{"id":37859,"date":"2014-08-12T08:07:07","date_gmt":"2014-08-12T06:07:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/espiritualidad-vicenciana-escatologia\/"},"modified":"2014-08-12T08:07:07","modified_gmt":"2014-08-12T06:07:07","slug":"espiritualidad-vicenciana-escatologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-escatologia\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Escatolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<h3>1. Panorama escatol\u00f3gico actual<\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/escatologia.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-38381\" title=\"escatologia\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/escatologia-211x300.jpg?resize=211%2C300\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"300\" \/><\/a>En la teolog\u00eda actual la \u00abescatolog\u00eda\u00bb es un te\u00adma relevante, porque va implicado de alguna ma\u00adnera en todos los misterios del cristianismo (cf: \u00ab\u00cdndole escatol\u00f3gica de la Iglesia peregrinante\u00bb: LG 48-51).<\/p>\n<p>Nos interesan aqu\u00ed los aspectos referentes a las coordenadas escatol\u00f3gicas de la vida cristia\u00adna, para aplicarlas despu\u00e9s a la escatolog\u00eda vivi\u00adda por san Vicente. En la escatolog\u00eda \u2013\u00bbreflexi\u00f3n cristiana sobre los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb en la His\u00adtoria de la Salvaci\u00f3n\u00bb\u2013 tiene un m\u00e1ximo relieve el \u00abacontecimiento escatol\u00f3gico fundamental\u00bb (cf LG 48b). Consiste en la venida \u2013\u00bbadviento\u00bb\u2013 del Reino de Dios por el Mes\u00edas y en el Mes\u00edas, que es Jes\u00fas de Nazaret. Todo el Antiguo Testamento anuncia la venida del Mes\u00edas, como protagonis\u00adta, iniciador y consumador del Reino. Con la En\u00adcarnaci\u00f3n \u2013primera venida\u2013 comienzan los \u00ab\u00falti\u00admos tiempos\u00bb, o en frase paulina, \u00abla plenitud de los tiempos\u00bb, que se extiende desde la Encar\u00adnaci\u00f3n \u2013venida en pobreza y humildad\u2013 hasta el jui\u00adcio universal el \u00ab\u00faltimo d\u00eda\u00bb \u2013segunda venida de Cristo en poder y majestad\u2013. Entre estas dos venidas tiene lugar la venida del Reino a cada hombre de cada generaci\u00f3n a lo largo de la his\u00adtoria humana. Cada persona humana es, pues, un aut\u00e9ntico acontecimiento escatol\u00f3gico, estre\u00adchanente dependiente del \u00abacontecimiento-Cris\u00adto\u00bb. Para esta venida individualizada del Reino, Cristo instituy\u00f3 su [glesia, que es, a su vez, el prin\u00adcipal acontecimiento escatol\u00f3gico despu\u00e9s de Cristo. Cada hombre, despu\u00e9s de la muerte en\u00adtra en un estado especial \u2013escatolog\u00eda intermedia\u2013 hasta la resurrecci\u00f3n de los muertos y el juicio uni\u00adversal. S\u00f3lo entonces llegar\u00e1 a su consumaci\u00f3n la venida del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Podemos resumir el panorama escatol\u00f3gico de esta manera:<\/p>\n<ul>\n<li>Escatolog\u00eda anunciada: Antiguo Testamento. Escatolog\u00eda realizada en la tierra: Cristo, la Iglesia, cada persona humana.<\/li>\n<li>Escatolog\u00eda intermedia: Muerte, juicio parti\u00adcular (LG 48d), purgatorio (LG 49a), infierno (LG 48d) y gloria (LG 48d)<span id='easy-footnote-1-37859' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-escatologia\/#easy-footnote-bottom-1-37859' title='Existe hoy un movimiento procedente de te\u00f3logos protestantes y seguido por algunos te\u00f3logos cat\u00f3licos que niegan la escatolog\u00eda intermedia y piensan que a la muer\u00adte seguir\u00e1 inmediatamente la resurrecci\u00f3n, ya que, des\u00adpu\u00e9s de la muerte, dicen, ya no habr\u00e1 tiempo. Pero la tradici\u00f3n de la Iglesia, fundada en la Revelaci\u00f3n, y su doc\u00adtrina actualizada en el Vaticano II, la considera err\u00f3nea, co\u00admo fundada no en la Biblia, sino en filosof\u00edas modernas muy discutibles (cf. C. Pozo, La &lt;em&gt;salvaci\u00f3n del alma, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Creo en la vida eterna, &lt;\/em&gt;Centro de Estudios de Teolog\u00eda Espiritual, 1979, 163-178.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>Escatolog\u00eda consumada: Infierno y gloria.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>2. \u00bfC\u00f3mo viene Dios al mundo y c\u00f3mo va el hom\u00adbre al encuentro de Dios?<\/h3>\n<p>Toda la obra de Jes\u00fas en la tierra puede en\u00adtenderse como la respuesta a esta doble pre\u00adgunta. Todo el evangelio es, pues, escatolog\u00eda.<\/p>\n<p>Dios viene al mundo por la Encarnaci\u00f3n de su Hijo anonadado. Y este anonadamiento \u2013kenosis\u2013 llega a su cenit en su muerte ignominiosa en la Cruz (Fil 2, 6-8). La muerte en cruz no fue un fin en s\u00ed mismo, sino la manera sorprendente e in\u00adsondable de revelar al hombre, en nombre de su Padre, el amor que \u00e9l y su Padre le tienen (Jn 3, 16; 1Jn 4, 10). Fue este amor de Dios-hombre inmo\u00adlado el que redimi\u00f3 al mundo (Jn 3, 35;12, 32). Por eso toda la escatolog\u00eda \u2013anunciada, realizada y consumada\u2013 gira en torno a la venida de Cristo pa\u00adra instaurar el Reino, como el \u00abacontecimiento es\u00adcatol\u00f3gico fundamental\u00bb<\/p>\n<p>Y el hombre va al encuentro del Dios que vie\u00adne por medio de la conversi\u00f3n y la fe en Jes\u00fas \u2013\u00bbconvert\u00edos y creed al Evangelio\u00bb (Mc 1, 15)\u2013 sos\u00adtenidas y alimentadas por la vigilancia evang\u00e9lica y la oraci\u00f3n: \u00abvigilad y orad\u00bb.<\/p>\n<p>Por la conversi\u00f3n el hombre se orienta, como la br\u00fajula, a su norte, que es Dios; por la fe en Je\u00ads\u00fas encuentra el camino hacia el Padre; por la ora\u00adci\u00f3n reconoce la grandeza de Dios y su peque\u00ad\u00f1ez, la gratuidad del don del Reino y su absoluta incapacidad para alcanzarlo; y por la vigilancia evan\u00adg\u00e9lica permanece de continuo en la espera del Se\u00ad\u00f1or y camina anhelante a su encuentro. Cristo nos habla de la conversi\u00f3n y de la fe ya en el primer anuncio del Reino. Son las dos condiciones indis\u00adpensables para encontrar a Dios. Y en todo el Evangelio, particularmente en el discurso esca\u00adtol\u00f3gico de los evangelios sin\u00f3pticos, habla Jes\u00fas reiteradamente de la vigilancia y la oraci\u00f3n, ya directamente, ya por medio de las pa\u00adr\u00e1bolas escatol\u00f3gicas. \u00c9stas son las cuatro coor\u00addenadas escatol\u00f3gicas que resumen y totalizan toda la vida del cristiano. En ellas naturalmente han de fundarse las coordenadas escatol\u00f3gicas vicencianas.<\/p>\n<p>El encuentro de Dios con su criatura resume toda la revelaci\u00f3n. Tiene su expresi\u00f3n m\u00e1s subli\u00adme en el di\u00e1logo transcendente de la \u00faltima p\u00e1\u00adgina de la Biblia: \u00abEl Esposo (Cristo) dice: \u00abS\u00ed, vengo pronto\u00bb; y responde la Esposa (la Iglesia): \u00ab\u00a1Am\u00e9n, am\u00e9n! Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb\u00bb (Apoc 21, 20).<\/p>\n<h2>Coordenadas escatol\u00f3gicas de San Vicente y de la espiritualidad vicenciana<\/h2>\n<p>San Vicente fue un cristiano privilegiado por los singulares dones de que fue dotado. Entre ellos destaca el carisma de fundador que le hizo padre y patriarca de una numerosa familia a la que transmiti\u00f3 su esp\u00edritu. Pero los dones del Es\u00adp\u00edritu tienen la finalidad de llevar a su plenitud de diversas maneras la gracia bautismal y capacitar as\u00ed a cada cristiano para ir al encuentro del Esposo con toda la Iglesia peregrinante. En consecuen\u00adcia, las coordenadas escatol\u00f3gicas de San Vicente son modos o matizaciones de las coordenadas propias de cada cristiano. Son estas matizaciones caracter\u00edsticas las que intentaremos resaltar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo va Vicente al encuentro del Se\u00f1or? Todos los estudiosos del santo coinciden en que \u00abla originalidad y riqueza de su esp\u00edritu se en\u00adcuentran m\u00e1s en su vida que en su doctrina\u00bb (Ib\u00e1\u00ad\u00f1ez, 229), si bien es cierto que tuvo conocimien\u00adtos extensos y profundos \u2013como lo demostr\u00f3 muchas veces en su vida\u2013 en toda la gama de las disciplinas de la teolog\u00eda: dogma, moral, derecho, liturgia, asc\u00e9tica, historia de la Iglesia, etc. Esto es tambi\u00e9n verdad en la escatolog\u00eda. No discute de cuestiones teol\u00f3gicas sobre los \u00abnov\u00edsimos\u00bb \u2013la escatolog\u00eda de entonces\u2013. No tiene tiempo pa\u00adra ello. Simplemente pone a Cristo como centro de su vida y escucha su doctrina. Se deja im\u00adpactar, sobre todo, por el discurso escatol\u00f3gico de Jes\u00fas en los cap. 24-25 de S. Mateo y luga\u00adres paralelos. La muerte, el juicio y el infierno pro\u00adducen en \u00e9l un temor saludable, que impregna su vida, la mantiene en tensi\u00f3n hacia Dios, fortale\u00adce su oraci\u00f3n y sostiene en \u00e9l un celo infatigable y un trabajo abrumador. A su vez el premio de la vida eterna, fruto del anonadamiento de Cristo, hace de Vicente un hombre sensible en sumo grado al amor de Cristo y de su Padre. Este amor inefable le \u00aburgir\u00e1\u00bb en todo momento co\u00admo a Pablo y le mover\u00e1 a la fundaci\u00f3n de tres gran\u00addes instituciones para dar testimonio de este amor de Dios a los hombres, en especial a los po\u00adbres, por ser los preferidos de Dios.