{"id":39911,"date":"2020-11-28T08:22:57","date_gmt":"2020-11-28T07:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-marzo-de-1966\/"},"modified":"2020-11-11T18:40:02","modified_gmt":"2020-11-11T17:40:02","slug":"susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-marzo-de-1966","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-marzo-de-1966\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, Ejercicios de marzo de 1966"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Hermanas, ya saben que acabo de regresar de Roma, a donde me hab\u00edan llamado, bien en contra de mi voluntad, para un trabajo que deb\u00eda efectuarse en torno al decreto del que ya conocen todas el nombre, el famoso decreto sobre la renovaci\u00f3n de la vida religiosa, que se llama: Perfectae Caritatis. Precisamente, nosotras, Hijas de la Caridad, debemos ser las primeras en alegrarnos de que el Concilio haya situado lo concerniente a la vida religiosa bajo el t\u00edtulo de la Perfecta Caridad.<\/p>\n<p>La vida religiosa, nos dice el Concilio, es la realizaci\u00f3n, la puesta en pr\u00e1ctica tan perfecta como sea posible, humanamente hablando, de la caridad m\u00e1s perfecta. Por eso, quisiera hablarles hoy de lo que se refiere a esa renovaci\u00f3n profunda de la vida religiosa, que el Concilio no s\u00f3lo desea sino ordena. Se hab\u00eda hecho ir a Roma desde las cuatro esquinas del universo (no es exageraci\u00f3n puesto que hab\u00eda Religiosas de Estados Unidos y Canad\u00e1) unas cuarenta Superioras Generales, con el fin de trabajar en tomo a las obligaciones, que se derivan de este decreto, es decir, c\u00f3mo hay que llevarlo a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El decreto est\u00e1 bien, pues es prudente, es discreto, abre puertas, como se ha repetido mucho; pero uno se adentra por esas puertas sin saber a punto fijo a d\u00f3nde conducen.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, son necesarios ciertos medios para poder proceder a la renovaci\u00f3n. Todo eso es lo que hemos estudiado durante estos diez d\u00edas, sin tregua ni descanso, de la ma\u00f1ana a la noche; no ha llegado a ser tambi\u00e9n de la noche a la ma\u00f1ana, pero, desde luego, de la ma\u00f1ana a la noche no hemos parado. Ahora se trata de poner por obra lo que el Concilio ha prescrito. Por ejemplo, es muy f\u00e1cil decir, como se lee en el decreto, que hay que encontrar formas nuevas para la pobreza. Muy f\u00e1cil de decir, pero esas formas nuevas \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?, \u00bfcu\u00e1les son?, etc. Todos los art\u00edculos del decreto, uno por uno, podr\u00edan irse estud\u00edando, profundizando, para tratar de encontrar c\u00f3mo darles aplicaci\u00f3n. Se puede decir que si el Concilio nos ha dado las l\u00edneas rectoras; a nosotras nos incumbe dar forma, dar vida a la renovaci\u00f3n de la vida religiosa. S\u00ed, son precisamente las Congregaciones religiosas las que tienen que prestar un rostro a esta renovaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Hay que distinguir dos partes en el trabajo que tenemos que realizar ahora. El de la vida profunda y el de la forma, la manera como va a presentarse ante el mundo esta renovaci\u00f3n, como la van a percibir nuestros contempor\u00e1neos. De la manera de hacer esa revitalizaci\u00f3n desde el fondo, del descubrimiento y puesta en valor de esas formas, depender\u00e1 en gran parte la perennidad de la vida religiosa en el mundo.<\/p>\n<p>Vds. saben tan bien como yo, que ahora somos discutidas. Antes, por ejemplo, hace unos cien a\u00f1os, la vida religiosa ten\u00eda en la Iglesia y en el mundo un lugar que nadie pensaba en discutir, que todos le reconoc\u00edan. Ahora, la vida religiosa se juzga desfavorablemente. Y desde el momento en que se la juzga y se la discute, tiene que presentarse con un aspecto de mayor perfecci\u00f3n. Es cosa excelente para nosotras que se nos critique porque ello nos obliga a un trabajo de reflexi\u00f3n, de ahondar. Tenemos que descubrir qui\u00e9nes somos, y, una vez descubierto, adaptarnos a lo que debemos ser.<\/p>\n<p>Al final del Concilio hubo una magn\u00edfica ceremonia en la que el Santo Padre envi\u00f3 a los Obispos a todos los puntos del globo. Despu\u00e9s de haberse reunido, \u00e9stos condensaron su pensamiento en una oraci\u00f3n muy hermosa, que el Santo Padre pronunci\u00f3 en nombre de todos. Dec\u00eda as\u00ed: \u00abSe\u00f1or, T\u00fa que nos has hecho pastores de tu pueblo, conc\u00e9denos que seamos lo que pretendemos ser\u00bb. Es magn\u00edfico.