{"id":387561,"date":"2016-06-16T08:38:02","date_gmt":"2016-06-16T06:38:02","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387561"},"modified":"2016-07-27T12:10:48","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:48","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xviii\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XVIII)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387487 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>1.- Aprueba Su Santidad las Nuevas Constituciones. <\/em>Ya hemos dicho que desde fines 1814 el Real Noviciado hab\u00eda pasado a depender del Sr.Patriarca de las Indias, Francis Antonio Cebri\u00e1n y Balda. Era \u00e9ste Obispo de Orihuela y, cuando el Rey volvi\u00f3 del destierro fue de los primeros que acudi\u00f3 a Valencia a rendirle homenaje y darle la bienvenida. Desde entonces fue tan apreciado y querido del Rey que enseguida le llam\u00f3 a la Corte, nombr\u00e1ndole Patriarca de las Indias, Vicario General Castrense, Arcediano de Toledo, Gran Cruz Carlos III y confesor suyo y Limosnero Mayor. Tal fue el nuevo Prelado, bajo cuyo poderos\u00edsimo valimiento qued\u00f3 puesto el Real Noviciado, que ya contaba con el del principal ministro Ceballos y con el del Sr. Cardenal de Toledo.<\/p>\n<p>La primera intervenci\u00f3n suya que conocemos, en asuntos de las Hijas de la Caridad, fue con ocasi\u00f3n de los sucesos de la casa de Reus. Muy pronto se encari\u00f1\u00f3 con los asuntos del Real Noviciado y puso tal empe\u00f1o en dar la \u00faltima mano a las nuevas Constituciones, que antes de un a\u00f1o el asunto estaba definitivamente fallado en Roma a su favor, como luego vamos a referir.<\/p>\n<p>2.- Entre tanto, una Real Orden de 25 de mayo de 1815, reiteraba al Real Noviciado las pensiones que ten\u00eda asignadas desde su fundaci\u00f3n. <em>\u00abConsiderando el Rey, dice, cu\u00e1n sagrados <\/em><\/p>\n<p><em>son los objetos a que est\u00e1n destinados los fondos procedentes de las encomiendas sagradas de S. Juan y mereciendo su Real aprobaci\u00f3n la fundaci\u00f3n del Noviciado de las Hijas de Caridad, a quien se dot\u00f3 con la pensi\u00f3n de ciento veinte mil reales sobre los fondos referidos, se ha servido determinar que el pago de esta pensi\u00f3n se recargue sobre el fondo pio beneficial de Toledo, Cuenca y Sig\u00fcenza y sobre arbitrios piadosos en la forma siguiente: Fondo p\u00edo beneficial, sesenta mil, y arbitrios piadosos, otros sesenta mil. &#8211; Lo que comunica a V.V. de Real orden para su gobierno en la inteligencia de que, con esta fecha, paso las \u00f3rdenes convenientes al Colector General de expolios <\/em>y <em>a la direcci\u00f3n de Correos &#8211; Dios guarde a V. E. muchos a\u00f1os &#8211; Palacio, 25 de mayo de 1815 &#8211; P. Cevallos &#8211; A las Hermanas del Noviciado y de la Caridad\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>3.- Esto alent\u00f3 a las Hermanas del Noviciado, quienes trataron de conseguir casa de propiedad, pues la que ten\u00edan era de la Inclusa, y la Junta de Se\u00f1oras revis\u00f3 el expediente de cesi\u00f3n, que seg\u00fan el informe del administrador, \u00aben Real orden comunicada a la Junta por el Excmo. Sr. D. Pedro de Ceballos, con fecha 31 de julio de 1807, aprob\u00f3 S.E. el convenio hecho entre el Excmo. Sr.Cardenal Arzobispo de Toledo y la Junta para que se cediese al Noviciado de las Hijas de la Caridad en propiedad la Casa de que se trata, en treinta miI reales anuos, sin que haya faltado para la verificaci\u00f3n de este contrato sancionado por su Majestad otro requisito que el material otorgamiento de la Escritura, que entonces no atuvo efecto por la quebrantada salud del Sr. Vicario Eclesi\u00e1stico y posteriormente por las perturbaciones p\u00fablicas; por cuya raz\u00f3n no se ha desunido la Inclusa del derecho que tiene de reclamar la continuaci\u00f3n del contrato, no habi\u00e9ndose faltado por mi parte a ninguna de condiciones estipuladas. Los peligros que, en el d\u00eda, ofrece el que se lleve a debido efecto el contrato, pudieran inclinar a la Junta a sobreseer en este asunto para verificar con otra persona la enajenaci\u00f3n, que le ser\u00eda muy conveniente&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Con tal informe parece que la Junta de Se\u00f1oras no quiso ratificar el convenio que ten\u00eda el Real Noviciado y \u00e9ste al fin, compr\u00f3 un edificio en la calle de S. Agust\u00edn, con fondos que sobre sus pensiones se le adelantaron por Real orden de 16 septiembre, a petici\u00f3n del Sr. Patriarca.<\/p>\n<p>De ellos nos da cuenta el acta de la Junta de Se\u00f1oras, fecha 29 de diciembre con estas abras: \u00abLe\u00ed un oficio de las Hermanas de la Caridad que se hallan en el Noviciado, de 25 de este mes, participando a la Junta haberse trasladado a la calle de S. Agust\u00edn y dando las gracias por haberlas franqueado la que viv\u00edan, calle del Soldado, propia de la Inclusa, remitiendo las llaves de ella y se acord\u00f3 acusarlas recibo\u00bb.