{"id":387427,"date":"2016-06-01T08:30:40","date_gmt":"2016-06-01T06:30:40","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387427"},"modified":"2016-07-27T12:10:49","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:49","slug":"la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xiii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-provincia-espanola-de-las-hijas-de-la-caridad-xiii\/","title":{"rendered":"La Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad (XIII)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-387242 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/LOGO-HHC.gif?resize=161%2C212\" alt=\"LOGO HHC\" width=\"161\" height=\"212\" \/>Fundaci\u00f3n del Real Noviciado. Continuaci\u00f3n. <\/em>Cuando el P. Murillo, por primera vez, habl\u00f3 al Ministro Ceballos del modo de extender el ben\u00e9fico Instituto de las Hijas de la Caridad le represent\u00e9, dice \u00e9l mismo, era preciso para esto fundar un noviciado en Espa\u00f1a, como lo estaba en Par\u00eds para toda la Francia, donde bien formadas por alguno de los Sacerdotes de la Congregaci\u00f3n sus Hermanos, seg\u00fan el esp\u00edritu y Reglas de San Vicente de Pa\u00fal\u2026 Y como en esta Corte, en donde pensaba Su Majestad establecer el Noviciado, no hab\u00eda casa de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, que se encargase de su cuidado, gobierno y direcci\u00f3n, ser\u00eda necesario que tuvieran dos Sacerdotes de la misma Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, como que son a quienes incumbe. etc. \u00abEl Sr. Ministro me respondi\u00f3 que todo eso estaba muy claro y que se ejecutar\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abPor este tiempo hab\u00eda escrito con grande ansia la Sra. Condesa al P. Visitador, como a Superior de esta Congregaci\u00f3n, que dispusiese venir cuanto antes a Madrid, para poder tratar boca a boca&#8230; Vino, en efecto el Padre y la Se\u00f1ora Condesa se le manifest\u00f3 y al principio, con confianza y buena fe&#8230;Trataron de lo que pertenec\u00eda a lo temporal del Noviciado, lo que se necesitaba para la manutenci\u00f3n, n\u00famero de novicias que pudiera haber, cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 condiciones hab\u00edan de salir despu\u00e9s de profesas a otros establecimientos, c\u00f3mo se deber\u00edan tratar en los Hospitales o cuidados que las piden&#8230; y dando la Se\u00f1ora por sentado que, para el gobierno y direcci\u00f3n de este Noviciado en lo espiritual, era indispensable que hubiese en Madrid los Padres de la Congregaci\u00f3n, le asegur\u00f3 a Visitador que ten\u00eda ya meditado el medio que hab\u00eda de presentar a Su Majestad para atender a su subsistencia y se lo manifest\u00f3 francamente.<\/p>\n<p>El Sr. Visitador se detuvo en Madrid poco tiempo; pues tuvo que pasar a Badajoz, llamado del Sr. Obispo, a tratar de una nueva fundaci\u00f3n y el negocio qued\u00f3 en este estado, en manos de la Se\u00f1ora hasta su vuelta que fue como despu\u00e9s de dos meses.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, todo parec\u00eda en buena armon\u00eda y de buena fe; los deseos de la Se\u00f1ora Condesa&#8230;eran conformes sustancialmente a los del Sr. Visitador y desde este punto principian las novedades en el modo de pensar, las desconfianzas de nosotros, las reservas y las diferencias que se han suscitado y son grande perjuicio suyo..<\/p>\n<p>\u00abPero hizo la casualidad, contin\u00faa el P. Murillo, que yo tuviese que ausentarme de Madrid a Badajoz a hacer misiones por orden y disposici\u00f3n del Sr. Obispo, dos meses antes de venir aqu\u00ed el P. Visitador y, como estaba encargado de confesar las Hermanas de la Caridad fue preciso que el Visitador, desde Barcelona, nombrase dos confesores por el tiempo de mi ausencia. Para las de la Inclusa qued\u00f3 encargado el cura de San Jos\u00e9 y para las del Noviciado, que eran muy pocas, nombr\u00f3 interinamente a un eclesi\u00e1stico llamado D. Tom\u00e1s Alfajeme&#8230; Es instruido y de buen porte exterior&#8230; pero se ha visto por los efectos que no tiene experiencia alguna de lo que es una Comunidad de mujeres\u00bb.