{"id":39106,"date":"2021-02-08T08:55:29","date_gmt":"2021-02-08T07:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-11-seccion-3\/"},"modified":"2020-12-13T11:43:50","modified_gmt":"2020-12-13T10:43:50","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-11-seccion-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-11-seccion-3\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 11, Secci\u00f3n 3"},"content":{"rendered":"<p><strong>Limosnas<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el asunto que vamos a tratar en esta Secci\u00f3n tropezar\u00e1 ante todo con la dificultad de ciertos esp\u00edritus, que comprender\u00e1n dif\u00edcilmente c\u00f3mo el Superior General de una Congregaci\u00f3n, por su propia iniciativa y sin requerir el consentimiento de los miembros de esa Congregaci\u00f3n, haya podido ser tan generoso con los pobres a costa de los bienes de su misma Congregaci\u00f3n. Y a\u00fan m\u00e1s, c\u00f3mo el Sr. Vicente, que era tan humilde, tan respetuoso y tan gran enamorado de la pobreza evang\u00e9lica, y que, adem\u00e1s, no quiso sin el consentimiento expreso de su Comunidad, como hemos visto en el Libro primero, dar una peque\u00f1a ayuda a su propio sobrino llegado expresamente desde doscientas leguas para visitarle, cosa que no hab\u00eda podido hacer sin afectar notablemente las modestas posibilidades de su pobre familia, c\u00f3mo, digo, este fiel Siervo de Dios ha dado, con tanta frecuencia y largueza, limosna a toda clase de pobres a costa de su misma Comunidad, como lo vamos a ver en esta misma Secci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente, eso parece, a primera vista, un poco sorprendente, y quienes piensen m\u00e1s favorablemente creer\u00e1n que eso se realiza por un movimiento extraordinario del Esp\u00edritu Santo, quien, a veces, lleva a los Santos a actos de virtud m\u00e1s admirables que imitables. Pero aunque eso se pueda afirmar en verdad en el caso presente y sea f\u00e1cil reconocer en varias circunstancias de la vida del Sr. Vicente una direcci\u00f3n de Dios del todo extraordinaria y unas m\u00e1ximas tanto m\u00e1s opuestas a la prudencia ordinaria de los hombres, cuanto m\u00e1s conformes son a la Sabidur\u00eda divina de Jesucristo; sin embargo, se puede, adem\u00e1s de eso, fijar la atenci\u00f3n en diversas consideraciones en las cuales esa forma de actuar del Sr. Vicente puede hallar un razonable y leg\u00edtimo apoyo.<\/p>\n<p>Y, en primer lugar, debemos considerar que el Sr. Vicente era no s\u00f3lo el Superior General, sino tambi\u00e9n el Autor, el Fundador y el Institutor de una nueva Compa\u00f1\u00eda, que naci\u00f3 en brazos de la caridad y que se puede decir, en cierto modo, que hab\u00eda permanecido durante el tiempo de su vida, como en la cuna de su infancia. Es \u00e9l, quien, despu\u00e9s de Dios, le ha dado el ser, la forma y la consistencia; quien ha prescrito el orden que se deb\u00eda guardar en todas sus partes; quien ha determinado sus actividades y sus funciones; y quien ha educado, instru\u00eddo y perfeccionado a los miembros que la componen; ellos lo han mirado siempre como a su verdadero Padre, y \u00e9l los ha considerado como a sus Hermanos queridos, a quienes pod\u00eda decirles, como el Santo Ap\u00f3stol: Filioli, quos iterum parturio donec Christus formetur in bobis.