{"id":38730,"date":"2019-04-23T08:30:31","date_gmt":"2019-04-23T06:30:31","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=38730"},"modified":"2019-03-15T08:43:50","modified_gmt":"2019-03-15T07:43:50","slug":"la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/","title":{"rendered":"La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ante la revoluci\u00f3n liberal en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Vaya, ante todo, por delante, una confesi\u00f3n: el t\u00edtulo del presente trabajo no responde con plena exactitud a su contenido. En realidad, es el t\u00edtulo que corresponder\u00eda a un estudio bastante m\u00e1s amplio que \u00e9ste y que cuando est\u00e9 concluido abarcar\u00e1 las p\u00e1ginas que siguen como un primer anticipo o cap\u00edtulo.<\/p>\n<h2><strong>I. Antecedentes. La C.M. en Espa\u00f1a. Un ensayo de periodizaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La historia de la C.M. en Espa\u00f1a es, en buena parte, una historia sin es\u00adcribir. Con esto no pretendo desvalorar las aportaciones de otros investiga\u00addores que antes de m\u00ed se han ocupado de estos temas. Es m\u00e1s, es mi deber dejar sentado desde el principio que sin la admirable labor de los PP. Mauricio Horcajada y Benito Paradela estas p\u00e1ginas m\u00edas no hubieran sido posibles. No. Lo que ocurre es distinto y no privativo de la C.M., sino de toda la his\u00adtoria de la Iglesia en Espa\u00f1a: la ausencia, por una parte, de monograf\u00edas en que basar los estudios de conjunto, y, por otra, de verdaderos ensayos de s\u00edntesis y valoraci\u00f3n hist\u00f3ricas. Suplir esas deficiencias por lo que se refiere al per\u00edodo m\u00e1s dif\u00edcil y comprometido de la C.M. en Espa\u00f1a es el prop\u00f3sito que anima al trabajo que ahora emprendemos. Y como no entiendo la his\u00adtoria de la C.M. como una historia cerrada sobre s\u00ed misma, sino como una parte siquiera sea modesta, de la historia de la Iglesia, conf\u00edo en que los re\u00adsultados de mi investigaci\u00f3n constituyan uno de esos estudios monogr\u00e1ficos de que tan necesitada est\u00e1, como base de sus conclusiones, la historia general de la Iglesia en nuestra patria.<\/p>\n<p>A la altura de 1972, la C.M. cuenta en Espa\u00f1a con una larga historia de m\u00e1s de dos siglos y medio de duraci\u00f3n. Hora es ya de que, como punto de partida de cualquier ensayo de s\u00edntesis hist\u00f3rica, se acometa de una manera seria, el intento de su periodizaci\u00f3n. Antes de nosotros, han avanzado perio\u00addizaciones de nuestra historia el P. Horcajada y el P. Paradela. Con ellas coincide parcialmente la que en seguida voy a proponer. Las diferencias es\u00adt\u00e1n, en primer lugar, en que tanto Horcajada como Paradela prestan una atenci\u00f3n acaso excesiva a divisiones basadas en hechos jur\u00eddicos sobre las dictadas por el real desarrollo de la historia. As\u00ed, por ejemplo, para Paradela, los a\u00f1os comprendidos entre 1704 y 1774, es decir, entre la fundaci\u00f3n de la casa de Barcelona y la erecci\u00f3n de Espa\u00f1a en provincia, constituyen un pe\u00adr\u00edodo independiente de nuestra historia, cuando en realidad, la constituci\u00f3n jur\u00eddica de la provincia espa\u00f1ola en nada afecta a la vida real de la C.M. en nuestra patria, que seguir\u00e1 teniendo el mismo ritmo y estilo, id\u00e9nticas preo\u00adcupaciones y hasta, sustancialmente, el mismo escenario geogr\u00e1fico, hasta el a\u00f1o 1833. En segundo lugar, nuestra periodizaci\u00f3n difiere \u2014tiene que di\u00adferir\u2014 de las dos anteriores por el hecho de que Horcajada y Paradela, si\u00adtuados respectivamente en 1900 y en 1923, dispon\u00edan, naturalmente, de una perspectiva cronol\u00f3gica muy diferente de la nuestra a nivel de 1972.<\/p>\n<p>A mi modo de ver, la historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a comprende tres grandes \u00e9pocas, cuyos l\u00edmites cronol\u00f3gicos vienen impuestos por profundas y graves transformaciones en el vivir y actuar de los misione\u00adros, efecto a su vez de grandes cambios en la historia de Espa\u00f1a y de la Igle\u00adsia espa\u00f1ola. Son las siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>1704-1833.<\/li>\n<li>1833-1875.<\/li>\n<li>1875-1969.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>La primera \u00e9poca, <\/em>de algo m\u00e1s de un siglo de duraci\u00f3n, abarca desde la fundaci\u00f3n de la casa de Barcelona por los esfuerzos del se\u00f1or Sen Just, hasta el comienzo de la revoluci\u00f3n liberal en nuestra patria a la muerte de Fer\u00adnando VII. Si hubi\u00e9ramos de elegir un t\u00edtulo para denominarla, tal vez <em>el <\/em>m\u00e1s exacto ser\u00eda el de \u00abLa C.M. bajo el antiguo r\u00e9gimen\u00bb. La \u00e9poca, en efecto, se caracteriza por la progresiva constituci\u00f3n de una secci\u00f3n espa\u00f1ola de la C.M. sobre los supuestos tanto eclesi\u00e1sticos como civiles del antiguo r\u00e9gimen: las fundaciones requieren siempre la doble licencia real y episcopal, suelen ser dotadas con cargo al erario regio, las casas tienen como paradigma de sus ministerios y hasta de su construcci\u00f3n material la imagen del antiguo San L\u00e1zaro, el r\u00e9gimen de vida de los misioneros obedece en todo al de los ecle\u00adsi\u00e1sticos anteriores a la gran conmoci\u00f3n revolucionaria. Finalmente, puede decirse que, a lo largo de toda esta \u00e9poca, la Congregaci\u00f3n permanece ence\u00adrrada en los l\u00edmites de la corona de Arag\u00f3n, pues s\u00f3lo al final de la misma, y dentro ya del siglo xix, se llevar\u00edan a cabo las fundaciones de Badajoz y Madrid (1802 y 1828 respectivamente), hecho, este \u00faltimo, que habr\u00eda de resultar decisivo para el tr\u00e1nsito a una \u00e9poca nueva y para el ulterior desa\u00adrrollo de la Congregaci\u00f3n en nuestra patria.<\/p>\n<p>De manera espont\u00e1nea cabe subdividir esta primera \u00e9poca en tres per\u00edodos:<\/p>\n<ol>\n<li>1704-1774.<\/li>\n<li>1774-1808.<\/li>\n<li>1808-1833.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El primero de estos tres per\u00edodos es el de <em>fundaci\u00f3n. <\/em>Lentamente va cre\u00e1n\u00addose la C.M. espa\u00f1ola, dependiente de las provincias italianas de Roma primero y, luego, de G\u00e9nova o Lombard\u00eda.<\/p>\n<p>El segundo per\u00edodo (1774-1808) es de <em>consolidaci\u00f3n. <\/em>Es un per\u00edodo tran\u00adquilo, sin apenas sobresaltos, en que los primeros visitadores espa\u00f1oles \u2014Fe\u00adrrer, Nualart, PI, Sob\u00edes\u2014 configuran doctrinal y disciplinarmente la pro\u00advincia. Hecho trascendental de este periodo es la fundaci\u00f3n de la provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad, debida a la iniciativa y previsi\u00f3n del P. Nualart y que tanta influencia hab\u00eda de tener en el desarrollo de nuestra propia provincia.<span id='easy-footnote-1-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-1-38730' title='B. &lt;strong&gt;PARADELA, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Los visitadores de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;t. I, pp. 126\u00ad-159.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El tercer per\u00edodo (1808-1833) es claramente de <em>transici\u00f3n. <\/em>La sosegada actividad de los misioneros espa\u00f1oles se ve turbada, primero, por la guerra de la independencia, que les obligar\u00e1 a abandonar sus residencias y refugiarse en Mallorca. Bueno ser\u00e1 observar, de pasada, que, mientras C\u00e1diz sirvi\u00f3 de refugio a los partidarios de las nuevas ideas \u2014todav\u00eda no se llamaban li\u00adberales\u2014 Mallorca lo fue, en l\u00edneas generales, de los elementos m\u00e1s conser\u00advadores, singularmente en el clero y el episcopado.<span id='easy-footnote-2-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-2-38730' title='Vid., por ejemplo, RAYMOND CARR, &lt;em&gt;Espa\u00f1a &lt;\/em&gt;1808-1839, p. 125.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Entre 1810 y 1833, los pa\u00fales espa\u00f1oles, lo mismo que otras \u00f3rdenes religiosas, tienen que sufrir las adversas medidas adoptadas por los gobiernos del trienio liberal que, entre otras cosas, producir\u00e1n el encarcelamiento por breve tiempo del visi\u00adtador P. Camprod\u00f3n y la p\u00e9rdida definitiva de la primitiva casa madre de la provincia en Barcelona, transformada en Hospital militar. Aunque esta \u00e9poca no forme parte de la que hoy nos proponemos estudiar, retengamos los datos que acabamos de dar como antecedentes condicionantes de la actitud de los pa\u00fales espa\u00f1oles ante la revoluci\u00f3n liberal cuando esta se produzca. Pero tampoco debemos omitir otro dato significativo y que pudiera ser de signo opuesto. El 30 de julio de 1830, un Hermano Coadjutor llamado Mariano Tal\u00f3n se fug\u00f3 de la casa de Barcelona para unirse a los facciosos que, bajo la regencia de Urgel, luchaban contra el gobierno liberal. Pero el mismo d\u00eda de su incorporaci\u00f3n a las filas realistas fue herido y hecho prisionero por las tropas liberales, que le condujeron a Barbastro. All\u00ed el alocado hermano quiso eludir su responsabilidad acusando a los misioneros de haberle incitado a unirse a los realistas. La acusaci\u00f3n se demostr\u00f3 falsa y el Hermano Tal\u00f3n recurri\u00f3 entonces a la estratagema de hacerse pasar por loco, lo que, al pare\u00adcer, no le cost\u00f3 excesivo trabajo, con lo que consigui\u00f3 librarse no s\u00f3lo de la muerte sino incluso de la prisi\u00f3n. Una vez libre, se reincorpor\u00f3 a las partidas, de las que lleg\u00f3 a ser oficial, si bien su dicha no fue duradera, pues los mismos realistas acabaron por degradarle y condenarlo a prisi\u00f3n.<span id='easy-footnote-3-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-3-38730' title='\u00abAnales de la C. M. y de las Hijas de la Caridad\u00bb, 1935, pp. 308-309.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Retengamos de esta pintoresca an\u00e9cdota dos conclusiones significativas: que s\u00f3lo un tempera\u00admento inestable y apasionado como el de Mariano Tal\u00f3n tuvo entre los pa\u00fales de su \u00e9poca la suficiente iniciativa pol\u00edtica como para optar personalmente por los realistas y en contra de los liberales, y, en segundo lugar, que la acu\u00adsaci\u00f3n lanzada por \u00e9l contra los misioneros como favorecedores del abso\u00adlutismo fue desestimada por los propios caudillos liberales.