{"id":34281,"date":"2013-03-04T06:59:18","date_gmt":"2013-03-04T05:59:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=34281"},"modified":"2016-07-26T17:27:31","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:31","slug":"santa-luisa-de-marillac-parte-primera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-parte-primera\/","title":{"rendered":"Santa Luisa de Marillac (Parte Primera)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Hijas-de-la-Caridad-14-Luisa.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-34282\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/Hijas-de-la-Caridad-14-Luisa-219x300.jpg?resize=219%2C300\" width=\"219\" height=\"300\" \/><\/a>La palabra espiritualidad dice relaci\u00f3n al esp\u00edritu. Es propio de una \u00e9poca en que se ten\u00eda una concepci\u00f3n dualista del ser humano, y el esp\u00edritu era el todo en el hombre. Pero a\u00fan hoy d\u00eda, en que se acent\u00faa m\u00e1s la unicidad del ser humano, tambi\u00e9n hacemos del esp\u00ed\u00adritu el centro del hombre y lo que da la peculiaridad de su ser, dan\u00addo un valor inferior a la materia org\u00e1nica que forma de ese ser.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 entendemos por espiritualidad? \u00bfLa orientaci\u00f3n que da el hombre a su ser hacia al ser absoluto? La estructuraci\u00f3n del hombre transcendiendo hacia Dios seg\u00fan su personalidad, su voca\u00adci\u00f3n y su carisma? \u00bfDar a la vida un sentido espiritual y profundo?<\/p>\n<p>Cualquiera que sea la respuesta siempre aparece la persona hu\u00admana como el agente de la espiritualidad. Y en el despliegue de la personalidad por el espacio se distinguen tres factores: la sicolog\u00eda, la educaci\u00f3n y el entorno socio-religioso. Son tres componentes que nos obligan a hablar no de espiritualidad, sino de espiritualidades.&#8217; De ah\u00ed la diversidad espiritual de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa, de San Francisco de Sales y de Santa Juana Francisca de Chantal, de San Vicente de Pa\u00fal y de Santa Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Por eso, tambi\u00e9n, al estudiar la espiritualidad de Santa Luisa conviene examinar su sicolog\u00eda, su educaci\u00f3n y su entorno socio-re\u00adligioso.<\/p>\n<h2><strong>I. Su vida<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>Por las calles de Par\u00eds ve\u00eda c\u00f3mo las personas hac\u00edan su vida; ve\u00eda c\u00f3mo la impronta de las personas sobre los acontecimientos se realizaba d\u00eda a d\u00eda. Sin embargo en ella no suced\u00eda as\u00ed. No era ella quien hac\u00eda su vida, era la vida quien la hac\u00eda a ella. Parec\u00eda como si la vida le viniera dada y ella la aceptaba.<\/p>\n<p>Luisa se hab\u00eda acostumbrado a examinar su vida como a un per\u00adsonaje que estuviera delante de ella, y se acostumbr\u00f3 a considerarla como el punto vital de donde arrancaba toda su espiritualidad. Su vida personal tiene una resonancia m\u00e1s fuerte que en otras personas al ir a Dios.<\/p>\n<h3><em>1. Nacimiento<\/em><\/h3>\n<p>\u00bfQui\u00e9n fue esta mujer? \u00bfQui\u00e9nes fueron sus padres? Ni a\u00fan hoy d\u00eda casi podemos responder. Gobillon la clasifica en la familia Marillac <em>y <\/em>da nombre y apellido de sus padres: Luis de Marillac y Margarita Camus. Cuando se intro\u00addujo la causa de beatificaci\u00f3n se dud\u00f3 de la identidad de su madre; Coste, cautelosamente indica en una nota que es hija natural; Blochard lo dice con claridad, pero de paso en 1938; ANNALES lo sabe, pero lo oculta en 1941; y queda divulgado en 1960, cuando Calvet publica en una edici\u00f3n popular que Luisa es hija natural del noble Luis de Marillac y de madre desconocida.<\/p>\n<p>Sin embargo, investigando los documentos no se puede admitir sin m\u00e1s que Luis de Marillac fuera el padre de Luisa. Los documen\u00adtos en los que se apoya la paternidad natural de Luis son el contrato matrimonial de Luisa en el que se dice \u00abhija natural del difunto Luis de Marillac\u00bb, y algunos documentos sobre donaciones que le hizo Luis de Marillac, en los que se declara: \u00abmi hija natural\u00bb, \u00abhija natural de Luis de Marillac\u00bb. En su testamento Luisa llama a Luis de Marillac \u00abmi difunto padre\u00bb (Rc. 5, n\u00b0 114). Ciertamente es una Marillac (COSTE, I, c. 105).<\/p>\n<p>A pesar de todo, estas afirmaciones no convencen enteramen\u00adte. A no ser por causa de la herencia, en el siglo XVII no eran muy delicados en la aplicaci\u00f3n de parentescos.