{"id":387884,"date":"2016-09-15T08:52:41","date_gmt":"2016-09-15T06:52:41","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387884"},"modified":"2016-08-26T10:45:15","modified_gmt":"2016-08-26T08:45:15","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xlviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xlviii\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XLVIII)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>A pesar de la situaci\u00f3n pol\u00edtica revuelta e insegura de aquellos a\u00f1os, el P. Codina segu\u00eda incansable en afianzar m\u00e1s y m\u00e1s su obra del Noviciado, como si presintiera que pronto hab\u00eda de dejar la Direcci\u00f3n. No pod\u00edan faltarle contradicciones. Una Real Orden de 7 de febrero de 1847 le renovaba la prohibici\u00f3n de admitir nuevas novicias sin el previo permiso del Ministro de la Gobernaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abAl aprobar, dice, Su Majestad la Reina, la incorporaci\u00f3n en el Noviciado de las Hijas de la Caridad en esta Corte, de las veintitr\u00e9s j\u00f3venes que comprende la lista incluida en el oficio del Director del Establecimiento de 20 de diciembre \u00faltimo, que por su gobierno Pol\u00edtico se pas\u00f3 a este Ministerio de Gobernaci\u00f3n, en 29 del mismo, ha tenido a bien mandar prevenga V.E. al referido Director que, en lo sucesivo, ha de preceder el Real permiso para la admisi\u00f3n de las Novicias, como expresa el p\u00e1rrafo 1\u00ba de la Real orden de 16 de abril de 1843, sin cuyo requisito no ser\u00e1n incorporadas\u00bb.<\/p>\n<p>Esta prevenci\u00f3n pol\u00edtica no era \u00f3bice a las muchas vocaciones que se necesitaban y se recib\u00edan en el Noviciado, siempre pocas para las fundaciones que aguardaban turno. As\u00ed, en 20 de octubre de aquel a\u00f1o 47 escrib\u00eda el P. Codina al P. General: \u00abEn cuanto a las Hermanas todo marcha perfectamente. A1 presente nos ocupamos de las fundaciones de C\u00e1diz, Granada y Logro\u00f1o, que esperan hace dos a\u00f1os a las Hermanas. El Noviciado est\u00e1 lleno de j\u00f3venes, que son nuestra esperanza. Hay que enviar a las casas particulares a las que han vestido el santo h\u00e1bito para admitir nuevas postulantes\u00bb.<\/p>\n<p>Mayor contratiempo causaba la tardanza inexplicable de Par\u00eds en contestar a las cartas, con frecuencia urgentes, lo cual pon\u00eda al P. Codina en situaci\u00f3n comprometida. El P. General se hab\u00eda reservado la autorizaci\u00f3n para llevar a cabo las fundaciones. Cuando todo estaba preparado y no llegaba dicha autorizaci\u00f3n, claro est\u00e1 que no se pod\u00eda exponer al Gobierno que la causa estaba en Par\u00eds, y el P. Codina, se ve\u00eda por ello entre la espada y la pared.<\/p>\n<p>Ya en 2 de diciembre del a\u00f1o anterior de 1846, pide perd\u00f3n por haberse adelantado a ejecutar la fundaci\u00f3n de Almer\u00eda y espera su aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEn adelante, a\u00f1ade, resp\u00f3ndame V. lo antes posible, de lo contrario perderemos la confianza del Gobierno y la de las ciudades que piden con instancia Hermanas para sus establecimientos de Beneficencia, que, en general, se hallan en un estado deplorable y no ven el remedio sino en ellas. Ahora traigo entre manos una quinta fundaci\u00f3n en Sevilla y luego una sexta.<\/p>\n<p>Bien quisiera descansar un poco, pero por una parte hay que destinar a las j\u00f3venes Hermanas a los seis meses de noviciado, pues si no, no se pueden recibir las postulantas que hacen la prueba, por falta de local y las rentas son escasas. Generalmente, del Noviciado pasan a los establecimientos de Madrid para ejercitarse y despu\u00e9s de esta tercera prueba se las manda con otras antiguas a las nuevas fundaciones, lo cual da buenos resultados.<\/p>\n<p>Las Cortes ser\u00e1n borrascosas; probablemente caer\u00e1 el Ministerio, lo cual acaso retarde nuestra restauraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Aquella tardanza en la correspondencia de Par\u00eds hubo de causar mucha inquietud y disgusto no s\u00f3lo al P. Codina sino a todo el Consejo y Hermanas de Madrid. Bien se deduce esto de una carta que con tal ocasi\u00f3n dirigi\u00f3 al P. General aquel modelo de Misioneros, cuya fama de santidad ha llegado hasta nosotros: el P. Borja. En esa carta se refleja bien al vivo la noble sencillez y rectitud de su alma y el amor a la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, a quienes consagr\u00f3 la mayor parte de su larga vida.