{"id":29069,"date":"2014-03-17T07:03:22","date_gmt":"2014-03-17T06:03:22","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=29069"},"modified":"2016-07-26T09:44:33","modified_gmt":"2016-07-26T07:44:33","slug":"retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-xvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-xvii\/","title":{"rendered":"Retrato del sr. Pouget, sacerdote de la Misi\u00f3n (XVII)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo\u00a0V: La espiritualidad del sr. Pouget<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129409\" alt=\"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=294%2C300\" width=\"294\" height=\"300\" \/><\/a>Al trazar el retrato del sr. Pouget, tal como aparec\u00eda al visitante de la habitaci\u00f3n 104, se me hab\u00eda olvidado hablar de su alma. Separaci\u00f3n que resultaba imposible, \u00bfpues d\u00f3nde encontrar tabiques en un hombre cuyo temperamento reproduc\u00eda tan bien la unidad y la solidez de la naturaleza? Ya he dicho que en su conversaci\u00f3n todo llevaba a todo, que el estudio de un texto del Evangelio le sumerg\u00eda en el problema del radio, que una conversaci\u00f3n familiar le devolv\u00eda a los lugares hist\u00f3ricos mediante uno de esos \u00abaletazos\u00bb que le gustaba descubrir en las cartas de san Pablo. Y sin embargo jam\u00e1s se le hubiera ocurrido a nadie aplicarle este dicho de Fontaines sobre el sr. de Saci: \u00abTodo le serv\u00eda para pasar a Dios y para hacer pasar a los dem\u00e1s\u00bb. Predicar aunque fuera dando un rodeo le era imposible. Por el contrario, no se molestaba si ten\u00eda que indicar de paso lo que le preocupaba. Luego se hablaba de otra cosa y reemprend\u00eda su marcha.<\/p>\n<p>Las virtudes son a menudo una segunda naturaleza a\u00f1adida a la primera naturaleza y a la que no se han incorporado todav\u00eda del todo, bien por falta de tiempo, bien por resistencia del fondo, tambi\u00e9n porque no hemos sabido respetar bien lo que hab\u00eda de nuevo en el natural. El sr. Pouget hab\u00eda tratado a su naturaleza como trataba a la de los dem\u00e1s: con respeto. De ah\u00ed su libertad en la apreciaci\u00f3n de los m\u00e9todos autorizados, de las ideas comunes y tradicionales. Si uno se extra\u00f1aba o si \u00e9l mismo se extra\u00f1aba de su independencia: \u00abDespu\u00e9s de todo, sol\u00eda decir, yo dependo directamente de Dios. Es \u00e9l quien me juzgar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>No era lo suyo en manera alguna albergar un esp\u00edritu de protesta, ni siquiera de innovaci\u00f3n. Perfecto religioso en el interior y en el exterior hasta el punto de asombrar a los que le ve\u00edan vivir. El sr. Pouget conservaba una noble libertad frente a todos y compraba su independencia al precio de una constante dependencia de servicio y de caridad.<\/p>\n<p>Querr\u00edamos saber cu\u00e1les eran sus ejercicios de costumbre, c\u00f3mo conversaba acerca de los altos pensamientos espirituales. Querr\u00edamos las fuentes de donde extra\u00eda ese coraje tranquilo, ese contento perpetuo en su noche. Lo que yo siempre he pensado de esta vida es que era extremadamente sencilla, tan simple que se habr\u00eda sentido muy molesto en definirla, y que no se le habr\u00eda ocurrido nunca la idea de una vida interior separada de la otra. Los estudios est\u00e1n hechos de suerte que las materias se dividen en tratados y, por repercusi\u00f3n, llevamos estas divisiones a nuestras vidas. Muchos sabios cristianos han tenido por as\u00ed decirlo dos existencias separadas: aunque se hubiera colocado un pasillo entre el laboratorio y el oratorio, aunque el paso fuera f\u00e1cil y continuo, hab\u00eda que franquear un umbral. Para el sr. Pouget no exist\u00eda la dificultad de este paso. No es porque \u00e9l fuera recogido por naturaleza. Y, si yo no tuviera miedo a escandalizar, dir\u00eda que, si pasaba con tanta alegr\u00eda de sus ocupaciones en apariencia profanas a la ocupaci\u00f3n sagrada, es porque no era recogido por naturaleza; el m\u00e1s atento por el m\u00e1s distra\u00eddo, siempre distra\u00eddo del pensamiento de Dios por el espect\u00e1culo de lo hist\u00f3rico, de lo concreto, de lo mensurable.<\/p>\n<p>Un d\u00eda en el que se le hab\u00eda visto muy absorto durante la misa, y en que se hab\u00eda detenido medio minuto en recitar el Pater, un ayudante que quer\u00eda edificarse se atrevi\u00f3 a preguntarle: \u00abSe\u00f1or Pouget, estabais todo abstra\u00eddo en Dios\u00bb. Entonces se turb\u00f3 y respondi\u00f3 como sinti\u00e9ndose culpable: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice, pobrecito? Un rayo de sol ca\u00eda sobre la patena. Me sorprend\u00ed calculando el \u00e1ngulo de reflexi\u00f3n\u00bb. Para completar el cuadro habr\u00eda que a\u00f1adir sin duda que en el laboratorio de f\u00edsica tambi\u00e9n se sol\u00eda distraer de pronto con un pensamiento referente a Cristo. Lo uno compensaba lo otro. Nuestras distracciones nos retratan. Las del sr. Pouget no eran del g\u00e9nero com\u00fan<\/p>\n<p>De la misma forma, no pose\u00eda el m\u00e9todo de un asceta. Se dirig\u00eda a cuanto llamaba su curiosidad de campesino, la cual no es nunca, seg\u00fan una ocurrencia de Balzac, m\u00e1s que la observaci\u00f3n de las cosas f\u00edsicas llevada al extremo. Por una pendiente inversa a la de la pereza, se sent\u00eda atra\u00eddo hacia lo que exige mayor atenci\u00f3n. El esfuerzo era un alimento del que no sabr\u00eda prescindir.<\/p>\n<p>Si fu\u00e9ramos a hablar de sus devociones seg\u00fan un orden, habr\u00eda que decir que su primera devoci\u00f3n era una devoci\u00f3n a Dios. Al escribir esto, veo que sorprende. Como si la devoci\u00f3n pudiera aplicarse a Dios, como si no se dirigiera al Mediador, a la Virgen y a los santos! Y habr\u00e1 quienes digan que, desde que el universo se ha visto agrandado infinitamente por el esfuerzo de las ciencias y que nos hallamos totalmente perdidos en \u00e9l, ya no resulta posible amar a Dios en \u00e9l. Entre la imagen infantil que se forma el creyente y la imagen del mundo que el estudio nos obliga a adoptar no media ni acuerdo ni proporci\u00f3n. La ciencia, al revelarnos la doble infinitud del Cosmos, nos ha expulsado de un para\u00edso terrestre donde, al caer la tarde, Dios llegaba a conversar familiarmente con el hombre. Cierto es que el sr. Pouget abordaba la naturaleza como f\u00edsico. No era un artista. Quiz\u00e1 demasiado campesino para ser sensible a esa belleza que emana de las cosas. Las gentes del campo no se estremecen ante la hierba de los campos y los lirios de los valles. El sr. Pouget era de su raza. Hab\u00eda entrado en contacto con la naturaleza por la reja del arado, por la guarda del ganado, por la basura de los establos, por las veladas del invierno: se hab\u00eda enfrentado, desde la m\u00e1s tierna edad, a la resistencia. M\u00e1s tarde, hab\u00eda proseguido este g\u00e9nero de experiencias en su jard\u00edn bot\u00e1nico, que le hab\u00eda revelado la variedad casi indefinida de las especies. Luego el gabinete de f\u00edsica, con sus explosiones, le hab\u00eda ense\u00f1ado a sus expensas la energ\u00eda contenida en la materia. Cuando ya no pudo distinguir, hizo que le leyeran los libros de Perrin, de Longevin, y vio por sus ojos los tres rayos que proceden del radio. Pues bien, cada vez que pod\u00eda alcanzar por la experiencia directa o indirecta la fuerza contenida que se manifiesta en el universo, entraba en la exultaci\u00f3n. Y la ultra-f\u00edsica, al permitirle tocar con el dedo las fuerzas ocultas en los menores granos de materia, iba a ense\u00f1arle todav\u00eda m\u00e1s que sus recuerdos. El estudio del \u00e1tomo y de las radiaciones le daba al final de sus d\u00edas la impresi\u00f3n que en su adolescencia le hab\u00edan producido las cataratas del Besse, la del poder soberano de Dios y de su acci\u00f3n infatigable.