{"id":387770,"date":"2016-09-01T08:11:56","date_gmt":"2016-09-01T06:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387770"},"modified":"2016-08-26T10:44:32","modified_gmt":"2016-08-26T08:44:32","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xliv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xliv\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XLIV)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>La Circular del P. Codina, en l\u00ba de enero de 1845, era en sumo grado alentadora para las Hijas de la Caridad. \u00abEn ninguna \u00e9poca, les dice, vuestra Congregaci\u00f3n hab\u00eda logrado tan universal aplauso, como en el presente. En el reino de Francia, en donde tuvo su cuna, crece con asombro de todos, en t\u00e9rminos que la Casa Noviciado de Par\u00eds, no pudiendo contener tantas j\u00f3venes, que desean abrazar el Instituto, ha sido forzada a construir un nuevo edificio capaz de contener trescientas novicias a la vez; y todas se creen necesarias para proveer las casas ya existentes y admitir otras que de continuo se est\u00e1n pidiendo. Lo mismo, a proporci\u00f3n, sucede en Italia y otros pa\u00edses extranjeros.<\/p>\n<p>Por lo que mira a nuestra Espa\u00f1a, lo sab\u00e9is, Hermanas car\u00edsimas; cada d\u00eda se solicitan nuevas fundaciones. Parece que todos los pueblos tienen fijos los ojos en las Hijas de la Caridad, sin cuyos servicios creen ser imposible introducir el orden debido en los establecimientos de Beneficencia. As\u00ed es que las Juntas se apresuran a hacer demandas para obtener Hijas de la Caridad para sus casas respectivas. En cuanto a las fundaciones ya hechas, puedo aseguraros que en todas se obra el bien, Dios es glorificado, y los pobres bien asistidos corporal y espiritualmente&#8230; Humillaos, pues, delante de Dios. Dad a Su Divina Majestad la gloria de todo el bien que por vuestro medio obra; y quedaos vosotras en la m\u00e1s profunda confusi\u00f3n. No deis gratos o\u00eddos a las alabanzas que os prodigan, dirigidlas a Dios solo a quien pertenecen y sepultaos en vuestra nada, imitando la vida santa y retirada del Hijo de Dios y de su sant\u00edsima Madre. Este es el principal aviso que vuestra muy honorable Madre os da en la circular que os ha remitido para el presente a\u00f1o. Recibidlo con respeto y guardadlo con fidelidad y no dud\u00e9is que por este camino humilde llegar\u00e9is a la verdadera elevaci\u00f3n en el tiempo y en la eternidad.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1is enteradas por mi primera circular, que tuve el honor de dedicaros, de la organizaci\u00f3n que se ha hecho de orden de nuestro Rvdmo. Superior General en el Gobierno de vuestra Congregaci\u00f3n de Espa\u00f1a, conforme en todo al de Francia y dem\u00e1s Reinos y Provincias del mundo, en donde se halla establecida. Os lo dir\u00e9 en pocas palabras para que lo comprend\u00e1is todas y sep\u00e1is c\u00f3mo deb\u00e9is corresponderos con la Comunidad Central, que es este Noviciado de Madrid. Vuestro gobierno central consiste en el Consejo, cuyo presidente es el Director de Espa\u00f1a como representante del Rvdmo. Superior General y bajo su sola dependencia. A \u00e9l se sigue la Visitadora de Espa\u00f1a como representante de la Superiora General de Par\u00eds y despu\u00e9s vienen las dos Madres del Consejo, una de las cuales es la Asistenta de la Visitadora, que lo es actualmente la Se\u00f1ora Sor Valentina Culla y la otra primera Madre del Noviciado, a saber: la Se\u00f1ora Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco.<\/p>\n<p>Todas las Hermanas Sirvientes o Superioras locales, tienen derecho y lo mismo sus s\u00fabditas para proponer sus dificultades o dudas a cualquiera de las personas que componen el Consejo, pero la resoluci\u00f3n de ellas pende del acuerdo que se tome en dicho Consejo, cuando las dificultades versan sobre cosas exteriores ya sean de la misma casa u otras vecinas.<\/p>\n<p>Cuando alguna Hermana, sea Superiora o S\u00fabdita, consulta al Director sobre asuntos personales, m\u00e1xime interiores, semejantes respuestas no van al Consejo sino que quedan reservadas al Director, al cual s\u00f3lo pertenece dar las instrucciones y avisos correspondientes, con el debido secreto, a la Hermana que le consult\u00f3. Las dem\u00e1s cosas pertenecientes al r\u00e9gimen de las casas en general o de alguna en particular, todas se resuelven en el Consejo y estas resoluciones lo mismo es que las trasmita el Director que la Visitadora, sirvi\u00e9ndose para ello de su secretaria. Este es el cuadro, Hermanas car\u00edsimas, que representa la naturaleza del gobierno de vuestra Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a. Sin embargo, queda siempre abierta la puerta, a todas sin excepci\u00f3n, para acudir al Se\u00f1or Superior General o a la Madre General de Par\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una obra muy importante para el buen r\u00e9gimen y uniformidad de las Casas llev\u00f3 a cabo por entonces el P. Codina. Gracias al celo eficaz de los se\u00f1ores Feu y Roca las Hermanas contaban ya con los libros fundamentales para su formaci\u00f3n espiritual, pero hab\u00eda un vac\u00edo notable con respecto a las Superioras, pues carec\u00edan de una norma fija reguladora de su conducta. En su Circular de 10 de abril dirigida a ellas les dec\u00eda: \u00abMis car\u00edsimas Hermanas: Tengo la satisfacci\u00f3n de remitir a V. un impreso de instrucciones para las Hermanas Sirvientes, que me entreg\u00f3 la Superiora General en Par\u00eds y yo traduje al castellano. L\u00e9alo V. con atenci\u00f3n y med\u00edtelo seriamente y practique con exactitud las lecciones importantes que se les dan y no dude V. que ser\u00e1 una excelente Superiora&#8230; Va una hoja tambi\u00e9n impresa de un privilegio que Su Santidad ha concedido a la Congregaci\u00f3n de Vds. (El de celebrar en sus capillas las fiestas de S. Vicente). Luego les seguir\u00e1n otros dos libritos impresos, para las maestras de escuela el uno y el otro para todas las Hermanas. Aunque no tiene relaci\u00f3n directa con las Hijas de la Caridad, notemos aqu\u00ed de paso que fue ese mismo a\u00f1o de 1845 el de la impresi\u00f3n del precioso libro del P. Codina, \u00abExposici\u00f3n del Pontifical Romano\u00bb, sobre el Sacramento del Orden, obra cuyo valor se aprecia m\u00e1s cada d\u00eda. Con ella se acredit\u00f3 de var\u00f3n sabio y piadoso y digno de la dignidad de Obispo de Canarias, a que fue promovido, poco despu\u00e9s, por la Santa Sede.<\/p>\n<p>Aspiraci\u00f3n antigua y constante de Directores y Superioras del Noviciado hab\u00eda sido conseguir casa a prop\u00f3sito para la instalaci\u00f3n adecuada de aquel centro, cuyas necesidades de personal siempre creciente, exced\u00edan en mucho los l\u00edmites de su primera fundaci\u00f3n. Las veinte novicias, que se calcularon en sus principios, hab\u00edan llegado, en 1845, a cincuenta y nueve. Aquel primitivo Noviciado, inaugurado en 1803 en una casa alquilada de la calle del Prado, se pas\u00f3 en 1815, a un edificio adquirido en propiedad en la calle de San Agust\u00edn, con fachadas a las calles de Cervantes y Lope de Vega, antiguas de Francos y Cantarranas. Pero a medida que fue creciendo el n\u00famero de Hermanas se hacia m\u00e1s notoria su peque\u00f1ez y falta de salubridad para una Comunidad numerosa, ya que no ten\u00eda patio ni azotea de desahogo.