{"id":30426,"date":"2020-03-09T08:40:29","date_gmt":"2020-03-09T07:40:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/30426\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-30\/"},"modified":"2020-01-26T20:44:16","modified_gmt":"2020-01-26T19:44:16","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-30","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-libro-primero-capitulo-30\/","title":{"rendered":"Vida de san Vicente de Pa\u00fal: Libro Primero, Cap\u00edtulo 30"},"content":{"rendered":"<p>Los pintores, cuando quieren representar la caridad bajo una forma sensible, la pintan ordinariamente con varios pechos y con ni\u00f1os en los brazos y sobre el regazo. Si se quisiera crear un emblema de la caridad del Sr. Vicente, habr\u00eda que\u00a0 servirse de esa misma representaci\u00f3n, que vendr\u00eda tambi\u00e9n muy a prop\u00f3sito para el asunto que vamos a tratar en este cap\u00edtulo. Veremos a este Santo Var\u00f3n como padre nutricio de gran n\u00famero de pobres ni\u00f1os abandonados, a los que (podemos decir) \u00e9l les dio y conserv\u00f3 la vida, procur\u00e1ndoles, en lugar de las madres indignas, que los hab\u00edan expuesto y abandonado inhumanamente, tantas madres caritativas suscitadas por \u00e9l, como son las Damas virtuosas, que se encargan de su alimentaci\u00f3n y dem\u00e1s necesidades. Veamos c\u00f3mo y cu\u00e1ndo empez\u00f3 esta iniciativa verdaderamente cristiana<\/p>\n<p>La ciudad de Par\u00eds posee una extensi\u00f3n excesiva, y el n\u00famero de sus habitantes es casi innumerable. Se dan en ella muchos des\u00f3rdenes en la vida de las personas particulares, que no es posible remediar, sin que se causen siempre otros desarreglos; entre \u00e9stos uno de los m\u00e1s perniciosos es la exposici\u00f3n y el abandono de los ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, y con frecuencia no s\u00f3lo est\u00e1 expuesta a peligros su vida, sino hasta su salvaci\u00f3n. Las madres desnaturalizadas u otras que practican semejante inhumanidad con esas criaturas inocentes no se preocupan en absoluto de bautizarlos ni de ponerlos en estado de salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>Dicen que no pasa ning\u00fan a\u00f1o, sin que se recojan al menos trescientos o cuatrocientos exp\u00f3sitos, tanto en la ciudad como en los arrabales; y seg\u00fan las \u00f3rdenes de la Polic\u00eda, pertenece a la Oficina de los Comisarios del Ch\u00e2telet recoger los ni\u00f1os as\u00ed expuestos, y promover los procesos verbales del lugar y del estado en que han sido hallados<\/p>\n<p>Antes los sol\u00edan llevar a una casa llamada la Couche en la calle Saint-Landry, donde los recib\u00eda cierta viuda, que viv\u00eda all\u00ed con una o dos criadas: era la encargada de cuidar de la alimentaci\u00f3n de los ni\u00f1os. Como la casa no era suficientemente capaz para tantos como eran, ni pod\u00eda sostener nodrizas para amamantarlos, ni tampoco para dar de comer y educar a los destetados por carecer de rentas suficientes, la mayor parte de los ni\u00f1os mor\u00edan de inanici\u00f3n. Las criadas, para librarse de la molestia de sus gritos, hasta les hac\u00edan tomar drogas, adormeci\u00e9ndolos y causando a muchos la muerte. Los que se libraban de aquel peligro eran o entregados a quienes los vinieran a buscar, o vendidos a un precio tan bajo, que hubo algunos por quienes s\u00f3lo se pagaron veinte \u00absueldos\u00bb; los compraban as\u00ed, a veces para hacerles mamar a mujeres enfermas cuya leche corrompida las hac\u00eda morir. Otras veces, dando satisfacci\u00f3n a los malos instintos de algunas personas, intercambiaban ni\u00f1os en las familias, y de ah\u00ed se segu\u00edan des\u00f3rdenes insospechados. Y sabemos tambi\u00e9n que los han comprado (causa horror el pensarlo) para utilizarlos en operaciones m\u00e1gicas y diab\u00f3licas, de forma que parec\u00eda que los pobres inocentes estaban, todos ellos, condenados a muerte o a algo peor: no hubo uno que pudiera escapar de semejante desgracia, porque no se hab\u00eda interesado nadie en conservarlos. Y lo que todav\u00eda es m\u00e1s de lamentar, muchos mor\u00edan sin bautismo; seg\u00fan confesi\u00f3n de la viuda, ella no hab\u00eda bautizado nunca a nadie, ni hac\u00eda que los bautizaran.