{"id":387718,"date":"2016-07-07T08:42:44","date_gmt":"2016-07-07T06:42:44","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387718"},"modified":"2016-07-27T12:10:47","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:47","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxv\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXV)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Como una humilde violeta, nacida al acaso en el ribazo del camino y regada por la lluvia del cielo, as\u00ed la Fundaci\u00f3n de la Selva del Campo, provincia de Tarragona, naci\u00f3 de una manera inesperada y providencial.<\/p>\n<p>La vieja cr\u00f3nica de la casa, titulada \u00abLibro de las Hijas de la Caridad que han venido a esta casa Hospital y Ense\u00f1anza de la Selva, con rese\u00f1a de su fundaci\u00f3n 1821\u00bb consigna detalles encantadores, que nos recuerdan las <em>Fundaciones <\/em>de Santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u00abHac\u00eda tiempos que el reverendo Sr. Rector y el reverendo D. Andr\u00e9s de Montserrat, Beneficiado, deseaban poner Hermanas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal en este Hospital, pero como las rentas del mismo eran escasas, no pod\u00edan realizar sus deseos. Con todo lo hab\u00edan manifestado algunas veces al Superior de la Casa de la Misi\u00f3n de Reus, el Sr. Coll, a fin de discurrir alg\u00fan medio de ponerlo en ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas circunstancias, se present\u00f3 en el Hospital de Tarragona Sor Margarita Vaqu\u00e9, con salud bastante perdida, que ven\u00eda de la Casa Hospital de Valencia, cre\u00eddos all\u00e1 de que no pod\u00eda seguir en la Congregaci\u00f3n por sus achaques. En Tarragona se negaron a tenerla y, caus\u00e1ndole pena al Sr. Coll, encargado de la direcci\u00f3n y gobierno de las casas inmediatas el enviarla a su casa, por resistirlo dicha Hermana, pens\u00f3 en enviarla a la Selva, en la Rector\u00eda, para ver si se restablec\u00eda. Estuvo una temporada y habi\u00e9ndose compuesto algo, no teniendo Sr. Coll d\u00f3nde enviarla, pues que en Tarragona pidieron los administradores se llevasen algunas de las que hab\u00eda, pens\u00f3 el Sr. Rector poner en el Hospital para que cosiera y remendara la ropa, que ten\u00eda bastante necesidad y le suministraban los alimentos a cuenta del mismo Hospital.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, siguiendo en Tarragona la contradicci\u00f3n contra las Hermanas. precisaron al Sr. Coll a sacar a Sor Mercedes Sala. Se hallaba bastante embarazado dicho Sr. sin tener d\u00f3nde colocarla y, en tal conflicto, acord\u00e1ndose de los deseos del Sr. Rector y del Rvdo. D. Andr\u00e9s, pas\u00f3 a esta Villa y propuso la admisi\u00f3n de dicha Sor Mercedes, pudiendo lograr lo que algunas veces le hab\u00edan pedido, y no dudaron dichos se\u00f1ores admitirla coloc\u00e1ndola en el Hospital, donde se les compuso una peque\u00f1a habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este estado trataron con los Sres. del Ayuntamiento, proponi\u00e9ndoles que podr\u00edan unir la ense\u00f1anza de las ni\u00f1as a las Hermanas del Hospital, se\u00f1al\u00e1ndoles una buena dotaci\u00f3n. Eso insinuaci\u00f3n hall\u00f3 eco con los deseos de algunos individuos del Ayuntamiento y dijeron que_ con tal que ense\u00f1asen de todas las labores, de leer y de escribir, las nombrar\u00edan maestras de la Villa, aumentando la dotaci\u00f3n, que era de 90 libras a 150.