<\/p>\n<p>El amor y temor de Dios se encuentran, pues, en el subsuelo de la espiritualidad de Vicente y hacen de \u00e9l un hombre due\u00f1o de s\u00ed, sereno, siem\u00adpre igual a s\u00ed mismo, humilde, magn\u00e1nimo, sen\u00adcillo e impermeable al desaliento.<\/p>\n<h3>I. La conversi\u00f3n orienta a Vicente hacia el Se\u00f1or que viene<\/h3>\n<p>S. Vicente no fue un santo que naci\u00f3 hecho. Aunque no fue un gran pecador, como \u00e9l pensa\u00adba, hubo de convertirse a Dios con gran esfuerzo entre pruebas y dolorosas experiencias, conduci\u00addas por la mano misericordiosa de Dios. Esto su\u00adced\u00eda hacia los 33 a\u00f1os de su edad con ocasi\u00f3n de una tentaci\u00f3n persistente contra la fe, que s\u00f3\u00adlo termin\u00f3 cuando se decidi\u00f3 a consagrarse al ser\u00advicio de los pobres. Fue un toque divino que le descubri\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas y le mostr\u00f3 su vocaci\u00f3n, como peregrino en la tierra. Al considerar el amor con que \u00e9l nos am\u00f3, el pecado se le hizo intole\u00adrable, hasta tal punto que de 1638 a 1650 saca a relucir en sus charlas sus \u00abmuchos pecados\u00bb 105 veces, como diciendo: \u00abl\u00edmpiame, Se\u00f1or, m\u00e1s y m\u00e1s de mi pecado\u00bb. Centrado en Dios por la hui\u00adda del pecado y la conversi\u00f3n inicial, est\u00e1 ya pre\u00adparado para\u00bbdarse\u00bb a Dios y a su Maestro. En adelante una actitud de conversi\u00f3n permanente le mantendr\u00e1 en tensi\u00f3n siempre creciente hacia Dios, que no le permitir\u00e1 respiro alguno en su pro\u00addigiosa actividad.<\/p>\n<h3>II. La Fe en Jes\u00fas le abre a Vicente el camino hacia el Padre<\/h3>\n<p>Desde su conversi\u00f3n, Jesucristo se convier\u00adte para el santo en el \u00abacontecimiento escatol\u00f3\u00adgico fundamental\u00bb, que centra, ilumina y plenifi\u00adca su vida. El Maestro ser\u00e1 el Gran Peregrino (Jn 16, 28), a quien Vicente seguir\u00e1 paso a paso en es\u00adte destierro. Su fe en Jes\u00fas integrar\u00e1 en s\u00ed la fe en la Iglesia, pero lo m\u00e1s caracter\u00edstico y nuclear de su fe se expresar\u00e1 por tres enunciados: \u00abCris\u00adto, Evangelizador de los pobres\u00bb, \u00abCristo anona\u00addado\u00bb y \u00ablos pobres\u00bb. Estas expresiones dan ra\u00adz\u00f3n adecuada de su vida y forman una unidad indivisible. Las tres se aclaran y complementan mutuamente.<\/p>\n<p><strong>1. Cristo, evangelizador de los pobres<\/strong><\/p>\n<p>S. Vicente se complac\u00eda en referirse, en sus charlas a sus tres Instituciones principaies, al don que hab\u00edan recibido de tener la misma misi\u00f3n de Cristo: ser evangelizadores de los pobres. No sa\u00adb\u00eda c\u00f3mo expresar su asombro y agradecimien\u00adto a Dios. \u00abYo <em>nunca hab\u00eda pensado en ello\u00bb, <\/em>sol\u00eda decir, <em>\u00abtodo ha sido obra de Dios\u00bb. <\/em>En efecto, la Providencia le situ\u00e9 en condiciones especia\u00adles, como p\u00e1rroco, y despu\u00e9s como misionero de las tierras de los Sres. de Gondi, de conocer el abandono del <em>\u00abpobre pueblo\u00bb <\/em>en el orden es\u00adpiritual y material. Le conmueve la exclamaci\u00f3n del Maestro: \u00abMe da l\u00e1stima de estas gentes, porque est\u00e1n como ovejas sin pastor\u00bb (Mc 6, 34). Pronto repar\u00f3 en el texto de Lucas: \u00abMe ha en\u00adviado a evangelizar a los pobres\u00bb (Le 4, 18). Ser\u00eda para Vicente, junto con Mt 25, 40. 45, su texto pre\u00adferido, la fuente inagotable de su amor a Jesu\u00adcristo y a los pobres. Con sentido prof\u00e9tico ad\u00admirable intuy\u00f3 su enorme contenido. Su vida y sus obras ser\u00e1n una maravillosa ex\u00e9gesis del mismo.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal el titulo de \u00abEvangeliza\u00addor de los pobres\u00bb era el preferido por Jes\u00fas. <em>\u00abS\u00ed, evangelizar a los pobres es un oficio tan al\u00adto que es, por excelencia, el oficio del Hijo de Dios\u00bb <\/em>(XI, 387). Esto le hac\u00eda prorrumpir en ex\u00adclamaciones llenas de emoci\u00f3n, alegr\u00eda, agrade\u00adcimiento y humildad No hab\u00eda duda: \u00e9ste ser\u00eda el lema de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Adem\u00e1s las palabras \u00abevangelizar a los pobres\u00bb no se re\u00adducen, seg\u00fan \u00e9l, a algo puramente espiritual si\u00adno que abarcan todo el contenido del vers\u00edculo 18: \u00abproclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos, dar la vis\u00adta a los ciegos y la libertad a los oprimidos\u00bb. In\u00adcluyen tambi\u00e9n la respuesta de Jes\u00fas a los discipulos de Juan: \u00abLos ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan. . (Lc 7, 22). Evangelizar es <em>\u00abhacer efectivo todo el evangelio\u00bb <\/em>(XI, 391). En consecuencia la evangelizaci\u00f3n va dirigida a la persona, a todo el hombre, para su promoci\u00f3n integra; material y espiritual. Fue una de sus gran\u00addes intuiciones, confirmada por la Iglesia del Conc. Vat. II. Sus tres Instituciones siguen promovien\u00addo hoy el progreso material de este mundo (X1, 393ss). San Vicente cree firmemente que la venida del Reino de Dios a este mundo pasa por la promoci\u00f3n integral del pobre, seg\u00fan los de\u00adsignios de Dios.<\/p>\n<p><strong>2. Cristo anonadado<\/strong><\/p>\n<p>Para san Vicente, Cristo anonadado es el com\u00adplemento esencial de Cristo, Evangelizador de los pobres. Quiso ser pobre con la extrema po\u00adbreza de su anonadamiento para evangelizar a los pobres, humillados como \u00e9l. Utiliza de ordinario la palabra \u00abanonadamiento\u00bb en t\u00e9rminos de hu\u00admildad y obediencia (X, 514-515; X1, 405. 407. 688). Dice algo consolador: ek anonadamiento es en Jes\u00fas <em>\u00abpuro amor\u00bb <\/em>(XI, 411). La Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n son para \u00e9l las dos fases del anona\u00addamiento de Cristo. Fueron, sin duda, un tema pre\u00adferente de las meditaciones del santo que influ\u00adyeron poderosamente en su vida.<\/p>\n<p>Fue el amor el origen de este anonadamien\u00adto, exclama emocionado san Vicente: \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 amor! \u00a1Salvador m\u00edo, cu\u00e1n grande es el amor que ten\u00edas a tu Padre! \u00bfPodr\u00eda acaso tener un amor m\u00e1s grande que anonadarse por \u00e9l? Pues S. Pa\u00adblo, al hablar del nacimiento de Dios en la tierra, dice que se anonad\u00f3. \u00bfPod\u00eda testimoniar un amor mayor que muriendo por su amor de la forma en que lo hizo?\u00bb (XI, 411). Aqu\u00ed radica tambi\u00e9n la hu\u00admildad legendaria del santo XI, 519-520), que le llev\u00f3 a verdaderos excesos en el desprecio de s\u00ed mismo. De aqu\u00ed arranca tambi\u00e9n su c\u00e9lebre di\u00adcho: \u00abD\u00e9monos a Dios, hermanos m\u00edos, d\u00e9mo\u00adnos a Dios, pero con un amor doliente y compa\u00adsivo\u00bb (II, 9-10) para hacer efectiva la Redenci\u00f3n. Por eso a\u00f1ad\u00eda: \u00abNuestro Se\u00f1or y los santos hi\u00adcieron m\u00e1s sufriendo que obrando\u00bb (II, 10; cf 1, 320). El \u00abservicio de los pobres\u00bb tiene tambi\u00e9n aqu\u00ed su ra\u00edz profunda.