{"id":26316,"date":"2019-01-30T08:55:20","date_gmt":"2019-01-30T07:55:20","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=26316"},"modified":"2019-01-06T10:13:00","modified_gmt":"2019-01-06T09:13:00","slug":"san-vicente-de-paul-la-esclavitud-en-tunez-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-la-esclavitud-en-tunez-viii\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal (la esclavitud en T\u00fanez) (VIII)"},"content":{"rendered":"<p>TERCERA PARTE: <strong><em>LA CR\u00cdTICA DE\u00a0 LAS OBJECIONES<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que se ha de pensar de las nuevas opiniones.<\/strong><\/p>\n<p>Esta tercera parte de nuestro trabajo es ciertamente la m\u00e1s delicada. Debiendo refutar opiniones, no podremos evitar por completo citar nombres propios. Se ver\u00e1 bien que no nos atengamos a un rigor. Nuestras contradicciones no se dirigen a las personas, sino a los escritos y a las opiniones emitidas bajo el punto de vista hist\u00f3rico. A la par que profesando el mayor respeto y la mayor estima por los autores, debemos decir por qu\u00e9 sus asertos sobre la cautividad de san Vicente de Pa\u00fal no nos parecen en absoluto fundadas hist\u00f3ricamente. Es el complemento necesario de nuestro trabajo seg\u00fan el m\u00e9todo cl\u00e1sico en historia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cr\u00edtica interna del documento -tras la cr\u00edtica externa sacada de los datos extra\u00f1os al documento- queda por fin por hacer la cr\u00edtica de las opiniones adelantadas que no cuadran para nada con nuestras conclusiones.<\/p>\n<p><strong>1. Ning\u00fan documento nuevo<\/strong><\/p>\n<p>Sucede a veces en historia que una doctrina o una opini\u00f3n que hab\u00eda sido sostenida hasta entonces, de manera general, por unanimidad de los autores, se convierte s\u00fabitamente en caduca por descubrimiento de un documento nuevo, revestido de todas las se\u00f1ales de autenticidad. Otras veces el descubrimiento obliga a modificar tan s\u00f3lo tal o cual modo de ver que hab\u00eda sido adquirida hasta entonces y nunca rechazado.<\/p>\n<p>As\u00ed -para no salirnos de la vida de san Vicente de Pa\u00fal- los descubrimientos realizados sobre la compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramente en el siglo XVII y toda la literatura nueva publicada sobre este tema desde hace cuarenta a\u00f1os, demostraron la influencia inmensa para la reforma cat\u00f3lica que se ha de reservar a esta asociaci\u00f3n en todos los terrenos a la vez: ense\u00f1anza, asistencia, caridad, religi\u00f3n, misiones. Hasta esta \u00e9poca reciente, el secreto hab\u00eda sido guardado, la compa\u00f1\u00eda no era nada. Despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n, la compa\u00f1\u00eda lo es todo, la compa\u00f1\u00eda est\u00e1 en todas partes, siempre ocupada en realizar su sencillo e inmenso programa: \u00abvelar con gran cuidado sobre todo cuanto puede impedir el mal y procurar el bien\u00bb.<\/p>\n<p>La simple enumeraci\u00f3n de las cuestiones tratadas en los cap\u00edtulos de sus <em>Annales<\/em> produce una aplastante impresi\u00f3n en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La compa\u00f1\u00eda en efecto est\u00e1 compuesta de miembros altamente situados que est\u00e1n en la Corte, en el alto clero, en el Parlamento. Ella crea, organiza, sostiene, reforma, tiene la palabra en todo.