<\/p>\n<p>Siendo esto as\u00ed, ha podido muy bien, no como Superior General, sino s\u00f3lo como Institutor y Padre, disponer de unos bienes que le eran comunes con sus Hijos, y de los que ven\u00eda a ser como el tutor, durante la minor\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda, y disponer de ellos no para \u00e9l, ni para sus intereses particulares, sino para los intereses de Jesucristo, y para el socorro y el servicio de sus miembros, que son los pobres. Y si alg\u00fan censor riguroso, a pesar de todo esto, quisiera a\u00fan decir y sostener que deb\u00eda requerir el consentimiento de sus Hijos, le responderemos que \u00e9l no ha juzgado necesario requerirlo, ni obligarlos a declararlo de viva voz, porque lo le\u00eda en sus corazones. La uni\u00f3n cordial y muy \u00edntima que siempre han disfrutado con semejante Padre, nunca hubiera podido sufrir entre ellos y su persona ninguna diversidad de sentimientos; ellos quer\u00edan lo que \u00e9l quer\u00eda, y \u00e9l s\u00f3lo quer\u00eda cosas tan buenas, tan santas y tan conformes a los planes y a las \u00f3rdenes de Dios, que hubiera sido hacer una injuria a su virtud creer que hab\u00edan tenido el menor pensamiento contrario.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de eso, en los primeros tiempos de una Compa\u00f1\u00eda naciente era cuesti\u00f3n de fundamentar bien no solamente lo temporal, sino tambi\u00e9n, y a\u00fan m\u00e1s, lo espiritual. No bastaba con formar el cuerpo, sino que hac\u00eda tambi\u00e9n falta inspirarle y comunicarle el esp\u00edritu propio para los fines para los que hab\u00eda sido fundada. Pues bien, como uno de los principales fines, seg\u00fan hemos visto, era evangelizar a los pobres y prestar todos los servicios y todas las asistencias convenientes para tal efecto, hac\u00eda falta educarla en un esp\u00edritu de compasi\u00f3n, de ternura y de amor a los pobres. Y como el prop\u00f3sito del Santo Fundador era que los de su Compa\u00f1\u00eda estuvieran en disposici\u00f3n continua de exponer y sacrificar su vida, en cuanto hubiera necesidad de ella, para procurar la salvaci\u00f3n de los pobres, hab\u00eda una raz\u00f3n adecuada para disponerlos a dar gustosamente una buena parte de sus bienes externos para los pobres, especialmente cuando esta asistencia pod\u00eda contribuir a su bien espiritual.<\/p>\n<p>Finalmente, la condici\u00f3n del tiempo que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ha vivido en sus comienzos, las calamidades y miserias que han inundado la mayor parte de las Provincias del Reino, y tambi\u00e9n de toda Europa; la extrema necesidad a la que se han visto reducidos por la desgracia de las guerras y de otros funestos accidentes, han obligado al coraz\u00f3n caritativo del Sr. Vicente a dedicarse a socorrerlos. Y para eso, siempre ha sido necesario excitar a las personas ricas a la compasi\u00f3n y a la misericordia, para persuadirlas a hacer limosnas proporcionadas a las necesidades extremas de infinidad de pobres diseminados por todas partes, que estaban a punto de perecer. Este prudente y fiel Siervo de Jesucristo ha comprendido perfectamente que era necesario animarlos m\u00e1s con ejemplos que con palabras. Y ciertamente, no pod\u00eda usar un motivo m\u00e1s poderoso para moverlos a esas obras extraordinarias de caridad, practicadas con tanta bendici\u00f3n durante gran n\u00famero de a\u00f1os, que empezar a hacer \u00e9l primero lo que recomendaba a los dem\u00e1s; y precisamente en eso, el ejemplo de las limosnas que hizo, ha sido tanto m\u00e1s eficaz, cuanto que se ve\u00eda bien a las claras que estaban muy por encima de sus fuerzas, y que quitaba de su boca y de las de sus Hijos lo que daba a los pobres. Sin embargo, eso no disminu\u00eda en absoluto, antes bien aumentaba, el inter\u00e9s y el deseo que \u00e9l y los suyos ten\u00edan de trabajar, de emplearse y de consumirse por la asistencia espiritual de los pobres.