{"id":31861,"date":"2020-05-08T07:55:29","date_gmt":"2020-05-08T05:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/04\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-11\/"},"modified":"2020-04-03T18:32:50","modified_gmt":"2020-04-03T16:32:50","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-11\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 11"},"content":{"rendered":"<p>MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE<\/p>\n<p><strong>SECCI\u00d3N XI: Misi\u00f3n de las islas H\u00e9bridas<\/strong><\/p>\n<p>Si la se\u00f1al m\u00e1s segura de una caridad perfecta es preferir incomparablemente los intereses de nuestro Se\u00f1or Jesucristo a los suyos propios, o por mejor decir, olvidar todos los intereses propios, e intererarse \u00fanicamente por los de Jesucristo, se puede decir en verdad que el Sr. Vicente posey\u00f3 esa virtud en un grado eminent\u00edsimo de perfecci\u00f3n. Porque en todas sus empresas siempre puso bajo sus pies todo lo que se refer\u00eda a sus propios intereses, o a los de los suyos, y se preocup\u00f3 \u00fanicamente de la gloria y del servicio de su divino Maestro. Todas las misiones que hemos referido en las secciones anteriores son pruebas evidentes de eso, pero especialmente las que vamos a tratar en \u00e9sta. En ella ver\u00e1n que el puro motivo de la caridad fue lo que llev\u00f3 al Sr. Vicente a emprenderla, ya que ninguna clase de ventajas terrenales le pod\u00eda mover a semejante tarea.<\/p>\n<p>Y para conocerlo mejor, se ha de saber que las islas llamadas H\u00e9bridas, que son muy numerosas pero muy peque\u00f1as en extensi\u00f3n, est\u00e1n situadas en el norte de Escocia, en un clima fr\u00edo que las hace est\u00e9riles. Como consecuencia, los habitantes se ven reducidos a una pobreza tal, que los que pasan por notables y mejor acomodados se ven obligados al pan de avena, y la mayor parte no tiene m\u00e1s muebles que la paja, que les sirve de cama y de mesa, y en algunos casos, de manteles y servilletas. De ah\u00ed se puede deducir f\u00e1cilmente c\u00f3mo ser\u00e1 la pobreza del pueblo bajo.<\/p>\n<p>Esa miseria e indigencia ha sido la causa de que, habi\u00e9ndose suspendido la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y expulsado a los sacerdotes, desde los d\u00edas en que Inglaterra se separ\u00f3 de la Iglesia Romana, haya habido muy pocos ministros o predicadores de la nueva religi\u00f3n que hayan querido permanecer all\u00ed. Y as\u00ed, los pobres habitantes de las islas se han visto reducidos en su mayor parte a tal penuria en la asistencia espiritual, que se han llegado a encontrar ancianos de ochenta, de cien a\u00f1os y m\u00e1s, que no hab\u00edan sido bautizados. De ah\u00ed se podr\u00e1 juzgar en qu\u00e9 situaci\u00f3n estaban todos los dem\u00e1s. La mayor parte de aquella pobre gente no sab\u00eda si eran cat\u00f3licos o herejes, y no exist\u00eda entre ellos casi ning\u00fan acto de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>No hizo falta otra solicitud ante el Sr. Vicente para moverlo a socorrer a aquellos pobres isle\u00f1os en semejante abandono, sino su propia caridad. Bastaba con que conociera aquella necesidad espiritual casi extrema, para que tomara la resoluci\u00f3n de enviar all\u00ed a los suyos, sin ahorrar ni los gastos ni las molestias. Y se le pod\u00edan aplicar estas palabra: \u00abSufficit, ut noveris; neque enim amas et deseris\u00bb. Propuso a algunos virtuosos sacerdotes irlandeses y escoceses de su Congregaci\u00f3n que fueran a socorrer y asistir a sus hermanos. Lo aceptaron con mucho inter\u00e9s, a pesar del evidente peligro al que hab\u00eda que exponerse a causa del rigor con que se les persegu\u00eda entonces a los sacerdote cat\u00f3licos. Escogi\u00f3 entre ellos a dos sacerdotes irlandeses para aquella misi\u00f3n de las islas H\u00e9bridas, y a ellos junt\u00f3 un tercer sacerdote, escoc\u00e9s de nacimiento, para trabajar en Escocia.