{"id":30752,"date":"2015-03-01T06:43:03","date_gmt":"2015-03-01T05:43:03","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=30752"},"modified":"2016-07-26T19:17:53","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:53","slug":"la-dimension-misionera-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-dimension-misionera-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"La dimensi\u00f3n misionera de la Caridad"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/misiones3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-30753 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/misiones3-300x284.jpg?resize=257%2C243\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"243\" \/><\/a>1. Al comienzo de esta charla quiero saludar atentamente a las Autoridades y a los Organizadores, as\u00ed como tambi\u00e9n, a los Parti\u00adcipantes de esta Semana Misional de Burgos.<\/p>\n<p>Y lo hago en nombre de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, los Padres Pa\u00fales, y de las Hijas de la Caridad, en virtud de mi actual servicio como Superior General de ambas Comunidades, esparcidas en 75 pa\u00edses donde trabajan los m\u00e1s de 4.000 miembros de la primera y las, aproximadamente, 31.700 Hermanas de la segunda.<\/p>\n<p>La Familia Vicenciana, que comprende, adem\u00e1s, alrededor de un mill\u00f3n de otras personas, como las Se\u00f1oras o Voluntarias de la Caridad, las Juventudes Marianas Vicencianas, y las Conferen\u00adcias de San Vicente de Pa\u00fal de Ozanan, est\u00e1 celebrando los 250 a\u00f1os de la Canonizaci\u00f3n de nuestro fundador San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Como ustedes saben, a San Vicente se le conoce como \u00abel Santo de la Caridad\u00bb; de hecho, la Iglesia lo declar\u00f3 \u00abPatrono de las Aso\u00adciaciones de Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>2. Dentro del Temario de estas Jornadas, se me ha pedido que os hable de <strong>\u00abLa Dimensi\u00f3n Misionera de la Caridad Cristiana\u00bb, <\/strong>bajo dos aspectos:<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n, <strong>tal como debe ser vivida por toda Congre\u00ad<\/strong><strong>gaci\u00f3n Religiosa, <\/strong>y<\/p>\n<p><strong>Tal como, de hecho, ha sido vivida por las ramas mascu\u00ad<\/strong><strong>lina y femenina de las dos Congregaciones fundadas por San <\/strong><strong>Vicente de Pa\u00fal.<\/strong><\/p>\n<p>Advirtiendo que, ni la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, ni la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad son Congregaciones Religio\u00adsas, sino Sociedades de Vida Apost\u00f3lica que viven en com\u00fan, tra\u00adtar\u00e9 de esclarecer los dos campos se\u00f1alados, de la Dimensi\u00f3n Misionera de la Caridad Cristiana.<\/p>\n<h2>I. La dimensi\u00f3n misionera de la Caridad cristiana, tal como debe ser vivida por toda congregaci\u00f3n religiosa<\/h2>\n<p>Esta dimensi\u00f3n abarca m\u00faltiples facetas, tanto de orden espi\u00adritual como apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Es obvio tambi\u00e9n que yo no he venido a dar lecciones a los miembros de otras Congregaciones Religiosas.<\/p>\n<p>Me ce\u00f1ir\u00e9, en esta primera parte de mi exposici\u00f3n, a hacer una s\u00edntesis de c\u00f3mo debe ser vivida la dimensi\u00f3n misionera de la caridad, puntualizando en particular tres exigencias que hoy pare\u00adcen tener mayor importancia en la reflexi\u00f3n y en la realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n evangelizadora \u00abad gentes\u00bb.<\/p>\n<p><strong>1. <\/strong>Para situarnos, recordemos brevemente el <strong>fundamento evan\u00ad<\/strong><strong>g\u00e9lico de la dimensi\u00f3n misionera de la Caridad:<\/strong><\/p>\n<p>Este recuerdo no es del todo superfluo. Hasta hace unos pocos a\u00f1os, la palabra \u00abcaridad\u00bb estaba un tanto \u00abdevaluada\u00bb, a\u00fan entre algunos grupos de cristianos. Se le achacaba de paternalismo unas veces, de mero asistencialismo otras, y, peor a\u00fan, de evasi\u00f3n ante los problemas y los imperativos de la justicia y de los dere\u00adchos humanos.<\/p>\n<p>Si esto puede haber sido verdad en ciertas ocasiones, habr\u00e1 que decir, sin embargo, que el concepto permanece siempre inal\u00adterable.<\/p>\n<p>En efecto: su fundamento radica en Dios mismo:<\/p>\n<ul>\n<li>El Evangelista San Juan proclama: \u00abDios es Amor\u00bb <strong>(1 <\/strong>Jn. 4, 8 y 4, 16). La Caridad Cristiana es un reflejo de Dios que es Amor.<\/li>\n<li>Por otra parte, Jesucristo, respondiendo a la pregunta de un fariseo, declara que el <em>\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or&#8230;\u00bb <\/em>es el primero y el mayor mandamiento, pero que el segundo <em>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo&#8230;\u00bb <\/em>es semejante a \u00e9ste.<\/li>\n<li>En el discurso de la Ultima Cena, Jes\u00fas revela \u00abun nuevo mandamiento\u00bb y es que \u00abos am\u00e9is los unos a los otros, como yo os he amado\u00bb. El lo llama \u00absu mandamiento\u00bb; \u00abnadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos; vosotros sois mis amigos, si hac\u00e9is lo que yo os mando\u00bb (Jn. 15,12-14).<\/li>\n<li>En la Par\u00e1bola del Buen Samaritano, que algunos califican como \u00abla Par\u00e1bola de la Caridad\u00bb, Jesucristo nos ense\u00f1a varias actitudes y comportamientos de la \u00abcaridad en acci\u00f3n\u00bb:\n<ul>\n<li>el sacerdote y el levita, que ven la situaci\u00f3n del herido, pero que, tal vez distraidos o con prisa por atender a sus funciones, pasan de largo. (Precisamente una de las mayores caracter\u00edsticas de la caridad es la de \u00abestar alerta\u00bb y \u00abactuar con agilidad y eficacia\u00bb)<\/li>\n<li>en el Samaritano es a la vez \u00abcompasi\u00f3n\u00bb y \u00abmisericordia\u00bb; es decir \u00abLimosna\u00bb en el sentido griego del vocablo.<\/li>\n<li>en el hotelero la caridad es desinteresada y confiada: \u00abtodo lo que t\u00fa hayas gastado de m\u00e1s yo te lo pagar\u00e9 a mi regreso\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>En su primera Ep\u00edstola San Juan abunda en la idea del \u00abamor al pr\u00f3jimo\u00bb en la vida concreta: <em>\u00absi alguno dice &#8216;amo Dios&#8217; y abo\u00adrrece a su hermano, es un mentiroso\u00bb. <\/em>Y huelga recordaros que \u00abseremos juzgados sobre el amor\u00bb, seg\u00fan una medida de servicios concretos: <em>\u00abtuve hambre, tuve sed &#8230; etc.