{"id":29193,"date":"2014-02-07T08:55:55","date_gmt":"2014-02-07T07:55:55","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=29193"},"modified":"2016-07-27T12:10:07","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:07","slug":"santiago-lynch-c-m-1807-1896","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-lynch-c-m-1807-1896\/","title":{"rendered":"Santiago Lynch, C.M. (1807-1896)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/sanvicente1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-29194\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/sanvicente1-247x300.jpg?resize=247%2C300\" width=\"247\" height=\"300\" \/><\/a><strong>SANTIAGO LYNCH, DE LA CON\u00adGREGACI\u00d3N DE LA MISI\u00d3N, OBISPO DE LA DI\u00d3CESIS DE KIL\u00adDARE Y LEIGHLIN, EN IRLANDA, MUERTO EL 19 DE DICIEMBRE DE 1896.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Acaba de fallecer en nuestra Provincia de Irlanda el Obis\u00adpo de las Di\u00f3cesis de Leighlin y Kildare, nuestro venerable Hermano el Ilmo. Sr. Lynch. Jam\u00e1s se borrar\u00e1n de nues\u00adtra memoria, ni el recuerdo de sus buenas obras ni el de sus muchas virtudes; por lo cual juzgamos necesario dar algunas noticias de su vida, interesante a toda la familia de San Vicente, una vez que en ella se descubre, no s\u00f3lo al hombre perfecto y santo, sino tambi\u00e9n al fundador, en gran parte, de esta Provincia de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Considerado bajo este t\u00edtulo el Ilmo. Sr. Lynch, es f\u00e1cil discernir en su vida los designios de la Providencia y los secretos de la gracia, que Dios ordinariamente deposita en el alma de aquellos que reciben semejante misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego que nuestro inolvidable y caro Hermano cerr\u00f3 sus ojos al mundo, hace unos meses, todos rindieron justo tributo de veneraci\u00f3n a sus eminentes cualidades y raras virtudes; y aqu\u00ed en Irlanda hemos comprendido despu\u00e9s de un modo m\u00e1s particular el tesoro que pose\u00edamos en el se\u00ad\u00f1or Lynch, y cu\u00e1nto debemos llorar su p\u00e9rdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 Santiago Lynch en Dubl\u00edn, el a\u00f1o 1807. Joven a\u00fan, vi\u00f3se hu\u00e9rfano de padre y madre, y juntamente con sus hermanos (dos hermanas y dos hermanos) se puso bajo la tutela de sus t\u00edos, que, buenos y fervorosos cristianos, les prodigaron toda suerte de cuidados y atenciones, ni m\u00e1s ni menos que si fueran sus propios hijos. Santiago y sus hermanos ingresaron, con el objeto de instruirse, en el Colegio de los Jesuitas fundado en Clongows Wood, en d condado de Kildare, que ya gozaba de grande reputaci\u00f3n, si bien contaba poco tiempo de existencia. Despu\u00e9s de haber cursado algunos a\u00f1os en dicho establecimiento y recibido la excelente educaci\u00f3n de los hijos del grande Ignacio, dej\u00f3 el Sr. Lynch a Clongows Wood para trasladar a Dubl\u00edn, con el fin de seguir el estudio de la medicina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Joven y galante, en una grande poblaci\u00f3n, rodeado do compa\u00f1eros, cuyas costumbres no eran para ser imitadas, engolfado en unos estudios en que tantos j\u00f3venes ven naufragar sus virtudes, todas estas cosas no pod\u00edan menos de ser una grande prueba para nuestro colegial; mas no solamente salieron intactas de ella su piedad y virtudes, sino que supo hacerse respetar de todos por la honestidad de su vida, y, lo que es m\u00e1s, ejercer una grande influencia en sus compa\u00f1eros respecto a la virtud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sucedi\u00f3 por este tiempo que tuvo conocimiento de otro joven, llamado Mac-Cann, disc\u00edpulo tambi\u00e9n de los Jesuitas, con el cual trab\u00f3 grande amistad, amistad que debi\u00f3 durar toda la vida y de la cual Dios se hab\u00eda de valer para rea\u00adlizar grandes cosas, que ni el uno ni el otro sospechaban. Dir\u00edase que la tal amistad