<\/p>\n<p>\u00abMe gusta la cosa de Cristo en san Juan (cap\u00edtulo V, vers\u00edculo 17 o 18), fijaos un poco: mi Padre trabaja hasta ahora, y yo hago lo mismo, o Pater mou e\u00f4s arti ergazetai, kai ego ergazomai. Ergon, es el trabajo que es duro, pero que no cansa. Dios no necesita descanso, no descansa. Se dice, es cierto, que Jahv\u00e9 descansa el s\u00e9ptimo d\u00eda, yo creo que es una mala traducci\u00f3n. Scheba quiere decir descansar, pero quiere decir tambi\u00e9n cesar, y es el primer sentido. Dios, el d\u00eda s\u00e9ptimo, deja de actuar. Y, una vez m\u00e1s&#8230; y otra&#8230; es un modo de hablar. Si desapareciera el mundo entero, habr\u00eda tanto ser como antes. Yo me complazco en Dios, es la \u00fanica realidad de su especie. Aei o Theos en t\u00f4 kosm\u00f4 geometrei, dec\u00edan los Griegos. Pero me gustar\u00eda decir m\u00e1s bien: Aei o Theos energei, anakampt\u00f4s energei.<\/p>\n<p>\u00abLa creaci\u00f3n, segu\u00eda diciendo, es un acto de bondad. Dios nos ha hecho el mayor don que pueda hacernos, y es el de darnos a nosotros mismos. El hombre es algo grande. Pero el mundo no se basta. Es precisa alguna realidad fuera del mundo y, cuando nos encontramos con el infinito, os confieso que estamos con buena compa\u00f1\u00eda. El hombre tiene necesidad de \u00c9l para satisfacer su energ\u00eda fundamental. En el fondo, somos una tendencia totalmente pendiente de la espera. Tengo la idea de que la creaci\u00f3n es una realidad que tiende siempre m\u00e1s arriba, pero que por s\u00ed misma se hundir\u00eda, si no hubiera en ella una fuerza infinita operando de forma instant\u00e1nea. Me imagino que el mundo busca sin cesar volver a la nada, pero se mantiene a pesar de todo por una especie de vibraci\u00f3n que le imprime en cada momento el poder divino. Ved\u00a0 en efecto, c\u00f3mo oscila cada cosa.<\/p>\n<p>A Dios, vale m\u00e1s describirlo que nombrarlo. Me sentir\u00eda inclinado a decir que cuanto menos se le conoce, m\u00e1s se le conoce. Es misterio completo. Y en eso me complazco.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tensi\u00f3n debe de tener lugar en su acto? Existe, detr\u00e1s del universo, una fuerza que me aturde. C\u00f3mo puede ser que haya pensado en nosotros? Durante tiempo, esa fue la raz\u00f3n de mi incredulidad. La respuesta de san Juan me tranquiliz\u00f3. Dios es amor. Su modo de amar es incomprensible.<\/p>\n<p>El Dios de Bergson, me gusta, este ser que le produce cierto pudor al nombrarle y al que llegamos como al autor de la energ\u00eda noble que se halla en el Cosmos. \u00bfEs libre? S\u00ed, si las leyes del Cosmos no son necesarias. Si es libre, ha hecho una elecci\u00f3n entre las leyes posibles. Entre estas leyes est\u00e1n las que se dirigen al\u00a0 ser interior. Aqu\u00ed la voluntad del absoluto se impone: es la moral, mi naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>Acabamos de recoger algunos logia del sr. Pouget sobre Dios como autor de la naturaleza y fundamento de la ley moral, algo que \u00e9l no perd\u00eda de vista. Pero del Dios de la raz\u00f3n, pasaba tambi\u00e9n y paladinamente al Dios de la fe y de la gracia: al Padre, al Hijo, al esp\u00edritu Santo, sobre lo cual vamos a citar algunos de sus pensamientos cazados al vuelo.<\/p>\n<p>\u00abCuando pienso, dec\u00eda, que las tres adorables Personas se ocupan de m\u00ed, me siento confundido. Estoy contento al ver que soy algo para estas tres realidades supremas, a las que no podemos nombrar sino por los nombres de la Escritura: el Padre, el Hijo, el Esp\u00edritu Santo. Por lo dem\u00e1s, son teor\u00edas que no me dicen nada, y os confieso que no siento ya el mismo aliciente que en tiempos pasados por el prefacio de la Trinit\u00e9, que explica demasiado, al estilo de las Escuelas, in personis proprietas et in essentia unitas. No sabemos qu\u00e9 cosa sea la naturaleza divina, cuanto menos la persona. La naturaleza divina es incomunicable a otras que no sea a s\u00ed misma: se posee de tal manera que puede obrar como quiere en un campo ilimitado. Dios no podr\u00eda ser una persona humana engrandecida. Pensemos que es tan necesariamente trino como uno. Cuando hablamos de las tres divinas personas, se trata de algo mucho m\u00e1s interesante que cualquier otra cosa en la tierra. S\u00f3lo somos un efecto contingente suspendido del no-ser por la omnipotencia. Nuestro fin es la uni\u00f3n inquebrantable con Dios, os fij\u00e1is, y que se consuma en el amor. En esta vida, Dios es objeto de conclusi\u00f3n, m\u00e1s tarde ser\u00e1 objeto de intuici\u00f3n. Y en la eternidad seguir\u00e1 existiendo una distinci\u00f3n esencial entre Dios y nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Pero debemos hablar ahora sobre el Evangelio seg\u00fan el sr. Pouget y decir qu\u00e9 lugar ocupaba en su vida la imitaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Ya he referido c\u00f3mo hab\u00eda visto el sr. Pouget la nueva ilustraci\u00f3n que la Cr\u00edtica b\u00edblica podr\u00eda suministrar a la fe. Es de notar que el estudio tan preciso de los textos, en lugar de secar su coraz\u00f3n le hab\u00eda colocado como antenas. La cr\u00edtica de los Evangelios, al permitirle conocer de una manera m\u00e1s exacta \u00aba Jes\u00fas de Nazaret\u00bb, era el alimento de su oraci\u00f3n. Newman hab\u00eda advertido que la Iglesia pod\u00eda santificar los ritos del paganismo y cambiarlos en instrumentos de gracia: como por el agua lustral, el anillo de bodas, los cirios y el incienso. Aqu\u00ed se trata de objetos materiales. Por qu\u00e9 no podr\u00edamos extraer santidad del empleo cr\u00edtico de la inteligencia?<\/p>\n<h2>El Cristo del sr. Pouget era un Cristo campesino.<\/h2>\n<p>Cada uno se fabrica un Cristo que se parece a lo mejor que lleva dentro. Porque Jesucristo no pod\u00eda ser imitado del todo. Entre los aspectos de una persona tan sobrehumana y tan simple al mismo tiempo, era preciso escoger necesariamente. Son los espirituales y los santos quienes hacen el an\u00e1lisis verdadero del Evangelio. Y por eso, si los santos se parecen a Jesucristo, Jesucristo no se parece a tal o cual santo, sino a su familia. Hab\u00eda en la vida de Jes\u00fas tantos g\u00e9neros de existencia, tantas vocaciones, tantas grandezas diferentes, tantos modelos propuestos, que su verdadero retrato, despu\u00e9s del de los Evangelios, no se puede encontrar en la historia de tal o cual disc\u00edpulo sino en el concierto de todas esas imitaciones, sin que cada una de ellas pueda nuca fijar m\u00e1s que un parecido particular. Esta nota, que se aplica a los espirituales de antes, tiene que ver tambi\u00e9n con aquellos que, en nuestro tiempo y apoyados en el estudio cr\u00edtico de los textos, nos han devuelto a un Jes\u00fas m\u00e1s hist\u00f3rico. Y por no citar m\u00e1s que a los que han fallecido, pensemos en el Jes\u00fas del P. de Grandmaison y en el del P. Lagrange. El primero de estos autores se sinti\u00f3 presa de algo tan sencillo y gentil, de esa limpieza de alma que santa Catalina de G\u00e9nova llamaba