\u00bb <\/em>mencionados por San Mateo (25,31-46).<\/li>\n<li>No hace falta tampoco recordar el himno a la Caridad de San Pablo, en su Primer Ep\u00edstola a los Corintios: &#8216;Aunque hablara las lenguas&#8230;\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>2. Este fundamento que cabo de sintetizar es la base de la cari\u00addad cristiana.<\/p>\n<p><strong>Su dimensi\u00f3n misionera reposa, adem\u00e1s, sobre otros funda\u00ad<\/strong><strong>mentos. <\/strong>Cuando se hace referencia al denominado \u00abTercer Mundo\u00bb, donde, de hecho, se encuentra la mayor\u00eda de las \u00abMisiones Ad Gen\u00adtes\u00bb, se suele decir que las muchedumbres de estos pa\u00edses son como \u00abel pobre mendicante L\u00e1zaro a la puerta del rico Epul\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque toda comparaci\u00f3n falla por alg\u00fan lado, se podr\u00eda utilizar esta imagen para describir la situaci\u00f3n de \u00abindigencia\u00bb en que yacen estas naciones que desconocen el mensaje evang\u00e9lico, o donde la Iglesia no est\u00e1 a\u00fan en condiciones de llevar una vida de desa\u00adrrollo propio.<\/p>\n<p>La Comunidad Cristiana Primitiva viv\u00eda, no s\u00f3lo en el recuerdo, sino tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n misionera el mandato de Cristo a los Ap\u00f3stoles: <em>\u00abComo el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n yo os env\u00edo\u00bb <\/em>(In. 20, 21); <em>\u00abId, pues, y haced disc\u00edpulos de todas las gentes, bautiz\u00e1n\u00ad<\/em><em>dolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb <\/em>(Mat. 28, 19).<\/p>\n<p>Como dec\u00eda Juan Pablo II, ya en los comienzos de su pontifi\u00adcado, (conf. O.R., 25-26.5.1979), \u00abestas palabras contienen el llamado mandato misionero; los deberes que Cristo imparte a los Ap\u00f3stoles definen, a la vez, la naturaleza misionera de la Iglesia\u00bb y cita el cono\u00adcido texto del Concilio Vaticano II en su decreto \u00abAd Gentes\u00bb: \u00abLa Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misi\u00f3n del Hijo y de la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, seg\u00fan el prop\u00f3sito de Dios Padre. Este prop\u00f3sito dimana del Amor fontal o Caridad de Dios\u00bb (n\u00b0 2).<\/p>\n<p>Muchas Congregaciones Religiosas han nacido con el fin espe\u00adc\u00edfico o \u00fanico de \u00abir a las Misiones, donde Cristo no es conocido, o donde la Iglesia no est\u00e1 debidamente implantada\u00bb. Otros Insti\u00adtutos, como es el caso de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad, van como consecuencia de su servicio a Jesucristo en el pobre, en cualquier lugar en que \u00e9ste se encuentre, con prefe\u00adrencia siempre por los lugares y personas que sufren mayor nece\u00adsidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, una de las mayores necesidades que sufre mucha gente, es la de su pobreza de conocimiento de la Buena Noticia del Evangelio; por a\u00f1adidura y con frecuencia, las necesidades espirituales de estas gentes van parejas con necesidades materia\u00adles de toda \u00edndole: carencia de medios para la educaci\u00f3n, la salud, etc., situaciones de injusticia, negaci\u00f3n de los derechos huma\u00adnos &#8230; .<\/p>\n<p>3. Estos fundamentos de la Caridad Misionera son y ser\u00e1n vale\u00adderos como \u00abmandatos de Cristo\u00bb hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n<p>En cuanto al fundamento, dir\u00edamos circunstancial, para el ejer\u00adcicio de la caridad y para erradicar pobrezas de cualquier g\u00e9nero, es probable que sea valedero por muchos a\u00f1os m\u00e1s, teniendo en cuenta la globalidad de las relaciones internacionales de los \u00falti\u00admos decenios.<\/p>\n<p>Sea como sea, la dimensi\u00f3n misionera de la caridad cristiana, tal como debe ser vivida por toda Congregaci\u00f3n Religiosa, tiene su punto de arranque en los fundamentos generales que he mencio\u00adnado. Cada Congregaci\u00f3n tendr\u00e1 otros fundamentos particulares, seg\u00fan las propias Constituciones o Estatutos. Cada uno de sus miembros puede referirse a ellos.<\/p>\n<p>Permitidme, sin embargo, subrayar tres maneras de vivirla, que son, o deben ser, comunes e imprescindibles a todos los misio\u00adneros \u00abad Gentes\u00bb:<\/p>\n<p><em>Transmitir el Mensaje Evang\u00e9lico en su integridad. <\/em>Esta inte\u00adgridad requiere proponer o exponer todo el contenido de la doc\u00adtrina cat\u00f3lica. Me refiero, claro, al contenido esencial, \u00abuna sus\u00adtancia viva, que no se puede modificar, ni pasar por alto, sin des\u00adnaturalizar gravemente la evangelizaci\u00f3n misma\u00bb. La primera dimensi\u00f3n misionera de la caridad es el servicio a la verdad. La verdad propuesta, no impuesta, a los que la desean o la buscan. En este servicio acechan algunos peligros: a veces impulsados por las buenas intenciones de un inconsiderado proselitismo de rebaja, puede suceder que, como dice el Papa, \u00abse pasen por alto\u00bb conte\u00adnidos de fe esenciales, o se los deja \u00abpara m\u00e1s adelante\u00bb. Y as\u00ed ace\u00adcha el peligro de ofrecer una realidad incompleta de Jesucristo, silenciando su calidad de Hijo de Dios, o de minimizar su presen\u00adcia en la Eucarist\u00eda, reduciendo el banquete eucar\u00edstico a una fra\u00adterna asamblea de comensales. Puede suceder que un Ecumenismo sincero lleve a un falso irenismo, endulzando en el mensaje evan\u00adg\u00e9lico, todo lo que pudiera \u00abmolestar\u00bb, como podr\u00eda ser las carac\u00adter\u00edsticas propias de la Virgen Mar\u00eda y del sucesor de Pedro.<\/p>\n<p>Las maneras y los medios de esta transmisi\u00f3n requieren una actitud de servicio afectivo y efectivo, extensivo a cualquier hom\u00adbre, sea cual sea su raza o nacionalidad. Es un servicio universal por encima y m\u00e1s all\u00e1 de cualquier frontera.<\/p>\n<p>Por amor a Dios y por amor a los hijos de Dios, sumidos \u00aben tinieblas\u00bb, el misionero responde al \u00abmandato de Dios\u00bb, y se esfuerza por vivirlo \u00aben plenitud de amor\u00bb. Por eso, sabiendo, ade\u00adm\u00e1s, que \u00e9l representa a la Iglesia a los ojos de todos, su actitud primordial ser\u00e1 la de \u00abdarse a todos, de hacerse a todos\u00bb con amor. La bondad y la amabilidad en el trato le acompa\u00f1ar\u00e1n en toda circunstancia. La paciencia y el respeto le har\u00e1n sobrellevar lenti\u00adtudes, incomprensiones y rechazos.