{"id":30120,"date":"2025-07-11T08:09:31","date_gmt":"2025-07-11T06:09:31","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=30120"},"modified":"2024-08-22T21:03:07","modified_gmt":"2024-08-22T19:03:07","slug":"jose-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/jose-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-5\/","title":{"rendered":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870). Cap\u00edtulo 5"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Cap\u00edtulo quinto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cumpliendo con su deber, el joven Odin obedec\u00eda ale\u00adgremente a la voz de Dios, mas el coraz\u00f3n siempre se sent\u00eda lastimado. Desde Par\u00eds al Havre march\u00f3 sucesivamente en diversos coches, que deb\u00edan conducirle al puerto en que se hab\u00eda de embarcar, habiendo con trabajo llegado a tiempo, pues el buque iba ya a partir en direcci\u00f3n a Nueva Orleans. Dejemos referir al Sr. Fillon este incidente, en la oraci\u00f3n f\u00fanebre que pronunci\u00f3 en Ambierle en 1870.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfLe hab\u00e9is o\u00eddo contar, con la encantadora sencillez que le caracterizaba, c\u00f3mo apenas pudo llegar a tiempo para tomar el buque que le hab\u00eda de conducir al Nuevo Mun\u00addo? Habiendo bajado del carruaje para subir una \u00e1spera cuesta que se ofrec\u00eda en el camino, tom\u00f3 una trocha y camin\u00f3 por ella poco a poco, rezando el Oficio divino. \u00bfAnduvo extraviado, o \u00a0permaneci\u00f3 engolfado en la m\u00e1s fer\u00advorosa oraci\u00f3n ? Lo ignoro: lo cierto es que al llegar a la cumbre de la monta\u00f1a no encontr\u00f3 la diligencia, que hab\u00eda partido sin \u00e9l. Vi\u00e9ndose en tal estado, ech\u00f3 a correr con gran ardor; y aunque a la saz\u00f3n contaba veintid\u00f3s a\u00f1os y era de constituci\u00f3n fuerte y robusta, no pudo dar alcance al carruaje; mas despu\u00e9s de una trabajosa carrera de cinco o \u00a0seis leguas lleg\u00f3 al Havre, medio muerto, media hora antes de la partida del buque que le hab\u00eda de llevar tan lejos de su patria, a pa\u00edses salvajes. \u00a1Ved c\u00f3mo le estrechaba el amor de Dios, y cu\u00e1n tarde se le hac\u00eda el empezar su carrera apost\u00f3\u00adlica!\u00bb Durante la navegaci\u00f3n, en extremo larga, pues dur\u00f3 m\u00e1s de dos meses, y no menos peligrosa, se ocup\u00f3 conti\u00adnuamente en la consideraci\u00f3n de los grandes pensamientos que le mov\u00edan a alejarse de su patria para evangelizar a los salvajes de Am\u00e9rica. As\u00ed expone \u00e9l en su diario los inciden\u00adtes del viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El d\u00eda ir de Julio, despu\u00e9s de una traves\u00eda de dos me\u00adses y tres d\u00edas, llegamos por fin al puerto de Nueva Orleans. Los primeros treinta d\u00edas de nuestra navegaci\u00f3n han sido verdaderamente bonancibles; mas despu\u00e9s, por espacio de una semana entera, hemos sido combatidos por vientos con\u00adtrarios; las calmas han retardado nuestra marcha, y cuatro cinco tempestades que nos han sorprendido, han sido la causa de que nuestra llegada se haya diferido m\u00e1s de lo que esper\u00e1bamos. Han venido a bordo con nosotros cinco ecle\u00adsi\u00e1sticos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una carta dirigida a su hermana desde Nueva Or\u00adleans, el 14 de Julio de 1822, da algunos pormenores acerca de los peligros a que se vieron expuestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEl d\u00eda 14 de Junio\u2014dice\u2014descubrimos diferentes islas desiertas e inhabitadas, teniendo a nuestro alrededor