<\/p>\n<p>Hay cuatro dificultades dif\u00edciles de superar que nos impiden aceptar as\u00ed, sin m\u00e1s, esta paternidad:<\/p>\n<ul>\n<li>Que Luis de Marillac dijera \u00abque ella hab\u00eda sido su mayor consuelo en este mundo, y que cre\u00eda que Dios se la hab\u00eda dado para que fuera el reposo de su esp\u00edritu en las aflicciones de su vida\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, no la legitim\u00f3 con vistas a la herencia? Aunque no era sencillo legitimar a una hija natural, sobre todo cuando era peque\u00f1a o hab\u00eda hijos leg\u00edtimos, es extra\u00f1o que no aparezca ning\u00fan intento por lograrlo. Los indicios son que no quiso, ya que se esforz\u00f3 por lograr como hija suya a Inocencia, la hija adulterina de su segunda esposa. Y si tanto la amaba y no quiso, es que no pod\u00eda por ser hija adulterina, sacr\u00edlega o de estupro. O m\u00e1s sen\u00adcillamente, porque no era hija suya. Lo confirma lo poco que le leg\u00f3 por donaciones.<\/li>\n<li>Que su segunda esposa, Antonieta Camus, le acuse en juicio de ser impotente; se\u00f1alando claramente que hab\u00eda sido operados tres veces: a los 14 a\u00f1os, a los 7 y a los 3; que quienes le operaron pod\u00edan a\u00fan testificarlo y que todo el mundo lo sab\u00eda y que eso ya hab\u00eda su\u00adcedido en el primer matrimonio de su marido. Ciertamente las testificaciones de la parte interesada no son de fiar, pero en ning\u00fan momento del interrogatorio se la contradice in\u00addicando que su marido era potente, pues hab\u00eda tenido una hija, Luisa.<\/li>\n<li>Que el P. Anselme (1625-1694) la ponga en su genealog\u00eda como hija de Ren\u00e9 de Marillac y nieta del Guardasellos, Miguel de Marillac. Y aunque no pod\u00eda ser hija de <em>ese <\/em>Ren\u00e9, solo 5 a\u00f1os mayor que Luisa, niega por ello mismo que sea hija de Lu\u00eds. El P. Anselme pod\u00eda constatarlo preguntando al hijo y a la nieta de Santa Luisa. Y aunque la primera edici\u00f3n es de 1674, no lo corrigi\u00f3 en las siguien\u00adtes; por ejemplo en la 3<sup>a<\/sup> edici\u00f3n en 1730, a petici\u00f3n del nieto de Miguel de Marillac que a\u00fan viv\u00eda.<\/li>\n<li>Que todo el comportamiento de la familia Marillac aparece como si se quisiera ocultar la ascendencia de esta ni\u00f1a que molesta y llena de verg\u00fcenza al devoto Marillac, pero tambi\u00e9n parece co\u00admo si tuvieran obligaci\u00f3n de ayudarla econ\u00f3micamente. (L. 90). Un tribunal de justicia defiende sus bienes contra Miguel de Marillac, tutor de la <em>hermanastra <\/em>Inocencia en 1608, y le pone a un tal Blondea para que cuide de sus bienes. Ning\u00fan Marillac es tutor suyo y vive en un pensionado. Hacia 1638 San Vicente le escribe a Santa Luisa una frase curiosa sobre los nietos de Miguel de Marillac: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay de la enfermedad de ese buen se\u00f1or y del embarazo de su senora esposa? No s\u00e9 qui\u00e9n me da la curiosidad sobre esto; pero me \u00f1parece que esta familia me toca el coraz\u00f3n con ternura\u00bb (I, c. 355).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Algunas de estas dificultades debi\u00f3 de sospecharlas Gobillon, pues al escribir la vida de la Se\u00f1orita Le Gras advert\u00eda: \u00abcon este material, he formado el plan de esta historia que habr\u00eda sido m\u00e1s considerable si yo hubiera podido investigar m\u00e1s para hacer la com\u00adposici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Parece una iron\u00eda involuntaria las frases que pone en la intro\u00adducci\u00f3n: Al escribir la vida \u00abme he comprometido a satisfacer en esta ocasi\u00f3n lo que debo a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb; y esta otra: escribi\u00f3 esta vida \u00aba ruegos del Se\u00f1or Almer\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<h3><em>2. Educaci\u00f3n &#8211; Poissy<\/em><\/h3>\n<p>Cuando leemos los escritos de Santa Luisa, igual que a Gobillon, nos parecen \u00abtan s\u00f3lidos\u00bb que quedamos admirados. Nos da la sen\u00adsaci\u00f3n de leer a una mujer que sabe de filosof\u00eda y conoce la teolog\u00eda y la espiritualidad. No nos extra\u00f1a que se iniciara en lat\u00edn antes que en franc\u00e9s, pero nos da una sensaci\u00f3n grata al ver que hab\u00eda sido iniciada en la pintura.