{"id":28948,"date":"2013-11-23T08:01:04","date_gmt":"2013-11-23T07:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/28948\/la-supersticion-superada-rue-du-bac-5-el-simbolismo-de-la-aparicion\/"},"modified":"2016-07-26T17:29:09","modified_gmt":"2016-07-26T15:29:09","slug":"la-supersticion-superada-rue-du-bac-5-el-simbolismo-de-la-aparicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-supersticion-superada-rue-du-bac-5-el-simbolismo-de-la-aparicion\/","title":{"rendered":"La superstici\u00f3n superada. Rue du Bac. 5. El simbolismo de la aparici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/Guatemala-casa-madre_JPG1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-27264\" title=\"Guatemala-casa-madre_JPG\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2009\/11\/Guatemala-casa-madre_JPG1-300x225.jpg?resize=300%2C225\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>5.\u00a0El simbolismo de la aparici\u00f3n<\/h2>\n<p>Quisiera presentar ahora algunas consideraciones sobre los <em>s\u00edmbolos <\/em>de la aparici\u00f3n. Y, primeramente, sobre su be\u00adlleza po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Catalina ha pasado al otro lado del velo, ha franqueado la \u00faltima l\u00ednea. Ha entrado, por un instante, en ese universo que \u00abel ojo no ha visto, ni el o\u00eddo escuchado\u00bb.<\/p>\n<p>Este es tambi\u00e9n el reino que la poes\u00eda eterna trata de ex\u00adplorar cargando a las palabras de una densidad nueva. Se podr\u00eda decir que la poes\u00eda es un esfuerzo para dar al len\u00adguaje fatigado por el uso un nuevo brillo. Esta renovaci\u00f3n devuelve al lenguaje su funci\u00f3n: porque el lenguaje, conver\u00adtido en <em>usual <\/em>por las necesidades, guarda sus or\u00edgenes sagra\u00addos. Si el poeta emplea la palabra \u00abluz\u00bb, la palabra \u00abaurora\u00bb, la palabra \u00abvestido de seda\u00bb, la palabra \u00abni\u00f1o\u00bb o incluso la palabra \u00absill\u00f3n\u00bb (son las palabras que van a aparecer bajo la pluma de Catalina), nos hace pensar, qui\u00e9rase o no, en la polivalencia de su sentido: entramos en el universo total, escalonado, anal\u00f3gico, de los s\u00edmbolos. Porque la significa\u00adci\u00f3n de las palabras po\u00e9ticas es m\u00faltiple: c\u00f3smico, ps\u00edquico, m\u00edstico, escatol\u00f3gico. El poeta nos ayuda a ver \u00abla aurora\u00bb, <strong>\u00ab<\/strong>el vestido de seda\u00bb, \u00abel sill\u00f3n\u00bb de una manera m\u00e1s pura y al mismo tiempo m\u00e1s rica en s\u00edmbolos: el poeta vuelve a crear los objetos y las palabras simult\u00e1neamente, como vuelve a crear los sentimientos m\u00e1s naturales, tales como el dolor o el amor.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, antes de estudiar la <em>simbolog\u00eda <\/em>de la aparici\u00f3n en el dominio de la fe, deber\u00edamos interpretarla seg\u00fan la poes\u00eda. Ya sea verdadera, ya sea falsa, la aparici\u00f3n tiene en s\u00ed misma una consistencia, un sabor, una significaci\u00f3n po\u00e9tica. \u00bfC\u00f3mo definirlo?<\/p>\n<p>Le aconsejo a cada lector que coja una antolog\u00eda de la poes\u00eda francesa \u2014bien la de M. Thierry-Maulnier, bien la de M. Georges Pompidou\u2014. Y, tras haber le\u00eddo el relato de las apariciones, que hojee, al azar, la complicaci\u00f3n de los versos m\u00e1s bellos de nuestra lengua. Estoy persuadido de que algunos ecos, especialmente de los autores menos co\u00adnocidos, vendr\u00e1n a esclarecer con una luz discreta lo que yo ahora voy a intentar hacer sentir al lector.<\/p>\n<p>He dicho que la hermana Catalina no se sorprendi\u00f3 por los fen\u00f3menos que se desplegaban ante sus ojos, que llega\u00adban a sus o\u00eddos. Durante toda su vida tuvo un car\u00e1cter bastante desconfiado. Entonces aunque esta aparici\u00f3n fuera un sue\u00f1o, ser\u00eda un sue\u00f1o bien hilvanado, un sue\u00f1o positivo, una alucinaci\u00f3n debidamente controlada. La hermana pe\u00adnetra en ese universo surreal, que no est\u00e1 por encima de este mundo, sino en su interior. Ella pregunta, tiene miedo de equivocarse y de equivocarnos.<\/p>\n<p>Es una hija del campo, que ha administrado una granja, que ha hecho cuentas, que ha o\u00eddo hablar a las gentes del pueblo en el campo. Anota las horas: 11 y media. Hace distinci\u00f3n entre el sue\u00f1o y la vigilia: se hab\u00eda dormido, se despert\u00f3. Se da cuenta, cuando oye la llamada del misterioso ni\u00f1o, de que las otras hermanas la van a o\u00edr levantarse, se\u00adguir al ni\u00f1o por la escalera: dice \u00abPero \u00bfme van a o\u00edr ?\u00bb \u2014 \u00abEl ni\u00f1o me ha seguido&#8230; o m\u00e1s bien, yo lo he seguido, siempre a su izquierda\u00bb\u2014. Constanta que al llegar a la capilla no ve\u00eda a la Virgen. Controla la duraci\u00f3n: mira si las vigilantas, las hermanas encargadas de vigilar, pasan por la tribuna. Re\u00adsalta que, aunque la Virgen se parec\u00eda al cuadro que hab\u00eda visto de santa Ana, \u00abno ten\u00eda la misma cara\u00bb. Se resiste a la impresi\u00f3n de <em>haber visto <\/em>a la Virgen. Dice que cre\u00eda equivo\u00adcarse. En consecuencia, duda; pero supera las dificultades que ella misma se pone.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber dicho que le parec\u00eda que no ve\u00eda a la Virgen, se decide, bajo el mandato del ni\u00f1o que le habla ya con la autoridad del hombre fuerte, como los \u00e1ngeles de la Biblia. Se arroja hacia adelante en un impulso de alegr\u00eda. Entonces deja de controlarse.<\/p>\n<p>En aquel momento, parece que se ve favorecida por una nueva gama de sensaciones. Hela ah\u00ed de rodillas a los pies de la Virgen. Ella sobrepasa la \u00abvisi\u00f3n\u00bb \u00abaudici\u00f3n\u00bb, alcanza el mundo del tacto, de la palpaci\u00f3n. Los labios dir\u00edan que la alucinaci\u00f3n invade su cenestesia.