{"id":30132,"date":"2025-07-13T08:58:33","date_gmt":"2025-07-13T06:58:33","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=30132"},"modified":"2024-08-22T21:03:57","modified_gmt":"2024-08-22T19:03:57","slug":"juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-6\/","title":{"rendered":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 6"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Cap\u00edtulo sexto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, llamada de San L\u00e1zaro, fundada por San Vicente de Pa\u00fal para evangelizar a las po\u00adbres gentes del campo, fue\u00a0 muy presto conocida en diversos pa\u00edses, como puede cualquiera convencerse de ello con s\u00f3lo leer las cartas de San Vicente. En ellas se descubren los grandiosos e incomparables designios del Santo, unidos con la m\u00e1s fina y delicada penetraci\u00f3n y perspicacia, no menos que con la sabidur\u00eda de un administrador, mejor dicho, con el genio de un organizador incomparable. Ade\u00adm\u00e1s se infiere que los lazaristas en el siglo XVII ten\u00edan Ca\u00adsas fundadas en Italia, en Polonia, en Berber\u00eda y en Oriente. Esta Congregaci\u00f3n permaneci\u00f3 digna de su Fundador, in\u00adcondicional y absolutamente afecta y unida a las tradiciones romanas, humilde, llena de celo, escondida, con temor de ser notada; infatigable y caritativa, no cesaba de hacer bien a todo el mundo, hasta la desencadenada Revoluci\u00f3n francesa; la que no contenta todav\u00eda con la insaciable sed de sangre que interiormente le abrasaba, y que saci\u00f3 muy a sus an\u00adchas, asesinando a unos, desterrando a otros, sembrando en todas partes la desolaci\u00f3n y el exterminio, disolvi\u00f3 y avent\u00f3 la doble familia de San V tente, la que fue\u00a0 continuando, no obstante, las Misiones en Oriente, en China y en Italia, donde ha echado profund\u00edsimas ra\u00edces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando en 1802, v merced a las gestiones entabladas con el Sr. Francisco Brunet, Vicario general, se trat\u00f3 de resta\u00adblecerla en Par\u00eds, de los 824 miembros de que se compon\u00eda en 1789, y de 72 Casas, no se hallaron m\u00e1s que algunos sacerdotes, y la Casa de Valfleuri solamente en la di\u00f3cesis de Lyon, santuario dedicado a la Sant\u00edsima Virgen, adonde, desde muy antiguo, acud\u00edan los fieles en peregrinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Habiendo sido reconocida por un decreto imperial en 1804, fue\u00a0 muy pronto disuelta de nuevo por la brutal voluntad de Napole\u00f3n, habiendo merecido el Sr. Hanon, Vicario gene\u00adral y sucesor en dicho cargo del Sr. Brunet, por la resisten\u00adcia que opuso a los inicuos planes de Napole\u00f3n en este asun\u00adto, compartir el destierro en Fenestrelles, hasta el a\u00f1o 1815, con el Cardenal Pacca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Febrero de 1816 fue\u00a0 reconocida legalmente en Fran\u00adcia la Congregaci\u00f3n por Luis XVIII, contando a la saz\u00f3n en su seno 60 Misioneros, y estableci\u00e9ndose, un a\u00f1o despu\u00e9s, en la calle de S\u00e9vres, n\u00fam. 95, en el antiguo palacio de Lorges, aunque permaneciendo desgraciadamente, por espa\u00adcio de algunos a\u00f1os, dividida en dos bandos u obediencias, las cuales, aunque conservaban, por otra parte, el esp\u00edritu de San Vicente en toda su plenitud, carec\u00edan del vigor y fortaleza necesarios para dar a la Congregaci\u00f3n nueva vida; vigor y fortaleza que s\u00f3lo comunica y se halla en la unidad de r\u00e9gimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta 1828 dur\u00f3 este estado de cosas, en cuyo interme\u00addio se hab\u00edan encargado los lazaristas de Roma de las Misio\u00adnes de Am\u00e9rica; y cuando lleg\u00f3 a ella el Sr. Odin, movido e impulsado por una verdadera y s\u00f3lida vocaci\u00f3n, ni siquie\u00adra conoc\u00eda a los sacerdotes de San Vicente de Pa\u00fal. Hall\u00e1n\u00addose ya en el Barr\u00e9ns conoci\u00f3 claramente que su vida de misionero no ser\u00eda fecunda y abundante en