y tard\u00edos los resultados que dar\u00e1 el establecimiento de las Hermanas venidas de Madrid a fundar en \u00e9sta, y tercero, que para llevar a cabo el nuevo env\u00edo de Hermanas, que se solicita, se suministra\u00adr\u00e1n aqu\u00ed todos los recursos necesarios y se indemnizar\u00e1 al Noviciado de Madrid de los sacrificios que haga al efecto indicado. Espero etc&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En apoyo de esta solicitud estaba tambi\u00e9n en Espa\u00f1a el P. Mag\u00edn Armengol, sobrino del Visitador de M\u00e9jico y renovaba la petici\u00f3n a principios de 1852.<\/p>\n<p>Esta petici\u00f3n fue informada por el Director de las Hermanas de Madrid en estos t\u00e9rminos: \u00abParece ser\u00eda una medida muy plausible y que contribuir\u00eda grandemente al desarrollo de este beneficio Instituto, no menos que al honor del pueblo espa\u00f1ol en aquellos remotos pa\u00edses, el conceder, desde luego, lo que se pide.<\/p>\n<p>Mas por otra parte se hallan en pie todav\u00eda las mismas razones de conveniencia y justicia, que en 12 de octubre, impidieron al Gobierno de Su Majestad, el a\u00f1o 1849, el permitir salieran para dicho punto las Hermanas ya admitidas para Espa\u00f1a, pues, ahora como\u00a0 entonces, no son suficientes las que existen para satisfacer las necesidades de los estableci\u00admientos del Reino, que deben seguramente ser preferidos a los del extranjero; y por m\u00e1s que el Director desea sinceramente dejarlas satisfechas, hay sin embargo, una porci\u00f3n de fundaciones ya concedidas hace tiempo, que no pueden realizarse por falta de Hermanas. En cuyo supuesto y previa esta declaraci\u00f3n del estado actual del Instituto, si Su Majestad dign\u00e1n\u00addose acoger benignamente dicha solicitud, tiene a bien autorizar al Director General, residente en el Real Noviciado de esta Corte, para enviar algunas de las que voluntariamente quieran emprender viaje, aunque por tal motivo se hayan de retardar \u00e9sta o la otra fundaci\u00f3n aqu\u00ed en Espa\u00f1a, S.M. resolver\u00e1, como siempre, lo que estime m\u00e1s conveniente y el Director que suscribe acatar\u00e1 y obedecer\u00e1 con exactitud su soberana resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>= Madrid, 25 de marzo de 1852\u00bb.<\/p>\n<p>Y muestra del inter\u00e9s, que aquel asunto ten\u00eda para Espa\u00f1a, son las frases con que informa tambi\u00e9n, a petici\u00f3n del Gobierno, el Eminent\u00edsimo Sr. Cardenal de Toledo, como Vicepresidente de la Junta General de Beneficencia, con fecha 17 de mayo de aquel a\u00f1o. \u00abHabi\u00e9ndose examinado las peticiones por la Junta General, debo manifestar a V.E. que es en extremo consolador para todos los espa\u00f1oles el que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os como las Am\u00e9ricas llevan separadas de la Metr\u00f3poli, y de la sangrienta guerra que sostuvo M\u00e9xico para conquistar la independencia, todav\u00eda el nombre espa\u00f1ol se invoque all\u00ed con af\u00e1n, y se prefiera a las personas nacidas en la Pen\u00ednsula para objetos tan \u00edntimos y cari\u00f1osos, como son la asistencia de los enfermos y el cuidado de los establecimientos de Beneficencia. Si el n\u00famero de Hijas de la Caridad que existen en Espa\u00f1a, bastase a cubrir siquiera con regularidad el servicio de los diferentes establecimientos que las piden y que las necesitan, nada m\u00e1s justo que permitir la salida a M\u00e9xico, de las que voluntariamente quisieran ir, etc&#8230;\u00bb pero, manifestando el mismo superior Jefe que no son suficientes, y teniendo presente que, por consecuencia del Reglamento General del 14 de mayo de 1852, ha de darse mayor extensi\u00f3n a la Beneficencia estableci\u00e9ndose nuevas casas generales y amplificarse las que existen, cree la Junta General que no puede accederse, por ahora, a lo que pide el Pbro. Armengol, y que \u00fanicamente, si hay alguna a quien acomode salir, pudieran permitirse hasta seis u ocho, \u00ednterin que con el mayor n\u00famero de novicias se atienda a los establecimientos de la Pen\u00ednsula, dejando a cargo de V.E. el que al hacer esta concesi\u00f3n o la que estime, encarezca el valor de este rasgo de abnegaci\u00f3n y fraternidad, para que los mejicanos contribuyan con sus donativos a la casa del noviciado de Madrid, o para que se mejoren las relaciones entre aquel pa\u00eds y la que fue su antigua Metr\u00f3poli, etc&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Por fin, una Real Orden autorizaba la salida de las Hermanas, con estas palabras: \u00abEl Ministro de Gracia y Justicia, dice, con esta fecha desde Aranjuez, al de Estado lo siguiente: \u00abHe dado cuenta a la Reina (q.D.g.) de la exposici\u00f3n del Director de las Hijas de la Caridad establecidas en M\u00e9xico, hecha el 29 de noviembre \u00faltimo, y que V.E. dirigi\u00f3 a este Ministerio, en R.O. de 