{"id":387346,"date":"2016-04-21T08:05:39","date_gmt":"2016-04-21T06:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/vicencianos.org\/?p=387346"},"modified":"2016-07-27T12:10:52","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:52","slug":"la-experiencia-de-dos-empresas-permanentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-de-dos-empresas-permanentes\/","title":{"rendered":"La experiencia de dos empresas permanentes"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387347 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/asd-1-300x238.jpg?resize=300%2C238\" alt=\"asd\" width=\"300\" height=\"238\" \/>Los ni\u00f1os abandonados<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La se\u00f1orita Le Gras se hab\u00eda convertido en una directora con trabajos pendientes a to\u00addas horas. Mientras se preocupaba por el hospital de Angers, los ni\u00f1os abandonados, \u00abhi\u00adjos del pecado\u00bb, absorbieron su tiempo. En enero de 1638, hab\u00eda recogido en su casa de La Chapelle un grupito de doce ni\u00f1os, al mes siguiente, alquilaron una casita en la calle Boulangers, al sureste de Par\u00eds, y trasladaron all\u00ed la mayor parte de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1640, Vicente de Pa\u00fal le escribi\u00f3 a Angers que, el 12 de enero en una asamblea nu\u00admerosa a la que asistieron la Princesa de Cond\u00e9 y la duquesa de Aiguillon, las Damas ha\u00adb\u00edan decidido hacerse cargo de todos los ni\u00f1os abandonados en Par\u00eds. El santo las hab\u00eda convencido con argumentos que le brotaron de las entra\u00f1as y que repetir\u00e1 cons\u00adtantemente en los a\u00f1os sucesivos: que la alabanza de los ni\u00f1os agrada a Dios, que se en\u00adcuentran en necesidad extrema por haberlos abandonado sus padres, y los que est\u00e1n reco\u00adgidos en la Cuna son vendidos a mendigos vagabundos, que mueren todos ellos, que es una verg\u00fcenza que nos parezcamos a los turcos que venden a sus esclavos o que seamos como Herodes, y que Cristo ha venido al mundo para liberarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo muy bien, a Luisa le son\u00f3 a cielo, a no ser por una frase que a\u00f1ad\u00eda el director y que la hubiera hecho temblar de no ser ya una santa: \u00abPuede usted imaginarse, se\u00f1ori\u00adta, que no nos olvidamos de usted\u00bb. As\u00ed era. Las Damas esperaron a que Luisa llegara a Par\u00eds y el 30 de marzo recogieron a todos los ni\u00f1os de la Cuna y del Gran Hospital en las casas de La Chapelle y de la calle Boulangers. Todos bajo la direcci\u00f3n de Luisa de Mari-Ilac.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa ya se hab\u00eda acostumbrado a organizar a los ni\u00f1os; lo ven\u00eda haciendo desde hac\u00eda dos arios. Para muchos, todo parec\u00eda sencillo, pero Luisa ya se imaginaba el esfuerzo que requer\u00eda y a\u00f1os m\u00e1s tarde lo sufri\u00f3 pesadamente. De golpe, se encontr\u00f3 con casi 400 ni\u00f1os, y lo m\u00e1s engorroso era que 20 necesitaban nodriza. Sab\u00eda organizar y lo hizo bien con las Hijas de la Caridad, las empleadas y los ni\u00f1os. Lo m\u00e1s urgente era encontrar nodriza para los 20 beb\u00e9s. Las encontr\u00f3 en familias particulares. Era lo corriente entonces tanto en las familias acomodadas \u2014madres ego\u00edstas y fr\u00edvolas, o m\u00e1s com\u00fan a la moda\u2014, como en las familias humildes \u2014peque\u00f1ez de los alojamientos, o m\u00e1s simplemente, imposibilidad de compaginar crianza y trabajo\u2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Encontrar nodrizas era f\u00e1cil, pero peligroso. F\u00e1cil porque la mortandad infantil era tan