{"id":38820,"date":"2015-05-13T04:05:10","date_gmt":"2015-05-13T02:05:10","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=38820"},"modified":"2016-07-26T17:29:00","modified_gmt":"2016-07-26T15:29:00","slug":"san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2>A. Mar\u00eda y Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/virgen_milagrosa.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-38821\" title=\"virgen_milagrosa\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/virgen_milagrosa-296x300.jpg?resize=296%2C300\" alt=\"\" width=\"296\" height=\"300\" \/><\/a>Cuando se evoca al se\u00f1or Vicente, no viene a la mente, para calificar su camino espiritual, hablar de su devoci\u00f3n mariana y, todav\u00eda menos, de la teolog\u00eda que de ella se deriva. Vicente es un hombre de la Encarnaci\u00f3n. Su puesta en pr\u00e1ctica del evan\u00adgelio es una larga meditaci\u00f3n de Cristo encarnado, evangelizador de los pobres.<\/p>\n<p>Sin embargo, no es preciso negar a san Vicente su amor a la Madre del Redentor. Vicente tiene conciencia de su presencia discreta y humilde a lo largo de toda su vida. No cesa de invocarla y de citarla como ejemplo. Para Vicente, Mar\u00eda tiene un lugar privilegiado en el misterio de la salvaci\u00f3n. Tal como se puede leer en los evangelios, ella es la que vela, sin decir palabra, salvo la alabanza del Magnificat, sobre los hijos que Dios le ha confiado por amor, como \u00e9l le confi\u00f3 a su Hijo \u00fanico.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal nos invita a entrar en ese movimiento; \u00e9l iluminar\u00e1 sin cesar nues\u00adtro \u00abcarisma\u00bb particular para ponerlo a punto y siempre al servicio del m\u00e1s pobre, bajo la mirada de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Vicente y sus escritos sobre Mar\u00eda<\/p>\n<p>No hay por qu\u00e9 esperar encontrar en Vicente una conferencia entera acerca de la Virgen y menos a\u00fan una ense\u00f1anza teol\u00f3gica sobre ella. No era \u00e9sa su finalidad. Vicente cre\u00eda en Mar\u00eda, en su humildad fecundante, en su discreci\u00f3n intercesora, en su amor bienhechor, en su presencia ben\u00e9vola. As\u00ed dir\u00e1 que Mar\u00eda ha estado presen\u00adte en todas las etapas espirituales que \u00e9l ha vivido. A lo largo de las, m\u00e1s o menos, 8.000 p\u00e1ginas de Coste, Mar\u00eda es la que, a\u00fan siendo citada parsimoniosamente al final de una carta o de una conferencia, es propuesta como ejemplo de sierva a sus Hijas de la Caridad y a sus Hermanos y Sacerdotes de la Misi\u00f3n: <em>\u00abSoy en el amor de <\/em><em>nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre, se\u00f1orita, su muy humilde servidor\u00bb (1, <\/em>107). Vemos igualmente que la presencia de Mar\u00eda atraviesa las Reglas Comunes de la Misi\u00f3n (IV. 1; V. 1; X. 4) y colorea los Reglamentos de las diversas Caridades difun\u00addidas en los viajes de Vicente.<\/p>\n<p>Sin embargo, siempre es posible un intento de s\u00edntesis si se tienen presentes los casi 80 escritos desparramados aqu\u00ed y all\u00ed en los tomos de Coste, pero sin intentar hacer decir a Vicente lo que nunca dijo.<\/p>\n<h3><strong>\u00bfQui\u00e9n es Mar\u00eda para Vicente?<\/strong><\/h3>\n<p>Objetivamente, no podemos hablar de \u00abdoctrina\u00bb mariana en \u00e9l. Le har\u00edamos decir entonces al santo lo que el nunca dijo o escribi\u00f3. Vicente nos indica solamente lo que Mar\u00eda es para \u00e9l. Es una gu\u00eda discreta en el camino dif\u00edcil del evangelio. Nos env\u00eda una y otra vez a aqu\u00e9l a quien buscamos. Mar\u00eda recibi\u00f3 en su carne virginal al Hijo, de cuya alimentaci\u00f3n tuvo el encargo y sobre el que vel\u00f3 incesantemente a pesar de la incomprensi\u00f3n y la espada en su coraz\u00f3n. <em>\u00abRecog\u00eda en su coraz\u00f3n las <\/em><em>palabras de su Hijo; se llenaba de ellas y las meditaba luego, de forma que no <\/em><em>perd\u00eda nada de todo cuanto dec\u00eda&#8230;.si la sant\u00edsima Virgen&#8230;no dejaba de recoger <\/em><em>con esmero las sagradas palabras de su Hijo, \u00bfqu\u00e9 no hemos de hacer nosotros <\/em><em>por intentar conservar en nuestros corazones la unci\u00f3n de estas santas palabras?\u00bb <\/em>(IX, 370-371). Ella es, desde entonces, el modelo ejemplar de los que quieren seguir a Cristo d\u00e1ndose a \u00e9l: ella es Sierva, humilde Sierva y <em>\u00abos tiene que servir el ejem\u00ad<\/em><em>plo de la sant\u00edsima Virgen\u00bb <\/em>(IX, 97). Ejemplo y modelo de la sierva: \u00e9sas son preci\u00adsamente las palabras que m\u00e1s exactamente definen a Mar\u00eda, un modelo ejemplar lleno de cualidades en las que nuestra meditaci\u00f3n siempre hallar\u00e1 temas:<\/p>\n<ul>\n<li>Mar\u00eda es muy obediente con Dios: <em>\u00abEntretanto, honremos la paz con que acep\u00ad<\/em><em>t\u00f3 la sant\u00edsima Virgen, la voluntad de Dios en la muerte de su Hijo\u00bb <\/em><strong>(VII, <\/strong>360).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es la modestia misma: <em>\u00abTen\u00eda tan gran modestia y pudor&#8230; que se turb\u00f3, <\/em><em>sin mirarlo\u00bb <\/em>(al \u00e1ngel) (IX, 97).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es discreta: <em>\u00abes mantenerse retirada, como lo hac\u00eda la sant\u00edsima Virgen, <\/em><em>sin hacer ninguna visita in\u00fatil y hablando poco\u00bb <\/em>(IX, 315).