{"id":32169,"date":"2014-04-03T07:11:54","date_gmt":"2014-04-03T05:11:54","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=32169"},"modified":"2016-07-27T12:08:02","modified_gmt":"2016-07-27T10:08:02","slug":"antoine-morando-1650-1694","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/antoine-morando-1650-1694\/","title":{"rendered":"Antoine Morando (1650-1694)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/antoine-morando-1650-1694\/biografias-paules-346\/\" rel=\"attachment wp-att-130116\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130116\" alt=\"Biografias Pa\u00fales\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/Biografias-Pa%C3%BAles.jpg?resize=232%2C300\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>Despu\u00e9s de enterarme de paso de la piadosa muerte de nuestro querido y bien amado Sr. Antoine Morando, creo que ver\u00e9is con placer un relato m\u00e1s detallado de los ejemplos de virtud y de piedad que se han advertido en este verdadero disc\u00edpulo de nuestro venerable Fundador durante los cuarenta y cuatro a\u00f1os que ha vivido en nuestra Congregaci\u00f3n. Al comunicaros estos detalles me parece que debo decir que este buen misionero ha realizado con toda perfecci\u00f3n el consejo que san Pablo da a su disc\u00edpulo Tito: <em>In omnibus te ipsum praebe exemplum bonorum operum; <\/em>pues nos ha dado ejemplos de piedad y de perfecci\u00f3n en lo que toca a nuestro estado. Y para comenzar por las cosas ordinarias que se hacen cada d\u00eda, era siempre el primero en la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y estaba en ella y asist\u00eda ella con gran devoci\u00f3n. La hac\u00eda casi siempre de rodillas, a pesar de su avanzada edad de ochenta y dos a\u00f1os. Jam\u00e1s faltaba al oficio divino en com\u00fan, y si alguna vez se ve\u00eda obligado a salir de la casa, volv\u00eda siempre a tiempo para recitarlo con los dem\u00e1s. Y hasta en sus \u00faltimos a\u00f1os se hubiera dicho que desde la ma\u00f1ana a la noche no pensaba en otra cosa que en recitar bien su oficio y en celebrar devotamente la santa misa o, cuando no pod\u00eda decirla ya, en o\u00edr tantas misa como le era posible y en comulgar todos los d\u00edas. Con la misma diligencia y puntualidad se hallaba en los ex\u00e1menes, generales y particulares, donde seg\u00fan su costumbre llegaba el primero siempre. Ocupaba la tarde en hacer lecturas espirituales, en recitar el rosario y dem\u00e1s oraciones vocales, y en el estudio de los casos de conciencia. Pasaba toda su recreaci\u00f3n en conversaciones piadosas o hablando de cosas \u00fatiles y provechosas. En esto se comportaba con un gran respeto y mucha afabilidad, jovialidad y condescendencia; de manera que su compa\u00f1\u00eda serv\u00eda de distracci\u00f3n y de consuelo a sus cohermanos. Nunca se le oy\u00f3 pronunciar una palabra de queja contra los superiores o los dem\u00e1s; tampoco hablaba nunca del beber o comer ni de las noticias pol\u00edticas o de cosas prohibidas por las reglas; hasta tal punto que al decirle alguno hace dos a\u00f1os, que hab\u00eda que rezar mucho a Dios por la cristiandad, porque todo estaba en guerra, se sorprendi\u00f3 mucho como de algo nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era tambi\u00e9n exacto en la observancia de las pr\u00e1cticas y reglas de la Compa\u00f1\u00eda, y no omit\u00eda m\u00e1s las peque\u00f1as que las grandes. Cada tres meses, era el primero en venir a hacer al superior la comunicaci\u00f3n. A menudo ped\u00eda ser