{"id":30194,"date":"2014-03-07T07:01:25","date_gmt":"2014-03-07T06:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=30194"},"modified":"2016-07-27T12:10:02","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:02","slug":"juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-10\/","title":{"rendered":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 10"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/odin.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-30029\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/odin.jpg?resize=124%2C198\" width=\"124\" height=\"198\" \/><\/a>Cap\u00edtulo d\u00e9cimo<strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La permanencia del Sr. Od\u00edn en Am\u00e9rica hab\u00eda durado doce a\u00f1os, y cuando sali\u00f3 de all\u00ed, a fines de 1833, su aferte le llamaba sin duda a Francia, pero dejando en los Esta dos Unidos su coraz\u00f3n de ap\u00f3stol. Aquella tierra, en la cual hab\u00eda pasado privaciones, pobreza, enfermedades, era tambi\u00e9n donde hab\u00eda explayado mejor su celo apost\u00f3lico. Dios le hab\u00eda llevado all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nada diremos de la visita que hizo a su familia, que fue como de paso. En Ly\u00f3n hall\u00f3 a sus antiguos maestros. El Sr. Gardette continuaba siendo Superior; su vejez&#8217; no le quitaba nada de su amor a la Regla. El Sr. Challet\u00f3n hab\u00eda sido elegido Vicario general de la di\u00f3cesis; el Sr. Duplay y el Sr. de Nabit continuaban en su puesto, alegr\u00e1ndose al ver de nuevo un disc\u00edpulo tan digno de ellos, porque la carta del Ilmo. Sr. Rosatti, de la cual era portador, expre\u00adsaba suficientemente el aprecio que hac\u00edan en Am\u00e9rica del Seminarista de San Ireneo, hecho Misionero Lazarista (Pa\u00fal): \u00ab<em>El Sr. Od\u00edn ha trabajado con un celo infatigable y con mucho fruto<\/em> \u2014escrib\u00eda el Ilmo. Sr. Rosatti\u2014 <em>no solamente en la educaci\u00f3n de nuestros seminaristas y de los alumnos de nuestro Colegio de Barrens, al frente del cual ha estado mucho tiempo, sino tambi\u00e9n en el ministerio y en la conversi\u00f3n de nuestros hermanos extraviados. Me acompa\u00f1\u00f3 a Baltimore y asisti\u00f3 a nuestro segundo Concilio provincial en calidad de te\u00f3logo, donde mereci\u00f3 y obtuvo el aprecio de todos; ha sido el encargado de llevar las actas y los decretos de nuestro Concilio a Roma para suje\u00adtarlos al juicio del Padre Santo. Confieso, se\u00f1or (Challet\u00f3n), que a usted en particular debo el haber obtenido ese exce\u00adlente sujeto y otros muchos que trabajan con el mismo celo en la salvaci\u00f3n de las almas; de lo cual doy este tes\u00adtimonio con gran consuelo de la m\u00eda<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De Ly\u00f3n el Sr. Od\u00edn se dirige a Italia: baja por el R\u00f3\u00addano, se detiene en Valence, donde predica en la Cate\u00addral y en el Seminario menor; en Avi\u00f1\u00f3n, donde visita a su hermana, Religiosa de San Carlos; en Marsella, para tomar el vapor que sale para G\u00e9nova. En G\u00e9nova admira de paso, en la Casa de sus Hermanos Lazaristas o Pa\u00fales<sup>,<\/sup> la posici\u00f3n vistosa de la ciudad, el esplendor de los monu\u00admentos, y se encamina a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Roma, el Papa Gregorio XVI le recibe bondadosa\u00admente, y sobre todo el Cardenal Fesch, Arzobispo de Ly\u00f3n, le da grandes muestras de benevolencia. De las ma\u00adnos del Cardenal recibi\u00f3 la confirmaci\u00f3n, en 1813; poco des\u00adpu\u00e9s el Cardenal Fesch, siguiendo los destinos de su so\u00adbrino, hab\u00eda