{"id":387724,"date":"2016-07-13T08:30:28","date_gmt":"2016-07-13T06:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387724"},"modified":"2016-07-27T12:10:46","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:46","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxvii\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXVII)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>De la primera fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el Hospital de Bilbao, que se verific\u00f3 en 1824 y dur\u00f3 sin formalizarse hasta 1832, s\u00f3lo hallamos su cita en el antiguo Cat\u00e1logo y el acta de Visita que pas\u00f3 el P. Codina, en 30 de septiembre de 1828. \u00abNo hemos podido menos, dice, de alabar a Dios, al ver el esmero con que hab\u00e9is desempe\u00f1ado las obligaciones, que la Santa Regla os prescribe, a favor de los pobres enfermos y los justos elogios con que las gentes m\u00e1s juiciosas os ensalzan por vuestra heroica caridad\u00bb.<\/p>\n<p>En la ciudad de Tafalla, el Prior y consiliario de la Junta administrativa del Hospital, deseando proporcionar al establecimiento las ventajas espirituales y temporales, que se hab\u00edan experimentado en el de Pamplona, solicitaron y obtuvieron cuatro Hermanas, para cuya recepci\u00f3n otorgaron la correspondiente escritura de Contrata, en 11 de enero de 1825.<\/p>\n<p>En Sang\u00fcesa, Navarra, una piadosa se\u00f1ora, Do\u00f1a Fermina de Ripalda, deseosa de contribuir con su bienes a la buena formaci\u00f3n y ense\u00f1anza de las ni\u00f1as, y de acuerdo con el Ayuntamiento de la Ciudad y con el Visitador de la Congregaci\u00f3n, pidi\u00f3 y obtuvo poner al frente de las escuelas tres Hijas de la Caridad, venidas de la Inclusa de Pamplona. Otorg\u00f3se la escritura de fundaci\u00f3n en 21 de febrero de 1825. Pero fue tan grande el concurso de ni\u00f1as que pronto tuvieron que ser destinadas otras dos Hermanas de las existentes en el Hospital de aquella ciudad, con lo que se comenz\u00f3 el internado, en favor de las ni\u00f1as de otros pueblos que lo solicitaron.<\/p>\n<p>Este Colegio ha sido de gran beneficio y utilidad, no s\u00f3lo para Sang\u00fcesa y aun para toda Navarra sino tambi\u00e9n para el Instituto de las Hijas de la Caridad, pues de \u00e9l, como de una cantera inagotable, han salido innumerables y santas vocaciones para Hermanas.<\/p>\n<p>A principios del a\u00f1o 1825 los Se\u00f1ores del Santo Hospital de J\u00e1tiva, despu\u00e9s de haber manifestado en conversaciones particulares con varias personas y aun con varias Hijas de la Caridad de Valencia los vivos deseos de establecerlas en su Hospital, solicitaron en debida forma que se les concedieran diez Hermanas para el servicio de dicho establecimiento. Para proceder en este negocio, dice el viejo libro del personal, con la debida madurez y consideraci\u00f3n, el Sr. D. Fortunato Feu, Visitador de la Congregaci\u00f3n de las mismas Hijas de la Caridad, comision\u00f3 desde Barcelona y envi\u00f3 poderes especiales al Sr. D. Jos\u00e9 Moreda, Superior de la casa de la Misi\u00f3n del Eremitorio de Chera, para que, acompa\u00f1ado de la Se\u00f1ora Sor Paula Triguero, Superiora de las Hijas de la Caridad del Santo Hospital de Valencia con alguna otra Hermana de la satisfacci\u00f3n de \u00e9sta, pasaran a aquella ciudad para informarse de las cosas de dicho Hospital y averiguar si era conveniente concederles o enviarles las Hijas de la Caridad que deseaban. Efectivamente as\u00ed lo practicaron a principios de marzo de dicho a\u00f1o y a 8 del mismo mes se otorg\u00f3 la escritura p\u00fablica de Contrata o de mutuas obligaciones por el citado D. Jos\u00e9 Morera, Sor Paula Triguero y Sor Vicenta Rocamora por una parte, y por los Se\u00f1ores de la Junta del Hospital por otra. Y por fin, a los 12 de mayo del citado a\u00f1o, pasaron a posesionarse del dicho Hospital las Hermanas siguientes: Sor Vicenta Rocamora, Superiora, Sor Ignacia Gayo, Asistenta, etc\u00bb.