<\/p>\n<p>Partieron el a\u00f1o 1651 disfrazados de mercaderes para no ser reconocidos por los herejes, y se dirigieron por esa raz\u00f3n a Holanda para embarcarse all\u00ed. Felizmente se encontraron con un se\u00f1or escoc\u00e9s llamado Glengarry, notable tanto por su virtud como por su nacimiento, que se hab\u00eda convertido hac\u00eda poco a la religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Los tom\u00f3 desde entonces bajo su protecci\u00f3n y les prest\u00f3 siempre muy buenos servicios. Una vez embarcados en su compa\u00f1\u00eda, se dirigieron a Escocia. En cuanto llegaron, los reconoci\u00f3 un sacerdote ap\u00f3stata que se hab\u00eda hecho ministro, y escribi\u00f3 cartas a todos los sitios de Escocia para informar de la llegada de los misioneros. Pero Dios por su Bondad los libr\u00f3 de aquel peligro e hiri\u00f3 de tal manera el cuerpo y el coraz\u00f3n del miserable ap\u00f3stata, que, despu\u00e9s de sufrir grandes dolores en todos sus miembros y de perder casi la vista y el o\u00eddo por la violencia de los males que sufr\u00eda, al fin reconoci\u00f3 que la mano de Dios estaba sobre \u00e9l y que sus pecados atra\u00edan aquel azote; y tocado por un movimiento de la gracia divina, decidi\u00f3 convertirse. As\u00ed lo hizo sin ning\u00fan fingimiento, pues tuvo que andar un largo recorrido para verse con el Sr. Duiguin, misionero, con la intenci\u00f3n expresa de pedirle perd\u00f3n por su falta y la absoluci\u00f3n de su apostas\u00eda. Para ello se postr\u00f3 a sus pies con grandes muestras de verdadera contrici\u00f3n, conjur\u00e1ndole que aceptara la abjuraci\u00f3n que quer\u00eda hacer de su herej\u00eda y que lo recibiera en la Iglesia, cosa que realiz\u00f3 muy gustosamente el Sacerdote de la Misi\u00f3n en virtud del poder que hab\u00eda recibido del Soberano Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>En cuanto a los frutos que esa misi\u00f3n produjo en aquellas islas abandonadas, junto con los trabajos que los misioneros sufrieron all\u00ed, no sabr\u00edamos explicarlo mejor que aduciendo aqu\u00ed p\u00e1rrafos de dos cartas escritas a prop\u00f3sito al Sr. Vicente por el Sr. Duiguin. La primera es del veinticinco de octubre de 1652. En ella habla de esta manera:<\/p>\n<p><em>\u00abDios nos ha concedido la gracia, una vez llegados a Escocia, de cooperar en la conversi\u00f3n del padre del Sr. de Glengarry. Era un anciano de noventa a\u00f1os, educado en la herej\u00eda desde su juventud. Lo instruimos y lo reconciliamos con la Iglesia durante una grave enfermedad que lo llev\u00f3 en seguida al sepulcro, aunque despu\u00e9s de haber recibido los sacramentos y demostrado una verdadera pena por haber vivido tanto tiempo en el error y un gozo indecible por morir cat\u00f3lico. Tambi\u00e9n reconcili\u00e9 a varios de sus criados y a alguno de sus amigos, aunque en secreto. Hecho esto, dej\u00e9 a mi compa\u00f1ero en aquella tierra monta\u00f1osa de Escocia, ya que hab\u00eda all\u00ed muchas necesidades espirituales y mucho bien que hacer, y me traslad\u00e9 a las islas H\u00e9bridas, en donde Dios con su omnipotencia misericordiosa ha realizado maravillas por encima de toda esperanza. Porque ha dispuesto tan bien los corazones que el Sr. de Clanronald, se\u00f1or de una gran parte de la isla de Uist, se ha convertido con su esposa, su hijo y toda su familia, as\u00ed como tambi\u00e9n todos los gentileshombres suyos con sus familias. Tambi\u00e9n he estado trabajando con la gente de aquella isla, hasta que pas\u00e9 luego a Egga y Canna, en donde Dios ha convertido a unas ochocientas o novecientas personas, que estaban tan poco instruidas en las cosas que concie[rn]en a nuestra religi\u00f3n que ni siquiera habr\u00eda quince que conocieran algunos de los misterios de la fe cristiana. Espero que el