<\/p>\n<p>Su coraz\u00f3n misionero debe ser transparencia de Dios de quien es enviado.<\/p>\n<p>San Vicente nos recuerda a sus hijos y sucesores que \u00abno se le cree a un hombre porque sea muy sabio, sino porque lo juzgamos bueno y lo apreciamos. El diablo es muy sabio, pero no creemos en nada de cuanto \u00e9l nos dice, porque no lo estimamos. Fue preciso que nuestro Se\u00f1or previniese con su amor a los que quiso que creyeran en El\u00bb (S.V., I, p. 320).<\/p>\n<p>El amor afectivo debe desembocar en amor efectivo. Lo efectivo, evidentemente, se acomodar\u00e1 a las circunstancias y a las prio\u00adridades de la evangelizaci\u00f3n. Sin embargo el amor efectivo llevar\u00e1 tambi\u00e9n al misionero no tanto a \u00abhacer las cosas por s\u00ed mismo\u00bb, sino a \u00abense\u00f1ar a hacer las cosas por los mismos evangelizados\u00bb, de modo que su presencia llegue a ser innecesaria, quedando as\u00ed libre para ir a otros lugares m\u00e1s necesitados. La dimensi\u00f3n misio\u00adnera de su amor efectivo lograr\u00e1 su meta cuando se alcance la for\u00admaci\u00f3n y creaci\u00f3n de una Iglesia local, verdadera comunidad de fe y de acci\u00f3n, y autosuficiente: con su propia jerarqu\u00eda, sus pro\u00adpios l\u00edderes seglares y recursos materiales de subsistencia apost\u00f3\u00adlica propios.<\/p>\n<p>Por fin, uno de los medios para llevar a cabo la dimensi\u00f3n misio\u00adnera de la caridad, es <em>la organizaci\u00f3n de esta misma caridad. <\/em>A mayor nivel de responsabilidad debe corresponder un mayor nivel de organizaci\u00f3n, de t\u00e9cnica y de planificaci\u00f3n, tanto en recursos de personal como en recursos materiales. Me parece obvio. Pero hablando a personas selectas, como son ustedes, los participantes en esta semana misional, no me parece fuera de lugar a\u00f1adir lo siguiente: Buena es la organizaci\u00f3n, con sus t\u00e9cnicas y sus planifi\u00adcaciones, para evitar el despilfarro o la dispersi\u00f3n en el pluri o mini\/ empleo de los recursos; sin embargo tenemos que saber librarnos de ciertos peligros, por ejemplo: que la t\u00e9cnica y la planificaci\u00f3n sustituyan a la caridad, olvidando as\u00ed las exigencias fundamenta\u00adles de la persona humana: no esperar el cambio de estructuras, cuando urge una necesidad imperiosa (un hambre generalizada, un cataclismo de orden f\u00edsico), o cuando se est\u00e1 frente a enfermeda\u00addes incurables, a minusv\u00e1lidos, a gente totalmente incapacitada de valerse por s\u00ed misma, y que las m\u00e1s refinadas t\u00e9cnicas organizati\u00advas no alcanzar\u00e1n nunca a suplir.<\/p>\n<p>c) <em>El Testimonio de Vida <\/em>dada por el misionero. Basta citar la Evangelii Nuntiandi. Pablo VI le dedica todo el n\u00b0 41. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abPara la Iglesia el primer medio de evangelizaci\u00f3n consiste en un testimonio de vida aut\u00e9nticamente cristiana, entregada a Dios en una comuni\u00f3n que nada debe interrumpir, y, a la vez, consagrada igualmente al pr\u00f3jimo con un celo sin l\u00edmi\u00adtes &#8230; San Pablo, contin\u00faa el Papa, lo expresaba bien, cuando exhortaba a una vida pura y respetuosa, para que, si alguien se muestra rebelde a la palabra, sea ganado por la conducta &#8230; Ser\u00e1, sobre todo, mediante la conducta, concluye el Papa, \u00abmediante su vida, como la Iglesia evangelizar\u00e1 al mundo, es decir, mediante el testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego a los bienes materiales, de libertad frente a los pobres del mundo, en una palabra, de santidad\u00bb.<\/p>\n<p>De este p\u00e1rrafo, me permito subrayar el <em>testimonio de la <\/em><em>pobreza. <\/em>Es un punto bastante conflictivo y no siempre de f\u00e1cil solu\u00adci\u00f3n en los quehaceres habituales de la vida de un misionero. Doy por descontado el esp\u00edritu de pobreza y de desprendimiento, ya puesto de manifiesto en el solo hecho de haber dejado padre, madre, hermanos, amigos, patria y un cierto confort, en su pa\u00eds de origen. Sin embargo, he aqu\u00ed que, con frecuencia, el misionero se encuen\u00adtra envuelto, desde que llega a su misi\u00f3n en una \u00abempresa\u00bb que funciona con sumas superiores con mucho a las que puedan mane\u00adjar los habitantes confiados a su cuidado apost\u00f3lico. Nadie duda que estas sumas sean necesarias para su labor. Pero, qu\u00e9 duda cabe igualmente, que pueda existir un notable contraste entre \u00abLa Misi\u00f3n\u00bb (en el sentido de edificios) y las casitas o chozas de los \u00abmisionados\u00bb. Parece que ciertos triunfalismos arquitect\u00f3nicos des\u00addicen, no solamente de la sencillez que pregona el mensaje evang\u00e9\u00adlico, sino que menoscaban la credibilidad del mismo agente trans\u00admisor de este mensaje.<\/p>\n<p>Y al hablar de los gastos de construcciones, explicables por otra parte, en muchos casos, es el momento de decir algo de las colec\u00adtas y del uso de ellas. En este caso, la dimensi\u00f3n misionera de la caridad puede achicarse a personalismos independientes que dejan malparado hasta el esp\u00edritu mismo de la pobreza; por ejemplo, \u00abale\u00adgres cuentas\u00bb o \u00abausencia de cuentas\u00bb y hasta olvidos para poder comprobar los benefactores el empleo correcto de los dones reci\u00adbidos y, tambi\u00e9n, en casos, al parecer no tan extremosos, la fre\u00adcuencia de viajes a Europa o a los Estados Unidos, so pretexto de buscar \u00abayudas para la pobrecita misi\u00f3n\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>4. Pido mil excusas a los miembros de las Congregaciones Reli\u00adgiosas al haberme, tal vez, excedido en subrayar algunos puntos concretos y peligros de la dimensi\u00f3n misionera de la caridad cris\u00adtiana. Pero confieso que, en \u00e9stos y en otros muchos aspectos, los miembros de las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica navegamos en la misma barca. Y tambi\u00e9n en la misma barca misionera navegamos en los azarosos mares que desear\u00eda tratar de surcar ahora; estos mares son:<\/p>\n<p>a) La inculturaci\u00f3n. Como saben ustedes, el \u00faltimo S\u00ednodo Extraordinario de 1985 puso de nuevo este problema sobre el tapete de estudio y de discusi\u00f3n. Un viejo problema, que arranca de los mismos albores de la Iglesia en su momento de pasar del mundo jud\u00edo-hebreo al mundo hel\u00e9nico y romano y que se ha agudizado en estos \u00faltimos tiempos con la descolonizaci\u00f3n de los pa\u00edses africanos, el \u00abaggior\u00adnamento\u00bb del Vaticano II y los afanes catequ\u00e9ticos surgidos en el S\u00ednodo de 1977.