{"id":39424,"date":"2020-09-30T08:45:42","date_gmt":"2020-09-30T06:45:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=39424"},"modified":"2020-09-15T11:32:56","modified_gmt":"2020-09-15T09:32:56","slug":"la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/","title":{"rendered":"La evoluci\u00f3n de la vida comunitaria y sus exigencias"},"content":{"rendered":"<h2><strong>La vida com\u00fan<\/strong><\/h2>\n<p>Ning\u00fan radar ni magnet\u00f3fono hubiera podido captar el confuso hablar que se oyera en torno a la Torre de Babel.<\/p>\n<p>Condescendiente, la Providencia, nos ofrece hoy elemen\u00adtos que nos permiten imaginar el espect\u00e1culo y la orques\u00adtaci\u00f3n: Precisamente en el mismo instante en el que el Concilio Vaticano <strong>II <\/strong>interpela a los Religiosos y se esfuerza por discernir su identidad.<\/p>\n<p>La sorpresa ha sido de importancia. Algunos grupos se \u00abembarullaban\u00bb y no lograban acertar a formular lo carac\u00adter\u00edstico de su \u00abPatriarca Genitor\u00bb. Otros se amparaban orgullosamente tras un muro sonoro de construcci\u00f3n im\u00adprovisada: Y, con palabras manidas marcaban el paso al son de vocalizaciones colectivas venidas de los m\u00e1s varia\u00addos horizontes: \u00abcontemplaci\u00f3n activa\u00bb, presencia en el mundo, esp\u00edritu comunitario, din\u00e1mica misionera del Evan\u00adgelio, acci\u00f3n prof\u00e9tica de la palabra, \u00abcomandos\u00bb de una Iglesia sierva y pobre, desacralizaci\u00f3n, garant\u00eda de una secularizaci\u00f3n liberadora&#8230;<\/p>\n<p>Sin disimulada modestia, los solistas de estas vocaliza\u00adciones se declaraban: Provocados, comprometidos, total\u00admente entregados a Cristo&#8230; Conjugando sin esfuerzo los poderes de los extremos, exhib\u00edan gustosamente su propia \u00abapelaci\u00f3n controlada\u00bb y se instalaban valerosamente so\u00adbre sus c\u00e1tedras de monopolio.<\/p>\n<p>Y as\u00ed nos vemos requeridos por una situaci\u00f3n que exige un esfuerzo de pensamiento, de moral y de religi\u00f3n. \u00abTra\u00adbajemos pues por pensar bien, este es el principio de la mo\u00adral\u00bb, escrib\u00eda Pascal (Br. 347-1.a; 200).<\/p>\n<p>El fin que nos proponemos ahora, consiste en determinar la originalidad de nuestra vida com\u00fan; el camino que se\u00adguiremos nos llevar\u00e1 a situar la legislaci\u00f3n y la vida vicen\u00adciana dentro de la serie de formas de vida que la prece\u00addieron.<\/p>\n<p>De ah\u00ed, nuestra doble reflexi\u00f3n:<\/p>\n<ol>\n<li>Sobre la evoluci\u00f3n de la vida com\u00fan religiosa.<\/li>\n<li>Sobre la vida com\u00fan seg\u00fan san Vicente de Pa\u00fal.<\/li>\n<\/ol>\n<h2>I. Evoluci\u00f3n de la Vida Religiosa en com\u00fan<\/h2>\n<h3>Introducci\u00f3n: <em>Una divertida diversidad.<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significado tiene la vida religiosa colectiva o co\u00admunitaria?<\/p>\n<p>Tres respuestas nos llegan por caminos y con tonali\u00addades diversas:<\/p>\n<p>1. Respuesta del observador o del soci\u00f3logo que ofrece una visi\u00f3n contrastada y modulada con \u00e1cidos comenta\u00adrios:<\/p>\n<p>\u2014 \u00ablos religiosos que viven en com\u00fan son gentes que se re\u00fanen sin conocerse, que viven sin amarse, y que mueren sin llorarse\u00bb, as\u00ed se expresaba Voltaire.<\/p>\n<p>2. Respuesta de los propios interesados, en todo muy variable y con escasas ilusiones:<\/p>\n<p>\u2014 \u00abla vida religiosa, comunitaria, cenob\u00edtica, mon\u00e1s\u00adtica, conventual, es un consorcio de vida en com\u00fan reali\u00adzada con miras a una obra com\u00fan y constituida por personas insoportables, que intentan soportarse y que, a veces lo consiguen\u00bb<\/p>\n<p>\u00abO bien, es una agrupaci\u00f3n fundada inicialmente en una m\u00edstica; pero esta colectividad m\u00edstico-religiosa se convier\u00adte en refugio o en club de pol\u00edticas; finalmente se amansa convirti\u00e9ndose en lugar de retiro o se adormece convir\u00adti\u00e9ndose en hospitalaria antesala de cementerio\u00bb.<\/p>\n<p>3. Respuesta del canonista en tono impersonal al ser\u00advicio de una liturgia definitoria:<\/p>\n<p>\u2014 \u00abcanon 487\u00bb: \u00abStabilis in commune vivendi modus, quo, fideles, proeter communia, praecepta evangelica, quo-que, servanda suscipiunt\u00bb. P\u00edo XII, recuperando la \u00abnove\u00adlle\u00bb 133 de Justiniano, declara igualmente: \u00abMon\u00e1stica vita&#8230; quae in ea peragitur contemplatio, res est sacra&#8230;\u00bb. Semejante variedad nos trae a la mente la reflexi\u00f3n de Alain: \u00abLa Filosof\u00eda depende del asiento sobre el que cada uno se instala\u00bb. Pero esta variedad nos convida tambi\u00e9n a considerar muy de cerca los tipos de sociedad sobre los cuales las sociedades religiosas se desarrollaron as\u00ed como los tipos de gobierno y de gesti\u00f3n a los cuales se refirieron, de los cuales se inspiraron con transposiciones propias a veces, otras con la tranquila voluntad de copiar.<\/p>\n<p>En primer lugar, vamos a fijarnos en los <em>puntos de arran\u00ad<\/em><em>que <\/em>y caracterizar despu\u00e9s los tres tipos fundamentales de la vida religiosa en com\u00fan.<\/p>\n<p>\u2014la vida monacal<\/p>\n<p>\u2014 la vida apost\u00f3lica de los \u00abmendicantes\u00bb predicadores y franciscanos del siglo xni<\/p>\n<p>\u2014 la vida militante de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y de las Congregaciones que, hasta nuestros d\u00edas, han adoptado un estilo ignaciano de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Los puntos de arranque<\/strong><\/h3>\n<p>Primera sorpresa y de importancia: Nos encontramos, no solo ante un impulso inicial, sino ante varias corrientes que ofrecieron sus cauces de inspiraci\u00f3n a la vida comu\u00adnitaria.<\/p>\n<p>Reconocemos, al menos, seis de entre \u00e9stas:<\/p>\n<p>1. <em>Las \u00abescuelas de profetas\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Aparecen ya en tiempos de Samuel (1040-1030) y per\u00adsisten hasta el siglo v antes de nuestra era. Son llamados sus miembros \u00abhijos de nabis\u00bb (I Reg. XX, 35; II Reg. XI, 3 &#8211; 5 &#8211; 7 &#8211; 15; IV, 1-38; V, 22, VI, 1, IX, 1). Tienen su jefe que llaman \u00abse\u00f1or y padre\u00bb. (I Sam. XIX, 20, II Reg. IV, 38; VI, 1; II Reg. VI, 5; IV, 1; II Reg. VI, 21; VIII, 9; XIII, 14). Viven juntos (II Reg. V, 38-41; VI, 1). Entre ellas, algunos est\u00e1n casados y se sustentan a base de limosnas (II Reg. IV, 1-8-42; V, 22).<\/p>\n<p>Un manto de piel de camello y un cintur\u00f3n de cuero los distingue del resto de la poblaci\u00f3n (Zac. XIII, 4; II Reg. I, 8 cf. Mt III, 4). En la frente, llevan un signo (I Reg. XX, 35, 43) y sobre su cuerpo se ven las cicatrices de las heridas que se han infligido en el curso de su \u00e9xtasis (Zac. XIII, 6; I Reg. XVIII, 28).