<\/p>\n<p>Se manifest\u00f3 esto al Sr. Col], y, agradecido a la buena acogida, que dieron a las dos referidas Hermanas, y que era providencia especial tratar de una nueva fundaci\u00f3n, en la ocasi\u00f3n que sufr\u00edan en muchas partes persecuci\u00f3n, acept\u00f3 con agrado la proposici\u00f3n. lo escribi\u00f3 al Rvdmo Sr. Visitador y con su aprobaci\u00f3n se agenci\u00f3 viniese una Hermana de Tortosa y, en el entretanto, las dichas Hermanas Sor Mercedes Sala y Sor Margarita Vaque presentaron un memorial al Ayuntamiento para comunicarle, <em>\u00abque, como por las desgraciadas circunstancias de aquella infeliz Ciudad, no puede verificarse por ahora el venir la Hermana pedida, a fin de que no se retardase m\u00e1s tan \u00fatil y deseada ense\u00f1anza, <\/em>has <em>pensado, con previo consentimiento de Vuestra Magnificencia, empezarla el 2 del pr\u00f3ximo noviembre, para lo que, con intervenci\u00f3n del Rvdo. Cura P\u00e1rroco, que tanto anhela dicho bien y dem\u00e1s Administradores, han elegido interinamente para escuela una casa inmediata y propia del Hospital.<\/em><\/p>\n<p><em>Magn\u00edfico Se\u00f1or, de poco servir\u00eda empezar si no se aseguraba la duraci\u00f3n con s\u00f3lidos fundamentos; es pues necesaria la subsistencia cierta de las Hermanas y as\u00ed suplican <\/em>a <em>Vuestra Magnificencia humildemente se sirva librarlas con toda formalidad el t\u00edtulo de maestras de esta Villa, con la dotaci\u00f3n que a Vuestra magnificencia le parezca suficiente para su subsistencia y de las dem\u00e1s que mire necesarias en lo sucesivo para desempe\u00f1o de tan importante obligaci\u00f3n a la multitud de doncellas que tiene esta Villa. Esperan as\u00ed misma, que Vuestra Magnificencia les pasar\u00e1 las reglas o pactos que deber\u00e1n observar, asegurando no s\u00f3lo su observancia sino tambi\u00e9n que procurar\u00e1n llevar debidamente los justos, beneficios y piadosos deseos de Vuestra Magnificencia, a cuyo intento emplear\u00e1n gustosas sus cortas luces y fuerzas. = Sea todo a honor y gloria de Dios, Nuestro Se\u00f1or, a quien ruegan guarde la importante salud de Vuestra Magnificencia, muchos a\u00f1os. = Selva y octubre, 30 de 1821 = Sor Mar\u00eda Merced Sala, indigna Hija de la Caridad, Sor Margarita Vaqu\u00e9, indigna Hija de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Decreto. = Selva 2 de noviembre de 1821 = Quedan admitidas las suplicantes por maestras de ni\u00f1as de la presente Villa, con dotaci\u00f3n de 150 libras anuales, siempre que para cuyo efecto subsistan en \u00e9sta tres de dichas Hermanas y bajo las reglas o pactos que por separado se les remita, sirvi\u00e9ndoles el presente por t\u00edtulo. = Por disposici\u00f3n del Magn\u00edfico Ayuntamiento, Jos\u00e9 Ferrater, secretario interino\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Abrieron el mismo d\u00eda la ense\u00f1anza, pero hac\u00eda gran falta la que se esperaba de Tortosa, a causa de que no sab\u00edan bordar, que era lo que m\u00e1s pidieron las ni\u00f1as, y poco de escribir. En esta situaci\u00f3n trataron con el Sr. Coll y \u00e9ste propuso al Sr. Visitador D. Francisco Camprod\u00f3n el \u00a0aceptar una pretendienta de Vilallonga, que sab\u00edan hac\u00eda tiempo estaba admitida y s\u00f3lo hab\u00eda dejado de entrar por denegarse sus padres pasase a Madrid, por demasiado \u00a0lejos; cuya joven estaba bastante habilitada en lo que se necesitaba. Dio permiso el Reverend\u00edsimo se\u00f1or Visitador, y se admiti\u00f3, visti\u00e9ndola el d\u00eda 8 de diciembre del mismo a\u00f1o de 1821, Sor Mar\u00eda Josefa Rovira.