netteza. Y los que han conocido y querido al P. de Grandmaison comprender\u00e1n por qu\u00e9 le hab\u00edan impresionado estos aspectos. El Jes\u00fas que nos propone el P. Lagrange es de m\u00e1s colorido seg\u00fan conven\u00eda a quien hab\u00eda entregado su vida a la tierra palestina. El P. Lagrange insiste en ese valor que emple\u00f3 Jes\u00fas contra su naci\u00f3n para sostener al Dios verdadero. Habla tambi\u00e9n de su gracia y de lo acertado de sus palabras que llegaban a lo \u00edntimo. Y quiz\u00e1 no habr\u00eda declarado a Renan culpable quien hab\u00eda percibido bien lo que hay de suave en Jes\u00fas. El P. Lagrange nota que Jes\u00fas tuvo amigos a quienes fue noblemente fiel y que, en medio de un pueblo de una reserva proverbial, dej\u00f3 a mujeres acerc\u00e1rsele. Nos atrever\u00edamos casi a decir que estos dos \u00abevangelistas\u00bb de nuestro tiempo hacen pensar en san Lucas antes que en cualquier otro. El Jes\u00fas del P. de Grandmaison tiene algo de la cortes\u00eda jesu\u00edtica; en el del P. Lagrange se transparenta m\u00e1s la rudeza y la ternura dominicanas. En cuanto al sr. Pouget, habr\u00eda preferido continuar a san Marcos, su Cristo ser\u00e1 el de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Como el Jes\u00fas de Marcos, \u00e9l era un hombre sencillo, que sembraba con viveza y tes\u00f3n. Sab\u00eda lo que era la vida de los trabajadores. Varios detalles que no captan la atenci\u00f3n de los letrados o burgueses ten\u00edan el privilegio de interesarle.<\/p>\n<p>\u00abCristo, dec\u00eda \u00e9l, llevaba una t\u00fanica hecha de una pieza, probablemente sandalias. Nada de sombrero, sino una larga cabellera. No le vemos nada en la cabeza sino una corona de espinas\u00bb. El hecho de esta t\u00fanica le encantaba, pues \u00e9l tambi\u00e9n s\u00f3lo pose\u00eda una sotana. Recuerdo cu\u00e1nto le gustaba recitar los consejos que daba Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles cuando los enviaba en misi\u00f3n por primera vez \u00absin bagajes y con el aparejo de la pobreza\u00bb y, \u00abos dais cuenta, segu\u00eda diciendo, no deben saludar a nadie, ya que en Oriente, al encontrase se charla y se charla sin fin\u00bb. La multiplicaci\u00f3n de los panes le inspiraba esta observaci\u00f3n: \u00abPan y peces que es el alimento del pobre. El pasaje de los Sin\u00f3pticos sobre los chacales que tienen su madriguera, mientras el Hijo del hombre no tiene donde reposar la cabeza, le llevaba a comentarios como \u00e9ste: \u00a1\u00bbel pobre! Hu\u00eda pues no quer\u00eda que le apresaran antes de su hora. Y es duro dormir sin apoyo para la cabeza&#8230; Y pensar que yo tengo una buena cama&#8230; Ah! Dios m\u00edo!\u00bb Sobre la muerte de Jes\u00fas en cruz hac\u00eda observaciones crueles y m\u00e9dicas. \u00abDebi\u00f3 de ser espantoso; ning\u00fan \u00f3rgano vital qued\u00f3 sin ser afectado\u00bb. No era preciso forzarle sobre la ciencia de Cristo. \u00abLa sicolog\u00eda de Cristo, dec\u00eda&#8230; no se puede saber: era una realidad \u00fanica en su g\u00e9nero\u00bb. As\u00ed el sr. Pouget, por la doble presencia del campesino y del cr\u00edtico, llevaba ventaja a muchos int\u00e9rpretes. No nos cans\u00e1bamos, cuando se prestaba a ello, de interrogarle sobre Jes\u00fas. Entonces ve\u00edamos el car\u00e1cter, me atrevo a decir, campesino de Jesucristo. En Galilea las l\u00edneas del paisaje siguen siendo las mismas, el lago es eterno, el cielo tambi\u00e9n, pero toda la vida alrededor del lago ha desaparecido, la maldici\u00f3n parece haber ca\u00eddo sobre estas orillas: les ha privado de esta presencia humana sin la cual un paisaje es como una materia sin forma. Los Beduinos que acampan en las orillas no tienen la nobleza de los antiguos Jud\u00edos, y la curiosidad de los visitantes desluce lugares donde convendr\u00eda estar solo y sin otra ayuda que el Evangelio. Mientras que por nuestras planicies residuales de la Creuse o del Limousin, por estos cruces de caminos pedregosos donde se alzan viejas cruces de granito, no nos sorprender\u00eda demasiado Dios santo ver pasar al Cristo del sr. Pouget, atento a las cosas, habituado al sufrimiento, \u00abbueno con los peque\u00f1os, severo con los mayores, y sembrando la palabra, llegada la ocasi\u00f3n\u00bb. Aconsejo a todos, dec\u00eda, que lean\u00a0 mucho el\u00a0 Nuevo Testamento y que se encari\u00f1en con Cristo, esta persona tan sencilla y tan grande, que nada ten\u00eda en la tierra siendo el due\u00f1o de todo. Cristo, en quien apenas puedo dejar de pensar, y siempre encuentro algo nuevo. Es un maestro incomparable para ense\u00f1arnos qu\u00e9 debemos hacer\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abNapole\u00f3n, un peque\u00f1o Corso que estuvo en Brienne con una beca. M\u00e1s tarde, cuando practicaba un movimiento se enteraba toda Europa. Y san Pablo, \u00a1vaya un hombre de categor\u00eda! \u00a1Pero Napole\u00f3n, san Pablo mismo comparados con Cristo!<\/p>\n<p>Cristo, durante treinta a\u00f1os, fue un simple obrero, menos en el episodio de los doctores, cuando es todav\u00eda un ni\u00f1o que hace preguntas. En Cristo se nos presentan los principales actos de su poder. Cura y se va. La palabra queda encuadrada en un hecho. No hablaba sin necesidad. Los Evangelios son maravillosos. \u00a1Vaya si conven\u00eda escribirlos! Cuanto m\u00e1s se examinan m\u00e1s belleza se encuentra en ellos.<\/p>\n<p>Los Evangelios sin\u00f3pticos han sido redactados para el pueblo que no tiene tiempo de reflexionar, pero contienen sobre-entendidos admirables. Los Evangelios, fotograf\u00eda instant\u00e1nea de Cristo, que sale de la eternidad para regresar a ella. Poco a poco, pero se avanza; ved sino en Mc I, 29, 34 y Mt VII, 14-17. Sin ser \u00abbeato\u00bb, era piadoso por educaci\u00f3n. La gente piadosa pone mucho de s\u00ed misma en las cosas. De san Juan me hab\u00eda apartado; ahora vuelvo, encuentro pruebas.<\/p>\n<p>Los Evangelios nos dan un retrato moral de Cristo. Los Evangelistas dominaban el tema. Juan lo ha visto claro. Me complace pensar que Juan debi\u00f3 poner en el Discurso despu\u00e9s de la Cena el resumen de los discursos especiales dirigidos a los Ap\u00f3stoles: tres discursos reunidos, como lo es el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Los Evangelios son complejos: nada se puede hacer para reemplazarlos.<\/p>\n<p>No es p\u00e9rdida de tiempo prepararse. Cristo estuvo oculto treinta a\u00f1os. S\u00f3lo emple\u00f3 tres a\u00f1os en p\u00fablico.<\/p>\n<p>Medito a menudo en Mt VIII, 20: El Hijo del hombre que no tiene una piedra para reclinar la cabeza. Cristo es pobre, es perseguido; por eso se va cada tarde a ocultarse en el Monte de los Olivos para escapar de sus enemigos. Mortificado, \u00a1oh s\u00ed! pero no macerado. Cristo come y bebe. Cristo ha elegido todas estas vocaciones a la vez, pero no ha querido que dominara la maceraci\u00f3n: cuando se sufre no se puede apenas hacer otra cosa, y Cristo tiene mucho que hacer. No se destruye, pero tampoco se adormece. Ved un poco Marcos, 32 a 40: cuando predica el Evangelio, se acuesta tarde, se levanta antes del amanecer y va a orar. Mirad lo que come: pescado, pan, no es gran cosa, y la predicaci\u00f3n en medio de la multitud. Me pregunt\u00e1is si era alegre. Ni triste ni alegre, compasivo para el pueblo, serio, dulce y humilde. La propia vida humana con moderaci\u00f3n, contento en paz.