{"id":37813,"date":"2014-07-25T08:23:20","date_gmt":"2014-07-25T06:23:20","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=37813"},"modified":"2016-07-26T17:23:00","modified_gmt":"2016-07-26T15:23:00","slug":"san-vicente-de-paul-y-el-islam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y el Islam"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/islam.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-23943\" title=\"islam\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/islam-300x199.jpg?resize=300%2C199\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a>El Islam, en tiempos de San Vicente de Pa\u00fal, es una realidad a la vez lejana y cercana.<span id='easy-footnote-1-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-1-37813' title='Este texto recoge en parte mi art\u00edculo publicado bajo el mismo t\u00edtulo en el \u00abBulletin des Lazaristes de France\u00bb, n\u00ba 98, febrero 1985.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Durante siglos, las fuerzas musulmanas ocuparon la cuenca mediterr\u00e1nea y amenazaron a toda la Europa cristiana. Todos recuerdan la toma de Qu\u00edo por los Otomanos en 1566 y la de Chipre unos a\u00f1os despu\u00e9s. Con frecuencia se evoca la victoria de Lepanto del 7 de octubre de 1571 para demostrar que las fuerzas musulmanas no eran invencibles. \u00abLe agradezco mucho, escribe San Vicente a Ferm\u00edn Get, superior de Marsella, esa gran noticia que nos ha dado de la victoria naval que los Venecianos y la Orden de Malta han conseguido sobre los Turcos (se trata de la batalla que se libr\u00f3 el 23 de junio de 1656 a la entrada de los Dardanelos). \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Padre, cu\u00e1ntos motivos hay para alabar a Dios por una victoria tan prodigiosa, que supera a la de Lepanto! (ES. VI, 64).<span id='easy-footnote-2-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-2-37813' title='Las cifras en el texto remiten a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, San Vicente de Pa\u00fal, &lt;em&gt;Obras Completas&lt;\/em&gt;, Ediciones S\u00edgueme. Se cita el volumen y la p\u00e1gina. Corresponde a P. Coste \u00abSaint Vincent de Paul, Correspondance, Entretiens, Documents\u00bb, 14 vol\u00famenes, Par\u00eds 1920-1925.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>Importancia del Islam en tiempo de San Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>El problema musulm\u00e1n qued\u00f3 m\u00e1s o menos difuminado por el incremento del protestantismo, que parece era tanto m\u00e1s peligroso cuanto que entonces aparec\u00eda como una perversi\u00f3n interna del cristianismo. A pesar de todo, en tiempos de San Vicente, el crecimiento isl\u00e1mico est\u00e1 a la orden del d\u00eda. Cuando en 1636-1637, Corneille pone en escena su tragedia \u00abEl Cid\u00bb, los espectadores apenas necesitan explicaci\u00f3n para conocer la historia de la Reconquista en Espa\u00f1a. De vez en cuando, se lanzaba la idea de una cruzada contra los turcos. El Padre Jos\u00e9, la eminencia gris del Cardenal Richelieu, canta la guerra santa contra el Islam en su poema \u00abLa Turciade\u00bb escrito en 4037 versos latinos. \u00c9l funda con el pr\u00edncipe Carlos de Gonzaga-Nevers \u00abla milicia cristiana\u00bb, que recluta voluntarios nobles en toda Europa para reconquistar el Imperio Otomano. El parlamento de Provenza, en 1626, recuerda al rey cristiano que el Mediterr\u00e1neo le ha aportado \u00abel don m\u00e1s saludable\u00bb que pod\u00eda poseer. \u00abEste mar lo ha hecho a usted cristiano, Se\u00f1or. H\u00e1galo de nuevo usted cristiano\u00bb. Richelieu, en su testamento pol\u00edtico, recomienda la construcci\u00f3n de una flota de galeras no solamente para hacer frente a Espa\u00f1a, sino tambi\u00e9n para imponerse al Gran Se\u00f1or, es decir, al Sult\u00e1n.<\/p>\n<p>El peligro turco es una realidad de cada d\u00eda, al menos en las regiones que bordean el Mediterr\u00e1neo. San Vicente no se equivoca cuando habla de \u00abbergantines turcos que costeaban el golfo de Lyon para atrapar las barcas que ven\u00edan de Beaucaire\u00bb (I, 77). Nadie est\u00e1 libre de semejante peligro, tanto los caballeros de Malta (VII, 79) como los criados de la casa del cardenal Antonio Barberini (V, 33). San Vicente habla de los riesgos que corren algunos Padres al ir por barco de Marsella a G\u00e9nova y a Roma \u00aba causa de los piratas turcos que est\u00e1n en este mar\u00bb (XI\/3, 376). Juan Barreau, en Argelia, evoca el mismo peligro. El 5 de junio de 1655 escribe: \u00abNunca se ha visto tanta violencia y tanta insolencia como ahora, cuando los de Argel se basan en los 36 \u00f3 40 barcos que poseen y con los que se enorgullecen con desprecio general de todos los cristianos del mundo, excepto de los ingleses, que son tanto o m\u00e1s poderosos que ellos\u00bb (V, 366).<\/p>\n<p>Cuando leemos a San Vicente, quedamos asombrados por el n\u00famero, la variedad y el origen de los esclavos. Son de Cap-Breton, de Agde, de Boulogne, del Pa\u00eds Vasco, de Par\u00eds (V, 33), de la isla de R\u00e9 (V, 132), del Havre, de Nancy, de Nogent-sur-Seine, de San Juan de Luz (VII, 162), de Dieppe, de Amiens (V, 379). Se comprende la inquietud de San Vicente: \u00abQuiera Dios, escribe a Juan Barreau, impedir esos \u00e9xitos de los turcos con sus frecuentes asaltos a los barcos cristianos!\u00bb (V, 33). Los turcos est\u00e1n organizados. Saben d\u00f3nde se encuentran los buenos botines. Est\u00e1n bien informados por los renegados y a veces por comerciantes poco escrupulosos. Tienen su t\u00e1ctica y, cuando se preparan para una persecuci\u00f3n, la salida la hacen de repente sin que ning\u00fan extra\u00f1o pueda conocer el lugar hacia el que van a dirigirse. El 5 de junio de 1655, Juan Barreau pide disculpas por el retraso del env\u00edo de su correo, pues los dos barcos que deb\u00edan partir para Livorno \u00abhan sido retenidos con motivo de que ayer mismo salieron unas galeras de corsarios\u00bb (V, 365).<\/p>\n<h2><strong>Relaci\u00f3n con los pa\u00edses musulmanes<\/strong><\/h2>\n<p>Verdaderamente toda la cristiandad tiembla ante el peligro turco. Sin embargo, esto no impide que los contactos pol\u00edticos, econ\u00f3micos e incluso culturales sean numerosos con los pa\u00edses musulmanes. En Francia, las relaciones con el Imperio Otomano est\u00e1n bien establecidas despu\u00e9s de las capitulaciones concertadas, en 1535, entre Francisco I y Solim\u00e1n el Magn\u00edfico, lo que lleva consigo la creaci\u00f3n, en Par\u00eds, del Colegio Real, que pasa a ser el Colegio de Francia, en el que se ense\u00f1a el \u00e1rabe, el hebreo y el turco. Aquellas capitulaciones ser\u00e1n prorrogadas con los a\u00f1os. San Vicente se refiere a ellas en 1651 para explicar a Juan Barreau los esfuerzos que est\u00e1 haciendo para liberarlo, tras su arresto injustificado en Argel. \u00abSe ha decidido finalmente que escribir\u00e1 a Constantinopla y que el rey se quejar\u00e1 ante la Gran Puerta por su encarcelamiento, exigiendo la ejecuci\u00f3n de los art\u00edculos de paz y alianza acordados por Enrique IV con el Gran Se\u00f1or en el a\u00f1o 1604, a fin de que, adem\u00e1s, los turcos cesen en sus ataques corsarios contra los franceses y devuelvan los esclavos que tienen\u00bb (IV, 138).