corriente como sobrevivir: la mitad de los ni\u00f1os nacidos mor\u00edan antes de cumplir un a\u00f1o y muchas de sus madres alquilaban sus pechos para alimentar a otros ni\u00f1os. Peligroso, por\u00adque los alquilaban como un negocio, a veces para poder comer; da\u00f1ino, porque las madres necesitadas pod\u00edan ser d\u00e9biles o padecer enfermedades no manifestadas. Pod\u00eda tambi\u00e9n ha\u00adber mujeres que no alimentaran debidamente o los cuidaran sin amor. Era f\u00e1cil encontrar nodrizas, pero casi imposible controlar las trampas de no comunicar la muerte del ni\u00f1o y cambiarlo por el de la vecina al ir a cobrar; posible cuando la nodriza viv\u00eda en un pueblo alejado. A pesar de todo, era el \u00fanico medio para alimentar a veinte ni\u00f1os de cuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para obligar a las nodrizas a responsabilizarse, Luisa extend\u00eda unas fichas de control: \u00abHoy, treinta de marzo de 1640, hemos dado a Jos\u00e9 Decheunin para ser amamantado a Margarita, mujer de Pedro Hallard, que vive en Follye, por otro nombre Gumet, por cien sueldos al mes, adelantando el primer pago; los otros, le ser\u00e1n pagados por M. presentan\u00addo la presente memoria con un certificado del se\u00f1or cura, que asesore el estado del ni\u00f1o, y en caso de que el ni\u00f1o llegase a morir, ser\u00e1 enterrado sin ninguna ceremonia, y dicha nodriza estar\u00e1 obligada a presentar tambi\u00e9n un certificado del d\u00eda de su fallecimiento con las ropas de dicho ni\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es la c\u00e9dula que llevaba el primer ni\u00f1o, que Luisa entreg\u00f3 a una nodriza. Ese mismo d\u00eda, 30 de marzo, puso otros dos ni\u00f1os en casas particulares y otros dieciocho en d\u00edas su\u00adcesivos; los dos \u00faltimos salieron el 17 de abril. Cuidadosamente, detallaba en un cuader\u00adnillo el d\u00eda de salida de cada ni\u00f1o, su nombre, el de la nodriza y el de su marido, el tra\u00adbajo de \u00e9ste y la direcci\u00f3n de su casa, o cualquier otra circunstancia, como: \u00abCarlos, de quien se dice que es gentilhombre\u00bb, las nodrizas \u00abCristina Foucault, viuda del difunto Deschamp, Micaela Damiette, conocida de la se\u00f1ora Souscarri\u00e9re\u00bb, presidenta de las Damas del Gran Hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de la memoria que acompa\u00f1aba a cada ni\u00f1o, no quedaba garantizada la res\u00adponsabilidad de las nodrizas. El 19 de abril, Vicente de Pa\u00fal propuso a las Damas de la Caridad que, aprovechando el buen tiempo, fueran a visitar a los ni\u00f1os distribuidos por los pueblos, y que de tiempo en tiempo enviasen a un hombre de piedad a inspeccionar la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os; y los exhort\u00f3 adem\u00e1s a visitar, de dos en dos, a los ni\u00f1os alojados por Par\u00eds seg\u00fan un plan organizado. El primer hombre de piedad al que Vicente encar\u00adg\u00f3 esa delicada misi\u00f3n, fue un miembro de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: el Hermano Jourdain. Su misi\u00f3n era comprometida, ya que, adem\u00e1s de visitar a los ni\u00f1os, ten\u00eda que llevarlos a las nodrizas casi reci\u00e9n nacidos por caminos destartalados y en carruajes inc\u00f3\u00admodos (SV, II, c.532).