<\/p>\n<p>As\u00ed la multitud segu\u00eda a Cristo: las masas de gente humilde, los pt\u00f3koi, los humildes, los dulces, los sojuzgables. Estaba con ellos. Para que fen\u00f3menos de este g\u00e9nero se produzcan otra vez, bastar\u00eda que haya grandes cambios sociales. No somos profetas; eso puede volver. Cuando mi vista se perdi\u00f3, fui a Lourdes. Cuando llegu\u00e9 ante la gente, quise considerar, criticar. Era due\u00f1o de m\u00ed mismo y sin emociones. Al fin, no me pude contener. Me invadi\u00f3 el sentimiento religioso. Me arrodill\u00e9: la devoci\u00f3n y la fe llenaban mi ser. Al lado de Cristo deb\u00eda de ocurrir algo as\u00ed.<\/p>\n<p>En el Monte de los Olivos, Cristo sufre, tiene sudor de sangre, como en los estigmas de los santos, debido a una suerte de acci\u00f3n nerviosa. La sensibilidad de Cristo deb\u00eda de ser excesiva, ya que ten\u00eda una naturaleza de las m\u00e1s delicadas. Se quej\u00f3. Cuando se sufre se puede gemir: es la naturaleza la que siente y la que habla al Padre.<\/p>\n<p>No vemos que Cristo haya estado enfermo; deb\u00eda de tener una constituci\u00f3n s\u00f3lida, viv\u00eda de limosnas, tomaba las cosas como estaban, no buscaba sus gustos. Su vida, que era ordinaria en apariencia, era extraordinaria en la realidad e imitable por todos, pues ha vivido para todos.<\/p>\n<p>S\u00f3lo le vemos orar solemnemente y con bastante duraci\u00f3n en dos circunstancias. Cuando eligi\u00f3 a los Doce de entre sus disc\u00edpulos bien numerosos, como cuerpo pastoral que debe regir su iglesia. Fundaba entonces su iglesia en lo que tiene de capital, a saber en el gobierno eclesi\u00e1stico. Luego, en el huerto de Gethseman\u00ed, al preparase para rescatar el mundo por su muerte. As\u00ed Cristo ha estado en combate siempre hasta la muerte. No se retir\u00f3 nunca a la tranquilidad del retiro durante el curso de su vida p\u00fablica, para la cual s\u00f3lo se hab\u00eda preparado con un retiro en el desierto. Los ap\u00f3stoles hicieron lo mismo, en los tres primeros siglos, durante los que la espada de la persecuci\u00f3n pend\u00eda sobre la cabeza de los fieles y les golpeaba bastante a menudo; la perfecci\u00f3n cristiana no era el estado religioso, que no exist\u00eda a\u00fan, sino la lucha en medio del mundo pagano y la preparaci\u00f3n al martirio, si Dios lo exig\u00eda. Hab\u00eda V\u00edrgenes y se las estimaba mucho; ten\u00edan un lugar aparte en la asamblea de los fieles, durante la misa, dir\u00edamos, y eso era todo.<\/p>\n<p>Cristo se humillaba ante su Padre, pero no ante los hombres. Pensad en lo que llamamos la agon\u00eda: es la humanidad la est\u00e1 afligida, la divinidad no puede estarlo. Cristo s\u00f3lo se humilla y se resigna ante Dios. Cuando el sumo sacerdote le pregunta: \u00abEres tu el Hijo del Bendito? \u2013 Lo soy\u00bb, Juan da detalles: \u00abyo nunca he hablado en secreto, preguntad a los que me han o\u00eddo. Quien es de la verdad oye mi voz\u00bb. Y ante Herodes, ni siquiera responde. No es malvado, pero no se muestra tierno: \u00abDecid a ese zorro que todav\u00eda dispongo de tres d\u00edas de vida\u00bb. El Padre no le hab\u00eda enviado para divertir a esa clase de gente. Claro que ese no era el modo de parecer popular. Pero los peligros no le deten\u00edan. Conven\u00eda llevar a cabo el mandato del Padre. Conven\u00eda que fuera el modelo. Fijaos en las \u00f3rdenes religiosas. Me parece que han sido hechas para guardar la comunidad de las ideas, que es la m\u00e1s importante: por el contrario, son dif\u00edcilmente adaptables. A un fundador se le imita, no se le copia. Pues bien, Cristo es imitable para todo el mundo y, con todo, nadie le puede igualar. Es un modelo incomparable para las almas grandes. Me entran tentaciones de decir que Cristo est\u00e1 m\u00e1s vivo ahora que cuando pasaba entre los hombres, porque entonces sembraba, y ahora la cosecha se levanta y se extiende cada vez m\u00e1s. Este es el sentido de la par\u00e1bola de la simiente. A veces cae en el camino donde nada sale, cae tambi\u00e9n en lugares pedregosos (yo lo he visto en mi infancia: no era c\u00f3modo trabajar la tierra) significa la gente que no es generosa; cae asimismo entre espinas: son la gente absorbida por el merimna (las preocupaciones). Cae finalmente en buena tierra donde echa ra\u00edces y produce a veces el treinta por ciento, el sesenta, el ciento por ciento. Pienso tambi\u00e9n en la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a y de la buena semilla: es preciso evitar que los malos hagan mal, pero hay que soportarlos, y eso es lo que la Iglesia practica: en lugar de lanzar anatemas, los papas negocian. \u2013Pienso tambi\u00e9n en el tesoro escondido, en la perla rara, en el fermento. Hay siempre lecciones que se desprenden de estas par\u00e1bolas. Y sin embargo, hasta los treinta, era obrero. \u00bfNo es este tekt\u00f3n? (el carpintero), se dec\u00eda, y se escandalizaban.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Cristo no es confusa, es clara cuando se trata de la moral, entonces habla como maestro sin miedo a escandalizar. Volved a leer por ejemplo el cap\u00edtulo V del discurso del monte o tambi\u00e9n el relato del buen Samaritano. Pero al pueblo Cristo le habla en par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Ten\u00eda casi treinta y tres a\u00f1os cuando fue crucificado. \u00a1Qu\u00e9 plenitud de vida moral y religiosa en un intervalo tan breve! Si su vida privada fue tan larga es porque quer\u00eda servir de ejemplo para la inmensa mayor\u00eda y particularmente para los que deben comer el pan con el sudor de su frente. El sufrimiento es una prueba, un peirasmos. Es una ocasi\u00f3n de m\u00e9rito, y la m\u00e1s grande cuando se acepta. Mirad, a m\u00ed que me duele la cabeza un d\u00eda s\u00ed y otro no, a m\u00ed me gustar\u00eda m\u00e1s tener que trabajar que soportar mi enfermedad que es espantosa. La muerte de Cristo es meritoria a causa de su obediencia al Padre (Flp II, 5). El Padre no se complace en la sangre sino en la obediencia.<\/p>\n<p>La muerte de Cristo no fue natural. En general los condenados se mor\u00edan de miseria y se apagaban poco a poco. Las aves de presa pod\u00edan venir a devorarlos vivos. La sed era extrema, y \u00a1qu\u00e9 esfuerzo de los m\u00fasculos! Mirad c\u00f3mo se extra\u00f1a Pilatos de que haya muerto tan pronto, y tambi\u00e9n el centuri\u00f3n antes que \u00e9l&#8230; El comentario de estos hechos lo hallar\u00e9is en san Juan, X, 18: &#8216;Nadie me arrebata la vida, sino que la doy de buen grado. Tengo el poder de entregarla y el poder de retenerla, esa es la orden que he recibido de mi Padre.<\/p>\n<p>La persona de Cristo, a eso vuelvo siempre porque es todo y a ella hay que referirlo todo lo dem\u00e1s. Nos encontramos con esta persona incomparable: todo en ella es simple\u00bb.<\/p>\n<p>De Cristo pasaba a menudo a los santos: me gustaba recoger sus logia sobre los santos, ya que hablaba de ellos con familiaridad.<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo nos quedan los santos. Hac\u00eda que me leyeran \u00faltimamente la vida de san Vicente. San Vicente no ha sido nunca iniciador. Hizo obras bajo la presi\u00f3n de la necesidad y casi a su pesar. Imitador, tampoco lo fue en mayor grado. S\u00f3lo empez\u00f3 a ser un santo en serio cuando dej\u00f3 a los Gondi; deb\u00eda de tener 46 a\u00f1os. En los campos hab\u00eda una ignorancia espantosa; dio misiones. Luego se ocup\u00f3 de los seminarios y casi a su pesar. Se les ense\u00f1aba la oraci\u00f3n, los &#8216;casos de conciencia&#8217; para que pudieran ir a confesar y dar el catecismo. Y todo esto tambi\u00e9n por necesidad. Y era preciso que la autoridad lo pidiera. Todo lo que hizo, lo hizo con fruto. Se adaptaba. Es el primero que sac\u00f3 a las religiosas a la calle. De m\u00edstica en sentido t\u00e9cnico no tiene nada.