resto dar\u00e1 pronto gloria a Dios. Me he encontrado con treinta o cuarenta personas de setenta y hasta cien a\u00f1os y m\u00e1s que no hab\u00edan recibido el santo Bautismo. Las he instruido y bautizado, y poco despu\u00e9s han muerto. Sin duda que est\u00e1n ahora rogando delante de Dios por quienes les procuraron tan gran bien. Gran parte de los habitantes viv\u00edan en concubinato, pero gracias a Dios hemos puesto remedio a ello, casando a los que quer\u00edan y separando a los que no quer\u00edan casarse\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abNo hemos recibido nada de este pueblo por los servicios que les hemos prestado. A pesar de eso tengo que mantener a dos hombres: uno para que me ayude a remar cuando paso de una isla a otra, y a llevar mis ornamentos y mis bultos por tierra, ya que he de caminar a veces cuatro o cinco leguas a pie por caminos dif\u00edciles antes de decir misa; el otro me ayuda a ense\u00f1ar el Padrenuestro, el Avemar\u00eda y el Credo, y a decir la misa, ya que no hay nadie capaz de hacerlo m\u00e1s que \u00e9l, despu\u00e9s de la instrucci\u00f3n que le di\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abOrdinariamente no hacemos m\u00e1s que una comida al d\u00eda, que consiste en pan de cebada o de centeno, con queso o manteca salada. Pasamos a veces d\u00edas enteros sin comer, por no encontrar con qu\u00e9, sobre todo cuando tenemos que atravesar monta\u00f1as desiertas y sin habitar. En cuanto a la carne, no la comemos casi nunca, a pesar de que a veces se encuentra en algunos lugares que est\u00e1n m\u00e1s bien lejos del mar, sobre todo en casa de las personas distinguidas; pero es tan mala y la condimentan con tanta sal que da repugnancia comerla. La echan en tierra sobre un poco de paja, que les sirve de mesa y de silla, de mantel y de servilleta, de fuente y de plato. Es imposible comprarla para cocerla y guisarla nos otros mismos como en Francia, pues no la venden a trozos, ya que aqu\u00ed no hay carniceros, de modo que tendr\u00edamos que comprar un buey o un cordero entero, y no podemos hacerlo, ya que nos vemos obligados a viajar continuamente para ir a bautizar y a administrar los dem\u00e1s sacramentos. En el mar de los alrededores de estas islas hay pesca en abundancia, pero sus habitantes se dan poca ma\u00f1a para cogerla, ya que tienen un car\u00e1cter perezoso y poco h\u00e1bil. Sin duda ser\u00eda un gran servicio el que se har\u00eda a Dios enviando a esta tierra buenos Obreros evang\u00e9licos que supieran hablar bien la lengua del pa\u00eds, y todav\u00eda m\u00e1s sufrir el hambre, la sed y el dormir en tierra. Tambi\u00e9n es necesario que tengan una pensi\u00f3n anual, pues de lo contrario no tendr\u00edan medios para subsistir\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En la segunda carta del mismo mes de abril de 1654.<\/p>\n<p><em> \u00abEstamos infinitamente obligados \u2014<\/em>dice<em>\u2014 a dar gracias incesantes a la Bondad divina por tantas bendiciones como quiere derramar sobre nuestros trabajos humildes. Le dir\u00e9 solamente alguna cosa sobre ello, ya que ser\u00eda imposible manifestarle todo\u00bb <\/em><\/p>\n<p><em>\u00abLas islas que he frecuentado han sido las de Uist, Canna, Egga y Sky, y en el continente, las aldeas de Moydart, Arisaig, Morar, Knoydart y Glengarry\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abLa isla de Uistpertenece a dos se\u00f1ores: uno se llama el capit\u00e1n de Clanronald y el otro Mac Donald. Lo que pertenece al primero est\u00e1 todo convertido, exceptuando s\u00f3lo a dos hombres que no quieren ninguna religi\u00f3n, a fin de tener m\u00e1s libertad para pecar. Han sido devueltas al redil de la Iglesia cerca de mil doscientas almas. En la otra parte de la isla, que pertenece a Mac Donald, no he estado todav\u00eda, aunque me han invitado a ir. Hay all\u00ed un ministro