20 de febrero, solicitando se env\u00eden al noviciado de aquella ciudad Hermanas de las formadas en el Noviciado de Madrid. Enterada S. Majestad, as\u00ed como de lo manifestado en el expediente por la Direcci\u00f3n General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, con fecha 30 de abril pr\u00f3ximo pasado y vistas las particulares circunstancias de inter\u00e9s y de pol\u00edtica, se ha servido autorizar al Director General del expresado Real Noviciado de Madrid, para que pueda enviar, por ahora, a M\u00e9xico algunas Hermanas de las que voluntariamente quieran emprender el viaje, poni\u00e9ndose antes de acuerdo dicho Director General con el de las Hermanas de M\u00e9xico, acerca de los gastos de ida y de los de regreso, cuando alguna quiera restituirse a Espa\u00f1a; todos los cuales gastos han de ser de cuenta del referido Director de las Hermanas de la Caridad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>= De R.O. comunicada por el Sr. Ministro, lo traslado a V.S. para su inteligencia y efectos correspondientes, debiendo V.S. poner con oportunidad en conocimiento de este ministerio el uso y resultado de la autorizaci\u00f3n que se le concede.<\/p>\n<p>= Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>= Madrid, 24 de mayo de 1852.<\/p>\n<p>= El subsecretario, Antonio Escudero.<\/p>\n<p>= Sr. Director General del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>La nueva expedici\u00f3n de Hermanas lleg\u00f3 a M\u00e9xico, conducida por el P. Mag\u00edn Armengol, en marzo de 1853. La compon\u00edan las Hermanas siguientes: Sor Jes\u00fas Ortiz, Sor Concepci\u00f3n Arbe, Sor Josefa Jasp\u00f3n, Sor Francisca Riera, Sor Petra Eguiluz, Sor Narcisa Cuatro\u2011Casas, Sor Carmen Rodr\u00edguez y Sor Br\u00edgida Porta.<\/p>\n<p>17.-<em> Venida a Espa\u00f1a del P. Armengol. <\/em>Poco despu\u00e9s, el Visitador de M\u00e9jico P. Armengol recibi\u00f3 orden de pasar a Espa\u00f1a, donde los Misioneros de la Congregaci\u00f3n, reci\u00e9n restablecida por el Concordato, le esperaba con ansiedad como el m\u00e1s a prop\u00f3sito para Visitador y Director de las Hermanas.<\/p>\n<p>P\u00e9rdida grande fue para las Hijas de la Caridad de M\u00e9xico la salida del P. Armengol, no s\u00f3lo por el entra\u00f1able amor que las profesaba y el inter\u00e9s que puso en su afianzamiento, sino por que, genio emprendedor y activo, hab\u00edase metido en un sin n\u00famero de obras a la vez y de gastos cuantiosos, llevado del deseo de engrandecer a ambas Congregaciones. Pero su inesperado traslado alarm\u00f3 a los numerosos acreedores, quienes reclamaron todos a la vez sus pr\u00e9stamos, poniendo en grave aprieto a Padres y Hermanas.<\/p>\n<p>Hubo que enajenar los bienes ra\u00edces para acallar los clamores y aun as\u00ed se tard\u00f3 en saldar aquellas cuentas, que eran pruebas del inmenso cr\u00e9dito que gozaba all\u00ed el P. Armengol y que sin su inesperada salida sin duda \u00e9l hubiera saldado sin estr\u00e9pito. Fue nombrado sucesor suyo en la direcci\u00f3n de Padres y Hermanas el P. Ram\u00f3n Sanz.<\/p>\n<p>18.- <em>Hospital de San Juan de Dios y Hospicio de Guadalajara.<\/em> En aquel mismo a\u00f1o de 1853, fueron las Hermanas a fundar en esa ciudad, una de las m\u00e1s importantes de la Rep\u00fablica. Fueron destinadas Sor Luisa Merladet, superiora, Sor Mar\u00eda Ignacia de la Vega, Sor Clara Trejo, Sor Pascuala Barand\u00eda, Sor Br\u00edgida Porta, Sor Asunci\u00f3n Mart\u00ednez y Sor Andrea Ar\u00e9valo.<\/p>\n<p>Pronto se ganaron la admiraci\u00f3n y las simpat\u00edas de toda la poblaci\u00f3n. No cesaban las se\u00f1oras y familias principales de admirar el orden de vida que observaban las Hermanas, su asiduidad en el trabajo, y la esmerada limpieza de todos los departamentos del\u00a0 establecimiento. Una de estas se\u00f1oritas, visitando la cocina dec\u00eda: aqu\u00ed no falta m\u00e1s que un piano y un sof\u00e1 para que me persuada que en lugar de cocina es esta una sala de respeto\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. En 1859 se encargaron tambi\u00e9n del Hospicio.<\/p>\n<p>19.- <em>Viaje a Par\u00eds de varias Hermanas de M\u00e9xico.<\/em> En diciembre de aquel mismo a\u00f1o se embarcaron para Europa en compa\u00f1\u00eda del Pbro. D. Sr. Jaime Serra las Hermanas Sor Julia Fagoaga, Sor Teresa Jim\u00e9nez, Sor Josefa Zafra y Sor Josefa Armengol. El objeto principal del viaje de las primeras deb\u00eda ser presenciar los usos y costumbres practicados en la casa matriz de Par\u00eds, as\u00ed como el gobierno de los establecimientos, que est\u00e1n en inmediato contacto con ellas, para seguir con toda exactitud los mismos en esta Provincia, en cuanto lo permitiesen las diferencias esenciales del pa\u00eds. Este sin duda fue el principio del cambio radical, m\u00e1s tarde verificado, y que era el fin que el P. Etienne se propon\u00eda.<\/p>\n<p>20.