<\/p>\n<p><em>Los pobres<\/em><\/p>\n<p>S. Vicente se encontr\u00f3 en su vida con el mis\u00adterio del pobre, misterio profundo que hunde sus ra\u00edces en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Dios ya en el Antiguo Testamento nos revela que tie\u00adne una querencia singular con lo humilde, lo pe\u00adque\u00f1o, lo pobre. Aparece en los profetas como defensor y vengador de los pobres: el hu\u00e9rfano, la viuda, <sub>e<\/sub>l emigrante. Elige como Pueblo suyo a Israel, pueblo pobre, desvalido entre poderosos rivales, desconocido entre los grandes pueblos que hicieron la historia. Y Dios mantiene esta elecci\u00f3n a pesar de su persistente rebeld\u00eda, apos\u00adtas\u00eda e idolatr\u00eda. A este pobre pueblo pecador le hace portador de la promesa de un Redentor y Sig\u00adno de la pobre humanidad pecadora. Por fin vie\u00adne a la tierra el Mes\u00edas Redentor, pero \u00a1de qu\u00e9 manera&#8217; El Hijo de Dios se hace hombre en la Encarnaci\u00f3n y muere en la cruz, dando as\u00ed el su\u00adpremo testimonio, a la vez, de su amor al hom\u00adbre y de su anonadamiento ante el Padre. Es de\u00adcir, Cristo despoj\u00e1ndose de su categor\u00eda de Dios, se hace pobre con la suma, extrema e infinita Pobreza. Es \u00e9l, el Israel de Dios, el \u00abpobre de Yahv\u00e9\u00bb quien se constituye, como nuevo Ad\u00e1n, en representante de la humanidad, pero con una \u00absimpat\u00eda\u00bb o querencia hacia el pobre por ser el que sufre en cada momento hist\u00f3rico las conse\u00adcuencias del pecado de toda la humanidad Por todo esto Cristo constituye al pobre en signo de la humanidad pecadora, y se compromete con el pobre de dos maneras: d\u00e1ndoles la primac\u00eda en el derecho de recibir la Buena Nueva \u2013\u00bbCristo evangelizador de los pobres\u00bb\u2013 y, despu\u00e9s, iden\u00adtific\u00e1ndose con ellos. De ah\u00ed que la suprema nor\u00adma por la que el hombre ser\u00e1 juzgado ser\u00e1 su com\u00adpromiso real con el pobre o necesitado (cf m\u00e1s adelante Juicio Final).<\/p>\n<p>S. Vicente, por un don especial de Dios, fue extremadamente sensible a estos designios di\u00advinos y los convirti\u00f3 en carne de su carne. Los po\u00adbres fueron la br\u00fajula que le orient\u00f3 en su cami\u00adno y el faro que le ilumin\u00f3 en su marcha al encuentro del Se\u00f1or. Estaba agradecido a los po\u00adbres, porque recib\u00eda de ellos \u2013dec\u00eda\u2013 mucho m\u00e1s de lo que \u00e9l les daba. Les veneraba y respetaba como a sus <em>\u00abamos y se\u00f1ores\u00bb. <\/em>Eran, para \u00e9l, los <em>\u00abpreferidos de Dios\u00bb, <\/em>los redentores de la hu\u00admanidad, los que nos reconcilian con Cristo Juez, los <em>\u00abporteros del cielo e introductores en las eter\u00adnas moradas\u00bb. <\/em>Las necesidades de los pobres son, para Vicente, las flechas indicadoras de la vo\u00adluntad de Dios. La justicia, el amor, la paz y pro\u00adgreso de la humanidad en su conjunto pasan por los pobres. El bien del individuo, de la Iglesia y del mundo radica en que los pobres sean aten\u00addidos, para sacarles de su estado de necesidad, de desamparo, de opresi\u00f3n. El amor al pobre, por fin garantiza que nuestro amor a Dios y a todas las criaturas sea generoso, gratuito, sacrificado, tal \u00abcomo Cristo nos am\u00f3\u00bb (cf pag. 10 y 15-17).<\/p>\n<p><em>La fe de san Vicente en la Iglesia<\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan san Vicente (IX, 382-383), el serm\u00f3n de despedida de Jes\u00fas en san Juan son las confe\u00adrencias de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos para hablar\u00adles del \u00abcomienzo, progreso y perfecci\u00f3n de la Iglesia\u00bb. En efecto, la Iglesia es la \u00abcomunidad es\u00adcatol\u00f3gica de Jes\u00fas\u00bb (LG). La Iglesia es parte in\u00adtegrante de la fe cristiana. Es tambi\u00e9n la madre que nos lleva en su seno hasta que nos d\u00e9 a luz para la eternidad en la muerte. San Vicente cre\u00ady\u00f3, am\u00f3 y sirvi\u00f3 a la Iglesia.<\/p>\n<p>La Iglesia era para \u00e9l la prolongaci\u00f3n de Cristo en la historia humana y la garante de la seguridad y certeza inconmovibles de nuestra fe en Jes\u00fas. Vicente se adelant\u00f3 a nuestros tiempos conside\u00adrando a la Iglesia como \u00abperegrina\u00bb (A. Dodin, <em>Per\u00advivencia de un fundador, <\/em>49) que nos lleva en su seno en camino al encuentro de su Esposo.<\/p>\n<p>La Iglesia en que cree es la \u00abIglesia de los pobres\u00bb. Su opci\u00f3n por los pobres es la garant\u00eda de que es guiada por el Esp\u00edritu Santo. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 di\u00adcha para nosotros, los misioneros, poder de\u00admostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia, tra\u00adbajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres!\u00bb (XI, 730}.<\/p>\n<p>La Iglesia es, por fin, para \u00e9l, el \u00ablugar:del Es\u00adp\u00edritu Santo\u00bb: \u00abSu Santo Esp\u00edritu preside en los concilios y de \u00e9l proceden todas las luces dise\u00adminadas por toda la tierra, que han iluminado a los santos, ofuscado a los malvados, aclarado las dudas, manifestado las verdades, descubierto los errores y se\u00f1alado el camino por el que puede ca\u00adminar con seguridad la Iglesia en general y cada fiel en particular\u00bb (XI, 803-804).<\/p>\n<p>Su amor a la Iglesia se manifestaba en el go\u00adzo que sent\u00eda por sus triunfos y m\u00e1s todav\u00eda en la aflicci\u00f3n por sus males. Era grande el temor que ten\u00eda de su desaparici\u00f3n en toda Europa. Con fre\u00adcuencia hablaba a los misioneros de esto (XI, 242- 246) y de la gran responsabilidad de los sacerdotes en los males de la Iglesia y de las naciones cris\u00adtianas (V, 541). Por eso, sin duda, le dio a su Con\u00adgregaci\u00f3n como segundo fin la \u00abformaci\u00f3n del clero\u00bb (Const. 1, 3).<\/p>\n<p>La vida del santo fue un continuo servicio a la Iglesia de Jes\u00fas en cumplimiento de su com\u00adpromiso bautismal. Se sent\u00eda corresponsable con ella en todo:<\/p>\n<p>Su obediencia a los concilios, al Papa y a los Obispos fue exquisita (1, 341; X1, 692). <em>\u00abLe he ofre\u00adcido a su divina Majestad nuestra pobre Compa\u00ad\u00f1\u00eda para ir a donde su Santidad ordene.\u00bb <\/em>(II, 45). Dec\u00eda que su Congregaci\u00f3n pertenec\u00eda a la \u00abreli\u00adgi\u00f3n de S. Pedro\u00bb.<\/p>\n<p>Con las Instituciones de las Hijas de la Cari\u00addad y de la Cofrad\u00eda de la Caridad llen\u00f3 un hueco importante en el apostolado de la Iglesia, incorpo\u00adrando a \u00e9ste el apostolado activo insustituible de la mujer cristiana, que estaba olvidado.<\/p>\n<p>S. Vicente mim\u00f3 las misiones \u00abad Gentes\u00bb con un amor a veces heroico: \u00abJuzgamos felices a los misioneros que han muerto como hombres apost\u00f3licos por la fundaci\u00f3n de una nueva Iglesia\u00bb (X, 536).<\/p>\n<p>Fue un luchador esforzado contra las herej\u00edas de su tiempo, y en especial el Jansenismo. En la defensa del dogma cristiano es donde mani\u00adfiesta sus profundos conocimientos teol\u00f3gicos (XI, 804; cf XII, Jansenismo y aqu\u00ed).<\/p>\n<p>Vicente tuvo tambi\u00e9n en cuenta \u00abla \u00edndole es\u00adcatol\u00f3gica de la Iglesia\u00bb, viviendo con gran de\u00advoci\u00f3n el dogma de la \u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb. Conserva un recuerdo vivo y tierno de los difun\u00adtos de sus tres Obras, a los que dedica, cuando puede, conferencias necrol\u00f3gicas admirables \u2013se conservan nada menos que 17\u2013, en las que les pro\u00addiga grandes elogios. Con especial compasi\u00f3n y cari\u00f1o se preocupa de los difuntos del Purgato\u00adrio, corno m\u00e1s necesitados, asegur\u00e1ndoles m\u00fal\u00adtiples sufragios (cf XII, Difuntos).