era hija del acaso, pues M. Mac\u00adCann era pupilo del t\u00edo de M. Lynch; mas nosotros vemos en ella un efecto de la divina Providencia. a todo esto los dos amigos habitaban una misma casa, sal\u00edan de ella y pa\u00adseaban juntos, estim\u00e1banse mutuamente y se fortificaban en el bien uno a otro con sus buenos ejemplos y mutuas exhortaciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lleg\u00f3 en esto el a\u00f1o de 1826, en que anunci\u00f3 la Iglesia un jubileo universal, circunstancia que forma \u00e9poca en la vida del Sr. Lynch. Prevenido \u00e9ste de un fervor extraor\u00addinario, se resolvi\u00f3 a ganar todas las gracias y bendiciones del jubileo. Al efecto hizo una confesi\u00f3n general de toda su vida pasada, en cuya preparaci\u00f3n escuch\u00f3 la voz de Dios, que le llamaba a su servicio en otro g\u00e9nero de vida que el que hasta entonces le hab\u00eda ocupado: conoci\u00f3, pues, que su vocaci\u00f3n no era la de la medicina, sino la del estado eclesi\u00e1stico, a la cual no tard\u00f3 en corresponder, entrando en el gran Seminario de Maynooth.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si el Sr. Lynch hubiera querido escuchar los sentimien\u00adtos de la carne, por cierto que no le hubieran faltado razo\u00adnes y motivos para ello; pues siendo el primero de los her\u00admanos, parec\u00eda natural que se quedase en el mundo, para cuidar de los intereses de la casa, tomando una buena posi\u00adci\u00f3n con que pudiera hacer prosperar los bienes de la fami\u00adlia. Pero dotado el Sr. Lynch de una voluntad recta y cons\u00adtante, ninguna cosa le arredraba cuando se trataba de cumplir la voluntad de Dios, una vez conocida; por esto es que luego entr\u00f3 en el Seminario mayor de Maynooth para corresponder a la vocaci\u00f3n que de Dios recibiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y sobre todo esta vez, a la verdad que no sali\u00f3 burlada su confianza; porque a su ejemplo sus dos hermanos resol\u00advieron dejar el mundo y seguirle al Seminario de Maynooth, y sus hermanas, movidas tambi\u00e9n por la conducta del se\u00f1or Lynch, se consagraron a Dios en el Monasterio de las Her\u00admanas de la Presentaci\u00f3n en Galway. De esta manera se verificaron aquellas palabras del Salvador: Quaerite<em> pri\u00ad<\/em><em>murn regnum Dei et justitiam ejus: et haec omnia adjicientur <\/em><em>vobis.\u2014Mas <\/em>a\u00fan; no par\u00f3 aqu\u00ed la admirable providencia de Dios en este negocio. Profundamente conmovido M. Mac\u00adCann por la decisi\u00f3n de su amigo, entr\u00f3 tambi\u00e9n en s\u00ed mis\u00admo, fue conociendo poco a poco la vanidad de las cosas del mundo, y por fin se determin\u00f3 a seguir el ejemplo del se\u00f1or Lynch, escogiendo por su parte y heredad el servicio del Se\u00ad\u00f1or. Vese, pues, en esto c\u00f3mo comenzaba ya nuestro joven a ganar almas para Dios, y c\u00f3mo se iban poco a poco manifes\u00adtando los designios del Se\u00f1or sobre este hombre privilegiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya en Maynooth, el Sr Lynch aplic\u00f3se con fervor a sus estudios; lo cual, junto con su buen sentido, juicio s\u00f3lido y talento extraordinario, le permiti\u00f3 distinguirse entre todos los estudiantes y obtener las m\u00e1s altas consideraciones de la clase. Conoc\u00edase el g\u00e9nero de vida a que estaba dedicado antes de su entrada en el Seminario, y era admirado de to\u00addos por su exacta observancia aun en el cumplimiento de los m\u00e1s peque\u00f1os avisos y estatutos. El Sr. Lynch era verdaderamente antorcha clara y refulgente que iluminaba el horizonte que aparec\u00eda a su alrededor; y era tal la in\u00adfluencia y autoridad que le hab\u00edan proporcionado sus virtu\u00addes, que su sola presencia, a\u00fan m\u00e1s que la de sus superiores, era suficiente para hacer cesar el desorden y reprimir cual\u00adquiera falta entre sus condisc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por este tiempo vino a embargar su \u00e1nimo un pensamien\u00adto, el m\u00e1s importante y serio de la vida; pensamiento lleno de consecuencias de la m\u00e1s alta importancia, no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a \u00e9l mismo, sino tambi\u00e9n a nuestra Congregaci\u00f3n entera. Terminaba ya sus estudios, y fija la mirada en el por\u00advenir, pregunt\u00e1base a s\u00ed mismo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tengo que hacer yo en lo sucesivo?