{"id":39910,"date":"2020-11-22T08:22:57","date_gmt":"2020-11-22T07:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-enero-de-1966\/"},"modified":"2020-11-11T18:37:49","modified_gmt":"2020-11-11T17:37:49","slug":"susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-enero-de-1966","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-ejercicios-de-enero-de-1966\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, Ejercicios de enero de 1966"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>De vez en cuando corren pensamientos que, por ser profundamente ver\u00eddicos, todo el mundo repite y llegan a convertirse en \u00abslogans\u00bb. Entre estos slogans hay uno que voy a emplear hoy porque debe llegar a ser para ustedes un pensamiento rector durante los a\u00f1os que vamos a vivir.<\/p>\n<p>Se dice: \u00abEl Concilio no ha terminado, es ahora cuando empieza\u00bb. Creo que es de lo m\u00e1s exacto.<\/p>\n<p>En su discurso del 18 de noviembre, en una de las sesiones p\u00fablicas del Concilio, el Santo Padre ha enunciado tres per\u00edodos de \u00e9ste: el primero el del principio, la preparaci\u00f3n y luego el comienzo de los trabajos. El Papa lo caracterizaba por la alegr\u00eda y el entusiasmo. Todos iban llegando llenos de esperanza, con el coraz\u00f3n rebosante de gozo por poder parc\u00edpar en tan solemnes reuniones. Preve\u00edan el trabajo, si, pero no, por lo menos con plena lucidez, las dificultades e imprevistos que iban a llevar consigo.<\/p>\n<p>El segundo per\u00edodo ha sido el arduo, el de las dificultades, el de un trabajo intenso y tambi\u00e9n, fuerza es decirlo, el de los enfrentamienos. Es cierto que los Obispos, procedentes de puntos tan diversos del mundo ten\u00edan criterios muy diferentes unos de otros. Quedaron sorprendidos al descubrir esa diversidad y tamb\u00e9n la profunda sinceridad de esas diferencias de criterio. Porque cada uno cre\u00eda en conciencia que ten\u00eda que participar en el Concilio y aportar al mismo la luz tal como \u00e9l la ve\u00eda, se produjeron discusiones, enfrentamientos, en tomo a cuestiones importantes como la libertad religiosa, como las que se debatieron en torno al matrimonio y la familia, en tomo tambi\u00e9n a ciertos aspectos del apostolado de los laicos, etc. Esas discusiones han sido precisamente la prueba y el signo de la sinceridad perfecta, de la conciencia absoluta con que los Padres abordaron sus trabajos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>A pesar de estas dificultades, este per\u00edodo ha sido muy hermoso. Era hermoso, en efecto, o\u00edr hablar as\u00ed a hombres de la m\u00e1s alta inteligencia, de la conciencia m\u00e1s \u00edntegra, y decir cosas totalmente diferentes con la misma sinceridad, sin ning\u00fan respeto humano, sin dejarse detener por lo que se hab\u00eda dicho antes, por los comentarios que sospechaban iban a levantar, diciendo delante de Dios lo que cre\u00edan deb\u00edan decir para servir a la Iglesia y para servir a la causa de la verdad.<\/p>\n<p>El tercer per\u00edodo del Concilio, dec\u00eda el Santo Padre, es el de las resoluciones, el de la compresi\u00f3n mutua, el de la aceptaci\u00f3n y por fin el de la ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo per\u00edodo, el de la cuarta sesi\u00f3n del Concilio (parece ser que no hay que decir \u00absesi\u00f3n\u00bb, pero como nadie sabe lo que hay que decir, empleo, sin embargo, esta palabra), ha sido muy pac\u00edfico. Se ha terminado con un trabajo intenso, no tanto para el conjunto de los Padres que ten\u00edan que esperar por las calles de Roma a que quedaran redactados los textos, sino para los redactores. Estos han tenido, ciertamente, una \u00e9poca de trabajo extraordinario y, puedo asegur\u00e1rselo, de lo m\u00e1s edificante. Algunos Obispos me dec\u00edan que los redactores de esquemas hab\u00edan acortado sus d\u00edas por la intensidad de trabajo rendido. No se puede imaginar la cantidad de trabajo y esfuerzo suministrado por el conjunto de los Padres Conciliares. Tanto es as\u00ed que se dec\u00eda: \u00abAunque el Concilio no hubiera tenido otro resultado que el de dar testimonio de tal voluntad de encontrar la verdad, de tal deseo de atenerse a ella, de tal decisi\u00f3n para lograr definirla y por \u00faltimo pasar a ejecutar lo previsto, hubiera merecido la pena convocarlo\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>Adem\u00e1s de los documentos o textos escritos, el Concilio ha tenido resultados que, de momento, no se desprenden de una manera muy visible, pero que tomar\u00e1n cuerpo y se revelar\u00e1n en los a\u00f1os pr\u00f3ximos. Cierto n\u00famero de Obispos, a lo largo del Concilio, han llegado a un verdadero viraje de su mentalidad. No, no son s\u00f3lo los textos escritos lo que se ha conseguido como resultado, ah\u00ed est\u00e1 todo lo que ha quedado inscrito en