{"id":32758,"date":"2022-11-13T08:51:07","date_gmt":"2022-11-13T07:51:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/"},"modified":"2022-08-09T21:57:09","modified_gmt":"2022-08-09T19:57:09","slug":"espiritualidad-vicenciana-autoridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Autoridad"},"content":{"rendered":"<h2>INTRODUCCI\u00d3N<\/h2>\n<p>San Vicente fue superior la mayor parte de su larga vida; de una manera o de otra, tuvo autori\u00addad sobre grupos muy distintos: los misioneros, los sacerdotes de las conferencias de los martes, las Hijas de la Caridad, las visitandinas, las cofra\u00add\u00edas de la caridad y las se\u00f1oras de la caridad. Fue superior local y general. Esto le permiti\u00f3 adquirir una experiencia riqu\u00edsima en el gobierno de las personas y de las comunidades y en la aplicaci\u00f3n de las instituciones de gobierno.<\/p>\n<p>Por otra parte, le toc\u00f3 vivir en una \u00e9poca en la que la autoridad eclesial y civil eran indiscuti\u00adbles y \u00absagradas\u00bb. El superior era el elemento clave de toda comunidad. De hecho, en sus dos comunidades principales: la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, la funci\u00f3n de la autoridad era para el fundadora un dinamismo indispensable de vida, de orden y de progreso esencial, elemento insustituible pa\u00adra la buena marcha de la comunidad.<\/p>\n<p>San Vicente no escribi\u00f3 tratado alguno sobre la autoridad, implant\u00f3 algunos reglamentos y, so\u00adbre todo, escribi\u00f3 mucho sobre el oficio de su\u00adperior y sobre c\u00f3mo gobernar. En este trabajo, me centro en la experiencia vicenciana, en lo que ella ense\u00f1a sobre la autoridad y ejercicio de la mis\u00adma en el \u00e1mbito de la comunidad vicenciana, lo cual no impide que desde esa experiencia poda\u00admos elevarnos a consideraciones m\u00e1s generales sobre la autoridad y gobierno.<\/p>\n<div>\n<h2>\u00abGRANDE OPUS\u00bb<\/h2>\n<\/div>\n<p>Abelly nos ha trasmitido los consejos o avisos que san Vicente dio al P. A. Durand, nombrado superior cuando todav\u00eda era muy joven. Es uno de los documentos m\u00e1s luminosos para saber c\u00f3mo san Vicente entendi\u00f3 la autoridad y el ejercicio de la misma.<span id='easy-footnote-1-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-1-32758' title='XI, 235. DODIN, A. &lt;em&gt;Lecciones de vicencianismo, Avi\u00adsos a un superior, &lt;\/em&gt;CEME, Salamanca, 1978, p. 181. Los con\u00adsejos o avisos fueron dados al P. A. Durand, nombrado su\u00adperior cuando s\u00f3lo ten\u00eda 27 a\u00f1os.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> San Vicente no expuso escol\u00e1sticamente al joven y nuevo superior lo que es la au\u00adtoridad, fue m\u00e1s pr\u00e1ctico y ya de entrada le pu\u00adso la cuesti\u00f3n de la importancia de ser superior: \u00ab\u00a1Ay, Padre! \u00bfDe qu\u00e9 importancia y responsabi\u00adlidad cree usted que es la ocupaci\u00f3n de gobernar a las almas, a la que Dios le llama? \u00bfQu\u00e9 oficio cree usted que es el de los sacerdotes de la Mi\u00adsi\u00f3n, que est\u00e1n obligados a guiar y conducir unos esp\u00edritus, cuyos movimientos s\u00f3lo Dios conoce? Ars artium regimen animarum. \u00c9sta fue la ocu\u00adpaci\u00f3n del Hijo de Dios en la tierra, para eso ba\u00adj\u00f3 del cielo, naci\u00f3 de una virgen, entreg\u00f3 todos los momentos de su vida y sufri\u00f3 una muerte do\u00adloros\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p>En la doctrina de san Vicente, no encontramos una sistematizaci\u00f3n teol\u00f3gica neta, muy dif\u00edcil de hacer por la riqueza y abundancia de los detalles, pero lo que dice, entra perfectamente dentro de la triple funci\u00f3n de ense\u00f1ar, santificar y gobernar de Cristo y de la Iglesia, porque la autoridad del superior es prolongaci\u00f3n de la de Cristo y la con\u00adcretizaci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia. Guiar las almas a la perfecci\u00f3n, conducir la comunidad al logro de sus fines apost\u00f3licos, evitar que se in\u00adtroduzca en ella algo contra el esp\u00edritu propio, ayudar a que cada uno de los miembros de la comunidad adquieran las virtudes cristianas, sa\u00adcerdotales y misioneras, son las metas que san Vicente asign\u00f3 a los superiores de sus comuni\u00addades.<\/p>\n<p>La convicci\u00f3n de san Vicente sobre el valor te\u00adol\u00f3gico, comunitario y misionero de la autoridad en la comunidad vicenciana permite que poda\u00admos describirla del modo siguiente.<\/p>\n<p><strong>a) La autoridad viene de Dios<\/strong><\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que san Vicente estuviera con\u00advencido del origen divino de la autoridad. La te\u00adsis tradicional as\u00ed lo ense\u00f1aba: \u00abToda autoridad vie\u00adne de Dios\u00bb seg\u00fan la afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica de san Pablo (Rom 13, 1). El hombre que tiene autoridad es el lugarteniente de Dios, como expl\u00edcitamente lo ha recordado el Concilio Vaticano II, pero no pa\u00adra insistir en la idea de la autoridad-privilegio, si\u00adno en la idea de autoridad-responsabilidad. Si to\u00adda autoridad viene de Dios, el que la tiene debe estar a la escucha de lo que Dios pide (Vat. II, PC 14). A los superiores, les corresponde ser los pri\u00admeros en escuchar la voz de Dios, discernir su vo\u00adluntad y ser d\u00f3ciles a ella.<\/p>\n<p>Por otra parte, la autoridad del superior, por venir de Dios, da una gran seguridad moral al que debe obedecer. San Vicente insisti\u00f3 mucho en es\u00adte aspecto, sobre todo cuando se dirig\u00eda a las Her\u00admanas, hasta tal punto que al hombre secularizado de hoy le parece que san Vicente a veces pec\u00f3 de cierta \u00absacralizaci\u00f3n\u00bb de la autoridad.<\/p>\n<p><strong>b) La autoridad, prolongaci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n de Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>El modelo de ejercer la autoridad es <em>Jesu\u00adcristo. <\/em>El aspecto cristol\u00f3gico de la autoridad es el gran descubrimiento de san Vicente. Ser\u00e1 la fuente de la espiritualidad en el ejercicio de la au\u00adtoridad y el punto de referencia para el gobierno de todo superior. La pregunta clave de todo su\u00adperior ser\u00e1 siempre \u00e9sta: <em>\u00ab\u00a1Se\u00f1or!, si estuvieras en mi lugar \u00bfqu\u00e9 har\u00edas? Cristo es la regla de la Misi\u00f3n, a \u00e9l toca hablar y a nosotros toca estar atentos a sus palabras y entregarnos a su divina Majestad para ponerlas en pr\u00e1ctica\u00bb <\/em>(XI, 429).