- <em>Colegio de Monterrey. 1854. <\/em>Al ir a consagrarse a M\u00e9xico el Ilmo. Sr. D. Francisco Verea, deseoso como estaba de establecer en aquella capital un colegio de ni\u00f1as, pidi\u00f3 Hermanas al Noviciado de M\u00e9xico, pero la escasez de \u00e9stas y la enorme distancia de aquella ciudad parec\u00edan obst\u00e1culos insuperables. Todo lo venci\u00f3 la constancia del Sr. Verea, quien busc\u00f3 en su ayuda al Sr. Arzobispo de M\u00e9xico y al Sr. Delegado de Su Santidad. \u00abLleg\u00f3, pues, a M\u00e9xico, dicen los Anales, la comisi\u00f3n de viaje que mandaba el Ilmo. Sr. Verea para conducir las Hermanas a Monterrey. Ven\u00edan a la cabeza de esta comisi\u00f3n los Sres. Curas de Matamoros y de Saltillo. Fue ya necesario tomar la resoluci\u00f3n de sacar de algunas casas Hermanas \u00fatiles, de conocido buen esp\u00edritu y probada virtud, porque iban a una fundaci\u00f3n comprometida por las circunstancias que la rodeaban. Fueron, pues elegidas las siguientes: Sor Concepci\u00f3n Oronoz, para Hermana sirviente (superiora), Sor Mar\u00eda Luisa Rubio, Sor Dolores Incl\u00e1n, Sor Antonia Maci\u00e1, Sor Concepci\u00f3n Jim\u00e9nez, Sor Dolores Mora y Sor Lagarda Gonz\u00e1lez, Sor Concepci\u00f3n Oronoz pertenec\u00eda al Consejo de la Visitadora y s\u00f3lo fue nombrada interinamente, mientras pod\u00edan proporcionarse otra Hermana, que reuniera las cualidades delicadas que necesitaban para desempe\u00f1ar este dif\u00edcil cargo. Todas se pusieron en camino con aquella santa alegr\u00eda que manifiesta estar m\u00e1s satisfecha el alma con las empresas, que, por m\u00e1s desagradables a la naturaleza, m\u00e1s merecen delante de Dios. \u00abEn su tr\u00e1nsito descubrieron a los indios b\u00e1rbaros de las tribus apaches o comanches, que avanzaban sobre la comitiva con espantosos aullidos y que encend\u00edan grandes hogueras para dar se\u00f1al a otros que se hallaban distantes, de que se les presentaba presa que hacer. Los hombres de la comitiva tomaron entonces precauciones y se prepararon a la defensa, que por una providencia de Dios, no fue necesaria, pues los indios no acometieron decididamente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; Llegaron las Hermanas, por fin a Monterrey con felicidad. All\u00ed como era de esperar, fueron el objeto de mil atenciones&#8230; Familias varias acudieron a radicarse en Monterrey, viniendo de ciudades lejanas, con s\u00f3lo el objeto de poner a sus ni\u00f1as en el establecimiento de las Hermanas. Las ciudades y puntos comarcanos se ofendieron santamente de que, entre aquellas vastas extensiones, s\u00f3lo en Monterrey hubiera Hermanas de la Caridad e hicieron entusiastas solicitudes de fundaci\u00f3n, que como era de suponer, no pudieron ser admitidas\u00bb.<\/p>\n<p>Este Colegio lleg\u00f3 a tener 140 externas, 35 internas pensionistas, 30 internas gratuitas y cien ni\u00f1os en el asilo.<\/p>\n<p>21.- <em>Hospital de Bel\u00e9n, Guadalajara.<\/em> Era este un vast\u00edsimo edificio, de grandes y suntuosas salas, en las afueras de la ciudad y en sitio elevado. A pesar de la falta de Hermanas, vi\u00e9ronse los superiores comprometidos a admitir esta nueva fundaci\u00f3n.\u00a0 Instal\u00e1ronse en ella, en mayo de 1854 Sor Luisa Merladet, superiora; Sor Josefa Noriega, Sor Mar\u00eda de los \u00c1ngeles, Sor Carmen Covian, Sor Florentina Cort\u00e9s, Sor Jacoba Vega, Sor M\u00f3nica, Sor Catalina Vargas, Sor Guadalupe Iturria y Sor Dolores Ita. Pronto necesitaron m\u00e1s refuerzos, pues casi todas las Hermanas se enfermaron de los pies, a causa del incesante traj\u00edn por aquellas interminables salas y corredores.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed como nos describe una Hija de la Caridad el estado de aquellos hospitales de Guadalajara, durante la guerra civil. \u00abHan recibido en sus hospitales a los heridos de ambos bandos. En el seminario se ha dispuesto una ambulancia, en que las Hermanas del Hospicio y del Hospital cuidan de los heridos del Gobierno. En Bel\u00e9n han sido hospitalizados ochocientos heridos y enfermos contagiosos de los federales. De las trece Hermanas que los serv\u00edan, diez y dos postulantas han ca\u00eddo enfermas de fiebre; s\u00f3lo tres han quedado en pie para el servicio de todo el hospital; pero Dios las ha protegido y doblado las fuerzas. Era imposible enviar la ayuda de M\u00e9xico, por hallarse interrumpidas las comunicaciones\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>22.- <em>Manicomio de Mujeres en M\u00e9xico.<\/em> Corr\u00eda este manicomio a cargo de los se\u00f1ores de las Conferencias de San Vicente, en el hospital del divino Salvador, y al cuidado de algunas enfermeras; pero dejaban los servicios mucho que desear; y, como era natural, se pens\u00f3 en las Hermanas. Haciendo gran sacrificio por la escasez de ellas, se hicieron cargo de \u00e9l, en diciembre de 1855 siendo las destinadas: Sor Melchora Iriarte, superiora; Sor Teresa Gorostide, Sor Antonia Calvo y Sor Concepci\u00f3n Posadas.