{"id":36943,"date":"2014-07-21T08:22:57","date_gmt":"2014-07-21T06:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-las-etapas-de-nuestra-vida-espiritual\/"},"modified":"2014-07-21T08:22:57","modified_gmt":"2014-07-21T06:22:57","slug":"susana-guillemin-las-etapas-de-nuestra-vida-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-las-etapas-de-nuestra-vida-espiritual\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Las etapas de nuestra vida espiritual"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33649\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-33649\" class=\"size-medium wp-image-33649\" title=\"Susana Guillemin, H.C.\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/susana_guillemin-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"Susana Guillemin, H.C.\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33649\" class=\"wp-caption-text\">Susana Guillemin, H.C.<\/p><\/div>\n<div>\n<p><em>Vamos a hablar de algunas etapas de nuestra vida espiritual, <\/em><em>de nuestra vida de uni\u00f3n con Dios, que es la raz\u00f3n de ser de <\/em><em>nuestra existencia.<\/em><\/p>\n<p>No hay que minimizarlo. La respuesta que aprendimos en el catecismo cuando \u00e9ramos ni\u00f1as, sigue siendo estrictamente, profundamente, verdadera. Dios nos ha creado para conocerle, amarle <em>y <\/em>servirle y merecer as\u00ed la vida eterna. La finalidad de nuestra vida no es otra que conocer a Dios y llegar a unirnos con El de tal forma en este mundo, que podamos conseguir la uni\u00f3n eterna. Nuestra vida es algo muy sencillo que gira siempre en torno a lo que podr\u00edamos llamar el fin \u00fanico de nuestra existencia.<\/p>\n<p>Esta vida de uni\u00f3n con Dios la recibimos en el bautismo por la infusi\u00f3n de la gracia divina y por esos dones de los que nunca llegaremos a med\u00edr la importancia, el alcance, los efectos en nuestra vida, el punto hasta el que han llegado a transformar casi nuestra manera de ser, podr\u00edamos decir. Esos dones de la Fe, la Esperanza y la Caridad que se nos dieron gratuitamente, sin ning\u00fan m\u00e9rito por nuestra parte, mientras que tantos hombres, en el mundo, no recibieron la gracia que a nosotros se nos concedi\u00f3.<\/p>\n<p>Conviene de vez en cuando abrir los ojos <em>y <\/em>mirar a nuestro alrededor. Pensar en esas multitudes de personas que no han recibido la gracia del bautismo, es decir, esa primera irrupci\u00f3n de Dios en nuestra vida, y a las que les falta todo lo que nosotras tenemos, sin que apenas podamos evaluarlo por no apreciar bastante la diferencia. Pensemos en toda esa multitud de personas carentes de la gracia que a nosotras nos previno. Pensemos tambi\u00e9n en las que, habi\u00e9ndola recibido, se vieron despu\u00e9s sumidas en un ambiente que no les permiti\u00f3 ver germinar sus frutos. Y pensemos en c\u00f3mo nos hemos visto nosotras colmadas, colmadas de gracias. Ciertamente, se nos ha de exigir mucho m\u00e1s que a todos los que no han recibido tanto, y tenemos el deber de fomentar esa vida interior, esa vida de uni\u00f3n con Dios, gratuitamente recibida, haci\u00e9ndola prosperar hasta el encuentro final.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>Como toda vida humana, esa vida interior pasa por un ritmo de crecimiento, de desarrollo y es responsabilidad nuestra ser <\/em><em>conscientes de ello aliment\u00e1ndola, cuid\u00e1ndola, vigil\u00e1ndola.<\/em><\/p>\n<p>Hay diferentes etapas en esta vida espiritual: no se trata de un crecimiento desordenado, sino organizado. Nos hallamos en un per\u00edodo, en el mundo y en la Iglesia, que es un per\u00edodo de organizaci\u00f3n. Por todas partes se intenta organizarse, se colocan o desmontan estructuras; pero lo malo es que se cree que eso es el todo, y ni la organizaci\u00f3n ni las estructuras responden a todas las necesidades. Con todo, no dejan de ser necesarias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos nosotras <em>organizar nuestra vida espiritual, <\/em>que comprende \u2014debe comprender, normalmente\u2014 unas etapas. <em>De dichas etapas, unas dependen de nosotras; otras, por el con<\/em><em>trario, est\u00e1n inscritas en los designios de Dios. <\/em>Emanan del plan de Dios pero, no obstante, dependen tambi\u00e9n, en cierta manera, de nuestra fidelidad.<\/p>\n<p>Hablemos primero de las <em>etapas diarias, <\/em>empezando por preguntarnos qu\u00e9 es una etapa. Es un momento de pausa, de parada a lo largo de un camino, un tiempo en el que se interrumpe la marcha, se descansa, se echa la vista atr\u00e1s. Cuando uno se detiene en una loma y se hace alto en el camino, se aprovecha para pensar en lo que se acaba de ver, de hacer, de encontrar. Si se tiene alguna herida, se la cura; y se hacen tambi\u00e9n previsiones para el resto de la ruta. Se consulta el mapa&#8230; Pasaremos por aqu\u00ed, aqu\u00ed hay tal dificultad, all\u00e1 podr\u00edamos organizarnos de esta forma para llegar a buen puerto, obviar las dificultades, no extraviarnos&#8230; Eso es una etapa.