<\/p>\n<p>Se puede concluir que fue una mujer bien formada, instruida y muy aficionada a la lectura \u00abque hac\u00eda lo m\u00e1s com\u00fan de sus ocu\u00adpaciones\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se form\u00f3? Luis de Marillac \u00abla puso en pensi\u00f3n en el monasterio de las Religiosas de Poissy donde ten\u00eda algunos parien\u00adtes\u00bb<\/p>\n<p>El 10 de octubre de 1591, cuando Luisa ten\u00eda dos meses, Luis de Marillac la hizo donaci\u00f3n de algo m\u00e1s de 9 arpents de labranza, es decir, entre 3 \u00f3 4 hect\u00e1reas, en terreno de Ferri\u00e9res-en-Brie. Y a\u00f1ade una carta dirigida a una t\u00eda suya religiosa dominica en dicho monasterio de Poissy. Se llamaba tambi\u00e9n Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Estos pocos datos nos dan a entender que sin tener a\u00fan un a\u00f1o la llevaron a Poissy. Poner ni\u00f1as tan peque\u00f1as en los Monasterios como pensionistas era bastante frecuente por entonces. All\u00ed de\u00adbi\u00f3 estar Luisa, a lo m\u00e1s tardar hasta julio de 1604, cuando muerto su padre, nadie se responsabiliz\u00f3 de pagar la pensi\u00f3n alta en aquel monasterio para ni\u00f1a nobles. Luisa ten\u00eda 13 a\u00f1os. En el siglo XVII una mujer dejaba de ser ni\u00f1a hacia los 11 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En esos trece a\u00f1os que pas\u00f3 en Poissy recibi\u00f3 una formaci\u00f3n completa y adelantada. Seguramente terminar\u00eda la <em>gram\u00e1tica, <\/em>y la dejar\u00eda al comenzar la <em>ret\u00f3rica. <\/em>(En aquella \u00e9poca la precocidad de los ni\u00f1os era mayor que en nuestros tiempos).<\/p>\n<p>A pesar de la nobleza del monasterio y de sus riquezas no pare\u00adce que estuviera relajado (12).<\/p>\n<p>Las educadoras de Luisa ten\u00edan una cultura excelente.<\/p>\n<h3><em>3. Educaci\u00f3n &#8211; Pensionado<\/em><\/h3>\n<p>Gobillon contin\u00faa: Su padre <em>\u00abhabi\u00e9ndola retirado de all\u00ed alg\u00fan tiempo <\/em><em>despu\u00e9s la puso en Par\u00eds, entre las manos de una se\u00f1ora h\u00e1bil y virtuosa, para <\/em><em>que la ense\u00f1ara las labores propias de su condici\u00f3n\u00bb <\/em>(pgs. 6-7). (Maitresse; due\u00f1a de un pensionado o mujer capaz de ense\u00f1ar; con\u00addici\u00f3n, \u00bfcu\u00e1l? \u00bf la nobleza en que hab\u00eda vivido o en la ilegitimidad que ten\u00eda que vivir?).<\/p>\n<p>Sor B\u00e1rbara Bailly, la hermana puesta para que cuidara de la salud de Santa Luisa en sus \u00faltimos a\u00f1os, concretiza m\u00e1s: La Se\u00f1orita Le Gras \u00abnos cont\u00f3 algunas veces que siendo joven (la juventud co\u00admenzaba a los 11 a\u00f1os) hab\u00eda estado de pensi\u00f3n en casa de una buena mujer piadosa (fille: c\u00e9libe o que hace voto de celibato) con otras se\u00f1oritas como ella\u00bb (demoiselle: joven de condici\u00f3n y no del pueblo bajo) (Rc. 6, n\u00b0 1069).<\/p>\n<p>No era, por lo tanto, una pensi\u00f3n cualquiera. Era un pensiona\u00addo para j\u00f3venes de condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sor B\u00e1rbara Bailly contin\u00faa: \u00abY viendo que la se\u00f1ora era pobre, le dijo que tomara labores para los comerciantes; que ella trabajar\u00eda para ella; y animaba a sus compa\u00f1eras a hacer lo mismo. Y ella ha\u00adc\u00eda los trabajos humildes de la casa, como cortar la le\u00f1a y otras cosas pesadas\u00bb.<\/p>\n<p>Era, por lo tanto, un pensionado para j\u00f3venes no de condici\u00f3n elevada, sino media-baja: peque\u00f1as burguesas, hijas de peque\u00f1os nobles de provincia o j\u00f3venes bastardas. Estos pensionados eran corrientes en Par\u00eds.<\/p>\n<p>En este pensionado debi\u00f3 estar hasta los 21 a\u00f1os, hasta unos meses antes de casarse en que va a vivir con los Doni-Marillac, ya que cuando se casa no tiene muebles, ni siquiera la cama, s\u00edmbolo casi de quien vive independiente.<\/p>\n<p>Esa se\u00f1ora las preparaba para llevar una familia y la parte do\u00adm\u00e9stica de una hacienda; trabajos dom\u00e9sticos, labores de familia, contabilidad, etc.<\/p>\n<p>As\u00ed se complet\u00f3 la formaci\u00f3n de Luisa en todo lo necesario para el gobierno de una comunidad, para dirigir a otros. Su personali\u00addad se hace fuerte, decidida, aguda para los negocios de toda clase.<\/p>\n<h3><em>4.- Capuchinas<\/em><\/h3>\n<p>Por los a\u00f1os en que vive en este pensionado sucede un aconte\u00adcimiento que la marcar\u00e1 duramente.<\/p>\n<p>Sor Maturina Gu\u00e9rin cuenta que comenz\u00f3 \u00aba hacer oraci\u00f3n ha\u00adcia los 15 o 16 a\u00f1os y que hizo nacer en ella el deseo de ser capuchi\u00adna\u00bb. Es decir que, seg\u00fan la secretaria de la santa, el deseo de ser capuchina le naci\u00f3 hacia 1606 (Rc. 6, n\u00b0 1068 bis) (13).