<\/p>\n<p>San Vicente es todav\u00eda m\u00e1s expl\u00edcito en la s\u00faplica que dirige a Juan La Haye, se\u00f1or de Vantelet, embajador de Francia en Constantinopla, para pedirle que haga reconocer a Mart\u00edn Husson como c\u00f3nsul en T\u00fanez. \u00abLe suplico que los acepte, as\u00ed como tambi\u00e9n que una mis m\u00e1s humildes s\u00faplicas a la carta que el rey le ha escrito para que interceda ante el Gran Se\u00f1or, a fin de que se digne conceder al se\u00f1or Husson, c\u00f3nsul de la naci\u00f3n francesa en T\u00fanez, una declaraci\u00f3n aut\u00e9ntica, ordenando que, en conformidad con los art\u00edculos de las nuevas capitulaciones firmadas entre nuestros reyes y Su Alteza, las siguientes naciones pagar\u00e1n sin dificultad los derechos consulares a dicho c\u00f3nsul de Francia y a sus sucesores, a saber: los franceses, venecianos, espa\u00f1oles, livorneses, italianos, genoveses, sicilianos, malteses, todos los griegos, tanto los s\u00fabditos de Su Alteza como los dem\u00e1s, los flamencos, holandeses, alemanes, suecos, jud\u00edos y, en general, todos aquellos, de cualquier naci\u00f3n que fuese (excepto los ingleses) que trafiquen al presente o en el futuro con T\u00fanez&#8230; y todos los dem\u00e1s puertos, ensenadas y playas de dicho reino de T\u00fanez\u00bb (V, 78-79). Este texto muestra que San Vicente est\u00e1 muy al corriente de la extensi\u00f3n de los privilegios concedidos por las capitulaciones.<\/p>\n<h2><strong>Informaci\u00f3n sobre el Islam<\/strong><\/h2>\n<p>Por otra parte, el \u00e1rabe no es una lengua desconocida en Occidente, lo que permite un mejor enfoque del Islam. En 1584, en el \u00faltimo a\u00f1o del pontificado de Gregorio XIII, muy abierto a los cristianos de Oriente, el cardenal Ferdinand de M\u00e9dicis crea en Roma una imprenta de valor, con una selecci\u00f3n de caracteres orientales. La primera publicaci\u00f3n de importancia es la edici\u00f3n, en 1591, de los Evangelios en lat\u00edn y en \u00e1rabe. Es la \u00e9poca en que el uso del \u00e1rabe es \u00fatil para los especialistas en estudios b\u00edblicos, deseosos de incrementar sus conocimientos en hebreo. Algunos piensan incluso que las versiones \u00e1rabes de la Biblia vienen de textos siriacos (entonces se confunde f\u00e1cilmente siriaco y arameo) anteriores a los manuscritos griegos utilizados por San Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p>Es lo que explica por qu\u00e9 Francisco du Coudray, que empez\u00f3 en Roma a estudiar lenguas sem\u00edticas, desea trabajar en la versi\u00f3n latina de la Biblia siriaca. San Vicente trata de disuadirlo dici\u00e9ndole: \u00abHa empleado usted tres o cuatro a\u00f1os para aprender el hebreo y ya sabe lo bastante para sostener la causa del Hijo de Dios en su lengua original y confundir a sus enemigos en este reino\u00bb (I, 286). Du Coudray, por otra parte, deb\u00eda conocer bastante bien el \u00e1rabe, lo que explica, junto con sus conocimientos de italiano, su \u00e9xito entre los turcos en las misiones a los forzados de Marsella (II, 329 y 331). Por esta misma raz\u00f3n, en 1649, San Vicente desea enviarlo a Argel para negociar la liberaci\u00f3n de 80 cautivos cristianos (II, 266), pero no pudo llevarse a cabo la partida.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, el mejor arabista de la \u00e9poca, el holand\u00e9s Tom\u00e1s Erp\u00e9nius, aprende el \u00e1rabe, lo que le permite publicar en 1613 una gram\u00e1tica \u00e1rabe que durante dos siglos es inigualable. En 1647, aparece en Par\u00eds la primera traducci\u00f3n del Cor\u00e1n en franc\u00e9s. \u00abL\u2019Alcoran de Mahomet translat\u00e9 d\u2019arabe en fran\u00e7ois\u00bb par Andr\u00e9 Ryer. Este es, desde 1630, int\u00e9rprete del rey en lenguas orientales, despu\u00e9s de haber sido c\u00f3nsul de Francia en Alejandr\u00eda y en El Cairo.<\/p>\n<p>El Islam no es por lo tanto una religi\u00f3n desconocida para los cristianos occidentales. Pascal, en los \u00abPensamientos\u00bb que comienza a redactar a partir de 1653, tiene cuidado de rechazar el valor del Cor\u00e1n y de criticar la credibilidad de Mahoma.<span id='easy-footnote-3-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-3-37813' title='Pascal \u00abObras completas\u00bb, Biblioteca de la Pleyade, Gallimard, 1954, p. 1192-1193.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> En Madagascar, Carlos Nacquart para redactar su catecismo, publicado en Par\u00eds en 1657, bajo el t\u00edtulo de \u00abPeque\u00f1o Catecismo, con las oraciones de la ma\u00f1ana y de la noche, que los Misioneros hacen y ense\u00f1an a los Ne\u00f3fitos y Catec\u00famenos de la Isla de Madagascar, todo en \u2018Fran\u00e7ois\u2019 y en esta Lengua. Conteniendo treinta Instrucciones\u00bb se inspira en el \u00e1rabe cor\u00e1nico para traducir al malgache algunas palabras religiosas.<span id='easy-footnote-4-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-4-37813' title='L. Chierotti, \u00abIl catechismo malgascio del 1657\u00bb, Vincentiana, n\u00ba 3, 1990, p. 326.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> En cuanto a San Vicente, est\u00e1 profundamente influido por las conversiones espectaculares de musulmanes que ha visto en Roma durante su juventud: \u00abNo hay nada nuevo que pueda comunicarle, a no ser la conversi\u00f3n de tres familias t\u00e1rtaras, que han venido a bautizarse a esta ciudad, a los que Su Santidad ha recibido con l\u00e1grimas en los ojos\u00bb (I, 86).<\/p>\n<h2><strong>Inter\u00e9s de San Vicente por los pa\u00edses que se encuentran bajo dominaci\u00f3n musulmana<\/strong><\/h2>\n<p>El inter\u00e9s de San Vicente por los pa\u00edses musulmanes podr\u00eda datar de su cautividad en \u00c1frica del Norte entre 1605 y 1607. Hace alg\u00fan tiempo estaba de moda poner en duda la realidad de este acontecimiento para reconstruir la psicolog\u00eda del joven land\u00e9s en b\u00fasqueda de su \u00e9xito social o para resaltar la importancia de su transformaci\u00f3n interior a partir de 1611.<span id='easy-footnote-5-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-5-37813' title='Uno de los primeros autores que pone en duda la veracidad de la esclavitud de San Vicente es A. Redier, \u00abLa verdadera vida de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb, Par\u00eds, 1927. Su tesis la recoge y desarrolla P. Grandchamp, \u00abLa pretendida cautividad de San Vicente de Pa\u00fal en T\u00fanez\u00bb, impresa aparte, T\u00fanez 1928-1929, texto reeditado en 1965 en los cuadernos de T\u00fanez.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Es verdad que este episodio es extra\u00f1o en algunos aspectos. El Hermano Ducourneau, secretario de San Vicente, confiesa su total ignorancia sobre este tema (VIII, 537).<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, sin embargo, varios autores reconocen que la esclavitud de San Vicente en T\u00fanez y su evasi\u00f3n hasta Aigues-Mortes son totalmente posibles.<span id='easy-footnote-6-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-6-37813' title='Citemos a G. Turbet-Delof, que refut\u00f3 los argumentos de Grandchamp en su art\u00edculo \u00abSan Vicente de Pa\u00fal \u00bfestuvo esclavo en T\u00fanez?\u00bb, Revista de Historia de la Iglesia de Francia, LVII, n\u00ba 161, julio-diciembre 1972, p. 331-340. P. Miquel, \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb, Fayard 1996. B. Pujot, \u00abVicente de Pa\u00fal, el precursor\u00bb, Albin Michel, 1998. R. Wulfman, \u00abCaridad p\u00fablica y finanzas privadas: San Vicente, gestor y santo\u00bb, Presses Universitaires du Septentrion, 1998. B. Koch, \u00abSan Vicente, experto en gesti\u00f3n\u00bb, \u00abBulletin des Lazaristes de France\u00bb, n\u00ba 168, abril 1999, p. 93-110.