{"id":387757,"date":"2016-08-16T08:43:36","date_gmt":"2016-08-16T06:43:36","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387757"},"modified":"2016-08-05T21:09:51","modified_gmt":"2016-08-05T19:09:51","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxxix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxxix\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXXIX)"},"content":{"rendered":"<p>Una p\u00e9rdida muy lamentable sufrieron las Hijas de la Caridad a fin de 1838 y fue la airada separaci\u00f3n de su Director P. Codina, que se vio obligado a salir de Madrid y refugiarse en Francia. Sin re\u00adferencia concreta, s\u00f3lo por varios documentos, se deduce la causa. El P. Codina estaba en la brecha peligrosa y su nombre resonaba de conti\u00adnuo en los repetidos oficios, que as\u00ed \u00e9l como las Hermanas ten\u00edan que dirigir a los Ministerios y a la Junta de Beneficencia. Y aunque en las \u00adaltas esferas del Gobierno eran bien despachadas sus instancias en fa\u00advor de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del Noviciado, al llegar las Reales \u00f3rdenes a las mesas de Contadur\u00eda, todo se volv\u00eda pedir informes, ordenar justificaci\u00f3n de pagos sin lograr aquellos, efecto positivo.<\/p>\n<p>De 1\u00ba de marzo es un oficio de la Junta Gubernativa, que contiene una Real Orden, por la cual, en vista de las quejas \u00absobre el atraso de pensiones a las religiosas en el Claustro o exclaustradas\u00bb y deseando S.M., que cese este clamor, que tanto contrista su real \u00e1nimo, se ha servido resolver que no abonen en ninguna Provincia los sueldos que corresponden a los empleados de recaudaci\u00f3n, sin hacerlo al mismo tiempo, de una mensualidad de las pensiones asignadas a las religiosas exclaustradas o en el Claustro. F\u00e1cil es de sospechar la ra\u00adbia que esta disposici\u00f3n hab\u00eda de producir en muchos de aquellos asen\u00adtistas liberales.<\/p>\n<p>En junio de aquel a\u00f1o el P. Codina emprendi\u00f3 un viaje a Oviedo para visitar la Comunidad del Hospicio. Poco antes de regresar recibi\u00f3se en el Real Noviciado un oficio que, con fecha 6 de agosto dec\u00eda: \u00abEn oficio de 4 del actual, que se recibi\u00f3 ayer, dice a la Junta Municipal de Beneficencia el Excmo. Sr. Jefe Superior Pol\u00edtico lo que sigue: = Siendo muy urgente la reuni\u00f3n de noticias para la formaci\u00f3n del presupuesto general de gastos respectivo al a\u00f1o de 1839, que debe remitir este Gobierno Pol\u00edtico a la Contadur\u00eda del Ministerio de la Go\u00adbernaci\u00f3n de la Pen\u00ednsula para su presentaci\u00f3n en la presente legislatura, espero se servir\u00e1n VV.SS. disponer que formen relaciones circunstanciales de los sueldos, asignaciones, cargas de justicia, gastos y dem\u00e1s atenciones de los Establecimientos de Beneficencia, que est\u00e1n bajo la inspecci\u00f3n de sus Juntas y cuyas obligaciones no se satisfacen directamente de los fondos de esta Comisi\u00f3n Pagadur\u00eda, arregl\u00e1ndose en su formaci\u00f3n a los modelos que se dirigieron en 2 de octubre de 1835, a los Jefes locales de dichos establecimientos, las cuales han \u00adde quedar en este Gobierno Pol\u00edtico el d\u00eda 8 del corriente. = Por dis\u00adposici\u00f3n del Sr. Presidente de esta Junta Municipal lo traslado a V. para que desde luego se sirva proceder a disponer tenga efecto la re\u00admisi\u00f3n a dicho cuerpo de las noticias, que con tanta urgencia pide el Gobierno\u00bb.