{"id":28897,"date":"2014-03-12T09:53:54","date_gmt":"2014-03-12T08:53:54","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=28897"},"modified":"2016-07-26T09:44:33","modified_gmt":"2016-07-26T07:44:33","slug":"retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-xii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-xii\/","title":{"rendered":"Retrato del sr. Pouget, sacerdote de la Misi\u00f3n (XII)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo III: El Sr. Pouget y la cr\u00edtica religiosa (cont.)<\/h2>\n<p>El problema de la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129409\" alt=\"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=294%2C300\" width=\"294\" height=\"300\" \/><\/a>Si bien este cap\u00edtulo de nuestro estudio se limita a la exposici\u00f3n de una cr\u00edtica religiosa, no resultar\u00e1 in\u00fatil decir unas palabras sobre el problema de la inspiraci\u00f3n que, para un creyente, se ve aparecer en el horizonte de todas las dificultades planteadas por el examen de la Escritura. Una idea inexacta de la inspiraci\u00f3n de las Escrituras es la que ha pesado fuertemente sobre los progresos de la f\u00edsica moderna y que ha podido a veces paralizar el progreso de los estudios b\u00edblicos mismos. El Sr. Pouget recurr\u00eda con frecuencia a este punto fundamental: fue el objeto del primer tratado que hab\u00eda compuesto antes de la guerra sobre la Biblia. Y ese mismo asunto fue objeto de un nuevo trabajo en 1931.<\/p>\n<p>Si se quisiera dar la intenci\u00f3n de estos estudios, habr\u00eda que decir en primer lugar que estaban inspirados en un m\u00e9todo af\u00edn al m\u00e9todo inductivo. \u00c9l trataba de definir la inspiraci\u00f3n sin hacer intervenir ninguna teor\u00eda, y bas\u00e1ndose en el dato que, en este campo, correspond\u00eda a los hechos estudiados por las ciencias. M\u00e1s de una vez le o\u00ed decir, al leerle alg\u00fan tratado cl\u00e1sico: \u00abSe nos da ah\u00ed una definici\u00f3n a priori; pues bien, no estamos tratando aqu\u00ed con ge\u00f3metras. La inspiraci\u00f3n es algo concreto. Y, en materia de concreto, necesitamos descripciones. Ni los sabios, ni la Iglesia misma podr\u00edan determinar a priori lo que Dios ha debido hacer, ni siquiera lo que conven\u00eda que hiciera. Estudiemos los libros sagrados, dejemos a la Biblia que se comente por s\u00ed sola. Escrutemos las definiciones oficiales de los Concilios, entonces podremos saber algo de la inspiraci\u00f3n. Se ha de ver a un le\u00f3n para definirlo, sin lo cual nos arriesgamos a tener solamente una idea vaga\u00bb. Hechas estas observaciones, el orden que hubiera seguido gustoso el Sr. Pouget, por ser el m\u00e1s conforme a la raz\u00f3n, habr\u00eda sido, a nuestro parecer, el siguiente:<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En una primera parte de su examen habr\u00eda intentado definir lo que es un \u00ablibro sagrado\u00bb comparando las religiones conocidas por la historia.<\/p>\n<p>Sabemos que la mayor parte de las religiones pretenden tener libros divinos: es uno de los rasgos generales por los que se emparientan (cf. supra, p. 136). Entre estos libros, unos parecen la base esencial del sistema religioso, as\u00ed la Biblia en el Judeo-Cristianismo, el Cor\u00e1n en el Islamismo, el Avesta en el Mazde\u00edsmo; otros no sostienen m\u00e1s que una parte, y\u00a0 a veces muy d\u00e9bil del edificio religioso, as\u00ed los libros sibilinos en la antigua Roma, en los que la religi\u00f3n p\u00fablica no era m\u00e1s que una instituci\u00f3n pol\u00edtica. Estos libros tenidos por sagrados no ten\u00edan siempre en todas sus partes la misma autoridad religiosa, bien para apoyar la doctrina, bien para dirigir la conducta; la Biblia, y el Cor\u00e1n, que vino m\u00e1s tarde, parecen ser los \u00fanicos libros santos que hayan gozado en todas sus partes de una autoridad religiosa uniforme. En cuanto a la autoridad hist\u00f3rica de los libros santos, &#8211; algo capital para nosotros en este momento, &#8211; sus autores y due\u00f1os, sin desde\u00f1arla, no se ocupaban de ella. El car\u00e1cter sagrado de los libros era a sus ojos, todo o casi todo, y era lo suficiente para garantizar su autoridad: no hay excepci\u00f3n alguna, ni siquiera para la Biblia.<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dicho esto, nos vemos llevados a comparar el valor relativo de estos diferentes libros, ya desde el punto de vista de su origen hist\u00f3rico, ya desde el punto de vista de su contenido.<\/p>\n<p>Ya hemos tocado el primer problema (p. 138). Examinemos el segundo y comparemos los libros sagrados del Judeo-Cristianismo con los de las otras religiones, teniendo buen cuidado de se\u00f1alar la relaci\u00f3n que existe en cada caso entre la causa (las facultades intelectuales de los autores y de los fieles) y el efecto (el valor filos\u00f3fico, moral o religioso de las obras),<\/p>\n<p>Pongamos pues en un lado a Israel y en el otro a las grandes o medias naciones civilizadas, m\u00e1s o menos contempor\u00e1neas de Israel y en todo caso anteriores a la venida de\u00a0 Cristo. Del lado de Israel tenemos a un pueblo sin artes, sin ciencias, sin grandes facultades\u00a0 naturales. Los medios de acci\u00f3n que podr\u00edan darle la fertilidad del suelo, la industria, el comercio, son casi nulos: hubo solamente en tiempo de Salom\u00f3n algo de comercio, y que no tuvo continuaci\u00f3n. Este pueblo muy mediano estuvo siempre rodeado de vecinos con frecuencia tan fuertes como \u00e9l y que apenas trataban de otra cosa que de vivir del pillaje.\u00a0 Solamente bajo David tuvo Israel una potencia militar respetada de todos sus vecinos, pero este poder se hab\u00eda perdido\u00a0 casi al fin del reino de Salom\u00f3n. La naci\u00f3n se dividi\u00f3 luego en dos reinos, con la mayor frecuencia enemigos entre ellos, el reino de mediod\u00eda o\u00a0 de Jud\u00e1, y el reino del norte o de Samar\u00eda, por lo menos dos veces m\u00e1s fuerte que el de Jud\u00e1. En resumen, nada favorec\u00eda en Israel, y al fin y al cabo en Jud\u00e1, la composici\u00f3n de un libro como la Biblia hebrea.