<\/p>\n<p>En el diario \u00abEl Cat\u00f3lico\u00bb, 6 de marzo de 1842 hallamos esta referencia: \u00abCamino de perfecci\u00f3n o diario de almas virtuosas que trabajan por adquirir la perfecci\u00f3n&#8230; compuesto por el Dr. D. Tom\u00e1s Alfajeme, Doctoral de la Encarnaci\u00f3n\u00bb. Y en 19 de marzo mismo a\u00f1o: \u00abDuodenario al Patriarca Se\u00f1or San Jos\u00e9 con un compendio de toda la vida del Santo, distribuido en las consideraciones, compuesto por el Sr. D. Tomas de Alfajeme, Doctoral de la Real Capilla de la Encarnaci\u00f3n\u00bb. \u00abDesde entonces, la Se\u00f1ora Condesa, que hab\u00eda hecho los mejores elogios de Sor Manuela, en m\u00e1s de un a\u00f1o que la hab\u00eda tratado en la Inclusa&#8230; Y que se empe\u00f1\u00f3 en sacarla de all\u00ed para Superiora, que hab\u00eda de residir en el Noviciado. a pesar de la resistencia que hiciera la Junta de Se\u00f1oras de la Inclusa&#8230; cuando volvi\u00f3, despu\u00e9s de dos meses, de Badajoz el Visitador, entendi\u00f3 de la boca de la misma Se\u00f1ora, que la serv\u00eda de estorbo en el Noviciado&#8230; Bien claro era que, no a la Se\u00f1ora, sino a la Maestra y al Confesor incomodaba mucho la presencia de la Superiora.<\/p>\n<p>\u00abDesde que volvi\u00f3 de Badajoz el P. Visitador hall\u00f3 tan mudada a la Se\u00f1ora Condesa que ya jam\u00e1s le trat\u00f3 como antes en confianza, de las cosas de la nueva fundaci\u00f3n, ni menos del medio de poder subsistir aqu\u00ed dos Padres de la Congregaci\u00f3n&#8230; Se pasaban d\u00edas y meses y ya visit\u00e1ndola, ya habl\u00e1ndola en el Noviciado&#8230; no se adelantaba en el negocio de la Escritura de fundaci\u00f3n&#8230; El Visitador tuvo paciencia y resolvi\u00f3 no ausentarse hasta ver la Escritura&#8230; y despu\u00e9s de haber visitado a las Hermanas de la Inclusa, quiso visitar tambi\u00e9n el Noviciado\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLuego que vine yo de Badajoz, en compa\u00f1\u00eda del P. Visitador, dije que avisase a las Hermanas y novicias, que, al primer d\u00eda que llegase de confesi\u00f3n, me presentar\u00eda en el confesonario para que la que quisiese viniese a confesarse, sin llamar a ninguna determinadamente\u00bb.<\/p>\n<p>Bajaron algunas pero desde entonces, la Maestra de mil maneras se opuso a otra direcci\u00f3n que la de D. Tom\u00e1s y s\u00f3lo eran buenas y preferidas las que con \u00e9l se confesaban. \u00abDe aqu\u00ed naci\u00f3 una desuni\u00f3n y divisi\u00f3n entre las novicias\u00bb.<\/p>\n<p>De todo se enter\u00f3 el Visitador, as\u00ed como de las austeridades contrarias a las Reglas que dio San Vicente a sus Hijas. Seis horas de oraci\u00f3n al d\u00eda y perpetuo silencio, aun en la recreaci\u00f3n. \u00abLas ha ligado a voto perpetuo de castidad, que les dio escrito de su mano&#8230; Comunicaci\u00f3n diaria del Confesor en el confesonario y fuera de \u00e9l, en largas conversaciones, ya con uno, ya con otra y generalmente con la Maestra\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHizo su visita, habl\u00f3 con todas las profesas y novicias hall\u00f3 ser cierto todo esto y que la Maestra era la primera que lo aprobaba&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Prohibi\u00f3 todas aquellas novedades, algunas muy peligrosas, como revelaciones e instrumentos de penitencia que las mismas novicias le entregaron. Algunas han muerto t\u00edsicas y otras han perdido la salud. Una, antes de morir, declar\u00f3 que se enferm\u00f3 por dormir en el suelo.<\/p>\n<p>En vano busc\u00f3 el Visitador apoyo en la Condesa para contener aquellos desmanes. No quiso creer nada de lo que le dec\u00eda y se enemist\u00f3 m\u00e1s contra el Visitador y contra la<br \/>\nCongregaci\u00f3n, empe\u00f1\u00e1ndose en separar el Noviciado de la direcci\u00f3n de los Padres.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un a\u00f1o, durante el cual pasaron todas esas novedades, sin haber vuelto decir una palabra al Visitador, de los t\u00e9rminos de la Escritura, \u00abSupimos que la hab\u00eda remitido a manos del Sr. Ministro de Estado, el cual estaba en la inteligencia, como \u00e9l mismo me dijo, que los puntos de ella se hab\u00edan acordado entre la Se\u00f1ora Condesa y el Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Entonces, el Padre pidi\u00f3 a la Se\u00f1ora por un oficio muy atento que se sirviera comunicarle un tanto del borrador de la Escritura, pareciendo muy justo que antes de firmar un instrumento, se enterara de su contenido y representar lo que le pareciese conveniente; respondi\u00f3le que para poner reparos era ya tarde y que teniendo permiso de arriba le enviaba una copia del borrador igual a la que hab\u00eda pasado, en la misma fecha a Su Eminencia, el Sr Arzobispo\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas declaraciones del P. Murillo sobre la desorbitada ingerencia de la Se\u00f1ora Condesa, en la fundaci\u00f3n del Real Noviciado, hallamos otros documentos oficiales que nos manifiestan su errado camino.