<\/p>\n<p>Mucho tuvieron que ofrecer al Se\u00f1or. Una loca golpe\u00f3 a Sor Teresa Gorostide; a su vez las loqueras golpearon a la loca. Esta haci\u00e9ndose la v\u00edctima escribi\u00f3 al gobernador, siendo ello causa de enojosas comunicaciones.<\/p>\n<p>23.- <em>Una nueva expedici\u00f3n de Hermanas a M\u00e9xico.<\/em> Otras fundaciones se pidieron en aquel a\u00f1o, pero no pudieron efectuarse, por falta de personal. En 24 de diciembre sali\u00f3 por tal motivo, con rumbo a Espa\u00f1a el Padre Rom\u00e1n Pascual, quien, bien pronto se convenci\u00f3 de lo dif\u00edcil que ser\u00eda conseguir una nueva expedici\u00f3n, de Hermanas para las fundaciones de Lagos y de Guadalajara, motivo de su viaje. De la Habana, hab\u00eda all\u00ed otro comisionado con las mismas pretensiones de llevar a Cuba nada menos que cincuenta Hermanas. Se hubo de contentar con reclutar hasta siete j\u00f3venes con vocaci\u00f3n, que fue colocando en el Noviciado de Madrid para probarlas.<\/p>\n<p>Oy\u00f3 que en Canarias podr\u00edan present\u00e1rsele tambi\u00e9n algunas, y pas\u00f3 a cerciorarse por s\u00ed mismo, logrando reunir otras cinco, y las dej\u00f3 para recogerlas cuando pasara el buque con direcci\u00f3n a Am\u00e9rica. \u00abIntent\u00f3 mucho \u2011 dicen los Anales\u2011 conseguir siquiera dos Hermanas ya formadas para que pudieran gobernar a las j\u00f3venes, durante el tiempo del viaje, que present\u00eda se les pudieran presentar algunos tropiezos, por raz\u00f3n de los muchos pasajeros que suelen aglomerarse en esos grandes vapores de transporte.<\/p>\n<p>\u00abConsiderando estos peligros una Hermana de antigua vocaci\u00f3n, que se hallaba destinada en el Hospital General de Madrid, se ofreci\u00f3 a acompa\u00f1arlas y quedarse en M\u00e9xico; y lo hizo con m\u00e1s decisi\u00f3n que otras muchas que tambi\u00e9n manifestaron deseos de venir a esta Rep\u00fablica. Se embarcaron, pues, el 12 de septiembre; a los pocos d\u00edas recogieron en Tenerife las cinco j\u00f3venes prevenidas, y el 3 de noviembre, llegaron con felicidad a la Habana. All\u00ed se vio que era preciso volver a Espa\u00f1a a una de las j\u00f3venes, y fue recomendada a una se\u00f1ora que iba a hacer ese viaje. Las dem\u00e1s, despu\u00e9s de haber permanecido diez o doce d\u00edas repartidas en las casas de las Hermanas de la Habana, se embarcaron para Veracruz, a donde llegaron sin novedad. Durante la traves\u00eda supieron conciliarse entre todos los pasajeros el respeto debido&#8230; Las Hermanas se colocaban sobre cubierta, a la frescura de las agradables noches que ofrec\u00eda un tiempo hermos\u00edsimo. Despu\u00e9s de un rato de recreaci\u00f3n, rezaban sus plegarias y el rosario de la Sant\u00edsima Virgen; concluidos los misterios, cantaban a voz en cuello la letan\u00eda y despu\u00e9s canciones piadosas. En las primeras noches, algunos pasajeros, que no jugaban y tambi\u00e9n andaban por la cubierta pase\u00e1ndose, comenzaron a responder el canto de la letan\u00eda; poco despu\u00e9s, se dej\u00f3 oir una que otra voz, que tambi\u00e9n respond\u00eda a la letan\u00eda desde el fondo de la cueva de los jugadores. Insensiblemente fue robusteci\u00e9ndose este canto, y a pocos d\u00edas sucedi\u00f3 que a cada verso de la letan\u00eda u otras oraciones que entonaban las Hermanas, respond\u00edan en robusto coro todos los jugadores, desde el sal\u00f3n; los dem\u00e1s pasajeros, desde cubierta y los marineros, desde sus lugares; de modo que parec\u00eda que aquel punto misterioso del ancho mar daba paso a alguna colonia de bienaventurados.<\/p>\n<p>Tanto se entusiasmaron los pasajeros, que muchos abandonaban el juego por salir a cantar; y aun, a deshora de la noche, hab\u00eda grupos cantando alegremente lo que hab\u00edan aprendido de las Hermanas. Estas por su parte ten\u00edan distribuidas todas las horas del d\u00eda, seg\u00fan las costumbres de las Hijas de la Caridad y las circunstancias en que se encontraban. O\u00edan Misa todos los d\u00edas, pues se celebraban varias diariamente por seis sacerdotes que hab\u00eda en el buque; y comulgaban seg\u00fan su regla\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPara hacer ver la influencia que ejerc\u00edan all\u00ed las Hermanas, s\u00f3lo expondremos un hecho. Seg\u00fan el rigor de las ordenanzas de marina, uno de los de la tripulaci\u00f3n, por leve culpa, fue a hacer por largo tiempo de centinela con tres fusiles al hombro, colocado en un m\u00e1stil del buque. Luego que los pasajeros le vieron abrumado con este peso, se llenaron de compasi\u00f3n, pero ninguno se atrevi\u00f3 a pedir perd\u00f3n para \u00e9l, por tener por cierto que no se lo conceder\u00eda el Comandante del buque. Sin embargo, creyeron todos que este se\u00f1or