frutos mientras no fuera santo, y que esta santidad en ninguna parte la pod\u00eda adquirir tan f\u00e1cilmente como en la vida de comu\u00adnidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestros lectores no se extra\u00f1ar\u00e1n de esta determinaci\u00f3n de nuestro joven, puesto que las cartas escritas desde el Seminario, y de que ya hemos hecho m\u00e9rito, revelan bien a las claras las disposiciones de su alma, las cuales nos obli\u00adgan a creer que su ingreso en la Congregaci\u00f3n era como el \u00faltimo paso de la marcha gradual y progresiva de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una carta dirigida al Sr. Duplay el 3o de Marzo de 1823 da cuenta de esta resoluci\u00f3n, como de una cosa nada extra\u00f1a: \u00ab<em>Hace cinco meses entr\u00e9 en el noviciado de la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n,<\/em>\u00bb escrib\u00eda. H\u00edzolo en el d\u00eda 8 de No\u00adviembre de 1822, pasando el noviciado atareado con faenas y padecimientos de todo g\u00e9nero. \u00ab<em>Parec\u00edame<\/em> \u2014a\u00f1ad\u00eda\u2014 <em>que no ser\u00eda turbada en lo m\u00e1s m\u00ednimo mi permanencia en el Seminario; m\u00e1s bien pronto ha sucedido lo contrario, pues diariamente tengo que desempe\u00f1ar tres clases, y en breve tendr\u00e9 que reemplazar a otro sacerdote<\/em> (tal vez al Sr. Necke\u00adre), <em>que por sus pocas fuerzas se ve obligado a tomar alg\u00fan descanso. Como he de andar entre los protestantes, trabajo sin descanso en disponerme para la controversia. Siento en m\u00ed un ardiente deseo de evangelizar a los salvajes; mas como son muchos los Misioneros que tienen las mismas aspira\u00adciones y deseos, no conf\u00edo que se me conceda tal gracia<\/em>\u00ab. Aunque el sacerdocio era para \u00e9l el blanco de todas sus accio\u00adnes, por lo que con m\u00e1s vehemencia suspiraba, conociendo, por otra parte, la gran santidad que requiere, desmayaba, y hasta cierto punto se retra\u00eda de \u00e9l, al considerar su d\u00e9bil e insignificante virtud, seg\u00fan \u00e9l, como lo demuestran estas pa\u00adlabras que escrib\u00eda a un condisc\u00edpulo suyo del Seminario de Ly\u00f3n: \u00ab<em>Pronto<\/em> \u2014le dice\u2014 <em>ser\u00e9 sacerdote, cuyo d\u00eda veo llegar con gran temor y con indecible alegr\u00eda. \u00a1Cu\u00e1n consolador debe ser para un sacerdote subir todos los d\u00edas al altar santo!<\/em>\u00ab<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tres meses despu\u00e9s recib\u00eda en San Luis la consagraci\u00f3n sacerdotal, si\u00e9ndole al fin concedido lo que tan humilde\u00admente hab\u00eda pedido a Dios. En qu\u00e9 estima y aprecio tuviera este nuevo e imponderable beneficio, puede conocerse por lo siguiente, que escribi\u00f3 a sus padres, en 22 de Mayo de 1823:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab\u00a1Qu\u00e9 de gracias no me hace el Se\u00f1or, queridos pa\u00addres! \u00a1Todos los d\u00edas desciende Jesucristo desde el cielo a mis manos en el santo altar; lo tengo en mis propias manos y lo recibo en mi pecho! \u00a1He sido constituido depositario de los tesoros celestiales, se me ha concedido el reconciliar los pecadores con Dios, el curar las almas de las heridas del pecado! \u00a1Oh qu\u00e9 dicha, qu\u00e9 honra, qu\u00e9 dignidad! \u00a1Qu\u00e9 santidad ser\u00e1 bastante para desempe\u00f1ar dignamente tan su\u00adblime y excelso ministerio! \u00a1Qu\u00e9 puras deben ser las manos en las que se inmola el Cordero sin mancilla, cu\u00e1n abrasado de amor debe estar el que se alimenta todos los d\u00edas con el manjar de los \u00e1ngeles! Conf\u00edo en que, al distribuir a los de\u00adm\u00e1s las gracias del Se\u00f1or, quedar\u00e1n algunas en m\u00ed, y que estando tan pr\u00f3ximo al Dios de toda santidad, pensar\u00e9 y me determinar\u00e9 a emprender una vida santa, digna de un minis\u00adtro del Alt\u00edsimo. Procurar\u00e9 encomendaros a \u00c9l todos los d\u00edas, pidi\u00e9ndole en el augusto y tremendo sacrificio les col\u00adme de gracias y favores sin l\u00edmites, que les