<\/p>\n<p>Finalmente, a este tercer per\u00edodo que hemos llamado de transici\u00f3n perte\u00adnece tambi\u00e9n la fundaci\u00f3n en 1828 de la casa de Madrid en la calle del Bar\u00adquillo. En realidad, esta fundaci\u00f3n fue efecto indirecto de las arbitrariedades del trienio liberal. En compensaci\u00f3n de la casa de Barcelona, incautada por el gobierno de aquel per\u00edodo, los pa\u00fales solicitaron y obtuvieron de Fer\u00adnando VII la erecci\u00f3n de dos casas, una en Madrid y otra en Barcelona.<span id='easy-footnote-4-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-4-38730' title='Ibid., a\u00f1o 1930, p. 412; 1933, pp. 274, 392-406 y 580-590.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> En el orden de la historia interna, la fundaci\u00f3n de la casa de Madrid estaba destinada a marcar el paso a una nueva \u00e9poca. Paso que, a trav\u00e9s de graves vicisitudes, se ver\u00eda favorecido por el nuevo giro que iba a adoptar la pol\u00ed\u00adtica espa\u00f1ola, esto es, por la revoluci\u00f3n liberal. Y con esto llegamos al um\u00adbral del tema que nos hemos propuesto.<\/p>\n<h2>II. <strong>La \u00e9poca de las revoluciones: visi\u00f3n general, per\u00edodos y problemas<\/strong><\/h2>\n<p>El 29 de septiembre de 1833, entre las incertidumbres y angustias de una Espa\u00f1a profundamente dividida en dos bandos antag\u00f3nicos y prestos a lan\u00adzarse a una larga lucha fratricida, mor\u00eda en el palacio de la Granja el rey Fernando VII. Casi exactamente dos meses despu\u00e9s, el 27 de noviembre del mismo a\u00f1o, fallec\u00eda a su vez en la casa de la calle del Barquillo el visitador que hab\u00eda conseguido de aquel rey la fundaci\u00f3n de Madrid: el P. Fortunato Feu, quien cuatro a\u00f1os antes hab\u00eda sido sustituido en el cargo por el P. Juan Roca. En la gran historia de Espa\u00f1a y en la peque\u00f1a historia de nuestra co\u00admunidad se extingu\u00eda as\u00ed una \u00e9poca definitiva e irrevocablemente liquidada: el antiguo r\u00e9gimen. Espa\u00f1a \u2014y con ella nuestra Congregaci\u00f3n\u2014 inauguraban una nueva etapa, f\u00e9rtil en profundas crisis y alteraciones externas e internas, al final de la cual la C.M. espa\u00f1ola, tras una nueva cuasi fundaci\u00f3n, renacer\u00eda sobre bases geogr\u00e1ficas, personales, \u00abestil\u00edsticas\u00bb, y hasta econ\u00f3micas total\u00admente diferentes de las que la hab\u00edan sustentado hasta 1833.<\/p>\n<p>Tratemos, pues, de ver el impacto que sobre la vida de la comunidad vi\u00adcenciana espa\u00f1ola tuvo la revoluci\u00f3n liberal y los caminos por los cuales lleg\u00f3 a producirse. Cuando hablo de revoluci\u00f3n liberal es claro que no me refiero a una revoluci\u00f3n concreta sino a todo el ampl\u00edsimo conjunto de cam\u00adbios que condujeron a nuestro pa\u00eds desde la Espa\u00f1a semifeudal de Fernando VII a la Espa\u00f1a moderna, es decir, a la Espa\u00f1a de la restauraci\u00f3n alfonsina, por modesta y limitada que se considere su modernidad.<\/p>\n<p>La \u00e9poca de las revoluciones \u2014que considero, repito, una de las etapas sustantivas de nuestra historia interna\u2014 se extiende, pues, en mi concepto, desde 1833 a 1875. Me voy a permitir anticipar la enumeraci\u00f3n de los per\u00edo\u00addos en que considero subdividida esa larga etapa de nuestra historia. Son los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>1833-1852.<\/li>\n<li>1852-1868.<\/li>\n<li>1868-1875.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como no escapar\u00e1 a los poseedores de un conocimiento aunque sea so\u00admero de nuestra historia, tales per\u00edodos corresponden, respectivamente, a las siguientes situaciones de la provincia:<\/p>\n<ul>\n<li>Disoluci\u00f3n y dispersi\u00f3n<\/li>\n<li>Primera restauraci\u00f3n, con base en la llamada casa de Leganitos<\/li>\n<li>Segunda disoluci\u00f3n y, al final de ese a\u00f1o, segunda restauraci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por fuerza de las limitaciones de tiempo, habr\u00e9 de ce\u00f1irme a examinar los problemas y vicisitudes de s\u00f3lo el primero de esos tres per\u00edodos.<\/p>\n<p>Ahora bien, si queremos anticipar una visi\u00f3n de conjunto de los princi\u00adpales problemas de orden hist\u00f3rico que van a salirnos al paso, es necesario intentar una caracterizaci\u00f3n gen\u00e9rica de cada uno de los tres per\u00edodos enu\u00admerados. Esperando que el desarrollo de este estudio justifique mis aprecia-clones, la dar\u00e9 en los siguientes t\u00e9rminos<\/p>\n<ol>\n<li>1833-1852: <em>Liquidaci\u00f3n <\/em>de las bases tradicionales y, a trav\u00e9s de una dispersi\u00f3n fecunda en experiencias para nuestros cohermanos de la \u00e9poca, <em>alumbramiento <\/em>de los nuevos horizontes sobre los que ser\u00eda posible un re\u00adnacimiento de la C.M. espa\u00f1ola: la incorporaci\u00f3n al nuevo orden politico\u00adsocial, la b\u00fasqueda de nuevas bases de sustentaci\u00f3n en la geograf\u00eda peninsular y la proyecci\u00f3n sobre el mundo ultramarino.<\/li>\n<li>1852-1868: Sin renunciar todav\u00eda a una restauraci\u00f3n del viejo sis\u00adtema, <em>puesta en marcha <\/em>del triple proyecto del per\u00edodo anterior, frustrada, primero por una grav\u00edsima crisis interior (el enfrentamiento con la idea que un personal\u00edsimo superior general, el P. Etienne, se hac\u00eda de la Congregaci\u00f3n), y, segundo, por la recurrencia de la crisis pol\u00edtica del pa\u00eds: la revoluci\u00f3n de 1868.<\/li>\n<li>1868-1875: <em>Nueva dispersi\u00f3n <\/em>que, si bien menos grave que la an\u00adterior, contribuye decisivamente a liquidar los \u00faltimos vestigios del antiguo orden congregacional. Las realizaciones logradas en los dos per\u00edodos ante\u00adriores permitir\u00e1n en 1876 el montaje de la nueva C.M. espa\u00f1ola, inaugurando as\u00ed la tercera y, por ahora, \u00faltima etapa de la C.M. en nuestra patria.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Entremos ya en el estudio pormenorizado del primero de esos per\u00edodos.<\/p>\n<h2><strong>III. La situaci\u00f3n inicial. Datos estad\u00edsticos<\/strong><\/h2>\n<p>Empecemos por los aspectos hasta cierto punto m\u00e1s asequibles: la situa\u00adci\u00f3n estad\u00edstica respecto a las casas y el personal.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era el estado de la C.M. en Espa\u00f1a al filo de 1833, fecha que hemos propuesto como inicial de la nueva \u00e9poca y cu\u00e1l fue al final del primer per\u00edodo de \u00e9sta, es decir, en 1852?<\/p>\n<p>En 1833, la Congregaci\u00f3n pose\u00eda en Espa\u00f1a 8 casas, a saber: Barcelona, Palma de Mallorca, Barbastro, Reus, Guisona, Badajoz, Valencia y Madrid. Las cinco primeras databan del siglo xvin, las tres \u00faltimas del siglo xix. La \u00faltima en fundarse hab\u00eda sido la de Madrid, establecida en 1828, con una parte de la indemnizaci\u00f3n concedida por el Estado por la primitiva casa de Barce\u00adlona y que desde entonces pas\u00f3 a ser la casa central de la provincia, residencia del visitador, noviciado y, junto con la de Barcelona, estudiantado. Estaba situada esta casa en la calle del Barquillo, aproximadamente a la altura de lo que hoy es el Teatro Infanta Isabel, y comprend\u00eda, con la huerta adyacente, la manzana delimitada por las calles del Barquillo, al oeste, Prim (entonces del Sa\u00faco), al sur, Almirante (entonces del rinc\u00f3n de San Crist\u00f3bal), al norte, y Conde de Xiquena (entonces calle alta de los Reyes), al este. Durante alg\u00fan tiempo fueron, adem\u00e1s, los pa\u00fales madrile\u00f1os, propietarios de toda la zona norte de los terrenos del Palacio de Buenavista (Ministerio del Ej\u00e9rcito) y de la manzana adjunta al norte del mismo, entre Prim y Almirante, hasta abarcar toda la acera de poniente del paseo de Recoletos, desde la desembocadura de la calle Almirante hasta el convento de las Pascualas. La casa era de nueva planta, reci\u00e9n construida y, seg\u00fan parece, la Iglesia estaba a\u00fan sin concluir en el momento de la disoluci\u00f3n. Bueno ser\u00e1 recordar que a la solemne inaugu\u00adraci\u00f3n en 1828 hab\u00edan asistido, entre otros personajes de la \u00e9poca, los infantes don Carlos Mar\u00eda Isidro y don Francisco de Paula, hermanos del Rey.<span id='easy-footnote-5-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-5-38730' title='Documento de la \u00e9poca, sin firma, conservado en el Archivo Matritense de la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Dado que los fondos de este archivo carecen de una clasificaci\u00f3n adecuada, las referencias a documentos coservados en el mismo habr\u00e1n de hacerse siempre en forma gen\u00e9rica. Cuando el documento en cuesti\u00f3n ha sido publicado a imprenta se da la referencia de dicha publicaci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, el que ahora nos ocupa fue publicado por Paradela en \u00abAnales\u00bb de 1928, pp. 379 ss.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La casa de Barcelona tambi\u00e9n era nueva, pues es trataba de la segunda residencia ocupada en propiedad por los misioneros en la ciudad condal. La primera, legado del se\u00f1or Sen Just, situada en la calle de Tallers, hab\u00eda sido ocupada ininterrumpidamente por los misioneros desde 1704 hasta 1808. En este \u00faltimo a\u00f1o hab\u00eda sido requisada por el ej\u00e9rcito franc\u00e9s de ocupaci\u00f3n para convertirse en hospital militar. Los misioneros regresaron a ella en 1816 y all\u00ed permanecieron hasta 1822, en que las autoridades del trienio liberal volvieron a dedicarla al mismo oficio de hospital militar, que ha conservado hasta nuestros d\u00edas. Entre 1822 y 1833, los pa\u00fales barceloneses habitaron di\u00adversas residencias provisionales (colegio episcopal de Bel\u00e9n, colegio de Trini\u00adtarios, Torre de la Virreina) hasta que en 1833 lograron levantar \u2014con la segunda parte de los fondos entregados por el Estado a t\u00edtulo de compra de su primera casa\u2014<span id='easy-footnote-6-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-6-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1928, pp. 397 y 588.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> un nuevo edificio situado en la esquina de las calles Amalia y Lealtad. Por cierto que, al trazar los planos de esta segunda residencia, tuvieron buen cuidado de disponer las paredes maestras de forma que no pudieran ser derribadas para habilitar las grandes cruj\u00edas t\u00edpicas de los hos\u00adpitales de la \u00e9poca. La previsi\u00f3n dio sus frutos durante el c\u00f3lera de 1834, pues, debido a esa circunstancia, las autoridades sanitarias de la ciudad rechazaron nuestra casa como posible ubicaci\u00f3n de un centro de apestados.<span id='easy-footnote-7-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-7-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1931, p. 439.