venido desterrado a Roma a guardar su p\u00far\u00adpura cardenalicia y a pasar su trabajosa vejez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las cartas del Sr. Od\u00edn nos dan la idea exacta de su estancia en Roma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00abEmpiezo a respirar un poco despu\u00e9s que llegu\u00e9 a Roma. He empleado todos mis instantes en redactar relaciones sobre el estado de la Iglesia de Am\u00e9rica, para la Santa Sede y para la propaganda. Al presente est\u00e1 casi todo termi\u00adnado. La Sagrada Congregaci\u00f3n de la Propaganda ha apro\u00adbado los decretos del Concilio de Baltimore, y los ha encon\u00adtrado llenos de sabidur\u00eda. Alaba mucho la prudencia y el celo de los Obispos. He visto al Papa tres veces, y me ha hablado largo tiempo de nuestra Am\u00e9rica, y desea mucho que nos dediquemos a la misi\u00f3n de los salvajes. No puede usted imaginarse la bondad con que acoge a los que se pre\u00adsentan a \u00e9l. Se le puede hablar con toda la franqueza que se tiene con un padre y con un amigo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese es verdaderamente el Pont\u00edfice que la historia ha di\u00adbujado, el cual une una sencillez del todo paternal a una solicitud inteligente de todas las necesidades de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este momento pesan dificultades de todo g\u00e9nero sobre su gobierno: por una parte las naciones her\u00e9ticas y cism\u00e1ticas, como Prusia y Rusia, emplean toda clase de armas para perseguir a la Iglesia cat\u00f3lica de las provincias rhinianas de la Polonia; por otra parte, Francia est\u00e1 todav\u00eda agitada por las publicaciones de Lamennais, que lleva hasta el \u00faltimo exceso su amor a la libertad y su confianza en sus propias luces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Cardenales, a su vez, se muestran muy ben\u00e9volos. El Sr. Od\u00edn trata con el Cardenal Lambruschini y con el Cardenal Pacca, que le reciben con indecible bondad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Si paso una semana<\/em> \u2014dice \u00e9l\u2014 <em>sin ir a visitar al Cardenal Fesch, me lo reprende. Yo le estoy muy reconocido, porque se ha dignado trazarme \u00e9l mismo la marcha que deb\u00eda seguir en mis diferentes peticiones o relaciones<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Od\u00edn visita en Roma a una noble desterrada que, por su fidelidad decidida a sus reyes, se hab\u00eda asociado a la calaverada caballeresca de la Vend\u00e9e que inquiet\u00f3 un momento el gobierno de Luis Felipe.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Tuve la ventaja de hacerme conocer de la se\u00f1ora de la Rochejacquelin, a quien el Sr. Challet\u00f3n le hab\u00eda escrito para recomendarme a su piadosa solicitud por las Misiones. Esta se\u00f1ora despliega un celo admirable por la propagaci\u00f3n de la fe, y tendr\u00eda a gran dicha en allegarme algunos recursos para pagar el pasaje de los sujetos que deben acompa\u00f1arme, y \u00a1cu\u00e1nto no har\u00eda ella por s\u00ed misma a no tener secuestrados sus bienes!