<\/p>\n<p>Ya antes de la inauguraci\u00f3n de dicho establecimiento, habi\u00e9ndola expuesto Ceballos, de<br \/>\nReal Orden de 13 de febrero de aquel a\u00f1o 1803, la necesidad de redactar las bases de fundaci\u00f3n y anunci\u00e1ndola la dotaci\u00f3n de dos capellanes, resp\u00f3ndeles la Se\u00f1ora proponiendo<\/p>\n<p>Como norma la que siguieron los Reyes Fernando VI y su esposa para la fundaci\u00f3n del monasterio real de la Visitaci\u00f3n. Ceballos, con mejor sentido, insin\u00faa como m\u00e1s propio implantar el sistema que segu\u00edan las Hermanas en Francia: \u00abEn contestaci\u00f3n, le dice, al papel de V. E. de 13 de febrero, con que remiti\u00f3 la fundaci\u00f3n de las Salesas, con las adicciones y reformas que le parec\u00edan a V. E . deb\u00edan hacerse en ella para acomodarla a las Hijas de la Caridad me manda el Rey preguntar a V.E. si no podr\u00e1n adaptarse a \u00e9stas las mismas Constituciones que se formaron para las Hijas de la Caridad de Francia, con aquellas cortas variaciones que pueda exigir la diversidad de las circunstancias locales&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Queda ya referida la in\u00fatil tentativa de traer algunas Hermanas francesas para el establecimiento del Real Noviciado. Esta hab\u00eda sido, sin duda, la esperanza de Sor Manuela Lecina que tanto tem\u00eda la responsabilidad de tama\u00f1a fundaci\u00f3n y parec\u00eda lo m\u00e1s propio, que al fracasar dicho intento, se adoptase el sistema establecido en el Noviciado de Par\u00eds. Pero viene advertir que la Se\u00f1ora, no en vano, era la viuda del General Ricardos, develador de franceses en el Rosell\u00f3n, a que se deb\u00eda su t\u00edtulo de Condesa de Trull\u00e1s y, por consiguiente, poco amiga de Francia. Por eso, a la negativa de aquellas Hermanas, dice al Ministro: \u00abJam\u00e1s cre\u00ed que quisieran venir francesas, no viniendo a dominar y por esa persuasi\u00f3n procur\u00e9 adelantar la obra cuanto pude, a fin de que el Rey viese verificadas sus piadosas intenciones a favor de sus vasallos. Con este objeto y viendo cu\u00e1n animadas estaban del esp\u00edritu de su Santo Fundador las Hermanas que hab\u00edan venido para la Real Inclusa, a cabeza se hallaba Sor Manuela Lecina, que hab\u00eda pasado siete a\u00f1os en Par\u00eds, en aquel Seminario, cre\u00ed ser\u00eda muy propia para establecerlo en Madrid&#8230; Hay ya cuatro novicias y espero otras cuatro en esta semana. En \u00e9l se observa con el mayor fervor y exactitud el del Instituto, el cual no s\u00e9 si est\u00e1 tan en su fuerza en Francia, pues cuando veo que en el principio de su erecci\u00f3n se hallaron Hijas de la Caridad, que&#8230; se resolvieron a ir a y que ahora en un n\u00famero tan crecido, no se hallan cuatro que quieran venir a Espa\u00f1a, creo que sucede se ha resfriado mucho. La proposici\u00f3n de que se env\u00eden educandas de Espa\u00f1a no me parece admirable, pues ya tenemos cuatro experimentadas, criadas en aquel Seminario, de cuya suficiencia tenemos muchas pruebas&#8230; Uno de los principales objetos para hacer venir las Hijas de la Caridad de Par\u00eds fue el de traer una buena cirujana y una boticaria, que pudieran ense\u00f1ar a las nuestras, pero estos dos puntos se pueden remediar, destinando algunas de nuestras j\u00f3venes para que se instruyan en ambos ramos, lo que es muy f\u00e1cil y m\u00e1s, si S.M. tiene la bondad de mandar, por lo que hace al segundo, que se destine para la ense\u00f1anza de las Hermanas alguno de los individuos de su Real Botica&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Aunque la escritura hab\u00eda empezado a redactarse y ya, en 29 de abril, el Rey hab\u00eda aprobado su encabezamiento, los cap\u00edtulos no parecieron en borrador hasta el 15 de agosto, en que el Ministro contesta a la Condesa que \u00abel Rey ha visto con mucha complacencia el borrador de la escritura de fundaci\u00f3n, formado por V. E. para el Noviciado\u00bb.<\/p>\n<p>Este borrador, prescindiendo de los defectos de que adolec\u00eda en la forma, sustancialmente estaba conforme a los deseos del Visitador. En \u00e9l quedaban plenamente reconocidos los derechos de las Hijas de la Caridad. Pero, no sabemos por sugestiones de qui\u00e9n, se modific\u00f3 el borrador en el punto m\u00e1s importante de la direcci\u00f3n de las Hermanas.