avisado p\u00fablicamente de sus defectos. Ya de mayor y decr\u00e9pito, barr\u00eda \u00e9l mismo su habitaci\u00f3n dos veces por semana, y dec\u00eda que esta regla le obligaba tanto como las dem\u00e1s. Nunca pidi\u00f3 excepci\u00f3n en lo ordinario de la comunidad. A veces se serv\u00edan en la mesa frutas que no pod\u00eda comer ya, porque no ten\u00eda dientes; entonces el superior le hac\u00eda servir otra cosa; pero trataba de imped\u00edrselo con bonitas razones, diciendo que se compensaba comiendo m\u00e1s de las cosas\u00a0 servidas, o que ten\u00eda buen est\u00f3mago y que pod\u00eda digerir bien las cosas sin masticarlas. Y cuando la primera vez no pod\u00eda lograr lo que pretend\u00eda, volv\u00eda a la carga tantas veces que al final hab\u00eda que dejar de servirle nada particular, para no afligirle. Estaba tan mortificado por toda clase de exenci\u00f3n o de particularidad que se ve\u00eda pronto en su rostro la pena que experimentaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo hemos advertido en dos o tres ocasiones en especial. La primera fue durante este invierno: nos hab\u00edamos dado cuenta que debido a su debilidad, corr\u00eda peligro de caerse por las escaleras; el superior le dijo que no continuara levant\u00e1ndose a la misma hora que los dem\u00e1s, sino que esperara a que fuera de d\u00eda. Expres\u00f3 m\u00e1s de una vez al superior que no sufr\u00eda nada en levantarse temprano, pero que sufr\u00eda mucho m\u00e1s al no poder hacer su oraci\u00f3n con todos. El superior insisti\u00f3 que se quedara en cama; pero \u00e9l se sinti\u00f3 muy afligido, de manera que hubo que permitirle que se levantara a la hora ordinaria, poni\u00e9ndole la condici\u00f3n que no saldr\u00eda de su habitaci\u00f3n antes de encender las l\u00e1mparas en la casa; pues, en virtud del permiso que ya ten\u00eda de hac\u00eda varios a\u00f1os, se levantaba un poco antes que los dem\u00e1s, apresur\u00e1ndose a vestirse consegu\u00eda poder salir de su habitaci\u00f3n cuando llegaba el hermano que despertaba a la Comunidad y llevaba luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hemos notado otra cosa parecida, hace ocho o nueve a\u00f1os. Con ocasi\u00f3n de una inflamaci\u00f3n que tuvo en los ojos, el superior, con el consejo del m\u00e9dico, le orden\u00f3 no ayunar durante la cuaresma, lo que le doli\u00f3 y atorment\u00f3 mucho. Otra vez, durante la cuaresma \u00faltima, el superior se fij\u00f3 que al subir las escaleras del refectorio hab\u00eda estado a punto de caerse; pens\u00f3 entonces en ponerle en una habitaci\u00f3n que estaba al nivel de la capilla, mandando que le llevar\u00e1n de comer y de cenar a su cuarto.\u00a0 En lo que se refiere a las virtudes que componen el esp\u00edritu de nuestra vocaci\u00f3n, se mostr\u00f3 tambi\u00e9n tan ejemplar, y todo el mundo conoce su sencillez verdaderamente de paloma. En todo lo que hac\u00eda y dec\u00eda se ve\u00eda bien que no ten\u00eda a la vista otra cosa ni otra pretensi\u00f3n que la de agradar a Dios solo; proced\u00eda en todo con sinceridad y rectitud, no s\u00f3lo con los superiores, sino tambi\u00e9n con los dem\u00e1s. Nunca se ha visto en el fingimiento ni duplicidad; y si bromeando en el recreo, se le ocurriera decir algo que pareciera un tanto ambiguo, lo explicaba enseguida diciendo en qu\u00e9 sentido se entend\u00eda lo que hab\u00eda lanzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su humildad se dio a conocer igualmente por los actos frecuentes y casi continuos que