el coraz\u00f3n, en el pensamiento, en la voluntad de todos los responsables de la Iglesia que han participado en los trabajos del Concilio. Es cierto que para m\u00ed \u2014que sin embargo no he asistido m\u00e1s que a las \u00faltimas sesiones, es decir a la mitad del Concilio\u2014 la evoluci\u00f3n de las mentes era clar\u00edsima. Se sent\u00eda c\u00f3mo se limaban las diferencias entre los diferentes criterios, de tal suerte que la unidad casi perfecta a que se lleg\u00f3 en las \u00faltimas votaciones, no era simplemente fruto del cansancio, la postura de personas que hubieran dicho: no hay nada que hacer, dejemos pasar las cosas y pongamos punto final sino el resultado de un verdadero camino recorrido. Los esp\u00edritus han caminado y por \u00faltimo se han encontrado, se han unido en torno a los grandes principios doctrinales, de pastoral, de disciplina. Los esp\u00edritus, realmente se han unificado, y ahora al filo de la vida que sigue, es cuando se va a revelar poco a poco el trabajo que se ha llevado a cabo y que por de pronto s\u00f3lo es visible a los ojos de Dios.<\/p>\n<div>\n<p>Se abre ante nosotros, comenzamos una nueva era en la vida de la Iglesia. Dada la importancia de los trabajos realizados, la multitud de las cuestiones abordadas, cuestiones verdaderamente vitales, puede decirse que, tras el Vaticano II, la Iglesia com\u00edenza una nueva era de su existencia.<\/p>\n<p>No se trata s\u00f3lo de reemprender el trabajo o la actividad despu\u00e9s de una pausa para considerar lo que hab\u00eda que hacer. Creo que se han operado transformaciones profundas que se ir\u00e1n poco a poco en una ejecuci\u00f3n progresiva.<\/p>\n<p>M\u00e1s que nadie comprende el Santo Padre la gravedad de todo lo que se ha dicho, de todo lo que se ha agitado, y est\u00e1 profundamente empe\u00f1ado en la obra que quiere llevar a cabo. Pero porque conoce a los hombres y sabe c\u00f3mo pueden juzgar las cosas, en la \u00faltima sesi\u00f3n, dijo m\u00e1s o menos estas palabras: \u00abno acus\u00e9is a la Iglesia de infidelidad al Concilio, no la acus\u00e9is de pereza o de lentitud, si os parece que no se ejecuta todo inmediatamente, que no se traduce enseguida a obras\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El trabajo se har\u00e1, pero se har\u00e1 lentamente, con prudencia, precisamente para hacerse con seguridad. El Santo Padre es personalmente un ejemplo admirable de esa voluntad, fija, firme, en el sentido no de ejecutar cosas espectaculares, sino de perseguir su objetivo con una tenacidad y una voluntad de alcanzarlo que nos sirve a todos de lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Voy a referirles un detalle que lo confirma. Ya saben cu\u00e1nto se reprocha ahora a la Iglesia, al Vaticano m\u00e1s bien, todo el aparato de que se rodea. Es cierto que un Papa, nada m\u00e1s llegar al solio pontificio no puede destruir todo lo que existe para construir otra cosa distinta. Pero a Pablo VI se le ha visto, primero, revestido de los mismos ornamentos que sus predecesores; de pronto precedido tan s\u00f3lo de una cruz peque\u00f1a, de plata, su cruz episcopal; despu\u00e9s se ha despojado de la tiara, luego ha mandado suprimir los ornamentos demasiado ricos, demasiado recamados. Ahora se presenta simplemente como un Obispo, un Obispo m\u00e1s entre los otros, con una mitra de seda blanca como los dem\u00e1s, una capa apenas bordada: s\u00f3lo dos cruces delante. Lleva siempre, parece, el sencill\u00edsimo anillo pastoral igual al de todos los Obispos y que \u00e9l mismo les ha regalado al terminar el Concilio. En la mayor\u00eda de los casos excepto en las audiencias p\u00fablicas muy numerosas, en las que, de lo contrario, ser\u00eda privar de verle al conjunto de los asistentes, en lugar de presentarse llevado en la silla gestatoria, llega a pi\u00e9, despojado de todo aparato. No se sabe exactamente cu\u00e1ndo llega, y, en vez del estallido de aplausos de antes, ahora, a petici\u00f3n suya, cuando se le ve aparecer se entona el Credo.<\/p>\n<p>Es muy hermoso todo esto. Acaso no tanto en la cosa material en s\u00ed, sino en la voluntad que se manfiesta orientada en un sentido expreso, mantenido, a pesar de todas las dificultades que puedan suscitar unos y otros. Podr\u00e1n objetar: son cosas secundarias, s\u00f3lo de apariencia. Sin embargo, son signos.<\/p>\n<\/div>\n<p>Actualmente, la Iglesia reemprende su edificaci\u00f3n y lo hace bajo formas nuevas. Es \u00e9sta una expresi\u00f3n que se encuentra en varios esquemas: \u00abformas nuevas\u00bb.<\/p>\n<div>\n<p>Es verdad que al leer el conjunto de documentos, puede darse una peque\u00f1a decepci\u00f3n: \u00abno han dicho gran cosa de nuevo\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En concreto, \u00bfqu\u00e9 se nos ha dicho? \u00bfqu\u00e9 hay que hacer? Leyendo p\u00e1gina por p\u00e1gina los esquemas, se encuentran magn\u00edficos principios doctrinales pero si se quieren buscar orientaciones pr\u00e1cticas, no hay, en suma, nada.