quince buques. El 17, y a vista de la isla Orangs-Rey, una violenta y desecha tempestad sembr\u00f3 el espanto y consternaci\u00f3n en toda la tripulaci\u00f3n; mas la divina Providencia nos ha protegido en medio de los graves e inminentes peligros que por do quie\u00adra nos cercaban. El 20 entramos por fin en el golfo de M\u00e9jico, en donde la calma, las tormentas y el calor de la zona t\u00f3rrida nos fatigaron sobremanera, e infundieron serios y fundados temores de perder la vida\u00bb. Su bondadoso y agradecido co\u00adraz\u00f3n no hallaba palabras ni obras para expresar el vivo y sincero reconocimiento hacia Dios, que en medio de tan in\u00adminentes y grav\u00edsimos peligros les hab\u00eda librado, llev\u00e1ndole a puerto seguro. \u00abMuchas veces\u2014contin\u00fae\u2014nos ha protegi\u00addo Dios de una manera visible y manifiesta en medio de los innumerables peligros a que nos vimos expuestos en el mar; porque cuando se conf\u00eda en su adorable Providencia, no puede menos de gozarse de una tranquilidad y paz inaltera\u00adbles, aun entre las m\u00e1s desechas y formidables tempestades.\u00bb Muy bien experiment\u00f3 esta fortaleza y dulce verdad del sal\u00admo que continuamente meditaba en su coraz\u00f3n: <em>Deus noster refugium et virtus, adjutor in tribulationibus quae invene\u00adrunt nos nimis; o, <\/em>como en otra parte dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abNosotros no hubi\u00e9ramos abrigado el m\u00e1s m\u00ednimo te\u00admor, aun cuando el mundo entero temblara a nuestros pies y las m\u00e1s elevadas monta\u00f1as quedaran sepultadas en los abis\u00admos del mar.\u00bb Mientras dur\u00f3 la tempestad, su grande e im\u00adpert\u00e9rrita alma contemplaba extasiada los magn\u00edficos al par que terror\u00edficos panoramas que a la vista del observador ofre\u00adc\u00edan las alteradas e indomables aguas del mar y los vastos horizontes del Oc\u00e9ano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed que lleg\u00f3 el subdi\u00e1cono Odin a Nueva Orleans, fue\u00a0 recibido con pruebas las m\u00e1s inequ\u00edvocas de amistad y cari\u00ad\u00f1o. Esta ciudad, principalmente a principios de este siglo, <em>y <\/em>como en castigo del grave pecado que cometi\u00f3 al desterrar ignominiosamente al inocente y dign\u00edsimo clero , hall\u00e1base convertida en una sentina de vicios y foco de impiedad, que por do quiera esparc\u00eda irreligi\u00f3n, indiferencia y duda. Mon\u00adse\u00f1or Dubourg, nombrado Obispo en 1815, todav\u00eda no ha\u00adb\u00eda tomado posesi\u00f3n de su sede, a consecuencia de la violen\u00adta e implacable oposici\u00f3n que a su llegada hab\u00eda encontra\u00addo, causada por el desbordamiento de las m\u00e1s abyectas \u00e9- ignominiosas pasiones, vi\u00e9ndose precisado a retirarse a San Luis, en el Misouri, en donde a la saz\u00f3n solamente hab\u00eda tres sacerdotes encargados de la direcci\u00f3n espiritual de milla\u00adres de cat\u00f3licos de todos los pa\u00edses, entre los que predominaban los franceses y los mejicanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Situada a orillas del caudaloso Misisip\u00ed, que en este sitio mide un kil\u00f3metro de ancho, Nueva-Orleans es en ciertos distritos una ciudad entregada de lleno al tr\u00e1fico y toda clase de negocios, en donde pululan comerciantes de todas las na\u00adciones, al par que en otros reina el m\u00e1s completo e imper\u00adturbable silencio, y en donde los criollos viven muelle y rega\u00adladamente. Nuestro Misionero se cuidaba poco de admirar la belleza del sitio y de gustar la benignidad del clima; lo \u00fanico que absorb\u00eda toda su atenci\u00f3n, y le aflig\u00eda sobrema\u00adnera, era el triste y desconsolador estado moral de los escla\u00advos negros. \u00ab\u00a1Cu\u00e1n apremiantes y urgentes son las necesida\u00addes de estos desventurados pa\u00edses! \u2014escrib\u00eda.