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Hay que tener presente que no se trata de un simple relato contado como de paso. El joven Vicente escribi\u00f3 varias cartas a este respecto (I, 75-88). Adem\u00e1s, aun cuando su cautividad no responda a la realidad hist\u00f3rica, no podemos menos de extra\u00f1arnos por la elecci\u00f3n de tal relato para explicar una ausencia de dos a\u00f1os. Hubiera podido f\u00e1cilmente pensar en otra excusa, como la de una larga enfermedad. San Vicente habla de Berber\u00eda porque en ello encuentra un atractivo especial. Este inter\u00e9s se ver\u00e1 reforzado por su nombramiento de capell\u00e1n general de las galeras en 1619. Una tradici\u00f3n cuenta que cuando va por primera vez a Marsella en calidad de tal, hace que lo reciban en la corporaci\u00f3n de los Penitentes Blancos de la Sant\u00edsima Trinidad, establecida en Marsella en 1306 por los Trinitarios, y cuyos miembros se comprometen a contribuir con sus limosnas al rescate de cautivos.<span id='easy-footnote-7-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-7-37813' title='H. Simard, \u00abSan Vicente de Pa\u00fal y sus obras en Marsella\u00bb, Lyon, Vitte, 1894, p. 19.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>San Vicente se interesar\u00e1 siempre por los pa\u00edses dominados por el Islam. Su primer proyecto de misi\u00f3n en el extranjero es Constantinopla, centro del Imperio Otomano, justo un a\u00f1o despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n definitiva de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por el Papa Urbano VIII. El 25 de julio de 1634, escribe: \u00abEl se\u00f1or embajador de Turqu\u00eda me ha hecho el honor de escribirme, pidiendo sacerdotes de San Nicol\u00e1s y de la Misi\u00f3n, pues cree que podr\u00e1n hacer all\u00ed m\u00e1s de lo que me atrever\u00eda a decirle\u00bb (I, 287). Este embajador es Enrique de Gurnay, conde de Marcheville, que acaba de hacer construir dos capillas en el recinto de su embajada. Sujeto a la venganza del \u2018kapudan\u2019 pach\u00e1 o gran almirante de la flota turca, se ve obligado a destruir una mientras espera su expulsi\u00f3n en mayo de 1634.<span id='easy-footnote-8-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-8-37813' title='R. Mantran, \u00abIstanbul en la segunda mitad del siglo XVII\u00bb, Maisonneuve, 1962, 553-554.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>Las intenciones de San Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>San Vicente hace hasta proyectos a largo plazo, puesto que dice en esta misma carta al Padre Du Coudray que estaba en Roma: \u00abtraiga con usted, si le parece bien&#8230; a ese muchacho maronita, si cree que desea entregarse a Dios en esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda; y practique con \u00e9l, mientras vienen, su griego vulgar, para ense\u00f1arlo aqu\u00ed si es preciso; \u00bfqu\u00e9 sabemos?\u00bb. San Vicente tiene, pues, proyectos de evangelizaci\u00f3n en los pa\u00edses sometidos al poder musulm\u00e1n. Su deseo de hacer ense\u00f1ar el griego vulgar muestra la importancia que conceder\u00e1 al estudio de las lenguas (V, 204-205; 338-339; 342-344 y sobre todo 375-376).<\/p>\n<p>Su inter\u00e9s por el Pr\u00f3ximo Oriente se manifiesta en varias ocasiones. En 1649 habla con Santiago Charon, penitenciario de Par\u00eds y miembro del Consejo de Conciencia, para lograr un convenio entre franciscanos y capuchinos respecto a la capilla consular de Saida (Si\u00f3n) que \u00e9stos \u00faltimos quieren erigir en parroquia. El encuentro tiene lugar en San L\u00e1zaro el 8 de enero de 1649. Firman un acuerdo entre los Padres Romain de Saint-Brieuc y Ambroise d\u2019Auray, por una parte, y Jos\u00e9 de Santa Mar\u00eda, procurador de Tierra Santa, por otra. Los capuchinos aceptan abandonar sus derechos sobre la capilla, mientras que los franciscanos se comprometen a no molestarlos en su posesi\u00f3n actual.<span id='easy-footnote-9-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-9-37813' title='G. de Vamas, \u00abEl despertar misionero de Francia en el siglo XVII\u00bb, Bloud y Gay, 1959, p. 330.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En 1658, un capuchino, el Padre Silvestre de Saint-Aignan, se dirige tambi\u00e9n a San Vicente para pedir una ayuda financiera en favor del L\u00edbano. En efecto, quiere hacer nombrar al Cheikh Abou-Naufal, gobernador del L\u00edbano. Como los cargos son venales, es necesario para ello 12.000 escudos. San Vicente conoce bien este m\u00e9todo con sus ventajas pero tambi\u00e9n con sus peligros. No olvida las m\u00faltiples vejaciones sufridas por el Hermano Juan Barreau, c\u00f3nsul en Argel, la \u00faltima de las cuales data de hace seis meses (VII, 106).<\/p>\n<p>Expone sus dudas sobre la eficacia de tal procedimiento pues, escribe, \u00abhabr\u00eda motivos para temer que ese nuevo gobernador no podr\u00eda mantenerse por mucho tiempo, bien porque no ser\u00eda del agrado de los turcos, bien por los cambios frecuentes del gran visir, que hacen que no haya ninguna estabilidad en los cargos y empleos que da, sucediendo muchas veces que lo que uno hace, su sucesor lo destruye. Seg\u00fan esto, se har\u00eda un gasto considerable sin conseguir mucho fruto\u00bb (VII, 280). A pesar de sus reticencias, San Vicente le concede una peque\u00f1a ayuda. Esto no basta desgraciadamente al Padre Silvestre, que se consuela al conseguir, en 1633, que Luis XIV nombre a Abou-Naufal, c\u00f3nsul en Beirut.<\/p>\n<h2><strong>Solicitud especial de San Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>Sin embargo, San Vicente se ve atra\u00eddo, sobre todo, por los pa\u00edses de Africa del Norte, llamados Berber\u00eda. En su calidad de capell\u00e1n general de las galeras, conoce la terrible miseria de los prisioneros que componen la mayor\u00eda de la \u00ab\u2018chusma\u2019 de las galeras\u00bb, ya sean cristianos, condenados de derecho o musulmanes reducidos a la cautividad. Su mirada va m\u00e1s all\u00e1 de Francia, para pensar en las galeras o ba\u00f1os de Argel. Piensa en dar all\u00ed una especie de misi\u00f3n bajo el pretexto de un rescate de esclavos (II, 295) e incluso en fundar \u00abuna especie de hospital en Argel para los pobres galeotes y, por este medio, tener derecho a permanecer all\u00ed\u00bb (II, 305). Esperando esa realizaci\u00f3n invita a sus cohermanos a dar misiones en las galeras que se encuentran en Marsella. El \u00e9xito es extraordinario. Se convierten diez turcos y se les bautiza con gran pompa (II, 331).<\/p>\n<p>El resultado es que la duquesa de Aiguillon, la sobrina del cardenal Richelieu, que ha obligado a la familia de Gondi a abandonar el generalato de las galeras en beneficio de la suya, consigue que San Vicente decida fundar en Marsella, el 25 de julio de 1643, una casa de cuatro misioneros para que se ocupen de los forzados, pero tambi\u00e9n para establecerse en Berber\u00eda \u00abcuando lo consideren oportuno\u00bb (X, 366).<span id='easy-footnote-10-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-10-37813' title='En 1659, San Vicente explicar\u00e1 la importancia estrat\u00e9gica de la casa de Marsella: \u00abSe encuentra esa casa a medio camino entre Par\u00eds y Roma, es un puerto de mar donde se toma el barco para Italia y para Levante: por consiguiente es muy \u00fatil para la Compa\u00f1\u00eda. Cuidan all\u00ed de la salvaci\u00f3n y del alivio de los pobres galeotes, sanos y enfermos, y llevan los asuntos de los esclavos de Berber\u00eda\u00bb (XI\/3, 444).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Para favorecer tal empresa, compra el consulado de Argel y despu\u00e9s el de T\u00fanez para instalar all\u00ed m\u00e1s f\u00e1cilmente a los misioneros.