<\/p>\n<\/div>\n<p>Deber\u00edamos con frecuencia en nuestras oraciones detenernos en este pensamiento y repetir al Se\u00f1or: \u00abConc\u00e9denos que lleguemos a ser lo que pretendemos que somos\u00bb. Esta s\u00faplica es de una autenticidad y una veracidad maravillosa. No es imaginarnos que vamos a ser perfectos desde que nos propongamos trabajar en la perfecci\u00f3n. La perfecci\u00f3n no es de este mundo. Todas sabemos por experiencia, desgraciadamente, que se puede desear con un deseo sincero y trabajar con todo empello en ser perfecta, sin que por eso lo seamos. Sabemos que mientras vivamos en este mundo, estaremos en un constante devenir, llegar a ser. \u00abConc\u00e9denos <em>llegar a ser\u00bb. <\/em>No decimos \u00abser\u00bb simplemente, sino \u00abllegar a ser\u00bb, porque en este mundo no lo conseguiremos plenamente. Lo consegu\u00edremos en el cielo, pero todos los d\u00edas tenemos que estar en el trance de llegar a ser lo que debemos ser.<\/p>\n<div>\n<p>La parte que nos&#8217;incumbe, la parte de nuestro esfuerzo de perfecc\u00ed\u00f3n est\u00e1 toda en ese <em>devenir, <\/em>en ese llegar a ser. A partir del momento en que no llegamos, ya no somos lo que debemos ser, ya no nos encontramos en el camino de la perfecci\u00f3n. Estamos en la tibieza. Cuando todos los d\u00edas se llega a ser algo mejor, nos encontramos en el camino de la perfecc\u00ed\u00f3n, por imperfectas que seamos, aun cuando cometamos faltas, aun cuando tengamos grandes defectos. Desde el momento en que nuestro ser interior se muestra en situaci\u00f3n de deseo, de llegar a ser; desde el momento en que hay en nosotras un trabajo interior de renovaci\u00f3n, de marcha hacia adelante, de tendencia hacia una meta fijada, desde el momento en que \u00abllegamos a ser\u00bb, entonces estamos en el camino de D\u00edos y podemos gozar de paz.<\/p>\n<p>Pero es menester ponerse en esa situaci\u00f3n de un \u00abllegar a ser\u00bb diario. Es algo a lo que tenemos que prestar la mayor atenci\u00f3n, como de suma importancia para la vida religiosa. Entramos en ella con la intenci\u00f3n de darnos a Dios con la ilusi\u00f3n de que llegaremos a ser santas. Durante los primeros a\u00f1os de vocaci\u00f3n, a veces tenemos la impresi\u00f3n de que s\u00ed, efectivamente, estamos conquistando la santidad; pero despu\u00e9s, muy pronto, los acontecimientos se encargan de demostrarnos lo contrario, de hacernos ver que el deseo que ten\u00edamos no se ha realizado todav\u00eda. Entonces se contin\u00faan los esfuerzos, pero estamos un tanto mediatizadas por las cargas que se acumulan, las preocupaciones de la vida, el trabajo, a veces absorbente por la dificultad de hacernos con zonas de silencio en nuestra vida. Y el impulso disminuye, se adopta un pasito c\u00f3modo, m\u00e1s o menos rutinario. El deseo de anta\u00f1o se hace m\u00e1s tibio, llega una especie de cansancio, de desaliento porque se da una cuenta de que se est\u00e1 muy lejos de aquella meta que parec\u00edamos estar tan cerca de alcanzar.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Es en ese preciso momento de la vida cuando se juega la suerte de una vocaci\u00f3n y de un alma religiosa. No hablo de la suerte terrible que ser\u00eda caer en el mal, abandonar la vocaci\u00f3n, etc. Me refiero a la que consiente quedarse en la mediocridad, en la tibieza. Y realmente no hay otra cosa peor. Una religiosa tibia es un absurdo. Pues bien, en esa encrucijada de la vida, o se cae en la tibieza o se toma la orientaci\u00f3n definitiva hacia la santidad.<\/p>\n<p>La santidad espectacular, Dios la concede o no la concede, seg\u00fan sean sus designios; pero esto no tiene itnportancia. Lo importante es mantener la marcha hacia Dios. Debemos ejercer sobre nosotras la mayor vigilancia, despertar nuestras energ\u00edas todas las ma\u00f1anas y por la tarde, en la oraci\u00f3n, en la comuni\u00f3n. Cuando se quiere dar en el blanco, se apunta antes de tirar. Pues bien, todas las ma\u00f1anas antes de empezar nuestra jornada, antes de dirigir nuestras acciones, se\u00f1al\u00e9monos el blanco al que apuntar. La oraci\u00f3n mental de la ma\u00f1ana tiene esa finalidad; la comuni\u00f3n, el encuentro con Dios tiene por objeto renovar nuestras energ\u00edas internas. Pero no dejemos que todo esto pierda su sabor, se desvalorice, se convierta en gestos rutinarios, maquinales, que ejecutamos sin saber mucho lo que hacemos. Manteng\u00e1monos siempre en el \u00abllegar a ser\u00bb. Y ahora ese \u00abdevenir\u00bb es ponernos en marcha hacia la renovaci\u00f3n, esa renovaci\u00f3n religiosa en nosotras mismas y en la vida religiosa en general.