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para visitar a las nodrizas de los pueblos, las Damas iban solas o acompa\u00f1adas por una Hija de la Caridad, pero era bastante com\u00fan que lo hiciera una Hija de Caridad sola. Po\u00adco a poco, Luisa se vio obligada a asumir esta tarea. No lo hac\u00eda personalmente, pero car\u00adg\u00f3 con el trabajo y la preocupaci\u00f3n de escoger atentamente a las Hermanas capaces de viajar, y m\u00e1s pesado a\u00fan, se responsabiliz\u00f3 de analizar las situaciones, solucionar los pro\u00adblemas y responder ante las mujeres del pago de las pensiones. De ordinario, escogi\u00f3 a B\u00e1rbara Angiboust, su sacrificada amiga, que inspeccionaba, pagaba y recog\u00eda a los ni\u00f1os destetados. Con ella, sol\u00eda ir otra Hermana. Luisa les indicaba el camino a seguir, el mo\u00addo de actuar y les entregaba unas fichas con el nombre, la edad y la direcci\u00f3n de los ni\u00ad\u00f1os. Las Hermanas anotaban las impresiones de la visita que duraban uno o dos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque confiaba en Dios, tem\u00eda los posibles encuentros en aquellos peligrosos caminos. Luisa sufr\u00eda diariamente durante la espera del ansiado retomo de las dos indefensas mu\u00aderes. Despu\u00e9s de haberlas recuperado sanas y salvas, no pod\u00eda contener su alegr\u00eda y la manifestaba en las cartas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante los primeros arios, los ni\u00f1os abandonados no le ocasionaron grandes disgus\u00adtos. pero le robaron mucho tiempo. Con frecuencia, iba y ven\u00eda de La Chapelle a la calle Boulangers, al otro extremo de Par\u00eds, y luego de la casa de San Lorenzo hasta La Chapelle y la calle Boulangers. Surgieron algunos problemillas con madres o familiares de ni\u00ad<strong>\u00f1os <\/strong>que solucion\u00f3 con firmeza: que pagasen los gastos que hab\u00eda ocasionado el ni\u00f1o, si la familia que lo reclamaba era pudiente; o con piedad, cuando la madre era una pobre mu\u00adjer sorprendida y descubierta. Problemillas de la vida corriente que solucionaba consul\u00adtando a su superior, el se\u00f1or Vicente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abS\u00ed, hablar\u00e9 a la se\u00f1ora Loste de la necesidad que tendremos de su habitaci\u00f3n en el caso de que todos los ni\u00f1os y las nodrizas vengan aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abS\u00ed, las Damas resolver\u00e1n, en su ausencia, la compra o alquiler de una casa pa\u00adra ni\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAl presente, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos tienen demasiado pan, si podr\u00edamos cogerlo nosotras y si tendr\u00edamos que hablar, al menos, a la se\u00f1ora duquesa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSi vienen aqu\u00ed las nodrizas y los ni\u00f1os, si ellos har\u00e1n sus gastos, o bien si ha\u00adremos como en La Chapelle, para evitar las quejas de lo que se podr\u00eda coger por unos y por otros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vicente confiaba tranquilo en Luisa, un poco astutamente y otro poco por su trabajo constante. Para estos asuntos pr\u00e1cticos de la vida ordinaria, se fiaba de ella casi m\u00e1s que de \u00e9l mismo, por eso, le respond\u00eda brevemente en el mismo papel:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la primera pregunta: \u00abH\u00e1galo usted\u00bb; a la segunda: \u00abComo a ellas les gus\u00adte\u00bb; a la tercera: \u00abA la se\u00f1ora duquesa\u00bb; y a la cuarta: \u00abPienso que hagan ellos sus gastos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas respuestas breves y facilonas supon\u00edan para Luisa largos d\u00edas de entrega a los ni\u00f1os. A veces, se iba a vivir con ellos semanas enteras cuidando y organizando la casa y a las personas. Desde all\u00ed, por supuesto, dirig\u00eda la Compa\u00f1\u00eda a trav\u00e9s de la correspon\u00addencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El n\u00famero de ni\u00f1os aumentaba y se