\u2014No se puede considerar, sin que el coraz\u00f3n se parta de dolor, el abandono de estos pobres pecadores, que viven en el olvido de Dios y de su salvaci\u00f3n, y, sin embargo, la peor parroquia de nues\u00adtra di\u00f3cesis, comparada con la populosa Nueva Orleans, es un pueblo de santos. En esta ciudad no se conoce m\u00e1s Dios que las riquezas y los placeres, y, a excepci\u00f3n de un insigni\u00adficante y reducido n\u00famero de almas, alg\u00fan tanto fervorosas, las dem\u00e1s se hallan sumidas en la m\u00e1s crasa y completa igno\u00adrancia de la religi\u00f3n del Crucificado.\u00bb Tal fue\u00a0 la primera impresi\u00f3n que le caus\u00f3 la ciudad, cuya Silla arzobispal ha\u00adb\u00eda de ocupar, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s. Contin\u00faa as\u00ed su carta: \u00abLos sacerdotes encargados del gobierno espiritual de esta gran ciudad apenas tienen un instante de reposo; y si no aumenta el n\u00famero de operarios evang\u00e9licos, se ver\u00e1n impo\u00adsibilitados para desempe\u00f1ar debidamente las m\u00faltiples ocu\u00adpaciones de su santo ministerio, cuales son la administraci\u00f3n de los Sacramentos, la visita a los enfermos, los entierros, la predicaci\u00f3n de la divina palabra, etc., etc.; e indudable\u00admente sucumbir\u00e1n, como algunos otros sacerdotes, aunque j\u00f3venes y robustos, ante los penosos trabajos del ministerio apost\u00f3lico. En la campi\u00f1a a veces un solo sacerdote se ve precisado a regentar una parroquia cuyo radio mide sesenta leguas; de suerte que, para el debido desempe\u00f1o, tiene que viajar continuamente a caballo, atravesar espesos y peligrosos bosques, y soportar calores los m\u00e1s sofocantes y mort\u00ed\u00adferos, que lo son tanto, que con frecuencia se encuentran en los caminos personas \u00bftuertas por el excesivo calor del sol.. Por los pormenores que en esta carta comunicaba a su her\u00admana, pudo \u00e9sta venir en conocimiento de los trabajos y sufrimientos que hab\u00eda de arrostrar en sus nuevas tareas apost\u00f3licas; quien, por otra parte, sab\u00eda el ardiente celo por la salvaci\u00f3n de las almas que devoraba el coraz\u00f3n de su her\u00admano, y cu\u00e1n poco caso har\u00eda hasta de su misma vida, a trueque de salvar algunas de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No hab\u00eda cosa que produjera m\u00e1s honda sensaci\u00f3n en el alma del joven Odin, como la triste situaci\u00f3n de los escla\u00advos; oigamos sus palabras: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 espect\u00e1culo tan digno de l\u00e1stima el de los innumerables negros de este pa\u00eds. En su mayor parte son esclavos; se les trata como si fueran bestias destinadas al trabajo; andan estos infelices negros casi siem\u00adpre desnudos por las tierras; su ignorancia en materia de re\u00adligi\u00f3n es tal, que he hallado a algunos que ignoran hasta, la existencia de Dios; no siendo, por consiguiente, de extra\u00ad\u00f1ar que se hallen encenagados en los m\u00e1s viles e inmundos vicios, viviendo m\u00e1s como bestias que como hombres.)