consuele en las miserias y penalidades de esta vida, que nos hallemos juntos en el cielo para gozar de su divina compa\u00f1\u00eda por toda la eter\u00adnidad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos meses despu\u00e9s, escrib\u00eda el Sr. Cholleton, que resid\u00eda en el Seminario lyon\u00e9s, lo siguiente : \u00ab<em>El d\u00eda 4 de Mayo tuve la inefable dicha de ser sublimado al santo, consolador y excelso ministerio sacerdotal, pudiendo por consiguiente, ofrecer a Dios la V\u00edctima santa todos los d\u00edas. \u00a1Qu\u00e9 dicha para m\u00ed, cuando llega el feliz momento de cele\u00adbrar la santa Misa! \u00a1Son tantas las gracias que tengo que pedir! \u00bfPodr\u00eda hallarme indiferente en un tiempo tan augusto e inefable?<\/em>\u00ab. Despu\u00e9s de esta sincera confesi\u00f3n de su piedad, contin\u00faa: \u00ab<em>Al d\u00eda siguiente de mi ordenaci\u00f3n comenc\u00e9 a ejer\u00adcer mi ministerio, teniendo que hablar siempre en ingl\u00e9s, pues no hay todav\u00eda franceses en este pa\u00eds. Tan embarazado me hallaba para ello, que pronunciaba alguna palabra que otra en ingl\u00e9s y con dificultad, vi\u00e9ndome precisado a asistir a los moribundos, \u00e1, confesar y predicar. Aunque era grande el aprieto y dificultad en que me hallaba, puse, sin embargo, mi confianza en Dios, y segu\u00ed adelante<\/em>\u00ab. Su confianza en Dios, en efecto, estaba fundada en la m\u00e1s tierna piedad hacia Nuestro Se\u00f1or. \u00ab<em>Lo m\u00e1s consolador de las tareas apost\u00f3li\u00adcas, dec\u00eda, es la visita a los enfermos. Se nos viene a llamar con frecuencia para que les prestemos los auxilios espiritua\u00adles, desde muy lejos, y siempre llevamos el Sant\u00edsimo Sa\u00adcramento con nosotros; de modo que nuestros viajes, ya de d\u00eda, ya de noche, los hacemos acompa\u00f1ados del Hijo de Dios, escondido en ese augusto Sacramento. \u00a1Ah! Tengo gran sentimiento por no conservar mi coraz\u00f3n inflamado en las llamas del amor divino, cual lo requiere el ministerio que indignamente desempe\u00f1o<\/em>\u00ab. (2 de Agosto de 1822.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para experimentar tan santos deseos, ser\u00eda menester vivir como nuestro santo Misionero, desprendido de s\u00ed mismo, animado de las m\u00e1s puras intenciones, y no buscar en las inmensas dificultades y sufrimientos anejos al ministerio apost\u00f3lico m\u00e1s que a Dios y su gloria; en una palabra, no aspirar a otra cosa que a vivir \u00edntima y estrechamente unido con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">V\u00e9ase c\u00f3mo el Sr. Odin describe en algunas l\u00edneas el ideal del verdadero Misionero, el cual \u00e9l no perd\u00eda de vista y se propon\u00eda realizar en s\u00ed mismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Se requiere, por de pronto, mucho esp\u00edritu interior, porque no es aqu\u00ed, como en Europa, en donde se hallan tan\u00adtos ejemplos edificantes y socorros que fomentan y mantie\u00adnen la piedad. Es in\u00fatil andar en busca de consuelos: con mucha frecuencia se trabaja sin obtener mucho fruto. No obstante, se encuentran Misioneros llenos del esp\u00edritu apos\u00adt\u00f3lico, los cuales obran maravillas en las tierras m\u00e1s incul\u00adtas. Nuestro Se\u00f1or les recompensa ya en esta vida las con\u00adtradicciones que han tenido que sufrir.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00abPor otra parte, es dif\u00edcil el camino, y los peligros son sin n\u00famero. Apenas somos cincuenta Misioneros para tra\u00adbajar en la salvaci\u00f3n de tantos pobrecitos. Se esperaba poder dar una misi\u00f3n a los salvajes en la primavera pr\u00f3xima, mas la muerte se ha llevado, despu\u00e9s de mi llegada, a dos Misio\u00adneros, y los puestos que han dejado necesitan ser reempla\u00adzados; no ser\u00e1, pues, posible poder todav\u00eda penetrar entre los pobres infieles. Uno de estos Misioneros ha muerto m\u00e1r\u00adtir de la caridad. Hall\u00e1base la villa de Nueva Orleans ex\u00adpuesta a los horrores de un mal