<\/p>\n<p>En una carta del 25 de febrero de 1654, San Vicente explica el objetivo de esta operaci\u00f3n ante el embajador de Turqu\u00eda, M. de la Haye-Vantelet: \u00able dir\u00e9 que&#8230; habi\u00e9ndonos comprometido hace seis o siete a\u00f1os a la asistencia de los pobres esclavos de Berber\u00eda, espiritual y corporalmente, tanto en la salud como en la enfermedad y, habiendo enviado con este fin a varios de nuestros hermanos que se cuidan de animarles a perseverar en nuestra santa religi\u00f3n, a sufrir su cautividad por amor de Dios y a conseguir su salvaci\u00f3n en medio de las penas que tienen que sufrir&#8230;, ha sido menester para facilitar esta buena obra, que desde el comienzo se albergasen junto a los c\u00f3nsules, como capellanes suyos, temiendo que, de lo contrario, los turcos no les permitir\u00edan los ejercicios de nuestra santa religi\u00f3n\u00bb (V, 80).<\/p>\n<h2><strong>Multiplicidad de proyectos<\/strong><\/h2>\n<p>Si, de hecho, se crearon solamente los puestos de Argel y de T\u00fanez, fueron numerosos los proyectos de San Vicente para las misiones en tierras del Islam. El c\u00f3nsul de Francia establecido en Sal\u00e9, temible guarida de corsarios, no lejos de Rabat en Marruecos,<span id='easy-footnote-11-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-11-37813' title='Estos corsarios no vacilan en hacer incursiones hasta Islandia. En 1627, saquean la ciudad de Reiquiavik, (cf. Bartolom\u00e9 y Lucile Bennassar, \u00abLos cristianos de Al\u00e1. La historia extraordinaria de los renegados, siglos XVI y XII\u00bb, Perrin, 1989, p. 397 y ss).'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> constituida sobre todo por moriscos expulsados de Espa\u00f1a en 1610, pide un misionero (II, 533). San Vicente le env\u00eda, en agosto de 1646, a Santiago Le Soudier, que no va m\u00e1s all\u00e1 de Marsella, pues se ve suplantado por un Padre Recoleto (III, 37, 70-73, 82-83).<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, <em>\u00abPropaganda Fide\u00bb<\/em> pide a San Vicente que env\u00ede un misionero a Persia. Las gestiones prosiguen de 1643 (II, 346-348) a 1648 (III, 348) sin resultado pr\u00e1ctico a pesar de la buena voluntad de San Vicente, que est\u00e1 dispuesto para ello a los m\u00e1s grandes sacrificios. No duda, en marzo de 1647, en proponer como candidato al obispado de Babilonia a su asistente el P. Lamberto aux Couteaux: \u00abLe confieso, Monse\u00f1or -escribe a Monse\u00f1or Ingoli, secretario de <em>Propaganda Fide<\/em>&#8211; que la privaci\u00f3n de esta persona es como si me arrancaran un ojo o me cortaran un brazo\u00bb (III, 147).<\/p>\n<p>Durante el a\u00f1o 1648, San Vicente proyecta \u00e9l mismo enviar misioneros a Arabia. Lo explica en una s\u00faplica a <em>Propaganda Fide: <\/em>\u00abNo habi\u00e9ndose concedido todav\u00eda a ninguna congregaci\u00f3n ni a los sacerdotes seculares las tres partes de Arabia conocidas bajo los nombre de Arabia Feliz, Petrea y Desierta, para ser evangelizadas y para atraerlas a la fe cristiana, Vicente de Pa\u00fal, Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, ofrece mandar a los suyos\u00bb (III, 309). M\u00e1s tarde, en 1656, <em>Propaganda<\/em> <em>Fide <\/em>le pide que env\u00ede un sacerdote al L\u00edbano (VI, 25). Para responder a esta petici\u00f3n, piensa enviar a Edmundo Jolly para despu\u00e9s escoger a Tom\u00e1s Berthe \u00abque, realmente no tiene por su car\u00e1cter tanta gravedad\u00bb, pero que da pruebas de \u00abmucha prudencia y piedad\u00bb (VI, 29). Este asunto no llegar\u00e1 a buen t\u00e9rmino. Efectivamente, en ese momento, los jesuitas, invitados por el Cheikh Abou-Naufal el-Khazen, se instalan en el Monte L\u00edbano, en Antoura. Por un curioso retorno de la historia, los Lazaristas los reemplazar\u00e1n en 1783 y fundar\u00e1n all\u00ed el Colegio de San Jos\u00e9.<\/p>\n<h2><strong>La misi\u00f3n en los pa\u00edses musulmanes<\/strong><\/h2>\n<p>As\u00ed, hay que reconocer que, antes de la gran misi\u00f3n de Madagascar, que comenzar\u00e1 en 1648, la casi totalidad de los proyectos de misi\u00f3n de San Vicente en el extranjero tiene como objeto los pa\u00edses de dominaci\u00f3n musulmana. \u00bfC\u00f3mo no hablar de un inter\u00e9s especial por lo que se refiere al Islam? Abelly, el primer bi\u00f3grafo de San Vicente, no se equivoca cuando, despu\u00e9s de haber hecho el bosquejo del retrato misionero del Santo, habla de las misiones en el extranjero organizadas gracias a sus esfuerzos, comenzando por las misiones en Berber\u00eda.<span id='easy-footnote-12-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-12-37813' title='P. Coste, por el contrario, en su biograf\u00eda, \u00abEl gran santo del gran siglo, \u2018Se\u00f1or\u2019 Vicente\u00bb, Descl\u00e9e de Brouwer, 1931, 3 vol., trata la misi\u00f3n en Berber\u00eda como una simple obra que sit\u00faa en la prolongaci\u00f3n de la de los mendigos, presos y galeotes.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>San Vicente siempre consider\u00f3 estas misiones como la prolongaci\u00f3n normal de las misiones de Francia. En las Reglas de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no se plantea la cuesti\u00f3n de las misiones en el exterior. El fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n es \u00abpredicar el Evangelio a los pobres, especialmente a los del campo\u00bb. Pero San Vicente se ocupa de explicar el sentido a su comunidad. Sus conferencias, a partir de 1658, tienen como finalidad asegurar la explicaci\u00f3n de estas reglas. En la conferencia sobre el fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, del 6 de diciembre de 1658, San Vicente muestra, de manera elocuente, que el servicio a los pobres engloba todas las misiones, incluso las m\u00e1s lejanas. \u00abHabr\u00e1 algunos -dice- que criticar\u00e1n esas obras, no lo dud\u00e9is; otros dir\u00e1n que es demasiado ambicioso enviar misioneros a pa\u00edses lejanos, a las Indias, a Berber\u00eda&#8230; No importa; nuestra vocaci\u00f3n es: <em>Evangelizare pauperibus<\/em>\u00bb (XI\/3, 395). San Vicente tiene mucho inter\u00e9s en estas palabras, hasta el punto de repetirlas con fogosidad, condenando de antemano a los esp\u00edritus cobardes. \u00abSi alguno llegara a proponer m\u00e1s tarde en la Compa\u00f1\u00eda que se quitase esta pr\u00e1ctica, se abandonase este hospital, se retirase a los que trabajan en Berber\u00eda, se quedasen aqu\u00ed, no fuesen all\u00e1, se dejase esta tarea y no se acudiese a las necesidades de lejos&#8230; -San Vicente se siente entonces tan emocionado con esta evocaci\u00f3n, que exclama- ser\u00e1n esp\u00edritus libertinos, libertinos, libertinos, que s\u00f3lo piensan en divertirse y, con tal que haya de comer, no se preocupan de nada m\u00e1s\u00bb (XI\/3, 397).<\/p>\n<p>Por otra parte, San Vicente, a pesar de las m\u00faltiples presiones procedentes del exterior, a pesar de las peticiones de algunos Padres, a pesar de las p\u00e9rdidas de dinero, la falta de personal, las afrentas de toda clase y ciertos momentos de desaliento (por ejemplo VI, 318, y VII, 230), rehusar\u00e1 terminar con las misiones en Berber\u00eda. Y adem\u00e1s no deja de reavivar a este respecto el celo de sus misioneros: \u00ab\u00bfqui\u00e9n no se ofrecer\u00eda para ir a Madagascar, a Berber\u00eda, a Polonia o a cualquier otro sitio donde Dios desea que le sirva la Compa\u00f1\u00eda?\u00bb (XI\/4, 536 y XI\/3, 288).<\/p>\n<h2><strong>Consideraci\u00f3n de San Vicente hacia los musulmanes<\/strong><\/h2>\n<p>San Vicente conoce y respeta el Islam. Las palabras que emplea con relaci\u00f3n a los turcos, en general no son despectivas. Es, sin embargo, la \u00e9poca en que la denominaci\u00f3n de \u2018turco\u2019 es una de las mayores injurias, a juzgar por la enumeraci\u00f3n que da Sganarelle en \u00abDon Juan\u00bb de Moli\u00e8re: \u00ab\u00a1El mayor perverso&#8230; un empedernido, un perro, un diablo, un Turco!