<\/p>\n<p>Supuesto, pues, esto, veamos alguna peque\u00f1a parte de las liberalidades y de las caridades que este verdadero Padre de los Pobre ha ejercido en favor de ellos; digo una peque\u00f1a parte, porque s\u00f3lo Dios, que conoce todo, sabe de la humildad de su Siervo, que ha tratado siempre de ocultar cuanto pudo a los ojos de los hombres lo que hac\u00eda \u00fanicamente por el motivo de Su amor. Estaba bien lejos de los sentimientos de aquellos de los que habla Jesucristo: que tocan la trompeta para publicar sus limosnas, y que usan de toda clase de artificios para hacerse afamados y ser estimados por algunos actos de caridad que hacen por los pobres. Por el contrario, hac\u00eda todo lo posible para ocultar sus limosnas, no hablaba nunca de ellas, y tampoco soportaba que se hablara de ellas. Y aunque, adem\u00e1s de eso, hizo muchos gastos muy notables para el servicio de los pobres, como pagar a menudo los gastos de los viajes que los suyos emprend\u00edan para ir a ayudarlos en sitios muy alejados, pagar los costes de las cartas dirigidas a \u00e9l por la misma raz\u00f3n tanto de Provincias alejadas, como de los pobres cautivos de Argel, de T\u00fanez, de Bizerta y de otros sitios, lo cual ascend\u00eda a cantidades muy considerables, con todo, nunca quiso hablar de eso, ni tomar ese gasto en cuenta, content\u00e1ndose con que Dios lo conociera y lo tuviera por agradable. Y si \u00e9l no pod\u00eda impedir a veces que algunas de esas obras caritativas fueran conocidas, las rebajaba y disminu\u00eda su valor, diciendo que eran unos mendigos que daban parte de sus andrajos y de sus migajas a otros mendigos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda fundado la Cofrad\u00eda de la Caridad en la parroquia de San Lorenzo; y por estar dicha parroquia situada en el Se\u00f1or\u00edo de San L\u00e1zaro, le donaba todos los a\u00f1os liberalmente y por pura caridad doscientas libras para proveer a los gastos, tanto de la Cofrad\u00eda, como de las Hijas de la Caridad para la asistencia de los enfermos pobres; y adem\u00e1s, enviaba todos los viernes del a\u00f1o a dos eclesi\u00e1sticos de su casa para visitarlos y consolarlos en sus enfermedades.<\/p>\n<p>Cuando algunos pobres mor\u00edan en el vecindario de San L\u00e1zaro, ya fueran conocidos suyos o no, hac\u00eda entregar las ropas para amortajarlos, cuando no dispon\u00edan de ellas. Y despu\u00e9s de haber hecho enterrar cierto d\u00eda a una pobre mujer decorosamente a costa suya, recibi\u00f3 inmediatamente a su marido en San L\u00e1zaro; y all\u00ed estuvo enfermo bastante tiempo; e hizo a\u00fan la misma caridad a otro hombre pobre, que, por fin, falleci\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<p>Habiendo hallado un d\u00eda cerca de San L\u00e1zaro a un hombre pobre casi desnudo, hizo que le dieran cuanto antes ropa. Este hecho ha sido muy frecuente en \u00e9l, y lo ha practicado con frecuencia con varios otros, mandando darles a unos zapatos, a otros sombreros, a otros camisas, y todo a costa de la casa.<\/p>\n<p>Recib\u00eda todos los d\u00edas en San L\u00e1zaro a dos pobres para que comieran con su Comunidad; pero antes, les daba la instrucci\u00f3n espiritual que necesitaban. Y se le ha visto frecuentemente a este verdadero amigo de los pobres, despu\u00e9s de saludarlos con mucha afabilidad y ayudarles a subir las escaleras del refectorio, hacerlos sentar m\u00e1s arriba que \u00e9l, preocuparse de que les sirvieran bien y ofrecerles en persona varios peque\u00f1os servicios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esos dos pobres, tambi\u00e9n hac\u00eda distribuir todos los d\u00edas a familias pobres raciones de pan, de potaje y de carne, que ellas mandaban a recoger en la puerta de San L\u00e1zaro. Y a lo largo del a\u00f1o, hac\u00eda dar en esta misma casa de San L\u00e1zaro otras dos clases de limosnas ordinarias, sin contar las extraordinarias: una de pan o de dinero, para los pobres transe\u00fantes a todas horas del d\u00eda; y la otra, de potaje lleno de pan, que se distribu\u00eda tres veces cada semana a una hora determinada a todos los pobres que se presentaban, del sitio que fueran. Adem\u00e1s de esa limosna, tambi\u00e9n se les daba una instrucci\u00f3n particular sobre un punto del Catecismo, o de las obligaciones de la Vida Cristiana correspondiente a su condici\u00f3n. Y despu\u00e9s de haberles explicado los principales misterios que todos deben saber o creer, les hablaban ya de la manera de rezar bien, ya de lo que hac\u00eda falta para vivir bien, como un buen pobre, o bien, c\u00f3mo deb\u00edan sufrir con paciencia su pobreza y aflicci\u00f3n, y as\u00ed de otras cuestiones que les eran propias y convenientes, todo siguiendo las \u00f3rdenes dadas por el Sr. Vicente.