epid\u00e9mico, y fue\u00a0 destinada con otros dos Misioneros para socorrer a los pobres mori\u00adbundos. Muy pronto uno de ellos fue\u00a0 atacado del mal co\u00adm\u00fan, y as\u00ed no pod\u00eda trabajar; el otro no sab\u00eda la lengua inglesa, por lo que s\u00f3lo pod\u00eda prestar un socorro insignifi\u00adcante; de modo que todo el trabajo recay\u00f3 sobre el tercero. Cada d\u00eda mor\u00edan cuarenta o \u00a0cincuenta, y esto por espacio\u2022 de dos meses. Dios le concedi\u00f3 fuerza y valor para trabajar sin descanso hasta el momento en que ces\u00f3 la peste; pero luego que ya no fue\u00a0 tan necesario su ministerio, cay\u00f3 enfer\u00admo, y a la edad de veintinueve a\u00f1os fue\u00a0 a recibir la coro\u00adna del martirio. El otro muri\u00f3 de una fiebre violenta a la edad de treinta y tres a\u00f1os. Dios, que es muy adorable en todos sus designios, no los dejar\u00e1 sin sucesores. Pid\u00e1mosle<sub>,<\/sub> pues, que env\u00ede obreros a su campo. \u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1nta pena da el tener que diferir todav\u00eda la misi\u00f3n a los salvajes, manifes\u00adtando ellos las mejores disposiciones para convertirse, pues han pedido sacerdotes a nuestro Sr. Obispo! Y habiendo un Misionero penetrado dos veces por algunos pueblecillos, ha sido bien recibido, logrando bautizar hasta .40 personas,&#8217; inspir\u00e1ndoles deseos de instruirse m\u00e1s; pero se vio obligado a abandonarlos para restablecerse de una fiebre violenta que le hab\u00eda atormentado durante todo el tiempo de la misi\u00f3n. Los protestantes han enviado sus seudo-misioneros, mas Dios no ha permitido que conquistaran a ninguno.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Los salvajes, para librarse de ellos, se han retirado muy lejos, diciendo, como acostumbran, que ellos tienen necesi\u00addad de <\/em><em>ropas negras, esto es, de misioneros cat\u00f3licos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco despu\u00e9s comunicaba la siguiente noticia al se\u00f1or Odin su Prelado el Ilmo. Sr. Dubourg, quien hab\u00eda tratado -con el Gobierno de los Estados Unidos para restablecer las Misiones a los salvajes, la cual noticia escrib\u00eda el Sr. Odin a sus padres, lleno de satisfacci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>Nuestro Sr. Obispo ha llegado a San Luis a principios de Mayo, despu\u00e9s de siete meses de ausencia, habiendo tra\u00adbajado, durante su viaje, con buen resultado para el bien de la Religi\u00f3n. Hac\u00eda tiempo que le preocupaba la idea de dar misi\u00f3n a los salvajes; mas los gastos de tal empresa no se aven\u00edan bien con su pobreza. Lo Providencia lo ha dispues\u00adto todo del modo m\u00e1s admirable, porque el Gobierno paga\u00adr\u00e1 las dos terceras partes de los gastos para levantar el establecimiento, y despu\u00e9s de la apertura de la misi\u00f3n, asignar\u00e1 una pensi\u00f3n para la subsistencia de 101 Misioneros y coad\u00adjutores. Nueve jesuitas se han encargado de los salvajes de Misouri, habiendo hecho lo propio otros sacerdotes del Seminario de Misisip\u00ed. No obstante, no se dar\u00e1 misi\u00f3n -alguna durante dos a\u00f1os, debiendo contentarnos<sup>,<\/sup> en este tiempo, en atenci\u00f3n a nuestro corto n\u00famero, con reco\u00adger algunos indios en el Colegio; se les instruir\u00e1 y se procu\u00adrar\u00e1 aprender con ellos la lengua.<\/em>\u00bb (Carta del 12 de Febrero de 1825.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n escrib\u00eda en la misma \u00e9poca: \u00ab<em>La mayor parte de los Misioneros viven muy pobremente, sobre todo en los viajes, vi\u00e9ndose obligados a pasar la noche sobre los \u00e1rbo\u00adles; mas todo esto es reputado por nada. La mayor priva\u00adci\u00f3n, y, sobre todo, la m\u00e1s sensible, es el aislamiento en que se encuentran algunas veces. Frecuentemente un Misionero est\u00e1 solo cuatro meses, hall\u00e1ndose m\u00e1s de cien leguas dis\u00adtante de sus cohermanos. Hace alg\u00fan tiempo, en la di\u00f3cesis de Kentucky, un pobre Misionero, habiendo sido