<\/p>\n<p>Hubo de haber alguna demora del Noviciado en contestar a este \u00adoficio y de ello se excusa el P. Codina: \u00abNegocios urgentes de la Con\u00adgregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, cuya direcci\u00f3n me est\u00e1 confiada, me obligaron a emprender en junio pr\u00f3ximo pasado un viaje a Asturias, del que regres\u00e9 pr\u00f3speramente ayer tarde. Al momento me enter\u00f3 sucin\u00adtamente de su contenido mi compa\u00f1ero el Sr. D. Jos\u00e9 Antonio Borja\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer un relato de las pensiones que por Reales \u00f3rdenes le estaban concedidas al Real Noviciado, dice: \u00abTodas las asignaciones antedichas quedaron suprimidas por el Real decreto de 8 de \u00admarzo de 1836, por el cual se se\u00f1al\u00f3 a cada una de las Hermanas la pensi\u00f3n de cinco reales diarios; con que en el d\u00eda, todos los ingresos de este establecimiento est\u00e1n reducidos a las pensiones, las cuales, si se cobrasen puntualmente, ser\u00edan suficientes para cubrir los gas\u00adtos de alimento, vestuario etc&#8230; que son las precisamente necesarias en este establecimiento, para poder tener siempre corriente el n\u00famero de Hermanas encargadas de los Establecimientos, que se les han confiado en el Reino.<\/p>\n<p>Madrid 13 de agosto de 1838\u00bb.<\/p>\n<p>El resumen del estado presentado por el P. Codina era el siguiente: En caso de cobrarse las asignaciones de las 65 Hermanas, correspond\u00edan al Noviciado 118,625 reales; y como el gasto especificado era de 150,238, hab\u00eda un d\u00e9ficit de 33,613 reales.<\/p>\n<p>En 28 de agosto oficia el P. Codina al Secretario de la Junta Municipal de Beneficencia para decirle: \u00abLuego que recib\u00ed el oficio del 6 del actual que la Junta Municipal de Beneficencia se sirvi\u00f3 dirigirme por medio de V.S. para que se remitiera etc. lo verifiqu\u00e9 y, con fecha 13 del mismo lo envi\u00e9 a la Secretar\u00eda del Gobierno Pol\u00edtico como V.S mismo se sirvi\u00f3 prevenir en el citado oficio. Por lo que no he po\u00addido menos de sorprenderme, el que con fecha del 26 acabo de recibir, en que se me previene lo mismo con alg\u00fan apercibimiento. Si el estado que remit\u00ed se ha extraviado en aquella Secretar\u00eda\u00a0 y V.S. quiere que env\u00ede una nueva copia a la de su cargo, no tengo inconveniente en ejecutarlo.\u00bb<\/p>\n<p>El d\u00eda 30 el Vocal Secretario de la Junta responde al P. Codina inculp\u00e1ndole agriamente de no haber enviado los datos pedidos, sin admitir excusa alguna; \u00abla misma mala inteligencia, dice, le ha conducido a hacer a esta Secretar\u00eda una imputaci\u00f3n de inconsecuencia que no merece\u00bb.<\/p>\n<p>En 14 de septiembre volvi\u00f3 a enviar el P. Codina los datos reclamados.<\/p>\n<p>\u00abEn conformidad al oficio que, de orden de la Junta Municipal de Beneficencia, se sirvi\u00f3 V.S. dirigirme con fecha 10 y que recib\u00ed el 12 de los corrientes, remito a V.S. por duplicado los adjuntos estados que manifiestan las asignaciones que sobre diezmos ten\u00eda el Establecimiento de mi cargo. =\u00a0 Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os. = Madrid 14 de septiembre de 1838\u00bb.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n del P. Codina era por dem\u00e1s cr\u00edtica en aquel a\u00f1o de crisis pol\u00edtica y de revueltas. No pod\u00eda contar con apoyo en un Gobierno que estaba en el aire. El breve Ministerio moderado del Conde de Ofalia estaba agonizando y el Padre se hall\u00f3 a merced de la venganza \u00adde cualquier agente de la Junta de Beneficencia.<\/p>\n<p>Entonces nos dej\u00f3 el P. Codina, un memorial, que es su propia apolog\u00eda, justificada por las angustias del momento. Borrador sin fe\u00adcha, pertenece a octubre o noviembre de aquel a\u00f1o 38 y dice as\u00ed:<em>\u00abD. Buenaventura Codina, Superior de las Hijas de la Caridad, en los dominios de Espa\u00f1a, ante V.E. reverentemente comparece y expone: que, ayer noche, el Comisario de Polic\u00eda de su demarcaci\u00f3n le comunic\u00f3 una orden del Gobierno Superior, en virtud de la cual deb\u00eda salir de esta Corte al d\u00eda siguiente y marchar a uno de los puntos de la Pen\u00ednsula que se le se\u00f1alaban. Aceptando con la debida sumisi\u00f3n el superior esta resoluci\u00f3n, cree que V.E no llevar\u00e1 a mal que eleve a su alta