<\/p>\n<p>Sobre este tema de <strong>la Inculturaci\u00f3n, <\/strong>como tambi\u00e9n sobre los siguientes que he indicado, ofrezco solamente unas l\u00edneas genera\u00adles, a modo de base para ulteriores reflexiones entre vosotros. \u00bfDe qu\u00e9 se trata cuando se habla de inculturaci\u00f3n?. Contesto con Juan Pablo II en su enc\u00edclica \u00abSlavorum Apostoli\u00bb del dos de junio de 1985, n\u00famero 21: \u00abLa inculturaci\u00f3n es la encarnaci\u00f3n del Evange\u00adlio en las culturas aut\u00f3ctonas y, al mismo tiempo, la introducci\u00f3n de estas culturas en la vida de la Iglesia\u00bb. El S\u00ednodo de 1985 expli\u00adcita: \u00abla inculturaci\u00f3n indica una \u00edntima transformaci\u00f3n de los valo\u00adres culturales aut\u00e9nticos por su integraci\u00f3n en el cristianismo, y el enraizarse del cristianismo en las diversas culturas humanas (D, 4).<\/p>\n<p>No se trata, pues, de meras adaptaciones, ni siquiera de las con\u00adsabidas \u00abindigenizaciones\u00bb. Sus implicaciones cubren un amplio abanico en las tareas misionales, desde el modo de presentar el men\u00adsaje evang\u00e9lico, acorde con la idiosincrasia de las muchedumbres, hasta la expresi\u00f3n vivencial de la liturgia y de la vitalidad organi\u00adzativa en el convivir y formular la vida comunitaria cristiana. Lograr que el cristianismo, por ejemplo en \u00c1frica, tenga \u00ab\u00e1nima\u00bb, por decirlo as\u00ed, \u00abafricana\u00bb, se exprese al modo africano y se confi\u00adgure con costumbres africanas: he aqu\u00ed una ardua labor. Requiere en el misionero, inmerso en culturas diversas de la suya, un acto de amor respetuoso dosificado con no poco de discernimiento hacia todo lo positivo que encuentra en todas las culturas, y, a la vez, manteniendo su Iglesia local en comuni\u00f3n con la Iglesia Universal.<\/p>\n<p>El misionero, espoleado por su amor a Dios y al hombre, bucear\u00e1 con calma en las corrientes de la inculturaci\u00f3n, evitando, claro, el folklorismo como una simple adaptaci\u00f3n superficial.<\/p>\n<p>Si en otras \u00e9pocas, felizmente ya superadas, se ha podido acha\u00adcar a la empresa misionera el ser un trasplante de la cultura gre\u00adcolatina; ahora, parece que, en algunas regiones de \u00abmisiones ad gentes\u00bb asoma el peligro de un estallido de formulaciones y de expresiones cristianas localistas o regionales que podr\u00edan socavar el contenido mismo de la fe.<\/p>\n<p>b) Otro mar un tanto proceloso: <strong>la promoci\u00f3n humana. <\/strong>Es una consecuencia directa de la dimensi\u00f3n misionera de la caridad. Hace ya algo m\u00e1s de tres siglos que San Vicente de Pa\u00fal recalcaba este aspecto de su quehacer misionero y nos dec\u00eda: \u00absi hay algunos entre nosotros que creen que est\u00e1n en la misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espiri\u00adtuales y nos las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirlos y hacer que los asistan de todas las maneras, nosotros y los dem\u00e1s, si queremos oir esas benditas palabras del Soberano Juez de vivos y muertos: \u00abVenid, benditos de mi Padre&#8230;porque tuve hambre y me disteis de comer &#8230;\u00bb . &#8230;Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra; es lo m\u00e1s perfecto y es lo que nuestro Se\u00f1or practic\u00f3 y tienen que practicar los que le representan en la tierra, por su cargo y por su car\u00e1cter, como son los sacerdotes\u00bb, (S.V. XI, pp. 292-394) y el Santo conclu\u00eda, probablemente con una de sus habituales sonrisas gas\u00adconas: \u00aby he o\u00eddo decir que lo que ayudaba a los obispos a hacerse santos, era la limosna\u00bb.<\/p>\n<p>El S\u00ednodo de 1985 nos dice:<\/p>\n<p>\u00abDebemos entender la misi\u00f3n de la Iglesia con respecto al mundo como misi\u00f3n de salvaci\u00f3n integral. Aunque la misi\u00f3n de la Iglesia es espiritual, implica tambi\u00e9n la promoci\u00f3n humana, incluso en el campo temporal. Por eso la misi\u00f3n de la Iglesia no se reduce a un monismo, de cualquier modo que \u00e9ste se entienda. En esa misi\u00f3n se da ciertamente una distin\u00adci\u00f3n entre los aspectos materiales y los de la gracia, pero, de ninguna manera, una separaci\u00f3n\u00bb (D. 6).<\/p>\n<p>Ya en la Evangelii Nuntiandi, Pablo VI hab\u00eda clarificado la tra\u00adbaz\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana:<\/p>\n<p>\u00abexisten entre ellas lazos muy fuertes, v\u00ednculos de orden antro\u00adpol\u00f3gico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y eco\u00adn\u00f3micos; lazos de orden teol\u00f3gicos ya que no se puede diso\u00adciar el plan de la creaci\u00f3n del plan de la redenci\u00f3n que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a la que hay que combatir, y de justicia que hay que restaurar; v\u00ednculos de orden eminentemente evang\u00e9lico como es el de la caridad; en efecto, \u00bfc\u00f3mo proclamar el mandamiento nuevo sin promo\u00adver, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el aut\u00e9ntico crecimiento del hombre?\u00bb.<\/p>\n<p>Y Pablo VI retorna unas de sus palabras al S\u00ednodo de 1974:<\/p>\n<p>\u00abNo es posible aceptar que &#8216;la obra de evangelizaci\u00f3n pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agi\u00adtadas hoy d\u00eda, que ata\u00f1en a la justicia, a la liberaci\u00f3n, al desarrollo y a la paz del mundo; si esto ocurriera, ser\u00eda igno\u00adrar la doctrina del evangelio acerca del amor hacia el pr\u00f3jimo, que sufre o padece necesidad&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>De hecho y desde siempre, los misioneros se han entregado con abnegaci\u00f3n a estas dos coordenadas de su apostolado. El solo elenco de las obras, sea asistenciales, como promocionales en favor del hombre, brindan un cuadro realmente estimulante y aleccionador. Huelgan comentarios. Lo que, s\u00ed, desear\u00eda es hacer hincapi\u00e9 en dos actividades que reducir\u00edan la dimensi\u00f3n misionera de la caridad. La primera, el dedicarse excesivamente a obras materiales, aun\u00adque necesarias, como por ejemplo en construcciones de edificios, iglesias, escuelas, dispensarios etc. A veces el \u00abactivismo\u00bb en cons\u00adtruir edificios podr\u00eda ser en algunos una \u00abevasi\u00f3n\u00bb ante las difi\u00adcultades en exponer y hacer vivir el mensaje evang\u00e9lico; sin duda es m\u00e1s f\u00e1cil edificar un templo que edificar una comunidad cris\u00adtiana. La segunda actividad: el uso de medios violentos para pro\u00admover y liberar a los pobres oprimidos. La tentaci\u00f3n del empleo de la violencia, incluso del uso de la fuerza de las armas, puede, en situaciones angustiosas, oscurecer la mente del misionero y deso\u00adrientar la generosidad de su coraz\u00f3n. Un peligro real. Para sos\u00adlayarlo, creo que los misioneros deber\u00edan ahondar en los concep\u00adtos, planteamientos y soluciones que encontramos en los dos docu\u00admentos de la Congregaci\u00f3n Vaticana para la Doctrina de la Fe, publi\u00adcados en a\u00f1os recientes: \u00abInstrucci\u00f3n sobre algunos aspectos de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n\u00bb, en 1984 e \u00abInstrucci\u00f3n sobre Liber\u00adtad Cristiana y Liberaci\u00f3n\u00bb, en 1986.