<\/p>\n<p>Los pobres se juntaban a centenares en todo tiempo para recibir esas limosnas corporales y espirituales, y han llegado a verse hasta quinientos o seiscientos. Es cierto que \u00e9l hizo cesar esa distribuci\u00f3n de potaje dos o tres a\u00f1os antes de su muerte por la prohibici\u00f3n que se dio, despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n del Hospital General, con el fin de eliminar la mendicidad de Par\u00eds. Y como los pobres se quejaban, dici\u00e9ndole: Padre, \u00bf no le ha encomendado Dios que d\u00e9 limosna a los pobres?. El les respond\u00eda: Es cierto, amigos m\u00edos, pero El ha ordenado tambi\u00e9n obedecer a los Ma gistrados. Y, sin embargo, despu\u00e9s de esta prohibici\u00f3n, a causa de un invierno riguroso que redujo a muchas familias pobres a una necesidad extrema, les hizo repartir diariamente pan y potaje.<\/p>\n<p>Durante los disturbios de Par\u00eds, mand\u00f3 hacer el mismo reparto todos los d\u00edas a cerca de mil pobres; y eso produjo un gasto muy grande a la casa de San L\u00e1zaro, que qued\u00f3 m\u00e1s endeudada todav\u00eda de lo que ya estaba. En ese tiempo se vio obligado a salir de Par\u00eds, como ya lo hemos dicho en el Libro primero; y, como le notificasen los saqueos, los desperfectos y las p\u00e9rdidas que sufri\u00f3 por entonces la casa por el acantonamiento de ochocientos soldados y otros guardas, que hab\u00edan enviado all\u00ed, sin embargo, conociendo la gran necesidad que sufr\u00edan los pobres, escribi\u00f3 varias veces a su Asistente para recomendarle que se continuara con las limosnas de pan, empleando hasta tres sextarios de trigo cada d\u00eda, sin reparar en que estaba demasiado caro por aquel tiempo y por m\u00e1s que no se pudiera hallar en Par\u00eds por dinero; pasando la caridad de este verdadero Padre de los Pobres por encima de todas esas consideraciones, capaces por s\u00ed mismas de disuadir a cualquier otra menor que la suya. El Hermano panadero de la casa, que ten\u00eda a su cargo la administraci\u00f3n de los granos, ha declarado que durante tres meses hab\u00eda empleado diez modios en pan, que se distribuy\u00f3 entre los pobres. Hay motivos para admirar la conducta de la Providencia de Dios, porque, al cabo de esos tres meses, que es cuando cay\u00f3, m\u00e1s o menos, la Fiesta de Pascua, toda la provisi\u00f3n de trigo se consumi\u00f3, y la Comunidad se vio reducida a carecer de pan para su subsistencia. Cuando \u00e9sta estaba ya para sucumbir ante la penuria, los asuntos p\u00fablicos se arreglaron, y al quedar abiertos los pasos, se pudo comprar trigo para alimentarse, con el dinero que se pidi\u00f3 prestado, y en esto se vio de forma manifiesta el cuidado que la Bondad de Dios tiene para socorrer en sus necesidades a quienes se preocupan de los pobres.