<\/p>\n<\/div>\n<p>Estamos viviendo un per\u00edodo muy rico de la vida de la Iglesia. No es indudablemente fortuito. El Se\u00f1or nos hab\u00eda elegido, nos hab\u00eda llamado y previsto a cada una en particular, quienes quiera que seamos, por modesto que sea el lugar que ocupamos en la Comunidad y en la Iglesia. El Se\u00f1or ha querido que vivi\u00e9ramos en esta \u00e9poca de renovaci\u00f3n de la Iglesia y de la Compa\u00f1\u00eda. Esto quiere decir que cada una de nosotras tiene una misi\u00f3n, real, personal e irreemplazable que desempe\u00f1ar en esta renovaci\u00f3n general de la Iglesia, de la Compa\u00f1\u00eday kle la vida religiosa.<\/p>\n<div>\n<p>Se les ha consultado antes de la Asamblea del a\u00f1o pasado y se les volver\u00e1 a consultar antes de la Asamblea General que se celebrar\u00e1 dentro de dos a\u00f1os. Pero sobre todo les incumbe la gran responsabilidad de cumplir en ustedes mismas esa renovaci\u00f3n y de ayudar a sus Hermanas a que la cumplan dentro del marco de su comunidad local, dentro de esa porci\u00f3n de la Iglesia en que se encuentran Vds. establecidas. No creamos que nuestras actitudes personales, aun sin ejercer un cargo de autoridad, sean ind\u00edferentes. Una actitud personal que se opone o se enfrenta a algo, impide que pase la corriente de caridad, detiene la corriente de fervor, obstaculiza el beneficio de la vida com\u00fan, y todo esto es grave, es muy grave. Puedo decirles que hablando con las Hermanas Sirvientes de los intercambios que debemos tener en comunidad y del buen clima comunitario que debe existir en nuestras casas, algunas me han contestado casi llorando: En casa es poco menos que imposible. Tengo tal Hermana que se niega a participar en los intercambios, o, si lo hace, es para llevar la contraria a lo que dicen las dem\u00e1s, creando una atm\u00f3sfera de tensi\u00f3n. Hermanas, esto es terrible. Es absolutamente indispensable que cada una se examine muyi\u00e9riamente y se pregunte si en su comunidad es ella el cortacircuito o si, por el contrario, ayuda a que circule esa corriente de caridad, esa corriente de amor de Dios que debe impulsamos a todas a ayudamos a llevar a cabo la renovaci\u00f3n mandada por la Iglesia, no solamente en su comunidad sino tambi\u00e9n en la Iglesia local en la que estamos implantadas por gracia de Dios.<\/p>\n<\/div>\n<p>Por ejemplo: est\u00e1n Vds. en una parroquia en la que el P\u00e1rroco quiera introducir las reformas lit\u00fargicas. Puede muy bien introducirlas con extremada prudencia, teniendo en cuenta la psicolog\u00eda de los feligreses, despu\u00e9s de haber preparado el clima ambiental, etc. O puede darse el caso de que tenga algo menos de prudencia. No por haber recibido la unci\u00f3n sacerdotal se est\u00e1 revestido de todas las cualidades humanas, morales, psicol\u00f3gicas, etc. Nuestros pastores tienen defectos como nosotras mismas los tenemos. Pues si tal o cual Hermana se pone a hacer coro con la beata del rinc\u00f3n de que ya no se rece esta o la otra novena de su devoci\u00f3n, de que se est\u00e9 de pi\u00e9 en vez de rodillas, etc., esa Hermana ser\u00e1 un cortacircuito, habr\u00e1, a causa de ella, una obstrucci\u00f3n, se resphar\u00e1 un malestar, y, por lo menos, no habr\u00e1 hecho nada positivo para contribuir a la unidad, para enseriar pr\u00e1cticamente c\u00f3mo todos los elementos que forman la Iglesia deben unirse para dar cumplimiento no s\u00f3lo al decreto sobre la perfecci\u00f3n religiosa (Perfectae Caritatis), sino a todos los documentos conciliares.<\/p>\n<div>\n<p>Debemos ser all\u00ed donde nos encontramos, factores de buen esp\u00edritu, factores de unidad, y sostener a la autoridad, cualquiera que sea, para poder ser esos medios de transmisi\u00f3n de caridad, de verdad y de unidad. Siempre y en todas partes esos tres elementos. La caridad, la unidad y la verdad lo encierran todo. Son los ejes. Revisemos nuestras posturas interiores. El amor de Dios, la uni\u00f3n con Dios, la vida interior y sobrenatural no consisten (\u00a1 cu\u00e1ntas veces lo hemos o\u00eddo decir!) en \u00e9xtasis, en oraciones y plegarias m\u00e1s prolongadas de lo que prev\u00e9n las Santas Reglas. La uni\u00f3n con Dios es ser uno mismo, en profundidad, y transparentar a Dios a trav\u00e9s de la conducta.