<\/p>\n<p>Catalina, de nuevo ya en su cama, se da cuenta de que eran las dos de la ma\u00f1ana (ha o\u00eddo dar la hora). No estaba en trance de dormirse, no se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>Constatamos en este relato campesino la uni\u00f3n de dos facultades que, entre los poetas, suelen darse juntas: el impulso imaginativo y una cierta sed de precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El texto de Catalina debe ser descifrado. Un texto ins\u00adpirado es un mensaje cifrado seg\u00fan un c\u00f3digo. Es aconseja\u00adble, cuando se lee a los poetas, incluso a los que parecen m\u00e1s claros, tenerlos por enigm\u00e1ticos. La llamada poes\u00eda herm\u00e9\u00adtica es una buena introducci\u00f3n a la poes\u00eda que se cree trans\u00adparente. Cuando la palabra es herm\u00e9tica, como en P\u00edndaro, Anacreonte, Safo (en nuestros d\u00edas en Mallarm\u00e9, o Val\u00e9ry), nos vemos incitados a cargarla de m\u00faltiples significaciones.<\/p>\n<p>Se puede decir, entonces, que la oscuridad primera nos conduce hacia una claridad m\u00e1s profunda: una claridad escalonada en diferentes niveles, una claridad \u00abestructu\u00adrada\u00bb, como ocurre con cualquier claridad en la Escritura. En el tiempo de los Padres era cl\u00e1sica la doctrina de los \u00abdi\u00adversos sentidos de la Escritura\u00bb. Se ense\u00f1aba en la Edad Media que un texto inspirado comporta muchos sentidos : un sentido literal \u2014 un sentido aleg\u00f3rico \u2014 un sentido ana\u00adg\u00f3gico \u2014 un sentido escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Recordemos los versos latinos:<\/p>\n<p><em>Littera gesta docet, quid credas allegoria; moralis quid agas, quo tendal anagogia<sup>1<\/sup>.<\/em><\/p>\n<p>Es raro que un esp\u00edritu sea tan instruido, tan cultivado y erudito para poder conocer la Escritura en su estructura. Los poetas, los m\u00edsticos (pienso en los comentarios de Clan- del) se adhieren al sentido m\u00edstico; desprecian, con frecuencia injustamente, el sentido literal. Los exegetas, por el contra\u00adrio, est\u00e1n tentados de despreciar el sentido eclesial, \u00abtradi\u00adcional\u00bb, y a veces se les ve re\u00edrse de la aplicaci\u00f3n m\u00edstica. Pero es preciso ver el ser entero del Escrito, el \u00abfen\u00f3meno\u00bb Escritura en su altura, anchura y profundidad. Es entonces cuando se <em>leer\u00e1 <\/em>verdaderamente, se captar\u00e1n todos los sen\u00adtidos a la vez por el <em>coraz\u00f3n, <\/em>dir\u00eda Pascal, y bajo una sola mirada interior. Digamos entonces \u00abse tomar\u00e1 todo a la vez\u00bb: en fin, se COMPRENDER\u00c1 seg\u00fan la profunda etimolog\u00eda de esta palabra.<\/p>\n<p>El vestido de la Virgen es un vestido cerrado, de mangas lisas. Como la t\u00fanica lit\u00fargica, ella cubre todo su cuerpo, dejando adivinar su silueta, pero sin dejar ver ninguna de sus partes. De otra manera, la Virgen que se aparece en 1830 es una Virgen velada.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos evocar aqu\u00ed, con Gertrudis von le Fort, el sentido simb\u00f3lico del velo, y mostrar c\u00f3mo nos sit\u00faa en el coraz\u00f3n del misterio de la feminidad. En su desnudez \u00abino\u00adcente\u00bb, inmaculada, la Virgen de la Anunciaci\u00f3n estaba cu\u00adbierta, seg\u00fan el evangelio de san Lucas, por la doble \u00absom\u00adbra\u00bb de la Omnipotencia y del Esp\u00edritu. Tal era el anuncio del \u00c1ngel a Mar\u00eda. La sombra creadora, que recuerda la obra del Esp\u00edritu Santo en el primer d\u00eda del mundo, est\u00e1 simbolizada por la vestidura tejida por la mano del hombre y que se a\u00f1ade a ese primer vestido natural, impalpable, que es el pudor, sobre todo el pudor de la mujer.<\/p>\n<p>Pero ahondemos en la reflexi\u00f3n. Consideremos la vesti\u00addura descrita por Catalina. Es una vestidura de sacerdote. Es doble: hay, por una parte, un alba, una t\u00fanica, y, por la otra, un manto, un velo. La dalm\u00e1tica recubre el cuerpo; el velo recubre la t\u00fanica. La dalm\u00e1tica era ya un lenguaje de pudor sagrado. El velo va m\u00e1s all\u00e1: es un lenguaje de con\u00adsagraci\u00f3n. Los dos lenguajes expresan al Esp\u00edritu creador y santificante, que se mueve sobre las aguas. <em>Veni Creator <\/em><em>Spiritus.<\/em><\/p>\n<p>El P. Crapez, comentando el simbolismo de la calle del Bac, me dec\u00eda en otro tiempo que el \u00abvelo\u00bb en la iconograf\u00eda hab\u00eda tomado el lugar del \u00abmanto\u00bb. El se hab\u00eda fijado en que, antes de la Reforma, encontramos ejemplos de \u00abVirgen del manto\u00bb cubriendo bajo su protecci\u00f3n, al mismo tiempo que a los personajes c\u00e9lebres, a los pobres. El protestantismo conden\u00f3 en este emblema del manto la adoraci\u00f3n pagana de una criatura. Desde entonces, la imagen fue desde\u00f1ada por la devoci\u00f3n occidental, como ella lo era ya por el icono. Sin embargo el manto reapareci\u00f3 bajo la forma de velo \u2014de ah\u00ed el velo blanco que cubre la cabeza de la aparici\u00f3n y que desciende hasta sus pies\u2014.<\/p>\n<p>En cuanto a la cara de la Virgen, no ha sido descrita por la vidente. M\u00e9lania, en la Salette (sobre todo en sus relatos posteriores a la visi\u00f3n) ha sido el poeta moderno de la cara virginal.<\/p>\n<p>B\u00e1steme citar algunas l\u00edneas, que no hubiese desmentido sin duda Catalina:<\/p>\n<p><em>La visita de la Sant\u00edsima Virgen era un Para\u00edso consumado. <\/em><em>Ten\u00eda en Ella todo lo que pod\u00eda satisfacer, porque la tierra es\u00ad<\/em><em>taba olvidada.<\/em><\/p>\n<p><em>La Virgen estaba rodeada por dos luces&#8230; Todas estas lu\u00adces no hac\u00edan da\u00f1o a los ojos ni fatigaban la vista.<\/em><\/p>\n<p><em>La voz de la Bella Dama era dulce, encantaba, maravi\u00ad<\/em><em>llaba, daba consuelo al coraz\u00f3n; saciaba, allanaba todos los <\/em><em>obst\u00e1culos, calmaba, llenaba de dulzura&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Los ojos de la Sant\u00edsima Virgen, nuestra tierna madre, no <\/em><em>pueden ser descritos por lengua humana. Para hablar de ellos, <\/em><em>har\u00eda falta ser un seraf\u00edn; har\u00eda falta m\u00e1s, har\u00eda falta el len\u00ad<\/em><em>guaje del mismo Dios, de ese Dios que ha formado a la Virgen <\/em><em>Inmaculada, obra maestra de su omnipotencia&#8230; Los ojos de la <\/em><em>Bella Inmaculada eran como la puerta de Dios, desde donde <\/em><em>se ve\u00eda todo lo que puede embriagar el alma&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Pero, si Catalina no ha hablado de la cara inaccesible, ha dibujado bien sus manos: ha dicho que las manos de la Vir\u00adgen, una vez que el globo (del que hablaremos) hab\u00eda desa\u00adparecido, se extendieron. \u00abLa Medalla Milagrosa\u00bb se carac\u00adteriza por esta extensi\u00f3n de las manos hacia la tierra.