comprensi\u00f3n algunas breves observaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta el presente el Superior de las Hijas de la Caridad ha servido a la Patria en todos los puntos en que el Gobierno de S.M. ha tenido a bien llamar su atenci\u00f3n y excitar su celo. El teatro de sus servicios no ha sido solamente esta Corte, en las necesidades ordinarias y extraordinarias del c\u00f3lera morbo, en que, a mas de los tres establecimientos piadosos fijos, se levantaron dos y pusieron bajo el cuidado y servicio de las expresadas Hermanas, sus s\u00fabditas, sino tambi\u00e9n lo fueron y son actualmente casi todas las provincias de esta vasta Monarqu\u00eda. El c\u00f3lera recorri\u00f3 todas y en todas, la mayor parte de los trabajos recayeron sobre las Hijas de la Caridad. Mas estas en todo obraban en cuanto recib\u00edan el impulso y direcci\u00f3n, que desde la Corte, como de un centro, les daba su Superior.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Posteriormente, habiendo crecido en n\u00famero de enfermos y heridos hasta lo sumo en los Ej\u00e9rcitos del Norte, \u00bfquien, sino el Superior, que expone, puso en movimiento a muchas Hermanas de diferentes establecimientos e hizo varias remesas de ellas a los Hospitales Militares de Vitoria para que prodigasen sus servicios a tantos benem\u00e9ritos soldados que hab\u00edan derramado su sangre en defensa de la Patria? \u00bfQuien sino el mismo Superior ha dado las \u00f3rdenes mas terminantes y eficaces para que en los Hospitales Generales y otros de nuevo levantados en Pamplona fuesen de varios puntos Hermanas para asistir igualmente\u00a0 a tantos centenares de militares que gem\u00edan y gimen a\u00fan en el dolor?.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nada dije, Se\u00f1or, de los Hospitales de Valencia, J\u00e1tiva, \u00c1vila, Segovia, Valladolid y otros muchos, de donde frecuentemente le piden socorro. Haciendo el Superior esta ligera insinuaci\u00f3n, no pretende hacer una vana ostentaci\u00f3n de sus servicios prestados a la Patria y esto graciosamente y sin salario alguno, sino llamar la atenci\u00f3n de V.S. y hacerle ver que, tal vez, en su ausencia, dejar\u00e1n en parte las Hijas de la Caridad de ser tan \u00fatiles al Estado como lo han sido hasta el presente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ellas, divididas en treinta y cuatro casas, forman como una m\u00e1\u00adquina compuesta de muchos y complicados resortes que a la menor insi\u00adnuaci\u00f3n del Gobierno debe desplegar su actividad. Pero se necesita co\u00adnocimiento, discreci\u00f3n y pr\u00e1ctica para dar un movimiento acertado en tantas partes para que no se confundan, y obren a un tiempo de concierto y con utilidad p\u00fablica. Este conocimiento no se adquiere sino con \u00admucho tiempo. El exponente lo ha adquirido con m\u00e1s de nueve a\u00f1os de experiencia, y que no puede comunicar en un momento al que haya de suce\u00adderle en tan penoso y delicado oficio. Por todo lo expuesto y dem\u00e1s que alcanza la penetraci\u00f3n de V.E., = a V.E. rendidamente suplico se digne mandar que se revoque la comunicada orden a fin de que no resulten los inconvenientes que se han indicado, o por seis meses se suspenda, hasta que se hayan dado las instrucciones convenientes y el exponente haya arreglado todos los negocios relativos a su oficio\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La\u00a0 voz del P. Codina se perdi\u00f3 en el vac\u00edo y sali\u00f3 destinado a Francia el 11 de enero de 1839.<\/p>\n<p>A la salida del P. Codina hab\u00edan quedado en la casa de Capella\u00adnes al frente de las Hermanas de Madrid, los Sres. Borja y Mata, el primero con oficio de Visitador y el segundo de secretario.