<\/p>\n<p>\u00abMadrid, 21 de enero de 1847.<\/p>\n<p>La primera vez que tengo el honor de escribir a Vuestra Reverend\u00edsima es para indicarle que, si le parece bien, tenga la bondad de contestar tan pronto como V. Reverend\u00edsima pueda, al Sr. Codina, para el acierto en la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad; y parece necesario que as\u00ed se haga y de no hacerlo as\u00ed, hay fundamento para temer se sigan grav\u00edsimos inconvenientes y de much\u00edsima consideraci\u00f3n; hasta una abierta escisi\u00f3n de las Hijas de la Caridad de Espa\u00f1a con las de Francia, que es todo cuanto puede decirse; los pobres enfermos lo sentir\u00e1n y nuestra amada Congregaci\u00f3n quedar\u00e1 infamada. Esta en el d\u00eda sigue bien y con gran edificaci\u00f3n de todos los hombres de diferentes colores.<\/p>\n<p>El Sr. Codina es, en el d\u00eda, el sujeto m\u00e1s a prop\u00f3sito para la direcci\u00f3n y con dificultad se encontrar\u00e1 otro igual y por lo mismo me atrevo a escribir a V. Reverend\u00edsima que tenga la bondad de contestar tan pronto como buenamente pueda; o bien llana y sencillamente decirle: Sr. Codina, V. se precipita, se equivoca, yerra o falta en esto o en lo otro, o se hace independiente o se conduce mal o no consulta a su Superior, como debe. El Sr. Codina recibir\u00e1 con docilidad y humildad los paternales avisos de V. Reverend\u00edsima.<\/p>\n<p>Honorabil\u00edsimo Padre, si V. Reverend\u00edsima, en las actuales circunstancias estuviese en nuestra desgraciada Espa\u00f1a, no dudo que pensar\u00eda y escribir\u00eda como servidor piensa y escribe. Bien sabe V. Reverend\u00edsima que no le he molestado con cartas; y aseguro que el amor a nuestra amada Congregaci\u00f3n me hace hablar en estos t\u00e9rminos y servirme de las indicadas expresiones y no dudo que el desinteresado celo por la prosperidad de la Congregaci\u00f3n, que V. Reverend\u00edsima tiene, har\u00e1 que V. Reverend\u00edsima se digne atender a las humildes s\u00faplicas del m\u00e1s humilde s\u00fabdito de V. Reverend\u00edsima.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Borja, indigno S. de la C. de la M.<\/p>\n<p>P.D. Honorabil\u00edsimo Padre; tengo hechos servicios a las Hijas de la Caridad en esta Corte, en tiempo del P. Feu, Roca, Gros y Codina; y as\u00ed digo que tengo alguna experiencia y s\u00e9 c\u00f3mo est\u00e1n las cosas y los peligros que hay y en grande perjuicio de la Congregaci\u00f3n; y por lo mismo me he tomado la libertad de escribir esto a V. Reverend\u00edsima.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s y con fecha 12 de febrero comunicaba el P. Codina al P. General lo siguiente: \u00abCon su carta del 30 de enero aseguro la quinta fundaci\u00f3n de Sevilla; la sexta en su turno. Pronto probablemente me obligar\u00e1n a dar Hermanas para dos fundaciones en C\u00e1diz. Han pasado diecisiete meses y la Real orden est\u00e1 sin cumplir. Para marzo ya tendr\u00e9 Hermanas para mandar a C\u00e1diz y poco m\u00e1s tarde para otra fundaci\u00f3n en Huelva. Pido a V. autorizaci\u00f3n para ello. Una vez puesto el principio: qui tacet consentire videtur, no le molestar\u00e9 m\u00e1s, despu\u00e9s de manifestar a V. las fundaciones que es preciso ejecutar.<\/p>\n<p>Las innumerables ocupaciones impiden a V. sin duda conocer el estado de esta pobre patria nuestra. Est\u00e1 dividida en tres partidos: el moderado, el progresista y el Montemolinista. Los dos \u00faltimos son enemigos encarnizados del Gobierno franc\u00e9s. El otro d\u00e9bil, y dividido en grupos, es el \u00fanico amigo de Luis Felipe. La masa de la Naci\u00f3n le odia y tememos con raz\u00f3n los fatales resultados que sobrevendr\u00e1n de la alianza Franco-Espa\u00f1ola. \u00bfQu\u00e9 partido ganar\u00e1? Nada se sabe. Si es vencido el moderado ser\u00e1n necesarias mil precauciones para mantener hasta la correspondencia epistolar con V. a quien reconocemos y veneramos como al venerado sucesor de S. Vicente. S\u00f3lo quien est\u00e1 en medio del fuego puede saber c\u00f3mo obrar en tales circunstancias.