<\/p>\n<p><strong>5. La fe de Vicente en la Virgen Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Dice el Conc. Vat. II: \u00abLa Madre de Jes\u00fas pre\u00adcede en la tierra con su luz al peregrinante Pue\u00adblo de Dios, como signo de esperanza cierta y de consuelo, hasta que llegue el d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb (LG 68). La vida de Vicente estaba impregnada de es\u00adta doctrina escatol\u00f3gica. Consider\u00f3 siempre a la Virgen Mar\u00eda como su madre, gu\u00eda y protectora en su peregrinaci\u00f3n al encuentro del Se\u00f1or. La in\u00advocaba con fervor en sus dificultades y peligros. Profesaba con el \u00abcredo\u00bb de la Iglesia que Mar\u00eda era parte integrante de la fe en Cristo por ser su Madre. Para san Vicente la alt\u00edsima dignidad de ser Madre de Dios fue la fuente de todos los do\u00adnes y privilegios de Mar\u00eda. <em>\u00abLa Encarnaci\u00f3n san\u00adtific\u00f3 y diviniz\u00f3 en cierto modo a la Sma. Virgen, y como persever\u00f3 en medio de sus dificultades. . fue glorificada por encima de los \u00e1ngeles\u00bb <\/em>(cf X, 937; marianismo vicenciano). En las reglas a sus misioneros (X, 509) labia del culto a Mar\u00eda a continuaci\u00f3n del culto a los misterios de la Trini\u00addad, la Encarnaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. Por ello san Vi\u00adcente honr\u00f3 a la Virgen con una veneraci\u00f3n es\u00adpecial.<\/p>\n<p>Ofreci\u00f3 a Mar\u00eda sus tres Obras, y reco\u00admendaba el ofrecimiento indivividual a sus miem\u00adbros: \u00abPrometamos entregarnos a su divino Hijo y a ella misma sin reserva alguna, a fin de que sea ella la gu\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda (H. de la C.) en gene\u00adral y de cada una en particular\u00bb (IX, 1140). Invo\u00adcaba con oraciones llenas de unci\u00f3n, confianza y ternura a Mar\u00eda, como Madre virginal de Jes\u00fas, madre nuestra, madre de misericordia, patrona, fundadora y gu\u00eda de sus Obras (cf IX, 1078, 1147); habla repetidas veces de la obligaci\u00f3n de invocar a Mar\u00eda (cf XII, Mar\u00eda (Virgen); recomienda el ayu\u00adno en las v\u00edsperas de sus fiestas y termina sus cartas con la f\u00f3rmula: \u00abSoy en el amor del Se\u00f1or y de su santa Madre\u00bb.<\/p>\n<p>Invita en sus charlas a imitar a Mar\u00eda. Ma\u00adr\u00eda es el modelo de todas las virtudes. Habla en especial de su amor a Dios, conformidad con su voluntad, humildad, perseverancia, amor al reco\u00adgimiento, modestia, trabajo, sumisi\u00f3n, delicade\u00adza, castidad, etc. (cf XII, Mar\u00eda (Virgen). Adem\u00e1s san Vicente tuvo el carisma de saber transmitir su amor a Mar\u00eda a los miembros de sus Obras. Fomentaba en particular la celebraci\u00f3n solemne de las fiestas de Mar\u00eda, el rezo del \u00abAngelus\u00bb, el Rosario, las letan\u00edas de Ntra. Se\u00f1ora y la Salve.<\/p>\n<h2>Vigilancia<\/h2>\n<p>La palabra escatol\u00f3gica \u00abvigilad\u00bb repetida tan\u00adtas veces por los sin\u00f3pticos se refiere primaria\u00admente a la preparaci\u00f3n de los hombres para salir al encuentro del Se\u00f1or en la hora de la muerte y en el juicio universal que son las venidas decisi\u00advas: la primera para cada hombre y la segunda para toda la humanidad. La destrucci\u00f3n de Jeru\u00adsal\u00e9n parece ser, en la mente de Cristo, el signo protot\u00edpico del juicio universal. Pero las par\u00e1bolas escatol\u00f3gicas nos ense\u00f1an que \u00abvigilad\u00bb se apli\u00adca tambi\u00e9n con todo rigor a la preparaci\u00f3n conti\u00adnua para recibir al Se\u00f1or que viene al encuentro de cada hombre a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>Los estudiosos de san Vicente han resumido su vida en acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Sin preten\u00adderlo, nos han dado en estas dos palabras la me\u00adjor ex\u00e9gesis del \u00abvigilad y orad\u00bb evang\u00e9lico como compendio de la vida del cristiano. San Vicente nos define lo que entend\u00eda por \u00abacci\u00f3n\u00bb en dos pala\u00adbras: <em>\u00abBuscad, buscad <\/em>(el Reino de Dios), <em>esto di\u00adce preocupaci\u00f3n, esto dice acci\u00f3n <\/em>(X1, 429). Se tra\u00adta, pues, de una actitud de espera tensa pero con obras, de una vigilancia activa. Toda la pastoral vi\u00adcenciana tiene este car\u00e1cter. Oigamos al santo: <em>\u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios; pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente\u00bb <\/em>(XI, 733).<\/p>\n<p>Veamos ya c\u00f3mo se realizaron en la vida de Vicente las par\u00e1bolas escatol\u00f3gicas de Cristo so\u00adbre la vigilancia, es decir, cu\u00e1les son las modali\u00addades propias de su acci\u00f3n en el cumplimiento de estas par\u00e1bolas: la higuera, el mayordomo in\u00adfiel, las diez v\u00edrgenes, los talentos, el juicio uni\u00adversal.<\/p>\n<h3>1. La higuera (Mt 24, 32-35; Mc 13, 28-32; Lc 21, 29-33)<\/h3>\n<p>Jes\u00fas en la par\u00e1bola nos ense\u00f1a que, en la es\u00adpera del Se\u00f1or, los hombres deben prestar una atenci\u00f3n permanente a los \u00absignos\u00bb anunciado\u00adres de cambios \u2013hoy dir\u00edamos, por ejemplo, el desplome inesperado del comunismo ateo en el mundo\u2013, a trav\u00e9s de los cuales la historia, dirigi\u00adda por la Providencia, camina imparable hacia la venida gloriosa de Cristo. San Vicente fue un gran devoto de la Providencia y un atento observador de los \u00absignos de los tiempos\u00bb. Es realmente un profeta que se adelant\u00f3 a los tiempos actuales. Las palabras magistrales pronunciadas por Pablo VI el 16 de abril de 1969 parecen una interpreta\u00adci\u00f3n exacta de la doctrina y pr\u00e1ctica de san Vi\u00adcente: \u00abEn todo el universo creado podemos en\u00adcontrar se\u00f1ales que son como el puente que nos une con el mundo inefable del Dios escondido. Se debe concretar en el tiempo, es decir, en el curso de los acontecimientos, aquellos signos que nos pueden dar alguna noticia de la amante Providencia de Dios o su acci\u00f3n secreta, o con la posibilidad, disponibilidad o exigencia de una ac\u00adci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb (cf tambien GS, 11). San Vicente recomienda siempre no retrasarse ni adelantarse a la Providencia, sino escrutar, a la luz de la fe, los acontecimientos hasta ver en ellos signos claros de la voluntad de Dios; pero una vez co\u00adnocida es preciso seguirla con fortaleza y plena confianza, aunque sus designios nos sean des\u00adconocidos. El santo actu\u00f3, seg\u00fan estos criterios, con el jansenismo y el protestantismo. En el jan\u00adsenismo descubri\u00f3 un gran peligro para la Iglesia. Esto le inst\u00f3 a un gran esfuerzo para desenmas\u00adcarar y hacer condenar cuanto antes a los sutiles profetas de la herej\u00eda. El protestantismo le ha\u00adblaba a su vez de la urgente necesidad de refor\u00adma de la Iglesia Las respuestas de san Vicente a esta necesidad fueron la formaci\u00f3n del clero y las misiones \u00abad Gentes\u00bb para implantar la Igle\u00adsia en otros lugares.<\/p>\n<p>Pero en relaci\u00f3n con los signos, lo m\u00e1s im\u00adportante en el santo fue haber intuido que las ne\u00adcesidades de los pobres, a escala individual o so\u00adcial, son siempre signo infalible del querer de Dios en la vida de cada hombre o en la historia humana, y que su cumplimiento por el hombre es la condici\u00f3n de todo progreso en la justicia y en la paz. La necesidad del pobre es, para \u00e9l, como un fuego que se enciende en la \u00abcasa\u00bb \u2013individuo, familia, ciudad, naci\u00f3n, regi\u00f3n\u2013, que es necesario apagar \u2013remediar\u2013 cuanto antes. Entonces \u00abse tocan las campanas a fuego\u00bb, para que toda la ve\u00adcindad \u2013individuos, familias, ciudades, naciones, regiones\u2013 acuda urgentemente a extinguir el fue\u00adgo, es decir, remediar la necesidad. Esta intui\u00adci\u00f3n moviliz\u00f3 todas sus energ\u00edas y le llev\u00f3 a la fun\u00addaci\u00f3n de sus tres grandes obras y a su prodigiosa fecundidad en la pr\u00e1ctica de las obras de miseri\u00adcordia, materiales y espirituales. San Vicente s\u00f3\u00adlo pudo encontrar la alegr\u00eda interior y la paz de su alma en la certeza y seguridad de que la de\u00addicaci\u00f3n suya y de sus instituciones a los pobres era el signo claro de que estaba cumpliendo la vo\u00adluntad de Dios. Por eso dec\u00eda: <em>\u00abTodo el mundo piensa que esta Compa\u00f1\u00eda es de Dios, porque se ve que acude a las necesidades m\u00e1s apremian\u00adtes y m\u00e1s descuidadas\u00bb <\/em>(XI, 396).<\/p>\n<h3>2. El mayordomo infiel (Mt 24, 45-51; Lc 12, 41-48)<\/h3>\n<p>La par\u00e1bola responde, seg\u00fan Lc., a esta pre\u00adgunta de Pedro a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola \u2013la del siervo que espera la llegada del Se\u00f1or\u2013 para nosotros o para todos?