realizaba. En las funciones de la Compa\u00f1\u00eda, no buscaba de ninguna manera la estima y el aplauso de los hombres, sino solamente la gloria de Dios, y en este sentido pon\u00eda todos sus cuidados en realizarlas bien. Cuando o\u00eda a los externos hablar bien\u00a0 de la obras de los misioneros, dec\u00eda con humildad:\u00a0 \u00a0\u00abDebemos dar gracias a Dios si se hace alg\u00fan bien con tal de que \u00e9l sea glorificado, eso es lo que nos hace falta\u00bb. Se somet\u00eda de buen grado a todos los superiores y directores de misi\u00f3n, incluso a los que hab\u00edan sido anteriormente sus inferiores; todos los empleos le eran casi indiferentes, y no ve\u00eda ninguno ni bajo ni elevado; lo mismo con los vestidos, no se preocupaba si eran nuevos o usados. Dec\u00eda con frecuencia todo lo que le pod\u00eda producir confusi\u00f3n, como haber estudiado poco en el mundo y ciertas faltas que hab\u00eda cometido en su infancia. . Soportaba con alegr\u00eda una falta de respeto hacia \u00e9l; y si ten\u00eda muchos miramientos para los dem\u00e1s, no prestaba ninguna atenci\u00f3n a lo que iba con \u00e9l. Con mayor raz\u00f3n, recib\u00eda bien los avisos que le daban, con el motivo que fuese. Su mansedumbre era tan grande que alguno de fuera ha confesado despu\u00e9s de su muerte que el \u00fanico recuerdo de su afabilidad y de su cordialidad era todav\u00eda para \u00e9l un motivo de consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su conducta fue un cuadro fiel de la mortificaci\u00f3n que practicaba interiormente; pues no manifest\u00f3 nunca ni deseos, ni repugnancias, ni apego que no fuera por sus empleos. Somet\u00eda tambi\u00e9n su cuerpo a varias austeridades, y como le hab\u00edan quitado la disciplina, tres meses antes de su muerte, la disciplina con que se flagelaba, ped\u00eda con insistencia otra. Todos los d\u00edas en la mesa hac\u00eda regularmente una mortificaci\u00f3n con tanta fidelidad como un seminarista. A pesar de su edad avanzada, sigui\u00f3 empe\u00f1ado en observar con rigor los d\u00edas de ayuno; y como, en sus \u00faltimos a\u00f1os, le daban una sopa en la colaci\u00f3n, no se com\u00eda m\u00e1s que la mitad y no quer\u00eda tocar el postre. Otra mortificaci\u00f3n importante fue haber vivido en diez a\u00f1os, en invierno como en verano, en una habitaci\u00f3n muy inc\u00f3moda situada bajo la escalera de la casa que daba al Norte y por consiguiente extremadamente fr\u00eda en invierno. Su celo por la gloria de Dios se vio en su prontitud para ofrecerse siempre el primero a ir a misiones. En una misi\u00f3n que se daba en la campa\u00f1a de Roma,\u00a0 sucedi\u00f3 que cierto n\u00famero de habitantes, apenas salidos de la santa comuni\u00f3n, fueron corriendo al baile; al d\u00eda siguiente subi\u00f3 al p\u00falpito y habl\u00f3 con tanto celo contra este desorden, que hizo derramar l\u00e1grimas a los que se hab\u00edan declarado culpables, y la compunci\u00f3n que les inspir\u00f3 fue tan viva que repararon su esc\u00e1ndalo asistiendo descalzos a una procesi\u00f3n que se hac\u00eda a una iglesia de la sant\u00edsima Virgen. Cuando en la calle o\u00eda a alguno emplear con irreverencia el nombre de Dios, iba enseguida a hacer una graciosa reprimenda al culpable. En la casa mostraba mucho celo en servir\u00a0 a los del retiro, cuya direcci\u00f3n le confiaban, y cuando el n\u00famero de los ordenandos era muy considerable, era el primero en sacrificar su habitaci\u00f3n por ellos. La obediencia parec\u00eda en \u00e9l