<\/p>\n<p>Respecto a los Misioneros e Hijas de la Caridad nada hay que temer; todos estamos unidos y jam\u00e1s nos opondremos al libre ejercicio de la autoridad de V. en la Provincia de Espa\u00f1a. La amamos y hacemos lo posible por conservarla. Nuestra casa, aunque pobre y peque\u00f1a, es frecuentada por muchos Diputados a Cortes, que vienen a solicitar Hermanas para sus establecimientos de Beneficencia. El d\u00eda del restablecimiento de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se ha alejado, pero no es nuestra la culpa&#8230; La ambici\u00f3n de los partidos todo lo revuelve y amenaza con un trastorno general. Desde los tiempos de la muerte de Fernando VII no se ha visto Espa\u00f1a en tan gran peligro.<\/p>\n<p>Tengo la esperanza de que la tempestad formada sobre nuestro horizonte no caer\u00e1 sobre el Instituto de las Hermanas. Son queridas, en general, por todos los partidos y por la masa de la naci\u00f3n. Nadie se atrever\u00e1 a tocarlas\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias a esta seguridad de que gozaban las Hermanas en medio de aquellas inquietudes pol\u00edticas, el curso de sus fundaciones no se interrumpi\u00f3 y pudieron concluirse otras m\u00e1s en aquel mismo a\u00f1o. El 3 de marzo tomaban posesi\u00f3n del Hospicio de Hombres de Sevilla. Ya desde 28 de abril de 1845 las esperaban. En vista de los buenos resultados, dec\u00eda un oficio, de su instalaci\u00f3n en el Hospicio de Mujeres, la Junta las pide tambi\u00e9n para el de Hombres.<\/p>\n<p>\u00abEste Asilo que cuenta con m\u00e1s de trescientos desvalidos, la mayor parte ni\u00f1os peque\u00f1os, que careciendo del cuidado materno, necesitan auxiliadores caritativos que suplan aquella falta y no pueden encontrarlos en otros brazos que en los de las Hijas de la Caridad, destinadas por su ben\u00e9fica Instituci\u00f3n a llenar aquellos caritativos objetos a prop\u00f3sito para enjugar las l\u00e1grimas del ni\u00f1o d\u00e9bil y del anciano desvalido\u00bb.<\/p>\n<p>Fueron destinadas a esta fundaci\u00f3n: Sor Juana Urtasun, Superiora, Sor Tomasa Rifaterra, Sor M. Francisca Carrasco, Sor Mar\u00eda Josefa Rem\u00f3n, Sor Margarita Melero y Sor Francisca Eguiluz.<\/p>\n<p>Pocos meses despu\u00e9s, en 25 de julio, entraron las Hermanas en el Asilo de la Mendicidad, tambi\u00e9n en Sevilla. Fue su primera Superiora Sor Eugenia Lines, y poco despu\u00e9s Sor Paula Mart\u00ednez, que estaba en S. Mart\u00edn, de Canarias.<\/p>\n<p>Esta fundaci\u00f3n se hizo en calidad de urgente y fuera de turno, en virtud de la siguiente Real orden:<em> \u00abEl Excmo. Sr. Ministro de la Gobernaci\u00f3n del Reino me dice:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Excmo. Sr.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Enterada S.M. la Reina de las razones expuestas por el Ayuntamiento de Sevilla en la instancia, a que con apoyo dio curso el Jefe pol\u00edtico de la provincia en 28 de febrero \u00faltimo, se ha dignado mandar que se faciliten las siete Hermanas de la Caridad que pidi\u00f3 el Ayuntamiento con destino al Asilo de Mendicidad de San Fernando, establecido en la misma ciudad; y que, al comunicar V E. esta Real determinaci\u00f3n al Director del Noviciado para su cumplimiento, le encargue que por ser este un caso especial, ha de cubrirse el mencionado servicio con toda preferencia.=<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De Real orden lo digo a V.E. para los efectos consiguientes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y lo trasmito a V.S. para su m\u00e1s exacto cumplimiento.= <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os.= <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 18 de mayo de 1847.=<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Patricio de la Escosura.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director General del Noviciado de las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Finalmente, en 4 de noviembre comenzaron las Hermanas sus caritativos servicios en el Hospicio de C\u00e1diz. Fueron destinadas, de Superiora, Sor Ramona Lanau, del Hospicio de Madrid; Sor Eugenia Ribagorda, Sor Concepci\u00f3n Arbe, Sor Mar\u00eda Antonia Calvet, Sor Estefan\u00eda Armend\u00e1riz, Sor Pilar Gastamiza, Sor Justa Alzaga, Sor Juliana Doronsoro, Sor Teresa Bandres y Sor Mar\u00eda L\u00f3pez. Todas novicias, menos las dos primeras. Al a\u00f1o siguiente fue nombrada Superiora Sor In\u00e9s Rius, que lo era del Hospital de Valencia y que lo hab\u00eda sido tambi\u00e9n en la fundaci\u00f3n de la Cuna de C\u00e1diz.