{"id":387715,"date":"2016-07-04T08:48:08","date_gmt":"2016-07-04T06:48:08","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387715"},"modified":"2016-07-27T12:10:47","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:47","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xxiv\/","title":{"rendered":"La provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XXIV)"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Definitivamente consolidado el Real Noviciado, iba a empezar a cumplir su oficio de formar Hermanas suficientes para atender a las necesidades del Instituto. Durante aquellos a\u00f1os de inquietud, cada Comunidad hab\u00eda ido admitiendo las novicias estrictamente indispensables.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el primer cat\u00e1logo impreso, hasta la fundaci\u00f3n del Noviciado de Madrid, en 1803 hab\u00edan sido recibidas cuarenta j\u00f3venes, entre las seis comunidades a la saz\u00f3n existentes.<\/p>\n<p>Iniciado el Noviciado con cinco novicias, pasaron doce a\u00f1os sin recibir ninguna m\u00e1s hasta que, en 1815, al creerse ya dicho centro afianzado con la Bula de separaci\u00f3n, el Sr. Patriarca de las Indias autoriz\u00f3 la admisi\u00f3n de seis nuevas Hermanas; otra, en 1816; cinco al a\u00f1o siguiente, y cuatro, en 1818, o sea, las diecis\u00e9is novicias que figuran en el Acta de uni\u00f3n de este \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Como en el citado cat\u00e1logo aparecen, entre las recibidas hasta aquella fecha, ciento treinta y dos, es clara la diferencia entre la vitalidad de las dem\u00e1s casas y la pobreza del Real Noviciado.<\/p>\n<p>La importante fundaci\u00f3n <sup>.<\/sup>del Hospital de Valencia oblig\u00f3, en 1817, a poner all\u00ed un centro organizado para formaci\u00f3n de Hermanas. En los art\u00edculos 4 y 5 de la Contrata celebrada en febrero de 1817, leemos: \u00abLa admisi\u00f3n de probandas ser\u00e1 privativa de la Superiora, con dependencia de su Vicario General o Visitador; no podr\u00e1 recaer sino en solteras, etc\u00bb. \u00abEstas probandas no podr\u00e1n pasar a la clase de novicias de la Caridad vestir\u00e1n su h\u00e1bito, hasta despu\u00e9s de un t\u00e9rmino competente, en que hayan dado pruebas de merecerlo, que no podr\u00e1 exceder de ocho meses; entre tanto, aunque seguir\u00e1n todas las Regla del Instituto, vestir\u00e1n la ropa de su uso ordinario, llevando s\u00f3lo para distinguirse un peto de ropa negra de lana de un palmo en cuadro con una cruz de lienzo blanco, en medio, de un dedo de ancho, que coja la mayor parte del peto, o bien otra se\u00f1al equivalente, que determina la Superiora, que no sea medalla, escudo ni cinta\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abFue destinada, dicen las <em>Circulaires et Notices, <\/em>a la fundaci\u00f3n del Hospital de Valencia Sor Rosa Grau, pues interinamente estuvo all\u00ed el Noviciado. La direcci\u00f3n espiritual corr\u00eda a cargo del P. Figuerola. Gu\u00e1rdanse en nuestro Archivo Central, entre otros varios papeles procedentes de Valencia, unas \u00abAdvertencias para la Comunidad y Oficios\u00bb cuyo n\u00b0 1\u00b0 dice \u00abTodas, por cuanto est\u00e1n expuestas a ser trasladadas a pa\u00edses de Castilla, se ejercitar\u00e1n en la lengua espa\u00f1ola, no hablando entre s\u00ed, en recreaci\u00f3n y fuera de ella de otro modo, que el espa\u00f1ol o castellano, como est\u00e1 mandado repetidas veces por los Superiores\u00bb.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de este Noviciado interino desapareci\u00f3, al restituirse el de Madrid a la Congregaci\u00f3n. Pero es claro que la reuni\u00f3n del Real Noviciado, impuesta, m\u00e1s que persuadida, por el mandato del Rey y del Papa, era algo as\u00ed como herida reci\u00e9n cicatrizada, que hab\u00eda que tratar con mucha delicadeza. No eran imposibles nuevas tentativas, ya de dentro o ya de fuera, para renovar el dolor. Sor Luc\u00eda ten\u00eda mucho valimiento con personas eclesi\u00e1sticas y civiles de la Corte, pues no en vano las escuelas del Real Noviciado contaban con alumnas tan distinguidas como la hija del primer Ministro Ceballos y otras varias ni\u00f1as de la nobleza. A esto hay que a\u00f1adir que el Superior de la Congregaci\u00f3n resid\u00eda demasiado lejos en Barcelona.<\/p>\n<p>Todo ello oblig\u00f3 al Vicario, Padre Visitador a tomar medidas, algunas extraordinarias, pero prudentes y que dieron feliz resultado. Fue la primera prolongar los poderes antes mencionados, al Sr. Patriarca de las Indias para que gobernase, como lugarteniente suyo, las Comunidades de Madrid. Era grande el peso de su autoridad y de su valimiento ante los Reyes y nada se intentar\u00eda sin contar con \u00e9l. El ser\u00eda el intermediario para las nuevas fundaciones y hasta la misma Junta de Damas de Honor y M\u00e9rito acatar\u00eda sus disposiciones, de acuerdo siempre con el Sr. Visitador. Precisamente estas nobles y caritativas Se\u00f1oras, que con su poderosa influencia hab\u00edan contribuido a evitar la ruina de las Hermanas en Madrid, se cre\u00edan con derecho a reclamar para s\u00ed la direcci\u00f3n del Real Noviciado.