<\/p>\n<p>c) El tercer mar de aguas menos borrascosas: <strong>el traspaso de <\/strong><strong>la direcci\u00f3n de la misi\u00f3n al clero local. <\/strong>Uno de los resultados m\u00e1s hondos de la dimensi\u00f3n misionera de la caridad es la implantaci\u00f3n de la Iglesia y de las Comunidades Cristianas en los territorios misionados y que las Iglesias J\u00f3venes adquieran su propio clero. El Decreto \u00abAd Gentes\u00bb en su n\u00famero 32 dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abCuando a un Instituto determinado se le ha confiado un te\u00adrritorio, el Superior Eclesi\u00e1stico y el Instituto procuren muy de coraz\u00f3n dirigirlo todo a este fin: que la nueva comunidad cristiana crezca hasta convertirse en iglesia local, que a su debido tiempo sea regida por el propio pastor con su clero\u00bb.<\/p>\n<p>Es una de las resultantes que ya he mencionado anteriormente: la acci\u00f3n evangelizadora del misionero \u00abad gentes\u00bb ser\u00e1 tanto m\u00e1s eficaz cuanto m\u00e1s se haga innecesaria. En teor\u00eda todos estamos con\u00advencidos de ello. Pero en la pr\u00e1ctica, se tropieza, a veces, con difi\u00adcultades.<\/p>\n<p>En el mismo n\u00famero 32 del Decreto \u00abad Gentes\u00bb se estipulan normas para evitar algunos tropiezos: as\u00ed dice el Vaticano II:<\/p>\n<p>\u00abal cesar el mandato sobre el territorio (misional) surge una nueva situaci\u00f3n; establezcan entonces las Conferencias Episcopales y los Institutos Misioneros, de com\u00fan acuerdo, nor\u00admas que regulen las relaciones entre los Ordinarios del lugar y dichos Institutos&#8230;aunque los Institutos estar\u00e1n preparados para continuar la Obra empezada, colaborando en el Minis\u00adterio ordinario de la cura de almas, sin embargo, al aumen\u00adtar el clero nativo, habr\u00e1 que procurar que los Institutos, de acuerdo con su proprio fin, permanezcan fieles a la misma di\u00f3cesis, encarg\u00e1ndose generosamente en ella de obras espe\u00adciales o de alguna regi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Si este traspaso de la direcci\u00f3n de la misi\u00f3n resulta general\u00admente f\u00e1cil al nivel superior o administrativo, a nivel local de las personas que \u00abtanto se entregaron en cuerpo y alma a dicha misi\u00f3n\u00bb, provoca, a veces, verdaderos traumas. Digo a veces, por\u00adque por lo que conozco, en la mayor\u00eda de los casos, la dimensi\u00f3n apost\u00f3lica y espiritual del misionero es tal que, pasado el primer choque psicol\u00f3gico, \u00e9l ser\u00e1 el primer agente y testigo del floreci\u00admiento de la semilla evang\u00e9lica. Con todo har\u00e1 falta una buena dosis de desprendimiento, de humildad y de amor, y de paciente tino en las horas cruciales del traspaso, no negando su apoyo y consejo en las horas que sigan si los sucesores acuden a su experiencia.<\/p>\n<h2>II. La dimensi\u00f3n misionera de la Caridad tal y como ha sido vivida, de hecho, por las dos comunidades fundadas por san Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n<p>Una advertencia previa: esta segunda parte de mi charla ser\u00e1 mucho m\u00e1s breve que la primera. Tal vez defraude vuestra expec\u00adtativa, pero es el caso que me siento algo inc\u00f3modo para exponeros c\u00f3mo los Padres Pa\u00fales y las Hijas de la Caridad hemos vivido la dimensi\u00f3n misionera de la caridad cristiana. Es una de las fuer\u00adtes tradiciones entre nosotros el no airear en la plaza p\u00fablica nues\u00adtros \u00abresultados\u00bb apost\u00f3licos. Y no piensen tampoco que es por mera humildad de grupo. Es uno de nuestros modos de ser, desde nuestros tiempos fundacionales, all\u00e1 por los a\u00f1os 1625 y 1633 respectivamente para los Padres <em>y <\/em>las Hermanas, y comprender\u00e9is mi titubeo embarazoso. Por otro lado debo corresponder a la gen\u00adtil invitaci\u00f3n del Se\u00f1or Arzobispo de Burgos, que me propuso el tema que estoy tratando de desarrollar, y que, \u00a1ojal\u00e1! no os resulte demasiado \u00abrollo\u00bb.<\/p>\n<p>Tomo, pues, un camino medio: tras una brev\u00edsima panor\u00e1mica de encuadre, esbozar\u00e9 algunos rasgos caracter\u00edsticos del \u00abc\u00f3mo\u00bb hemos vivido la dimensi\u00f3n misionera los hijos e hijas de San Vicente.<\/p>\n<p><strong>1.- Una panor\u00e1mica vicenciana de las Misiones \u00abad Gentes\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Ya en los inicios de ambas comunidades, nuestro fundador lanz\u00f3 a sus primeros seguidores fuera de las fronteras patrias. La pala\u00adbra \u00ablanz\u00f3\u00bb no es del todo exacta, pues San Vicente, si bien \u00ablanz\u00f3\u00bb, lo hizo porque las autoridades eclesi\u00e1sticas o civiles le pidieron este \u00ablanzamiento\u00bb.<\/p>\n<p>En el siglo <strong>XVII, <\/strong>nuestros Padres trabajaron en regiones diver\u00adsas: como en mi tierra irlandesa, (de la cual se dice que es \u00abtierra de santos\u00bb, pero de la cual puedo afirmar que en aquellos tiempos de persecuci\u00f3n protestante \u00ablos santos\u00bb no se encontraban a cada esquina) y tambi\u00e9n en Escocia y en las H\u00e9bridas; otras regiones, como \u00c1frica del Norte, Polonia (all\u00ed con las Hermanas) y, sobre todo, en Madagascar.<\/p>\n<p>A finales del siglo <strong>XVIII, <\/strong>comienzan nuestras misiones en China y en los Pa\u00edses del Mediterr\u00e1neo Oriental.<\/p>\n<p>Otros campos se abren en el siglo XIX en todas las Am\u00e9ricas, en Abisinia, en Persia.