<\/p>\n<p>Al examinar los documentos de aquel a\u00f1o 47 es curioso ver c\u00f3mo las Reales \u00f3rdenes se atropellan unas a otras ordenando su ejecuci\u00f3n, seg\u00fan los altos personajes de la pol\u00edtica que interven\u00edan. As\u00ed, mientras Granada, C\u00e1diz y Logro\u00f1o y otras esperaron largo tiempo, Gerona y Cuenca son declaradas \u00abde toda preferencia\u00bb. Tambi\u00e9n se echa de ver la no interrumpida correspondencia oficial que entonces ten\u00edan que sostener los Directores del Real noviciado con el Gobierno. Sin contar las cartas, oficios, peticiones, etc. de provincias, s\u00f3lo en el citado a\u00f1o hallamos las siguientes Reales \u00f3rdenes de Gobernaci\u00f3n: En 7 de febrero se ordena al Director que no se engloben en un s\u00f3lo expediente la petici\u00f3n de varias fundaciones de Hermanas, sino que cada una tenga el suyo. En la misma fecha se aprueba la incorpora\u00adci\u00f3n de 23 j\u00f3venes al Noviciado, seg\u00fan lista presentada por su Director, pero con prevenci\u00f3n de que ha de preceder siempre el superior permiso, seg\u00fan la Real orden de 16 de abril de 1843. En 17 de febrero se reclama el env\u00edo de siete Hermanas para el Hospital de Hombres de Sevilla. En 10 de marzo se ordena la fundaci\u00f3n de Gerona, Hospital y exp\u00f3sitos. En la misma fecha se piden tres Hermanas para el Hospital de Segorbe. En 21 del mismo mes se otorgan cinco Hermanas para la Beneficencia de Teruel.<\/p>\n<p>En la misma fecha se concede licencia de ba\u00f1os por dos meses al primer Capell\u00e1n del Real Noviciado D. Pedro Mar\u00eda de Torres. En 19 de mayo se ordena con toda preferencia la fundaci\u00f3n de Hermanas en el Asilo de San Fernando de Sevilla. En 10 de junio se conceden siete Hermanas al Asilo de Mendicidad de Sevilla, pero despu\u00e9s de enviadas al Hospicio y cuna de Granada las cinco Hermanas ya concedidas. El 24 de julio se ordena la fundaci\u00f3n de Ja\u00e9n. El 29 del mismo mes, la de \u00c9cija. En 27 de octubre se concede pr\u00f3rroga<\/p>\n<p>de otros dos meses de ausencia al citado Capell\u00e1n, Sr. Torres. En 2 de diciembre se ordena que sean s\u00f3lo cuatro, en vez de ocho, las Hermanas destinadas a la fundaci\u00f3n de Ja\u00e9n. En 3 de diciembre se aprueba el ingreso en el Real Noviciado de otras treinta y cuatro postulantas. En el mismo d\u00eda se ordena el env\u00edo con preferencia de cinco Hermanas a Gerona. El 6 de diciembre se decreta el env\u00edo a Cuenca de tres Hermanas con toda preferencia. Con raz\u00f3n, pues, pudo decir el P. Codina que la peque\u00f1a casa de capellanes del Noviciado era como una sucursal del Ministerio de Gobierno, en el ramo de Beneficencia.<\/p>\n<p>El gran n\u00famero de novicias que hab\u00eda que destinar a las nuevas fundaciones requer\u00eda un cuidado especial de ellas. A esto atend\u00eda el P. Codina con un grupo de Misioneros que permanecieron en Espa\u00f1a, despu\u00e9s de la dispersi\u00f3n del a\u00f1o 36. \u00abVan de un lado a otro, dando los Santos Ejercicios, escrib\u00eda, en 26 de mayo, el P. Roca al General. Los Se\u00f1ores Roca Juan e Ig\u00fc\u00e9s estaban en Sang\u00fcesa; el Sr. Jaime Vehil, en el Hospital General de Valencia; el Sr. Jos\u00e9 Roca en el Hospital de S. Luis de Sevilla; el Sr. Joaqu\u00edn Serrato en la Caridad de L\u00e9rida; el Sr. Jos\u00e9 Puig en Infantes de Barcelona; en Madrid los Sres. Borja, Tom\u00e1s Mata y Ram\u00f3n Madam, compa\u00f1eros del P. Codina en la direcci\u00f3n general de las Hermanas y espiritual de las de Madrid.<\/p>\n<p>Aunque no tiene relaci\u00f3n directa con las Hermanas de Espa\u00f1a, por ser la protagonista una tan notable santa espa\u00f1ola, quiero poner aqu\u00ed el intento decidido que tuvo la Madre Sacramento, santa Micaela, de entrar Hija de la Caridad. De haberlo conseguido sin duda hubiera venido a influir beneficiosamente, pero Dios la destinaba a ser fundadora de otro gran Instituto.