<\/p>\n<p>Ya, en 2 de octubre de aquel a\u00f1o de 1818, \u00abLa Junta, agradecida a los repetidos beneficios que Su Majestad se digna dispensar a los ni\u00f1os, acord\u00f3 nombrar una comisi\u00f3n compuesta por la Excma. Sra. Vicepresidenta, la Se\u00f1ora Marquesa de Canillejas y la Excma. Sra Condesa de Casaflores, para que, as\u00ed por esto, como por la reuni\u00f3n del Noviciado de las Hijas de la Caridad a las de la Inclusa, ofrezcan a sus Majestades los respetos de este cuerpo con las m\u00e1s rendidas gracias\u00bb.<\/p>\n<p>En 22 de enero del a\u00f1o siguiente, \u00abse acord\u00f3 comisionar a la Excma. Sra. Duquesa de Alag\u00f3n\u00a0 y a la Sra. D\u00f1a. Mar\u00eda Josefa Burriel, para que hablen al Excmo. Sr. Ministro de Estado con objeto de que se encargue a la Junta el cuidado y direcci\u00f3n del Noviciado de las Hermanas de la Caridad, as\u00ed como lo est\u00e1 de la Inclusa y del Colegio de la Paz, mediante que Su Majestad ha resuelto se reuna dicho establecimiento a las Hermanas de la Inclusa, en virtud de las Bulas Pontificias, que ha obtenido al efecto\u00bb.<\/p>\n<p>Por las actas de 26 de marzo, 25 de junio y 5 de noviembre vemos la insistencia de dicha petici\u00f3n, alegando en la \u00faltima, la Real Orden de 1802, en que se un\u00eda el Real Noviciado al Colegio de la Paz. Acceder a la demanda era asaz peligroso, pues el recuerdo de la Sra. Condesa de Trull\u00e1s era por dem\u00e1s elocuente; pero contrariar con una negativa aquel entusiasmo de las nobles Se\u00f1oras por las Hijas de la Caridad era impol\u00edtico. La soluci\u00f3n fue de mucha prudencia, mediante la Real Orden de fecha 18 de noviembre de aquel a\u00f1o 19, por lo que se nombraba a la Reina, Protectora de todos los Establecimientos de Beneficencia.<\/p>\n<p>Conocemos la influencia decisiva, que la angelical Reina Isabel de Braganza tuvo en favor de las Hijas de la Caridad. No fue menos beneficiosa la que ejerci\u00f3 la nueva esposa ir Fernando VII, Do\u00f1a Mar\u00eda Josefa Amalia de Sajonia, en los diez a\u00f1os que ocup\u00f3 el trono de Espa\u00f1a. De la oraci\u00f3n f\u00fanebre de Garc\u00eda Mazo entresacamos algunos rasgos:<\/p>\n<p>\u00abSu entendimiento era penetrante, su imaginaci\u00f3n viva y su memoria prodigiosa. Formaba composiciones en verso, a veces muy largas, sin escribir ni una sola l\u00ednea, reteni\u00e9ndolas en la memoria y no entreg\u00e1ndolas a la pluma sino despu\u00e9s de conclu\u00eddas. Ha dejado muchos, muy bellos y muy piadosos escritos, de los que unos se han publicado ya y otros deben publicarse; y, en fin, su instrucci\u00f3n era tal que, aun sin la cualidad de Reina, la colocar\u00e1 siempre en un grado muy alto entre las de su sexo.<\/p>\n<p>\u00abSiempre que visitaba el Colegio de la Paz preguntaba la doctrina a las ni\u00f1as y nunca sal\u00eda de \u00e9l sin haber empleado una buena parte del tiempo en esta ocupaci\u00f3n que le era tan gustosa.<\/p>\n<p>\u00abNo se contentaba con derramar cuanto ten\u00eda entre los pobres; les dispensaba tambi\u00e9n sus servicios personales. Visitaba los establecimientos piadosos, y particularmente, en los d\u00edas de comuni\u00f3n pasaba al Hospital de Incurables. All\u00ed, depuestos sus adornos reales, se ce\u00f1\u00eda un delantal de las Hijas de la Caridad y hac\u00eda con ellas el servicio de las enfermas, prefiriendo aquellas que estaban m\u00e1s postradas y necesitaban mayor compasi\u00f3n y mayores servicios. Una Sra. de la Junta de Damas encargadas del establecimiento, pareci\u00e9ndola que ya esto era demasiado en una Reina, se determin\u00f3 a decirla:<\/p>\n<p>Vuestra Majestad, con ese traje y ese porte se iguala y confunde con las Hijas de la Caridad. Y la Reina la contest\u00f3:<\/p>\n<p>Que no era digna de un estado tan feliz y que sus pecados la alejaban mucho de poder imitarlas.