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n es Dios? No un ser dotado de cuerpo como nosotros. No alguien a quien se circunscribe en un lugar. Lo aprendimos al estudiar el catecismo. Dios es un ser omnipotente, que posee \u2014la expresi\u00f3n no es exacta\u2014 todas las perfecdones. No es exacto, porque Dios no tiene todas las perfecciones: es \u00abla Perfecci\u00f3n\u00bb. Es la verdad. Es la Caridad. Es la Unidad.<\/p>\n<\/div>\n<p>Cuando vamos en contra de la Caridad, vamos en contra de Dios. Es algo as\u00ed como si le di\u00e9ramos la muerte en el momento y lugar en que suprimimos la caridad. Cuando suprimimos la Caridad, suprimimos a Dios. No es que Dios se retire cuando faltamos a la caridad, ni que se acerque para recompensarnos cuando la practicamos. Cuando practicamos la caridad hacemos a Dios presente, lo descubrimos a los dem\u00e1s, porque Dios es la Caridad. Hay que comprender las cosas en su verdadero sentido.<\/p>\n<div>\n<p>Cuando vivimos en la verdad, cuando hablamos en la verdad, Dios est\u00e1 presente, Dios resplandece en esa verdad. Dios nos posee en el fondo de nuestra alma porque nos hallamos establecidas en la verdad. Dios irradia en torno nuestro y los que nos ven, lo presienten, lo adivinan, porque vivimos en la verdad, y, al vivir la verdad hacemos a Dios presente. Recuerdan esa palabra del Evangelio que, a veces, nos sorprende un tanto. A los que dicen a Nuestro Se\u00f1or que su Madre y sus hermanos est\u00e1n fuera y preguntan por El, Cr\u00edsto responde: \u00abeQui\u00e9n es mi Madre y qui\u00e9nes son mis hermanos? Los que cumplen la voluntad de mi Padre, esos son mi Madre y mis hermanos\u00bb. Las palabras de Cristo son verdaderas.<\/p>\n<p>En cierto modo cuando hacemos florecer en nosotros y en derredor nuestro la unidad, cuando vivimos en caridad, cuando vamos sembrando la verdad, en cierto modo \u2014comprendan el estilo en que lo digo\u2014 damos la vida a Cristo, lo hacemos nacer, damos la vida a Dios. Es as\u00ed como se edifica el Cuerpo de Cristo, el Cuerpo M\u00edstico.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo tendr\u00edamos que ser, nosotras, Hijas de la Caridad, esos g\u00e9rmenes de la presencia de Dios dondequiera que nos encontr\u00e1ramos! Si todas las Hijas de la Caridad extendidas por el mundo, fueran por todas partes esos seres de verdad, esos seres de caridad, el mundo quedar\u00eda transformado. No nos damos cuenta de nuestra grande y grave responsabilidad, magn\u00edfica responsabilidad tambi\u00e9n. Tenemos que vivir, por voluntad de Dios, en este per\u00edodo tan rico de la vida de la Iglesia y de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<p>En todo lo exterior a la Comunidad, y al mismo tiempo en su interior hemos empezado a efectuar un movimiento de renovaci\u00f3n, que, por lo dem\u00e1s, se lleva lentamente, con prudencia y a t\u00edtulo provisional. Las fichas del Consuetudinario que forman parte de la misma, ya lo dicen: son fichas provisionales, que se experimentar\u00e1n durante un tiempo y que se revisar\u00e1n en la pr\u00f3xima Asamblea General.<\/p>\n<div>\n<p>Para entonces se les preguntar\u00eda: \u00bfQu\u00e9 han sacado Vds. de ellas? O, por el contrario, \u00bfhan sido m\u00e1s bien un obst\u00e1culo para Vds.? \u00bfTienen Vds. la impresi\u00f3n de que por una parte, personalmente, y su comunidad, por otra, han crecido en sus relaciones con Dios? \u00bfO m\u00e1s bien tienen la impresi\u00f3n contraria de que se ha producido cierto relajamiento?, \u00bfde que el fervor no ha sido favorecido por estos cambios? Es as\u00ed como siempre, siempre, debemos revisarnos, detenernos a considerar nuestra marcha. Seg\u00fan el resultado conjunto de la puesta en com\u00fan de nuestras reflexiones, tomarernos decisiones que ya ser\u00e1n definitivas, aunque quiz\u00e1 haya alguna que quede sometida a estudio.<\/p>\n<p>En el trabajo sobre el decreto Perfectae Caritatis, que hac\u00edamos en Roma,, se introdujo en el texto esta frase: \u00abDado que la vida religiosa debe mantenerse en un esfuerzo constante, una marcha ininterrumpida hacia una perfecci\u00f3n siempre mejor&#8230;\u00bb. Ya ven el sentido de movimiento, como dec\u00edamos al principio, ese sentido de \u00abdevenir\u00bb, de tener bases estables, puntos fijos, pero manteni\u00e9ndose siempre en renovaci\u00f3n, en el reajuste a las circunstancias del momento.