<\/p>\n<p>Las siguientes notas est\u00e1n tomadas del P. Zugasti, S. J. en su obra: La Esclava del Sant\u00edsimo Sacramento (Madrid 1911). Ella misma nos lo refiere. Estaba en Par\u00eds y en la parroquia de S. Felipe, \u00abve\u00eda yo en misa una escuela de pobres hu\u00e9rfanas, que las cuidaban Hermanas de la Caridad y por no tener capilla en su casa, iban fuera a oir Misa. Estas Hermanas me instaban continuamente a que me hiciera Hija de la Caridad, porque me ve\u00edan llevar una vida como de religiosa; pues, aunque viv\u00eda en el mundo, no tomaba m\u00e1s parte en \u00e9l que lo enteramente preciso&#8230; Yo les contestaba que no ten\u00eda vocaci\u00f3n. Estas vacilaciones comunic\u00f3 a su director y a\u00fan le manifest\u00f3 su inclinaci\u00f3n de abrazar el Instituto de Hermanas de la Caridad. El Director, sin oponerse en lo m\u00e1s m\u00ednimo y mucho menos, -contra lo que parece apuntar un escritor-, no dej\u00e1ndose arrastrar de preocupaciones contra esos \u00e1ngeles de Caridad, a quienes tanto veneran y aman y desean auxiliar los Hijos de la Compa\u00f1\u00eda, someti\u00f3 a un examen detenido las proposiciones de la Vizcondesa&#8230;<\/p>\n<p>\u00abLas Hijas de la Caridad, le dice el confesor, necesitan una pureza y modestia singular, porque en los Hospitales tratan con los m\u00e9dicos y en las casas con los hombres y generalmente con hombres de todas clases y no puedo menos de decir a V. reservadamente que he visto trabajitos y de alguna que se ha salido y se ha casado. No le digo a V. esto por desanimarla en lo m\u00ednimo, sino para que se convenza V. que nuestro cuerpo es nuestro mayor enemigo y que este enemigo lo llevamos con nosotros a todas partes y que en la religi\u00f3n se suele embravecer m\u00e1s&#8230;y que es preciso llevar a las Hermanas de la Caridad una modestia a toda prueba, no sea que aumentemos all\u00ed nuestras culpas, pues lo que ahora ser\u00eda un pecado sencillo, entonces, despu\u00e9s de los votos, ser\u00eda un sacrilegio&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Expone la Vizcondesa al P. Camarasa sus deseos de ser Hermana de la Caridad y los motivos que a ello le inclinan y el Padre, lejos de poner dificultades a lo que su dirigida le propone, le da en cartas posteriores expl\u00edcita aprobaci\u00f3n, tan expl\u00edcita que pudieran parecer resoluci\u00f3n definitiva&#8230;<\/p>\n<p>Cuando en el a\u00f1o 1848, de vuelta de Bruselas, hab\u00eda llegado a Par\u00eds, dio ya all\u00ed algunos pasos para ingresar en la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal. \u00b4Como todo mi deseo, dice, era hacer bien a los pobres sin inter\u00e9s ninguno, por caridad y hasta sin voluntad propia, resolv\u00ed entrar Hermana de la Caridad\u00b4.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a varias de \u00e9stas y su Instituto, por haberlas hecho oratorio cuando estuve otra vez, en Par\u00eds, siendo mi hermano Embajador y contribu\u00eddo a que pusiesen el Sant\u00edsimo en \u00e9l y por haberlas acompa\u00f1ado a confesar y hacer consultas en el Noviciado, durante la revoluci\u00f3n. Habl\u00e9, pues, con el Superior Mr. Etienne y tambi\u00e9n con la Superiora General, que se mostraron muy gustosos de mi resoluci\u00f3n y persona. Una Hermana de la Caridad espa\u00f1ola, que estaba all\u00ed y se llamaba Sor Rosita Prieto, me ense\u00f1\u00f3 todo el Establecimiento. Estaba ella en \u00e9l, de secretaria para llevar la correspondencia con las Comunidades de Espa\u00f1a y me manifest\u00f3 que quedar\u00eda con ella y a su lado con igual objeto. Esto me anim\u00f3 mucho a seguir en mi resoluci\u00f3n. Asist\u00ed muchos d\u00edas a la meditaci\u00f3n, haci\u00e9ndome esta distinci\u00f3n. Convinimos en que se har\u00eda la prueba, yendo yo todos los d\u00edas al Hospital, el tiempo que me fuera posible, pues lo ten\u00eda cerca del Noviciado y que entre tanto iba yo viendo el modo de dec\u00edrselo a mi cu\u00f1ada, la cual no estaba a\u00fan completamente restablecida. Iba todos los d\u00edas a las cinco de la ma\u00f1ana, trabajando en todo lo que me mandaban; hac\u00eda la cama a los enfermos, limpiaba las salas y ayudaba a sacar al sol a unos viejecitos que lo tomaban en un gran patio cuadrado. All\u00ed mismo o\u00eda Misa y comulgaba. Aqu\u00ed fue el primer apuro pues un d\u00eda me dijeron que no hab\u00eda de comulgar sino dos veces por semana y que ellas s\u00f3lo ten\u00edan tres; y por tanto, comenzara a dejar la comuni\u00f3n, desde aquel mismo d\u00eda. Obedec\u00ed, disimulando la pena que esto me caus\u00f3 y en vez de irme a casa en coche a las doce, como sol\u00eda hacer, me fui a las once y entr\u00e9 en una iglesia a desahogar con el Se\u00f1or mi pena. Sal\u00ed de all\u00ed consolada y con la seguridad que me dio el Se\u00f1or, que no me la quitar\u00edan m\u00e1s, me fui tranquila a casa.