{"id":27762,"date":"2014-03-07T07:01:20","date_gmt":"2014-03-07T06:01:20","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=27762"},"modified":"2016-07-26T09:44:34","modified_gmt":"2016-07-26T07:44:34","slug":"retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-vii\/","title":{"rendered":"Retrato del sr. Pouget, sacerdote de la Misi\u00f3n (VII)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo III: El Sr. Pouget y la cr\u00edtica religiosa (cont.)<\/h2>\n<h3>V. El principio del desarrollo<\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129409\" alt=\"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=294%2C300\" width=\"294\" height=\"300\" \/><\/a>Cuando los documentos que ha conservado el trabajo cr\u00edtico han sido correctamente situados en el tiempo, entonces se puede estudiar el desarrollo de las ideas, de las creencias o de las instituciones. Lo que entonces interesa a la cr\u00edtica es saber si las fases posteriores de estas series temporales son sustancialmente conformes a las fases posteriores y originales, en qu\u00e9 medida ha habido progreso o por el contrario regreso, sobrevaloraci\u00f3n o corrupci\u00f3n\u00a0 &#8211; en suma, si estamos en presencia de una pura evoluci\u00f3n o bien al contrario de un desarrollo propiamente dicho, bien sea progresivo o simplemente expl\u00edcito. Esta idea recibe aplicaciones numerosas en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo del m\u00ednimum habr\u00eda podido producir resultados desoladores en quien no hubiese tenido el esp\u00edritu de profundidad. Si es dif\u00edcil de manejar, no es s\u00f3lo por estos h\u00e1bitos de sobrevalorar que henos contra\u00eddo, es ante todo porque, para percatarnos de las verdades contenidas en ese m\u00ednimum original y esencial, debe tener la vis\u00f3n entrenada: le hace falta, entre otros conocimientos numerosos, lo que yo llamar\u00eda el sentido de lo impl\u00edcito. El Sr. Pouget hab\u00eda adquirido el singular poder de ver en un texto o en una pr\u00e1ctica todo lo que se encontraba implicado o presupuesto en ellos, por consiguiente cuanto de all\u00ed pod\u00eda concluirse. Sabemos que su m\u00e9todo corriente era de aferrarse a un punto s\u00f3lido y fijo, conocerlo bien en sus aspectos, sus principios y sus sobreentendidos, volver a examinarlo, palparlo para extraer las consecuencias una a una. En ello, su esp\u00edritu caminaba al un\u00edsono con el objeto de su estudio, lo que es un favor nada com\u00fan.<\/p>\n<p>Todo suced\u00eda en efecto a sus ojos como si en todos los dominios, y particularmente en el curso de la revelaci\u00f3n, Dios hubiera confiado al hombre en un principio ciertas semillas de pensamiento, que se hab\u00edan exteriorizado a continuaci\u00f3n adquiriendo forma. Dios, pensaba \u00e9l, llama al hombre al trabajo: le ofrece datos, de los que el hombre saca, seg\u00fan su trabajo, puntos de vista cada vez m\u00e1s ricos. El m\u00e9todo del m\u00ednimum estaba pues \u00edntimamente unido a lo que llamamos con Newman el principio del desarrollo. Estas palabras no se hallaban en el vocabulario del Sr. Pouget, pero veremos en qu\u00e9 sentido hubiera completado y corregido a Newman, y c\u00f3mo nos indican las muchas direcciones constantes de su pensamiento.<\/p>\n<p>As\u00ed es c\u00f3mo por otra parte explicaba, en su trabajo de 1903, los caminos de Dios:<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo, autor principal de la Escritura, habr\u00eda podido manifestar al mismo tiempo y en su plenitud el contenido de la revelaci\u00f3n judeo-cristiana, si esta revelaci\u00f3n s\u00f3lo fuera un aporte de verdad superior y no ya tambi\u00e9n, quiz\u00e1s m\u00e1s, una educaci\u00f3n de nuestra especie, que llega a su perfecci\u00f3n propia s\u00f3lo a pasos insensibles: la excepci\u00f3n que constituyen algunas personalidades destacadas no es contraria a esta ley de la lentitud. Dios mueve a la humanidad, como todas las cosas, seg\u00fan la clase de naturaleza que le ha dado De ah\u00ed las largas preparaciones patriarcales que confluyeron en el mosa\u00edsmo, y la expansi\u00f3n bastante lenta de \u00e9ste \u00faltimo, que tiene por t\u00e9rmino el cristianismo.<\/p>\n<p>Con frecuencia, seg\u00fan la pr\u00e1ctica normal del lenguaje, se ve este desarrollo como un conjunto de adiciones sucesivas a lo que precede. Pero se trata de im\u00e1genes mec\u00e1nicas que son enga\u00f1osas. Nos sugieren equivocadamente un trabajo de superficie y totalmente exterior, as\u00ed como la imagen de fuerzas que actuaran sobre todo a saltos. Un germen, sin embargo, va creciendo siempre por introsuscepci\u00f3n; la formaci\u00f3n tiene lugar en toda la masa y hasta en las partes m\u00e1s \u00edntimas: es el trabajo de la vida, poderoso a pesar de la lentitud, porque siempre est\u00e1 en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mas este desarrollo de la revelaci\u00f3n se realiz\u00f3 de dos maneras, de las cuales s\u00f3lo la segunda est\u00e1 a nuestro alcance. Primero este trabajo se realiz\u00f3 en las multitudes a las que iba dirigida la revelaci\u00f3n y, hasta se podr\u00eda decir, en cada alma en particular. Pero tambi\u00e9n se realiz\u00f3 en los escritos de los profetas, y se deja ver como insinuado en los libros en los que la revelaci\u00f3n fue consignada parcialmente.<\/p>\n<p>En efecto, el desarrollo de la verdad revelada dej\u00f3 rastros en la Escritura, de los que se han compuesto sucesivamente los libros, sobre todo los del Antiguo Testamento, durante un largo periodo de tiempo, y antes de que se manifestara la totalidad de la verdad sobrenatural. Se puede afirmar que solamente en los documentos escritos se nos han podido conservar los rastros de este desarrollo. Ya que todas las capas antiguas y nuevas de los aportes de la revelaci\u00f3n total se confunden enseguida en un todo homog\u00e9neo en la tradici\u00f3n oral y en la ense\u00f1anza actual y viva de la autoridad religiosa.<\/p>\n<p>De todo esto resulta que la Escritura se puede comparar, en sus diversas partes, a los diversos trabajos de un mismo autor cuyo pensamiento, excelente por otra parte, se ve constantemente modificado y siempre mejorando, desde que comenz\u00f3 a escribir: sus \u00faltimos trabajos, sin contradecir a los m\u00e1s antiguos, podr\u00e1n en caso de necesidad a\u00f1adir algo, explicarlos, completarlos, a la par que no recibir\u00edan de ellos nada a cambio.