<\/p>\n<p>En 8 de febrero de 1839 escrib\u00eda Sor Francisca Ustarroz, superiora de Sevilla: \u00abSr. D. Antonio Borja, Visitador: Recib\u00ed su favorecida y del Sr. Mata. Me ha sido sensible la ausencia del P. Codina, como es natural, pero me indemniza esta pena el saber est\u00e1 en pa\u00eds tranquilo y fuera de mil trapisondas\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00fan, en 12 de noviembre, expide el P. Borja, como Director Gene\u00adral de las Hijas de la Caridad, el nombramiento de superiora de la Inclusa y Colegio de la Paz a favor de Sor Vicenta Guiu, quien, adem\u00e1s de otras cualida\u00addes, reun\u00eda el llevar all\u00ed m\u00e1s de veinte a\u00f1os de residencia.<\/p>\n<p>Pero ya, en treinta de abril del mismo a\u00f1o, el P. Roca hab\u00eda vuelto a Espa\u00f1a y dirig\u00eda a las Hermanas la siguiente circular:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abMuy amadas Hermanas e hijas en Jesucristo: Juzgo ser de mi obligaci\u00f3n el cerciorar a Vds. que me hallo en Sang\u00fcesa por orden del Hono\u00adrable Padre, el muy Reverendo Se\u00f1or Superior General, quien hace diez meses me escribi\u00f3 que ser\u00eda de su agrado el que yo viniese a Espa\u00f1a pa\u00adra dirigir y consolar a las Hermanas que, repetidas veces, se lo hab\u00edan pedido con instancia. Luego de recibida la carta me puse en camino para hacer la voluntad de Dios y para complacer a mis Hijas en Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mas no pude llegar tan presto como deseaba; pero al fin se ha verificado mi llegada.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya estoy en Sang\u00fcesa con el cuerpo, mas con el esp\u00edritu estoy en todos los lugares en donde tengo Hermanas e Hijas de la Caridad, que Dios me ha encargado y me pedir\u00e1 de ellas estrecha cuenta si no \u00adlas cuido para su bien espiritual y corporal, a cuyo fin el Sr. D. Juan Nozo me ha enviado a este Reino&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por no multiplicar cartas, he tenido por conveniente el que \u00e9sta fuese para las casas de Hijas de la Caridad del Reino de Valencia, por lo que suplico a mis car\u00edsimas Hermanas, las Superioras del Hospital y Misericordia de dicha Ciudad, que despu\u00e9s de haberla ellas le\u00eddo a sus respectivas comunidades, las copien en el libro y despu\u00e9s la env\u00eden a las Sras. Superioras de San Felipe (J\u00e1tiva) para que ellas hagan lo mismo con sus s\u00fabditas para inteligencia de todas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Entretanto la inseguridad se cern\u00eda sobre la suerte del Noviciado con gran preocupaci\u00f3n de toda la Congregaci\u00f3n y en especial de los Superiores. Ya en 27 de octubre de 1838, el Ayuntamiento de Madrid hab\u00eda oficiado que \u00aba consecuencia de Real orden comunicada por el Je\u00adfe Pol\u00edtico para que informase si deb\u00edan suprimirse o conservarse los Beaterios de esta Corte, entre los cuales se comprende el de las Hermanas de la Caridad, pasar\u00edan a ver el Establecimiento y que dejen en\u00adtrar al comisionado en cualquier hora que vaya.\u00bb<\/p>\n<p>En 28 de febrero del 39 otro oficio de la Junta Municipal dec\u00eda: \u00abEstrechado el Gobierno de su Majestad en t\u00e9rminos muy conminatorios por Real orden del 4 del corriente, que traslad\u00f3 el Excmo.\u00b4Sr. Jefe Pol\u00edtico al Ayuntamiento Constitucional y \u00e9ste a la Junta Municipal, a que en el preciso plazo de un mes, le remita por la misma las noticias que se exigieron por Real orden de 20 de agosto para la formaci\u00f3n del proyecto de ley de Fondos de Beneficencia, lo participo a V.S. para que por lo respectivo al Establecimiento de su cargo me remita, etc.\u00bb<\/p>\n<p>En tal situaci\u00f3n Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco, que estaba entonces al frente del Noviciado, implor\u00f3 directamente protecci\u00f3n de la Reina Gobernadora, mientras buscaba el apoyo de personas influyentes y amigas que no faltan en cualquier situaci\u00f3n pol\u00edtica. Una de \u00e9stas era el en\u00adtonces alcalde de Madrid D. Carlos Mart\u00ednez del Romeral, cuya amistad se manifiesta en la misiva siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abAlcald\u00eda Constitucional de Madrid.