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> La casa de Barcelona, aparte de ser la m\u00e1s numerosa en sacerdotes y hermanos, albergaba a una secci\u00f3n de estudiantes: los te\u00f3logos de los \u00faltimos cursos, que sol\u00edan pasar a ella despu\u00e9s de haber hecho el noviciado e iniciado los estudios en la de Madrid.<\/p>\n<p>Creo innecesario detallar las circunstancias materiales del resto de las ca\u00adsas, pues el P. Horcajada hizo cumplida descripci\u00f3n de cada una de ellas en los anales de 1909 a 1917, bas\u00e1ndose casi siempre en documentos de primera mano e incluso en la inspecci\u00f3n personal de los antiguos inmuebles cuando subsist\u00edan.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed importa consignar, en cambio, es la dedicaci\u00f3n principal de cada una de estas residencias, pues ello nos ayudar\u00e1 a conocer las actividades de los pa\u00fales espa\u00f1oles hasta el momento de la supresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Oficialmente, cuatro de las ocho casas: las de Barbastro, Guisona, Reus y Badajoz, llevaban el t\u00edtulo de seminarios. En realidad, fuera de las de Bar\u00adbastro y, parcialmente, que funcionaron como seminarios diocesanos en el sentido estricto de la palabra, eran m\u00e1s bien casa de ejercicios de ordenandos, en que los aspirantes al sacerdocio recib\u00edan su \u00faltima y definitiva formaci\u00f3n antes de que les fuesen conferidas las sagradas \u00f3rdenes. Las otras cuatro casas \u2014Barcelona, Palma de Mallorca, Valencia y Madrid\u2014 eran oficialmente casas de Misi\u00f3n. Su dedicaci\u00f3n principal era la de misionar las di\u00f3cesis o comarcas en que estaban enclavadas. Madrid y Barcelona funcionaban ade\u00adm\u00e1s, como ya he dicho, como casas de formaci\u00f3n de los nuestros. Pero en todas las casas constitu\u00eda una ocupaci\u00f3n esencial la de los ejercicios a cl\u00e9ri\u00adgos y seglares, para lo que se procuraba que estuvieran dotadas de buen n\u00fa\u00admero de habitaciones y poseyeran espaciosos refectorios, salas de conferen\u00adcias, capillas y huertos u otros lugares de esparcimiento. En conjunto, pues, cabe decir que la sombra del primitivo San L\u00e1zaro \u2014y quiz\u00e1s m\u00e1s la de la casa de Monte Citorio\u2014 gravitaba poderosamente sobre las fundaciones espa\u00f1olas de la Congregaci\u00f3n. Tal vez convenga asimismo tener en cuenta, con vistas a la evoluci\u00f3n posterior, que la casa de Madrid era la \u00fanica que no hab\u00eda sido fundada a petici\u00f3n de los obispos u otros bienhechores deseosos de asegurar a sus di\u00f3cesis o ciudades los servicios de los padres \u00abmisionistas\u00bb, como se les llamaba, sino a iniciativa de los propios misioneros urgidos, eso s\u00ed, por la necesidad de proporcionar asistencia espiritual a las Hijas de la Ca\u00adridad del noviciado.<\/p>\n<p>Sacrificando la cronolog\u00eda al m\u00e9todo, anticipamos que de estas ocho re\u00adsidencias, s\u00f3lo dos: las de Palma de Mallorca y Badajoz, serian recuperadas por la Congregaci\u00f3n en su restauraci\u00f3n de 1852. El resto se perder\u00eda definitiva\u00admente como consecuencia de las leyes desamortizadoras y si bien los misio\u00adneros volver\u00edan a establecerse en Madrid y Barcelona, ello seria en locales distintos de los anteriores.<\/p>\n<p>Veamos ahora la situaci\u00f3n del personal. En 1835, los pa\u00fales espa\u00f1oles eran un total de 115,<span id='easy-footnote-8-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-8-38730' title='Estos datos est\u00e1n deducidos del estudio comparado de las &lt;em&gt;Notas biogr\u00e1ficas de los que han pertenecido a la C. M. en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;publicadas por el P. B. Penito Paradela en \u00abAna\u00adles\u00bb entre .1930 y 1935 y que \u00e9l mismo recogi\u00f3 en ese \u00faltimo a\u00f1o en un peque\u00f1o volumen, \u00abseparata\u00bb de la revista y confrontados con los dem\u00e1s documentos coet\u00e1neos, tales como los libros de Misas y de personal de las diversas casas, cartas del P. Codina y del P. Armen-gol, etc.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> distribuidos de este modo entre las diversas clases in\u00adtegrantes de la comunidad:<\/p>\n<ul>\n<li>57 sacerdotes,<\/li>\n<li>27 hermanos coadjutores,<\/li>\n<li>25 estudiantes,<\/li>\n<li>6 novicios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>M\u00e1s dif\u00edcil es dar los datos exactos de la distribuci\u00f3n del personal por casa. La raz\u00f3n es que, no existiendo en los a\u00f1os a que nos referimos cat\u00e1logos de personal y al haberse producido la disoluci\u00f3n de las casas en fechas distintas para unas y otras, ocurre que algunos sacerdotes que, por ejemplo, en julio de 1835, figuran en el libro de misas de la casa de Barcelona o Madrid, proce\u00add\u00edan veros\u00edmilmente de casas como Badajoz o Reus, que se hab\u00edan visto ame\u00adnazadas con anterioridad. Tampoco es siempre posible poner de acuerdo todos los documentos de la \u00e9poca, entre los que a veces existen contradicciones respecto a este punto. Hechas estas salvedades, doy a continuaci\u00f3n los datos del personal de cada casa, bas\u00e1ndome en los libros de misas y personal cuando existen, ya en las referencias biogr\u00e1ficas de los libros de difuntos y en otras fuentes coet\u00e1neas:<\/p>\n<ul>\n<li>Barcelona: 44 misioneros (25 sacerd., 9 herm., 10 estud.)<\/li>\n<li>Madrid: 36 misioneros ( 8 sacerd., 8 herm., 14 estud., 6 novic).<\/li>\n<li>Barbastro: 10 misioneros ( 7 sacerd., 3 herm.)<\/li>\n<li>Badajoz: 6 misioneros ( 3 sacerd., 2 herm., 1 estud.)<\/li>\n<li>Guisona: 5 misioneros ( 4 sacerd., 1 herm.)<\/li>\n<li>Palma de Mallorca: 6 misioneros ( 4 sacerd., 2 herm.)<\/li>\n<li>Valencia: 6 misioneros ( 4 sacerd., 2 herm.)<\/li>\n<li>Reus: 2 misioneros ( 2 sacerd.)<\/li>\n<\/ul>\n<p>Respecto a esta \u00faltima residencia, consta, como veremos m\u00e1s adelante, que los misioneros destinados en ella eran 8 al sobrevenir el asalto a aquella casa. Sin duda, algunos de los que aparecen en Barcelona en julio de 1835 eran, pues, refugiados de Reus.<\/p>\n<p>Interesante es tambi\u00e9n establecer el cuadro de edad. De las citadas fuentes se deduce que algo m\u00e1s de la mitad de los misioneros espa\u00f1oles de 1835, exac\u00adtamente 64, es decir, el 55 por ciento, ten\u00edan menos de 35 a\u00f1os, mientras 51, o sea, el 45 por ciento, sobrepasaban aquella edad. De \u00e9stos, s\u00f3lo 9 ten\u00edan m\u00e1s de 65. La edad media era aproximadamente de 38 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Finalmente \u2014y con esto cerramos este \u00e1rido apartado estad\u00edstico\u2014 la inmensa mayor\u00eda de los pa\u00fales de 1835, exactamente 90, eran catalanes o ma\u00adllorquines de nacimiento. De los 25 restantes, 19 eran aragoneses y los dem\u00e1s distribu\u00edan sus lugares de nacimiento entre Valencia, 1; Madrid, 1; Avila, 1; Asturias, 1, y Extremadura, 2.<\/p>\n<p>Todos estos datos nos permiten sentar con fundamento un determinado n\u00famero de conclusiones acerca de la composici\u00f3n y vitalidad de la provincia espa\u00f1ola de la C.M. al iniciarse la \u00e9poca revolucionaria. Son las siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>La provincia espa\u00f1ola de la C.M. era un instituto joven, con buenas perspectivas para un crecimiento notable de su actividad apost\u00f3lica y su in\u00adflujo en la religiosidad del pa\u00eds.<\/li>\n<li>El crecido n\u00famero de hermanos coadjutores, algo m\u00e1s de la mitad del de sacerdotes, revela una concepci\u00f3n autonomista de la vida de la comu\u00adnidad y quiz\u00e1s \u2014esto habr\u00eda que confirmarlo con otro tipo de datos\u2014 una visi\u00f3n bastante \u00abreligiosa\u00bb en sentido asc\u00e9tico y jur\u00eddico, del propio ins\u00adtituto.<\/li>\n<li>La tendencia a la concentraci\u00f3n de gran n\u00famero de sacerdotes y her\u00admanos en una casa, la de Barcelona, m\u00e1s que por una concepci\u00f3n centralista de la provincia, se explica, de una parte, por el origen mismo de la comuni\u00addad, que durante bastantes a\u00f1os no dispuso sino de aquella sola casa, y, de otra, por la concentraci\u00f3n de un amplio complejo de actividades muy dife\u00adrentes en la misma residencia: misiones, ejercicios a sacerdotes, ordenandos y seglares, centro de formaci\u00f3n, localizaci\u00f3n de la direcci\u00f3n de hermanas, foco de propaganda religiosa y lugar de retiro de misioneros ancianos. Con otras palabras, Barcelona actuaba como hab\u00eda actuado y segu\u00edan actuando casas como la de G\u00e9nova y el propio san L\u00e1zaro, tanto el de san Vicente como el del P. De Wailly. De hecho, la residencia de Madrid surge cuando la ins\u00adtalaci\u00f3n del noviciado de hermanas en la capital de Espa\u00f1a exige un desdo\u00adblamiento de las actividades barcelonesas. Es curioso observar que esta ten\u00addencia a una casa central muy numerosa continuar\u00e1 siendo una caracter\u00eds\u00adtica de la C.M. espa\u00f1ola hasta nuestros propios d\u00edas.<\/li>\n<li>El origen geogr\u00e1fico de los pa\u00fales de la \u00e9poca, con abrumadora ma\u00adyor\u00eda catalana, no es sino el reflejo del origen y difusi\u00f3n principal de la misi\u00f3n espa\u00f1ola, contenida durante un siglo en los l\u00edmites de la corona de Arag\u00f3n. Otro foco de atracci\u00f3n de vocaciones es pronto Barbastro, lo que explica el n\u00famero de misioneros aragoneses. Y al final empiezan a manifestarse t\u00edmida\u00admente las nuevas zonas de influencia correspondientes a los establecimientos de Madrid, Badajoz y Valencia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>De todas las caracter\u00edsticas de la antigua provincia, \u00e9sta es la que iba a experimentar una transformaci\u00f3n m\u00e1s importante y decisiva.<\/p>\n<p>Veamos ahora c\u00f3mo afectaron en sus destinos personales a este grupo de misioneros las hondas convulsiones a que el \u00abrigor de los tiempos\u00bb, en frase de un contempor\u00e1neo, iba a someterlos.<\/p>\n<p>De los 115 sacerdotes, hermanos, estudiantes y novicios, 40 murieron antes de la restauraci\u00f3n de 1852; 38 volvieron a incorporarse a la provincia espa\u00f1ola antes o despu\u00e9s de esa fecha, formando as\u00ed el n\u00facleo inicial de la nueva C.M. espa\u00f1ola; 13 permanecieron hasta su muerte en otras provincias de la C.M.; 8 abandonaron definitivamente la Congregaci\u00f3n, y de 16 no me ha sido posible encontrar indicaciones precisas sobre su suerte despu\u00e9s de 1852.<span id='easy-footnote-9-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-9-38730' title='Apl\u00edquese a estas afirmaciones la observaci\u00f3n hecha en la nota anterior.