<\/p>\n<p>5.- El Ilmo. Sr. Obispo de Valladolid D. Juan Baltasar Toledano, Patrono \u00fanico del Hospital de la Resurrecci\u00f3n, pidi\u00f3 y obtuvo siete Hermanas, otorgando la Escritura de bases en 30 de junio de 1825. Poco despu\u00e9s se agreg\u00f3 tambi\u00e9n a esta fundaci\u00f3n la ense\u00f1anza popular. a cuyo fin se enviaron otras dos Hermanas. Finalmente, habi\u00e9ndose dispuesto por Real Orden que los militares enfermos fuesen instalados en este Hospital y asistidos por las Hermanas, su n\u00famero se aument\u00f3 a doce.<\/p>\n<p>Una nota del P. Feu en el libro de Ordenanzas de las Hijas de la Caridad de aquella casa nos da los siguientes pormenores.<\/p>\n<p>\u00abHall\u00e1ndose en la Corte de Madrid el Sr. D. Juan Baltasar Toledano, cuando todav\u00eda era Abad de Baza, en Andaluc\u00eda, visit\u00f3 algunas veces a las Hermanas de la Inclusa, por alg\u00fan parentesco de afinidad que ten\u00eda con Sor Blasa Baselga, y con esto adquiri\u00f3 alg\u00fan conocimiento del Instituto de las Hijas de la Caridad, manifestando que lo apreciaba muy particularmente.<\/p>\n<p>Luego que por los a\u00f1os de 1824 fue nombrado por el Rey Obispo de Valladolid, sabiendo que como tal, hab\u00eda de ser \u00fanico Patrono del Hospital General de dicha Ciudad, intitulado de la Resurrecci\u00f3n, pens\u00f3 en valerse de las Hijas de la Caridad para cuidar del dicho Hospital.<\/p>\n<p>Trat\u00f3 verbalmente su pensamiento con la Se\u00f1ora Sor Rosa Grau, Superiora entonces de la Inclusa y con el Excmo. Sr. D. Antonio All\u00fae, Patriarca de las Indias, encargado del gobierno y direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad de Madrid por el Sr. D. Francisco Camprod\u00f3n, Visitador en aquella \u00e9poca de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; mas como poco despu\u00e9s, esto es, a 24 de diciembre de 1824, fue nombrado Visitador el Sr. D. Fortunato Feu, con \u00e9ste tuvo que entenderse el Sr. Patriarca para llevar al deseado efecto la proyectada fundaci\u00f3n. En efecto, con expresa comisi\u00f3n de dicho Sr. Feu, formaliz\u00f3 el Sr. Patriarca con el Obispo de Valladolid la escritura de fundaci\u00f3n a los 30 de junio de 1825, en que se firm\u00f3.<\/p>\n<p>Desde luego se escogieron las siete Hermanas que deb\u00edan dar principio a la fundaci\u00f3n, las cuales salieron de Madrid a 20 de julio de dicho a\u00f1o y llegaron a Valladolid el d\u00eda 23. Aloj\u00e1ronlas en el mismo Hospital pero se las hac\u00eda comer y cenar por espacio de cerca de un mes en la mesa y compa\u00f1\u00eda del Sr. Administrador, ocup\u00e1ndose ellas en arreglar las s\u00e1banas de los enfermos. Esto dur\u00f3 hasta el 21 del siguiente agosto, en que tomaron posesi\u00f3n que les dio el mismo Sr. Obispo en persona, acompa\u00f1ado de su secretario D. Jos\u00e9 Carranza, Can\u00f3nigo de la Santa Iglesia, el Sr. Administrador D. Antonio Mu\u00f1oz, el Agonizante y Cofrad\u00eda de las Sacramentales y mucha gente del pueblo; y desde dicho acto empezaron las Hermanas a cuidar de todos los enfermos.<\/p>\n<p>Las Hermanas fundadoras fueron: La Sra. Sor Hermenegilda Arilla, de la Inclusa, Superiora, Sor Teresa God\u00e1s, del Noviciado; Sor Manuela Ventura, de la Inclusa; Sor Eugenia Munarriz, del Noviciado, Sor Serafina Pera, de la Inclusa, Sor Victoria Marro y Sor Lucrecia Altemir, del Noviciado. De estas siete Hermanas muri\u00f3 la segunda, Sor Teresa God\u00e1s, a 12 de diciembre del mismo y para reemplazarla y abrir escuela de ni\u00f1as, vinieron de Madrid tres Hermanas m\u00e1s: Sor Petra Subiza, Sor Ger\u00f3nima Irurita y Sor Francisca Iturralde, que llegando a esta Ciudad a 28 de marzo de 1826, se abri\u00f3 la escuela a los 30 de mayo\u00bb.