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos empe\u00f1os del P. Roca hab\u00edan sido encaminados a resolver el problema de una casa tan insuficiente y gravosa y, merced a sus buenas relaciones con personas influyentes en el Gobierno, no fueron ahora in\u00fatiles sus gestiones, que vino a ultimar el P. Codina. Los principales intermediarios fueron el Sr. Marqu\u00e9s de Valgornera y D. Bonifacio Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, que tom\u00f3 tanta parte en la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas de diciembre de aquel mismo a\u00f1o 45, el Superior General, aprovechando su viaje a Dax, vino por primera vez a nuestra Patria, y en San Sebasti\u00e1n tuvo una entrevista con el P. Codina y algunas Hermanas, que fueron a ofrecerle sus respetos. Entre los puntos tratados conocemos el de la adquisici\u00f3n del terreno para la nueva Casa Noviciado de las Hijas de la Caridad y el de la posible restauraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Con fecha 10 de diciembre comunicaba el P. Codina al General: \u00abDespu\u00e9s de nuestra corta entrevista he visitado de corrida las casas de Tolosa, Pamplona y Vitoria, que est\u00e1n en el orden m\u00e1s perfecto. No as\u00ed San Sebasti\u00e1n, donde hay mucho que corregir, ya en la Comunidad, ya en la marcha del Establecimiento. He llegado a Madrid el 5 de este mes y al d\u00eda siguiente he visitado a Mart\u00ednez de la Rosa&#8230;<\/p>\n<p>Ayer recib\u00ed una Real orden del Ministro del Interior por la que la Reina aplica al Noviciado de nuestras Hermanas el local que os dije. El encargado de darme posesi\u00f3n me escribe tambi\u00e9n un oficio, rog\u00e1ndome le indique el d\u00eda y hora de realizar esta formalidad.<\/p>\n<p>Se me aconseja que sin demora dirija una demanda al Papa y es la que le adjunto para que escriba V. al Sr. Ugo, a fin de que la presente, seg\u00fan estilo de la Corte de Roma. Si Su Santidad aprueba la aplicaci\u00f3n de este local a las Hermanas, se podr\u00e1 edificar una gran casa si el dinero no nos falta\u00bb.<\/p>\n<p>La Real Orden, a la que alude el P. Codina, dec\u00eda as\u00ed:<em> \u00abAdministraci\u00f3n de Bienes nacionales de la Provincia de Madrid.= El Sr. Intendente de Rentas de esta Provincia, con fecha 26 del corriente, me dice lo que sigue: El Excmo. Sr. Ministro de Hacienda con fecha 20 del actual, me dice, lo siguiente: = Conform\u00e1ndose Su Majestad con lo expuesto por esa Junta en 1\u00ba de octubre \u00faltimo y accediendo a la instancia de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de la Caridad, ha tenido a bien concederles la parte del edificio y huerta que perteneci\u00f3 a los Religiosos Trinitarios descalzos de Jes\u00fas en esta Corte y que corresponde al Estado, con calidad de que haya de servir para Casa Noviciado de la expresada Congrega\u00adci\u00f3n; y que si en lo sucesivo dejara de tener semejante aplicaci\u00f3n, haya de revertir a la Naci\u00f3n el mencionado local.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Lo que traslado a V. para los efectos oportunos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Y tengo el honor de transcribirlo a V.S. para su conocimiento y satisfacci\u00f3n, esperando se sirva se\u00f1alar el d\u00eda y hora que tenga a bien para poner a V.S. en posesi\u00f3n de la parte del edificio y huerta de que se hace cesi\u00f3n por Su Majestad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Madrid 6 de diciembre de 1845.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Sr. Director de las Hermanas de la Caridad de Espa\u00f1a\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Es de suponer la alegr\u00eda de las Hermanas al recibir la regia concesi\u00f3n. El P. Codina se apresur\u00f3 a dar gracias al Ministro y se\u00f1al\u00f3 para la toma de posesi\u00f3n, el 12 de diciembre.<\/p>\n<p>El amplio solar del Convento, que fue de Trinitarios de Jes\u00fas, hab\u00eda sido repartido por mitad entre el Sr. Duque de Medinaceli, de antiguo patronazgo y la Hacienda p\u00fablica. La parte correspondiente a \u00e9sta era la cedida a las Hermanas para su Noviciado. Seg\u00fan certificado expedido en 4 de febrero de 1846, a petici\u00f3n del P. Codina, consist\u00eda en una gran huerta con tahona y corral\u00f3n de 134.428 pies evaluado todo en 979.552 reales.<\/p>\n<p>Como aquellos bienes eran de la desamortizaci\u00f3n, el P. Codina, de acuerdo con los mismos PP. Trinitarios, acudi\u00f3 a la Santa Sede, a fin de que las Hermanas pudiesen tranquilamente recibirlos. Sus preces fueron despachadas pronta y favorablemente, como se ve en el siguiente Rescripto que traducido dice as\u00ed:<em> \u00abA 30 de diciembre de 1845 = Con audiencia del Sant\u00edsimo = Nuestro Sant\u00edsimo Se\u00f1or Gregorio XVI, por la Divina Providencia Sumo Pont\u00edfice, a ruegos de m\u00ed el infrascrito Secretario de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Negocios Eclesi\u00e1sticos, atendidas las expuestas peculiares circunstancias, concede facultad al R.P. Procurador General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, para que, ya por s\u00ed o por otro u otros Presb\u00edteros de la misma Congregaci\u00f3n por \u00e9l subdelegados, conceda a las peticionarias que puedan l\u00edcitamente aceptar las p\u00edas o religiosas casas de que se ruega, a\u00fan no restituidas a la Iglesia, previa declaraci\u00f3n de restituirlas a benepl\u00e1cito de la Santa Sede y de atenerse a sus disposiciones y manifestando prudentemente este indulto, a fin de evitar todo esc\u00e1ndalo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dado en Roma, en la Secretar\u00eda de la misma Sagrada Congregaci\u00f3n, en el d\u00eda, mes y a\u00f1o dichos. Carlos Vizardelli, Secretario. (Lugar del sello). Del todo gratis.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Usando de las facultades benignamente concedidas por nuestro Sant\u00edsimo Se\u00f1or Gregorio XVI, por la Divina Providencia Sumo Pont\u00edfice, subdelego al R.P. D. Buenaventura Codina, Director de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a para que, con la autoridad apost\u00f3lica, pueda condescender a las preces de las peticionarias, pero guardando todas y cada una de las condiciones que en el mismo Indulto Apost\u00f3lico se se\u00f1alan.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Dado en Roma, en la Casa de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Monte Citorio, a 7 de enero de 1846.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Francisco Sim\u00f3n Ugo, de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, delegado especialmente para el efecto.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Al Rv. Se\u00f1or Buenaventura Codina, Presb\u00edtero de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (Lugar de los Sellos).