<\/p>\n<p>Los santos predicaban con el ejemplo, exhortaban poco, juzgaban poco, recib\u00edan muy bien a los pecadores, incluso a los mayores. \u00a1Ah, Dios m\u00edo! Eso es lo que hac\u00eda Cristo. La santidad, en el fondo, no es otra cosa que la unidad llevada al extremo.<\/p>\n<p>Se puede rezar a algunos santos que no est\u00e1n canonizados, si se les cree canonizables, ya que han practicado las virtudes heroicas. Los santos no eran retra\u00eddos, como lo pensamos a veces; a menudo eran muy independientes; la mejor forma de conocerlos es leyendo sus cartas. Los santos son amplios. Creen lo que cree la Iglesia, pero tienen compasi\u00f3n de las almas. San Ligorio rezaba a Savonarola. San Vicente invitaba al obispo Pavillon que no hab\u00eda querido firmar las cartas contra los Jansenistas. Cuando Richelieu hizo encarcelar a Saint-Cyran, san Vicente trataba de disculparle. No se encuentran c\u00f3modos con la ley de Dios, natural y sobrenatural. El peque\u00f1o san Hilario con su pobre t\u00fanica no ten\u00eda miedo ante san Le\u00f3n, no m\u00e1s que san Bernardo cuando escrib\u00eda al papa: Quam arcta et stricta est via quae ducit ad vitam et pauci sunt qui inveniunt eam!<\/p>\n<p>Lo que constituye la Iglesia son los santos y, entre los peque\u00f1os, hay m\u00e1s de los que creemos. Almas santas encontr\u00e1is m\u00e1s entre la gente sencilla que entre los grandes.<\/p>\n<p>El esfuerzo y el sufrimiento de por s\u00ed no crean el m\u00e9rito. El h\u00e1bito nos hace trabajar con facilidad y contento, y as\u00ed hace nuestro acto m\u00e1s perfecto. Hay individuos que no han conocido sufrimientos violentos y cuyo valor, si fuera preciso (es el secreto de Dios), sobrepasar\u00eda quiz\u00e1 el de los m\u00e1rtires. Los h\u00e9roes son raros en todos los terrenos; para construir un instrumento de gran precisi\u00f3n, se necesita un cuidado del que pocos son capaces; pero vemos a cantidad de gente que, sin ser santos caminan en pos de una ley ideal, cosa que el animal no puede hacer\u00a0 Tambi\u00e9n vemos a muchos que se privan por sus semejantes: a todos esos Cristo los colocar\u00e1 a su derecha el \u00faltimo d\u00eda. Cristo ha creado el universo para un pu\u00f1ado de hombres que le adoran.<\/p>\n<p>Me complazco en ver el entorno y la historia elevarse por los hombres de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo practicaba el sr. Pouget los ejercicios religiosos? Con exquisito cuidado, pero siempre seg\u00fan su naturaleza. Se sab\u00eda de memoria tantos y tantos textos sagrados que no ten\u00eda que hacer el trabajo aconsejado por los autores espirituales desde el siglo XV y que consiste en aplicar el esp\u00edritu a una verdad hasta que broten los afectos.<\/p>\n<p>\u00abMirad, dec\u00eda, yo practico cuatro o cinco horas de oraci\u00f3n al d\u00eda. Mi oficio, mi rosario, la lectura espiritual, mis reflexiones, la misa y la acci\u00f3n de gracias. Y no cuento el tiempo en que repaso mi Nuevo Testamento, interrumpido a cada paso. Nosotros, los sacerdotes, nos dedicamos tanto a la oraci\u00f3n durante el d\u00eda que en muchos casos no nos queda tiempo para m\u00e1s y sin embargo Cristo ha dicho: id y ense\u00f1ad a todas las naciones.<\/p>\n<p>Cuando iba a la meditaci\u00f3n en com\u00fan y se le\u00eda un punto, a menudo me sent\u00eda molesto:<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se ha visto ese mandamiento?&#8217; Me parec\u00eda cosa de otro mundo. No me gusta que otro se interponga entre m\u00ed y Dios, cuando se trata de orar. En esos casos, a veces, recitaba el oficio que me sab\u00eda de memoria, o bien alg\u00fan pasaje de un Padre, o del Nuevo Testamento. Pero lo que hab\u00eda robado a la meditaci\u00f3n recitando el oficio, lo recuperaba durante el d\u00eda con la sagrada Escritura.<\/p>\n<p>Mi devoci\u00f3n es orar en nombre de la Iglesia. El breviario es la oraci\u00f3n oficial; se comienza dici\u00e9ndolo en ese \u00abchorus\u00bb que clama a Dios y por la boca de Cristo. La palabra entugkanein que la Carta a los Hebreos aplica al Cristo eterno y que se traduce generalmente por &#8216;interceder&#8217;, quiere decir caer sobre alguien\u00bb.<\/p>\n<p>Apremiamos a Cristo. Para aprenderme el breviario, cuando me qued\u00e9 ciego, empec\u00e9 por 25 de marzo, luego por las fiestas del Se\u00f1or. El patrocinio de san Jos\u00e9 no me gusta: en el 3er nocturno, san Agust\u00edn hace coincidir las dos genealog\u00edas, que no es posible. No me lo he podido meter en la cabeza, no puedo aprender lo que no me va. La Transfiguraci\u00f3n ya me la s\u00e9, y Todos los Santos, el Oficio de los difuntos, el Santo Nombre de Jes\u00fas, la Epifan\u00eda. Para la C\u00e1tedra de San Pedro en Roma repito la homil\u00eda de san Le\u00f3n del 3er nocturno; aparte de eso, lo digo todo. Para la Conversi\u00f3n de san Pablo, tomo un buen trozo de san Pablo, el que relata todos sus sufrimientos. La purificaci\u00f3n, no siento nada, pues la virgen no necesitaba purificarse; digo el Oficio de la Circuncisi\u00f3n, donde encuentro sermones de san Le\u00f3n tan hermosos\u00bb.<\/p>\n<p>Su virtud propia era sin duda el valor. Ya he dicho c\u00f3mo sobrellevaba siempre el peso del pensamiento y de las dificultades. No cre\u00eda por rutina o por opini\u00f3n, sino que todos los d\u00edas se pon\u00eda a rumiar de nuevo.<\/p>\n<p>\u00abEn la misa, Cristo, que ruega siempre en el cielo y que pide con insistencia, viene sobre el altar. Es entonces el pont\u00edfice por quien nos acercamos a Dios, es tambi\u00e9n v\u00edctima, en cuanto es posible. Cuando ofrezco el sacrificio, estoy muy cerca de Cristo, pues participo muy especialmente de su oblaci\u00f3n. En cuanto a decir que los \u00e1ngeles nos envidian por la misa, es algo de lo que &#8230; No convendr\u00eda exagerar. Ven al descubierto a Quien nosotros no vemos sino por la fe; est\u00e1n impregnados de la divinidad de Cristo, y son conscientes de ello.<\/p>\n<p>En el siglo XVII, se cre\u00eda m\u00e1s de voluntad que de cabeza. San Vicente ten\u00eda dudas. No pod\u00eda perder el tiempo en examinar. Santa Chantal estaba llena de fe, pero tambi\u00e9n agitada de dudas. Hoy nos cuesta menos creer, porque tenemos muchos m\u00e1s conocimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Por muy inteligente que uno sea, no se sabe m\u00e1s de lo que ha estudiado.<\/p>\n<p>Las objeciones de los Manuales son infantiles. Yo dejar\u00e9 en mi Testamento: &#8216;Nunca me he servido de estos libros antes de dar mi clase, no quer\u00eda escandalizar a los alumnos.<\/p>\n<p>Nuestras razones para creer son muy numerosas y profundas. Suponen estudios considerables. El pueblo cree a ejemplo de aquellos a quienes estima. La se\u00f1ora ciencia es una matrona encopetada, no todos se pueden acercar a ella. El pueblo trabaja, nos da para vivir. Tiene virtud\u00bb.<\/p>\n<p>Pero su gran prueba era la de sus pobres ojos. Tanta curiosidad, semejante apetito de trabajo, y sin poder ver, sin ayuda, \u00a1qu\u00e9 castigo!<\/p>\n<p>\u00abSe necesita valor. Si no lo tuviera, me habr\u00eda muerto. Comprendo que los no creyentes se den un tiro. Mis ojos son como si tuvieran un peso encima. Pero se puede vivir con ello.