<\/p>\n<p>All\u00ed, en el viejo Hospital de la Resurrecci\u00f3n, inmortalizado por Cervantes, y situado entonces en el Campo Grande, hoy paseo de Zorrilla, vivieron las Hermana hasta el 28 de agosto de 1889, en que se trasladaron con sus enfermos al suntuoso Hospital moderno. 1as escuelas subsistieron hasta 1870.<\/p>\n<p>Durante el siglo de existencia de las Hermanas en este Hospital es digno de notarse que s\u00f3lo ha habido cuatro Superioras, es a saber: Sor Hermenegilda Arilla 1825; Sor Ger\u00f3nima Irurita 1854; Sor Josefa Su\u00f1\u00e9, 1869 y Sor Juliana Casaseca, 1914.<\/p>\n<p>Como el mejor elogio de Sor Hermenegilda Arilla, la primera Superiora, leemos en el acta de 27 de junio de 1825, que \u00abLa Excma. Sra. Presidenta de la Junta de Se\u00f1oras de la Inclusa manifest\u00f3 que el objeto de la convocaci\u00f3n de esta sesi\u00f3n era para tratar lo m\u00e1s conveniente sobre la orden que el Excmo. Sr. Patriarca de las Indias hab\u00eda dado a la Superiora de las Hermanas de la Caridad de la Inclusa para que Sor Hermenegilda pase de Superiora a otra casa de Valladolid. Que S.E. hab\u00eda oficiado, en 24 del corriente, al dicho Sr. Patriarca haci\u00e9ndole ver lo necesaria que era en la casa dicha Hermana y rog\u00e1ndole suspendiese su remoci\u00f3n, pero que hab\u00eda contestado, en 25 del mismo, que no pod\u00eda acceder a ello por la escasez de Hermanas antiguas en la Congregaci\u00f3n, aptas para desempe\u00f1ar el cargo de Superiora. La Junta, enterada de todo, acord\u00f3 conformarse con dicha remoci\u00f3n por exigirlo as\u00ed el bien del Estado y que se pase un oficio al Sr. Patriarca dici\u00e9ndole que la Junta espera no sirva de ejemplar esta condescendencia para que en lo sucesivo se tenga presente el art\u00edculo primero de la contrata celebrada con las Hermanas, seg\u00fan el cual, debe contarse con la Junta para hacer semejantes remociones\u00bb.<\/p>\n<p>Una antigua memoria nos da cuenta de la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en la Misericordia de Valencia. \u00abHabiendo el Rey tenido noticia del estado de decadencia en que se hallaba esta Real Casa de la Misericordia, a principios del a\u00f1o 1825, hizo comisi\u00f3n al Sr.D. Jos\u00e9 Antonio Sombiella, Oidor de la Real Audiencia de esta ciudad, para que visitando esta Real casa, averiguase las causas de tanta decadencia y propusiese a S. Majestad los medios que estimase convenientes para realzarla. Todo esto lo verific\u00f3 el dicho Sr. Comisionado en su exposici\u00f3n al Rey, su fecha 16 de mayo del mismo a\u00f1o, y entre otros \u00admedios que propuso para dicho fin, fue uno y quiz\u00e1 el m\u00e1s principal, el que el manejo de las cosas temporales y cuidado de la familia se encargase a las Hijas de la Caridad. Efectivamente aprob\u00f3 el Rey este pensamiento y con su Real Orden de 25 de junio del propio a\u00f1o, dispuso que el citado comisionado regio se entendiese con el Sr. D. Fortunato Feu Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y Superior de las Hijas de la Caridad, para llevar a efecto el establecimiento. Y despu\u00e9s de haber tenido el Visitador regio varias conferencias sobre el asunto con el Visitador de nuestra Congregaci\u00f3n y otorgado por los dos la p\u00fablica escritura de mutuas obligaciones y derechos, con fecha de 10 de octubre del citado a\u00f1o, se verific\u00f3 la solemne entrada de las Hijas de la Caridad en esta Real Casa, en d\u00eda 30 de noviembre.