<\/p>\n<p>Este cambio de casa favorec\u00eda el engrandecimiento de sus escuelas, pues las Hermanas estaban ya tan acreditadas en su ense\u00f1anza como lo manifiesta el siguiente oficio de Cevallos, dirigido a la Superiora: <em>\u00abLa Junta General de Caridad ha hecho presente al Rey nuestro Se\u00f1or la solicitud, que considera justa, de cinco diputaciones del barrio del Cuartel del Barquillo, que piden se les permita, en lugar de mantener escuelas de ni\u00f1as, enviarlas todas a la escuela de esa Hermandad que V. gobierna y para decidir en el asunto quiere S.M. que V.<\/em> <em>informe si puede con sus Hermanas desempe\u00f1ar esta obligaci\u00f3n y si tiene casa conveniente para que tal reuni\u00f3n se pueda realizar sin ofensa de la salud de maestras y disc\u00edpulas &#8211; Lo comunico a V. para su inteligencia y para que evacue el informe con la brevedad posible. Dios guarde a V. muchos a\u00f1os &#8211; Palacio 3 de agosto de 1815 &#8211; Pedro Cevallos. <\/em><\/p>\n<p>4.- Por este tiempo fueron enviadas a Roma las nuevas Constituciones. Para conocer su contenido es necesario acudir al Gran Bulario Romano, donde quedaron impresas, como documento muerto del Pontificado de Pio VII. Van encabezadas por la Bula Pontificia de aprobaci\u00f3n, con inclusi\u00f3n de la solicitud que elev\u00f3 a Su Santidad el Rey de Espa\u00f1a. Traducidos al castellano ponemos a continuaci\u00f3n ambos documentos de tanto inter\u00e9s para nuestra Historia. <em>\u00abP\u00edo Obispo, siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria. El Ejercicio de la misericordia tan altamente recomendado as\u00ed por el ejemplo del Padre celestial como por los preceptos sant\u00edsimos de nuestro Salvador, de tal modo ha encendido el fuego de la caridad en los verdaderos hijos de la Iglesia, que exponiendo con gusto la vida por sus hermanos y deseando darse y entregarse a ellos, muestra bien haber alcanzado la plenitud de la luz, que consiste en la caridad. Por este esp\u00edritu de amor contemplamos renovada la faz de la tierra, pues por \u00e9l se consigue, por disposici\u00f3n divina, esa comunicaci\u00f3n de la humana flaqueza entre los miembros de un mismo cuerpo, para que as\u00ed, al permitir la infinita justicia de Dios que los hombres se vean afligidos de diversas molestias, los atribulados sean coronados por su paciencia y los misericordiosos por su misericordia. Ardiendo en este amor, fuerte como la muerte, S. Vicente de Pa\u00fal, revestido como elegido de Dios, de entra\u00f1as de misericordia tom\u00f3 sobre s\u00ed el ingente cuidado de todos los afligidos principalmente enfermos, ti considerando en ellos la persona de Jesucristo, tom\u00f3 como cargo suyo propio el rodearlos de todos los cuidados y ayudarlos de todos los modos. Y aun m\u00e1s, viendo que su diligencia <strong>ni <\/strong>pod\u00eda extenderse a todos los menesterosos, ni a todos los lugares ni m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites <\/em><em>de la vida, fund\u00f3 el Instituto de las Hijas que llam\u00f3 de la Caridad, las cuales excedi\u00e9ndose a s\u00ed mismas y transformando su sexo y flaqueza en portento de caridad y de fortaleza, se consagrasen maravillosamente a ayudar, alimentar y fortalecer a los pobres necesitados. <\/em><\/p>\n<p><em>Al\u00e9grase la Iglesia enriquecida con tantos triunfos y congrat\u00falase Sion de tantas \u00ednclitas Hijas, que corren en pos de las huellas de su Santo Padre por el camino de la caridad dejando por todas partes el perfume perenne de sus virtudes, como cinamomo de suaves aromas. Conoci\u00f3 esto el Rey Cat\u00f3lico de las Espa\u00f1as, nuestro carisimo hijo en Cristo Fernando y conforme a su religiosidad y singular solicitud por el bien del pueblo a \u00e9l confiado, sinti\u00f3 como un deber suyo promover m\u00e1s y m\u00e1s esta util\u00edsima asociaci\u00f3n de Hijas de la Caridad, que nuestro tambi\u00e9n car\u00edsimo hijo en Cristo Carlos, su augusto padre, hab\u00eda con mucha providencia establecido; y presentadas con tal fin encarecidas preces por medio del amado hijo, el caballero Antonio de Vargas y Laguna, su Ministro plenipotenciario ante Nos y ante la Sede Apost\u00f3lica, impetr\u00f3 de Nos que otorg\u00e1semos con apost\u00f3lica benignidad la fuerza necesaria de solidez y firmeza de este nuevo salub\u00e9rrimo Instituto, seg\u00fan la Constituciones compuestas a su mandato por el venerable Hermano Francisco Antonio Patriarca de las Indias. <\/em><\/p>\n<p><em>Sobreabundamos de gozo leyendo que dichas preces por las que se nos tributa un tan patente testimonio de obsequio, de devoci\u00f3n y de fe hacia nos y hacia la Santa Sede bendecimos al Dios de todo consuelo, que di\u00f3 al Rey un coraz\u00f3n d\u00f3cil y un \u00e1nimo excelsa y grande para hacer las justificaciones suyas. Las Preces y Constituciones citadas son de tenor siguiente: <\/em><\/p>\n<p>Beat\u00edsimo Padre.