{"id":39098,"date":"2011-06-04T03:55:29","date_gmt":"2011-06-04T01:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-8\/"},"modified":"2016-07-26T17:24:49","modified_gmt":"2016-07-26T15:24:49","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-8\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 8"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_28831\" style=\"width: 208px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/abelly.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-28831\" class=\"size-medium wp-image-28831\" title=\"Luis Abelly\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/abelly-198x300.jpg?resize=198%2C300\" alt=\"Luis Abelly\" width=\"198\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-28831\" class=\"wp-caption-text\">Luis Abelly<\/p><\/div>\n<p><strong>Devoci\u00f3n y piedad para con Dios<\/strong><\/p>\n<p>La Devoci\u00f3n es una virtud, por la cual nos relacionamos con todas las cosas tocantes al culto y al servicio de Dios con un afecto singular\u00edsimo y con un deseo de glorificarle y honrarle que no tiene m\u00e1s l\u00edmites que los prescritos por la caridad.<\/p>\n<p>Y como podemos honrar y glorificar a Dios con la pr\u00e1ctica de toda clase de virtudes, por est\u00e1 raz\u00f3n San Ambrosio ha dicho muy bien, que la devoci\u00f3n era el fundamento de las dem\u00e1s virtudes; y San Agust\u00edn asegura que \u00abVerae virtutes, nisi in eis quibus inest vera pietas in Deum, inesse non possunt\u00bb August. lib. II, De civitate, cap. 4las verdaderas virtudes no se pueden hallar, sino en los que tienen una verdadera devoci\u00f3n y piedad para con Dios.<\/p>\n<p>Y como el Sr. Vicente ha sobresalido en toda clase de virtudes, seg\u00fan hemos podido ir viendo en los cap\u00edtulos anteriores y continuaremos en los siguientes, no hay lugar para dudar que \u00e9sta de la devoci\u00f3n la haya pose\u00eddo en un grado muy excelente, y que haya estado dotado de una devoci\u00f3n sincera y perfecta para todo lo relacionado con el culto y el honor de Dios.<\/p>\n<p>Y en primer lugar, la devoci\u00f3n de este Santo Var\u00f3n esta cimentada en una estima muy grande de la grandeza infinita de Dios, y sobre un profund\u00edsimo respeto a su Divina Majestad. Sus humillaciones maravillosas en todos los actos de Religi\u00f3n, los t\u00e9rminos llenos de honor y de respeto que usaba cuando se trataba de hablar de Dios, y el afecto singular\u00edsimo con el que se esforzaba en infundir en todos los esp\u00edritus un grand\u00edsimo aprecio y reconocimiento de las grandezas y las perfecciones de Dios, han sido las se\u00f1ales evidentes de la santa disposici\u00f3n que ten\u00eda en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abTratemos, Hermanos m\u00edos, \u2014<\/em>dijo un d\u00eda a su Comunidad<em>\u2014 de concebir no ya una grande, sino una grand\u00edsima estima de la Majestad y de la Santidad de Dios. Si tuvi\u00e9ramos la vista de nuestra mente bastante poderosa como para penetrar un poco en la inmensidad de su soberana Excelencia \u00a1oh Jes\u00fas!, \u00bfqu\u00e9 altos sentimientos no lograr\u00edamos? Podr\u00edamos decir muy bien, como San Pablo, que los ojos no han visto nunca, ni los o\u00eddos o\u00eddo, ni la mente concebido nada que le sea comparable. \u00a1Es un abismo de perfecciones, un Ser eterno, sant\u00edsimo, pur\u00edsimo, perfect\u00edsimo e infinitamente glorioso; un bien infinito, que comprende todos los bienes, y que es en S\u00ed incomparable! Pues bien, este conocimiento que tenemos de que Dios est\u00e1 muy por encima de todos nuestros conocimientos y de todo entendimiento creado, nos debe bastar para hacerle apreciar infinitamente, para anonadarnos en su presencia, y para hacernos hablar de su Majestad Suprema con un gran sentimiento de reverencia y de sumisi\u00f3n; y cuanto m\u00e1s le apreciemos, m\u00e1s lo amaremos tambi\u00e9n; y este amor producir\u00e1 en nosotros un deseo insaciable de que le agradezcamos sus beneficios, y de procurarle verdaderos adoradores\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Sent\u00eda una aversi\u00f3n incre\u00edble contra el orgullo, porque este vicio le quita a Dios el