no se resistir\u00eda a las s\u00faplicas de una Hermana de la Caridad, a pesar de lo inalterable de sus disposiciones. Dieron, pues, cuenta de lo que pasaba a Sor Serapia Ascorbe, que era la hermana ya formada, que hab\u00eda salido de Madrid para cabeza de las dem\u00e1s, y le suplicaron interpusiera su valimiento para el Sr. Comandante en favor de aquel pobrecito. Lo hizo \u00e9sta s\u00ed, con mucho empe\u00f1o y aunque se resisti\u00f3 bastante y manifest\u00f3 las razones que ten\u00eda para no perdonarle, sin embargo, cedi\u00f3 a las vivas instancias de la Hermana con la condici\u00f3n de que ella misma hiciera ver al culpable la justicia con que hab\u00eda sido castigado y la obligaci\u00f3n que ten\u00eda de portarse mejor en lo sucesivo. As\u00ed lo cumpli\u00f3 la Hermana y todos los pasajeros quedaron muy reconocidos a ella\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLleg\u00f3 pues a M\u00e9xico esta nueva colonia en los \u00faltimos d\u00edas de noviembre de 1856. Estaba compuesta de las Hermanas siguientes: Sor Serapia Ascorbe, Sor Ignacia S\u00e1nchez, Sor Paula Valls, Sor Josefa Balletv\u00f3, Sor Marcelina Domingo, Sor Teresa Cort\u00e9s, Sor Isidora Casado, Sor Antonia P\u00e9rez, Sor Dolores Mart\u00edn, Sor Carmen Mart\u00edn, Sor Jes\u00fas Mederos y Sor Sabina Sagredo\u00bb. \u00abComo \u00e9stas no estaban suficientemente formadas, no pod\u00edan ser destinadas inmediatamente. En lugar de ellas fueron enviadas otras a Guadalajara con Sor Serapia\u00bb.<\/p>\n<p>24.- <em>Hospital de Lagos.<\/em> Esta fundaci\u00f3n fue debida a un excelente sacerdote, que, desde 1855, se hab\u00eda comprometido a pagar todos los gastos de siete Hijas de la Caridad tra\u00eddas desde Espa\u00f1a. No fue posible satisfacer sus deseos hasta el 19 de junio de 1857, en que tomaron posesi\u00f3n del hospital las Hermanas siguientes: Sor Micaela Urabayen, superiora; Sor Mar\u00eda Soledad Estrada, Sor Dolores Mart\u00edn, Sor Jes\u00fas Mederos, Sor Marcelina Domingo y Sor Mar\u00eda Ignacia D\u00edaz. Fue tambi\u00e9n a dar impulso a esta fundaci\u00f3n Sor Magdalena Latiegui, perteneciente al Consejo de la Visitadora, que andaba visitando las casas de Guanajuato y Silao.<\/p>\n<p>Una vez establecidas, quisieron poner ense\u00f1anza pagada, a petici\u00f3n del vecindario, y para aumentar las escasas rentas; esto no fue aprobado por los superiores, por falta de personal; pero abrieron m\u00e1s tarde escuelas con 300 ni\u00f1as externas y doce internas.<\/p>\n<p>Hubo tambi\u00e9n por aquel tiempo proyectos de fundaci\u00f3n en Toluca y Morelia, que no pudieron verificarse por entonces.<\/p>\n<p>25.- <em>Intentos de fundaci\u00f3n en Guatemala.<\/em> Un nuevo campo se abr\u00eda por entonces a la ben\u00e9fica influencia de las Hijas de San Vicente y fue Guatemala. Algunos se\u00f1ores establecidos en M\u00e9xico se interesaron vivamente, en que fueran all\u00e1 a fundar en Guatemala. Con tal fin, el Ministro Plenipotenciario de aquella Rep\u00fablica en M\u00e9xico conferenci\u00f3 ampliamente con el Sr. Sanz, y este lo consult\u00f3 con el P. General, quien crey\u00f3 conveniente pasara a Par\u00eds un delegado para estudiar las condiciones de aquella fundaci\u00f3n. Convinieron en ello los encargados en M\u00e9xico y, puestos de acuerdo con los de Guatemala, pusieron a disposici\u00f3n del delegado, que fue el P. Rom\u00e1n Pascual, seis mil pesos para cubrir los gastos de su comisi\u00f3n y de las Hermanas que deb\u00eda conducir de Espa\u00f1a o de Francia a Guatemala. Mas no pudo realizarse esta fundaci\u00f3n hasta 1862 con personal espa\u00f1ol pero bajo la Direcci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>26.- <em>Hospital de San Juan de Dios y Colegio de Toluca.<\/em> El Sr. ex\u2011gobernador del Estado de M\u00e9jico, D. Mariano Riva Palacios, fue el principal motor de esta fundaci\u00f3n, que se efectu\u00f3 el 2 de junio de 1858. Fueron a encargarse del hospital Sor Josefa Noriega, Sor Antonia Calvo, Sor Br\u00edgida Porta, Sor Mar\u00eda Soledad Labastida y Sor Florentina Suero. La recepci\u00f3n fue espl\u00e9ndida.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, se abri\u00f3 en los bajos del mismo hospital el colegio de ni\u00f1as. Su n\u00famero ascendi\u00f3 a trescientas externas y veinticinco internas.<\/p>\n<p>27.- <em>Colegio y Asilo de Zacatecas. <\/em>Se hicieron cargo de este establecimiento las Hijas de la Caridad en 1859, viniendo Sor Micaela Ayanz, de primera superiora. En el colegio hubo ciento cincuenta externas y catorce internas; en el Asilo cerca de cien ni\u00f1os.<\/p>\n<p>28.- <em>Colegio-Asilo y Hospital. Saltillo.<\/em> Las Hermanas enviadas a esta fundaci\u00f3n en 21 de octubre de 1860, fueron Sor Mar\u00eda Fuentes, Sor Adelaida N., Sor Jes\u00fas Gonz\u00e1lez y Sor Salom\u00e9 Garza. Llegaron a tener, ciento cincuenta externas y treinta internas, y en el Asilo ochenta ni\u00f1os. Estaba el establecimiento anejo al templo de San Juan Nepomuceno.