que quiere discutir conmigo por carta. Ya le he contestado y espero que la controversia podr\u00eda obtener un buen resultado. Los nobles me invitan a ir a sus lugares y al se\u00f1or le parece bien que vaya. Y estoy tanto m\u00e1s decidido a ir, cuanto que s\u00e9 que el ministro me tiene miedo y que le gustar\u00eda apartarme de all\u00ed. Los dos criados que me envi\u00f3 se han vuelto convertidos al catolicismo, gracias a Dios, y he recibido la confesi\u00f3n general que hicieron despu\u00e9s de haberlos preparado a ella\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><em>\u00abLos habitantes de la peque\u00f1a isla de Cannaest\u00e1n convertidos en su mayor\u00eda, lo mismo que algunos de los de Egga.Por lo que se refiere a la isla de Sky,est\u00e1 gobernada por tres o cuatro se\u00f1ores: una parte por Mac Donald y su madre, otra por Mac Leod y la tercera por Mac Fimine. Pues bien, en las dos primeras partes hay una gran cantidad de familias convertidas, pero en la de Mac Fimine no he hecho nada todav\u00eda\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEn cuanto a Moydart, Arisaig, Morar, Knoydart y Glengarry est\u00e1n convertidos o resueltos a recibir la instrucci\u00f3n, apenas tengamos la oportunidad de ir all\u00ed. Hay seis o siete mil almas en todos aquellos lugares, que est\u00e1n muy alejados unos de otros y son dif\u00edciles de visitar a pie e inaccesibles a caballo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00abA comienzos de la primavera fui a otra isla llamada Barra en la que encontr\u00e9 al pueblo tan devoto y tan deseoso de aprender que me llena de entusiasmo. Bastaba con ense\u00f1arle bien a un ni\u00f1o en cada pueblo el Padrenuestro,el Avemar\u00eda,y el Credo, para que al cabo de dos o tres d\u00edas los supiera toda la aldea, tanto los mayores como los peque\u00f1os. Recib\u00eda a los principales en la iglesia, y entre ellos al joven se\u00f1or con sus hermanos y hermanas, con la esperanza de hacer lo mismo con el se\u00f1or anciano en la primera ocasi\u00f3n que vuelva all\u00e1. Entre esos convertidos hay uno que es hijo de un ministro y cuya devoci\u00f3n edifica mucho a todo el pa\u00eds, donde es muy conocido. De ordinario, retraso durante alg\u00fan tiempo la comuni\u00f3n despu\u00e9s de la confesi\u00f3n general, para que queden mejor instruidos y mejor dispuestos todav\u00eda por una segunda confesi\u00f3n, y tambi\u00e9n para excitar en ellos el deseo y el afecto de comulgar\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEntre los que han recibido la sagrada comuni\u00f3n hubo cinco que Dios demostr\u00f3 que no estaban en las disposiciones debidas para ello, pues habiendo sacado la lengua para recibir la sagrada Forma no pudieron luego retirarla; tres de ellos se quedaron en ese estado hasta que se les retir\u00f3 la forma; pero luego, habi\u00e9ndose confesado y debidamente dispuestos, recibieron finalmente ese Pan de vida sin ninguna dificultad. Los otros dos todav\u00eda no se han repuesto. Dios ha querido permitir estos efectos extraordinarios para dar a los cristianos de este pa\u00eds mayor temor cuando se acerquen a este divino sacramento, y as\u00ed se presenten en las mejores disposiciones\u00bb <\/em><\/p>\n<p><em>\u00abSe han visto otras muchas cosas maravillosas realizadas en virtud del agua bendita. Esto ha servido mucho para dar grandes sentimientos de piedad a muchos pobres. Hemos bautizado a muchos ni\u00f1os e incluso a adultos de treinta, cuarenta, setenta y ochenta a\u00f1os y m\u00e1s, pues estaban seguros de no haber sido bautizados. Entre ellos hubo algunos que se ve\u00edan turbados y vejados por fantasmas y por esp\u00edritus malignos, que se han quedado totalmente libres despu\u00e9s de recibir el bautismo, de forma que ya no los ven\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El virtuoso y celoso misionero ten\u00eda tambi\u00e9n las intenci\u00f3n de trasladarse a otra isla, llamada Pabba, pues el gobernador le hab\u00eda concedido antes una entrada libre. He aqu\u00ed lo que le escribe a un cohermano suyo el 5 de mayo de 1657.