\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de las terribles pruebas que deben sufrir Juan Barreau o Felipe Le Vacher por parte de los Turcos, San Vicente no emplea contra \u00e9stos ninguna f\u00f3rmula infamante. Llega a reconocer incluso que las afrentas que han sobrevenido han sido a veces provocadas por la falta de prudencia de sus cohermanos. El 22 de julio de 1657 escribe: \u00abel c\u00f3nsul de T\u00fanez (Mart\u00edn Husson) ha sido expulsado a Francia por el bey, mientras que el de Argel (Juan Barreau) ha sido metido en la c\u00e1rcel por la aduana, todo ello sin motivo alguno, aunque alegando ciertos pretextos\u00bb (VI, 317). Es verdad que reconoce al mismo tiempo la dificultad de escapar a tales afrentas, suscitadas por la rapacidad y la versatilidad de los due\u00f1os de los lugares, como lo expresa al escribir al Hermano Barreau: \u00abEl restablecimiento del antiguo baj\u00e1 le hace temer, y con motivo, que les trate con el mismo rigor que en el pasado y que con los diversos presentes con que tendr\u00e1n ustedes que obsequiarle acabar\u00e1n arruin\u00e1ndoles. Le confieso que estoy muy preocupado por tantos motivos de agobio como caen sobre ustedes; no veo la forma de librarlos de ellos, si la Providencia no les env\u00eda alg\u00fan socorro extraordinario\u00bb (VI, 12).<\/p>\n<p>Algunos autores llegan incluso a afirmar que, si San Vicente no habla nunca de su cautividad y si trata, en 1660, de destruir las cartas que hacen menci\u00f3n de ello (VIII, 260), es que esta detenci\u00f3n est\u00e1 descrita en dichas cartas en t\u00e9rminos m\u00e1s bien benignos y anodinos. El momento es inoportuno, porque se est\u00e1 preparando entonces una expedici\u00f3n para liberar a los desdichados esclavos de Argel. San Vicente anima mucho esta expedici\u00f3n armada contra los berberiscos. Se alegra \u00abpor esa propuesta que ha hecho el se\u00f1or caballero Pa\u00fal de ir a Argel para exigir justicia a los turcos\u00bb (VII, 73). El \u00faltimo inciso marca bien su punto de vista. No se trata de constituir una nueva cruzada, sino de hacer respetar mejor las convenciones establecidas y de liberar a los esclavos. Es la \u00e9poca en que los asuntos van mal entre Francia y los pa\u00edses que se relacionan con la Sublime Puerta. Se habla entonces \u00abdel encarcelamiento del embajador de Constantinopla y del mal trato que los turcos dan a los C\u00f3nsules de Alejandr\u00eda, de Alepo y de Tr\u00edpoli\u00bb (VII, 225). Por el mismo tiempo, San Vicente escribe manifest\u00e1ndole su angustia a Felipe le Vacher que se encuentra en Marsella: \u00abNo me dice usted nada ni de Argel ni de T\u00fanez: \u00bfse sabe algo en Marsella? \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Protege a nuestros pobres hermanos! Le ruego, Padre, que me d\u00e9 alguna noticia de ellos, si se entera de algo\u00bb (VII, 338).<\/p>\n<h2><strong>Conocimiento del Islam<\/strong><\/h2>\n<p>Nos asombra el conocimiento exacto y, a veces profundo, que San Vicente tiene del Islam. Ciertamente, no le faltan fuentes de informaci\u00f3n. Los misioneros de Argelia y de T\u00fanez mantienen con \u00e9l una correspondencia asidua. En aquella \u00e9poca, los superiores locales tienen la costumbre de escribir casi todas las semanas a su General (II, 198, 380; VII, 216, 429). Las misivas llegan a San L\u00e1zaro por paquetes (V, 126). No dudan en hacer dobles (V, 32) y enviarlas por dos caminos diferentes, con el fin de superar las dificultades del \u00abcorreo\u00bb. Los informes que env\u00edan son detallados y a veces bastante largos. San Vicente es tan prudente que aconseja, si llega el caso, escribir las cartas en clave. Es lo que dice a Juan Barreau: \u00abConvendr\u00e1 que tengamos un lenguaje cifrado, si usa usted alguno, si no, yo le enviar\u00e9 uno\u00bb (III, 3).<\/p>\n<p>A San Vicente no le faltan las explicaciones o las precisiones sobre la religi\u00f3n musulmana. Conoce, por una carta de Juli\u00e1n Gu\u00e9rin de T\u00fanez, esta respuesta de un turco, testigo de una disputa entre cristianos: \u00abPadre, entre nosotros los turcos no est\u00e1 permitido pasar tres d\u00edas enfadados con el pr\u00f3jimo\u00bb (III, 204). Adem\u00e1s, tiene contactos estrechos y numerosos con antiguos esclavos. Algunos, como Guillermo Servin y Renato Duchesne, despu\u00e9s de su rescate por Juan Barreau, entraron en la Compa\u00f1\u00eda como hermanos coadjutores (XI\/3, 111, 122).<\/p>\n<p>Por eso, San Vicente est\u00e1 muy al corriente de las costumbres musulmanas, as\u00ed como de la dificultad que supone la conversi\u00f3n para un musulm\u00e1n, que -si lo hace- corre el riesgo de ser \u00abquemado vivo; eso es lo que hacen en aquel pa\u00eds\u00bb (XI\/3, 203). Est\u00e1 al corriente de que los turcos, como los indios o los jud\u00edos, no se descubren ni para saludarse (XI\/4, 562). Conoce los juicios transmitidos por el rumor p\u00fablico. Para convencer a las Damas de la Caridad de que se ocupen de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, algunos de los cuales son vendidos por personas sin escr\u00fapulos, declara \u00abque es una verg\u00fcenza para Par\u00eds el que nos portemos lo mismo que los turcos, cuya conducta condenamos, por vender a los hombres como bestias\u00bb (X, 918).<\/p>\n<h2><strong>Estima por algunas pr\u00e1cticas musulmanas<\/strong><\/h2>\n<p>Cosa extraordinaria, San Vicente no duda en presentar algunas costumbres musulmanas como ejemplos a las Hijas de la Caridad o a sus propios cohermanos. No vacila en afirmar: \u00abLos turcos son mejores que muchos cristianos\u00bb (IX\/2, 1023). Se trata del deber de reconciliarse, y para esto, relata la conversaci\u00f3n ya citada de Juli\u00e1n Gu\u00e9rin con un turco, quien le dice: \u00abnosotros obramos de manera muy diferente, pues nunca dejamos que se ponga el sol sobre nuestra ira\u00bb (IX\/2, 1024). Y termina diciendo San Vicente: \u00abEso es lo que hacen los turcos. Por consiguiente, una Hija de la Caridad, que guarda en su coraz\u00f3n rencor contra su pr\u00f3jimo, sin preocuparse de reconciliarse con \u00e9l, es peor que los turcos\u00bb (IX\/2, 1024).<\/p>\n<p>Unos meses antes de esa conferencia, el 15 de noviembre de 1657, pon\u00eda el ejemplo de los turcos para convencer a las Hijas de la Caridad de que no bebieran vino \u00aba no ser en caso de enfermedad o que hubiera alguna demasiado anciana\u00bb (IX\/2, 938). Miren lo que dice a este respecto: \u00abcreedme, hijas m\u00edas, es de mucho provecho prescindir por completo del vino. Los turcos no beben nunca, a pesar de estar en un pa\u00eds c\u00e1lido, y son mucho m\u00e1s sanos que donde se bebe; esto demuestra que el vino no es tan necesario para la vida como se cree. Si no se bebiera tanto, no ver\u00edamos tantos des\u00f3rdenes. \u00bfNo os parece una pena que los turcos y todos los habitantes de Turqu\u00eda, que mide diez millas, esto es, 150 de nuestras leguas, vivan sin eso y que los cristianos lo beban con tanto exceso?\u00bb (IX\/2, 938). Y San Vicente saca la conclusi\u00f3n siguiente: \u00abDe ah\u00ed que ellos sean tan medidos en sus costumbres que no pueden tolerar que nadie hable en voz alta entre ellos\u00bb (IX\/2, 938).<\/p>\n<p>Este \u00faltimo ejemplo ya lo ha presentado, casi dos a\u00f1os antes, a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, en una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n: \u00abPor eso fijaos c\u00f3mo en ciertas ciudades, por ejemplo Constantinopla, hay un cuerpo de polic\u00eda, esto es, personas que van por toda la ciudad, por los mercados y las ferias, con alguaciles y guardias para vigilar y castigar a los que hablan demasiado alto y hacen demasiado ruido; tambi\u00e9n pod\u00e9is ver por Par\u00eds a esos comerciantes jurados que van de tienda en tienda y, si ven a uno que se excita y habla demasiado alto, sin proceso alguno y en el acto, le obligan a echarse en el suelo extendido y le dan veinte o treinta bastonazos. Pues bien, esas gentes, esos turcos, se portan as\u00ed por miedo a la polic\u00eda; nosotros hemos de hacerlo mucho mejor, por amor a la virtud\u00bb (XI\/3, 129). Esta presentaci\u00f3n es muy distinta de las bufoner\u00edas turcas en las que se deleita Moliere al final del Burgu\u00e9s Gentilhombre.