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el testimonio presentado sobre este asunto por un virtuos\u00edsimo eclesi\u00e1stico: <em>\u00abPara hacer ver \u2014<\/em>dice<em>\u2014 el gran coraz\u00f3n del Sr. Vicente y su amor incomparable a los pobres, cuando se enter\u00f3 de lo que hab\u00eda pasado en San L\u00e1zaro, y c\u00f3mo se hab\u00eda consumido todo o por el fuego, o por la destrucci\u00f3n causada por los soldados, previendo con su prudencia a qu\u00e9 extremo se ver\u00edan reducidos los pobres por el asedio de Par\u00eds y por la gran carest\u00eda de los v\u00edveres, que resultar\u00eda inevitable, mand\u00f3 al difunto Sr. Lamberto, que era el Asistente, que ordenara que todos los d\u00edas se repartieran grandes limosnas a los pobres, y que, a ese efecto, la casa adquiriera en pr\u00e9stamo diecis\u00e9is o veinte mil libras para atenderlos, cosa que se ejecut\u00f3 fielmente, de forma que todos los d\u00edas se repart\u00edan gran n\u00famero de panes y dos o tres calderos de potaje a los pobres, con la misma abundancia y liberalidad que si el trigo no hubiera costado nada a la casa. Y se mantuvo el reparto durante varios meses, y tambi\u00e9n despu\u00e9s del cese de dichas revueltas. M\u00e1s adelante, imitaron ese hecho, con gran bendici\u00f3n, varias Comunidades y otras personas ricas. Y no es \u00e9sa una de las menores alabanzas debidas a la caridad ingeniosa del Sr. Vicente para alivio de los pobres, de quienes siempre ha sido el Padre nutricio en todos los lugares y en todas las ocasiones\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero es a\u00fan m\u00e1s digno de destacarse que este caritativo Proveedor de los Pobres diera no s\u00f3lo las \u00f3rdenes necesarias para asistir a los que ven\u00edan a pedir limosna a la puerta de San L\u00e1zaro, sino que adem\u00e1s mandaba buscar a los pobres refugiados en Par\u00eds hasta en sus mismos tugurios y chabolas, empleando para tal efecto a un Sacerdote y a un Hermano, que iban a aquellos lugares para ver cu\u00e1les eran sus necesidades, para aliviarlos y, sobre todo, a los enfermos. Pues bien, su caridad era sin medida ni l\u00edmites: extend\u00eda sus atenciones a toda clase de personas, de la condici\u00f3n y naci\u00f3n que fueran. Por eso, cuando se supo, por ese tiempo, que hab\u00eda en Par\u00eds gran cantidad de cat\u00f3licos irlandeses pobres exiliados por la fe y reducidos a extrema miseria, llam\u00f3 un d\u00eda a uno de los Sacerdotes de su Congregaci\u00f3n, irland\u00e9s de nacimiento, y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 pensaba que se podr\u00eda hacer para ayudar a aquellos pobres refugiados de Irlanda.<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfNo habr\u00eda alguna manera \u2014<\/em>le dijo<em>\u2014 de reunirlos para consolarlos y para instruirlos? Ellos no entienden nuestra lengua, y los veo como abandonados, y eso me conmueve el coraz\u00f3n y me produce un gran sentimiento de compasi\u00f3n hacia ellos\u00bb.<\/em> \u2014Aquel buen Sacerdote le respondi\u00f3, que har\u00eda lo posible. <em>\u00ab\u00a1Dios le bendiga!\u00bb<\/em> \u2014le replic\u00f3 el Sr. Viente\u2014. <em>\u00abTome: ah\u00ed tiene diez \u00abpistolas\u00bb; vaya en nombre de Dios, y d\u00e9les el consuelo que pueda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Hay que advertir que esta asistencia es distinta de la que hizo a unos eclesi\u00e1sticos del mismo pa\u00eds de Irlanda; de eso hablaremos inmediatamente.<\/p>\n<p>Un buen muchacho, sastre de oficio, se march\u00f3 de San L\u00e1zaro a su tierra despu\u00e9s de haber visto y experimentado la gran caridad del Sr. Vicente. Al cabo de cierto tiempo, cuando este Santo Var\u00f3n estaba m\u00e1s ocupado en los grandes asuntos de la Corte, se tom\u00f3 la libertad de escribirle una carta para rogarle le enviara cien agujas de Par\u00eds, cosa que el Sr. Vicente recibi\u00f3 con gusto, y se tom\u00f3 muy de buena gana la solicitud de hacerlas comprar y de envi\u00e1rselas, sin manifestar en ning\u00fan momento que le pareciera raro que el joven se hubiera dirigido a \u00e9l para algo de tan peque\u00f1a entidad.