<\/em>\u00ab<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego sale de Roma para ir &#8216;\u00e1 N\u00e1poles; en pocas pala\u00adbras describe la hermosura de su golfo, la riqueza art\u00eds\u00adtica de sus monumentos, la dulce y tranquila existencia de aquel pueblo, que viv\u00eda sin cuidado bajo el gobierno pater\u00adnal de sus reyes. No pensaba estar all\u00ed m\u00e1s que dos sema\u00adnas, pero los intereses de su misi\u00f3n le detuvieron en la ciu\u00addad m\u00e1s de lo que hab\u00eda pensado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Mi viaje a Italia ser\u00e1 m\u00e1s largo de lo que cre\u00eda. Los negocios aqu\u00ed se llevan con una lentitud que es imposible concebir sin haberla experi mentado. Yo me apresuro lo m\u00e1s posible; pero ser\u00eda nece\u00adsario dejarlo todo a medio concluir si quisiera volver a Francia dentro de pocos meses\u00a0 Mi viaje ser\u00e1 muy \u00fatil para nuestra Misi\u00f3n de Am\u00e9rica. Tengo mucho hecho, y espero que todo saldr\u00e1 bien, seg\u00fan desea mi Sr. Obispo. Me propongo pasar el invierno pr\u00f3ximo en Francia, por\u00adque no ser\u00e1 posible embarcarme antes de la primavera<\/em>\u00ab. (Carta a su madre, Mayo de 1834).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hall\u00f3 en Roma un Sacerdote franc\u00e9s de la di\u00f3cesis de Gap, muy instruido, profesor de Teolog\u00eda, que deseando ir a las Misiones y no pudiendo obtener el permiso de su Obispo, hab\u00eda ido all\u00ed para obtener la autorizaci\u00f3n del Pa\u00addre Santo, y el Sr. Od\u00edn logra que se embarque en Liorna para la Misi\u00f3n de Missouri. Entretanto, su piedad se con\u00adsolida con la vista del milagro de San Jenaro, que refiere en estos t\u00e9rminos: \u00ab<em>En esta semana he sido testigo de un gran milagro que se renueva dos veces cada a\u00f1o desde hace quince siglos por lo menos. En la Catedral de N\u00e1po\u00adles se conserva la sangre de San Jenaro, m\u00e1rtir. El d\u00eda de su fiesta, a esa sangre, que se guarda en una redomilla, la llevan en procesi\u00f3n. Apenas han empezado a hacer alguna oraci\u00f3n, cuando se pone a hervir. Ese prodigio se renueva durante la octava, con admiraci\u00f3n de un inmenso gent\u00edo que acude a bandadas para presenciarlo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En otra ocasi\u00f3n escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Os env\u00edo una peque\u00f1a estampa de una gran Santa, cuyo reciente culto se extiende r\u00e1pida\u00admente en todas las partes del mundo, y por cuya interce\u00adsi\u00f3n se obran todos los d\u00edas los m\u00e1s extraordinarios mila\u00adgros; se cree que padeci\u00f3 el martirio a la edad de quince o diez y seis a\u00f1os, reinando Diocleciano. Su cuerpo fue hallado en el a\u00f1o de 1805 en las Catacumbas de Roma, y el a\u00f1o de 1825 fue trasladado cerca de N\u00e1poles a una igle\u00adsia, a la cual todos los d\u00edas se dirigen centenares de perso\u00adnas para venerarlo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00abHe tenido la dicha de celebrar la santa Misa en el alta, donde descansan las reliquias de aquella joven hero\u00edna. Es\u00adtoy seguro que recibir\u00e1 usted muchos favores por su inter\u00adcesi\u00f3n si la invoca con confianza y piedad. Recen todas las noches con la familia tres Padrenuestros, Avemar\u00edas y Gloriapatris en su honor. Cuando nos veamos les dar\u00e9 reli\u00adquias de la Santa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Hemos hablado de Santa Filomena, a la cual el Cura de Ars, en Francia, hizo popular por medio del culto que le tribut\u00f3, y que inspir\u00f3 a los muchos peregrinos que iban a visitarla<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de esas piadosas y consoladoras noticias, el Sr. Od\u00edn habla con amor de su Misi\u00f3n. En lugar de per\u00admanecer quince d\u00edas solamente en N\u00e1poles, como dec\u00eda en su carta`de Abril, le vemos todav\u00eda all\u00ed en Agosto, habiendo entretanto recogido siete mil francos con que pagar el viaje de seis Misioneros para Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vuelto a Roma, pone t\u00e9rmino a sus asuntos con la Pro\u00adpaganda, y Gregorio XVI derrama l\u00e1grimas de ternura al dar su bendici\u00f3n a aquellos nuevos Misioneros: \u00ab<em>\u00a1Id<\/em> \u2014les di\u00adce\u2014 <em>y sobre todo, predicad a los pobres salvajes!