<\/p>\n<p>Si, en cambio, examinamos las grandes naciones civilizadas anteriores a nuestra era, son todas m\u00e1s considerables que Israel y sobre todo que Jud\u00e1. Pensemos en la India, en Ir\u00e1n donde se sucedieron los Medos, los Persas y los Partos, en los Estados de escritura cuneiforme de las depresiones del Tigres y del Eufrates, en Egipto, en el grupo fenicio, y ante todo en el mundo greco-romano: aqu\u00ed las artes abundan, las letras con frecuencia florecen y en todas partes se\u00f1aladas en extensi\u00f3n. Las ciencias nacen por todas partes, la astronom\u00eda en Caldea, las matem\u00e1ticas en Grecia donde las bellas artes alcanzan una perfecci\u00f3n que apenas ser\u00e1 sobrepasada. Las clases sacerdotales hacen teolog\u00eda, salvo quiz\u00e1s en el mundo greco-romano. En este \u00faltimo mundo hay pensadores, los disc\u00edpulos de S\u00f3crates, que llevan la filosof\u00eda a una altura desconocida antes de ellos s\u00f3lo superada cuando la raz\u00f3n recibi\u00f3 la ayuda de las luces de la Revelaci\u00f3n judeo-cristiana. Entre la mayor parte de estos pueblos, el poder econ\u00f3mico fue de ordinario considerable, y muchas veces la fuerza militar lo fue tambi\u00e9n. Ahora, \u00bfqu\u00e9 result\u00f3 de este acervo de cualidades naturales y de todos estos grandes medios de acci\u00f3n? Nada, en el sentido de la pr\u00e1ctica moral. Errores de bulto en los escritos y en las ense\u00f1anzas religiosas.<\/p>\n<p>Una conclusi\u00f3n sale de estas premisas. En aquellos lugares donde se encontraban todos los medios para triunfar, el fracaso fue estrepitoso; en aquellos lugares donde faltaban todos los medios de triunfar, el \u00e9xito fue completo. Para eso se necesit\u00f3 una ayuda, y una ayuda que superara a todas las de la naturaleza, ya que hubo fracaso all\u00e1 donde se hallaban todas estas ayudas.<\/p>\n<p>En cuanto al Nuevo Testamento, \u00e9ste supera en verdad y en piedad a todos los libros religiosos que han precedido a nuestra era; la comparaci\u00f3n tampoco es posible entre la antigua Biblia y los libros religiosos extra\u00f1os a ella; no obstante hemos encontrado mejoras y hasta correcciones que hacer en esta antigua Biblia. Pero el Nuevo Testamento, que relata la Encarnaci\u00f3n, la m\u00e1s grande de las obras que Dios haya hecho y aun pueda hacer, es el libro religiosos perfecto; no podr\u00eda ser superado, ni siquiera igualado, ya que si, hablando absolutamente, son posibles muchas Encarnaciones o su equivalente, s\u00f3lo se realiz\u00f3 una, y ella sola es suficiente y de sobra para santificar y salvar a todos los Mundos del orden moral, ya sean terrestres si hay otros que el nuestro en el Universo visible, ya sean celestes o invisibles para nosotros.<\/p>\n<p>Tal vez se piense, a\u00f1ad\u00eda nuestro autor, que exageramos el valor del Nuevo Testamento y nos olvidamos de que su lengua dista mucho de ser perfecta. La respuesta es f\u00e1cil: para nosotros el Nuevo Testamento s\u00f3lo es perfecto como libro religioso. Pero como la materia religiosa, portadora de Sobrenatural, es superior a todos los otros, resulta que el Nuevo Testamento ocupa un lugar aparte entre todos los libros existentes y aun posibles. La forma del Nuevo Testamento no es cl\u00e1sica, pero es sencilla, y presenta al esp\u00edritu la verdad divina en toda su pureza. Aqu\u00ed las formas sabias y un tanto complicadas de los cl\u00e1sicos ser\u00edan m\u00e1s da\u00f1osas que \u00fatiles: al distraer la mente pondr\u00edan una especie de velo sobre el resplandor de la verdad llegada de arriba. Adem\u00e1s, los autores neo-testamentarios no eran, como se dec\u00eda no hace a\u00fan mucho tiempo, casi rudos; los papiros griegos de Egipto, coleccionados y estudiados hace casi medio siglo, nos dan a conocer el estilo de hombres de todas las condiciones. Bueno pues, los autores del Nuevo Testamento pertenecen a la clase de gente cultivada, su griego es muy aceptable; con alguna reserva en san Marcos y sobre todo en san Pablo, pero Marcos supera a los otros evangelistas en la precisi\u00f3n de los relatos, y en Pablo la riqueza, la variedad y con frecuencia la elevaci\u00f3n del pensamiento no nos permiten pensar en los defectos de la forma.<\/p>\n<p>Estas materias tan elevadas en s\u00ed mismas, y por ello del todo nuevas en nuestro planeta, nuevas al menos como el sol en todo su esplendor con relaci\u00f3n a los fulgores de la aurora, estas materias, segu\u00eda diciendo, son tratadas en el Nuevo Testamento con un dominio del pensamiento y una propiedad en la expresi\u00f3n, de las que no eran capaces naturalmente no s\u00f3lo los Doce, sino ni el mismo Pablo, ya que su cultura intelectual aunque muy cuidada, no hab\u00eda salido\u00a0 todav\u00eda, antes del viaje a Damasco, de las sombras del Antiguo Testamento. \u00bfQu\u00e9 cristiano de entre los m\u00e1s instruidos y m\u00e1s piadosos podr\u00eda escribirnos hoy una ep\u00edstola de Pablo y sobre todo uno de nuestros Evangelios, no digamos ya el Evangelio de Juan, sino solamente uno de los tres Sin\u00f3pticos?<\/p>\n<p>c) Estas observaciones no podr\u00edan obligarnos a admitir lo que la Iglesia llama la inspiraci\u00f3n de las Escrituras: no es comprensible en s\u00ed misma. Pero inducen a pensar que fue necesario un socorro espiritual para la composici\u00f3n de estas obras. Nos imponen en todos los casos el deber de examinar estos relatos con un cuidado especial y de recoger con atenci\u00f3n lo que dicen de s\u00ed mismas sobre s\u00ed mismas y lo que ha definido sobre el tema la sociedad religiosa que de ello se alimenta y nos las ha transmitido.<\/p>\n<p>Ahora bien, la Iglesia ha ense\u00f1ado siempre que las Escrituras estaban \u00abdivinamente inspiradas\u00bb. \u00bfQu\u00e9 entiende por eso?<\/p>\n<p>Misteriosa como todo lo divino, por parte de Dios, oscura e inaccesible a la conciencia como todo lo sobrenatural, por parte del hombre, la inspiraci\u00f3n s\u00f3lo nos es cognoscible en cuanto que la Escritura y la Tradici\u00f3n nos manifiestan sus efectos y la Iglesia\u00a0 los precisa en las definiciones de la fe.<\/p>\n<p>Siendo sola la Biblia en su especie, en cuanto libro inspirado, debemos pesar primero lo que ella dice de la inspiraci\u00f3n. En I Macb (XII, 9), a los libros b\u00edblicos del Antiguo Testamento se los llama Libros Santos. Hay que llegar al Nuevo Testamento para tener otras calificaciones, m\u00e1s ricas y algo m\u00e1s precisas.