<\/p>\n<p>Tales eran los sentimientos y la humildad de la Reina. En las visitas de estos estableci\u00admientos se informaba de todo, de la asistencia, alimentos, ropas y cuanto pod\u00eda contribuir al alivio y bienestar de los dolientes. Las s\u00e1banas de los enfermos, dec\u00eda en una de ellas, no deben tener remiendos, porque les lastiman las costuras\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abQu\u00e9 opondr\u00e1n esas almas que creer\u00edan degradarse, dec\u00eda otro orador, Rodriguez Carassa, si entrasen en un hospital, al ver a la Reina, que, depuesto todo el brillo y pompa de su dignidad, se dirig\u00eda al Hospital de Incurables mejorado, ampliado y casi sostenido a sus expensas y en \u00e9l y en los d\u00edas de comuni\u00f3n, llena de satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda, despu\u00e9s de edificar a todos, con su compostura y atenci\u00f3n en la asistencia a la Misa, tomaba el pa\u00f1o de la Comuni\u00f3n y acud\u00eda de cama en cama y de pobre en pobre con tan profunda devoci\u00f3n y humildad que hac\u00eda brotar l\u00e1grimas de consuelo a todos los circunstantes y excitaba en sus pechos los m\u00e1s encendidos afectos de compunci\u00f3n y piedad; y no satisfecha con haber esparcido el suave olor de tan buenos ejemplos, mirando con los ojos de su alma a Jesucristo Rey de los Reyes, se ci\u00f1\u00f3 una toalla y lav\u00f3 los pies a sus disc\u00edpulos, se ce\u00f1\u00eda ella tambi\u00e9n y recorriendo todas las salas repart\u00eda el desayuno a las enfermas?&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Esta Reina, que, como la anterior, bien merece figurar entre las Reinas Cat\u00f3licas de: P. Fl\u00f3rez, tuvo durante todo su reinado una amistad entra\u00f1able con las Hermanas, de lo que es testimonio patente, en primer lugar los <em>\u00abGozos de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb <\/em>cuya vida rim\u00e9 en versos sencillos y cuyo canto reson\u00f3 dulcemente en todas las festividades del Santo. Nada interesa su escaso valor literario; para aquellas Hermanas, que tanto lucharon y sufrieron por conservarse Hijas de San Vicente, y que tan en peligro se vieron de ser arrancadas de sL santa vocaci\u00f3n, con cu\u00e1ntas l\u00e1grimas de ternura y con qu\u00e9 \u00edntimo fervor hab\u00edan de cantar aquella estrofa triunfal:<\/p>\n<p>Derribada ante tus plantas<\/p>\n<p>Mira esta devota grey<\/p>\n<p>Gobernada por tu Ley<\/p>\n<p>Y Constituciones santas<\/p>\n<p>Repara en la uni\u00f3n de tantas<\/p>\n<p>Que te imploran con ardor<\/p>\n<p>San Vicente protector<\/p>\n<p>Del pobre en su desconsuelo<\/p>\n<p>Oye desde el alto cielo<\/p>\n<p>De tus hijas el clamor.<\/p>\n<p>Otro testimonio de la \u00edntima amistad de la Reina para con las Hermanas de la Inclusa fue la <em>Novena de la Encarnaci\u00f3n, <\/em>que ella compuso y se estren\u00f3 para la renovaci\u00f3n de los Votos<\/p>\n<p>En Acta de la Junta de Damas de 9 de febrero de aquel a\u00f1o se lee: \u00abOtro oficio de Sor Rosa Grau. Superiora de las Hermanas de la Caridad de la Inclusa, manifestando sus deseos de promover la devoci\u00f3n del sagrado e inefable misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, haciendo con toda devoci\u00f3n, en la Iglesia de dicho Establecimiento, la novena que ha compuesto la Reina, nuestra Se\u00f1ora, cuyos gastos se ofrecen a sufragar varias personas caritativas. Se acord\u00f3 contestar que la Junta tiene la mayor satisfacci\u00f3n en que se haga la expresada novena y que asistir\u00e1n las Se\u00f1oras todas los nueve d\u00edas; que se principiar\u00e1 el d\u00eda 17 de marzo, a fin de que se concluya el 25, d\u00eda de la solemnidad de dicho inefable misterio; as\u00ed mismo se acord\u00f3 que las pl\u00e1ticas por la tarde se prediquen precisamente por los Sres. Sacerdotes del Establecimiento y que el coro de las ni\u00f1as colegialas asista, sin ninguna otra m\u00fasica, al Santo Sacrificio de la Misa y que de todo se d\u00e9 aviso a las Se\u00f1oras socias, por si gustan concurrir\u00bb.<\/p>\n<p>Aun hallamos otro documento que patentiza la cordial confianza, que la augusta Se\u00f1ora dispensaba a las Hermanas de la Inclusa, y es el acuerdo consignado en junta del 15 de Diciembre de 1826, que dice: \u00abSe acord\u00f3 pasar un oficio al Rector para que, de orden de la Junta prevenga a Sor Rosa Grau, Superiora de las Hijas de la Caridad, que, en lo sucesivo, se abstengan de pedir, dar gracias, ni hacer cosa alguna respectiva a los establecimientos de la Inclusa y Colegio de la Paz, sin contar con el previo permiso de la Junta, Excma. Sra. Presidenta o Excmas. Sras. Curadoras; que igualmente no saquen las ni\u00f1as del Colegio ni las lleven a Palacio a incomodar a Sus Majestades con visitas y s\u00faplicas de ninguna especie, porque ninguno de estos pasos es de sus atribuciones\u00bb.