<\/p>\n<p><strong>c) La autoridad es servir<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino autoridad originariamente significa crecimiento, su ra\u00edz es el verbo latino augere que significa aumentar, hacer crecer, completar. Lo que la madre hace por su hijo es el mejor ejem\u00adplo para el ejercicio de la autoridad, porque es ella, la madre, la que hace crecer al hijo engen\u00addrado e, incluso, la que en el momento oportuno le sabe dar la autonom\u00eda e independencia que el hijo necesita para que se baste por s\u00ed mismo y por s\u00ed mismo se desarrolle.<\/p>\n<p>El sentido diaconal de la autoridad es un valor evang\u00e9lico claro y de siempre. Es patente en la doc\u00adtrina y en el gobierno de san Vicente. Toda autori\u00addad se da para que las personas crezcan y alcan\u00adcen las metas a las que est\u00e1n llamadas por Dios. Igualmente, aunque en segundo lugar, es propio de la autoridad hacer que las instituciones sirvan y alcancen los fines para los que fueron creadas.<\/p>\n<p>Todo gobierno o es servicio o es abuso de la autoridad. Nuestro Se\u00f1or se lo dijo a los disc\u00edpu\u00adlos cuando discut\u00edan entre ellos qui\u00e9n ser\u00eda m\u00e1s grande en el reino de los cielos: \u00abSab\u00e9is que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como se\u00f1ores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser as\u00ed con vosotros, sino el que quiera llegar a ser gran\u00adde entre vosotros, ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros ser\u00e1 escla\u00advo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida como rescate por muchos\u00bb (Mc 10, 42-45).<\/p>\n<p><strong>d) La autoridad, medio para cumplir una misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En san Vicente, prevaleci\u00f3 la concepci\u00f3n de la autoridad como gobierno activo, es decir, como tarea, misi\u00f3n, oficio y ministerio,<span id='easy-footnote-2-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-2-32758' title='La diversidad de nombres depende desde qu\u00e9 pun\u00adto de vista se contemple: social, pastoral o can\u00f3nico.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> mediante la cual se concreta y se hace visible el gobierno de Dios y se prolonga en la historia la ocupaci\u00f3n del Hijo de Dios. Desde esta perspectiva, la autoridad se despoja de todo elemento negativo. El abuso de la autoridad es posible, se ha dado de hecho y en grandes y escandalosas medidas. No podemos, sin embargo, admitir sin m\u00e1s, que el t\u00e9rmino au\u00adtoridad signifique dominio, poder desp\u00f3tico, libre arbitrio o capricho del jefe. La autoridad corre el riesgo de no ser bien usada, de abusar de ella, de ser medio de dominaci\u00f3n, pero no necesaria\u00admente el riesgo se hace realidad. Al lado de los dominadores, tiranos, d\u00e9spotas, hay una pl\u00e9yade de hombres y mujeres que, siguiendo el ejemplo de Cristo, han usado la autoridad para prestar grandes servicios a las personas y a la humani\u00addad.<\/p>\n<p>A partir de esta visi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral de la autoridad, se comprende que para san Vicen\u00adte el ejercicio de la misma en la Iglesia es la <em>Gran Obra \u2013\u00bbGrande Opus\u00bb\u2013 <\/em>y el <em>Arte de las artes. <\/em><\/p>\n<div>\n<h2>AUTORIDAD MINISTERIAL Y AUTORIDAD MORAL<\/h2>\n<\/div>\n<p>La autoridad, recibida y realizada por determi\u00adnadas personas, ofrece distintos rostros. Como di\u00adjimos antes, el primer significado de autoridad es hacer crecer, completar, perfeccionar. Llevar a ca\u00adbo tal significado ser\u00eda ejercer genuinamente la autoridad, ser\u00eda una autoridad modelo, ligada a una serie de cualidades de la persona por las que ha sido capaz de desarrollar el sentido genuino de autoridad. De la relaci\u00f3n existente entre la au\u00adtoridad y las cualidades de la persona que la ejer\u00adce, han surgido los conceptos de autoridad mo\u00adral, de liderazgo y profesional por una parte y los de autoridad de funci\u00f3n, de servicio o ministerial por otra.<\/p>\n<p>En san Vicente, estuvo presente ante todo la autoridad de funci\u00f3n, de servicio o ministerio. El superior debe preocuparse, por raz\u00f3n de su ofi\u00adcio y misi\u00f3n, de que se cumplan los fines de la Congregaci\u00f3n y las reglas establecidas. Las cons\u00adtituciones actuales tratan de esta autoridad mi\u00adnisterial cuando establecen que el superior ge\u00adneral, el visitador y el superior local, cada uno en su propio \u00e1mbito, tienen que promover el fin la Congregaci\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00edritu de san Vicente, en una verdadera comuni\u00f3n de vida y apostola\u00addo (Const. CM, 97). En este caso, la autoridad dimana no de la cualidades de la persona, sino de la misi\u00f3n recibida. La aceptaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la autoridad, es decir, la obediencia, no se funda\u00admenta en las cualidades de la persona, sino en la misi\u00f3n que ha recibido de Dios o en la misi\u00f3n u oficio que le han confiado la Iglesia y la Con\u00adgregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, siendo objetivamente cierta la doctrina sobre la autoridad funcional, de servicio y ministerio y el deber de acatarla, no se puede minusvalorar la autoridad moral del que gobierna. En primer lugar, porque ambas se armonizaron en Jes\u00fas que hab\u00eda recibido la misi\u00f3n del Padre, pe\u00adro \u00ab<em>nadie ense\u00f1\u00f3 con tanta autoridad, nadie ha\u00adbl\u00f3 como este hombre<\/em>\u00bb (cf. Mc 1, 27).<\/p>\n<p>De hecho, no hay oposici\u00f3n entre una y otra clase de autoridad, al contrario, lo deseable es que ambas confluyan en la misma persona. Una de las preocupaciones actuales es la formaci\u00f3n de los superiores con el fin de armonizar la autoridad moral con la de competencia. San Vicente traz\u00f3 las l\u00edneas de gobierno que deben animar el ejer\u00adcicio de la autoridad en las comunidades vicen\u00adcianas a fin de hacer confluir la competencia fun\u00adcional con la autoridad moral.<\/p>\n<div>\n<h2>L\u00cdNEAS DE GOBIERNO VICENCIANO<\/h2>\n<\/div>\n<p>Hay abundantes estudios que tratan sobre las leyes del gobierno en todas las dimensiones: a la luz de la psicolog\u00eda, de la sociolog\u00eda y de la teo\u00adlog\u00eda. Pensar que san Vicente lleg\u00f3 a agotar las exigencias de estas leyes ser\u00eda sacarle del propio tiempo. Sin embargo, el estudio de su corres\u00adpondencia, conferencias y reglamentos permiten deducir las l\u00edneas que inspiraron su gobierno y los consejos que sobre el mismo dio.