<\/p>\n<p>En este d\u00eda, habi\u00e9ndose celebrado en la Iglesia de esta casa por el Iltre. Sr. Director, con un elocuente serm\u00f3n, una Misa solemne, asistiendo a ella los dos Sres. Visitadores, en sus correspondientes puestos distinguidos, y las doce Hijas de la Caridad, que abajo se asombrar\u00e1n, concluida la funci\u00f3n de la Iglesia el Sr. Visitador Regio y Director de la Casa condujeron a las Hijas de la Caridad, acompa\u00f1adas del propio Visitador a la habitaci\u00f3n particular que estaba destinada para las mismas y, colocadas en ella les dieron en forma jur\u00eddica y mediante el escribano de la Visita y correspondientes testigos, p\u00fablica posesi\u00f3n de su habitaci\u00f3n y gobierno de toda la casa y familia.<\/p>\n<p>El n\u00famero de Hermanas, que se estableci\u00f3 desde el principio fue de doce; las que tomaron posesi\u00f3n fueron las siguientes: Sor Paula Triguero, Superiora de la Casa del Hospital, en calidad de Vicesuperiora interina y encargada de esta casa de la Misericordia; pero dentro de pocos d\u00edas le sucedi\u00f3 en calidad de Superiora propietaria Sor Mar\u00eda Vicenta Rocamora, Superiora que hab\u00eda sido del Hospital de San Felipe de J\u00e1tiva, Sor Ignacia Gayo, Sor Luisa Juan, Sor Juana Picho\u00e1n, Sor Isidora Mart\u00edn, Sor Teresa Porcar, Sor M. Magdalena Llorach, Sor Rosa Castellar, Sor Rosa Mar\u00eda Jordana, Sor M. Josefa C\u00eda, Sor Asunci\u00f3n Azcona y Sor M. Isabel Leceta.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando, despu\u00e9s de no pocos a\u00f1os de incesantes esfuerzos, la Misericordia marchaba en continuo mejoramiento, un nuevo Director, en pleno dominio liberal de 1840, tom\u00f3 algunas disposiciones contrarias a la moralidad, y que en conciencia las Hermanas no pod\u00edan consentir; el esc\u00e1ndalo trascendi\u00f3 fuera de la casa por declaraciones de algunas muchachas; tuvo que ser sancionado dicho Director y, como premio a la solicitud maternal de las Hermanas, \u00e9stas fueron despedidas. Con tal ocasi\u00f3n la Superiora ofici\u00f3 al Ayuntamiento Constitucional diciendo: \u00abHabi\u00e9ndoseme comunicado por medio de D. Mariano Cabrerizo, Visitador, la resoluci\u00f3n de la Junta Municipal de Beneficencia, de que con mis Hermanas deje este Establecimiento, digo que estoy conforme en dar cumplimiento a esta disposici\u00f3n; pero al mismo tiempo, debo decir que, habiendo entrado en esta casa en virtud de una Real Orden y de una Contrata escriturada es muy conforme que la orden de dejarla me la comunique V.S. o dicha Junta Municipal por escrito y oficialmente para mi resguardo.<\/p>\n<p>Mas, la casa nos est\u00e1 debiendo el salario de casi un a\u00f1o, en cuyo tiempo, hemos trabajado para ella, manteni\u00e9ndonos de lo que hemos pedido prestado y, en este supuesto, pido se me pague todo lo que se me debe, a fin de poder satisfacer a mis acreedores. = Valencia, 16 de marzo de 1840\u00bb.<\/p>\n<p>Por escritura de 23 de septiembre de 1826, el M. Iltre. Ayuntamiento de Vitoria encomend\u00f3 el cuidado del Hospital de Santiago a las Hijas de la Caridad; en cuya virtud, a mediados del mes de diciembre, pasaron a \u00e9l ocho Hermanas, siendo nombrada Superiora Sor Carmen Velasco. \u00abEs uno de los mejores establecimientos del reino, dec\u00eda el Sr. Sanz en 1844, por la hermosura y situaci\u00f3n de su local, por el aseo y esmerada polic\u00eda de su enfermer\u00eda, por la buena y abundante asistencia que se da a los enfermos, por su rica botica dirigida por una Hija de la Caridad, por su bien provista y lujosa roper\u00eda, por sus hermosas oficinas y por el celo desinteresado de la Junta directiva del mismo. Las estancias en el d\u00eda son sesenta. El n\u00famero de Hermanas diez\u00bb.