<\/p>\n<p>Para estudiar este desarrollo admirable es preciso disponer de una serie de documentos escalonados en el tiempo y correctamente fechados. La primera operaci\u00f3n necesaria a esta inteligencia de la revelaci\u00f3n en marcha es por tanto una cronolog\u00eda de la Escritura. Y no es una cosa nada f\u00e1cil: lo mismo que el c\u00f3digo llamado c\u00f3digo de Napole\u00f3n o c\u00f3digo civil encierra, con las innovaciones imperiales, las costumbres de la monarqu\u00eda, algunos textos de Justiniano y hasta algunos edictos de los pretores, as\u00ed mismo algunas colecciones b\u00edblicas atribuidas a un autor principal son colecciones de documentos: algunos pueden ser m\u00e1s antiguos que el autor principal que los habr\u00e1 compilado, adaptado y presentado; otros pueden haber sido escritos mucho m\u00e1s tarde bajo su influencia o tambi\u00e9n a imitaci\u00f3n suya, otros finalmente pueden haberle sido atribuidos al cabo de siglos de intervalo, puesto que era una costumbre literaria y jur\u00eddica del Antiguo Oriente atribuir a un autor antiguo y venerado disposiciones recientes cuya autoridad se aumentaba de esta manera a los ojos de las multitudes a cuya salvaci\u00f3n iban dirigidas. As\u00ed sucede que un libro, que parece un bloque a una mente no perspicaz, se fragmenta en varias fuentes de documentos escalonados en el tiempo y cuya fecha aproximada se puede fijar por criterios convergentes. Este trabajo permite dar a conocer con una certeza suficiente el hecho del desarrollo religioso.<\/p>\n<p>El Sr. Pouget hab\u00eda estudiado el desarrollo en Israel con un cuidado particular, y se habr\u00eda podido llegar por sus escritos a este ensayo sobre el desarrollo de la religi\u00f3n jud\u00eda, que presupone Newman, pero que no escribi\u00f3 por falta de recursos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda establecido desde este punto de vista la sucesi\u00f3n de las profec\u00edas mesi\u00e1nicas. En primer lugar hab\u00eda rechazado textos en los que se vio m\u00e1s tarde mesianismo porque \u00abse quer\u00eda ver\u00bb (as\u00ed Gen., XLIX, 10); o tambi\u00e9n textos que no eran necesariamente mesi\u00e1nicos (as\u00ed II Sam., VII; Is., IX, 5-6). Pero, hecha esta purificaci\u00f3n, demostraba que las promesas de los patriarcas se hab\u00edan conservado en Israel, mientras Israel hab\u00eda permanecido tranquilo en su suelo; que se hab\u00edan puesto a meditarlas y a explicarlas bajo los ataques venidos de fuera y durante el gran peligro; que entonces hab\u00eda cuajado sobre todo la idea de una revancha resonante que reunir\u00eda a todas las naciones en Jerusalem; que tras el exilio, a pesar de las tristezas del regreso, se hab\u00edan mantenido estas mismas esperanzas: quedaban en los corazones, espirituales en unos, terrestres en los otros, seg\u00fan las excelencias de las almas; que, sin desprenderse del todo de estas vistas carnales, el mesianismo se vislumbra cada vez menos en ellas; que se le ve hacerse interior en Jerem\u00edas y Ezequiel, completo en calidad y extensi\u00f3n en la segunda parte de Isa\u00edas quien nos presenta al gran Siervo sufriendo por los pecados de su pueblo; que en fin Daniel representa al Mes\u00edas como el fundador del reino de los Santos, que ser\u00e1 el reino de los cielos del Evangelio: estamos ya en presencia de un mesianismo espiritual y universal y que no puede recibir otra plenitud que su cumplimiento. El Sr. Pouget notaba de paso que estos \u00abprofetas escritores no hacen tesis; hablan de Mes\u00edas cuando se hace presente en su pensamiento. Es una especie de presentimiento que, arrancando de todos los rincones de Israel, ha apuntado alto y con tino, como lo prueban los hechos posteriores\u00bb.<\/p>\n<p>Pero esta idea de expansi\u00f3n no la limitaba a lo que se llama com\u00fanmente las profec\u00edas. Mostraba que este mismo movimiento siempre ascendente a pesar de los periodos moment\u00e1neos de parada y de regresi\u00f3n, caracterizaba la historia interior de Israel, y que en \u00e9l se pod\u00eda advertir, en todos los terrenos, un progreso regular de la conciencia humana. Debemos reducirnos aqu\u00ed a mencionar sus estudios concretos en que estas expansiones diversas son estudiadas cuidadosamente, aunque todav\u00eda de manera bien resumida y bien el\u00edptica. El Sr. Pouget hab\u00eda analizado en un primer art\u00edculo el progreso de la idea de Dios y de la idea del hombre, tanto en esta vida, como despu\u00e9s de su muerte; en un segundo art\u00edculo el progreso de las ideas y de las pr\u00e1cticas que se refieren a las relaciones mutuas de Dios y del hombre (idea de la Providencia, de la moral familiar; paso del culto exterior al culto completo; progreso de la ense\u00f1anza religiosa; progreso de la moral personal). Finalmente, un tercer art\u00edculo trataba de las relaciones de los hombres entre ellos, es decir de la moral propiamente dicha (protecci\u00f3n de los peque\u00f1os, esclavitud, protecci\u00f3n de los acusados; relaciones con los extranjeros, relaciones con los otros pueblos, problema de lo prohibido).<\/p>\n<p>Desde este punto de vista pod\u00eda renovar hasta ciertos problemas de ex\u00e9gesis, y esto es lo que le hab\u00eda permitido arrojar un poco de luz sobre el Cantar.\u00a0 Lo que le interesaba de estos seis cortos cap\u00edtulos no era tan s\u00f3lo ver en ellos, despu\u00e9s de Renan y varios otros, los elementos de un peque\u00f1o drama campestre; sino que era ver a una joven campesina, fuerte y pura, aunque todav\u00eda un poco ingenua y un tanto traviesa, resistir al honor. Que un santo autor haya podido escribir un libro sobre este tema era se\u00f1al de un verdadero refinamiento del sentido de la igualdad y de la libertad de las personas. Tambi\u00e9n pensaba el Sr. Pouget en una fecha bastante reciente: el Cantar era el t\u00e9rmino de este desarrollo. Despu\u00e9s de poner a la mujer en el mismo plano que al hombre. Despu\u00e9s de haberla liberado de la esclavitud en la que se hallaba primeramente con respecto al marido, su se\u00f1or, despu\u00e9s de neutralizar la poligamia y el divorcio contrario al plan primero y al esp\u00edritu original, &#8211; la clase selecta de Israel hab\u00eda entrevisto por fin que el matrimonio est\u00e1 fundado sobre el amor mutuo que aquellos se dan el uno al otro para siempre, por humilde que sea su condici\u00f3n, por corta que sea su edad, porque as\u00ed lo quieren ellos.