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se encuentra mal el cap\u00edtulo de los religiosos, no gusta el decreto sobre la renovaci\u00f3n de la vida religiosa. Bueno, decir que no gusta en absoluto, es un poco exagerado, pero se lo encuentra pobre, insuficiente, se dice que no ha abordado los verdaderos problemas&#8230; y no s\u00e9 cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s. Por mi parte digo que es muy prudente. Y lo es porque se dirige a un n\u00famero inmenso de personas que viven en todo el mundo y que, por consiguiente, no pueden tener todas los mismos puntos de vista, ni estar sujetas por las mismas normas pr\u00e1cticas, pero que, sin embargo, deben vivir de unos mismos principios.<\/p>\n<p>Este esquema sobre la renovaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de la vida religiosa, sienta muy bien los principios b\u00e1sicos de la vida religiosa, aquellos, precisamente, que esper\u00e1bamos. Ante todo, sienta el gran principio de que la vida religiosa es Cristo.<\/p>\n<p>Acaso pueda dec\u00edrse que hubiera gustado que se expresara de forma distinta, que se hiciera m\u00e1s hincapi\u00e9 sobre el hecho de que no se trata s\u00f3lo de seguir a Cristo, de imitar a Cristo, sino de darse a Cristo de tal forma que lleguemos a ser para El como una nueva encarnaci\u00f3n por la que Cristo pueda prolongarse, pervivir. Hace mucho tiempo que esto se ha dicho, por eso no es tan de todo punto necesario repetirlo. El fondo mismo de la vida religiosa es eso y no es otra cosa. Hay que comprenderlo y nosotras, las religiosas de vida activa, no nos lo repetiremos nunca bastante, porque tenemos tendencia a poner toda nuestra fe, toda nuestra esperanza y todo nuestro amor a Dios en lo que hacemos, en la obra a que estamos dedicadas. Est\u00e1 muy bien que demos importancia a la Obra, pero esa Obra tiene que ser expresi\u00f3n de algo o de lo contrario no es nada. La Obra que hacemos debe ser la expresi\u00f3n de esa donaci\u00f3n profunda que hemos hecho de nosotras mismas a Cristo y, por consiguiente, de la Obra de Cristo en el mundo. Mejor dicho, no es s\u00f3lo expresi\u00f3n de la Obra de Cristo, sino la misma Obra que Cristo hizo en el mundo. No llegamos a comprenderlo suficientemente. Tenemos que ahondar m\u00e1s en nuestras posturas espirituales, en la compresi\u00f3n que tenemos de nuestra vocaci\u00f3n, y hemos de hacerlo toelos los d\u00edas: comprender, profundizar, saber por qu\u00e9 estamos \u00e1qu\u00ed. San Bernardo se repet\u00eda a menudo a s\u00ed mismo: \u00abBernardo, \u00bfpor qu\u00e9 has venido?\u00bb Tambi\u00e9n nosotras tenemos que hacernos esta pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 estoy aqu\u00ed? \u00bfpor qu\u00e9 lo he dejado todo?, \u00bfpor qu\u00e9 me he dado al Se\u00f1or?\u00bb. He venido a darme al Se\u00f1or para ser una prolongaci\u00f3n de Cristo en el mundo. Este es el verdadero objetivo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El Se\u00f1or se apiada de nuestra debilidad y nos atrae vali\u00e9ndose de ciertos medios, pero el fondo verdadero es ese. Y eso es precisamente lo que el esquema se\u00f1ala con toda claridad.<\/p>\n<p>La vida religiosa a Cristo, la uni\u00f3n con El, la uni\u00f3n profunda con El. La vida religosa est\u00e1 profunda y completamente integrada en la Iglesia. Forma parte de ella, tiene que estar al servicio de todo lo que hace la Iglesia, debe aportarle todo lo que es, todo lo que puede. Esas son las dos grandes bases que, por lo dem\u00e1s, se identifican en una sola. Recordemos sencillamente la palabra de Juana de Arco: \u00abA mi parecer, Cristo y la Iglesia son una rnisma cosa\u00bb. Pues bien, esas son las dos bases que fija con toda claridad el decreto sobre la vida religiosa. Han quedado perfectamente situadas y por ello debemos alegramos. Si el primer punto no se hubiera discutido tahto, indudablemente no habr\u00eda quedado puesto tan de relieve. En cuanto al segundo, a la inserci\u00f3n en la Iglesia, siempre se ha reconocido en principio y en la doctrina, pero en la pr\u00e1ctica, preciso es reconocer que desde hace unos decenios, en la Iglesia local, en la Iglesia diocesana, la vida religiosa hab\u00eda quedado un poco marginada. Se la consideraba aIgo as\u00ed como una excrescencia que hab\u00eda brotado al lado de la Iglesia. Los religiosos y religiosas, s\u00ed pod\u00edan prestar alg\u00fan servicio, pero no eran tan necesarios ni estaban tan integrados en la Iglesia. En cambio, los decretos actuales muestran verdaderamente una integraci\u00f3n total, una inserci\u00f3n real de la vida religiosa, no s\u00f3lo en principio, sino en la vida misma de la Iglesia. Esto tiene una gran importancia.