<\/p>\n<p>\u00abNo se conforma el Rey, dice, con el cap\u00edtulo sexto, en que se establece que las Hijas de la Caridad no podr\u00e1n tener otros confesores que aquellos que les destine el Visitador General o el que haga sus veces, dando siempre la preferencia a los Padres de la Misi\u00f3n, si los hubiere. Es voluntad del Rey que haya personas con obligaci\u00f3n precisa de confesar a las religiosas, siempre que ellas quieran; y que, pues los dos capellanes han de ser sujetos de literatura, corran precisamente con este ministerio y sean, en este sentido, confesores fijos de las Hijas de la Caridad. Por lo dem\u00e1s, quiere Su Majestad que estas gocen la libertad absoluta e ilimitada que todo cristiano tiene y debe tener en la elecci\u00f3n de confesores y padres espirituales y esto, aunque las Constituciones de San Vicente de Pa\u00fal dispongan lo contrario&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Por fin, despu\u00e9s de un a\u00f1o de inquietante espera, en 11 de marzo de 1804 un oficio de Ceballos autoriza a la Condesa para comunicar la Escritura de fundaci\u00f3n al Sr. Arzobispo y al P. Visitador. Ya, el d\u00eda anterior, hab\u00eda sido firmada por el Rey y autorizada por el Pr\u00edncipe de la Paz y otros grandes del Reino. Era, pues, tarde para poner reparos, como la Se\u00f1ora hab\u00eda dicho al Visitador.<\/p>\n<p>La escritura es magn\u00edfica y regia. En el cap\u00edtulo 2\u00b0. reconoce solemnemente todos los derechos del Instituto de las Hermanas.<\/p>\n<p>\u00abCap\u00edtulo 2\u00b0. &#8211; Es mi voluntad y mando que en la referida Congregaci\u00f3n, ahora y de aqu\u00ed en adelante, y para siempre jam\u00e1s, se observe y guarde la regla y orden de San Vicente de Pa\u00fal, en la forma y como lo disponen sus Constituciones aprobadas por los Sumo. Pont\u00edfices, del mismo modo y con la misma exactitud que hasta ahora las han observado encargo al Visitador General de la Misi\u00f3n, a la Superiora y dem\u00e1s Hermanas que son y por tiempo fueren de dicho Noviciado, que conserven, guarden y cumplan inviolablemente la dicha Regla y Constituciones, con el ceremonial y particular directorio de su Instituto, porque con esta condici\u00f3n, y no de otro modo, hago esta fundaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pero en contradicci\u00f3n con este cap\u00edtulo, hay otros dos, los que tratan de capellanes confesores, que est\u00e1n en abierta oposici\u00f3n al derecho entonces particular de las Hermana que hoy es general. Los confesores ordinarios y fijos del Real Noviciado ser\u00edan los mismos capellanes, cuyo nombramiento era de Real Patronato y en cuyo nombramiento el Visitador que pod\u00eda tener intervenci\u00f3n. Esto era de mucha gravedad y trascendencia, dado el modo de ser del Instituto, tan diferente de todas las dem\u00e1s religiosas y no f\u00e1cil de entender de buenas a primeras.<\/p>\n<p>\u00abCap\u00edtulo 5\u00b0. Para que las Hermanas que componen esta Congregaci\u00f3n est\u00e9n siempre bien asistidas en lo espiritual, tendr\u00e1 el Noviciado dos Capellanes, uno mayor y otro segundo, ambos sujetos de instrucci\u00f3n y virtud y buenas costumbres y con la obligaci\u00f3n indistintamente de confesar a las Hermanas siempre que \u00e9stas lo exijan\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCap\u00edtulo 8\u00b0. Sin embargo de que los dos Capellanes hayan de ser confesores fijos de las Hermanas del Noviciado, como queda prevenido, quiero y es mi voluntad que esto se entienda sin perjuicio de la justa libertad que estableci\u00f3 su Santo Fundador, y encarg\u00f3 al Superior, que es o por tiempo fuese de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, a quien est\u00e1n sujetas, que precisamente vigile para que tengan tres o cuatro veces al a\u00f1o Confesores extraordinarios, que ser\u00e1n sujetos de ciencia y virtud, aprobados por el Ordinario\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, los confesores ordinarios y fijos del Real Noviciado ser\u00edan los Capellanes, cuyo nombramiento era de Real Patronato y el Visitador, a quienes estaban sujetas las Hijas de la Caridad, s\u00f3lo pod\u00eda intervenir en nombrar los confesores extraordinarios.<\/p>\n<p>Las desavenencias interiores del Noviciado, que ya entonces se lamentaban precisamente por la err\u00f3nea direcci\u00f3n del confesor, eran indicio de las que hab\u00edan de sobrevenir, si las Hermanas quedaban a merced de ensayos y reformas al arbitrio de confesores y Prelados.