<\/p>\n<p>29.- <em>\u00c9poca de expansi\u00f3n: 1863-1873<\/em>. Aqu\u00ed podemos dar por terminada la \u00e9poca de abnegaciones y hero\u00edsmos llevados a cabo por las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, en la fundaci\u00f3n y afianzamiento de su Instituto en la Rep\u00fablica Mexicana. Durante los a\u00f1os siguientes, tuvieron una r\u00e1pida expansi\u00f3n debido principalmente a la ley de febrero de 1863, por la que quedaban suprimidos en M\u00e9xico todos los conventos y comunidades de monjas; quedando exceptuadas solamente las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Esto dio lugar a que se les permitiera la fundaci\u00f3n de Colegios, que el P. General les hab\u00eda antes prohibido, y con ello a una expansi\u00f3n r\u00e1pida en casas y fundaciones. En 1864 fue nombrada una Visitadora francesa.<\/p>\n<p>Durante aquel decenio \u00faltimo se realizaron las siguientes fundaciones:<\/p>\n<p><em>* M\u00e9xico.-<\/em> Colegio de San Jos\u00e9, Calle de la Danza; Sor Tremandant fue la superiora de este establecimiento, que lleg\u00f3 a contar trescientas alumnas.<\/p>\n<p><em>* M\u00e9xico.- <\/em>Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, calle de Zapateros. Se encargaron de \u00e9l Sor Alfonsina Guer\u00edn, Sor Mar\u00eda de la Luz Morales, Sor Concepci\u00f3n Villalobos, Sor Mar\u00eda Berruecos, Sor Clara N. y Sor Amalia Cazar\u00edn. Las alumnas llegaron a ser 150 externas, repartidas en tres clases y 50 hu\u00e9rfanas internas.<\/p>\n<p><em>* M\u00e9xico.- <\/em>Hospital de San Luis de los franceses. Se inaugur\u00f3 el 14 de enero de 1873, con Sor Mar\u00eda Vantr\u00e9, Sor Guadalupe Arg\u00fcelles, Sor Angela N., Sor Clementina Pamprain y Sor Petra N.<\/p>\n<p><em>* M\u00e9xico<\/em>.\u2011 Hospital de la Villa de Guadalupe. De \u00e9l fue superiora Sor Trinidad Tello.<\/p>\n<p><em>* Morelia.- <\/em>Colegio de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Fueron a \u00e9l las Hijas de la Caridad, el 14 de enero de 1872, yendo a instalarlas Sor Lozano, Ec\u00f3noma de la Provincia. El Ilmo. Sr. Arciga, Arzobispo de Michoac\u00e1n, les dio posesi\u00f3n del hospital, despu\u00e9s de haber entonado un solemne Tedeum en la Catedral. Las ni\u00f1as del establecimiento eran unas 300 externas y 25 internas. Este es el colegio que ha dado m\u00e1s vocaciones para las Hijas de la<\/p>\n<p>Caridad, a\u00fan despu\u00e9s de su expulsi\u00f3n de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p><em>* Guadalajara.- <\/em>Mexicalingo.\u2011 Se fund\u00f3 este colegio, el 19 de noviembre de 1874, con doscientas alumnas externas.<\/p>\n<p><em>* Guadalajara.- <\/em>San Felipe, Misericordia.\u2011 As\u00ed se llam\u00f3 un obrador de ni\u00f1as internas en n\u00famero de ciento sesenta, al que estuvo anejo otro colegio para alumnas externas, que cont\u00f3 hasta con ciento cuarenta ni\u00f1as.<\/p>\n<p><em>*<\/em> <em>Zapotlan<\/em>.\u2011 El Gran Colegio.\u2011 Lleg\u00f3 a tener ciento cincuenta externas y treinta internas.<\/p>\n<p><em>* Colima.-<\/em> Orfanatorio de ni\u00f1as.\u2011 Cont\u00f3 con 120 externas y 30 internas.<\/p>\n<p><em>* Colima.- <\/em>Hospital.\u2011 S\u00f3lo lleg\u00f3 a tener treinta enfermos.<\/p>\n<p><em>* Jiquilpan.- <\/em>Orfanatorio y colegio.\u2011 En \u00e9ste, se contaron 200 alumnas externas y 20 internas; en aqu\u00e9l 100 asiladas.<\/p>\n<p><em>* San Miguel Allende.- <\/em>\u00a0Colegio. Entre internas y externas hubo 100 alumnas; y 50 ni\u00f1os en asilo.<\/p>\n<p><em>* San Luis Potos\u00ed.- <\/em>Hospital y Colegio. Estuvo a su cargo el hospital civil, contiguo al actual templo de San Jos\u00e9 y abrieron el colegio, en casa que forma esquina de la calle de Maltos y la plaza de la Compa\u00f1\u00eda. Las externas llegaron a 80, y el Asilo cont\u00f3 con 50 ni\u00f1os. Las principales Hermanas del lugar fueron Sor Rosa Cerd\u00e1, Sor Mar\u00eda Hinojosa y Sor Luisa Segovia.<\/p>\n<p><em>* Cuernavaca.-<\/em> Hospital y Escuelas. Se contaron en \u00e9sta 100 externas y 30 internas.<\/p>\n<p><em>* Guanajuato.- <\/em>Orfanatorio. En el mismo hospital, cuando se estren\u00f3 la plaza de toros, se abri\u00f3 el orfanatorio, que ten\u00eda 60 ni\u00f1os internos y 50, de la escuela anexa gratu\u00edta.<\/p>\n<p><em>* Irapuato.- <\/em>Hospital y Colegio. Se debi\u00f3 la fundaci\u00f3n al Sr. Cura de la ciudad, en 1870 siendo destinadas a ella Sor Mar\u00eda Linarte, Sor Jes\u00fas Vera, Sor Josefina Hern\u00e1ndez, Sor Vicenta, Sor Carlota y Sor Pl\u00e1cida Pozo. Las externas llegaron a 250, y a 20 las internas.<\/p>\n<p><em>* Le\u00f3n.- <\/em>Hospital\u2011Colegio y Escuelas. Esta era gratuita para externas y cont\u00f3 con 300 ni\u00f1as. En el Colegio hubo 100 ni\u00f1os y 50 p\u00e1rvulos.<\/p>\n<p><em>* Puebla.