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al d\u00eda siguiente, como si no tuviera seguridad alguna de comulgar; al cabo de un rato me llamaron a tomar caf\u00e9 en una mesita que hab\u00eda en la antesala, donde sol\u00eda tomarlo; sent\u00e9me muy serena y dispuesta a tomarlo, diciendo en mi interior: pues esta vez est\u00e1 visto que me equivoqu\u00e9 en lo que ayer entend\u00ed y en verdad que me alegro de este desenga\u00f1o, a fin de no vivir enga\u00f1ada con estas voces interiores y que llegu\u00e9 a tomar como cosas de Dios, las que son del enemigo. Bien hacen de no fiarse. A m\u00ed no me hab\u00eda pasado jam\u00e1s por la imaginaci\u00f3n que desconfiaran de m\u00ed.<\/p>\n<p>Al ir a poner el caf\u00e9 en la taza \u00e1brese una vidriera inmediata y sale muy presurosa la Superiora, que era una viejecita, dici\u00e9ndome: \u00ab\u00bfHa estado V. en Misa? \u2011 No Se\u00f1ora. Pues \u00bfc\u00f3mo es eso?. -No me lo han mandado.\u2011 Pues \u00bfy la Comuni\u00f3n? \u2011 Como V. me dijo que solamente dos veces por semana&#8230; Ya no, venga V. al oratorio, pues va a salir Misa y podr\u00e1 comulgar.<\/p>\n<p>Me llev\u00f3 all\u00e1 y comprend\u00ed que no quer\u00eda el Se\u00f1or que dejase de comulgar diariamente. Mas en tal caso, \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser Hermana de la Caridad? Esto me preguntaba yo a m\u00ed misma, o por mejor decir se lo preguntaba al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, mientras tomaba caf\u00e9, me manifestaba la Superiora que hab\u00eda consultado con Mr. Etienne y que estaba en concederme la comuni\u00f3n diaria. Sorprendi\u00f3me esto mucho, pues yo nada hab\u00eda dicho a nadie mas que a Dios y qued\u00e9 m\u00e1s tranquila viendo que ya podr\u00eda\u00a0 entrar Hermana de la Caridad, pues me conced\u00edan esto de antemano, sin haberlo dicho yo a nadie y puesto que la Superiora ya lo sab\u00eda. As\u00ed que segu\u00ed comulgando los d\u00edas siguientes y allanado este obst\u00e1culo, cre\u00ed conveniente decirle a mi cu\u00f1ada que deseaba ser Hermana de la Caridad. Sinti\u00f3lo mucho mi hermana y se ech\u00f3 a llorar de tal modo que, a los tres d\u00edas, cay\u00f3 mala y los m\u00e9dicos dijeron que se mor\u00eda de la gran pena que ten\u00eda, pues no hac\u00eda m\u00e1s que llorar.<\/p>\n<p>Pusieron un parte a mi hermano, dici\u00e9ndole lo que pasaba y entre tanto hubo que distraer a mi cu\u00f1ada, diciendo que ya no iba con las Hermanas de la Caridad. Vino mi hermano de Bruselas furioso; fue al punto a ver a Mr. Etienne y le dijo mil cosas, entre otras, que no me dejar\u00eda sacar las rentas de Espa\u00f1a y que para usar el t\u00edtulo de Vizcondesa de Jorbal\u00e1n hab\u00eda tenido que hacer \u00e9l una escritura ante notario, para acreditar la renta y que no solamente no me daba licencia, sino que se opondr\u00eda a que el Gobierno la diera por raz\u00f3n de mi t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Fui al otro d\u00eda a ver a Mr. Etienne y me dijo que, dada la oposici\u00f3n de mi hermano y el estado en que se hallaban las cosas con motivo de la revoluci\u00f3n, no era prudente que yo insistiera, pues que los obst\u00e1culos eran insuperables. A\u00f1adi\u00f3 que quiz\u00e1 Dios se quer\u00eda servir de mis buenos deseos para otros fines. Yo lo sent\u00ed mucho; ni en Francia ni en B\u00e9lgica nadie aplaud\u00eda mi prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Vuelta a Madrid la Madre Sacramento y fundado su primer Asilo de j\u00f3venes recogidas, quiso ponerlo bajo la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. \u00abComo ya me encontraba con fondos, escribe ella misma, ped\u00ed Hermanas de la Caridad, ya porque las quer\u00eda mucho, como por ser mi madre curadora de la Inclusa y mi hermano, Visitador de Beneficencia, ten\u00eda grande roce con ellas y ve\u00eda la gran virtud de nuestras Hermanas de la Caridad, por m\u00e1s que digan. Me dijeron con pena que su Regla les prohib\u00eda tratar con esta clase de mujeres, lo que me desconsol\u00f3 sobremanera\u00bb. Ya en p\u00e1ginas anteriores dijimos de sus relaciones con las Hermanas de Santander.