\u00bb (Lc 12, 41). Jes\u00fas en su respuesta nos ense\u00f1a la transcen\u00addencia del servicio al pr\u00f3jimo. Todos los hombres son pr\u00f3jimos porque son solidarios unos de otros (cf Ecclo 17, 14). Todos son \u00abmayordomos y sir\u00advientes en la \u00abcasa\u00bb del Se\u00f1or. Pero a mayor au\u00adtoridad o mayordom\u00eda, mayor responsabilidad en el servicio (Sab 6, 1-8), \u00abal que mucho se le dio, mucho se le exigir\u00e1\u00bb (Lc 12, 40). Est\u00e1 en \u00abautori\u00addad\u00bb todo el que tiene ascendiente \u2013por la in\u00adfluencia, el dinero, la nobleza, el poder, la cultu\u00adra, etc.\u2013 sobre sus hermanos, que entonces se convierten en sirvientes, en pobres respecto de \u00e9l.<\/p>\n<p>S. Vicente fue el \u00absiervo fiel y prudente\u00bb de la par\u00e1bola, que sali\u00f3 gozoso al encuentro de su Se\u00f1or, poniendo toda su \u00abautoridad\u00bb al servicio del pr\u00f3jimo en la persona de los pobres. He aqu\u00ed algunas caracter\u00edsticas de su servicio:<\/p>\n<p><em>Su servicio fue universal, <\/em>como universal es el mandamiento del amor. Cada persona era pa\u00adra \u00e9l hija de Dios y hermana suya. Estuvo siem\u00adpre a disposici\u00f3n de Papas, Obispos, reyes, ricos y pobres, nobles y plebeyos. Prest\u00f3 sus servicios de infinitas maneras, unas veces por propia iniciativa, otras porque era requerido, pero siem\u00adpre guiado por la Providencia.<\/p>\n<p><em>La \u00abopci\u00f3n por el pobre\u00bb. <\/em>Fue la principal ca\u00adracter\u00edstica de su servicio. \u00abServicio a los pobres\u00bb es una expresi\u00f3n estereotipada, repetida miles de veces por el santo. Era algo consustancial a su vi\u00adda y a la vida de sus Obras. En un texto magis\u00adtral nos da el sentido de este servicio: <em>\u00abNo po\u00addemos asegurar mejor nuestra felicidad eterna que viviendo y sufriendo en el servicio de los po\u00adbres, en los brazos de la Providencia y en una re\u00adnuncia actual a nosotros mismos para seguir a Je\u00adsucristo\u00bb <\/em>(III, 359). Los pobres eran \u2013dec\u00eda\u2013 <em>\u00abmi peso y mi dolor\u00bb, <\/em>porque en ellos se ceba siem\u00adpre la injusticia de los hombres. \u00c9l mismo se sen\u00adt\u00eda responsable por sus pecados, llegando a pro\u00adrrumpir en exclamaciones pat\u00e9ticas que nos parecen excesivas <em>\u00ab\u00a1Miserable!, no has ganado el pan que comes, el pan de los pobres\u00bb. <\/em>Esta si\u00adtuaci\u00f3n de su alma creaba en \u00e9l un ansia irrefre\u00adnable de justicia que le obligaba a emplear todos los resortes de su inventiva inagotable en la de\u00adfensa de toda causa justa. Era Vicente como el ejecutor de la justicia de Dios, que se compa\u00addece, ama, defiende y venga a los pobres. Mo\u00adviliz\u00f3 a las clases superiores, nobleza y clero hacia el pobre. La dignidad del pobre era algo in\u00adtocable, por lo que exig\u00eda de los suyos un trato delicado, hecho de <em>\u00abhumildad, dulzura, tolerancia, paciencia y respeto\u00bb <\/em>(cf XI, 588-589) y rebosan\u00adte de <em>\u00abalegr\u00eda, entusiasmo, constancia y amor\u00bb <\/em>(cf IX, 534).<\/p>\n<p>El servicio del santo iba dirigido <em>a unir; armo\u00adnizar y reconciliar a <\/em>los hombres y a las clases. Nada de violencia! La justicia vendr\u00e1 por la cari\u00addad, no la caridad por la justicia. Acercaba los ri\u00adcos a los pobres por medio de un compromiso se\u00adrio no s\u00f3lo con sus bienes sino con la dedicaci\u00f3n de sus personas, cuando era posible. En las Co\u00adfrad\u00edas de la Caridad se daban ejemplos magn\u00ed\u00adficos de esto. Y acercaba los pobres a los ricos elev\u00e1ndoles a una mayor conciencia de su digni\u00addad y a un nivel social m\u00e1s alto, por medio de la ayuda material, la instrucci\u00f3n, la educaci\u00f3n y la for\u00admaci\u00f3n profesional, para que pudiesen valerse por s\u00ed mismos y ganarse honestamente la vida.<\/p>\n<p>El servicio era siempre <em>\u00aben Dios y por Dios\u00bb, <\/em>es decir, alimentado por la fe. No hay otro cami\u00adno para que el servicio del hombre al hombre sea desinteresado, gratuito y eficaz, como el amor de Dios a su criatura. No se precipitaba en el ser\u00advicio. Lo consultaba con Dios en la oraci\u00f3n y aguar\u00addaba a que hablasen las se\u00f1ales de la Providen\u00adcia. San Vicente invita sin cesar a los suyos <em>a \u00aben\u00adtregarse a Dios para servir a los pobres\u00bb. <\/em>En las Reglas de las Hijas de la Caridad estamp\u00f3 esta primera Regla de Oro: <em>\u00abEl fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Cari\u00addad es para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo co\u00ad mo manantial y modelo de caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los po\u00adbres\u00bb <\/em>(X, 874; Const. HH. de la C. :1. 3).<\/p>\n<h3>3. Las diez v\u00edrgenes (Mt 25, 1-13, Mc 13, 33-37; Lc 12, 35-40)<\/h3>\n<p>Esta par\u00e1bola es una joya del Evangelio con referencia directa a nuestro tema escatol\u00f3gico. Je\u00ads\u00fas, de una manera un poco velada, nos habla de la transcendencia de la muerte para el hombre re\u00adpresentado en las v\u00edrgenes. <em>Y <\/em>esto, porque sucede una sola vez, porque llega inesperadamente, por\u00adque de ella depende la eternidad feliz o desgra\u00adciada, porque a la muerte sigue el juicio inapela\u00adble: \u00abSe\u00f1or, \u00e1brenos\u00bb, \u00abno os conozco\u00bb. Jes\u00fas no pretende amedrentarnos, sino que el hombre \u00abtema a Dios\u00bb \u2013en sentido biblico\u2013, para que to\u00adme la vida en serio y se prepare para ese mo\u00admento. Jes\u00fas a\u00f1ade la nota entra\u00f1able de su amor inefable al hombre con las im\u00e1genes de no\u00advio y novia. \u00c9l quiere entregarse a los hombres como sus esposas y los hombres est\u00e1n destina\u00addos a \u00e9l, como a su Esposo.<\/p>\n<p>Podemos decir que en esta par\u00e1bola est\u00e1 con\u00adtenido el subsuelo de la espiritualidad vicenciana. Ve\u00e1moslo:<\/p>\n<p><em>a) <\/em><em>El amor de Dios al hombre y del hombre a Dios. <\/em>san Vicente est\u00e1 penetrado del amor que Dios le tiene a pesar de su indignidad. Esto le pa\u00adrece tan incre\u00edble que lo tiene como escandali\u00adzado. De este sentimiento profund\u00edsimo surge, como r\u00e9plica, su c\u00e9lebre <em>\u00abdarse a Dios\u00bb y \u00abdar testimonio del amor que Dios nos tiene\u00bb, <\/em>para conseguir que los hombres, y particularmente los pobres, se dejen amar por Dios. <em>\u00abNo me basta con amar a Dios si mi pr\u00f3jimo no le ama. He de amar a mi pr\u00f3jimo como imagen de Dios y obje\u00adto de su amor, y obrar de manera que, a su vez, los hombres amen a su Creador\u2026 que los ha ama\u00addo hasta el punto de entregar por ellos a la muer\u00adte a su \u00fanico Hijo\u00bb <\/em>(XI, 553-554).<\/p>\n<p>El santo comprendi\u00f3 bien que el aceite, en la mente de Jes\u00fas, era el punto central de la par\u00e1\u00adbola. El \u00abaceite\u00bb de las obras de misericordia \u2013jui\u00adcio final\u2013 es el que alimenta la vida teologal de la fe, esperanza y caridad. <em>\u00abLes faltaba aceite en sus l\u00e1mparas, esto es, no ten\u00edan caridad\u00bb <\/em>(IX, 64. III. 1140). El aceite, adem\u00e1s, mantiene en\u00adcendida la l\u00e1mpara del testimonio ante los hom\u00adbres (XI, <strong>414-415. 435). <\/strong>He aqu\u00ed, pues, otro pilar s\u00f3lido de la espiritualidad vicenciana: el \u00abamor efectivo\u00bb, al que el santo da gran preponderan\u00adcia sobre el \u00abamor afectivo\u00bb (XI, 733-734).