<\/p>\n<p>En el propio tiempo estaba en esta Villa Sor Serafina, que la hab\u00edan enviado de Valencia para ver si con los aires natales se compondr\u00eda de unas fuertes imaginaciones que, domin\u00e1ndola, ya se tem\u00eda perdiese el juicio. Dicha Hermana lleg\u00f3 a la Selva el d\u00eda 20 de abril del mismo a\u00f1o, pasando a casa de sus padres, habi\u00e9ndola recomendado mucho el Sr. Figuerola y Sor Paula Triguero, Superiora, al Rvdo. Andr\u00e9s Montserrat para que la dirigiera, pues no sal\u00eda despedida, sino con el fin de que se restableciese y estaban muy contentos de ella, edificando por su obediencia, la que despu\u00e9s se hizo extremada, no haciendo nada, ni de las cosas m\u00e1s necesarias, sin que se lo mandasen, y aun as\u00ed, como una m\u00e1quina. Efectivamente, se procur\u00f3 todo lo posible para que entrase en juego su raz\u00f3n, a fin de que obrase con santa libertad. Fue mejorando progresivamente y luego empez\u00f3 a pedir se le dejase reunir con las Hermanas de \u00e9sta, mostrando grandes deseos de volver a la Congregaci\u00f3n. Abierta que fue la ense\u00f1anza, se le permiti\u00f3 estar en ella y ayudar a las Hermanas. Luego se le permiti\u00f3 quedarse a comer con ellas, cumpliendo perfectamente las obligaciones que se la prescrib\u00edan.<\/p>\n<p>En este intermedio, y el d\u00eda 4 de diciembre, se present\u00f3 al Sr. Coll un tal Manuel Franscisco, de Vallbona, con el padre de Sor Bautista, que estaba en el Hospital de Tarragona, los que ven\u00edan determinados, en vista de los, disturbios de aquella casa, para llev\u00e1rsela y trasladarla a L\u00e9rida. Como s\u00f3lo hab\u00edan quedado en Tarragona cuatro Hermanas a pareci\u00f3 al Sr. Coll que todo se remediaba vistiendo del todo a Sor Serafina y trasladarla a Tarragona, para que pudiesen sin nota llevarse a L\u00e9rida la otra Hermana y asilo escribi\u00f3 al Rvdo. Sr. Andr\u00e9s Montserrat y a Sor Mercedes el mismo d\u00eda 4, previniendo que al otro da la trasladasen a dicha Ciudad sin falta. Se arregl\u00f3 el h\u00e1bito trabajando toda la noche y per la ma\u00f1ana emprendieron el camino de Tarragona la indicada Sor Serafina, su padre y mosen Andr\u00e9s. A mitad del camino recibieron un expreso con una esquela en que dec\u00edan que no pasasen adelante, porque, sabido por la Administraci\u00f3n, se denegaban a recibirla; en tal estado, vestida ya con el h\u00e1bito, no era regular quit\u00e1rselo otra vez, pues que todos sus hermanos y parientes hab\u00edan venido a verla y acompa\u00f1arla hasta fuera de la Villa, y no qued\u00f3 otro recurso que volverla al Hospital y quedarse all\u00ed con las otras Hermanas; y como no estaba habilitada como Hermana de la ense\u00f1anza y, a m\u00e1s, estaba ya de postulante Sor Mar\u00eda Josefa Rovira, se pas\u00f3 adelante en vestirla y as\u00ed empez\u00f3 esta fundaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El primitivo Hospital de la Selva puede verse a\u00fan, intramuros de la villa, en la que lleva el nombre de calle del Hospital. Cuando la visit\u00e9 en 1930, la casa antigua de las Hermanas era escuela de ni\u00f1os y otro grupo de ni\u00f1as ocupaba la que fue sala de enfermos. All\u00ed se establecieron las Hermanas en 1821, hasta que se trasladaron al edificio que hoy ocupan. Es \u00e9ste un eran convento de Carmelitas, situado en las afueras del pueblo, con una magn\u00edfica Iglesia. Expulsados los religiosos por la revoluci\u00f3n de 1835, se apoder\u00f3 de \u00e9l el Ayuntamiento y, en 1847, se hizo la traslaci\u00f3n solemn\u00edsimo del viejo al nuevo Hospital, intitulado de San Rafael, con tal concurrencia, que entre ambos edificios cubr\u00eda el pueblo con velas toda la carrera, pasando el Se\u00f1or triunfalmente por medio.