<\/li>\n<li>Mar\u00eda, limpia de pecado: <em>\u00abLa sant\u00edsima Virgen no pec\u00f3 jam\u00e1s\u00bb <\/em>(IX, 553).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es la intercesora: <em>\u00abRecemos a la sant\u00edsima Virgen, para que ella pida a su <\/em><em>Hijo por nosotros\u00bb <\/em>(IX, 733).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es humilde: \u00ab\u00bf<em>Qu\u00e9 es lo que movi\u00f3 Dios a fijarse en la Virgen? Nos lo <\/em><em>dice ella misma: \u00abFue mi humildad\u00bb\u00bb <\/em>(IX, 1077), o tambi\u00e9n Vicente se dirige a Mar\u00eda: <em>\u00abSe debi\u00f3 precisamente a tu humildad el que Dios hiciera en ti cosas grandes\u00bb <\/em>(IX, 965).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es perfecta: <em>\u00abSolamente Jesucristo y la sant\u00edsima Virgen han estado libres <\/em><em>de imperfecciones\u00bb <\/em>(IX, 1031).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es llena de gracia: <em>\u00abCuando el \u00e1ngel fue a saludar a la sant\u00edsima Virgen, <\/em><em>empez\u00f3 por reconocer que estaba llena de las gracias del cielo\u00bb <\/em>(XI, 606).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es virgen: <em>\u00abSu madre sigui\u00f3 siendo virgen y fue siempre casta\u00bb <\/em>(XI, 679).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es inmaculada: (Dios) <em>\u00abno encontr\u00f3 a ninguna tan digna de esta gran obra como la pur\u00edsima e inmaculada Virgen Mar\u00eda\u00bb <\/em>(X, 43).<\/li>\n<li>Mar\u00eda es perseverante: <em>\u00abPersever\u00f3 en medio de todas las dificultades que se pre\u00ad<\/em><em>sentaron durante la vida y hasta la muerte de nuestro Se\u00f1or\u00bb <\/em>(X, 937).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todas sus cualidades y virtudes permiten comprender la misi\u00f3n de Mar\u00eda y pue\u00adden resumirse as\u00ed en una sola:<\/p>\n<p>Mar\u00eda es la sierva del Se\u00f1or: <em>\u00abBien; es Dios el que as\u00ed lo quiere; Yo soy la escla\u00adva del Se\u00f1or; \u00a1que se haga en m\u00ed seg\u00fan su palabra! Esto es lo que quiere decir: <\/em><em>\u00abEcce ancilla\u00bb. Y a continuaci\u00f3n se dice: &#8230;El Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre <\/em><em>nosotros\u00bb <\/em>(IX, 1104).<\/p>\n<p>Eso est\u00e1 muy lejos de una definici\u00f3n \u00abdogm\u00e1tica\u00bb del misterio mariano. Vicente conf\u00eda en ese movimiento popular que se adhiere a la oraci\u00f3n a Mar\u00eda, sin olvidar por ello el sentido m\u00e1s importante a sus ojos: Mar\u00eda, esclava de Dios, sant\u00edsima Virgen, es la que nos lleva al Hijo \u00fanico y es, en ese sentido, c\u00f3mo puede acoger nuestra oraci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Vicente y sus escritos sobre Mar\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abLe aconsejo que conf\u00ede usted mucho en nuestro Se\u00f1or y en la ayuda de su madre, la Vir\u00adgen inmaculada\u00bb (IV, 551).<\/p>\n<p>Mar\u00eda, la esclava de Dios, es presentada aqu\u00ed como \u00abasociada\u00bb a la obra del Hijo. Est\u00e1 unida a la salvaci\u00f3n que \u00e9l ofrece. Ella es el manantial de esta gracia divina <em>\u00abde <\/em><em>cuyo canal procede toda misericordia\u00bb <\/em>(IX, 1148). Mar\u00eda est\u00e1 en comuni\u00f3n estrecha con ese manantial de Vida para interceder eternamente en nuestro favor humill\u00e1n\u00addose por nosotros ante su Hijo (X, 834) y el deseo de humildad de la Virgen es un esp\u00edritu de sumisi\u00f3n lleno de gracia divina (IX, 1064).<\/p>\n<h3><strong>Su oraci\u00f3n mariana<\/strong><\/h3>\n<p>Vicente est\u00e1 persuadido de la presencia de Mar\u00eda a su lado. En su plegaria, escribe:<\/p>\n<p><em>\u00abDios mantuvo siempre en m\u00ed una esperanza de liberaci\u00f3n, gracias a las asiduas <\/em><em>plegarias que le dirig\u00eda a \u00e9l y a la santa Virgen Mar\u00eda, por cuya intercesi\u00f3n yo creo <\/em><em>firmemente que he sido libertado\u00bb <\/em>(I, 80). Estamos en 1608 en el momento en que Vicente se deja verdaderamente burilar por el Esp\u00edritu de Cristo para ser el instru\u00admento de su amor que se derrama en sus fundaciones. Es tambi\u00e9n la primera carta (enviada al se\u00f1or de Comet) que conocemos de Vicente en la que se menciona a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Por lo que toca a su \u00abjuventud mariana\u00bb, seg\u00fan Abelly, no sabemos nada cohe\u00adrente acerca de su infancia, exceptuando que celebr\u00f3 su primera misa en un santua\u00adrio escondido de nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<h3><strong>Los consejos de Vicente para una verdadera devoci\u00f3n mariana<\/strong><\/h3>\n<p>Recordemos en primer lugar la Bula de Aprobaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (12 de enero de 1633): <em>\u00abPromover\u00e1n tambi\u00e9n el culto especial a la sant\u00edsima Trinidad, el sagrado <\/em><em>misterio de la Encarnaci\u00f3n y a la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios\u00bb, <\/em>(X, 308).