<span id='easy-footnote-1-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-1-39424' title='Sobre las escuelas de profetas y los nabi, cf., &lt;em&gt;Dictionaire enciclo\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;pedyque de la Bible. &lt;\/em&gt;Paris, Br\u00e9pols, 1960, col. 1.499-1.501. A. NEHER, &lt;em&gt;L&amp;#8217;essence du prophetisme. &lt;\/em&gt;Paris 1955. A. Lons &amp;#8211; C. GUIQUEBER, &lt;em&gt;Les &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Prophetes d&amp;#8217;Israel et les d\u00e9buts du judaisme. &lt;\/em&gt;Paris, 1935.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Sobre el car\u00e1cter est\u00e1tico de los profetas:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;MAR\u00c9CHAL?, &lt;em&gt;La notion d&amp;#8217;extase. &lt;\/em&gt;N.R.T. 64 (1937), pp. 968-998.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Etudes sur la psycologie des mystiques. &lt;\/em&gt;Paris, Bruselle, 1968, pp. 221-233.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;YAN INSCHOOT P., &lt;em&gt;Theolog\u00ede de l&amp;#8217; Anclen Testament. 1. &lt;\/em&gt;I, Paris, 1954, pp. 170-172.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p><em>2. <\/em><em>El grupo de Juan Bautista y sus disc\u00edpulos<\/em><\/p>\n<p>Esta comunidad presentaba rasgos originales y tuvo una reconocida consistencia. Juan Bautista predica en el de\u00adsierto de Perea y sus disc\u00edpulos le siguen (Mt XI, 2-15; XIV, 2; Luc VII, 18-30). Ofrecen caracter\u00edsticas espec\u00edficas en su modo de orar y ayunar (Luc XI, 1; Mt IX, 14).<\/p>\n<p>Varios de estos grupos subsisten despu\u00e9s de la muerte del Bautista. Pablo se encuentra con alguno de ellos en Efeso. Declaran ignorar el bautismo de Jes\u00fas, no tienen noci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (Act. XVIII, 25; XIX, 3-7).<span id='easy-footnote-2-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-2-39424' title='STEIMANN, &lt;em&gt;Jean Baptiste et la Spiritualit\u00e9 du D\u00e9sert. &lt;\/em&gt;Paris, edi\u00adtion du Senib, 1955.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>3. <em>Los \u00abExenios\u00bb y la secta del \u00abQunram\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Josefo Flavius (37-100) as\u00ed como Philon (30 antes y 40 despu\u00e9s de Cristo) nos hab\u00edan informado ya sobre estos \u00absilenciosos\u00bb del juda\u00edsmo que fueron los Esenios. Los ma\u00adnuscritos del desierto de Judea descubiertos a partir de 1947 nos dejan entrever lo que fue una secta particular gracias a la \u00abgran Regla\u00bb y al \u00abdocumento de las dos col\u00adlumnas\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed nos interesa recordar es el estilo de vida de este grupo religioso que se entrega a una vida de pobreza personal, de celibato, dentro de una obediencia a los Jefes elegidos, neg\u00e1ndose a toda actividad de \u00edndole b\u00e9lica y comercial.<\/p>\n<p>La comunidad definida por el estricto reglamento de Qunram se organizaba, con pocas diferencias, como se or\u00adganizara despu\u00e9s la laura cristiana: Comprend\u00eda como en los primeros tiempos del monacato cristiano, una casa de la comunidad en torno a la cual se api\u00f1aban las dem\u00e1s celdas para los eremitas. Un grupo de doce seglares y tres sacerdotes reg\u00eda la comunidad bajo el control de un jefe, especie de \u00abep\u00edscopo\u00bb.<span id='easy-footnote-3-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-3-39424' title='Sobre los Esenios:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Dictionaire Encyclopedique de la Bible. &lt;\/em&gt;Paris, 1960, c. 576-577. &lt;em&gt;Dictio\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;naire de la Bible, &lt;\/em&gt;supplement, t. II, c. 1.109-1.132. CERFAME L. BAP\u00adTEME, en R.S.R., 1949, pp. 248-255. LAGRANJE, &lt;em&gt;J. M., Le Judaisme avant &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Jes\u00fas Christ. &lt;\/em&gt;Paris, 1931, pp. 307-330.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Sobre los manuscritos de Judea, cf. &lt;em&gt;Dictionaire encyclopedique de la &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Bible. &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1960, col. 1.123-1.138. CARMIGNAE &lt;em&gt;J., La regle de la guerre. &lt;\/em&gt;Paris, 1958.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p><em>4. <\/em><em>El grupo apost\u00f3lico en torno a Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Nos parece oportuno subrayar aqu\u00ed las notas caracte\u00adr\u00edsticas:<\/p>\n<p>\u2014 Conviene distinguir el tipo de \u00abcomunidad\u00bb que se define a partir de la expresi\u00f3n \u00abandar en pos de Jes\u00fas\u00bb del tipo que se define partiendo del esfuerzo por \u00abimitar a Jes\u00fas\u00bb. La vinculaci\u00f3n entre estos dos elementos se ini\u00adcia en el nuevo Testamento y adquiere su plena consisten\u00adcia en la \u00abImitaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb de Tom\u00e1s de Kempis. \u00abLa Iglesia, nota finamente A. Schulz, entendi\u00f3 la expre\u00adsi\u00f3n \u00abseguir a Cristo\u00bb partiendo del sentido derivado de \u00abimitar a Cristo\u00bb. Mas ya no es posible realizar el \u00abcaminar en pos de Cristo\u00bb en su sentido <em>primitivo. <\/em>Nos falta la pro\u00adximidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas; nos falta tambi\u00e9n la impresi\u00f3n que causara la personalidad de Jes\u00fas sobre sus oyentes as\u00ed como el ambiente caracter\u00edstico de una \u00e9poca; falta sobre todo el impulso que la palabra de Dios pudiera suscitar a pesar de todas las debilidades humanas\u00bb (A. Schulz, <em>Seguir e imitar a Cristo seg\u00fan el Nuevo Testamento. <\/em>Par\u00eds, Editions du Cerf. 1966, p. 115).<\/p>\n<p>\u2014 En segundo lugar, la vida \u00absiguiendo a Cristo\u00bb se efectu\u00f3 a cinco niveles distintos seg\u00fan la hondura del com\u00adpromiso personal:<\/p>\n<p>el nivel de Pedro, Santiago y Juan, el de los otros nueve Ap\u00f3stoles,<br \/>\nel de los 70 \u00f3 72 disc\u00edpulos<br \/>\nel de los \u00aboyentes\u00bb habituales<br \/>\nel de los \u00aboyentes\u00bb ocasionales.<span id='easy-footnote-4-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-4-39424' title='Sobre la vida de los Rabbis y el estilo de vida de Jes\u00fas con sus Ap\u00f3stoles, ver principalmente Sem= A., &lt;em&gt;Suivre et imiter le Christ &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;d&amp;#8217;apr\u00e9s le Nouveau Testament. &lt;\/em&gt;Paris, Editions du Cerf, 1966.