<\/p>\n<p>No pod\u00edan, pues, los Superiores suscribir tales cap\u00edtulos y, aunque claro se ve\u00eda lo dif\u00edcil de enmendar la Escritura Real, no por eso dejaron ellos de exponer al Soberano la verdadera doctrina, en una serena y razonada exposici\u00f3n suscrita por el Sr. Visitador y por Sor Manuela Lecina.<\/p>\n<p>\u00abD. Felipe Sobies, Visitador General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, en estos Reinos, y Sor Manuela Lecina, Superiora de las Hijas de la Caridad, siervas de los pobres enfermos, con el m\u00e1s profundo respeto.<\/p>\n<p>Puestos A.L.R.P. de V.M. exponen: Que por una copia que se les ha comunicado de la minuta de la Escritura de fundaci\u00f3n de la Casa del Noviciado o Seminario de la expresada Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, V.M. se ha dignado resolver se establezca en esta Villa de Madrid, donde se formen las que en lo sucesivo puedan extender su Instituto y el ejercicio de \u00e9l a todos sus dominios; han observado que, al mismo tiempo que en ellos declara en los t\u00e9rminos m\u00e1s expresivos, ser voluntad de S.M. que en \u00e9sta y en las dem\u00e1s fundaciones se observen inviolablemente la Regla y orden de su Fundador, San Vicente de Pa\u00fal en la forma y modo como disponen sus Constituciones aprobadas por los Sumos Pont\u00edfices y con toda la exactitud con que hasta ahora se ha guardado y cumplido, lo que en la misma escritura, en el n\u00famero 5\u00b0, tratando de las obligaciones de los Capellanes, que ha de haber en la casa del Noviciado, y en el 8\u00b0, donde los declara confesores fijos de las Hermanas, es enteramente contrario a las Reglas de su Instituto y, por siguiente, a las piadosas intenciones de S.M. y a los fines que se ha propuesto en tan \u00fatil establecimiento.<\/p>\n<p>El Santo Fundador, as\u00ed en las Reglas que prescribi\u00f3 a las Hijas de la Caridad, como, en las que dio a los Misioneros de su Congregaci\u00f3n, orden\u00f3 expresamente que el cuidado y direcci\u00f3n espiritual de aquellas corriese a cargo de \u00e9stos, haciendo en ello una excepci\u00f3n de la prohibici\u00f3n general que les hab\u00eda hecho de encargarse del gobierno de religiosas. Consider\u00f3 el Santo en su consumada prudencia, y as\u00ed lo dej\u00f3 escrito, que as\u00ed como Dios para la conservaci\u00f3n de las cosas emplea regularmente los propios medios de que se vali\u00f3 para darles el ser, del mismo modo esta Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, que hab\u00eda debi\u00addo sus principios a los de la Misi\u00f3n y que, en cierta manera, pod\u00eda decirse parte de ella y un auxiliar que la divina Providencia hab\u00eda concedido a los Misioneros para hacer, por mano de las Hermanas, lo que no pod\u00edan hacer con las suyas, en la asistencia corporal de los enfermos y a\u00fan, a veces, en lo espiritual, por ning\u00fan medio podr\u00eda m\u00e1s bien conservarse en su primitivo fervor que siendo dirigida por aquellos que hab\u00edan bebido el mismo esp\u00edritu y de quien Dios se hab\u00eda valido para establecerla, por esto, desde su primera instituci\u00f3n siempre estuvo a cargo de los Superiores de la Misi\u00f3n, no s\u00f3lo el admitir a los votos a las Hijas de la Caridad, sino tambi\u00e9n el gobernarlas, dirigirlas y se\u00f1alarlas confesores prohibi\u00e9ndolas expresamente sus Constituciones, formadas por el Santo y aprobadas por el Arzobispo de Par\u00eds, y despu\u00e9s por los Sumos Pont\u00edfices, confesarse con otros que los \u00adnombrados por el Superior sin permiso de \u00e9ste, lo cual se ha observado en todas partes puntual\u00edsimamente, cuidando los Superiores de guardar, en este particular, las reglas que dicta la prudencia para que tengan sus esp\u00edritus aquel justo desahogo y santa libertad que es debida, no ci\u00f1endo, en las casas donde hay muchas Hermanas, su licencia a un s\u00f3lo confesor sino a dos o m\u00e1s seg\u00fan lo exige su n\u00famero y proporcion\u00e1ndoles a su tiempo confesores extraordinarios, a imitaci\u00f3n de lo que la Iglesia tiene ordenado muy sabiamente para las religiosas, aunque estas Hermanas no lo son, porque s\u00f3lo hacen sus votos simples, observando en fin, los Superiores en su conducta todo cuanto sobre este particular desea y escoge V.M. en el cap\u00edtulo 8\u00b0, de esa escritura por celo del bien espiritual de estas Hermanas.