<\/p>\n<p>A Vicente le gustaba recordar a sus disc\u00edpulos la necesidad de orar a Mar\u00eda: <em>\u00abRecemos a la sant\u00edsima Virgen que, mejor que ning\u00fan otro, penetr\u00f3 en su sentido y las practic\u00f3\u00bb <\/em>(XI, 428); y a\u00fan concreta m\u00e1s: <em>\u00abHijas m\u00edas, os exhorto a que teng\u00e1is <\/em><em>siempre mucha devoci\u00f3n a la Virgen\u00bb <\/em>(IX, 213).<\/p>\n<p>Igualmente, le gustaba recordar la intimidad que un\u00eda a Mar\u00eda con su Hijo: <em>\u00abNues\u00ad<\/em><em>tro Se\u00f1or&#8230; vivi\u00f3 siempre con san Jos\u00e9 y la sant\u00edsima Virgen\u00bb <\/em>(XI, 515), y a\u00fan m\u00e1s<sup>.<\/sup> <em>\u00abObedeci\u00f3 a Dios su Padre&#8230; obedeci\u00f3 a su madre\u00bb <\/em>(XI, 688), comprobando de la <em>\u00absant\u00edsima Virgen&#8230; que recog\u00eda en su coraz\u00f3n las palabras de su Hijo&#8230;no perd\u00eda <\/em><em>nada de todo cuanto dec\u00eda\u00bb <\/em>(IX, 370).<\/p>\n<p>Mar\u00eda es la que se pone al servicio del Hijo, para que atienda plenamente a su Misi\u00f3n y <em>\u00abpara ser verdaderas Hijas de la Caridad, hay que hacer lo que hizo el <\/em><em>Hijo de Dios en la tierra&#8230;Despu\u00e9s de haber sometido su voluntad, obedeciendo a la <\/em><em>sant\u00edsima Virgen y a san Jos\u00e9, trabaj\u00f3 continuamente por el pr\u00f3jimo, visitando y <\/em><em>curando a los enfermos, instruyendo a los ignorantes para su salvaci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 34). Entonces, para hacer la voluntad de Dios, <em>\u00abHijas m\u00edas, &#8230;recurramos a la Madre de <\/em><em>misericordia, la sant\u00edsima Virgen, vuestra gran patrona\u00bb <\/em>(IX, 1147).<\/p>\n<p>En efecto, Vicente de Pa\u00fal \u00abno ofrece otro modelo que esta Virgen de religi\u00f3n, paz, de abnegaci\u00f3n silenciosa\u00bb,<span id='easy-footnote-1-38820' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/#easy-footnote-bottom-1-38820' title='A. Dodin, &lt;em&gt;\u00abEn pri\u00e9re avec Monsieur Vincent\u00bb, &lt;\/em&gt;p. 210.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> porque <em>\u00absant\u00edsima Virgen, <\/em>humilde sierva de los pobres, <em>t\u00fa que hablas por aqu\u00e9llos que no tienen lengua y no pueden hablar\u00bb <\/em>(IX, 733). La devoci\u00f3n propuesta por san Vicente de Pa\u00fal no es, pues, \u00abelemento accesorio <em>y <\/em>sobre\u00ada\u00f1adido al culto de la sant\u00edsima Trinidad y del Verbo Encarnado&#8230;Forma parte de su religi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima\u00bb.<span id='easy-footnote-2-38820' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/#easy-footnote-bottom-2-38820' title='A. Dodin, o. c., p. 213.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>\u00bfC\u00f3mo rezar a Mar\u00eda?<\/strong><\/h3>\n<p>Adem\u00e1s de los medios tradicionales, como la oraci\u00f3n espont\u00e1nea de petici\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, personal y comunitaria, adem\u00e1s de la oraci\u00f3n y la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, adem\u00e1s tambi\u00e9n del ayuno celebrado la v\u00edspera de las fiestas de nuestro Se\u00f1or y de nuestra Se\u00f1ora (IX, 1153), Vicente sugiere tres caminos posibles para rezar a Mar\u00eda: el \u00c1ngelus, el Rosario y las Letan\u00edas.<\/p>\n<h3><strong>El \u00c1ngelus<\/strong><\/h3>\n<p>El \u00c1ngelus se dice al terminar la oraci\u00f3n de las Hermanas. Se empieza con la se\u00f1al de la cruz y se dice: <em>\u00abAngelus Domini nuntiavit Mariae, et concepit de Spiritu Sancto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abSe trata de una oraci\u00f3n que se hace para dar gracias a Dios, por haber venido a este mundo a encarnarse por nuestra salvaci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 1104), le gusta dec\u00edrselo as\u00ed a sus hijas. La oraci\u00f3n del \u00c1ngelus le recordaba a cada uno el enraizamiento de la misi\u00f3n en la Encarnaci\u00f3n y en el Amor de Dios para todos, porque \u00abha puesto sus ojos en su humilde esclava\u00bb (Lc 1, 48). El tema de la disponibilidad es el que mejor califica esta plegaria. El \u00c1ngel se pone a disposici\u00f3n de Dios y de Mar\u00eda que dice su \u00abfiat\u00bb del don total. Esta oraci\u00f3n sencilla es la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, <em>\u00abseguramente lo sab\u00e9is, pero conviene <\/em><em>renovar estas ideas de vez en cuando\u00bb <\/em>(IX, 1105), porque la acci\u00f3n de gracias es cons\u00adtante, cuando se hace la voluntad de Dios, como Mar\u00eda.<\/p>\n<h3><strong>El Rosario<\/strong><\/h3>\n<p>El Rosario debe ser rezado lo mismo por los Misioneros que por las Hijas de la Caridad, siguiendo el ejemplo de Francisco de Sales. En efecto, Vicente dec\u00eda de \u00e9l:<\/p>\n<p><em>\u00abNuestro bienaventurado Padre dec\u00eda que, si no hubiese tenido la obligaci\u00f3n de su oficio, no habr\u00eda dicho m\u00e1s oraci\u00f3n que el rosario&#8230;lo rez\u00f3 durante treinta a\u00f1os sin <\/em><em>faltar nunca, para alcanzar de Dios la pureza por la que \u00e9l concedi\u00f3 a su santa madre, y tambi\u00e9n para bien morir\u00bb <\/em>(IX, 212-213).