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><em>5. <\/em><em>La constituci\u00f3n eclesial de Jerusal\u00e9n<\/em><\/p>\n<p>En torno a Pedro y Santiago, sabemos, por los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que en un momento dado, la comunidad de Jerusal\u00e9n intent\u00f3 vivir la experiencia de una total puesta en com\u00fan de los bienes por parte de aquellos que lo acep\u00adtaran.<\/p>\n<p>El resultado de esta experiencia nos es contado con c\u00e1\u00adlido lenguaje de idealizaci\u00f3n po\u00e9tica, en el cap\u00edtulo IV de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, directamente influenciado por los relatos del Deuteronomio.<\/p>\n<p>Sabemos que este intento fracas\u00f3 r\u00e1pidamente. Pablo comprendi\u00f3 que era un deber suyo alertar a las dem\u00e1s \u00abiglesias\u00bb para que vinieran en ayuda de los pobres de Jerusal\u00e9n.<span id='easy-footnote-5-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-5-39424' title='Sobre la Iglesia de Jerusal\u00e9n, cf. SCHMITT JOSEPH, &lt;em&gt;L&amp;#8217;Eglise de Jerusalem. &lt;\/em&gt;\u00abRevue des Science\u00bb, religieuses de Strasbourg, 1953, p. 2 y ss.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;DESROCHES H. C., &lt;em&gt;L&amp;#8217;Esprit Saint, principe communautaire selon St. Paul. &lt;\/em&gt;\u00abLa vie spirituelle\u00bb, t. 75, Jrullet (decembre 1946) pp. 476-492.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;DUBARLE A. M., &lt;em&gt;Prophetisme et Apostolat des lais dans le Nouveau Testament. &lt;\/em&gt;\u00abLa vie spirituelle\u00bb, t. 77 (Janvier, juin 1948) pp. 413-427. CERFAUX L., &lt;em&gt;La Theologie de l&amp;#8217;Eglise suivant saint Paul. &lt;\/em&gt;Zeme edition. Par\u00eds, editions du Cerf. 1948.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>6. <em>Las constituciones jer\u00e1rquicas de las iglesias locales <\/em><em>Antioqu\u00eda, Corinto, Efeso, etc&#8230;<\/em><\/p>\n<p>En estas comunidades nos encontramos con presb\u00edte\u00adros, di\u00e1conos, v\u00edrgenes, viudas y, en algunos casos como en Corinto, con \u00abprofetas\u00bb, con \u00abglosolalos\u00bb que Pablo sigue muy de cerca.<\/p>\n<p>Ahora bien, estos seis tipos de vida comunitaria perma\u00adnecen fuera de la \u00f3rbita que se inicia con el cenobio de Egipto, tienen escasa influencia sobre la organizaci\u00f3n de los \u00abmendicantes\u00bb del siglo xni, as\u00ed como sobre la aparici\u00f3n de los religiosos activos del siglo xvi. Esto no quiere decir que en algunas ocasiones, en el calor de los comienzos, los Fundadores no invocasen y evocasen la edad de oro de la Iglesia Primitiva.<\/p>\n<h2>II. La primera vida mon\u00e1stica<\/h2>\n<p>Si, remontando los a\u00f1os y mirando con suficiente am\u00adplitud de lugares y tiempos, nos fijamos en la zona medi\u00adterr\u00e1nea y <em>sus <\/em>cercan\u00edas durante cinco siglos, podemos observar tres centros y tres \u00e9pocas que caracterizan la his\u00adtoria mon\u00e1stica cristiana:<\/p>\n<h3>a) <em>El monacato en Egipto y en Palestina<\/em><\/h3>\n<p>Se organiza primeramente bajo la tutela de Pacomio (295-346). La empresa lograda es prodigiosa. Su rapidez, su extensi\u00f3n, su precisi\u00f3n concreta, engendran admiraci\u00f3n y sorpresa.<\/p>\n<p>Notamos, en primer lugar, que esta empresa de vida com\u00fan se funda o, mejor dicho, busca sus ra\u00edces en la m\u00eds\u00adtica de los solitarios y del eremitismo. En efecto nos encon\u00adtramos desde los principios ante las figuras de Antonio (250-356) Pablo, \u00bfPafnucio?, Macario: Son resueltamente monjes solitarios decididos y robustos, a la par, en sus cuer\u00adpos y en sus convicciones. Viven en ruptura con la sociedad civil y se han alejado de la sociedad eclesial de la eucarist\u00eda y de los sacramentos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las motivaciones que les inspira esta rup\u00adtura?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfquieren huir de una civilizaci\u00f3n que tienda a dul\u00adcificar el radicalismo del contenido evang\u00e9lico?<\/li>\n<li>\u00bfquieren sustraerse a los controles fiscales, policia\u00adles, a las persecuciones religiosas, al servicio militar?<\/li>\n<li>\u00bfquieren luchar contra el demonio como lo hizo Cris\u00adto en el desierto?<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todas estas motivaciones son posibles: unas y otras se cruzan y entremezclan.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en torno a estos solitarios han de llegar adeptos deseosos de unirse a ellos en la experiencia que intentan vivir. Entonces se destacar\u00e1 la figura de Pacomio. Este militar llevado y convertido por la gracia de la fe cristiana organizar\u00e1 la movilidad n\u00f3mada de los eremitas.<\/p>\n<p>El soldado juzga con severidad a los solitarios; exigir\u00e1 de ellos que vivan por obediencia lo que hasta entonces fuera pura expresi\u00f3n de una inspiraci\u00f3n y de una voluntad propias.<\/p>\n<p>Propone pero muy imperativamente una norma org\u00e1ni\u00adca: su divisa se resume en esta palabra: Orden.<\/p>\n<p>Va a distribuir las personas en diferentes grupos de ofi\u00adcios: todos los sujetos son clasificados y el trabajo comienza despu\u00e9s de un ordenado desfile, al son de la trompeta. No puedo certificar si fuera una trompeta pacomiana o de Aida, la que recogiera Verdi para cantar las glorias de Egipto.<\/p>\n<p>Un disc\u00edpulo de Pacomio, Schnoudi fue sin duda el pri\u00admero que impuso los Votos a los cenobitas.<\/p>\n<p>Reconozc\u00e1moslo: todo esto nos parece perfectamente \u00abordenado\u00bb quiz\u00e1s con exceso, ya que la impresi\u00f3n que nos deja este cuadro es la de la ordenaci\u00f3n estricta de una vida de cuartel o de un campo de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos particular\u00edsmos nos inquietan:<\/p>\n<p>\u2014 la comunidad vive <em>separada <\/em>del obispo. Felizmente, Atanasio, obispo de Alejandr\u00eda, escribe la vida del monje Antonio en 360 y as\u00ed, pastoralmente, lo recupera. M\u00e1s tarde, San Gregorio el Grande, sigue la misma pauta, es\u00adcribiendo la vida de san Benito de Nursia.<\/p>\n<p>\u2014 la comunidad es puramente <em>nominal: <\/em>cada uno vive por su cuenta. Nos encontramos ante una cooperativa pro\u00adductora. Pacomio suministra los aperos, los monjes tra\u00adbajan; Pacomio organiza el rendimiento y lo comercializa. Ya podemos adivinar a donde puede conducir semejante conducta.<span id='easy-footnote-6-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-6-39424' title='Sobre el eremitismo y el monacato:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.A.F.C., &lt;em&gt;Besse J. M. Monachisme, &lt;\/em&gt;t. HI, c. 860-867.