<\/p>\n<p>A mediados de enero de 1826, junt\u00e1ronse en Badajoz varios eclesi\u00e1sticos y seglares piadosos, bajo la presidencia del Sr. Arzobispo Obispo D. Mateo Delgado y Moreno, para tratar sobre la m\u00e1s amplia organizaci\u00f3n del Establecimiento de caridad para la asistencia y curaci\u00f3n de los pobres enfermos, que hasta aquella fecha ven\u00edan exclusivamente sostenidos por el Prelado; y habi\u00e9ndose logrado muchas suscripciones mensuales, se crey\u00f3 conveniente al naciente establecimiento car\u00e1cter de solidez, disponiendo la Junta que, por entonces, se estableciesen diez camas en el Hospital titulado de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Es de advertir que, desde 1803, estaban en aquella ciudad los Hijos de San Vicente de Pa\u00fal, circunstancia que facilitar\u00eda notablemente la venida de las Hijas de la Caridad, vistas hasta entonces s\u00f3lo por Madrid y el norte de Espa\u00f1a. Era en aquel tiempo Superior de la Casa de Ordenandos el P. Juan Roca, muy conocido en Badajoz por su celo en la formaci\u00f3n de la juventud del Seminario y no menos por haber sido la providencia y padre de los pobres durante los aciagos d\u00edas de la guerra de la Independencia, que dej\u00f3 largo rastro de lutos y miserias.<\/p>\n<p>La primera vez que se habl\u00f3 en la Junta, de las Hijas de la Caridad, fue en la sesi\u00f3n de 5 de agosto de 1827. Algunos de los Se\u00f1ores vocales hicieron presente la gran utilidad que se seguir\u00eda de que las Hijas de la Caridad, \u00abque est\u00e1n actualmente fundando en muchas poblaciones de Espa\u00f1a se estableciesen en esta capital, sabiendo, como se sabe por notoriedad, es muy del agrado del Rey, nuestro Se\u00f1or, su propagaci\u00f3n y que, supuesto el particular esmero de aquellas en la asistencia de los enfermos, si se les encargase los que sostiene la Junta, se lograr\u00eda llenar el Instituto de \u00e9sta, siendo de esperar que por tal medida se fomentase considerablemente\u00bb. As\u00ed se acord\u00f3 por unanimidad de votos, dando comisi\u00f3n para ello a D. Blas Antonio Garc\u00eda, Can\u00f3nigo de la Catedral, a Manuel Venegas, cura de San Andr\u00e9s y a D. Ram\u00f3n Sutil, Oficial Mayor y contador principal interino de propios de la Provincia.<\/p>\n<p>Su primera diligencia fue separar las rentas del Hospital de las del Hospicio. As\u00ed se consigui\u00f3 por Real orden de 26 de septiembre de 1827, que autoriza adem\u00e1s la fundaci\u00f3n de las Hermanas, diciendo: \u00abY penetrado S.M. de las justas razones que alega esta Junta, se ha dignado acceder a ello, conform\u00e1ndose con lo que se propone acerca de la Contrata, que en debida forma har\u00e1 la misma con el Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El Visitador D. Fortunato Feu di\u00f3 poder legalizado, con fecha 5 de octubre de 1827, al Superior de Badajoz, P. Roca, para que tomase posesi\u00f3n de la entrega del Hospital y de sus pertenencias y otorgase la escritura de pactos y mutuas obligaciones entre las Hermanas y dicho Hospital.<\/p>\n<p>As\u00ed se verific\u00f3: \u00abEn la Ciudad de Badajoz, a 28 de noviembre de 1827, reunidos en el Palacio Episcopal, seg\u00fan costumbre, para celebrar Junta particular de caridad los Sres. individuos de la misma, para la que fueron citados, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Capit\u00e1n General de este ej\u00e9rcito y provincia, se hizo presente la escritura que, en 5 del corriente, han otorgado los Comisionados nombrados por acta de 25 de octubre \u00faltimo con el Sr. D. Juan Roca, Pbro. de la Misi\u00f3n y Superior de la casa de Ordenandos de esta Ciudad en nombre del Sr. D. Fortunato Feu, Visitador General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad y enterada la Junta de todo su contenido, por unanimidad de votos se aprob\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>En dicha escritura, despu\u00e9s de asegurar la independencia del r\u00e9gimen interno de la Comunidad y el buen orden de los servicios de las seis Hermanas contratadas y sus asignaciones, se a\u00f1ade: \u00abY como podr\u00e1 suceder que se establezca alg\u00fan otro ramo del Instituto de las Hijas de la Caridad, como la ense\u00f1anza gratuita a las ni\u00f1as pobres, ser\u00e1n en adelante admitidas las que vinieren para dicha ense\u00f1anza de la misma manera que estas seis.