<\/p>\n<p>Volviendo un d\u00eda de la ciudad, se encontr\u00f3 con unas cuantas mujeres pobres a la puerta de San L\u00e1zaro; le pidieron limosna, y \u00e9l les dijo que iba a mandarles alguna cosa. Pero, cuando entr\u00f3, se olvid\u00f3 por causa de algunos negocios urgentes e importantes que le absorbieron la atenci\u00f3n. Se lo hicieron recordar, y \u00e9l en persona llev\u00f3 la limosna, y poni\u00e9ndose de rodillas ante ellas, les pidi\u00f3 perd\u00f3n por haberlas olvidado. Una mujer pobre le pidi\u00f3 una limosna al Sr. Vicente; \u00e9l le mand\u00f3 medio escudo; pero ella le hizo notar que aquello era poco para su mucha pobreza. Inmediatamente le envi\u00f3 otro medio escudo. Y le han visto hacer cosas por el estilo.<\/p>\n<p>Un pobre carretero hab\u00eda perdido sus caballos y acudi\u00f3 al Sr. Vicente para pedirle que tuviera compasi\u00f3n de \u00e9l y le hiciera un poco de caridad para ayudarle a reparar aquella p\u00e9rdida; e inmediatamente el caritativo Capell\u00e1nlimosnero le hizo dar cien libras.<\/p>\n<p>A un arrrendatario de la Comunidad de San L\u00e1zaro, que no pod\u00eda pagar lo que deb\u00eda, el Sr. Vicente hizo incluso que le dieran dinero. Y no podr\u00edamos decir cu\u00e1n caritativa ha sido su paciencia con todos los arrendatarios, colonos y deudores de su Comunidad, cuando tardaban en pagar; prefer\u00eda hacerles nuevos adelantos y exponerse a perder todo antes que usar de alguna coacci\u00f3n o rigor en su caso.<\/p>\n<p>Un trabajador del campo, que desde hac\u00eda mucho tiempo ten\u00eda, en arriendo a largo plazo, una finca dependiente de un Hospital, fue despose\u00eddo de ella por una sentencia; y como hubiera muerto al cabo de poco tiempo de eso y dejado a su mujer y a sus hijos en una gran pobreza, el Sr. Vicente, por pura caridad, recogi\u00f3 a los dos ni\u00f1os en la casa de San L\u00e1zaro, y all\u00ed fueron alimentados y formados casi diez a\u00f1os, y all\u00ed han aprendido un oficio para ganarse la vida. Contribuy\u00f3 tambi\u00e9n, al mismo tiempo, a sostener a la pobre viuda.<\/p>\n<p>La fama que hab\u00eda adquirido el Sr. Vicente de ser un hombre muy caritativo, ha atra\u00eddo en todo tiempo a San L\u00e1zaro a un gran n\u00famero de pobres vergonzantes de toda clase y condici\u00f3n, tanto en Par\u00eds como en otras partes en donde hab\u00edan vivido llenos de honor y de riquezas; ven\u00edan confiados a descubrirle sus necesidades. Otros, como sent\u00edan verg\u00fcenza para pedirle, le rogaban que les prestara alguna cantidad de dinero; \u00e9l procuraba que les dieran a todos algo, a unos m\u00e1s, a otros menos, y frecuentemente se quedaba sin un \u00absueldo\u00bb; y cuando no hab\u00eda nada en la bolsa de la casa, mandaba donde la Srta. Le Gras a pedir dinero prestado para no despedir a aquellos pobres vergonzantes sin alg\u00fan consuelo<\/p>\n<p>Hab\u00eda tambi\u00e9n otros a quienes les hac\u00eda dar todos los meses alg\u00fan dinero. Y un poco antes de su muerte, vino uno que, no pudiendo hablarle a causa de su enfermedad, dijo que hac\u00eda m\u00e1s de diecisiete a\u00f1os que ven\u00eda a pedir esa limosna, consistente en dos escudos todos los meses y que \u00e9l consideraba como una renta que le era debida.<\/p>\n<p>Viniendo un d\u00eda del campo a Par\u00eds en una carroza, encontr\u00f3 en el camino a una pobre llena de \u00falceras y otras incomodidades horrorosas; la hizo subir a la carroza, y la llev\u00f3 hasta el lugar adonde quer\u00eda ir en Par\u00eds. Siempre hizo lo mismo, sobre todo en invierno, cuando al volver, al anochecer, a San L\u00e1zaro se hac\u00eda encontradizo con ancianos pobres u otras personas indispuestas: les dejaba sitio en la carroza, a la que por humildad llamaba \u00absu infamia\u00bb, haciendo eso por una especie de compensaci\u00f3n, porque se consideraba indigno de aquella peque\u00f1a comodidad, y como queriendo pagar as\u00ed un tributo y ofrecer una parte a los pobres, a quienes \u00e9l cre\u00eda que les deb\u00eda lo que ten\u00eda de bienes y de medios, y que, por tanto, deb\u00eda compartir con ellos; \u00a1tanto amor, ternura y compasi\u00f3n sent\u00eda por ellos!