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n era f\u00e1cil de sacar. El Sr. Pouget ve\u00eda en Israel el medio de elevarse poco a poco con velocidades desiguales, pero sin retroceso y sin parada, bajo la acci\u00f3n de los hombres de Dios, \u00abhasta ponerse a la altura del umbral del Evangelio, en el que, ya desde entonces, se vieron introducidas las inteligencias y las voluntades rectas\u00bb. Nos encontramos aqu\u00ed, continuaba diciendo, en presencia \u00abde un hecho se\u00f1alado y que la historia no nos muestra m\u00e1s que en Israel. En todas las dem\u00e1s partes, en materia religiosa, o bien se fracasa, o se estaciona uno en el sitio o, si se intenta levantarse, es para volverse a caer: s\u00f3lo en Israel comenz\u00f3 el progreso, avanz\u00f3, alcanz\u00f3 su meta\u00bb.<\/p>\n<p>De esta forma, para el Sr. Pouget, el efecto que explicar no era tal o cual milagro particular transmitido por la Tradici\u00f3n y consignado en los Libros Santos; era este gran acontecimiento difundido a trav\u00e9s de los siglos e incuestionable para el historiador moralista, el acontecimiento del desarrollo de las conciencias. Poco importaba en estas condiciones que tal historia estuviese mezclada de leyenda, que tal fecha fuera err\u00f3nea, que tal detalle fuera falso. Poco importaba que la Biblia fuera menos antigua de lo que se hab\u00eda cre\u00eddo en un principio. Lo que importaba es que, al utilizar fuentes exteriores o extranjeras, las hubiera limpiado de todo error religioso, como se ve claramente al comparar el mito babil\u00f3nico de los or\u00edgenes y del diluvio con el relato b\u00edblico; y era despu\u00e9s de que no hubiese habido nunca regresi\u00f3n en la doctrina, ni decaimiento en las esperanzas; por fin era que el progreso de las conciencias se hab\u00eda cumplido, lo que define la verdadera civilizaci\u00f3n. Pero ya tendremos ocasi\u00f3n de volver sobre estos puntos.<\/p>\n<p>Este avance se prosegu\u00eda, seg\u00fan el Sr. Pouget, con diferencias que pronto indicaremos, en el interior del Nuevo Testamento. Sea suficiente aqu\u00ed notar el principio que regulaba su ex\u00e9gesis: \u00e9l consideraba por una parte las ep\u00edstolas de Pablo y los escritos de Juan, por otra los evangelios sin\u00f3pticos, en particular el de san Marcos. Era en esta fuente primera, en este germen donde \u00e9l trabajaba con predilecci\u00f3n. Prefer\u00eda estos evangelios y sobre todo los pasajes m\u00e1s primitivos que descubr\u00eda en cada uno de ellos. Era el sedimento sobre el que se hab\u00eda levantado el resto. Era el resumen o la muestra de la predicaci\u00f3n hecha al pueblo, de la predicaci\u00f3n hablada puesto que era producto de la experiencia de los primeros testigos y sin ninguna intervenci\u00f3n de la reflexi\u00f3n, s\u00f3lo con esos peque\u00f1os arreglos necesarios para transformar un recuerdo vivo y profundo en un relato comunicable y \u00fatil. All\u00ed se pod\u00eda encontrar el eco de las palabras mismas de Cristo encarnado a los fieles comunes; las que los pobres hab\u00edan debido recoger muy temprano y hab\u00edan recopiado finalmente mal que bien y distribuido en rollos (lo que hab\u00eda constituido la fuente de esas colecciones de logia de que nos habla Pap\u00edas y que leemos en san Mateo)\u00a0 &#8211; y que estaban ligadas y referidas a un hecho, las que se grababan por s\u00ed mismas en la memoria que retiene los actos y que se hallaban en abundancia en la predicaci\u00f3n de Pedro de quien era int\u00e9rprete san Marcos.<\/p>\n<p>Son estas palabras y estos hechos (estas palabras operantes, estos hechos significativos) los que \u00e9l recog\u00eda en su memoria amorosa y repet\u00eda sin cesar, comparaba, ampliaba, ahondaba en medio de su noche y de sus oraciones. Y luego, volvi\u00e9ndose a \u00abPablo\u00bb y a \u00abJuan\u00bb, esos grandes te\u00f3logos inspirados, se encontraba en sus escritos con la expansi\u00f3n de las humildes sentencias de Jes\u00fas o de sus acciones sorprendentes. Veremos pronto este m\u00e9todo en\u00a0 pr\u00e1ctica cuando expongamos las pruebas de la divinidad de Jes\u00fas. En estas materias su palabra preferida era el adverbio equivalentemente. \u00abLos m\u00e1s hermosos pasajes paulinos y jo\u00e1nicos no nos ense\u00f1an nada que no sepamos ya\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el principio de la expansi\u00f3n recib\u00eda tambi\u00e9n una aplicaci\u00f3n bien interesante: hemos visto c\u00f3mo ayudaba a comprender el nacimiento de la Teolog\u00eda. Veamos c\u00f3mo ayudaba a comprender que la Iglesia y sus sacramentos hab\u00edan salido de las manos de Cristo, sin que tuviera que fijar expl\u00edcitamente las formas, el uso y los modos. Ah\u00ed es donde el adverbio equivalentemente aportaba sobre todo su luz.<\/p>\n<p>Cristo fund\u00f3 una sociedad jer\u00e1rquica: estableci\u00f3 la Iglesia, o reino de Dios en el tiempo, como una sociedad en la que se ha de entrar cuando se la conoce y en la que se ha de perseverar si se quiere llegar al Reino de Dios en la eternidad. A los primeros gu\u00edas de esta sociedad se confi\u00f3 una autoridad imperecedera que, sin separarse jam\u00e1s de su fuente divina, puede y debe, por delegaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, extenderse sin l\u00edmites en el espacio y en el tiempo. Si pues Cristo quiso una sociedad as\u00ed jerarquizada, quiso en consecuencia las condiciones en que esta sociedad espiritual deb\u00eda desarrollarse. Es la autoridad suprema la que introduce a los conversos, ya por s\u00ed misma, ya por sus delegados; ella la que les impone las condiciones de admisi\u00f3n que son una verdadera conversi\u00f3n y una instrucci\u00f3n religiosa suficiente, y ella la que tiene el poder sobre los ritos y los elementos de iniciaci\u00f3n. Cristo quiso una ceremonia de iniciaci\u00f3n\u00a0 porque quiso una sociedad organizada en la que hay que entrar y ser recibido para llegar a la vida eterna. Esta