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abMi querida Hermana Superiora: <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He visto la representaci\u00f3n que me remite V. adjunta a su atenta carta y la encuentro, a mi pobre entender arreglada, excepto en el peque\u00f1o retoque que V. ver\u00e1, porque lo \u00adcreo m\u00e1s a prop\u00f3sito; y esto s\u00f3lo en virtud de la autorizaci\u00f3n que V. me ha dado, de otra manera, no hubiera yo variado la menor expresi\u00f3n, porque nada sustancial la ha motivado.= Mi esposa saluda a V. y conmigo le desea una buena salud y que mande a su afmo. y S.S. q.s.p.b. Carlos \u00adMart\u00ednez del Romeral = Hoy 1 de noviembre de 1839&#8243;.<\/em><\/p>\n<p>La representaci\u00f3n dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLa Superiora de las Hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal de esta Corte, por s\u00ed y en representaci\u00f3n de las Superioras de los establecimientos p\u00fablicos de Beneficencia, del Hospital General, el de Incurables y el de la Inclusa y Colegio de la Paz, existentes en esta misma Corte, A.L.R.P. de V.M. respetuosa y reverentemente expone:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que deseosa de secundar los religiosos y humanitarios esfuerzos de V. Majestad por la conservaci\u00f3n, extensi\u00f3n y prosperidad del divino Instituto, a que la exponente tiene la honra y gloria de pertenecer, y de poder satisfacer las reiteradas y en\u00e9rgicas reclamaciones que se le han dirigido y est\u00e1n dirigiendo de varias Juntas de Beneficencia de algunas capitales de provincia para nuevas fundaciones de Hijas de la Caridad, y prevenir el \u00e1nimo de V. Majestad acerca de las dudas que prevenciones injustas, pudieran dirigir al Gobierno de V.M. sobre los grandes servicios que con sus cohermanas de Regla han prestado y gustosas siguen prestando a los s\u00fabditos de vuestra excelsa hija, nuestra Soberana D\u00aa Isabel II, que necesitan de la caridad en la casi infinidad de desgracias y dolencias que afligen a la especie humana, se permite ocupar por un momento la alta atenci\u00f3n de sus desvelos por la felicidad de los pueblos que la divina providencia tiene confiados a la solicitud maternal de vuestra suprema regencia del Reino.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vuestra Majestad que, en alas de su caridad, ha penetrado en los varios Asilos de Beneficencia que vuestros gloriosos ascendientes fundaron en esta Corte, con el noble y santo objeto de ser part\u00edcipe de los trabajos de las cohermanas de la recurrente, en beneficio y amparo de toda clase de dolientes, sabe y conoce bien el valor de los servicios que las Hijas de la Caridad est\u00e1n prestando al Estado. Esta poderosa raz\u00f3n, Sra. y el temor de ofender la ilustraci\u00f3n y sensibilidad que adorna a V.M., son la causa de que la exponente no se detenga en referir aqu\u00ed los se\u00f1alados servicios prestados por las Hijas de la Caridad en diversas ciudades de la Pen\u00ednsula, incluso en esta misma Villa y Corte de Madrid, durante aquellos aciagos d\u00edas en que una peste contagiosa diezmaba la poblaci\u00f3n. La Ciudad de Tortosa, en 1821, la de Badajoz en 1833, \u00e9sta, Valencia, J\u00e1tiva y Madrid en 1834 son testigos vivos e irrecusables de su celo y caridad, en estos tremendos per\u00edodos de la vida humana.