<\/em><\/p>\n<p>Aquella Real concesi\u00f3n a las Hijas de la Caridad iba resolver de una manera fundamental la situaci\u00f3n harto precaria hasta entonces del Noviciado, pero no pod\u00eda ser de efectos inmediatos. Era preciso edificar y para ello un capital enorme de que no dispon\u00edan.<\/p>\n<p>En cuanto al aspecto espiritual del Noviciado, he aqu\u00ed el informe del P. Codina al P. General, en 13 de noviembre de aquel a\u00f1o 45. \u00abDesea V. saber el estado de la Casa madre de Madrid. Me parece satisfactorio y en estado de progreso. Reina all\u00ed el esp\u00edritu de alejamiento del mundo, la regularidad m\u00e1s exacta; las j\u00f3venes novicias dan buenas esperanzas para el porvenir; reciben cuantas instrucciones necesitan para la formaci\u00f3n de su esp\u00edritu y adelantan en las virtudes de su estado. Ni veo ni s\u00e9 que haya falta de uniformidad. El Consejo se gu\u00eda por las instrucciones que V. me ha comunicado. Nos reunimos todas las semanas y muchas m\u00e1s veces, si asuntos urgentes lo requieren. Todo se hace con paz y cordialidad.<\/p>\n<p>En cuanto al Secretariado estamos en ello, pero no disponemos de Hermanas capacitadas, porque est\u00e1n en sitios, donde son necesarias. Est\u00e1n encargadas de instruir a sus compa\u00f1eras en la escritura, c\u00e1lculo y tenedur\u00eda de libros. Cuando est\u00e9n formadas&#8230; ser\u00e1n llamadas a la Casa Madre\u00bb.<\/p>\n<p>Vamos ahora a dar cuenta de las fundaciones que se llevaron a cabo en aquel a\u00f1o. Fue la primera la del Hospicio de Ja\u00e9n, al que fueron destinadas Sor Vicenta Zabala, Sor Melchora Iriarte, Sor Teresa Gorostidi, Sor Juana Latiegui, Sor Manuela Rivagorda, Sor Tomasa Basterra, Sor Pancracia Colomo y Sor Tomasa Zald\u00faa, quienes tomaron posesi\u00f3n en 7 de enero.<\/p>\n<p>El presidente de la Junta de Beneficencia y Marqu\u00e9s del Cadino daba, en 30 de septiembre de aquel a\u00f1o 45, el siguiente testimonio de la ben\u00e9fica labor de las Hermanas: \u00abSon maravillosas las mejoras, que en menos de un a\u00f1o han recibido, en todos sentidos, temporales y espirituales, las dos casas de Misericordia puestas al cuidado de esta Junta de Beneficencia, que tengo el honor de presidir; y m\u00e1s particularmente la de mujeres, desde que la tomaron bajo su direcci\u00f3n las siete dignas Hermanas de la Caridad, que con real autorizaci\u00f3n vinieron a la fundaci\u00f3n de esta capital y que para ello recibimos los habitantes de Ja\u00e9n especial predilecci\u00f3n por parte de V.S., quien puede tener la satisfacci\u00f3n de que el ejemplo de virtudes pr\u00e1cticas tan sublimes y ben\u00e9ficas a la humanidad han influido del modo m\u00e1s extraordinario y favorable sobre este pueblo naturalmente d\u00f3cil y morigerado; y queda grabado en el coraz\u00f3n de todos el deber de dar gracias a la divina Providencia y el de agradecimiento a los sujetos que han contribu\u00eddo a proporcionarnos tantos beneficios\u00bb.<\/p>\n<p>En aquella misma fecha tomaron las Hermanas posesi\u00f3n del Hospicio de Madrid. El P. Codina se lo comunicaba al P. General con estas palabras: \u00abLa fundaci\u00f3n de nuestras Hermanas en el Hospicio de Madrid se realiz\u00f3 el 7 de enero. Han comenzado a funcionar y a poner orden \u00abubi nullus ordo\u00bb. Los asilados est\u00e1n muy contentos del cambio de directores. Pero han de trabajar mucho para procurarse todos los recursos necesarios; con tiempo y paciencia todo se conseguir\u00e1. Hemos colocado al frente de la Comunidad a Sor Mar\u00eda Landarte, de la casita de Sos. No es de las antiguas, pero tiene cualidades de gobierno, ama a su vocaci\u00f3n y a sus compa\u00f1eras y no le falta fortaleza de car\u00e1cter\u00bb.<\/p>\n<p>Fueron destinadas a esta fundaci\u00f3n Sor Isidora Mart\u00edn, Sor Ramona Lanau, Sor Carmen Sellent, Sor Eulalia Garc\u00eda, Sor Juana Marchueta, Sor Felipa P\u00e9rez, Sor Teresa Malonda y Sor Rosa Vila.<\/p>\n<p>En 1869 una Diputaci\u00f3n revolucionaria ech\u00f3 del Hospicio a las Hijas de la Caridad. La inmoralidad y el desorden se apoderaron de la casa y otra Diputaci\u00f3n Republicana las volvi\u00f3 a llamar en 1871.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de Zaragoza tuvo una larga preparaci\u00f3n. Ya en 1844 la Junta de Beneficencia hab\u00eda solicitado Hermanas para la Misericordia u Hospicio de la Ciudad, pero el P. Roca dilat\u00f3 su ejecuci\u00f3n hasta tener Hermanas disponibles. Era esta fundaci\u00f3n de mucha importancia y exig\u00eda personal selecto. Aunque s\u00f3lo ped\u00edan cinco Hermanas, la amplitud de aquel establecimiento requer\u00eda mayor n\u00famero. Inst\u00f3 la Junta en 1844, interviniendo de una manera eficaz D. Jos\u00e9 Altaoja, persona influyente en la ciudad y gran amigo de Padres y Hermanas, como lo muestra la colecci\u00f3n de cartas \u00edntimas, en que dicho Se\u00f1or aparece con carta de Hermandad y gran conocedor de las cosas y personas de la Congregaci\u00f3n. Su amistad se demuestra ser muy antigua, pues ya en 1818, la familia Altaoja fue la que dio alojamiento a Sor Manuela Lecina en su paso por Zaragoza y un D. Antonio Altaoja, pariente sin duda de D. Jos\u00e9, intervino tambi\u00e9n en la fundaci\u00f3n del Hospital de Barbastro, como alcalde de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1\u00ba de octubre de 1844 escrib\u00eda D. Jos\u00e9 al P. Codina: \u00abMuy Se\u00f1or m\u00edo y car\u00edsimo Hermano en Jesucristo. Ayer fui llamado por los Se\u00f1ores de la Junta de Beneficencia de la Casa Misericordia de esta Ciudad y despu\u00e9s de presentarme, me manifestaron que hab\u00eda sido llamado para que les informase bajo qu\u00e9 pactos y condiciones y cu\u00e1les eran las obligaciones de nuestras Hermanas en las Casas de Beneficencia; y les manifest\u00e9 el librito que V. tuvo a bien mandarme, dici\u00e9ndoles que por \u00e9l se enterar\u00edan de cuanto deseaban. Nunca m\u00e1s que ahora debe mirarse esto con ojos piadosos y seg\u00fan los ejemplos de Nuestro Santo Padre, viendo c\u00f3mo puede corregirse este mal\u00bb.<\/p>\n<p>En 7 del siguiente mes, le comunica haber asistido a la Junta, \u00abse principi\u00f3 por hablar sobre la fundaci\u00f3n que trataron de hacer, en 1842, los de aquella Junta, pues los que la componen en el d\u00eda no son los que en aquella \u00e9poca, y se sorprendieron al ver el porte que tuvieron con nuestro dign\u00edsimo Hermano el Sr. Juan Roca, en no haber contestado&#8230; En 12 de octubre le dice que desea hacer la Escritura y tenerlo todo preparado para cuando vengan las Hermanas. \u00abMis muchas ocupaciones no me permiten extenderme m\u00e1s. Reciba V. los afectos de toda esta su casa y d\u00e1ndoles a nuestros Hermanos y Hermanas..<\/p>\n<p>El 16 del mismo mes, escribe, que ha habido Junta y por unanimidad han dado los poderes para firmar la Escritura al Marqu\u00e9s de Miraflores y al Duque de Zaragoza.