<sup>,<\/sup> En otra carta, escrita algunos meses despu\u00e9s , se expresa en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abLo que m\u00e1s contrista mi alma es la es\u00adclavitud de los negros. En la Baja Luisiana, los se\u00f1ores, en su mayor parte, ni siquiera pueden o\u00edr hablar acerca de la nece\u00adsidad de instruir a sus esclavos, y muchos de ellos no les per\u00admiten ni aun asistir a la iglesia. Por aqu\u00ed podr\u00e1s rastrear f\u00e1\u00adcilmente los des\u00f3rdenes que de esta conducta resultar\u00e1n. Por lo que a m\u00ed hace, me hallo sumamente afligido desde que llegu\u00e9, en vista de situaci\u00f3n tan triste y lastimosa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En las precedentes palabras desc\u00fabrese muy a las claras la m\u00e1s brillante y fervorosa apolog\u00eda, encaminada a abolir la b\u00e1rbara esclavitud, sistema altamente repugnante que reduce a los sujetos a ella a tal estado de degradaci\u00f3n, que los m\u00e1s elementales principios de justicia no pueden menos de con\u00addenar y reprobar, no s\u00f3lo en teor\u00eda, sino tambi\u00e9n, con mayor raz\u00f3n, en la pr\u00e1ctica; pues que este estado de envile\u00adcimiento conculca y aniquila los m\u00e1s sagrados derechos del hombre. Ellas asimismo testifican el buen sentido pr\u00e1ctico que distingu\u00eda a este joven levita, y el sumo inter\u00e9s de que estuvo siempre animado por la instrucci\u00f3n moral y religio\u00adsa del pa\u00eds que m\u00e1s tarde evangeliz\u00f3 y, para mejor conseguir lo que tanto deseaba, se dedic\u00f3 con indecible ah\u00ednco y cons\u00adtancia al estudio de la lengua inglesa, y a observar y exami\u00adnar las costumbres y car\u00e1cter especial del territorio america\u00adno a cuyo bien se hab\u00eda consagrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los primeros d\u00edas de Agosto march\u00f3 con unos cuan\u00adtos Misioneros al Seminario de Santa Mar\u00eda de Barr\u00e9ns, en el Misouri, haciendo el viaje en lanchas a lo largo del Mi\u00adsisip\u00ed. Las m\u00e1rgenes del caudaloso r\u00edo ostentaban a de\u00adrecha e izquierda la m\u00e1s rica y exuberante vegetaci\u00f3n, pre\u00adsentando un aspecto verdaderamente bello y encantador, no habiendo hasta Natehez, distante de Nueva Orleans 400 mi\u00adllas, m\u00e1s que alguna que otra peque\u00f1a monta\u00f1a en aquellas vastas y dilatadas llanuras; aqu\u00ed florec\u00eda el algodonero, all\u00ed el sauce; unas veces aparec\u00edan a\u00f1osos sic\u00f3moros, otras ele\u00advados chopos; m\u00e1s adelante el lecho del Misisip\u00ed formaba peque\u00f1as islas, cuyo verdor, reflejando en las di\u00e1fanas y cris\u00adtalinas aguas, ofrec\u00eda el m\u00e1s encantador espect\u00e1culo. El pro\u00adfundo silencio que reinaba en aquellas inmensas llanuras, apenas interrumpido por el ruido de las lanchas o \u00a0por los bramidos de las fieras, ten\u00eda sumido al santo y joven Misio\u00adnero en los m\u00e1s grandes pensamientos y en la contempla\u00adci\u00f3n de tanta belleza y hermosura que por do quiera se ofre\u00adc\u00eda a su vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes de llegar al Seminario de Barr\u00e9ns, el fervoroso Odin, acompa\u00f1ado de su compa\u00f1ero, Juan Bautista Blanc, hizo una visita, en Pointe Coup\u00e9e, al antiguo Vicario de Ambierle, Sr. Antonio Blanc. He aqu\u00ed c\u00f3mo la refiere a su hermana: \u00abEl Sr. Blanc, escribe, ha experimentado un placer y contento indecibles al verme, pregunt\u00e1ndome al punto y con el m\u00e1s vivo inter\u00e9s por cada uno de los miem\u00adbros de nuestra familia, a quienes tiene muy presentes. Es incalculable el bien que hace en las Misiones; mas la parro\u00adquia de que se halla encargado es tan crecida y numerosa, que no puede en manera alguna atender a los pueblos sal\u00advajes. Su salud, a pesar de las rudas faenas de su ministerio, permanece inquebrantable; no obstante, me parece que est\u00e1 m\u00e1s delgado