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Las etapas diarias son bastante numerosas: por lo menos tres. Acaso, con frecuencia, tengamos que lamentarnos de no saber aprovecharlas bien Llamo etapas no a la oraci\u00f3n, la comuni\u00f3n que, me parece, son preferentemente momentos de contacto, de aliento espiritual, de encuentro con Dios muy particular. <em>Las etapas son, m\u00e1s bien los ex\u00e1menes, los tres ex\u00e1menes <\/em><em>de la jornada, <\/em>a los que quiz\u00e1 no damos toda la importancia que tienen, toda la importancia que deber\u00edan tener en nuestra vida personal. Todos los maestros de vida espiritual, de cualquier escuela que sean, imponen a sus disc\u00edpulos, a sus hijos espirituales, esos momentos de examen, esos momentos de ponernos cara a Dios, cara a nosotros mismos, para ver en qu\u00e9 punto nos hallamos de nuestro caminar.<\/p>\n<p>Est\u00e1n, por una parte, los dos <em>ex\u00e1menes particulares.<\/em><\/p>\n<p>No podemos desvalorizarlos. Es muy corriente que la juventud, hoy, diga: \u00abMe sobran todas esas historias&#8230; Yo me dirijo directamente a Dios\u00bb. No se dan cuenta de que una actitud un poco a lo loco, de cualquier manera, no conduce a gran cosa. Si no se itnbone uno una disciplina, si no se llevan en cuenta los esfuerzos que se hacen, hay muchas probabilidades de que esos esfuerzos se dispersen, no se centren en lo esencial y no se consiga un verdadero progreso.<\/p>\n<p>Creo que el examen particular, la fidelidad a hacer el examen particular (no hablo ahora de encontrarse presente en el momento de hacerlo: ayer hablamos de esa presencia, de la vida comunitaria, de hacer juntas los ejercicios&#8230;). Hoy me refiero a la parte profunda, al acto en verdad, si podemos expresarnos as\u00ed.<\/p>\n<p><em>La forma de hacer el examen particular podr\u00eda servir de ter<\/em><em>m\u00f3metro espiritual.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p>Una Hermana que descuida ese examen, que descuida interrogarse sobre su postura con relaci\u00f3n a Dios, es muy de temer I que no se encuentre en un estado de fervor, que, por lo menos,<\/p>\n<div>\n<p>se deje llevar por cierta negligencia, por cierta dispersi\u00f3n. Ya lo sabemos, pero no ser\u00e1 malo recordarlo, que <em>el examen par<\/em><em>ticular se centra <\/em>en lo que se llama, siempre nos lo han enseriando as\u00ed, <em>el defecto dominante. <\/em>Creo que es m\u00e1s exacto decir ahora la <em>tendencia dorninante. <\/em>Tendencia que no supone siempre la comisi\u00f3n de faltas, pero que no deja de ser un riesgo que nos arrastra a ellas<\/p>\n<p><em>Tenemos que conocer nuestra tendencia dominante y com<\/em><em>batirla. <\/em>En realidad, se trata del verdadero nudo de nuestras resistencias a Dios. En tomo al control de esa tendencia, en torno tambi\u00e9n a la desaparici\u00f3n de las faltas que nos hace cometer, <em>y <\/em>finalmente en torno a su explotaci\u00f3n como riqueza natural que puede ser y que hemos de poner al servicio de Dios, en torno a todo esto se juega nuestra santidad o, por el contrario, nuestra tibieza, nuestra no santidad y qui\u00e9n sabe si nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una Hermana, pongamos por caso, llevada a cierto orgullo (como lo era San Vicente), puede dejarse arrastrar por esa tendencia que, por lo dem\u00e1s, se manifestar\u00e1 de muy diversas maneras: instinto de dominio, deseo de centrarlo todo en una misma, de querer prevalecer sobre los dem\u00e1s en cuanto a estima, aprecio&#8230; Pero si, dentro de esa tendencia al orgullo, \u00e9ste se combate orient\u00e1ndolo de continuo a la humildad, no cabe duda que la misma potencia contenida en el orgullo puede ser un est\u00edmulo para alcanzar mayor perfecci\u00f3n, esfuerzo que, ahora, partir\u00e1 de una intenci\u00f3n recta.<\/p>\n<p><em>Tenemos que conocer todas esas potencias de que el Se&#8217;\u00f1or nos <\/em><em>ha dotado, y que pueden convertirse en virtudes: <\/em>\u00abvirtus\u00bb, fuerza. Pero que, de otro modo, pueden llegar a ser tambi\u00e9n defectos cultivados, predominantes, que nos impedir\u00edan nuestro caminar hacia Dios.<\/p>\n<\/div>\n<p>Pidamos al Se\u00f1or la gracia de conocer nuestra tendencia dominante. A veces, hay quien se dice: No s\u00e9 verdaderamente cu\u00e1l es mi tendencia dominante, me lo pregunto a m\u00ed misma, porque veo en m\u00ed muchos defectos en conjunto y no acabo de saber cu\u00e1l es el que predomina sobre los dem\u00e1s. El que predomina es el que brota siempre, se reproduce cualquiera que sea la s\u00edtuaci\u00f3n en que nos encontramos.<\/p>\n<div>\n<p>Cuando se ha vivido durante cierto n\u00famero de a\u00f1os en Comunidad, con el h\u00e1bito de examinarse, de buscar la perfecci\u00f3n por amor de Dios, se acaba por ver que, en la ra\u00edz de todas nuestras faltas siempre se encuentra la misma tendencia. Hay Hermanas que exteriormente cometer\u00e1n las mismas faltas; pero si se profundiza hasta la ra\u00edz de las mismas se ver\u00e1 que no proceden del mismo defecto.<\/p>\n<p>Pongamos un ejemplo, un tanto superficial. Dos Hermanas suelen con cierta frecuencia enfadarse. Pues bien, una lo deber\u00e1 a que su tendencia profunda es el orgullo, y siempre que algo le parece que roza, que ataca, en cierto modo, a su soberbia natural, a su \u00abpersonita\u00bb, reaccionar\u00e1 con un ataque de genio. Los enfados de la otra, al contrario, no proceder\u00e1n del mismo principio, sino de que, por ser perezosa, cada vez que se vea obligada a rendir un esfuerzo mayor, su reacci\u00f3n ser\u00e1 la de enfadarse.<\/p>\n<p>Entonces, examin\u00e1ndonos bajo la mirada de Dios, ser\u00e1 como llegaremos a descubrir cu\u00e1l es esa tendencia de la que proceden casi todas hs faltas que cometemos. Y cuando la hayamos descubierto, ser\u00e1 cuando podamos declararle una guerra sin cuartel, aunque persuadidas sin embargo, desde un principio, de que la guerra contra esa tendencia dominante de nuestro ser, habr\u00e1 de durar tanto como nuestra vida.