<\/p>\n<p>Al quedarme ciego, pens\u00e9 que ya no podr\u00eda hacer nada, que me entrar\u00eda el aburrimiento.<\/p>\n<p>Mirad, estoy de tal manera ocupado que no doy abasto: as\u00ed es la vida.<\/p>\n<p>En mi enfermedad he tratado de no aburrirme. Ya que el dolor moral es desagradable para el cuerpo como para el alma. Hay que tratar de dominarse moralmente. Los que dicen que hay que rezar para no aburrirse no se enteran de que no tenemos m\u00e1s que una Orden contemplativa que son los Cartujos, y tienen jardincillo, biblioteca, trabajillos de carpinter\u00eda, su celda. Los Trapenses se ocupan de trabajos materiales.\u00a0 \u2013Para m\u00ed, la noche. Pero ya veis, tengo la eternidad cerca, y con Dios me las arreglar\u00e9 mejor, si aguanto. La vida est\u00e1 llena de contratiempos y los que los aceptan mejor menos sufren. Para servir a Dios hay que estar alegre, y mientras a uno no le muerdan en su persona f\u00edsica como a Job, todas las preocupaciones no son nada\u00bb.<\/p>\n<p>Se puede adivinar por d\u00f3nde le atacaba la miseria humana. Ser\u00eda hacerle un muy flaco servicio ocultar sus limitaciones. El sr. Pouget se habr\u00eda sentido inclinado a la c\u00f3lera, si no se hubiera contenido. Ten\u00eda salidas que se disparaban antes de que se diera cuenta, y que eran verdaderas gozadas para nosotros, pero que se las reprochaba con amargura. Hab\u00eda tenido que soportar su paciencia consigo mismo. Se lo hab\u00eda confesado todo a una prima suya, \u00fanica pariente que tuvo en Par\u00eds, y con quien hablaba con toda libertad. Ella le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abPrimo, ir\u00e9is derechito al cielo\u00bb. Y se re\u00eda acus\u00e1ndose de tres cosas: las c\u00f3leras, vapores de orgullo y exabruptos. Un d\u00eda que yo le preguntaba sobre la ex\u00e9gesis del demonius meridianus, me hab\u00eda confiado que a la edad de cincuenta a\u00f1os hab\u00eda sentido las ganas de \u00abengendrar a su semejante\u00bb. De ello se hab\u00eda curado dedic\u00e1ndose a ecuaciones bien dif\u00edciles. Cosa que me hac\u00eda pensar en lo que se cuenta en las Fioretti; un d\u00eda que le invad\u00eda el deseo de una familia, san Francisco se hab\u00eda distra\u00eddo derribando mu\u00f1ecos de nieve.<\/p>\n<p>Uno de sus cohermanos, cuyo confesonario se ve\u00eda muy frecuentado, hab\u00eda dicho: \u00abEl sr. Pouget no es un director de conciencia\u00bb. En efecto, no era director de conciencia, no pose\u00eda esta especialidad. Si hemos de creer a sus penitentes, su modo de confesar era \u00fanico en su g\u00e9nero porque precisamente no ten\u00eda ning\u00fan modo. Es costumbre rodear la confesi\u00f3n de cierta solemnidad. El confesor es un juez que desempe\u00f1a un oficio, es un m\u00e9dico a quien se consulta, es el padre del alma. Y en el caso del sr. Pouget no habr\u00eda resultado imposible encontrar tambi\u00e9n al juez, al m\u00e9dico y al padre. Pero, al primer contacto, se sent\u00eda uno impresionado por una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de igualdad. Quiz\u00e1 sea porque ten\u00eda el sentimiento del car\u00e1cter instrumental del sacerdote. Lamentaba la \u00e9poca en que la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n era deprecativa (que Dios te absuelva) y no indicativa (yo te absuelvo). Y todo porque se sab\u00eda y se sent\u00eda amasado de la misma humanidad que el que se humillaba ante su ropa talar, al mismo tiempo que investido de un poder de perd\u00f3n que s\u00f3lo se justificaba por Cristo. Ten\u00eda de la confesi\u00f3n una idea muy elevada: \u00abEn el tribunal de la penitencia, nadie puede interponerse entre Dios y yo; la Iglesia puede quitarme este poder, pero mientras lo ejercite, soy el \u00fanico juez, y s\u00f3lo dependo de Dios\u00bb. Al propio tiempo quer\u00eda que el encuentro fuese un encuentro de amistad, de confianza y ayuda como cuando un hijo habla a su madre. Es inexacto decir que quer\u00eda algo. Nunca hab\u00eda reflexionado en el modo de confesar. Era una consecuencia del concepto que ten\u00eda del cristianismo. Para el penitente acostumbrado a las formas graves y solemnes, era una impresi\u00f3n extra\u00f1a. La conversaci\u00f3n continuaba. Tal acusaci\u00f3n daba pie al sr. Pouget para citar un texto de la Escritura y traducirlo con precisi\u00f3n. Hab\u00eda materias que le molestaban visiblemente, porque a su entender no eran pecados y que le hac\u00edan perder tiempo con pecadillos de \u00abmonjas\u00bb. Recuerdo haberle encontrado muy nervioso despu\u00e9s de haber recibido una confesi\u00f3n de \u00e9stas. \u00abParec\u00eda no acabar. Me acusaba sus tendencias&#8230; Qu\u00e9 demonios; todos las tenemos y no son malas\u00bb. Como se\u00f1alaremos m\u00e1s tarde, quer\u00eda formar la conciencia de los hombres en el sentido de los verdaderos deberes. Y cuando por azar se le revelaban debilidades afines a las que \u00e9l experimentaba en su interior, entonces estaba de total acuerdo, como un reum\u00e1tico entiende las quejas de otro reum\u00e1tico. Por ejemplo, el que le dec\u00eda: \u00abPadre, me he enfadado tres veces esta semana\u00bb se expon\u00eda a una interrupci\u00f3n como \u00e9sta: \u00abVaya por Dios! Tambi\u00e9n a m\u00ed me pasa. Y mire que a mi edad deber\u00eda contenerme. Tendremos que tener cuidado. Cristo era pac\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estas palabras no necesitaba de otra exhortaci\u00f3n. Esta era siempre pr\u00e1ctica, adaptada a las condiciones de la vida. Y pose\u00eda en grado eminente el sentido de estas condiciones humanas. Cuando confesaba a un sacerdote encargado de ministerio, de los que hay tantos en Par\u00eds, se representaba las dificultades de su existencia entre las obras; pon\u00eda por encima de todo la predicaci\u00f3n con la doctrina y el ejemplo, la caridad antes que las normas.<\/p>\n<p>Su conducta con los laicos era inimitable. \u00c9l que no hab\u00eda abandonado nunca la celda, sin duda a causa de su larga vida campesina y de ese sentido humano tan desarrollado, se representaba sin esfuerzo la vida de un padre de familia, sus apuros, sus casos de conciencia conyugales, todas las dificultades que le son propias y que no siempre alcanza un sacerdote a intuir. Se ve\u00edan en su casa, por la \u00e9poca de Pascua, personajes importantes y que tal vez no se habr\u00edan acercado al altar si no hubiera existido el sr. Pouget; tal vez un miembro del Instituto, que le expon\u00eda primero sus dificultades sobre el parecido de Buda y de Jes\u00fas; un general retirado que le hablaba lo primero de la caza del zorro; a veces tambi\u00e9n el bueno de Monsieur Legendre, a quien hab\u00eda ayudado a volver al buen camino y con quien ten\u00eda charlas no aptas para el o\u00eddo de las monjas. \u2013\u00bbCon M. Legendre, dec\u00eda, hablamos con toda libertad\u00bb. Con ocasi\u00f3n de haberle sorprendido en medio de estas consideraciones libres, me dijo: \u00abAhora comprender\u00e1 que el mundo no se compone solamente de peque\u00f1os san Juan Bautista\u00bb.