<\/p>\n<p>Cuando ve\u00eda unos pobres enfermos tumbados a lo largo de las calles o de los caminos, iba donde ellos, o enviaba a alguno para enterarse cu\u00e1l era su mal y su necesidad, con el fin de procurarles alg\u00fan alivio. Y cuando no descubr\u00eda fingimiento en su actitud y que estaban de veras enfermos, les ofrec\u00eda llevarlos al H\u00f4telDieu en su carroza, o bien, si no dispon\u00eda de carroza, les hac\u00eda llevar all\u00ed; y no contento con pagar a los porteadores, les daba alguna limosna por a\u00f1adidura.<\/p>\n<p>Cuando pasaba un d\u00eda por una calle de Par\u00eds, oy\u00f3 llorar a un ni\u00f1o, e inmediatamente hizo detener la carroza, baj\u00f3 y fue donde \u00e9l a preguntarle qu\u00e9 le pasaba, y por qu\u00e9 lloraba de aquel modo. Y el ni\u00f1o le ense\u00f1\u00f3 el mal que ten\u00eda en la mano. Lo llev\u00f3 en persona donde el cirujano, le hizo curar en su presencia, pag\u00f3 al cirujano, y adem\u00e1s le dio alg\u00fan dinero al pobre ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Un viejo soldado llamado Cribl\u00e9 (=acribillado) a causa de la gran cantidad de heridas recibidas en la guerra, vino un d\u00eda a San L\u00e1zaro, donde no le conoc\u00eda nadie, y dirigi\u00e9ndose con franca libertad al Sr. Vicente confiado en su caridad, de la que hab\u00eda o\u00eddo hablar, le pidi\u00f3 que le sufriera en su casa durante algunos d\u00edas; y \u00e9l se lo concedi\u00f3 muy gustosamente. Este soldado, uno o dos d\u00edas m\u00e1s tarde, cay\u00f3 enfermo; el Sr. Vicente lo hizo poner en una habitaci\u00f3n con chimenea, y all\u00ed estuvo atendido y medicinado por espacio de dos meses, e, incluso, puso a un Hermano a su disposici\u00f3n para todos los servicios necesarios, hasta que qued\u00f3 totalmente restablecido.<\/p>\n<p>He ah\u00ed unas peque\u00f1as muestras de los cuidados caritativos que este Santo Var\u00f3n practicaba con los pobres. No nos debemos de extra\u00f1ar de ello ya que pod\u00eda ser generoso con ellos en los bienes exteriores, pues les hab\u00eda entregado su coraz\u00f3n, y estaba siempre dispuesto a exponer su vida para procurar el bien de sus almas; pues nada deseaba tanto como prestarles toda clase de servicios por el amor de Jesucristo, a quien honraba particularmente en ellos, consider\u00e1ndoles como las vivas im\u00e1genes de la caridad incomprensible que hab\u00eda llevado a ese Divino Salvador a despojarse de todas sus riquezas, haci\u00e9ndose pobre por el amor a nosotros, a fin de enriquecernos, como dijo el Santo Ap\u00f3stol, con su pobreza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Limosnas Quiz\u00e1s el asunto que vamos a tratar en esta Secci\u00f3n tropezar\u00e1 ante todo con la dificultad de ciertos esp\u00edritus, que comprender\u00e1n dif\u00edcilmente c\u00f3mo el Superior General de una Congregaci\u00f3n, por su propia iniciativa y &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-11-seccion-3\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218,168,144,143,116],"class_list":["post-39106","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-argel","tag-lambert","tag-san-lazaro","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 11, Secci\u00f3n 3 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-11-seccion-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 11, Secci\u00f3n 3 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Limosnas Quiz\u00e1s el asunto que vamos a tratar en esta Secci\u00f3n tropezar\u00e1 ante todo con la dificultad de ciertos esp\u00edritus, que comprender\u00e1n dif\u00edcilmente c\u00f3mo el Superior General de una Congregaci\u00f3n, por su propia iniciativa y ... 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