<\/p>\n<p>Esta traslaci\u00f3n inicia una nueva \u00e9poca para la fundaci\u00f3n de la Selva. La humilde y providencial ense\u00f1anza primitiva se transforma en uno de los mejores Colegios de Catalu\u00f1a. La iniciativa se debi\u00f3 a varios vecinos principales de la Villa, secundados por el Sr. Arzobispo Tarraconense, D. Antonio Fern\u00e1ndez de Echanove. Siendo la hospitalidad del pueblo tan escasa bastaba para los enfermos una sala y lo dem\u00e1s del amplio edificio pod\u00eda dedicarse a los m\u00faltiples menesteres de ni\u00f1as internas y externas. Punto c\u00e9ntrico entre Tarragona, Reus y Valls goza de las mejores condiciones sanitarias, como qued\u00f3 patente en los a\u00f1os terribles del c\u00f3lera, \u00abpues de 60 personas, que habitaban el establecimiento en aquel entonces, no hubo una que tuviese que guardar cama ni un solo d\u00eda y esto que nadie se priv\u00f3 de fruta, verdura y cuanto en otras partes estaba enteramente prohibido comer\u00bb. M\u00e1s adelante hablaremos de este importante centro de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Tortosa. Este nombre ha quedado para siempre escrito con letras de oro y sangre de martirio en los Anales de las Hijas de San Vicente. As\u00ed como la fe tiene sus m\u00e1rtires, tambi\u00e9n tiene sus m\u00e1rtires la caridad. Los que dan la vida por testimoniar su amor a Jesucristo en nada se diferencian de los que mueren por confesar su fe. El m\u00e1rtir de la fe ve a Jesucristo a trav\u00e9s de los verdugos: el m\u00e1rtir de la Caridad le ve a trav\u00e9s del mort\u00edfero contagio.<\/p>\n<p>Las primeras Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, m\u00e1rtires de esa caridad van unidas a Tortosa. Ya quedan referidos los principios de esta fundaci\u00f3n de la Misericordia de esta ciudad, mediante Real Orden de 1808, obtenida por el celo del piadoso De\u00e1n de aquella Catedral, D. Manuel Guerra. En 1810, a causa de la invasi\u00f3n francesa, se retiraron las Hermanas, pero volvieron a ella en 1815.<\/p>\n<p>Fat\u00eddico se present\u00f3 para Tortosa el a\u00f1o 1821. En el rigor de los calores apareci\u00f3 en Barcelona la terrible peste de fiebre amarilla, que se ceb\u00f3 en la poblaci\u00f3n con tal estrago que s\u00f3lo en nuestra Casa Misi\u00f3n, convertida entonces en Hospital, hubo seg\u00fan partes oficiales, en poco m\u00e1s de dos meses, mil doscientas noventa y tres defunciones, entre dos mil setecientos sesenta y siete hospitalizados.<\/p>\n<p>A pesar del m\u00e1s riguroso cord\u00f3n sanitario, la peste invadi\u00f3 varias poblaciones de Levante y entre ellas Tortosa, donde tambi\u00e9n la mortandad fue muy subida, como se ve por el parte facultativo del mes de agosto. De 438 atacados hab\u00edan muerto 393. Seg\u00fan el informe de los m\u00e9dicos franceses venidos para estudiar los s\u00edntomas de aquella maligna fiebre. Franciscanos Capuchinos, Carmelitas Descalzos, P\u00e1rrocos, y otros muchos eclesi\u00e1sticos cayeron v\u00edctimas de su celo, asistiendo apestados. En 23 de septiembre mor\u00eda el Sr. Obispo D. Manuel Ros y Medrano, santo y apost\u00f3lico var\u00f3n, contagiado tambi\u00e9n en la asistencia de los mismos. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hicieron en estos d\u00edas de estrago y de muerte las Hijas de San Vicente? A pesa: de no ser en los principios del contagio m\u00e1s que cuatro, dice un testigo de aquellos d\u00edas, el P.Sanz, tomaron a su cargo el cuidado de los Hospitales, y no contentas de servir con sus propias manos a los que, invadidos de la fiebre amarilla, buscaban en ellas el consuelo y la vida, se encargaron adem\u00e1s, de la asistencia de los Conventos de las Religiosas, en donde el mal hab\u00eda penetrado m\u00e1s y hac\u00eda mayores estragos. En s\u00f3lo un Convento murieron 8 religiosas: las pocas que sobrevivieron publicaban con l\u00e1grimas en los ojos, que deb\u00edan la vida a los cuidados de las Hijas de la Caridad, que las hab\u00edan asistido. Pero muy pronto \u00e9sta salvadora de las otras es invadida de la misma enfermedad y si se salva por una especie de prodigio, una de sus dignas compa\u00f1eras muere en el ejercicio de su caritativo ministerio\u00bb. Esta no era otra que Sor Manuela Carbonell. Nacida en Copons. Hab\u00eda entrado en la Congregaci\u00f3n en 1814. Su nombre mortal y generoso inicia el largo cat\u00e1logo de las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas, v\u00edctimas del contagio en la asistencia de sus enfermos.<\/p>\n<p>Luego que la infausta noticia de la muerte de esta m\u00e1rtir de la caridad llega a sus compa\u00f1eras de Valencia, cuatro de ellas, contin\u00faa el P. Sanz, llevadas en alas de su caridad, vuelan al socorro de las otras tres, que quedaban al frente del contagio. Este socorro no basta ya en raz\u00f3n del incremento extraordinario que hab\u00eda tomado la enfermedad y del fallecimiento de otra Hija de la Caridad, que termin\u00f3 su gloriosa carrera, v\u00edctima de su celo\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, la conducta maravillosa de aquellas Hermanas de Tortosa hab\u00eda movido al Sr. Gobernador de Valencia, D. Francisco Placencia y a D. Mat\u00edas de Velano, presidente de la Junta de Sanidad a dirigirse a la Superiora de las Hermanas del Hospital de Valencia, a quien con fecha 11 de septiembre dec\u00edan: <em>\u00abMuy querida Hermana. = La Junta de Sanidad de la Ciudad de Tortosa abrumada por cuantas desgracias pueden afligir a la humanidad,<br \/>\nha conseguido establecer un Hospital de convalecientes, que ha confiado a la direcci\u00f3n de dos Hermanas de la Caridad del Instituto de San Vicente de Pa\u00fal y a algunas disc\u00edpulas suyas que se han ofrecido a tal servicio con una abnegaci\u00f3n sin l\u00edmites; pero no siendo su n\u00famero proporcionado a las necesidades de los enfermos, la Junta de Sanidad de Tortosa recurre al celo de las Hermanas del mismo Instituto, que est\u00e1n bajo la direcci\u00f3n de V. en Valencia e invita a dos de ellas para que vayan a esa desgraciada Ciudad, a fin de que los convalecientes puedan recibir de ellas los consuelos de que carecen. La Junta de Sanidad se ofrece a pagar los gastos de viaje ya de carruaje ya de equipaje para poder acelerar la llegada de este auxilio reclamado por las circunstancias. Tenga la bondad de comunicarnos su decisi\u00f3n, para que podamos responder a la petici\u00f3n que se nos ha hecho. = Dios guarde a V. etc.<\/em><\/p>\n<p>La respuesta de la muy digna Superiora Sor Paula Triguero no se hizo esperar y con fecha 12 de septiembre les dice: \u00abLa m\u00e1s indigna de las Hijas de la Caridad, que tiene la hora de estar al frente de las que sirven en el Hospital General de la ciudad de Valencia, en respuesta al honroso oficio que, en este momento, he recibido de Sus Se\u00f1or\u00edas, est\u00e1 persuadida lo mismo que sus compa\u00f1eras, en primer lugar de que la invitaci\u00f3n, que se les hace de prestar sus cuidados solamente a los convalecientes, no satisface el celo de que ellas se sienten animadas; en segundo lugar, de que el corto n\u00famero de dos no puede ser suficiente para atender a las necesidades de la Ciudad de Tortosa.