<\/p>\n<p>Sabemos que Santa Luisa pidi\u00f3 el ingreso al P. Honor\u00e9 de Champigny. Pero el P. Champigny estuvo ausente de Paris desde 1606 hasta julio de 1612. Por lo tanto debi\u00f3 ser en el verano de 1612 cuando Santa Luisa present\u00f3 su vocaci\u00f3n al Provincial de los capu\u00adnos <em>y, <\/em>rechazada, acept\u00f3 el matrimonio.<\/p>\n<p>El 13 de agosto de 1610 hab\u00eda sido declarada mayor de edad; justo al d\u00eda siguiente de cumplir los 19 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hay indicios para pensar que hab\u00eda hecho voto perpetuo de cas\u00adtidad o acaso de ser religiosa.<\/p>\n<h3><em>5.- Matrimonio<\/em><\/h3>\n<p>El 5 de febrero de 1613 contrae matrimonio con Antonio Le Gras. El d\u00eda anterior se hab\u00eda firmado ante notario las cl\u00e1usulas del contrato matrimonial. Cuatro puntos resaltan:<\/p>\n<ul>\n<li>Claramente se se\u00f1ala que es hija natural de Luis de Marillac.<\/li>\n<li>Su esposo desciende de Auvergne al igual que los Marillac.<\/li>\n<li>Es secretario de <em>commendement <\/em>de la Reina madre Mar\u00eda de M\u00e9dicis, como los Doni-Antichy y los Marillac.<\/li>\n<li>Aparece una lista de los bienes de Luisa que ya se conoc\u00edan por otros documentos. Pero tambi\u00e9n aparece una respetable dote de 6.000 libras que no se sab\u00eda tuviera Luisa de Marillac.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Da la sensaci\u00f3n de ser un matrimonio de alianza pol\u00edtica. Los Marillac necesitan al se\u00f1or Le Gras en la <em>familia.<\/em><\/p>\n<p>El 14 de marzo de 1610 mor\u00eda asesinado Enrique IV; el 15 el Parlamento nombra regente a Mar\u00eda de M\u00e9dicis. Los Marillac fieles a Mar\u00eda de M\u00e9dicis desean afianzarse en el poder.<\/p>\n<p>Miguel de Marillac se siente seguro en la pol\u00edtica; su hermano Luis, casado con una pariente de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, avanza en el ej\u00e9rcito; su cu\u00f1ado Doni, esposo de Valence de Marillac, est\u00e1 en la hacienda. Necesitan a alguien en la secretar\u00eda. Se fijan en Antonio Le Gras, pero, al ser plebeyo, ninguna Marillac puede casarse con \u00e9l; y se fijan en otra Marillac \u2014 marginada hasta entonces \u2014, que es ileg\u00edtima, que ha sido rechazada en las capuchinas; le dan una dote y en unos meses se arregla el matrimonio.<\/p>\n<p>As\u00ed se ve c\u00f3mo en el contrato de matrimonio los Marillac-Doni\u00adHennequin firman: \u00abtodos amigos comunes de dichos futuros espo\u00adsos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed comprendemos que Santa Luisa se lo echara en cara al con\u00adde de Maure, esposo de Ana Doni-Marillac: \u00abUsted que tiene el lu\u00adgar de aquellos que con su conducta me hicieron abrazar esta forma de vida que me ha puesto en el estado en que ahora estoy\u00bb (L. 274).<\/p>\n<p>As\u00ed se explica que, rechazada en las capuchinas, no intentara entrar en otras religiosas.<\/p>\n<p>Desde 1613, cuando Luisa tiene 21 a\u00f1os, la vida se va aclaran\u00addo. Se conservan m\u00e1s documentos y se puede concluir:<\/p>\n<ul>\n<li>De 1613 a 1617 es una \u00e9poca feliz para el matrimonio Le Gras. A los nueve meses les nace un hijo, Miguel. Progresan en la escala social; sus nietos acaso lleguen a ser nobles. Pero de 1617 a 1622, Mar\u00eda de M\u00e9dicis es alejada del poder.<\/li>\n<li>Fueron cinco a\u00f1os malos para los partidarios de la Regente. Son rechazados y quedan inactivos, en situaci\u00f3n de espera. Entre \u00e9stos se hallan los Marillac, Doni, Le Gras&#8230; Han ca\u00eddo en desgra\u00adcia del Rey, con todo lo que esto significaba en el siglo XVII.<\/li>\n<li>En enero de 1622, Mar\u00eda de M\u00e9dicis, forma parte del go\u00adbierno. Sus partidarios son rehabilitados.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estos cinco a\u00f1os, de 1617 a 1622, tienen una importancia y una trascendencia terrible para el futuro de Santa Luisa. Un buen pol\u00ed\u00adtico debiera haber seguido a la Regente en su destierro y acompa\u00f1arla en sus vaivenes. As\u00ed lo hicieron Richelieu, Miguel de Marillac y otros. Pero Antonio Le Gras queda en Paris. \u00bf Por qu\u00e9?. Recibe \u00f3r\u00addenes del jefe del clan Marillac. Debe sacrificarse por la familia.<\/p>\n<p>En enero de 1614 hab\u00eda muerto Octavio Doni de Attichy y en enero de 1617 su esposa Valence de Marillac. Dejan siete hijos, cuatro menores de edad (16bis).