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.T.C., &lt;em&gt;Tables &lt;\/em&gt;1951, t. I, col. 144-155.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.A.C.L., &lt;em&gt;Cenobitisme &lt;\/em&gt;(1910), H. LECLERQ, t. II, c. 3.047-3.848.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Monachisme &lt;\/em&gt;(1934), H. LECLERQ, t. XI, c. 1.774-1.947.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.S., &lt;em&gt;Lialine C. Eremitisme en Orient, &lt;\/em&gt;1960, t. IV, c. 936-953.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Doyere &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;P. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Eremitisme en Occident, &lt;\/em&gt;1960, t. IV, c. 953-982.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.D.C., &lt;em&gt;Doyere P. Ermites, &lt;\/em&gt;1953, t. II, c. 412-429.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D.H.G., &lt;em&gt;Saintsaulieu J. Ermites, &lt;\/em&gt;1962, t. XV, col. 766-787.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;ANSON P. F., &lt;em&gt;Partu au d\u00e9sert. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Vingt siecles d&amp;#8217;eremitisme. &lt;\/em&gt;Par\u00eds, Editions du Cerf (traducci\u00f3n del ingl\u00e9s: &lt;em&gt;The Coll of the Desert S.P.C.K., &lt;\/em&gt;1964, par SOEUR JEANNE MARIE, O.P.).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;BREMOND JEAN, &lt;em&gt;Les P\u00e9res du desert. &lt;\/em&gt;Introduction de H. Br\u00e9mond.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Par\u00eds, J. Gabalda. Coll. \u00abLes moralistes chretiens\u00bb, 1927, 2 vol\u00famenes. DESEILLE P L , &lt;em&gt;L&amp;#8217;Evangile au d\u00e9sert. Des premiers moines \u00e1 St. Bernadr.&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Presentation et traduction par P. L. Deseille. Paris, Ed. du Cerf.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Coll. \u00abChristiens de tous les temps\u00bb, 1965.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;DRAGUET REN\u00c9, &lt;em&gt;Les P\u00e9res du desert. &lt;\/em&gt;Textes choisis et pr\u00e9sentes. Paris, Desclee de Brower, 1949.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;DUCIIESTE L., &lt;em&gt;Histoire de l&amp;#8217;Eglise. &lt;\/em&gt;Paris, De Boccard, t. II, 1907, pp. 485-522.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;FESTUGI\u00c9RE, &lt;em&gt;Les moines, d&amp;#8217;Orient. &lt;\/em&gt;Paris, Editions de Cerf., 1961-1964, 4 vol.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;HAMMAAN A., &lt;em&gt;Vies des P\u00e9res du d\u00e9sert. &lt;\/em&gt;Paris, Ed. du Cerf. Col. \u00abLettres chretiennes\u00bb, 1961.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;LADEUZE P., &lt;em&gt;Etude sur le cenobitisme pathomien. &lt;\/em&gt;Louvain, 1898. LAMAITRE G., &lt;em&gt;Theologie de la vie monastique. &lt;\/em&gt;Paris, Edition Aubier. Coll. \u00abTheologie\u00bb, 1961.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nota: &lt;\/em&gt;en torno al n\u00famero de los monjes: \u00abSeg\u00fan Paladio, la regi\u00f3n de Nitria contaba con 5.000 monjes. Cierto n\u00famero de entre ellos, vi\u00adv\u00eda en los desiertos denominados \u00abceldas\u00bb. No conviene dar excesiva importancia a las cifras: los miles se reducen a veces a centenares o decenas. No cabe sorprenderse ni mucho menos sentirse ofuscado. En los ambientes mon\u00e1sticos, la hip\u00e9rbole es admitida, con tal que sea con fines de edificaci\u00f3n. \u00abSe sabe que las provincias del imperio estaban muy poco pobladas: si se hubiesen retirado de ellas los n\u00fameros de mon\u00adjes que se indican en Egipto s\u00f3lo hubiese habido una poblaci\u00f3n de mu\u00adjeres y ni\u00f1os. De igual manera sucede en las Galias: los millares de monjes que asisten a las honras f\u00fanebres de san Mart\u00edn, muy bien pu\u00addieran reducirse a un escaso centenar\u00bb (H. LECLERQC, &lt;em&gt;Monachisme, &lt;\/em&gt;en D.A.C.L., t. XI, c. 1.805).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abTabennesi Fa Kma&amp;#8230; San Jer\u00f3nimo habla de 50.000 monjes. Paladio rebaja la cifra a 7.000. La diferencia es notable y la realidad pudiera reducirse mucho m\u00e1s\u00bb (LECLERCQ, &lt;em&gt;Monachisme, &lt;\/em&gt;D.A.C.L. Monachisme, t. XI, c. 1.823).'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>b) <em>El monacato griego de Asia Menor<\/em><\/h3>\n<p>Sigue una pauta totalmente distinta del primero. Gra\u00adcias a san Basilio (330-379) nos encontramos aqu\u00ed ante una fisonom\u00eda de vida mon\u00e1stica equilibrada y armoniosa en todos los sentidos.<\/p>\n<p>Basilio es a la vez, hombre de doctrina, hombre de ac\u00adci\u00f3n y hombre de gobierno. En una palabra, nos encontra\u00admos ante un cl\u00e1sico que logra la s\u00edntesis del esp\u00edritu cris\u00adtiano, expresada y fomentada dentro del ambiente del Hu\u00admanismo griego.<\/p>\n<p>No entra en nuestro prop\u00f3sito el hacer aqu\u00ed la descrip\u00adci\u00f3n detallada de las m\u00faltiples facetas de la inspiraci\u00f3n basiliana. Nos contentamos con subrayar dos rasgos que caracterizan su originalidad y que anuncian ya el futuro de la vida com\u00fan:<\/p>\n<ul>\n<li>San Basilio se opone al eremitismo. Seg\u00fan \u00e9l, el monje solitario no realiza suficientemente las exigencias globales de la vida cristiana. El cristiano es, ante todo, miembro de un cuerpo, no puede ser un aislado, participa del vivir de un organismo misterioso y sacia su sed en las fuentes de las humanas esperanzas. Tiende pues a andar y delatar en su vida un alma entregada, hospitalaria, m\u00e1s a\u00fan, al ais\u00adlarse materialmente el eremita no ejercita en su programa de vida la pr\u00e1ctica continua de la virtud de la Caridad, de la humildad, y de la paciencia, contrastadas por la ex\u00adperiencia.<\/li>\n<li>San Basilio propone la vida com\u00fan, ya que los hom\u00adbres necesitan siempre unos de otros. La comunidad ejerce sobre las personas una virtud y hasta una funci\u00f3n protec\u00adtoras. Simb\u00f3licamente, el monasterio es un cuerpo, una ima\u00adgen del cuerpo de Cristo que es la Iglesia: \u00abUna peque\u00f1a Iglesia dentro de la gran Iglesia\u00bb. El monasterio es casa de Dios puesto que es de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La comunidad b\u00e1sica se logra en la oraci\u00f3n que unifica, en el trabajo manual tambi\u00e9n sin duda alguna, pero tambi\u00e9n en el trabajo intelectual y en la vida fraterna. En definitiva, san Basilio juega un papel decisivo en la evoluci\u00f3n de la vida religiosa. Regenera y evangeliza el vivir de los monjes. En \u00e9l se est\u00e1 fraguando ya la s\u00edntesis benedictina.