<\/p>\n<p>San Pablo (II Tm 15-16) llama al Antiguo Testamento \u00abletras sagradas y Escrituras \u00ab, y a\u00f1ade que todo lo que es Escritura est\u00e1 divinamente \u00abinspirado\u00bb: aqu\u00ed tenemos la palabra de inspiraci\u00f3n y aqu\u00ed solamente, pero la palabra griega Theopneustos, si puede ser m\u00e1s rica en contenido, podr\u00eda ser m\u00e1s clara en sentido. Era el mismo pensamiento que hab\u00eda expresado a los Romanos san Pablo, hacia el 58, cuando dec\u00eda: \u00abTodo lo que ha sido escrito antes de nosotros ha sido escrito para nuestra ense\u00f1anza (religiosa), para que por la paciencia y el consuelo (o la exhortaci\u00f3n) de las Escrituras poseamos la esperanza\u00bb (Rm XV, 4). La palabra empleada en estos dos textos para designar\u00a0 la ense\u00f1anza (didaskalia) siempre dice relaci\u00f3n, en el Nuevo Testamento, a la ense\u00f1anza religiosa, buena o mala. Estos textos indican con claridad el fin de la inspiraci\u00f3n que es formar \u00abal hombre de Dios\u00bb en la \u00abJusticia\u00bb sobrenatural, y sostenerle en la esperanza de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>Sobre el origen de la inspiraci\u00f3n, el pasaje menos oscuro ser\u00eda el de la ep\u00edstola segunda de Pedro (II P. I, 21): \u00abNinguna profec\u00eda de la Escritura (entendiendo por esto ning\u00fan pasaje de la Escritura, ya que, para el Antiguo Testamento como para san Pablo, toda la Escritura es prof\u00e9tica) se debe a la luz propia del hombre, ni a su voluntad, sino que empujados (o llevados, sostenidos) por (un efecto de) el Esp\u00edritu Santo hablaron los hombres santos de Dios (o venidos de Dios)\u00bb. Pero se trata de un impulso, sin duda muy variado, como del esp\u00edritu de Dios al que la Sabidur\u00eda da, seg\u00fan el Sr. Pouget, \u00abpor lo menos veinte calificativos\u00bb (Sb VII, 27; 22-23).<\/p>\n<p>Las definiciones de Florencia (1438) y del Vaticano (1870) no a\u00f1aden nada esencial a estos datos escritur\u00edsticos: se limitan a indicar algunas consecuencias, en particular la inerrancia en materia dogm\u00e1tica y moral y el hecho de que Dios es su verdadero autor. Se\u00f1alemos adem\u00e1s que en franc\u00e9s, como en lat\u00edn, autor tiene una significaci\u00f3n m\u00e1s extensa y aun m\u00e1s alta que escritor. El autor de una obra no est\u00e1 obligado a escribirla: basta que apruebe plenamente su contenido en la totalidad como en los detalles, que asuma la responsabilidad, que la firme.<\/p>\n<p>d) Mas pronto iban a ser necesarios nuevos desarrollos en la explicaci\u00f3n de la noci\u00f3n de inspiraci\u00f3n por el progreso de las ciencias cosmol\u00f3gicas y de las ciencias hist\u00f3ricas. Se iba a plantear a la Iglesia una cuesti\u00f3n que por decirlo as\u00ed casi nunca hab\u00eda considerado y que era en el fondo la distinci\u00f3n de lo profano y de lo sagrado en los escritos inspirados. Nunca el magisterio de la Iglesia, actuando solemnemente, hab\u00eda pretendido que la Escritura diera una ense\u00f1anza cient\u00edfica. Los te\u00f3logos del Santo Oficio, que no son Iglesia, es decir el cuerpo de los pastores, al condenar a Galileo en nombre de la inerrancia de las Escrituras, hab\u00edan pecado al menos por falta de prudencia. Por lo dem\u00e1s, este desdichado ejemplo tuvo en el siglo XIX buenos efectos, cuando se propuso la cuesti\u00f3n de la universalidad del diluvio y de los seis d\u00edas de la creaci\u00f3n. Pero, \u00bfc\u00f3mo se entend\u00eda la inspiraci\u00f3n en la Escritura.<\/p>\n<p>Se dieron varias soluciones y sobre ellas iba el Sr. Pouget a ejercitar su sagacidad. Sabemos que en su edad joven hab\u00eda sido un ardiente concordista: Cre\u00eda por ejemplo que la obra del hexamer\u00f3n ocultaba verdades geol\u00f3gicas. Duchesne le hab\u00eda \u00ababierto los ojos\u00bb y la Enc\u00edclica Providentissimus le hab\u00eda confirmado. Pero no hab\u00eda admitido nunca la teor\u00eda propuesta entonces por el Cardenal Newman en un art\u00edculo del Nineteenth Century (Feb. 1884), teor\u00eda llamada de los obiter dicta y que sustra\u00eda a la inspiraci\u00f3n ciertas parcelas de las Escrituras. A sus ojos estos dos errores opuestos de los cat\u00f3licos se deb\u00edan a una inteligencia todav\u00eda superficial de la verdadera tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera, la de los concordistas, se deb\u00eda a que no se quer\u00eda comprender la indiferencia total de los hagi\u00f3grafos hacia todo lo que no se refer\u00eda a la ense\u00f1anza religiosa. \u00a1Y qu\u00e9 Raz\u00f3n ten\u00edan estos autores sagrados! Hubiera sido indigno del Esp\u00edritu Santo, actuando en el orden sobrenatural, ense\u00f1arnos la f\u00edsica, la biolog\u00eda, la astronom\u00eda, y aun hasta las matem\u00e1ticas. Para la adquisici\u00f3n de estas ciencias inferiores, basta de sobra con la inteligencia natural que Dios nos ha dado. Se comprende, escrib\u00eda en 1903, \u00ablos pocos movimientos de impaciencia que se le escapaban a san Agust\u00edn mismo, cuando ve\u00eda a fieles, m\u00e1s celosos que prudentes e instruidos, comprometer a veces la acci\u00f3n del Libro divino sobre las almas, alegando su autoridad para sostener conclusiones f\u00edsicas y otras parecidas, en oposici\u00f3n con las de los especialistas de la \u00e9poca, quienes con frecuencia eran todav\u00eda m\u00e1s paganos que la mayor parte de los nuestros\u00bb (cf. Gen. ad litt., I, 19).<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la teor\u00eda del cardenal Newman, proced\u00eda tambi\u00e9n de un concepto inexacto, o al menos de una exigencia excesiva. Se cre\u00eda, por entonces, m\u00e1xime en los medios vecinos del protestantismo, que todo lo que estaba inspirado deb\u00eda ser positivamente edificante: era forzar el hermoso texto de san Pablo (II Tm III, 16-17).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s esta manera de ver no ha sido nunca la de la Iglesia: para los Padres y los Concilios todo lo que es Escritura, es decir todo lo que est\u00e1 en la Biblia, est\u00e1 inspirado.<\/p>\n<p>A los ojos del Sr. Pouget, si le comprend\u00ed bien, la soluci\u00f3n estaba en el equilibrio de estos dos aspectos contrarios: 1\u00ba la inspiraci\u00f3n se extiende a la Biblia en su totalidad; basta con que los textos sean aut\u00e9nticos (por este cap\u00edtulo no es inspirado I Jn V,7, que es de origen priscilianista); 2\u00ba pero, si es verdad que la inspiraci\u00f3n se extiende a todo, no lo afecta a todo de la misma manera. Y particularmente en lo que concierne a lo sagrado y a lo profano, se concluye que lo sagrado es inspirado\u00a0 de por s\u00ed,\u00a0 ya que por s\u00ed procura necesariamente la edificaci\u00f3n, aun en caso de que no se la recibiera, mientras que lo profano no es inspirado m\u00e1s que indirectamente.