<\/p>\n<p>Con tan decidida protecci\u00f3n de la Reina iba a comenzar una \u00e9poca de expansi\u00f3n para las Hermanas, tan pronto como el Noviciado las fuera formando. Por entonces, 1819, el personal era escaso que la muerte de alguna ellas dejaba un gran vac\u00edo y el exceso de trabajo en las dem\u00e1s era peligroso. En 24 de enero de ese a\u00f1o muri\u00f3 en la Inclusa la novicia Sor Mercedes Berlota, que fue enterrada con gran duelo y solemnidad por la Junta de Damas; y cuando ten\u00edan \u00e9stas el proyecto de ampliar las ense\u00f1anzas del Colegio de la Paz y dem\u00e1s ni\u00f1as de aquel establecimiento, tropiezan con que \u00abno es f\u00e1cil que entre el corto n\u00famero de Hermanas que hay en la Inclusa, a quienes ocupa la mayor parte del tiempo la crianza f\u00edsica de los ni\u00f1os, se encuentren siempre maestras h\u00e1biles en todos los ramos de la ense\u00f1anza que conviene a las ni\u00f1as, ni lo es tampoco que se dediquen exclusivamente a este objeto; resultando de aqu\u00ed que la educaci\u00f3n se ha limitado, por desgracia, a las primeras letras, a los rudimentos de la religi\u00f3n y a las labores m\u00e1s comunes propias de nuestro sexo\u00bb.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s dec\u00eda, en su Memoria anual, la Presidenta Marquesa de Villafranca: \u201cOjal\u00e1 que los que tratan de denigrar el trabajo de la Junta de Se\u00f1oras, que 21 a\u00f1os hace, prestan a estos Establecimientos sin otra recompensa que la de ser \u00fatiles a la Patria, se acercasen a examinar este Establecimiento por s\u00ed mismos y poder hablar con conocimiento: con este fin est\u00e1 la casa abierta a cualquiera que desee verla, advertir\u00e1 la limpieza y orden que reina en toda ella; y ver\u00e1 tambi\u00e9n a los ni\u00f1os limpios, separados en diferentes camas. Las ni\u00f1as grandes con entera separaci\u00f3n de las peque\u00f1as, aseo en los dormitorios, escuelas y comedores. Las Hermanas de la Caridad, siempre cuidadosas en el desempe\u00f1o de su Instituto, no descansan d\u00eda y noche, para que nada falte a los ni\u00f1os ni carezcan de los socorros que est\u00e1n en su mano, seg\u00fan las instrucciones de las Se\u00f1oras Curadoras\u00bb.<\/p>\n<p>En 1 de septiembre de 1.819 pasaron las Hermanas a la fundaci\u00f3n en el Hospital de la Misericordia de Segovia. \u00abDeseando el Iltmo. Sr. D. Isidoro de Celis poner el mejor arreglo al Hospital del que era el \u00fanico Administrador, practic\u00f3 todos los medios que le dictaron su prudencia y caridad para con los pobres enfermos; por lo que, entendiendo el Sr. D. Manuel de Alvaro Benito, Arcediano de Sep\u00falveda, que las Hijas de la Caridad fundadas por San Vicente de Pa\u00fal, ten\u00edan por raz\u00f3n de su vocaci\u00f3n gracia especial para cuidar de la asistencia de ellos en los Hospitales, sirvi\u00e9ndoles con mucha caridad y afabilidad, teniendo gran aseo y limpieza en las salas y camas, observando en todo el buen orden y econom\u00eda y prepar\u00e1ndolos para recibir dignamente los santos sacramentos, se resolvi\u00f3 pedirlas al Sr. D. Antonio All\u00fae, entonces obispo de Gerona y confesor de la Reina Do\u00f1a Isabel y despu\u00e9s Patriarca de las Indias, a quien el Sr. D. Francisco Camprod\u00f3n, Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y Superior leg\u00edtimo de las Hijas de la Caridad, hab\u00eda delegado sus facultades para la direcci\u00f3n de las que estaban el Madrid y le hab\u00eda autorizado para realizar las nuevas fundaciones que se presentasen. A este fin el Ilmo. Sr. de Celis comisiono al dicho Arcediano de Sep\u00falveda para pedir al Sr. All\u00fae seis Hermanas de la Caridad para establecerlas en el Hospital de la Misericordia de Segovia. El Sr. Arcediano se person\u00f3 con el Sr. All\u00fae, su amigo, para pedirle las seis Hermanas, las que le ofreci\u00f3 con gusta Inmediatamente se formaliz\u00f3 la contrata y se firm\u00f3 la escritura de la nueva fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego de firmada la Escritura, el mismo Se\u00f1or All\u00fae nombr\u00f3 por Superiora de la nueva fundaci\u00f3n a la Sra. Sor Juana Vistuer y por compa\u00f1eras Sor Mar\u00eda Filella, Sor Mar\u00eda Pe\u00f1asco, Sor Margarita F\u00e1bregas, Sor Raimunda Pons y Sor Dolores Palau, las cuales salieron de Madrid por fines de agosto de 1819, todas seis en un coche y llegaron el d\u00eda de septiembre del mismo a\u00f1o. Luego se tom\u00f3 posesi\u00f3n con el Sr. Obispo y multitud de pueblo con la mayor llaneza y regocijo de todos\u00bb. La contrata firmada en 21 de abril dec\u00eda: \u00ab1. Las Hijas de la Caridad observar\u00e1n en este Hospital sus Reglas y Constituciones y no \u00adpodr\u00e1n hacer variaci\u00f3n alguna sin expresa licencia del Rdmo. Vicario General de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a, a quien estar\u00e1n sujetas en lo relativo a su gobierno espiritual, como tambi\u00e9n a los visitadores que aqu\u00e9l se\u00f1ale\u00bb.<\/p>\n<p>En esta fundaci\u00f3n aparece la norma establecida en Reus de poner aneja al Hospital una escuela de ni\u00f1as al cuidado de las Hermanas. Casi todas las fundaciones antiguas seguir\u00e1n esta pr\u00e1ctica. Las pocas exigencias de las escuelas de entonces, la escasez de ense\u00f1anza popular, el celo de las Hermanas por difundir este bien, el ejemplo del Real Noviciado y la exigua hospitalidad de aquellas casas p\u00edas, antes de convertirse en centros de beneficencia p\u00fablica oficial, permit\u00edan dicha ocupaci\u00f3n. Andando el tiempo las escuelas as\u00ed fundadas vinieron a independizarse y formaron comunidades aparte.