<\/p>\n<p><em>Desde que con el fervor de la Divina piedad hemos de nuevo regresado a nuestro Reino no hemos cesado de ocuparnos con todas nuestras fuerzas, entre otras cosas, en todo aquello que pueda ser de ayuda y consuelo a la humanidad pobre y doliente. Pues no pudi\u00e9ndose ocultar a nuestro paternal coraz\u00f3n las heridas y males con que hab\u00eda sido lacerado nuestro Reino, durante todo el tiempo, en que fue ocupado por el estr\u00e9pito de las armas y la violencia, pensamos ser obligaci\u00f3n principal de nuestra Real potestad, recibida de Dios, e proveer de remedio as\u00ed espiritual como temporal a la salud de los enfermos. <\/em><\/p>\n<p><em>Muy pronto, pues, seg\u00fan el tiempo nos lo permiti\u00f3, nos pusimos a conocer el estado di los Hospitales, Hospicios y dem\u00e1s casas destinadas al alivio de los indigentes, y como ya desde el tiempo de nuestro padre, vuestro Hijo car\u00edsimo Carlos, hallamos fundada en este ciudad de Madrid la preclara Congregaci\u00f3n de esas piadosas mujeres llamadas Hijas de la Caridad, las cuales por reglas recibidas de San Vicente de Pa\u00fal, su dign\u00edsimo Fundador tambi\u00e9n en virtud de su Instituto deben estar siempre prontas a servir y administrar a todos los enfermos, as\u00ed en Hospitales como en domicilios particulares, queriendo conocer desde el principio tal fundaci\u00f3n y deseando darle nuestro Real patrocinio queremos cerciorarnos por medio de nuestro amad\u00edsino Obispo de Oriol y Patriarca de las Indias, as\u00ed de la primera venida a Madrid de esas Hermanas de la Caridad, de las leyes de su Instituto y de todos los oficios en que se han de ejercitar por vocaci\u00f3n, como tambi\u00e9n de la divisi\u00f3n de ellas en dos comunidades, una sujeta al Vicario General de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal otra, al Cardenal Arzobispo de Toledo. Estuvo a nuestro mandato diligentemente el mismo Patriarca de las Indias y obedeciendo en todo a nuestra voluntad, despu\u00e9s de examinado con detenci\u00f3n el asunto, nos inform\u00f3 de que las dichas Hermanas de la Caridad, que hac\u00edan sus votos todos los a\u00f1os en manos del delegado del Vicario General de la Congregaci\u00f3n de Cl\u00e9rigos de San Vicente de Pa\u00fal, en las ciudades de Reus, L\u00e9rida y Barbastro, donde antes viv\u00edan en sus respectivas comunidades, siempre deseosas de propagar su Instituto, hab\u00edan venido a esta ciudad de Madrid con el permiso del Rey y llamadas por piadosas Se\u00f1oras de la nobleza y que aqu\u00ed ten\u00edan su domicilio desde el a\u00f1o 1802, bajo la obediencia de los mismos cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, consagradas al cuidado de los pobrecitos ni\u00f1os exp\u00f3sitos. <\/em><\/p>\n<p><em>H\u00edzonos tambi\u00e9n presente el mismo Patriarca de las Indias, que el Rey Carlos, nuestro Padre hijo vuestro, hab\u00eda recibido con mucho gozo de su alma la venida de estas Hermanas a esta Ciudad, como quien sab\u00eda muy bien de cu\u00e1nto consuelo y ayuda pod\u00edan ser tales Hermanas a la humanidad m\u00edsera y doliente. Por lo cual el mismo Rey Carlos determin\u00f3 sin demora fomentar de todos los modos la sociedad de estas piadosas mujeres y quiso, ante todo. ponerlas bajo la sombra de su augusta tutela y real patrocinio. Por consiguiente les concedi\u00f3 con amplia generosidad casa en que pudieran vivir c\u00f3modamente, renta anual con que pudiesen atender a su sustento; tambi\u00e9n sagrados ministros, que celebrasen misa todos los d\u00edas en su oratorio y que oyesen sus confesiones, y finalmente el auxilio de servidores que pudiesen ayudar en todo a las Hermanas. Y para que estos beneficios otorgados por el Rey Carlos a las susodichas Hermanas tuviesen s\u00f3lidos fundamentos, desde luego les advirti\u00f3 que, si en adelante quer\u00edan gozar del favor de su Real munificencia, hab\u00edan primero de declararse obligadas en virtud de una escritura p\u00fablica, firmada por el Rey y por ellas, y as\u00ed suceder\u00eda quedar comprometidas con mutuo y reciproco contrato, el Rey a otorgarles los dichos beneficios y las Hermanas a cumplir las obligaciones de su Instituto. <\/em><\/p>\n<p><em>Quiso tambi\u00e9n el Rey Carlos que aquellas Hermanas, en quienes no exist\u00eda uniformidad a concordia acerca de la sujeci\u00f3n y direcci\u00f3n de los Padres de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, en favor de la paz y de la uniformidad, se sujetasen del todo a la jurisdicci\u00f3n del Obispo de Toledo, de tal modo que, en adelante, ninguna dependencia existiese de ellas con los cl\u00e9rigos de la dicha Congregaci\u00f3n, as\u00ed en lo espiritual como en lo Temporal, supuesta sin embargo, seg\u00fan creo, la autoridad de la Sede Apost\u00f3lica. <\/em><\/p>\n<p><em>Con pl\u00e1cito y alegre consentimiento aceptaron esto la mayor parte de ellas. Algunas, en cambio, fuertemente se resistieron, principalmente por la raz\u00f3n de no quererse separar de obediencia y jurisdicci\u00f3n de los