<\/p>\n<p>El Rosario es para Vicente una oraci\u00f3n en la que se manifiesta, tambi\u00e9n en ella, todo el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Es la oraci\u00f3n del pobre, pues lo pone, al rezarlo, en gran dependencia de Dios, en estrecha relaci\u00f3n de amor con \u00e9l, por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda. Es tambi\u00e9n, para san Vicente, una oraci\u00f3n muy importante, porque con \u00e9l puede suplirse la oraci\u00f3n en caso de dificultad (IX, 212) y cuando se sabe el afecto que sent\u00eda por la oraci\u00f3n, f\u00e1cilmente se imagina lo que representaba para \u00e9l la humil\u00adde plegaria del Rosario.<\/p>\n<p>El Rosario \u2014que tanto los Misioneros como las Hijas de la Caridad deb\u00edan llevar a la cintura, y sobre el cual no hab\u00eda que dudar en poner la mano <em>\u00abal comienzo de <\/em><em>cualquier acto o de cualquier charla\u00bb (IX, <\/em>53)\u2014, pod\u00eda servir de breviario para las Hijas de la Caridad (IX, 1146) con la oraci\u00f3n del \u00abPater noster\u00bb y la meditaci\u00f3n del \u00abAve Mar\u00eda\u00bb, directamente inspirada por el Esp\u00edritu Santo (IX, 1145).<\/p>\n<h3><strong>Letan\u00edas<\/strong><\/h3>\n<p>Nos han llegado pocos detalles sobre este tercer modo de rezar a la Virgen. Sin embargo, cantar las letan\u00edas de Mar\u00eda, a veces asociadas a las de Jes\u00fas, permit\u00eda ini\u00adciar el d\u00eda o, a veces, la reuni\u00f3n de la Caridad, por ejemplo, en Ch\u00e1tillon. <em>\u00abEl orden que se observar\u00e1 en estas asambleas consistir\u00e1 en cantar ante todo las letan\u00edas de <\/em><em>nuestro Se\u00f1or Jesucristo o las de la Virgen, y decir luego las oraciones que siguen\u00bb <\/em>(X, 581).<\/p>\n<p><strong>Los misterios de Mar\u00eda sierva <\/strong><strong><em>La Inmaculada Concepci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dios <em>\u00abno encontr\u00f3 a ninguna <\/em>(mujer) <em>tan digna de esta gran obra como la pur\u00ed\u00ad<\/em><em>sima e inmaculada Virgen Mar\u00eda\u00bb <\/em>(X, 43). Vicente invita a sus Hijas y Misioneros a sumergirse en cuerpo y alma en el amor infinito que Dios ofrece a Mar\u00eda, prepar\u00e1n\u00addola para que llegue a ser madre de su Hijo y esclava del reino.<\/p>\n<p>A imagen de Mar\u00eda, todos deben dejarse limpiar para dejar penetrar el don del Hijo y tener de ese modo un profundo aprecio de Dios, <em>\u00aby este aprecio tiene que <\/em><em>hacernos anonadar en su presencia\u00bb <\/em>(XI, 412). En su Inmaculada Concepci\u00f3n, Mar\u00eda nunca cesa de dar gracias a Dios por el don misterioso que le ha hecho. Ella nos muestra as\u00ed el camino de la alegr\u00eda en el servicio evang\u00e9lico de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p><strong><em>La Anunciaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es, por definici\u00f3n, el misterio de los pobres. Mar\u00eda representa la muchedumbre de pobres que ponen su esperanza en Dios y a quienes Dios responde por amor. Vicen-<\/p>\n<p>te nos recuerda que <em>\u00abes entre ellos, entre esa pobre gente, donde se conserva la ver-<\/em><br \/>\n<em>dadera religi\u00f3n, una fe viva; creen sencillamente, sin hurgar\u00bb <\/em>(XI, 120). Es en ese<\/p>\n<p>misterio, donde la humildad de Mar\u00eda se revela magn\u00edficamente. Es una humildad anunciadora que permite la obra de Dios venir a encarnarse; entonces, no endurez\u00adc\u00e1is vuestro coraz\u00f3n, <em>\u00abrecurrid a la sant\u00edsima Virgen, pidi\u00e9ndole que os obtenga de su Hijo, la gracia de participar de su humildad, que la hizo llamarse esclava del <\/em><em>Se\u00f1or\u00bb <\/em>(IX, 1077).<\/p>\n<p><strong><em>La Visitaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este misterio tan bien meditado por Francisco de Sales hallar\u00e1 su plena realiza\u00adci\u00f3n con san Vicente. En efecto, impulsado por la realizaci\u00f3n de las visitandinas de monse\u00f1or de Ginebra, Vicente fundar\u00e1 \u00ablas visitandinas de los pobres\u00bb, orden no reli\u00adgiosa que pod\u00eda f\u00e1cilmente visitar a la pobre gente del campo, visitar como Mar\u00eda visit\u00f3 a su prima. La Visitaci\u00f3n as\u00ed realizada es la continuaci\u00f3n de la de Mar\u00eda. Se trata de llevar a Cristo, yendo a su encuentro, dej\u00e1ndose interpelar por el m\u00e1s pobre que lleva en s\u00ed mismo la santa imagen divina. Vicente se sirve a menudo de este mis\u00adterio para explicar a las Hijas de la Caridad la necesidad de la visita a domicilio. Igualmente les dice que debe hacerse con un coraz\u00f3n lleno de Dios, <em>\u00abhay que hacer-<\/em><\/p>\n<p><em>la pensando solamente en Dios y como la hizo la sant\u00edsima Virgen, cuando fue a visi-<\/em><br \/>\n<em>tar a santa Isabel, esto es, con toda mansedumbre, con amor, con caridad\u00bb <\/em>(IX, 246).<\/p>\n<p>San Vicente nos ha entregado aqu\u00ed su \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb para rezar a Mar\u00eda. Ella es siempre y para siempre la humilde Servidora de Dios y la que nos pone en el camino dif\u00edcil del servicio evang\u00e9lico del m\u00e1s pobre. A su manera, Mar\u00eda nos lleva a cada uno hacia Cristo, porque es en \u00e9l solo donde encontramos al pobre y donde podemos amarlo con un amor gratuito. As\u00ed, hoy como ayer, <em>\u00abes necesario<\/em><\/p>\n<p><em>que nos esforcemos por hacer que reine Dios plenamente en nosotros, y luego en <\/em><em>los dem\u00e1s\u00bb <\/em>(II, 82).