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En conjunto, pues, cabe concluir que los misioneros espa\u00f1oles dieron pruebas de un s\u00f3lido apego a su vocaci\u00f3n misionera bajo los embates de la revoluci\u00f3n, hostil ideol\u00f3gica y pr\u00e1cticamente a la vida de comunidad. Ideol\u00f3\u00adgicamente, porque la consideraba incompatible con el esp\u00edritu de libertad de los nuevos tiempos, y pr\u00e1cticamente, porque la combati\u00f3 con todas las armas a su alcance, desde la calumnia \u2014recu\u00e9rdese el tr\u00e1gico cuento de las fuentes envenenadas en el Madrid de 1834\u2014 hasta las disposiciones legales \u2014leyes desamortizadoras y supresoras\u2014 y la violencia f\u00edsica: asaltos a conventos y casas religiosas en los a\u00f1os m\u00e1s rabiosos del progresismo. En este aspecto, pues, la actitud de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ante la revoluci\u00f3n liberal en Espa\u00f1a fue claramente de invencible y heroica resistencia.<\/p>\n<h2><strong>IV. La obra revolucionaria<\/strong><\/h2>\n<div id=\"attachment_38933\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/mamelucos.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-38933\" class=\"size-medium wp-image-38933\" title=\"La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol, de Francisco de Goya\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/mamelucos-300x232.jpg?resize=300%2C232\" alt=\"La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol, de Francisco de Goya\" width=\"300\" height=\"232\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-38933\" class=\"wp-caption-text\">La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol, de Francisco de Goya<\/p><\/div>\n<p>La disoluci\u00f3n de la provincia espa\u00f1ola de la C.M. suele ser atribuida, de manera gen\u00e9rica y global, a la \u00abdesamortizaci\u00f3n de Mendiz\u00e1bal\u00bb. En realidad se trata de un proceso m\u00e1s gradual y matizado, al que los decretos y leyes desamortizadores vienen a dar estado legal y definitivo. En efecto, de la larga serie de medidas legales que suelen englobarse bajo el t\u00edtulo general de desa\u00admortizaci\u00f3n, adoptadas por los sucesivos gabinetes de Mart\u00ednez de la Rosa (15-1-1834 a 1-VI-1835), Conde de Toreno (8-VI-1835 a 14-IX-1835) y Men\u00addiz\u00e1bal (15-IX-1835 a 5-V-1836), s\u00f3lo la m\u00e1s amplia y universal de ellas, la del 8 de marzo de 1836, dec\u00eda aplicaci\u00f3n directa a nuestra Congregaci\u00f3n. Era el decreto por el que se suprim\u00edan \u00abtodos los monasterios, conventos, congregaciones y dem\u00e1s casas de comunidad o institutos religiosos\u00bb y se aplicaban a la Real Caja de Amortizaci\u00f3n \u00abtodos los bienes ra\u00edces, muebles y semovientes, rentas, derechos y acciones de todas las casas de comunidad de ambos sexos as\u00ed suprimidas como subsistentes\u00bb.<span id='easy-footnote-10-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-10-38730' title='Decreto del 8 de marzo de 1836.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Aplic\u00f3sele tambi\u00e9n, por supuesto, la ley general de desamortizaci\u00f3n promulgada bajo el gobierno Calatrava en 29-VII-1837, que refund\u00eda disposiciones anteriores, aunque fuese m\u00e1s bien lanzada a moro muerto. Ahora bien, antes de la publicaci\u00f3n de esos decretos era ya un hecho la supresi\u00f3n, a veces violenta, de la mayor\u00eda de nuestras casas. Y es que ser\u00eda err\u00f3neo creer que la revoluci\u00f3n fue sobre todo una sucesi\u00f3n de disposiciones oficiales. No. La revoluci\u00f3n fue inicial\u00admente un proceso de hecho, una larga serie de actos consumados que, en mu\u00adchos casos, la legislaci\u00f3n no hac\u00eda sino consagrar.<\/p>\n<p>La primera casa afectada por el clima revolucionario fue la de Madrid. Eran los d\u00edas en que el c\u00f3lera morbo hac\u00eda estragos en la capital de Espa\u00f1a. El 8 de julio de 1834, la Junta de Sanidad de Madrid comunicaba al superior de nuestra casa, que era a la saz\u00f3n el P. Buenaventura Codina, una resoluci\u00f3n por la que algunos locales de la residencia quedaban destinados a hospital militar de col\u00e9ricos. Al d\u00eda siguiente, el P. Codina contestaba aceptando \u00abcon satisfacci\u00f3n\u00bb la disposici\u00f3n de la Junta y ofreciendo para el caritativo fin no s\u00f3lo la casa sino el servicio espiritual y material de los miembros de la comunidad y hasta \u00abuna porci\u00f3n de tablados de cama y jergones\u00bb. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde \u2014sin duda para evitarles el peligro de contagio y para hacer lugar a los apestados\u2014 se tomaba la decisi\u00f3n de que los novicios abandonaran Madrid y se trasladaran a Guisona v\u00eda Valencia. Era una medida previsora, que les ahorrar\u00eda los sobresaltos de la horrorosa matanza de frailes del 17 de julio (aunque los sucesos no afectaron a nuestra casa) y les situar\u00eda m\u00e1s cerca de la frontera francesa para el caso de que fuera necesario emprender una huida al extranjero, que el clima revolucionario del pa\u00eds iba haciendo cada vez m\u00e1s previsible. Recordemos los nombres de aquellos novicios, algunos de los cuales jugar\u00e1n papeles importantes en sucesivos episodios de esta historia. Eran los Hnos. Rom\u00e1n Pascual, Joaqu\u00edn Mariano Maller, Juan Arrom, Ma\u00adteo Cerd\u00e1 y Joaqu\u00edn Yarza.<span id='easy-footnote-11-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-11-38730' title='En este punto existen contradicciones entre diversos documentos de la \u00e9poca. El m\u00e1s de fiar me parece una nota manuscrita del P. Codina acerca del traslado de los novicios a Guisona, as\u00ed como la noticia biogr\u00e1fica, tambi\u00e9n de mano del P. Codina, acerca del novi\u00adcio Juan Arrom, que falleci\u00f3 en Guisona poco despu\u00e9s de su traslado desde Madrid. Vide asimismo el &lt;em&gt;Resumen hist\u00f3rico de la C. M. en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;del P. Paradela, p. 297.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La comunidad madrile\u00f1a continu\u00f3, sin embargo, el curso ordinario de su vida y trabajos, incrementado ahora con el cuidado de los apestados.<\/p>\n<p>Los novicios permanecieron en Guisona durante un a\u00f1o entero. El 20 de julio de 1835, al d\u00eda siguiente de la fiesta de san Vicente \u2014nos dice una nota manuscrita del entonces novicio se\u00f1or Maller\u2014, por disposici\u00f3n del visitador P. Juan Roca, emprend\u00edan todos los seminaristas el viaje a Francia. Fue un traslado lento, sin excesivas prisas, ya que, oficialmente, ninguna nueva dis\u00adposici\u00f3n hab\u00eda venido a agravar la situaci\u00f3n de nuestros hermanos. Se tra\u00adtaba solamente de una medida de precauci\u00f3n, que acontecimientos inmediatos revelar\u00edan como altamente justificada. El viaje se hizo por la Seo de Urgel, Andorra, donde el grupo se detuvo una semana y celebr\u00f3 la fiesta de Santiago, patr\u00f3n de la Rep\u00fablica, Carcasona, ya en tierra francesa, y Montolieu, lugar de destino por el momento. Acompa\u00f1aba a los expedicionarios el P. Buena\u00adventura Armengol, de la casa de Barcelona, quien ser\u00eda profesor de filosof\u00eda de los estudiantes en Montolieu hasta que al a\u00f1o siguiente se trasladaron a Par\u00eds para iniciar la teolog\u00eda.<span id='easy-footnote-12-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-12-38730' title='Archivo Matritense de la C. M., Carpeta Visitadores.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero volvamos a Madrid. La comunidad continu\u00f3 habitando en la casa de la calle del Barquillo hasta marzo de 1836. As\u00ed lo atestigua el libro de mi\u00adsas, que se cierra en ese mes. Fue entonces cuando la ley de desamortizaci\u00f3n del d\u00eda 8 produjo la supresi\u00f3n de nuestra casa, cuyos locales fueron destina\u00addos a c\u00e1rcel de mujeres y sufrir\u00edan m\u00e1s tarde sucesivas transformaciones hasta desaparecer totalmente en el Madrid actual. No se nos ha conservado ninguna referencia de c\u00f3mo se efectu\u00f3 el cierre y entrega de la casa. S\u00f3lo po\u00addemos suponer que debi\u00f3 hacerse con orden y sosiego, puesto que pudieron ponerse a salvo todos los libros de comunidad, conservados hoy en el archivo de Madrid.<\/p>\n<p>La segunda casa en sufrir de alguna manera los efectos de la marea revo\u00adlucionaria fue la de Badajoz. El 10 de septiembre de 1834, el capit\u00e1n general, don Manuel de Latre, dict\u00f3 contra el superior de la misma, que era el P. Mi\u00adguel Gros, orden de expulsi\u00f3n de la ciudad \u00abpor causas politicas\u00bb.<span id='easy-footnote-13-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-13-38730' title='\u00abAnales\u00bb de 1934, p. 606.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Orden que el P. Gros cumpli\u00f3 traslad\u00e1ndose a Valencia. No me ha sido posible averiguar cu\u00e1les fueron en concreto esas causas pol\u00edticas que provocaron el des\u00adtierro del P. Gros. Veros\u00edmilmente har\u00edan relaci\u00f3n al decreto publicado el 27 de enero de aquel mismo a\u00f1o por el que se ordenaba a los prelados que, a fin de impedir la propaganda anticristiana de los cl\u00e9rigos afectos a la causa carlista, tomasen las medidas pertinentes para que los sacerdotes \u00abno abusa\u00adran de tan sagrado ministerio y se esmerasen en persuadir y ense\u00f1ar a los fie\u00adles el camino de la virtud y el desviarse del vicio, y no se extrav\u00ede la opini\u00f3n de los fieles ni en el p\u00falpito ni en el confesonario ni se enerve el sagrado pre\u00adcepto de la obediencia y cordial sumisi\u00f3n al leg\u00edtimo gobierno de S.M., que tan encarecidamente recomiendan las leyes divinas y humanas\u00bb.<span id='easy-footnote-14-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-14-38730' title='Real Orden de 27 de enero de 1834.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Sin embar\u00adgo, nada en los sermones manuscritos que se nos han conservado del P. Gros, copiados por el P. Codina, hace referencia directa ni indirecta a las agitacio\u00adnes pol\u00edticas de la \u00e9poca. A pesar de este temprano choque con las autorida\u00addes liberales, la casa de Badajoz continu\u00f3 en funciones, al menos hasta no\u00adviembre de 1835, cuatro meses antes de la supresi\u00f3n, fecha hasta la que si\u00adgue anot\u00e1ndose con regularidad el libro de misas, y a\u00fan despu\u00e9s, pues hasta 1850 contin\u00faan consign\u00e1ndose en \u00e9l las misas celebradas por varios misio\u00adneros, sobre todo las de los se\u00f1ores Mata \u2014que hab\u00eda quedado como supe\u00adrior en funciones tras el destierro del se\u00f1or Gros\u2014 y Barrag\u00e1n y, con menos regularidad, dependiente seguramente de viajes o estancias ocasionales, las de otros varios misioneros. Por otra parte, el se\u00f1or Barrag\u00e1n declaraba en 1855 al P. Etienne que la casa de Badajoz se hab\u00eda cerrado en 1839, es decir, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la desamortizaci\u00f3n .