\u00bb<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas del mes de enero de 1828 salieron de Madrid las seis Hermanas para Badajoz, siendo la primera Superiora Sor Tecla Pam\u00edas, que falleci\u00f3 al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o de su llegada se abri\u00f3 la escuela de ni\u00f1as pobres. La Junta de caridad resolvi\u00f3 \u00abse d\u00e9 principio a la ense\u00f1anza el lunes primero de diciembre pr\u00f3ximo venidero; que se admita a todas las que lo soliciten, sin estipendio ni remuneraci\u00f3n alguna, no precediendo otra formalidad a su admisi\u00f3n que la formaci\u00f3n del competente asiento en el libro de matr\u00edcula, que deber\u00e1 llevar la Superiora de las Hermanas de la Caridad, a cuyo cargo ha de correr el establecimiento y que en caso de presentarse pretendientas en n\u00famero mayor del que puedan colocarse, se sorteen para la admisi\u00f3n, con la advertencia de que los ni\u00f1as no han de bajar de cuatro a\u00f1os ni exceder de doce, y que han de llevar o enviar sillas donde sentarse, anunci\u00e1ndose todo al pueblo por edictos.\u00bb<\/p>\n<p>Gloria fue de la Junta de Caridad y de las Hermanas de San Vicente el haber inaugurado en Badajoz la primera escuela gratuita de ni\u00f1as. El vecindario acudi\u00f3 sol\u00edcito en busca de educaci\u00f3n y ense\u00f1anza, de tal modo que, pocos meses despu\u00e9s, en abril de 1829 en vista de que \u00abel \u00fanico local destinado a aquel fin no es capaz ni a\u00fan para la regular comodidad de las ni\u00f1as que hoy existen en \u00e9l, se determin\u00f3 que se d\u00e9 orden a la Superiora de las Hijas de la Caridad para que no admitan m\u00e1s ni\u00f1as hasta nueva disposici\u00f3n de esta Junta, declarando al mismo tiempo que se considere vacante en la escuela la plaza o silla de aquella que sin leg\u00edtima causa, como falta de salud, ausencia temporal u otra de igual naturaleza, deje de asistir por el t\u00e9rmino de 15 d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>En 1838 fue extinguida la Junta de caridad, cuyos servicios pasaron a la Junta Municipal de beneficencia. La guerra civil y m\u00e1s todav\u00eda la desastrosa administraci\u00f3n liberal condujo al Hospital a tan extrema pobreza que s\u00f3lo debi\u00f3 entonces el no morir, al sacrificio heroico de las Hermanas. Oigamos la exposici\u00f3n elevada a dicha Junta por la Superiora:<\/p>\n<p>\u00abLa Superiora de las Hijas de la Caridad expone: que por efectos de la decadencia de las rentas del mismo Hospital y se\u00f1aladamente por la falta de pago de los 33 mil y m\u00e1s reales anuales que cobra de la Caja de Amortizaci\u00f3n, lleg\u00f3 a verse el establecimiento en la escasez que ha sido notoria, tan grande que falt\u00f3 todo recurso para sostener a los enfermos y por consiguiente se dej\u00f3 de abonar su mensual se\u00f1alamiento a esta Comunidad. Faltando a la exponente y sus s\u00fabditas la asignaci\u00f3n, que se estipul\u00f3 por contrata, y sin tener con que sos\u00adtener los enfermos parec\u00eda forzoso cerrar el Hospital, pero antes de llegar a tal extremo, determin\u00f3 hacer hasta el \u00faltimo esfuerzo para evitarlo, tomando al efecto los medios que \u00fanicamente estaban a su alcance, ya esforz\u00e1ndose a trabajar de manos, ya buscando al fiado los art\u00edculos de consumo, con la esperanza de que pronto mejorar\u00eda la suerte del Establecimiento, y m\u00e1s, en los cuatro meses de que se trata, por curarse ya en \u00e9l los militares, cuyas estancias paga la Excma. Diputaci\u00f3n, teniendo, por lo tanto una certeza de que, cuando la misma las abonase ser\u00edan reintegrados dichos suplementos.