<\/p>\n<p><em>\u00abMe preparo para salir el d\u00eda 10 camino de Pabba.Todav\u00eda no le he declarado mi plan por miedo a que la dificultad y el peligro que hay le causara alg\u00fan temor, porque ese sitio es terrible y fuera de lo com\u00fan. Pero la esperanza que tenemos de atraer a varias ovejas descarriadas al redil de Nuestro Se\u00f1or, con la confianza puesta en su bondad; y como adem\u00e1s hay motivos para esperar que los habitantes de aquella isla, al no estar inficcionados de ninguna idea her\u00e9tica vendr\u00e1n a instruirse en las verdades de nuestra santa religi\u00f3n, podr\u00e1n con la gracia de Dios mantenerse en ella y perseverar. Confiando en eso, despreciando los peligros y hasta la misma muerte, saldremos, con la ayuda de Dios, a cuya voluntad me encomiendo. Por eso le ruego que no tarde en venir. Gu\u00e1rdese mucho de confiar a nadie mi secreto, salvo al Sr. Noeil, porque queremos por varias razones que se mantenga secreto y oculto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero aquel buen misionero no pudo realizar este proyecto que hizo saber a su cohermano por esta carta, porque cay\u00f3 un poco m\u00e1s tarde enfermo y muri\u00f3 el diecisiete del mismo mes de mayo, con gran sentimiento de todos aquellos pueblos por cuya salvaci\u00f3n hab\u00eda trabajado tanto<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber hablado de las misiones dadas en las islas H\u00e9brida, habr\u00e1 que decir algo de las que se daban en ese mismo tiempo en Escocia. All\u00ed trabajaba el Sr. Lumsden, misionero muy celoso. He aqu\u00ed lo que le confi\u00f3 al Sr. Vicente el a\u00f1o 1654:<\/p>\n<p><em>\u00abEn cuanto a la misi\u00f3n que estamos dando aqu\u00ed en el campo, Dios le est\u00e1 dando muchas bendiciones. Puedo decirle que todos los habitantes, tanto ricos como pobres, no han estado nunca, desde que cayeron en la herej\u00eda, en tan buenas disposiciones para reconocer la verdad y convertirse a nuestra santa fe. Todos los d\u00edas recibimos a varios que abjuran de sus errores; algunos son incluso de lo m\u00e1s distinguidos. Adem\u00e1s, trabajamos en confirmar a los cat\u00f3licos con la palabra de Dios y la administraci\u00f3n de los sacramentos. El d\u00eda de Pascua estuve en casa de un se\u00f1or; en ella comulgaron m\u00e1s de cincuenta personas, entre ellas hab\u00eda gente reci\u00e9n convertida. El feliz \u00e9xito de nuestras misiones da mucha envidia a los ministros, a los que les falta m\u00e1s bien fuerza que deseos para sacrificarnos en aras de su pasi\u00f3n; pero nosotros confiamos en la bondad de Dios, que ser\u00e1 siempre nuestro protector\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><em>Y por otra carta del mes de octubre del a\u00f1o 1657, hablando sobre el mismo tema: \u00abLos pueblos de estas tierras del norte \u2014<\/em>dice<em>\u2014 est\u00e1n mucho mejor dispuestos para recibir la verdadera fe ahora que antes, etc. La gracia de Dios no ha trabajado en vano este \u00faltimo verano. Gracias a ella he tenido la dicha de devolver al seno de la Iglesia a unas cuantas personas de alta condici\u00f3n, que han abjurado de su herej\u00eda. Al mismo tiempo, he confirmado cada vez m\u00e1s a los cat\u00f3licos mediante las instrucciones que les he dado y los sacramentos que les he administrado. Incluso he emprendido un viaje a las islas Orcadas, y he recorrido las aldeas de Moray, Ross, Sutherland, Candie y Caithnes,por donde no hab\u00eda pasado ning\u00fan sacerdote desde hace varios a\u00f1os, ni queda ya casi ning\u00fan cat\u00f3lico. Pero cuando empec\u00e9 a trabajar en serio en Caithnes, donde recib\u00ed en la fe a un hombre ilustre, que