<span id='easy-footnote-15-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-15-38730' title='\u00abAnales\u00bb de 1911, pp. 380 y 1934, p. 607.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> La casa de Badajoz ser\u00eda recu\u00adperada por la Congregaci\u00f3n en 1858.<\/p>\n<p>Si en Madrid se libr\u00f3 la casa \u2014quiz\u00e1s por hallarse convertida en hospi\u00adtal\u2014 del asalto de las turbas en las luctuosas jornadas de julio de 1834, no ocurri\u00f3 lo mismo en Reus y Barcelona un a\u00f1o m\u00e1s tarde. El 22 de julio de 1835 estall\u00f3 en Reus una violenta revuelta que tom\u00f3 como objetivo los con\u00adventos de religiosos de la ciudad, entre los que causaron numerosas v\u00edctimas. La chispa que provoc\u00f3 el incendio popular fue la noticia de haber sido co\u00adpado por los carlistas un destacamento de la milicia urbana, varios de cuyos componentes fueron b\u00e1rbaramente asesinados, por instigaci\u00f3n, seg\u00fan se dijo en Reus, de los frailes que formaban parte de la facci\u00f3n y, en particular, de su jefe, que, al parecer, era un franciscano. Difundirse la noticia y provocarse entre la poblaci\u00f3n reusense una delirante conmoci\u00f3n fue una misma cosa. Pr\u00e1cticamente todos los conventos fueron invadidos e incendiadas las iglesias de san Francisco y san Juan.<span id='easy-footnote-16-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-16-38730' title='M. LAFUENTE, &lt;em&gt;Historia de Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;t. 20, p. 205.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> No se libr\u00f3 el seminario de los Pa\u00fales, los padres de la Misi\u00f3n huyeron a refugiarse en el vecino pueblo de Castellvell. Seg\u00fan parece, la casa constaba ese d\u00eda de 8 sacerdotes, pero s\u00f3lo he podido averiguar los nombres del P. Ignacio Santasusana, que era el superior y del P. Gabriel Angel (con algunas reservas). Nuestra casa, sin embargo, no fue incendiada hasta varios d\u00edas m\u00e1s tarde. La liquidaci\u00f3n de sus bienes se hizo, en cambio, con gran rapidez. Objetos de valor ten\u00eda pocos el seminario. El huerto fue arrendado. Y el \u00abllevador\u00bb de censales constituidos por diversos bienhechores en favor de la casa fue requisado por el comisario subalterno de la Junta de Tarragona. Muy pocos meses despu\u00e9s la casa misi\u00f3n fue destinada a casa de caridad.<span id='easy-footnote-17-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-17-38730' title='EDUART TODA, Los convents de Reus i sa destrucci\u00f3 en 1835. XVI. Lo Seminari deis Pauls. En \u00abRevista del Centre de lectura\u00bb. A\u00f1o X, n\u00fam. 200. Reus, Desembre 1929, pp. 344- 347.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>De Reus, la agitaci\u00f3n pas\u00f3 a Barcelona, aunque aqu\u00ed la ocasi\u00f3n del esta\u00adllido revolucionario fue un suceso totalmente ajeno a la pol\u00edtica: una corrida de toros. En la tarde del d\u00eda de Santiago, los espectadores de la corrida, de\u00adcepcionados por la flojedad del ganado lidiado, provocaron un indescriptible tumulto, que destroz\u00f3 los tendidos, redujo a astillas los asientos de palcos y acab\u00f3 por lanzar al ruedo a los m\u00e1s enardecidos, quienes ataron a un trozo de la contrabarrera al \u00faltimo toro muerto y lo sacaron arrastrando por las calles en medio de feroz griter\u00edo.<span id='easy-footnote-18-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-18-38730' title='M. Lafuente, ob. cit., t. 20, p. 205.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> La ira popular fue pronto canalizada por los agentes revolucionarios hacia objetivos menos inocentes: los conventos religiosos. Aquella noche fueron asaltados e incendiados los de los agustinos, franciscanos, carmelitas descalzos y calzados y, pr\u00e1cticamente, todos los de la ciudad, entre los que se cont\u00f3 tambi\u00e9n la casa de los pa\u00fales o seminario nuevo. S\u00f3lo que aqu\u00ed se produjo algo inesperado. D. Juan Valera, en su con\u00adtinuaci\u00f3n de la Historia de Espa\u00f1a de Modesto Lafuente, lo cuenta de este modo: \u00abViose igualmente atacado el vasto edificio del nuevo seminario, pero en \u00e9l encontraron inesperada resistencia los incendiarios, pues desde las ventanas recibieron un fuego que los rechaz\u00f3, con p\u00e9rdida de no pocos heri\u00addos\u00bb .<span id='easy-footnote-19-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-19-38730' title='Ibid.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Esta breve rese\u00f1a de Valera encuentra puntual y extensa confirmaci\u00f3n en el relato que public\u00f3 el can\u00f3nigo Chantre de la catedral de Barcelona,<\/p>\n<p>D. Cayetano Barraquer y Roviralta en su documentada obra \u00abLos religiosos en Catalu\u00f1a durante la primera mitad del siglo xix\u00bb. De ella lo tom\u00f3 para \u00abAnales\u00bb el P. Paradela.<span id='easy-footnote-20-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-20-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1935, pp. 431-439.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> Es imprencindible leer esta relaci\u00f3n que el can\u00f3\u00adnigo Barraquer compuso entre 1881 y 1885 sobre los testimonios directos que recab\u00f3 de casi todos los supervivientes de la tr\u00e1gica noche: los PP. Isidro Marsal, Ram\u00f3n Madam, Jos\u00e9 Puig y Fernando Parteg\u00e1s, todos los cuales eran estudiantes de nuestra casa de Barcelona el 25 de julio de 1835. Seg\u00fan estos testigos, el ataque a la Casa Misi\u00f3n sobrevino poco despu\u00e9s de las 10 de la noche, cuando la Comunidad se hab\u00eda ya retirado a descansar. A esa hora, uno de los exaltados grupos de manifestantes que pululaban por la ciu\u00addad lleg\u00f3 ante las puertas de nuestra casa, a las que prendi\u00f3 fuego. Levan\u00adt\u00e1ronse inmediatamente con el l\u00f3gico sobresalto, todos los miembros de la comunidad. Y fue entonces cuando entr\u00f3 en acci\u00f3n el procurador de la casa, P. Figuerola. En su juventud, a\u00fan no del todo lejana, pues ten\u00eda 50 a\u00f1os, el P. Figuerola hab\u00eda sido guerrillero de la guerra de la Independencia. Y por cierto que hab\u00eda militado en la misma partida que el entonces \u20141835\u2014 ayu\u00addante del capit\u00e1n general de Catalu\u00f1a, el general Pedro Nolasco Bassa. Este general le hab\u00eda proporcionado antes de los sucesos dos fusiles para que pu\u00addieran defenderse en caso de ataque imprevisto, y le hab\u00eda hecho la promesa de acudir en ayuda de la casa al primer aviso. Pero precisamente aquella no\u00adche de Santiago se hallaba fuera de Barcelona combatiendo a los carlistas. El P. Figuerola asumi\u00f3 inmediatamente la direcci\u00f3n de la defensa. Distribuy\u00f3 por las ventanas de las distintas fachadas a los padres, hermanos y estudiantes, haciendo que se proveyeran de abundantes ladrillos arrancados del suelo y de los destinados a la conclusi\u00f3n de las obras. Dispuso asimismo tocar las campanas en petici\u00f3n de auxilio. Y dio orden para que con los dos fusiles se disparara de continuo, primero con cartuchos de fogueo y luego con bala, pero cada vez desde distinta ventana para aparentar ante los asaltantes mayor n\u00famero de armas. As\u00ed se logr\u00f3 tener a raya durante toda la noche el ataque de los amotinados, no sin que se produjera una dolorosa baja: el hermano Francisco Campmolt, de 66 a\u00f1os de edad y 47 de vocaci\u00f3n, quien recibi\u00f3 un tiro en la regi\u00f3n del coraz\u00f3n. \u00abQuin basqueix\u00bb \u2014 \u00abqu\u00e9 ansias\u00bb\u2014, le dijo al estudiante Fernando Partag\u00e1s, que se encontraba a su lado. Y, poco despu\u00e9s, recibidos los sacramentos, tras perdonar a sus enemigos, exclam\u00f3: \u00abYo rai, ya so vell; vosaltres, pobres jovens\u00bb. V\u00edctima retrasada de los sucesos fue tam\u00adbi\u00e9n el joven sacerdote Antonio Obiols, de 29 a\u00f1os de edad, fallecido d\u00edas despu\u00e9s en el hospital de Barcelona de las heridas recibidas en la noche del 25 de julio. La lucha dur\u00f3 hasta el amanecer. A las 4 \u00f3 5 de la ma\u00f1ana hizo acto de presencia la fuerza p\u00fablica, que dispers\u00f3 a los asaltantes y se hizo cargo de la comunidad, a la que entre fusiles condujo por un largo itinerario hasta el castillo de Montjuich, sin que faltaran en el camino ataques con ado\u00adquines y piedras por parte de algunos espectadores. En Montjuich fueron retenidos los pa\u00fales barceloneses con otros muchos religiosos durante algo m\u00e1s de quince d\u00edas, es decir, hasta que, calmada la excitaci\u00f3n revolucionaria, pudo pon\u00e9rseles en libertad sin mayor peligro. La casa hab\u00eda sido asaltada por fin en la ma\u00f1ana del d\u00eda 26 y de ella se robaron, por los pescadores en r\u00edo revuelto que nunca faltan en las asonadas populares, casi todos los obje\u00adtos de valor: los cubiertos de plata destinados a los ejercitantes, los tubos del \u00f3rgano, a\u00fan sin montar, unos 3.000 duros recibidos del gobierno en pago de uno de los plazos de compra de la casa antigua y jarras de aceite y otras provisiones de la despensa.<\/p>\n<p>En la revuelta pereci\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s el propio general Bassa, que hab\u00eda acudido a Barcelona para someter a los insurrectos. Pero no por ello perdi\u00f3 su aplomo el valiente P. Figuerola: antes de cumplirse el mes de los sucesos elev\u00f3 una exposici\u00f3n al Ayuntamiento de Barcelona pidiendo la restituci\u00f3n de los bienes pertenecientes a la comunidad, alegando al efecto que la Congre\u00adgaci\u00f3n no estaba suprimida por las leyes promulgadas hasta entonces .<span id='easy-footnote-21-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-21-38730' title='B. PARADELA, &lt;em&gt;Colecci\u00f3n de documentos para la historia de la Congregaci\u00f3n de la &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Misi\u00f3n en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;Madrid, 1931, pp. 248-250 y \u00abAnales\u00bb, 1935, p. 308.