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pero la frase que es acaso la m\u00e1s importante para nosotras, religiosas de vida activa, la que debemos retener y meditar, profundizar en ella y tomarla como tema de alguna de nuestras oraciones, sobre todo en funci\u00f3n de una transformaci\u00f3n de nuestra vida, es \u00e9sta: la acci\u00f3n apost\u00f3lica o ben\u00e9fica pertenece a la naturaleza misma de la vida religiosa. No es algo que se a\u00f1ada a la vida religiosa; no es que durante unas horas al d\u00eda vivimos vida religiosa y comunitaria y luego pasamos a hacer obras de caridad o de apostolado. Este es un concepto absolutamente falso y que no era, en manera alguna, el de San Vicente.<\/p>\n<p>No hay otro santo en el mundo que haya visto m\u00e1s perfectamente esa s\u00edntesis de la vida religiosa y de la vida de caridad en Cristo, que San Vicente. Es l\u00e1stima que no tengamos tiempo, unos u otros, para ir seleccionando textos conciliares, uno por uno, y poner en frente, a modo de contrapartida, una ense\u00f1anza de San Vicente. Ver\u00edamos con profunda admiraci\u00f3n c\u00f3mo San Vicente expres\u00f3 en su tiempo casi todo lo que actualmente ha buscado y puesto de relieve el Concilio. Cuando se ve, por ejemplo, el avance dado en la l\u00ednea de la caridad por el pensamiento ecum\u00e9nico: las relaciones con los hermanos protestantes, con los Jud\u00edos, Musultnanes, etc&#8230; \u00a1es lo que encontramos en la vida de San Vicente! Es lo que \u00e9l ense\u00f1\u00f3 y practic\u00f3; lo que antes de aconsejarlo y ense\u00f1arlo, empez\u00f3 por practicar. Y lo mismo nos suceder\u00eda en otros aspectos.<\/p>\n<p>Tendremos que reflexionar ante Dios c\u00f3mo podremos hacer eficaz esta palabra del decreto sobre la renovaci\u00f3n religiosa. \u00abLa acci\u00f3n en nuestra vida pertenece a la naturaleza misma de la vida religiosa\u00bb. No quiere esto decir que la acci\u00f3n nos dispensa de los tiempos fuertes de la vida religiosa que son la oraci\u00f3n vocal, la oraci\u00f3n mental, los intercambios, los ejerdcios comunes, etc. Quiere decir que, en nuestra vida, el acto de caridad ya sea espiritual, ya material, es un acto de religi\u00f3n que nos une a Dios y que forma parte integrante de la consagraci\u00f3n que libremente hemos escogido.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pienso en este momento en esta frase: \u00abmi oraci\u00f3n es mi vida\u00bb. Hay dos maneras de comprenderlo, y las dos son buenas a condici\u00f3n de que cada una induya a la otra. La primera es la que vivieron las Hermanas de hace treinta, cuarenta o cincuenta a\u00f1os, las de principios de este siglo. La segunda es la de las Hermanas de hoy y de ma\u00f1ana. \u00abMi oraci\u00f3n es mi vida\u00bb: las Hermanas del primer grupo piensan \u00abtoda mi v\u00edda est\u00e1 en mi oraci\u00f3n\u00bb; las segundas dicen \u00abtoda mi vida es una oraci\u00f3n\u00bb. Vean la diferencia.<\/p>\n<p>Si no se hace bien la s\u00edntesis de estas dos formas de pensar, habr\u00e1 quien se confine en una oraci\u00f3n vocal o mental&#8230; y descuide toda una parte de su vida, toda una parte del tiernpo de su vida, la acci\u00f3n, esos contactos con los dem\u00e1s y hasta llegue a no comprender que todo eso es una oraci\u00f3n delante de Dios.<\/p>\n<p>El error de las segundas ser\u00e1 el de pensar que, puesto que toda su vida es una oraci\u00f3n que se eleva hasta Dios, su acci\u00f3n basta como oraci\u00f3n que se eleve hasta el Se\u00f1or. Y entonces, sin escr\u00fapulo, sin dificultad y sin perjuicio se podr\u00e1n privar de los tiempos fuertes de la oraci\u00f3n. Ya ven que existe un peligro por ambos lados. En realidad, cuando decimos, \u00abmi oraci\u00f3n es mi vida\u00bb, debemos tomarlo en los dos sentidos, porque la postura verdadera viene de la s\u00edntesis de las dos. En la oraci\u00f3n encuentro a Dios, pero a ella llevo toda mi vida y la reflexiono delante de Dios.<\/p>\n<p>Y cuando estoy en la acci\u00f3n, llevo a ella mi vida de oraci\u00f3n, mi uni\u00f3n con Dios. Es a Dios mismo a quien encuentro en la acci\u00f3n y es a Dios mismo a quien llevo a la acci\u00f3n. Es necesario profundizar en estos dos sentidos para llegar a la verdadera comprensi\u00f3n de ambos. Y creo que tenemos que reflexionar en ello.<\/p>\n<\/div>\n<p>Tenemos que basar nuestra vida en la verdad. Con demasiada facilidad corremos el peligro de dejamos arrastrar y desviarnos de lo que constituye el fondo mismo, la base de nuestra existencia.