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los Hospitales Militares Generales y de Incurables pueden probar el celo, vigilancia, aseo y esmero a favor de los soldados del ej\u00e9rcito y armada de V.M. y de los dementes, ancianos y de toda clase de desgraciados, con que las Hijas de la Caridad ayudan y sirven a todos. V.M., apreciadora de m\u00e9ritos tan relevantes, ha hecho cuanto ha estado de su parte para la debida recompensa y las Hijas de la Caridad agradecen a V.M. unos sentimientos que tanta honra hacen a su real y piadoso coraz\u00f3n, con fervientes votos al cielo para su salud y por la de sus \u00adamadas Hijas, en cuyo dulce y humanitario gobierno ven los espa\u00f1oles una era de paz y prosperidad. Mas, Se\u00f1ora, adem\u00e1s de esta protecci\u00f3n, digna de eterna fama, necesita el Instituto de las Hermanas de la Caridad de la seguridad de una casa Noviciado en esta Villa y Corte de Madrid para recibir y educar las j\u00f3venes, que, bajo la \u00e9gida de la Regla del gran S. Vicente de Pa\u00fal, aspiran a hacer el sacrificio de su salud y vida por la de sus semejantes; y mucho m\u00e1s se promete la exponente conseguir lo indicado cuanto que por su mismo estado no est\u00e1n obligadas a vivir enclaustradas e incivilmente para la humanidad, pues sus votos no son m\u00e1s que por un a\u00f1o, quedando en plena libertad de renovarlos, cuyos claustros son las salas de un hospital, las calles de una ciudad o las piezas de una ense\u00f1anza gratuita o de un Colegio de educandas, bajo el concepto de pupilas o medio pupilas, todo esto en conformidad con su regla.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta casa, Se\u00f1ora, constitu\u00edda en un vivero de buenas e id\u00f3neas Hijas de la Caridad y en un Asilo de las que han gastado sus d\u00edas y salud por el bien de los hombres, es un centro de acciones her\u00f3icas y humanitarias; es, por decirlo con exactitud, un reverbero donde reciben vida y movimiento los anhelos de V.M., por el alivio de los desgraciados, y acci\u00f3n las inspiraciones de su genio gubernamental.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por todo lo dicho con tanta brevedad y teniendo en cuenta que el Gobierno de V.M. Gobierno de religi\u00f3n, humanidad e ilustraci\u00f3n tiene el noble orgullo de rivalizar en celo a favor de la conservaci\u00f3n y propagaci\u00f3n de un Instituto tan eminentemente humanitario, como el de Francia, el que, en estos momentos, env\u00eda una colonia de Hermanas para establecerlas en Constantinopla y Esmirna.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A V.M. humildemente suplica se sirva mandar la conservaci\u00f3n y protecci\u00f3n de la Real casa Noviciado de las Hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal, en esta Corte, abriendo la puerta al mismo tiempo a las j\u00f3venes que, con el noble y religioso objeto, desean ser participantes de los trabajos a que las lleva la caridad m\u00e1s her\u00f3ica y as\u00ed poder llenar el vac\u00edo que dejan las que mueren y se imposibilitan en el apre\u00adciable y humanitario servicio de los Hospitales y dem\u00e1s casas de Beneficencia a que les obliga su Instituto, y satisfacer las vivas y continuas demandas de nuevas fundaciones que con todo empe\u00f1o solicitan varias Juntas de Beneficencia a del Reino.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Favor que la firmante espera de la religiosidad y humanidad de V.M.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madrid, 27 de noviembre de 1839<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1ora a L.R.P. de V.M. humildemente suplica,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Entre temores y esperanzas iba terminando aquel a\u00f1o 39, cuando, la Direcci\u00f3n General del Tesoro P\u00fablico comunic\u00f3 a las Hermanas del Noviciado una Real orden desconsoladora: \u00abEnterada S.M. la Reina Gobernadora del expediente instruido a consecuencia de la consulta de la Contadur\u00eda General de distribuci\u00f3n de 16 de mayo de 1838, sobre si, en virtud de la ley de 29 de julio e instrucci\u00f3n 9 de agosto de 1837, deben cesar las Beatas en el percibo de la pensi\u00f3n de cinco reales diarios que han venido percibiendo, consiguiente a lo dispuesto en el art\u00edculo 21 del decreto de 8 de marzo de 1836, se ha servido resolver, de conformidad con el parecer de aquella