necesit\u00f3 otra casa. Pensaron comprar una lo sufi\u00adcientemente grande para acogerlos a todos. La organizaci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s c\u00f3moda y se aho\u00adrrar\u00edan muchos miles de libras. El lugar apropiado parec\u00eda cerca de San Lorenzo, donde viv\u00eda Luisa desde 1641. Entretanto, en 1642, Luisa llev\u00f3 un grupo de ni\u00f1os a su nueva vi\u00advienda. Tampoco parece que este grupo de ni\u00f1os aumentase su trabajo, lo que s\u00ed demues\u00adtra es que Luisa ten\u00eda predilecci\u00f3n cari\u00f1osa por esta clase de pobres. Los quer\u00eda tener a su lado: tampoco ella sinti\u00f3 el calor infantil de sus padres, y su hijo tan s\u00f3lo durante unos po\u00adcos a\u00f1os. Sobre ellos, volc\u00f3 su amor maternal, ahora que su hijo se hab\u00eda convertido en un hombre de 30 a\u00f1os. L\u00e1stima que esta situaci\u00f3n fuera pasajera. Las Damas siguieron buscando un alojamiento definitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Los galeotes<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa estaba todav\u00eda en Angers, cuando recibi\u00f3 una carta de Vicente de Pa\u00fal en la que le dec\u00eda: \u00abLa esperamos con el cari\u00f1o que sabe nuestro Se\u00f1or. Llegar\u00e1 a tiempo para la cuesti\u00f3n de los condenados a Galeras\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa ya conoc\u00eda a los condenados a galeras. Los hab\u00eda tratado y los hab\u00eda atendido en 1632, cuando viv\u00eda en el barrio de San V\u00edctor. Un a\u00f1o antes hab\u00eda fundado la Caridad de San Nicol\u00e1s de Chardonnet y ella era su presidenta cuando los presos fueron trasladados a la Torre de la Tournelle, cerca de su casa. San Vicente era Capell\u00e1n General de los for\u00adzados y a sus misioneros, los padres pa\u00fales, les hab\u00eda impuesto la asistencia espiritual a los condenados<sup>51<\/sup>. Tambi\u00e9n, se los hab\u00eda encomendado a Luisa: \u00abLa caridad hacia esos po\u00adbres forzados es de un m\u00e9rito incomparable delante de Dios; ha hecho bien en asistirlos y har\u00e1 bien en continuar de la manera que pueda hasta que tenga la dicha de verla, que se\u00adr\u00e1 dentro de dos o tres d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los forzados. Pero \u00bfqui\u00e9nes eran los forzados? Eran los condenados a remar encade\u00adnados al banco de las galeras. La pena era tan dura que, para los juristas de entonces, si la condena era perpetua, se consideraba la m\u00e1s dura despu\u00e9s de la pena de muerte. Pe\u00adro la condena temporal era un enga\u00f1o y una desesperaci\u00f3n. Muchos no sab\u00edan cuando sal\u00addr\u00edan. Era frecuente que la condena se alargase por culpa de los carceleros que abusaban o de los controladores negligentes, al no anotar el d\u00eda de entrada en prisi\u00f3n. Los cr\u00edmenes que arrastraban a las galeras deb\u00edan ser, por derecho franc\u00e9s, graves, y el delincuente, un criminal peligroso para la sociedad. Esto era la teor\u00eda: cuando las galeras del rey necesi\u00adtaban remeros, las autoridades pol\u00edticas influ\u00edan en los jueces para que condenaran a cual\u00adquier delincuente, vagabundos, desertores, prisioneros de guerra y contrabandistas, espe\u00adcialmente de la sal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con la condena a galeras, los pobres tocaron el fondo de la miseria humana. Pr\u00e1ctica\u00admente, ning\u00fan gentilhombre pod\u00eda ser condenado a remar encadenado y muy pocos bur\u00adgueses y administrativos. En la casi totalidad, pertenec\u00edan a las capas bajas de la socie\u00addad, y en gran n\u00famero, campesinos: hombres j\u00f3venes