<\/p>\n<p>&#8211; La Biblia, dec\u00eda reiteradamente el Sr. Pouget, es un libro de ense\u00f1anza religiosa. Todo cuanto no es esta ense\u00f1anza s\u00f3lo puede ser el veh\u00edculo de ella. Todo es inspirado, pero Dios s\u00f3lo es responsable de lo que es dogm\u00e1tico-moral. De lo dem\u00e1s no se muestra responsable. Pero hay algo de inspiraci\u00f3n aun en los relatos que cuentan hechos profanos. Dios daba confianza a su pueblo. La densidad de la inspiraci\u00f3n no es la misma en todas partes.<\/p>\n<p>Concluyamos pues que la inspiraci\u00f3n es una cualidad misteriosa de ciertos escritos que tienen a Dios por autor y que contienen la verdad moral y religiosa sin ning\u00fan peligro de error, pero a la par que esta verdad es inspirada directamente, el resto no lo es de hecho m\u00e1s que en vistas de esta verdad moral y religiosa.<\/p>\n<p>El Sr. Pouget y el modernismo<\/p>\n<p>El lector que me haya seguido hasta este punto habr\u00e1 tenido ya m\u00e1s de una vez la ocasi\u00f3n de comparar al Sr. Pouget con aquellos a quienes se ha nombrado los modernistas. Y sin duda no habr\u00e1 dejado de observar que una profunda diferencia\u00a0 distingu\u00eda su mente de la del Sr. Loisy. A mi parecer, oculto y todo como estaba en la celda 104, era la ant\u00edtesis del modernismo: era, si as\u00ed os parece, el verdadero modernista de su tiempo, en el sentido que se ha podido decir de santo Tom\u00e1s que hab\u00eda sido el \u00fanico modernista que haya triunfado jam\u00e1s; y eso, porque a los problemas fundamentales planteados en nuestro tiempo hab\u00eda aplicado las fuerzas de su inteligencia, sin perder el hilo de la tradici\u00f3n, como los Padres y los Doctores de la Iglesia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su filosof\u00eda, esta ra\u00edz del pensamiento, no cesaba de defender, como lo veremos en el cap\u00edtulo siguiente, la idea de un \u00abDios personal distinto del mundo y del que es autor total\u00bb; una y otra vez somet\u00eda a examen esta cuesti\u00f3n, para pulir, podar, para adaptar y volver a sentar en el edificio del pensamiento moderno esta piedra angular y fundamental sobre la que descansa la estructura del juda\u00edsmo y del cristianismo. Nunca se hab\u00eda sentido tocado ni siquiera tentado por la filosof\u00eda de la inmanencia: volveremos sobre esto al hablar de su esfuerzo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico. Digamos solamente que a sus ojos, siguiendo sus f\u00f3rmulas, Dios no es inmanente m\u00e1s que por su acci\u00f3n y esto \u00abs\u00f3lo en el sentido, muy real por otro lado, que est\u00e1 m\u00e1s presente en nosotros mismos de lo que nosotros lo estamos en nosotros mismos\u00bb: ya que en nosotros estamos como efectos temporales y variables sin cesar; Dios, en cambio, est\u00e1 en nosotros como causa absoluta y fuente total. La Enc\u00edclica Pascendi hab\u00eda citado esta f\u00f3rmula, tomada de un art\u00edculo de G. Besse (el seud\u00f3nimo del Sr. Pouget), que hab\u00eda sido traducido en una revista italiana, lo que le llev\u00f3 a decir sonriendo: \u00abDespu\u00e9s de todo, no he navegado tan mal\u00bb.<\/p>\n<p>En la aplicaci\u00f3n y en la idea misma de una cr\u00edtica, hab\u00eda entre el Sr. Pouget y el modernismo diferencias se\u00f1aladas. Sin duda, ten\u00eda dificultades, y les sal\u00eda al encuentro, las provocaba incluso seg\u00fan el ejemplo de santo Tom\u00e1s en sus videtur quod non. Nunca hab\u00eda consentido en resolverlas por medio de compromisos o soluciones bastardas. Pero, diez mil dificultades no constituyen una duda, dec\u00eda Newman; y sabemos que la cr\u00edtica del Sr. Pouget estaba al servicio de la mente, y bajo su control. En eso a mi parecer se diferenciaban sobre todo \u00e9l y el Sr. Loisy. Uno pose\u00eda el instrumento, el otro era pose\u00eddo por el instrumento.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s,\u00a0 cu\u00e1ntos contrastes entre estos dos hombres que viv\u00edan en el mismo tiempo, que se dedicaban a los mismos problemas y que hab\u00edan compartido a\u00f1os atr\u00e1s la esperanza de que la cr\u00edtica verdadera permitir\u00eda descubrir un transito \u00abde la rutina que se aferra a la tradici\u00f3n hasta la novedad que se aferra a la verdad\u00bb! Pero, \u00a1qu\u00e9 capacidad de ense\u00f1ar encerraba su enfrentamiento! \u00a1C\u00f3mo me recordaba sin cesar que existen a veces abismos entre los seres que parecen semejantes y que emplean las mismas f\u00f3rmulas! \u00bfQui\u00e9n trazar\u00e1 esa l\u00ednea de separaci\u00f3n? \u00bfAcaso parte de una desviaci\u00f3n cuyos comienzos se podr\u00edan fijar? \u00bfO quiz\u00e1s de un primer dato y por decirlo as\u00ed germinal, de una especie de conformaci\u00f3n temperamental? \u00bfLa hemos de situar en la inteligencia sola y hemos de descender hasta el car\u00e1cter y atribuirla a una actitud espiritual? \u00bfResulta la voluntad aqu\u00ed responsable? O, \u00bfser\u00e1 quiz\u00e1s el destino? Quisiera poder responder a estas cuestiones que nos atenazan, cuando se estudian los pensamientos encarnados y cuando uno ve oponerse las conciencias tan tr\u00e1gicamente. El problema de la libertad me parece encerrado en ese problema y no precisamente para jugar limpio.<\/p>\n<p>El Sr. Pouget y el Sr. Loisy se conoc\u00edan, y siempre se mostraron la mutua estima que se pueden tener generales enemigos. Confiaban en su sinceridad, en su rectitud: se saludaban con la espada en alto. El Sr. Loisy colocaba al Sr. Pouget en ese peque\u00f1o grupo de sacerdotes generosos y probos del que sent\u00eda haberse separado; a lo que a\u00f1ad\u00eda un toque particular de respeto por su ceguera y tambi\u00e9n por su candor. Habl\u00f3 de \u00e9l con simpat\u00eda en un rinconcito de sus voluminosas Memorias. Por su parte, el Sr. Pouget no hablaba nunca del Sr. Loisy sino con caridad y piedad verdaderas. Las veces que le o\u00ed decir refiri\u00e9ndose a \u00e9l: \u00abNo me gusta que se hable mal de la gente. Nemo reputetur malus, nisi probetur. Pobre Sr. Loisy, era como las cabras de mi tierra, le gustaban los precipicios&#8230;\u00bb Era tambi\u00e9n de origen campesino, de la Champagne y no de la Auvernia. En uno y otro se hallaban el apego al trabajo, la suavidad ante el