<\/p>\n<div>\n<p>En los documentos conciliares se encuentra con frecuencia esta frase: \u00abbajo formas nuevas\u00bb. Al recordamos los princ\u00edpios fundamentales de obediencia, pobreza, clausura para las monjas, etc., se nos dice: hay que ser fieles a todo esto, aunque sea con formas nuevas. El decreto no es en absoluto restringido, ha ab\u00ederto muchas puertas sin cerrar ninguna; ha tenido la prudencia de no fijar ning\u00fan l\u00edmite y deja a la gracia de Dios, a la acci\u00f3n del Esp\u00edr\u00edtu Santo el cuidado de mostrar a cada individuo y a cada realidad edesial (es decir, a los Movimientos, a las Comunidades, a todo lo que vive corporativamente en la Iglesia) esas formas nuevas por las que habr\u00e1n de seguir al mismo Esp\u00edritu, despu\u00e9s de haber orado y haberle pedido sus luces.<\/p>\n<p>Pero esas formas nuevas que debemos buscar juntas no son posibles, no ser\u00e1n buenas y eficaces m\u00e1s que si van respaldadas por un interior renovado. Lo que tenemos que transformar con prioridad de importancia y de intensidad somos nosotras mismas. Nunca se insistir\u00e1 bastante en ello. Somos nosotras mismas las que tenemos que transformamos, nuestra manera de enfocar nuestra vida, de comprender a los dem\u00e1s, de contemplar la acci\u00f3n de la Iglesia, de mirar al mundo y alos que nos rodean.<\/p>\n<p>Voy a darles un ejemplo Magn\u00edfico en palabras y en obras.<\/p>\n<p>El Prior Schultz, de Taiz\u00e9, nos ha dado en Roma, al final del Concilio, una serie de conferencias hermos\u00edsimas cuyo tema era su obsesi\u00f3n personal de que, terminado el Concilio, no decaiga la acci\u00f3n en favor del Ecumenismo, en pro de la Unidad. Nos ha hablado del esp\u00edritu ecum\u00e9nico, de la manera de c\u00f3mo hab\u00eda que vivido, c\u00f3mo ellos, los monjes de Taiz\u00e9, tratan de vivirlo. Dec\u00eda que este Concilio ha aportado piedras magn\u00edficas para la construcci\u00f3n de la obra ecum\u00e9nica. Entre sus mejores esperanzas, citaba el esquema sobre la libertad religiosa; citaba el esquema XIII que va a leer todo el mundo, los creyentes y los incr\u00e9dulos, Jos baut\u00edzados y los no bautizados. Este esquema nos hace contemplar al hombre, a los grandes problemas humanos, los grandes problemas mundiales Y dec\u00eda: vamos a inclinarnos todos sobre esos problemas que afectan al hombre, y afectan al mundo. Vamos a contemplarlos juntos con una misrna mirada de amor, durante largos a\u00f1os, y cuando hayamos contemplado as\u00ed, juntos, largamente, al hombre, al mundo y sus problemas, acabaremos por tener una misma mirada humana. Entonces vendr\u00e1 el Esp\u00edritu y Dios nos har\u00e1 comprender que tenemos que mirar con la misma unidad de esp\u00edritu las grandes bases doctrinales. Y la unidad surgir\u00e1. Dec\u00eda: \u00abCristo vendr\u00e1 y transformar\u00e1 nuestra mirada y nos despertaremos con una misma manera de ver a Dios porque, juntos habremos visto al hombre y al mundo de la rnisma manera\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 hermoso es todo esto!.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pero requiere prestar una atenci\u00f3n sincera a la verdad. Tenemos que estar de continuo desprendidas de nuestra manera de ver y buscar juntos c\u00f3mo encauzarnos de nuevo en la verdad (iba a decir en la <em>verdadera verdad) <\/em>y en la caridad. Esta es la importante obra conciliar que debe acompa\u00f1ar, vivificar y animar todas las transformadones que se revelen como necesarias, que vayan surgiendo al filo de los d\u00edas.<\/p>\n<p>Nuestro deber, como Hijas de la Car\u00eddad, si queremos preparar para la Compa\u00f1\u00eda esa misma reedificaci\u00f3n de las formas nuevas, es reedificarnos nosotras mismas en Cristo y reedificar a Cristo en nosotras. \u00bfC\u00f3mo? .Tendremos que buscar medios para ello. Empecemos por convencernos, unas y otras, de la urgencia de esta &#8216;tarea.<\/p>\n<p>Y la pritinera urgencia, decimos, somos nosotras mismas No es ego\u00edsmo decir esto, porque en nosotras mismas van incluidos los dem\u00e1s tambi\u00e9n. Para trabajar, pues, en esta reedificaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y de la Iglesia, tenemos que empezar por transformamos nosotras misrnas. Existen (lo digo sin amargura y me induyo yo misma en el n\u00famero) demasiadas de no,sotras que viven de una manera excesivamente natural. No estamos andadas en la verdad, o por lo menos, no lo suficiente. Creemos estarlo, lo deseamos, nos lo proponemos, pero en la pr\u00e1ctica no es as\u00ed. Para que lo sea, tiene que traducirse en la vida. No basta con leer buenos libros, con decir bonitas palabras, con tener bellos pensamientos, y transmitirlos, todo ello tiene que convertirse en vivencia, en vivencia nuestra y de nuestra comunidad local. Tenemos que ayudarnos mutuamente para que todo esto se convierta en realidad, pase a la pr\u00e1ctica entre el detalle de cada d\u00eda. S\u00f3lo as\u00ed podremos hacer a Cristo presente en el mundo de los pobres.