<\/p>\n<p>Es reiterativo decirles: \u00abLa renovaci\u00f3n tiene que ser ante todo espiritual e interior\u00bb; pero voy, sin embargo, a insistir un poco en ello. Nos vemos siempre tentadas \u2014es inherente a la naturaleza humana\u2014 a juzgar las cosas y aun a efectuarlas, a partir de gestos exteriores, de formas y de actos. Se dice: vamos a renovar la Comunidad, vamos a adaptarla, e inmediatamente se piensa: hay que cambiar tal o cual forma de proceder, hay que dar este o aquel permiso, hay que rnodificar este uso o aquel otro, hay que cambiar ell\u00e1laito \u2014ya est\u00e1 hecho\u2014, hay que&#8230; etc. Pues bien, todo esto no conduce a gran cosa.<\/p>\n<\/div>\n<p>Hay modificaciones que son necesarias, que se har\u00e1n. Pero no reside en ellas la renovaci\u00f3n. Son cosas accesorias que pueden ayudarnos, de acuerdo, porque somos cuerpo y alma. Y por consiguiente hay que tener tamb\u00ed\u00e9n en cuenta al cuerpo, no prescindir de las circunstancias en que vivimos, del ambiente que nos rodea, etc&#8230; de las necesidades actuales de conocimientos de nuestros contempor\u00e1neos. Esta es una de las, cosas m\u00e1s importantes. Tenemos pues, que cambiar algunas formas, ciertas cosas. Pero aun cuando hayamos cambiado todo, revisado todo, modernizado todo al m\u00e1ximo, no habremos dado ni un solo paso por el camino de la renovaci\u00f3n, si todo esto no ha tenido por base una reforrna \u2014no precisamente una reforma, la palabra es demasiado fuerte\u2014 una renovaci\u00f3n espiritual, interior, profunda, de cada una de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<div>\n<p>Tengo que decir que, en general, lo han comprendido Vds. muy bien, pero quedan todav\u00eda algunos islotes aislados (por supuesto, un islote est\u00e1 siempre aislado&#8230; afortunadamente). Quedan todav\u00eda algunos puntos que no se han comprendido del todo. Se arroja una sobre una reforma exterior y se la toma como un relajamiento, como una mitigaci\u00f3n o alivio. Esto es muy grave.<\/p>\n<p>Cuando reciban ya sea una ficha del nuevo consuetudinario, ya una circular en que se les diga que en adelante hay que obrar de esta o de esta forma, pienso que lo primero que tiene que hacer es&#8230; y d\u00e9jenme antes que les diga: a veces ha habido algunas que lo han tomado a broma. No; son cosas demasiado serias para hacer de ellas objeto de risa. Ciertas risas son destructoras, destructoras de algo verdadero y profundo. Bien, cuando reciban una nueva disposici\u00f3n enviada por la Compa\u00f1\u00eda, lo primero que tienen que hacer, ante4 de comentarla y cambiar impresiones, es preguntarse cada una, ante Dios, en el silencio de la oraci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo sacar de esto en el plano espiritual? \u00bfQu\u00e9 debe sacar la Comunidad? \u00bfPor qu\u00e9 se hace este cambio? \u00bfCu\u00e1l es su finalidad?\u00bb. Pueden estar seguras de que en todo cambio, por material que sea o pueda parecer, hay siempre, siempre, un objetivo espiritual profundo. Si a cada vez les escribi\u00e9ramos: \u00abF\u00edjense, hemos hecho este razonarniento, hemos llegado a tal conclusi\u00f3n, por este y este motivo&#8230;\u00bb, Vds. lo leer\u00edan pero no penetrar\u00edan hasta el fondo. Son Vds. mismas las que deben descubrir y llegar hasta la condusi\u00f3n. Y esa es la verdadera participaci\u00f3n en la renovaci\u00f3n. Tienen que reflexionar ante el Se\u00f1or, solas y en silencio ante El, porque al contacto con el Se\u00f1or se llega as\u00ed, en soledad y en silencio. Despu\u00e9s viene el segundo estadio, el de los comentarios e intercambios. Pero se empieza por el de \u00aba solas con Dios\u00bb, El y yo, yo con El, para despu\u00e9s encontrar tambi\u00e9n a Dios en las dem\u00e1s.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La costumbre actual de los intercambios es excelente. Tenemos que fomentarla. Bien sabe Dios qu\u00e9 ayuda tan profunda pueden aportarnos. Sin embargo esta ayuda no llega a serlo sino con la condici\u00f3n de que cada alma conserve su relaci\u00f3n personal con Dios. Si nos content\u00e1ramos con los intercambios y con buscar a Dios en com\u00fan, ser\u00eda del todo insuficiente. Dios nos llama a cada una personalmente. S\u00ed, tambi\u00e9n nos llama a todas en conjunto, pero dentro de ese conjunto llama a cada una en particular. Ya se esforzar\u00e1n por comprender. De modo que, lo primero, es reflexionar sobre lo que la Comunidad nos env\u00eda en el silencio de la oraci\u00f3n; despu\u00e9s poner en com\u00fan el tesoro que cada una haya recibido por su parte. As\u00ed, cada una enriquecer\u00e1 a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero como no podemos presumir de grandes riquezas, si pretendemos comunicarlas antes de haber ni siquiera reflexionado, \u00bfqu\u00e9 podremos dar a las dem\u00e1s? Nada. Una dar\u00e1 su movimiento de mal humor, porque se ha cambiado algo que a ella le agradaba, otra por el contrario, un movimiento de burla si su temperamento es superficial. O tambi\u00e9n har\u00e1n circular un viento de amplitud y de vida c\u00f3moda, despojada de sello religioso. Esto ser\u00e1 lo que podr\u00e1 comunicarse si antes no se ha reflexionado.