me invit\u00f3 a permanecer durante alg\u00fan tiempo en aquella Provincia, donde era de esperar la conversi\u00f3n de muchos, me vi obligado a dejarlo todo y a escapar deprisa, ya que el enemigo de nuestra salvaci\u00f3n suscit\u00f3 una nueva persecuci\u00f3n contra los cat\u00f3licos por instigaci\u00f3n de los ministros, que obtuvieron un mandato del protector Cromwell, dirigido a todos los jueces y magistrados del Reino de Escocia, en el que dec\u00eda que, como le han expuesto que muchas personas, especialmente en las Provincias septentrionales, se pasan al papismo, y como es oportuno impedir estas conversiones y evitar este cambio, les manda que hagan una investigaci\u00f3n diligente, especialmente contra todos los sacerdotes, a los que ordena encarcelar y castigar seg\u00fan las leyes del Reino. Pues bien, como el ministro Bredonique est\u00e1 muy enconado especialmente contra m\u00ed, y anda intentando prenderme, he tenido que retirarme de los lugares en donde estaba con cierta seguridad hasta entonces y buscar alg\u00fan otro refugio, hasta que se vea en qu\u00e9 para esta persecuci\u00f3n. No le puedo escribir m\u00e1s al detalle acerca del estado de nuestros asuntos por miedo a que nuestras cartas vayan a caer en manos de nuestros enemigos\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>No sin gran raz\u00f3n usaba de estas precauciones el virtuoso misionero para librarse de caer en manos de los herejes, no tanto por temor a la c\u00e1rcel ni a la misma muerte, cuanto por miedo a privar a los cat\u00f3licos de aquel pobre Reino de la ayuda y la asistencia que les prestaba. Porque desde el a\u00f1o 1655, con ocasi\u00f3n de un mandamiento parecido, y por petici\u00f3n de los ministros de Cromwell, el magistrado ingl\u00e9s que hac\u00eda de pretor hab\u00eda encontrado a tres en el castillo del Marqu\u00e9s de Huntley, entre los que estaban su hermano el Sr. Le Blanc, que hab\u00eda sido llevado preso a la ciudad de Aberdeen el mes de febrero de dicho a\u00f1o<\/p>\n<p>El Sr. Vicente, cuando se enter\u00f3 de aquella noticia, se aprovech\u00f3 de ese tema para hablar a la Comunidad y exhortarla a la constancia en los contratiempos, y las persecuciones en los que se pueden hallar los sacerdotes misioneros. He aqu\u00ed en qu\u00e9 t\u00e9rminos les habla:<\/p>\n<p><em>\u00abEncomendaremos a Dios a nuestro buen Sr. Le Blanc, que trabaja en las monta\u00f1as de Escocias, y que ha sido hecho prisionero por los herejes ingleses, junto con un Padre jesuita. Los han llevado a la ciudad de Aberdeen, de donde es el Sr. Lumsden, que no dejar\u00e1 de verle y ayudarle. En aquel pa\u00eds hay muchos cat\u00f3licos que visitan y atienden a los sacerdotes que est\u00e1n sufriendo. Tanto es as\u00ed que ese buen misionero est\u00e1 en camino hacia el martirio. No s\u00e9 si hemos de alegrarnos o de entristecernos por ello; pues por una parte, Dios recibe honor por su detenci\u00f3n, ya que lo ha hecho por amor; y la Compa\u00f1\u00eda podr\u00eda sentirse dichosa, si Dios la encontrara digna de darle un m\u00e1rtir, y \u00e9l est\u00e1 contento de sufrir por su Nombre y de ofrecerse, como lo hace, a cuanto Dios quiera hacer con su persona y su vida. \u00a1Cu\u00e1ntos actos de virtud estar\u00e1 practicando ahora, de fe, de esperanza, de amor a Dios, de resignaci\u00f3n y de oblaci\u00f3n, disponi\u00e9ndose cada vez mejor para merecer esa corona! Todo esto nos mueve, en Dios, a sentir gran alegr\u00eda y gratitud.