sobresalir a todas las dem\u00e1s virtudes; recib\u00eda como or\u00e1culos, las \u00f3rdenes de los superiores, y le bastaba con saber que el superior hubiera dicho tal cosa para ir a hacerlo. Dec\u00eda a menudo \u00abHay que obedecer ciegamente a los superiores; ellos saben lo que hacen. Debemos ponernos en sus manos, que me pongan donde quieran, que me digan lo que tengo que hacer, estoy listo para hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Regresaba aun d\u00eda de las misiones de C\u00f3rcega y se fue a abrazar a los seminaristas; les dijo en esta ocasi\u00f3n que viejo y todo como era, apenas de regreso a casa, estaba preparado a volverse a embarcar esa misma noche si la obediencia se lo ped\u00eda. \u00c9l cumpl\u00eda de buen grado los oficios m\u00e1s bajos en apariencia tan bien como los m\u00e1s honor\u00edficos, y no replicaba nunca a lo que le pod\u00edan decir los superiores, o incluso los subalternos. Se puede juzgar por esto del celo que pon\u00eda en cumplir las funciones que le fueron confiadas en diferentes ocasiones, como de asistente de la casa o de director del seminario interno; y, en este primer empleo sobre todo, se entregaba a formar a los seminaristas en esta obediencia pronta, entera y ciega. Amaba de tal manera su vocaci\u00f3n que acostumbraba a decir que Nuestro Se\u00f1o hab\u00eda tenido gran misericordia de \u00e9l coloc\u00e1ndole en este estado y que no lo cambiar\u00eda por todos los reinos del mundo. Pero ni siquiera necesitaba hablar\u00a0 para dar a conocer la felicidad que en ella encontraba, el gozo que se ve\u00eda constantemente dibujado en su rostro era para los dem\u00e1s un entusiasmo poderoso por la perseverancia. Daba adem\u00e1s otras se\u00f1ales cuando los postulantes entraban en la Congregaci\u00f3n o cuando seminaristas hac\u00edan los votos. En 1656, cuando le dijeron que por orden de Su Santidad, hab\u00eda que hacer votos simples uno de los cuales era no salir de la Congregaci\u00f3n, \u00e9l respondi\u00f3 que lo har\u00eda de muy buena gana pues porque quer\u00eda perseverar en ella aun sin hacer los votos. Su amor a Dios se manifestaba en el cuidado que pon\u00eda en hacer bien todo lo que se refer\u00eda a su culto, y una de sus resoluciones de todos los retiros era cuidar sobre todo de lo que se refer\u00eda a Dios, como la santa misa, el oficio divino, la oraci\u00f3n mental, el examen general y particular; y era muy fiel a estas resoluciones. Cuando dec\u00eda la misa en la casa, su costumbre era o\u00edr una como preparaci\u00f3n y otras dos como acci\u00f3n de gracias. No debemos omitir hablar aqu\u00ed de su devoci\u00f3n especial al Sant\u00edsimo Sacramento y a la sant\u00edsima Virgen. Durante el d\u00eda visitaba al Sant\u00edsimo Sacramento, y a pesar de sus ochenta a\u00f1os hac\u00eda sus genuflexiones hasta el suelo y se manten\u00eda arrodillado en oraci\u00f3n con el mayor recogimiento, y a veces incluso prosternado cara al suelo cuando pensaba que nadie le ve\u00eda. Mostr\u00f3 su devoci\u00f3n a la sant\u00edsima Virgen tratando de imitar las virtudes de\u00a0 esta Reina de los \u00e1ngeles sobre todo su pureza y su humildad; todos los d\u00edas en su honor recitaba el rosario y muchas otras oraciones vocales; ten\u00eda en su habitaci\u00f3n una imagen de la sant\u00edsima Virgen con el ni\u00f1o Jes\u00fas en brazos, y su costumbre cada vez que entraba en su habitaci\u00f3n era de arrodillarse ante el Hijo de la Madre para pedirle su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su