<\/p>\n<p>En cambio si se ponen en la presencia de Dios y tratan de descubrir su voluntad y sus designios en aquello que se les ha comunicado, entonces s\u00ed podr\u00e1n transmitir sus tesoros, el tesoro que el Se\u00f1or haya depositado en su alma. De esta forma es como deben tratar de llevar su vida en com\u00fan, orientada a la b\u00fasqueda de Dios. En este sentido es como deben empujarse unas a otras a cumplir, juntas y sin perder de vista su verdadero objetivo, la renovaci\u00f3n que queremos poner en marcha.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tenemos que fomentar \u2014en nosotras, en nuestra alma, en nuestra comunidad y en toda la Compa\u00f1\u00eda\u2014 tenemos que fomentar y conservar lo que podr\u00e1 llamarse \u00abla m\u00edstica de la vocaci\u00f3n\u00bb. Quiz\u00e1 pueda parecer una palabra un poco complicada, pero en realidad es muy sencilla. San Vicente no la ha empleado nunca pero la ha puesto en acci\u00f3n. Y viv\u00eda de tal manera su m\u00edstica que la comunic\u00f3 a sus primeras hijas y de ellas ha llegado hasta nosotras. Nos incumbe ahora recogerla, vivir de ella, y transmitirla, no s\u00f3lo intacta sino enriquecida con todo lo actual, a las generaciones venideras.<\/p>\n<p>La m\u00edstica de San Vicente, que era tambi\u00e9n la de Santa Luisa, tan profunda, es muy sencilla de determinar. Basta para ello un solo nombre. La m\u00edstica de San Vicente es <em>Cristo. <\/em>De siempre se ha dicho en la Comunidad que la virtud principal de San Vicente, su mira principal, era la imitaci\u00f3n de Cristo. Es esta forma de expresi\u00f3n de aquella \u00e9poca. En nuestro lenguaje actual se dir\u00eda que San Vicente era \u00abCristoc\u00e9ntrico\u00bb. Quiere decir lo mismo. Todav\u00eda se puede simplificar m\u00e1s diciendo: la m\u00edstica de San Vicente descansa totalmente en Cristo, en Cristo presente en el pobre.<\/p>\n<p>Cuidemos, sin embargo, de no quedarnos s\u00f3lo en el pobre. Si se estudia bien a San Vicente, se ver\u00e1 que no se content\u00f3 con ver a Cristo en el pobre. Lo vi\u00f3 tambi\u00e9n en los m\u00e1s ricos. El mismo refiere que, cuando estaba en casa del General de las Galeras, hab\u00eda tomado la costumbre de considerar a Nuestro Se\u00f1or en el Marqu\u00e9s de Gondi, y ala Sant\u00edsima Virgen en su esposa, etc. Vean qu\u00e9 sentido ten\u00eda San Vicente de la presencia de Dios en cada una de las personas con quienes trataba. No nos limitemos, pues, a los pobres. Por lo dem\u00e1s, todo el mundo es pobre, porque todos lo somos de Dios.<\/p>\n<p>Por lo tanto, veamos a Cristo presente en el pobre, en nuestros hermanos. Cristo hecho presente por nosotros a los pobres. Cristo a quien hay que descubrir en todas partes. Se les habla con frecuenda de vida de oraci\u00f3n, se habla de oraci\u00f3n. Ahora bien no puede haber verdadera vida religiosa, si no ha habido contemplaci\u00f3n, yo dir\u00eda permanente. Y debemos ser, de hecho somos, religiosas. En la Iglesia de Dios estamos clasificadas como: Instituto de perfecci\u00f3n de vida activa. Pero esta vida activa supone en su base una contemplaci\u00f3n permanente. No puede haber vida religiosa activa sin contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Van a decirme, quiz\u00e1: no tengo tiempo de contemplar porque tengo que trabajar. Pues es prec\u00edsamente en su trabajo donde tiene que contemplar. La oraci\u00f3n, los momentos dedicados a la oraci\u00f3n, son el tiempo fuerte de la contemplaci\u00f3n, en el que se recoge, se rehace, la s\u00edntesis de todo lo que se ha contemplado durante el d\u00eda transcurrido y se prepara la contemplaci\u00f3n que se har\u00e1 despu\u00e9s de la oraci\u00f3n. Lo \u00fanico es que esto pide por lo menos un requisito m\u00ednimo: la atenci\u00f3n. Volvemos siempre a lo mismo: a la voluntad, a ese dinamismo interior que debe impulsamos a buscar a Dios.