<\/p>\n<p>Esto fue lo que estableci\u00f3 el Santo Fundador y en su consecuencia, cuando las Hermanas sal\u00edan del Noviciado para asistir en la Parroquia o lugares a los enfermos, el Superior las confiaba a la direcci\u00f3n del mismo P\u00e1rroco o de alg\u00fan otro eclesi\u00e1stico de conocida prudencia y gravedad, no habiendo siempre proporci\u00f3n de Sacerdotes de la Misi\u00f3n. No obstante esto, en la casa del Noviciado de Par\u00eds, que era el \u00fanico para toda Francia, como el de Madrid quiere S.M. que sea \u00fanico y general para todos sus Reinos, quiso el Santo y as\u00ed lo hizo en su vida y as\u00ed se ha conservado hasta los tiempos actuales, que la direcci\u00f3n espiritual de las novicias estuviese al cuidado s\u00f3lo de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, de los cuales se\u00f1alaba por confesores un corto n\u00famero de los m\u00e1s graves y recomendables por su doctrina y virtud; con mucha raz\u00f3n porque, a la verdad este Noviciado \u00fanico y general es como el semillero donde se han de plantar, criar y formar todas las Hijas de la Caridad, que despu\u00e9s se han de extender por toda Espa\u00f1a; aqu\u00ed se las ha de formar y educar seg\u00fan el esp\u00edritu de este Instituto de Caridad en todo lo que piden la perfecci\u00f3n de la vida que han de abrazar y cumplir; aqu\u00ed se las ha de instruir en sus obligaciones particulares y se las ha de inspirar las m\u00e1ximas e ideas caracter\u00edsticas y propias de su destino, deben de estar imbuidas y penetradas toda su vida; aqu\u00ed se han de examinar las disposiciones de esp\u00edritu en cada una, formar acertadamente el juicio de su vocaci\u00f3n, talentos y dem\u00e1s prendas que deben gobernar al Superior y a la Superiora para no errar en admitir a la profesi\u00f3n a las novicias, las cuales ser\u00e1n tales en los Hospitales y dem\u00e1s ministerios cuales se hayan formado en el Seminario.<\/p>\n<p>Todas estas ventajas y buen efecto no podr\u00e1n f\u00e1cilmente conseguirse con la mera sujeci\u00f3n al Visitador, cuya autoridad ser\u00e1 in\u00fatil teniendo su residencia en Barcelona, si por otra parte carece de Misioneros en Madrid, que est\u00e9n a la vista y a quienes pueda confiar su direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta obra, a la verdad, la m\u00e1s delicada y de tanto pulso y trabajo es la que el Santo tom\u00f3 sobre s\u00ed y encarg\u00f3 a sus hijos de la Misi\u00f3n y la que no es posible que el Superior abandone en cualquiera mano, habiendo de responder a Dios, a V.M. y al Estado, de la educaci\u00f3n y conducta de las Hermanas de la Caridad; y seg\u00fan que por estas Constituciones, V. M. que tanto desea que en este Establecimiento se siga y ajuste todo al esp\u00edritu de San Vicente y a su Constituci\u00f3n, querr\u00e1 igualmente que los confesores y directores del Noviciado sean personas graves y escogidas entre los Padres de la Congregaci\u00f3n por su Superior, sin que esto impida que \u00e9l mismo, precediendo la aprobaci\u00f3n del Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, se\u00f1ale algunos otros eclesi\u00e1sticos para que, en su tiempo y cuando lo pidan, puedan desahogar sus conciencias. Y en fin, Se\u00f1or, pues que trat\u00e1ndose de directores espirituales, siempre se debe tener presente que este Noviciado ha de ser en todo tiempo una comunidad de doncellas j\u00f3venes sin clausura y por todas circunstancias m\u00e1s expuestas a los peligros de una m\u00e1s frecuente comunicaci\u00f3n con los capellanes de la misma casa con el pretexto de trato espiritual, si estos fueran sus confesores, singularmente si fuesen de edad menos madura, como puede suceder, cuyo esc\u00e1ndalo no ser\u00eda f\u00e1cil de remediar, como lo ser\u00eda el evitar que suceda con ning\u00fan otro, a la m\u00e1s peque\u00f1a sospecha que tenga el Superior, retir\u00e1ndole sin estr\u00e9pito. Por lo dem\u00e1s que mira a la administraci\u00f3n del Vi\u00e1tico y Extremaunci\u00f3n y cumplimiento Pascual, el Superior de la Misi\u00f3n se ci\u00f1e a hacer presente a V.M. que, entre las Hijas de la Caridad, por su Instituto y por el esp\u00edritu que gobern\u00f3 en todo a su Santo Fundador, y seg\u00fan el cual las aprueban los Obispos y la Santa Sede, no son exentas, como las Religiosas, de la jurisdicci\u00f3n episcopal, ni de la Parroquia. Ellas, aunque sujetas al Superior de la Misi\u00f3n en cuanto a la observancia de su Instituto en cualquier parte donde se hallan, son feligresas de la Parroquia en que habitan; en ella cumplen con el precepto de la Comuni\u00f3n Pascual y de la Parroquia les administran el Vi\u00e1tico y Extremaunci\u00f3n en sus enfermedades y sobre este mismo pie estaban en la gran casa del Noviciado de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Por