capaces de poder remar. Cuando llegaban al puerto de Marsella o de Toulon, la vida, aunque dura, no era un infierno. All\u00ed, excepto el tiempo no largo de navegaci\u00f3n, los forzados respiraban aire, ve\u00edan gente, ca\u00adsas, cielo y gozaban de una libertad relativa: pod\u00edan tratar con la gente. El infierno era la prisi\u00f3n de Par\u00eds, donde se pudr\u00edan vivos a la espera de formar la cadena que los llevar\u00eda hasta los bancos de las galeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>La Tournelle<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los condenados a galeras de Par\u00eds o del norte de Francia eran encerrados en la Conciergerie de Par\u00eds, mientras esperaban ser enviados a los puertos militares. Vicente de Pa\u00fal los visit\u00f3 en 1618. Era capell\u00e1n de la casa y de las tierras de Felipe de Gondi, gene\u00adral de las galeras, y aunque los galeotes, mientras esperaban en Par\u00eds, depend\u00edan del Pro\u00adcurador General, los Gondi eran influyentes. Animado, Vicente de Pa\u00fal rog\u00f3 al Procura\u00addor General, \u00abcon l\u00e1grimas en los ojos, que mejorara la suerte\u00bb de aquellos desgraciados<sup>53<\/sup>. Logr\u00f3 que fueran trasladados a una casa alquilada en la parroquia de San Roque, en el arrabal de Saint-Honor\u00e9. Como una gracia de piedad religiosa se les permit\u00eda salir a ho\u00adras fijas a respirar aire en vez de \u00abpudrirse vivos en los calabozos\u00bb. Lo hab\u00eda logrado la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento bajo compromiso de pagar a cuatro guardias, nece\u00adsarios para mantener el orden e impedir fugas. Al a\u00f1o siguiente, 1619, Vicente de Pa\u00fal fue nombrado Capell\u00e1n General de las galeras del rey, sin ninguna autoridad sobre los for\u00adzados de Par\u00eds o de otras c\u00e1rceles que depend\u00edan espiritualmente de los p\u00e1rrocos de don\u00adde se ubicaba la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La casa era alquilada, sal\u00eda cara y no pod\u00edan hacerse arreglos. En 1632, San Vicente obtuvo del rey autorizaci\u00f3n para alojar a los galeotes en la Torre de la Tournelle, entre la Puerta de Saint-Bernard y el r\u00edo Sena, a unos minutos del Colegio de Bons-Enfants de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet, donde viv\u00eda la se\u00f1orita Le Gras. En esa torre, si no mor\u00edan, pasaban de seis a ocho meses, antes de sa\u00adlir encadenados hacia el puerto de embarque: Marsella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque m\u00e1s amplia, aquella vivienda tambi\u00e9n era una morada de maldici\u00f3n: un pe\u00adque\u00f1o patio empedrado, rodeado de gruesos muros; al fondo, un edificio s\u00f3lido con la en\u00adtrada entre dos torres. En ese edificio, o mejor, en esta mazmorra encadenaban a los pre\u00adsos. Un galeote protestante que logr\u00f3 sobrevivir lo describe por dentro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEs un gran calabozo, o por decir mejor, una especie de cueva llena de grue\u00adsas vigas de madera de roble, colocadas unas de otras a la distancia de alrededor tres pies (un metro). Estas vigas tienen un espesor de casi dos pies y medio (80 cms.) y est\u00e1n colocadas y sujetas de tal manera al suelo que a primera vista se las tomar\u00eda por bancos, pero tienen un uso mucho m\u00e1s inc\u00f3modo. A estas vigas, est\u00e1n clavadas gruesas cadenas de hierro de pie y medio (medio metro) y, al final de la cadena, hay un collar del mismo metal. Cuando los desdichados galeotes llegan a este calabozo se los obliga a ponerse a medio acostar para que la cabeza se apoye en la viga. Entonces, se les