<\/em>\u00bb \u00ab<em>Me hizo el presente<\/em> \u2014a\u00f1ade el Sr. Od\u00edn en la carta de la cual sacamos este pasaje\u2014 <em>de una hermosa medalla de plata, y me dio m\u00e1s de trescientos francos de su patrimonio parti\u00adcular. Como se hallaba con una deuda de cerca de cin\u00adcuenta millones, le fue imposible hacer por m\u00ed lo que ha\u00adbr\u00eda querido. El a\u00f1o que viene nos procurar\u00e1 un importante socorro<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volviendo a tomar su camino para Florencia, a la cual sa\u00adludaba invocando los recuerdos de San Francisco de As\u00eds, visita a Nuestra Se\u00f1ora de Loreto, pasa por Perusa, Pisa, G\u00e9nova y para en Tur\u00edn. All\u00ed organiz\u00f3, con el concurso de sus hermanos, los Lazaristas, o Pa\u00fales, una Obra para sus Misiones de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El recuerdo del Sr. de Andreis se conservaba perfecta\u00admente en Tur\u00edn, y de aqu\u00ed proven\u00edan las simpat\u00edas que en contraban en la com\u00fan opini\u00f3n las cristiandades de los Es\u00adtados Unidos. a este prop\u00f3sito reproduciremos aqu\u00ed el lla\u00admamiento que hizo el Sr. Od\u00edn, y que el Arzobispo de la ciudad aprob\u00f3 con entusiasmo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>M\u00e1s all\u00e1 <\/em>\u2014dijo\u2014 <em>de los mares que separan la Europa del Nuevo Mundo, en la parte m\u00e1s retirada de los Estados Unidos, se halla una inmensa di\u00f3cesis, que abraza los Es\u00adtados de Illinois del Misuri y los territorios del Arkansas y del Oreg\u00f3n, hasta las riberas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Aque\u00adllos parajes, ocho veces m\u00e1s dilatados que la Francia, con\u00adtienen un gran n\u00famero de habitantes que aumenta de d\u00eda en d\u00eda con una rapidez asombrosa. All\u00ed se hallan al presente todos los salvajes, en otro tiempo dispersos en las diversas partes de la Am\u00e9rica. El Gobierno de los Estados Unidos les ha se\u00f1alado para asilo el territorio que est\u00e1 al Oeste del Mississip\u00ed. Aquellos pobres habitantes de los bosques piden continuamente \u00abropas negras\u201e para aprender a conocer a Dios que los cri\u00f3, y que se les instruya en las artes de la civilizaci\u00f3n. \u00bfPero c\u00f3mo podr\u00edan treinta y ocho sacer\u00addotes que componen todo el Clero de aquella di\u00f3cesis, y que est\u00e1n ya encargados de la direcci\u00f3n de un Seminario, de dos colegios y de nueve conventos, administrar los socorros de nuestra santa Religi\u00f3n a tantos miles de habitan\u00adtes esparcidos en tan vasta extensi\u00f3n de pa\u00eds? \u00a1Y cu\u00e1ntos hombres mueren todos los d\u00edas sin haber sido ni siquiera bautizados! El Ilmo. Sr. Rosatti, a quien est\u00e1 confiado el cuidado de aquella interesante di\u00f3cesis, vi\u00e9ndose en la im\u00adposibilidad de socorrer las necesidades espirituales de tan\u00adtos pueblos, que le piden sin cesar el pan de la palabra de vida eterna, me envi\u00f3 a Europa para buscar operarios evang\u00e9licos para aquella importante porci\u00f3n de la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Muchos sacerdotes celosos est\u00e1n ya dispuestos a dejar a sus padres y a su patria para ir a buscar en medio de los bosques a aquellos pobres pueblos abandonado. Pero los gastos del viaje son considerables, la erecci\u00f3n de capillas y casas de escuela exigir\u00e1 grandes expensas, y no tenemos otros recursos que la caridad bienhechora de los fieles de Europa \u00a1Ah! si un d\u00eda el divino Juez llamar\u00e1 bon\u00addadosamente a los que le habr\u00e1n aliviado en la persona del indigente, del cautivo y del hu\u00e9rfano, \u00a1qu\u00e9 recompensa no dar\u00e1 a los que hubieren procurado medios de salvaci\u00f3n a tantas almas redimidas con el valor de su preciosa sangre!