<\/p>\n<p>La actitud de manos extendidas ser\u00e1 tambi\u00e9n la actitud de la Virgen de Lourdes, en la aparici\u00f3n del 25 de marzo. Volver\u00e1 a darse en la aparici\u00f3n de Pontmain, el 17 de enero de 1871.<\/p>\n<p>El simbolismo de las <em>manos extendidas <\/em>es el de la acogida, y m\u00e1s exactamente de la complacencia; es el gesto por el que un poderoso se desarma, dejando caer el cetro y la es\u00adpada para dar tan s\u00f3lo a sus manos ofrecidas una significa\u00adci\u00f3n de indulgencia, de bondad caritativa y amorosa. Las manos extendidas designan al ser desarmado, ofrecido, ofreci\u00e9ndose a otra ofrenda, nacida de la gratitud.<\/p>\n<p>Es de notar que, en la aparici\u00f3n, las dos manos est\u00e1n <em>igualmente <\/em>extendidas; ninguna est\u00e1 en situaci\u00f3n de privi\u00adlegio sobre la otra. La extensi\u00f3n de las dos manos indica un don total: el que Mar\u00eda hace de s\u00ed misma a quien la implora.<\/p>\n<p>Las manos son manos de \u00abDama\u00bb, de \u00abReina\u00bb, que no pueden dejar de evocar en los lectores asiduos del Antiguo Testamento a la Esposa del Cantar de los Cantares.<\/p>\n<p>Cada una de las manos lleva anillos. Quince anillos con piedras preciosas engastadas de las que surgen los rayos.<\/p>\n<p>Estas piedras preciosas nos remiten a la Biblia, en espe\u00adcial al <em>Apocalipsis, <\/em>m\u00e1s exactamente al cap\u00edtulo XXI del <em>Apocalipsis <\/em>en que el autor nos describe las piedras brillan\u00adtes que componen las hiladas de las murallas: zafiro, esme\u00adralda, calcedonia, sard\u00f3nica, cris\u00f3lito, berilo, topacio, cri\u00adsoprasa, jacinto, amatista.<\/p>\n<p>Juan ten\u00eda una visi\u00f3n que era una Ciudad y una Esposa al mismo tiempo. Esas dos realidades evocaban a la Jeru\u00adsal\u00e9n celeste, la Jerusal\u00e9n mesi\u00e1nica, a la que todas las na\u00adciones pueden y deben convertirse y de la que Ezequiel ha\u00adb\u00eda hablado. Todo esto se encuentra de nuevo (para el que sabe leer en profundidad b\u00edblica) en la \u00abmedalla\u00bb, vista y descrita por la campesina inculta.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si se ha subrayado bastante el parecido de la Vir\u00adgen de Catalina con la Virgen escatol\u00f3gica, de la que la Vir\u00adgen mesi\u00e1nica era una figura. En el tiempo en que Catalina hablaba, el estudio del <em>Apocalipsis <\/em>era poco corriente en la Iglesia. El concilio Vaticano ir, que a\u00fan no se hab\u00eda celebra\u00addo, ha precisado, ha precisado esta <em>visi\u00f3n, <\/em>al concebir \u00abla historia de la salvaci\u00f3n\u00bb como el curso de un r\u00edo que se precipita hacia su estuario. La Virgen de la Aparici\u00f3n, es la Virgen apocal\u00edptica, la Iglesia al t\u00e9rmino de su carrera, la Historia al fin consumada.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tiene quince anillos? Se ha dicho que es un s\u00edmbolo de los quince misterios del rosario. Pero estos quince misterios son el s\u00edmbolo, el resumen, la \u00abdial\u00e9ctica vivien\u00adte\u00bb de la piedad; evocan, reuni\u00e9ndola alrededor de la Virgen como en un espejo, la historia entera de la salvaci\u00f3n. No parece que Bernardette haya pensado en el alcance de la cifra 15, cuando la Virgen le dijo que viniera durante \u00abquin\u00adce d\u00edas\u00bb, ni que Estrella Faguet en Pellevoisin haya reflexio\u00adnado mucho sobre las \u00abquince visitas\u00bb que recibi\u00f3 de su vi\u00adsitante. <em>Quince <\/em>no es una cifra b\u00edblica, ni incluso una cifra lit\u00fargica. Pero el rosario ha introducido la cifra 15, cifra m\u00eds\u00adtica en adelante.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quieren decir los anillos? El P. Crapez pensaba que los anillos recordaban los antiguos rosarios, que eran an\u00e1\u00adlogos a esos anillos que los scouts llevan en su cinto. En 1830, dice, los anillos eran el instrumento que serv\u00eda para contar las oraciones del rosario.<\/p>\n<p>La vidente interpreta los rayos que emanan de las pie\u00addras preciosas como el s\u00edmbolo de las gracias que Mar\u00eda extiende sobre las personas que las piden. Otra interpreta\u00adci\u00f3n distingue dos tipos de piedras: los que brillan y las que no brillan y que son \u00ablas gracias que han olvidado pedirme\u00bb.<\/p>\n<p>Os quiero decir unas palabras sobre las <em>doce estrellas. <\/em>Est\u00e1 claro que la cifra <em>doce <\/em>es b\u00edblica, que evoca las tribus de Israel o a la comunidad de los Ap\u00f3stoles. Es, en la arit\u00adm\u00e9tica b\u00edblica, un s\u00edmbolo de la plenitud.<\/p>\n<p>Hablemos ahora de los <em>globos. <\/em>La aparici\u00f3n presenta dos globos, dos \u00abbolas\u00bb: una bajo los pies de la Virgen, la otra en sus brazos.<\/p>\n<p>La \u00abbola\u00bb que est\u00e1 bajo los pies es s\u00f3lo media \u00abbola\u00bb: un hemisferio. Es blanca. El peque\u00f1o globo de oro que est\u00e1 en las manos de la Virgen, rematado en una cruz de oro, simboliza, seg\u00fan Catalina, \u00abal mundo entero, a Francia en particular y a cada persona en particular\u00bb.<\/p>\n<p>Se ha relacionado esta visi\u00f3n con la visi\u00f3n que tuvo san Vicente de Pa\u00fal, en la muerte de santa Chantal, de un globo de fuego que se adher\u00eda a otro globo m\u00e1s grande y m\u00e1s luminoso. Se ha relacionado tambi\u00e9n el \u00abglobo\u00bb de sor Catalina con el que contempl\u00f3 Ana Mar\u00eda Taigi durante los cuarenta y ocho a\u00f1os de su vida m\u00edstica: especie de sol en el que descubr\u00eda algunos acontecimientos futuros. La esfera representa la totalidad. Una figura cerrada, c\u00edrculo, elipsis, aureola, nimbo, rombo, cuadrado, coraz\u00f3n, <em>mandala, <\/em>re\u00adpresenta al universo.