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El Santo Padre en la alocuci\u00f3n que dirigi\u00f3 a las Visitadoras en mayo \u00faltimo, les dijo esas palabras, que, a mi juicio, son las que debemos retener como el programa m\u00e1s importante de la Compa\u00f1\u00eda en la hora actual, importante tambi\u00e9n para la Iglesia, ya que la Compa\u00f1\u00eda existe en funci\u00f3n de la Iglesia. Son \u00e9stas de \u00abhacer a Cristo presente en el mundo de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Para que podamos hacer a Cristo presente, tenemos que empezar por estar nosotras mismas penetradas de Cristo. Cuando decimos \u00abempezan&gt; no se trata de tiempo sino de prioridad. Hacer a Cristo presente en el mundo de los pobres es, pues, \u00abempezar\u00bb por hacerle tan presente en nuestra vida que, sin m\u00e1s remedio, por decirlo as\u00ed, se transparente en nosotras. No se comuncia a Cristo s\u00f3lo con palabras; hay que anunciarle, si, hay que hacer expl\u00edcito nuestro testimonio, pero se le comunica tanto o m\u00e1s con lo que se es, con la propia vida. Se nos dice que tenemos que buscar formas nuevas. Si vivimos en la realidad del Se\u00f1or, las formas nuevas no dejar\u00e1n de surgir, brotar\u00e1n espont\u00e1neamente, las encontraremos, porque vendr\u00e1n de Cristo vivo en nosotras.<\/p>\n<p>Y para desembocar en algo concreto, al terminar, les se\u00f1alo un punto importante de estos momentos. Me refiero a la cuesti\u00f3n de nuestros rezos.<\/p>\n<p>Nuestros rezos se han trasformado o van a transformarse, por lo menos, en lo que toca a las oraciones vocales. Esto lleva consigo ventajas e inconvenientes. Una transformaci\u00f3n en la forma de rezar requiere un profundizar, una reflexi\u00f3n, una voluntad de encontrar nuevos jalones espirituales. Desde el tiempo que hac\u00eda que utiliz\u00e1bamos nuestras antiguas oraciones vocales, hab\u00edamos adquirido costumbres de vida espiritual que se apoyaban en tal o cual pasaje de las mismas, que hab\u00eda captado nuestra atenci\u00f3n y nos llevaba a Dios, ayud\u00e1ndonos en nuestra vida personal, camino hacia El. Ahora tendremos que volver a encontrar <em>eso <\/em>en las Laudes, en los Salmos<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>No digarnos: ahora ya no rezamos al \u00e1ngel de la guarda ni a San Jos\u00e9, ya no tenemos aquellas hermosas devociones. Busquemos bien y veremos como encontramos poco a poco en el Oficio, casi todo lo de antes.<\/p>\n<p>Dentro de poco les mandaremos una \u00abpreces\u00bb para la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, es decir, el ofrecimiento que se hace todos los d\u00edas y el nuevo acto de conclusi\u00f3n de la oraci\u00f3n mental. Habr\u00e1n observado que no se hace ya el ofrecimiento del rosario, porque queda incluido en el ofrecimiento del d\u00eda. Al decir al Se\u00f1or: os ofrecemos nuestro trabajo, nuestras oraciones, nuestros sufrimientos&#8230; queda todo comprendido y no hay motivo para volver a ofrecer el rosario. Pero tenemos que pensar en empezar el rosario por la ma\u00f1ana. Habr\u00e1n visto aqu\u00ed que, al terminar la media hora de oraci\u00f3n, nos ponemos de rodillas: es que en ese momento. se hace en voz baja, de manera personal, la conclusi\u00f3n de la oraci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, se puede empezar el rosario, para inciarlo desde el principio de la jornada.<\/p>\n<p>Tenemos que tratar de volver a apoyar nuestra manera de ir al Se\u00f1or en nuestras f\u00f3rmulas: tenemos que procurar profundizarlas para sacar de ellas el mayor provecho espiritual posible. Y en primer lugar tenemos que poner atenci\u00f3n, a\u00fan cuando sea muy sencillo, en la manera de rezar Laudes y Completas.<\/p>\n<p>Las Completas no ofrecen dificultad; las Laudes requieren algo m\u00e1s de atenci\u00f3n, pero al cabo de quince d\u00edas de fijarse para buscar el Oficio, tampoco resultan ya dif\u00edciles.<\/p>\n<p>Menos f\u00e1cil es recitarlos bien. Aqu\u00ed, actualmente, no se hacen las pausas llamadas hemistiquios como debiera hacerse. Ayer alguien me dec\u00eda: \u00abrezan demasiado deprisa aqu\u00ed\u00bb. No es c\u00ederto.<\/p>\n<\/div>\n<p>No se reza demasiado deprisa. La oraci\u00f3n no tiene que ser forzosamente lenta: cuando se habla con alguien no se hace con lentitud, pensando todas las palabras; se hace de una manera natural, al ritmo de la voz. No es que haya que ir a galope, pero tampoco hay que eternizarse. Creo que el ritmo que llevamos, por lo que se refiere a la rapidez, es bueno. Pero, en cambio, no se hacen las pausas&#8230; y como somos doscientas algunas se adelantan a empezar.<\/p>\n<div>\n<p>Cuando se llega al final del vers\u00edculo, debe hacerse una pausa como si se contara \u00abuno\u00bb (no es que haya, que contar, efectivamente, \u00abuno\u00bb, pero dar el tiempo necesario como para contarlo), de suerte que se perciba perfectamente la separaci\u00f3n entre los vers\u00edculos. Eso es lo que da una idea de orden y hace que todo el mundo marche al un\u00edsono.