especie de naturalizaci\u00f3n en lo sobrenatural debe se\u00f1alarse por un acto oficial: como en toda sociedad, este acto no puede tener valor sino se realiza conforme a una forma de solemnidad determinada o al menos reconocida por la autoridad establecida. La forma de la iniciaci\u00f3n es lo que llamamos hoy el rito sacramental del bautismo y de la confirmaci\u00f3n. &#8211; \u00bfQu\u00e9 sucede ahora si el reci\u00e9n convertido e iniciado falta visible o invisiblemente a sus promesas, y se coloca as\u00ed por su culpa, visible o invisiblemente, fuera del marco y de la vida de la Iglesia? De una sociedad a la que uno ha dado su palabra se puede salir con sus propios riesgos y peligros,\u00a0 &#8211; mas para volver a entrar, despu\u00e9s de salir, es necesaria la intervenci\u00f3n de la autoridad que impondr\u00e1 veros\u00edmilmente condiciones m\u00e1s onerosas que las de la simple iniciaci\u00f3n. Pues bien, seg\u00fan la constituci\u00f3n misma de la Iglesia, se puede deducir que la autoridad que hab\u00eda recibido el poder de integrar a los todav\u00eda no comulgantes a la comuni\u00f3n, como se ve por la existencia del catecumenado, hab\u00eda recibido tambi\u00e9n el poder de reintegrar a los excomulgados. Y esta deducci\u00f3n se confirma por la pr\u00e1ctica de la Iglesia que se puede seguir remont\u00e1ndonos al tiempo del siglo III de la \u00e9poca apost\u00f3lica y por los escritos del Nuevo Testamento, que indican claramente la posibilidad para los fieles de obtener, por intervenci\u00f3n de la autoridad, la remisi\u00f3n de las culpas posbautismales. Desde luego que los textos examinados que establecen el poder de la Iglesia son mudos sobre el uso que puede hacer de ellos; pero nos hallamos ahora en el dominio del gobierno espiritual en el que los jefes est\u00e1n guiados por las circunstancias, por la prudencia y por el Esp\u00edritu. En un medio fuertemente cristiano, las condiciones de la reconciliaci\u00f3n podr\u00e1n ser m\u00e1s pesadas; se suavizar\u00e1n cuando el nivel no permita ya las primeras exigencias. En todos los casos, el ejercicio de este poder de reconciliaci\u00f3n lleva consigo un juicio que no puede limitarse al exterior y a lo material de la culpa, sino que debe referirse sobre todo al interior, a la intenci\u00f3n, que s\u00f3lo el pecador conoce, de donde la necesidad de la confesi\u00f3n, que resulta de la naturaleza misma de la reconciliaci\u00f3n. Por ah\u00ed se ve c\u00f3mo el Sr. Pouget pod\u00eda hacer llegar hasta Cristo cada uno de nuestros sacramentos sin ser necesariamente obligatorio encontrar\u00a0 para cada uno de ellos, en los textos del Evangelio, las palabras expl\u00edcitas de la instituci\u00f3n. A \u00e9l le bastaba que Cristo hubiera fundado una sociedad de salvaci\u00f3n eterna, provista de una autoridad a la que hab\u00eda dado poder de introducir y de reintroducir, y con la que \u00e9l estar\u00eda todos los d\u00edas hasta el fin de los siglos.<\/p>\n<p>Pero entendamos bien esta palabra desarrollo. En la lengua del Sr. Pouget, exclu\u00eda lo que los modernos llaman generalmente la evoluci\u00f3n, una aportaci\u00f3n in\u00e9dita, una novedad real, o una variaci\u00f3n, para hablar como Bossuet. Cierto que, antes de Cristo, hab\u00eda habido sobre algunos puntos un desarrollo real, que implicaban un progreso serio, aunque los profetas no hubiesen hecho otra cosa que sacar las consecuencias implicadas en las ense\u00f1anzas primitivas de la revelaci\u00f3n patriarcal; se puede decir que el Viejo Testamento nos hace asistir a una especie de aurora. Luego, no es m\u00e1s que una irradiaci\u00f3n, y ya su palabra no era la de desarrollo, sino la de equivalencia. Adem\u00e1s, desarrollo no pertenec\u00eda m\u00e1s que a su lenguaje pulido, cuando tomaba la pluma. En general, dejaba escuchar aforismos de este g\u00e9nero: \u00abLa revelaci\u00f3n marcha\u00bb, \u00abIba, avanzaba \u00ab, \u00abEn Israel, siempre ha ido creciendo. Todo se hace con el tiempo; no es igual que una batalla\u00bb. Eso en cuanto al Antiguo Testamento. Para el Nuevo: \u00abEsto estaba ya\u00bb, \u00abEs algo as\u00ed como lo de Newman\u00bb, aunque a\u00f1adiera: \u00abLo que se llama el desarrollo del dogma, en el fondo, no existe\u00bb. Ya vamos a ver en qu\u00e9 sentido.<\/p>\n<p>Y ya que lo hemos comenzado, perm\u00edtasenos citar aqu\u00ed algunos logia del Sr. Pouget tomados al vuelo. Estas palabras vivas iluminar\u00e1n y completar\u00e1n:<\/p>\n<p>&#8211; Los Evangelios fueron escritos hacia el final de los ap\u00f3stoles. Conten\u00edan lo que los fieles hab\u00edan escuchado a los ap\u00f3stoles. Los sin\u00f3pticos s\u00f3lo pusieron las premisas. Juan, que hab\u00eda vivido con los griegos, sac\u00f3 las conclusiones, Lo principal es la misi\u00f3n de Cristo: Cristo, como Dios, sobrepasa a la Iglesia.<\/p>\n<p>No conociendo los te\u00f3logos medievales la historia de antes del 80, cre\u00edan que Cristo hab\u00eda establecido sedes episcopales. Bueno, estableci\u00f3 un cuerpo de pastores; m\u00e1s tarde hubo colegios en las grandes ciudades. Era el ap\u00f3stol quien dominaba la Iglesia que hab\u00eda fundado.<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles deb\u00edan entenderse para predicar la doctrina de Cristo. Cuando se examina bien, todo vale, Marcos, Pablo, Juan, los logia de Mateo son antiguos. Si los logia exist\u00edan en la \u00e9poca de Marcos, ninguna necesidad de insertarlo todo: todas las palabras no son indispensables.<\/p>\n<p>Sobre los Evangelios: el Evangelio de\u00a0 Mateo utiliza los logia arameos, y los encuadra en relatos que son por lo general res\u00famenes del de Marcos. Los ap\u00f3stoles predicaban sin ocuparse de escribir, pero al tener que desaparecer, como la vida del Salvador corr\u00eda peligro de perderse y de deformarse, redactaron, mandaron redactar o dejaron redactar los Evangelios por sus disc\u00edpulos inmediatos.<\/p>\n<p>Los Evangelios sin\u00f3pticos fueron redactados para el pueblo que no tiene tiempo de reflexionar, pero contienen sobreentendidos considerables.<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles eran gente pr\u00e1ctica, peque\u00f1os bateleros, peque\u00f1os patronos. Eran muy prudentes, iban despacio! Eran gente de gobierno; plantaban el Evangelio en Antioqu\u00eda, en Alejandr\u00eda, en Roma.