honor que se Le debe, y hace que los soberbios se lo atribuyan con tanta temeridad como injusticia. Por eso le hac\u00eda una guerra continua, no solamente en s\u00ed mismo, sino en todos los que estaban bajo su direcci\u00f3n. Como lo podremos ver con m\u00e1s amplitud cuando tratemos de su humildad. Aqu\u00ed s\u00f3lo presentaremos algunos de los sentimientos que escribi\u00f3 un d\u00eda a uno de sus Sacerdotes que estaba trabajando en misiones: <em>\u00ab\u00a1Oh qu\u00e9 consolado he quedado \u2014<\/em>le dice<em>\u2014 por lo que me ha escrito acerca de ese buen pueblo, que ha cumplido bien con su deber! Porque no sabr\u00eda decirle cu\u00e1nto he temido que no lo hiciera as\u00ed. S\u00f3lo a Dios le sea dada la gloria por ello, y que los que trabajan le rindan fielmente este agradecimiento. Si los trabajos de ustedes logran alg\u00fan \u00e9xito, o si producen alg\u00fan efecto bueno, a Domino factum est istud!, es Dios quien lo ha hecho, y es a El a quien se ha de rendir todo honor. \u00a1Ah Se\u00f1or! \u00a1Qu\u00e9 gran obst\u00e1culo presentar\u00eda a la santificaci\u00f3n del Nombre de Dios y a la justificaci\u00f3n de las almas quien se atribuyera la una o la otra, o quien pensara que ten\u00eda en ellas alguna parte! Quiera la Bondad divina que no suceda nunca que ninguno de la Misi\u00f3n admita en su esp\u00edritu semejante pensamiento; eso ser\u00eda indudablemente un sacrilegio cometido por \u00e9l, y todo el Cuerpo de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se har\u00eda culpable del mismo crimen, si se complaciere en esa manera de pensar tan desgraciada, de que, por sus trabajos, \u00e9l hab\u00eda convertido los pueblos a Dios, y que por eso es digno de ser estimado y considerado. \u00a1Cu\u00e1nto deseo que quede profundamente grabada en nuestros corazones esta verdad!: que los que piensan ser los autores de alg\u00fan bien, o que tienen en \u00e9l alguna parte, y que sienten alguna complacencia en tal pensamiento, pierden mucho m\u00e1s que ganan en ese mismo bien\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero principalmente era en la celebraci\u00f3n p\u00fablica de los Divinos Oficios, donde la devoci\u00f3n del gran Siervo de Dios aparec\u00eda con una edificaci\u00f3n singular\u00edsima de los asistentes. Cuando pod\u00eda asistir al coro para cantar o salmodiar, lo hac\u00eda con gran recogimiento de su esp\u00edritu, de manera que se le ve\u00eda embelesado y elevado en Dios. Con frecuencia tambi\u00e9n recomendaba a su Comunidad que desempe\u00f1ara ese deber para con Dios con respeto y sentimiento de piedad, que recitara pausadamente, que mantuviera los ojos bajos o fijos en el breviario o diurnal, sin mirar ni a un lado ni a otro. Aunque \u00e9l ten\u00eda un coraz\u00f3n lleno de mansedumbre, con todo, no pod\u00eda sufrir las menores faltas que se comet\u00edan en los Divinos Oficios, como, por el contrario, no pod\u00eda manifestar suficientemente su gozo, cuando se realizaba aquel acto en la forma conveniente.<\/p>\n<p>Cuando deb\u00eda celebrar el Oficio solemnemente, pon\u00eda mucho cuidado en hacerse instruir en todo lo que era propio y particular, seg\u00fan lo requiriera la solemnidad de la fiesta. En sus \u00faltimos a\u00f1os se humillaba mucho porque sus achaques no le permit\u00edan hacer del todo las genuflexiones prescritas por orden de la Iglesia. Le gustaba mucho y recomendaba la limpieza en los ornamentos sagrados; y, sobre todo, la exactitud en la observaci\u00f3n de la R\u00fabricas; y cuando se faltaba a alguna, quer\u00eda que se humillara mucho.<\/p>\n<p>Su devoci\u00f3n no se dejaba ver solamente en la celebraci\u00f3n p\u00fablica de los Oficios Divinos, m\u00e1s tambi\u00e9n en la recitaci\u00f3n particular: la hac\u00eda siempre con una postura humilde y respetuosa, con la cabeza descubierta y las rodillas en tierra, excepto los dos o tres \u00faltimos a\u00f1os de su vida: en ellos estaba obligado, a causa de sus grandes molestias, a recitarlo sentado, por no poder hacerlo de otra forma.