obst\u00e1culo, el gusto por lo preciso y por lo exacto; uno y otro hablaban de la cr\u00edtica como un campesino instruido habla de una m\u00e1quina nueva que reemplazar\u00e1 a los viejos arados y dar\u00e1 un nuevo impulso a los cultivos, o mejor a\u00fan como el hombre de la prehistoria deb\u00eda hablar del hacha o de la palanca. Pero el Sr. Loisy apenas dejaba traslucir sus or\u00edgenes: con h\u00e1bito seglar hab\u00eda seguido siendo un cl\u00e9rigo; no hab\u00eda podido renunciar en su conversaci\u00f3n a esos bonitos modales clericales y tampoco a una ligera iron\u00eda al hablar de las cosas sagradas tan propia a veces de los can\u00f3nigos o de los profesores eclesi\u00e1sticos. A su lado el Sr. Pouget habr\u00eda dado la impresi\u00f3n de un laico completo, un bonach\u00f3n y un tanto r\u00fastico: iba derecho al grano, y sin rodeos, sin compasi\u00f3n en el lenguaje, tan incapaz de una palabra edificante como de contar una gracia. Pero, \u00a1cu\u00e1ntos rasgos m\u00e1s ocultos para diferenciarlos! El Sr. Loisy se pasaba el tiempo recortando los textos del Evangelio o de las Ep\u00edstolas, como el dial\u00e9ctico de quien habla Plat\u00f3n en el Sofista, y parec\u00eda al leerle que la t\u00fanica sin costura hab\u00eda sido compuesta de mil hilos diversos: estaba m\u00e1s seguro de estos trucos que de la existencia de los libros que los conten\u00edan; finalmente no se ve\u00eda m\u00e1s que la astucia de los interpoladores y eso solo produc\u00eda el inter\u00e9s. Claro que tambi\u00e9n el Sr. Pouget acud\u00eda a los textos y all\u00ed sentaba sus reales, pero en lugar de tratarlos como acusados, los respetaba como a testigos, iluminaba unos con los otros y, una vez examinados el lenguaje y las mentalidades, investigaba su significado hist\u00f3rico y espiritual. Realizadas estas tareas y abolidos todos los medios de expresi\u00f3n, se ve\u00eda dibujarse como sobre un palimpsesto el rostro y el pensamiento de Cristo. Por seguro que se sintiera de todo, por afirmativo que se mostrara con esos interpoladores desconocidos. El Sr. Loisy daba a las mentes rectas la impresi\u00f3n de lo incierto, y eso a causa de su intransigencia misma. El Sr. Pouget, con todas sus reservas, con sus sombras, con todas esas limitaciones que impon\u00eda al saber, os daba la impresi\u00f3n de la certeza. Sal\u00eda uno del Sr. Loisy con la idea de que la cr\u00edtica lo hab\u00eda trastornado todo, y pulverizado el dato b\u00edblico; al salir del Sr. Pouget, se sent\u00eda uno con el pensamiento fortalecido, la cr\u00edtica se hab\u00eda llevado la escoria y la herrumbre sacando a relucir el metal puro. Loisy ten\u00eda su m\u00edstica, cierto, y era elevada; pero era un sentimiento m\u00e1s que una doctrina, une especie de culto a la humanidad, en suma una generosidad bastante nebulosa. Pouget no era m\u00edstico, pero se concentraba en la imitaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, en la meditaci\u00f3n del Padre, del hijo y del Esp\u00edritu: descansaba a la sombra de las Tres Personas. Loisy era de una delicadeza extrema y un poco susceptible. Pouget era rudo y las picaduras no le afectaban. Loisy estaba siempre ocupado en defenderse, en contarse, en justificarse; instru\u00eda el proceso de sus adversarios, se deleitaba comprometiendo a sus amigos; Pouget no hablaba de s\u00ed; valoraba a sus amigos, y se callaba lo malo, no sospechaba de nadie, y hab\u00eda aguantado sin quejarse la sospecha y el silencio. Loisy hab\u00eda terminado la carrera con unos festejos que hab\u00edan atra\u00eddo a Par\u00eds a los representantes de varias naciones. Pouget acababa su vida humildemente, trabajando; se le consideraba un buen hombre; y era ciego, algo que siempre se olvidaba.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s admirable quiz\u00e1s es que no se encontraban en \u00e9l esos resentimientos, que constituyen a menudo la herencia de los que se han visto reducidos a un segundo plano o, como se suele decir, que no han sido comprendidos; sin duda que un coraz\u00f3n tan sensible como el suyo hab\u00eda debido de conocer los primeros movimientos del humor, pero se hab\u00eda sobrepuesto a ellos. El problema de la sumisi\u00f3n no se le hab\u00eda planteado, estaba firme en Cristo, m\u00e1s all\u00e1 de toda queja. He conocido cabezas generosas en este tiempo que hab\u00edan sido como \u00e9l lo fue objeto de sospechas injustas, que hab\u00edan sido olvidados de aquellos de quienes esperaban el apoyo paterno. De estas pruebas tan duras para un cristiano fiel, aun cuando la voluntad hab\u00eda dominado al coraz\u00f3n, hab\u00edan conservado un abatimiento tal que no s\u00e9 qu\u00e9 resorte del alma hab\u00eda sido alcanzado y roto para siempre. \u00a1Que el que no haya sufrido les arroje la primera piedra! \u00a1Es tan duro, cuando no se tienen dos vidas, pertenecer a una generaci\u00f3n sacrificada! Por otro lado, ya me hab\u00eda encontrado con sabios cat\u00f3licos que, ante las dificultades de la ciencia, hab\u00edan tomado el partido de no pensar m\u00e1s. Sab\u00edan a cu\u00e1ntas penalidades se expone uno cuando se mueven los fundamentos de la religi\u00f3n, y sacrific\u00e1ndose a una preocupaci\u00f3n por la tranquilidad as\u00ed como al deseo de la paz y de la oraci\u00f3n, hab\u00edan resuelto dejar al tiempo vendar las heridas. Confieso que, con raz\u00f3n o sin ella, estas actitudes fatales del esp\u00edritu no me parec\u00edan ideales: ve\u00eda en ellas por un lado demasiada timidez y por otro demasiado dolor. En el Sr. Pouget no se ve\u00eda el rastro de estas flaquezas, y lo que me hab\u00eda empujado a seguirlo era esta limpieza. Hab\u00eda\u00a0 en \u00e9l esta virtud de valent\u00eda, de ardor en los peligros que regocija y seduce a la juventud. Algo ten\u00eda, quiero recordar, de parecido con Juana de Arco y que me hench\u00eda de gozo: \u00abExiste gente, dec\u00eda, que s\u00f3lo conocen a los cat\u00f3licos y que nunca han ido a la guerra. Es curioso que no se quiera caminar en medio de los enemigos. Y bien a pesar de ello, el valor nos empuja a caminar siempre hacia delante: donde hay que batirse es al frente de los ej\u00e9rcitos.