<\/p>\n<p>Efectivamente, ese poder lleva la fecha del 16 de octubre de 1844 y con la misma, contesta a la Junta el P. Codina con el siguiente oficio: \u00abDebo repetir lo que ya dije en carta del 4 de este mes a D. Jos\u00e9 Altaoja, que ha sido el \u00f3rgano de que esa muy Ilustre Junta Municipal se ha servido para tratar conmigo de este negocio; y en prueba de la sinceridad de mis intenciones pasan a \u00e9sa, a instancias del Apoderado D. Jos\u00e9 Altaoja, la Madre Visitadora Sor Mar\u00eda Vicenta Molner y la Hermana Teresa Mart\u00ednez, una de las Directoras del Noviciado, para disponer, de acuerdo con la Junta, el local en donde deber\u00e1 fijarse la habitaci\u00f3n de las Hermanas que deben ir\u00bb.<\/p>\n<p>Vuelve a escribir el Sr. Altaoja al P. Codina con fecha 17 de octubre: \u00abEst\u00e1n empe\u00f1ados en que yo pase a \u00e9sa a llevar los poderes y algunas instrucciones y entonces hablaremos vocalmente estas cosas&#8230; Dios mediante, saldr\u00e9 de \u00e9sta para \u00e9sa en s\u00e1bado a la noche y con el favor del Se\u00f1or llegar\u00e9 el lunes entre siete y ocho de la ma\u00f1ana. La adjunta tenga V. la bondad de entregar a nuestro Hermano D. Tom\u00e1s Mata\u00bb.<\/p>\n<p>Y en 7 de diciembre: \u00abNo soy m\u00e1s largo, porque escribo desde la cama, donde hace que estoy cuatro d\u00edas, padeciendo unos agudos dolores de vientre y hoy ya quiere Dios no me mortifiquen tanto. Mi esposa y familia le devuelven sus afectos y les dan igualmente a esos Se\u00f1ores y Hermanas\u00bb. En 25 de diciembre: \u00abPor Sor Vicenta he sabido que hab\u00eda V. salido para Andaluc\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>En 13 de enero de 1845 dice: Que esperan a las Hermanas. Quieren pedir otra Real orden urgente para que vayan cuanto antes; \u00aby conociendo lo muy f\u00e1cil que le ser\u00eda, especialmente al Conde de Sobradiel por estar en \u00edntimas relaciones con el Gobierno y tener much\u00edsimo favor con la Reina y sobre todo con la Madre\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abApreciado Sr. Codina. Nuestro Santo Padre hizo fundaciones teniendo menos Hijas que V. donde echar mano; conque im\u00edtele V. en esta ocasi\u00f3n, que a no dudar, har\u00e1 un bien muy grande a estos pobrecitos\u00bb. Termina urgi\u00e9ndole a que las mande.<\/p>\n<p>El P. Codina daba cuenta, en 20 del mismo mes, al P. General de esta fundaci\u00f3n en los t\u00e9rminos siguientes: \u00abTraigo tambi\u00e9n entre manos la fundaci\u00f3n de Zaragoza. El Hospicio de esta ciudad puede compararse al de Tolosa, pero al presente est\u00e1 en desorden completo. Por esto los miembros de la Junta Municipal de Beneficencia nos apuran de mil modos para activar el env\u00edo de Hermanas. La necesidad es extrema. Propongo a V. para Superiora a Sor Luisa Agesta, Hermana sirviente y antigua de Tolosa. Ninguna mejor halla el Consejo para tan importante misi\u00f3n. Las compa\u00f1eras est\u00e1n ya nombradas entre las Hermanas m\u00e1s edificantes. Ya est\u00e1n llamadas de las casas a que pertenecen. Muchas Superioras y Administradores lo sentir\u00e1n, pero hay que mirar el bien general de la Compa\u00f1\u00eda&#8230; \u00abLos huecos subalternos, que quedan vacantes con ocasi\u00f3n de esta fundaci\u00f3n de Zaragoza; ser\u00e1n ocupados por novicias\u00bb.<\/p>\n<p>Las Hermanas escogidas para esta fundaci\u00f3n fueron, adem\u00e1s de Sor Luisa, Sor Fernanda Abad\u00edas, Sor Martina P\u00e9rez, Sor Manuela Sanzol, Sor Francisca de Eguiluz Aldama, Sor Catalina Fern\u00e1ndez Laceta, Sor Mar\u00eda Rosa Roig, Sor Eugenia Ribagorda, Sor Margarita Melero y Sor Mar\u00eda Ignacia Ascorta, quienes llegaron a Zaragoza el 13 de marzo.<\/p>\n<p>Para mejor inteligencia de las especiales precauciones, que puso el prudente P. Codina en esta fundaci\u00f3n de Zaragoza, conviene advertir que la nueva Comunidad iba a ser en sus caritativas actividades, objeto muy particular de comparaci\u00f3n con otra Hermandad benem\u00e9rita, que dependiente de la misma Junta, hac\u00eda ya muchos a\u00f1os atend\u00eda a los pobres del vecino Hospital de Gracia. Eran las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, fundadas all\u00ed por la Madre Rafols y muy estimadas en la Ciudad. Se necesitaba suma prudencia de una y otra parte para evitar choques o emulaciones. Ya, en tiempos pasados, varias de aquellas Hermanas hab\u00edan querido pasarse a las Hijas de S. Vicente, como consta en las actas de la Junta. Despu\u00e9s no consta el menor resentimiento, ni durante los ocho a\u00f1os que a\u00fan vivi\u00f3 la Madre Rafols, muerta en 1853, ni en a\u00f1os posteriores; y eso que la entrega a las Hijas de la Caridad de los ni\u00f1os de la Inclusa, que estaban, hac\u00eda mucho tiempo, al cuidado de dicha Madre, debi\u00f3 de serle harto doloroso.<\/p>\n<p>De la solemne toma de posesi\u00f3n del Hospicio de Zaragoza por las Hijas de la Caridad o Pa\u00falas, como las llamaban en Arag\u00f3n, nos informa la siguiente carta dirigida al P. Codina por el Sr. Altaoja, en 16 de marzo de aquel a\u00f1o: \u00abMuy Se\u00f1or m\u00edo y querido Hermano. Seg\u00fan anunci\u00e9 a V. en mi anterior, visitamos los templos del Pilar y La Seo y las Hermanas vieron sus alhajas y enseguida visitaron al Gobernador eclesi\u00e1stico; por la tarde, se fue al Hospicio y se recorri\u00f3 todo y por cierto que las Hermanas se cansaron much\u00edsimo.<\/p>\n<p>Ayer 15, d\u00eda de la muerte de la venerable Madre, seg\u00fan sus deseos, las Hermanas oyeron a las cinco y media de la ma\u00f1ana la Misa de Infantes en la santa Capilla y en seguida tomaron la comuni\u00f3n y luego volvieron al Hospicio y en el momento bendijo el Sr. D. Escol\u00e1stico Sant\u00edas el oratorio y celebr\u00f3 misa, que oyeron las Hermanas.<\/p>\n<p>A las 10 de la ma\u00f1ana se reuni\u00f3 toda la Junta, pues era la hora se\u00f1alada para dar la posesi\u00f3n; se cant\u00f3 una Misa solemne con asistencia de la Capilla del Pilar, a la que asisti\u00f3 bastante gente y conclu\u00edda, se les sirvi\u00f3 a los pobres una buena y abundante comida, en presencia de la Junta y Hermanas, en las gracias que dan despu\u00e9s de comer los pobres, se rez\u00f3 un Padrenuestro y una Avemar\u00eda al Santo Padre San Vicente de Pa\u00fal y Fundador de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Conclu\u00eddo lo dicho la Junta se reuni\u00f3 en una sala de sesiones y llam\u00f3 a todos los maestros y dependientes de la casa; y despu\u00e9s de decirles un discurso alusivo a la venida de las Hermanas y dem\u00e1s, las dio a conocer, delegando todas sus facultades; y luego a las Hermanas las dijo que les ofrec\u00edan su protecci\u00f3n y pod\u00edan contar con la Junta en todo y por todo. Inmediatamente se les sirvi\u00f3 a las Hermanas una comida abundante y el primer plato fue puesto a la mesa por el M.I. Conde de Sobradiel y dem\u00e1s de la Junta; y luego se retiraron y quedaron las Hijas de San Vicente de Pa\u00fal instaladas en esta Casa de Misericordia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed concluye la relaci\u00f3n de todo lo ocurrido durante la permanencia de las Hermanas en esta Ciudad. Esta Se\u00f1ora Superiora y dem\u00e1s Hermanas suplican a V. comunique esta relaci\u00f3n, si lo tiene a bien, a la Se\u00f1ora Sor Vicenta y dem\u00e1s Hermanas de esas casas, dici\u00e9ndolas que las han tenido presentes y puestas bajo el manto de esta Sant\u00edsima Virgen del Pilar y que, a causa de estar sumamente ocupadas y en especial Sor Luisa, no escriben, pero que lo har\u00e1 tan luego como tenga un momento desocupado.