<\/p>\n<p>Dios le hab\u00eda concedido una devoci\u00f3n muy grande a los Misterios de nuestra Religi\u00f3n, y, en especial, a los de la Sant\u00edsima Trinidad, de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y del Sant\u00edsimo Sacramento del altar. Por lo que respecta a la Sant\u00edsima Trinidad, como este misterio contiene la primera y principal de las verdades que hay que creer y adorar, ten\u00eda sumo inter\u00e9s en procurar el conocimiento y el aprecio en las almas, y en ense\u00f1arlo y hacerlo ense\u00f1ar en las misiones. Diariamente rend\u00eda, con una devoci\u00f3n especial que ha inspirado a todos los de su Congregaci\u00f3n, un homenaje, a la ma\u00f1ana y al anochecer, a este adorabil\u00edsimo misterio. Y logr\u00f3 que Nuestro Santo Padre el Papa, con la Bula de la Erecci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, obligara a todos los que pertenezcan a ella a honrar de una manera muy particular este inefable misterio y el de la Encarnaci\u00f3n, haciendo de ello incluso una Regla expresa en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abTrataremos de cumplir este deber con un esmero muy grande y de todas las maneras posibles, pero principalmente haciendo estas tres cosas: 1. haciendo a menudo y de coraz\u00f3n actos de fe y de religi\u00f3n acerca de estos misterios; 2. ofreciendo cada d\u00eda en su honor algunas oraciones y buenas obras, y, sobre todo, celebrando sus fiestas con solemnidad y con la mayor devoci\u00f3n posible; 3. trabajando con diligencia, sea con la palabra, sea con el ejemplo, en esparcir en las almas de la gente el conocimiento, el honor y el culto a estos misterios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como la Iglesia en las principales fiestas nos invita a honrar m\u00e1s particularmente los misterios cuya memoria se solemniza, era precisamente en esos d\u00edas cuando el Sr. Vicente mostraba una devoci\u00f3n muy extraordinaria: celebraba ordinariamente la Misa Mayor y oficiaba en las V\u00edsperas; pero con tal recogimiento, modestia y gravedad, que era f\u00e1cil ver cu\u00e1n unido estaba interiormente a Dios. Y aunque su devoci\u00f3n fuera tal en la celebraci\u00f3n de las grandes fiestas, no se mostraba menor los dem\u00e1s d\u00edas en todos los actos relacionados con el culto y el honor que rend\u00eda a Dios. Se levantaba, de acuerdo con la Regla, a las cuatro (como ya se ha dicho), aunque se acostara siempre tarde y pasara muchas noches sin poder reposar m\u00e1s de dos horas, como a veces lo ha confesado \u00e9l mismo; y, a pesar de eso, a la primera se\u00f1al, se levantaba con tal presteza y fervor, que el segundo golpe de la campana no lo hallaba nunca en la misma postura que el primero. Nunca fallaba en ofrendar inmediatamente con gran humildad sus primeros deberes a Dios. He aqu\u00ed lo que se ha encontrado escrito de su propia mano a una persona de alta cualidad para hacer bien este acto: <em>\u00abAl levantarme adorar\u00e9 la Majestad de Dios y le dar\u00e9 gracias por la gloria que posee, por la que ha dado a su Hijo, a la Santa Virgen, a los Santos Angeles, a mi Angel de la Guarda, a San Juan Bautista, a los Ap\u00f3stoles, a San Jos\u00e9 y a todos los Santos y Santas del para\u00edso. Tambi\u00e9n Le dar\u00e9 gracias por las que ha derramado sobre su Santa Iglesia, y, en particular, por las que he recibido de El, sobre todo, porque me ha conservado durante la noche. Le ofrecer\u00e9 mis pensamientos, mis palabras y mis acciones en uni\u00f3n con las de Jesucristo, y le pedir\u00e9 que me libre de ofenderle y que me d\u00e9 la gracia de cumplir fielmente todo lo que Le sea agradable\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estos actos de Religi\u00f3n y gratitud, hac\u00eda la cama, iba a la Iglesia a la presencia del Sant\u00edsimo Sacramento, donde, a pesar de la incomodidad de sus piernas hinchadas que ten\u00eda que vendar todas las ma\u00f1anas, llegaba de ordinario antes de la media hora y antes que muchos otros. Manifestaba una gran alegr\u00eda por ver todas las ma\u00f1anas a la Comunidad reunida delante de Nuestro Se\u00f1or, y felicitaba a los m\u00e1s diligentes y a los m\u00e1s asiduos, y expresaba pena cuando ve\u00eda a algunos mostrarse m\u00e1s tardos que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Terminada