<\/p>\n<p>Por tales motivos pongo con el mayor gusto a disposici\u00f3n de Vuestras Se\u00f1or\u00edas y de la Junta de Sanidad de Tortosa, seg\u00fan tambi\u00e9n se lo comunico por oficio especial, no solamente las dos Hermanas pedidas, sino todas cuantas est\u00e1n bajo mi direcci\u00f3n, asegurando a Vuestras Se\u00f1or\u00edas que tanto la que tiene el honor de ser int\u00e9rprete de ellas, como todas las dem\u00e1s se ofrecen con alegr\u00eda a ese sacrificio, que la Caridad que es su norma, les hace agradable.<\/p>\n<p>Recibir\u00edan una gran pena si no se acepta el ofrecimiento de seis por lo menos, deseosas de partir sin m\u00e1s dilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Creemos que s\u00f3lo por un motivo de delicadeza la Junta de Sanidad de Tortosa ha pedido nada m\u00e1s que dos de nuestras Hermanas. Esta opini\u00f3n la fundamos en los ruegos de aquellas Hermanas que piden, a lo menos, cuatro. Es evidente que aquel n\u00famero es insuficiente para llenar todos los oficios encomendados, dado el deplorable estado en que se halla aquella ilustre Ciudad.<\/p>\n<p>Todas las Hijas de la Caridad de esta Comunidad esperan, pues, que Vuestras Se\u00f1or\u00edas tendr\u00e1n a bien aceptar el ofrecimiento voluntario que hacemos de ir a Tortosa para el consuelo de los enfermos. Las Hermanas dispuestas a marchar son: Sor Mar\u00eda Antonia Borg\u00f3n, Sor Peregrina Mart\u00ednez, Sor Catalina Ferrer, Sor Luc\u00eda Vilanova, Sor Teresa Boch y Sor Mar\u00eda Encarnaci\u00f3n Colom\u00e9. Las que no tienen la suerte de acompa\u00f1arlas quedan animadas de los mismos deseos y esperan ser admitidas a igual fortuna si las necesidades de los enfermos reclaman sus servicios. = Dios guarde a Vuestras Se\u00f1or\u00edas muchos a\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p>Este documento es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s palmaria del heroico esp\u00edritu que animaba a las Hermanas. Todas se disputaban como una gracia el poder ir a Tortosa, de la que el parte oficial publicado en el Diario de Valencia (28 de septiembre) dec\u00eda: \u00abEsta desgraciada poblaci\u00f3n, que por todos sus \u00e1ngulos se halla acosada por la muerte, y sus inmediaciones, particularmente las Roquetas, donde el contagio hace terribles estragos, es el objeto de la mayor compasi\u00f3n y ha podido establecerse un Hospital de convalecencia, fiado a la direcci\u00f3n de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal y j\u00f3venes educandas, a cuyo servicio se han prestado impulsadas del amor a la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo parte nos da cuenta de las terribles sanciones impuestas a unos desgraciados, sancionados con pena de muerte por traspasar el cord\u00f3n sanitario.<\/p>\n<p>C\u00f3mo contrasta el terror de estas gentes que huyen del peligro, con la decidida voluntad de las Hermanas, que a \u00e9l se lanzan gustosas en alas de su caridad.<\/p>\n<p>La segunda m\u00e1rtir del contagio fue Sor Antonia Borg\u00f3n. Nacida en Catalu\u00f1a en 1772, veinte a\u00f1os despu\u00e9s fue admitida en la Congregaci\u00f3n entre las primeras que, bajo la direcci\u00f3n de Sor Juana David, se formaron en el Hospital de Barcelona. Destinada a la fundaci\u00f3n de L\u00e9rida, de all\u00ed la sac\u00f3 la obediencia para Superiora de la Misericordia de Tortosa, en 1808. En el gran Hospital de Valencia se hallaba entregada al servicio de los pobres cuando lleg\u00f3 a sus o\u00eddos la angustiosa situaci\u00f3n de sus Hermanas de Tortosa y fue la primera designada para ir en su auxilio, debido, sin duda, al conocimiento que ya ten\u00eda de las cosas y personas de la ciudad.