<\/p>\n<p>Yo, por mi parte, les he ofrecido mi inutilidad y puede V. estar seguro que, en lo que sea compatible, les ayudar\u00e9 hasta donde puedan mis fuerzas. Reciba V., Padre m\u00edo, los afectos de toda esta casa y las Hermanas, haci\u00e9ndolos extensivos a los Padres y Hermanas y V. sabe puede mandar lo que quiera a su m\u00e1s afect\u00edsimo Hermano, que le estima y es S.S.<\/p>\n<p>= Jos\u00e9 Altaoja. Ya escribir\u00e9 otro d\u00eda sobre otros particulares\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo el 21 de marzo: \u00abMuy Sr. m\u00edo y apreciado Hermano: Mi \u00faltima informaci\u00f3n de lo ocurrido con las Hermanas de esta fundaci\u00f3n y a lo dicho, s\u00f3lo hay que a\u00f1adir que el 16 el Sr. Conde de Sobradiel dio un refresco muy brillante a las Hermanas, al que asisti\u00f3 el Ayuntamiento y varias personas visibles, y todos ofrecieron su protecci\u00f3n a las Hermanas. El 17, 18 y 19 se pas\u00f3 haciendo los inventarios; y desde hoy est\u00e1 a cargo de las Hermanas el gobierno interior de este Hospicio; y la cocina hace dos d\u00edas que la dirige una Hermana a satisfacci\u00f3n de los pobres, que bendicen y ensalzan la hora en que vinieron las Hijas de la Caridad, porque, ahorrando de la raci\u00f3n que ten\u00edan, comen mucho mejor. La Junta ha proporcionado dos mil varas de lienzo para principiar a hacer s\u00e1banas, pues hay bastantes pobres que no se les ha mudado la cama hace trece meses y much\u00edsimos que duermen sin ellas, llenos de miseria y comez\u00f3n, que costar\u00e1 much\u00edsimo de limpiar.<\/p>\n<p>Las Hermanas trabajan lo que no es cre\u00edble y todas est\u00e1n contentas y buenas y todo su deseo es aliviar las necesidades y trabajos de estos pobrecitos; hay todav\u00eda que hacer alguna limpieza de esta gente que acostumbra a comerse los establecimientos, pero la Junta le ha dado todas las facultades a la Superiora y le ha dicho que poco a poco lo vaya haciendo sin fatigarse; pero su genio se conoce que es incansable para trabajar; as\u00ed que todo el mundo admira su celo y actividad. Dios les d\u00e9 su gracia y les ayude para llevar adelante su empresa con tino y acierto que tienen acreditado.<\/p>\n<p>Por hoy no ocurre m\u00e1s; reciba los afectos de mi esposa y ni\u00f1os y d\u00e1ndolos a los Padres y Hermanas queda de V. afect\u00edsimo S.S. y Hermano Q.S.M.B.<\/p>\n<p>= Jos\u00e9 Altaoja.<\/p>\n<p>Complemento de los anteriores relatos es la carta que Sor Fernanda Abad\u00edas, muy conocida entre las Hermanas del Noviciado y Mujeres Incurables de Madrid, donde hab\u00eda residido, escrib\u00eda con fecha 22 de marzo al P. Codina: \u00abMi honorabil\u00edsimo Padre y Sr. m\u00edo: = Mucho gusto hubiera tenido el haber podido escribir a V. de mi pu\u00f1o, la feliz llegada y todo lo ocurrido, tanto en nuestro feliz viaje como en el buen recibimiento que estos Se\u00f1ores nos hicieron; pero me fue imposible por hallarnos precisadas a estar con las visitas, que sin cesar ven\u00edan, tanto de los Se\u00f1ores de la Junta como del Ilustre Ayuntamiento, que todos han tenido la bondad de visitarnos; por cuyo motivo la Se\u00f1ora Sor Luisa encarg\u00f3 dicha comisi\u00f3n al Sr. D. Jos\u00e9 Altaoja. Este, amado Padre m\u00edo, es para nosotras un padre y nos hace lo que no es me posible explicar a V. y creo firmemente que si dicho se\u00f1or no hubi\u00e9ramos tenido estos d\u00edas, en que hemos tenido que hacer los diferentes inventarios de todas las oficinas de este vasto Hospicio, no era posible acabar en tan breve tiempo ni tan bien, pues esto es un mundo, por no decir una Babilonia. Nosotras, a pesar de estar buenas y ligeras, llegamos a la noche baldadas de las piernas; las Hermanas puestas en un extremo de los patios, parecen enanas y nos temblamos en buscar alguna, por cuyo motivo se va, hoy o ma\u00f1ana, a poner o destinar una campana, para que acuda la Hermana a quien se necesite; s\u00f3lo nos consuela el pensar que Dios nos ha tra\u00eddo y que \u00e9sta es su santa voluntad. Es verdad que todos estos Se\u00f1ores desean complacernos, mas sin embargo, no dejar\u00e1 de costar muchas fatigas poder ponerlo con orden, a pesar de que todos los empleados se manifiestan muy sumisos y obedientes; y ya hemos o\u00eddo bendecir a Dios en algunas cosas que para su mejor estar se han hecho. Pidan VV. mucho al Se\u00f1or por nosotras y en particular por esta su hija, a fin de que pueda dar buen cumplimiento a los diferentes cargos que tengo, porque son muchos los que me est\u00e1n observando; h\u00e1galo as\u00ed, mi venerado Padre, no por m\u00ed, pues conozco que no lo merezco, sino por Dios y por el honor de la Congregaci\u00f3n y lo mismo suplico al Sr. Padre Roca y que tenga \u00e9sta por suya.<\/p>\n<p>Creo hizo relaci\u00f3n a V. el Sr. Altaoja de lo que hicieron con nosotras, el d\u00eda que tomamos posesi\u00f3n de esta casa, d\u00eda por cierto de gran confusi\u00f3n para nosotras, al vernos servidas en la mesa, de la mayor nobleza, entre ellos el Sr. Conde de Sobradiel, el cual est\u00e1 chocho con nosotras y siempre que me ve, que es todos los d\u00edas, me dice: \u00ab\u00e1nimo, Sor Fernanda, que hemos de lucirlo los aragoneses, cogi\u00e9ndome con las dos manos en los hombros, pues es grande su sencillez y su afecto hacia nosotras, no solo en palabras, sino en su bolsillo, pues adem\u00e1s del famoso reloj que ha regalado para la Comunidad, pag\u00f3 de su bolsillo el famoso refresco que se tom\u00f3 el domingo de Ramos, con variedad de sorbetes, muchos quesos helados, con variedad de composturas, como de mantecados, avellanas, etc. etc. con m\u00e1s de dos arrobas de dulces secos de todas clases, con figuras precios\u00edsimas, particularmente dos que pusieron en dos bandejas, de las cuales dieron uno a Sor Luisa y otro a m\u00ed. Yo se lo ofrec\u00ed al Sr. Conde para una de sus se\u00f1oritas, pues me dijo otro caballero que lo hiciera as\u00ed, por ser as\u00ed la costumbre, mas el Sr. Conde no quiso recibirlo, dici\u00e9ndome se daba satisfecho, y que quer\u00eda que yo me quedase con \u00e9l y me fue preciso ceder por darle gusto; lo mismo hab\u00eda de bizcochos de todas clases y, despu\u00e9s de haber regalado a cada una de las Hermanas una papeleta de dulces, qued\u00f3 todo para nosotras. A esta gran funci\u00f3n acudi\u00f3 toda la Junta, el Ilmo. Ayuntamien\u00adto, capellanes, confesores y otros se\u00f1ores, entre ellos, el Sr. Alcalde, por quien fuimos servidas varios platos en el refresco; esto fue una confusi\u00f3n para nosotras al vernos tan obsequiadas; y contin\u00faan lo mismo estos d\u00edas y nos parece no faltar\u00e1n bienhechores.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s hay para poder decir a V,, mas no me lo permite el poco tiempo que tengo y \u00e9ste lo he cogido quit\u00e1ndomelo del sue\u00f1o y lo doy por bien empleado por poder dar a V. estas noticias, a fin de que todos demos gracias a Dios y al Santo Padre y que V. nos ayude con sus fervorosas oraciones, para que podamos corresponder a estas finezas; h\u00e1ganlo todos y todas por Dios, que lo necesitamos mucho, mucho.