<span id='easy-footnote-7-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-7-39424' title='Sobre la vida de san Basilio, la regla, sus escritos y su influencia:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;AMAND DAVID, &lt;em&gt;L&amp;#8217;ascese monastique de S. Basilio. &lt;\/em&gt;Maredsous, 1948. &lt;em&gt;La tradition manuscrite des oeuvres de S. Basile, &lt;\/em&gt;R.H.E., 1954, pp. 507- 521.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;GIET STANISLAS, &lt;em&gt;Les id\u00e9es et l&amp;#8217;action sociale de S. Basile. &lt;\/em&gt;Paris, Gabalda, 1941.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;GRIBOMONT JEAN, &lt;em&gt;Obeissance et evangile selon S. Basile le Grand. \u00abLa &lt;\/em&gt;vie spirituelle\u00bb, supplement n. 21 (mai 1952), pp. 192-215. &lt;em&gt;Histoire &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;du texte des \u00abAsc\u00e9tiques\u00bb de S. Basile. &lt;\/em&gt;Biblioteca del Museo de Lo-vaina, 1953.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;HUMBERT CLAUDE, P., &lt;em&gt;La doctrina asc\u00e9tique de S. Basile de Cesaree. &lt;\/em&gt;Paris, Beauchesne, 1932 (Unilateral).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;RUDBERG STRIG Y., &lt;em&gt;Etudes sur la tradition manuscrite de S. Basile. &lt;\/em&gt;Upsal, 1953.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D. s., &lt;em&gt;Basile. &lt;\/em&gt;G. Bardy, t. I, c. 1.273-1.283.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;D. DR. C., &lt;em&gt;Basile. &lt;\/em&gt;G. Bardy, t. II, c. 218-224.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cattolicisme, Basile. &lt;\/em&gt;G. Bardy, t. I, c. 1.280-1.284.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>c) <em>El monacato romano de san Benito<\/em><\/h3>\n<p>Para captar la calidad de la reforma benedictina, as\u00ed como para discernir su originalidad, es preciso situarse en el escalofriante ambiente que encuadra la vida de san Be\u00adnito.<\/p>\n<p>Nos encontramos en una \u00e9poca de guerras y asesinatos pol\u00edticos: Teodorico lleva a la muerte el Imperio Romano de Occidente, asesinando al jefe b\u00e1rbaro Odoacro el 493. Pretende conciliar la supervivencia de la tradici\u00f3n imperial de grandeza, intenta la fraternizaci\u00f3n entre godos e it\u00e1licos pero al mismo tiempo, suprime a los que le inspiran sospe\u00adchas: Boeccio y S\u00edmaro en el 523, y finalmente, muere como cruento perseguidor en el 529. Su hija Amalasunta es ase\u00adsinada por su primo Teodoado a quien hab\u00eda confiado la regencia. Justiniano que intenta reconquistar la pen\u00ednsula It\u00e1lica, desgasta sus fuerzas durante 20 a\u00f1os para lograr sus fines (536-555). Todo el pa\u00eds se ve infectado por los ostrogodos de Vitiges y de Badvila &#8211; \u00bfRotila? &#8211; despu\u00e9s por los bizantinos. Roma est\u00e1 en ruinas despu\u00e9s de los tres asedios del 537 546, 550.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la Iglesia padece fuertes sacudidas y vive desamparada. El Papa S\u00edmaco ve a su rival Lorenzo, sostener una verdadera guerra amparado por los bizan\u00adtinos. El emperador Teodorico (deja) aleja al antipapa pero como quiere juzgar al te\u00f3logo, priva a Roma de su Pont\u00edfice durante varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>Justiniano rapta al Papa Virgilio y lo lleva a Constanti\u00adnopla donde condena las tres reuniones capitulares de Teodoreto de Ciro, de Ibas de Edesa y de Teodoro de Mopsuesta que voluntariamente el Concilio de Constantinopla no hab\u00eda querido condenar.<\/p>\n<p>La vida de san Benito se desenvuelve en este ambiente de aventuras, de raptos y de guerras entre los a\u00f1os 480 y 547.<span id='easy-footnote-8-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-8-39424' title='Sobre San Benito:&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;I. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Gregorio el Grande:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Di\u00e1logos, &lt;\/em&gt;libro II, escrito entre el verano del 593 y el verano del 594.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;II. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Estudios:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;CousIN &lt;\/em&gt;P., &lt;em&gt;Pr\u00e9cis d&amp;#8217;Histoire Monastique. &lt;\/em&gt;Paris, Bloond. et Gay 1956, pp. 135-155.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;MARIE G. BENOIT, en \u00abCatholicisme\u00bb, t. I, c. 1.456-1462.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;RYELANDT, I. &lt;em&gt;Essai sur la physionomie morale de S. Benoit. &lt;\/em&gt;Maredsous, 1924.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;PUNIET P., &lt;em&gt;de Benoit, sa doctrine, &lt;\/em&gt;D.S. T.L., c. 1.388-1409.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;ScHmrrz PH., &lt;em&gt;Benoit, Vie, &lt;\/em&gt;D.S.T.I., c. 1.371-1388.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Benoit, &lt;\/em&gt;D.H.G., c. 225.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Historie de l&amp;#8217;Ordre de S. Benoit. Maredsous, t. &lt;\/em&gt;I, 1942.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;III. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Difusi\u00f3n:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;En 787, Carlomagno manda ejecutar una copia de la regla existente en Monte Casino, por el Abad Teodemaro (Codex 914 de la Biblioteca de S. Gall).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;IV.&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Fuentes:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;El texto de la Regla contiene citas de poetas y de Padres de la Iglesia: S. Le\u00f3n, en el cap\u00edtulo 49.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Escritura: sobre todo los Salmos y libros sapienciales.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Pacomio, 28.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Basilio, 22.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;S. Agust\u00edn, carta 211, 33.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Casiano: 112 veces aparece como tributario de Casiano, a veces en la idea, otras en la formulaci\u00f3n. 12 veces lo cita textualmente; cf. P. Causin, p. 151.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;V. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Relaciones con la \u00abRegula Magistri\u00bb:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Este problema se plantea desde 1940.