<\/p>\n<p><strong>1\u00ba. Firmeza en el fin y flexibilidad en los medios<\/strong><\/p>\n<p>Firmes en el fin, flexibles en los medios. Sa\u00adber lo que se quiere y disponibilidad para aceptar los medios que mejor convengan. Al P. Juan Gue\u00adrin, le aconsej\u00f3: <em>\u00absea firme en los fines y humil\u00adde y manso en los medios, firme en la obser\u00advancia de las reglas y santas costumbres de la compa\u00f1\u00eda, pero apacible en los medios para ha\u00adcerlos observar\u00bb <\/em>porque ser invariable en el fin y moderado en los medios es como poseer <em>\u00abel al\u00adma de todo buen gobierno\u00bb <\/em>(II, 252. 302), seg\u00fan lo aprendi\u00f3 de san Francisco de Sales.<\/p>\n<p><strong>2\u00ba. Las motivaciones<\/strong><\/p>\n<p>San Vicente no fue un superior de ordeno y mando, se preocup\u00f3 siempre de motivar lo que mandaba, de razonar el asunto y de buscar la ex\u00adplicaci\u00f3n de lo mandado que cre\u00eda m\u00e1s adecua\u00adda a la persona a la que se dirig\u00eda y a la que iba a pedir obediencia. San Vicente fue un verdadero maestro en este quehacer. Uno de los muchos ejemplos que podemos aducir es la carta que es\u00adcribi\u00f3 al P. Du Coudray. Este misionero se nega\u00adba a dejar Roma donde trabajaba en la versi\u00f3n siriaca de la Biblia. San Vicente ech\u00f3 mano de to\u00addas las razones, incluso se imagin\u00f3 c\u00f3mo los po\u00adbres llamar\u00edan al Padre du Coudray: <em>\u00ab\u00a1Ah, Padre Du Coudray, que ha sido escogido desde toda la eternidad, por la Providencia de Dios, para ser nuestro segundo redentor, tenga piedad de no\u00adsotros que estamos sumidos en la ignorancia de las cosas necesarias para nuestra salvaci\u00f3n\u2026 sin su ayuda seremos infaliblemente condenados\u00bb. <\/em>Le da otras razones, entre ellas las que pueden afectar a la comunidad: <em>\u00abimag\u00ednese, Padre, que la Compa\u00f1\u00eda le dice que hace tres o cuatro a\u00f1os que est\u00e1 privada de su presencia, que empieza a disgustarse y que usted es de los primeros de la Compa\u00f1\u00eda\u2026\u00bb. <\/em>San Vicente, al final, llega a man\u00addarle <em>\u00abvenga, padre, por favor\u2026\u00bb <\/em>(I, 286).<\/p>\n<p><strong>3\u00ba. Respeto a las personas<\/strong><\/p>\n<p>No obstante la fina iron\u00eda que alguna vez san Vicente dej\u00f3 entrever en sus intervenciones es\u00adcritas y orales, no hay en sus escritos frases vio\u00adlentas y ofensivas dirigidas a misioneros o Her\u00admanas. No suele hablar mal de nadie, son pocas las frases un poco duras que se le escaparon an\u00adte comportamientos y errores de los padres y hermanos. Este respeto a las personas se mani\u00adfiesta en las relaciones personales que tiene con todo el mundo, especialmente con los misione\u00adros y con las Hermanas. Leyendo su correspon\u00addencia, se tiene la sensaci\u00f3n de que est\u00e1 pre\u00adsente, como padre y amigo, all\u00ed donde hay un misionero o una Hija de la Caridad y que todos son para \u00e9l personas de valor.<\/p>\n<p>No toler\u00f3 el santo fundador, que los superio\u00adres faltasen al respeto a sus hermanos. Uno tu\u00advo el mal gusto de escribirle diciendo que prefe\u00adr\u00eda guiar bestias mejor que a hombres. San Vi\u00adcente, con fina iron\u00eda le contest\u00f3: <em>\u00abLo que usted indica tiene cierta explicaci\u00f3n; pues lo que usted dice es verdad en los que quieren que todo se do\u00adblegue ante ellos, que nada se les resista, que to\u00addo vaya seg\u00fan su gusto, que se les obedezca sin replicar y sin demora alguna, en una palabra, que se les adore; pero no ocurre esto con los que aceptan la contradicci\u00f3n y el desprecio, con los que gobiernan pensando en nuestro Se\u00f1or, que toleraba en su compa\u00f1\u00eda la rusticidad, la envidia, la poca fe, etc. y que dec\u00eda que no hab\u00eda venido a ser servido sino a servir\u00bb. <\/em>San Vicente, des\u00adpu\u00e9s de decirle lo que le dijo, intent\u00f3 justificar al superior an\u00f3nimo y a\u00f1adi\u00f3: <em>\u00abUd. no emple\u00f3 esa <\/em><em>frase m\u00e1s que para expresar su pena y conven\u00adcerme de que le quite del cargo; as\u00ed pues, pro\u00adcuraremos enviar a otro en su lugar<\/em>\u00bb (IV, 173). Con la misma iron\u00eda, escribi\u00f3 poco despu\u00e9s a es\u00adte mismo padre y le dijo: <em>\u00ab<\/em><em>Enviamos al Padre\u2026 en su lugar, despu\u00e9s de la s\u00faplica que usted me hizo para que le quit\u00e1ramos de superior. Espero que la familia ver\u00e1 en usted el mejor ejemplo de sumisi\u00f3n y confianza que todos deben al superior<\/em>\u00bb (IV, 199s).<\/p>\n<p><strong>4\u00b0. El arte de lo posible<\/strong><\/p>\n<p>Los ideales son buenos, pero hay que contar con las limitaciones de las personas y de los me\u00addios. Se ha dicho que la pol\u00edtica, en el buen sen\u00adtido, es el arte de lo posible y es muy viejo el ada\u00adgio que aconseja al hombre ser realista: hay que arar con los bueyes que se tienen. A san Vicen\u00adte, no se le puede considerar como un perfec\u00adcionista intransigente. Busc\u00f3 el bien y busc\u00f3, si se quiere, lo mejor, pero dentro de lo posible. Muchos de los misioneros y de las Hermanas adolec\u00edan de ciertos defectos humanos y espiri\u00adtuales. No por eso los rechaz\u00f3 o los margin\u00f3. A un superior que se quejaba de los fallos que no\u00adtaba en los miembros de su comunidad le dijo: <em>\u00abNo se puede esperar ver siempre la casa sin defectos; pero, con tal de que no haya ni quejas ni esc\u00e1ndalos, hay que decidirse a soportar a los dem\u00e1s, haciendo sin embargo todo lo posible por disminuir esos defectos tanto en calidad como en cantidad\u00bb <\/em>(VIII, 339).<\/p>\n<p><strong>5\u00ba. El tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Fue proverbial la lentitud de san Vicente en mu\u00adchos asuntos. Se le acus\u00f3 de ello y \u00e9l se justific\u00f3 alegando las consecuencias buenas que de su lentitud hab\u00edan surgido. San Vicente estuvo muy lejos de ser una persona precipitada, <em>de adelan\u00adtarse a la Providencia, <\/em>de decidir y exigir respuestas inmediatas. Dar el tiempo debido a los asuntos tie\u00adne gran importancia para comprenderlos bien, no obstante la lentitud que, a veces, ello supone. San Vicente, dando tiempo al tiempo, supo dar solu\u00adciones oportunas sin dejar a nadie colgado en in\u00adterrogantes angustiosos. Al P. Codoing, uno de los misioneros que llevaban mal la tranquilidad de san Vicente, le dijo: \u00ab<em>Los asuntos de Dios se hacen poco a poco y casi imperceptiblemente y su es\u00adp\u00edritu no es violento\u00bb <\/em>(II, 190).<\/p>\n<p><strong>6\u00ba. La informaci\u00f3n, discreci\u00f3n y comuni\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abUn superior debe saber todo lo que sucede en su comunidad para gobernarla bien\u00bb <\/em>(IX, 990). Ser\u00eda un error ver a san Vicente parapetado en el secreto, no obstante el valor que le dio como me\u00addio de gobierno. Es imposible imaginar a san Vi\u00adcente como hombre indiscreto.