<\/p>\n<p>En esta de Segovia, en la base 10 de la contrata se consigna: que, \u00aben atenci\u00f3n al corto n\u00famero de enfermos, que por la misericordia de Dios, suele haber en este Hospital y a que podr\u00e1 contribuir a su mayor honra y gloria y al bien espiritual y temporal de las almas el que se ense\u00f1e en \u00e9l la doctrina, pr\u00e1cticas cristianas y labores propias de las ni\u00f1as, a las que de aquellos barrios pr\u00f3ximos quieran acudir a la hora regular, ha de haber, a lo menos, una Hija de la Caridad que est\u00e9 encargada de este santo ejercicio, para el que tendr\u00e1 preparada una<br \/>\nsala independiente, pero inmediata a la habitaci\u00f3n de dichas Hermanas de la Caridad; entendi\u00e9ndose que ha de ceder a favor del Hospital las labores que se proporcionen a las referidas ni\u00f1as\u00bb.<\/p>\n<p>En estas \u00faltimas frases se nos manifiesta otra raz\u00f3n que a\u00f1adir a las susodichas para la apertura de escuelas en aquellos viejos hospitales. Fundaciones p\u00edas a cargo de Juntas y bajo el cuidado de la Iglesia, los Hospitales sol\u00edan llevar una vida de suma pobreza, despu\u00e9s de las primeras leyes de desamortizaci\u00f3n; y por eso, las peque\u00f1as entradas que el bordado u otras asignaturas especiales pudieran producir, eran, dada la proverbial econom\u00eda de las Hermanas, una ayuda, cuando no el \u00fanico recurso en \u00e9pocas de crisis.<\/p>\n<p>La experiencia evidenci\u00f3 en Segovia que las seis Hijas de la Caridad no bastaban para atender a las necesidades del Hospital y escuela y el mismo Sr. Obispo pidi\u00f3 y obtuvo el aumento de cuatro m\u00e1s.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, el Sr. Director del Hospital de Segovia, informando al de Palencia sobre las ventajas y utilidades de las Hermanas, le dec\u00eda: <em>\u00abDesde el a\u00f1o 1819 est\u00e1 gobernado por las<\/em> <em>Hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal, quienes tienen a su cargo su r\u00e9gimen interior hasta la contabilidad de las estancias que causa la tropa enferma, todo por instituto; que las<\/em> <em>ventajas, que prestan a estos establecimientos por su econom\u00eda, curiosidad, esmero y afabilidad con que tratan a los enfermos, son incalculables, pues puedo asegurar a V. que en el d\u00eda, no est\u00e1 conocido por su extremada vigilancia en el desempe\u00f1o de sus encargos; porque como todo lo que hacen es efecto del deseo de aliviar a los enfermos en sus padecimientos, no economizan fatiga alguna por llenar sus deberes, de suerte que, a no haber visto yo mismo las ventajas tan grandes que se experimentan, no me hubiera llegado a convencer de su gran utilidad. Si lo que llevo dicho no fuera bastante a satisfacer los deseos de V., puede con toda franqueza preguntarme lo que guste, pues en dar a V. cuantas noticias apetezca, tendr\u00e9 la mayor satisfacci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Alma de esta fundaci\u00f3n fue durante veintis\u00e9is a\u00f1os Sor Juana Vistuer, su primera Superiora. Entr\u00f3 en el Real Noviciado en 27 de abril de 1803, siendo por lo tanto una de sus primeras novicias. Natural de la Hoz, Barbastro, hab\u00eda nacido en 1778 y santamente falleci\u00f3 en Segovia; la el 26 de junio de 1845, asistida por el Visitador P. Codina, que se hallaba accidentalmente en el hospital. Se le dio honrosa sepultura en el cementerio de la casa, en un nicho inmediato al del Sr. Obispo de Celis.<\/p>\n<p>El hecho de haber sido escogida para directora de esta nueva fundaci\u00f3n, siendo de las reci\u00e9n unidas y formada durante los a\u00f1os de separaci\u00f3n del Noviciado, muestra la confianza que en\u00a0 ella tuvieron los Superiores y el buen esp\u00edritu que la animaba. Ni fue \u00e9sta la \u00fanica Hermana, de las formadas en tales condiciones, que edificaron a la Congregaci\u00f3n con sus trabajos y virtudes.<\/p>\n<p>Un caso, repetido luego en mil ocasiones en casas de Hermanas tuvo lugar en este Hospital y fue la muerte edificante y santa de Sor Joaquina Lled\u00f3, Hermana reci\u00e9n profesa quien asisti\u00f3 en su \u00faltima hora el bondadoso Obispo, Sr. de Celis. Tan edificado qued\u00f3 \u00e9ste y tan persuadido de su santidad que hizo levantar acta de lo ocurrido y escribi\u00f3 el siguiente epitafio: <em>\u00abHic iacet Soror Joaquina ex filiabus Caritatis. Sancte ab infancia vixit et piissime obiit. 11 idus octobris MDCCCXXIV. R.I .P.