\u00bb Atemorizado, como muchos santos, por los pe\u00adligros del ministerio pastoral, y ardiendo en deseos, por otra parte, de trabajar por la salud de las almas, revolv\u00eda en su mente nuestro joven el pensamiento de hallar un g\u00e9nero de vida que, preserv\u00e1ndole de aqu\u00e9llos, le permitiese entregarse con libertad al ejercicio glorioso del celo de la salvaci\u00f3n de las almas. Pens\u00f3 alguna vez entrar en los Jesuitas; mas de\u00adsisti\u00f3 de esa idea, por ver que \u00e9stos se dedicaban mucho a la educaci\u00f3n de la juventud, empleo de ninguna manera conforme a sus intenciones. Por fin, ocupado en estos pensamientos, revel\u00f3 sus planes a unos sus amigos cuya vir\u00adtud le era conocida, y se hall\u00f3 dulcemente sorprendido al encontrarlos embargados en estos mismos sentimientos; y obrando todos de concierto, formaron una peque\u00f1a asocia\u00adci\u00f3n, que desde entonces ya comenz\u00f3 a velar por su porve\u00adnir. Hab\u00eda entre los directores del Seminario uno que se distingu\u00eda por su gran prudencia y sus eminentes virtudes. Era \u00e9ste el decano, y el que deb\u00eda ser m\u00e1s tarde el primer Visitador de nuestra Provincia de Irlanda, nuestro venera\u00adble Hermano Sr. Dowley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00c1 \u00e9ste, pues, resolvieron el Sr. Lynch y sus compa\u00f1e\u00adros los Sres. Fierre &#8211; Richard, Henrick, Reynolds, Burke y Lee, hacerle confidente de sus designios y pedirle consejo. El Sr. Dowley les encamin\u00f3 a un Sacerdote de la Di\u00f3cesis de Dubl\u00edn, llamado Meagher, que poco antes hab\u00eda ensa\u00adyado introducir la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Irlanda. Convencido el Sr. Meagher de que Dios no le llamaba para obra tan gloriosa, por haber visto naufragar sus primeros ensayos, no acogi\u00f3 la proposici\u00f3n del Sr. Lynch y sus compa\u00f1eros, que le rogaban se pusiese a su frente para llevar a cabo la obra que premeditaban, mas alab\u00f3 su celo y les fortaleci\u00f3 en sus designios, predici\u00e9ndoles aun la consecuci\u00f3n de sus deseos: \u00abDios os ha escogido en mi lugar\u2014les dec\u00eda; \u2014perseverad, mas preparaos a sufrir grandes prue\u00adbas; vuestros mejores compa\u00f1eros os abandonar\u00e1n; mas Dios no se apartar\u00e1 de vuestro lado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con esto, lejos de cejar en su prop\u00f3sito a la vista de este primer obst\u00e1culo, se fortalecieron en la idea de fundar la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Irlanda, y s\u00f3lo deseaban hallar una persona competente que les pudiese guiar en su benem\u00e9rita obra. No hallando otra m\u00e1s a prop\u00f3sito para ello que el Sr. Dowley, se volvieron a \u00e9l y le pidieron con instancia que se pusiese a su frente, ocupando de esta suerte el puesto rehusado por el Sr. Meagher.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pidi\u00f3les alg\u00fan tiempo para resolver sobre el partido que hab\u00eda de tomar; y resuelto a condescender con los deseos del Sr. Lynch y compa\u00f1eros, p\u00fadose contar como cierta la introducci\u00f3n en Irlanda de los Misioneros. El Sr. Lee, va\u00adcilante desde sus principios, no persever\u00f3 en el proyecto a cuya ejecuci\u00f3n se hab\u00eda obligado, mas su puesto fue dignamente ocupado al a\u00f1o siguiente por Thomas Mac-Na\u00admara, que deb\u00eda ser m\u00e1s adelante segundo Visitador de la Provincia, y que tan gran papel