<\/p>\n<p>Es evidente que san Vicente se sinti\u00f3 el cen\u00adtro de la comunidad y de hecho lo fue. Todo lle\u00adgaba a \u00e9l y \u00e9l lo deb\u00eda hacer llegar a los dem\u00e1s. Inform\u00f3 a ambas comunidades de los sucesos que les ata\u00f1\u00edan en las repeticiones de oraci\u00f3n, en las conferencias y, sobre todo, en las cartas. Es\u00adcribi\u00f3 circulares anunciando, no s\u00f3lo la muerte de los miembros de la comunidad, sino notifi\u00adcando a la Compa\u00f1\u00eda los \u00e9xitos y fracasos que ha\u00adb\u00eda tenido en sus empresas. Hubo proyecto de crear medios de comunicaci\u00f3n como en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, pero por temor a ciertos abusos y a que en la Misi\u00f3n no todos ten\u00edan la gracia de saber comunicarse, el proyecto se dej\u00f3.<span id='easy-footnote-3-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-3-32758' title='II, 237, 438, 441, 492; IV, 166. Muy interesante es la carta que escribi\u00f3 a los Superiores hacia agosto de 1660 sobre la conservaci\u00f3n de los archivos, VIII, 399; XI, 46.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Fue consciente de que ni la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad eran de \u00e9l \u00fanicamente. Sab\u00eda que la conser\u00advaci\u00f3n de las mismas depend\u00eda de los dem\u00e1s miembros. \u00c9l vio a ambas comunidades como dos grandes familias y a cada comunidad local co\u00admo una peque\u00f1a familia. Intent\u00f3 que todo inte\u00adresase a todos. Favoreci\u00f3 la comunicaci\u00f3n den\u00adtro de la comunidad y vio muy bien la pr\u00e1ctica de las Hermanas de reunirse para comunicarse lo que les suced\u00eda: <em>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo! Eso ata los corazo\u00adnes y Dios bendice los consejos que as\u00ed se reci\u00adben\u00bb. <\/em>Lo contrario hace que cada una se cierre en lo propio y esto le preocup\u00f3. \u00abHay <em>en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda una Hermana Sirviente que da a las dem\u00e1s una preocupaci\u00f3n tremenda a causa de ese ca\u00adr\u00e1cter. En cuanto a m\u00ed, tengo la experiencia de que, donde la Misi\u00f3n tiene unos pobres hombres, si hay un superior que es abierto y se comunica a los otros, todo va bien.\u00bb <\/em>(X, 773).<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea, san Vicente se quej\u00f3 amargamente de un superior que viv\u00eda aislado, sin comunicarse con el resto de la comunidad y, pe\u00ador a\u00fan, no trataba con afecto a sus hermanos: <em>\u00ab\u2026He observado en varias ocasiones que no tra\u00adta usted con mucho afecto a las personas de la compa\u00f1\u00eda. Le ruego, padre, que acepte bien es\u00adte aviso: es usted el superior de la compa\u00f1\u00eda me\u00adnos unido con las personas de su familia y con los dem\u00e1s que le visitan. No recuerdo que me ha\u00adya usted escrito nunca de nadie m\u00e1s que con cierto desprecio y juzgando mal de varios\u2026 En nombre de Dios, padre, ponga atenci\u00f3n a lo que le digo, p\u00eddale a nuestro Se\u00f1or la gracia de una perfecta caridad y humildad que nos hace reco\u00adnocer a los dem\u00e1s mejores que nosotros, y a no\u00adsotros peores que los demonios\u00bb <\/em>(VI, 60s).<\/p>\n<p><strong>7\u00ba. Las m\u00e1ximas evang\u00e9licas<\/strong><\/p>\n<p>Una comunidad de cristianos, sobre todo cuan\u00addo se propone seguir de cerca a Cristo, no puede ser gobernada sin tener presente las leyes del evan\u00adgelio. El gobierno de san Vicente es claro en este aspecto. Las m\u00e1ximas del evangelio son normas de vida para cada misionero y para cada Hija de la Ca\u00adridad. En las reglas comunes de ambas comuni\u00addades, existen sendos cap\u00edtulos en los que se ex\u00adhorta a seguir las m\u00e1ximas evang\u00e9licas y a huir de las m\u00e1ximas del mundo (RC. CM cp. 11; RC. HC 1, 5).<\/p>\n<p>Lo que debe ser norma de conducta de cada misionero o de cada Hija de la Caridad debe ser ley de gobierno para los superiores. San Vicente siem\u00adpre invoc\u00f3 las palabras de Jesucristo o sus hechos como motivo o fuente de inspiraci\u00f3n y para acer\u00adtar en el gobierno. Abelly nos ha dado el siguien\u00adte testimonio: \u00abPuede afirmarse con verdad que la vida de Jesucristo y la doctrina del evangelio eran la \u00fanica regla de su vida y de sus acciones: cons\u00adtitu\u00eda, en efecto, toda su moral y toda su pol\u00edtica, seg\u00fan la cual acomodaba la conducta y todos los asuntos que pasan por sus manos\u00bb (cf. A. ORCA\u00adJO, <em>Vicente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de su palabra, <\/em>La Mi\u00adlagrosa, Madrid 1988, 79). La pol\u00edtica de san Vicente siempre fue una pol\u00edtica evang\u00e9lica (cf. DODIN, <em>Lecciones de vicencianismo, <\/em>71-88).<\/p>\n<div>\n<h2>PERFIL DEL SUPERIOR VICENCIANO<\/h2>\n<\/div>\n<p>Muchos autores cuando tratan de la autori\u00addad y del gobierno dise\u00f1an con frecuencia el per\u00adfil del superior. Lo que sucede es que casi siem\u00adpre caen en idealismos. Se delinean superiores con perfiles tan bellos que resulta imposible en\u00adcontrarlos, son como \u00abmirlos blancos\u00bb que no se encuentran entre la especie de los mirlos. San Vi\u00adcente no se libr\u00f3 de este error. La lectura de la conferencia a las Hermanas del 22 de mayo de 1657, previa a la elecci\u00f3n de las \u00aboficiales\u00bb, es un buen ejemplo.<\/p>\n<p>La compa\u00f1\u00eda, dijo san Vicente, es como un bar\u00adco y los superiores son los pilotos. La hermana \u00aboficiala\u00bb entraba dentro de la categor\u00eda de los pi\u00adlotos. Para ser \u00aboficiala\u00bb se requiere que tenga <em>buena salud, <\/em>(puede haber excepciones); que sea <em>sana de mente, <\/em>es decir, <em>juiciosa, paciente, man\u00adsa, prudente, razonable, que no se deje llevar de la pasi\u00f3n; <\/em>buena cristiana, <em>temerosa de Dios, fiel en cumplir con todo lo que Dios ordena; no am\u00adbiciosa; <\/em>que est\u00e9 <em>animada del esp\u00edritu de senci\u00adllez; llena de un gran celo por el servicio del pr\u00f3\u00adjimo <\/em>y sobre todo, por la salvaci\u00f3n de los pobres, nuestros amos y se\u00f1ores; que sea <em>modesta en su tocado, en la forma de caminar por la calle, que no sea afectada en sus vestidos ni aficionada a singularizarse, <\/em>que sea <em>buena Hija de la Caridad <\/em>en todos los cargos que se le encomienden; <em>fiel a las reglas; <\/em>que <em>lamente las faltas de las her\u00admanas <\/em>y que procure ayudarles a corregirse; <em>que tenga celo de la obediencia <\/em>y que no falte a nin\u00adguna norma. <em>Todo eso indica que una hermana tiene cualidades para ser \u00aboficiala\u00bb <\/em>(IX, 862s).