- <\/em>Colegio de San Jos\u00e9. Tuvo 120 externas y 40 internas.<\/p>\n<p><em>* Puebla.- <\/em>Colegio de San Vicente. Fueron 200 externas y 30 internas.<\/p>\n<p><em>* Amozoc.- <\/em>Colegio. Cont\u00f3 con 80 externas y 15 internas.<\/p>\n<p><em>* Matamoros. Izucar.-<\/em> Hospital y Escuelas. Hubo 200 externas y 20 internas.<\/p>\n<p><em>* San Andr\u00e9s.- Chalchicomula<\/em>. Hospital y Escuelas. Entre internas y externas ascendieron a 150 las alumnas de esta escuela.<\/p>\n<p><em>* Veracruz. Ver.- <\/em>Hospital de San Sebasti\u00e1n. Lleg\u00f3 a tener 400 enfermos.<\/p>\n<p><em>* Veracruz. Ver.<\/em>&#8211; Hospital de Loreto. Destinado para mujeres. Lleg\u00f3 a tener 100 enfermas.<\/p>\n<p><em>* Veracruz. Ver.- <\/em>Hospicio. Con 60 internas, 30 internos y 60 ancianos.<\/p>\n<p><em>* Veracruz. Ver.- <\/em>Colegio de San Agust\u00edn. Ascendieron a 200 las externas.<\/p>\n<p>30.- <em>Persecuciones y expulsi\u00f3n de las Hijas de la Caridad de M\u00e9xico.<\/em> Cuando el \u00e1rbol parec\u00eda m\u00e1s frondoso y cargado de frutos, zumbaba ya en aquella Rep\u00fablica el hurac\u00e1n revolucionario, que le hab\u00eda de arrancar de ra\u00edz. Suprimidas las Congregaciones religiosas desde 1863, s\u00f3lo quedaron legalmente vigentes las Hijas de la Caridad. Pero contra ellas acumularon, desde entonces, todas sus iras los enemigos de la Religi\u00f3n; contra ellas lanzaron las acusaciones m\u00e1s atroces, y hasta de pretextos pol\u00edticos se sirvieron contra ellas. La est\u00e9ril intromisi\u00f3n francesa en M\u00e9jico con el imperio de Maximiliano, recrudeci\u00f3 all\u00ed, el odio por todo lo extranjero y principalmente franc\u00e9s y las Hijas de la Caridad eran consideradas ya como francesas, y ellas mismas se hab\u00edan acogido al pabell\u00f3n franc\u00e9s, crey\u00e9ndose con ello m\u00e1s seguras; pero fue contraproducente, como escrib\u00eda el P. Learreta al Secretario General Par\u00eds, P. Perboyre: \u00abNada puede moderar el libertinaje de estos pretendidos liberales, y se mofan de nuestros derechos y t\u00edtulos de protegidos franceses\u00bb.<\/p>\n<p>Pero \u00bfno eran espa\u00f1olas aquellas Hijas de la Caridad que como un tesoro hab\u00eda recibido el Gobierno de M\u00e9xico del de Espa\u00f1a? S\u00ed, pero tambi\u00e9n el embajador espa\u00f1ol fue desterrado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hab\u00eda sucedido una transformaci\u00f3n notable en las Hermanas de aquella Provincia. Desde 1858, gracias a los empe\u00f1os del P. Sanz en secundar los del Etienne, contra la voluntad del Sr. Arzobispo y de la generalidad de aquellas Hermanas, y a pesar de la orden dada antes por Su Santidad a dicho P. General, para que no insistiese sobre tal asunto, las Hijas de la Caridad de M\u00e9xico fueron obligadas a dejar su tocado tradicional y a aceptar el usado entonces en Francia. Eran pues llamadas \u00ab<em>francesas\u00bb. <\/em>Desde 1860 fueron, en efecto dos Hermanas de Francia: Sor Cleta Saillard y Sor Aurelia Laprade, a ponerse al frente del Noviciado fundado con tantos sudores por las Hermanas Espa\u00f1olas. En 1861, llegaron de Par\u00eds otras seis y al a\u00f1o siguiente, el Padre Doumerg con Sor Renault y otras Hermanas francesas, acompa\u00f1ando al ej\u00e9rcito expedicionario franc\u00e9s, que puso en el trono de M\u00e9xico al emperador Maximiliano.<\/p>\n<p>En 1864 vino Sor Ville, Hermana francesa, que se puso al frente de M\u00e9xico con el t\u00edtulo de Visitadora. En 1867 fue b\u00e1rbaramente fusilado en Quer\u00e9taro el Emperador Maximiliano. Triunfante con esto el partido liberal, arreci\u00f3 la campa\u00f1a contra las Hijas de la Caridad, que en lenta y prolongada agon\u00eda, vivieron en zozobras y temores, hasta que en Art. 20 de la sec. 1\u00aa de las leyes del 14 de diciembre de 1874, fue la sentencia de muerte para en Instituto de las Hermanas en M\u00e9xico. As\u00ed en un instante, se perdi\u00f3 la ingente labor de muchos a\u00f1os, pero las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas leer\u00e1n siempre con santo orgullo esa brillante p\u00e1gina de su historia. A 410 ascend\u00eda el n\u00famero total de las Hermanas en M\u00e9xico al tiempo de la expulsi\u00f3n, de las cuales 355 eran mexicanas. De ellas 203 optaron por el destierro y vinieron a Europa. A Espa\u00f1a llegaron 24. De las Hermanas espa\u00f1olas de la primera expedici\u00f3n, a\u00fan sobreviv\u00edan 5: Sor Luisa Merladet, Sos Mar\u00eda Josefa Ramos, Sor Josefa Su\u00e1rez, Sor Micaela Ayanz y Sor Juana Ant\u00eda. Volv\u00edan de un gran combate con palmas de martirio y laureles de victoria. M\u00e1s dichosas otras Hermanas hab\u00edan cerrado antes sus ojos para no ver las ingratitudes e injusticias de los hombres.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0[1] SANZ, Compendio, p\u00e1g. 183.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0[2] Real Orden de 24 de octubre de 1849.