<\/p>\n<p>En este siglo XX, nuevas misiones en la India, Indonesia, Fili\u00adpinas, el actual Viet-Nam, Taiw\u00e1n, Islas Fiji en el Pac\u00edfico Sur, y, en \u00c1frica: Nigeria, Camer\u00fan, Egipto, Kenya, Mozambique, Congo, Burundi, Rwanda, el actual Zaire.<\/p>\n<p>Salvo la China Continental (en donde fueron \u00absuprimidas\u00bb por la fuerza las doce di\u00f3cesis encomendadas a nuestros cuidados), seguimos en la actualidad en las misiones de los pa\u00edses indicados. En bastantes de ellas seguimos colaborando tras el traspaso de la direcci\u00f3n a Obispos y clero locales.<\/p>\n<p>Debo decir, sin embargo, que tanto la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, como la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad no somos Sociedades de Vida Apost\u00f3lica entregadas, por nuestro fin espec\u00ed\u00adfico, a las \u00abMisiones ad Gentes\u00bb; al ir a estas \u00abMisiones\u00bb lo hace\u00admos consecuentes con nuestro fin que es el servicio de Cristo en el pobre, est\u00e9 donde est\u00e9, como indiqu\u00e9 anteriormente. De ah\u00ed que s\u00f3lo una parte de los Padres y de las Hermanas trabajan en terri\u00adtorios llamados \u00abmisionales\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las estad\u00edsticas m\u00e1s fiables, al principio de este a\u00f1o, los porcentajes oscilaban entre el 8 y el 10% del personal de Padres y Hermanas dedicados, de forma conjunta, a las misiones \u00abad Gentes\u00bb.<\/p>\n<p>No os voy a cansar con el detalle de las tareas realizadas; \u00abgrosso modo\u00bb son las actividades desarrolladas por las Congre\u00adgaciones directamente Misioneras. Y me parece que es m\u00e1s con\u00adforme al enunciado del tema, que os trace los rasgos m\u00e1s caracte\u00adr\u00edsticos de la dimensi\u00f3n misionera de la caridad, vivida al estilo vicenciano.<\/p>\n<p><strong>2.- Una disponibilidad para ir a los rincones m\u00e1s necesitados <\/strong><strong>del mundo. <\/strong><\/p>\n<p>Esta disponibilidad va expresada en las Constitucio\u00adnes de los Padres, donde se nos dice: \u00abLa Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n tiene, entre sus caracter\u00edsticas&#8230;la disponibilidad para ir al mundo entero, a ejemplo de Nuestros Primeros Misioneros\u00bb (Art. 12, 5\u00b0) y en el n\u00famero 16: \u00abEntre las obras de Apostolado de la Congrega\u00adci\u00f3n, ocupan un lugar destacado las \u00abMisiones Ad Gentes\u00bb, o a pue\u00adblos que se hallan en parecido estado de \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Y en las Constituciones de las Hijas de la Caridad leemos: \u00ab&#8230;el Esp\u00edritu Misionero debe animar a todas las Hermanas, que est\u00e1n dispuestas a ir a prestar servicio dondequiera se las env\u00ede\u00bb &#8230; (art. 2, 10) &#8230; se ponen al servicio de las Iglesias locales&#8230;se muestran espe\u00adcialmente disponibles para ser enviadas a la Misi\u00f3n \u00abad Gentes\u00bb, tan arraigada en la vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad (art. 2, 10).<\/p>\n<p>Esta disponibilidad nos viene directamente del ejemplo de nues\u00adtro Fundador. Valga recordar unas palabras suyas:<\/p>\n<p>\u00abYo mismo, aunque ya soy viejo y de edad (ten\u00eda entonces 76 a\u00f1os), no dejo dentro de m\u00ed esta disposici\u00f3n, y estoy dis\u00adpuesto incluso a marchar a las Indias, para ganar all\u00ed almas para Dios, aunque tenga que morir por el camino o en el barco. Pues \u00bfqu\u00e9 cre\u00e9is que Dios pide de nosotros? \u00bfEl cuerpo? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfQu\u00e9 es lo que pide, entonces?. Dios pide nues\u00adtra buena voluntad, una buena y verdadera disposici\u00f3n para abrazar todas las ocasiones de servirle, aunque sea con peli\u00adgro de nuestra vida, de tener y avivar en nosotros ese deseo del martirio, que a veces le agrada a Dios lo mismo que si lo hubi\u00e9ramos sufrido realmente\u00bb (S.V . XI, p. 281).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de martirio, es significativo que la mayor\u00eda de nues\u00adtros cohermanos elevados a los altares sean cohermanos que se han santificado o sufrido el martirio en tierras de \u00abmisiones ad Gentes\u00bb.<\/p>\n<p><strong>3.- Cada Provincia Can\u00f3nica toma a su cargo una misi\u00f3n o <\/strong><strong>ayuda a una misi\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p>Unas m\u00e1s y otras menos, pero, de hecho, en la actualidad as\u00ed se comportan nuestras provincias. Es m\u00e1s, pro\u00advincias de antiguas misiones o que siguen en territorio misional, aportan su colaboraci\u00f3n a regiones m\u00e1s necesitadas. Dispensadme el que no cite nombres. En nuestro Consejo General, contamos con un Asistente General encargado de los asuntos concernientes a las \u00abMisiones ad Gentes\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque dentro del marco constitucional que nos rige, las pro\u00advincias disponen de amplia autonom\u00eda, siempre es \u00fatil y, a veces imprescindible, una coordinaci\u00f3n a nivel superior. Es bueno que \u00ablas m\u00e1s pobres de nuestras misiones puedan mejor hacer o\u00edr su voz\u00bb, y tambi\u00e9n que se pueda orientar mejor las ayudas en personal y en recursos materiales de aquellas provincias, cuyo dina\u00admismo misionero cre\u00f3 otras provincias y hacia las cuales el \u00abcari\u00f1o\u00bb de provincias-madre les llevar\u00eda inconscientemente a favorecer con prioridad.<\/p>\n<p><strong>4. Ser puente entre pobres y ricos (personas y naciones).<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00e9 si todos los aqu\u00ed presentes conocen a San Vicente. Por si acaso, los de lengua castellana e italiana pueden perfeccionar sus conoci\u00admientos leyendo la Biograf\u00eda de nuestro Fundador que el actual Visitador (as\u00ed llamamos a nuestros Provinciales) de la Provincia de Madrid, public\u00f3 en la Colecci\u00f3n de la BAC no hace mucho tiempo, (entre par\u00e9ntesis no se me ha pedido esta publicidad y os aseguro que es enteramente gratuita).