<\/p>\n<p><em>b) <\/em><em>El temor de Dios. <\/em>Dios conoce al hombre, lleno de pasiones y proclive por su sensibilidad a dejarse arrastrar de las cosas materiales que le envuelven, le fascinan, le dificultan la reflexi\u00f3n y le vuelven descuidado y olvidadizo. Por eso trata misericordiosamente de infundir al hombre un te\u00admor saludable que le mantenga fiel \u2013\u00bben forma\u00bb\u2013 a su eterno destino glorioso. Este temor nace con el pensamiento de la muerte, juicio e infier\u00adno. Jes\u00fas nos recuerda esto en la par\u00e1bola, pe\u00adro dando un relieve especial a la muerte por ser un hecho evidente, universal e inminente. Nada repite Jes\u00fas con m\u00e1s insistencia en el discurso escatol\u00f3gico: \u00abEstad preparados\u00bb, \u00abvendr\u00e9 co\u00admo ladr\u00f3n\u00bb, \u00abno sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente vivi\u00f3 intensamente estas verdades. Por eso, un temor saludable le acompa\u00f1\u00f3 en su vida y fue una de las profundas ra\u00edces que vivifi\u00adcaron su espiritualidad. Este temor marca todo su apostolado. <em>\u00abAl principio, nos dice, no ten\u00eda otro serm\u00f3n que el de \u00abtemor de Dios\u00bb, para salvar al pueblo\u00bb, \u00abLa salvaci\u00f3n de los pueblos es algo tan grande que merece cualquier esfuerzo. . no im\u00adporta que muramos con las armas en la mano: es la m\u00e1s gloriosa y la m\u00e1s deseable\u00bb (VI <\/em>II, 239). Es\u00adte temor impregna la explicaci\u00f3n de esta par\u00e1bola a las Hijas de la Caridad (IX, 1139-1147), y lo mis\u00admo las misiones populares y en particular la con\u00adfesi\u00f3n general en ellas. <em>\u00abEl temor de los juicios de Dios\u00bb <\/em>lleg\u00f3 a ser una expresi\u00f3n habitual de san Vicente.<\/p>\n<p>c) <em>Nostalgia de las \u00abbodas eternas\u00bb. <\/em>La pa\u00adr\u00e1bola, por fin, exhala como un suave perfume de nostalgia de las \u00abbodas eternas\u00bb, que acaparaba al coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Siente nostalgia no s\u00f3lo de su Padre sino de las bodas que celebrar\u00e1 en el cielo con la humanidad. San Vicente era muy sen\u00adsible a esta dulce esperanza de las bodas: \u00a1\u00e9l que tanto trabajaba y sufr\u00eda! En la explicaci\u00f3n de la pa\u00adr\u00e1bola hay un momento en que exclama: <em>\u00abCuan\u00addo \u00e9l venga, os abrazar\u00e1 como esposas, ya que siente un amor tan grande a las almas que le son fieles, que no hay ning\u00fan esposo que quiera a su mujer tanto como \u00e9l quiere a las almas\u00bb <\/em>(IX, 1142; cf IX, 784-785). Y en su c\u00e9lebre exhortaci\u00f3n a un hermano moribundo dice: <em>\u00abSi sus pensamientos le dicen que es una temeridad el que un pobre deudor y un mal esclavo aspire a las caricias y be\u00adsos del Esposo, d\u00edgales que es Dios quien lo man\u00adda y lo desea\u00bb <\/em>(XI, 66). Con la esperanza del cie\u00adlo san Vicente moderaba el pensamiento de la muerte: <em>\u00abEl pensamiento de la muerte es bueno y nuestro Se\u00f1or lo ha aconsejado y recomenda\u00addo, pero tiene que ser moderado\u00bb (VI <\/em>II, 323-324). Emociona tambi\u00e9n la ternura con que habla de la \u00abMisi\u00f3n del cielo\u00bb en sus conferencias necrol\u00f3\u00adgicas.<\/p>\n<h3>4. Los talentos (Mt 25, 14-30; Mc 13, 34; Lc 19, 11- 27)<\/h3>\n<p>Jes\u00fas nos ense\u00f1a aqu\u00ed que, en la espera del Se\u00f1or, el hombre ha de darse al trabajo de cada d\u00eda, para que, al llegar el Se\u00f1or, pueda presentarle los intereses de la hacienda recibida. El trabajo, pues, consiste en \u00abnegociar\u00bb con los talentos -dones recibidos de Dios-, para producir abun\u00addantes frutos en proporci\u00f3n a los talentos recibi\u00addos. Al final de la vida los hombres ser\u00e1n seve\u00adramente juzgados del uso hecho de los dones. Los que hayan hecho \u00abbuen negocio\u00bb ser\u00e1n agasaja\u00addos espl\u00e9ndidamente, pero los que hayan des\u00adperdiciado sus dones ser\u00e1n condenados hasta a la pena del infierno. Esta pena no nos parecer\u00e1 exagerada, si pensamos que el trabajo es una de las condiciones esenciales del amor.<\/p>\n<p>Vicente fue un gran \u00abnegociante\u00bb. Dio frutos espl\u00e9ndidos para los pobres, la Iglesia, la socie\u00addad, en su presente y en el futuro. Fue realmen\u00adte un coloso en el trabajo. Sobre lo que es y sig\u00adnifica el trabajo tuvo una intuici\u00f3n profunda que parti\u00f3 de este texto de san Juan: \u00abMi Padre tra\u00adbaja hasta el presente, y yo tambi\u00e9n trabajo\u00bb (Jn 5, 17). San Vicente explic\u00f3 su pensamiento en una charla sobre el trabajo a sus Hijas (IX, 439- 452). Dios es el primer trabajador y arquetipo de todo trabajador, porque es esencialmente activo. Produce frutos exquisitos, divinos, que le son propios: la generaci\u00f3n del Verbo, la expiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo por el Padre y el Hijo, la creaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de! universo, la Redenci\u00f3n. . y el concurso que presta a todas las criaturas \u2013tambi\u00e9n al hombre\u2013 para que puedan existir y obrar (IX, 444- 445). En virtud de este concurso todas las cria\u00adturas trabajan con \u00e9l sin problema, cumpliendo los designios de su Creador. \u00bfTodas?. . S\u00ed, todas me\u00adnos el hombre que, abusando del mayor don re\u00adcibido que es la libertad, puede contrariar por el pecado los designios de Dios.<\/p>\n<p>a) El precepto del trabajo. Si el hombre no hubiera pecado, no habr\u00eda necesitado este pre\u00adcepto. El trabajo habr\u00eda sido para \u00e9l algo espon\u00adt\u00e1neo y gozoso. Pero, al pecar, Dios le hizo ex\u00adpl\u00edcito el mandamiento, a\u00f1adiendo una cl\u00e1usula onerosa: \u00abTrabajar\u00e1s, con el sudor de tu frente, para comer tu pan\u00bb (Gen 3, 17-19). San Vicente da gran importancia a la cl\u00e1usula onerosa, \u00abcon el su\u00addor de tu frente\u00bb, que acompa\u00f1a a todo trabajo humano. El santo siente como escr\u00fapulo de de\u00addicarse a trabajos m\u00e1s llevaderos que los traba\u00adjos manuales de otras personas, como los po\u00adbres. Le entusiasma S. Pablo, porque se ganaba el pan con un trabajo \u00abextra\u00bb. Siente tambi\u00e9n como a\u00f1oranza de aquellos a\u00f1os en que era cos\u00adtumbre en la Iglesia que todos trabajasen de esta manera. Y a\u00f1ade: <em>\u00abDios sabe con cu\u00e1nto gusto lo har\u00eda (yo), pero no podemos hacerlo y te\u00adnemos que humillarnos\u00bb <\/em>(IX, 448-449). Por eso se mostraba solidario de los que se dedican a trabajos duros y recelaba de otras maneras de vivir, que entra\u00f1an serios peligros de olvidarse de los po\u00adbres, perder la austeridad de vida y hacerse insolidarios de los que hacen posibles las como\u00addidades de la vida de los dem\u00e1s con trabajos menos cualificados y m\u00e1s duros. As\u00ed se entiende mejor la acusaci\u00f3n que hac\u00eda de s\u00ed mismo: <em>\u00ab\u00a1Mi\u00adserable!, \u00bfte has ganado el pan que comes, ese pan que te viene del trabajo de los pobres?\u00bb <\/em>(XI, 120-121).<\/p>\n<p>b) Solidaridad con la comunidad humana. A san Vicente le agrada poner el ejemplo de las hor\u00admigas y las abejas, por su laboriosidad incansa\u00adble, pero, sobre todo, por su solidaridad. Traba\u00adjan por la subsistencia de la comunidad, y s\u00f3lo as\u00ed subsiste cada una. Se imagina el santo que una comunidad humana trabajadora y solidaria ser\u00eda perfecta y feliz. El hombre, dice, tiene que <em>\u00abga\u00adnarse la vida, para no ser gravoso a los dem\u00e1s\u00bb. <\/em>A\u00f1ade que el agradecimiento es tambi\u00e9n expre\u00adsi\u00f3n de solidaridad con toda la humanidad \u2013tam\u00adbi\u00e9n los pobres\u2013 que trabaja para cada persona, proporcion\u00e1ndole alimento, vestido, habitaci\u00f3n, cultura, medicinas, etc. Por eso, cuando se ex\u00adcluye a los pobres de estos frutos del trabajo de todos, estamos realmente comiendo el pan de los pobres.<\/p>\n<p>c) Colaboraci\u00f3n con Dios en la obra de la cre\u00adaci\u00f3n. \u00c9ste es para san Vicente el motivo m\u00e1s relevante del trabajo. Dios ha hecho al hombre el gran honor de admitirle como colaborador suyo en la creaci\u00f3n y, por la gracia, tambi\u00e9n en la re\u00addenci\u00f3n. Para esto le presta su concurso y su gracia. Dios espera del hombre que secunde los designios de su Providencia para que se logre el progreso del pueblo de Dios y de toda la familia humana. S\u00f3lo de esta manera la persona huma\u00adna puede \u00absalvarse\u00bb: aqu\u00ed, por su realizaci\u00f3n ple\u00adna en la tierra como hombre e hijo de Dios, y, en la escatolog\u00eda consumada, por la posesi\u00f3n de la \u00abvida eterna\u00bb. A esta colaboraci\u00f3n del hombre san Vicente la llama de ordinario \u00abfidelidad\u00bb en sus comentarios a Mt 25, 21 y a Lc 16, 10 y 19, 41 (IX, 297. 564. 567; Xl, 270. 392. 775).