y p\u00e1lido que cuando le conocimos. \u00bb Despu\u00e9s de haber permanecido algunos d\u00edas en casa de \u00e9ste su anti\u00adguo y sincero amigo, lleg\u00f3, por \u00faltimo, nuestro joven Odin al t\u00e9rmino de su viaje, esto es, al Seminario de Barr\u00e9ns, si\u00adtuado en un lugar solitario y desierto, no lejos de San Luis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya hemos referido en otro lugar, en la historia del se\u00f1or Andr\u00e9is, los humildes principios de esta Casa; sin necesidad de repetirlos, daremos, sin embargo, a conocer a los lectores el lugar en donde el fervoroso Odin va a pasar muchos a\u00f1os de su vida de misionero en Am\u00e9rica. Cuando Mons. Dubourg regres\u00f3 de su primer viaje a Europa, trajo consigo algunos sacerdotes italianos, entre los cuales, dos sobre todo, los se\u00f1o\u00adres Andr\u00e9is y Rosati, tanto por su santidad como por su cien\u00adcia, hab\u00edan de dejar gratos e imperecederos recuerdos en la restauraci\u00f3n de la Religi\u00f3n en los Estados Unidos, a princi\u00adpios del siglo XIX. As\u00ed el Sr. Andr\u00e9is como el Sr. Rosati, pertenec\u00edan a la humilde Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Obispo, que no hab\u00eda podido fijar su residencia en Nueva Orleans, como dijimos anteriormente, se estable\u00adci\u00f3 en San Luis, en el Misouri. Despu\u00e9s de haber provisto, en la medida de sus fuerzas, a las necesidades espirituales de las comarcas cat\u00f3licas, o , como se les llama en Am\u00e9rica, Congregaciones, tales como Santa Genoveva, Kaskakia, Poin\u00adte Coup\u00e9e, Petit-Rocher, etc&#8230;, de acuerdo con el Sr. An\u00addr\u00e9is y algunos de sus Hermanos, crey\u00f3 indispensable Mon\u00adse\u00f1or Dubourg fundar un Seminario para la formaci\u00f3n del clero. Los cat\u00f3licos de estos pa\u00edses, y principalmente los de San Luis, ofrecieron a porf\u00eda cuantiosos donativos para la realizaci\u00f3n de tan santa obra, cedi\u00e9ndole algunas posesio\u00adnes, con la condici\u00f3n de que permaneciera entre ellos alg\u00fan sacerdote, con el objeto de que proveyese a las necesidades espirituales de toda la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Extremada era la pobreza de estas pobres gentes; pero, en cambio, su fe era fervorosa, viva y ardiente. Sus antepa\u00adsados, dirigidos por lord Baltimore, hab\u00edan fundado en 1622 el Estado de Mariland; pero treinta a\u00f1os despu\u00e9s fueron ignominiosamente arrojados por los ingratos protestantes, a quienes hab\u00edan acogido antes con afabilidad y amor verda\u00adderamente cristianos. Lord Baltimore, en efecto, huyendo de las sangrientas e inhumanas persecuciones suscitadas en Inglaterra contra los cat\u00f3licos de dicha naci\u00f3n, puso como base fundamental de su Estado la libertad para todos los cristianos. Mientras que todos los Estados protestantes del Nuevo Mundo cambiaban a cada paso de doctrina, los ca\u00adt\u00f3licos permanec\u00edan imperturbables en su fe. Apenas los protestantes se vieron en posesi\u00f3n del poder supremo, cuan<sup>\u00ad<\/sup>do promulgaron las m\u00e1s inicuas e injustas leyes contra los cat\u00f3licos que les hab\u00edan franqueado de par en par las puer\u00adtas de su patria; leyes impregnadas y saturadas del m\u00e1s refi\u00adnado y execrable odio contra sus hospitalarios bienhecho\u00adres, reduci\u00e9ndose, en compendio, a desterrar a los sacerdo\u00adtes, a confiscar los bienes, a obligar a los padres cat\u00f3licos a que diesen a sus hijos que quisieran abrazar el protestan\u00adtismo la herencia que de derecho les correspondiese, estando en todo su vigor esa infame legislaci\u00f3n