cl\u00e9rigos de San Vicente de Pa\u00fal. Pues al instante comenzaron a alegar que ellas, hasta entonces, todos los a\u00f1os, hab\u00edan emitido sus votos religiosos en manos de dichos cl\u00e9rigos y que a ellos y no a otros hab\u00edan prometido obediencia y que por consiguiente quer\u00edan seguir sujetas a los cl\u00e9rigos de dicha Congregaci\u00f3n de ning\u00fan modo al Arzobispo de Toledo. Y como de esta diferencia de opiniones entre las mismas Hermanas se originase cierta discordia y divisi\u00f3n en el amor mutuo, nos pareci\u00f3 adoptar como mejor consejo el evitar estas cosas con la separaci\u00f3n de casas en que pudieran vivir<\/em> <em>y de oficios en que se ocupasen. Por lo cual unas de ellas, las que solicitaban continuar sujetas a los cl\u00e9rigos citados, se dedicaron al cuidado de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, o sea de la casa vulgarmente dicha Inclusa en esta ciudad de Madrid. Pero otras, o sea, aquellas que deseaban sujetarse al Arzobispo de Toledo, se dedicaron principalmente a la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as pobres y por cierto con tanto fruto que hasta las primeras Autoridades de Madrid les entregaron sus hijas para ser ense\u00f1adas y educadas bajo su magisterio. Pero no por este g\u00e9nero de ocupaciones abandonaron estas Hermanas los oficios peculiares de su Instituto, <\/em>\u00a0<em>pues estando as\u00ed entregadas, seg\u00fan las leyes de su vocaci\u00f3n, a la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as pobres de su parroquia y, por otra parte careciendo de los auxilios necesarios para vivir, por los sucesos de la guerra, ya por las perturbaciones de la cosa p\u00fablica, ya por calamidades de los tiempos reci\u00e9n pasados, no creyeron salirse de las obligaciones de Instituto al dedicarse a la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as as\u00ed del pueblo como de la nobleza, cm mero fin de adquirirse el sustento. Lo cual ciertamente, como queda dicho, han practica con grand\u00edsimo aprovechamiento de todas las ni\u00f1as, esperando al mismo tiempo el d\u00eda en puedan dedicarse, no s\u00f3lo a la instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as, sino tambi\u00e9n a procurar la salud <\/em><\/p>\n<p><em>sus siempre car\u00edsimos enfermos. Esto es, Beat\u00edsimo Padre, lo que sobre el asunto nos referido el mismo Patriarca de las Indias. <\/em><\/p>\n<p><em>Ahora bien, como estas mismas Hermanas, que hasta hoy se han afanado en instrucci\u00f3n de las ni\u00f1as, anhelan de todo coraz\u00f3n sujetarse en todo al Patriarca de las Indias y deseen vehementemente quedar bajo el amparo de nuestra Real potestad, sin depender, ni jurisdicci\u00f3n alguna de los presb\u00edteros de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, Nos cuanto podamos, deseando ayudar, favorecer, y consolar a esas mismas Hermanas de las tratamos, juzgamos oportuno acudir a Vuestra Santa Sede y pedir de ella encarecidamente<\/em><\/p>\n<p><em><u>Primero:<\/u><\/em><em> Que la casa en que habiten las dichas Hermanas lleve el t\u00edtulo de Noviciado el cual en ella se pueda erigir. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Segundo:<\/u><\/em><em> Que las Hermanas que vivan en esta casa Noviciado, deber\u00e1n hacerlo al tenor de todas las reglas y leyes que se acompa\u00f1an en estas nuestras preces y que sometemos al juicio de vuestra Suprema Sede. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Tercero:<\/u><\/em><em> Que ninguna otra casa Noviciado podr\u00e1 erigirse en otras provincias de Espa\u00f1a fuera de \u00e9sta que se ha de erigir en la ciudad de Madrid. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Cuarto:<\/u><\/em><em> Que todas sin excepci\u00f3n, las mujeres que quieran abrazar este Instituto, ninguna otra casa, sino en esta del Noviciado, puedan recibir el h\u00e1bito de las Hermanas la Caridad ni emitir los votos propios del Instituto. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Quinto<\/u><\/em><em>: Que todas las Hermanas de la Caridad, que con el tiempo vayan a otras provincias de Espa\u00f1a con el deseo de extender el Instituto, no podr\u00e1n salir de otra casa sino de esta del Noviciado. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Sexto:<\/u><\/em><em> Que las Hermanas de la Caridad, de aquellas que hasta ahora est\u00e1n establecidas en las provincias de Catalu\u00f1a y Arag\u00f3n y que all\u00ed hicieron sus primeros votos religiosos puedan, si lo quieren, salirse antes de cumplir el a\u00f1o de sus votos, de la jurisdicci\u00f3n direcci\u00f3n de los cl\u00e9rigos de San Vicente de Pa\u00fal y pasarse a este noviciado sin ning\u00fan impedimento y sujetarse a la direcci\u00f3n del Patriarca de las Indias, no obstante el voto de obediencia emitido por un a\u00f1o y antes de terminar \u00e9ste, supuesta sin embargo justa causa a juicio del mismo Patriarca de las Indias. <\/em><\/p>\n<p><em><u>S\u00e9ptimo:<\/u><\/em><em> Que esa casa Noviciado, como