<\/p>\n<p>Con los medios referidos y con las limosnas, que han hecho a esta Comunidad para su mantenimiento algunas personas. que le son afectas viendo tanta pobreza, logr\u00f3 la que representa no sin grandes apuros, mantener los enfermos y Hermanas, no s\u00f3lo durante los cuatro meses expresados, sino mucho tiempo anterior, en que se hab\u00eda experimentado la escasez, aunque, en fuerza de ella se hallan aquellas exhaustas de ropas y el Hospital con notables faltas, particularmente en el surtido de la botica, roper\u00eda y despensa, adeud\u00e1ndose a esta Comunidad por consecuencia de todo ello 14.194 reales y 14 maraved\u00eds, adem\u00e1s de los otros 13.513 reales y 25 maraved\u00eds, que voluntariamente hab\u00eda dejado de percibir\u00bb. Sor Valentina Culla, que era la exponente del manifiesto, hab\u00eda sido nombrada Superiora de la Casa en 1832, seg\u00fan un curioso documento que nos revela los procedimientos legales de la \u00e9poca: \u00abEl infrascrito Director General de las Hijas de la Caridad en los Dominios de Espa\u00f1a suplica a Vd. se sirva conceder pasaporte para la Ciudad de Badajoz a las siguientes sus s\u00fabditas que pasan a aquel Hospital a ejercer las funciones caritativas de su Instituto. Son Sor Valentina Culla, de edad de 39 a\u00f1os y Sor Polonia Lozano de 16 = Madrid, 23 de marzo de 1832. Fortunato Feu\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque entidades distintas y separadamente administradas, el Hospital y el Hospicio eran dos edificios adosados y de f\u00e1cil comunicaci\u00f3n y la influencia de las Hermanas no pod\u00eda dejar de reflejarse en los ni\u00f1os y en los ancianos. Por eso, en 1838, dos de ellas comenzaron el cuidado de la Cuna. En 1854 fue nombrada Superiora Sor Asunci\u00f3n Azcona. Por entonces las estancias de los enfermos eran 18, 10 las Hermanas y 100 las ni\u00f1as de sus escuelas.<\/p>\n<p>La ley de beneficencia de 20 de junio de 1849 orden\u00f3 que los establecimientos ben\u00e9ficos, que hasta entonces eran municipales, pasasen a ser provinciales y dependientes de las Diputaciones. La nueva Junta Provincial trat\u00f3 entonces de mejorar la suerte del Hospital y en particular la de las Hermanas y en su informe proyect\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abUna nueva contrata, que a la vez que mejore, si posible es mejorar el servicio del establecimiento, alivie en alguna manera el \u00edmprobo trabajo que hoy pesa sobre las Hijas de la Caridad y les asegure una modesta subsistencia, a que tantos derechos tienen contra\u00eddos por sus virtudes y por su ejemplar paciencia y solicitud; la Comisi\u00f3n reuni\u00f3 todos los datos indispensables para ilustrar debidamente y fijar su opini\u00f3n. Le pareci\u00f3 asimismo tener una conferencia con la Superiora de las Hijas de la Caridad. Esta Sra., con quien la Comisi\u00f3n tuvo una sesi\u00f3n minuciosa y prolongada es digna de un ligero recuerdo. Bondadosa y amable, a la par que instruida en el objeto y deberes de su ministerio tuvo la complacencia de instruirnos de cuantos pormenores dese\u00e1bamos enterarnos. De esta entrevista, se\u00f1ores, quedamos convencidos de la indispensable urgencia de que las Hijas de la Caridad se aumenten en una m\u00e1s, que la Superiora necesita para aliviar los penosos trabajos de las que est\u00e1n dedicadas al servicio del Hospital, cocina, botica y otras ocupaciones de preferente atenci\u00f3n\u00bb. En la nueva Contrata, que firm\u00f3 en el verano de 1849, se reconocieron algunas mejoras en la asignaci\u00f3n de las Hermanas, pero las vicisitudes pol\u00edticas no permit\u00edan resultados permanentes y pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>Por fin, a 4 de agosto de 1852, se adicion\u00f3 la Contrata, al confiar la Junta de Beneficencia a las Hermanas del Hospital el cuidado del Hospicio, que pasaron as\u00ed a formar un s\u00f3lo Centro ben\u00e9fico, adjuntos como estaban ambos edificios.