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abM\u00e1s, por otra parte, es nuestro cohermano el que sufre, \u00bfno tenemos que sufrir con \u00e9l?. De m\u00ed confieso que, seg\u00fan la naturaleza, me siento muy afligido y con un dolor muy sensible; pero, seg\u00fan el esp\u00edritu, me parece que hemos de bendecir por ello a Dios como si se tratara de una gracia muy especial. Es lo que Dios hace cuando uno le ha hecho notables servicios: lo carga de cruces, de tribulaciones y de oprobios. Se\u00f1ores y Hermanos m\u00edos: tiene que haber algo muy grande, incomprensible al entendimiento humano, en las cruces y en los sufrimientos, ya que Dios suele pagar el servicio que se le hace con aflicciones, persecuciones, c\u00e1rceles y martirios, a fin de elevar a un alto grado de perfecci\u00f3n y de gloria a los que se entregan perfectamente a su servicio. El que quiera ser disc\u00edpulo de Jesucristo tiene que esperar esto, pero debe esperar tambi\u00e9n que, cuando se presente la ocasi\u00f3n, Dios le dar\u00e1 fuerzas para soportar las tribulaciones y superar los tormentos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEl Sr. Le Vacher me escribi\u00f3 un d\u00eda desde T\u00fanez que un sacerdote de Calabria, donde los esp\u00edritus son rudos y toscos, concibi\u00f3 un gran deseo de sufrir el martirio por su Nombre, como en otros tiempos el gran san Francisco de Paula, a quien tambi\u00e9n inspir\u00f3 Dios ese mismo anhelo, pero sin que llegara a ejecutarlo, por destinarlo Dios a otra cosa. Pero aquel buen sacerdote se vio tan movido por ese deseo, que cruz\u00f3 los mares para encontrar ocasi\u00f3n de ser martirizado en Berber\u00eda, donde finalmente muri\u00f3 confesando el nombre de Jesucristo. \u00a1Oh, si Dios quisiera inspirarnos ese mismo anhelo de morir por Jesucristo, de cualquier forma que sea, cu\u00e1ntas bendiciones atraer\u00edamos sobre nosotros! Ya sab\u00e9is que hay varias clases de martirios: adem\u00e1s del que acabamos de mencionar, est\u00e1 el de mortificar incesantemente nuestras pasiones, y tambi\u00e9n el de perseverar en nuestra vocaci\u00f3n en el cumplimiento de nuestras obligaciones y de nuestras pr\u00e1cticas. San Juan Bautista, por haber tenido el coraje de reprender al Rey un pecado de incesto y de adulterio que hab\u00eda cometido, y haber sido matado por este motivo, es honrado como m\u00e1rtir, aunque no muri\u00f3 por la fe, sino por defender la virtud contra la que hab\u00eda pecado aquel incestuoso. Por consiguiente, consumirse por la virtud es una especie de martirio. Un misionero, que es muy mortificado y muy obediente, que cumple perfectamente sus obligaciones y vive seg\u00fan las reglas de su estado, hace ver, por medio de ese sacrificio de su cuerpo y de su alma, que Dios merece ser el \u00fanico servido y que merece ser incomparablemente preferido a todas las ventajas y los placeres de la tierra. Obrar de este modo es publicar las verdades y las m\u00e1ximas del Evangelio de Jesucristo, no por palabras, sino por conformidad de su vida con la de Jesucristo, y dar testimonio de su verdad y de su santidad ante fieles e infieles. Por tanto, vivir y morir de esta forma es ser m\u00e1rtir\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><em>\u00abPero volvamos a nuestro buen Sr. Le Blanc, y consideremos c\u00f3mo lo trata Dios, despu\u00e9s de haber hecho tantas cosas buenas en su misi\u00f3n. He aqu\u00ed una cosa maravillosa a la que algunos le querr\u00edan dar el nombre de milagro. Hace alg\u00fan tiempo, hubo en el mar una especie de mal tiempo que hac\u00eda la pesca muy infructuosa y puso al pueblo en extrema necesidad. Le pidieron que hiciera algunas preces y echara agua bendita en el mar, pues se imaginaban que la perturbaci\u00f3n atmosf\u00e9rica se deb\u00eda a alg\u00fan maleficio. As\u00ed lo hizo, y Dios quiso que volviera en seguida la calma y que abundara de nuevo la pesca\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEs \u00e9l quien me lo ha escrito. Otros me han hablado tambi\u00e9n de los grandes trabajos que sufr\u00eda en aquellas monta\u00f1as para animar a los cat\u00f3licos y convertir a los herejes, los continuos peligros a que se expon\u00eda y la escasez que padec\u00eda, no comiendo m\u00e1s que pan de avena. Por consiguiente, si