coloca el collar al cuello, se cierra y se remacha a martillazos sobre un yunque. Como las cadenas con collar distan unas de otras dos pies y como las vigas, por lo general, miden 40 pies (13 mts.) de largo, se en\u00adcadena a veinte hombres&#8230; [Esta posici\u00f3n] nos impide levantarnos y estar de pie y nos obliga a estar siempre sentados con el cuello y la cabeza inclinados, lo que cau\u00adsa que los nervios de los muslos y de las piernas se entumezcan\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A\u00f1adir que el calabozo nunca se calentaba y que el r\u00edo Sena golpeaba los muros de la c\u00e1rcel y que la paja que serv\u00eda de cama s\u00f3lo se cambiaba dos veces al mes, si se cambia\u00adba. Frecuentemente, la paja se pudr\u00eda y anidaba gusanos; todo amasado en un aire co\u00adrrompido. No es extra\u00f1o que el forzado al entrar y ver esta cueva, se estremeciera: \u00abEl es\u00adpect\u00e1culo horroroso que se present\u00f3 a nuestros ojos nos hizo temblar, tanto m\u00e1s cuanto que se nos iba a juntar a los actores que lo representaban\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por comida, pan y agua. Algunos afortunados pod\u00edan comprar v\u00edveres con dinero pro\u00adpio; quien no lo ten\u00eda, tampoco pod\u00eda congraciarse con los carceleros. Con grandes es\u00adfuerzos y varios juicios, Vicente de Pa\u00fal logr\u00f3 recuperar para estos desdichados una renta anual de 6.000 libras (II, c.447). No era mucho, pero ayudaba a mejorar la situaci\u00f3n. San Vicente nunca se desentendi\u00f3 de los presos ni solt\u00f3 la carga, pero la apoy\u00f3 un tanto en los hombros de Luisa. No consta que Luisa frecuentase la mazmorra; desde La Chapelle, sin embargo, y luego desde San Lorenzo, introdujo la prisi\u00f3n en su alma. \u00a1Cu\u00e1nta fatiga le cos\u00adtaba enviar Hermanas a los galeotes y dirigirlas y organizarlas y redactar las memorias!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda, le escribi\u00f3 el director: \u00abEl padre Dehorgny me dijo hace dos o tres d\u00edas que no es\u00adt\u00e1n contentas con Sor Juana, los condenados a galeras; ha sido el p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s el que se lo ha dicho. Si es as\u00ed, conviene que la quite usted lo antes que pueda. No s\u00e9 si ese cargo ser\u00e1 superior a las fuerzas de Sor B\u00e1rbara Angiboust\u00bb. Sor B\u00e1rbara era una de las mejores Hijas de la Caridad y all\u00e1 la envi\u00f3 Luisa con otra Hermana \u00a1Qu\u00e9 hubiera hecho Vicente de Pa\u00fal sin Luisa de Marillac! El Superior lo reconoc\u00eda: \u00abLe agradezco mu\u00adcho la memoria que me envi\u00f3 usted ayer por la tarde a prop\u00f3sito de la dama encargada de los condenados a galeras\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las Damas del Gran Hospital, creyentes piadosas, se comprometieron a visitar a los forzados y a prestarles ayuda espiritual y material. Era un consuelo para los presos y se\u00adguridad para las Hermanas, pero las visitas no eran frecuentes. Hab\u00eda inconvenientes le\u00adgales por parte del reglamento y sociales por el ambiente asqueroso y repugnante, inso\u00adportable para aquellas se\u00f1oras. Sin embargo, las Hijas de la Caridad estaban all\u00ed diaria\u00admente, encargadas de la comida y de la ropa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La presencia femenina de aquellas cari\u00f1osas Hermanas en medio de las brutalidades fue un alivio de ternura para los condenados. No les faltaron consuelo, \u00e1nimo y ayuda es\u00adpiritual, ansiada a la hora de la muerte. Se lo exig\u00eda el reglamento que para ellas comen\u00adz\u00f3 a escribir la se\u00f1orita