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n que pronunciar las s\u00edlabas. Seg\u00fan el acento regional, las hay que se \u00abcomen\u00bb una u otra s\u00edlaba. \u00a1La l\u00e1stima es que no sea siempre la misma, seg\u00fan que sean del Norte, del Mediod\u00eda, del Este o del Oeste! Pronuncien correctamente todas las s\u00edlabas, es una forma de alabanza al Se\u00f1or. Si pertenecieran Vds. a la gran Orden Benedictina, que tiene como fin espec\u00edfico, en la Iglesia, el Oficio Divino, tendr\u00edan que poner extremada atenci\u00f3n en la forma de recitar el Oficio. No se trata, para nosotras, de salmodiado ni de cantarlo, pero s\u00ed de tener el suficiente respeto al Se\u00f1or, la suficiente voluntad de alabarle cumplidamente, para prestar la atenci\u00f3n necesaria a esta forma exterior que es la recitaci\u00f3n del Oficio. A la belleza o perfecci\u00f3n de la recitaci\u00f3n, va unida una forma de alabanza al Se\u00f1or, al orden, a la conciencia que cada uno aporta en el acto de dar su voz.<\/p>\n<p>Si en una asamblea de doscientas o trescientas Hermanas, como nos reunimos ahora, o en una comunidad de cinco o seis Hermanas, hay una que deja a las dem\u00e1s recitar y se contenta con murmurar entre d\u00edentes, esa se sustrae a la alabanza que se est\u00e1 tributando a Dios. Dar su voz es una alabanza, darla con esmero, es una alabanza m\u00e1s perfecta. Durante cierto t\u00edempo tendremos que fijarnos bien, poner especial atenci\u00f3n, para llegar a recitar como es debido el Oficio Divino.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>No tenemos necesidad, como si se tratara de una salmodia, de sostener todas la misma nota, pero tengan cuidado de no poner una voz cavernosa, como si en el conjunto hubiera cinco o seis contrabajos. \u00a1Que tampoco sobresalga por lo alto una voz de falsete! No hace bon\u00edto. Hay que tener un poco el sentido de la armon\u00eda. Armonicen sus voces. Por algo la Hermana de semana, a la que se llama \u00abel hebdomadario\u00bb, empieza las ant\u00edfonas y el primer vers\u00edculo del salmo: en ese momento se aprovecha para volver a entonar y cada una tiene que ajustarse en lo posible al tono dado. Si salmodi\u00e1ramos, tomar\u00edamos el tono \u00abla\u00bb. No es bonito, resulta un poco rid\u00edculo, artificial. Puede que con voces de hombre est\u00e9 bien, pero con voces de mujer, no.<\/p>\n<p>No tenemos que sostenernos en una nota, pero, sin embargo, s\u00ed tomar un tono de voz normal y que todas se ajusten a \u00e9l. Pidan a Dios que les d\u00e9 un poco de o\u00eddo para no falsear el tono. Todas de acuerdo, al un\u00edsono, nada de voces de falsete. Quiz\u00e1 en la m\u00fasica moderna resulten bien algunas disonancias, pero en la recitaci\u00f3n del Oficio, no. Traten de tributar al Se\u00f1or, ese homenaje.<\/p>\n<p>Parece ser que en algunos lugares ha habido sacerdotes o p\u00e1rrocos que han dicho a las Hermanas: \u00abPuesto que rezan Vds. Laudes, vengo a rezarlo con Vds.\u00bb est\u00e1 bien, \u00bfverdad? As\u00ed, por la ma\u00f1ana, tienen un poco de vida de Comunidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos que esforzarnos en comprender el sentido de los salmos No tanto, creo yo, comprender el sentido b\u00edblico, que nos tendr\u00edan que explicar. Est\u00e1 bien que escuchemos una explicaci\u00f3n de los salmos, pero creo que cada una tiene que orar con su estado de \u00e1nimo de momento y todas las ma\u00f1anas, en Laudes, encontrar\u00e1 tema para apoyar en \u00e9l su oraci\u00f3n personal. Siempre hay alg\u00fan pensamiento que corresponde a nuestro estado de \u00e1nimo, a la necesidad que experimentamos, aunque no sea otra que la necesidad de alabar al Se\u00f1or. Por otra parte, al hacer nuestra oraci\u00f3n no permanezcamos encerradas en nosotras mismas Cuando se nos dice \u00abtenemos que trabajarnos a nosotras\u00bb, entend\u00e1moslo bien, s\u00ed, hay que trabajamos, pero en funci\u00f3n de todo el conjunto en el que estamos insertas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Cuando oramos, pues, todas las ma\u00f1anas, no somos nosotras las que oramos (as\u00ed nos lo explica nuestro libro, por lo dem\u00e1s), es Cristo quien ora en nosotras, Cristo en su Cuerpo M\u00edstico, la Iglesia, ora en nosotras. Es por lo tanto la voz de todo el pueblo de Dios la que se eleva en nosotras.<\/p>\n<p>Con frecuencia pienso \u2014tenemos que pensar en ello al hacer nuestro ofrecimiento del d\u00eda\u2014 en todas esas cosas magn\u00edficas que existen en el mundo y que nadie ofrece directarnente a Dios. Son inauditas esas bellezas del mundo. Se habla mucho m\u00e1s de sus fealdades, y hay en \u00e9l cosas espl\u00e9ndidas, aun por parte de esas personas que no piensan ofrecerse a Dios: sus actos de fraternidad, su caridad con sus vecinos, su trabajo, sus sufrimientos, sus sudores, sus alegr\u00edas, etc. Y todo esto debemos reunirlo cada ma\u00f1ana en nuestro esp\u00edritu y pregunt\u00e1rselo al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Cuando decirnos, por ejemplo: Cielos y tierra, lendecid al Se\u00f1or, es todo eso lo que bendice al Se\u00f1or por todo el mundo. Los sufrimientos de los leprosos, la alegr\u00eda de los ni\u00f1os, el trabajo de los obreros, ya est\u00e9n cerca de nosotras o lejos. Todo eso es lo que tenemos que recoger, que juntar y ofrec\u00e9rselo al Se\u00f1or; todas esas bellezas que nadie ofrece directamente. A nosotras corresponde el deber de reunirlo y ofrend\u00e1rselo.