<\/p>\n<p>Pues bien, en el libro del P. Jos\u00e9 M\u00aa Rom\u00e1n se narran algunas actitudes de San Vicente y su comportamiento, en relaci\u00f3n con los problemas y conflictos sociales, y que nos sirven de pauta. Nues\u00adtro modo vicenciano, en este punto pr\u00e1ctico de la dimensi\u00f3n misio\u00adnera de la caridad, nos conduce a ser \u00abconstructores de puentes\u00bb, entre las clases sociales. No suscitamos, no azuzamos enfrentamien\u00adtos entre pobres y ricos; m\u00e1s bien vamos al encuentro de todos, o somos el enlace entre los unos y los otros y nos ofrecemos para servir de puentes entre las dos orillas de la sociedad. A\u00fan m\u00e1s con la concientizaci\u00f3n tanto de los humildes como de los poderosos construimos puentes para el di\u00e1logo y la concertaci\u00f3n sociales. En las \u00abMisiones ad Gentes\u00bb, este comportamiento requiere, al mismo tiempo, audacia y prudencia, cuando los conflictos surgen entre traficantes de la comercializaci\u00f3n de los productos agr\u00edcolas y los mismos productores, o bien entre los propietarios de las grandes haciendas y sus trabajadores parcelarios, sobretodo, cuando estos grandes hacendados van entroncados con poderes pol\u00edticos que los sostienen.<\/p>\n<p>Muchos ejemplos afloran a mi mente para ilustrar estos hechos. Pero no es \u00e9ste mi cometido en este momento ni en este lugar.<\/p>\n<p>S\u00ed, debo se\u00f1alar el esp\u00edritu que conforma nuestro comporta\u00admiento en estas situaciones: este esp\u00edritu es el de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y, con ligeras variantes de enfoque, el de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad: amor y reverencia a Dios, Padre de toda la Humanidad, caridad compasiva y eficaz con los pobres, docilidad a la Divina Providencia &#8230; (Const. F.C. n\u00b0 1, 7, 10).<\/p>\n<p>En la acci\u00f3n social, partimos siempre de las personas en con\u00adcreto, no de las estructuras. De las personas en su ambiente local, y tal cual aparecen a los ojos del misionero, no a trav\u00e9s de otros prismas. \u00abVer\u00bb, \u00abescuchar\u00bb, \u00abdialogar\u00bb y \u00abactuar\u00bb con paciencia amorosa, con claro discernimiento, con el Evangelio y el coraz\u00f3n en la mano, evitando paternalismos manipuladores y exacervacio\u00adnes altivas. Pero no menos alertas para que la compasi\u00f3n no obce\u00adque la verdadera \u00abinteligencia en un caso de indigencia\u00bb y no caer en la trampa de ciertos estafadores \u00abprofesionales de la mendici\u00addad\u00bb y de la falaz \u00abbeneficencia\u00bb de algunos ricos, que \u00abhabiendo fabricado pobres\u00bb en sus empresas con salarios m\u00ednimos o en con\u00addiciones insalubres, quieren despu\u00e9s construir hospitales y dispen\u00adsarios para \u00absus pobres\u00bb.<\/p>\n<p>A nivel local, el misionero se hace \u00abla voz de los que no tienen voz\u00bb, porque muy a menudo, son gentes, que, por atavismo invete\u00adrado, yacen en condiciones infrahumanas. Y a los causantes direc\u00adtos de esta marginaci\u00f3n, el misionero, no s\u00f3lo denuncia con respe\u00adtuosa firmeza, responsabilidades inmediatas, sino que entabla un esforzado di\u00e1logo con ellos para hacerles \u00abver\u00bb, \u00abcomprender\u00bb y \u00absolucionar\u00bb las causas del conflicto local.<\/p>\n<p>Partimos, pues, de las personas en sus \u00abcosas peque\u00f1as\u00bb, o de \u00abalcance local\u00bb; la meta es alcanzar que sean las mismas gentes los agentes de su propia promoci\u00f3n y que no se instalen en conti\u00adnuos asistencialismos de importaci\u00f3n, a\u00fan religiosa, sino que des\u00adcubran, utilicen y multipliquen sus peculiares aptitudes y las rique\u00adzas espirituales y materiales de su propio grupo.<\/p>\n<p>Renunciamos al uso de la fuerza f\u00edsica o armada, manejamos, eso s\u00ed, la fuerza \u00absubversiva\u00bb del Evangelio, que no es ni \u00abneutral\u00bb, ni \u00abinhibismo as\u00e9ptico\u00bb. A\u00fan en el solo plano humano, evitamos dejarnos arrastrar por espectaculares activismos y ser dependien\u00adtes de asociaciones \u00abproteccionistas\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente no nos quedamos pl\u00e1cidamente en el s\u00f3lo plano local. El misionero no desconoce la interrelaci\u00f3n de los conflictos sociales y de las ra\u00edces, a veces lejanas, de su regi\u00f3n. Por eso, algu\u00adnos de los nuestros trabajan, para erradicarlos o aminorarlos en centros como \u00abAdveniat\u00bb, \u00abIglesia Necesitada\u00bb, \u00abCemebo\u00bb, y otras organizaciones \u00abJusticia y PAZ\u00bb.<\/p>\n<p>Pero todos los Misioneros, al igual que los dem\u00e1s cohermanos nuestros, est\u00e1n obligados, por nuestras Constituciones, a estudiar las ra\u00edces de la pobreza, las causas de la desigual distribuci\u00f3n de los bienes en el mundo y, en favor de los pobres, y actuando con ellos, trabajar con empe\u00f1o para que se cumplan las exigencias de la justicia social y de la caridad evang\u00e9lica (Const. n\u00b0 12, 2&#8242;; 18; 88).<\/p>\n<p>Por fin, sin extenderme m\u00e1s en este p\u00e1rrafo, no puedo dejar \u00aben el tintero\u00bb lo siguiente: San Vicente de Pa\u00fal, hace ya m\u00e1s de trescientos cincuenta a\u00f1os hizo suya la \u00abopci\u00f3n\u00bb por los pobres (no emple\u00f3, evidentemente, esta palabra \u00abopci\u00f3n\u00bb, que es de ori\u00adgen sociol\u00f3gico y de uso reciente); y su \u00abopci\u00f3n preferencial fue por los pobres m\u00e1s abandonados\u00bb, tal como han hecho la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad en sus nuevas consti\u00adtuciones aprobadas por la Santa Sede hace tres a\u00f1os (S.V. 11, 273; Const. C.M. n\u00b0 <strong>1, <\/strong>2&#8242;; Const. H.C. n\u00b0 1, 8). En esta opci\u00f3n nos estimula la afirmaci\u00f3n de San Vicente: \u00abpensad que al ayudarlos (a los pobres) practicamos la justicia y no la misericordia\u00bb (S.V. <strong>VII, <\/strong>98).<\/p>\n<p><strong>5.<\/strong> <strong>Caminamos juntos, paso a paso, confiados en la Providen\u00ad<\/strong><strong>cia.<\/strong><\/p>\n<p>El T\u00edtulo de este \u00faltimo p\u00e1rrafo indica, finalmente, algunos otros modos de vivir la dimensi\u00f3n misionera de la caridad cristiana.<\/p>\n<p><em>Trabajamos en Comunidad: <\/em>ni la \u00abmisi\u00f3n\u00bb o \u00absector de misi\u00f3n\u00bb, ni las \u00abobras\u00bb que el misionero lleva a cabo son \u00abcoto ce\u00adrrado\u00bb para los dem\u00e1s. A\u00fan aquellos que deben pasar largas tem\u00adporadas fuera del centro \u00abmisional\u00bb, no act\u00faan por cuenta propia. Peri\u00f3dicamente regresan al \u00abcentro\u00bb (y no solamente para mejo\u00adrar su men\u00fa alimenticio y tomar una buena ducha); all\u00ed, en el plano local, como tambi\u00e9n en el plano provincial, se establecen los pro\u00adgramas de trabajo que no son dejados al \u00abentusiasmo\u00bb y al \u00abindi\u00advidualismo\u00bb de cada cual.