<\/p>\n<p>Humanamente hablando, forma parte de nuestra naturaleza; es constitucional en nosotras y hace falta algo m\u00e1s que la voluntad humana para llegar a sojuzgarla.<\/p>\n<p>Recordemos a San Vicente. No podemos dudar ni de su adhesi\u00f3n al Se\u00f1or ni de su extraordinaria fuerza de voluntad; a lo largo de toda su vida, le vemos acumular actos de humildad que nos pasman. Y, sin embargo, todav\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida le vemos caer, dejarse arrastrar por aquella tendencia al orgullo que hab\u00eda estado combatiendo tanto tiempo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Llega su sobrino a San L\u00e1zaro, y, su primer movimiento es de ocultarlo porque no iba bien trajeado. Es cierto que, en su humildad, lo confiesa, se acusa de ello ante toda su comunidad&#8230; Pero hac\u00eda m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os que San Vicente se vigilaba en ese sentido, que hac\u00eda probablemente sus ex\u00e1menes particulares sobre ese punto, que renovaba con energ\u00eda sus prop\u00f3sitos, empleando medios que, me figuro, nosotras no tendr\u00edamos el valor de emplear.<\/p>\n<p>Por lo tanto, hag\u00e1monos a la idea de que <em>esa lucha <\/em>que emprendamos contra nuestra tendencia dominante, <em>ser\u00e1 algo de <\/em><em>larga duraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Es que la victoria viene sencillamente de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Cuando hayamos luchado durante a\u00f1os y a\u00f1os para destruir un defecto, para llegar a dominar una tendencia, pues s\u00ed, quiz\u00e1 un d\u00eda, en su gran bondad, Dios nos conceder\u00e1 la victoria. Y acaso nos la d\u00e9 de tal forma que parezca como una recompensa a los esfuerzos que hayamos hecho; pero nunca ser\u00e1 el resultado de los mismos. Ser\u00e1 el resultado de la fortaleza y de la gracia de Dios. Y El nos mantendr\u00e1 en la humildad de reconocerlo. Nos har\u00e1 ver, a lo largo de los d\u00edas, que nuestros esfuerzos son poco menos que in\u00fatiles, ya que siempre volvemos a recaer. Pero lo que no es in\u00fatil es la voluntad de volver a empezar, ese deseo de ir a Dios, que manifiesta la opci\u00f3n que hemos hecho de El y que mantenemos durante toda nuestra existencia mediante la lucha contra nuestros defectos, por serle agradable. Entonces, en atenci\u00f3n a esos esfuerzos, como corona de ellos, pero sobre todo por el hecho de su misericordia, el Se\u00f1or nos dar\u00e1 un d\u00eda la victoria, pero la victoria de la humildad.<\/p>\n<p>Si la victora se nos concediera&#8217; de manera visible a nuestros esfuerzos, si vi\u00e9ramos que la construcci\u00f3n de nuestra perfecci\u00f3n era obra nuestra, nuestra santidad algo personal, se desarrollar\u00eda en nosotras, una vez m\u00e1s, cierto or\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 o secreto, cierta satisfac<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>ci\u00f3n propia y no dar\u00edamos al Se\u00f1or el puesto que le corresponde. Por eso, nos llevar\u00e1 no a esa victoria personal sino al don que El mismo nos har\u00e1 de la victoria. As\u00ed es como, con el Salmista, \u00abcantaremos eternamente las misericordias del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Empecemos, pues, por \u00abconocer\u00bb nuestra tendencia dominante, por saber el punto exacto en el que la voluntad de Dios espera nuestra respuesta, y, durante los ejercicios espirituales, fij\u00e9monos un prop\u00f3sito de lo m\u00e1s concreto, aunque general. Cuando se fija uno un prop\u00f3sito para todo un a\u00f1o, no puede por menos de ser algo bastante general, al menos en ciertos puntos. Ser\u00e1 en la oraci\u00f3n de cada d\u00eda cuando tengamos que llegar a concretarlo en funci\u00f3n de las circunstancias previsibles de ese d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Los dos ex\u00e1menes particulares de cada d\u00eda comprenden varios <\/em><em>actos. <\/em>Primero, la revisi\u00f3n de lo que se ha hecho acerca del \u00ab\u00fanico\u00bb punto concreto del prop\u00f3sito formulado contra el defecto dominante. S\u00ed nuestro examen particular abarcara tres puntos, ya no ser\u00eda particular.<\/p>\n<p>Se trata, pues, de <em>un solo punto concreto <\/em>de esa lucha personal, real, impuesta por el amor de Dios. Comprende, pues, esa revisi\u00f3n, que no es muy larga. <em>Examinar <\/em>si hemos sido fieles al prop\u00f3sito formado, no es cosa larga, basta una ojeada: Hab\u00eda decid\u00eddo en tal circunstancia o de esta manera, ser as\u00ed, obrar de esta forma&#8230; Miramos si ha sido s\u00ed o si ha sido no. No hace falta media hora para verlo. Inmediatamente, un acto de <em>pesar, <\/em>de contrici\u00f3n, sin olvidar tampoco la <em>acci\u00f3n de gracias: <\/em>si vemos que hemos sido fieles, tenemos que dar gracias a Dios y en seguida, en una r\u00e1pida ojeada tambi\u00e9n, formular la resoluci\u00f3n para la segunda parte de la jornada, si se trata del examen de mediod\u00eda, o bien para lo que resta de la misma y para la ma\u00f1ana siguiente, si es por la tarde. Es cosa r\u00e1pida.<\/p>\n<p>Dicen, muchas Hermanas dicen&#8230; bueno, no muchas, algunas: \u00abno tenemos tiempo de hacer el examen particular. S\u00ed, vamos a la capilla, rezamos el <em>Veni Sancte Spiritus, <\/em>despu\u00e9s el <em>De <\/em><em>profundis <\/em>y ya est\u00e1.E1 tiempo del examen es tan r\u00e1pido, acabamos de dejar el trabajo sin posibilidad de concentrarnos&#8230; etc.