\u00bb O tambi\u00e9n, dec\u00eda \u00e9l: \u00abCuando me retiraron, me dije a m\u00ed mismo: no se embraga ya el motor, pero ello no le impide moverse; si se le engancha algo, entonces, eso le pondr\u00e1 en marcha\u00bb. Otra vez, llev\u00e1ndose la mano hacia el pecho y abri\u00e9ndola de pronto como lo hac\u00eda sin duda anta\u00f1o con su palma llena de grano: \u00abMientras se tenga la sembradora, sembremos\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo dar a entender al lector la impresi\u00f3n de seguridad osada, de prudencia conquistadora, de ciencia verdaderamente caritativa, de audacia sumisa, de paz misteriosa que se viv\u00eda al lado de este hombre? Al fraccionar mi tema seg\u00fan las leyes de la exposici\u00f3n, solamente he podido indicar de paso este equilibrio del pensamiento y del esp\u00edritu, c\u00f3mo esto compensaba aquello, c\u00f3mo la independencia se aliaba con la fidelidad, y la libertad con la verdad, c\u00f3mo el respeto se apoyaba en la audacia, c\u00f3mo se pasaba sin cesar de los textos al alma, de la letra al esp\u00edritu y del todo a Cristo! Desear\u00eda reconstruir, para finalizar este cap\u00edtulo, una de estas conversaciones familiares como las que manten\u00edan con frecuencia sus amigos con \u00e9l hacia el atardecer: nos dar\u00e1 una idea de sus altos vuelos. Como los ya ancianos, el Sr. Pouget ten\u00eda d\u00edas negros, d\u00edas de queja, cargados de monoton\u00eda, pero tambi\u00e9n los ten\u00eda de vigilancia y de raptos repentinos. Por momentos me hac\u00eda pensar en esos hermosos d\u00edas de oto\u00f1o que yo, personalmente, coloco por encima de los de la primavera: porque la primavera no se sabe qu\u00e9 nos traer\u00e1, no sabemos si cumplir\u00e1 sus promesas, mientras que en oto\u00f1o el grano est\u00e1 en los graneros, la vendimia se ha hecho, las obras son una realidad y la gracia de un hermoso d\u00eda los corona. Hab\u00eda pues horas en las que, por la nitidez, por la prontitud del juicio, por el nervio y el vigor de la prueba, por el acento de la caridad, por los consejos de vida, por el sentido pleno de lo humano, por la aceptaci\u00f3n de todo, por las aperturas al m\u00e1s all\u00e1, por la paz de la esperanza, era inimitable y en las que se superaba a s\u00ed mismo: ten\u00eda las manos llenas de semillas; ten\u00eda la sembradora, y sembraba. Pienso en la frase de Eckermann quien, el 11 de marzo de 1828, despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n con el viejo Goethe, escrib\u00eda en sus apuntes: \u00abLo m\u00e1s noble de su naturaleza parec\u00eda exaltarse en \u00e9l\u00bb (Das edelste seiner Natur schien ihn rege zu sein).<\/p>\n<p>Como pasaba a menudo, la conversaci\u00f3n hab\u00eda comenzado mientras yo le\u00eda algo de la obra del Sr. Loisy que le hab\u00eda tra\u00eddo; en este punto, me interrumpi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00abEste pobre Loisy, me dijo, confunde cosas del pueblo y de los eclesi\u00e1sticos mal instruidos con la fe cat\u00f3lica: eso es reducirla. A sus ojos, ya lo s\u00e9, el Evangelio no es fiel, y ha embellecido a Cristo. Ellos hab\u00edan proyectado lo que cre\u00edan, de manera que nosotros no conocemos a Cristo m\u00e1s que por medio de su fe. Pero la tradici\u00f3n es el testimonio de los que vivieron con Cristo: y tendr\u00edan que probarme que se trataba de idiotas. Los Ap\u00f3stoles daban testimonio: \u00bfc\u00f3mo se hace la historia? Por testimonios p\u00fablicos. La historia de T\u00e1cito, \u00bfqui\u00e9n me la garantiza? Es un rumor. Aqu\u00ed, hab\u00eda hechos extraordinarios que hab\u00edan impresionado a estos hombres y que les daban \u00e1nimos. Los documentos no han hecho la Iglesia, sino que se han conservado por ella. Yo dir\u00eda que los documentos son la Iglesia al tomar conciencia de s\u00ed misma. Los estudio como piezas conservadas por testigos que no habr\u00edan consentido\u00a0 que se los falsificaran. Los fieles son testigos de una fidelidad excepcional, de una calidad superior.<\/p>\n<p>En cuanto a estos misterios paganos, es otro caso distinto. \u00bfQu\u00e9 eran pues estos misterios? Las sinagogas exist\u00edan hasta en Roma. Para los misterios es diferente. Los misterios paganos aceptables, los de Eleuxis, eran esot\u00e9ricos. No hab\u00edan influido nunca en el pueblo. Y los convertidos de nota, como Justino y Clemente de Alejandr\u00eda, nos cuentan cosas sorprendentes de estos misterios. Este \u00faltimo autor hab\u00eda le\u00eddo quinientas o seiscientas obras hoy perdidas: era m\u00e1s cre\u00edble que la gente de nuestros d\u00edas. Cibeles y Attis ten\u00edan sacerdotes castrados voluntariamente. Mithra era el taur\u00f3bolo inundado de sangre. Los cristianos aborrecieron siempre todo esto. Y las condiciones de la\u00a0 salvaci\u00f3n son todo lo contrario de lo que se hac\u00eda para ir a estas divinidades. Como vosotros ten\u00e9is ojos, acudid a san Marcos, cap\u00edtulo VIII, vers\u00edculo 34 o 35: ver\u00e9is lo que predica Cristo: si alguien quiere venir en pos de m\u00ed, renuncie a s\u00ed mismo, tome su cruz y me siga. Y fijaos que no se lo dice s\u00f3lo a sus disc\u00edpulos: se dirige a la multitud. Y tambi\u00e9n Lucas nos dice, si no me equivoco, que hay que llevar la propia cruz cada d\u00eda. Es duro.\u00bb<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n hab\u00eda comenzado pues por all\u00ed; se trataba del testimonio, de la declaraci\u00f3n, del m\u00e9todo comparativo. Solo que el Sr. Pouget no empleaba ninguna palabra de \u00e9stas: con \u00e9l, siempre indicaciones, trazos, rayos de luz, y era suficiente para dirigirse. Un poco despu\u00e9s (lo estoy viendo en mis apuntes), al hablar de la idea de la continuidad del plan divino, tan de su agrado, porque, como los que tienen miras elevadas\u00a0 y a lo lejos, sab\u00eda que en todo lo que es preciso hacer en caso de necesidad es fijarse en el accidente y no litigar por la p\u00e9rdida de un detalle. Se hab\u00eda de considerar el todo y de un \u00fanico vistazo, este orden de religi\u00f3n, este concierto, esta continuidad de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abCada profec\u00eda en s\u00ed puede ser atacada: una sola profec\u00eda, no m\u00e1s que un solo milagro, no puede probar la verdad de la religi\u00f3n; Cristo hizo un mont\u00f3n de milagros, y sin embargo, dice san Pablo, sino ha resucitado vana es nuestra fe. Se necesita un plan y que se haya realizado. En mis pobres trabajos, me he esforzado por destacar todo el valor de ese plan especial de la Providencia, esas promesas que pretende tener este peque\u00f1o pueblo, ese plan que se ha realizado, este peque\u00f1o pueblo que, de hecho, fue el \u00fanico en recibir la noci\u00f3n de Dios&#8230; No me quitar\u00e1n de la cabeza la idea de que hubo un acontecimiento se\u00f1alado en la historia de Israel. Porque una ense\u00f1anza, si es que viene de Dios, no basta con que sea moral, necesita de algo que se parezca al milagro: el desarrollo del pueblo jud\u00edo es uno de esos signos, desarrollo imperfecto como todas las cosas humanas, pero que lleg\u00f3 a buen t\u00e9rmino. Este peque\u00f1o pueblo que nunca fue absorbido por la presi\u00f3n exterior, por el paganismo asirio-babil\u00f3nico, por el paganismo greco-romano&#8230; Dios es quien act\u00faa por dentro.