dependencia, que pues aparece, no llegaron a incorporarse al Estado los bienes de aquellos Beaterios, por considerarlos exceptuados de dicha incorporaci\u00f3n la expresada ley, cese el pago por el tesoro de las pensiones a las Hijas de la Caridad del Noviciado de esta Corte y de cualquier otro Establecimiento de su \u00adclase fuera de ella y que toda cantidad que resulte satisfecha con posterioridad a la publicaci\u00f3n de la misma ley de 24 de julio de 1837, se formalice con cargo al Ministerio de Gobernaci\u00f3n de la Pen\u00ednsula, con aplicaci\u00f3n a los sesenta mil reales designados en sus presupuestos para dicho establecimiento = De Real orden lo comunico a V.S. para que disponga su cumplimiento y lo inserto para su cumplimiento = Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os. = Madrid 13 de diciembre de 1839. = Jos\u00e9 Ferraz.\u00bb<\/p>\n<p>Esta Real orden afectaba s\u00f3lo a la Comunidad del Noviciado, ya que ninguna otra recib\u00eda alg\u00fan subsidio de la Naci\u00f3n. Era ciertamente un grav\u00edsimo detrimento aquella p\u00e9rdida de la pensi\u00f3n a religiosas, \u00adpero impl\u00edcitamente el Gobierno reconoc\u00eda la subsistencia del Novicia\u00addo y la no incautaci\u00f3n de sus bienes inmuebles: la casa en que resid\u00edan y la de capellanes adjunta.<\/p>\n<p>El Noviciado qued\u00f3 sumido en la mayor miseria. No se cerr\u00f3 porque la Divina providencia vino en su socorro por medio de nuestros misioneros desterrados en Francia, quienes consiguieron del Padre General, Sr. Nozo, el adelanto de cantidades suficientes para atravesar aquellos d\u00edas amargos, que afortunadamente fueron cortos, como vamos a ver.<\/p>\n<p>La terminaci\u00f3n de la primera guerra carlista, en el verano de 1839 determin\u00f3 el cierre de algunos Hospitales Militares del Norte y una situaci\u00f3n precaria para sus Hermanas. Durante aquellos a\u00f1os, 38 y 39 ninguna nueva fundaci\u00f3n se hab\u00eda podido hacer y las casas ten\u00edan \u00adlleno su n\u00famero, que se sosten\u00eda en demasiada penuria. Ya hemos anota\u00addo las angustias del Noviciado y su situaci\u00f3n apurada. Todo esto, jun\u00adtamente con la confianza que brindaba el hallarse en Francia muchos de nuestros misioneros, movi\u00f3 a algunas Hermanas de dichos Hospitales a pasar la frontera e internarse en el pa\u00eds vecino.<\/p>\n<p>Tal vez con esta ocasi\u00f3n vino de all\u00ed comisionado el P. Gros para pasar visita a las casas de \u00a0Vascongadas y Navarra.<\/p>\n<p>En 22 de octubre escrib\u00eda dicho Se\u00f1or desde Vitoria a la Superiora de Mujeres Incurables de Madrid una carta confidencial en que dec\u00eda: \u00abAqu\u00ed me tiene V. hace cuatro d\u00edas desde donde le escribo despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, que ni he escrito ni recibido carta de V. Abiertas las barreras remito a V. con el parecer de Sor Vicenta Molner, mi compa\u00f1e\u00adra de viaje desde Sang\u00fcesa a Pamplona, Tolosa, Vergara y Vitoria, a Sor Angela Sauca que podr\u00e1 ser de consuelo para V., como nos encarga el Sr. Codina desde Valfleury cerca de Ly\u00f3n, donde se halla contento; no s\u00e9 si querr\u00e1 volver. Conf\u00edo en que la buena acogida que la har\u00e1 V. le servir\u00e1 de satisfacci\u00f3n. La compa\u00f1era que lleva Sor Angela Cercalde, es regular la pongan en el Hospital General, como he escrito a esas mis Hermanas; es necesario hacer sacrificios todas las casas para admitir las Hermanas de las casas extinguidas, para que no se d\u00e9 que decir, como lo han hecho con las que se han ido a Francia, que no ha hecho fa\u00advor ni a ellas ni a las casas de Espa\u00f1a; en fin, la dadora contar\u00e1 a V. las cosas; nosotros nos volveremos ma\u00f1ana o pasado ma\u00f1ana a Tolosa y San Sebasti\u00e1n, desde donde pasaremos a Estella&#8230;\u00bb N\u00f3tese en este itinerario los lugares en donde las Hermanas hab\u00edan prestado o prestaban aun servicios castrenses.