<\/p>\n<h2><strong>Ejemplos a seguir<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando llega el caso, San Vicente reconoce en su justo valor los gestos caritativos realizados por un no cristiano. Recuerda a las Hijas de la Caridad que el servicio a los enfermos debe ir hasta \u00abla asistencia a las almas\u00bb. En efecto, no hay nada espec\u00edficamente cristiano en cuidar los cuerpos. \u00abUn turco, un id\u00f3latra, puede asistir al cuerpo. Por eso Nuestro Se\u00f1or no ten\u00eda ning\u00fan motivo para instituir una Compa\u00f1\u00eda solamente con esa finalidad\u00bb (IX\/2, 917). Explica tambi\u00e9n a los misioneros que hay una sabidur\u00eda natural, universalmente compartida: \u00abNo es que en el mundo no haya proverbios que sean buenos y que no se opongan a las m\u00e1ximas cristianas, como \u00e9ste: \u2018Haz bien y encontrar\u00e1s bien\u2019. Esto es verdad; los paganos y los turcos lo confiesan, y todos est\u00e1n de acuerdo en eso\u00bb (XI\/3, 421). En otra ocasi\u00f3n reconoce que es algo natural ayudarse mutuamente para hacer el bien: \u00abHasta los turcos, que no conocen a Dios, est\u00e1n obligados a ello; y aunque yo no tuviera m\u00e1s ense\u00f1anza que la que ellos nos pudieran dar, la ley natural nos obliga a ello\u00bb (IX\/2, 913).<\/p>\n<p>San Vicente es todav\u00eda m\u00e1s audaz cuando pone el ejemplo de los musulmanes para estimular a las Hermanas al rezo del rosario; las anima en estos t\u00e9rminos: \u00abPues bien, si los turcos tienen esa especie de devoci\u00f3n o de rosario, ved si no es razonable que teng\u00e1is mucha devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb. Para llegar a esta conclusi\u00f3n, explica el empleo del rosario musulm\u00e1n: \u00abY esto lo han encontrado tan hermoso los mismos turcos que tambi\u00e9n ellos llevan un rosario a veces al cuello y otras veces en el cintur\u00f3n. \u00bfY sab\u00e9is c\u00f3mo dicen ellos el rosario? No dicen como nosotros el Padrenuestro y el Avemar\u00eda, puesto que no creen en Nuestro Se\u00f1or y no lo consideran como se\u00f1or suyo, aunque le respetan mucho a \u00c9l y a la Sant\u00edsima Virgen hasta el punto de que, si oyeran a alguien blasfemar contra Jesucristo, le dar\u00edan muerte. Ellos toman el rosario y van diciendo: \u00abAl\u00e1, Al\u00e1; Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, ten piedad de m\u00ed; Dios justo, Dios misericordioso, Dios poderoso\u00bb. Esos son los ep\u00edtetos con que le invocan\u00bb (IX\/2, 1146).<\/p>\n<p>No se puede m\u00e1s preciso. San Vicente conoce el sentido de la palabra Al\u00e1. Sabe c\u00f3mo est\u00e1 hecho el rosario musulm\u00e1n, tiene 99 granos y con cada uno de ellos invocan a Dios con diferentes ep\u00edtetos. Las tres invocaciones de Dios justo, misericordioso y poderoso, son exactas. M\u00e1s a\u00fan, explica de manera muy justa el pensamiento musulm\u00e1n sobre Jes\u00fas y la Virgen Mar\u00eda, aun cuando el contexto no lo reclama. Para los musulmanes, en efecto, Jes\u00fas naci\u00f3 de una virgen de manera milagrosa y lo respetan tanto que rehusan creer en su muerte infame en la cruz (Cor\u00e1n IV, 156). En cuanto a Mar\u00eda, es la \u00fanica mujer cuyo nombre es citado en el Cor\u00e1n, que afirma que fue purificada y escogida \u00abcon preferencia a todas las mujeres del universo\u00bb (Cor\u00e1n III, 37).<\/p>\n<h2><strong>Finalidad de la misi\u00f3n en Berber\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>El conocimiento del mundo musulm\u00e1n hace que San Vicente sea m\u00e1s l\u00facido sobre las condiciones de vida de los cristianos en los pa\u00edses dominados por el Islam. Reconoce que \u00ablos turcos creen que hacen un servicio a Dios al perseguirles\u00bb (VII, 280) y sabe que la conversi\u00f3n de los cristianos a la religi\u00f3n de Mahoma da \u00e1nimos a los turcos\u00bb (V, 81). La ayuda que quiere aportar a los cautivos de Berber\u00eda es a la vez material y espiritual. No es cuesti\u00f3n de hacer competencia a las \u00f3rdenes dedicadas al rescate de cautivos, como los Trinitarios o los Mercedarios que se limitan a rescatar a los esclavos cristianos. Lo dice claramente cuando proyecta enviar misioneros a Argel. Vuelve a hablar de ello quince a\u00f1os m\u00e1s tarde en una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, despu\u00e9s de haber evocado la Orden de la Redenci\u00f3n, que se ocupa del rescate de los cautivos: \u00abTodo esto, Padres, es muy hermoso y excelente; pero me parece que hay todav\u00eda algo m\u00e1s en los que, no solamente se marchan a Argel o a T\u00fanez, para intentar rescatar a los pobres cristianos, sino que adem\u00e1s se quedan all\u00ed, y se quedan para rescatar a aquellas pobres gentes, para asistirlas espiritual y corporalmente, para socorrer sus necesidades y estar siempre a su lado, para ayudarles en todo\u00bb (XI\/3, 310).<\/p>\n<p>Es lo que dec\u00eda ya en sus avisos a Bonifacio Nouelly y a Juan Barreau (X, 372) y en el reglamento de vida entregado a Juan Le Vacher y a Mart\u00edn Husson que part\u00edan para Argel (X, 422). San Vicente permanece fiel a s\u00ed mismo en su visi\u00f3n misionera. Para ayudar a los pobres hay que acercarse a ellos para ayudarles material y espiritualmente en sus miserias. En Berber\u00eda, se trata de ayudar a los esclavos en su angustia, de reconfortarlos en su fe a pesar de las presiones morales, psicol\u00f3gicas e incluso f\u00edsicas para hacerles apostatar; se trata de devolverles la esperanza, mostr\u00e1ndoles que no se les olvida. A San Vicente le corresponde el honor de haber comprendido, como por experiencia, la desesperaci\u00f3n profunda de aquellos esclavos. Las cartas escritas por estos \u00faltimos se perd\u00edan bien a causa de las dificultades del camino (V, 503) o porque su propia familia no quer\u00eda hacerlas llegar a su destino por m\u00faltiples razones. La gran preocupaci\u00f3n de San Vicente es permitir a estos esclavos hacerse conocer, asegur\u00e1ndose que sus cartas llegan realmente al destino y encargando con frecuencia a los p\u00e1rrocos que entregaran ellos mismos esas cartas para obligar a las familias a contestarlas.<\/p>\n<p>San Vicente admira la fe de aquellos esclavos y a menudo reclama m\u00e1s mansedumbre de parte de sus misioneros ante el descuido e incluso la conducta escandalosa de algunos, rebeldes por su infortunio. Sus consejos a Felipe Le Vacher, de natural un poco impetuoso, son claros y revelan un conocimiento poco banal del estado de esclavitud: \u00abSobre todo -le escribe- no hay que empe\u00f1arse en abolir demasiado aprisa las cosas que est\u00e1n en uso entre ellos (los esclavos), aun cuando sean malas&#8230; Le ruego, pues, que se muestre condescendiente con la debilidad humana en todo cuanto pueda; ganar\u00e1 mejor a los eclesi\u00e1sticos esclavos compadeci\u00e9ndose de ellos que corrigi\u00e9ndolos y siendo severo con ellos. No carecen de luces sino de fuerzas\u00bb <strong>(<\/strong>IV, 498)<strong>.<\/strong> Llegado el caso, San Vicente hace el elogio de algunos m\u00e1rtires, como el del joven mallorqu\u00edn Pedro Borguny, quemado vivo en Argel por haber vuelto a la fe cristiana. Su cuerpo ser\u00e1 transportado a Par\u00eds en 1657 gracias a Felipe Le Vacher. San Vicente habla de \u00e9l en sus cartas (V, 318) y en sus conferencias (XI\/3, 213-216).