enviado muy lejos, cay\u00f3 enfermo; en muchos a\u00f1os no pudo ver a sacerdote alguno, sin que pudiera tener alguno a su lado en el \u00faltimo trance de su vida; se hizo llevar a la iglesia, y des\u00adpu\u00e9s de hacer una brev\u00edsima instrucci\u00f3n a los fieles que hab\u00edan acudido, se dio la comuni\u00f3n con sus propias manos y al poco tiempo muri\u00f3 con la muerte d\u00e9 los justos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entretanto iban llegando a la Luisiana Misioneros de todas clases, religiosos y seglares, bien que despacio y con tiempo. El Sr. Dubourg escrib\u00eda en Agosto de 1825 a su hermano, que habitaba en Burdeos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>La buena adquisici\u00f3n que he hecho de los Padres jesui\u00adtas para Misouri, me tranquiliza en gran manera por el bien que resultar\u00e1 para estos lejanos pa\u00edses. Estos buenos Padres est\u00e1n en posesi\u00f3n de mi hacienda de Florissan; han tenido que andar cuatrocientas millas a pie, muchas veces por terrenos inundados, lleg\u00e1ndoles en ocasiones el agua a la cintura; y, en lugar de murmurar, bendec\u00edan a Dios, que les hac\u00eda recordar los trabajos apost\u00f3licos&#8230; El Superintendente de los trabajos de los indios los ha acogido con vivo y tierno inter\u00e9s, mostr\u00e1ndose decidido protector de su estable\u00adcimiento<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otra parte, Mons. Dubourg pod\u00eda ya por fin habitar en Nueva Orleans, habi\u00e9ndosele recibido al empezar el a\u00f1o 1824, en medio de los transportes de alegr\u00eda de la pobla\u00adci\u00f3n entera; porque la, silla de Nueva Orleans, que hab\u00eda sido erigida por Bula pontificia el 23 de Abril de 1793, no hab\u00eda estado ocupada m\u00e1s que desde 1794 a i800. Monse\u00f1or<sup>\u00ad <\/sup>Dubourg , partiendo de San Luis, dej\u00f3 a Mons. Rosati, laza\u00adrista, Superior de Barr\u00e9ns, que hab\u00eda sido su coadjutor. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1826, a cierta distancia de Nueva Orleans, fue creada la di\u00f3cesis de Mobile, la cual ten\u00eda por Obispo un Misionero de Mons. Dubourg, el Sr. Portier, que parti\u00f3 de Ly\u00f3n en 1817, precediendo as\u00ed cinco a\u00f1os al Sr. Odin en la Misi\u00f3n de Am\u00e9rica. Dividida as\u00ed la Luisiana, presentaba a los Misioneros un campo m\u00e1s determinado; el resultado de esta divisi\u00f3n deb\u00eda ser multiplicar los Misioneros, aumen\u00adt\u00e1ndose las responsabilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mons. Dubourg, por s\u00ed solo, hab\u00eda reunido desde 1815 a 1825 setenta y cinco colaboradores; pero desgraciada\u00admente la muerte hab\u00eda pasado haciendo v\u00edctimas, y en esta \u00e9poca no hab\u00eda m\u00e1s que 70 Misioneros. A pesar de estas p\u00e9rdidas sucesivas, los Misioneros iban en aumento de a\u00f1o en a\u00f1o; el Seminario de Barr\u00e9ns vino a ser plantel muy fecundo. El Sr. Odin, despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n de mon\u00adse\u00f1or Rosati, ten\u00eda la direcci\u00f3n efectiva del establecimiento; adem\u00e1s de las lecciones de Teolog\u00eda que daba regularmente en el Seminario, estaba encargado del Colegio, en donde todos los trabajos materiales y espirituales reca\u00edan sobre \u00e9l, que ten\u00eda la edad de veinticuatro a\u00f1os. La poblaci\u00f3n de Ba\u00adrrene recib\u00eda tambi\u00e9n sus socorros espirituales, y en este tiempo dicha poblaci\u00f3n presentaba un espect\u00e1culo muy edificante.