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> Su petici\u00f3n no fue escuchada y la segunda Casa Misi\u00f3n de Barcelona pas\u00f3 al dominio p\u00fablico, convirti\u00e9ndose, despu\u00e9s de la ley de desamortizaci\u00f3n de marzo de 1836, en c\u00e1rcel de mujeres, destino que ha conservado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>No se han conservado noticias concretas de la manera como se llev\u00f3 a cabo la supresi\u00f3n de las otras cuatro casas. Sabemos, s\u00ed, que la de Valencia qued\u00f3 clausurada en julio de 1835, antes, pues, de la desamortizaci\u00f3n, por lo que cabe suponer que la dispersi\u00f3n de la comunidad obedeciera a una ocupa\u00adci\u00f3n violenta .<span id='easy-footnote-22-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-22-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1913, p. 98.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> Barbastro continu\u00f3 en funcionamiento hasta marzo del 36 .<span id='easy-footnote-23-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-23-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1911, p. 30.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> Guisona fue la \u00faltima en clausurarse y no lo hizo sino despu\u00e9s de haber ser\u00advido de refugio a misioneros procedentes de otras residencias.<\/p>\n<p>En cuanto a Palma de Mallorca puede decirse que nunca se cerr\u00f3 del todo, ya que incluso despu\u00e9s de la desamortizaci\u00f3n y convertida en asilo de sacer\u00addotes ancianos, permanecieron al frente de ella los PP. Viver, que era el su\u00adperior, y el anciano P. Alejo Dav\u00edu, de 70 a\u00f1os de edad en 1836, acompa\u00f1ados y sustituidos luego por otro misionero, el P. Jos\u00e9 Marim\u00f3n, quien con no pocas dificultades, algunas procedentes de los mismos misioneros, logr\u00f3 sos\u00adtenerse en ella hasta que en 1853, restablecida la Congregaci\u00f3n, el obispo de la di\u00f3cesis hizo restituci\u00f3n de la casa y todas sus pertenencias al propio P. Ma\u00adrim\u00f3n, nombrado entre tanto oficialmente superior de la comunidad. La casa de Palma de Mallorca es la \u00fanica de la primitiva etapa de la C.M. en Espa\u00f1a que contin\u00faa en posesi\u00f3n de la Comunidad.<span id='easy-footnote-24-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-24-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1909, pp. 203-206.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Hagamos ahora un r\u00e1pido balance de lo que, en el orden material, supuso para la C.M. espa\u00f1ola la revoluci\u00f3n liberal y su principal instrumento antirre\u00adligioso, la desamortizaci\u00f3n. F\u00e1cilmente se echa de ver que represent\u00f3 nada menos que el aniquilamiento completo y la total ruina econ\u00f3mica. Pr\u00e1ctica\u00admente nada se salv\u00f3. La recuperaci\u00f3n posterior de las casas de Badajoz y Palma de Mallorca fue solamente un peque\u00f1o alivio, m\u00e1s moral que econ\u00f3\u00admico, en el laborioso trabajo de restauraci\u00f3n. No se piense, por el contrario, que el beneficio sacado por el Estado fue proporcional al da\u00f1o inferido a la Congregaci\u00f3n. La provincia espa\u00f1ola de la C.M. distaba mucho de ser en 1835-1836 una potencia econ\u00f3mica. \u00abNo puede esta comunidad, por su mu\u00adcha pobreza, ofrecer caudales para cubrir parte de los gastos que deber\u00e1n hacerse para la curaci\u00f3n de los pobres enfermos\u00bb, dec\u00eda el P. Codina en su nota de ofrecimiento de la casa de Madrid para hospital de col\u00e9ricos .<span id='easy-footnote-25-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-25-38730' title='Documento manuscrito del P. Codina en el Archivo Matritense C.M.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> Los beneficios que de sus propiedades obtuvo el Estado se redujeron al estableci\u00admiento de sendas c\u00e1rceles de mujeres en Madrid y Barcelona, un cuartel en Valencia y el poco dinero resultante de la venta de las escasas posesiones ane\u00adjas a las residencias de Barcelona, Reus y Guisona. La casa de Reus acabar\u00eda convirti\u00e9ndose, andando el tiempo, en establecimiento de caridad al que, por tanto, s\u00f3lo el esfuerzo de la rama femenina de la familia vicenciana fue capaz de hacer productiva para la sociedad espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En el orden institucional la ruina no fue menor. En 1901 el P. Horca-jada, que hab\u00eda conocido y tratado a los \u00faltimos supervivientes de la Congre\u00adgaci\u00f3n anterior a la revoluci\u00f3n y entre ellos al P. Maller, novicio en Madrid, como sabemos, en 1834, y visitador de Espa\u00f1a desde 1866 hasta 1892, emit\u00eda este duro jucicio sobre la reacci\u00f3n de nuestros hermanos de 1835 ante el ven\u00addaval que sacudi\u00f3 a la provincia: \u00abHorripilados y llenos de espanto nuestros padres por la matanza de frailes; hechos, como \u00e9stos, objeto de befa y per\u00adsecuci\u00f3n de la canalla liberalesca; faltos de experiencia, madre de la previ\u00adsi\u00f3n, y escasos de relaciones con el extranjero y con nuestras colonias, no sin\u00adtieron o no dieron o\u00eddos al instinto de conservaci\u00f3n com\u00fan como provincia; as\u00ed que despu\u00e9s de haber trasladado el seminario y el estudiantado a la Comu\u00adnidad de Par\u00eds, en la cual quedaron fusionados y confundidos, s\u00f3lo trataron de salvarse individualmente del naufragio, aportando a diversas y lejanas pla\u00adyas en busca de hospitalidad, en varias casas de la com\u00fan familia de san Vicente.<span id='easy-footnote-26-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-26-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1901, p. 258.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A compartir ese juicio nos inducir\u00edan, de una parte, el an\u00e1lisis de los he\u00adchos y, de otra, ciertos testimonios contempor\u00e1neos, como el del sacerdote (entonces subdi\u00e1cono de la C.M.) Isidro Marsal, quien, en cartas de 2 de oc\u00adtubre y 10 de diciembre de 1861 relataba al P. Etienne el calvario que hubo de sufrir a su salida de Montjuich en agosto de 1835 hasta poder llegar a su casa y, posteriormente, su paso a Francia, su despedida de la casa generalicia sin que nadie le ayudara a costearse el viaje de regreso a Espa\u00f1a y, por \u00faltimo, aunque quiz\u00e1s sea lo m\u00e1s revelador, lo mucho que siendo beneficiado de la parroquia de santa Mar\u00eda del Mar en Barcelona hab\u00eda gastado en favor de la Congregaci\u00f3n \u00aby de muchos de sus individuos y singularmente de las Hi\u00adjas de la Caridad y sus postulantas\u00bb, as\u00ed como los socorros que antes de nues\u00adtra restauraci\u00f3n hab\u00eda proporcionado a varios hermanos coadjutores ancianos que se mor\u00edan de hambre.<span id='easy-footnote-27-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-27-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1935, p. 639.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00bfNo es quiz\u00e1s una prueba indirecta de todo esto el hecho de que hayamos podido seguir esta historia casi sin nombrar al visitador de Espa\u00f1a, P. Juan Roca? No trato en absoluto de buscar un culpable. Pero lo cierto fue que apenas se adoptaron medidas de conjunto, fuera de la del traslado de los no\u00advicios de Madrid a Francia, si bien el P. Roca, que hab\u00eda acudido a Par\u00eds en agosto del 35 para asistir a la 18\u00aa Asamblea General, y que desde entonces se qued\u00f3 ya en Francia, se despidi\u00f3 de la comunidad de Madrid con la frase evang\u00e9lica: \u00abVado parare vobis locum\u00bb y una vez en Francia solicit\u00f3 del re\u00adci\u00e9n elegido superior general, P. Nozo, permiso para que pasaran a la naci\u00f3n vecina los misioneros espa\u00f1oles, permiso que el Gobierno franc\u00e9s no concedi\u00f3 hasta octubre del mismo a\u00f1o, a instancias del P. Etienne, procurador general. Para entonces ya resid\u00edan de hecho en Francia unos 15 \u00f3 20 misioneros, con\u00adtando a los novicios de Madrid y se esperaba de un d\u00eda para otro a 10 estu\u00addiantes de la misma casa.<span id='easy-footnote-28-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-28-38730' title='B. PARADELA, &lt;em&gt;Resumen hist\u00f3rico, &lt;\/em&gt;pp. 309-310.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Por otra parte, a partir de 1835, la autoridad del visitador espa\u00f1ol parece limitada a los escasos misioneros que resid\u00edan en Espa\u00f1a, sin que el paso de los pa\u00fales espa\u00f1oles de una casa a otra, de Francia a Italia, y otros pa\u00edses y el destino de los estudiantes que iban recibiendo las \u00f3rdenes dependiera para nada de nuestra autoridad provincial, sino exclusiva y directamente de la del superior general. Claro que es necesario tener en cuenta que, a partir de 1843, el superior general se llamaba Juan Bautista Etienne y que, en calidad de procurador general, el P. Etienne llevaba bastantes a\u00f1os ejerciendo una in\u00adfluencia determinante en el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>En el orden pastoral se produjo, claro es, la paralizaci\u00f3n inmediata de toda la actividad apost\u00f3lica de la Congregaci\u00f3n en cuanto tal, paralizaci\u00f3n que no parece que produjera un cambio de mentalidad ministerial. A la hora de la restauraci\u00f3n se pensar\u00e1 sustancialmente en las mismas actividades: ejercicios y misiones. Pero de hecho se iba a producir un cambio notabilisimo: la enorme actividad que en lo sucesivo iba a absorber la direcci\u00f3n de hermanas y un nuevo estilo de dirigir los seminarios, inspirados en el modelo franc\u00e9s que los misioneros espa\u00f1oles hab\u00edan tenido ante los ojos durante los a\u00f1os del exilio.<\/p>\n<p>Demos finalmente un vistazo de conjunto a la suerte personal de los mi\u00adsioneros espa\u00f1oles en las tr\u00e1gicas circunstancias que acabamos de rese\u00f1ar. En contra de lo que pudiera desprenderse de las consideraciones anteriores, los pa\u00fales espa\u00f1oles sortearon con notable fortuna personal las dificultades de la \u00e9poca. Volviendo a la estad\u00edstica, sabemos que el destino inmediato de los componentes de la provincia en 1835 fue como sigue:<\/p>\n<p>61, entre los que hay que contar a, pr\u00e1cticamente, \u00abtodos los estudiantes y novicios\u00bb logr\u00f3 pasar al extranjero \u2014es decir, Francia, salvo unos pocos que se dirigieron directamente a Italia\u2014 e instalarse en casas de la Congrega\u00adci\u00f3n: Montolieu, Carcasona, Toulouse, Cahors, Valfleury, Chalons sur Mame, Par\u00eds, Sarzana, Piacenza, T\u00edvoli, Monte Citorio&#8230;<\/p>\n<p>37 permanecieron en Espa\u00f1a. Pero a \u00e9stos es preciso clasificarlos en dos grandes grupos: 16 siguieron m\u00e1s o menos vinculados a casas \u2014es el caso de Palma de Mallorca\u2014 u obras de la Congregaci\u00f3n, especialmente la direc\u00adci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, como el grupo de 5 padres y hermanos de Madrid, capitaneados por el P. Codina. Y otros 21 o bien regresaron a sus domicilios familiares o se incorporaron a diversas di\u00f3cesis, en las que obtu\u00advieron curatos o beneficios.