<\/p>\n<p>La historia de las religiones confirma nuestra fe. O sin Dios (los Egipcios), o Dios inacabado, ahogado en el cosmos (pante\u00edsmo de los Hind\u00faes), encerrado en el cosmos (Griegos). Esta noci\u00f3n de un Dios creador, esta idea \u00fanica en su especie antes de Cristo form\u00f3 la mentalidad cristiana, a pesar de la influencia griega. Antes de santo Tom\u00e1s vemos el cristianismo que prescinde de la filosof\u00eda griega cuando le molesta. Y que ahora eso deje sombras es algo evidente. El cristianismo no es m\u00e1s que misterio, pero no existe contradicci\u00f3n en el orden moral, que es lo importante. El orden intelectual no est\u00e1 m\u00e1s que para el orden moral. La creaci\u00f3n, lo reconozco, es un misterio incomprensible, pero que se impon\u00eda para evitar el pante\u00edsmo y aun en cierto modo para explicar la contingencia de este mundo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Se ven las ideas que le eran familiares y que hilvanaba unas con otras, como fabrica su nido el p\u00e1jaro. Dejaba a su interlocutor la labor de ver la convergencia de estos trozos sueltos. \u00abExiste esto&#8230; Y tambi\u00e9n esto&#8230;.Y luego esto tambi\u00e9n\u00bb, dec\u00eda con su modo de hablar directo. Y esta ausencia de relaci\u00f3n me hac\u00eda entrever qu\u00e9 suerte que los datos en los que se apoya el cristiano que quiere pensar sean tan complejos, tan m\u00faltiples y tan estrechos, a pesar de nuestro sue\u00f1o de armon\u00eda visible y de hermosa unidad. Y esto me recordaba el razonamiento de Pascal y hasta sus propias palabras, tal como las ha recogido Filleau de la Chaise: Pascal ten\u00eda por costumbre decir que la verdadera prueba es un conjunto de circunstancias que no todos re\u00fanen y que hacen que este gran cuerpo de la religi\u00f3n est\u00e9 compuesto de una infinidad de partes diferentes y que tienden a un mismo fin.<\/p>\n<p>Pero volvamos a nuestra conversaci\u00f3n. Veo por mis notas que hablaba de nuevo del Sr. Loisy. Y ah\u00ed es donde sobresale esta virtud de la humanidad en el juicio, que le era tan propia, haciendo gala de todo lujo de circunstancias.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abEn el momento de su jubilaci\u00f3n, me dijeron, Loisy advirti\u00f3 a sus amigos: &#8216;No quiero decir nada contra Cristo.&#8217; Y uno se pregunta si no hay cabezas que tienen dificultades en creer. Nuestro dogma posee un revestimiento hel\u00e9nico y escol\u00e1stico que puede chocar a algunos, por ejemplo, a los cerebros chinos. La metaf\u00edsica es un asunto griego. Tal vez este pobre Loisy&#8230; Mirad, cuando se quiere juzgar a la gente, se ha de pensar en todo, teniendo en cuenta la educaci\u00f3n, la mentalidad, el temperamento. Hay momentos, ahora que me acerco al fin, en los que me vienen preguntas que tender\u00edan a la incredulidad. Estas tentaciones las aparto. Pens\u00e1ndolo bien, se necesitan sombras y muchas sombras: lo que os gu\u00eda es la prudencia. Loisy s\u00f3lo quer\u00eda luz. Hab\u00eda destacado por el saber. Creo que se debe sobreponer uno a su saber. Mientras no domine yo mi cr\u00edtica, no ser\u00e9 un hombre. (Un silencio, largo, se pone un dedo en los labios.) Si no estuviera tan enfermo, ir\u00eda a verle. Le dir\u00eda: &#8216;Supongamos que ten\u00e9is ideas distintas. Vengo a hablar con vos. \u00bfHallemos tal vez alg\u00fan punto de contacto?&#8217; San Vicente ve\u00eda al abate de Saint Cyran, cuando \u00e9ste se encontraba en la Bastilla, y le excus\u00f3 de una cantidad de cosas, mientras le dec\u00eda la verdad. Le escrib\u00eda: &#8216;San L\u00e1zaro est\u00e1 abierto para vos y vuestros seguidores.&#8217; Los santos dan paso a la caridad ante todo\u00bb.<\/p>\n<p>Y, muy pronto despu\u00e9s, el Sr. Pouget se vio ante su propia historia. El lector ha adivinado que, hacia 1910, hab\u00eda sentado c\u00e1tedra de original entre los suyos: algunos de sus cohermanos, a la par que rend\u00edan homenaje a su persona y a sus virtudes, le hab\u00edan tenido por innovador peligroso a la juventud. La caridad de unos y de otros hace que ignoremos siempre los detalles de las luchas interiores que hab\u00eda librado el Sr. Pouget, pero se pod\u00edan calcular por ciertos pliegues en sus labios, por imperceptibles remolinos de las l\u00edneas de su frente y por un curioso destello de sus pupilas, qu\u00e9 tempestades hab\u00edan pasado por su cerebro. Sol\u00eda indignarse con los que cre\u00edan que la piedad dispensaba de la cr\u00edtica. Hab\u00eda llevado un cuaderno de apuntes, que hab\u00eda quemado ya y en el que hab\u00eda escrito un d\u00eda de esos negros: Vae mihi qui cogitare ausus sum! Pero era todo un espect\u00e1culo ver amansarse esos remolinos ante un pensamiento m\u00e1s alto que le llevaba a dominar el tiempo y la impaciencia.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abRoma, dec\u00eda, procede por v\u00eda de autoridad, y hemos de confesar que tiene raz\u00f3n. Por unos trescientos o cuatrocientos esp\u00edritus cr\u00edticos, hay millones y millones de almas, y esto es el pueblo.\u00a0 \u2013La Iglesia es el gran cuerpo. Ella tiene el tiempo para s\u00ed. El medio cambia poco a poco, y ello da la raz\u00f3n a la paciencia romana. No puede andar de prisa, porque escandalizar\u00eda a los creyentes, y no salvar\u00eda a los no creyentes. Las almas son muy quisquillosas en materia de fe. Los antiguos Padres hablaban de religi\u00f3n para ser comprendidos de sus contempor\u00e1neos. Maspero dijo un d\u00eda a uno de mis cohermanos que iba a sus clases: Usted, usted tiene cuidado de almas, est\u00e1 obligado a tomar precauciones m\u00e1s que los otros\u00bb.