<\/p>\n<p>Desorden tan espantoso en una ciudad tan rica, tan civilizada y tan cristiana como Par\u00eds conmovi\u00f3, cuando se enter\u00f3, el coraz\u00f3n del Sr. Vicente. Pero no sab\u00eda c\u00f3mo remediarlo. Por eso habl\u00f3 con algunas de las Damas de la Caridad, y les sugiri\u00f3 que fueran de vez en cuando por aquella casa, no tanto para descubrir el mal, ya suficientemente conocido, sino para ver, si era posible, alguna forma de poner remedio a aquella situaci\u00f3n. Cuando las Damas fueron a la Couche, quedaron vivamente impresionadas con un sentimiento de compasi\u00f3n tan grande por los pobres inocentes, m\u00e1s dignos de l\u00e1stima que los que mand\u00f3 matar Herodes. Y al no poderse encargar de todos ellos, se les ocurri\u00f3 que podr\u00edan hacerse cargo de algunos para salvarles la vida. Al principio decidieron alimentar a doce; y para honrar a la Providencia Divina, como no conoc\u00edan los designios de Dios sobre aquellas criaturas, las sortearon. Las pusieron en una casa de alquiler cerca de la Puerta de Saint-Victor el a\u00f1o 1638 bajo el cuidado de la Se\u00f1orita Le Gras y de algunas J\u00f3venes de la Caridad enviadas por el Sr. Vicente. Al comienzo trataron de mantenerlos con leche de cabra o de vaca, y m\u00e1s adelante les proporcionaron nodrizas. Las virtuosas Damas fueron sacando de vez en cuando a otros a tenor de su fervor y de los medios disponibles, y siempre mediante sorteo, como los primeros. Se sent\u00edan muy apremiadas por los impulsos de la caridad y de la compasi\u00f3n que sent\u00edan por los que quedaban en pleno abandono, hasta querer hacerse cargo de todos, y responsabilizarse de su alimentaci\u00f3n y educaci\u00f3n. Pero como aquella carga y esta empresa eran superiores a sus fuerzas, la imposibilidad de su realizaci\u00f3n las oblig\u00f3 a frenar los buenos sentimientos de su coraz\u00f3n, y no pasaron a los hechos<\/p>\n<p>Finalmente, despu\u00e9s de haber orado mucho a Dios y hablado entre ellas sobre ese asunto, convocaron una asamblea general al comienzo del a\u00f1o 1640. En ella el Sr. Vicente les propuso con palabras animadas por su celo la importancia y la necesidad de aquella buena obra y el gran servicio que se podr\u00eda tributar a Dios, practicando admirablemente una virtud que le es tan agradable<\/p>\n<p>Tomaron la resoluci\u00f3n generosa de encargarse de la comida y de la educaci\u00f3n de los peque\u00f1os. Para no comprometerse m\u00e1s de lo que pod\u00edan en semejante empresa, siguiendo el consejo del sabio director, empezaron la tarea s\u00f3lo como prueba, sin intenci\u00f3n de obligarse, puesto que en aquel momento \u00fanicamente hab\u00eda mil doscientas o mil cuatrocientas libras de renta anual segura. Aunque, m\u00e1s adelante, el Rey les asign\u00f3 doce mil libras como limosna sobre las cinco grandes granjas, por haber acudido el Sr. Vicente con ese fin a la piedad de la Reina Madre. Como todos los a\u00f1os los gastos ascend\u00edan a cerca de cuarenta mil libras, las Damas se encontraban en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n con muchas dificultades para sostener carga tan pesada, y con miedo a sucumbir bajo el peso de semejante obligaci\u00f3n. El Sr. Vicente se vio en la necesidad de convocar otra asamblea general hacia el a\u00f1o 1648, y en ella someti\u00f3 a deliberaci\u00f3n si deb\u00eda cesar en su actuaci\u00f3n la Compa\u00f1\u00eda (de Damas), o bien continuar encarg\u00e1ndose de la alimentaci\u00f3n de los ni\u00f1os, pero dej\u00e1ndoles en libertad para renunciar a la obra, porque la \u00fanica obligaci\u00f3n que las ataba a tan buena obra era solamente la caridad. Les propuso las razones que pod\u00edan disuadirlas o persuadirlas. Les hizo ver que hasta entonces, gracias a sus caritativos desvelos, hab\u00edan conservado vivos hasta quinientos o seiscientos ni\u00f1os, que hubieran muerto sin su asistencia; de ellos algunos estaban aprendiendo alg\u00fan