<\/p>\n<p>\u00abElevados, dice, a la clase de provinciales los dos Establecimientos de Beneficencia y quedando ambos a cargo de las Hijas de la Caridad, cuyas obligaciones y n\u00famero es, por consiguiente, indispensable se aumenten, se ha cre\u00eddo necesario hacer la siguiente adici\u00f3n.<\/p>\n<p>La Comunidad de Hermanas que ha constado hasta ahora de diez individuos, constar\u00e1 en adelante, de diecis\u00e9is\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta estad\u00edstica de aquella fecha, el n\u00famero de asilados en el Hospicio era de 50 adultos, hombres y mujeres y de 133 entre ni\u00f1os y ni\u00f1as, exp\u00f3sitos y acogidos. La parte destinada al Hospital se ampli\u00f3 de modo que de 54 que eran, pod\u00eda ya recibir c\u00f3modamente 300 enfermos y, en caso de epidemia o necesidad, doble n\u00famero. Desgraciadamente todo era poco para la terrible invasi\u00f3n col\u00e9rica que, en 1854, se llev\u00f3 la tercera parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 35 a\u00f1os hac\u00eda que las escuelas p\u00fablicas y gratuitas, establecidas en uno de los locales del establecimiento, ven\u00edan funcionando con notable aprovechamiento de las ni\u00f1as y solicitud de sus buenas maestras las Hermanas cuando la Diputaci\u00f3n comenz\u00f3 las gestiones a fin de establecer all\u00ed mismo la Normal de Maestras, bajo la direcci\u00f3n de una Hija de la Caridad. Con tal fin \u00abla Comisi\u00f3n Superior de Instrucci\u00f3n primaria de esta Provincia ansiosa de regularizar la de las aspirantes a maestras, ha concebido el pensamiento de instruirlas bajo un m\u00e9todo uniforme y bajo la direcci\u00f3n de una profesora de acrisolada moralidad. Al llevar a cabo el proyecto las miradas de todos se han fijado en las esclarecidas Hijas de San Vicente. S\u00f3lo se desea que, en uno de los salones de la Escuela que regentan las Hermanas y bajo la Direcci\u00f3n de una de las Se\u00f1oras, permanezcan las que aspiren a maestras en el ejer\u00adcicio de las labores de su sexo, durante las horas que el establecimiento est\u00e1 abierto seg\u00fan reglamento. Vendr\u00e1n dos profesoras, que pasen de 40 a\u00f1os, de probada conducta, dando la preferencia en igualdad de circunstancias a las casadas para ense\u00f1ar a las j\u00f3venes los dem\u00e1s ramos que abraza la instrucci\u00f3n, pero permanecer\u00e1n en el local s\u00f3lo el tiempo preciso para dar lecci\u00f3n. Mucho tambi\u00e9n aventajar\u00e1 la escuela de las Hijas de la Caridad, porque las j\u00f3venes, que se preparan al Magisterio, tendr\u00e1n ejercicios pr\u00e1cticos en la direcci\u00f3n y ense\u00f1anza; ser\u00e1n pues continuos auxiliares de las Hermanas.\u00bb El P. Armengol aprob\u00f3 el proyecto y la Escuela Normal se estableci\u00f3 all\u00ed por el tiempo inestable que dur\u00f3 aquella situaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la primera fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el Hospital de Bilbao, que se verific\u00f3 en 1824 y dur\u00f3 sin formalizarse hasta 1832, s\u00f3lo hallamos su cita en el antiguo Cat\u00e1logo y &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxvii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":387927,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-387724","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXVII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxvii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXVII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"De la primera fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el Hospital de Bilbao, que se verific\u00f3 en 1824 y dur\u00f3 sin formalizarse hasta 1832, s\u00f3lo hallamos su cita en el antiguo Cat\u00e1logo y ... 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