Le Gras y complet\u00f3 el se\u00f1or Vicente. Los presos y sus familiares confiaban en las Hijas de la Caridad cuando hab\u00eda dificultades o ten\u00edan que acudir a per\u00adsonajes de la justicia o necesitaban papeles e influencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por este reglamento, conocemos las mejoras que llegaron a los presos: todos los s\u00e1\u00adbados les cambiaban la ropa, al pan y al agua lograron a\u00f1adir carne todos los d\u00edas y cam\u00adbiar frecuentemente la paja que serv\u00eda de colch\u00f3n. Cuando formaban la cadena, camino de la galera, les entregaban ropa limpia y comida para el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa no sirvi\u00f3 a los presos personalmente, pero carg\u00f3 con los mismos problemas que las Hermanas y soport\u00f3 id\u00e9nticas zozobras y a\u00fan mayores. La vida y el trabajo de las Hi\u00adjas de la Caridad en la c\u00e1rcel no eran ni agradables ni f\u00e1ciles, m\u00e1s bien parec\u00edan un reloj de sinsabores, y sabiendo que las Hermanas, cuando ten\u00edan dificultades o malos momen\u00adtos, acud\u00edan a Luisa; nos la imaginamos sufriendo con ellas las mismas preocupaciones de cada d\u00eda. La Tournelle no ten\u00eda cocina. Las Hijas de la caridad cocinaban en su casa, cercana a la prisi\u00f3n. Todos los d\u00edas, hacia las 10 de la ma\u00f1ana, ayudadas por los carcele\u00adros, llevaban las grandes marmitas para la comida y la cena. No era raro que en invierno la comida llegara algo fr\u00eda y originara quejas e insultos de los presos. Las Hermanas en\u00adtraban en aquel antro peligroso y horrible a distribuir la comida a veces con miedo, entre groser\u00edas, mofas y palabrotas. Luisa de Marillac, pacientemente, les repet\u00eda que no les re\u00adplicaran ni los trataran con rudeza; los condenados necesitaban compasi\u00f3n. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, las Hijas de la Caridad recordaban a Sor B\u00e1rbara Angiboust, cuando le tiraron la comida al suelo y ella sonriendo recogi\u00f3 la carne, la limpi\u00f3 y se la ofreci\u00f3 de nuevo; y co\u00admentaron c\u00f3mo se enfrent\u00f3 a los guardianes para que no azotaran a los presos. No es ex\u00adtra\u00f1o que alguna Hermana endureciera su car\u00e1cter, como la pobre Sor Magdalena que fue destinada a los galeotes cuando llevaba en la Compa\u00f1\u00eda tan s\u00f3lo unos pocos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vicente de Pa\u00fal conoc\u00eda a delincuentes condenados y tem\u00eda por la prudencia, la mo\u00addestia y la castidad de sus hijas. Tambi\u00e9n, sent\u00eda miedo Luisa de Marillac y pidi\u00f3 a Vi\u00adcente, como superior de las cofrad\u00edas de Caridad, que mientras las Hermanas daban las comidas, estuviera presente una Dama. Su categor\u00eda social y su presencia impondr\u00edan res\u00adpeto; ser\u00eda, adem\u00e1s, una oportunidad deseada para evangelizarlos. Como defensa para las j\u00f3venes o como servicio a los forzados, Luisa lo puso en el Reglamento para las Herma\u00adnas dedicadas a los galeotes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si ya de por s\u00ed, servir a unos desesperados en aquella mazmorra era agobiante y desa\u00adlentador, el poco dinero del que dispon\u00edan las Hermanas les destrozaba las ilusiones. El pre\u00adsupuesto oficial era insignificante y lo administraban los funcionarios a las \u00f3rdenes del se\u00ad\u00f1or Accar. Ellas, como recursos fijos, \u00fanicamente dispon\u00edan cada a\u00f1o de las 6.000 libras que hab\u00eda dejado el se\u00f1or Cornuel, y no eran suficientes. El balance se compensaba con las aportaciones de las Damas de la Caridad, con las