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0[3] Anales de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0[4] ANALES FRANCESES, T. 27, p\u00e1g. 111.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: 1.\u2011 Fundaci\u00f3n en M\u00e9xico. 2.\u2011 Elogio de Sor In\u00e9s Cabr\u00e9. 3.- Apertura del Noviciado. 4.\u2011 Hospital de San Juan de Dios. 5.\u2011 Fundaci\u00f3n de Silao. 6.\u2011 Hospitales de sangre. 7.\u2011 Hospital de San Pablo, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400059,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-400061","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>HIJAS DE LA CARIDAD: fundaci\u00f3n en M\u00e9xico (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"HIJAS DE LA CARIDAD: fundaci\u00f3n en M\u00e9xico (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sumario: 1.\u2011 Fundaci\u00f3n en M\u00e9xico. 2.\u2011 Elogio de Sor In\u00e9s Cabr\u00e9. 3.- Apertura del Noviciado. 4.\u2011 Hospital de San Juan de Dios. 5.\u2011 Fundaci\u00f3n de Silao. 6.\u2011 Hospitales de sangre. 7.\u2011 Hospital de San Pablo, ... 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Notas sacadas por el P. Valga\u00f1\u00f3n de un libro titulado: \"Anales de las Hijas de la Caridad en M\u00e9xico\". Manuscrito existente en nuestro Archivo de Madrid. El extracto del P. 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Y como las buenas ideas son contagiosas, a esa piadosa dama se le unieron pronto, para la realizaci\u00f3n de su proyecto,\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Hijas-de-la-Caridad.jpg?fit=400%2C300&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":400064,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-mexico-3\/","url_meta":{"origin":400061,"position":3},"title":"Hijas de la Caridad: Fundaci\u00f3n de M\u00e9xico (3)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"13\/10\/2016","format":false,"excerpt":"Sumario: Notas de las principales Hermanas fundadoras en M\u00e9xico. 1.- Do\u00f1a Mar\u00eda Ana G\u00f3mez de Cortina. 2.- Sor Agustina Inza, primera Visitadora. 3.- Sor Julia Fagoaga. 4.- Sor Magdalena Latiegui. 5.- Sor Josefa Rosa Ramos. 6.- Sor Melchora Iriarte. 7.- Sor Concepci\u00f3n Oronoz. 8.- Sor Micaela Ayanz. 9.- Sor Josefa\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"logo-hhc","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":128112,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/fundacion-de-la-congregacion-de-la-mision-en-mexico\/","url_meta":{"origin":400061,"position":4},"title":"Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en M\u00e9xico","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"27\/05\/2024","format":false,"excerpt":"De hecho la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n apareci\u00f3 en M\u00e9xico por causa de las Hijas de la Caridad. Por eso era obligado y agradecido comenzar por la narraci\u00f3n la fundaci\u00f3n de las Hermanas. Hasta que los Padres llegaron a la Rep\u00fablica no w ning\u00fan testimonio de que alguien hubiera pensado\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-4-scaled.jpg?fit=1200%2C570&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-4-scaled.jpg?fit=1200%2C570&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-4-scaled.jpg?fit=1200%2C570&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-4-scaled.jpg?fit=1200%2C570&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-4-scaled.jpg?fit=1200%2C570&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":400107,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-la-caridad-fundacion-puerto-rico-1\/","url_meta":{"origin":400061,"position":5},"title":"Hijas de la Caridad: Fundaci\u00f3n en Puerto Rico (1)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"02\/11\/2016","format":false,"excerpt":"CAPITULO\u00a0 LVII Sumario: 1.- Las Hijas de la Caridad en Puerto Rico. Reales \u00d3rdenes de Fundaci\u00f3n. 2.- Su establecimiento en la isla. 3.- Beneficencia de San Juan. 4.- Hospital Militar. 5.- Asilo de P\u00e1rvulos. Viceprovincia. 6.- Dificultades en la direcci\u00f3n espiritual. 7.- Colegio de San Ildefonso. 8.- Hospital Asilo\u00a0 de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"logo-hhc","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/LOGO-HHC.gif?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=400061"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400061\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":400063,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/400061\/revisions\/400063"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400059"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=400061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=400061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=400061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}