<\/p>\n<p>De 20 ignoramos por completo el paradero. Y 2, el hermano Campmolt y el P. Obiols murieron como resultado de los sucesos de Barcelona.<span id='easy-footnote-29-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-29-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1934, p. 484.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>\n<p>S\u00f3lo nos resta indagar hasta donde nos sea posible la actitud ideol\u00f3gica de nuestros cohermanos del siglo pasado ante las corrientes politicas que ha\u00adb\u00edan provocado la ruina de la Congregaci\u00f3n y que estuvieron a punto de pro\u00advocar la de la Iglesia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Desgraciadamente en este terreno carecemos casi por completo de tes\u00adtimonios directos, por los que toda nuestra informaci\u00f3n tiene que basarse en indicios y conjeturas. Entre estas \u00faltimas hay que desechar desde el prin\u00adcipio el f\u00e1cil y sof\u00edstico apriorismo de que, puesto que eran atacados por los liberales, los pa\u00fales de 1835 deb\u00edan de ser de ideas absolutistas y m\u00e1s o menos partidarios del carlismo. El ataque a las Congregaciones religiosas y a la Igle\u00adsia en general fue un punto del programa liberal independiente de las posturas ideol\u00f3gico-pol\u00edticas de las Congregaciones en cuanto tales y, por supuesto, de los religiosos en cuanto individuos. Aunque, eso s\u00ed, t\u00e1cticamente justifi\u00adcado por la toma de posici\u00f3n a favor de don Carlos de un amplio sector del clero y, especialmente, del episcopado espa\u00f1ol. Ning\u00fan fundamento docu\u00admental existe para pensar que la C.M. fuera antiliberal por principio, aunque es l\u00f3gico que rechazara aquellas consecuencias del liberalismo exaltado \u2014pronto conocido como progresismo\u2014 que minaban las bases mismas de su vida comunitaria. Como comunidad, la C.M. de la \u00e9poca no parece haber intervenido en absoluto en problemas especificamente pol\u00edticos. En cambio, disponemos de unos cuantos datos para deducir cu\u00e1les fueron las preferencias de unos pocos misioneros particulares. Ya vimos c\u00f3mo durante el trienio de Riego s\u00f3lo un hermano, de dudoso equilibrio psicol\u00f3gico, se aventur\u00f3 a lanzarse a la guerrilla realista. Sabemos tambi\u00e9n que en 1835, en Barcelona, poco antes de los sangrientos sucesos de julio, \u00abcon motivo de unas cartas so\u00adbre carlistas que se dijo haber mediado entre el superior de aqu\u00ed y el de Ma\u00addrid, la polic\u00eda registr\u00f3 la casa y dej\u00f3 al superior \u2014era el P. Juan Vilera\u2014preso en su propia habitaci\u00f3n con un centinela de continuo\u00bb.<span id='easy-footnote-30-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-30-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1931, pp. 440-441.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> Y ya vimos antes c\u00f3mo el P. Miguel Gros hab\u00eda sido extra\u00f1ado de Badajoz a causa de sus ideas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En cambio, nos consta tambi\u00e9n c\u00f3mo en fecha tan temprana como 1817, con ocasi\u00f3n de la primera restauraci\u00f3n fernandina, el P. Jos\u00e9 Antonio Larroya, que poco antes hab\u00eda abandonado la C.M., tuvo que huir de su curato de Quicena, \u00abpor constitucional\u00bb<strong>. <\/strong><span id='easy-footnote-31-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-31-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1934, p. 608.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> Y de otro misionero ilustre, el P. Juan Carrera, notable hebraista y escriturista que tradujo y coment\u00f3 por su cuenta el Cantar de los Cantares y el libro de los Salmos, se nos dice en su nota ne\u00adcrol\u00f3gica \u2014falleci\u00f3 en Barcelona el 2 de octubre de 1842\u2014 que \u00abera muy adicto al sistema representativo\u00bb.<span id='easy-footnote-32-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-32-38730' title='\u00abAnales\u00bb, 1934, p. 546.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Dentro de esa l\u00ednea de adhesi\u00f3n a las nuevas ideas es l\u00edcito pensar que se situaba asimismo el P. Figuerola, el organizador de la defensa de la casa de Barcelona, dada su amistad con el general Bassa. A lo que ambos se opon\u00edan no era al liberalismo sino a los excesos revolucionarios de unas turbas enar\u00addecidas. La divisi\u00f3n entre moderados y progresistas empezaba a dibujarse con vigor en el panorama de las fuerzas pol\u00edticas espa\u00f1olas. La generalidad de los pa\u00fales espa\u00f1oles parece haber aceptado el liberalismo aunque, naturalmente, en su versi\u00f3n moderada, compatible con el respeto y consideraci\u00f3n de la Iglesia y las comunidades religiosas. Eso cabe deducir de los datos de la \u00e9poca inmediatamente posterior: la amistad de destacados misioneros con Sar\u00adtorius y Mart\u00ednez de la Rosa, la suscripci\u00f3n a peri\u00f3dicos de esa tendencia, como consta por los libros de cuentas de la casa de Madrid, etc., etc.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo \u2014y a pesar de la insinuaci\u00f3n de carlismo que dejamos pesar sobre su persona con motivo de las cartas que al parecer se cruzaron entre \u00e9l y el superior de Barcelona\u2014 el superior de Madrid, P. Codina, deb\u00eda profesar m\u00e1s que mediana simpat\u00eda hacia las nuevas ideas. As\u00ed parece indicarlo el hecho de que, no obstante las cr\u00edticas circunstancias, permaneciese en Ma\u00addrid una vez decretada la disoluci\u00f3n, mientras el visitador, P. Roca, se apre\u00adsuraba a ponerse a salvo en Francia. Y sobre todo, el que pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, fuese el art\u00edfice principal de la restauraci\u00f3n de la provincia bajo un go\u00adbierno de composici\u00f3n bastante semejante al de 1834. Pero esto es ya materia de otro cap\u00edtulo.<\/p>\n<h2>V. La C.M. espa\u00f1ola durante los a\u00f1os de crisis<\/h2>\n<p>Hemos dicho que, intitucionalmente, la provincia espa\u00f1ola de la C.M. qued\u00f3 reducida a la nada. De ello no se sigue, sin embargo, que fuera igual\u00admente inexistente la actividad de los pa\u00fales espa\u00f1oles en los a\u00f1os que median entre su supresi\u00f3n legal en 1836 y su restauraci\u00f3n en 1852. Por el contrario, puede decirse que la destrucci\u00f3n de la estructura de la C.M. espa\u00f1ola propor\u00adcion\u00f3 a muchos de sus miembros unos horizontes de los que hubieran care\u00adcido de haberse conservado el viejo orden. Pero esta parte de nuestra histo\u00adria ha sido quiz\u00e1s la m\u00e1s estudiada de todas. En particular es notable la s\u00edn\u00adtesis hecha por el P. Paradela en la segunda parte de su \u00abResumen hist\u00f3rico\u00bb y por el P. Herrera en diversos escritos. Por ello me limitar\u00e9 a unas breves notas sintetizadoras.<\/p>\n<p>A efectos de sistematizaci\u00f3n, cabe agrupar en tres n\u00facleos fundamentales a los misioneros dispersos: los que prosiguieron su actividad en otras provin\u00adcias europeas: Francia e Italia; los que abandonaron Europa para reforzar o sentar las bases de j\u00f3venes provincias ultramarinas: y los que en plazo re\u00adlativamente breve regresaron a Espa\u00f1a para intentar la restauraci\u00f3n de la provincia destruida. No se piense, sin embargo, que estos tres n\u00facleos estu\u00advieron compuestos por nombres totalmente diferentes, pues entre todos ellos hubo intercambios y algunos misioneros pasaron incluso por esas tres situa\u00adciones en distintos momentos de su vida en el exilio.<\/p>\n<p>Dentro del primer grupo hay que destacar la labor desarrollada en Italia por el P. Vilera (el superior de Barcelona) como profesor de moral en el colegio Alberoni de Piacenza y como director de ejercicios a ordenando en Monte Citorio, donde muri\u00f3 en 1841; la del P. Sanz en N\u00e1poles como orador (pose\u00eda alta perfecci\u00f3n del italiano); la de los PP. Costa y Figuerola en Sar\u00adzana; la del P. Soley en Savona y la del P. Sempere en Monte Citorio, donde, junto con el P. Vilera, dio ejercicios a m\u00e1s de 1.500 ordenandos y en Macerata donde fue superior hasta su traslado a M\u00e9jico en 1850. En Francia destacaron, sobre todo, el P. Escarr\u00e1, profesor de teolog\u00eda durante 16 a\u00f1os en la Casa Madre, hasta que en 1851 el P. Etienne lo envi\u00f3 a Espa\u00f1a como comisario suyo; el P. Codina, profesor en Chalons sur Mame durante el breve tiempo que dur\u00f3 su destierro bajo la regencia de Espartero, el P. Jos\u00e9 Cerd\u00e1, el pres\u00adtigioso can\u00f3nigo de Lima y Palma de Mallorca, que, ingresado en la Con\u00adgregaci\u00f3n a los 51 a\u00f1os de edad y desterrado con los dem\u00e1s a Francia, fue tambi\u00e9n profesor de teolog\u00eda en la casa Madre y confesor de don Santiago Masarn\u00e1u, el introductor en Espa\u00f1a de, las conferencias de san Vicente de Pa\u00fal de Ozanam, as\u00ed como la dulce figura del se\u00f1or Masjoan, el joven di\u00e1\u00adcono fallecido en Par\u00eds en olor de edificaci\u00f3n a los 23 a\u00f1os de edad.<span id='easy-footnote-33-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-33-38730' title='Las noticias de este apartado est\u00e1n deducidas casi en su totalidad de las \u00abNotas biogr\u00e1ficas de los que han pertenecido a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb, en los nombres correspondientes.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El segundo n\u00facleo lo formaron sobre todo misioneros j\u00f3venes, es decir, casi todos los que salieron de Espa\u00f1a siendo novicios o estudiantes y fueron ordenados sacerdotes en Francia. La gran mayor\u00eda de ellos: Cerc\u00f3s, Masn\u00f3u, Estany, Calvo, Llevar\u00eda, Alab\u00e1u, Tadeo Amar, Dom\u00e9nech, Pascual, Maller, junto con otros misioneros veteranos, como el famoso Figuerola, Armengol y Serrera y varios hermanos, fueron destinados a Estados Unidos, donde su\u00adpusieron un formidable refuerzo para la reci\u00e9n nacida provincia americana, en la que algunos \u2014Masn\u00f3u y Maller\u2014 ocuparon cargos de responsabilidad: visitador y vicevisitador respectivamente, y otros \u2014Amat y Dom\u00e9nech\u00adalcanzaron el peso y el honor del episcopado. Para comprender la raz\u00f3n de este masivo env\u00edo de j\u00f3venes misioneros espa\u00f1oles a Am\u00e9rica debe tenerse en cuenta que ya antes de la supresi\u00f3n de la provincia espa\u00f1ola, el P. Odin hab\u00eda escrito al superior de Barcelona pidi\u00e9ndole algunos j\u00f3venes sacerdotes.