<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 criterios tuvo san Vicente para nom\u00adbrar superiores? Siguiendo el pensamiento de San\u00adto Tom\u00e1s de Aquino, parece que estaba conven\u00adcido de que ni los que buscan serio, ni los j\u00f3venes, ni los viejos, ni los sabios, ni los santos pod\u00edan ser superiores, sino los prudentes, los equilibrados, los que armonizan ciencia y virtud. Sin embargo, \u00e9l nombr\u00f3 superiores j\u00f3venes. Le pas\u00f3, como \u00e9l mismo confes\u00f3, lo que a otros fundadores que, al principio de sus comunidades, no ten\u00edan mu\u00adchas personas y echaron mano de las que dispo\u00adn\u00edan para nombrarlas superiores. San Vicente, al fin, no obstante la claridad de ideas sobre quien deb\u00eda ser nombrado superior, en la pr\u00e1ctica hizo lo que pudo y hasta se equivoc\u00f3 nombrando a algunos su\u00adperiores que no val\u00edan para gobernar y a los que tuvo que quitar no siempre de buenas maneras (IV, 508; V, 328; IX, 599; X, 796).<\/p>\n<p>Con el riesgo de caer una vez m\u00e1s en el ide\u00adalismo, intento perge\u00f1ar el perfil del superior se\u00adg\u00fan san Vicente.<\/p>\n<p><strong>1\u00ba. Hombre espiritual, capaz de dirigir hombres espirituales<\/strong><\/p>\n<p>En el primer reglamento del superior local, vi\u00adgente en tiempos de san Vicente, se establec\u00eda que el superior local deb\u00eda ser un hombre espiri\u00adtual, capaz de dirigir hombres espirituales. En los sucesivos reglamentos de los superiores locales, se repiti\u00f3 la misma exigencia. La afirmaci\u00f3n es de gran importancia, porque si no se parte de esta convicci\u00f3n, el resto no tiene sentido o est\u00e1 fuera de lugar. Cierto, la persona y la comunidad tienen otras dimensiones, pero la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica es la fundamental. El superior de una comunidad vicenciana no puede ser s\u00f3lo un experto en mi\u00adsiones o en otro ministerio, porque, de lo con\u00adtrario, la comunidad se convertir\u00e1 en un equipo de trabajo. La Madre Guillemin ofreci\u00f3 sabrosas con\u00adsideraciones sobre el papel de la Hermana Sir\u00adviente, siguiendo y actualizando el pensamiento de san Vicente (Sor Guillemin, <em>Escritos y palabras, <\/em>CEME, Salamanca 1988, 259).<\/p>\n<p><strong>2\u00ba. Hombre de oraci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Entre los consejos dados al P. A. Durand en\u00adcontramos \u00e9ste: \u00ab<em>Debe Vd. recurrir a la oraci\u00f3n para conservar su alma en su temor y amor; pues tengo la obligaci\u00f3n de decirle, y lo debe saber us\u00adted, que muchas veces nos perdemos mientras contribuimos a la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s<\/em>\u00bb (XI, 237), siguiendo el ejemplo de san Pablo que castigaba su cuerpo por miedo de que despu\u00e9s de haber predicado a los dem\u00e1s, se viera perdido a s\u00ed mis\u00admo (cf. 1 Cor 9, 27).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es un medio \u00abno s\u00f3lo para resol\u00adver dificultades que encuentre, sino para que aprenda inmediatamente de Dios lo que tenga que ense\u00f1ar, a imitaci\u00f3n de Mois\u00e9s, que no anun\u00adciaba al pueblo de Israel m\u00e1s que lo que Dios le hab\u00eda inspirado\u00bb (XI, 237).<\/p>\n<p>Un hombre espiritual, capaz de dirigir hom\u00adbres espirituales, debe cultivar la oraci\u00f3n y man\u00adtener un contacto directo y frecuente con el Se\u00f1or. Jes\u00fas dio ejemplo, no se content\u00f3 con predicar y hacer milagros, tambi\u00e9n or\u00f3 por los que le hab\u00edan sido encomendados. Rog\u00f3 por sus disc\u00edpulos, rog\u00f3 por todos los que iban a creer en \u00e9l: \u00abPor ellos ruego, no ruego por el mundo, si\u00adno por los que t\u00fa me has dado, porque son tu\u00adyos y todo lo m\u00edo es tuyo y todo lo tuyo es m\u00edo\u00bb (Jn 17, 9-10). Por la oraci\u00f3n del superior en favor de sus hermanos, producir\u00e1 m\u00e1s bien en ellos que por cualquier otro medio.<\/p>\n<p><strong>3\u00ba. Hombre revestido del esp\u00edritu de Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>El oficio del superior es, como dijimos antes, continuaci\u00f3n de la obra de Jesucristo, es su me\u00addiador. Ahora bien: \u00abni la filosof\u00eda, ni la teolog\u00eda, ni los discursos logran nada en las almas; es pre\u00adciso que Jesucristo trabaje con nosotros, o no\u00adsotros con \u00e9l; que obremos en \u00e9l y \u00e9l en noso\u00adtros; que hablemos como \u00e9l y con su esp\u00edritu, lo mismo que \u00e9l estaba con el Padre y predicaba la doctrina que le hab\u00eda ense\u00f1ado (cf. Jn. 7, 16)\u00bb (XI, 236). El superior debe vaciarse de s\u00ed mismo para dejar lugar a Jesucristo. A partir de este va\u00adciamiento y de la presencia de Cristo, el superior est\u00e1 preparado para llevar a feliz t\u00e9rmino su obra: \u00abYa sabe usted, que las causas ordinarias pro\u00adducen los efectos propios de su naturaleza, los corderos engendran corderos\u2026 y el hombre en\u00adgendra otro hombre; del mismo modo, si el que gu\u00eda a otros, el que les da forma, el que les ha\u00adbla, est\u00e1 animado del esp\u00edritu mundano, quienes lo vean, escuchen y quieran imitarle se converti\u00adr\u00e1n en meros hombres\u2026 les comunicar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu del que est\u00e1 animado, lo mismo que ocurre con los maestros que inspiran sus m\u00e1ximas y sus maneras de obrar en el esp\u00edritu de sus disc\u00edpu\u00adlos\u00bb.<\/p>\n<p>Para san Vicente, el superior es algo m\u00e1s que un maestro que ense\u00f1a o que educa, debe injer\u00adtarse en Cristo para producir los mismos efectos que Cristo, como el \u00abarbolillo silvestre, en el que se ha injertado una rama buena produce frutos de la misma naturaleza que esa rama\u00bb. En una pa\u00adlabra, un buen superior, si quiere continuar la obra de Cristo debe estar, injertarse en \u00e9l como el sar\u00admiento a la cepa, seg\u00fan ense\u00f1\u00f3 el Se\u00f1or (cf. Jn 15, 1).