<\/p>\n<h2><strong>Misi\u00f3n entre los musulmanes<\/strong><\/h2>\n<p>Sin embargo, el inter\u00e9s de San Vicente no se limita solamente a los esclavos. Piensa tambi\u00e9n en los musulmanes. Es verdad que muestra una prudencia extrema y que da, en este punto, \u00f3rdenes concretas a sus misioneros. \u00abSe sujetar\u00e1n a las leyes del pa\u00eds, fuera de su religi\u00f3n, sobre la cual no disputar\u00e1n nunca y no dir\u00e1n nada en desprecio de ella\u00bb (X, 372, 423). Sabe bien, efectivamente, que en los pa\u00edses musulmanes \u00abest\u00e1 prohibido hablar contra la religi\u00f3n de Mahoma, bajo pena de muerte\u00bb (II, 347). Llama al orden a Felipe Le Vacher, propenso a un celo a veces intempestivo: \u00abDeber\u00e1 usted evitar otro escollo entre los turcos y los renegados: en nombre de Nuestro Se\u00f1or, no tenga ning\u00fan trato con esas gentes&#8230; Es m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s importante impedir que se perviertan algunos esclavos, que convertir a un solo renegado. Un m\u00e9dico que preserva del mal tiene mayor m\u00e9rito que si lo curara\u00bb (IV, 498).<\/p>\n<p>San Vicente se niega a toda predicaci\u00f3n intempestiva. Sin embargo, no est\u00e1 lejos la \u00e9poca en que ciertos misioneros, especialmente entre los hijos de San Francisco, buscaban audazmente el martirio, por ejemplo, en Constantinopla, el capuchino San Jos\u00e9 de Leonessa, que pertenec\u00eda al monasterio de San Benito, hoy ocupado por los Lazaristas, y que, en 1587, fuerza la puerta del palacio para ir a convertir al sult\u00e1n Murad III. Liberado milagrosamente despu\u00e9s de m\u00faltiples torturas, muere dulcemente en Italia en 1612.<span id='easy-footnote-13-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-13-37813' title='Art\u00edculo \u00abJoseph de Leonessa\u00bb, en la enciclopedia Catolicismo, tomo VI, columna 1002.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> San Vicente debi\u00f3 o\u00edr hablar de \u00e9l a sus cohermanos que dieron la misi\u00f3n en Leonessa (VIII, 31, 116). Jos\u00e9 de Leonessa fue beatificado en 1737, seis d\u00edas despu\u00e9s de la canonizaci\u00f3n de San Vicente.<\/p>\n<p>\u00bfSignifica esto que San Vicente se opone a todo contacto misionero con el ambiente musulm\u00e1n? De hecho, si se niega a ello directamente, no es por principio, sino sencillamente por prudencia. No se pod\u00eda poner en tela de juicio las misiones entre los pobres esclavos por algunas conversiones a veces aleatorias. Es lo que dec\u00eda San Vicente a Felipe Le Vacher cuando le ped\u00eda que moderara su ardor (IV, 498-499). No obstante, si llegado el caso, se presentaba una conversi\u00f3n, San Vicente no expresa ninguna cr\u00edtica a pesar de los inconvenientes que pueden seguirse de ello, como lo que ocurri\u00f3 con el hijo del bey de T\u00fanez. As\u00ed escribe a Antonio Portail: \u00abEl Padre Gu\u00e9rin, de T\u00fanez, sigue trabajando all\u00ed con mucha bendici\u00f3n. Se ha librado de un gravisimo peligro como consecuencia de la conversi\u00f3n del hijo del rey que, habiendo huido con cinco o seis de su s\u00e9quito, se han ido a recibir el bautismo a Sicilia; y el pobre Padre Gu\u00e9rin, obligado a estar encerrado durante un mes, bajo la sospecha de haber contribuido a la fuga, no hac\u00eda m\u00e1s que aguardar a que de un momento a otro vinieran a buscarlo para ponerlo en la hoguera; \u00e9l estaba dispuesto al martirio\u00bb (II, 531). San Vicente recomienda solamente la mayor discreci\u00f3n y da la raz\u00f3n de ello en una carta a Juan Barreau que estaba en Argel. Le aconseja \u00abque no escriba ni hable nunca de las conversiones de all\u00ed y, m\u00e1s todav\u00eda, que no insista en las que vayan contra la ley del pa\u00eds. Hay motivos para temer que alguno finja la conversi\u00f3n para suscitar alg\u00fan tumulto\u00bb (III, 43).<\/p>\n<p>Incluso est\u00e1 dispuesto a acoger a un convertido en su comunidad, fiel en esto a su pr\u00e1ctica de ver todo acontecimiento como un signo de Dios. Es lo que dice a Edmundo Jolly, superior en Roma: \u00abResulta algo muy extra\u00f1o que un turco haya sido admitido al estado eclesi\u00e1stico, y m\u00e1s a\u00fan que lo hayan aceptado en una comunidad. Sin embargo, puede haber excepciones a la regla general, que excluye a esa clase de personas de nuestros santos ministerios; \u00e9se que le ha pedido entrar en nuestra compa\u00f1\u00eda para hacerse sacerdote podr\u00eda tener tales cualidades que convendr\u00eda recibirlo\u00bb (VII, 322).<\/p>\n<h2><strong>Dimensi\u00f3n universal de la misi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Para San Vicente, la misi\u00f3n es una. La evangelizaci\u00f3n debe dirigirse tanto a los cristianos, para reforzarlos en su fe como a los que no conocen todav\u00eda la religi\u00f3n cristiana para llamarlos a la conversi\u00f3n. Los misioneros de Berber\u00eda deben ocuparse de todos, teniendo en cuenta ciertas prioridades. San Vicente cita respecto a los turcos, el relato \u00abde un sacerdote de la misi\u00f3n enviado para la conversi\u00f3n de los infieles\u00bb (IX\/2, 1023). No se puede ser m\u00e1s expl\u00edcito. Con frecuencia pone bajo el nombre de pobres a todos aquellos que tienen necesidad de su ministerio, cristianos o no. \u00abLa verdad es, Padre, que podr\u00e1n hacer bien en el extranjero con los pobres y los presos solamente aquellos que lo hayan hecho aqu\u00ed con los enfermos y los afligidos\u00bb (III, 311).<\/p>\n<p>Se explica de la misma manera escribiendo a Santiago de la Fosse que duda en ocuparse de las Hijas de la Caridad: \u00abcomo la virtud de la misericordia tiene diversas operaciones, tambi\u00e9n ha llevado a la Compa\u00f1\u00eda a diferentes maneras de servir a los pobres: el servicio que hace a los forzados de las galeras y a los esclavos de Berber\u00eda\u00bb (VIII, 226). Y cuando habla de \u00abla conversi\u00f3n de las naciones pobres\u00bb piensa expl\u00edcitamente tanto en las Indias y en Jap\u00f3n como en Berber\u00eda (XI\/3, 190).<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de San Vicente por los pa\u00edses musulmanes encuentra su fuente en un atractivo personal, pero tambi\u00e9n en razones teol\u00f3gicas pues, en varias ocasiones, recuerda que el Papa \u00abtiene el poder de enviar a todos los eclesi\u00e1sticos por toda la tierra, para la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb (II, 45). (Ver tambi\u00e9n: III, 143, 147, 165; XI\/3, 299). Seg\u00fan \u00e9l, el reconocimiento oficial de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n por la Santa Sede exige tener una visi\u00f3n universal de la misi\u00f3n. \u00abNuestra vocaci\u00f3n -recuerda San Vicente- consiste en ir no a una parroquia ni solamente a un obispado, sino por toda la tierra\u00bb (XI\/4, 553).<\/p>\n<p>Preocupado por el avance de las herej\u00edas, especialmente de la herej\u00eda protestante, se pregunta tambi\u00e9n, en funci\u00f3n de cierta teolog\u00eda de la historia, si el porvenir de la cristiandad no residir\u00e1 en los pa\u00edses no cristianos. Conf\u00eda a Juan Dehorgny \u00ab\u00bfQui\u00e9n ser\u00eda capaz de decir que Dios no nos llama ahora a Persia? &#8230; \u00bfSabemos acaso si no querr\u00e1 Dios trasladar la Iglesia entre los mismos infieles, que quiz\u00e1s se muestran m\u00e1s inocentes en sus costumbres que la mayor\u00eda de los cristianos, que en tan poco estiman los santos misterios de nuestra santa religi\u00f3n? Puedo decirle que es \u00e9ste un sentimiento que hace tiempo est\u00e1 haciendo mella en mi alma\u00bb (III, 142; cf. III, 37 y XI\/3, 205).