<\/p>\n<h2>B. San Vicente y Mar\u00eda esclava<\/h2>\n<h3><em>1. <\/em><em>Mar\u00eda <\/em>y <em>los planes de Dios<\/em><\/h3>\n<p>Dios desde toda la eternidad, tuvo el designio de elevar a la humanidad hasta \u00e9l. Eligi\u00f3 hacerlo por amor y para eso dar lo mejor de s\u00ed mismo al hombre pecador. Venir al mundo lo oblig\u00f3 a la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n<p>Una mujer debi\u00f3 encarnar a su Hijo. Se lo pide a MAR\u00cdA, la mujer inmaculada. Ella, seg\u00fan san Vicente, s\u00f3lo tiene un deseo: servir. Se convierte en servidora, siem\u00adpre, plenamente preocupada por realizar el plan de Dios.<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Era necesario que su Hijo tomara carne humana de una mujer&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">(Dios) \u00abprevi\u00f3, pues, que como era preciso que su Hijo tomara carne humana de una mujer, era conveniente que la tomase de una mujer digna de recibirlo, una mujer que estu\u00adviera llena de gracia, vac\u00eda de pecado, enriquecida de piedad y alejada de todos los malos afectos. Present\u00f3 ya entonces ante su vista a todas las mujeres que habr\u00eda en el mundo y no encontr\u00f3 a ninguna tan digna de esta gran obra como la pur\u00edsima e inmaculada Virgen Mar\u00eda. Por eso se propuso desde toda la eternidad disponerle esta morada, adornarla de los m\u00e1s admirables y dignos bienes que puede recibir una criatura, a fm de que fuera un tem\u00adplo digno de la Divinidad, un palacio digno de su Hijo. Si la previsi\u00f3n eterna puso ya entonces sus ojos para descubrir este recept\u00e1culo de su Hijo y, despu\u00e9s de descubrirlo, lo adorn\u00f3 de todas las gracias que pueden embellecer a una criatura, como \u00e9l mismo lo decla\u00adr\u00f3 por boca del \u00e1ngel que le envi\u00f3 como embajador, \u00a1con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n hemos de prever nosotros el d\u00eda y la disposici\u00f3n requerida para recibirlo!&#8230; El Esp\u00edritu Santo no quiso que aquella acci\u00f3n tuviera lugar sin contribuir \u00e9l mismo a ella, y escogi\u00f3 la sangre m\u00e1s pura de la Virgen para la concepci\u00f3n de aquel cuerpo\u00bb (X, 43).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;El misterio inefable de la Encarnaci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abA los grandes, a los pr\u00edncipes y a los reyes; a \u00e9sos es a quienes rend\u00eds vuestro homenaje. Tan cierto es esto que Dios observ\u00f3 este mismo orden en la Encarnaci\u00f3n. Cuando el \u00e1ngel fue a saludar a la sant\u00edsima Virgen, empez\u00f3 por reconocer que estaba llena de las gracias del cielo: <strong><em>\u00abAve, gratia plena\u00bb: <\/em><\/strong>Se\u00f1ora, est\u00e1s llena y colmada de los favores de Dios; <strong><em>\u00abAve, <\/em><\/strong><strong><em>gratia plena\u00bb. <\/em><\/strong>As\u00ed lo reconoce y la alaba como llena de gracia. Y \u00bfqu\u00e9 hace luego? Aquel hermoso regalo de la segunda persona de la sant\u00edsima Trinidad; el Esp\u00edritu Santo, reu\u00adniendo la sangre m\u00e1s pura de la sant\u00edsima Virgen, form\u00f3 con ella un cuerpo, luego cre\u00f3 Dios un alma para informar aquel cuerpo y, a continuaci\u00f3n, el Verbo se uni\u00f3 a aquella alma, y a aquel cuerpo por una uni\u00f3n admirable, y de esta forma, el Esp\u00edritu Santo reali\u00adz\u00f3 el misterio inefable de la Encarnaci\u00f3n. La alabanza precedi\u00f3 al sacrificio\u00bb (XI, 606).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;El plan de Dios&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa Providencia ha permitido que la primera palabra de vuestras Reglas sea de esta manera: \u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad se ha fundado para amar a Dios, servirlo y honrar a nuestro Se\u00f1or, su due\u00f1o, y a la sant\u00edsima Virgen\u00bb. Y \u00bfc\u00f3mo lo honrar\u00e9is vosotras? Vuestra Regla lo indica haci\u00e9ndoos conocer el plan de Dios en vuestra fundaci\u00f3n: \u00abPara servir a los pobres enfermos corporalmente, administr\u00e1ndoles todo lo que les es necesario; y espiritual\u00admente, procurando que vivan y mueran en buen estado\u00bb. Fijaos, hijas m\u00edas; haced todo el bien que quer\u00e1is; si no lo hac\u00e9is bien, no os aprovechar\u00e1 de nada. San Pablo nos lo ha ense\u00ad\u00f1ado: \u00abDad vuestros bienes a los pobres; si no ten\u00e9is caridad, no hac\u00e9is nada; no, aunque deis vuestras vidas\u00bb. \u00a1Oh, mis queridas Hermanas! Hay que imitar al Hijo de Dios que no hac\u00eda nada sino por el amor que ten\u00eda a Dios, su Padre. De esta forma, vuestro prop\u00f3sito, al venir a la Caridad, tiene que ser puramente por el amor y el gusto de Dios; mientras est\u00e9is en ella, todas vuestras acciones tienen que tender a este mismo amor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El medio principal y m\u00e1s seguro para adquirir este amor, es ped\u00edrselo a Dios, con gran deseo de obtenerlo. \u00bfDe qu\u00e9 os servir\u00eda llevar una sopa, un remedio a los pobres, si el motivo de esta acci\u00f3n no fuera el amor? \u00c9se era el motivo de todas las acciones de la sant\u00edsima Virgen y de las buenas mujeres que serv\u00edan a los pobres, bajo la direcci\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora y de los ap\u00f3stoles, santa Magdalena, santa Marta, santa Mar\u00eda Salom\u00e9, Susana y santa Juana de Cusa, mujer del procurador de Herodes, a las que os sent\u00eds tan felices de suceder\u00bb (IX, 38-39).