<\/p>\n<p>Varios se\u00f1ores se han venido a ofrecer y, entre ellos, la se\u00f1ora Condesa nos prometi\u00f3 cuando la visitamos, ser\u00eda una amiga, y otras muchas; con que vea V. c\u00f3mo nos hallamos. Adi\u00f3s, adi\u00f3s, amado Padre. Cu\u00eddese V. mucho y diga V. lo mismo a mi buen Padre, el Sr. Roca; y que cuando tenga otro ratito le escribir\u00e9 algo; y lo mismo a los dem\u00e1s Se\u00f1ores Padres, en cuyas oraciones me encomiendo, pues las m\u00edas y en la presencia del Pilar son para VV. todos y todas. Cumpla con la Se\u00f1ora Madre Sor Vicenta, Sor Valentina, Se\u00f1oras Maestras, Se\u00f1oras ancianas y novicias y, en fin, con todos, y V., mi venerado Padre, reciba los mas finos afectos de mi Se\u00f1ora Sor Luisa y dem\u00e1s Hermanas, que todas despachamos la raci\u00f3n y ruegan por V. y en particular \u00e9sta que lo ama en el Se\u00f1or y de nuevo se pone a sus \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>= Sor Abad\u00edas, Hija de la Caridad. S.D.L.P.E. Disimule los mamarrachos. Dice Sor Luisa que ya le escribir\u00e1 a V. luego\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los numerosos oficios referentes a esta fundaci\u00f3n, notaremos el de 31 de enero, en que la Junta de Tolosa acude al Sr. Obispo de Pamplona y al P. Codina exponiendo: \u00abLa desolaci\u00f3n en que quedan las Hermanas y Casa por la salida de su Superiora, despu\u00e9s de catorce a\u00f1os de estancia, con doscientos acogidos y cuando se est\u00e1 haciendo casa nueva.\u00bb<\/p>\n<p>El de la Junta de Zaragoza de 5 de abril pidiendo otra Hermana de aumento, pues \u00abun establecimiento tan vasto no puede dirigirse por solas siete Hermanas, sin comprometer su salud infructuosamente\u00bb.<\/p>\n<p>Otro de 15 de junio de 1846 en que el P. Codina responde a la petici\u00f3n de otra Hermana m\u00e1s diciendo: \u00abque no una, sino cuatro o cinco se necesitan para no reventar de trabajo, pero que no se las podr\u00e1 conceder si no abonan por ellas lo estipulado en la Contrata y que est\u00e1n debiendo al Noviciado 8.600 reales por las primeras que fueron. Espera se lo pagar\u00e1n en plazos.\u00bb<\/p>\n<p><em>Fundaci\u00f3n de la Inclusa de Zaragoza. <\/em>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos estaban en un departamento dependiente del Hospital, bajo los cuidados maternales de las Hermanas de<\/p>\n<p>Santa Ana. En acta de 18 de junio de 1849 acordaba la Junta, \u00abque contin\u00fae a cargo de la Madre Mar\u00eda Rafols la direcci\u00f3n de dicha Inclusa, quedando la Hermana Mar\u00eda Lucientes en clase de subdirectora\u00bb.<\/p>\n<p>En 11 de febrero de 1850 trataba de los medios m\u00e1s convenientes para llevar a efecto la traslaci\u00f3n de la Inclusa a la Misericordia, cuya medida es de precisa y urgente necesidad para el mejor servicio de aqu\u00e9lla; y el 18 del mismo mes, estaba ya decidida dicha traslaci\u00f3n, confi\u00e1ndola a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En 6 de marzo, \u00abla Junta se enter\u00f3 de la contestaci\u00f3n dada, en 25 de febrero \u00faltimo por el Sr. Director de las Hijas de la Caridad al escrito que le dirigi\u00f3 el Sr. Gobernador Presidente, para que se sirva facilitar cuatro Hermanas de aquel Noviciado, a fin de ocuparse en proporcionar una esmerada asistencia a los desgraciados acogidos en la casa Inclusa, que debe ser trasladada a la Misericordia, y en su virtud se acord\u00f3 oficiar al Excmo. Marqu\u00e9s de Someruelos, cuyos filantr\u00f3picos sentimientos son bien conocidos al Presidente, rog\u00e1ndole se sirva aceptar la comisi\u00f3n que se le confiere, para que, a nombre de la Junta, firme la adici\u00f3n que debe hacerse, cuando se halle a disposici\u00f3n de mandarse las expresadas cuatro Hermanas de la Caridad, en la escritura primitiva estipulada en 5 de noviembre de 1844, ante la extinguida Junta Municipal de Beneficencia de esta Capital y la citada Direcci\u00f3n, al concederse siete de dichas Hermanas para que se encargasen de la Administraci\u00f3n interior de la Casa Misericordia, donde se hallan.<\/p>\n<p>Secundando los deseos del mismo Sr. Director expresados en su fechada comunicaci\u00f3n, se acord\u00f3 satisfac\u00e9rsele cuanto se les est\u00e1 adeudando, desde que se fundaron las Hijas de la Caridad en el referido establecimiento, as\u00ed como los cuatro mil reales, con que por una sola vez debe contribuirse a la mencionada Direcci\u00f3n General del Noviciado para el equipo de las cuatro Hermanas, que ahora deber\u00e1n venir, y los gastos de viajes de las mismas, de todo lo que se dar\u00e1 conocimiento al Sr. Director\u00bb.<\/p>\n<p>Habiendo llegado ya a Zaragoza las cuatro Hermanas convenidas, dispuso la Junta \u00abque la traslaci\u00f3n se verifique el lunes, 27 de mayo del corriente, anunci\u00e1ndose al p\u00fablico por medio de los diarios\u00bb.<\/p>\n<p>Traslad\u00e1ronse pues los ni\u00f1os exp\u00f3sitos desde el suprimido Convento del Carmen, al nuevo pabell\u00f3n constru\u00eddo en los terrenos del Hospicio, quedando las nuevas Hermanas agregadas a esta Comunidad; pero el Director de esta nueva Inclusa segu\u00eda siendo el del Hospital y no el del Hospicio, circunstancia compleja que ten\u00eda que causar graves disgustos y fatales consecuencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como encargada del nuevo departamento qued\u00f3 Sor Rosa Mir, Hermana formada en la Cuna de Albacete y de cuyos servicios estaba la Junta tan satisfecha que, en 1857, la ped\u00eda para Superiora cuando en enero de ese mismo a\u00f1o se determin\u00f3 la separaci\u00f3n de la Inclusa.<\/p>\n<p>Ya, en la Junta del 17 de enero de 1855, se ley\u00f3 un oficio del Sr. Director del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, haciendo presente que, habiendo fallecido por efecto del c\u00f3lera morbo un n\u00famero crecido de Hermanas, le impele proponer a esta Junta la idea que ha concebido de retirar las destinadas al cuidado de esta Inclusa para destinarlas a algunos puntos, donde hay una necesidad preferente, cuya separaci\u00f3n de las cinco que la gobiernan ser\u00e1 f\u00e1cil y decorosa, toda vez que esta Junta tendr\u00e1 personas en el Hospital que gustosas se encargar\u00e1n de ella.<\/p>\n<p>Se ley\u00f3 asimismo un oficio del Director de los establecimientos provinciales de Beneficencia D. Jos\u00e9 M\u00aa Huici, lament\u00e1ndose de la frecuente variaci\u00f3n que se hace de las Hermanas de la Caridad destinadas al gobierno de la Inclusa y los males que de ello se irrogan principalmente a los ni\u00f1os, que precisamente necesitan del cari\u00f1o, que una madre les prodiga y el cual, ni en \u00e9stos ni en aquellas puede engendrarse, si su permanencia en dicha Inclusa es tan corta, pues esto \u00fanicamente se adquiere con el trato frecuente y continuado, lo que hace presente a la Excma. Junta.