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>El fervor de estas buenas gentes<\/em> \u2014escrib\u00eda el Sr. Odin\u00ad\u2014 <em>trae a la memoria la piedad de los fieles de la primitiva Igle\u00adsia. Todos los domingos andan cinco, seis y hasta diez leguas para venir a o\u00edr la santa Misa. Reciben con mucha frecuencia los Santos Sacramentos, y viven con tal pureza e inocencia de costumbres, que en todo lo restante de Am\u00e9ri\u00adca no ser\u00e1 posible hallar un rinc\u00f3n de tierra tan favorecido con las bendiciones del cielo. Esto es debido al celo de un Misionero trapista, que tuvo necesidad de atravesar provi\u00addencialmente los bosques, y, despu\u00e9s de caminar alg\u00fan tiempo, descubri\u00f3 una casa y entr\u00f3 en ella. Era el tiempo del rezo de las devociones de la noche, y como viese a toda la familia de rodillas, conoci\u00f3 f\u00e1cilmente que se hallaba entre cat\u00f3licos. Le dan cuenta que hab\u00eda al menos ciento cincuenta familias en aquellos bosques; las busca, visita a todas, las instruye y acaba por reunirlas en una peque\u00f1a iglesia de madera, que es todav\u00eda al presente la iglesia de la parroquia. Tienen gran respeto al sacerdote, de suerte que al punto que le ven se postran pidiendo la bendici\u00f3n<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En otra carta manifiesta el valor de estos celosos cristia\u00adnos para asistir a los oficios del domingo: \u00ab<em>He estado muy conmovido durante el invierno siendo testigo de la gran pie\u00addad de la Congregaci\u00f3n o \u00a0parroquia de Barr\u00e9ns. El fr\u00edo es sumamente riguroso; los bosques, r\u00edos y monta\u00f1as del Norte nos env\u00edan vientos, fr\u00edos y nieve en tanta abundancia, que he cre\u00eddo muchas veces que no se pod\u00eda resistir. Y no obstante, vemos todos los domingos estos fervorosos fieles que andan muchas leguas para tener la honra de asistir a la Santa Misa. No pod\u00eda dejar de admirar su ardiente piedad. Esta carta tar\u00addar\u00e1 sin duda mucho tiempo en llegar; no s\u00e9 c\u00f3mo enviarla al puerto de mar, porque hall\u00e1ndonos cercados y rodeados de nieve, no podemos comunicar con los pa\u00edses vecinos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Odin en las cartas que dirige a su familia, refiere algunos hechos en gran manera edificantes: \u00ab<em>Durante su via\u00adje<\/em>, escrib\u00eda el 21 de Mayo de 1825, <em>Ilmo. Sr. Dubourg ha te\u00adnido que pasar muchos trabajos en medio de los bosques y desiertos. Durante tres d\u00edas se ha visto reducido a mantenerse de huevos, de que el sacerdote que le acompa\u00f1aba hab\u00eda cui\u00addado de proveerse. Cuando llegaba la noche no encontraban casas donde recogerse, o bien eran tan inc\u00f3modas, que no pod\u00edan defenderse de la inclemencia del tiempo. A veces se ten\u00edan por dichosos de hallar alguna piel de animales para echarse sobre ella; hac\u00eda de manta uno de sus manteos, col\u00adgando el otro para defenderse del aire. A pesar de todo esto, viv\u00edan alegres y contentos. Predicaban frecuentemente en los lugares por donde pasaban. El sacerdote que acompa\u00f1aba a Monse\u00f1or convirti\u00f3 a cuatro protestantes y confundi\u00f3 a un ministro de la secta, haci\u00e9ndole confesar que si no tuviera mujer y dos hijos, abrazar\u00eda al instante la religi\u00f3n cat\u00f3lica<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Son Muchas las buenas noticias que se nos comunican acerca de los progresos de nuestra santa Religi\u00f3n entre los protestantes. Por todas partes por donde penetra el sacerdote cat\u00f3lico, se ven muchas conversiones. El Obispo de Cin\u00adcinnati tom\u00f3 posesi\u00f3n de su Silla, acompa\u00f1ado de un solo sacerdote, y hall\u00f3 tan pocos cat\u00f3licos, que no ten\u00edan suficien\u00adte ocupaci\u00f3n para los dos. Empezaron a dar misiones, y al presente han formado parroquias considerables. El Sr. Kill, sacerdote de dicho Obispo es un general ingl\u00e9s que ha to\u00admado parte en las principales batallas dadas en los \u00faltimos tiempos. Al principio era protestante, mas habiendo tenido la dicha de conocer la verdad, la abraz\u00f3 prontamente, con\u00advirti\u00f3 a toda su familia, se hizo sacerdote y se consagr\u00f3 a las misiones de Am\u00e9rica. Sus grandes talentos y el lugar impor\u00adtante que hab\u00eda tenido en el mundo, le ganaron el respeto de todos, viniendo a ser el espanto y terror de los protestantes. En un solo d\u00eda bautiz\u00f3 a setenta y dos metodistas herejes, los m\u00e1s obstinados de este pa\u00eds, y todos los d\u00edas consigue nuevas conversiones, vi\u00e9ndose los mismos efectos y sucesos en otros Estados protestantes. Aqu\u00ed una sola cosa hace falta: obreros. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima! \u00a1Cu\u00e1ntos sacerdotes est\u00e1n sin hacer nada en Francia, y aqu\u00ed las almas perecen faltas de socorros! Los mismos protestantes piden sacerdotes y predicadores cat\u00f3li\u00adcos. Ayer un sacerdote de nuestra Misi\u00f3n viniendo al Semi\u00adnario, hall\u00f3 a un luterano que le inst\u00f3 mucho para que fuese a dar misi\u00f3n a una villa, donde hab\u00eda m\u00e1s de cien familias protestantes, asegur\u00e1ndole que hab\u00edan edificado una iglesia para recibir al primer predicador que puedan encontrar. No se levanta ninguna iglesia cat\u00f3lica sin que los protestantes concurran con alguna cosa, y parece que el tiempo de mi\u00adsericordia ha llegado para esta pobre gente. La capital de los Estados Unidos contaba hace alg\u00fan tiempo muy pocos ca\u00adt\u00f3licos; al presente las dos terceras partes profesan nuestra santa fe. Hemos tenido el consuelo de conferir el bautismo a un hombre de edad de veintid\u00f3s a\u00f1os poco m\u00e1s o menos. Los dos primeros ni\u00f1os que he bautizado ten\u00edan cuatro a\u00f1os. Un c\u00f3nsul americano, disgustado del mundo, va venir dentro unos d\u00edas a nuestro Seminario para vivir en el retiro todo el tiempo que le quede de vida. Las Comunidades religiosas aumentan de d\u00eda en d\u00eda, siendo al presente casi todas muy numerosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Terminamos con una carta al Sr. Cholleton (5824), la cual nos dar\u00e1 idea de los trabajos de los Misioneros cat\u00f3licos y de las inmensas necesidades de estos pueblos abandonados a la ignorancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u00ab<em>\u00bfQu\u00e9 os dir\u00e9, se\u00f1or, de tantos americanos, infieles o herejes, que hemos encontrado en nuestra mar\u00adcha? El Sr. Tim\u00f3n, celoso Misionero, le propuso como regla el anunciarnos como Misioneros cat\u00f3licos, lo cual ex\u00adcit\u00f3 la curiosidad, y por todas partes \u00e9ramos recibidos favo\u00adrablemente y con alegr\u00eda. Eran muchas las invitaciones que nos hac\u00edan de predicar sobre ciertas cuestiones acerca de nuestra doctrina, etc. Mi compa\u00f1ero no deja pasar ocasi\u00f3n alguna de ense\u00f1ar sobre todos los misterios cuyo conoci\u00admiento es absolutamente necesario. Mientras yo rezaba el ofi\u00adcio divino, \u00e9l estaba siempre rodeado de un tropel de ni\u00f1os. Las personas mayores ven\u00edan a colocarse alrededor de \u00e9l, y las instrucciones acerca de la religi\u00f3n se prolongaban fre\u00adcuentemente hasta muy avanzada la noche, escuch\u00e1ndonos todos con gran placer, y pareci\u00e9ndoles nuestra doctrina la m\u00e1s razonable. Nos pidieron encarecidamente que rog\u00e1se\u00admos al Sr. Obispo les mandase Misioneros cat\u00f3licos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Muy pocos de estos herejes hab\u00edan visto en su vida cat\u00f3lico alguno. Algunas calumnias que hab\u00edan o\u00eddo de boca de sus ministros formaban todo el conocimiento que ten\u00edan de nuestra santa Religi\u00f3n. La vista del Crucifijo era espect\u00e1culo nuevo y verdaderamente interesante para ellos, causando gran placer el regalo de la imagen de la Virgen o de la Cruz. Quer\u00edan ver los ornamentos sagrados y fue necesario hacer inventario de todo lo que serv\u00eda para el culto divino, para contentarles satisfaciendo su curiosidad. Era esto para nosotros materia de alegr\u00eda, pues se nos presentaba ocasi\u00f3n propicia para instruirles.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Nos han ocurrido algunas aventuras bastante curiosas. El Sr. Tim\u00f3n pregunt\u00f3 a una se\u00f1ora presbiteriana si conoc\u00eda a los cat\u00f3licos de su vecindad: \u00abNo, se\u00f1or; yo no quiero a los cat\u00f3licos,\u2014contest\u00f3 al momento.\u2014Me choca verdaderamen\u00adte,\u2014replic\u00f3 el Sr. Tim\u00f3n: \u00bfpodr\u00eda saber el motivo de su poco afecto para con ellos?