<\/p>\n<h3><em>II. Mar\u00eda, modelo de la sierva<\/em><\/h3>\n<p>Siendo sierva en el plan de Dios, Mar\u00eda llega a ser el modelo de todo vicenciano: Misionero, Hija de la Caridad, Laico. Ella nos se\u00f1ala el camino de la disponibilidad ante las necesidades de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Con total afabilidad, con amor, con caridad&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abHijas m\u00edas, el hacer la visita no es un asunto poco importante y se encuentran muy pocos esp\u00edritus que sean capaces de actuar de forma que la hagan \u00fatilmente&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Hay que hacerla pensando solamente en Dios y como la hizo la sant\u00edsima Virgen, cuando fue a visitar a santa Isabel, esto es, con toda mansedumbre, con amor, con caridad. Ella no reprendi\u00f3 a nadie, sino que, con su ejemplo, instruy\u00f3 a santa Isabel y a toda su familia en sus deberes. No reprend\u00e1is nunca\u00bb (IX, 245-246).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Piensen en la sant\u00edsima Virgen&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPara hacer que vuestro viaje, o lo que vay\u00e1is a hacer sea agradable a Dios, ten\u00e9is que pro\u00adponeros adorar a nuestro Se\u00f1or en las personas con las que vais a tratar. Si ten\u00e9is que tra\u00adtar con alg\u00fan hombre, ten\u00e9is que imaginaros que es con nuestro Se\u00f1or con quien habl\u00e1is; si es con alguna mujer, pensad que es con la sant\u00edsima Virgen\u00bb (IX, 1152).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Para atender a las necesidades&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa Asociaci\u00f3n de la Caridad ser\u00e1 instituida para honrar a nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su patrono, y a su santa Madre, a fin de atender a las necesidades de los pobres sanos e inv\u00e1\u00adlidos, darles catecismo, hacer que frecuenten los sacramentos, alimentarlos y proporcio\u00adnar medicinas a los pobres enfermos\u00bb (X, 594).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Para honrar la gran caridad de nuestro Se\u00f1or&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abConozco varias reglas, pero no creo haber visto ninguna que honre m\u00e1s a Dios que las vuestras; no, no he visto jam\u00e1s a una Compa\u00f1\u00eda que d\u00e9 m\u00e1s gloria a Dios que la vuestra. Ha sido instituida para honrar la gran caridad de nuestro Se\u00f1or. \u00a1Qu\u00e9 felicidad, mis queri\u00addas Hermanas! Ese s\u00ed que es un fin noble. \u00a1Estar fundadas para honrar la gran caridad de nuestro Se\u00f1or, tenerlo a \u00e9l por modelo y ejemplo, junto con la sant\u00edsima Virgen, en todo lo que hac\u00e9is! \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 felicidad! \u00a1Qu\u00e9 dichosas son las madres que llevan a sus hijos a que hagan este ejercicio, que debe ser la continuaci\u00f3n de aqu\u00e9l que hicieron en la tierra nuestro Se\u00f1or y su sant\u00edsima Madre!\u00bb (IX, 739-740).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Para servir a los pobres enfermos&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa Providencia ha permitido que la primera palabra de sus Reglas sea de esta manera: \u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad se ha fundado para amar a Dios, servirlo y hon\u00adrar a nuestro Se\u00f1or, su due\u00f1o, y a la sant\u00edsima Virgen\u00bb. Y \u00bfc\u00f3mo lo honrar\u00e9is vosotras? Vuestra Regla lo indica haci\u00e9ndoos conocer el plan de Dios en vuestra fundaci\u00f3n: \u00abPara servir a los pobres enfermos, corporalmente, administr\u00e1ndoles todo lo que les es necesa\u00adrio; y espiritualmente, procurando que vivan y mueran en buen estado\u00bb (IX, 38).<\/p>\n<h3><em>III. En oraci\u00f3n con Mar\u00eda<\/em><\/h3>\n<p>San Vicente nos invita a rezar a Mar\u00eda. Hasta lo convierte en Regla. Pero tambi\u00e9n da el ejemplo de una oraci\u00f3n sencilla, filial y siempre apost\u00f3lica. Mar\u00eda esclava de nuestro Se\u00f1or, debe guiar el servicio de sus hijos.<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;La Madre de misericordia&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abRuego a nuestro Se\u00f1or que os bendiga y os llene de su esp\u00edritu, para que en adelante viv\u00e1is de ese mismo esp\u00edritu, humildes y obedientes como \u00e9l. As\u00ed es, mis queridas Her\u00admanas, como podr\u00e9is vivir de su vida. Salvador m\u00edo, te pido que estas Hermanas no vivan m\u00e1s que de tu vida por la imitaci\u00f3n de tus virtudes. Hijas m\u00edas, para obtener esta gracia, recurramos a la Madre de misericordia, la sant\u00edsima Virgen, vuestra gran patrona. Decid\u00adle : \u00abPuesto que esta Compa\u00f1\u00eda de la Caridad se ha fundado bajo el estandarte de tu pro\u00adtecci\u00f3n, si otras veces te hemos llamado Madre nuestra, ahora te suplicamos que aceptes el ofrecimiento que te hacemos de esta Compa\u00f1\u00eda en general y de cada una de nosotras en particular. Y puesto que nos permites que te llamemos Madre nuestra y eres realmente la Madre de misericordia, de cuyo canal procede toda misericordia, y puesto que has obteni\u00addo de Dios, como es de creer, la fundaci\u00f3n de esta Compa\u00f1\u00eda, acepta tomarla bajo tu pro\u00adtecci\u00f3n\u00bb. Hijas m\u00edas, pong\u00e1monos bajo su direcci\u00f3n, prometamos entregarnos a su divino Hijo y a ella misma sin reserva alguna, a fin de que sea ella la gu\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda en general y de cada una en particular\u00bb (IX, 1147-1148).