desempe\u00f1\u00f3 en el cumpli\u00admiento de su cargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Verdaderamente, a los ojos del mundo, el plan que estos pocos j\u00f3venes, este <em>pusillus grex, <\/em>se propon\u00edan realizar, era una quimera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Figuraos seis Sacerdotes que acaban de recibirlas \u00d3rde\u00adnes sagradas, sin experiencia ni influencia de ning\u00fan g\u00e9nero y sin recursos, que se proponen pr\u00e1cticamente fundar una Congregaci\u00f3n, llegar a ser grandes Misioneros y evan\u00adgelizar una regi\u00f3n entera. a los ojos del mundo era esto una temeridad, sin duda, mas a los ojos de la fe era una acci\u00f3n admirable y heroica que unos j\u00f3venes entraran en el mundo con un fin tan grande y noble; un espect\u00e1culo semejante al que presenci\u00f3 el mundo en San Ignacio y sus compa\u00f1eros en Montmartre, y aun al de los Ap\u00f3stoles saliendo del Cen\u00e1culo para cumplir en el mundo la misi\u00f3n que el divino Salvador les hab\u00eda confiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El primer deseo de estos nuevos Misioneros era tener una casa donde poder habitar: m\u00e1s \u00bfc\u00f3mo alcanzarla? Por\u00adque, a la verdad, tan desprovistos estaban de bienes del mundo, que bien se puede decir de ellos que no ten\u00edan <em>neque aurum, neque argentum, neque pecuni am in zonis; non <\/em><em>peram in via, neque duas tunicas, neque calceamenta, neque <\/em><em>virgam (St. Math., <\/em>x, 9, lo.) Mas he aqu\u00ed c\u00f3mo se la pro\u00adporcion\u00f3 la divina Providencia. Habremos ya notado que M. Mac-Cann, cambiando de carrera, hab\u00eda comenzado sus estudios de Sacerdote, y al efecto se encamin\u00f3 a Roma para hacerlos en la Propaganda Fide.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante su permanencia en la Ciudad Eterna, el Se\u00f1or Lynch le ten\u00eda al corriente de su proyecto concerniente a trasplantar en Irlanda la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, y obtuvo de \u00e9l entera aprobaci\u00f3n en el negocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo dem\u00e1s, la idea de la Misi\u00f3n conven\u00eda perfecta\u00admente con el car\u00e1cter y aspiraciones del Sr. Mac-Cann, quien no dud\u00f3 en entrar en ella con su peque\u00f1a grey, aso\u00adci\u00e1ndose a su empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El haberse agregado el Sr. Cann era cosa providencial por completo; porque estando \u00e9ste en posesi\u00f3n de una no despreciable fortuna, y merced a sus recursos, fue posible a los miembros de la nueva Asociaci\u00f3n comprar una casa con el fin de abrir una escuela y fijar en ella su residencia para do sucesivo. Escogi\u00f3se para ello una entre los varios muelles de Dubl\u00edn; all\u00e1 en el n\u00famero 34, Muela de los Ujieres Dubl\u00edn, tuvo lugar su primera reuni\u00f3n el d\u00eda 15 de Agosto de 1833, fiesta de la Asunci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda Nuestra Se\u00f1ora. Como quiera que el se\u00f1or Dowley se viese obligado a permanecer en Maynooth por alg\u00fan tiempo, trat\u00f3 de elegir un Superior que desempe\u00f1ara sus funciones en ausencia del primero: este no fue otro que el Sr. Kenrick.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed dan principio las pruebas y contradicciones: la Co\u00admunidad a\u00fan naciente era obra de Dios; por consiguiente, era necesario que el Se\u00f1or la purificase m\u00e1s y m\u00e1s en el crisol de la aflicci\u00f3n. El Sr. Meahger hab\u00eda predicho algunas defecciones que m\u00e1s tarde tuvieron lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muy pronto se reanim\u00f3 su valor y se hallaron m\u00e1s deter\u00adminados que nunca a perseverar en su objeto hasta llevarle a buen t\u00e9rmino. El Sr. Dowley les alegr\u00f3 por entonces con su vuelta de Maynooth, y teniendo por Superior a un var\u00f3n tan sabio y tan prudente, aquella peque\u00f1a Comunidad se