todas las existentes en el Reino y los ministros que sirven a las Hermanas, as\u00ed en los espiritual como en lo corporal, si es que de los r\u00e9ditos de la misma casa reciben la congrua sustentaci\u00f3n de vida, queden sujetos a la jurisdicci\u00f3n, r\u00e9gimen y conocimiento del mismo Patriarca de las Indias y de sus sucesores, del mismo modo que lo est\u00e1n los Colegios de doncellas, llamados vulgarmente de la Bienaventurada Virgen de Loreto y de Santa Isabel. <\/em><\/p>\n<p><em><u>Octavo<\/u><\/em><em> y \u00faltimo: Que Vuestra Santidad se digne conceder a esta casa Noviciado paternal y amplia bendici\u00f3n, otorgando a las mismas Hermanas algunos beneficios de gracias espirituales<\/em> <em>de la plenitud de vuestra potestad. Tales son, por ahora, Beat\u00edsimo Padre, las gracias que juzgamos del caso pedir de la piadosa mano de Vuestra Santidad, en favor de esa casa del Noviciado <\/em><strong>y <\/strong><em>de esas Hermanas de la Caridad que a \u00e9l han de pertenecer, esperando ciertamente en el Se\u00f1or, que esta casa del Noviciado de las Hermanas de la Caridad ha de ser grat\u00edsima a Dios Optimo Magno, lo mismo que a la humanidad doliente; y finalmente muy \u00fatil a la instrucci\u00f3n p\u00fablica de las ni\u00f1as y muy beneficiosa. Acceded, pues, a nuestros deseos, Beat\u00edsimo Padre, y dadnos la Bendici\u00f3n apost\u00f3lica como a vuestro m\u00e1s amante hijo en Cristo. = Madrid a 5 de noviembre de 1815&#8243;. <\/em><\/p>\n<p>5.- A continuaci\u00f3n de esta S\u00faplica inserta la Bula las constituciones para la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad erigida en los Reinos de Espa\u00f1a seg\u00fan las leyes de San Vicente de Pa\u00fal. Su \u00edndice es como sigue:<\/p>\n<p><u>DEL FIN DEL INSTITUTO <\/u><\/p>\n<p>1.- Del Fin del Instituto<\/p>\n<p>2.- Del Superior General de la Asociaci\u00f3n<\/p>\n<p>3.- De los Votos<\/p>\n<p>4.- De la Obedicencia<\/p>\n<p>5.- De la Castidad<\/p>\n<p>6.- De la Pobreza<\/p>\n<p>7.- Del servicio que han de prestar a los enfermos<\/p>\n<p>8.- De las cosas que han de hacer cada d\u00eda.<\/p>\n<p>9.- De la Presidenta o Superiora de las Casas. <u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>10.- De las Hermanas Asistentas.<\/p>\n<p>11.- De la Hermana Ec\u00f3noma.<\/p>\n<p>12.- De la Hermana compradora o despensera.<\/p>\n<p>13.- De la Hermana Maestra de novicias.<\/p>\n<p>14.- De las Hermanas encargadas de custodiar el ajuar.<\/p>\n<p>15.- De las Hermanas encargadas del comedor, de la Cocina, de la enfermer\u00eda.<\/p>\n<p>16.- De la Hermana Sacristana.<\/p>\n<p>17.- De la Hermana Portera.<\/p>\n<p>18.- De las Postulantes y novicias.<\/p>\n<p>19.- De los Ayunos.<\/p>\n<p>20.- De la recepci\u00f3n de los Sacramentos de la Penitencia y Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>21.- De los Cap\u00edtulos de las Hermanas.<\/p>\n<p>22.- Del Confesor.<\/p>\n<p>23.- Del Padre espiritual.<\/p>\n<p>24.- De la Fundaci\u00f3n de nuevas casas.<\/p>\n<p><em>25.- Nota. <\/em>Las Constituciones no obligan bajo pecado, pero s\u00ed tiene sanci\u00f3n penal su incumplimiento voluntario.<\/p>\n<p>26- Ap\u00e9ndice. Rito que se ha de guardar en la toma de H\u00e1bito<\/p>\n<p>32.- Rito para la emisi\u00f3n de los votos<\/p>\n<p>33.- De las elecciones<\/p>\n<p>34.- F\u00f3rmula de Consagraci\u00f3n que se ha de recitar en p\u00fablico todos los a\u00f1os el d\u00eda de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Al fin de las Constituciones firma el Patriarca.<\/p>\n<p>Y continua la Bula: \u00abHemos encomendado estas Constituciones primeramente a la Congregaci\u00f3n de nuestros Hermanos los Cardenales encargados de negocios y consultas de Obispos y Regulares, a fin de que fueran examinadas y discutidas diligentemente y despu\u00e9s Nos mismo, las hemos considerado despacio, y habiendo visto que todas se dirigen perfectamente al bien de las almas, al ejercicio de las m\u00e1s preclaras virtudes, y finalmente al recto r\u00e9gimen de esta Sociedad, accedemos con gusto a los deseos del ya alabado Fernando, rey Cat\u00f3lico, felicit\u00e1ndonos de que se nos haya ofrecido ocasi\u00f3n de poder corresponder en algo al dicho Rey, de cuya religiosidad y preclaras dotes de alma esperado que siempre ha de venir toda suerte de prosperidades a Nos, a la Iglesia y a la Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Con el consejo, pues, de los citados nuestros Hermanos Cardenales de la Santa Iglesia Romana, de ciencia cierta y madura deliberaci\u00f3n nuestra, y con la plenitud de nuestra apost\u00f3lica potestad sobre las citadas Constituciones, que habr\u00e1n de imprimirse y publican al tenor de estas nuestras presentes letras, expresamente las aprobamos y confirmamos y la a\u00f1adimos fuerza de inviolable firmeza apost\u00f3lica y suplimos todos y cada uno de cualesquier defecto de hecho y de derecho, si acaso alguno se hubiese deslizado en lo antedicho, ordenamos y mandamos que ellas sean inviolable y perpetuamente observadas por todas cada una de las personas, que al presente y en el porvenir se alisten en esa Sociedad rogamos al Dios Omnipotente, de quien vienen los santos deseos, los rectos consejos y la buenas obras, que asista las solicitudes y prop\u00f3sitos del Rey Cat\u00f3lico, y para usar de la palabras de Gregorio Magno a Genadio, le proteja misericordiosamente para solaz de rep\u00fablica santa y le conforte m\u00e1s y m\u00e1s con la fortaleza de su brazo para dilatar su nombre por infinitas gentes.