<\/p>\n<p>Los asuntos religiosos no se miden como los cient\u00edficos con el tiempo y el espacio. Son generalmente eternos. Lo que importa es la calidad de los hechos, de los gestos y de las palabras de Cristo. Oh! hasta en las ciencias s\u00f3lo cuentan\u00a0 las diferencias de potencial Qu\u00e9 bien lo expresa Bergson: el arco tenso, la flecha partir\u00e1, el arco le da la direcci\u00f3n. No podemos medir la tensi\u00f3n del arco, s\u00f3lo medimos un s\u00edmbolo de lo que era el acto en s\u00ed mismo. Si hund\u00eds un hilo de platino en el Oc\u00e9ano en ebullici\u00f3n, no marcar\u00e1 m\u00e1s de cien grados. Mientras que el arco el\u00e9ctrico qu\u00e9 tiene que ver con el Oc\u00e9ano, y sin embargo qu\u00e9 intensidad tiene! Lo que nos da a entender lo que es la calidad.<\/p>\n<p>Son los profetas quienes han conservado y desarrollado los n\u00facleos primitivos, como el mesianismo monote\u00edsta. \u00bfQu\u00e9 impidi\u00f3 a los Jud\u00edos dirigirse a los falsos dioses? Los profetas. Un gran hombre tiene un s\u00e9quito de disc\u00edpulos que le hacen durar. Gracias a la influencia existen s\u00e9quitos. Los grandes hombres son los que poseen un largo alcance de vista; gracias a ellos viven las ideas. Los hechos materiales no nos interesan sino en cuanto nos permiten constatar las realidades de orden moral. S\u00f3lo los hechos de orden moral son susceptibles de ser objetos de historia.<\/p>\n<p>Lo que llamamos expansi\u00f3n del dogma, en el fondo, eso no existe. Nuestro estudio de los datos concretos nos permite detalles que no hab\u00edamos tenido antes. Pero los Padres no eran tan malos. En la Edad Media lo echaron a perder: se perdi\u00f3 el sentido de la historia. Por eso santo Tom\u00e1s admit\u00eda que todos los grados del orden eran de origen divino. No ten\u00edan m\u00e1s que a san Agust\u00edn y algo de san Jer\u00f3nimo. Ha existido expansi\u00f3n en cuanto a la pr\u00e1ctica de los sacramentos, en particular la Eucarist\u00eda. Oscilaci\u00f3n pero m\u00e1s bien progreso. Tambi\u00e9n ha habido un cambio en la centralizaci\u00f3n, que ha aumentado. Para la Trinidad una sola f\u00f3rmula, pero explicaciones probables. Si hay progreso en el estudio del dogma, es porque de lo concreto siempre se puede sacar algo. Los sacramentos son cosas concretas.<\/p>\n<p>A medida que incrementamos nuestros conocimientos nos vemos obligados a agrandar la Biblia, que se presta a ello perfectamente. La conocemos cada vez mejor.<\/p>\n<p>Desarrollo de la Eucarist\u00eda y la Penitencia: Hay g\u00e9rmenes precisos hist\u00f3ricos, ya no la persona de Cristo. As\u00ed para los primeros cristianos, la carne y la sangre del Se\u00f1or eran instrumentos de gracia: viviendo Cristo, \u00e9l estaba all\u00ed. Nosotros concluimos la presencia real. La adoraci\u00f3n no comenz\u00f3 hasta el 350: se adora a Cristo, no a un trozo de pan. Hoy la Eucarist\u00eda es Cristo presente en ella: la divinidad ha salpicado a la humanidad sin destruirla. La Eucarist\u00eda se entregaba a los fieles. Los grandes romanos la guardaban en sus casas. Seg\u00fan san Juan Cris\u00f3stomo, algunos se absten\u00edan de comulgar durante dos a\u00f1os. A san Antonio en su caverna no se dice si le daban la Eucarist\u00eda. Tambi\u00e9n, en cuanto a la confesi\u00f3n, no se confesaba m\u00e1s que por tres grandes pecados. Hab\u00eda casos en que se cre\u00eda que s\u00f3lo Dios pod\u00eda dar la absoluci\u00f3n. Se daba sin embargo la penitencia a la hora de la muerte. Luego, los monjes se confesaron y aconsejaron a los fieles hacer lo mismo, de donde la pr\u00e1ctica de las confesiones de devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Inmaculada Concepci\u00f3n para m\u00ed es una conclusi\u00f3n teol\u00f3gica, que fue definida para satisfacer la fe de los fieles. La Universidad de Par\u00eds, en el siglo XIII, ped\u00eda sostenerla (no afirmarla), el concilio de Trento deja la cuesti\u00f3n sin tratar. La Virgen es sin igual.<\/p>\n<p>Sobre las indulgencias: La primera forma de la penitencia fue la penitencia p\u00fablica. S\u00f3lo se impon\u00eda por cuatro categor\u00edas de pecados. La idolatr\u00eda, el homicidio, el adulterio y la fornicaci\u00f3n. Esta penitencia no se conced\u00eda m\u00e1s que una vez en la vida. Era muy larga y humillante: los penitentes no asist\u00edan m\u00e1s que a la primera parte de la misa, y al comenzar el sacrificio se los echaba fuera. Cuando hubo m\u00e1rtires o, m\u00e1s exactamente confesores de la fe, encarcelados y dispuestos a morir por Cristo, los penitentes iban a pedir a los \u00abconfesores\u00bb unos \u00abbilletes de indulgencia\u00bb, que presentaban luego a la autoridad episcopal. \u00c9sta, a la vista del billete, reduc\u00eda la penitencia p\u00fablica un cierto n\u00famero de d\u00edas. Pronto se presentaron abusos, los billetes de los m\u00e1rtires adquirieron demasiada importancia, y los confesores otorgaban sus indulgencias con demasiada facilidad. La autoridad de los obispos se reserv\u00f3 desde entonces este derecho. Las indulgencias se refieren pues a la pena temporal debida al pecado y sobre la cual posee la Iglesia todos los poderes. Pero ten\u00edan asimismo cierto poder sobre la vida eterna en virtud de la comuni\u00f3n de los santos. Los m\u00e9ritos de los futuros m\u00e1rtires como los m\u00e9ritos de los santos pueden disminuir y hasta suprimir la pena debida al pecador. Sobre estos m\u00e9ritos la autoridad de la Iglesia tiene cierto derecho. \u00bfQu\u00e9 valor tiene la indulgencia a los ojos de Dios? Nada sabemos. Sin embargo yo digo una oraci\u00f3n indulgenciada con mayor fervor, ya que la autoridad de la Iglesia y por consiguiente la de Cristo reza conmigo y apoya mi oraci\u00f3n. Dios nos ha ligado a los sacramentos, pero \u00e9l no se ha ligado. La Iglesia es una sociedad y por ello existen sacramentos en la Iglesia. Veamos el caso del matrimonio: est\u00e1 claro que la Iglesia no puede durar sin reclutarse, y el matrimonio se encuentra de esta forma en la base de la sociedad eclesi\u00e1stica, lo mismo que de la sociedad civil. La Iglesia ha mirado el contrato de matrimonio como canal de las gracias necesarias para la vida de los esposos. Y ahora la penitencia: para entrar en la Iglesia se necesitan condiciones, por ejemplo se ha de practicar la ley moral, creer lo que cree la Iglesia. Cuando se ha tenido una ca\u00edda moral, o cuando se ha ca\u00eddo en herej\u00eda, ya no se forma parte de la Iglesia, y si se quiere volver de nuevo, la Iglesia debe poner condiciones nuevas: ah\u00ed est\u00e1 el origen de la penitencia. Pero si Cristo nos ha sometido a los sacramentos, \u00e9l no est\u00e1 sometido, no necesita de sacramento para dar la gracia. En la \u00e9poca en que la penitencia y sobre todo la comuni\u00f3n pascual no estaban inscritas en la ley positiva, vemos a un san Antonio pasar treinta a\u00f1os lejos de la sociedad de los hombres y sin embargo oraba, meditaba, luchaba con el demonio, viv\u00eda de la vida de Dios.