<\/p>\n<p>Conviene advertir adem\u00e1s que ten\u00eda mucho cuidado en no escandalizar, en no expresar una idea ante aquellos que, no siendo capaces de entenderla bien, correr\u00edan el peligro de sentirse turbados. A menudo en la casa donde viv\u00eda, no hab\u00eda m\u00e1s que novicios que le pudieran leer. Evitaba entonces los libros que le interesaban, por miedo a escandalizar a un novicio. Los libros de Duchesne estaban colocados aparte, en su biblioteca, en un lugar poco accesible. Y aun los op\u00fasculos que hab\u00eda escrito sobre cuestiones delicadas se hallaban cuidadosamente enterrados en un armario. Este temor, que llegaba a veces al escr\u00fapulo, contrastaba con la independencia de su mente. Al preguntarle alguna vez porqu\u00e9 tomaba tales precauciones, respond\u00eda: \u00ab\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer? Por encima de la ciencia est\u00e1 la caridad. Dar\u00eda toda la cr\u00edtica del mundo por una sola alma: Cristo muri\u00f3 por las almas y con qu\u00e9 severidad se dirige a los que escandalizan a los peque\u00f1os!\u00bb\u00a0 Volvamos a sus confidencias:<\/p>\n<p>&#8211; \u00abYo hab\u00eda anotado hace tiempo en el Correspondant el famoso art\u00edculo de Mons de Hulst sobre la cuesti\u00f3n b\u00edblica. Varios cohermanos me acusaron al Superior general. El Muy Honorable Padre me hizo unas observaciones en tono paternal. Entonces le dije, se\u00f1alando con el pulgar mi frente y mi coraz\u00f3n: &#8216;Padre, hay todav\u00eda fe aqu\u00ed y ah\u00ed.&#8217; \u00c9l me crey\u00f3. Nunca me permitieron ense\u00f1ar el Nuevo Testamento, pero eso no me impide conocerlo. Para m\u00ed antes es mi libertad que todo lo dem\u00e1s; cuando me cesaron no corr\u00ed a ponerme de rodillas para que se me diese un puesto. Me dan un t\u00edtulo y me lo pueden quitar de un momento a otro. Lo que valgo, s\u00f3lo Dios me lo puede quitar, haci\u00e9ndome perder la cabeza. Seg\u00fan se va uno haciendo hombre, m\u00e1s cuenta se da de una cantidad de cosas.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, que se ha de sufrir por esto y por lo otro; m\u00e1s sufri\u00f3 Cristo en la Cruz. En su propia casa bien se est\u00e1, no se depende m\u00e1s que de Dios, nada se dice. Si me preguntaran lo que pensaba, dir\u00eda: &#8216;Se\u00f1or, pienso que hay que pensar.&#8217; La administraci\u00f3n es siempre rutinaria: un individuo en una oficina se arregla los bigotes y os firma el papel. Se necesitar\u00eda una inteligencia ang\u00e9lica para gobernar bien, y Dios no hace milagros in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s del lado flaco humano, tened la costumbre, vos que sois joven, de ver siempre a Cristo inmortal, y con \u00e9l a todos los santos que reinan ya en el cielo, y a todos aquellos que aqu\u00ed siguen con todas sus ganas, en humildad y paciencia, al divino Crucificado, con quien reinar\u00e1n un d\u00eda. Todas estas cosas no impiden a los santos hacerse muy santos.<\/p>\n<p>Yo que no soy m\u00edstico, a fuerza de estudiar ya lo ser\u00eda algo. Hoy no sufro, estoy en calma, incluso tranquilo; podr\u00eda ir no s\u00e9 d\u00f3nde. Tengo mis despojos en esta habitaci\u00f3n, pero todo lo dem\u00e1s vuela lejos y muy alto. Os ruego que cre\u00e1is que no me retiene la tierra. Los hermosos paisajes, todas esas escenas que no puedo ver, no me llenan como las Tres personas. Cuando pienso que el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu se ocupan de m\u00ed&#8230; Ni siquiera la instrucci\u00f3n me satisface ya, salvo la Biblia por las claridades que recibo de ella. Me hace bien pensar en los santos. No se ha de decir, de los santos sale una aureola y como una emanaci\u00f3n, Las personas que hacen el bien, siento a su alrededor una atm\u00f3sfera sui generis; es de orden natural quiz\u00e1s, pero que os arrastra hacia el m\u00e1s all\u00e1. No se puede dejar de apreciarlas; se encuentra uno a gusto con ellas. Nos gustar\u00eda que siguiera. Pienso que algo as\u00ed es el misticismo.<\/p>\n<p>Tengo setenta y ocho a\u00f1os, avanzo a toda vela hacia mi eternidad. Pues bueno, para m\u00ed no existe otro personaje que cuente, y es Cristo. Tiene una autoridad. La palabra de Dios que ha creado el mundo. \u00c9l habla con sencillez, y lo dice todo, todo me lleva a \u00c9l. Si no existiera Cristo, \u00bfqu\u00e9 har\u00edamos nosotros? Ahora, desde este punto de vista, la cr\u00edtica es bien poca cosa. Tenemos lazos con el mundo invisible, provenimos de Dios, mucho m\u00e1s de lo que pensamos, hasta en las \u00faltimas fibras de nuestro ser. Yo no soy otra cosa que la exteriorizaci\u00f3n de una de las ideas divinas. La gente que de esta forma en el fondo de su voluntad se sienten afectas a Dios, yo creo que Dios no puede rechazarlas. Todos mis esfuerzos se dirigen a sentirme lo m\u00e1s cerca posible. Voy a entrar pronto en mi eternidad. Creo que no he tratado mucho de parecer: bueno,\u00a0 parecerlo es una tonter\u00eda, serlo ser\u00eda suficiente. El gran d\u00eda de la eternidad es un horizonte tan vasto que nada cuenta ante \u00e9l. Entretanto, procuro trabajar por la perfecci\u00f3n de las almas, por hacerles vivir de un modo razonable. La vida es algo sencillo. Basta con tener la intenci\u00f3n de cumplir con el deber para que el bien que hac\u00e9is se os tenga en cuenta para siempre. Nosotros los cristianos somos verdaderamente un tertium genus: para nosotros las cosas de la tierra cuentan poco; el despu\u00e9s, eso es todo. En la vida de Cristo, mirad c\u00f3mo est\u00e1 todo orientado hacia su Padre. No hizo m\u00e1s que pasar, y eso demasiado r\u00e1pido. As\u00ed la Iglesia es un lugar de paso. Conocer el autor de tal o cual Escritura, me dir\u00e9is que no es de suma importancia. Para la vida religiosa, siendo algo vital, las ideas cuentan mucho, pero no es todo. En la verdad, existe una cuesti\u00f3n de oportunidad; nos hemos de preocupar de las almas, por ellos se ha formado la autoridad, y hay que obedecerla por ellas.<\/p>\n<p>Dejar hacer al tiempo: poco a poco las ideas pasan a los hombres; la humanidad no puede abrazarlas todas de una vez. \u00bfQui\u00e9n sabe si en el Nuevo Testamento mismo no hay cosas que no entendemos todav\u00eda?\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: El Sr. Pouget y la cr\u00edtica religiosa (cont.) El problema de la inspiraci\u00f3n. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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