<\/p>\n<p>Y estas nuestras Letras y cuantas cosas en ellas se contienen, en ning\u00fan modo pod\u00edan se nunca notadas o impugnadas, ni infringidas o en modo alguno retractadas, suspendidas o e algo derogadas, aun cuando alguno o algunos, que tengan o pretendan tener inter\u00e9s en la cosas susodichas no hayan sido llamados ni o\u00eddos&#8230;<\/p>\n<p>A nadie, pues, absolutamente sea l\u00edcito infringir o contradecir con temerario atrevimiento esta escritura de nuestra aprobaci\u00f3n, confirmaci\u00f3n, aumento de firmeza, precepto, mandato, decreto y derogaci\u00f3n. Y, si alguno presumiese a tentarlo, sepa que incurre en la indignaci\u00f3n de Dios Omnipotente y de los bienaventurados Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo.<\/p>\n<p>Dado en Roma en Santa Mar\u00eda la Mayor, a\u00f1o de la Encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or de mil ochocientos diecis\u00e9is, a 26 de marzo; en el d\u00e9cimo s\u00e9ptimo a\u00f1o de nuestro Pontificado\u00bb.<\/p>\n<p>6.- La lectura detenida y desapasionada de esta importante Bula y de las Constituciones en ella contenidas, de que s\u00f3lo hemos puesto aqu\u00ed el \u00edndice, nos sugiere las siguientes reflexiones. No se puede negar que dichas Constituciones no se apartan en nada del esp\u00edritu de la doctrina que S. Vicente dict\u00f3 a sus Hijas y est\u00e1n calcadas en las Reglas y pr\u00e1ctica tradicionales de ellas y que, con la aprobaci\u00f3n y bendici\u00f3n de la Santa Sede, hubieran servido para que en la Santa Iglesia floreciese una familia m\u00e1s del Santo, bajo la amplia protecci\u00f3n del Rey de Espa\u00f1a. Pero el punto d\u00e9bil de tales Constituciones radicaba en el exclusivismo con que el Sr. Patriarca, en la exposici\u00f3n que elev\u00f3 a Su Santidad, cerraba el paso y her\u00eda de muerte a las leg\u00edtimas Hijas de San Vicente, que as\u00ed en Madrid como en Catalu\u00f1a y Arag\u00f3n, estaban ya consagradas con aplauso general e id\u00e9nticos fines de Caridad. La minor\u00eda insignificante, aunque activa, del Real Noviciado, apartada de la dependencia de sus leg\u00edtimos Superiores, no quer\u00eda que las de la Inclusa ni las otras Hermanas fieles tuvieran su Noviciado, <strong>y <\/strong>hasta les abr\u00edan la puerta para que, dejando su antigua obediencia, se pasaran a la del Sr.Patriarca. Por ley natural todo organismo fuerte se resiste a morir y pronto vamos a ver como Dios bendijo la fidelidad de aquellas Hermanas y las libr\u00f3 de perecer, cuando parec\u00edan perdidas todas las esperanzas.<\/p>\n<p>7.- Un acontecimiento de mucha trascendencia y significaci\u00f3n fue que, en aquel a\u00f1o de\u00a0 1815, las Reglas de las Hijas de la Caridad se dieron, por primera vez a la imprenta en lengua castellana, cuando aun no se hab\u00edan impreso en franc\u00e9s. El Vicario General de Espa\u00f1a, P. Segura, dio su licencia para que se imprimieran en Barbastro, en donde estaba Sor Manuela Lecina, lo cual nos manifiesta la parte principal que en ello tomaron los Misioneros de aquel Seminario y la citada Hermana.<\/p>\n<p>El argumento principal, que hab\u00edan escogido los innovadores de Madrid para redactar nuevas Constituciones, era que el Instituto carec\u00eda de ellas. Era, pues, muy oportuno, para cerrrales el paso, la publicaci\u00f3n de las que se consideraban obra de San Vicente. Efectivamente el Santo hab\u00eda dictado a sus Hijas aquellas normas generales de conducta y de aquellas normas el P. Almer\u00e1s, su sucesor, de acuerdo con las Hermanas, hab\u00eda redactado las que desde entonces gobiernan el Instituto.<\/p>\n<p>9.- Ya se dijo c\u00f3mo, al venir las primeras Hijas de la Caridad a fundar en Espa\u00f1a, hab\u00edan recibido con todas las formalidades un C\u00f3dice, copia legalizada de aquellas Reglas, que religiosamente se ha conservado y puede verse en el archivo de la Casa Central de los Misioneros de Madrid. Es un volumen manuscrito en franc\u00e9s de hermosa y clara letra\u00a0 encuadernado en piel, con 198 p\u00e1ginas escritas y titulado: \u00abRegles comunes des Filies de la servantes des paubres Malades\u00bb. Estas Reglas Comunes terminan en la p\u00e1gina 82 con estas palabras: \u00abSign\u00e9 Rene Almer\u00e1s et scelli de son sceau&#8230; \u00ab. Lleva la fecha de 1674, pero el manuscrito es muy posterior.<\/p>\n<p>Siguen a continuaci\u00f3n todas las Reglas particulares y avisos que son los mismos que en la traducci\u00f3n castellana.