oficio, y otros estaban en situaci\u00f3n de aprenderlos (alg\u00fan d\u00eda); que, gracias a ellas, todas aquellas pobres criaturas, al aprender a hablar, hab\u00edan aprendido tambi\u00e9n a conocer y a servir a Dios; que por el comienzo podr\u00edan deducir cu\u00e1l ser\u00eda en el futuro el fruto de su caridad. Y despu\u00e9s, levantando la voz, termin\u00f3 con estas palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abBien, Se\u00f1oras, la compasi\u00f3n y la caridad les han hecho adoptar a estas criaturas como hijos suyos; ustedes han sido sus madres seg\u00fan la gracia desde que las abandonaron sus madres seg\u00fan la naturaleza. Vean ahora si los quieren tambi\u00e9n abandonar. Dejen ahora de ser sus madres seg\u00fan la gracia para convertirse en sus jueces; su vida y su muerte est\u00e1n en manos de ustedes. Voy a recoger ahora sus votos y sus opiniones; va siendo hora de que pronuncien su sentencia y de que todos sepamos si quieren tener misericordia con ellos. Si siguen ustedes ofreci\u00e9ndoles sus caritativos cuidados, vivir\u00e1n; por el contrario, si los abandonan, morir\u00e1n y perecer\u00e1n sin remedio; la experiencia no nos permite dudar de ello\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que el Sr. Vicente hubo pronunciado esas palabras con un tono de voz que daba bastante a conocer cu\u00e1l era su \u00e1nimo, las Damas quedaron tan fuertemente conmovidas, que todas un\u00e1nimemente resolvieron sostener al precio que fuera aquella obra caritativa; y a tal fin deliberaron sobre los medios de mantenerla.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de dicha resoluci\u00f3n obtuvieron del Rey los edificios del Castillo de Bic\u00eatre. En \u00e9l se han alojado durante alg\u00fan tiempo los ni\u00f1os despu\u00e9s de destetados. Pero por ser all\u00ed el aire demasiado sutil para las criaturas y por otros problemas que se presentaron, las Damas se vieron obligadas a volverlos a Par\u00eds, y a tomar en alquiler una gran casa en el barrio de San L\u00e1zaro. All\u00ed siguen todav\u00eda hoy alimentados y educados por diez o doce Hijas de la Caridad. En ese hospicio se da de comer a varias nodrizas encargadas de amamantar a los ni\u00f1os reci\u00e9n ingresados, en espera de que otras nodrizas del campo vengan a hacerse cargo de ellos. Les pagan al mes el sueldo convenido. Cuando los ni\u00f1os son destetados, los devuelven al hospicio; y all\u00ed los cuidan unas buenas Hijas de la Caridad, y al ense\u00f1arles a hablar, tambi\u00e9n les ense\u00f1an a rezar a Dios, a conocerlo bien, a amarlo y a servirlo. Y cuando se hacen un poco mayores, los ocupan en hacer alg\u00fan trabajito para evitar la ociosidad, con la esperanza de que la Providencia de Dios presente alguna ocasi\u00f3n para ponerlos en disposici\u00f3n de mantenerse con su trabajo y habilidad<\/p>\n<p>Esos han sido los frutos de esta santa obra; a\u00fan hoy, despu\u00e9s de veinticinco a\u00f1os, sigue en pie con gran bendici\u00f3n, gracias a la sabia direcci\u00f3n del Sr. Vicente ya los cuidados y favores de las virtuosas Damas. Su caridad ha sido tan provechosa y favorable a los ni\u00f1os, que son m\u00e1s felices en el abandono en que han sido puestos, que si hubiesen sido alimentados y educados por sus padres, que, presumiblemente, son muy pobres y muy viciosos. Parece que Dios ha querido verificar por inspiraci\u00f3n de la gracia el primer principio de la caritativa empresa, expresado en otro tiempo por un Profeta: \u00abQue si hay madres tan desnaturalizadas, que se olvidan y abandonan a sus propios hijos, su Providencia paternal cuidar\u00e1 de ellos, suscit\u00e1ndoles y d\u00e1ndoles otras madres mucho mejores, que les tendr\u00e1n cari\u00f1o y que procurar\u00e1n suplir con abundancia la carencia de las otras\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pintores, cuando quieren representar la caridad bajo una forma sensible, la pintan ordinariamente con varios pechos y con ni\u00f1os en los brazos y sobre el regazo. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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