<\/p>\n<p>Una religi\u00f3n positiva est\u00e1 fundada sobre datos positivos constatados de una forma contingente. El porqu\u00e9 nada tiene que ver. Somos razonables, y no obstante somos incapaces de resolver algebraicamente una ecuaci\u00f3n de 5\u00ba grado.<\/p>\n<p>La historia de la Iglesia vale por todos los sistemas. La hagiograf\u00eda es su flor.<\/p>\n<p>La idea es lo que los hechos nos dejan de eterno y que se manifestar\u00e1 m\u00e1s tarde de otra manera.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n es un reflexi\u00f3n detenida sobre hechos transmitidos por la tradici\u00f3n y vividos.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s de una manera de aficionarse a estos desarrollos, y de complacerse en ellos, y yo veo al menos tres que son bastante diferentes: bastar\u00e1 con explicar el principio para permitirnos saber lo que ten\u00eda de original.<\/p>\n<p>Una vez establecida la expansi\u00f3n, es decir la identidad sustancial del pasado con el presente, unos prefieren colocarse en el periodo actual y presente y consideran con la satisfacci\u00f3n del cosechero este aparente crecimiento que ha enriquecido los g\u00e9rmenes, este florecimiento del que no exist\u00edan m\u00e1s que promesas anteriormente; bien sea en el dominio de las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas, de los ritos de la liturgia, o de las pr\u00e1cticas de gobierno, se felicitan de ver una armadura compleja y sistem\u00e1tica all\u00ed donde el origen no permit\u00eda percibir m\u00e1s que formas embrionarias, y la Iglesia cat\u00f3lica les parece m\u00e1s hermosa porque se complica y perfecciona, sobre todo al compararla con las Iglesias vecinas que han conservado id\u00e9nticas las formas del pensamiento y de la vida cristiana que ya exist\u00edan en el momento de su secesi\u00f3n. Otros en cambio prefieren ver revivir en el interior del presente el pasado m\u00e1s lejano. Los modos nuevos los chocar\u00edan vivamente y herir\u00edan su sensibilidad religiosa, si no hallaran, detr\u00e1s de estos velos modernos, la sustancia est\u00e1tica del pasado. De la manera que el ostensorio no est\u00e1 hecho m\u00e1s que para mostrar y hacer resplandecer a las miradas la humilde realidad de la hostia, as\u00ed la irradiaci\u00f3n de este desarrollo no tiene otro fin que el de preservar y de ilustrar el tesoro de la fe antigua, que ha sido \u00abde una vez por todas\u00bb confiada a la Iglesia, como lo dice san Judas. Otros, m\u00e1s fil\u00f3sofos, prefieren ver en \u00e9l una especie de vida secreta de dial\u00e9ctica interna requerida por el Esp\u00edritu para su paso por el tiempo, como si la idea madre del cristianismo tuviese varias facetas para proponerlas todas a la vez y fuese necesaria la duraci\u00f3n para percibirlas una a una. Y quiz\u00e1s se pudieran encontrar otras maneras m\u00e1s de concebir y gustar de estos desarrollos.<\/p>\n<p>El Sr. Pouget no pertenec\u00eda a esas clases de familias. Para \u00e9l, dej\u00e1ndolo todo en su sitio, y desconfiando de todos aquellos juicios que dependieran del sistema o de los gustos, cosas leg\u00edtimas pero todav\u00eda subjetivas, prefer\u00eda, si le entend\u00ed bien, habitar en ese periodo de la Iglesia que \u00e9l llamaba la Iglesia bajo Cristo, periodo que cerraba la primera fase de la expansi\u00f3n religiosa en nuestro planeta y que fundaba para siempre la segunda fase de este mismo desarrollo, sin que sus rasgos constitutivos se encontraran a\u00fan indicados, sino como los rasgos del ser vivo en el embri\u00f3n. Newman disfrutaba con la \u00e9poca patr\u00edstica: era su centro, su morada, y el punto de mira al que lo dirig\u00eda todo. El Sr. Pouget se aferraba a la \u00e9poca apost\u00f3lica, en la que los ap\u00f3stoles elegidos, pero no enviados a\u00fan, viv\u00edan con el Maestro. Era en aquel periodo en el que la historia podr\u00edamos decir que se hab\u00eda interrumpido, como se entreabre la tierra para recibir la semilla cuando se siembra, donde \u00e9l ten\u00eda su habitaci\u00f3n preferida: estaba entonces con Cristo s\u00f3lo, y veremos m\u00e1s tarde qu\u00e9 ayuda recib\u00eda por ello su piedad. Era de natural sencillo y le gustaba en todo acercarse a la naturaleza. Para muchos, volverse al Evangelio es dejar la Iglesia, es por lo menos protestar contra ella y querer purificarla, como los protestantes de anta\u00f1o; o bien, seg\u00fan los modernistas, es volver y remontarse a una \u00e9poca primitiva que habr\u00eda previsto una pr\u00f3xima consumaci\u00f3n de las cosas sin ning\u00fan plan de duraci\u00f3n, &#8211; y esa ser\u00e1 la raz\u00f3n quiz\u00e1s de que la conciencia cat\u00f3lica, sabedora de estos peligros, no preste la suficiente atenci\u00f3n al germen evang\u00e9lico y no prefiera ver m\u00e1s que predicaciones espirituales o el retrato del Verbo encarnado. El Sr. Pouget ve\u00eda all\u00ed otra cosa: El Evangelio era el primer residuo de la primera tradici\u00f3n; era el testamento de los ap\u00f3stoles que hab\u00edan escogido lo esencial y que hab\u00edan redactado o dejado redactar estas premisas de las que pod\u00eda deducirse todo lo dem\u00e1s. Y lo mismo que los profetas hab\u00edan conservado en otro tiempo los n\u00facleos primitivos, de los que hab\u00edan salido el monote\u00edsmo y el mesianismo, as\u00ed los ap\u00f3stoles conservaban mediante la palabra y el escrito estos hechos hist\u00f3ricos esenciales sobre los que se apoyaba todo. \u00abLa religi\u00f3n, dec\u00eda, es una reflexi\u00f3n larga sobre hechos transmitidos por la tradici\u00f3n y vividos.