\u2014Porque son id\u00f3latras.\u2014 Es l\u00e1stima que est\u00e9 usted en esa preocupaci\u00f3n; hay en el mundo m\u00e1s de doscientos ochenta millones de cat\u00f3licos, y entre ellos un n\u00fa\u00admero prodigioso de hombres muy esclarecidos y sabios: \u00bfpo\u00addr\u00e1 usted creer que sean tan insensatos que adoren la obra de sus manos?\u2014Parece razonable que no lo hagan&#8211;respondi\u00f3 la dama.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Le ense\u00f1\u00e9 el Crucifijo y le expliqu\u00e9 el fin de las im\u00e1genes, etc. La se\u00f1ora, toda admirada, pregunt\u00f3 con viveza: \u00ab\u00bfEs ese el modo como muri\u00f3 Jesucristo? \u00a1Oh cu\u00e1nto debi\u00f3 de padecer!\u00bb. Enseguida llam\u00f3 a sus hijos: \u00abVenid, hijos m\u00edos, venid a ver c\u00f3mo el buen Jes\u00fas ha padecido por nosotros!\u00bb Desde este momento se sinti\u00f3 reconciliada con el nombre cat\u00f3lico.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Otra se\u00f1ora, despu\u00e9s de haber considerado con atenci\u00f3n nuestras cruces, haci\u00e9ndonos explicar su significado, excla\u00adm\u00f3: \u00ab\u00a1Oh Se\u00f1or!&#8230; \u00a1Qui\u00e9n hay tan duro de coraz\u00f3n, que al considerar esto pueda soportar semejante espect\u00e1culo y con\u00adtinuar viviendo mal!\u00bb Estos hechos pueden haceros com\u00adprender la ignorancia en que viven estas gentes.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Sin embargo, todos estos americanos discurren muy ten, y su ignorancia en materia de religi\u00f3n no puede atri\u00adbuirse sino a la falta de medios para instruirse. Es verdad que hay entre ellos algunos ministros, mas son tan ignorant\u00ades que ellos mismos necesitan ser ense\u00f1ados. Esta reflexi\u00f3n os hizo un presbiteriano.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Me extra\u00f1a mucho\u2014me dijo un americano, cat\u00f3lico muy distinguido, que no hab\u00eda visto sacerdote alguno en gran n\u00famero de a\u00f1os,\u2014me extra\u00f1a mucho ver que los mi\u00adnistros de la verdadera religi\u00f3n no traten de hacer pros\u00e9litos, mientras que muchos hombres que no tienen otra ciencia que la de conducir el arado, se constituyen en predicadores; penetran por todas partes gan\u00e1ndose partidarios entre ciertas gentes; como que no conocen nada mejor que lo que les han predicado, abrazan y siguen su doctrina ciegamente.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>\u00abCierto hereje me cont\u00f3 que un metodista se hizo predicador apenas aprendi\u00f3 a leer&#8230; \u00ab<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por estas relaciones se comprende cu\u00e1n vasto campo est\u00e1 abierto al celo de los misioneros; y que nada era m\u00e1s a prop\u00f3sito para excitar el ardor de los j\u00f3venes levitas del Semina\u00adrio mayor de Ly\u00f3n que las cartas que venimos citando. Mas es necesario expatriarse, y el Sr. Od\u00edn sabe por experiencia mejor que nadie lo que esto cuesta al coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo sexto La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, llamada de San L\u00e1zaro, fundada por San Vicente de Pa\u00fal para evangelizar a las po\u00adbres gentes del campo, fue\u00a0 muy presto conocida en diversos pa\u00edses, como puede cualquiera &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-6\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[143],"class_list":["post-30132","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 6 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m\u00aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-6\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 6 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo sexto La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, llamada de San L\u00e1zaro, fundada por San Vicente de Pa\u00fal para evangelizar a las po\u00adbres gentes del campo, fue\u00a0 muy presto conocida en diversos pa\u00edses, como puede cualquiera ... 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