<\/p>\n<p>Miremos a los pobres. Si estamos atentas a nuestro trabajo, si tratamos de descubrir a Dios que act\u00faa en esta o aquella alma; si ponemos atenci\u00f3n en descubrir, de pronto, en la circunstancia que se presenta, el paso del Se\u00f1or, que hace su obra&#8230; Esa es nuestra contemplaci\u00f3n. No se trata de intentar \u00e9xtasis m\u00edsticos, como los de Santa Teresa. Por lo dem\u00e1s, perder\u00edamos el tiempo, porque los \u00e9xtasis no se intentan, vienen de Dios. Los da a quien El quiere, y no hay porqu\u00e9 desearlos, porque se me figura que deben crear muchas dificultades: \u00bfC\u00f3mo saber si son verdad? Debe de ser espantoso,..<\/p>\n<p>Pero esta contemplaci\u00f3n que debe ser la nuestra no admite enga\u00f1o. Cuando nos encontramos, por ejemplo, frente a una contrariedad, si sabemos contemplar al Se\u00f1or en ella, eso no es ilusorio, es cierto. Y cuando contemplamos al Se\u00f1or en la alegr\u00eda que nos visita, tampoco nos equivocamos. El Se\u00f1or est\u00e1 ah\u00ed. Cuando vemos a un incr\u00e9dulo que tiene un gesto espont\u00e1neo de caridad con un compa\u00f1ero de infortunio, tambi\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed el Se\u00f1or. Tenemos que llegar a ser almas de contemplaci\u00f3n perpetua de Dios, que se maravillan de verle tan cerca de ellas, tan <em>volcado <\/em>en ellas. La m\u00edstica de la Hija de la Caridad no es otra cosa: esa vida de fe que nos hace abrir los ojos sobre el Se\u00f1or presente sin cesar a nuestra vista, que nos hace contemplarle en su trabajo continuo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Trabajan Vds., por ejemplo, con un m\u00e9dico incr\u00e9dulo, que no va nunca a Misa, que se jacta de no creer en Dios, y de pronto tiene ante Vds. un magn\u00edfico gesto de conciencia profesional. Dios est\u00e1 ah\u00ed, est\u00e1 presente. Tenemos que saberle descubrir. Si supi\u00e9ramos ver al Se\u00f1or, as\u00ed, en todas las cosas, nuestra vida transcurrir\u00eda en un j\u00fabilo incesante. Por lo dem\u00e1s, pueden advertirlo: Los Santos llevan consigo y transmiten a su alrededor una alegr\u00eda interior profunda, perpetua, que no viene precisamente de ellos \u2014porque, a pesar de su santidad, ellos no dejan de ser pobres seres falibles\u2014 pero que viene de esa su admiraci\u00f3n por la presencia y la acd\u00f3n de Dios en todo.<\/p>\n<p>Tratemos, pues, Hermanas, de establecernos en esta m\u00edstica, que nos es espec\u00edfica, que es la nuestra desde los or\u00edgenes. Que lleguen Vds. a ser almas contemplativas de un Dios siempre presente, de Cristo que est\u00e1 en Vds. y entorno a Vds. Es lo que San Vicente recomienda: \u00abHay que hacer oraci\u00f3n siempre\u00bb, y con ello repet\u00eda las palabras de Cristo: \u00abEs menester orar siempre <em>y <\/em>nunca desfallecer\u00bb. S\u00ed, es en ese mismo sentido en el que lo dec\u00eda Cristo Nuestro Se&#8217;\u00f1or. Y San Vicente contin\u00faa \u2014porque esas palabras que he citado forman parte de una explicaci\u00f3n\u2014: \u00aby os digo que de la oraci\u00f3n no hay que salir nunca\u00bb. De esta forma nada nos impide vivir nuestra vida profesional, poner toda nuestra atenci\u00f3n en cuanto tenemos que ejecutar: la clase a nuestras aliumias, el cuidado a nuestros enfermos, escuchar a la persona que nos habla y a los que nos rodean.<\/p>\n<p>Cuando se ama profundamente, la persona amada est\u00e1 siempre presente en nuestro pensamiento. Miren a una joven esposa, a una prometida, en cualquiera de sus actos, tiene siempre en su cabeza el recuerdo de aquel a quien ama y hacia \u00e9l van orientados todos sus actos. Ya sea que escoja el color de un vestido o la flor que se prender\u00e1 en el pecho, sea lo que quiera lo que haga: su peinado, su sombrero, siempre piensa en lo que pensar\u00e1 \u00e9l. Si nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 profundamente penetrado de ese amor y de esa b\u00fasqueda de Dios, todos nuestros gestos, toda nuestra vida lo ir\u00e1n delatando. As\u00ed viviremos de una continuada contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>No tenemos que tener miedo de decirnos estas cosas.