la meditaci\u00f3n, recitaba en voz alta las letan\u00edas del Santo Nombre de Jes\u00fas con una devoci\u00f3n inexpresable, gustando y saboreando las expresiones de honor y de alabanza que presentaba a este Divino Se\u00f1or y esparciendo de esta manera la unci\u00f3n y el perfume de este sagrado Nombre en los corazones. Despu\u00e9s se preparaba para la Santa Misa con gran recogimiento, dando a eso un tiempo razonable, sin dejar de hacerla por muchos que fueran los asuntos pendientes y, adem\u00e1s, se confesaba a menudo. Esto escribe en pocas palabras uno de sus sacerdotes: <em>\u00abHe tenido el consuelo de servirle de confesor durante mi estancia en Par\u00eds. Con esa ocasi\u00f3n he conocido m\u00e1s en concreto la santidad y la pureza de su alma, que no pod\u00eda sufrir ni la apariencia del pecado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pronunciaba todas las palabras de la Santa Misa muy claramente y de forma tan devota y tan afectuosa, que se ve\u00eda bien que su coraz\u00f3n hablaba por su boca; eso produc\u00eda en los asistentes grandes sentimientos de piedad. Con un tono de voz moderado y agradable, con una expresi\u00f3n espont\u00e1nea y devota, que no era ni demasiado lenta, ni demasiado acelerada, sino conveniente a la santidad del acto. Entonces se ve\u00edan en \u00e9l dos cosas que se hallan rara vez en una misma persona, a saber, una profunda humildad y un porte grave y majestuoso. Tambi\u00e9n entraba en el esp\u00edritu de Jesucristo, que lleva a ese sacrificio dos cualidades muy diferentes, una de Hostia y otra de Sacrificador: a la vista de la primera, el Sr. Vicente se rebajaba internamente, como un criminal digno de muerte ante el juez y lleno de temor pronunciaba el Confiteor y estas otras palabras In spiritu humilitatis et in animo contri to, etc. Nobis quoque peccatoribus, etc. Domine, non sum dignus, etc.y otras parecidas, con un sentimiento muy grande de contrici\u00f3n y de humildad. En calidad de Sacrificador ofrec\u00eda con toda la Iglesia las oraciones y las alabanzas de Dios, juntamente con todos los m\u00e9ritos y la persona misma de Jesucristo sacrificado. Y todo esto lo hac\u00eda con un esp\u00edritu de Religi\u00f3n, de respeto y de amor a Dios.<\/p>\n<p><em>\u00abNo basta \u2014<\/em>dec\u00eda un d\u00eda sobre esta materia a sus Sacerdotes<em>\u2014 con celebrar la misa; adem\u00e1s hemos de ofrecer ese sacrificio con la mayor devoci\u00f3n que nos sea posible, seg\u00fan la voluntad de Dios, conform\u00e1ndonos, en cuanto podamos con la gracia de Dios, con Jesucristo, que se ofreci\u00f3 a S\u00ed mismo en su vida mortal en sacrificio a su Padre eterno. Esforc\u00e9monos, pues, se\u00f1ores, en ofrecer nuestros sacrificios a Dios con el mismo esp\u00edritu con que Nuestro Se\u00f1or ofreci\u00f3 el suyo, y de la forma m\u00e1s perfecta que pueda permitirnos nuestra pobre y m\u00edsera naturaleza\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s antiguos de la Compa\u00f1\u00eda ha observado que la devoci\u00f3n del Sr. Vicente era singular\u00edsima en la celebraci\u00f3n de la Misa, y que aparec\u00eda cuando recitaba el Santo Evangelio. Otros han notado que, cuando tropezaba con algunas palabras que Nuestro Se\u00f1or hab\u00eda proferido, las pronunciaba con un tono de voz m\u00e1s tierno y m\u00e1s lleno de afecto; eso comunicaba devoci\u00f3n a los presentes que lo escuchaban. En varias ocasiones se ha o\u00eddo a algunas personas, que no lo conoc\u00edan y que hab\u00edan asistido a su Misa, decir entre ellas, como admiradas, <em>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1He ah\u00ed un Sacerdote que dice bien la Misa; debe ser un Santo!\u00bb<\/em>. Otras han dicho que les parec\u00eda un \u00e1ngel en el altar<\/p>\n<p>Algunos han observado que, cuando le\u00eda en el Santo Evangelio algunos p\u00e1rrafos en los que Nuestro Se\u00f1or hab\u00eda dicho, Amen, amen dico vobis,es decir, En verdad, en verdad os digo, segu\u00eda con mucha atenci\u00f3n las palabras siguientes, como admirado de esa doble afirmaci\u00f3n que el mismo Dios de Verdad empleaba; y, al ver que all\u00ed se encerraba un doble misterio, y que la cosa era de gran importancia, manifestaba, con un tono de voz todav\u00eda m\u00e1s afectuoso y devoto, la pronta sumisi\u00f3n de su coraz\u00f3n. Parec\u00eda que mamaba el sentido de los pasajes de la Escritura como un ni\u00f1o la leche de su madre, y sacaba de ellos el meollo y la sustancia para sustentarse de ella y alimentar su alma. Eso hac\u00eda que en todas sus acciones y palabras apareciera lleno del Esp\u00edritu de Jesucristo.