<\/p>\n<p><strong>4\u00ba. Hombre lleno de celo por su vocaci\u00f3n misio\u00adnera<\/strong><\/p>\n<p>Muchas veces, san Vicente aludi\u00f3 al fin de la Congregaci\u00f3n, a su esp\u00edritu y sus ministerios co\u00admo metas a las que todo superior debe tender. En realidad, la raz\u00f3n del superior en una comuni\u00addad eclesial es hacer que \u00e9sta llegue a alcanzar lo que es su raz\u00f3n de ser en la Iglesia. Todo lo dem\u00e1s que se concede y se pide al superior es\u00adt\u00e1 orientado a afianzarle y a fortalecerle en este quehacer. A las Hermanas, les dijo: \u00abTen\u00e9is que obedecer a quienes entre vosotras han recibido el encargo para llevar a cabo todo lo concerniente al servicio de los pobres y a la pr\u00e1ctica de las re\u00adglas\u00bb (IX, 80s). Al P. Laudin, le escribi\u00f3 pr\u00e1ctica\u00admente lo mismo: \u00abSu quehacer principal es go\u00adbernar la familia y sus ocupaciones. Usted debe vigilar sobre todos y hacer que todo se haga or\u00addenadamente\u00bb (VII, 44). San Vicente us\u00f3 el t\u00e9rmi\u00adno vigilar, no muy grato hoy a nuestra sensibilidad. Sin embargo, el celo puede sugerir al superior ha\u00adcer de vigilante. Quiz\u00e1s deba ser vigilante, pero nunca debe ser \u00abpolic\u00eda\u00bb. El superior es el \u00faltimo responsable de lo que sucede a las personas en particular y a la comunidad. El decreto del Conci\u00adlio Vaticano II, Perfectae caritatis n. 14, recuerda que el \u00absuperior debe dar cuenta a Dios de las al\u00admas que se les ha confiado\u00bb (cf. Heb 13, 17)\u00bb.<\/p>\n<p><strong>5\u00ba. Hombre de discernimiento<\/strong><\/p>\n<p>Entre los consejos que san Vicente dio al P. Juan Guerin, se encuentra el de pedir consejo: \u00abreciba el parecer de los dos que han sido nom\u00adbrados consejeros\u2026 No est\u00e1 usted obligado a se\u00adguir la mayor\u00eda de votos. Puede escoger lo que mejor le parezca, incluso su propio parecer, con tal de que d\u00e9 cuenta de ello en la visita como es\u00adt\u00e1 ordenado en las reglas\u00bb.<span id='easy-footnote-4-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-4-32758' title='II, 302. El C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico dice en el ca\u00adnon 127 \u00a7 2, 2&lt;sup&gt;2&lt;\/sup&gt;: o. ., . el superior, aunque no tenga ninguna obligaci\u00f3n de seguir el parecer, a\u00fan un\u00e1nime, no debe sin embargo, apartarse del dictamen, sobre todo si es con\u00adcorde, sin una raz\u00f3n que, a su juicio, sea m\u00e1s poderosa\u00bb.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Le aconsej\u00f3 adem\u00e1s la reflexi\u00f3n frecuente y hasta le se\u00f1al\u00f3 los pun\u00adtos: c\u00f3mo trabajar en general y en particular des\u00adde su cargo y c\u00f3mo usar bien los medios. Le aconsej\u00f3 no acudir a personas extra\u00f1as a la co\u00admunidad cuando se trata de asuntos propios de la misma, porque \u00abs\u00f3lo los miembros del cuerpo est\u00e1n animados por la influencia del esp\u00edritu de dicho cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>Otro medio para discernir bien es la comuni\u00adcaci\u00f3n interior con los miembros de la comuni\u00addad, conocer por dentro a los que tienen que dirigir: \u00abSea exacto en la obligaci\u00f3n de escuchar la comunicaci\u00f3n de los de dentro todos los me\u00adses. Ruego a la compa\u00f1\u00eda que se aficione a esta santa pr\u00e1ctica\u00bb (11, 302).<\/p>\n<p><strong>6\u00ba. Hombre humilde<\/strong><\/p>\n<p>Que san Vicente pidiese humildad a los su\u00adperiores nada tiene de extra\u00f1o por ser para \u00e9l una virtud caracter\u00edstica del misionero. Pero veamos qu\u00e9 actos de humildad exigi\u00f3 a los superiores:<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0 Sentir la necesidad de Dios y convencer\u00adse de que por s\u00ed solo es poco lo que puede ha\u00adcer, se corre el riesgo de hacerlo mal y de estro\u00adpear la misma obra de Dios: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, lo voy a estropear si t\u00fa no gu\u00edas todas mis palabras y mis acciones\u00bb.<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0 No presumir de ser superior, no dejar sen\u00adtir la autoridad para ser respetado. San Vicente cont\u00f3 al P. Durand esta experiencia: \u00abNo opino lo mismo que aquella persona que, hace unos d\u00edas, me dec\u00eda que para dirigir bien y mantener la autoridad, era preciso hacer ver que uno era el superior. \u00a1Dios m\u00edo l Nuestro Se\u00f1or Jesucristo no habl\u00f3 de esa manera; nos ense\u00f1\u00f3 todo lo contrario de palabra y de ejemplo dici\u00e9ndonos que hab\u00eda ve\u00adnido no a ser servido, sino a servir a los dem\u00e1s y que el que quiera ser el mayor tiene que ser el servidor de todos\u00bb (XI, 238; cf. Mt 20, 28). Al P. Huguier, le escribi\u00f3 diciendo: \u00abSi me dice que siente usted cierta inclinaci\u00f3n al cargo de supe\u00adrior, no me atrevo a creerlo. \u00a1Ay! No es esa la ma\u00adnera de estar contento; los que tienen ese cargo gimen bajo su peso ya que se sienten d\u00e9biles para llevarlo y se creen incapaces de guiar a los dem\u00e1s. Si as\u00ed no fuera, si alguno presumiese lo contrario, har\u00eda gemir a sus inferiores, ya que le faltar\u00eda la humildad y las dem\u00e1s gracias necesa\u00adrias para servir de consuelo y de buen ejemplo a todos ellos\u00bb (VII, 129).<\/p>\n<p>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Referir a Dios lo bueno que haga y atri\u00adbuirse todo el mal que ocurre en la comunidad. San Vicente afirm\u00f3 que el superior tiene la culpa de todos los des\u00f3rdenes de la comunidad. Ob\u00adjetivamente puede ser verdad, pero no siempre es as\u00ed. Puede suceder que el mismo superior sea v\u00edctima de los fallos que existen en la misma co\u00admunidad cuando ha dejado de ser una comunidad de fe y se convierte en grupos de intereses y de presi\u00f3n. De todas maneras, la afirmaci\u00f3n de san Vicente vale como aviso.<\/p>\n<p>d)\u00a0\u00a0\u00a0 No vanagloriarse por ser superior. Para san Vicente, la vana complacencia por ser superior es un veneno peligroso porque puede corromper las acciones m\u00e1s santas y hacer que nos olvide\u00admos de Dios. <em>\u00abGu\u00e1rdese de este defecto, en nombre de Dios, como el m\u00e1s peligroso que co\u00adnozco para el progreso en la vida espiritual y en la perfecci\u00f3n\u00bb <\/em>(XI, 239).<\/p>\n<p>La humildad es el mejor ant\u00eddoto contra la \u00abmalignidad de los cargos\u00bb. En la conferencia so\u00adbre los cargos y oficios, desarroll\u00f3 ampliamente el tema de la humildad para superar las tentacio\u00adnes que los cargos y oficios pueden presentar. Se bas\u00f3 en la autoridad del cardenal Berulle para de\u00adcir que \u00abese estado de superior y de director es tan malo, que deja de suyo y por su naturaleza una malicia y una mancha villana y maldita\u2026 una malicia que infecta el alma y todas las facultades del hombre\u00bb. El resultado es que a \u00e9stos les cues\u00adta obedecer, critican todo, se creen suficientes (XI, 60).