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;La sumisi\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen..:&#8217;<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSalvador de mi alma, concede a nuestras Hermanas esta gracia por la sumisi\u00f3n que tuvis\u00adte a las \u00f3rdenes de tu Padre y por la sumisi\u00f3n que les has dado a nuestras Hermanas; con\u00adc\u00e9denosla tambi\u00e9n por amor a la sumisi\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen; conc\u00e9denos la gracia de que no pongamos en ninguna otra cosa, nuestra confianza m\u00e1s que en ti, por la conformi\u00addad que siempre tuviste con la voluntad de tu divino Padre\u00bb (IX, 1064).<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Ruega, pues, a vuestro Hijo..:&#8217;<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSant\u00edsima Virgen, que dijiste a todo el mundo en tu c\u00e1ntico que la humildad es precisamente la causa de tu gloria, obt\u00e9n para estas hijas que sean como Dios pide de ellas; ad\u00f3malas de tus virtudes. T\u00fa eres Madre y Virgen al mismo tiempo. Ellas son tambi\u00e9n v\u00edrgenes. Ruegan, entonces, a tu Hijo, por las entra\u00f1as de tu vientre en donde \u00e9l estuvo alojado nueve meses, que nos conceda esta gracia\u00bb (IX, 1078-1079).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa misma bula (de erecci\u00f3n de la C. M.) nos recomienda expresamente que veneremos tambi\u00e9n con un culto especial a la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, cosa que debemos hacer tam\u00adbi\u00e9n por otras muchas razones. Nos esforzaremos en hacerlo a la perfecci\u00f3n con la ayuda de Dios: 1\u00b0 dando honor cada d\u00eda con devoci\u00f3n singular a esta nobil\u00edsima madre de Cris\u00adto y madre nuestra; 2\u00b0 imitando sus virtudes en la medida de nuestras fuerzas, sobre todo, la humildad y la castidad; 3\u00b0 animando con celo a los dem\u00e1s, siempre que se ofrezca oca\u00adsi\u00f3n, a que tambi\u00e9n la honren constantemente en gran manera y la sirvan con dignidad\u00bb (RC., X, 4).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abDespu\u00e9s de dar las gracias se dir\u00e1 el \u00c1ngelus, y si no lo saben, tres Avemar\u00edas\u00bb (art. 5). \u00abA las ocho acudir\u00e1n al lugar se\u00f1alado para hacer en com\u00fan el acto de la tarde en la forma acostumbrada; a saber: leer el martirologio, donde se pueda, e inmediatamente los puntos<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">de la meditaci\u00f3n del d\u00eda siguiente, hacer el examen general, y despu\u00e9s recitar las letan\u00edas de la Virgen, el Pater, Ave y Credo, y las dem\u00e1s oraciones ordinarias; despu\u00e9s de ellas se leer\u00e1 al menos el comienzo de cada punto de la misma meditaci\u00f3n, y despu\u00e9s se retirar\u00e1n para acostarse\u00bb (art. 11).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAdem\u00e1s de lo se\u00f1alado arriba, se dir\u00e1 el rosario, y esto en diversos momentos, como una decena despu\u00e9s de la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, dos cuando se est\u00e1 en la iglesia esperando a que empiece la misa, o si ha comenzado, hasta el evangelio, una despu\u00e9s del \u00c1ngelus del mediod\u00eda y otra despu\u00e9s del de la tarde\u00bb (art. 16).<span id='easy-footnote-3-38820' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/#easy-footnote-bottom-3-38820' title='Reglas Comunes de las Hijas de la Caridad: el texto m\u00e1s antiguo, probablemente contempor\u00e1neo de san Vicente y santa Luisa. Extracto de los archivos de las Hijas de la Caridad, Ms R57.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Tambi\u00e9n sabemos por Maturina Gu\u00e9rin en su \u00abCoutumier\u00bb de 1667, que \u00abel d\u00eda octavo, al terminar la conferencia, antes de la bendici\u00f3n del Director, la superiora u otra nombrada para el caso, le\u00eda en voz alta el acto de ofrecimiento a la sant\u00edsima Vir\u00adgen, y todas las Hermanas, de rodillas, dicen en voz baja, las mismas palabras, con afecto\u00bb. He aqu\u00ed el texto que, ciertamente es del tiempo de san Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNosotras, muy indignas Hermanas de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, constitui\u00addas y puestas en la presencia de Dios y de toda la corte celestial, reconociendo por una parte las grandes necesidades que tenemos de las gracias de Dios, tanto para corregimos de nues\u00adtros defectos, y adquirir las virtudes de nuestro estado como para desempe\u00f1ar bien nuestras tareas; y, por otra, acord\u00e1ndonos, oh sant\u00edsima y glorios\u00edsima Virgen Mar\u00eda, de vuestro gran poder ante nuestro Se\u00f1or, Hijo vuestro, y de vuestra incomparable bondad para con los pobres cristianos; para obtener esas gracias acudimos a ti, como a la Madre de misericor\u00addia, con la confianza de que, por vuestro medio, seremos ayudadas y socorridas; por