puso en estado de adquirir una existencia permanente y s\u00f3lida. Mas no es necesario seguir aqu\u00ed paso a paso su his\u00adtoria y vicisitudes todas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Baste, por tanto, indicar que el digno Sr. Meahger les procur\u00f3 muy pronto el cargo de su iglesia de San Pedro en Fibsboro, y que al poco tiempo de presentarse la oca\u00adsi\u00f3n de comprar el Colegio de Castleknock, la generosidad del Sr. Mac-Cann les suministr\u00f3 la suma necesaria para su adquisici\u00f3n. Establecidos, pues, de este modo, se hallaron en estado de negociar con el Sr. Superior General de la Casa-Madre, negociaciones que dieron por resultado el que se recibiera aquella peque\u00f1a Comunidad en la familia de San Vicente el a\u00f1o de 1839, desde cuya fecha data el ori\u00adgen de la Provincia de Irlanda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De este modo se termin\u00f3 la obra que m\u00e1s engrandece al Sr. Lynch, y este es el hecho que tanto debe contribuir a su gloria y felicidad en la presencia de Dios; \u00e9l fue el pri\u00admero que concibi\u00f3 tal proyecto, terminado con la funda\u00adci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n en Irlanda, siendo despu\u00e9s uno de los m\u00e1s celosos y constantes miembros de la Comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Largo y cansado ser\u00eda seguir al Sr. Lynch paso a paso en la brillante carrera de su vida dilatada. Contentar\u00e9mo\u00adnos con se\u00f1alar los sucesos principales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Enviado a Castleknock como asistente, siendo Visitador el Sr. Dowley, debi\u00f3 a causa de las circunstancias tomar la direcci\u00f3n del Colegio, que se le confi\u00f3 casi por completo. Con tanto celo desempe\u00f1\u00f3 su cargo, que en breve vol\u00f3 la fama de Castleknock por todo el pa\u00eds. El Colegio era co\u00adnocido por la disciplina y car\u00e1cter religioso de la educaci\u00f3n que en \u00e9l se daba; de suerte que al Arzobispo de Dubl\u00edn, Monse\u00f1or Murray, le fue muy f\u00e1cil el formar de este modo el Seminario menor de su Di\u00f3cesis; lo que dio lugar a que el Colegio fuera secular-eclesi\u00e1stico al cabo de pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Lynch mostr\u00f3 su celo de un modo particular, de\u00addic\u00e1ndose a la formaci\u00f3n de eclesi\u00e1sticos ejemplares. Ense\u00ad\u00f1aba la manera de tener oraci\u00f3n, y no contento con dirigir una instrucci\u00f3n semanal a este prop\u00f3sito a los disc\u00edpulos de m\u00e1s edad, predicaba todos los domingos un serm\u00f3n para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los j\u00f3venes disc\u00edpulos llegaban a ser, bajo la direcci\u00f3n del Sr. Lynch, unos modelos en las diversas carreras que abrazaban. En cuanto a los eclesi\u00e1sticos, se dejaban notar los de la Di\u00f3cesis de Dubl\u00edn en Maynooth por el esp\u00edritu de disciplina y por la solidez de sus virtudes. El celo de nuestro Hermano, sin embargo, no se hallaba reducido a los estrechos l\u00edmites del Colegio: predicaba casi todos los domingos, ora en la iglesia vecina, ora en San Pedro Fibsboro, y siempre produciendo mucho fruto. Pasaba una gran parte de sus vacaciones tomando parte en las misio\u00adnes y ejercicios espirituales. En el p\u00falpito hac\u00eda maravillas; hablaba con mucha unci\u00f3n y obraba grandes conversiones, y ten\u00eda una gracia especial para dar ejercicios al Clero, en lo que se hallaba muy frecuentemente empleado; era muy buscado en todas partes y siempre produc\u00eda mucho fruto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de una permanencia de veintitr\u00e9s a\u00f1os en Cas\u00adtleknock fue trasladado a Par\u00eds, donde se le nombr\u00f3 Supe\u00adrior del Seminario de los Irlandeses, puesto que exig\u00eda un hombre como el Sr. Lynch. Hac\u00eda alg\u00fan tiempo que el Seminario se hallaba cerrado por orden del Sr. Ministro de Instrucci\u00f3n