\u00bb. Si estamos bien organizadas, como acabamos de dedr, si tenemos formado un prop\u00f3sito concreto, si nuestro pensamiento est\u00e1 en lo que estamos haciendo, creo que con un minuto basta para hacer lo que hemos dicho.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pero a\u00fan cuando sabemos muy bien, y yo la primera, que tenemos el pensamiento ocupado en otra cosa, que no logramos concentrarnos, que estamos dispersas o preocupadas por un enfermo grave o por una alumna o un profesor, y que no nos es posible recogernos&#8230;<\/p>\n<p>Aun cuando no hayamos podido hacer el examen en el tiempo que media entre el Oh Mar\u00eda sin pecado&#8230; y el \u00abPor los difuntos\u00bb, tenemos el momento entre la salida de la capilla hacia el refectorio y el \u00abBenedicite\u00bb, y tambi\u00e9n desde que salimos del oficio hasta la capilla.<\/p>\n<p>Pueden no haber hecho el examen en el momento fijado por estar distra\u00eddas o preocupadas por otra cosa; pero h\u00e1ganlo de todas formas. <em>Impong\u00e1monos ese acto de voluntad, <\/em>porque, en efecto, se trata de un acto de voluntad. Hagamos ese acto de voluntad de dirigirnos a Dios, de ser fieles a nuestras resoluciones. S\u00f3lo eso supone ya un acto meritorio que nos atrae la gracia de Dios.<\/p>\n<p>No dejen de llamar de vez en cuando la atenci\u00f3n de sus compa\u00f1eras sobre este hecho del examen particular, en las repeticiones de oraci\u00f3n, en las conferencias del viernes, sobre todo, puesto que la repetici\u00f3n suele hacerse en otro plano. Tambi\u00e9n en la comunicaci\u00f3n mensual, sin penetrar, claro est\u00e1, en el fondo del examen propiamente dicho, recu\u00e9rdenles la necesidad de este examen, sobre todo a las Hermanas j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Preg\u00fantenles si hacen en realidad el examen particiihr o si no se limitan a estar presentes y a rezar el De profundis, perdiendo de vista la finalidad de los dos altos espirituales que permiten detemos dos minutos para examinar los resultados de la etapa a la que ponemos fin y preparar la siguiente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><em>El examen general de la noche es algo distinto; se trata de <\/em><em>una mirada mucho m\u00e1s amplia. <\/em>Me parece que, acaso habitualmente, solemos hacer nuestros ex\u00e1menes de conciencia de manera demasiado negativa. Para nosotras, examen de conciencia equivale a examen de faltas. \u00bfHe cometido alguna faha? \u00bfHe hecho alg\u00fan pecado? Pues bien, a m\u00ed me parece que esto debe constituir s\u00f3lo la segunda parte del examen. El pecado es algo negativo, en cierto modo es lo contrario de su positivo, es decir, de la virtud.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos quiz\u00e1 que empezar por planteamos <em>algunos in<\/em><em>terrogantes sobre la parte positiva de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfNo podr\u00edamos, al final de nuestras jornadas, preguntarnos <\/em><em>ante todo: \u00bfHe estado hoy atenta al Se\u00f1or?<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfCu\u00e1l ha sido la l\u00ednea directriz de mi jornada?, \u00bfsu gran <\/em><em>trayectoria?<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfHe vivido a ras de tierra, sumergida en mi oficio, en mis dificultades o satisfacciones cotidianas, sin tratar de elevarme m\u00e1s <\/em><em>alto?<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <em>O bien, despu\u00e9s de haberla renovado esta ma\u00f1ana, de ha<\/em><em>berme vuelto a trazar, en la Comuni\u00f3n y la oraci\u00f3n, mi finalidad \u00fanica, \u00bfhe sido fiel a ella durante toda la jornada?<\/em><\/p>\n<p>No podemos decir que esta presencia de Dios la hayamos vivido, pensado expresamente, de manera sensible y directa. No es posible, y adem\u00e1s, no responder\u00eda a nuestra vocaci\u00f3n un pensamiento continuo y exclusivo de Dios en todo cuanto hici\u00e9ramos, porque nos restar\u00eda fidelidad a nuestro deber de estado y, por lo tanto, fidelidad a Dios. Pero s\u00ed esa presencia \u00edntima del Se\u00f1or, que radica en la voluntad de agradarle en todo.<\/p>\n<p>Suelo dar siempre el ejemplo de personas pose\u00eddas por un amor humano. Una joven esposa, que quiere con toda su alma a su Marido, sin embargo, no piensa en \u00e9l de manera continua y directa durante todo el d\u00eda. Pero todo cuanto hace est\u00e1 en funci\u00f3n de ese amor que le tiene. Ya est\u00e9 limpiando la casa, ya poniendo unas flores en la chimenea, ya decidiendo lo que va a poner de comida, o el color de un vestido que va a comprar, siempre ser\u00e1 para agradarle; siempre estar\u00e1 latente en ella la idea: este color le gusta, este plato le apetece, quiere que todo est\u00e9 en orden, le encantan las flores&#8230; As\u00ed todos los gestos de su jornada brotar\u00e1n de ese amor que la domina.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pues &#8216;de ese mismo modo ha de estar presente en nosotras el \u00e1mor cle Dios. Todo cuanto vamos a hacer, cada una de nuestras acciones, las palabras que digamos, nuestra manera de acoger a las personas, todo lo que dirija nuestros gestos y actitudes, ser\u00e1 esa intenci\u00f3n latente de cumplir la voluntad de Dios, de hacer cuanto le agrada.