<\/p>\n<p>En cuanto al \u00abglobo de fuego\u00bb, \u00e9ste nos hace pensar en esos carros de luz, en esas zarzas que aparecen a veces en la Escritura, como el recept\u00e1culo, el tabern\u00e1culo de la presen\u00adcia de Dios. Pi\u00e9nsese en la zarza ardiente, pi\u00e9nsese en el carro de El\u00edas. Los mismos \u00abarquetipos\u00bb dir\u00eda Jung, se vuel\u00adven a encontrar en las apariciones de La Salette, de F\u00e1tima. En el interior de un globo de luz, la Virgen se delinea, se dibuja; parece llevada por un globo de fuego.<\/p>\n<p>En la dial\u00e9ctica de la aparici\u00f3n de la calle del Bac, el globo ha sido el \u00faltimo en aparecer.<\/p>\n<p>Cuando esta aparici\u00f3n tuvo lugar, Francia estaba a\u00fan cerrada sobre ella misma, recogida sobre su dinast\u00eda de Capetos. Aunque ya se hubiesen extendido, por la Revolu\u00adci\u00f3n, muchas ideas (verdaderas o falsas) sobre Europa, Francia a\u00fan no estaba plenamente abierta al mundo. El \u00abglobo de oro\u00bb, ciertamente, es Francia, pero es tambi\u00e9n el universo de naciones.<\/p>\n<p>Que hab\u00eda una relaci\u00f3n entre Francia y el universo, es lo que impl\u00edcitamente Catalina pensaba. Las naciones de\u00adben disponerse para lo universal: aportan, cada una en su g\u00e9nero, un color a la luz, un matiz al esplendor. Existe un v\u00ednculo entre Francia y la humanidad, pero el universo es m\u00e1s grande que Francia.<\/p>\n<p>Este lado velado de la aparici\u00f3n se ha vuelto m\u00e1s per\u00adceptible a fines del siglo xx. Se puede decir que la noci\u00f3n de <em>cosmos, <\/em>la idea de una redenci\u00f3n que se extienda m\u00e1s all\u00e1 de nuestro planeta y que englobe a todos los mundos posi\u00adbles, es muy reciente. Hasta ahora nosotros est\u00e1bamos en\u00adcerrados, aprisionados en nuestros l\u00edmites planetarios. No mir\u00e1bamos apenas la b\u00f3veda celeste: no ten\u00edamos ninguna posibilidad, ni virtual siquiera, de escapar de la gravedad para intentar explorar el cosmos. La aparici\u00f3n de 1830 (como muchas apariciones marianas) adquiere una significa\u00adci\u00f3n m\u00e1s amplia a medida que pasa el tiempo. Esta signifi\u00adcaci\u00f3n era desconocida por los videntes que se limitaban a transmitir un mensaje, como una m\u00e1quina espiritual.<\/p>\n<p>La Virgen ten\u00eda un globo grande bajo los pies (que era en realidad medio globo). En general, de \u00e9ste es de quien hablaba Catalina. Pero dec\u00eda tambi\u00e9n que la Virgen ten\u00eda en las manos un globo peque\u00f1o. Al ser proyectados por las manos los haces luminosos, este globo peque\u00f1o era casi invisible. Catalina dec\u00eda que lo \u00fanico que quedaba eran los rayos.<\/p>\n<p>Parece que el semi-globo inferior era la r\u00e9plica del globo superior. Desde el principio se ha interpretado as\u00ed. El P. Chevalier escrib\u00eda: \u00abLa augusta Mar\u00eda parece indicar en la figura del peque\u00f1o globo la figura del universo cuya forma imperfecta estaba oculta bajo sus pies\u00bb.<\/p>\n<p>Estos dos s\u00edmbolos nos recuerdan el contenido de muchas f\u00f3rmulas b\u00edblicas y tradicionales: la idea de que Mar\u00eda tiene una relaci\u00f3n con la totalidad del ser como si fuese una figura de la Sabidur\u00eda creadora. En nuestros d\u00edas pocos se remontan a la Transcendencia, por el miedo de comprometerla por el antropomorfismo. Se habla poco de la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, de la \u00abcrea\u00adtura\u00bb, se prefiere hablar del <em>Cosmos, <\/em>del \u00abdevenir\u00bb a veces, si la creaci\u00f3n es concebida como temporal y por s\u00ed misma, en cierto sentido, creadora. Pero la noci\u00f3n de una relaci\u00f3n de Mar\u00eda con la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb estaba presente en los textos que la liturgia aplicaba a la Virgen. Pienso en ese texto del libro del Eclesi\u00e1stico en que se ve a la Sabidur\u00eda jugando ante Yahv\u00e9 como una chica peque\u00f1a durante la creaci\u00f3n de las cosas. Parece que una entidad misteriosa llamada Sabidu\u00adr\u00eda <em>(Sophia) <\/em>fue la primera criatura, el modelo ideal, dir\u00eda Plat\u00f3n, que Dios hab\u00eda hecho primeramente. En el interior de esta \u00abforma del mundo\u00bb, de esta matriz universal, de este modelo, es donde Dios, en un segundo acto, en un segundo momento, habr\u00eda precipitado la creaci\u00f3n en el devenir. La creaci\u00f3n estaba ya contenida en esta maqueta del ser, en esta \u00abmatriz\u00bb (en el sentido de las matem\u00e1ticas modernas). Que esta maqueta del Todo tenga relaci\u00f3n con Cristo nos lo dice expresamente el Evangelio de san Juan en particular y el cap\u00edtulo I de la Ep\u00edstola a los Colosenses de san Pablo. Que esta matriz, que este modelo haya sido escondido en el in\u00adterior de una criatura privilegiada lo afirma la devoci\u00f3n mariana, el pensamiento de algunos espirituales (tales como Berulle, Olier). La Iglesia no los ha contradicho, los aproba\u00adr\u00eda m\u00e1s bien en la atribuci\u00f3n de estos textos a la Virgen, con\u00adcebida como preexistente en el pensamiento de Dios creador.<\/p>\n<p>No hablaremos m\u00e1s de este punto, misterioso por s\u00ed mismo. Indicaremos solamente que la idea tan moderna de \u00abMar\u00eda Reina del Universo\u00bb se encuentra implicada en la visi\u00f3n de 1830, aun cuando en 1830 el aspecto c\u00f3smico no estaba a\u00fan explicitado.<\/p>\n<p>Algunos han pensado que hab\u00eda en esta visi\u00f3n parte de dos corazones, una divisi\u00f3n entre el coraz\u00f3n celeste y el co\u00adraz\u00f3n terrestre, es decir, entre el globo en su estado de per\u00adfecci\u00f3n simbolizado por la esfera total, y el globo en su es\u00adtado de imperfecci\u00f3n, simbolizado por la bola hemisf\u00e9rica que est\u00e1 bajo los pies de la aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil zanjar un debate en el que entran tantas apre\u00adciaciones. Pero ha sido revelado por los historiadores de Catalina que Mar\u00eda, sosteniendo la bola de oro, pertenece a la sustancia de la aparici\u00f3n, que esta parte de la visi\u00f3n fue olvidada en los primeros tiempos, que Catalina Labour\u00e9 su\u00adfri\u00f3 mucho, de una forma que iba en aumento, a lo largo de su vida, que en su \u00faltimo a\u00f1o lleg\u00f3 a ser insoportable el su- frimiento por no haber revelado todo su mensaje, que s\u00f3lo qued\u00f3 satisfecha sobre este punto al fin de su vida cuando supo que la imagen de la \u00abVirgen de la esfera\u00bb ser\u00e1 al fin propuesta. \u00bfHa sido reservado, quiz\u00e1, a este final del si\u00adglo XX comprender el tormento tan vivo de su conciencia por este icono de la Virgen de la esfera?