\u00bb Y esa era la raz\u00f3n de que, por este amor de la esencia que en todos los planos constituye la pasi\u00f3n del pensador, volviera siempre a esta fuente.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 cantidad de luz aporta esta manera de presentar las cosas! C\u00f3mo es capaz de transformar una vida por las consecuencias \u00edntimas y pr\u00e1cticas que de ello se pod\u00edan sacar y que ten\u00edan por efecto entregarte una especie de clave nueva para abrir las puertas cerradas, un secreto para desatar los nudos que encierra el universo, sobre todo en las \u00e9pocas de mutaci\u00f3n, como la nuestra!<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, este m\u00e9todo promet\u00eda responder a los que representan la condici\u00f3n del cristiano como la esclavitud de un disc\u00edpulo abrumado de ritos a la usanza de los antiguos Jud\u00edos o bien en b\u00fasqueda de la seguridad en la \u00abmagia\u00bb de los sacramentos, sustituyendo la instituci\u00f3n suave y sencilla de Jes\u00fas por una Iglesia hier\u00e1tica. Este af\u00e1n de regreso a los or\u00edgenes que es el de todos los grandes reformadores y que ir\u00e1 en aumento sin duda a medida que la duraci\u00f3n nos aleja de los tiempos primitivos, le satisfac\u00eda al Sr. Pouget, no por artificio, menos todav\u00eda por ruptura o revoluci\u00f3n, sino por una exacta sumisi\u00f3n a la verdad hist\u00f3rica aprehendida en su profundidad.<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza nos proporcionaba a la vez un medio de comunicar con nuestros hermanos de las Iglesias separadas y con los protestantes mismos. Sin criticar en manera alguna los modos comunes de presentar la fe, abordaba estas cuestiones de manera indirecta e inusitada, y que ten\u00eda la ventaja de no despertar ninguna sospecha, ning\u00fan mal recuerdo. No provocaba esa desconfianza inmediata, que es tan a menudo la primera actitud de nuestros hermanos distantes, como ellos nos dicen: \u00abYa hemos refutado todo eso.\u00bb Fund\u00e1ndose en el campo de la historia, en el lenguaje de los hechos, se ten\u00eda un terreno com\u00fan aceptado por igual de una parte y de otra y en el que se admit\u00edan los mismos criterios. Estos primeros tiempos de la Iglesia. Se quer\u00edan y transmit\u00edan estos primeros tiempos de la Iglesia por cada una de las tradiciones concurrentes. Pero lo que ten\u00eda de m\u00e1s acertado era que el m\u00e9todo de equivalencia permit\u00eda responder a los escr\u00fapulos de aquellos para quienes la Iglesia posniceana, postridentina o posvaticana a\u00f1ade a la esencia del cristianismo algo nuevo o in\u00e9dito. Y esto sin duda ya lo hab\u00eda dicho Newman. Pero el libro de Newman consist\u00eda sobre todo en mostrar que el tipo de Iglesia hab\u00eda sido el mismo: ella ten\u00eda en todos los siglos las mismas dificultades, las mismas persecuciones, las mismas luchas internas, los mismos g\u00e9neros de santidad, en suma, la misma mezcla de grandeza y de miseria. Segu\u00eda su marcha pareci\u00e9ndose a s\u00ed misma. Newman hab\u00eda compuesto una galer\u00eda de retratos en los que se reconoc\u00eda el mismo rostro, y lo que m\u00e1s destacaba era la analog\u00eda de la Iglesia de los Padres con la Iglesia romana. Resumiendo, el m\u00e9todo de Newman era sobre todo sicol\u00f3gico; por lo tanto era personal, po\u00e9tico en alg\u00fan sentido y, aunque se basara en intuiciones admirables, corr\u00eda peligro de aparecer como la traducci\u00f3n intelectual o teol\u00f3gica de motivos personales que se limitaban a la historia de una conciencia. Adem\u00e1s, Newman no hab\u00eda hablado m\u00e1s que por alusi\u00f3n de la historia de Israel y sobre todo de la relaci\u00f3n del Evangelio con la Iglesia. Era a este punto, tan capital, al que se aplicaba \u00e9l, atacaba el problema en su ra\u00edz, puesto que, en el siglo segundo, la Iglesia posee ya su forma. Pero \u00bfc\u00f3mo pudo darse el paso de la fe primera a la teolog\u00eda primitiva, de la vida com\u00fan a la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, del culto jud\u00edo a la liturgia cristiana, en una palabra, de Cristo a la Iglesia? Esa era la pregunta a la que trataba de contestar \u00e9l. Estudiaba por decirlo as\u00ed el desarrollo, antes del Desarrollo, el germen verdaderamente inicial, la \u00e9poca verdaderamente crucial.<\/p>\n<p>Las mentes no est\u00e1n bastante hechas a\u00fan a estos m\u00e9todos para que se pueda contar sin m\u00e1s con colaboraciones saludables; demasiados malos recuerdos siguen presentes. Pero se puede esperar que en el futuro trabajen las cristiandades en este sentido, y que encuentren en ello esa unidad del comienzo, que es la condici\u00f3n necesaria y la figura oscura de la unidad que est\u00e1 a la llegada. El sentido hist\u00f3rico ayuda a ver cu\u00e1nto han cambiado a trav\u00e9s del tiempo las expresiones de la fe y los modos de gobierno eclesi\u00e1stico mientras recobraban una misma realidad. El m\u00e9todo del Sr. Pouget, ya se ha dicho, ten\u00eda la ventaja de reducir lo esencial a un m\u00ednimo simple del todo: \u00abEl catolicismo no es un sistema sino una instituci\u00f3n muy flexible, un cuerpo de pastores que ense\u00f1an con autoridad lo que se ha de hacer, y por qu\u00e9 se ha de hacer \u2013 con el poder de aplicar a los hombres los medios de santificaci\u00f3n, los sacramentos que son\u00a0 ritos a los que va unida la gracia\u00bb.<\/p>\n<p>Se pod\u00eda pues pronosticar como posible un tiempo en el que esta esencia muy pura se propusiera a los hambres de tal manera que las cristiandades separadas de la Iglesia no tuvieran la impresi\u00f3n de tener que abandonar o renegar de lo que han conservado del dep\u00f3sito, un tiempo en que la distinci\u00f3n de la sustancia necesaria y de las expresiones contingentes se har\u00eda de una manera tal que los cristianos separados tomaran conciencia de su unidad latente y en que se volvieran al esp\u00edritu de los or\u00edgenes, no para protestar, para nivelar y para empobrecer, sino al contrario para purificar todo aquello a lo que ha dado crecimiento el paso de los siglos. S\u00f3lo la Grande Iglesia parece capaz de hacer este reparto, ella sola puede realizar esta uni\u00f3n de la unidad necesaria y de las variedades leg\u00edtimas, que es el deseo de todos hombres de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Por otra parte, este m\u00e9todo ten\u00eda otro inter\u00e9s, y \u00e9ste filos\u00f3fico. No se puede negar que, desde hace un siglo, las ciencias rectoras, sobre las que se organiza la filosof\u00eda, no sean, en gran parte, aquellas en que el tiempo entra en juego.