<\/p>\n<p>Sin duda, cada misionero tiene su \u00abcarisma particular\u00bb, sus \u00abhabilidades\u00bb y ellos no son intercambiables como las \u00abpiezas de un motor\u00bb. La organizaci\u00f3n de la caridad, am\u00e9n del simple buen sentido, requiere, en la planificaci\u00f3n de los elementos que concu\u00adrran a una mejor \u00abproductividad\u00bb, si me permiten utilizar esta expresi\u00f3n del vocabulario empresarial y econ\u00f3mico. Y la peri\u00f3dica evaluaci\u00f3n concurre a estrechar estos lazos de familia, aparte, claro, de los otros medios de tipo espiritual y comunitario. Tanto en los Padres como en las Hermanas este \u00abtrabajar en comunidad\u00bb es b\u00e1sico e irrenunciable. Esto nos acarrea de vez en cuando, dificul\u00adtades con se\u00f1ores Obispos y otras autoridades, pero, firmemente, respetuosos, no damos marcha atr\u00e1s en este punto.<\/p>\n<p>San Vicente nos dice que \u00abno se trata de hacer el bien, sino de hacerlo bien\u00bb (S.V. IX, p. 685).<\/p>\n<p>Entre otras cosas, esto implica para nosotros, el seleccionar y preparar el personal que solicita ir \u00abad Gentes\u00bb, o que, previas bastantes consultas, es enviado a estas misiones. La buena volun\u00adtad no basta y a veces se entremezclan motivaciones de abnegaci\u00f3n sincera con ilusiones de \u00abevasi\u00f3n\u00bb de problemas personales. Y, para \u00abhacer bien el bien\u00bb, el misionero debe comenzar por el aprendi\u00adzaje de las lenguas, el conocimiento geogr\u00e1fico y sociorreligioso del pa\u00eds o de la regi\u00f3n que ser\u00e1 su campo de apostolado. Y, luego, el uso posible o adaptado de los instrumentos de su apostolado, pero sin esperar que disponga de todos ni de los m\u00e1s sofisticados.<\/p>\n<p><em>Promover, buscar, acoger y formar, <\/em>sin prisas ni tardanzas, <em>los futuros sacerdotes, religiosas y l\u00edderes seglares <\/em>que, a su vez, ser\u00e1n los continuadores de la misi\u00f3n, acelerando as\u00ed la constitu\u00adci\u00f3n de nuevas Iglesias locales.<\/p>\n<p>En esta andadura, con di\u00e1fano desinter\u00e9s, pero tambi\u00e9n sin complejos, nos preocupamos por acoger las vocaciones para nues\u00adtra propia familia vicenciana.<\/p>\n<p>Sin estridencias ni deformaciones, <em>practicamos la incultu\u00adraci\u00f3n. <\/em>Pensamos que nos gu\u00eda, en ello, un sano realismo, el sen\u00adtido com\u00fan y el buen humor, am\u00e9n de las pautas de las respectivas conferencias episcopales o de la Santa Sede. El mismo misionero, sobre todo si proviene de Europa o de los Estados Unidos, pasa por diversas etapas en este proceso. Un misionero nuestro en Mada\u00adgascar (que es all\u00ed obispo y adem\u00e1s es m\u00e9dico, lo cual implica a la vez empu\u00f1ar el b\u00e1culo y el bistur\u00ed), describe as\u00ed estas etapas:<\/p>\n<p>\u00abal llegar a la misi\u00f3n, el misionero no entiende nada, est\u00e1 como desconcertado; luego traduce al malgache su propia cultura, y piensa saberlo todo; al cabo de varios a\u00f1os, comprueba, que, para los nativos, sigue siendo un extranjero, y le llega la crisis. Ser\u00e1 verdadero misionero en la medida en que domine su complejo de inferioridad y, al aceptar el ser diferente, (y los nacionalismos se encargan de record\u00e1rselo), considerarse sirviente de la iglesia local, corresponsable sin dominaci\u00f3n y sin retraimientos enfurru\u00f1ados\u00bb (Vincentiana, 1983, p. 23).<\/p>\n<p>e) En la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad <em>caminamos juntos, as\u00ed paso a paso, confiados en <\/em><em>la Providencia. <\/em>Ella nos ha conducido, durante m\u00e1s de tres siglos y medio, en muy diversas misiones \u00abad Gentes\u00bb. Unas han desapare\u00adcido, como en la China Continental, en otras, como en algunos pa\u00ed\u00adses musulmanes, nuestra acci\u00f3n apost\u00f3lica se ve reducida al mudo testimonio de una labor social. En otros pa\u00edses, como en el Zaire, Madagascar, Camer\u00fan, Nigeria, por hablar s\u00f3lo de \u00c1frica, nuestras misiones est\u00e1n viviendo un crecimiento notable. Pero debo confesaros mi pesar cuando, por falta de personal, tengo que responder nega\u00adtivamente a obispos pidiendo fundaciones. Confiamos en la Providen\u00adcia y estamos dispuestos a ir a donde ella nos lleve, con el aumento de nuestras vocaciones juveniles desde hace unos seis a\u00f1os.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Mi gratitud al Sr. Arzobispo de Burgos y dem\u00e1s organizado\u00adres de esta Semana por haberme permitido hablar; y a ellos y a todos los participantes a este forum por la amable atenci\u00f3n con que me han escuchado, a pesar de mi castellano con acento irland\u00e9s.<\/p>\n<p>Soy consciente de que estoy en Burgos, capital de una regi\u00f3n que, desde hace siglo y medio, ha sido fuente y semillero de nume\u00adros\u00edsimas vocaciones vicencianas. De aqu\u00ed han surgido misioneros, hombres y mujeres que han llevado el Mensaje Evang\u00e9lico m\u00e1s all\u00e1 de los mares.<\/p>\n<p>Todo ello dice mucho de la caridad cristiana y de la generosi\u00addad misionera de esta tierra burgalesa, de sus familias cristianas, y del esp\u00edritu vicenciano de numeros\u00edsimos hijos e hijas de las fami\u00adlias espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>San Vicente sol\u00eda decir que nuestra congregaci\u00f3n es \u00abpeque\u00f1a\u00bb en comparaci\u00f3n con las grandes \u00d3rdenes de su tiempo: los Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Mercedarios, Car\u00admelitas, Jesu\u00edtas. \u00c9l nos dec\u00eda: \u00abVenimos detr\u00e1s de ellos, reco\u00adgiendo los restos de sus grandes cosechas misionales\u00bb.<\/p>\n<p>Mi saludo especial a los miembros de estas grandes \u00d3rdenes, que llevaron el peso de la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Y a todos, grandes y peque\u00f1os, de ambos cleros, religiosos, religiosas, seglares comprometidos y j\u00f3venes, que sent\u00eds la llamada misionera, permitidme que os exprese un profundo anhelo: nues\u00adtra dimensi\u00f3n misionera de la caridad cristiana ser\u00e1 dimensi\u00f3n corta, si no medimos su radio de extensi\u00f3n con el grado de nuestra \u00edntima uni\u00f3n con Jes\u00fas, quien nos dijo: \u00abEl que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, \u00e9se da mucho fruto\u00bb (Jn. 15, 15).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n 1. 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