<\/p>\n<p>Ga\u00e9tan de Sales (descendiente italiano de san Francisco de Sales) ha insistido sobre este punto en sus dos obras. En nuestros d\u00edas, en la capilla de la calle del Bac, cualquiera puede ver la estatua de la Virgen que sostiene la bola de oro coronada por una cruz.<\/p>\n<p>No puede uno dejar de ser impresionado por el car\u00e1cter moderno de la \u00faltima fase de la visi\u00f3n. Ya no se hace cues\u00adti\u00f3n de la serpiente. La Virgen triunfante, ofreciendo, inte\u00adgrando al universo total en esta ofrenda, semeja el alma de un sabio c\u00f3smico que ofrece a Dios el cosmos entero inte\u00adgrado por Cristo resucitado. El padre Teilhard de Chardin, en <em>La Misa sobre el mundo, <\/em>ha expresado a su manera sus sentimientos: coinciden con los de la Virgen que ofrece el globo de oro.<\/p>\n<p>Podemos anotar tambi\u00e9n, de pasada, que el peri\u00f3dico de los sansimonianos en 1830 se llamaba \u00abEl Globo\u00bb, que los sansimonianos, esos exaltados l\u00facidos, torpemente profetas, so\u00f1aban con un nuevo cristianismo, orientado a la glorifica\u00adci\u00f3n de la mujer. <em>El Globo <\/em>llevaba este subt\u00edtulo: \u00abLlamada a las mujeres\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00f1ado algunas observaciones sobre los simbolismos m\u00e1s \u00abtradicionales\u00bb de la Medalla, y en primer lugar sobre la <em>serpiente: <\/em>\u00abUna serpiente de color verdoso, dec\u00eda Catalina, con manchas amarillas\u00bb. La serpiente se retuerce bajo el tal\u00f3n de la Virgen que la aplasta. Este simbolismo era claramente significativo para los cristianos y los jud\u00edos; hace re\u00adferencia al vers\u00edculo 15 del cap\u00edtulo III del G\u00e9nesis: \u00abPongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; \u00e9ste te aplastar\u00e1 la cabeza, y t\u00fa le acechar\u00e1s a \u00e9l el calca\u00f1ar\u00bb. \u00a1Erij\u00e1osle una imagen!<\/p>\n<p>En el G\u00e9nesis se puede apreciar la <em>\u00abprotohistoria\u00bb <\/em>de la humanidad. La mujer es tentada primeramente por el eterno adversario (la serpiente); la mujer arrastra consigo en su ca\u00edda al hombre; Dios los castiga, no sin darles una cierta esperanza. Y esta esperanza pasa por una segunda Mujer misteriosa, \u00abnueva Eva\u00bb \u2014que combate con el drag\u00f3n\u2014. La Mujer sale finalmente victoriosa, aunque haya sido acechada en el calca\u00f1ar.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en esta historia, tan importante para la inteligencia de la Historia. Se puede decir que el Libro ins\u00adpirado, llamado <em>Biblia, <\/em>comienza en la primera de sus p\u00e1\u00adginas y acaba en la \u00faltima. La primera p\u00e1gina cuenta la ca\u00edda de nuestros primeros padres. El \u00faltimo de los libros can\u00f3\u00adnicos es el <em>Apocalipsis de san Juan, <\/em>donde se cuenta el triun\u00adfo final del bien sobre el mal, donde se contempla la Jerusal\u00e9n celeste.<\/p>\n<p>Por tanto, el principio y el final se corresponden mutua\u00admente. La historia entera se resume en su origen y en su consumaci\u00f3n; el origen es figura del fin, el fin una llamada al principio. Y el inmenso intervalo el\u00e1stico que separa el <em>Alfa <\/em>del <em>Omega <\/em>(al que nosotros llamamos <em>historia de la sal\u00ad<\/em><em>vaci\u00f3n) <\/em>es lo que conocemos con el nombre de \u00abtiempo\u00bb. La Medalla, al recordarnos el comienzo primero, y el \u00faltimo fin, es tambi\u00e9n el s\u00edmbolo del tiempo.<\/p>\n<p>Pero nosotros estamos ahora en el intervalo, ignoramos \u00abc\u00f3mo terminar\u00e1 esto\u00bb. Es decir, la importancia que puede tener el estudio del relato original para preveer lo que nos importa antes del fin del \u00abdevenir\u00bb que Juan, el <em>vidente <\/em>de Patmos, ha trazado en su relato apocal\u00edptico.<\/p>\n<p>Es una mujer, dec\u00eda yo, la que desencadena la ca\u00edda. Esta mujer que se llama \u00abla Madre de los vivientes\u00bb lleva el nombre de Eva. Se ha anunciado que una mujer, o la misma mujer, tendr\u00e1 que luchar contra la serpiente, que ser\u00e1 herida en el tal\u00f3n, es decir, en una parte poco importante de su cuerpo, pero que herir\u00e1 a la serpiente y la matar\u00e1 golpe\u00e1n\u00addole su parte capital.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de Catalina y el grabado de la <em>medalla <\/em>est\u00e1n impregnados de esta profec\u00eda. M. M\u00e1le y M. Vloberg dicen que en la Edad Media, cuando se representaba a la Virgen con la serpiente, ella era inseparable de Jes\u00fas. A comienzos del siglo XV, se representa a la Virgen sola luchando contra la serpiente. Despu\u00e9s, san Pedro Fourier, en el siglo XVIII, reparte entre el p\u00fablico unas medallas en que la serpiente, situada bajo el pie de la Virgen, aprisionaba el globo del mundo. Es posible que Catalina haya conocido tales meda\u00adllas, o que al menos haya o\u00eddo hablar de ellas. Mar\u00eda aplasta a la serpiente impura, cruel y libidinosa. Esta lucha llena la historia de la salvaci\u00f3n. La Virgen y la serpiente est\u00e1n en lucha en su posteridad. Tal es el tema que san Agust\u00edn, en el siglo y, desarrollaba en los veinte libros de <em>La ciudad de <\/em><em>Dios: <\/em>el mundo es el escenario de una lucha entre dos ciu\u00addades: la ciudad de los que dan prioridad al hombre y su\u00adbordinan a Dios, (nosotros los vemos amplia, sutil y pro\u00adfundamente en nuestros d\u00edas), y la ciudad de los que sit\u00faan al hombre en su sitio y lo subordinan a Dios. Las dos ciu\u00addades luchan, las dos posteridades est\u00e1n en conflicto, la pos\u00adteridad del mal hiere a la posteridad del bien.<\/p>\n<p>Finalmente la mujer triunfa, y no podemos dejar de evocar ahora el cap\u00edtulo XIII del <em>Apocalipsis <\/em>en el que se ve a la Mujer rodeada de luz, con la luna bajo sus pies, que en\u00adgendra al Hijo ensangrentado.