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Ojal\u00e1, pues, les sea posible a los buenos cristianos, que desean mucho la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas, interesarse en esa buena obra! La m\u00e1s peque\u00f1a ofrenda ser\u00e1 recibida con una cordial gratitud, y el pobre salvaje, convertido y ense\u00f1ado, rogar\u00e1 en su solitaria caba\u00f1a al Dios de toda misericordia que derrame sus dones y sus favores sobre los que habr\u00e1n contribuido a procurarle mi\u00adnistros del verdadero Dios, a quien ellos llaman el Gran Esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>A fin de dar una ligera idea de las, disposiciones favora\u00adbles de los salvajes para entrar en el gremio de la Iglesia cat\u00f3lica, referir\u00e9 la historia de la conversi\u00f3n de un anciano, jefe de la tribu de los Schawanons, a quien tuve la dicha de bautizar, hace poco tiempo, a la edad de setenta a\u00f1os. De vuelta de un corto viaje, hall\u00e9 a la ribera de un r\u00edo muchos salvajes que se acercaron a m\u00ed apresuradamente y me tomaron la mano, exclamando: \u00abBienvenido, Ropa-negra: nos alegramos mucho de haberte hallado; ven con nosotros, nuestro jefe est\u00e1 muy enfermo, y se alegrar\u00e1 de verte\u00bb. En seguida me traslad\u00e9 junto al buen anciano, al que hall\u00e9 tendido sobre una cama de cortezas y a prueba de los m\u00e1s recios dolores. Hab\u00eda sido envenenado por un salvaje enemigo.\u2014\u00bfConque te hallas muy enfermo, hermano m\u00edo?\u2014 le dije dirigi\u00e9ndome a \u00e9l.\u2014S\u00ed, Ropa-negra \u2014 me respon\u00addi\u00f3.\u2014\u00bfPiensas morirte ?&#8211;\u00a1 As\u00ed lo creo!&#8211;Seguramente gus\u00adtar\u00e1s mucho de ir a la hermosa casa del Gran Esp\u00edritu, cuando se termine tu vida?\u2014\u00a1 Ah! sin duda, porque yo<\/em><sup><em>&#8211;<\/em><\/sup><em> amo mucho al Gran Esp\u00edritu.\u2014Pero t\u00fa no puedes ir all\u00ed si yo no derramo agua sobre tu cabeza. \u2014 Pues bien, Ropa-negra, derrama el agua sobre mi cabeza\u00bb. Comenc\u00e9 a instruirle sobre lo principales misterios de la fe, y de tanto en tanto le preguntaba si cre\u00eda las grandes verdades que le expli\u00adcaba.\u2014\u00bbLas creo\u2014me respondi\u00f3\u2014porque t\u00fa eres la Ropa- negra\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u201eAquellos pobres indios tienen tan grande horror a la mentira, que no creen que una persona a quien aprecian, jam\u00e1s pueda enga\u00f1arlos, y as\u00ed es f\u00e1cil inculcarles los moti\u00advos de credibilidad que confirman nuestra santa Religi\u00f3n. El d\u00eda siguiente pregunt\u00e9 al enfermo si se acordaba toda\u00adv\u00eda de las instrucciones que ya hab\u00eda recibido.