<\/p>\n<p>Ese es el sentido en el que tenemos que tratar de trabajarnos para llegar a ser mejores instrumentos para la gloria de Dios y para su servicio. En nuestra \u00e9poca, en estos a\u00f1os que nos est\u00e1 tocando vivir, no hay lugar para la mediocridad. Nunca ha habido motivo para ser tibio, pero ahora lo hay cien veces menos. Yo creo que se puede afirmar que ahora no es posible vivir en Comunidad, vivir en la Iglesia, siendo tibio. Antes, uno se sent\u00eda llevado, sostenido por formas y maneras de vida inmutables, por un conjunto de cosas intangibles, y se descansaba en ello, sinti\u00e9ndose seguro. Tengan en cuenta que hab\u00eda grandes santos, almas magn\u00edficas que se santificaban precisamente en medio de ese estado de cosas; pero tambi\u00e9n hab\u00eda otras que descansaban demasiado en ello y no hac\u00edan un esfuerzo personal en profundidad. Sin embargo, era menos visible. La tibieza, las carencias, eran quiz\u00e1 menos visibles entonces que ahora. Pero se ha atacado tanto a las formas, se las ha modificado tanto, que se corre el riesgo de hacerlas desaparecer y quitar en suma todo lo que eran barreras de protecci\u00f3n. Ahora son m\u00e1s las exigencias, no podemos apoyarnos ya tanto en las formas, pero por lo menos tiene que subsistir el fondo.<\/p>\n<\/div>\n<p>Trabajemos, pues, en el sentido de una reforma de nuestro ser espiritual, de una donaci\u00f3n personal al Se\u00f1or, de una voluntad, sostenida d\u00eda tras d\u00eda, de darnos a Cristo, de dejamos penetrar por El para hacerle presente en el mundo. Esa es nuestra vocaci\u00f3n. El fondo mismo de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad es el de estar de tal manera entregada a Cristo que, por ella, Cristo se haga presente. Cierto que a Cristo lo encuentra tambi\u00e9n en el pr\u00f3jimo, pero se da este intercambio maravilloso: al acercarse a los dem\u00e1s, se les lleva a Cristo que vive en nosotras y, a la vez, en ellos se encuentra a Cristo doliente, al Cristo de la Pasi\u00f3n. Tratemos de centrar toda nuestra vida en esta verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De vez en cuando corren pensamientos que, por ser profundamente ver\u00eddicos, todo el mundo repite y llegan a convertirse en \u00abslogans\u00bb. 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La mayor\u00eda de los que contemplan la vida de las almas consagradas, las compadecen, porque se las imaginan desprovistas de afecto \u2014solas\u2014 y les atribuyen un coraz\u00f3n. seco. La aparente soledad, el desprendimiento son, sin embargo, la condici\u00f3n necesaria para poseer en nosotras esa Presencia Divina. 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A lo largo de los viajes que he tenido que hacer, o con ocasi\u00f3n de las personas con quienes me encuentro, o incluso, simplemente, de los pensamientos que me vienen, pienso con frecuencia: \"Me gustar\u00eda decir esto a las Hermanitas del Seminario\" De este modo, en muchas\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":42208,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-fiesta-de-todos-los-santos-1959\/","url_meta":{"origin":39910,"position":4},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, Fiesta de Todos los Santos, 1959","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/04\/2021","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. Tenemos que pensar que Dios nos ha llamado y escogido. Recordemos todas las gracias que nos ha concedido, de que nos ha colmado y que han sido decisivas en nuestra vida. Tantas gracias como hemos recibido y que nos parecen algo natural. 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Es que toda vida que no est\u00e1 polarizada en la Eucarist\u00eda no tiene estabilidad. \u00bfTenemos aut\u00e9ntica Fe en la Eucarist\u00eda? \u00bfPensamos con frecuencia en esa presencia tan cercana? \u00bfCu\u00e1les son nuestras disposiciones hacia Ella? Nos acostumbramos\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39910"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39910\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403183,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39910\/revisions\/403183"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/393749"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}