<\/p>\n<p>Volvamos a la medalla; situ\u00e9monos con nuestro pensa\u00admiento en el \u00e9xtasis de Catalina. En el momento en que las manos de la Virgen parec\u00edan inclinarse bajo el peso de los rayos, los ojos de Mar\u00eda, nos dec\u00eda, se han bajado, un cuadro de forma ovalada se form\u00f3 alrededor de la Aparici\u00f3n al mismo tiempo que se ve\u00eda grabarse una inscripci\u00f3n en le\u00adtras de oro: \u00abOh Mar\u00eda, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti\u00bb. Una voz se deja o\u00edr: \u00abHaz grabar una medalla seg\u00fan este modelo\u00bb. Entonces el cuadro se dio la vuelta. Esta vuelta debe tambi\u00e9n tener un sentido.<\/p>\n<p>Porque la visi\u00f3n ha presentado dos fases, estrechamente asociadas aunque profundamente diferentes, como lo son el anverso y el reverso de una medalla. Y se puede decir, en cierto modo, que la parte m\u00e1s oculta, m\u00e1s secreta de la medalla no es la que se representa generalmente y se con\u00advierte en \u00abfigurativa\u00bb.<\/p>\n<p>El reverso nos presenta unos s\u00edmbolos \u00ababstractos\u00bb, que no tienen relaci\u00f3n con el cuerpo humano. Entramos en una regi\u00f3n m\u00e1s misteriosa, m\u00e1s profunda que la primera; exa\u00adminemos esta cara.<\/p>\n<p>Hay una M may\u00fascula y dos corazones. Y ya no hay m\u00e1s. La hermana se sorprendi\u00f3 por el car\u00e1cter lac\u00f3nico, elemental, insuficiente, en alguna manera de esta visi\u00f3n; se pregunt\u00f3 lo que pod\u00eda significar. De pronto, encontr\u00f3 la respuesta: \u00abLa M y los dos corazones ya dicen bastante\u00bb. Uno de los dos corazones estaba coronado de espinas, el otro atravesado por una espada. Los dos corazones estaban relacionados con una cruz.<\/p>\n<p>Nos encontramos con una alusi\u00f3n simb\u00f3lica (desde san Juan Eudes, muy usual) a los \u00abdos corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda\u00bb: est\u00e1n representados como unidos el uno al otro, solidarios el uno del otro. Lo que aqu\u00ed se sugiere son dos corazones unidos por la compasi\u00f3n, en que la compasi\u00f3n, facultad de sufrir sin sufrir por la sola participaci\u00f3n en el sufrimiento del otro, constituye la plenitud del amor. El animal puede sufrir. Solamente el animal racional com\u00adpadece.<\/p>\n<p>La piedad cat\u00f3lica asociada tan frecuentemente al amor del Hijo y al amor de la Madre. La uni\u00f3n de Jes\u00fas y de Mar\u00eda en un solo <em>Coraz\u00f3n <\/em>hab\u00eda sido ense\u00f1ada antiguamente por san Juan Eudes. Sabemos que el m\u00edstico normando hab\u00eda tenido dificultades con la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos que no aceptaba que pareciera que se quer\u00eda celebrar la uni\u00f3n de estos dos corazones tan diferentes en un solo co\u00adraz\u00f3n. El amor desea la fusi\u00f3n, pero no la absorci\u00f3n: Cada uno quiere sentirse \u00abamado\u00bb, es decir, perdido en el otro pero sin perder su personalidad, cosa que solo es posible en las divinas hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>Cuando estamos en casa del notario, nos dice: \u00abfirmad el acta en el margen solamente con vuestras iniciales\u00bb. Y sabemos que los grandes de este mundo, Napole\u00f3n por ejem\u00adplo, hac\u00eda solamente una N imperial con una simple raya de r\u00fabrica. La gran M de la medalla, inicial de Mar\u00eda, est\u00e1 entrelazada con la Cruz. Mar\u00eda en el reverso abstracto apa\u00adrece al mismo tiempo como crucificada y portadora de una cruz; soporta la cruz y al mismo tiempo la bendice, la lleva. Cu\u00e1ntos hombres de esp\u00edritu desde el autor del Apocalipsis han subrayado el lazo o la uni\u00f3n entre Mar\u00eda y la Redenci\u00f3n. La idea sutil de varios m\u00edsticos es que el cuerpo de Mar\u00eda ha sido como la primera \u00abcruz\u00bb de Jes\u00fas: el primer elemento del cosmos y de la biosfera sobre el que Jes\u00fas ha extendido su ser y despu\u00e9s se ha liberado. Esta relaci\u00f3n de Mar\u00eda con la cruz era sentida profundamente en la Edad Media: El <em>Stabat <\/em>es un ejemplo. Digamos que los privilegios de alegr\u00eda de Mar\u00eda han sido merecidos por exceso de sufrimiento. La alegr\u00eda y el sufrimiento est\u00e1n ligados de tal forma en la contextura de su ser que el uno no puede darse sin el otro. Para el resto, todo lo que es inmerecido debe ser sancionado, compensado, rechazado, justificado por pruebas.<\/p>\n<p>En las vidrieras de la Edad Media, el azul significa la alegr\u00eda y todos los matices de la alegr\u00eda, que son tan suaves como lo son los matices del azul. Bastar\u00eda mirar los ros\u00e1ceos de nuestras catedrales para ver que el azul lo asemeja al rojo el cobalto y el a\u00f1il al granza y a la p\u00farpura. El azul significa la alegr\u00eda y el rojo el dolor. Parece como si los vidrieros hu\u00adbieran sentido que el azul era merecido por el rojo: en el sentido de que, por la redenci\u00f3n, Cristo ha merecido por aquella que deb\u00eda llevarlo en su seno este privilegio de pu\u00adreza total, de plenitud, que nosotros llamamos \u00abla inmaculada concepci\u00f3n\u00bb. Seg\u00fan la visi\u00f3n figurativa de Catalina Labour\u00e9, estos dos aspectos estaban representados de una forma es\u00adquem\u00e1tica y abstracta por el esplendor de los tres palotes de la M sobre la barra de la cruz. Tal es el sentido de esta geometr\u00eda m\u00edstica.<\/p>\n<p>La Medalla es una miniatura: m\u00ednima, ligera, ideogram\u00e1tica. En un peque\u00f1\u00edsimo espacio, de una forma min\u00fascula, \u00a0con un m\u00ednimo de s\u00edmbolos, junta en un todo la mariolog\u00eda.\u00a0 Podr\u00edamos encontrar en ella un micro-apocalipsis, quiero \u00a0decir: una rese\u00f1a dada por una imagen y una alegor\u00eda del \u00a0pensamiento global de la Iglesia sobre la madre de Cristo. Y esta rese\u00f1a se caracteriza por ser una s\u00edntesis de la idea y de la imagen, una <em>suma <\/em>hecha a la vez por las \u00e9lites y por el pueblo.<\/p>\n<p>Medito sobre la disposici\u00f3n de la medalla, sobre el an\u00e1\u00adlisis de la misma en dos fases sucesivas, una de las cuales es una fase de gloria y la otra una fase de dolor, como si quisiera indicar que la beatitud y el sufrimiento son las dos caras de una realidad incomunicable. En una de estas caras la medalla presenta la imagen de una Virgen cubierta por un velo, con los pies desnudos, apoyada sobre el globo del mundo. Este globo est\u00e1 amenazado por la <em>antigua serpiente. <\/em>Las manos despiden rayos. El reverso de la Medalla presenta la letra M coronada por una cruz; debajo de la cruz, dos corazones. Hay tambi\u00e9n doce estrellas.