<\/p>\n<p>Pienso que esa es nuestra forma de vivir en la presencia de Dios, lo que no quita, por supuesto, que en nuestra jornada haya momentos fuertes dedicados a ella. Ya hablarernos de eso en otro momento. Hoy volvamos a nuestro examen. Pregunt\u00e9monos, pues, por la noche:<\/p>\n<p><em>La orientaci\u00f3n de m\u00ed jornada \u00bfha sido como una l\u00ednea recta <\/em><em>hacia Dios?<\/em><\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n otros enfoques positivos que podemos adoptar y sobre los que podemos examinarnos en primer lugar.<\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s, s\u00f3lo despu\u00e9s, veremos las faltas que hemos cometido.<\/em><\/p>\n<p>No es tan dif\u00edcil abarcar con una mirada el d\u00eda, ver las ca\u00eddas que desgraciadamente hayamos tenido. Y lo mismo que hemos dicho del examen particUlar, podemos decir del general: que si no hemos tenido tiempo de hacerlo, como est\u00e1 previsto, en la capilla, podemos muy bien hacerlo despu\u00e9s.<\/p>\n<p><em>Las Santas Reglas nos sugieren que nos coja el sue\u00f1o con un <\/em><em>buen pensamiento. <\/em>Este examen de nuestra conducta hacia el ,Se\u00f1or puede muy bien continuarse despu\u00e9s de haber salido de la capilla, mientras vamos al dormitorio o nos quitamos la ropa. Podemos continuar ese examen, pero yo dir\u00eda que especialmente en su parte positiva. No es cuesti\u00f3n de eternizarse sobre algunas faltas: ser\u00eda desmoralizador y un tanto depresivo. Deteng\u00e1monos sobre todo en la parte positiva de nuestros prop\u00f3sitos y en las previsiones para el futuro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tales son las etapas diarias de nuestro caminar hacia el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Hay otras dos etapas importantes: una de ellas es el retiro mensual y otra la que est\u00e1n ustedes realizando en estos d\u00edas, es decir, los Ejercicios anuales.<\/p>\n<p>Pienso que el <em>retiro mensual <\/em>es uno de los puntos esenciales de nuestra marcha hacia Dios, y en este punto les incumbe a ustedes, Hermanas Sirvientes, una especial responsabilidad con relaci\u00f3n a sus compa\u00f1eras. Nos hemos fijado mucho en ello, porque las Visitadoras lo abordaron con frecuencia en la Asamblea general, <em>y <\/em>hemos tomado conciencia de dos cosas: la primera, que este d\u00eda de retiro era absolutamente necesario en la vida tan sobrecargada que llevamos actualmente y que nos hace correr el riesgo de dispersamos, de alejarnos de la vida espiritual bien entendida. La segunda es que, en general, nuestro retiro mensual tal y como lo hacemos, tal y como lo hac\u00edamos, no nos aporta todo el beneficio espiritual que pod\u00edamos esperar de \u00e9l. 9 Por eso, hemos buscado la forma de revalorizarlo, de darle un lugar m\u00e1s eficaz, m\u00e1s verdadero en nuestra vida y en la vida de nuestras compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Cada una de ustedes tiene que reflexionar, que hacerse cargo de esta cuesti\u00f3n del retiro, para que podamos llegar, en cada una de nuestras casas, a que sea realmente ventajoso para las Hermanas.<\/p>\n<p>Se ha enfocado la posibilidad de variar la forma de hacerlo, adoptando <em>tres modalidades:<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0 La primera es la que tradicionalmente se ha venido practicando, es decir, hacer el retiro en com\u00fan, el <em>retiro mensual <\/em><em>comunitario.<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a0 La segunda es hacer el retiro en <em>dos grupos separados. <\/em>Por ejemplo, una Hermana Sirviente repartir\u00e1 su comunidad (por lo dem\u00e1s, para atender a las necesidades de los oficios) en dos grupos: uno de ellos har\u00e1 el retiro un d\u00eda, y el otro pongamos que a la semana siguiente, otro d\u00eda. Con ello se da la posibilidad de que las que no hacen el retiro reemplacen a las que lo hacen, consigui\u00e9ndose una mayor liberaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>\u2014La tercera, tambi\u00e9n autorizada, es el <em>retiro individual. <\/em>La Hermana Sirviente liberar\u00e1 a sus Compa\u00f1eras por turno <em>y <\/em>les permitir\u00e1 hacer su retiro de forma personal y aislada, ya en la casa ya en otra casa distinta. Se han dado ustedes cuenta enseguida de que la finalidad de todo esto&#8217; es conseguir que el d\u00eda de retiro lo sea de verdad, descargado de las ocupaciones habituales, y proporcionar a las Hermanas un verdadero descanso y una pausa espiritual.<\/p>\n<p>Estoy convencida de que el descanso, el aislamiento, la ausencia de todo trabajo y preocupaci\u00f3n tienen un papel que desempe\u00f1ar en la recuperaci\u00f3n espiritual de la Hermana. Cogida por el mismo trabajo y preocupaciones de cada d\u00eda, la Hermana no llega a hacer retiro. En el fondo, con demasiada frecuencia nuestros d\u00edas de retiro han sido hasta ahora una carrera de un ejercicio a otro. Hay que darse prisa para dejar el trabajo hecho y poder llegar a hacer una hora de oraci\u00f3n. Por la ma\u00f1ana, se agrupan los ejercicios; por la tarde, hay que agrupar otros, y entre tanto, se ha corrido todo lo posible para poder llegar a la hora. Con todo ello, no ha quedado mucho tiempo para reflexionar, ni siquiera durante las oraciones, en las que se est\u00e1 m\u00e1s o menos enervada, pensando en otra cosa, y dici\u00e9ndose para colmo: me van a llamar a la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n&#8230; Ya ven que no puede ser, hay que tratar de que ese d\u00eda sea verdaderamente de recuperaci\u00f3n, de sosiego.