\u00bb. <\/em>Este epitafio junto con la fe de Bautismo de Sor Joaquina se encerr\u00f3 en una carpeta cuidadosamente precintada y lacrada en 1824 y cosida a ella qued\u00f3 la llavecita del ata\u00fad. Y es lo m\u00e1s notable que, a trav\u00e9s de ochenta a\u00f1os, perdur\u00f3 el recuerdo de aquella Hermana angelical y cuando se abri\u00f3 su sepulcro, en 1904, para renovar el antiguo pavimento de la Iglesia, se hubo de levantar un acta, \u00abpara que, en la sucesi\u00f3n de los tiempos, desaparezca toda otra creencia, que la acci\u00f3n del tiempo transcurrido no hab\u00eda dejado otro vestigio que el natural, o sea, la conversi\u00f3n en polvo de: cad\u00e1ver de la finada\u00bb.<\/p>\n<p>El buen cr\u00e9dito de las escuelas adjuntas al Hospital se hizo patente cuando la nueva ley de ense\u00f1anza suprimi\u00f3 algunas escuelas Normales de Maestra: siempre que haya una Congregaci\u00f3n o Comunidad de mujeres, en donde se pueda recibir la instrucci\u00f3n conveniente, as\u00ed en la parte religiosa y moral como en lo que concierne a las labores propias de la mujer. La Junta, conociendo que nadie pod\u00eda llenar mejor este deber que las Hermanas de la Caridad, se ha fijado principalmente en las que residen en el Hospital de la Misericordia de esta ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>Tanto el Sr. Obispo como las Hermanas y Superiores accedieron al compromiso, si bien la revoluci\u00f3n de aquellos d\u00edas no permiti\u00f3 su ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra nueva fundaci\u00f3n hicieron las Hijas de la Caridad el 1819 y fue la Inclusa de L\u00e9rida. Hasta entonces, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos eran atendidos dentro del Hospital, seg\u00fan vieja costumbre. Las mejoras que poco a poco se iban introduciendo ped\u00edan ya un desdoblamiento en tan dispares ramos de beneficencia. Ya anteriormente \u00abel Sr. Obispo, D. Ger\u00f3nimo Mara de Torres, dice una relaci\u00f3n, acord\u00f3 el que las Hermanas cuidasen de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos pidiendo al Rey se\u00f1alase alguna renta para ello. En efecto S.M.D. Carlos IV, con su rea orden de 24 de noviembre de 1799, aplic\u00f3 para la manutenci\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos toco el Fondo P\u00edo Beneficia] de este Obispado, expresando que su real voluntad era que los exp\u00f3sitos estuviesen fuera del Hospital, a\u00f1adiendo que, supuesto que se hab\u00eda fabricado una casa para ellos, quer\u00eda su Majestad que se trasladasen a ella todos los exp\u00f3sitos que fueran saliendo del destete.<\/p>\n<p>Pero sea que de los alquileres de dicha casa se ayudaban a mantener dichos exp\u00f3sitos_ sea por otra causa que se ignora, no se cumpli\u00f3 la traslaci\u00f3n hasta 1819.<\/p>\n<p>Hall\u00e1ndose de Vicario General y Gobernador Eclesi\u00e1stico el Sr. D. Jos\u00e9 Vidal, can\u00f3nigo Penitenciario de esta Santa Iglesia Catedral, celos\u00edsimo del aumento y perfecci\u00f3n de dichos dos Establecimientos y singular bienhechor de ellos, emprendi\u00f3, en el a\u00f1o 1819, el proyecto de habilitar la dicha casa de exp\u00f3sitos muy deteriorada por haberla ocupado las tropas francesas durante la guerra de la Independencia y, en efecto, logr\u00f3 que, el 10 de octubre del dicho a\u00f1o, se trasladasen los exp\u00f3sitos a dicha casa con el competente n\u00famero de Hermanas, que fueron las siguientes: Sor Catalina L\u00f3pez, Sor Antonia Illa, Sor Teresa Botey, Sor Rita Illa y Sor Josefa Costa.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o de 1822, habiendo hecho para verificar esta traslaci\u00f3n el mencionado D. Jos\u00e9 grandes gastos, por el grande afecto con que miraba dicho Establecimiento, tuvo el sentimiento que, en julio de dicho a\u00f1o, el Gobernador de la Plaza mand\u00f3 a las Hermanas que saliesen con los ni\u00f1os exp\u00f3sitos de aquel edificio para ocuparle las tropas, pero el Se\u00f1or Can\u00f3nigo Penitenciario no se desanim\u00f3, antes muy confiado en Dios, busc\u00f3 casa para poder trasladar a ella las Hijas de la Caridad con los ni\u00f1os exp\u00f3sitos aunque carec\u00eda de las buenas proporciones necesarias para la buena direcci\u00f3n de tan piadoso establecimiento, lo que se supli\u00f3 con la caridad y paciencia de las Hermanas y el prudente celo de su director, el mencionado Sr. Can\u00f3nigo.