<\/p>\n<p>\u00abCon la llegada de las Hermanas la ciudad comenz\u00f3 a respirar, dice el P. Sanz. Los enfermos estuvieron mejor asistidos y muchos se libraron de la muerte porque las Hijas de la Caridad les alargaron su mano ben\u00e9fica y consoladora\u00bb.<\/p>\n<p>Apenas 15 d\u00edas llevaba en tan santa faena Sor Antonia Borg\u00f3n, cuando en 15 de octubre de aquel a\u00f1o 1821, muri\u00f3 gloriosamente v\u00edctima del contagio. Afortunadamente ces\u00f3 la peste a fines de aquel mes de octubre. \u00abEl mal desapareci\u00f3, contin\u00faa el P. Sanz, pero el celo de las Hermanas no satisfecho a\u00fan con los esfuerzos de caridad y misericordia que hab\u00edan hecho en favor de tantos desgraciados, duplic\u00f3 sus servicios en beneficio de una multitud de hu\u00e9rfanos que hab\u00edan quedado en el mayor abandono. Si la peste les priv\u00f3 de sus padres, el cielo les depar\u00f3 unas madres, seg\u00fan la gracia, en quienes hallaron todo el amor y los m\u00e1s tiernos servicios de las madres, seg\u00fan la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>El comportamiento heroico de las Hermanas no s\u00f3lo de las que sucumbieron, sino tambi\u00e9n de cuantas voluntariamente corrieron al sacrificio, llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n en toda Espa\u00f1a. Ya entre los hijos de San Juan de Dios y otros religiosos varones esto se hab\u00eda visto varias veces. Entre las v\u00edrgenes del Se\u00f1or estas eran las primeras que corr\u00edan alegres al martirio de la caridad.<\/p>\n<p>Donde la admiraci\u00f3n y entusiasmo por tales hero\u00ednas lleg\u00f3 al colmo fue en Tortosa, tanto que, el 3 de noviembre de aquel a\u00f1o aparecieron, en los dos diarios de Valencia, sendos elogios entusiastas, poniendo por las nubes a las Hijas de la Caridad, quienes se vieron en la precisi\u00f3n de agradecer tambi\u00e9n p\u00fablicamente esas atenciones.<\/p>\n<p>En un manifiesto sin fecha, que no s\u00e9 si lleg\u00f3 a publicarse leemos lo siguiente: <em>\u00abDebido reconocimiento a la nobil\u00edsima Ciudad de Tortosa por sus expresivos sentimientos a favor de las Hijas de la Caridad. = Perplejas las Hijas de la Caridad de este Hospital Nacional General de Valencia, no sabemos para expresar los sentimientos de admiraci\u00f3n y agradecimiento, que han producido en nuestros corazones, los dos escritos que dieron al p\u00fablico ambos diarios de esta Ciudad del 3 de los corrientes, si nos dirijamos al mismo p\u00fablico, que ha visto en ellos los excesivos encomios que se tributan a nuestra inutilidad, o si lo hagamos a aquellos Se\u00f1ores, que en fuerza de su sensibilidad y gratitud y caritativo disimulo, se han esmerado en atribuirnos unos elogios, que no nos competen, unas gracias, que no se nos deben, unas retribuciones que no hemos ganado, ni las que quedamos aqu\u00ed con s\u00f3los los deseos de ir a Tortosa, ni las que de nosotras realmente pasaron a aquella Ciudad.