colectas en las Iglesias y con donaciones de personas caritativas. Hubo ocasiones en las que todas estas aportaciones no eran sufi\u00adcientes y las Hijas de la Caridad ten\u00edan que mendigar materialmente los recursos y sonro\u00adjarse ante las deudas en las casas de comestibles. Ellas y la se\u00f1orita Le Gras, pues a ella acud\u00edan las Hermanas como a su superiora. Luisa se quejaba ante Vicente de Pa\u00fal que, a veces, s\u00f3lo pod\u00eda compartir sus penas y la verg\u00fcenza de no poder pagar. Si aumentaba el n\u00famero de forzados porque hab\u00eda llegado otra cuerda, las Hermanas no encontraban m\u00e1s soluci\u00f3n que repartir entre todos lo poco que ten\u00edan, a pesar de las quejas de los antiguos que ve\u00edan disminuida su raci\u00f3n. Luisa nunca lo aprob\u00f3. Lo consider\u00f3 un camino f\u00e1cil pa\u00adra que los administradores de la Tournelle se desentendieran del problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es sorprendente, pero Luisa habl\u00f3 relativamente poco de los galeotes; tampoco Vicente de Pa\u00fal, su Capell\u00e1n General, que tantas veces conmovi\u00f3 a las Damas para que ayudaran a los ni\u00f1os abandonados, parece que les diera alguna conferencia sobre los galeotes. La sociedad no era sensible a estos desgraciados. Los consideraba delincuentes peligrosos pa\u00adra la sociedad y su miseria como una parte justa del castigo que merec\u00edan sus cr\u00edmenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si al sentimiento pesimista y negro de la sociedad, se a\u00f1aden los peligros, se com\u00adprende que las Hijas de la Caridad vieran el destino a los galeotes como \u00abuno de los m\u00e1s dif\u00edciles y peligrosos\u00bb. En el reglamento que escribi\u00f3 Luisa, personalmente las anima con motivaciones sobrenaturales. No encontr\u00f3 ninguna raz\u00f3n humana: \u00abEs uno de los emple\u00ados m\u00e1s meritorios y agradables a Dios&#8230; y hay que convertirlos para que se confiesen y mueran en gracia de Dios&#8230; aunque se los expulse de la sociedad, no se los puede echar de la sociedad cristiana&#8230; por eso las llamadas por Dios a este santo servicio deben ani\u00admarse y tener confianza grande en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en vista de que asistiendo a esta pobre gente, le ofrecen a \u00c9l un servicio que le agrada tanto o m\u00e1s que si le fuera he\u00adcho a su misma persona, y que en consecuencia, \u00c9l no dejar\u00e1 de darles en recompensa, para superar todas las dificultades que podr\u00e1n encontrar en este empleo, adem\u00e1s de la ri\u00adca corona que les reserva en el cielo\u00bb. En ning\u00fan otro reglamento, describi\u00f3 un ambiente de tanta heroicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo este entramado vicenciano en la c\u00e1rcel de los galeotes, adem\u00e1s de ser una em\u00adpresa humanitaria y sobrenatural, podemos considerarla como un intento de convencer a la sociedad de que los galeotes eran hombres e hijos de Dios que viv\u00edan a su lado. La Com\u00adpa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento ayud\u00f3 generosamente con dinero a la obra. Ellos paga\u00adron a los sacerdotes de la parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet y ayudaron a San Vi\u00adcente a mejorarles la vivienda. Como una moda de tono religioso, hubo limosnas y hasta visitas a los presos, rompi\u00e9ndoles el paisaje crucificado de la prisi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ni\u00f1os abandonados La se\u00f1orita Le Gras se hab\u00eda convertido en una directora con trabajos pendientes a to\u00addas horas. 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