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose logrado que las tropas del Rey desocupasen la Casa, el d\u00eda 10 de abril de 1825, pareci\u00f3 al Sr. Can\u00f3nigo habilitarla lo m\u00e1s pronto que pudo, haciendo para ello muchos gastos; pero viendo que faltaba hacer los departamentos convenientes para la separaci\u00f3n total de ni\u00f1os y <a href=\"http:\/\/ni\u00f1as.se\/\">ni\u00f1as, se<\/a> determin\u00f3 a hacer obras muy costosas para hacer los dichos departamentos, nueva casa para el capell\u00e1n, cocina muy clara y sana, que antes era muy h\u00fameda, capilla p\u00fablica con alhajas y ornamentos correspondientes y despu\u00e9s, que se arreglase una gran sala para poner en ella ense\u00f1anza p\u00fablica; y, aunque no es gratuita, ha sido de la aceptaci\u00f3n del pueblo, pues hay en ella gran n\u00famero de ni\u00f1os, no obstante de haber en la ciudad escuelas gratuitas y no dejan de elogiar a las Hermanas por la buena educaci\u00f3n y ense\u00f1anza que dan a sus disc\u00edpulas. Todo se ha hecho a costa de dicho Se\u00f1or Can\u00f3nigo, de suerte que muy bien se le puede llamar fundador y singular bienhechor de esta casa y de la del Hospital; y as\u00ed, tanto las Hermanas como la Congregaci\u00f3n entera le deben ser siempre muy agradecidas, en especial que no s\u00f3lo quiere ser bienhechor en vida sino tambi\u00e9n el que dure despu\u00e9s de su muerte; y as\u00ed las Hermanas de dicho establecimiento le reconocer\u00e1n mientras viva por padre, si no quieren ser ingratas; y despu\u00e9s de muerto, encomend\u00e1ndole a Dios. Y, a la verdad, era tierno ver el cari\u00f1o con que el susodicho Sr. Vidal trataba a los exp\u00f3sitos; rode\u00e1banle los ni\u00f1os a los que tra\u00eda ya dulces ya frutas, dici\u00e9ndoles consoladoras palabras, v. gracia: Vuestro padre pondr\u00eda en venta el manteo antes que dejar perecer a sus hijos; continuando su caritativa obra hasta su muerte, acaecida en 7 de \u00a0abril de 1837, mandando poner sobre tumba: \u00abMis \u00fanicos herederos son los exp\u00f3sitos\u00bb.<\/p>\n<p>Si tan cari\u00f1oso padre fue con los exp\u00f3sitos, no lo fue menos para las Hermanas, que deb\u00edan cuidarlos. El recibi\u00f3 todos los golpes de la contradicci\u00f3n, que siempre viene a toda turna obra; y lo que es m\u00e1s, en su testamento nombr\u00f3 a la Superiora, que hab\u00eda entonces, Sor Antonia Illa y a las dem\u00e1s que habr\u00eda en adelante, herederas de la casa y tres fincas o huertos. Todo, como \u00e9l dec\u00eda, para que las Hermanas no tuvieran que ir tras los casaquetas y plumetas, sino que con estos r\u00e9ditos y el producto de la escuela tuviesen para todos sus gastos.<\/p>\n<p>Habiendo muerto nuestro santo protector, todos los contratiempos vinieron a la Superiora. No pudiendo conseguir de Sor Francisca Palm\u00e9s la cesi\u00f3n de estos bienes, dirigi\u00e9ndose al Sr. Visitador D. Buenaventura Codina, a 18 de mayo de 1845, el que tampoco cedi\u00f3 a la demanda de la Junta. Disgustados por esta resistencia obligaron a Sor Francisca Minguella a comer el pan de las amarguras. Quiz\u00e1s no ha sufrido menos Sor Magdalena Freixas, en su larga estancia en esta Casa, ya de s\u00fabdita, ya de Superiora.<\/p>\n<p>El 29 de agosto de 1868, un ni\u00f1o rob\u00f3 una cruz del cop\u00f3n y en castigo, fue encerrado, y como se oyese llamar por los transe\u00fantes de la calle, amotin\u00e1ndose las gentes, diciendo que mataban un ni\u00f1o. En la misma noche present\u00e1ronse el juez, el alcalde y gobernador. asustando la casa con su imprudentes preguntas, sin ni querer creer al ni\u00f1o, que tranquilamente dorm\u00eda en su cama.<\/p>\n<p>La conservaci\u00f3n de los bienes, que el Sr. Penitenciario Vidal dej\u00f3 a las Hermanas, lo que dej\u00f3 a los exp\u00f3sitos, todo se ha vendido, ha costado a Sor Magdalena no pocos disgustos sus tiempos de mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En medio de los disgustos, tambi\u00e9n se han experimentado&#8217; consoladoras escenas. Ex 1874, como la Diputaci\u00f3n dej\u00f3 alg\u00fan tiempo de pagar a las amas y las m\u00e1s volv\u00edan sus cr\u00edos, muriendo muchos de hambre, conmovidas varias se\u00f1oritas por tanta desgracia, resolvieron buscar fondos para pagar a las amas, ya en sus diversiones ya en donativos. Al efecto. presentose una comisi\u00f3n de lo mejorcito de L\u00e9rida, ofreciendo bastante dinero para el pago de las amas. El \u00e1ngel de San Vicente inspir\u00f3 a Sor Magdalena no recibirlo sino para entregarlo al Presidente de la Diputaci\u00f3n, el cual respondi\u00f3: \u00abSi ustedes hubieran recibido este dinero para pagar por s\u00ed a las amas, hubieran tenido que pagarlas siempre.