durante todo el siglo XVIII. Algunas familias a quienes se hab\u00eda despojado de sus bienes abandonaron sus propios hogares antes que perder el don precioso e inestimable de la fe, refugi\u00e1ndose al Misouri, en la Luisiana, colonizada por Francia a mediados del siglo XVII. A estos fervorosos cat\u00f3licos desterrados aco\u00adgieron benignamente los del Barr\u00e9ns, concedi\u00e9ndoles pose\u00adsiones para que proveyesen a su subsistencia, a pesar de los cuantiosos gastos que les ocasionaba la erecci\u00f3n de una igle\u00adsia, de un Seminario despu\u00e9s, y de un Colegio m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Largo tiempo conserv\u00f3 este Seminario su esp\u00edritu y ob\u00adservancia primitivos, como lo atestigua nuestro subdi\u00e1cono Odin en lo que acerca de \u00e9l escribi\u00f3; a saber: \u00abEn el mes de Agosto de 1822 muri\u00f3 el Sr. Andr\u00e9is, lleno de celo a vista de esta tierra de promisi\u00f3n, esto es, a vista de una regi\u00f3n habi\u00adtada por pueblos salvajes, a quienes tanto hab\u00eda deseado evangelizar, sin conseguirlo; aunque dejando, por otra par\u00adte, el Seminario en el m\u00e1s lisonjero y feliz estado, pues que la disciplina se hallaba en todo su vigor, los estudios estaban convenientemente ordenados, y, en fin, la pobreza y priva\u00adciones a que se hallaba reducido, eran alegremente acepta\u00addas por los quince o \u00a0veinte alumnos que a \u00e9l asist\u00edan. Dej\u00f3- lo, sobre todo, embalsamado con el ambiente odor\u00edfero de sus heroicas virtudes, de un celo apost\u00f3lico a toda prueba, de aquella presencia y uni\u00f3n tan \u00edntima y estrecha con Dios, por las que era, y con raz\u00f3n, considerado como un Santo, poniendo digno remate a estos tan envidiables preliminares con una muerte que, a juzgar por ciertas se\u00f1ales que la pre\u00adcedieron y siguieron, puede muy bien asegurarse fue\u00a0 la de un predestinado.\u00bb Todav\u00eda permanec\u00eda viva su memoria a la llegada del Sr. Odin a Am\u00e9rica, impulsado por su decidida vocaci\u00f3n y respondiendo generosa y prontamente al divino llamamiento; gracia, en verdad, singular la concedida a nues\u00adtro joven subdi\u00e1cono la de ser conducido por Dios a un lugar santificado con la presencia de insignes y admirables santos. Al Sr. Andr\u00e9is hab\u00eda sucedido en la direcci\u00f3n del Seminario el Sr. Rosati, quien ten\u00eda en su compa\u00f1\u00eda un joven lazaris\u00adta, al Sr. Nukere, cuyas bellas y relevantes cualidades ofre\u00adc\u00edan para las Misiones los m\u00e1s felices auspicios. El Sr. Odin ven\u00eda en calidad de profesor de Teolog\u00eda, para cuyo cargo le hab\u00eda elegido el Ilmo. Sr. Dubourg, por los buenos infor\u00admes que de \u00e9l le hab\u00edan dado en el Seminario de Lyon; habiendo de prepararse, ante de todo, para recibir los \u00f3rdenes sagrados que le faltaban para llegar al sacerdocio. Oigamos a \u00e9l mismo, y nos informaremos de su nueva vida. \u00abPerm\u00edta\u00adseme decir cuatro palabras acerca de nuestro Seminario,\u2014es\u00adcrib\u00eda.\u2014H\u00e1llase situado en medio de un extens\u00edsimo bosque, en un lugar no ha mucho tiempo ocupado por tribus sal\u00advajes. Es de madera, por lo que oyense en ciertos lugares violentos y fuertes silbidos, producidos por el viento al pe\u00adnetrar por sus hendeduras; no obstante, tenemos una capi\u00adlla, una sala de estudio, y algunas otras habitaciones bas\u00adtante c\u00f3modas, sobre todo si las comparamos con las que se vieron precisados a habitar los primeros Misioneros que aqu\u00ed vinieron. Figuraos unos cuantos troncos de \u00e1rboles amonto\u00adnados