<\/p>\n<p>De 15 de noviembre es una circular, en que el P. Roca desde Sang\u00fcesa comunica a las Hermanas el nombramiento de Director en la persona del Sr. Gros. \u00abSabiendo nuestro Reverendo Sr., Superior General el d\u00e9bil estado de mi quebrantada salud, que me imposibilitaba visitaros para consolaros en vuestras dudas y penas, ha tenido a bien nombrar al Sr. D. Miguel Gros para vuestro Director&#8230; Es uno de los m\u00e1s enterados en las cosas de vuestro Instituto y por consiguiente el m\u00e1s cabal para dirigiros con acierto en vuestra vocaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>En 20 de Diciembre comunicaba ya el nuevo Director Sr. Gros su nombramiento, diciendo : \u00abMis amadas Hijas en el Se\u00f1or: el coraz\u00f3n se me parti\u00f3 de pena al saber me hab\u00edan nombrado Director General de todas las Hijas de la Caridad de los Dominios de Espa\u00f1a y mis ojos no se ce\u00adrraron en la pr\u00f3xima noche, pues por una parte consideraba la dificul\u00adtad de dirigir un tan gran n\u00famero de Hermanas como hay en Espa\u00f1a, casi sin conocer a la mayor parte de ellas, cosa que es absolutamente nece\u00adsario para poderlas destinar prudentemente; as\u00ed, me hizo estar vacilan\u00adte si renunciar\u00eda o no; pero como me ve\u00eda tan apretado a que cuanto an\u00adtes me fuera posible, me trasladara a la Corte, as\u00ed lo hice dejando mi amable tranquila residencia&#8230; Se han notado los muchos males e incomodidades que ocasiona a los Superiores el mudar los nombres de bautismo a las Hermanas. Por tanto proh\u00edbo el que se mude, sin licencia expresa del Director General en adelante&#8230; Y as\u00ed mismo mando que todas las novicias y reci\u00e9n profesas que los tuvieren mudados, tomen el de su bautismo&#8230; No me alargo m\u00e1s, mis caras Hermanas, porque pienso salir de visita a todas las casas desde la pr\u00f3xima primavera y entonces lo har\u00e9 con m\u00e1s extensi\u00f3n y verbalmente; s\u00f3lo s\u00ed, pido a las Superioras que contesten el recibo de esta Circular y que pongan el nombre y dignidad o empleo de los confesores ordinarios y a\u00f1adir\u00e1n tambi\u00e9n el de los \u00adextraordinarios; asimismo el nombre, apellido y d\u00eda de entrada en la Compa\u00f1\u00eda de todas sus s\u00fabditas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de las inquietudes pol\u00edticas de aquellos a\u00f1os, los Establecimientos particulares de provincias siguieron su vida normal, fuera de alg\u00fan sobresalto, como el acaecido en el Hospital de Valencia donde \u00aben la noche del 18 de octubre de 1838, se present\u00f3 en la casa una comisi\u00f3n de fuerza armada con orden del Excmo. Sr. General, Segundo Cabo, \u00adpara aprehender, como se aprehendi\u00f3, a la Hermana de la Caridad, Sor Tadea Bosch y Monll\u00edo, habi\u00e9ndosela conducido a las Torres de Serrano, siendo la causa de dicha prisi\u00f3n el cre\u00e9rsela pariente del cabecilla D. Ram\u00f3n Cabrera, lo que parec\u00eda no tener el mejor fundamento.<\/p>\n<p>La Junta del Hospital consigui\u00f3 ponerla en libertad el 22 de noviembre, pero \u00aben concepto de guardar arresto dentro de los l\u00edmites del establecimiento y justificar por medio de informaci\u00f3n sumaria en el preciso t\u00e9rmino de un mes, no tener t\u00edo, hermano ni pariente en 1a facci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La Superiora, Sor Manuela Zuasti, hubo de mandar el informe con varias declaraciones de testigos jurados, de que no era pariente de Cabrera; entre esos testigos aparecen dos de las Hermanas. Tristes d\u00edas aquellos de horribles represalias que costaron la vida a la inocente madre de Cabrera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una p\u00e9rdida muy lamentable sufrieron las Hijas de la Caridad a fin de 1838 y fue la airada separaci\u00f3n de su Director P. 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