<\/p>\n<p>Ser\u00eda dif\u00edcil hoy no pensar en el tiempo, y hasta nos encontramos hoy, al parecer, con la operaci\u00f3n del paso del tiempo hasta el contexto de este universo material, que se degrada, que se expande, que se irradia sin cesar. Pero todo ello no es sin duda m\u00e1s que una imagen, e incluso una imagen invertida de lo que pasa en nosotros mismos: en la vida espiritual, en lo m\u00e1s hondo de nuestro ser, si sabemos prestarle atenci\u00f3n, captamos un tiempo r\u00edtmico de progreso y de desprendimiento, de maduraci\u00f3n y de acabado que tiene lugar en este mundo en medio de tantas crisis, y que se continuar\u00e1 sin duda, sin ninguna brusquedad, en esa duraci\u00f3n serena y pura que la fe llama el purgatorio. Pues, no se puede comprender una realidad que nos es exterior sin referirla de alguna forma a la realidad interior. Si san Agust\u00edn supo dar a la Iglesia la primera representaci\u00f3n que ella se hab\u00eda fabricado de su vida total en el tiempo y tambi\u00e9n despu\u00e9s del tiempo, es porque hab\u00eda sabido adue\u00f1arse\u00a0 con un esfuerzo \u00fanico en su g\u00e9nero de las pulsaciones de su propia vida: de otra manera, las Confesiones son la clave de la Ciudad de Dios. Y lo mismo le ocurrir\u00e1 a Newman quien encontr\u00f3 en su experiencia de conversi\u00f3n ese tiempo espiritual que le serv\u00eda para interpretar la historia toda de la Iglesia: tan verdad es que la experiencia del Esp\u00edritu es la luz que ilumina lo que est\u00e1 afuera,<\/p>\n<p>Nos parece que en nuestros d\u00edas vamos a asistir en mayor escala a esta especie de transubstanciaci\u00f3n: los datos de la conciencia, el ritmo de la existencia, la situaci\u00f3n del yo en el mundo, sus estados, sus crisis, su duraci\u00f3n propia, son realidades que, por el trabajo convergente de los pensadores de todos los pa\u00edses, de las Am\u00e9ricas a las Indias pasando por la vieja Europa, se nos vuelven m\u00e1s transparentes: y volvemos a vernos, con otros vocablos, con las experiencias seculares del cristiano. Pero entonces las viejas nociones de tiempo, de historia, de progreso, de tradici\u00f3n, ya est\u00e1n adquiriendo valores nuevos. La noci\u00f3n de desarrollo, cuyo valor hab\u00eda adivinado Ravaisson en su informe prof\u00e9tico de 1867, es una de las que parecen m\u00e1s apropiadas para hacernos captar la relaci\u00f3n secreta de lo interior y de lo hist\u00f3rico, al ofrecernos claves de las armon\u00edas del universo.<\/p>\n<p>En lo que toca finalmente a la interpretaci\u00f3n del catolicismo, a la que deber\u00edamos ce\u00f1irnos aqu\u00ed, el principio del desarrollo parece de la mayor importancia. Aparte de que nos permite comprender de una manera mucho m\u00e1s \u00edntima que en tiempo de Pascal y de sus figuras, la relaci\u00f3n de la religi\u00f3n cat\u00f3lica con la religi\u00f3n jud\u00eda a la que desarrolla y da cumplimiento, presenta tambi\u00e9n la ventaja de darnos a entender la relaci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana con ella misma, en las diferentes fases de su historia. Y, seg\u00fan se ha podido ver con toda justicia, si la idea de desarrollo no se cuenta entre las tesis oficiales de la Iglesia, si bien una cita de Vicente de L\u00e9rins por el Concilio Vaticano parece suponerlo[1], no por eso est\u00e1 menos en posesi\u00f3n de la tradici\u00f3n, ya que las cosas no siempre ocurrieron como si se creyese en ellas. Es el caso de decir con el Sr. Pouget que se admit\u00eda equivalentemente. Podr\u00eda ser que un d\u00eda, cuando se sienta su necesidad, para explicar y asimilar los resultados positivos de la cr\u00edtica y de la historia, \u00a0llegue la Iglesia a formular este principio, como necesario a la comprensi\u00f3n de su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: El Sr. Pouget y la cr\u00edtica religiosa (cont.) V. 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Al dejar esbozarse en la mente, un rasgo tras otro, una primera imagen de nuestro modelo, hemos dado a entender\u2026","rel":"","context":"En \u00abCongregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":28897,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-xii\/","url_meta":{"origin":27762,"position":3},"title":"Retrato del sr. Pouget, sacerdote de la Misi\u00f3n (XII)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/03\/2014","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo III: El Sr. Pouget y la cr\u00edtica religiosa (cont.) El problema de la inspiraci\u00f3n. Si bien este cap\u00edtulo de nuestro estudio se limita a la exposici\u00f3n de una cr\u00edtica religiosa, no resultar\u00e1 in\u00fatil decir unas palabras sobre el problema de la inspiraci\u00f3n que, para un creyente, se ve aparecer\u2026","rel":"","context":"En \u00abCongregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":27714,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-vi\/","url_meta":{"origin":27762,"position":4},"title":"Retrato del sr. 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Los dos aspectos de la Biblia Se puede considerar la Biblia bajo dos aspectos: primero como la colecci\u00f3n de los escritos tenidos por sagrados por las comunidades jud\u00edas o cristianas, luego como un libro \"inspirado\" por el Esp\u00edritu Santo\u2026","rel":"","context":"En \u00abCongregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"Bolet\u00edn Informativo Noviembre-Diciembre 2011","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/pouget_01-294x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":29093,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/retrato-del-sr-pouget-sacerdote-de-la-mision-final\/","url_meta":{"origin":27762,"position":5},"title":"Retrato del sr. 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