a un obrero que ama tanto a Dios le corresponde hacer y sufrir estas cosas por su servicio y, despu\u00e9s de eso, Dios permite que le vengan otras cruces mayores todav\u00eda y que lo encarcelen por Jesucristo y hagan de \u00e9l un m\u00e1rtir, \u00bfno hemos de adorar esta voluntad de Dios y, someti\u00e9ndonos amorosamente a ella, ofrecernos a El para que cumpla en nosotros su sant\u00edsima Voluntad? Pues bien, le pediremos a Dios esta gracia, le daremos las gracias por la \u00faltima prueba que quiere hacer de la fidelidad de este servidor suyo y le rogaremos que, si no quiere dej\u00e1rnoslo, le d\u00e9 al menos fuerzas en los malos tratos que est\u00e1 sufriendo o que pueda sufrir en adelante\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Aunque, seg\u00fan todas las apariencias, el virtuoso preso ten\u00eda en peligro su vida por estar en manos de sus m\u00e1s crueles enemigos, que s\u00f3lo deseaban su muerte, Dios quiso que recobrara la libertad despu\u00e9s de cinco o seis meses de estar encarcelado, porque no se hallaron pruebas suficientes para condenarlo a tenor de las leyes que se promulgaron en aquel tiempo contra los cat\u00f3licos, de que hab\u00eda celebrado misa, o ejercido otras funciones de su ministerio. Hubo ciertamente un hombre, que testific\u00f3 contra \u00e9l, pero de forma titubeante y dubitante; y en el careo se desdijo de lo que hab\u00eda depuesto anteriormente y explic\u00f3 de otra manera lo que hab\u00eda hecho, pues no quer\u00eda, seg\u00fan dec\u00eda \u00e9l, ser la causa de la p\u00e9rdida de aquel hombre. Con todo, al Sr. Le Blanc se le concedi\u00f3 la libertad con una condici\u00f3n muy rara, que era que, si volv\u00eda a predicar, a instituir o a bautizar a alguno, o a administrar otros sacramentos, ser\u00eda colgado sin nueva forma de proceso.<\/p>\n<p>El Sr. Vicente en cuanto recibi\u00f3 la noticia de la liberaci\u00f3n del Sr. Le Blanc, la comunic\u00f3 a su Comunidad en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>\u00abDemos gracias a Dios por haber librado de este modo al inocente y porque entre nosotros haya habido una persona que ha sufrido todo esto por amor a su Salvador. Este buen sacerdote no ha dejado por miedo a la muerte de regresar a las monta\u00f1as de Escocia y de seguir trabajando all\u00ed como antes. \u00a1Cu\u00e1ntos motivos tenemos para dar gracias a Nuestro Se\u00f1or por haber dado a esta Compa\u00f1\u00eda el esp\u00edritu del martirio, esta luz y esta gracia que le hace ver como algo grande, luminoso, espl\u00e9ndido y divino el morir por el pr\u00f3jimo a imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or! Demos gracias a Dios por todo ello, y pid\u00e1mosle que nos d\u00e9 a cada uno de nosotros esa misma gracia de sufrir y dar la vida por la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE SECCI\u00d3N XI: Misi\u00f3n de las islas H\u00e9bridas Si la se\u00f1al m\u00e1s segura de una caridad perfecta es preferir incomparablemente los intereses de nuestro Se\u00f1or Jesucristo a los suyos propios, o por &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-11\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[266,5],"tags":[218,116],"class_list":["post-31861","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-luis-abelly","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 11 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-segundo-capitulo-1-seccion-11\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Segundo, Cap\u00edtulo 1, Secci\u00f3n 11 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"MISIONES DEL SE\u00d1OR VICENTE SECCI\u00d3N XI: Misi\u00f3n de las islas H\u00e9bridas Si la se\u00f1al m\u00e1s segura de una caridad perfecta es preferir incomparablemente los intereses de nuestro Se\u00f1or Jesucristo a los suyos propios, o por ... 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