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u2014 Siempre he pensado en el Gran Esp\u00edritu \u2014 me res\u00adpondi\u00f3; \u2014 no tardes en derramar el agua sobre mi cabeza, porque me parece largo el tiempo que tardo en ser su hijo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Como hab\u00eda sido envenenado, tem\u00ed mucho no pudiera resolverse a perdonar. El salvaje nunca olvida un beneficio que haya recibido, pero tambi\u00e9n le cuesta mucho el perdonar una injuria. Tom\u00e9, pues, el Crucifijo y le hice ver cu\u00e1nto hab\u00eda padecido el Gran Espiritu, haci\u00e9ndole pre\u00adsente que sus propios hijos le hab\u00edan hecho padecer todos aquellos males y les hab\u00eda perdonado, pero exig\u00eda que todos los hombres, cuando hab\u00edan recibido alguna injuria, se per\u00addonasen mutuamente, pues de otro modo jam\u00e1s les admitir\u00eda en su hermosa Casa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u2014 Pues as\u00ed lo quiere el Gran Esp\u00edritu \u2014 me dijo el sal\u00advaje, \u2014 yo perdono tambi\u00e9n. Y prohibi\u00f3 a sus hijos tomasen venganza del mal que hab\u00eda recibido. Semejantes disposiciones me obligaron a concederle el objeto de sus deseos. Al ver que me preparaba para administrarle el Bautismo, se levant\u00f3, a pesar de sus grandes padecimientos, tom\u00f3 por s\u00ed mismo el Cru\u00adcifijo en sus manos, y en todo el tiempo que dur\u00f3 la cere\u00admonia sus ojos, ba\u00f1ados en l\u00e1grimas, unas veces se fijaban sobre esa adorable ense\u00f1a de nuestra Redenci\u00f3n, otras se dirig\u00edan al Cielo. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de aquel feliz mo\u00admento muri\u00f3 con los sentimientos de la m\u00e1s viva y tierna piedad.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Un juez y su esposa, a quienes hab\u00eda llamado para que fuesen padrinos, no pudieron contener sus l\u00e1grimas al ver aquel pobre salvaje tan penetrado de las gracias que el Cielo le conced\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Todo nos anuncia que la mies es abundante; pero \u00a1ay! desprovistos de recursos, nos es imposible activar la obra de Dios como lo deseamos. Una vez m\u00e1s acudo a la cari dad de los fieles en favor de aquella Iglesia naciente. Pe\u00adregrinos sobre una tierra extranjera, pronto la dejaremos, sin llevarnos m\u00e1s que nuestras obras. Nos alegraremos de un ligero sacrificio hecho para ganar almas a Jesucristo. \u00a1Qu\u00e9 consuelo para nosotros, en la hora de la muerte, el pensar que hasta en los bosques del Nuevo Mundo millares de nuevos cristianos nos bendicen como a sus bienhechores y llaman sobre nosotros la misericordia divina!.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La estancia del Sr. Od\u00edn en Italia hab\u00eda durado cerca de un a\u00f1o, pero hab\u00eda sido coronada de muy felices resultados. \u00abPuede ser escrib\u00eda\u00a0 que atraviese los mares con doce o quince eclesi\u00e1sticos animados del deseo de trabajar en la salvaci\u00f3n de aquellos lejanos pueblos. He hallado corazones caritativos, y con la ayuda de la divina Providencia he llegado a recoger bastante dinero para pagar el viaje de todos estos nuevos Misioneros\u00bb. (13 de Enero de 1835, Tur\u00edn.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre las noticias que recibi\u00f3 de Am\u00e9rica ven\u00eda la de la muerte del Arzobispo de Baltimore. Era un Sacerdote de San Sulpicio, emigrado en tiempo de la Revoluci\u00f3n, que hab\u00eda desplegado en servicio de la Iglesia naciente su cien\u00adcia y su celo por espacio de cuarenta a\u00f1os. Italia es para el Sr. Od\u00edn un pa\u00eds encantador; parece que est\u00e1 deslumbrado por una visi\u00f3n de la belleza art\u00edstica y del esplendor de su cielo y de sus horizontes. Sin embargo, a sus ojos no hay nada que se pueda comparar con el pa\u00eds de sus misio\u00adnes. \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 largos me parecen los d\u00edas estando ausente de mi amada Am\u00e9rica! \u00a1Cu\u00e1nto se retarda el momento de ver de nuevo aquella tierra de adopci\u00f3n!