<\/p>\n<p>El tutor legal de estos cuatro menores es Miguel de Marillac, pero dedicado a la pol\u00edtica, de hecho lo es Antonio Le Gras que vive en casa de Doni de Attichy. Y el se\u00f1or Le Gras se preocupa m\u00e1s\u00ad de los bienes de sus sobrinos que de los propios, hasta llegar a decir Santa Luisa a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u00abMi difunto marido consumi\u00f3 todo, su tiempo y su vida cuidando de los negocios de su casa (Attichy), aban\u00addonando enteramente los suyos propios\u00bb (L. 96). Y la se\u00f1ora de Ma\u00adrillac, nuera de Miguel, dice que el se\u00f1or Le Gras hab\u00eda hecho gran\u00addes servicios a Genoveva Doni. (Rc. 6, n. 1046; L. 267).<\/p>\n<p>Cuando en 1622 Mar\u00eda de M\u00e9dicis entra en el gobierno y los Marillac avanzan en la grandeza, el se\u00f1or Le Gras cae enfermo y todo se hunde. Abandonan la casa de los Attichy y se instalan en la calle Courtau \u2014 Villain. Durante cuatro a\u00f1os la se\u00f1orita Le Gras cuidar\u00e1 a su hijo y a su marido enfermo. El se\u00f1or Le Gras morir\u00e1 el 21 de diciembre de 1625.<\/p>\n<p>La penuria econ\u00f3mica ser\u00e1 angustiosa para Luisa, la va a ator\u00admentar, la llenar\u00e1 de remordimientos como si hubiera abandonado la hacienda de su hijo. Ver\u00e1 negro el futuro de ese hijo que tanto ama; y cuando llegue el tiempo de casarlo la llenar\u00e1 de dolor el no poder encontrar esposa adecuada, debido a sus pocos bienes; la quita\u00adr\u00e1 el tiempo, teniendo que acudir a San Vicente en busca de ayuda y, dominando su orgullo, ir\u00e1 a los Marillac, mendigando su influen\u00adcia.<\/p>\n<h3>Vida espiritual<\/h3>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era la vida de la se\u00f1orita Le Gras? En los archivos de las Hijas de la Caridad (Paris) se conserva una nota muy mal escri\u00adta, describiendo la vida que llevaba durante estos a\u00f1os. El H\u00b0 Du\u00adcourneau aclara que la escribi\u00f3 una criada de la Se\u00f1orita: \u00abSra. de la Cour, de aquella que sirvi\u00f3 a la Se\u00f1orita con cuidado\u00bb. La nota dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u00abQue en su juventud ten\u00eda gran piedad y devoci\u00f3n en servir a los <\/em><em>pobres. Les llevaba dulces, golosinas, galletas, y otros dulces. Los peinaba, <\/em><em>les limpiaba la ro\u00f1a y la miseria; y los amortajaba. Cuando estaba a <\/em><em>la mesa frecuentemente hac\u00eda que com\u00eda, pero no com\u00eda. Por la noche, <\/em><em>tan pronto come se dorm\u00eda el se\u00f1or, se levantaba y se encerraba <\/em><em>en su gabinete para tomar cilicio y disciplina. Dejaba su compa\u00f1\u00eda para <\/em><em>subir a un monte y cuidar a un pobre que temblada de fr\u00edo al llover sobre \u00e9l\u00bb. <\/em>(Rc. 6, n. 1066 bis).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Gobillon escribe algo parecido; la describe atrayendo a otras al servicio de los pobres \u00abcomo en ensayo de la gran obra que deb\u00eda emprender un d\u00eda para el cuidado de todos los pobres, creando una congregaci\u00f3n de mujeres. Lo cual ha testimoniado por escrito: que durante su matrimonio ya hab\u00eda tenido alg\u00fan deseo\u00bb (o.c. pgs. 10-11).<\/p>\n<p>Estas notas est\u00e1n escritas despu\u00e9s de morir la Santa, para testi\u00admoniar sobre su vida. Sin dejar de tener un fondo de verdad, da la sensaci\u00f3n de aplicar a la se\u00f1orita Le Gras, casada, lo que sab\u00edan de Luisa fundadora de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Al leer estos escritos y el reglamento de vida, cuando ya era viuda, vemos a una mujer devota del siglo XVII llevando una vida piadosa centrada en la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, de alabanza y de oraci\u00f3n mental. Busca habituarse en las virtudes y dominar las pasiones a base de la mortificaci\u00f3n interna y de la ascesis externa. Se dedica a obras de caridad, como tantas mujeres devotas. La lectura de los libros piadosos la forman en esta piedad: La Imitaci\u00f3n de Cristo, las obras de Fray Luis de Granada, las de San Francisco de Sales y un libro un tanto curioso del mismo estilo, el \u00abCombate Espiritual\u00bb. Tambi\u00e9n sabemos que el obispo de Belley, J.P. Camus, su director espiritual, autoriza para que el arzobispo de Par\u00eds \u00abpueda permitir\u00bb a los se\u00f1ores Le Gras \u00abla lectura de la Santa Biblia en franc\u00e9s, seg\u00fan la traducci\u00f3n de los Doctores de Lovaina\u00bb (Rc. 6, n. 1002 y 1001).