<\/p>\n<p><strong>7\u00ba. Hombre obediente<\/strong><\/p>\n<p>El Superior tiene que obedecer a las media\u00adciones de Dios establecidas para ejercer su cargo: los superiores mayores, las reglas co\u00admunes, los reglamentos, las constituciones, las leyes de la Iglesia, las disposiciones de los Obis\u00adpos, etc.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n es un cuerpo cuya fuerza est\u00e1 en la unidad y para la unidad es necesaria la obediencia como sucede en el ej\u00e9rcito. San Vicente no tuvo reparos en de\u00adcir al joven superior que no hiciese nada sin haberle pedido antes consejo, sin haber contado antes con \u00e9l, porque \u00e9l era el responsable de todo.<\/p>\n<p>La sensibilidad actual ante el principio de la subsidiaridad no es una novedad absoluta. La re\u00adlaci\u00f3n entre los distintos niveles de gobierno ha existido siempre. En las palabras de san Vicente, se puede entrever un rayito de la subsidiaridad, sin negar su tendencia centralizadora por car\u00e1c\u00adter, por ambiente y quiz\u00e1s por convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro de esta obediencia a las mediaciones, san Vicente pidi\u00f3 a los superiores que caminaran por el camino ancho, por la v\u00eda regia, para ir se\u00adguros y no correr riesgos in\u00fatiles. \u00abNo introduz\u00adca nada nuevo, siga los avisos que han sido tra\u00adzados por aquellos que dirigen las casas de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb (XI, 240).<\/p>\n<p>San Vicente dio gran valor a las instituciones, seguro de que si se usaban bien se llegar\u00eda a con\u00adseguir metas apreciables. Esta obediencia a las mediaciones y este respeto a las instituciones \u00bfimpidi\u00f3 el esfuerzo por la creatividad en los superiores de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n? La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad han dado muestras en la his\u00adtoria de ser buenos ejecutores de lo mandado, con generosidad y entrega, pero \u00bfse puede afirmar que han sido grandes creadores? Las constituciones actuales de ambas comunidades piden a todos, a los que ejercen la autoridad y a los de\u00adm\u00e1s miembros de las respectivas comunidades que, adem\u00e1s de ser fieles, sean tambi\u00e9n creati\u00advos (Const. CM, 2; Const. HC, 1. 3).<\/p>\n<p>La obediencia del superior es el mejor moti\u00advo para exigir obediencia. Es la faceta de la auto\u00adridad moral m\u00e1s convincente, m\u00e1s que las cuali\u00addades profesionales. La Iglesia, y toda comunidad eclesial, cuando quiere recuperar el valor de las normas y de las tradiciones, exige a los superiores que sean ellos ejemplo. El canon 619, que trata de c\u00f3mo un superior debe construir la comunidad, manda que los superiores den ejemplo en el ejer\u00adcicio de las virtudes y en la observancia de las le\u00adyes y tradiciones del propio instituto.<\/p>\n<p>Los superiores obedecen exigiendo obedien\u00adcia. En la carta que dirigi\u00f3 al P. Juan Guerin, le pro\u00adpuso el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or: <em>\u00abla participa\u00adci\u00f3n en la mansedumbre y en la humildad del co\u00adraz\u00f3n de nuestro Se\u00f1or representa muy al vivo la imagen de nuestro Se\u00f1or y de su buen gobierno, sobre todo cuando demuestra firmeza, sin la cual vemos c\u00f3mo se van relajando muchas comuni\u00addades por causa de la indulgencia excesiva de muchos superiores. As\u00ed, pues, sea usted firme. Admito que de momento disgustar\u00e1 usted, pero, luego tendr\u00e1n m\u00e1s confianza y si no lo hace as\u00ed, acabar\u00e1n por despreciarlo\u00bb <\/em>(II, 302).<\/p>\n<p><strong>8\u00b0. Hombre sensible a los valores temporales<\/strong><\/p>\n<p>Lo dicho anteriormente, puede sonar a exce\u00adsivo espiritualismo, cuando, en realidad, los hom\u00adbres, aun los m\u00e1s espirituales, est\u00e1n insertos en la historia, espacio y tiempo. Ser\u00eda in\u00fatil el culti\u00advo de una espiritualidad desencarnada pensando \u00fanicamente en las almas y no en los cuerpos, ol\u00advidando la unidad de la persona. El realismo vicenciano se manifest\u00f3 cuando entre los con\u00adsejos que dio a varios superiores encontramos el siguiente: <em>\u00abDios, ocupado desde toda la eterni\u00addad en engendrar a su Hijo y el Padre y el Hijo en producir al Esp\u00edritu Santo\u2026 tiene el mismo cuidado de que no caiga una sola hoja de un \u00e1rbol sin su aprobaci\u00f3n\u2026 alimenta al m\u00e1s peque\u00f1o gusanillo y al m\u00e1s humilde insecto. La consecuencia es evidente: un superior se debe ocupar de los aspectos materiales de sus hermanos y de la co\u00admunidad. As\u00ed, pues, entr\u00e9guese a Dios para bus\u00adcar el bien temporal de la casa a donde va\u00bb <\/em>(XI, 241 s).<\/p>\n<p>La tarea en la administraci\u00f3n de los bienes materiales fue una de las que m\u00e1s tiempo ocu\u00adp\u00f3 a san Vicente, convencido de que sin los bie\u00adnes materiales era muy poco lo que se pod\u00eda ha\u00adcer en favor de los pobres. Si los padres y las Hermanas no ten\u00edan lo necesario, dif\u00edcilmente po\u00addr\u00edan sobrellevar la fatiga del trabajo en los ministerios y en el servicio al pobre. No hay obra vicenciana que no tenga la base econ\u00f3mica sufi\u00adciente para poder funcionar. Los superiores son los responsables de la administraci\u00f3n de los bie\u00adnes de los pobres, deben gastarlos bien, llevar una contabilidad ordenada, tener bien los libros e in\u00adformar oportunamente.<span id='easy-footnote-5-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-5-32758' title='Es muy interesante en san Vicente todo lo que se refiere a la administraci\u00f3n de los bienes. Me remito al libro del P. F. Contassot, &lt;em&gt;Saint Vincent guide des sup\u00e9rieurs, &lt;\/em&gt;Bi\u00adbliotheque Vincentienne, Paris 1964, 233-255.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<div>\n<h2>INSTITUCIONES Y ESTRUCTURAS DE GOBIERNO<\/h2>\n<\/div>\n<p>En general, san Vicente acept\u00f3 y adapt\u00f3 las instituciones de gobierno que exist\u00edan en la Igle\u00adsia, no import\u00e1ndole mucho si se encontraban en las \u00f3rdenes monacales, mendicantes o en los lla\u00admados entonces cl\u00e9rigos regulares. Lo que juz\u00adg\u00f3 bueno para gobernar a sus comunidades lo asu\u00admi\u00f3 y lo acomod\u00f3.