<\/p>\n<p>Por ser colaboradores de Dios, que todo lo ha\u00adce bien, san Vicente exige el trabajo bien hecho. Esto requiere la rectitud de intenci\u00f3n para <em>\u00abagra\u00addar a Dios\u00bb y \u00abhonrar el trabajo duro y fatigoso de nuestro Se\u00f1or\u00bb. <\/em>Dice el santo hermosamen\u00adte: <em>\u00abhay que hacer las cosas. . m\u00e1s por encontrarle a \u00e9l all\u00ed que por verlas hechas\u00bb <\/em>(XI, 430), ya que si no, <em>\u00ablas obras. . son una moneda falsa, porque no est\u00e1 acu\u00f1ada con el sello del pr\u00edncipe, ya que Dios mira las obras, s\u00f3lo si se ve en ellas y se las dedicamos\u00bb <\/em>(XI, 447). Para que el trabajo sea una obra bien hecha, san Vicente a\u00f1ade tres con\u00addiciones: que trabajemos en bien del pr\u00f3jimo, que se destierre el esp\u00edritu de avaricia \u2013acumu\u00adlaci\u00f3n de bienes, consumismo\u2013 e igualmente el esp\u00edritu de vanidad, que es idolatr\u00eda, al atribuir el hombre a sus habilidades, ciencia, t\u00e9cnica, etc. lo que s\u00f3lo pertenece a Dios, con desprecio de lo que nos advierte en un precioso texto b\u00edblico (Deut o, 7-18).<\/p>\n<p>Ante este c\u00famulo de consideraciones, a san Vicente se le hace incomprensible la pereza y la ociosidad, que son la ant\u00edtesis del trabajo. Las fustiga con extrema severidad en sus charlas (IX, 397-398; X, 486. 533-534; XI, 120-121). Con el libro sagrado exclamaba: \u00abId, perezosos, apren\u00added de la hormiga lo que es preciso que hag\u00e1is\u00bb (Prov 5, 6; IX, 443).<\/p>\n<h3>5. El juicio final (Mt 25, 31-46; Lc 4, 17-21; 15, 1- 32; 16 1-12. 19-31)<\/h3>\n<p>Es la par\u00e1bola m\u00e1s comentada por san Vi\u00adcente y la que inspira en profundidad su doctri\u00adna de la entrega a Dios, para el servicio de Jesucrisco en los pobres y de los pobres en Je\u00adsucristo. Jes\u00fas concreta y complementa en ella el contenido de las par\u00e1bolas del mayordomo in\u00adfiel y de las diez v\u00edrgenes. En las primeras Jes\u00fas pasa, en visi\u00f3n prospectiva, de las obras al jui\u00adcio, mientras que, en el juicio final va, en visi\u00f3n retrospectiva, del juicio a las obras. Jes\u00fas hace estas concreciones: El Se\u00f1or que se aguarda es el \u00abHijo del hombre\u00bb, que vendr\u00e1 al final de la his\u00adtoria como Juez y Rey universal en gloria y ma\u00adjestad; las sentencias ser\u00e1n claras, inapelables, eternas, y separar\u00e1n tajante y definitivamente la ziza\u00f1a del trigo. Sobre todo, completa las par\u00e1\u00adbolas anteriores con algo inaudito, inesperado, in\u00adcre\u00edble, enunciado con juramento por estas pa\u00adlabras: \u00abEn verdad os digo que cuanto hicisteis \u2013o dejasteis de hacer\u2013 con uno de estos herma\u00adnos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed me lo hicisteis \u2013o conmigo dejasteis de hacerlo\u2013\u00bb (Mt 25, 40, 45). Palabras que dejaron aturdido a Vicente y, junto con las otras de Lc 4, 18, cambiaron su vida, le mantuvieron en actitud de conversi\u00f3n perma\u00adnente en la espera del Se\u00f1or y le impulsaron a una entrega a Dios cada d\u00eda m\u00e1s comprometida con los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes eran, para san Vicente, los \u00abher\u00admanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb? \u00bfQu\u00e9 quiere de\u00adcir \u00aba m\u00ed me lo hicisteis\u00bb? Vicente no entraba en discusiones te\u00f3ricas. Sencillamente crey\u00f3 estas palabras en toda su literalidad y trat\u00f3 de ajustar a ellas su vida y la de los suyos. En los \u00abher\u00admanos de Jes\u00fas\u00bb ve los pobres en toda su am\u00adplitud, los necesitados. A su vez en las palabras \u00aba m\u00ed me lo hicisteis[\/note] vio claramente una \u00abmis\u00adteriosa identificaci\u00f3n de Cristo con el pobre\u00bb. A la luz de la Biblia descubri\u00f3 la \u00absimpat\u00eda\u00bb de Je\u00ads\u00fas y de su Padre con los pobres de tres ma\u00adneras:<\/p>\n<ul>\n<li>Dios infinitamente misericordioso se vuel\u00adve siempre con entra\u00f1as de compasi\u00f3n \u00a1qu\u00e9 misterio! \u2013a todo lo humilde, desvalido, pobre, despreciado, olvidado, arrinconado, miserable, empecatado.<\/li>\n<li>Los pobres son la imagen de lo que fue su vida en la tierra: \u00e9l sufri\u00f3 pobreza, hambre, sed, desnudez, desprecio, c\u00e1rcel, abandono hasta de su Padre, ser tenido por loco\u2026<\/li>\n<li>Cristo se hizo hombre a imagen del pobre: siendo el Hijo Unig\u00e9nito del Padre, se anonad\u00f3 en el misterio de la Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n. Dios se hizo pobre criatura. \u00c9sta fue la extrema e infi\u00adnita pobreza de Cristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>a) Identificaci\u00f3n de Cristo con el pobre. Esta palabra se utiliza hoy en el doble sentido de \u00abso\u00adlidarizarse con otro haciendo causa com\u00fan con \u00e9l\u00bb o \u00abidentificarse con otro, por tener las mismas cre\u00adencias, prop\u00f3sitos, deseos, sentimientos\u2026 que \u00e9l\u00bb. Para san Vicente, la presencia misteriosa de Cristo en el pobre es algo mucho m\u00e1s profundo. Las principales f\u00f3rmulas con que S. Vicente ex\u00adpresa esta identificaci\u00f3n son \u00e9stas:<\/p>\n<ul>\n<li>Nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en la persona del po\u00adbre (V, 592 y otros).<\/li>\n<li>Los pobres representan a la persona de Nuestro Se\u00f1or (XI, 726 y otros).<\/li>\n<li><em>Nuestro Se\u00f1or considera como hecho a s\u00ed mismo lo que se hace con los pobres <\/em>(V, 578;IX, 302. 414 y otros)<\/li>\n<li>Al servir a los pobres se sirve a Jesucristo (IX, 02).<\/li>\n<\/ul>\n<p>En otros textos san Vicente adorna, aclara y completa estas f\u00f3rmulas con expresiones muy sig\u00adnificativas. Es obligado ponerlas aqu\u00ed:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abLos pobres son los miembros doloridos de Cristo\u00bb (VI, 459; X1, 393)<\/li>\n<li>\u00abUna hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontra\u00adr\u00e1 a Dios en ellos\u2026 Esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed\u00bb (IX, 240)<\/li>\n<li>\u00abNuestro Se\u00f1or es, junto con ese enfer\u00admo, el que recibe el servicio que le hac\u00e9is, porque representa a la persona de Nuestro Se\u00f1or\u00bb (IX, 916).<\/li>\n<li>\u00abLos pobres son los preferidos de Dios\u2026Re\u00adconozcamos delante de Dios que los pobres son nuestros amos y se\u00f1ores, y que somos indignos de rendirle nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb (XI, 273).<\/li>\n<li>\u00abLos pobres son nuestros amos, son nues\u00adtros reyes\u2026 hay que obedecerles, ya que Nues\u00adtro Se\u00f1or est\u00e1 en ellos\u00bb (IX, 1137).<\/li>\n<li>\u00abHaceos amigos con vuestras riquezas, a fin de que os reciban en las eternas moradas. . Por tanto deb\u00e9is tratarlos con mansedumbre y res\u00adpeto\u2026 ya que el Se\u00f1or lo considera como hecho a s\u00ed mismo\u2026 Si \u00e9l est\u00e1 enfermo, yo tambi\u00e9n lo estoy; si est\u00e1 en la c\u00e1rcel, yo tambi\u00e9n\u00bb (IX, 1194).<\/li>\n<li>\u00abNo hemos de considerara los pobres. . se\u00adg\u00fan su aspecto exterior. . pues con frecuencia son vulgares y groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son ellos los que representan al Hijo de Dios; \u00e9l casi no ten\u00eda aspecto de hombre en su pasi\u00f3n y pas\u00f3 por loco entre los gentiles\u00bb (XI, 725).<\/li>\n<li>\u00abEl est\u00e1 en esos pobres privados de ra\u00adz\u00f3n\u2026 Cuando vay\u00e1is a verlos, decid: Voy a ver en ellos la Sabidur\u00eda Encarnada de Dios, que quiso pasar por loco\u00bb (IX, 750).<\/li>\n<\/ul>\n<p>La f\u00f3rmula complexiva que resuma estos di\u00adchos podr\u00eda ser \u00e9sta: Jesucristo est\u00e1 en los po\u00adbres, miembros doloridos y preferidos por Nues\u00adtro Se\u00f1or, que representan a Jesucristo pobre y anonadado, en virtud de aquellas palabras: \u00abEn verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de es\u00adtos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed me lo hi\u00adcisteis\u00bb.<\/p>\n<p>b) El misterio de la identificaci\u00f3n de Cristo con el pobre. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esa misteriosa iden\u00adtificaci\u00f3n o presencia de Cristo en el pobre que se adivina en los textos de san Vicente? Hoy se oye hablar cada vez m\u00e1s entre los te\u00f3logos y el pue\u00adblo de Dios, del \u00absacramento de los pobres\u00bb. Es\u00adto es debido a los datos de la Revelaci\u00f3n en el An\u00adtiguo y Nuevo Testamento, a la doctrina de los Stos. Padres y a la opci\u00f3n preferencial de la Igle\u00adsia por los pobres en toda su historia. Con esta ex\u00adpresi\u00f3n se alude a una especie de sacramento universal instituido por el Se\u00f1or con validez para los hombres de todos los tiempos, sin excluir a los ateos. El sujeto apto para identificarse con Cristo es cualquier hombre en necesidad, en la medida de su gravedad y desvalimiento. Su identificaci\u00f3n misteriosa con Cristo se realizar\u00eda por virtud de las palabras de Cristo en la solemne f\u00f3rmula que \u00e9l enuncia con juramento: \u00aben verdad os digo\u2026\u00bb. Estas palabras, seg\u00fan esta doctrina, crean por su eficacia infinita una nueva realidad, a saber, la iden\u00adtificaci\u00f3n de \u00e9l con el pobre, que es distinta de otras identificaciones, como por ejemplo, la de la vid con los sarmientos.<\/p>\n<p>La consecuencia de esta identificaci\u00f3n es cru\u00adcial para el destino eterno del hombre. Compro\u00admeterse con el pobre \u2013asistirle\u2013 o no comprome\u00adterse, es, seg\u00fan se deduce de las sentencias, nada menos que creer en Cristo y aceptarle, o no creer y rechazarle. Y esto es independiente de que, aquel que hace la obra de misericordia o el que la recibe, haya recibido o no el anuncio ex\u00adpreso de Jes\u00fas. Ahora bien la fe al menos impli\u00adcita, en Jes\u00fas es necesaria para la salvaci\u00f3n, co\u00admo lo afirma tantas veces el Nuevo Testamento y ha ense\u00f1ado siempre la Iglesia. La doctrina del \u00absacramento de los pobres\u00bb nos da una exce\u00adlente explicaci\u00f3n de la identificaci\u00f3n expresada por los textos del santo.<\/p>\n<p>Otra consecuencia de singular transcenden\u00adcia es que Cristo, por virtud de este \u00absacramento universal\u00bb, unifica, al parecer, los mandamien\u00adtos de amor a Dios y al pr\u00f3jimo en un solo obje\u00adto que ser\u00eda Cristo identificado con el pobre y vi\u00adceversa. As\u00ed el Dios invisible se hace visible en el pobre, para poder ser cre\u00eddo y amado por cual\u00adquier hombre (cf 1Jn 4, 20). Digamos tambi\u00e9n que, a la luz de esta doctrina, se resuelve la aparente antinomia de la salvaci\u00f3n \u00abdentro o fuera de la Iglesia\u00bb, igualmente brilla con nuevo fulgor la transcendencia de las obras de misericordia y se capacita al hombre para que \u00a1pueda dar algo! en la persona del pobre a aquel de quien lo re\u00adcibe todo.<\/p>\n<p>Concluyamos: Jes\u00fas quiere que la pobreza y abatimiento de su vida mortal sean contemplados en el pobre hasta que \u00e9l vuelva. Quiere seguir su\u00adfriendo en el pobre y compartir con \u00e9l las nece\u00adsidades que experiment\u00f3 en su vida. El pobre se convierte, pues, en \u00abmemoria viva e imagen vi\u00adviente\u00bb de su pobreza y anonadamiento, tanto m\u00e1s cuanto que el pobre es miembro \u00abdolorido\u00bb del Cuerpo m\u00edstico de Cristo, \u00abNuevo Ad\u00e1n\u00bb. (cf J. Sendra, <em>La identificaci\u00f3n de Jesucristo con el pobre, <\/em>p. 101-134).<\/p>\n<h2>La oraci\u00f3n<\/h2>\n<p>La oraci\u00f3n es una de las coordenadas esca\u00adtol\u00f3gicas fundamentales de la vida cristiana. Con la \u00abvigilancia\u00bb forma una unidad indisoluble, ex\u00adpresada por el dicho castellano: \u00abA Dios rogando y con el mazo dando\u00bb, traducci\u00f3n magn\u00edfica del \u00aborad y vigilad\u00bb de Jes\u00fas. Son la \u00abcontemplaci\u00f3n y acci\u00f3n\u00bb de Vicente de Pa\u00fal. El tema de la ora\u00adci\u00f3n es estudiado ampliamente en otros lugares de esta obra. Tocaremos nada m\u00e1s los puntos m\u00e1s relacionados con nuestro tema.<\/p>\n<p>S. Vicente dijo: <em>\u00abDadme un hombre de oraci\u00f3n y ser\u00e1 capaz de todo\u00bb. <\/em>Sin pensarlo, acert\u00f3 a dar la mejor explicaci\u00f3n de la fecundidad de su pro\u00adpia vida. La oraci\u00f3n est\u00e1 enraizada en la entra\u00f1a de la realidad humana del hombre peregrino, que consiste en vivirse como criatura, hijo y pecador ante Dios hacia el que camina por ser \u00e9l nuestro Creador, Padre y Redentor.<\/p>\n<p>El dogma de la creaci\u00f3n influy\u00f3 poderosa\u00admente en la vida de san Vicente. Estaba penetrado hasta los tu\u00e9tanos de su peque\u00f1ez como criatu\u00adra y de la grandeza de Dios, su Se\u00f1or y Creador. Se sent\u00eda, pues, absolutamente dependiente de Dios. Sab\u00eda que todo pecado, desde el primero de Ad\u00e1n, es un intento de suplantar a Dios, y que el reconocimiento de su soberan\u00eda condiciona de ra\u00edz la realizaci\u00f3n de la persona humana. Por algo Jes\u00fas en el \u00abPadre Nuestro\u00bb nos pone como pri\u00admera petici\u00f3n, \u00absea reconocido que t\u00fa eres el \u00fanico Dios\u00bb, y en la sexta \u00abno nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u00bb de querer \u00abser como Dios\u00bb. De es\u00adte reconocimiento brot\u00f3 en el santo su espiritu de adoraci\u00f3n y anonadamiento ante la Majestad de Dios; igualmente su proverbial humildad, su acu\u00addir a Dios como mendigo en todo instante, su te\u00admor de Dios.<\/p>\n<p>Por otra parte los dogmas de la Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n grabaron a fuego en su alma el amor inefable del Padre y de su Hijo al hombre pecador, hasta hacerle hijo suyo Este amor inefable fue para el santo la fuente inagotable donde be\u00adbi\u00f3 aquella caridad que darram\u00f3 a manos llenas sobre la tierra. Ahora la oraci\u00f3n se convirti\u00f3 para \u00e9l en la respiraci\u00f3n de su alma, en vi\u00e1tico de su peregrinaci\u00f3n, en alimento que sosten\u00eda y acre\u00adcentaba su fe, esperanza y caridad. Su oraci\u00f3n de hijo era filial, \u00edntima, rebosante de compunci\u00f3n, agradecimiento y alabanza. Inflamado por la ora\u00adci\u00f3n prorrump\u00eda en exclamaciones espont\u00e1neas que se le escapan en sus pl\u00e1ticas, conferencias y repeticiones de oraci\u00f3n; y de manera especial en las oraciones preciosas con que termina a ve\u00adces sus charlas.<\/p>\n<p>Vicente aparece en la oraci\u00f3n enamorado de su Maestro. \u00abOh Salvador, oh Salvador\u00bb, de\u00adc\u00eda. La imitaci\u00f3n de Jes\u00fas era el objeto prefe\u00adrente de sus meditaciones. Con la llave de la oraci\u00f3n penetr\u00f3 en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y sor\u00adprendi\u00f3 all\u00ed los sentimientos \u00edntimos de su Esp\u00ed\u00adritu: la experiencia viv\u00edsima del amor que el Pa\u00addre le tiene; su respuesta al Padre, colmada de amor, reverencia y anonadamiento; su caridad activa y compasiva con los pobres; los designios providenciales de su Padre. S. Vicente quiso que este Esp\u00edritu de Jes\u00fas fuese tambi\u00e9n el esp\u00edritu de sus tres Obras m\u00e1s importantes.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>VV ., Vicente de Pa\u00fal: Pervivencia de un Funda\u00addor, Salamanca 1972.- W., Creo en la vida eterna &#8211; Semana XIV de Teolog\u00eda Espiritual, CETE, Toledo.- A. DODIN, San Vicente de Pa\u00ad\u00fal y la Caridad, CEME, 1977.- A. DODIN, Lec\u00adciones de Vicencianismo, CEME, Salamanca 1977.- M. P\u00c9REZ FLORES &#8211; A. ORCAJO, El cami\u00adno de San Vicente es nuestro camino, CEME, Salamanca 1985.- J. HERRERA, Teolog\u00eda de la Acci\u00f3n y m\u00edstica de la Caridad, Ed. La Mila\u00adgrosa, Madrid 1961.-J. Mg IB\u00c1\u00d1EZ, Vicente de P\u00e1ul y los pobres de su tiempo, S\u00edgueme, Sa\u00adlamanca 1977.- L. MEZZADRI, El compromiso social seg\u00fan san Vicente.- A. ORCAJO, El se\u00adguimiento de Jes\u00fas, seg\u00fan Vicente de Pa\u00fal, Ed. La Milagrosa, Madrid 1990.- C. Pozo, Te\u00adolog\u00eda del m\u00e1s all\u00e1, BAC, Madrid 1980.- C. Pozo, La salvaci\u00f3n del alma, en Creo en la vi\u00adda eterna, pag. 163-178.- J. MI ROMAN, San Vicente de Pa\u00fal. 1. Biograf\u00eda, BAC, Madrid, 1981.- M. P\u00c9REZ FLORES &#8211; A. ORCAJO, San Vi\u00adcente de Pa\u00fal. Il. Espiritualidad y selecci\u00f3n de escritos, BAC, Madrid 1981.- J. SENDRA, La identificaci\u00f3n de Jesucristo con el Pobre, CE-ME, Salamanca 1983.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n 1. 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