<\/p>\n<p>Se puede decir que el anverso de la Medalla presentaba el drama de la salvaci\u00f3n visto desde el exterior, la lucha pri\u00admordial pintada en el G\u00e9nesis, de la Mujer misteriosa y de la serpiente enigm\u00e1tica \u2014lucha que se encontrar\u00e1 en el Apo\u00adcalipsis\u2014. El anverso es una imagen de alegr\u00eda, hecha fuente que tiende a esparcirse, hecha amor para resucitar el amor. Pero si se da la vuelta a la Medalla vemos entonces el signo de la cruz, los dos corazones que sufren juntos: Nos hallamos en la intimidad del misterio.<\/p>\n<p>Supongo que alguien habr\u00e1 pedido a un pintor, a un poeta (a Picaso, a Claudel), creyente o no creyente, que haga una medalla seg\u00fan el siguiente principio : que contenga el m\u00e1ximo de ense\u00f1anzas y al mismo tiempo el m\u00ednimo de trazos y de signos y que adem\u00e1s de lo anteriormente dicho sea inteligible para todos los cristianos, cualquiera que sea su cultura, ya se hallen en la cima del pensamiento o en el coraz\u00f3n de las masas, en la marejada de las muchedumbres, ya sean positivistas o ascetas. Supongamos que salga a concurso una medalla as\u00ed, es probable que los resultados hu\u00adbieran sido inferiores a los de la \u00abmedalla\u00bb vista en el \u00e9xtasis de Catalina.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil concentrar m\u00e1s ideas que las que sugiere esta medalla. La esencia del misterio de Cristo reflejado en el \u00abcoraz\u00f3n de Mar\u00eda\u00bb se encuentra resumido aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El Evangelio era la revelaci\u00f3n de la paternidad divina. Dios es Amor, tambi\u00e9n el Hijo que es imagen suya y el Es\u00adp\u00edritu Santo que es su Esp\u00edritu. Pero para que el temor no viniera a insinuarse de nuevo en el amor, a causa de la im\u00adpotencia que tenemos al creernos dignos del amor (que es mayor que nuestra capacidad de amar), era conveniente que existiera, adem\u00e1s del Hijo, una imagen terrestre del amor divino.<\/p>\n<p>Es una caracter\u00edstica de nuestra naturaleza el que muchas veces no podamos amar plenamente a un ser sino a trav\u00e9s de otro. Es conveniente que exista un reflejo, una imagen, un eco para que el <em>ser <\/em>se manifieste: lo conocer\u00edamos mal, aturdidos, desconcertados por su presencia, si estuviera solo delante de nosotros y sin espejo. Lo deformar\u00edamos y nos ale\u00adjar\u00edamos de \u00e9l. Esta trasposici\u00f3n es la que justifica el proce\u00addimiento metaf\u00f3rico, de \u00abpar\u00e1bola\u00bb, que es el principio de las artes. Desde este punto de vista podr\u00edamos decir que Mar\u00eda, la Idea de Mar\u00eda, la Imagen de Mar\u00eda nacida de esta Idea, es un espejo del Ser infinito. Espejo tanto m\u00e1s puro y perfecto cuanto que Mar\u00eda s\u00f3lo existe, s\u00f3lo vive, s\u00f3lo se mue\u00adve por esta relaci\u00f3n con el Ser infinito.<\/p>\n<p>Para ver a Dios, al que ya Plat\u00f3n comparaba con un sol, imposible de mirar sin dificultad y que no obstante en este mundo exige para ser mirado cara a cara, etapas y medita\u00adciones, nos hace falta un \u00f3rgano de visi\u00f3n que participe de la luz, m\u00e1s a\u00fan: que absorba el deslumbramiento de la luz.<\/p>\n<p>Es verdad que Cristo es este medio y que Cristo basta, que es por definici\u00f3n, por esencia y seg\u00fan la historia, el <em>solo <\/em>mediador.<\/p>\n<p>Pero la persona de Cristo lo sit\u00faa en la Divinidad, \u00abDios de Dios, Luz nacida de la Luz\u00bb. El car\u00e1cter de Mar\u00eda, que est\u00e1 resumido en la Medalla, es el de ser para un gran n\u00famero de conciencias un \u00f3rgano secundario de visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Volvamos a la Medalla. Coloqu\u00e9mosla en su momento.<\/p>\n<p>Estamos en 1830. El desarrollo posterior del pensamiento cat\u00f3lico sobre la Virgen est\u00e1n prefigurados ya: La Asunci\u00f3n, y sobre todo la Inmaculada Concepci\u00f3n, para no hablar m\u00e1s de aquellos que est\u00e9n a\u00fan \u00abescondidos, como dec\u00eda Newman, en el seno de la Iglesia\u00bb. Para el franciscano Ma\u00adximiliano Kolbe, que la Iglesia beatific\u00f3 en 1972, \u00abOh Ma\u00adr\u00eda sin pecado concebida\u00bb es un primer esbozo de la frase, m\u00e1s metaf\u00edsica, de Lourdes \u00abYo soy la Inmaculada Concep\u00adci\u00f3n\u00bb, que es, seg\u00fan el te\u00f3logo polaco una definici\u00f3n por su misma esencia.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos se\u00f1alar tambi\u00e9n que, desde el punto de vista de una historia de los arquetipos y de los s\u00edmbolos, la meda\u00adlla reproduce el <em>mandala, <\/em>figura que se encuentra en el ri\u00adtual del culto hind\u00fa, en las t\u00e9cnicas indias y chinas de subli\u00admaci\u00f3n. El <em>mandala <\/em>es un espacio circunscrito (en forma de coraz\u00f3n, de \u00f3valo o de cuadrado) del que el esp\u00edritu se sirve para sus tareas de ascesis, de concentraci\u00f3n y de realizaci\u00f3n. En suma, una figura que ayuda a la contemplaci\u00f3n. Pierre Dehaye, director de Finanzas, me pidi\u00f3 que le presentara a I os miembros del club franc\u00e9s de la medalla el <em>mandala <\/em>grabado por M. Pag\u00e9s. Yo escrib\u00ed, seg\u00fan la idea de C. G. Jung, el psicoanalista, que: \u00abEl <em>mandala <\/em>es como un marco para un cuadro, la encuadernaci\u00f3n para un libro, el for\u00admato para un peri\u00f3dico, la rima para un buen verso. El broche de oro. Y cuando el <em>mandala, <\/em>como en la medalla de Pag\u00e9s, tiene la forma de coraz\u00f3n, me reafirma m\u00e1s en lo dicho, pues el coraz\u00f3n, el hogar, el centro, es en cada do\u00adminio aquello por donde todo comienza, y aquello en que todo acaba y se recapitula. \u00ab\u00a1Af\u00e9rrate alma m\u00eda a este punto invisible!