caridad para con el pr\u00f3jimo era tan grande que bastaba verle para apreciar en su rostro que nos amaba y nos estimaba; ten\u00eda para cada uno la acogida m\u00e1s amable y las ofertas de servicios m\u00e1s afectuosas. Nunca interpretaba mal las acciones de los dem\u00e1s; y, si ten\u00eda el menor atisbo de que una de sus palabras hab\u00eda podido herir a alguien no estaba tranquilo hasta postrarse a sus pies para pedirle perd\u00f3n. Cuando sab\u00eda que alguno estaba enfermo iba a verle\u00a0 varias veces al d\u00eda y hac\u00eda que se remediaran todas sus necesidades. Esta vida tan virtuosa no pod\u00eda acabar m\u00e1s que con una muerte preciosa delante del Se\u00f1or. Sucedi\u00f3 el 15 de julio de 1694, y se produjo por su celo, se puede asegurar por la observancia de los ejercicios de la comunidad. Ya despu\u00e9s de tres o cuatro meses que se la hab\u00eda eximido de venir a los ejercicios comunes por miedo a alg\u00fan accidente, pero \u00e9l continu\u00f3 las pr\u00e1cticas en su habitaci\u00f3n. Una noche se puso pues de rodillas para hacer su examen general; pero, seg\u00fan su costumbre, no quiso apoyarse; le vino entonces un traspi\u00e9s y se cay\u00f3 de bruces al suelo. Pudo sin embargo volver a la cama, y al d\u00eda siguiente queriendo levantarse tuvo varias ca\u00eddas que le obligaron a quedarse en el lecho sin poder ya moverse durante los nueve d\u00edas que sobrevivi\u00f3 a\u00fan. En esta posici\u00f3n penosa dio los m\u00e1s vivos ejemplos de paciencia, de obediencia y de afabilidad; se pasaba casi todo el d\u00eda rezando el rosario, y con todos sus sufrimientos y la pena que la costaba respirar, recib\u00eda siempre con dulzura a los que ven\u00edan a verle. La v\u00edspera de su muerte, el sacerdote que\u00a0 le asist\u00eda le vio con una mirada alegre y sonriente elevar las miradas y los brazos al aire como para abrazar a alguien. Le pregunt\u00f3 si ve\u00eda a \u00e1ngeles que ven\u00edan para llevarse su alma; el enfermo respondi\u00f3 que s\u00ed, pero enseguida pareci\u00f3 todo confuso por haber dado esta respuesta. En otro momento, vi\u00e9ndose rodeado de varios sacerdotes que hab\u00edan ido a verle, les dijo estas palabras: \u00abSe\u00f1ores, les pido perd\u00f3n, pero denme su bendici\u00f3n, pues me voy a marchar. Y en efecto, un poco despu\u00e9s se fue para gozar de este Dios a quien \u00e9l hab\u00eda amado tanto. Se encontraba en sus ochenta y dos a\u00f1os y hab\u00eda pasado cuarenta y cuatro en la congregaci\u00f3n. Se puede decir de \u00e9l: <em>\u00abObiit plenus dierum et in senectute bonna<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de enterarme de paso de la piadosa muerte de nuestro querido y bien amado Sr. Antoine Morando, creo que ver\u00e9is con placer un relato m\u00e1s detallado de los ejemplos de virtud y de piedad &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/antoine-morando-1650-1694\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-32169","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Antoine Morando (1650-1694) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/antoine-morando-1650-1694\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Antoine Morando (1650-1694) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Despu\u00e9s de enterarme de paso de la piadosa muerte de nuestro querido y bien amado Sr. Antoine Morando, creo que ver\u00e9is con placer un relato m\u00e1s detallado de los ejemplos de virtud y de piedad ... 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