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque, a la verdad, si cada uno tiene la obligaci\u00f3n de cumplir con los deberes de su oficio, las Hijas de la Caridad, por ser tales, no han hecho con sus trabajos otra cosa que corresponder en algo a los fines de su vocaci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde las hab\u00eda de llevar su obligaci\u00f3n y profesi\u00f3n sino all\u00e1 donde hubiese m\u00e1s infelices? Digamos pues, que somos siervas in\u00fatiles, <\/em><em>se dir\u00e1 con verdad, porque no hemos hecho m\u00e1s de lo que deb\u00edamos hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos dirigimos asimismo a los benignos autores de aquellos manifiestos, llenas de una respetuosa confusi\u00f3n por las honrosas expresiones con que all\u00ed se nos exalta, no menos que a los magn\u00edficos ofrecimientos que nos hacen por unas acciones que, lejos de merecer, en nuestro concepto, el grado de heroicidad, que se les pretende dar, son, como queda dicho, m\u00e1s que debidas a nosotras y est\u00e1n muy distantes de haber llenado la medida que se nos ha se\u00f1alado por Nuestro Soberano Se\u00f1or. Demos, pues, gloria a Dios, atribuy\u00e9ndole toda la parte que en obras tales se le debe, mientras que nosotras, con la mayor confusi\u00f3n de nuestros corazones, no podemos dejar de mostrarnos agradecidas y de nuevo ofrecernos a !os mismos que nos rinden gracias no menos que a otro cualquiera.<\/em><\/p>\n<p><em>Las Hijas de la Caridad\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Este nobil\u00edsimo y santo documento no necesita comentarios. Sin embargo, no a todos satisfizo la ejemplar conducta de las Hermanas. La Direcci\u00f3n del Hospital de Valencia no vio, al parecer, con buenos ojos el desplazamiento de las que fueron a Tortosa, en momentos tan cr\u00edticos y neg\u00f3 con sobrada mezquindad la \u00fanica recompensa que pidi\u00f3 de ella la buena Sor Paula, quien con fecha 29 de octubre hab\u00eda suplicado la caridad de unos sufragios por el alma de la Hermana desaparecida en medio del terrible contagio. \u00abY puesto que ellas, dec\u00eda, por ir all\u00e1 por este s\u00f3lo objeto y, llenado, volverse, no dejan de ser miembros de la Comunidad de esta casa, a la cual realmente pertenecen, suplico a Vuestra Se\u00f1or\u00eda que, como presidente que es de la Junta de Gobierno de este Hospital y, por otra parte, juez eclesi\u00e1stico, se sirva disponer que a la difunta Sor Mar\u00eda Antonia Borg\u00f3n que, en 15 de los corrientes, muri\u00f3 tan gloriosamente en dicho servicio, se le mande hacer por el gobierno de esta santa casa y con la m\u00e1s posible brevedad, los sufragios que est\u00e1n prevenidos en el cap\u00edtulo 17 de la Contrata y que tan bien merecidos tiene\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Gobernador de la Mitra contest\u00f3 que acudiera al Jefe Pol\u00edtico, que ten\u00eda las facultades. La respuesta fue que nada se sab\u00eda de la ida de las Hermanas a Tortosa y que no reconoc\u00edan la Contrata, cuya nulidad ten\u00edan denunciada al Gobierno Supremo. Las luchas pol\u00edticas se reflejaban en el Hospital. Tocaba entonces el turno al fiero liberalismo, que mal pod\u00eda entender de los heroicos y santos sacrificios de las Hermanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como una humilde violeta, nacida al acaso en el ribazo del camino y regada por la lluvia del cielo, as\u00ed la Fundaci\u00f3n de la Selva del Campo, provincia de Tarragona, naci\u00f3 de una manera inesperada &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":387927,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-387718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Como una humilde violeta, nacida al acaso en el ribazo del camino y regada por la lluvia del cielo, as\u00ed la Fundaci\u00f3n de la Selva del Campo, provincia de Tarragona, naci\u00f3 de una manera inesperada ... 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