lo que, si V.M. tuviese a bien el mandar que as\u00ed se hiciese en el de Madrid, ser\u00eda una cosa conforme al car\u00e1cter que las distingue por su Instituto, en todo semejante, al de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, que la gobierna y dirige, alej\u00e1ndola de las odiosas exenciones de que siempre huy\u00f3 el Santo y, al mismo tiempo, se impedir\u00edan cualesquiera partidos y contestaciones, que con el tiempo pod\u00edan levantarse entre los Capellanes y directores de la Congregaci\u00f3n y las mismas novicias, a pretextos de las facultades que aquellos podr\u00edan abrogarse o creer competirles con el t\u00edtulo de P\u00e1rrocos, que ser\u00eda en mucho perjuicio del Seminario.<\/p>\n<p>Por todo lo expuesto suplican humildemente a V.M. que para asegurar el bien espiritual y temporal que V.M. se ha propuesto en el establecimiento de esta casa del Noviciado, se sirva declarar y mandar, que con arreglo a lo que ordenan sus Constituciones y seg\u00fan el esp\u00edritu de San Vicente, los directores espirituales de \u00e9l deber\u00e1n ser, en todo tiempo, sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n destinados por su Superior con aprobaci\u00f3n del Reverendo Arzobispo de Toledo, con la cual nombrar\u00e1 tambi\u00e9n otros dignos sacerdotes seculares por confesores extraordinarios para el justo alivio y desahogo de las conciencias\u00a0 de las Hermanas, dign\u00e1ndose V.M. prohibir, al mismo tiempo, a los Capellanes, si les hubiera, no se mezclen en modo alguno, en la direcci\u00f3n espiritual de las Hermanas, ni impidan a los Misionero hacer cualesquiera ejercicios en su Iglesia u Oratorio. Igualmente suplican que, si a V. M. pareciere que se conserven las Hermanas, como hasta aqu\u00ed en el esp\u00edritu de su Instituto, lejos de toda exenci\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n ordinaria y de la parroquialidad, se digne mandar V.M. que, conforme estaban en el Noviciado de Par\u00eds, cumplan con el precepto anual en su propia Parroquia o en su Oratorio con licencia del P\u00e1rroco, que es lo mismo y que de la misma reciban las Hermanas el Vi\u00e1tico y Extremaunci\u00f3n, haci\u00e9ndose un honor, como quiso el Santo de ser feligresas y miembros de la Parroquia en que habitan.<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo, que siendo precisa para la sobredicha direcci\u00f3n y cuidado de este Noviciado que asistan en la Corte dos individuos, por lo menos, de la Misi\u00f3n, se sirva V.M. mandar que se consigne para su subsistencia y manutenci\u00f3n una pensi\u00f3n correspondiente, seg\u00fan sea de su Real agrado, por un efecto de la misma liberalidad con que ha provisto a la de las Hermanas, a cuya formaci\u00f3n y direcci\u00f3n se consagran gustosos, en obsequio de Dios y de V.M.<\/p>\n<p>Madrid y abril 7 de 1804<\/p>\n<p>Felipe Sob\u00edes, Visitador<\/p>\n<p>Sor Manuela Lecina, Superiora\u00bb.<\/p>\n<p>Como era natural el Rey, en vista de esta bien razonada exposici\u00f3n tan opuesta a las miras de la Condesa de Trull\u00e1s, puso por \u00e1rbitro al Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, quedando en suspenso entre tanto, por parte de los Superiores, la firma de la escritura, seg\u00fan se lo comunica Cevallos a la Se\u00f1ora, por reales \u00f3rdenes de 14 y 20 de abril.<\/p>\n<p>F\u00e1cil es de entender el enojo de ella al ver, por primera vez contrariadas por el poder real sus disposiciones mal dirigidas, enojo que hubo de aumentar cuando por otra Real Orden de 16 de agosto vio contenidas sus prisas en nombrar el primer Capell\u00e1n del Noviciado, que se har\u00eda, dice Cevallos, \u00aba su tiempo y previos informes del Cardenal de Borb\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El P. Sob\u00edes, desesperanzado ya de terminar pronto y por s\u00ed el arreglo de esta important\u00edsima fundaci\u00f3n del Noviciado, y despu\u00e9s de m\u00e1s de un a\u00f1o de esperar en la Corte, con fecha 21 de julio de 1804, dio plenos poderes al P. Murillo y se volvi\u00f3 a Barcelona.<\/p>\n<p>El Sr. Arzobispo hab\u00eda tomado ya como cosa suya el asunto del Noviciado y con el fin de informarse plenamente de todo, dirigi\u00f3 sendos oficios al P. Murillo y a la Se\u00f1ora Condesa para que le expusiesen al por menor el estado de la real fundaci\u00f3n, as\u00ed lo ejecutaron ellos en octubre de aquel mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n del P. Murillo sincera y razonada, termina con estas palabras: \u00abDe cuanto queda expuesto se deduce que para corregir todos los males se requieren dos cosas:<\/p>\n<p>* 1\u00b0. -que, arreglado ya lo temporal del Noviciado, se retire la Se\u00f1ora Condesa.