<\/p>\n<p>Al leer a Gobillon es f\u00e1cil tomar a Santa Luisa por estos aros como una seguidora de la llamada espiritualidad de la Devoci\u00f3n Mo\u00adderna, y no es as\u00ed. Hay que tener en cuenta que, debido a tres facto\u00adres, la m\u00edstica renoflamenca era mirada con recelo y temor:<\/p>\n<ul>\n<li>La lucha de Richelieu, por razones pol\u00edticas, contra B\u00e9rulle, Saint-Cyran y partidarios de la <em>escuela abstracta.<\/em><\/li>\n<li>La influencia del racionalismo cartesiano, que se va impo\u00adniendo, minusvalora la m\u00edstica.<\/li>\n<li>Por los abusos de los <em>alumbrados <\/em>se recela de todo lo que pueda asemejarse a quietismo.<em><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>De ah\u00ed que Gobillon en vez de publicar en el libro V de la Vida de la Se\u00f1orita Le Gras los escritos de la santa, los recomponga a su estilo.<\/p>\n<h2><strong>II.- Su psicolog\u00eda<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3>1. Afectividad<\/h3>\n<p>Por las cartas que se conservan de a\u00f1os posteriores Santa Luisa aparece como una mujer afectiva cargada de una gran emotividad. San Vicente le sol\u00eda decir que cuidara de su ternura, y se lo dice con emoci\u00f3n, sin dureza (I, cc. 20, 275&#8230;). Nos recuerda su infancia sin cari\u00f1o y en soledad familiar, en una \u00e9poca en que el ni\u00f1o se va con\u00advirtiendo en el centro de la familia. La falta de cari\u00f1o en su ni\u00f1ez permaneci\u00f3 para siempre incrustrada en su personalidad de mujer. La emotividad la llevar\u00e1 a buscar cari\u00f1o y tambi\u00e9n a quien darlo, pues hasta nacer su hijo a nadie se lo pudo dar.<\/p>\n<p>Quien no ha examinado sus primeros a\u00f1os considera exagera\u00addas sus manifestaciones de amor materno (I, cc. 357, 378&#8230;) hasta considerarlo como una dificultad en el Proceso de Canonizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n San Vicente, que tanto la quer\u00eda, considera excesivo el amor a su \u00fanico hijo, Miguel. Algunas veces se lo reproch\u00f3 duramen-, te y otras cari\u00f1osamente.<\/p>\n<p>San Vicente, que conoc\u00eda el misterio de su nacimiento y su in\u00adfancia abandonada, le da el cari\u00f1o que inconscientemente pide esa mujer. Ella la dirig\u00eda desde un a\u00f1o antes de morir su esposo y supo su tragedia. Durante varios a\u00f1os el santo le dedica frases cari\u00f1osas. La palabras <em>mi coraz\u00f3n, ternura, tierno&#8230; <\/em>abundan en la corresponde\u00adncia. A veces son frases enteras:<\/p>\n<p><em>\u00abLe escribo para agradecer a usted ese frontal tan hermoso y elegante que <\/em><em>nos ha enviado, que ayer cre\u00ed que me arrebataba el coraz\u00f3n de placer, de ver <\/em><em>el suyo all\u00ed metido&#8230; y este placer me dur\u00f3 ayer y hoy todav\u00eda con una ternura <\/em><em>inexplicable\u00bb (1, <\/em>c. 29).<\/p>\n<p>Y en un momento que ve\u00eda a su hija caminar veloz hacia Dios, se le escapa esta expresi\u00f3n <em>querida m\u00eda. <\/em>Coste extra\u00f1ado de tanta ter\u00adnura piensa que se le olvid\u00f3 la palabra <em>hija (1. <\/em>c. 50).<\/p>\n<p>Como un resumen del amor en Dios que la tiene San Vicente se puede presentar la escena y las cartas de la fundaci\u00f3n de Angers, desde finales de 1639 hasta principios de 1640.<\/p>\n<p>Si no con tantas explosiones de cari\u00f1o tambi\u00e9n en la correspon\u00addencia con las Hermanas se descubre que Luisa da y busca cari\u00f1o.<\/p>\n<h3>2. Miedo<\/h3>\n<p>La vida, la de Santa Luisa, meti\u00f3 el miedo en el cuerpo de esa mujer. Luisa de Marillac ten\u00eda miedo al futuro, a lo desconocido que llegaba cada d\u00eda; una vida con ascensos y descensos, adelantos y retro\u00adcesos, \u00e9xitos y fracasos, ilusiones y desenga\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando es una ni\u00f1a se educa y vive como noble en Poissy. Pe\u00adro tiene que abandonar esa categor\u00eda de vida y refugiarse en un pen\u00adsionado.<\/p>\n<p>Cuando es una joven tiene deseos de ser capuchina pero se la rechaza.<\/p>\n<p>Cuando se casa viene la esperanza y el futuro por fin se abre claro. Pero con la ca\u00edda de Mar\u00eda de M\u00e9dicis y con la enfermedad de su marido todo se tambalea durante cinco a\u00f1os y a la muerte del Sr. Le Gras todo se derrumba. Una negrura espesa cubre su casa.<\/p>\n<p>Ni en la escala social, ni en la fortuna, ni en el sentido de su vida ha logrado una estabilidad. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de lucha tiene que volver a empezar. Ya no se f\u00eda del porvenir y le tiene miedo.