<\/p>\n<h2><strong>La teolog\u00eda pastoral de San Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>La voluntad misionera de San Vicente est\u00e1 sostenida e iluminada por una pedagog\u00eda adaptada. No podemos olvidarlo, su teolog\u00eda pastoral est\u00e1 basada en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El primer aviso que da a los misioneros que van a Argel y a T\u00fanez se refiere a esto: \u00abdeben tener una devoci\u00f3n especial al misterio de la Encarnaci\u00f3n, por el que el Se\u00f1or baj\u00f3 a la tierra para asistirnos en nuestra esclavitud, en la que nos tiene cautivos el esp\u00edritu maligno\u00bb (X, 372). Por tanto es normal que su misi\u00f3n consista especialmente en ayudar espiritual y corporalmente a todos los esclavos cristianos. Encontramos de nuevo la intuici\u00f3n primera de San Vicente, seg\u00fan la cual la mejor manera de combatir la herej\u00eda en los campos de Francia es reforzar a los fieles en su propia fe. Para ello es necesario dar pruebas de prudencia y de paciencia. San Vicente recomienda a Juan Barreau: \u00abtome todas las precauciones posibles para no darles a los turcos ning\u00fan motivo de abuso\u00bb (VI, 130).<\/p>\n<p>Por otra parte, excepto de su proprio celo, el misionero no puede creerse responsable de todo. San Vicente lo recuerda a Felipe Le Vacher que es enviado a Argel para aliviar a los cautivos. Sin embargo, le dice, \u00abno es usted responsable de su salvaci\u00f3n, seg\u00fan cree\u00bb (IV, 497) y tranquiliza del mismo modo al hermano de \u00e9ste, Juan, que se encuentra en T\u00fanez: \u00abDios no le exige que vaya usted m\u00e1s all\u00e1 de los medios que le proporciona\u00bb (VII, 431). En otras ocasiones es imposible trabajar o triunfar, entonces recomienda abandonarse a Dios. Es lo que aconseja a Juan Barreau: \u00abtenemos que quedarnos en paz, adorando el poder de Dios en medio de nuestra debilidad\u00bb (VI, 12). O tambi\u00e9n: \u00abDespu\u00e9s de que haya hecho todo lo posible para que no perviertan a ning\u00fan cristiano, habr\u00e1 que consolarse en Nuestro Se\u00f1or, que podr\u00eda haber impedido aquel mal y no lo hizo\u00bb (V, 33).<\/p>\n<h2><strong>La pedagog\u00eda misionera de San Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>Dicho esto, el objetivo de un misionero es convertir a todo hombre a la fe cat\u00f3lica. San Vicente, dentro de la l\u00ednea trazada por San Francisco de Sales, reconoce que la religi\u00f3n cristiana no la comparten todos, pero rehusa imponerla por la fuerza. Una religi\u00f3n de amor no puede extenderse m\u00e1s que por persuasi\u00f3n. Habiendo tenido que afrontar, desde su m\u00e1s tierna infancia, las tensiones provocadas por el protestantismo, tiene el sentido de la pluralidad religiosa y el respeto a las conciencias. Por eso pide a sus misioneros que eviten toda pol\u00e9mica o todo gesto que pudiera ser mal interpretado. La conducta que les dicta es clara. Recordemos lo que les prescribe: \u00abSe sujetar\u00e1n a las leyes del pa\u00eds, fuera de su religi\u00f3n, sobre la cual no disputar\u00e1n nunca y no dir\u00e1n nada en desprecio de ella\u00bb (X, 373). Se podr\u00eda tener en cuenta para la misi\u00f3n entre los musulmanes lo que dec\u00eda San Vicente con relaci\u00f3n a los protestantes: \u00abQue se acuerden que no han ido all\u00ed por los herejes, sino por los pobres cat\u00f3licos y que si, a pesar de eso, de pasada, se presenta la ocasi\u00f3n de instruir a alguno, que lo hagan mansa y humildemente, demostrando que lo que les dicen sale de unas entra\u00f1as de compasi\u00f3n y de caridad, y no de indignaci\u00f3n\u00bb (I, 441).<\/p>\n<p>San Vicente habla por experiencia. \u00abPuedo deciros que nunca he visto ni he sabido que se haya convertido ning\u00fan hereje por la fuerza de la disputa, ni por la sutileza de los argumentos, sino por la mansedumbre. Pues es cierto que esta virtud tiene mucha fuerza para ganar a los hombres para Dios\u00bb (XI\/4, 753). La raz\u00f3n es que \u00abno se le cree a un hombre porque sea muy sabio, sino porque lo juzgamos bueno y lo apreciamos\u00bb (I, 320). Por eso, la primera evangelizaci\u00f3n es la del testimonio. El misionero puede hacer mucho, haciendo el bien que est\u00e1 a su alcance. San Vicente cree en el valor del ejemplo. Es la base de su teolog\u00eda misionera, anclada en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Es necesario imitar a Cristo \u00abque empez\u00f3 a hacer y despu\u00e9s a ense\u00f1ar\u00bb. Esta m\u00e1xima marca la introducci\u00f3n de las Reglas Comunes de los sacerdotes de la Misi\u00f3n y constituye su originalidad. Al superior de Marsella, Ferm\u00edn Get, que comienza a dudar del valor del trabajo en Berber\u00eda, San Vicente le escribe: \u00abY aun cuando de su estancia all\u00ed no se siguiera m\u00e1s bien que demostrar a esa tierra maldita la belleza de nuestra santa religi\u00f3n, al enviar all\u00e1 a unos hombres que atraviesan los mares, que abandonan voluntariamente su pa\u00eds y sus comodidades y se exponen a mil ultrajes por el consuelo de sus hermanos afligidos, me parece que los hombres y el dinero, estar\u00edan bien empleados\u00bb (VII, 107).<\/p>\n<p>As\u00ed, cuantas veces el bien realizado es reconocido como tal, San Vicente no deja de alegrarse. \u00abNuestras gentes de Berber\u00eda, escribe el 28 de agosto de 1654 al superior de Varsovia, son tan edificantes, por la misericordia de Dios, que el baj\u00e1 de Tr\u00edpoli, en Berber\u00eda, est\u00e1 pidiendo que le env\u00eden a alguien que obre como ellos, e incluso se ha propuesto escribirle al rey para ello\u00bb (V, 165). Cuenta tambi\u00e9n en una conferencia hablando de Juan Le Vacher: \u00abAl volver de T\u00fanez, el bey, aunque b\u00e1rbaro, le dijo que as\u00ed es como se ganar\u00eda el cielo, haciendo limosnas&#8230; Ya veis c\u00f3mo es el motivo de que hasta los infieles respeten nuestra religi\u00f3n\u00bb (XI\/3, 320). Y contin\u00faa: \u00abEsto me lo confirm\u00f3 igualmente el Padre Felipe Le Vacher, su hermano, cuando le pregunt\u00e9 c\u00f3mo se portaban los turcos frente a nuestra religi\u00f3n; me dijo que, en lo referente a las cosas espirituales, eran demasiado groseros y no eran ni mucho menos capaces de comprenderla, pero que, en lo referente a las cosas y ceremonias exteriores, las respetaban y veneraban, y que, incluso, prestaban a veces su tapices para nuestras solemnidades\u00bb.<span id='easy-footnote-14-37813' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-el-islam\/#easy-footnote-bottom-14-37813' title='San Vicente reconoce, con raz\u00f3n, la importancia de las solemnidades religiosas y de los cantos lit\u00fargicos como expresi\u00f3n de la fe cristiana. Considera que la liberaci\u00f3n de su esclavitud se debe a \u00abalgunas alabanzas cantadas en su presencia\u00bb de unas mujeres de su amo (I, 82). Sabemos tambi\u00e9n actualmente c\u00f3mo las liturgias orientales, con sus cantos y su culto lleno de grandeza, pueden tener una influencia profunda en algunos musulmanes.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> (XI\/3, 321).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n que de ello saca San Vicente sigue siendo de actualidad. \u00ab\u00a1Oh, Salvador! \u00a1Oh, Sacerdotes de la Misi\u00f3n! \u00a1Oh, todos los miembros de la Misi\u00f3n! De esta forma podemos hacer que sea respetada nuestra santa Fe, viviendo seg\u00fan Dios e imitando a ese buen Padre Le Vacher\u00bb (XI\/3, 321).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Islam, en tiempos de San Vicente de Pa\u00fal, es una realidad a la vez lejana y cercana. Durante siglos, las fuerzas musulmanas ocuparon la cuenca mediterr\u00e1nea y amenazaron a toda la Europa cristiana. 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