<\/p>\n<p>A veces tenemos un excesivo pudor espiritual, en \u00faltimo t\u00e9rmino, respeto humano. No es que tengamos que cansarnos unas a otras con reflexiones espirituales: no hay nada m\u00e1s desagradable que esas personas que tienen siempre a flor de labios un serm\u00f3n. Pero es necesario que nuestras peque\u00f1as Comunidades no sean s\u00f3lo comunidades de acci\u00f3n; tienen que serlo tambi\u00e9n de vida interior, de b\u00fasqueda de Dios. En este sentido es como tenemos que trabajarnos a nosotras mismas, a nuestras casas y a toda la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n otra frase que se ha tenido en cuenta en el texto sobre el que hemos estado trabajando en Roma, y que quiero decirles para terminar. Es \u00e9sta: &lt;da perfecci\u00f3n debe preferirse a la extensi\u00f3n\u00bb. Acaso nosotras, Hijas de la Caridad, tengamos mucho que reflexionar en esto, porque estamos, desde nuestros or\u00edgenes, dedicadas a responder a las necesidades inmediatas. Es una vocaci\u00f3n la de estar dedicadas al alivio de las necesidades inmediatas. Somos, en cierto modo, una Comunidad hecha para las urgencias, en la Iglesia de Dios. Desde la aparid\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, en tiempos de San Vicente y de Santa Luisa, se ve a las Hijas de la Caridad algo as\u00ed como los destacamentos m\u00f3viles. La l\u00e1stima es que hemos perdido algo de esa movilidad: tendremos que recobrarla. Que las ciudades de Calais o de Arras est\u00e1n sitiadas y abundan los heridos y enfermos sin tener quien les cuide&#8230; all\u00e1 van las Hijas de la Caridad. Regresan y en otro lugar se ha declarado la peste u otra epidemia, para all\u00e1 se dirigen a cuidar a los apestados. Y cuando la cosa termina vuelven. Lo que ocurri\u00f3 es que en un momento dado, se march\u00f3 a cuidar a la gente, se respondi\u00f3 a aquella urgencia, pero no se regres\u00f3. Se quedaron all\u00ed las Hermanas. Y as\u00ed, poco a poco, no se dispuso ya de destacamento m\u00f3vil para el reemplazo.<\/p>\n<\/div>\n<p>No nos extendamos demasiado. Tenemos siempre la tendencia a decir: aqu\u00ed hay una necesidad, voy a hacerme cargo de ella. Puede ser una llamada de Dios, pero puede ser tambi\u00e9n una imprudencia. Cuando en una Casa hay cuatro Hermanas y con ellas se puede hacer la visita a domicilio y la catequesis en la Parroquia, est\u00e1 muy bien, hay que hacerlo. Y si, adem\u00e1s, les dicen: \u00abNo se dan Vds. cuenta, esas muchachas j\u00f3venes que no tienen a nadie ni donde alojarse, \u00bfpor qu\u00e9 no las acogen en una peque\u00f1a residencia?\u00bb. Bueno, entonces se hace una residencia. Y adem\u00e1s alguien sugiere: \u00abHay varios casos de ni\u00f1os que necesitar\u00edan seguir un r\u00e9gimen especial para la diabetes, podr\u00edan Vds. implantar un servicio para ni\u00f1os diab\u00e9ticos\u00bb. Vamos a hacer un servicio para ni\u00f1os diab\u00e9ticos&#8230; \u00a1Es rid\u00edculo!<\/p>\n<p>Evidentemente, no deben comprometerse a nada sin antes haber pedido todos los permisos necesarios; y es el Consejo Provincial, despu\u00e9s de haber consultado con el Consejo General, quien tiene que decir. Pero retengan lo que les digo: prefiramos la perfecci\u00f3n a la extensi\u00f3n. El Se\u00f1or no nos preguntar\u00e1 si hemos cuidado a todos los enfermos &#8216;del mundo, si hemos respondido a todas las llamadas que se nos han dirigido. Nos preguntar\u00e1 si hemos hecho con perfecci\u00f3n lo que ten\u00edamos que hacer y si, dentro de esa tarea que es nuestra, hemos cuidado de hacer presente a Cristo. Seremos juzgadas acerca de esto. \u00bfNuestro trabajo ha sido hecho de tal forma que Cristo ha estado visible y presente a trav\u00e9s de \u00e9l? Sobre esto tenemos que examinarnos, que trabajar, y conservamos en un constante \u00abllegar a ser\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hermanas, ya saben que acabo de regresar de Roma, a donde me hab\u00edan llamado, bien en contra de mi voluntad, para un trabajo que deb\u00eda efectuarse en torno al decreto del que ya conocen todas &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-marzo-de-1966\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393749,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"#ffffff","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[273],"tags":[119],"class_list":["post-39911","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-susana-guillemin","tag-gondi"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, Ejercicios de marzo de 1966 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-marzo-de-1966\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, Ejercicios de marzo de 1966 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hermanas, ya saben que acabo de regresar de Roma, a donde me hab\u00edan llamado, bien en contra de mi voluntad, para un trabajo que deb\u00eda efectuarse en torno al decreto del que ya conocen todas ... 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