<\/p>\n<p>De una manera continua temer\u00e1 el porvenir de su hijo, la destrucci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y el hundimiento de su alma.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente intentar\u00e1 quitarle el miedo insistiendo en la confianza en Dios y en la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Junto con el miedo o acaso como un efecto brota en su sicolog\u00eda una inseguridad hacia su persona y su alma. Busca la seguridad en la direcci\u00f3n. De ah\u00ed ese apoyarse continuamente en su director y ese cari\u00f1o de agradecimiento por la tranquilidad y y la seguridad que le da el santo. No extra\u00f1a por ello que cuando \u00e9l est\u00e1 ausente ella se cree morir, asombrando al obispo de Belley que tiene que escribirla:<\/p>\n<p><em>\u00abHe ah\u00ed al se\u00f1or Vicente eclipsado y la se\u00f1orita Le Gras fuera <\/em><em>de s\u00ed y desorientada. Est\u00e1 bien ver a Dios en nuestros gu\u00edas y directores y a \u00e9stos verlos en Dios, pero algunas veces es necesario mirar a Dios \u00fanicamente que sin hombre ni piscina puede curarnos de nuestras par\u00e1lisis\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta frase y aquella postura tenemos que interpretarlas a la luz que nos da una postdata escrita a San Vicente en un momento terrible del dolor causado por su hijo: <em>\u00abNo puedo tener ayuda de nadie en este <\/em><em>mundo y ni casi nunca la he tenido a no ser de su caridad (de usted)\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La soledad durante la juventud la oblig\u00f3 a luchar en la vida junto a unas personas que se agarraban sin piedad a cualquier cosa que les ayudara a sobrevivir o a avanzar en una sociedad estructurada sobre la desigualdad. La lucha solitaria le dio un temperamento fuer\u00adte, valiente, perspicaz y pr\u00e1ctico para los asuntos materiales y espi\u00adrituales. Y la mujer insegura para s\u00ed misma pon\u00eda seguridad en los que estaban a su lado. San Vicente que la conoci\u00f3 bien, la envi\u00f3 a visitar y reorganizar las Caridades; la encarg\u00f3 que dirigiera a muje\u00adres seglares que hac\u00edan los Ejercicios en San Lorenzo; confi\u00f3 en ella la confecci\u00f3n de Reglamentos; le dio el gobierno de la Compa\u00f1ia de las Hijas de la Caridad y la direcci\u00f3n de las Hermanas. Es una mujer emprendedora que sabe planificar las fundaciones de Angers, Nantes, el hospital-asilo del Nombre de Jes\u00fas, etc. Se puede afirmar sin exageraci\u00f3n que fue ella quien salv\u00f3 la obra de los ni\u00f1os abando\u00adnados de Bicetre.<\/p>\n<p>Acaso por esta contradicci\u00f3n aparece algunas veces dura, cerra\u00adda y hasta \u00e1spera.<\/p>\n<h3>3. Complejo de culpabilidad<\/h3>\n<p>Durante 17 a\u00f1os los directores que tuvo, todos seguidores de la m\u00edstica abstracta, la fueron centrando en la divinidad inmensa m\u00e1s que en la humanidad de Cristo Redentor (24). Es una direcci\u00f3n apro\u00adpiada para una vida de dolor, de angustia, de desprendimiento. En estas circunstancias Luisa de Marillac va sumiendo la idea de un Dios de la Antig\u00fcedad, el Dios justiciero m\u00e1s que el Dios misericordioso. A veces queda invadida por un complejo de culpabilidad. Los males que suceden a su hijo y a las Hermanas son castigos divinos debidos a sus pecados. La primera vez que aparece este complejo es en 1623, cuando est\u00e1 convencida de que Dios ha dado la enfermedad a su ma\u00adrido, como castigo, por no haber cumplido el voto que ella hizo. Se manifestar\u00e1 a lo largo de su vida hasta el a\u00f1o 1650 en los fracasos de su hijo; y hasta morir se sentir\u00e1 causante de los pecados y aban\u00addono de las Hermanas y de los males de la Compa\u00f1\u00eda. Para atajar el castigo de Dios piensa dejar el puesto de Superiora General y hasta escoge su sucesora: Sor Turgis. Al no poder romper la resistencia de San Vicente est\u00e1 convencida de que Dios la sacar\u00e1 pronto de la vida librando a la Compa\u00f1ia de sus pecados.<\/p>\n<p>Tanto el miedo como el complejo de culpabilidad nos da la sen\u00adsaci\u00f3n de ego\u00edsmo, de poner su persona como centro. Sin embargo, s\u00f3lo se puede hacer una interpretaci\u00f3n correcta si se examina su vi\u00adda marginada y su soledad que la oblig\u00f3 a centrarse en el yo perso\u00adnal que era lo \u00fanico y m\u00e1s propio que le quedaba. San Vicente la sacar\u00e1 de ese encerramiento de s\u00ed misma llev\u00e1ndola a los pobres. La misma santa intenta salir; no se ha encerrado voluntariamente, por eso contempla a Dios en la oraci\u00f3n y mirando su historia descubre que Dios quiere que vaya a El a trav\u00e9s de la cruz, pues desde la cuna aquella no la ha abandonado en ning\u00fan momento de su vida.