<\/p>\n<p>En Junta del 26 de enero, \u00abse acord\u00f3 conferir omn\u00edmoda comisi\u00f3n al Sr. Vocal Pablo Lozano para que se oriente con la Superiora Sor Luisa y dem\u00e1s Hijas de la Caridad de la causa que haya podido motivar el oficio del Sr. Director General del Real Noviciado\u00bb.<\/p>\n<p>En la de 16 de febrero, el Sr. Vocal Lozano expuso cre\u00eda haber evacuado su cometido y por tanto iba a dar lectura a su informe, lo cual ejecut\u00f3. En \u00e9l manifiesta que para averiguar si<\/p>\n<p>era cierta la causa designada por el Director General del Real Noviciado o motivada por aquellas otras razones poderosas, se hab\u00eda dirigido, en primer lugar, al mismo, rog\u00e1ndole le diera algunas explicaciones sobre tal incidente, siendo su contestaci\u00f3n tan atenta y satisfactoria, que pone cima a toda determinaci\u00f3n, pues, al desistir desde luego de su prop\u00f3sito de retirar las Hijas de la Caridad de esta Inclusa, a nada debe reputarse todo lo<\/p>\n<p>pasado; pero, como de las informaciones que ha tomado el Sr. Lozano se desprende que el Sr. Vocal encargado de la Inclusa no est\u00e1 en armon\u00eda con la Superiora, al parecer porque \u00e9sta separa cuando quiere a unas, reemplaz\u00e1ndolas con otras y sin que por ello haga uso m\u00e1s que de su derecho, m\u00e1xime cuando las de la Inclusa forman una parte integrante de la Comunidad de la Misericordia, seg\u00fan el art\u00edculo l\u00ba de la Concordia y con cuyo proceder el dicho Sr. Vocal D. Pablo Lozano est\u00e1 muy conforme por tener en cuenta el penoso trabajo que prestan y en un orden de mucho mayor grado que las encargadas de la Casa Misericor\u00addia, toda vez que tal variaci\u00f3n no alcanza a la Directora de dicha Inclusa, pues en los 29 \u00faltimos meses s\u00f3lo han sido dos las Directoras, Sor Rosa y Sor Margarita, que estar\u00edan todav\u00eda, si no hubiese reclamado el Director General a esta \u00faltima.<\/p>\n<p>Y finalmente, con el deseo de conciliar las cosas, ha propuesto lo siguiente: l\u00ba. que toda vez que el Sr. Vocal encargado de la Inclusa, lo est\u00e1 en su mayor parte del hospital, y no habiendo para el servicio de los dos establecimientos m\u00e1s que los dos Se\u00f1ores, podr\u00eda cesar en el de aqu\u00e9l para atender m\u00e1s descansadamente al del Hospital, poni\u00e9ndose aquella al cuidado de otro Se\u00f1or hasta que tomen posesi\u00f3n los propuestos y pueda hacerse un nuevo arreglo, quedando las cosas tales y como han estado siempre y las consignaron los Se\u00f1ores que precedieron a los actuales; y 2\u00ba. que el conserje vuelva a desempe\u00f1ar sus funciones al torno y cese en las suyas la Se\u00f1ora que la tiene a su cuidado.<\/p>\n<p>La Junta de 4 de abril \u00abvio con la mayor sorpresa un oficio de la Asociaci\u00f3n de Damas de la Inclusa, manifestando haber resuelto disolverse y no asistir ma\u00f1ana a pedir limosna en las puertas de las Catedrales, como ten\u00edan de costumbre, fundando su despedida en la falta de consideraci\u00f3n que las Se\u00f1oras han observado tanto de parte de las monjas, como encargadas de la Inclusa, como de esta Junta\u00bb. Se acord\u00f3 dar una explicaci\u00f3n por parte de la Junta y \u00abexigir de las Hijas de la Caridad el respeto etc&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En 1856 se hicieron varias instancias a fin de llevar Hijas de la Caridad al Hospital de Calatayud y hasta se pidi\u00f3 al Gobierno la autorizaci\u00f3n y con preferencia, pero no pudo ser<\/p>\n<p>atendida dicha petici\u00f3n por las muchas que esperaban turno; en vista de lo cual fueron enviadas las Hermanas de Santa Ana.<\/p>\n<p>En oficio de 30 de enero de 1857 pide la Junta al Director de las Hermanas la separaci\u00f3n de la Misericordia y de la Inclusa en dos comunidades de Hermanas, con su respectivas Superioras y que Sor Rosa Mir, que ya est\u00e1 encargada de la Inclusa, sea nombrada Superiora. En efecto, se verific\u00f3 dicha separaci\u00f3n, siendo nombrada Superiora Sor Fernanda Abad\u00edas, en 24 de abril de 1857.\u00a0 Tal vez no agrad\u00f3 este nombramiento al Sr. Vocal encargado de la Inclusa, pues en noviembre del mismo a\u00f1o apercib\u00eda severamente a la nueva Superiora por la aglomeraci\u00f3n de ni\u00f1os de lactancia y hallarse algunos atacados de sarna.<\/p>\n<p>En 1862 las Hermanas del Hospicio eran dieciocho y seis en la Inclusa; pero el trabajo era abrumador y tanto el Director de las Hermanas como la Visitadora solicitaron el aumento, creyendo indispensables s\u00f3lo para el Hospicio veinticuatro; la Junta respondi\u00f3 no tener consignaci\u00f3n en el presupuesto y que bastar\u00e1 con veinte.<\/p>\n<p>Agotada la buena Superiora Sor Luisa Agesta hubo de ser sustituida por Sor Juliana Mestres y, dos meses despu\u00e9s, por Sor Salvadora Soriano. Tambi\u00e9n Sor Fernanda Abad\u00edas fue sustitu\u00edda por Sor Simona Bandr\u00e9s, en 1861.<\/p>\n<p>En acta de 27 de junio de 1863, dispon\u00eda la Junta que: \u00aba fin de que no se resienta el buen servicio de la Inclusa y Casa Hospicio de Misericordia en la parte que est\u00e1 confiada a las Hijas de la Caridad, se acuerda prevenir a las respectivas Superioras, que siempre que las circunstancias lo exijan las Comunidades de ambos establecimientos se auxilien mutuamente\u00bb.<\/p>\n<p>Ya se ve que, en la pr\u00e1ctica, tal medida no era la m\u00e1s prudente para conseguir el fin pretendido ni para fomentar la mejor armon\u00eda entre ambas comunidades. En 12 de agosto de 1864 ces\u00f3 Sor Salvadora en su cargo de Superiora del Hospicio, viniendo a sustituirla Sor Casimira Pardos. Esta mudanza de Superioras nos muestra claramente las dificultades insuperables que surg\u00edan sin cesar.<\/p>\n<p>Al estallar la revoluci\u00f3n del 68 la situaci\u00f3n se puso tan adversa que hasta un Diputado vocal se atrevi\u00f3 a querer seducir a una de las Hermanas, que hubo de ser trasladada, lo que motiv\u00f3 el enojo de dicho Se\u00f1or, amenazando con echarlas a todas. En efecto despu\u00e9s de muchos disgustos y de algunas disposiciones, a que las Hermanas no pod\u00edan acceder, como el obligarlas a acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os a los toros y dem\u00e1s espect\u00e1culos p\u00fablicos, etc. la Junta comunic\u00f3, en su oficio de 7 de febrero de 1872, su decisi\u00f3n de sustituir a las Hijas de la Caridad por las Hermanas de Santa Ana, con dos meses de fecha improrrogable.<\/p>\n<p>Los Superiores buscaron in\u00fatilmente algunas influencias poderosas; en espera de que, pasados aquellos d\u00edas de conmoci\u00f3n republicana, pudiera consolidarse aquella fundaci\u00f3n que tantos y tan ben\u00e9ficos esfuerzos hab\u00eda realizado. La siguiente carta recibida por la Visitadora cerr\u00f3 la puerta a toda esperanza, pero era un testimonio en favor de la conducta de las Hermanas.<\/p>\n<p>\u00abCapitan\u00eda General de Arag\u00f3n \u2011 Particular\u00bb. Se\u00f1ora Sor Juliana.