p\u00fablica con motivo de algunas dificultades; y la Propaganda hab\u00eda decidido que la direcci\u00f3n se confiara de all\u00ed en adelante a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n de Irlan\u00adda. El Sr. Lynch fue constituido primer Superior por el Superior General, de acuerdo con los Sres. Obispos de Ir\u00adlanda, que cre\u00edan tener garantizados el porvenir y renova\u00adci\u00f3n espiritual del Seminario teniendo a su frente un var\u00f3n tan prudente y virtuoso; y ten\u00edan raz\u00f3n, puesto caso que, tan pronto como el Sr. Lynch hubo tomado la direcci\u00f3n del Se\u00adminario, comenzaron a reinar en \u00e9l la disciplina y regulari\u00addad, y los Sres. Obispos de Irlanda tuvieron el consuelo de ver salir de su Seminario al fin de cada a\u00f1o Sacerdotes j\u00f3ve\u00adnes llenos del esp\u00edritu de su estado y muy penetrados de las palabras del Ap\u00f3stol: <em>Libentissime impendam et super\u00ad<\/em><em>impender ipse pro animabus.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Lynch continu\u00f3 en el Seminario irland\u00e9s sacrifi\u00adc\u00e1ndose por el bien de los j\u00f3venes levitas con la mayor bendici\u00f3n hasta el a\u00f1o de 1866, en el que recibi\u00f3 de Su Santidad la orden de hacerse consagrar Obispo y pasar de Coadjutor del Vicario Apost\u00f3lico para el distrito del Oeste en Escocia. Esta noticia le produjo m\u00e1s impresi\u00f3n que le hubiera producido una descarga el\u00e9ctrica; por un momento se le ocurri\u00f3 dirigirse a Roma para rogar al Sumo Pont\u00edfice la revocaci\u00f3n de su orden; mas \u00e9sta era terminante, y el Superior General le aconsej\u00f3 que obedeciera y se resignase a la voluntad de Dios. Consagr\u00f3sele, pues, en el Seminario de los irlandeses en medio de sus muy amados disc\u00edpulos, \u00e9 inmediatamente parti\u00f3 para el puesto que se le hab\u00eda de\u00adsignado en Escocia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la nueva senda que se le preparaba, y por donde hab\u00eda de caminar en adelante, Mons. Lynch deb\u00eda apurar el c\u00e1liz del Se\u00f1or hasta las heces. Nos limitaremos empero a decir que nuestro santo Hermano hab\u00eda sido v\u00edctima de prevenciones, y que su cooperaci\u00f3n y servicios se rechaza\u00adban, y esto nos dispensar\u00e1 de entrar en otros pormenores m\u00e1s expl\u00edcitos. Llev\u00f3 su cruz con resignaci\u00f3n y aun con alegr\u00eda. De nadie se quej\u00f3, y no habl\u00f3, sino muy tarde y rara vez, \u00f3 jam\u00e1s, por mejor decir, de las rudas pruebas que hubo de sufrir en Escocia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pasados cuatro a\u00f1os, Mons. Lynch fue designado para ser en Irlanda el Coadjutor de Mons. Walsh, Obispo de las Di\u00f3cesis de Kildare y Leighlin reunidas. Mons. Walsh falleci\u00f3 en 1888, y el gobierno de la Di\u00f3cesis recay\u00f3 todo sobre los hombros del Ilmo. Sr. Lynch.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su episcopado en Irlanda fue completamente distinto del de Escocia; fue \u00e9ste un tiempo de paz y bienandanza para \u00e9l, a la par que rico en todas suertes de bendiciones y gracias para la Di\u00f3cesis. No se comprende cu\u00e1n amado y estimado fue nuestro hermano sin haber sido testigo de los lamentos que se levantaban por todas partes a su muerte, lo cual es bastante raro; puesto que todos conve\u00adn\u00edan en que hab\u00edan perdido un santo, cuya muerte apenas pod\u00eda ser reparada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos sentimientos eran muy justos para quien hab\u00eda vi\u00advido como un santo en todas las etapas de su vida, lo mismo en el siglo que en Maynooth; viviendo en comu\u00adnidad como siendo Obispo, se distingui\u00f3 siempre y atra\u00eda la atenci\u00f3n de todos, por la perfecci\u00f3n de sus acciones y la pureza de su vida; era un hombre muy piadoso, muy mortificado y humilde, de admirable mansedumbre y sen\u00adcillez y singular prudencia, siendo