<\/p>\n<p>Ya he dicho en su retrato qu\u00e9 lento era en satisfaceros, cuando \u00edbamos a verle para pedir consejo. Al rev\u00e9s que una pitonisa, y si nos acerc\u00e1bamos a buscar un or\u00e1culo, sal\u00edamos decepcionados&#8230; Os dejaba hacerle una pregunta. La examinaba con vosotros al igual que a una vaca en la feria, y ya conoc\u00e9is cu\u00e1les son las costumbres de nuestros campesinos: se la manosea, se discute el precio, se va uno, luego se vuelve y se marcha otra vez. Ante todo no hay que darse prisa. Me imagino que al principio de la pregunta el sr. Pouget ten\u00eda una idea de la respuesta pero se guardaba bien de darla a conocer. Estaba eso, luego eso otro; y sin olvidar aquello. Era el momento de revisar algunos textos del Evangelio cuya relaci\u00f3n con lo que se hab\u00eda venido a buscar no se ve\u00eda a la primera. Otra raz\u00f3n por la que no se dedicaba a las direcciones era porque ten\u00eda el alma de cada uno como una creaci\u00f3n particular, sabiendo que no se puede uno poner en el lugar de los dem\u00e1s y que toca a cada cual hallar su consejo en s\u00ed. Con \u00e9l nadie se sent\u00eda inc\u00f3modo y se sab\u00eda que nada le extra\u00f1ar\u00eda, ni le turbar\u00eda, ni le asustar\u00eda, por eso habl\u00e1bamos con libertad y vaci\u00e1bamos nuestro esp\u00edritu. Tras los ojos de ciego, el alma estaba atenta ante vosotros, como un espacio espiritual en el que se ordenaban sus pensamientos, como un tablero en el que se colocaban sus tentaciones y sus sentimientos, sus alfiles, sus castillos, sus peones y su reina y su rey. El sr. Pouget no necesitaba hablar, bastaba solamente que estuviera all\u00e1: no se le ped\u00eda otra cosa. Y en verdad record\u00e1bamos que era sacerdote y que por lo tanto todo cuanto se relacionaba con el dolor y el sufrimiento pertenec\u00eda con todo derecho a su dominio. Pero el sacerdocio en \u00e9l no intimidaba; no hab\u00eda hecho m\u00e1s que dar una especie de consagraci\u00f3n a sus cualidades humanas; no estaba lejos de los dem\u00e1s, era un hombre sencillo y bueno, un hombre al corriente del hombre. Cuando hablaba era para decir lo que le parec\u00eda verdad, pero como desapareciendo tras esta verdad, y si era dura, ten\u00edas la impresi\u00f3n de que se la aplicaba primero a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00ab- No admito que se quiebre la voluntad, sino que se la dirija. El Creador ha hecho la naturaleza; sab\u00eda lo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; No creo que haya que conducir al hombre a la fuerza. La religi\u00f3n es cosa de persuasi\u00f3n. Cuando san Pablo predicaba, contaba.<\/p>\n<p>&#8211; Cada uno va hacia Dios a su modo, y las relaciones son de lo m\u00e1s libre.<\/p>\n<p>&#8211; No hay que amar a Dios hasta ponerse malo. El amor reside en la cabeza. No cansa, no es tenso, no asfixia: es un aprecio de Dios sobre todo lo que ocurre en la pr\u00e1ctica; ah\u00ed no hay dificultades. Hay que guiarse por las circunstancias, hacer de vez en cuando alg\u00fan acto que contradiga a la naturaleza y guardar en todo \u00abla libertad de los hijos de Dios\u00bb. Hay que dar frutos que duren.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad bien clara y sencilla. Si no cala, qu\u00e9 se va a hacer. Cuando era joven me acaloraba hasta cierto punto. La verdad es calma; \u00bfos pon\u00e9is a cien por un teorema? Entre los Ap\u00f3stoles, aparte de Pedro que era ardiente, los otros eran tranquilos. Hablar con claridad y sencillez es cosa bien dif\u00edcil. Cristo no se dej\u00f3 nunca arrebatar m\u00e1s que contra los Grandes que pervierten al pueblo.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando Cristo env\u00eda a sus ap\u00f3stoles, les dice, \u00abEnse\u00f1ad\u00bb; la verdad cuando bien se ense\u00f1a se encarga del resto, y eso dura. En las C\u00e1maras un movimiento de elocuencia atrae los votos. Pero la verdad sola aconseja el sacrificio de s\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando se dirige a alguien, hay que aconsejar m\u00e1s bien que mandar. Las \u00d3rdenes religiosas est\u00e1n fundadas por los santos, pero no por la Iglesia. En realidad no arrastramos al alma. eso es tarea del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&#8211; La instrucci\u00f3n debe consistir en abrir ventanas donde no las hay: se podr\u00eda pensar que&#8230; no podr\u00edamos sugerir que&#8230; A continuaci\u00f3n aduc\u00eds algunos ejemplos\u00bb.<\/p>\n<p>El sr. Pouget no era de ninguna forma relajado, era incluso extremadamente exigente, pero los puntos en los que exig\u00eda no eran los que uno pudiera esperarse. A veces aquello en que las almas religiosas se inquietan y se atormentan no atra\u00eda su atenci\u00f3n y s\u00ed aquellos puntos cuya importancia hab\u00eda pasado por alto la conciencia. No admit\u00eda que se tuviera por pecado lo que viene de la naturaleza y del creador. \u00abNuestras tendencias, dec\u00eda, no son malas en cuanto tendencias, sino por el mal empleo y las desviaciones de la voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Por el contrario, el sr. Pouget, que se sent\u00eda muy inclinado a compadecerse de las enfermedades humanas, y que sab\u00eda perfectamente distinguir lo que era medio y lo que era \u00fanico necesario, era sin embargo severo en dos puntos que recordaba sin cesar: el testimonio dado a la verdad en los medios en que uno se hallaba, los servicios de caridad hechos al pr\u00f3jimo, al frente de los cuales pon\u00eda la caridad espiritual.<\/p>\n<p>Un amigo nos ha aportado el rasgo siguiente. Le damos la palabra: \u00abCuando part\u00eda para mi regimiento, al salir de la Escuela normal, fui a verle; no s\u00e9 lo que hab\u00eda le\u00eddo en un tratado de Bossuet sobre la m\u00edstica, y los estados de oraci\u00f3n no me dejaban dormir. El sr. Pouget no me dio grandes respuestas. A prop\u00f3sito de una expresi\u00f3n de Bossuet sobre el descanso de las potencias y la \u00abparte de Mar\u00eda\u00bb que no debe perecer, me dijo: &#8216;Se da cuenta, Bossuet hablaba a monjitas; en ese caso hay que ser refinado&#8217;. Pero me llev\u00f3 a un terreno desconocido para m\u00ed: &#8216;Yo era instruido, me dec\u00eda, era creyente, conven\u00eda pues que en el dormitorio de la tropa no tuviera miedo en hacer por la noche una breve oraci\u00f3n sin darme publicidad ni ocultarme. Eso no pod\u00eda por menos, dec\u00eda, de hacer reflexionar. Y por otra parte, dec\u00eda, Newton, que fund\u00f3 la teor\u00eda de la mec\u00e1nica celeste, se descubr\u00eda cuando se pronunciaba el nombre de Dios&#8217;. Yo deb\u00eda advertir por mi debilidad ante la opini\u00f3n, a\u00f1ade nuestro corresponsal, que este \u00faltimo consejo era m\u00e1s dif\u00edcil de practicar que la oraci\u00f3n de quietud\u00bb.<\/p>\n<p>Insist\u00eda con tes\u00f3n sobre la observancia de la ley moral. De esta ley moral, hab\u00eda que ver con qu\u00e9 respeto hablaba de ella, era como para darle a Kant un poco de envidia. Era en sus labios el \u00abtipo seg\u00fan el cual hemos sido lanzados al ser\u00bb, y la expresi\u00f3n de la voluntad divina en nosotros. Practicar este ley en su perfecci\u00f3n deb\u00eda conducir a la perfecci\u00f3n. Hac\u00eda notar que para alcanzar la vida eterna hab\u00eda que observar los preceptos de la ley natural, que es la raz\u00f3n en nosotros. No hacer da\u00f1o al pr\u00f3jimo, tratar de servirle, conservar las fuerzas vivas, ser buen padre, buen esposo, buen ciudadano era mucho a sus ojos y cuando estos actos estaban penetrados de amor divino pod\u00edan llevar a la santidad . Al sr. Pouget le gustaba citar, incluso citaba hasta la \u00absaciedad\u00bb, en san Marcos o en san Mateo, ese texto de los Sin\u00f3pticos en que el joven interroga a Jes\u00fas sobre las condiciones necesarias para la vida eterna. Y Jes\u00fas le responde: ya conoces los preceptos, no cometas adulterio, no mates, no robes, no digas falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. Hoc fac et vives.