<\/p>\n<p>Algunas Hermanas Sirvientes han hecho experiencias o pruebas muy buenas a este respecto. Hablo de una en particular (y no es ella sola, otras tambi\u00e9n lo han hecho), que ha tomado la costumbre de llevarse a sus compa\u00f1eras ,en dos grupos a otra casa; una casa con jard\u00edn o parque, donde hacen el retiro, la mitad de la casa, dedicando una hora a intercambio. Est\u00e1 permitido cortar el d\u00eda con una hora de intercambio fraternal para cambiar juntas impresiones sobre el tema del retiro.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El Padre Director General nos ha hecho unas meditaciones excelentes para esos d\u00edas de retiro cada mes. Tenemos abundante materia para reflexionar. Por lo tanto, el d\u00eda puede cortarse con ese cambio de impresiones y terminar con una nota de espiritualidad que pone la Hermana Sirviente. Esta de que les hablo lo hace as\u00ed con un grupo, y ocho o quince d\u00edas despu\u00e9s, vuelve a hacerlo con el otro.<\/p>\n<p>Me dir\u00e1n ustedes que esa Hermana Sirviente hace el retiro dos veces en el mes. Es cierto, pero probablemente no le viene mal. La segunda vez puede muy bien llevarse trabajo: cuentas u otra cosa, para dedicarse a ello mientras las Hermanas se recogen aisladamente. Como ven, puede serle muy \u00fatil.<\/p>\n<p>En algunas Provincias se ha intentado tambi\u00e9n organizar, en una casa u otra, situadas en lugar de convergencia de varias comunidades, retiros mensuales. Organizados por la Visitadora, presididos por una Consejera, las Hermanas acuden de las casas pr\u00f3ximas, hacen el retiro liberadas de sus preocupaciones de oficio, gozando de una jornada de expansi\u00f3n y recuperaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Por fin, existe tambi\u00e9n la posibilidad de hacer el retiro individualmente algunas veces. Por experiencia sabemos que precisamente el momento de la oraci\u00f3n puede ser aquel en el que nos asaltan m\u00e1s dificultades, y en cambio, entre dos ejercicios, en un momento libre, hallamos m\u00e1s facilidad para reflexionar, vemos entonces con m\u00e1s claridad lo que tenemos que hacer, y es en ese momento cuando tomamos las resoluciones mejores. Necesitamos tiempo para reflexionar, nos falta ese tiempo y es seguro que necesitamos reflexionar en lo que somos, en lo que hacemos, en lo que debemos hacer.<\/p>\n<p>Recuerdo una ocasi\u00f3n en la que tomaba yo parte en una reuni\u00f3n sobre hogares o residencias de j\u00f3venes y sobre el papel de la directora de dichos Centros. El sacerdote que presid\u00eda la reuni\u00f3n nos dijo con todo el calor de su convicci\u00f3n profunda: \u00abUna directora de residencia de j\u00f3venes que no dedica todos los d\u00edas dos horas a reflexionar en cu\u00e1l es su misi\u00f3n, no puede desempe\u00f1arla bien\u00bb. Entonces, me levant\u00e9 y le dije: \u00abPadre, \u00bfcree que, tanto usted como cualquiera de nosotras, podemos sacar dos horas al d\u00eda para reflexionar en lo que hacemos?\u00bb Se ech\u00f3 a reir. Ciertamente, era una exageraci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Para sacar un d\u00eda al mes para reflexionar, creo que muy seriamente tenemos que plante\u00e1rnoslo unas y otras y ver c\u00f3mo podemos conseguirlo; m\u00e1s a\u00fan, tenemos que hacer lo posible por conseguirlo.<\/p>\n<p><em>Les digo, pues, que hay una amplitud en la forma de hacer el <\/em><em>retiro mensual, amplitud que no significa dejar de hacerlo sino <\/em><em>que, al contrario, est\u00e1 en funci\u00f3n de poder ahondar mejor en acto <\/em><em>tan importante de nuestra vida espiritual.<\/em><\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s ninguna de las amplitudes que hayamos podido enfocar est\u00e1 en funci\u00f3n de una relajaci\u00f3n; siempre, al contrario, es para permitir profundizar mejor en aquello de que se trate. Se da mayor libertad a las Hermanas, la posibilidad de aislarse y recogerse; como ver\u00e1n en la ficha del consuetudinario, se deja tambi\u00e9n libertad de horario. No se impone un horario fijo. En lo que hay que tener cuidado es que haya una fidelidad, una puntualidad a lo que est\u00e1 prescrito. Por la ma\u00f1ana, est\u00e1 el rezo de Laudes, la primera oraci\u00f3n, la Santa Misa. Despu\u00e9s, como ejercicios propios del d\u00eda, la lectura de la <em>Imitaci\u00f3n de. Cristo, <\/em>el examen particular, la Secuencia <em>Vent* Sancte Spiritus, <\/em>como durante los ejercicios anuales. Pero cada Hermana tiene que responsabilizarse de la segunda oraci\u00f3n, que har\u00e1 en particular. Por la tarde, m\u00e1s o menos como est\u00e1n haciendo estos d\u00edas, cuidando cada una de hacer la oraci\u00f3n y la lectura en particular.