eso, misericordios\u00edsima Virgen, prosternadas en cuerpo y en esp\u00edritu a los pies de vuestra Majes\u00adtad, os suplicamos muy humildemente que acept\u00e9is gustosamente el ofrecimiento irrevoca\u00adble de nuestras almas y de nuestras personas, que dedicamos y consagramos, en esta fies\u00adta, a vuestro servicio y a vuestro amor para todo el curso de nuestra vida, y para toda la eternidad; proponi\u00e9ndonos, con la asistencia del Esp\u00edritu Santo, de teneros para siempre un respeto singular y una veneraci\u00f3n muy particular, y de invitar a los dem\u00e1s a honraros, imi\u00adtaros e invocaros, para hallar gracia ante Dios. Nos tomamos incluso la confianza de pedi\u00adros, \u00a1oh sant\u00edsima Madre de Dios!, que teng\u00e1is a bien recibir a todas en general, y a cada una en particular bajo vuestra santa protecci\u00f3n, acogi\u00e9ndoos por nuestra Se\u00f1ora y Due\u00f1a, por nuestra Patrona y Abogada; suplic\u00e1ndoos que nos obteng\u00e1is el perd\u00f3n de todas las fal\u00adtas que hemos cometido contra su divina Majestad y de nuestras negligencias en vuestro servicio; como tambi\u00e9n que nos consig\u00e1is de su infinita bondad, que la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, de la que somos nosotras los miembros, os tenga siempre por su verdadera y \u00fanica Madre, sienta vuestra singular asistencia para la pr\u00e1ctica de las virtudes de la Caridad, Sencillez, Paciencia y otras m\u00e1s propias de nuestro Instituto, pero particu\u00adlarmente la Castidad, preserv\u00e1ndonos en los grandes peligros, a los que estamos expuestas; conseguidnos, si os place, de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, las gracias que nos son necesarias para continuar fielmente nuestras ocupaciones en el servicio de los pobres enfermos, y a otros a los que estamos dedicadas: tened la bondad de pedirle para nosotras una gran uni\u00f3n entre nosotras, la fidelidad en la observancia de nuestras Reglas y, en fin, la perseverancia en nuestra vocaci\u00f3n, para que, habiendo fielmente servido e imitado a vuestro querid\u00edsimo Hijo, lo podamos alabar contigo all\u00e1 arriba, en el cielo, durante toda la eternidad. AMEN.<span id='easy-footnote-4-38820' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/#easy-footnote-bottom-4-38820' title='Archivos de las Hijas de la Caridad. Par\u00eds.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Finalmente, de pasada, destaquemos c\u00f3mo tambi\u00e9n santa Luisa sent\u00eda necesidad del acompa\u00f1amiento maternal de Mar\u00eda para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p><strong>\u00ab&#8230;Bajo la protecci\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMi muy honorable padre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">No me atrevo a decirle a su caridad, en nombre de toda nuestra Compa\u00f1\u00eda de Hermanas, que nos juzgar\u00edamos muy felices, si nos pusiera a todas, ma\u00f1ana, en su santo altar, bajo la protecci\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen, ni me atrevo a suplicarle que nos obtenga la gracia de que podamos siempre reconocerla como nuestra \u00fanica Madre, ya que su Hijo no ha per\u00admitido hasta el presente que ninguna usurpase ese nombre en un acto p\u00fablico. Le pido esta aprobaci\u00f3n por el amor de Dios, junto con la gracia de que podamos conocer qu\u00e9 es lo que hemos de hacer para ello, si a su caridad le parece bien ense\u00f1\u00e1rnoslo\u00bb.<span id='easy-footnote-5-38820' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-virgen-maria\/#easy-footnote-bottom-5-38820' title='De santa Luisa de Marillac a san Vicente, VII, 335, 8 de diciembre de 1658. La fiesta, aquel a\u00f1o, se traslad\u00f3 al 9, porque el 8 fue un domingo de Adviento.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<h2>C. Cuestiones para los intercambios<\/h2>\n<p>1. San Vicente ha sacado las fuentes de su espiritualidad mariana del Evange\u00adlio y de la Tradici\u00f3n, evitando todas las exageraciones de lenguaje de su tiem\u00adpo y las formas desviadas de la devoci\u00f3n.<\/p>\n<ul>\n<li>En la actualidad, \u00bfde d\u00f3nde sacamos nuestra devoci\u00f3n mariana?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo alimenta ella nuestra vida espiritual?<\/li>\n<\/ul>\n<p>2. \u00bf\u00bbDe qu\u00e9 nos servir\u00eda llevar una sopa, un remedio, a los pobres, si el motivo de esta acci\u00f3n no fuera el amor de Dios\u00bb? \u00c9se era el motivo de todas las acciones de la sant\u00edsima Virgen, y de las buenas mujeres que serv\u00edan los pobres bajo la direc\u00adci\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora y de los ap\u00f3stoles&#8230;a los que os sent\u00eds tan felices de suceder (IX, 38-39).<\/p>\n<ul>\n<li>La espiritualidad mariana, \u00bfc\u00f3mo nos compromete en nuestros servicios de Misi\u00f3n y de Caridad?<\/li>\n<\/ul>\n<p>3. San Vicente nos recomendaba que rez\u00e1ramos a la Virgen con los medios de la piedad popular: \u00c1ngelus, Rosario, Letan\u00edas, Peregrinaciones&#8230;<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es, hoy en d\u00eda, nuestro modo de rezar para llegar a orar con y como los pobres, en su nombre?<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A. 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