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;La \u00abRegla del Maestro\u00bb fue publicada en \u00abSources Chretiennes\u00bb, Paris, ed. du Cerf.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;I. Introducci\u00f3n, por A. de Vog\u00fce, c. 1, 10, n. 105 (1964).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;II. Introducci\u00f3n, por A. de Vog\u00fce, c. 11, 95, n. 106 (1964).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;III. Concordance et index orthographique, por J. M. Clement, J. Neufville, D. Demeslay, n. 107 (1965).'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El que ha de ser considerado como padre de los monjes de occidente, se caracteriza por la b\u00fasqueda continua de Dios. Esta b\u00fasqueda ser\u00e1 servida por una madurez espiri\u00adtual, un genio concreto, una seriedad profunda y una vo\u00adluntad de hierro. En algunas frases de la Regla se adivina una sensibilidad rica, firme, creadora. Benito restaura la \u00abhonestas romana\u00bb, la honradez antigua, es el \u00abpius abbas\u00bb de sus monjes.<\/p>\n<p>La \u00abRegla\u00bb ofrece una legislaci\u00f3n completa marcada por la discreci\u00f3n, el equilibrio. Tuvo una irradiaci\u00f3n extraor\u00addinaria. Cualesquiera que sean las vinculaciones con la \u00abRegula Magistri\u00bb, domin\u00f3 durante cinco siglos la vida re\u00adligiosa de Occidente. \u00abA falta de un martirologio moderno cr\u00edtico, se puede estimar razonablemente, escribe Patricio Gousin que el n\u00famero de benedictinos venerados como santos o beatos asciende a unos 5.500. La Orden Benedic\u00adtina ofreci\u00f3 a la Iglesia 23 Papas, 200 Cardenales, 5.000 Arzobispos y Obispos, 15.000 escritores\u00bb (Pr\u00e9cis d&#8217;histoire monastique, p. 165).<\/p>\n<p>Content\u00e9monos con recordar que la Regla escrita ha\u00adcia el a\u00f1o 540, continuamente modificada por las leccio\u00adnes de la experiencia, comprende 73 Cap\u00edtulos. Cinco de ellos est\u00e1n consagrados a la vida de comunidad y a la Ca\u00adridad fraterna.<\/p>\n<p>En tres rasgos, Bossuet delimita la intenci\u00f3n y caracte\u00adriza la actitud religiosa:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abSalir del placer de los sentidos mediante la morti\u00adficaci\u00f3n y la penitencia<\/li>\n<li>salir de la satisfacci\u00f3n del esp\u00edritu mediante el amor de la disciplina y de la regularidad mon\u00e1stica,<\/li>\n<li>salir de la propia perfecci\u00f3n mediante una humildad profunda y un fervoroso deseo de crecimiento\u00bb (2.0 pane\u00adg\u00edrico de san Benito. Par\u00eds, 1656, Gallimard, Biblioteque de la Pleiade, 1961, p. 559).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las perspectivas comunitarias de san Benito nos inte\u00adresan aqu\u00ed particularmente.<\/p>\n<p>El Padre de los monjes es mucho m\u00e1s indulgente que Basilio para con los eremitas. Se inspira sin embargo mu\u00adcho en el doctor oriental en lo que se refiere a la tarea de gobierno por parte del Abad. Este, ocupa el lugar de Cristo y su actuaci\u00f3n se origina en una triple motivaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>es el que representa a Cristo<\/li>\n<li>es el Se\u00f1or territorial y propietario funcional<\/li>\n<li>es padre de familia ante una Comunidad para la cual su bondad es fuente de paz que respalda un ambiente de trabajo y de orden.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Genio romano, m\u00e1s bien de organizaci\u00f3n que de conquis\u00adta, Benito de Nursia, en medio siglo, entre Subiaco y Monte Casino, logra la definitiva romanizaci\u00f3n del humanismo religioso de san Benito.<\/p>\n<p>Gracias a esta mutaci\u00f3n la vida mon\u00e1stica que naciera en ruptura con la Iglesia jer\u00e1rquica va a ejercer un papel de primer\u00edsima importancia en la reorganizaci\u00f3n de la vida eclesial, jer\u00e1rquica, pastoral y parroquial.<\/p>\n<p>Siguiendo a san Agust\u00edn y Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, los inspira\u00addores del cristianismo de occidente deseosos de reforzar el contenido de la vida sacerdotal buscar\u00e1n en la vida mon\u00e1s\u00adtica los elementos que estiman valederos para el vivir de cl\u00e9rigos, curas y can\u00f3nigos, es decir: la estabilidad, la vida com\u00fan, la pobreza.<\/p>\n<p>Veremos que en el siglo xirr a\u00fan persisten estas inten\u00adciones que dar\u00e1n forma a una vida religiosa abiertamente marcada por inquietudes \u00abpastorales\u00bb, evang\u00e9licas, \u00abapos\u00adt\u00f3licas\u00bb.<span id='easy-footnote-9-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-9-39424' title='S. Domingo y Hermanos Predicadores.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;CHARLIER L , &lt;em&gt;La vie comune au XIII si\u00e9cle avec l&amp;#8217;avenemet des Fr\u00e9res&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pr\u00e9cheurs, &lt;\/em&gt;en \u00abLa vie Commune\u00bb. Paris, Ed. du Cerf, pp. 43-60.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;CHENU M. D., &lt;em&gt;L&amp;#8217;exp\u00e9rience des spirituels du XIII si\u00e9cle Lumi\u00e9re et Vie, &lt;\/em&gt;n. 10, Junio 1953, pp. 75-94.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;GEREST R. CL., &lt;em&gt;Concile et reforme du XIII si\u00e9cle au Concile de Trente, &lt;\/em&gt;\u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb, n. 59, pp. 21-56.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;MANDONNET P. ET M. H. VOCAIRE, &lt;em&gt;S. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Dominique. &lt;\/em&gt;Paris, Descl\u00e9e de Brouwer, 1938, 2 vol.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;OLIGER L., &lt;em&gt;Spirituels, &lt;\/em&gt;en S.T.C., t. XIV, c. 2.522-2.549.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;VICAIRE H. M., &lt;em&gt;S. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Dominique. La vie apostolique. &lt;\/em&gt;Paris, 1965. Ed. du Cerf, colecci\u00f3n \u00abChretiens de tous les temps\u00bb.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;VICAIRE M. H., &lt;em&gt;L&amp;#8217;imitation des Apotres. Moines, chanoines et mendicants &lt;\/em&gt;(IV &amp;#8211; XIII sibcles). Paris. Ed. du Cerf, collection: \u00abTradition et spiri\u00adtualit\u00e9\u00bb, 1963.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;CARIERS DE FANJEAUX, &lt;em&gt;Vaudois languedociens et pauvres catholiques, &lt;\/em&gt;Toulouse. Privat, 1967.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<h2>III. La vida apost\u00f3lica de los predicantes (siglo XIII)<\/h2>\n<p>En esta nueva fase, geogr\u00e1ficamente nos desplazamos del Este hacia el Oeste. Nuestra mirada se fija en lo que sucede en Espa\u00f1a, en Toulose de Francia y en As\u00eds de Italia.