<\/p>\n<p>Al dejar algunos ejercicios para hacerlos en particular, se tiene la finalidad de que las Hermanas tomen la responsabilidad de su retiro, que <em>ejerciten su voluntad. <\/em>Cuando se sigue a un conjunto, toca la campana, una se ve obligadl a acudir al acto anunciado, a hacer la lectura, la oraci\u00f3n, etc., porque ser\u00eda un tanto extra\u00f1o quedarse sola en los pasillos o en el jard\u00edn mientras que las dem\u00e1s se re\u00fanen. En tanto que, de esta forma, es la voluntad la que tiene que actuar, la Hermana es la que tiene que decidir ir a hacer la oraci\u00f3n o en tal momento la lectura. <em>Tenemos que tender a que las Hermanas se hagan responsables <\/em>de su vida espiritual, de su vida de regularidad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Acabamos de decir que les dejamos libres de organizar, seg\u00fan las posibilidades y necesidades de sus casas, de optar por una modalidad u otra de hacer el retiro mensual. Sin embargo, no ser\u00eda conveniente que durante el a\u00f1o no hubiera ning\u00fan retiro mensual comunitario. A lo <em>largo del a\u00f1o, hay que reservar <\/em><em>algunos retiros mensuales para hacerlos en com\u00fan. <\/em>Por ejemplo, pienso de manera particular en el de la Renovaci\u00f3n. Podr\u00edan ustedes escoger los otros: el preparatorio a la fiesta de Navidad, el anterior a la fiesta de San Vicente, u otro momento del a\u00f1o en el que est\u00e9 indicado nos unamos en torno a una idea a un inter\u00e9s com\u00fan. Escojan ustedes las fechas que mejor les parezca, pero si se deciden por la modalidad de que las Hermanas hagan individualmente el retiro, porque creen es la mejor, re\u00fananse al menos tres veces en el a\u00f1o, para hacer el retiro mensual comunitario.<\/p>\n<p><em>Hemos optado por que durante el d\u00eda de retiro haya un in<\/em><em>tercambio comunitario. <\/em>Por lo dem\u00e1s, muchas casas aprovechan ese d\u00eda para hacer lo que antes llam\u00e1bamos el \u00abcatecismo entre nosotras\u00bb; en realidad, el retiro mensual no tiene exactamente el mismo car\u00e1cter que los ejercicios anuales. Y debe conservar ese estilo aun cuando se haga individualmente, quiero decir, ese aspecto de inter\u00e9s, de relaci\u00f3n a la comunidad local. Pienso que con ese motivo, es bueno reunirse, o cuando se hace en varios grupos, reunirse una de las veces, todas, para revisar juntas algunos puntos de la vida espiritual de la Comunidad y formar prop\u00f3sitos en com\u00fan.<\/p>\n<\/div>\n<p>Al contrario, <em>cuando se trata de los ejercicios anuales, hay que estar atentas para que se mantengan en perfecto silencio <\/em>y para que cada Hermana, aun cuando participe en un grupo de 100 \u00f3 150, encuentre una completa soledad interior. Esta palabra es muy exacta y en manera alguna hay que hacerle perder valor: \u00abla llevar\u00e9 a la soledad y le hablar\u00e9 al coraz\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<div>\n<p>En nuestra \u00e9poca se tiende siempre a trabajar en equipo, a intercambiar ideas, a hablar, y <em>se olvida el verdadero valor y el <\/em><em>verdadero alcance del silencio y de la soledad. <\/em>Ahora bien, es absolutamente cierto que a Dios s\u00f3lo se le oye en la soledad. Lo dem\u00e1s viene despu\u00e9s. Por eso insistimos <em>y <\/em>volvemos a insistir \u2014tambi\u00e9n lo har\u00e1 el P. Superior General\u2014 en la necesidad del silencio absoluto durante los ejercicios anuales. No es el momento de formar grupos, de hacer intercambios, que s\u00f3lo lograr\u00e1n distraer a las Hermanas y alejarlas de la verdadera finalidad de los ejercicios.<\/p>\n<p>Los <em>ejercicios espirituales <\/em>constituyen <em>un acto personal. <\/em>Por supuesto, a ellos se llevan todas las preocupaciones, como, por ejemplo, ustedes ahora han tra\u00eddo todas sus responsabilidades de Hermanas Sirvientes; pero deben enfocarlas desde una \u00f3ptica personal. La \u00f3ptica de sus propios deberes, de su respuesta a la voluntad de Dios. Es algo puramente individual entre D\u00edos y ustedes. No es el momento de hablar, de cambiar impresiones, de reflexionar juntas. Es el momento de ponerse frente al Se\u00f1or <em>y <\/em>conversar, intercambiar, con El <em>y <\/em>s\u00f3lo con El. Por eso, insistimos tanto para que se conserve y se guarde con fidelidad, como siempre se ha hecho entre nosotras, esa cuesti\u00f3n del silencio durante los ejercicios. Es verdad que, trat\u00e1ndose de ustedes, no se rompe del todo con lo que viene de fuera, puesto que rec\u00edben el correo: forma parte de su deber de estado y no creo les reste mucho a su silencio interior. Cuando se trata de Hermanas compa\u00f1eras, a menos de circunstancias excepcionales, no tienen por qu\u00e9 recibir correo durante esos d\u00edas. Tampoco cabr\u00edan en ellos intercambios sobre cuestiones profesionales, ni aun sobre cuestiones espirituales. No ser\u00eda el momento indicado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>A veces, algunos padres predicadores de ejercicios desear\u00edan precisamente organizar grupos de discusi\u00f3n, intercambios. No, no es el momento. Es cierto que hay muchas iniciativas a este respecto: da la impresi\u00f3n como si las cabezas estuvieran todas en efervescencia. Otras veces, se sugieren <em>Viacrucis, <\/em>ceremonias suplementarias, ceremonias lit\u00fargicas. Es algo al margen de los ejercic\u00edos: no es el fondo de los mismos, no es el trabajo que requieren. Es&#8230; una distracci\u00f3n, es otra cosa.<\/p>\n<p>Me atrevo a decir que no son las ceremonias exteriores, hasta que no es el mismo predicador, quienes hacen los ejercicios. El predicador ayuda, les ayuda a ustedes a reflexionar, aporta materiales, sostiene su marcha personal, pero los ejercicios son ustedes, ustedes con Dios, quienes los hacen; con todos los apoyos que se quiera, que se les proporcionan, pero no dejan de ser una obra estrictamente personal. Y si suprimi\u00e9ramos en nuestra vida ese momento, ese tiempo fuerte de silencio y soledad, ver\u00edamos muy pronto decaer el valor espiritual de cada una de nosotras, por una parte, y de la Compa\u00f1\u00eda por otra; porque el valor espiritual de la Compa\u00f1\u00eda no est\u00e1 formado por equipos, sino por el valor de cada una. Es el potencial, el poder interior de cada una de las Hermanas lo que compone, lo que constituye el alma de la Compa\u00f1\u00eda. Tenemos que ser muy, muy fieles a ese silencio, a esa soledad interior y exterior, que tenemos que preservar, cueste lo que cueste, durante nuestros ejercicios espirituales.