\u00bb<\/p>\n<ol>\n<li>Manuel Borr\u00e1s presb\u00edtero, puesto por el mismo penitenciario D. Jos\u00e9 Vidal per capell\u00e1n de la casa, vi\u00f3se sumergido en la tormenta con Sor Vicenta Minguella. Desck entonces la casa del capell\u00e1n se vio convertida en casa de maternidad. Este cambio, si bici fue para nuestra mayor mortificaci\u00f3n y desedificaci\u00f3n de la familia, por estar demasiado a la vista, se convirti\u00f3 en bien de los pobres y en honor de San Vicente, pues, desde que se puso su reliquia en el oratorio con dos velas encendidas, jam\u00e1s ha muerto madre alguna re cr\u00edo sin bautizar\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Una carta del P. Codina nos muestra su firme decisi\u00f3n en este asunto del legado del S. Vidal. Ya la Superiora estaba en posesi\u00f3n de los mencionados bienes desde 1833, pero a administraci\u00f3n corri\u00f3 a cargo de dicho Sr. Vidal, entregando el producto, deducidas las cargas, a la administraci\u00f3n de las Hermanas, quienes despu\u00e9s de su muerte, en 1833, continuar\u00edan en su pac\u00edfica posesi\u00f3n. La Junta de la Inclusa quiso a\u00f1os m\u00e1s tarde, despose= a la Comunidad del dicho legado, lo que dio ocasi\u00f3n a que el Visitador, P. Codina, enviara la siguiente protesta.<\/p>\n<p><em>\u00abEnterado del contenido del Oficio, que esa M.I. Junta se servi\u00f3 dirigirme con fecha 11 de los corrientes, digo en su contestaci\u00f3n lo que sigue: Creer\u00eda ofender la venerable memorar: del Iltre. D. Jos\u00e9 Vidal y obrar contra su voluntad expresa, manifestada en la escritura <\/em>cae <em>cesi\u00f3n y donaci\u00f3n de los bienes que fueron, en \u00faltimo resultado, del donante a favor de las Hijas de la Caridad, que es y ser\u00e1 de la casa de ni\u00f1os exp\u00f3sitos de esa Ciudad, y declarado m\u00e1s por extenso en carta particular escrita toda de propia mano del dicho Se\u00f1or, si consintiese que la administraci\u00f3n libre de dichos bienes se extrajese de las manos de esa Sra Superiora y pasase a otras cualesquiera, bajo las garant\u00edas que se quisiesen ofrecer. Por tanto, debo decir a VV. SS. que mi conciencia no me permite consentir en el convenio que se ha proyectado; y s\u00ed es mi voluntad que sigan en adelante las cosas como han andado hasta el presente, en los doce a\u00f1os de pac\u00edfica posesi\u00f3n. = Dios guarde a VV. SS. muchos a\u00f1os = Madrid, 23 de mayo de 1845. = Buenaventura Codina\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Del buen esp\u00edritu de estas primitivas fundaciones de L\u00e9rida tenemos el testimonio del Visitador Padre Gros, quien lo consignaba, en su acta de Visita de 1841, con estas palabras \u00abMucho consuelo y satisfacci\u00f3n hab\u00edamos pensado tener al principiar la visita de esta casa, porque los Establecimientos de L\u00e9rida, desde su fundaci\u00f3n, cobraron la fama de muy observantes y, a\u00fan hace muy poco tiempo, recibimos carta de una Superiora, que se recomendaba a las oraciones de las Hermanas de estas casas, como que, as\u00ed ella como sus Hermanas, pensaban que eran las m\u00e1s observantes de Espa\u00f1a; tal fue el buen olor de Jesucristo, que dieron vuestras primeras Hermanas desde el principio\u00bb.<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas de recrudecimiento liberal en Espa\u00f1a, les nota: \u00abQue parecen tienen de temor de parecer Hijas de la Caridad, pues las veo o ir sin el rosario y el Santo Cristo, o\u00a0 escondido debajo del delantal; yo pienso que habr\u00e1 sido cierto motivo de temor, pero en otras partes, donde pod\u00edan tener m\u00e1s, no lo han hecho. No queremos, pues que se haga en adelante\u201d.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1843, el Sr. Roca, imposibilitado por sus achaques para visitar personalmente a estas Comunidades de L\u00e9rida, comisiona a Sor Agustina Inz\u00e1, Superiora del Colegio de Sang\u00fcesa, \u00abpersona de confianza por su virtud, por su talento y por su amor a la vocaci\u00f3n\u2026 Recibidla como me recibir\u00edais a m\u00ed mismo&#8230; Al abrir la visita os leer\u00e1 una carta m\u00eda, en la que ver\u00e9is la grave comisi\u00f3n que se le ha confiado para vuestro bien\u00bb. Este modo de Visita, que tambi\u00e9n ejecut\u00f3 Sor Agustina en J\u00e1tiva parece aqu\u00ed por primera vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Definitivamente consolidado el Real Noviciado, iba a empezar a cumplir su oficio de formar Hermanas suficientes para atender a las necesidades del Instituto. 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Gros a las casas de L\u00e9ri\u00adda dec\u00eda: \"Qued\u00e9 sorprendido porque parece tienen temor de parecer Hijas de la Caridad, pues\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387765,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-las-hijas-la-caridad-xlii\/","url_meta":{"origin":387715,"position":5},"title":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XLII)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"26\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Desde la Real orden de 15 de julio de 1840, que hab\u00eda concedido plena existencia legal al Noviciado y por consiguiente, al Instituto de las Hijas de la Caridad, aquel pod\u00eda considerarse como una dependencia del Ministerio de Gobernaci\u00f3n, en el ramo de beneficencia. 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