<\/p>\n<p>* 2\u00b0. -que, puesto el Visitador en posesi\u00f3n y con el pleno uso de las facultades que le dan las Reglas y Constituciones apost\u00f3licas, concluya por s\u00ed o por otro su visita y quede todo arreglado, seg\u00fan el esp\u00edritu del Santo y voluntad de Su Majestad, que lo quiere as\u00ed y no de otro modo, seg\u00fan Decreto Real\u00bb.<\/p>\n<p>La Se\u00f1ora Condesa informa conforme a sus miras y en contra del P. Murillo y de Sor Manuela Lecina, como era de esperar, y contando con el alto favor de la Corte, con el apoyo ce os mismos eclesi\u00e1sticos, a quienes favorec\u00eda el nombramiento de Capellanes, f\u00e1cil le fue arar en su favor al Sr. Arzobispo. No es aventurado creer que la Se\u00f1ora llegara a conocer la citada exposici\u00f3n del P. Murillo y lo radical de sus conclusiones. El caso es que el celoso misionero pag\u00f3 sus trabajos y su sinceridad nada menos que con el destierro de la Corte.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3? Un silencio absoluto envuelve las circunstancias y \u00fanicamente por documento extra\u00f1o y que s\u00f3lo tiene una repercusi\u00f3n lejana en otro escrito de nuestro archivo, sabemos que fue desterrado.<\/p>\n<p>Efectivamente, en el ap\u00e9ndice n\u00famero seis, p\u00e1g. 712 de la <em>\u00abHistoria de la Compa\u00f1\u00eda Jes\u00fas en su asistencia moderna de Espa\u00f1a\u00bb <\/em>leemos: \u00abNoticia de los sujetos m\u00e1s conocidos de quienes se sabe por notoriedad que son apasionados protectores y promovedores de los intereses de la extinguida Compa\u00f1\u00eda y sus individuos\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los que figuran en la lista est\u00e1: \u00abEl P. Fr. Jos\u00e9 Murillo, de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, natural de Arag\u00f3n y residente en el d\u00eda en la ciudad de Segovia, en casa de Rvdo. Obispo \u00ab. (al margen:) \u00abEl General que lo mude\u00bb.<\/p>\n<p>Desde Segovia, donde sin duda estar\u00eda dando ejercicios al Clero o dando Misiones, pas\u00f3 P. Murillo a C\u00e1diz, donde estando en esos mismos ejercicios falleci\u00f3, a 27 de abril de 1806 en el Palacio episcopal. As\u00ed termin\u00f3 su carrera mortal aquel insigne Director de las de la Caridad, \u00abmuy entendido en sagradas letras, fil\u00f3sofo, humanista, y consumado te\u00f3logo<strong>, <\/strong>c\u00e9lebre en la predicaci\u00f3n, virtuos\u00edsimo y celoso en el cumplimiento de su alto ministerio apost\u00f3lico, que trabaj\u00f3 incansable y con gran fruto en la conversi\u00f3n de las almas per muchos a\u00f1os\u00bb seg\u00fan dice L\u00f3pez Novoa en su Historia de Barbastro.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s el Visitador P. Segura, escribiendo a la Sra. Condesa de Benavente, dec\u00eda: \u00abRepito saldr\u00e1 cuanto antes dicho Padre, el Sr Salvador Codina, y no ser\u00e1 menester que se llegue a la publicidad violenta de desterrarle, como se hizo con el inocente P. Murillo\u201d.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de ser amigo de la extinguida Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas hab\u00eda sido solamente un honesto paliativo de tan injustificado destierro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fundaci\u00f3n del Real Noviciado. Continuaci\u00f3n. Cuando el P. 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Continuaci\u00f3n. Siguiendo la representaci\u00f3n, que con fecha de junio de 1805, dirigi\u00f3 el Sr. Arzobispo de Toledo al Ministro Ceballos, nos da la idea la nueva y peligrosa fase, en que hab\u00eda entrado el Real Noviciado. Excmo. 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El P. Murillo que, como queda dicho, hab\u00eda acompa\u00f1ado a las Hermanas que fueron a la fundaci\u00f3n de la Inclusa de Madrid, nos relata el origen del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, con estas palabras: \"Noticioso el Rey del feliz desempe\u00f1o\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=387427"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387427\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/387927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=387427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=387427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=387427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}