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina 188 del c\u00f3dice franc\u00e9s se inserta el acta de la Asamblea de las Hijas de la Caridad reunidas en la Casa Madre para aprobar las Reglas Comunes y particulares antes citadas y ordenadas y ordenadas por el Padre Almer\u00e1s. Esta Asamblea tuvo lugar en 5 de agosto de 1672. Como no hemos visto reproducida esta Acta en ning\u00fan otro lugar, ponemos aqu\u00ed, trasladado a nuestra lengua, tan importante documento.<\/p>\n<p>\u201cNosotras las infrascritas Superioras y Oficialas de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, sirvientes de los pobres enfermos y las Hermanas Sirvientes y otras antiguas de la Compa\u00f1\u00eda, establecidas en las Parroquias y Hospitales de Par\u00eds y sus cercan\u00edas, reunidas en nuestra casa principal, en el barrio de S. L\u00e1zaro de Par\u00eds, despu\u00e9s de haber o\u00eddo la lectura p\u00fablica de las Reglas escritas m\u00e1s arriba, as\u00ed comunes como particulares que nos fueron primeramente dadas por nuestro venerable Institutor y Fundador San Vicente de Pa\u00fal&#8217;, primer Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y por nuestra muy digna Madre y Fundadora la Se\u00f1ora Luisa de Marillac, viuda del Sr. Legras, secretario de la Reina Mar\u00eda de M\u00e9dicis y que han sido despu\u00e9s exactamente revisadas y puestas en orden a instancias y s\u00faplicas nuestras, por las diligencias del muy reverendo Padre Sr.Almer\u00e1s Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de nuestra Compa\u00f1\u00eda, para poner remedio a la diversidad que hab\u00eda en la mayor parte de las copias manuscritas y darlas a su vez la \u00faltima perfecci\u00f3n; nosotras, representadas seg\u00fan nuestros estatutos y costumbres para esta parte principal de nuestra Comunidad, hemos renovado con todo el afecto de nuestro coraz\u00f3n la protesta y resoluci\u00f3n de observarlas fiel e inviolablemente. Y conociendo, por experiencia que tenemos desde el principio de la Compa\u00f1\u00eda, que ellas son los medios no m\u00e1s \u00fatiles sino hasta los m\u00e1s necesarios para mantenerla en su primitivo esp\u00edritu y en el cumplimiento de sus empleos y para impedir que en lo futuro no se introduzca alg\u00fan cambio alteraci\u00f3n, hemos suplicado al dicho Se\u00f1or Superior Sr. Almer\u00e1s que las firmase de mano y las sellase con su sello, como lo ha hecho con el original, y tambi\u00e9n nosotras, en acto, las hemos firmado y sellado de nuestro sello ordinario, declarando por este mismo que ninguna de las copias que en<sup>&#8211;<\/sup>adelante no vaya as\u00ed aunque estuvieren impresas, no tenida como segura y aut\u00e9ntica, si no est\u00e1 firmado por la Superiora y una de sus oficialas tengan cargo y selladas con el sello de nuestra Compa\u00f1\u00eda. Hecho en Par\u00eds el 5 de agosto<\/p>\n<ol start=\"1672\">\n<li>&#8211; Firmado. Matturina Guerin, Superiora, Francisca Carcireaux, Asistenta, Felipa Bailly, Ec\u00f3noma. Susana Chauteau, Dispensera. (Siguen hasta treinta y dos firmas de Hermanas, casi todas, Hermanas Sirvientes o de la Casa Madre)<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante en este c\u00f3dice est\u00e1 en el folio 193, vuelto, en el que se consigna por decirlo as\u00ed, la fe del nacimiento del Instituto de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>contenido es como sigue:<\/p>\n<p>\u00abCopie de toutes les Regles colationn\u00e9e a l&#8217;original le 6 D&#8217;avril 1674\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCe Livre de Regle a et\u00e9 donn\u00e9 a Nos<\/p>\n<p>Sour Jeaune David, Josephe Esperance Michel<\/p>\n<p>Marie Esperance Blanc. Marie Therese Lecine<\/p>\n<p>Francoise Antoinette Therese Cortes et Marie Catherine<\/p>\n<p>Rebentos allant commencer I &#8216;Establissement de<\/p>\n<p>\u00abBarcellonne le 6 May 1790 Reine Dubois Superieure.<\/p>\n<p>Soeur Jeaune David, assistente.<\/p>\n<p>Genovieve Silloy Econome<\/p>\n<p>Sebasteune Donnell\u00fcer Officiere\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la \u00fanica p\u00e1gina de distinta mano en todo el libro y las cuatro \u00faltimas firmas aut\u00f3grafas.<\/p>\n<p>El sello, que es relieve sobre oblea y papel blanco, lleva el coraz\u00f3n entre llamas con la de Jes\u00fas crucificado y la leyenda \u00abLa Charite de Jesus Cris-nous presse\u00bb.<\/p>\n<p>Termina el manuscrito con el acto de consagraci\u00f3n de las Hijas de la Caridad para el d\u00eda de la Inmaculada.<\/p>\n<p>11.- Varias son las traducciones castellanas que se hicieron de estas Reglas. Fue la primera en 1790, o sea en el mismo a\u00f1o de establecerse las Hermanas en el hospital de Barcelona, en donde aun se conserva esta primera traducci\u00f3n que dice as\u00ed:<\/p>\n<p>&#8216;Reglas y establecimientos para \/ las Hermanas de la Caridad \/ traducido del original franc\u00e9s por D.Francisco Zamora Comendador en la Orden \/ de S.Juan y Coronel agregado a la plaza de Barcelona \/ a\u00f1o 1790.