<\/p>\n<h3>4. Oraci\u00f3n<\/h3>\n<p>Ayudada por sus directores, la oraci\u00f3n la puso en contacto con Dios y Dios la llev\u00f3 a superar todas las dificultades de su mundo. La oraci\u00f3n ser\u00e1 en ella la din\u00e1mica para caminar en esta tierra. Du\u00adrante quince a\u00f1os se esforz\u00f3 en la oraci\u00f3n mental en forma de medi\u00adtaci\u00f3n y el 20 de enero de 1622, seguramente con los inicios de la enfermedad de su marido, Dios se le presenta sin que ella lo reco\u00adnozca. Se le presenta duro y terrible para purificarla de todo lo que ella no puede sola por s\u00ed misma. Es la noche pasiva de la que hablan los m\u00edsticos. Este Dios al estilo de los renoflamencos y San Juan de la Cruz, entre claridad y oscuridad la purificar\u00e1 hasta junio de 1623 y acaso hasta diciembre de 1625, terminando con la muerte de su marido. Aqu\u00ed ya est\u00e1 fortalecida y serena. As\u00ed parece, como una mujer m\u00edstica robustecida por la purificaci\u00f3n pasiva, en las dos cartas que escribe al cartujo Hilari\u00f3n Rebours, primo del Sr. Le Gras<\/p>\n<p>En las Navidades de 1622 la purificaci\u00f3n se hace dura y cruel<\/p>\n<p>Las frases que usa la santa para narrar esta purificaci\u00f3n nos estremecen. La noche m\u00edstica avanza hasta tener su explosi\u00f3n en mayo-junio de 1623. Dios se sirve de la enfermedad de su mari\u00addo que infunde en su esp\u00edritu herido un complejo de culpabilidad:<\/p>\n<p>\u2014 Sucede un hecho desgraciado; en un momento trascendental para el porvenir de la familia Le Gras, el esposo est\u00e1 grave. Dios castiga a la familia.<\/p>\n<p>La causa es algo malo que han hecho, alg\u00fan pecado que han cometido.<\/p>\n<p>Su marido es bueno y su hijo, un ni\u00f1o de 9 a\u00f1os, es inocen\u00adte. Ella se siente culpable por no haber cumplido su \u00abprimer voto\u00bb de entregarse a Dios, por lo contrario se cas\u00f3; y ahora Dios la casti\u00adga quit\u00e1ndole al esposo. El castigo ha comenzado por la enferme\u00addad.<\/p>\n<p>Inmediatamente brota en Luisa el deseo de aplacar a Dios, de borrar el pecado haciendo lo contrario, para que Dios vuelva a ser amigo: \u00abYo deb\u00eda abandonar a mi marido\u00bb.<\/p>\n<p>Junto con estas penas f\u00edsicas aparecen las espirituales. Su afec\u00adtividad y su inseguridad la llevan a apegarse a su director que debe alejarse de Par\u00eds hasta Belley por mucho tiempo y brota de ella la lucha: por un lado piensa que debe buscar un nuevo director y por otro lado \u00abteme estar obligada a ello\u00bb. Piensa que debe, pero no quiere y sufre.<\/p>\n<p>Finalmente echa la vista atr\u00e1s. Ve sus 16 a\u00f1os de oraci\u00f3n since\u00adra, siempre ha cre\u00eddo que caminaba hacia Dios y ahora se ve peca\u00addora y hundida; todo ha sido una ilusi\u00f3n y una mentira, Dios se ha burlado de ella. O es que \u00bfno existe, ni el alma es inmortal? \u00bfTodo se acaba en la tierra con la muerte? Esta duda es terrible, pues ella es buena, ama a Dios y camina hacia El, aunque sea de Noche.<\/p>\n<p>Dios la sacar\u00e1 de la Noche en una presencia m\u00edstica. Todas las se\u00f1ales lo indican:<\/p>\n<ul>\n<li>Ella es pasiva; hay un Otro que es el activo. Todos los ver\u00adbos est\u00e1n en pasiva.<\/li>\n<li>Ella tiene el convencimiento y la firmeza de que este Otro que act\u00faa es Dios.<\/li>\n<li>Todo es de repente, sin que ella lo provoque ni pueda impe\u00addirlo.<\/li>\n<li>La deja en paz, calma, tranquilidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>De aqu\u00ed en adelante su oraci\u00f3n es experimental, se adentra en la m\u00edstica; de tiempo en tiempo sentir\u00e1 la presencia de Dios, hasta llegar a la uni\u00f3n m\u00e1s grande que puede alcanzar un ser humano con su Dios: el Desposorio m\u00edstico, del que nos hablan Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Sucedi\u00f3 en febrero de 1633, en el mismo a\u00f1o de la Fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Y curioso, este grado tan alto de contemplaci\u00f3n lo alcanza en un momento de vida activa de aposto\u00adlado: cuando iba a visitar las Caridades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra espiritualidad dice relaci\u00f3n al esp\u00edritu. 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