<\/p>\n<p>Para facilitar nuestra reflexi\u00f3n, examinaremos breve\u00admente:<\/p>\n<ul>\n<li>las condiciones de un ambiente de vida<\/li>\n<li>las constituciones<\/li>\n<li>la influencia de las nuevas formas de vida com\u00fan.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>a) <em>Las condiciones ambientales<\/em><\/h3>\n<p>Digamos que dieron color, inspiraci\u00f3n e impulso a la obra que se iba a realizar. Nos encontramos en los albores de la primera civilizaci\u00f3n urbana que va a intentar la elabo\u00adraci\u00f3n de su pol\u00edtica, de su teolog\u00eda y de su moral.<\/p>\n<p>Un grave peligro pesa sobre la cristiandad: el error de un manite\u00edsmo c\u00e1taro. Dentro de la Iglesia surge el movi\u00admiento de los \u00abespirituales\u00bb hermanos del libre esp\u00edritu que encontraron en Joaqu\u00edn de Flora su doctrinario y su profeta.<\/p>\n<p>Mas en lo \u00edntimo de la conciencia religiosa, en la cumbre reguladora de las instituciones cristianas, los valores defi\u00adnidos por san Agust\u00edn se instalan serenamente y con car\u00e1c\u00adter definitivo, a saber: la noci\u00f3n romana del bien com\u00fan, la noci\u00f3n de la autoridad al servicio de la caridad.<\/p>\n<h3>b) <em>Las Constituciones<\/em><\/h3>\n<p>La elaboraci\u00f3n de las Constituciones para los Hermanos de la Orden de Predicadores es m\u00e1s r\u00e1pida que dentro de la organizaci\u00f3n franciscana; \u00e9sta permanece durante mucho m\u00e1s tiempo fluctuante y flotante. Estas constituciones per\u00admitir\u00edan a partir de 1220 discernir la madurez de una ge\u00adneraci\u00f3n lenta.<\/p>\n<p>En 1220, Santo Domingo presenta su dimisi\u00f3n como General. La dimisi\u00f3n no es aceptada, pero el santo deja sus poderes en manos de los definidores que deberan reu\u00adnirse todos los a\u00f1os en Bolonia y en Par\u00eds, durante las fies\u00adtas de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 novedades nos encontramos?<\/p>\n<ul>\n<li>La noci\u00f3n de <em>estabilidad <\/em>adquiere un nuevo sentido. Hasta entonces hab\u00eda significado una fijaci\u00f3n f\u00edsica y geo\u00adgr\u00e1fica. A partir de ahora se limitar\u00e1 a la estabilidad en la instituci\u00f3n religiosa. El ser religioso no se definir\u00e1 ya a partir de una \u00abf\u00edsica\u00bb sino en funci\u00f3n de una psicolog\u00eda personal y social.<\/li>\n<li>La organizaci\u00f3n religiosa se ve dotada de un doble poder claramente definido: el poder <em>legislativo <\/em>que peri\u00f3\u00addicamente interpreta, suaviza, o endurece las leyes, el po\u00adder <em>ejecutivo <\/em>que concede concretamente las dispensas a determinadas categor\u00edas de religiones o a tal religioso en particular.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Se ha podido afirmar que la noci\u00f3n de dispensa en la vida religiosa, nace con la orden de Santo Domingo.<\/p>\n<h3>c) <em>La influencia<\/em><\/h3>\n<p>La evoluci\u00f3n notada en las nuevas constituciones de la vida religiosa en com\u00fan no cesar\u00e1n de ejercer una influen\u00adcia en el curso de los siglos venideros.<\/p>\n<ul>\n<li>Por su estructura, la orden de predicadores marcar\u00e1 la ampliaci\u00f3n de la toma de conciencia acerca del \u00abbien com\u00fan\u00bb, del bien de la Iglesia. Invita a tener en cuenta la <em>funci\u00f3n <\/em>que ejerce el religioso ante la perspectiva del logro de su equilibrio y de su moral personal. El estilo de vida y la conducta var\u00eda entre los \u00abdocentes\u00bb y los predicadores \u00abambulantes\u00bb. Va a mantener despierta la conciencia y responsabilidad de las personas, asign\u00e1ndoles una parti\u00adcipaci\u00f3n en la elaboraci\u00f3n de la vida com\u00fan regular.<\/li>\n<li>Por su <em>ideal proclamado, <\/em>la orden de predicadores recordar\u00e1 que la unidad de un grupo s\u00f3lo se mantiene me\u00addiante la referencia a Dios, el recurso a una transcendencia que es fuente de la unidad y de la variedad. La pobreza ser\u00e1 reclamada no tanto en funci\u00f3n de una obediencia y de las normas de un vivir en com\u00fan, sino m\u00e1s bien en funci\u00f3n de una referencia a las Bienaventuranzas (Mt VI, 24-34), a la libertad apost\u00f3lica (Mt X, 7, 15, XIX, 21), a la caridad fundamental que intentaba reflejar la primera comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n (Act. II, 44; V, 32-35).<\/li>\n<\/ul>\n<p>La influencia de los acontecimientos y de las estructuras jur\u00eddicas profanas no cesar\u00e1 de pesar. Tres siglos m\u00e1s tarde, aparecer\u00e1, lo que con las perspectivas de la Historia, po\u00addemos denominar una nueva forma de sociedad religiosa, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<span id='easy-footnote-10-39424' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-evolucion-de-la-vida-comunitaria-y-sus-exigencias\/#easy-footnote-bottom-10-39424' title='S. Ignacio y la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;BRODRIK JAMES, &lt;em&gt;Origine et expansion des Jesuites. &lt;\/em&gt;Paris, Spes, 1950, 2 vol.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;CHASTONAY PAUL, &lt;em&gt;De les Constitutions de l&amp;#8217;ordre des Jesuites, &lt;\/em&gt;Paris, Aubier, 1941.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Dunox PAUL, &lt;em&gt;S. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Ignacio de Loyola. &lt;\/em&gt;Paris, Beauchesme, 1934.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;GUIBERT J. DE, &lt;em&gt;La spiritualit\u00e9 de la compagnie de J\u00e9sus. &lt;\/em&gt;Esquime Histo\u00adrique. Roma, 1953 (Obra p\u00f3stuma)&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;GUILLERMON A., &lt;em&gt;S. Ignacio et la Compagnie de J\u00e9sus. &lt;\/em&gt;Paris, Ed. du Seuil. Maitres Spirituels, n. 23, 1960.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;LEMOINE ROBERT, &lt;em&gt;Le droit des religieux du Concile de Trente aux Instituts S\u00e9culiers. &lt;\/em&gt;Paris, Descl\u00e9e de Brouwer, 1956, pp. 73-87.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;OLPHE GALLIARD M., &lt;em&gt;La vie commune et l&amp;#8217;Apostolat dans &lt;\/em&gt;la &lt;em&gt;Compagnie de J\u00e9sus. &lt;\/em&gt;En \u00abLa Vie Commune\u00bb. Paris, Ed. du Cerf, 1961, pp. 61-74.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<h2>IV. La vida militante en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/h2>\n<p>Nos parece tan indispensable como dif\u00edcil el hablar exac\u00adtamente de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y de su organizaci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>Indispensable: <\/em>porque la vida com\u00fan ignaciana, valien\u00adte por su novedad, abre el camino a nuevas realizaciones. Como nota el Padre Olphe Galliard, s. j.: \u00abde hecho, nume\u00adrosas congregaciones modernas utilizaron sus elementos fundamentales, a los peque\u00f1os hermanos del P. Carlos de Foucauld, para encontrar una f\u00f3rmula innovadora de vida comunitaria\u00bb (La vie commune, Par\u00eds, Ed. du Cerf, p. 74).