\u00bb En ninguna cl\u00e1usula de las cartas que hemos citado relativas a sus misiones se le escapa a nuestro viajero expresi\u00f3n alguna de la admira\u00adci\u00f3n que le ocasionara el contemplar los desconocidos en\u00adcantos de aquella naturaleza virgen, ni la menor descrip\u00adci\u00f3n de aquellas noches de una incomparable dulzura, o de aquellos inmensos bosques, en los cuales todo es maravi\u00adlloso. El Sr. Od\u00edn no cuid\u00f3 en Am\u00e9rica m\u00e1s que del ministe\u00adrio. Parec\u00eda no tener un momento que pudiera quitar al con\u00adtinuo trabajo de la salvaci\u00f3n de las almas. En Italia admir\u00f3 algunas bellezas, y en Suiza, pa\u00eds que atraves\u00f3 algunos meses despu\u00e9s, se permite disfrutar de la vista de las nieves res\u00adplandecientes con varios tintes bajo los rayos del sol, y los tranquilos valles y el calado pintoresco del lago Lem\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes de continuar en Francia sus colectas y sus viajes, pas\u00f3 algunos d\u00edas en la soledad de la Gran Cartuja. La vida entretenida y agitada que lleva, no es lo que se podr\u00eda temer a primera vista. El esp\u00edritu de piedad le anima siempre: En cualquier parte que halle una casa de nuestro Instituto, se retira a ella y asiste a todos los actos de Comunidad. El levantarse a las cuatro, prescrito y recomendado con tanta insistencia por San Vicente, esa primera acci\u00f3n del d\u00eda la practica en todas las casas de Italia, como la practicaba en Am\u00e9rica, en el Seminario de Barrens y en las misiones. El Sr. Od\u00edn es fiel a todas las prescripciones de la Regla, y el Lazarista, en \u00e9l, queda siempre subordinado al ap\u00f3stol, con lo cual sigue bien custodiada su vida religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde<sup>.<\/sup>la Gran Cartuja pasa a Ly\u00f3n, y por espacio de muchos meses contin\u00faa excitando la caridad de los fieles y el ardor apost\u00f3lico de la juventud eclesi\u00e1stica. Sus cartas no nos dan a conocer m\u00e1s que algunos nombres del itine\u00adrario: Roanne, M\u00e1con, Auxerre y Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Septiembre de 1835 h\u00e1llase en el Havre pronto a atravesar de nuevo el Atl\u00e1ntico, haciendo frente a nuevos de\u00adberes y a los nuevos peligros sobre aquella tierra de Am\u00e9\u00adrica, a la cual saluda con amor y la que vivamente reclama su celo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo d\u00e9cimo La permanencia del Sr. Od\u00edn en Am\u00e9rica hab\u00eda durado doce a\u00f1os, y cuando sali\u00f3 de all\u00ed, a fines de 1833, su aferte le llamaba sin duda a Francia, pero dejando en los Esta &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-10\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[19],"tags":[172,140],"class_list":["post-30194","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-pobreza","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 10 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m\u00aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-10\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 10 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo d\u00e9cimo La permanencia del Sr. Od\u00edn en Am\u00e9rica hab\u00eda durado doce a\u00f1os, y cuando sali\u00f3 de all\u00ed, a fines de 1833, su aferte le llamaba sin duda a Francia, pero dejando en los Esta ... 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La Santa Sede, preocupada de las necesidades re\u00adligiosas de aquel pa\u00eds, hab\u00eda confiado a los Lazaristas el cargo de restablecer y de desarrollar nuestra Santa Reli\u00adgi\u00f3n. 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