unos sobre otros y formando un cuadrilongo de dieci\u00ads\u00e9is pies, y tendr\u00e9is un concepto exacto y cabal de la choza en donde hicieron su noviciado veinticinco Misioneros : en esta choza ten\u00edan la capilla, el dormitorio, el comedor, la sala de estudio; su ajuar se compon\u00eda de una peque\u00f1a mesa, algunos bancos, etc&#8230;; mas todo lo sufr\u00edan por Dios y por la salvaci\u00f3n de las almas, lo cual bastaba y sobraba para que se consideraran en extremo felices y dichosos, y, lo que es m\u00e1s, aun hoy mismo, experimentan indecible alegr\u00eda siempre que se re\u00fanen en este modesto asilo, y, cuando se les ofrece ocasi\u00f3n, lo visitan hasta con cierta veneraci\u00f3n y cari\u00f1o. Acerca de nuestra alimentaci\u00f3n, tenemos en abundancia to\u00adcino, carne de vaca, leche y agua; y, aunque en Am\u00e9rica no se encuentran los sazonados y delicados frutos de Europa, en ciertos parajes, no obstante, hay melocotones, ciruelas y peque\u00f1as peras, not\u00e1ndose una ausencia absoluta de legum\u00adbres, por cuya raz\u00f3n nos vemos precisados a comer carne los s\u00e1bados y toda la Cuaresma, exceptuando los mi\u00e9rcoles y viernes. El sacerdote que est\u00e1 al frente del Seminario tiene tambi\u00e9n bajo su direcci\u00f3n espiritual unas dos mil personas, que viven en los bosques a gran distancia unas casas de otras.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este era el sitio en d que el joven levita Odin se pre paraba para recibir el sagrado orden del diaconado; mas una maligna y violenta fiebre que repentinamente le so\u00adbrevino le oblig\u00f3 a diferir esa acci\u00f3n tan santa, como hizo constar en un escrito, con fecha 21 de Octubre de 1822: \u00abHall\u00e1bamonos en 3o de Agosto en n\u00famero de seis, pues el Sr. Michaud fue\u00a0 llamado unos d\u00edas antes para ser ordenado de sacerdote, como tambi\u00e9n lo hubiera sido yo de di\u00e1cono, a no haberme acometido una fiebre\u00bb. El 10 de Octubre, habiendo llegado el Ilmo. Sr. Dubourg a Barr\u00e9ns, confiri\u00f3 el sagrado orden del sacerdocio al Sr. J. B. Blanc, y el del diaconado al Sr. Odin, quien da cuenta a su hermana de esta visita y del g\u00e9nero de vida que hac\u00edan los Misioneros. \u00abDurante el recreo\u2014dice,\u2014nos ocupamos ordinariamente en algunos trabajos de mano, tales como cortar madera u otra cosa semejante, siendo los sacerdotes los primeros en el trabajo, aunque no les van en zaga los Sres. Obispos, cuan\u00addo residen en los Seminarios. En estos \u00faltimos d\u00edas nos ha visitado nuestro dign\u00edsimo Prelado, quien se ha mostrado con Todos nosotros sumamente afable y bondadoso, al mis\u00admo tiempo que nos ha edificado con sus apost\u00f3licas y s\u00f3li\u00addas virtudes; y, a pesar de sus achaques y padecimientos, ha permanecido casi siempre con nosotros, asistiendo a nuestro comedor y tomando los mismos pobres alimentos que nos serv\u00edan a nosotros. Sus vestidos eran tan sencillos y pobres, que no se diferenciaba de los sacerdotes m\u00e1s que en el pec\u00adtoral. \u00c9l es quien me ha ordenado de di\u00e1cono, y ser\u00e1 pro\u00adbablemente quien, en no lejano plazo, me <a href=\"http:\/\/xn--elevar-uta.al\/\">elevar\u00e1 al<\/a> subli\u00adme y excelso grado del sacerdocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De aqu\u00ed ha pasado a Baltimore<sub>l<\/sub> en donde piensa cele\u00adbrar un Concilio para poner fin a un cisma que causa gran da\u00f1o a la Iglesia. En los diferentes viajes que he llevado a cabo, he contra\u00eddo santas relaciones con la mayor parte de los misioneros, con cuyo trato he recibido inmenso