\u00bb. Se ha dicho que el <em>mandala <\/em>favorec\u00eda las m\u00e1s modestas etapas intelectuales y las b\u00fasquedas espirituales m\u00e1s importantes. En todas las cosas, el arte consiste, como dec\u00eda Novalis, en \u00abso\u00f1ar y no so\u00f1ar al mismo tiempo\u00bb. Honor y gloria a las formas, dibujos, figuras, axiomas y ri\u00admas que nos ayudan en esta operaci\u00f3n del genio.<\/p>\n<p>La <em>Medalla milagrosa <\/em>hubiera podido servir de ejemplo a C. G. Jung. Su \u00e9xito insospechado bastar\u00eda para probar que corresponde a una estructura de profundidades, a lo que Jung llamaba un <em>arquetipo. <\/em>Creo que nadie ha llamado la atenci\u00f3n sobre este punto que exigir\u00eda un estudio especial. A los hind\u00faes, a los japoneses, que trazan <em>mandalas <\/em>donde ven el signo del microcosmos, se les podr\u00eda presentar la Me\u00addalla milagrosa as\u00ed: \u00abEs el <em>mandala <\/em>occidental, la representa\u00adci\u00f3n simb\u00f3lica del supermundo, del mundo sobrenatural y de su historia de esperanza\u00bb. Y qui\u00e9n sabe si estos cambios de lengua m\u00edtica y simb\u00f3lica no tendr\u00e1n, un d\u00eda, un gran peso para la comunicaci\u00f3n de los pueblos y la evangelizaci\u00f3n. Entre las razas m\u00e1s dispares, entre mentalidades impenetra\u00adbles, como el Extremo Oriente y el Occidente, s\u00f3lo podemos comunicarnos \u00edntimamente por s\u00edmbolos, m\u00e1s elocuentes que los signos.<\/p>\n<p>Vamos a volver al objeto principal de esta obra: la sig\u00adnificaci\u00f3n de los s\u00edmbolos, la superaci\u00f3n de toda supers\u00adtici\u00f3n.<\/p>\n<p>Un s\u00edmbolo tiene el car\u00e1cter de ser un miniobjeto con\u00adcreto por su naturaleza, universal por las significaciones. El s\u00edmbolo tiene que permanecer m\u00ednimo, \u00ednfimo o por lo menos maleable, manejable (y la <em>palabra <\/em>es de todos los s\u00edm\u00adbolos la m\u00e1s f\u00e1cil de manejar y de intercambiar). El s\u00edmbolo ha de ser concreto. Debe ser universal y por eso presentar sentidos distintos, m\u00faltiples, que aseguren entre los esp\u00edritus, entre las culturas, una comunicaci\u00f3n. H\u00f3lderin gustaba de este axioma: <em>Non coerceri a m\u00e1ximo, contineri autem in mi- fimo divinum est. <\/em>\u00abNo acobardarse ante lo grande ni enso\u00adberbecerse ante lo peque\u00f1o es divino\u00bb. Quiz\u00e1 de todos los s\u00edmbolos humanos concebibles, el que presenta en m\u00e1s alto grado los caracteres que acabo de definir sea el s\u00edmbolo del <em>coraz\u00f3n. <\/em>El coraz\u00f3n es un \u00f3rgano de talla peque\u00f1a, pero central y focal, fuente de vida, sol \u00edntimo (y el sol, como lo vemos en los ostensorios, es en s\u00ed mismo un s\u00edmbolo, un portador de s\u00edmbolos). El s\u00edmbolo del coraz\u00f3n es concreto, palpable, tan ampliamente \u00abatravesable por una lanza\u00bb, vulnerable siempre. Es el lenguaje del <em>\u00e1gape <\/em>y del <em>ecos <\/em>aso\u00adciados, el lenguaje del Cantar de los cantares y del Evangelio, el lenguaje del Sagrado Coraz\u00f3n, digamos: el lenguaje del amor. No es extra\u00f1o que en diversas \u00e9pocas (san Juan, santa Matilde, santa Margarita Mar\u00eda), la tradici\u00f3n haya buscado naturalmente expresarse por el s\u00edmbolo del Cora\u00adz\u00f3n de Jes\u00fas (al que fue asociado, por Juan Eudes, el s\u00edmbolo conjunto y segundo del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda). \u00bfY qui\u00e9n podr\u00eda afirmar que la historia de los dos corazones haya terminado, que sea un d\u00eda tenida como un ejemplo de devoci\u00f3n supers\u00adticiosa? Un estudio reciente de monse\u00f1or Charles nos ha\u00adbla de esta vuelta a la devoci\u00f3n al \u00abCoraz\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb en torno a la bas\u00edlica de Montmartre. El movimiento <em>hippie <\/em>tiene tambi\u00e9n, dice, su resonancia m\u00edstica por un deseo de rechazar todas las trabas e insinceridades, de aferrase al s\u00edmbolo del amor puro.<\/p>\n<p>Si nos elevamos a tales alturas, un poco filos\u00f3ficas o teol\u00f3gicas con el fin de obtener una comprensi\u00f3n de la Me\u00addalla, cu\u00e1nta fuerza puede tomar el llevar este objeto insig\u00adnificante, polvo supersticioso, objeto sin \u00abvalor declarado\u00bb.<\/p>\n<p>Un problema pr\u00e1ctico para todo cristiano, es el de con\u00adcentrar el m\u00e1ximo en el m\u00ednimo. Si sopesamos los actos de Jes\u00fas en el Evangelio, vemos que cada uno de ellos es un espejo del todo, de suerte que en cada gesto del Verbo est\u00e1 todo: de cada uno podr\u00edamos deducirlo todo. De la misma forma, el objeto \u00faltimo de la ense\u00f1anza cristiana, es reducir la suma de los preceptos y de las doctrinas a un texto corto, a un resumen, a un \u00abs\u00edmbolo\u00bb. La dificultad ser\u00e1 siempre el subir y bajar la escala de Jacob, de concentrar la doctrina cristiana en una hostia que se muestra y que se eleva como un sol puntual. En el plano de la creencia, el fiel tendr\u00e1 siempre la necesidad de un <em>credo. <\/em>Partiendo del centro hacia la circunferencia, podr\u00e1 desarrollar este s\u00edmbolo germinal; en esto se resume el esfuerzo de la filosof\u00eda religiosa y de la teolog\u00eda, y de una forma a\u00fan m\u00e1s general el de todo el <em>pen\u00adsamiento. <\/em>Dif\u00edcil es encontrar un s\u00edmbolo, como la Cruz, que habla a todos, en todos los lugares, en todos los pa\u00edses, cualquiera que sea la cultura, el grado de pureza o impu\u00adreza, de piedad o de pecado.<\/p>\n<p>La medalla consiste en esto: es un s\u00edmbolo de todo; es un punto, como dir\u00eda Pascal, que lo llena todo. A\u00fan m\u00e1s: es un signo de uni\u00f3n. Pueden llevarla el cuerdo, el tonto, el sabio y el ignorante, el creyente e incluso el no creyente. Pue\u00addo resumirlo contando la aventura de Ratisbonne, aquel Ra\u00adtisbonne que se burlaba pensando que la medalla no significa\u00adba nada, cuando, en un instante, para \u00e9l lo significar\u00eda todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5.\u00a0El simbolismo de la aparici\u00f3n Quisiera presentar ahora algunas consideraciones sobre los s\u00edmbolos de la aparici\u00f3n. Y, primeramente, sobre su be\u00adlleza po\u00e9tica. 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