<span id='easy-footnote-34-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-34-38730' title='B. &lt;strong&gt;PARADELA, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Resumen hist\u00f3rico, &lt;\/em&gt;p. 312.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> En este grupo hay que contar tambi\u00e9n a los que reforzaron con su actividad la labor apost\u00f3lica de diversos frentes misioneros de la C.M.: los PP. Vives y Domingo, que durante algunos a\u00f1os trabajaron en Argel; el P. Semp\u00e1u, destinado a China y fallecido en Singapur, antes de alcanzar su destino, y los PP. Amaya y Box\u00f3, que se incorporaron a la provincia de Oriente, es decir, Siria y L\u00edbano, donde, singularmente el primero, desarrollaron una labor de primera importancia. En este aspecto, sigue siendo v\u00e1lida la biograf\u00eda del P. Amaya que public\u00f3 en 1928 el P. Jos\u00e9 Herrera en el libro del Centenario de los PP. Pa\u00fales en Madrid.<span id='easy-footnote-35-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-35-38730' title='J. &lt;strong&gt;HERRERA, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;El P. Francisco Amaya, &lt;\/em&gt;en \u00abCentenario de los PP. Pa\u00fales en Madrid 1828-1928\u00bb, pp. 455-497.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ahora bien, m\u00e1s importante quiz\u00e1s para el futuro de la provincia espa\u00ad\u00f1ola fue el env\u00edo en 1844 y 1846 de sendas parejas misioneras, los PP. Ar\u00admengol y Ram\u00f3n Sanz y los PP. Bosch y Vila a M\u00e9jico y Cuba, a donde pron\u00adto atraer\u00edan a otros compa\u00f1eros de destierro: Juan Pujol, Figuerola, Serreta, Peregr\u00ed, Sampere, Aguilar, Alab\u00e1u y el hermano Esteve. Todos ellos senta\u00adr\u00edan las bases de la futura proyecci\u00f3n hispanoamericana de la provincia es\u00adpa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En cuanto al grupo espa\u00f1ol, trat\u00f3 en cuanto le fue posible de reempren\u00adder la vida de comunidad y su actividad como provincia. En el plano consti\u00adtucional y can\u00f3nico, la provincia nunca estuvo disuelta. El P. Roca, regre\u00adsado a Espa\u00f1a en 1839, sigui\u00f3 siendo visitador hasta 1844, aunque entre 1839 y 1841 tuviera que dejar el cargo de director de hermanas en manos del P. Gros y no pudiese asistir en agosto de 1843 \u2014eran en Espa\u00f1a los d\u00edas de la ca\u00edda de Espartero\u2014 a la <strong>19<\/strong>\u00aa Asamblea General que eligi\u00f3 como superior general al P. Etienne.<span id='easy-footnote-36-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-36-38730' title='B. &lt;strong&gt;PARADELA, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Resumen hist\u00f3rico, &lt;\/em&gt;p. &lt;strong&gt;316.&lt;\/strong&gt;'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La vida de la provincia durante el tiempo de su inexistencia legal se divide claramente en dos \u00e9pocas, determinadas precisamente por ese a\u00f1o crucial de 1843, casi coincidente con el nombramiento (en 1844) del P. Codina como visitador. Hasta 1843 apenas puede hablarse de actividad provincial: no hay sino misioneros aislados que, o retirados en sus casas y parroquias, aguardan pacientemente la mejor\u00eda de los tiempos o conservan una m\u00ednima actividad congregacional, al cuidado <em>en <\/em>Madrid, Badajoz, Valencia, Sang\u00fcesa, Palma de Mallorca \u2014de las Hijas de la Caridad. Entre 1843 y 1844, el panorama cambia radicalmente: se empieza a hablar sin rodeos de la restauraci\u00f3n de la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, se hacen proyectos <em>y <\/em>se forman, en orden al desempe\u00f1o de determinadas obras apost\u00f3licas, grupitos de dos o tres misioneros, que equivalen a verdaderas casas de la misi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado? Dos hechos fundamentales, ya aludidos: uno de orden pol\u00edtico y otro de orden can\u00f3nico : la ca\u00edda el 12 agosto de 1843 del regente Espartero y el comienzo de la \u00e9poca moderada y el nombramiento un a\u00f1o m\u00e1s tarde del P. Codina como director de Hermanas y visitador de los Pa\u00fales espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Los gobiernos moderados estaban dispuestos a trabajar por un enten\u00addimiento con la santa Sede que permitiera resolver el largo enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado, provocado por la pol\u00edtica progresista. El P. Co\u00addina volv\u00eda a Espa\u00f1a <em>y <\/em>asum\u00eda sus cargos con una finalidad bien precisa: la de conseguir el restablecimiento legal de la C.M. en nuestra patria. Otros misioneros ten\u00edan las mismas miras. Por eso datan de esta \u00e9poca los proyectos de los PP. Costa y Figuerola de reunirse en alg\u00fan lugar de la pen\u00ednsula \u2014L\u00e9\u00adrida les parec\u00eda muy a prop\u00f3sito\u2014 y vivir juntos como sacerdotes seculares, aunque guardando las reglas y dedicados con otros misioneros residentes en Espa\u00f1a que se les quisieran reunir, a ejercer los ministerios propios de la C.M.<span id='easy-footnote-37-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-37-38730' title='&lt;em&gt;Ibid., &lt;\/em&gt;p. 318.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span> El P. Costa lleg\u00f3 en efecto a L\u00e9rida en el verano de 1844. El P. Fi\u00adguerola, en cambio, como ya sabemos, pas\u00f3 de Italia a EE. UU. y de all\u00ed a M\u00e9jico, donde morir\u00eda en 1850. Los PP. Domingo, Angel y Carnicer, este \u00faltimo sustituido despu\u00e9s por el mismo P. Costa, se encargaron entre 1847 y 1848 del seminario de Tarragona<span id='easy-footnote-38-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-38-38730' title='Ibid.&lt;em&gt;, &lt;\/em&gt;pp. 354-356.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span> <em>y <\/em>desde 1847 a 1848 de otros tres misio\u00adneros, los PP. Mata, Planas y Puig, al que sustituy\u00f3 pronto el P. Serrato, asum\u00edan la direcci\u00f3n del de Toledo.<span id='easy-footnote-39-38730' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-congregacion-de-la-mision-ante-la-revolucion-liberal-en-espana\/#easy-footnote-bottom-39-38730' title='&lt;em&gt;Ibid., &lt;\/em&gt;p. 357.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero, sin duda, la planificaci\u00f3n y la negociaci\u00f3n restauradoras corri\u00f3 a cargo del P. Codina, ayudado por el P. Sanz antes de su marcha a M\u00e9jico, el P. Madam, el P. Igu\u00e9s, el P. Roca y otros varios sacerdotes que entre tanto hab\u00edan ido regresando de sus lugares de exilio en Francia e Italia.<\/p>\n<p>Pero hacer la larga historia de las gestiones que desembocaron en la in\u00adclusi\u00f3n de nuestra Congregaci\u00f3n en el Concordato de 1851, y su restauraci\u00f3n de hecho en 1852 es ya parte del segundo periodo en que hemos dividido al principio esta etapa de la vida de la C.M. en Espa\u00f1a. Por otra parte, tales gestiones exigen una investigaci\u00f3n muy extensa y un tratamiento monogr\u00e1fico que ser\u00eda improcedente incluir aqu\u00ed como un ap\u00e9ndice de este ya largo trabajo. Qu\u00e9dense, pues, para mejor ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de concluir, quiero hacer observar, sin embargo, c\u00f3mo hacia la fe\u00adcha en que abandonamos nuestro estudio estaban ya empezando a plasmarse las l\u00edneas que dibujar\u00edan la nueva fisonom\u00eda de la C.M. espa\u00f1ola en la etapa de su historia que se aproximaba, a saber:<\/p>\n<p>a) La incorporaci\u00f3n al nuevo orden pol\u00edtico-social, o, con otras pala\u00adbras, la leal aceptaci\u00f3n del r\u00e9gimen liberal por los pa\u00fales espa\u00f1oles. Eso sig\u00adnific\u00f3 la actividad del P. Codina, su acercamiento a los pol\u00edticos de la \u00e9poca, la introducci\u00f3n de algunos misioneros en la corte isabelina y el nombramiento en 1847 del propio P. Codina como obispo de Canarias en la primera provi\u00adsi\u00f3n de sedes episcopales bajo el sistema liberal y, seg\u00fan creo, aunque tuviese tambi\u00e9n otros aspectos, el conflicto que muy pronto enfrentar\u00eda a los pa\u00fales espa\u00f1oles con el superior general, P. Etienne.<\/p>\n<p>b) La b\u00fasqueda de nuevas bases de sustentaci\u00f3n en la geograf\u00eda penin\u00adsular. Es curioso c\u00f3mo aquel grupo de misioneros catalanes no pusieron su primer inter\u00e9s en la restauraci\u00f3n barcelonesa de la provincia, sino en el esta\u00adblecimiento en Madrid. Esto llevar\u00eda consigo un desplazamiento del centro de gravitaci\u00f3n de la provincia, con su consiguiente influencia en el origen de las vocaciones y en composici\u00f3n de la provincia. Despu\u00e9s de 1852 y, sobre todo, de 1875, la provincia espa\u00f1ola de la C.M. habr\u00eda dejado de ser un ins\u00adtituto catal\u00e1n para hacerse preponderamente madrile\u00f1o y castellano.<\/p>\n<p>c) La proyecci\u00f3n sobre el mundo ultramarino. Hasta 1835, la provincia espa\u00f1ola de la C.M. hab\u00eda sido incapaz de extenderse m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras. El destierro, por el contrario, hab\u00eda abierto a sus componentes horizontes m\u00e1s amplios, de los que los hispanoamericanos \u2014M\u00e9jico, Cuba y, muy pronto, Puerto Rico y Filipinas\u2014 resultaron los m\u00e1s atrayentes y prome\u00adtedores en perspectivas apost\u00f3licas. Este descubrimiento va a gravitar pesada y gloriosamente desde 1852 sobre los pa\u00fales espa\u00f1oles y va a condicionar de manera decisiva su desarrollo y configuraci\u00f3n posteriores.<\/p>\n<p>Junto a esas tres lineas fundamentales tal vez haya que consignar otras no menos importantes: la creciente absorci\u00f3n de la actividad de los misio\u00adneros por la atenci\u00f3n que de ellos exig\u00edan las Hijas de la Caridad y \u2014si se me permite la palabra\u2014 la \u00abreligiosizaci\u00f3n\u00bb de la vida de la comunidad vicen\u00adciana espa\u00f1ola.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Pero dejemos aqu\u00ed tan incitantes perspectivas. Si alguna <strong>conclusi\u00f3n se <\/strong>desprende de nuestra historia es la de que la grav\u00edsima crisis \u2014crisis de vida o muerte\u2014 a que la revoluci\u00f3n liberal someti\u00f3 a la C.M. en nuestra patria se resolvi\u00f3 en definitiva en una transformaci\u00f3n de la propia Congregaci\u00f3n, es decir, de la provincia, que encontrar\u00eda ante s\u00ed un haz de nuevos y atractivos caminos y acabar\u00eda por darse un nuevo rostro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vaya, ante todo, por delante, una confesi\u00f3n: el t\u00edtulo del presente trabajo no responde con plena exactitud a su contenido. 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