<\/p>\n<p>Cuando se volv\u00eda hacia el pueblo, lo hac\u00eda con una cara muy modesta y serena; y por el gesto que hac\u00eda al abrir y extender los brazos, daba a conocer la dilataci\u00f3n de su coraz\u00f3n y el gran deseo que ten\u00eda de que Jesucristo estuviera en cada uno de los presentes.<\/p>\n<p>Como consideraba al Sacrificio de la Misa el centro de la devoci\u00f3n cristiana y el acto m\u00e1s digno de la piedad de los Sacerdotes, nunca jam\u00e1s dejaba de celebrarla, exceptuando los tres primeros d\u00edas de sus Retiros anuales: en ellos se absten\u00eda, seg\u00fan la costumbre de la Compa\u00f1\u00eda, y as\u00ed se acomodaba a los dem\u00e1s, que emplean esos primeros d\u00edas para entrar en un esp\u00edritu de penitencia haciendo memoria de sus defectos y faltas pasadas, y por esa raz\u00f3n no se acercan a los santos altares, sino despu\u00e9s de sus confesiones anuales o generales. Fuera de ese tiempo, el devoto Siervo de Jesucristo celebraba regularmente todos los d\u00edas la Santa Misa en cualquier sitio donde se hallase, en la ciudad o en el campo, y tambi\u00e9n estando de viaje. Y ha puesto como Regla a los Sacerdotes de su Compa\u00f1\u00eda que hagan lo mismo. No se sabe que haya jam\u00e1s faltado a la celebraci\u00f3n de ese Santo Sacrificio, mientras ha podido mantenerse de pie, porque sus indisposiciones habituales no se lo imped\u00edan; y a menudo iba al altar igual que a la oraci\u00f3n con la fiebre llamada por \u00e9l habitualmente su peque\u00f1a fiebrecilla.<\/p>\n<p>No se contentaba con celebrar diariamente la Santa Misa. Ten\u00eda adem\u00e1s la devoci\u00f3n de ayudarla \u00e9l mismo en persona a los dem\u00e1s Sacerdotes en el Santo Altar. Le han visto hacer eso en todo tiempo, aunque estuviera abrumado por los asuntos pendientes, incluso en la ancianidad, pasados los setenta y cinco a\u00f1os, cuando no pod\u00eda casi andar sin bast\u00f3n, ni ponerse de rodillas sino con gran dificultad a causa de su mal de piernas. En esa edad venerable, y en este estado achacoso, se ha visto al primer Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hacer el oficio de cl\u00e9rigo e ir a ayudar a un Sacerdote en el altar con un respeto y una devoci\u00f3n que edificaba much\u00edsimo a los presentes.<\/p>\n<p>Recomendaba a los Cl\u00e9rigos de su Compa\u00f1\u00eda que no permitieran nunca, cuando asistieran a alguna misa, que fuera ayudada por un seglar, sino que fueran a coger un sobrepelliz y la ayudaran ellos, <em>\u00abPorque \u2014<\/em>dec\u00eda<em>\u2014 los seglares no tienen dere cho a hacer eso, salvo en caso de necesidad; es una verg\u00fcenza para un eclesi\u00e1sti co, que tiene el car\u00e1cter para servicio de los altares que, en su presencia, los que no lo tienen hagan el oficio de ellos\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Devoci\u00f3n y piedad para con Dios La Devoci\u00f3n es una virtud, por la cual nos relacionamos con todas las cosas tocantes al culto y al servicio de Dios con un afecto singular\u00edsimo y con un &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-8\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218],"class_list":["post-39098","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 8 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-tercero-capitulo-8\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Tercero, Cap\u00edtulo 8 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Devoci\u00f3n y piedad para con Dios La Devoci\u00f3n es una virtud, por la cual nos relacionamos con todas las cosas tocantes al culto y al servicio de Dios con un afecto singular\u00edsimo y con un ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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