= Muy Se\u00f1ora m\u00eda y de mi particular aprecio: Desde el momento que supe los disgustos causados a las Hermanas por esta Diputaci\u00f3n, fui personalmente para informarme de las causas que promovieron y hacer cuanto pudiera por evitarlos. Obtuve el \u00edntimo convencimiento de que, de parte de las Hermanas, nada hab\u00eda que mereciera reprocharse y que realmente lo que exist\u00eda era el irrevocable prop\u00f3sito de reemplazarlas con otras Hermanas que dependen de la Diputaci\u00f3n, como creaci\u00f3n de ellos. Desde luego comprend\u00ed que todo ser\u00eda in\u00fatil. Despu\u00e9s recib\u00ed una insinuaci\u00f3n de Su Majestad la Reina y no tuve que hacer m\u00e1s, pues todo lo ten\u00eda ya hecho y as\u00ed lo contest\u00e9 yo. Su Majestad, a\u00fan no satisfecha, mand\u00f3 a su Director del Patrimonio, que es de este pa\u00eds y tiene grandes amigos, pero tambi\u00e9n in\u00fatil, pues nada pudo conseguir. En resumen, se ha hecho cuanto se ha podido y s\u00f3lo el tiempo, en quien conf\u00edo, podr\u00e1 volver a las Hermanas al establecimiento, que les quitan y que, a mi juicio y por los antecedentes que tengo, las nuevas Hermanas no es posible puedan llevarlo cumplidamente.<\/p>\n<p>Yo siento much\u00edsimo lo ocurrido, porque V. sabe el aprecio y particular estima que tengo a la Congregaci\u00f3n, as\u00ed pues, no tengo que repetirla; cuente para todo; dando mis afectos a todas las Hermanas mis conocidas, se repite de V. por su afmo. S.S.S. q.b.s.p. = Manuel de la Serz (Ilegible).<\/p>\n<p>As\u00ed termin\u00f3 la abnegada actuaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en su primitiva fundaci\u00f3n de Zaragoza. Su paso por el Hospicio e Inclusa, aunque s\u00f3lo dur\u00f3 veintisiete a\u00f1os, bien merece un recuerdo en esta historia. Los nombres de Sor Luisa Agesta y Sor Casimira Pardos ambas Superioras del Hospicio, que se sacrificaron hasta m\u00e1s no poder por sus pobres; Sor Fernanda Abad\u00edas al frente de la Inclusa en las m\u00e1s dif\u00edciles circunstancias, que goz\u00f3 las delicias del Tabor y las angustias del Calvario; Sor Simona Bandres y Sor Cristina Bertr\u00e1n, que le sucedieron en tan espinoso cargo; Sor Nicolasa Anchorena y Sor Vicenta Gurrea, ambas excelentes maestras de las ni\u00f1as; Sor Paula Bayona tiern\u00edsima madre de aquellos exp\u00f3sitos; Sor Margarita Melero y tantas y tantas otras que all\u00ed se sacrificaron sin otros consuelos que los de su vocaci\u00f3n, para que su recompensa fuera mayor en los cielos<\/p>\n<p>La primera Junta, que tanto entusiasmo puso en la fundaci\u00f3n de las Hermanas reconoci\u00f3 bien las grandes mejoras introducidas por ellas en todos los ramos; y en la sesi\u00f3n de 27 de diciembre de 1850 leemos una interesante novedad. Las Hermanas presentan algunas ni\u00f1as hu\u00e9rfanas de la casa y educadas en sus escuelas para ser admitidas en el Hospital como enfermeras. La Junta las examin\u00f3 y las aprob\u00f3 \u00abconsiderando igualmente las mejoras introducidas en la instrucci\u00f3n que reciben\u00bb.<\/p>\n<p>Pero fue el Ilmo. Sr. Codina, ya Obispo de Canarias, quien dirigi\u00e9ndose en abril de 1855 a las Cortes Constituyentes, despu\u00e9s de exponer los grandes beneficios que reportaban las Hijas de la Caridad en los establecimientos de beneficencia, como en Tolosa y en Pamplona, dice: \u00ablo que he indicado, en peque\u00f1a escala, se ve m\u00e1s de bulto en la Misericordia de Zaragoza. Cuando envi\u00e9 a ella a las primeras Hermanas, que solicit\u00f3 aquella heroica Ciudad, por medio de los Excmos. Sres. Duque de Zaragoza y Marqu\u00e9s de Miraflores se hallaba aquel establecimiento en un estado deplorable; lo vi por mis mismos ojos y casi desconfi\u00e9 que pudiese levantarse al estado brillante que le correspond\u00eda. Establecidas las Hermanas con una excelente Superiora al frente, emprendieron con el auxilio de Dios y protecci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima del Pilar la reforma en la parte religiosa, social y econ\u00f3mica. Much\u00edsimo tuvieron que padecer las Hermanas en los primeros a\u00f1os, pero se desvanecieron poco a poco los obst\u00e1culos, con el auxilio de Dios; una deuda de diecis\u00e9is mil duros gravitaba sobre el Establecimiento. Esta ha podido pagarse por la laboriosidad y econom\u00eda de las Hermanas; se han proporcionado anchos dormitorios para los pobres de toda edad y sexo, con la debida separaci\u00f3n; cada uno tiene su cama; las ni\u00f1as y ancianas con su jerg\u00f3n y colch\u00f3n y todos con la ropa necesaria para el aseo y comodidad, cuando antes carec\u00edan de camas y de abrigo conveniente.<\/p>\n<p>Las haciendas de la Misericordia, que son ciertamente de consideraci\u00f3n, eran administradas por colonos y elaboradas por jornaleros, resultando de aqu\u00ed muy pocas ventajas para el Establecimiento. En el d\u00eda, todas las Haciendas son cultivadas por los pobres de la casa y los productos entran netos en la administraci\u00f3n de las Hermanas, yendo cada d\u00eda en aumento el n\u00famero y prosperidad de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el Hospital de Jerez de la Frontera estaba autorizada por R. Orden de 21 de diciembre de 1843, que dec\u00eda:<em> \u00abSu Majestad la Reina se ha enterado de la comunicaci\u00f3n de V.S. de 13 del actual, en la cual inserta la instancia de la Junta Municipal de Beneficencia de Jerez de la Frontera, en solicitud de cinco Hermanas de la Caridad, con el objeto de que se encarguen del gobierno dom\u00e9stico del Hospital de dicha ciudad y del cuidado de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. En su virtud y con presencia de lo prove\u00eddo en la fundaci\u00f3n del Noviciado de las Hermanas de la Caridad, se ha servido Su Majestad aprobar el establecimiento de las mismas en la Ciudad de Jerez, como se solicita, y disponer proceda V.S. de acuerdo con la Superiora del referido Noviciado, a extender el pliego de condiciones, seg\u00fan se acostumbra, remitiendo a este Ministerio copia de \u00e9l para los efectos oportunos. Lo digo a V.S. de orden de S. Majestad para su inteligencia y cumplimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0= Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os. Madrid 21 de diciembre de 1843.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 = Pe\u00f1aflorida.= Sr. Director General de las Hermanas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La falta de personal dilat\u00f3 esta fundaci\u00f3n y s\u00f3lo dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 14 de diciembre de 1845 se hizo la Escritura. Fueron destinadas Sor Tomasa Ochoa, del Hospital de Badajoz Sor Mar\u00eda Ana del Busto, Sor Juana Ascorbe, Sor Juana Aguilar y Sor Manuela Mu\u00f1agorri.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Circular del P. 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Por eso la activa Condesa de Trull\u00e1s escrib\u00eda, en 25 de diciembre de aquel a\u00f1o, al Ayuntamiento Reus diciendo: \"Creo que VV.\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=387770"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387770\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/387927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=387770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=387770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=387770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}