j\u00fabilo y consuelo, principalmente cuando refer\u00edan sus aventuras apost\u00f3licas; pues los unos se extrav\u00edan en los bosques, vi\u00e9n\u00addose forzados a pasar d\u00edas y noches en su viaje, sin hallar ni casa ni apenas alimento; otros, sobre todo en las Misio\u00adnes alg\u00fan tanto distantes de la residencia ordinaria, no tie\u00adnen m\u00e1s lecho que el duro y desnudo suelo, ni m\u00e1s abrigo que la b\u00f3veda del cielo; ni faltan, en fin, quienes, no te\u00adniendo criados, se ven en la imprescindible necesidad de guisar la comida, cuidar el caballo, etc., siendo los padeci\u00admientos anejos a esta santa vida el mayor consuelo del Mi\u00adsionero.\u00bb Semejante manera de juzgar y apreciar la vida sacerdotal era en el Sr. Odin la se\u00f1al m\u00e1s cierta e inequ\u00edvoca de su verdadera vocaci\u00f3n de ap\u00f3stol, y juntamente de reli\u00adgioso<sup>.<\/sup>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo quinto Cumpliendo con su deber, el joven Odin obedec\u00eda ale\u00adgremente a la voz de Dios, mas el coraz\u00f3n siempre se sent\u00eda lastimado. 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Cap\u00edtulo 2","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo segundo Francia, al salir de la revoluci\u00f3n, necesitaba reformar\u00adse, lo mismo en el Estado, que en las costumbres y Reli\u00adgi\u00f3n. Todo hab\u00eda sido destruido y no hab\u00edan quedado m\u00e1s que ruinas, cuya vista despertaba los grandes recuerdos de muertes santas y del martirio de tantos sacerdotes, religiosos y v\u00edctimas\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30018,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-1\/","url_meta":{"origin":30120,"position":2},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870). Cap\u00edtulo 1","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"03\/07\/2025","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo primero \"Madre, \u00bfes para m\u00ed lo que hab\u00e9is puesto en mi plato?\" \u2014dec\u00eda un ni\u00f1o de siete a\u00f1os al recibir su peque\u00f1a porci\u00f3n de comida\u2014\"S\u00ed, para ti es\" \u2014respondi\u00f3 la madre sonri\u00e9ndose. 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La Santa Sede, preocupada de las necesidades re\u00adligiosas de aquel pa\u00eds, hab\u00eda confiado a los Lazaristas el cargo de restablecer y de desarrollar nuestra Santa Reli\u00adgi\u00f3n. El Sr. Od\u00edn fue\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30209,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-11\/","url_meta":{"origin":30120,"position":4},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 11","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"08\/03\/2014","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo und\u00e9cimo El Ilmo. 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En el Seminario de Ly\u00f3n, donde\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":30194,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-m%c2%aa-odin-arzobispo-de-nueva-orleans-1800-1870-capitulo-10\/","url_meta":{"origin":30120,"position":5},"title":"Juan M\u00aa Odin, Arzobispo de Nueva Orle\u00e1ns (1800-1870) Cap\u00edtulo 10","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"07\/03\/2014","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo d\u00e9cimo La permanencia del Sr. Od\u00edn en Am\u00e9rica hab\u00eda durado doce a\u00f1os, y cuando sali\u00f3 de all\u00ed, a fines de 1833, su aferte le llamaba sin duda a Francia, pero dejando en los Esta dos Unidos su coraz\u00f3n de ap\u00f3stol. 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