<\/p>\n<p><em>Dif\u00edcil: <\/em>en primer lugar, a causa de la extensi\u00f3n num\u00e9ri\u00adca y variedad espiritual a las cuales la tradici\u00f3n inicial ofreci\u00f3 su soporte; en segundo lugar, porque esta variedad tiende a enmascarar y a veces a oscurecer tradiciones sub\u00adsistentes que evolucionaron inspir\u00e1ndose y a veces opo\u00adni\u00e9ndose a la tradici\u00f3n ignaciana.<\/p>\n<p>Finalmente, quiz\u00e1s y principalmente porque ciertos do\u00adcumentos escapen a la investigaci\u00f3n de los historiadores: por ejemplo, el Breve \u00abDominus ac Redemptor\u00bb del 21 de julio de 1773, retirado de los Bularios, de tal manera que la universalidad de los principios proclamados hace muy dif\u00ed\u00adcil su verificaci\u00f3n para nosotros, hoy.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber recordado prudentemente estas difi\u00adcultades, me limitar\u00e9, en funci\u00f3n de nuestro prop\u00f3sito y para mantener nuestra reflexi\u00f3n, a fijarme en estos dos elementos:<\/p>\n<ul>\n<li>las circunstancias<\/li>\n<li>los elementos determinantes y caracter\u00edsticos.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>a) <em>Las circunstancias<\/em><\/h3>\n<p>Socialmente, el siglo xvi \u2014como lo advierte muy bien Henri Hauser se caracteriza por la convergencia de cinco mutaciones.<\/p>\n<p>Mutaci\u00f3n <em>pol\u00edtica: <\/em>Se refleja en la organizaci\u00f3n desp\u00f3ti\u00adca de los estados europeos.<\/p>\n<p>Mutaci\u00f3n <em>econ\u00f3mica: <\/em>Se caracteriza por los primeros pasos del desarrollo industrial, por la evoluci\u00f3n del co\u00admercio internacional, por la reforma agraria.<\/p>\n<p>Mutaci\u00f3n <em>cultural: <\/em>Se basa en la aparici\u00f3n del libro.<\/p>\n<p>Mutaci\u00f3n <em>demogr\u00e1fica: <\/em>Se refleja en el nuevo equilibrio de las potencias.<\/p>\n<p>Mutaci\u00f3n <em>religiosa: <\/em>Se advierte en el estallido de la uni\u00addad religiosa de occidente y en la valoraci\u00f3n de la concien\u00adcia mediante el libre examen.<\/p>\n<p>Todo esto contribuye a que la trama existente entre Dios y los hombres se afirme con mayor vigor. Dios habla con m\u00e1s fuerza en el mundo y mediante los hombres. El jesuita Molina, en su <em>Concordia <\/em>que publica en Lisboa (1588) es oscuro en su hablar de las relaciones entre el tiempo y la eternidad, entre la acci\u00f3n de Dios y la acci\u00f3n del hombre hasta el punto de sacar para algunos autores la conclusi\u00f3n de un poder del hombre sobre Dios. Visible\u00admente, no solo han cambiado las melod\u00edas y armon\u00edas; asistimos a un cambio de orquestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las funciones religiosas tienden cada vez m\u00e1s a la desa\u00adcralizaci\u00f3n disoci\u00e1ndose de la liturgia y del culto.<\/p>\n<p>Ignacio de Loyola no ten\u00eda en muy alta estima el trabajo de los liturgistas teatinos y no vacilaba en dec\u00edrselo al mis\u00admo fundador, Gino, Pietro Caraffa. Cuando este \u00faltimo fue Papa, bajo el nombre de Pablo IV, record\u00f3 muy bien las cr\u00edticas de Ignacio de Loyola. Esto explica, sin duda algunas reacciones del vigoroso Pont\u00edfice y algunas de sus \u00ab\u00e1cidas dulzuras\u00bb.<\/p>\n<p>Para Ignacio, el trabajo que se ofrece a los hombres enrolados en las banderas de Cristo se diversifica avanzan\u00addo de la predicaci\u00f3n hacia la direcci\u00f3n, de la confesi\u00f3n hacia la educaci\u00f3n. Lo espec\u00edfico de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas no hay que buscarlo en sus obras sino en cualquier actividad polarizada por la mayor gloria de Dios. La variedad de ocupaciones va a modificar de nuevo la noci\u00f3n de estabili\u00addad que cambiar\u00e1n las Constituciones dominicanas. La estabilidad se espiritualiza todav\u00eda m\u00e1s abri\u00e9ndose a la amistad de todas las diferencias. El lugar de estancia para la Comunidad no ser\u00e1 ya ni un monasterio ni un priorato, ser\u00e1 una \u00abresidencia\u00bb y quiz\u00e1s un punto de partida a la vez que t\u00e9rmino de arribada.<\/p>\n<h3>b) <em>Elementos determinantes para una nueva vida com\u00fan<\/em><\/h3>\n<p>Gustosamente los reduzco a cuatro.<\/p>\n<p>En ellos, se modifica el impulso, el equilibrio y la calidad del vivir comunitario:<\/p>\n<ol>\n<li><em>La experiencia religiosa <\/em>y social muy particular de san Ignacio: Se trata de una vocaci\u00f3n tard\u00eda y su adapta\u00adci\u00f3n result\u00f3 muy penosa. No logra convencer a sus prime\u00adros compa\u00f1eros y el grupo inicial se desintegra r\u00e1pidamente. M\u00e1s que ninguno se expone a los m\u00faltiples ataques de las Comunidades existentes. Melchor Cano y Pablo IV principalmente no cesan de acusar al nuevo evangelizador de conducir tir\u00e1nicamente a sus compa\u00f1eros.<\/li>\n<li>La articulaci\u00f3n inmediata de la Instituci\u00f3n sobre el papado, mediante un cuarto voto que modifica en su ejer\u00adcicio los restantes votos y logra para los hijos de san Ig\u00adnacio la confianza pontificia.<\/li>\n<li>El abandono de la uniformidad mon\u00e1stica, de los ejercicios comunes. La oraci\u00f3n es practicada de un modo personal y en particular.<\/li>\n<li>La proclamaci\u00f3n de las exigencias de una caridad de ayuda mutua que se mostrar\u00e1 en tonalidades igualmente ofensivas que defensivas n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ahora bien, san Vicente, que no cesa de saludar y esti\u00admar a los miembros de la Compa\u00f1\u00eda, aun cuando los vea expulsados por ciertos parlamentos, se fijar\u00e1 con mucha atenci\u00f3n en los usos y en la organizaci\u00f3n ignaciana. Se ins\u00adpirar\u00e1 en esta nueva codificaci\u00f3n pero sin olvidar el ideal prof\u00e9tico y mon\u00e1stico.<\/p>\n<p>San Vicente goza de una memoria tan dilatada como su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n \u2014entre nosotros\u2014 podr\u00eda reproch\u00e1rselo?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida com\u00fan Ning\u00fan radar ni magnet\u00f3fono hubiera podido captar el confuso hablar que se oyera en torno a la Torre de Babel. 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S\u00e1nchez Mallo su invitaci\u00f3n a participar en esta XXXIX Semana de estudios vicencianos. 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