<\/p>\n<p>La gente piadosa que escuchaba estos consejos se quedaba algo sorprendida; su primer impulso era decir: \u00bfno practico yo todo eso desde mi juventud? \u00bfNo hago incluso m\u00e1s? \u00bfNo entrego el diezmo de lo que tengo? \u00bfNo ayuno varias veces por semana? Pero el sr. Pouget les dejaba hablar. Les recordaba el esp\u00edritu del Evangelio que nos sentimos todos tentados a olvidar: de nada nos sirve ser caritativos, si antes no somos justos, ni piadosos, si no cumplimos ante todo con los deberes de nuestro estado.<\/p>\n<p>\u00abLos ritos son necesarios, pero hace falta algo m\u00e1s. Si la misa fuera todo, c\u00f3mo explicar\u00edamos los primeros tiempos? Los obispos del concilio de Trento asist\u00edan a misa: \u00bfcomulgaban en ella? Si s\u00f3lo se tratara de m\u00ed, no ir\u00eda a la comuni\u00f3n todos los d\u00edas, de vez en cuando me abstendr\u00eda para evitar la rutina que se mezcla en todo. Pero, el decir la misa, act\u00fao como hombre p\u00fablico, no como hombre privado. Podr\u00eda decir dos misas al d\u00eda y lo har\u00eda con gusto, ya que entonces rezo como el hombre de Iglesia, con Cristo, ex officio, con el cuerpo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Un punto en que se manifestaba este equilibrio del juicio era el modo de juzgar a los incr\u00e9dulos. El sr. Pouget no era tierno con los que no dejan \u00aba Cristo acercarse a los peque\u00f1os\u00bb. Era bastante duro con los que, perteneciendo a los c\u00edrculos iluminados, no se esfuerzan en conocer este cristianismo que se encuentra a cada paso y al que juzgan de antemano y con preterici\u00f3n, con una ligereza que no se atrever\u00edan a emplear en asuntos serios. Admit\u00eda la existencia de los condenados, que se representaba como abortos, deshechos de humanidad, destinados \u00abal oprobio, a la verg\u00fcenza eterna\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSomos amplios para los incr\u00e9dulos. Los Padres son severos. Laudantur ubi non sunt, cruciantur ubi sunt. Soy m\u00e1s prudente. Digo: han muerto; est\u00e1n en el infierno? No lo dir\u00eda, son deudas dif\u00edcilmente solventes. No quisiera verme en su lugar.<\/p>\n<p>Dios est\u00e1 oculto por su misma naturaleza: en el orden natural est\u00e1 oculto por la creaci\u00f3n. En el orden sobrenatural se manifiesta por obras que representan una mezcla de grandeza y de debilidad. Muere ante nosotros, pero aparece resucitado ante un peque\u00f1o grupo. Hay suficiente luz para los que quieren ver, pero no hay suficiente para los no quieren ver; es preciso que la fe tenga un m\u00e9rito. Nos encontramos en la \u00e9poca de la prueba. Tenemos que caminar a la luz de la luna y las estrellas, peor para los que s\u00f3lo quieren la luz del sol.<\/p>\n<p>\u00abNo ruego por el mundo\u00bb, dijo Cristo en el discurso despu\u00e9s de la Cena. Qu\u00e9 les pasar\u00e1 a los que no han pensado m\u00e1s que en este mundo y que no han dejado de menospreciar cuanto representa el Hombre?<\/p>\n<p>Dios no es algo que podamos menospreciar, la neutralidad frente a Dios ha sido condenada solemnemente por Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00a1qu\u00e9 mansedumbre para las personas! \u00a1Qu\u00e9 arte para excusarlas! M\u00e1s para entrar en su interior donde lo que nos parece defecto es quiz\u00e1 inconsciencia y naturaleza.<\/p>\n<p>\u00abLlevamos nuestra norma dentro, no podemos juzgar la responsabilidad de nadie<\/p>\n<p>No hablar nunca de las objeciones sin necesidad; no sirve de nada, los Ap\u00f3stoles no lo hicieron; en mis obras no he puesto nombres. Cuando se combate contra alguien es cosa de no acabar.<\/p>\n<p>Mgr Leroy, viviendo en medio de los salvajes, ve que creen en un Dios \u00fanico y que no tienen mitos. No es la civilizaci\u00f3n brillante y sucia de los Romanos. Lo que Dios nos pide para salvarnos se halla en la Ep\u00edstola a los Hebreos, X, 6: buscar a Dios, recompensa para los que buscan.<\/p>\n<p>De un joven israelita socialista a quien hab\u00eda recibido, hab\u00eda dicho: \u00abDespu\u00e9s de todo, nosotros tenemos mucho en com\u00fan; nuestro Dios es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. \u00c9l cree en el Mes\u00edas como nosotros, s\u00f3lo que para \u00e9l el Mes\u00edas no ha llegado a\u00fan. Y en cuanto a su socialismo, qu\u00e9 le voy a decir, es el Evangelio\u00bb.<\/p>\n<p>A un oficial le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abLas largas oraciones no son necesarias. Los primeros cristianos se limitaban a decir tres veces al d\u00eda la oraci\u00f3n del Se\u00f1or; pod\u00e9is hacer una lectura en un libro que os agrade. Pero ante todo cumplid vuestro deber de estado; sois oficial, sed un buen oficial: antes era necesario mantener a los soldados a distancia, porque eran malhechores, hoy son ciudadanos, y es siempre un honor mandar a sus conciudadanos. Los grandes capitanes adiestraban a sus soldados, no les hac\u00edan novatadas. Juana de Arco marchaba la primera en los ataques\u00bb.<\/p>\n<p>A un maestro que le hab\u00eda preguntado sobre la comuni\u00f3n frecuente:<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia s\u00f3lo manda una comuni\u00f3n anual, prueba de que no es necesario (en sentido preciso) tomar muy a menudo este alimento sustancial. En esto la Iglesia no puede equivocarse. Pero a causa de la excelencia de este alimento, es bueno tomarlo tan frecuentemente como se pueda: es el deseo de la Iglesia. Si hay dificultades en comulgar, se pueden espaciar las comuniones, a causa del car\u00e1cter tan sustancial de la comuni\u00f3n. Es una buena obra, pero no es dif\u00edcil. Lo que es dif\u00edcil son los mandamientos, como el de llevar su cruz cada d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>A un profesor que le preguntaba sobre el modo de mantener la disciplina:<\/p>\n<p>\u00abConduzca a sus alumnos con dulzura, con persuasi\u00f3n. Es preciso tener con ellos una caridad inmensa. Los Ap\u00f3stoles predicaban en el desierto y lleg\u00f3 un momento en que el desierto los o\u00eda. Hay que imitarlos en eso y nunca dejar de ense\u00f1ar. &#8216;Sed mis disc\u00edpulos porque yo soy dulce y humilde de coraz\u00f3n&#8217;, dec\u00eda Jesucristo. Cuando uno es profesor no hay que colocarse por encima de ellos, sino a su nivel y que la verdad se imponga a ellos como a nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>A un religioso que le ped\u00eda consejos de perfecci\u00f3n:<\/p>\n<h1>\u00abNuestro fin es la uni\u00f3n inquebrantable con Dios que se consuma por el amor. Es preciso comenzar a amar en la tierra al que amaremos. Entregarse a Dios es entregarse a la actividad superior y que os arrastra. No se nos dice que busquemos el sufrimiento, pero no se nos proh\u00edbe. Pero hay algo que debemos tener presente ante todo, es deber de estado. Luego, con tal de que el deber de estado no padezca, estamos libres. Cristo ha sufrido, \u00bfpor qu\u00e9 no iba a sufrir yo?\u00a0 En el \u00e1mbito de la perfecci\u00f3n del Padre celestial, se pude buscar sin ir hasta el final: no tenemos medida\u00bb.<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo\u00a0V: La espiritualidad del sr. Pouget Al trazar el retrato del sr. Pouget, tal como aparec\u00eda al visitante de la habitaci\u00f3n 104, se me hab\u00eda olvidado hablar de su alma. 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