com\u00fan sentir que ape\u00adnas fue sobrepujado por los santos en las tres cualidades siguientes :<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1\u00aa Su esp\u00edritu de fe por la pr\u00e1ctica no interrumpida de la presencia de Dios, la que jam\u00e1s olvidaba, pues en todo ve\u00eda a S. D. M. Cost\u00e1bale mucho discurrir sobre las cosas profanas; siempre hallaba medio de mezclar en la conver\u00adsaci\u00f3n algo de Dios \u00f3 alguna consideraci\u00f3n espiritual. En sus negocios tomaba siempre el partido de Dios; y cuando se aseguraba de que tal manera de obrar era la m\u00e1s agra\u00addable a Dios, la pon\u00eda en pr\u00e1ctica sin dilaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2.<sup>a<\/sup> Su esp\u00edritu de oraci\u00f3n. Nadie ha observado mejor el precepto del Salvador: <em>Oportet semper orare et une deficere; <\/em>y no content\u00e1ndose con los ejercicios prescritos por las santas Reglas, a\u00f1adi\u00f3 muchas otras, y consagraba a sus oraciones y rezos cotidianos muy largo tiempo cuando se hallaba en casa. En los viajes que hac\u00eda visitando su Di\u00f3ce\u00adsis, se le ve\u00eda siempre con el rosario \u00f3 alg\u00fan libro espiritual en la mano; ten\u00eda varias jaculatorias, de las cuales tres eran las que m\u00e1s grabadas ten\u00eda en el coraz\u00f3n y en los labios, las que aconsejaba a otros con m\u00e1s frecuencia, a saber: \u00abgracias a Dios\u00bb, \u00abtodo sea por Dios\u00bb y \u00abc\u00famplase en todo la divina voluntad\u00bb. En su oraci\u00f3n m\u00e1s parec\u00eda \u00e1ngel que hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3.<sup>a<\/sup> En cuanto a la devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento, que tanto recomiendan nuestras Constituciones, el Sr. Lynch era singular en este punto, lo mismo en nuestras casas que en la suya; por dondequiera que fuese, siempre era su primera diligencia visitar a Jes\u00fas sacramentado, y no entablaba con\u00adversaci\u00f3n alguna antes de ofrecer sus respetos a Nuestro Se\u00f1or; sus visitas al Sant\u00edsimo Sacramento formaban su consuelo, y las prolongaba con alegr\u00eda. De San Vicente nos dicen sus bi\u00f3grafos que, siendo anciano y estando imposibilitado, se le conduc\u00eda en una silla a la iglesia para asistir al santo Sacrificio de la Misa; tambi\u00e9n nuestro enfermo se hac\u00eda llevar cuando quer\u00eda dirigirse a visitar al Sant\u00edsimo Sacramento, siendo anciano de noventa a\u00f1os, cuando apenas pod\u00eda dar un paso. Jam\u00e1s omiti\u00f3 la celebra\u00adci\u00f3n de los divinos Misterios, y cuando lo hac\u00eda a causa de alguna enfermedad recib\u00eda la Sagrada Comuni\u00f3n en su aposento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muri\u00f3 nuestro Hermano gozando de sus facultades el 19 de Diciembre de 1896, a los noventa y dos a\u00f1os de su edad. A su entierro acudieron muchos Sacerdotes, no s\u00f3lo de su Di\u00f3cesis, sino de otras vecinas; tambi\u00e9n acudieron a Tullow para asistir a sus funerales; asistieron tambi\u00e9n muchos Obispos. El 21 de Febrero siguiente reuni\u00e9ronse en Carlow cinco Obispos y muchos Presb\u00edteros para el oficio de cabo de mes. Su antiguo Vicario general el P. Murphy, P\u00e1rroco de Kildare, subi\u00f3 al p\u00falpito y pronunci\u00f3 una elo\u00adcuente oraci\u00f3n f\u00fanebre. Todo Hijo de San Vicente puede leg\u00edtimamente gloriarse en el Se\u00f1or al o\u00edr un elogio seme\u00adjante sobre uno de sus Hermanos; alabanzas que, aunque muy honrosas, no eran excesivas. De este modo vivi\u00f3 y muri\u00f3 nuestro santo Hermano, a quien se pueden aplicar las palabras del Ap\u00f3stol San Pablo: <em>Bonum certamen cert<\/em><em>avi.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTIAGO LYNCH, DE LA CON\u00adGREGACI\u00d3N DE LA MISI\u00d3N, OBISPO DE LA DI\u00d3CESIS DE KIL\u00adDARE Y LEIGHLIN, EN IRLANDA, MUERTO EL 19 DE DICIEMBRE DE 1896. 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