\u00bb<\/p>\n<p>Otros dos manuscritos hay en nuestro archivo de Garc\u00eda de Paredes, Madrid. En folio el uno encuadernado en pergamino, que se titula. \u00abReglas comunes para las Hijas de la Caridad, sirvientas de los pobres enfermos\u00bb. Su estilo indica procedencia de Catalu\u00f1a; suprime las cl\u00e1usulas que se refieren a la dependencia y direcci\u00f3n de los Misioneros con respecto a las Hermanas, y las reglas particulares para las de las parroquias.<\/p>\n<p>El otro manuscrito a medio folio y sin encuadernar se titula: \u00abConstituciones de las Hijas de la Caridad\u00bb. Es una traducci\u00f3n total del c\u00f3dice franc\u00e9s, mejor trabajada que la anterior, lleva como ap\u00e9ndice un calendario de d\u00edas de comuni\u00f3n. Este es sin duda el manuscrito que manejaron y citan los Se\u00f1ores Comisionados de Madrid para la formaci\u00f3n de nuevas Constituciones.<\/p>\n<p>Pero ni el manuscrito franc\u00e9s, ni las citadas versiones castellanas ten\u00edan aprobaci\u00f3n alguna eclesi\u00e1stica. Este era un reparo muy notable, que los reformadores de Madrid podr\u00edan aprovechar para sus fines de redactar las nuevas Constituciones lo cual oblig\u00f3 a los Superiores espa\u00f1oles a pedir a Par\u00eds alg\u00fan documento eclesi\u00e1stico aprobatorio. El \u00fanico, que entonces se pod\u00eda alegar, eran unas Letras Patentes del Delegado a Latere, Cardenal D. Luis Vamiorne. expedidas en Par\u00eds en 8 de junio de 1668. Claro que la validez de este documento era harto discutible, pues como hemos dicho, la definitiva redacci\u00f3n de las reglas se hab\u00eda verificado por el P. Almer\u00e1s en la Asamblea de Hermanas seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1672.<\/p>\n<p>Finado pues por el Vicario General de la Congregaci\u00f3n, P. Brunet y por la Superiora\u00a0 General, Sor Deschaux, enviaron en 29 de marzo de 1805 a Madrid con dichas Letras del Cardenal Vendome el siguiente certificado: \u00abNosotros los abajo firmados, Francisco Florentin Brunet. Vicario General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y en calidad de tal Superior General de las Hijas de la Caridad, testificamos que los tres instrumentos arriba puestos, es a saber: la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad por Mr. el Cardenal de Vendome, Legado a L\u00e1tere de la Santa Sede; 2\u00b0 la compulsa de esta aprobaci\u00f3n con su original por Jouse y Levasseur, notarios p\u00fablicos, hecha por Mr, Cheron., Notario de Vautravehere en Par\u00eds, est\u00e1n fielmente copiados de un impreso que tenemos en nuestro poder. En fe de lo cual hemos formado el presente y sellado con el sello de nuestro Oficio. Par\u00eds. Estos documentos se utilizaron para la primera impresi\u00f3n de las Reglas, que se hizo en Barbastro en 1815, con la siguiente portada:<\/p>\n<p>\u00abReglas\/ Comunes de las Hijas\/ de la Caridad Siervas de los\/ pobres Enfermos.\/Dadas a la misma por\/ su Fundador San Vicente de Pa\u00fal, Traducidas al castellano, y dadas a la Imprenta.<\/p>\n<p>&#8211; Primera edici\u00f3n &#8211; Con las licencias = En Barbastro: a\u00f1o 1815 &#8211; Por Isidro Espa\u00f1a Impresor\u00bb.<\/p>\n<p>Este impreso abarcaba s\u00f3lo las Reglas Comunes, pero en 1817 en la misma imprenta con el mismo formato sal\u00edan &#8211; tambi\u00e9n las \u00abReglas\/ Particulares de\/ los Oficios de las Hijas de la Caridad dadas a las mismas\/ por su Fundador S. Vicente de Pa\u00fal, Traducidas de Franc\u00e9s al Castellano &#8211; Primera edici\u00f3n = Con las licencias necesarias &#8211; Barbastro Imprenta de Isidro Espa\u00f1a &#8211; 1817\u00bb.<\/p>\n<p>Ambos impresos se encuadernaron en un solo volumen forrado de pergamino y del que solo quedan ya raros ejemplares.<\/p>\n<p>Al principio de las Reglas se imprimi\u00f3 tambi\u00e9n la siguiente advertencia: \u00abPor cuanto prescriben las Reglas de las Hijas de la Caridad en muchos casos, que se pida licencia a la superiora bajo cuyo t\u00edtulo se entiende la sola Superiora Generala, (pues las que presiden en las casas particulares vienen todas comprendidas bajo el nombre de Hermanas sirvientes) y en Espa\u00f1a, hasta el presente, no ha sido posible establecer este gobierno, se advierte a las Hermanas que en todos los casos, en que, seg\u00fan sus Reglas, necesitan licencia de la Superiora, recurran al Visitador o Vicario General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Espa\u00f1a, hasta que en este Reino se nombre una Superiora Generala o se disponga otra cosa\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- Aprueba Su Santidad las Nuevas Constituciones. 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Continuaci\u00f3n. Siguiendo la representaci\u00f3n, que con fecha de junio de 1805, dirigi\u00f3 el Sr. Arzobispo de Toledo al Ministro Ceballos, nos da la idea la nueva y peligrosa fase, en que hab\u00eda entrado el Real Noviciado. Excmo. 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