<\/p>\n<p>Estructuralmente, la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n se parece mucho a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas: casa, provincia, congregaci\u00f3n; superior local, pro\u00advincial o visitador, y superior general. Lo mismo se puede decir de los cuerpos normativos: cons\u00adtituciones, reglas comunes, reglas particula\u00adres. Sin embargo, hay que estudiar con atenci\u00f3n la aplicaci\u00f3n que san Vicente hizo de dichas ins\u00adtituciones o estructuras porque, si globalmente se parecen, en realidad hay diferencias considerables. La comunidad local de los jesuitas tiene menos densidad que la comunidad vicenciana. El jesui\u00adta se siente m\u00e1s unido al cuerpo de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Si un jesuita puede decir que su vida en com\u00fan goza de cierta \u00abdispersi\u00f3n\u00bb, el misio\u00adnero vicenciano no lo puede decir, al menos en la concepci\u00f3n actual de la vida comunitaria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<span id='easy-footnote-6-32758' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/#easy-footnote-bottom-6-32758' title='Esta idea es la que ha prevalecido en la historia de la Congregaci\u00f3n y por eso la expongo aqu\u00ed. Sin embargo, creo que un estudio m\u00e1s profundo podr\u00eda llevar a la con\u00adclusi\u00f3n de que el sentido comunitario en la Congregaci\u00f3n ten\u00eda que ser menos \u00abconventual\u00bb.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>San Vicente fue creador de figuras de go\u00adbierno singulares. Dos ejemplos lo ilustran: la fi\u00adgura de la Hermana Sirviente de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y que el superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n sea al mismo tiempo superior general de la Compa\u00f1\u00eda de las Hi\u00adjas de la Caridad. La idea de que los superiores generales de la Congregaci\u00f3n fueran tambi\u00e9n su\u00adperiores generales de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad fue de santa Luisa. San Vicente la acep\u00adt\u00f3 y le dio cauce, convencido de las razones que la Santa alegaba: conservaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y el servicio a los pobres. La experiencia de siglos ha demostrado que la idea fue buena (Meyer-Huerga, <em>Una instituci\u00f3n singular, <\/em>CEME, Salaman\u00adca 1974).<\/p>\n<div>\n<h2>JUICIO GLOBAL SOBRE LA AUTORIDAD Y GO\u00adBIERNO SEG\u00daN SAN VICENTE<\/h2>\n<\/div>\n<p>La autoridad plantea hoy problemas especia\u00adles que no se dejaron sentir en tiempos de san Vicente, tales como el <em>individualismo, <\/em>entendido como la total y plena autonom\u00eda de la persona: pensar por uno mismo, juzgar por uno mismo, to\u00admar s\u00f3lo las propias decisiones y vivir como a uno le plazca. A este individualismo, no respon\u00adde san Vicente. Tampoco al <em>democratismo <\/em>exa\u00adgerado hasta el punto de que la autoridad perso\u00adnal queda totalmente relegada, siendo el grupo el que decide siempre. Este tipo de autoridad s\u00f3\u00adlo estuvo en la mente del fundador de la Misi\u00f3n cuando pens\u00f3 en el gobierno extraordinario de la Congregaci\u00f3n. Tampoco san Vicente ilumina hoy a muchos que han <em>desacralizado <\/em>totalmente la autoridad. San Vicente fue hijo de su tiempo en el modo de concebir la autoridad y de ejercerla.<\/p>\n<p>Si san Vicente no aporta novedades especia\u00adles, ni responde a varios problemas que actual\u00admente tiene planteados la autoridad eclesial, su doctrina y su modo de gobernar siguen teniendo hoy un valor especial, el propio del hombre <em>sabio, <\/em>en el sentido b\u00edblico del t\u00e9rmino. Todo lo que le\u00ademos en sus escritos y lo que nos alecciona con su comportamiento tiene actualmente un gran valor. San Vicente sigue siendo <em>Gu\u00eda de los su\u00adperiores, modelo de los hombres de acci\u00f3n, ma\u00adestro de los hombres de estado. <\/em>La raz\u00f3n de es\u00adta perennidad est\u00e1 en el sentido evang\u00e9lico de la autoridad, el respeto a las personas y a las insti\u00adtuciones, el sentido humano que trasmite, la se\u00adrenidad de su juicio, la perspicacia de su inteli\u00adgencia, la sensibilidad de sus sentimientos, el amor a Cristo, a la Iglesia y sus fundaciones, la confianza en la Providencia que le permite ser casi siempre optimista. Estas actitudes purifican de lo que hoy considerar\u00edamos exagerado cen\u00adtralismo y exagerado sentido sacral de la autori\u00addad (J. Corera, <em>Diez estudios vicencianos, <\/em>107- 128). Creo que san Vicente muri\u00f3 a gusto por haber sido casi toda la vida buen superior.<\/p>\n<h2><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/strong><\/h2>\n<p>J. B. BOUDIGNON, Saint Vincent de Paul modele des hommes d&#8217;action, Gaume et Cie, Paris 1896.- A. MENABREA, Saint Vincent de Paul, le maitre des hommes d&#8217;Etat, Vieux Colombier, Paris 1944.- A. MENABREA, La revolution inapercue, Saint Vincent de Paul, le savant, Marcel Daubin, Paris 1948.- E. Molina, El superior local de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Salamanca, 1960.- F. CONTASSOT, Saint Vincent de Paul, gui\u00adde des sup\u00e9rieurs, en Mission et Charit\u00e9, Pa\u00adris, 1964.- A. DODIN, Lecciones de vicencia\u00adnismo: la pol\u00edtica sobrenatural de san Vicen\u00adte, CEME, Salamanca 1978, 71-88.- J. CORE\u00adRA, Diez estudios vicencianos: Ideas de san Vi\u00adcente sobre la autoridad, CEME, Salamanca 1983.- B. KOCH, La relation d&#8217;autorit\u00e9 selon St. Vincent de Paul, en l\u00eden avec des vues modernes, en Vincentiana 32(1988)601-678.- R. M EYER-L. UERGA, Una instituci\u00f3n original: el superior general de la Congregaci\u00f3n y de las hijas de la Caridad, CEME, Salamanca 1974.- A. RIGAZIO, San Vicente comunicativo, en Vin\u00adcentiana 32(1988) 579.- A. RIGAZIO, Funci\u00f3n del Visitador seg\u00fan san Vicente, en Vincentiana 33(1989)401.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N San Vicente fue superior la mayor parte de su larga vida; de una manera o de otra, tuvo autori\u00addad sobre grupos muy distintos: los misioneros, los sacerdotes de las conferencias de los martes, las &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":388395,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[218,224,124],"class_list":["post-32758","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-abelly","tag-berulle","tag-du-coudray"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Espiritualidad vicenciana: Autoridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-autoridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Espiritualidad vicenciana: Autoridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"INTRODUCCI\u00d3N San Vicente fue superior la mayor parte de su larga vida; de una manera o de otra, tuvo autori\u00addad sobre grupos muy distintos: los misioneros, los sacerdotes de las conferencias de los martes, las ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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