<\/p>\n<p>Y en funci\u00f3n de eso, precisamente, hemos introducido lo que podr\u00eda tambi\u00e9n parecer una concesi\u00f3n. <em>Se ha previsto que, <\/em><em>en vez de clausurar los ejercicios por la ma\u00f1ana, se har\u00eda el \u00faltimo <\/em><em>.d\u00eda por la tarde, <\/em>de suerte que ese octavo d\u00eda se pudiera hacer el recreo en com\u00fan. As\u00ed, las Hermanas que han seguido juntas los ejercicios podr\u00e1n verse, hablarse, tener un momento de expansi\u00f3n, de intercambio.<\/p>\n<\/div>\n<p><em>\u00bfY eso, por qu\u00e9? <\/em>Porque el \u00faltimo d\u00eda de ejercicios, hab\u00eda siempre cierto n\u00famero de Hermanas que ped\u00edan permiso para verse con \u00e9sta o aqu\u00e9lla a quien no hab\u00edan visto hac\u00eda veinticinco a\u00f1os, que ten\u00edan recuerdos comunes&#8230; que era muy normal, perfectamente normal. No es muy fraternal que digamos, ni muy hermoso como ejemplo de caridad, que 150 Hermanas est\u00e9n juntas, que convivan y oren juntas y se separen despu\u00e9s sin haberse dicho buenos d\u00edas ni buenas tardes. No es edificante. Y, adem\u00e1s, <em>hay una necesidad de comunicarse. <\/em>Buen n\u00famero de Hermanas lo sent\u00edan as\u00ed. Las que eran observantes, ped\u00edan permiso para hablar y las que no lo eran tanto, hablaban de todas formas por todos los rincones. Por eso, hemos pensado que era preferible reglamentar la cosa. Guardar silencio los ocho d\u00edas y la \u00faltima noche permitir hablar despu\u00e9s de las preces de clausura de los ejercicios.<\/p>\n<div>\n<p>Pero fij\u00e9monos en una cosa: <em>no deben marcharse las Her<\/em><em>manas esa misma tarde. <\/em>Se ir\u00e1n a la ma\u00f1ana siguiente, como siempre. Si se les permitiera marchar esa noche, vendr\u00edan a decir: como me marcho esta noche, tengo que hablar esta tarde. No, hay que prever lo que puede pasar y saber ser firmes para decir que no.<\/p>\n<p>Reflexionen, por favor, en todas sus responsabilidades con relaci\u00f3n a estas grandes etapas de nuestra vida espiritual, por lo que a ustedes concierne <em>y <\/em>por lo que concierne a sus compa\u00f1eras. Si garantizan ustedes ese valor de la uni\u00f3n con Dios (en fin, no son ustedes quienes lo tienen que garantizar&#8230;); pero, si por lo menos, hacen todo lo que est\u00e9 de su parte para facilitar ese valor de la uni\u00f3n con Dios de cada una de sus compa\u00f1eras, habr\u00e1n logrado cumplir amplia y plenamente los deberes de su cargo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos a hablar de algunas etapas de nuestra vida espiritual, de nuestra vida de uni\u00f3n con Dios, que es la raz\u00f3n de ser de nuestra existencia. No hay que minimizarlo. 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Hermanas de Toma de H\u00e1bito El acto de humildad que acaban de hacer, Hermanas, da el \u00faltimo toque a su 'preparaci\u00f3n espiritual para el gran cambio que ma\u00f1ana va a operarse en su vida. Cambio exterior que ser\u00e1 el signo de su transformaci\u00f3n interior. 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A las Hermanas que van a emitir los Votos por primera vez Hermanas, ma\u00f1ana conmemora la Iglesia la m\u00e1s perfecta ofrenda que jam\u00e1s se haya hecho en la tierra: la del Hijo de Dios presentado a su Padre como oblaci\u00f3n a su gloria y por la salvaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":42216,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-28-de-junio-de-1962\/","url_meta":{"origin":36943,"position":4},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 28 de junio de 1962","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/06\/2011","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. A las Hermanas que van a emitir los votos por primera vez Han llegado ustedes, Hermanas, a la v\u00edspera de su Consagraci\u00f3n al Se\u00f1or. Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, en la Santa Misa, pronunciar\u00e1n las palabras que van a unirlas a Aquel que las ha elegido y escogido\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Susana Guillemin\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Susana Guillemin","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-susana-guillemin\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-guillemin.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":42208,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-repeticion-de-oracion-fiesta-de-todos-los-santos-1959\/","url_meta":{"origin":36943,"position":5},"title":"Susana Guillemin: Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, Fiesta de Todos los Santos, 1959","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/04\/2021","format":false,"excerpt":"Susana Guillemin, H.C. Tenemos que pensar que Dios nos ha llamado y escogido. Recordemos todas las gracias que nos ha concedido, de que nos ha colmado y que han sido decisivas en nuestra vida. Tantas gracias como hemos recibido y que nos parecen algo natural. 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