<\/p>\n<p>La constante preocupaci\u00f3n de dotar al Noviciado de un edificio m\u00e1s amplio y adecuado a sus funciones comenz\u00f3 a verse realizado por entonces. Ya queda dicho c\u00f3mo el Gobierno hab\u00eda cedido al Instituto una gran parte de los terrenos del antiguo convento de Trinitarios de Jes\u00fas. Era un magn\u00edfico solar convertido en Huerta, que la Hacienda nacional hab\u00eda arrendado a D. Francisco Luz\u00f3n, y cuyo arriendo pas\u00f3 a usufructo de las Hermanas. Tranquilas estaban \u00e9stas en su posesi\u00f3n, cuando un buen d\u00eda vieron con harta sorpresa que la citada huerta era sacada a subasta, en lista con otros edificios, que no hab\u00edan sido aplicados al destino, para el que el Gobierno los hab\u00eda concedido.<\/p>\n<p>Fue necesario defender la posesi\u00f3n y as\u00ed lo hizo el P. Codina ante el nuevo Ministro de Hacienda, Sr. Pidal, grande favorecedor de los Misioneros y de las Hijas de la Caridad. La redacci\u00f3n del documento es del P. Madam, entonces secretario. La verdad era que no se hab\u00eda comenzado a edificar porque no hab\u00eda dinero, pero la defensa fue habilidosa y concluyente.<\/p>\n<p>\u00abAhora bien, Excmo. Sr., \u00bfpod\u00edan las Hijas de la Caridad, sin atropellar las leyes, principiar a edificar en dicha finca, mientras pend\u00eda el contrato de arrendamiento, celebrado entre la Hacienda Nacional y el indicado Sr. Luz\u00f3n? \u00bfLo hubiera permitido \u00e9ste? \u00bfLo hubiera apoyado ning\u00fan tribunal? \u00bfEs l\u00edcito rescindir un contrato de arrendamiento antes de que expire el plazo que se pact\u00f3, mientras cumpla el arrendatario las condiciones estipuladas y pague religiosamente el precio convenido? Sin embargo, Excmo. Sr., el Administrador de Bienes Nacionales, al recibir del Gobierno la Orden de presentarle una lista de los edificios que no hubieran sido aplicados a los objetos para los que se hab\u00edan concedido, se permiti\u00f3 incluir en ella la finca en cuesti\u00f3n y que poseen las Hijas de la Caridad, pero tuvo buen cuidado de no expresar la circunstancia que impidi\u00f3 aplicarlo, desde luego, al objeto por el que se hab\u00eda cedido. Y \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 la raz\u00f3n, Excmo. Sr. de una conducta tan ilegal? \u00bfSer\u00e1 una ignorancia que desacreditar\u00eda completamente a aquella Administraci\u00f3n? No es posible, porque reconoci\u00f3 la existencia del contrato y la obligaci\u00f3n que impon\u00eda a las Hermanas de respetarlo, primero en el calendado oficio pasado al arrendatario, y \u00faltimamente en el mes del pr\u00f3ximo pasado junio, celebrando con el mismo otra contrata relativa a los enseres de la finca en cuesti\u00f3n y en las acaloradas conferencias que mediaron sobre este asunto con el secretario de esta Direcci\u00f3n General del Real Noviciado.<\/p>\n<p>Barrenada la ley en sus principios, las circunstancias no pod\u00edan dejar de ser las que son siempre, la arbitrariedad, la precipitaci\u00f3n, el ning\u00fan respeto a los tr\u00e1mites establecidos por<\/p>\n<p>el Derecho y el comprometer al Gobierno y a las autoridades subalternas. Se sac\u00f3 a p\u00fablica subasta dicha finca por la f\u00fatil y vergonzosa raz\u00f3n de que en los dieciocho meses que las Hermanas pose\u00edan la finca, no se hab\u00eda presentado nadie a darle el destino por el que fue concedida. Y para que este acto arbitrario a la propiedad pudiera ir adornado de todas las f\u00f3rmulas que constituyen un arbitrario despojo, no s\u00f3lo no se oy\u00f3 a las Hermanas para que alegaran su derecho, sino que ni siquiera se les dio aviso alguno y se procedi\u00f3 a la subasta, ni m\u00e1s ni menos que si se tratara de bienes mostrencos. Al considerar este extra\u00f1o proceder, en vano se encuentra una sola raz\u00f3n que ni siquiera aparentemente le apoye. El exponente se guardar\u00e1 muy bien de entrar en el terreno vedado de las intenciones, pero s\u00ed har\u00e1 notar a V.E. que esto se ha verificado siendo Ministro e1 Sr. Salamanca y la persona a cuyo favor se trata de hacer el remate, un empleado en el mismo ramo de Hacienda.<\/p>\n<p>Mientras se subasta la indicada finca, ha llegado el plazo del Contrato y las Hermanas no teniendo ning\u00fan aviso oficial del despojo han abierto ya los cimientos del edificio, cuyos planos levantaron hace ya medio a\u00f1o; y en cuanto han visto empu\u00f1ar las riendas del Gobierno al actual Ministerio de que V.E. es digno miembro, se han entregado a la general confianza que inspiran sus respetables personas y apoyadas en la justicia de su causa, que puede muy bien llamarse la causa de los pobres y de la humanidad doliente, suplican a V.E. se digne mandar se les deje en la pac\u00edfica posesi\u00f3n de la finca que deben a la munificencia de Su Majestad la Reina, en la que llevan ya hechos los gastos consiguientes al levantamiento de los planos y apertura de los cimientos.<\/p>\n<p>Y como el remate debe verificarse, si V.E. no se digna impedirlo, el d\u00eda 25 del presente mes, espera el exponente que si V.E. juzga necesario tomarse algunos d\u00edas para enterarse de la verdad de los hechos, se servir\u00e1 entre tanto mandar al Excmo. Sr. Director de la Deuda P\u00fablica o a quien corresponda, suspenda el remate de la dicha finca.<\/p>\n<p>= Madrid 20 de octubre de 1847\u00bb.<\/p>\n<p>La Administraci\u00f3n Principal de Bienes nacionales de Madrid recibi\u00f3 en 6 de Diciembre una Real Orden en que el Ministro de Hacienda le dec\u00eda que: \u00abenterada la Reina de que el motivo de no haberse principiado la construcci\u00f3n del nuevo edificio proyectado ha sido el arriendo que hab\u00eda pendiente, hecho por Hacienda, y que el referido Director se ha visto obligado a respetar hasta su terminaci\u00f3n, habiendo dado principio a las obras tan luego como ha desaparecido este obst\u00e1culo, se ha servido confirmar la cesi\u00f3n de las referidas fincas hecha a las Hijas de la Caridad por la Real Orden de 20 de noviembre de 1845 y mandar quede sin efecto la de 4 de agosto \u00faltimo\u00bb. Lo que se comunicaba al Director en 12 de diciembre.<\/p>\n<p>Tal vez del Hermano Miguel, citado por el P. Codina como muy aprop\u00f3sito para el cuidado de la Huerta de Jes\u00fas, es una \u00abRese\u00f1a o resumen de algunas noticias de la adquisici\u00f3n de la Huerta y Tahona de Jes\u00fas, dado por el Gobierno de Su Majestad para el nuevo Real Noviciado de las Hijas de San Vicente de Pa\u00fal de esta Corte, a solicitud de las mismas y del Visitador, Sr. D. Juan Roca, que de Dios goce, vali\u00e9ndose para este asunto principalmente del Sr. Marqu\u00e9s de Valgornera y de D. Bonifacio Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEn el a\u00f1o 1845, habiendo, antes de aceptarlo del Gobierno, algunas consultas entre los Padres Trinitarios y el Sr. Codina, que vino este mismo a\u00f1o de Francia, y habiendo quedado de las consultas conformes los Padres Trinitarios de que recayera en las Hermanas, mejor que se vendiese a otros, el Sr. Codina, no contento con esto, acudi\u00f3 a Su Santidad, Gregorio XVI, para saber su voluntad, en la que se declar\u00f3, mand\u00e1ndole que aceptase lo que el Gobierno le daba y lo conservase hasta que la Iglesia dispusiese otra cosa, d\u00e1ndole un Buleto de todo esto, pues de ello me enter\u00f3 el Sr. Borja, para que supiera responder si acaso hubiera alguno que se escandalizase de que se hubiese tomado ese terreno.<\/p>\n<p>Venido el a\u00f1o 1847, siendo Ministro de Hacienda D. Jos\u00e9 de Salamanca, se suscit\u00f3 sobre este terreno una demanda de algunos avaros que deseaban el terreno, porque no se hac\u00eda la obra y no se cumpl\u00eda la intenci\u00f3n del Gobierno; lo que defendi\u00f3 el Sr. Madam, que hac\u00eda de secretario del Sr. Codina; y con este motivo de dar alguna satisfacci\u00f3n al Gobierno y al p\u00fablico de que se principiaba la obra del nuevo Noviciado, se dio principio el 17 de enero de 1848, bajo la direcci\u00f3n inmediata del Arquitecto D. Juan Bautista de Aranzamendi y del Aparejador D. Lorenzo P\u00e9rez, dando principio por deshacer las charcas de coger el hielo y hacer algunas calas para buscar arena para la obra, de que no se pudo encontrar nada y se sac\u00f3 el cimiento de la fachada de la Huerta y se subi\u00f3 la pared hasta la altura de cerrar los arcos de las primeras ventanas; y se suspendi\u00f3 por necesidad, pues se ve\u00edan sumamente apuradas las Hermanas por haber estado, desde mayo de 1846 hasta fines del 47, de obra en la casa de S. Agust\u00edn y por el pleito que se hab\u00eda seguido por la misma casa diez a\u00f1os y se hab\u00eda concluido este mismo a\u00f1o, de que hab\u00edan salido alcanzadas de atrasos en seis mil duros, que tuvieron que pagar en este mismo a\u00f1o. Venido el a\u00f1o 48&#8230;\u00bb Aqu\u00ed termina la Nota.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de la situaci\u00f3n pol\u00edtica revuelta e insegura de aquellos a\u00f1os, el P. 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