<\/p>\n<p>H\u00f4tel-Dieu, Prisiones, Enfermos, Moribundos, Blasfemos, Jubilado, Profanaciones, Carnaval, Esc\u00e1ndalos, Modas inmodestas, Afiches licenciosos, Galer\u00edas, Trabajo del domingo, Misiones a los pobres, Incurables, Ni\u00f1os, Juegos prohibidos, Gremios, Zapateros y sastres de Renty, Sala de los milagros, Auxilio a las provincias devastadas, Escuelas de j\u00f3venes, Sacerdotes escandalosos, Refugio, Lucha contra los protestantes, Pobres vergonzantes, Duelos, Misiones de Marsella, Bolsa clerical, Hospital General, Misiones extranjeras.<\/p>\n<p>La compa\u00f1\u00eda dirige y manda en Par\u00eds y, por sus sesenta fundaciones, parece dirigir y mandar en todas las ciudades de Francia.<\/p>\n<p>Ante esta revelaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 queda de la obra de Vicente de Pa\u00fal -a quien se hab\u00eda llamado el <em>Padre de la Patria? <\/em>\u00c9l mismo, miembro de la poderosa compa\u00f1\u00eda, \u00bfno es acaso m\u00e1s que un mecanismo an\u00f3nimo? ?Puede conservar su independencia, actuar seg\u00fan su esp\u00edritu? \u00bfO va por el contrario a centuplicar su celo conduciendo con prudencia a la compa\u00f1\u00eda a sus fines propios? \u00bfSe servir\u00e1 de la maravillosa m\u00e1quina espiritual o bien se ver\u00e1 aplastado?<\/p>\n<p>\u00c9ste es el nuevo problema que ha surgido que ha surgido en la vida de san Vicente por el descubrimiento y la publicaci\u00f3n al comienzo de nuestro siglo de los documentos ignorados sobre la compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p>Cuando se suscit\u00f3 la cuesti\u00f3n de la cautividad de san Vicente de Pa\u00fal, en 1928, \u00bfse presentaron documentos nuevos, se busc\u00f3 el apoyo en alg\u00fan descubrimiento importante que hubiera llegado a obligar al historiador a revisar la opini\u00f3n aceptada hasta entonces?<\/p>\n<p>Nada.<\/p>\n<p>El \u00fanico documento publicado en esta ocasi\u00f3n por el principal protagonista de la no-cautividad fue -\u00bfqui\u00e9n lo iba a decir?- el facs\u00edmil fotogr\u00e1fico de la primera y principal carta de san Vicente al sr de Comet sobre su esclavitud, que el sr Coste hab\u00eda ya colocado a la cabeza de la <em>Correspondencia de san Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed pues nada de documentos nuevos.<\/p>\n<p>La verdad nuevamente ense\u00f1ada se desprende \u00fanicamente del poder de razonar y del valor del silogismo.<\/p>\n<p><strong>II. Falsa partida: Petici\u00f3n de principio. <\/strong><\/p>\n<p>No solamente no existe documento nuevo en la base de la nueva opini\u00f3n, pero hay, e<em>n la base tambi\u00e9n, <\/em>un al uso del documento antiguo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo proceden nuestros nuevos historiadores?<\/p>\n<p>Comienzan por resaltar en la carta en cuesti\u00f3n los trozos de frases, todas las proposiciones que van hacia el fin que se pretende por ellos de antemano y <em>a priori: <\/em><\/p>\n<p>el caballo de alquiler vendido,<\/p>\n<p>el deudor recalcitrante apresado,<\/p>\n<p>las deudas de que Vicente estaba agobiado,<\/p>\n<p>la ambici\u00f3n por los altos cargos que le arrastra,<\/p>\n<p>la temeridad confesada de sus proyectos,<\/p>\n<p>la fuga de la juventud en pos de los bienes terrenos, etc.<\/p>\n<p>Forjan tambi\u00e9n un tipo de joven menesteroso, aventurero, audaz, intrigante, sin escr\u00fapulos, que se precisa, se anima en su imaginaci\u00f3n, se sustituye por el verdadero Vicente, piadoso, modesto, prudente, sabio y humilde.<\/p>\n<p>Y, por un toque maravilloso, que raramente se ha visto en la historia sutilizan la carta declarando que no es m\u00e1s que un juego de la mente, una novela cuidadosamente tramada, una jugada bien hecha, una simple rascu\u00f1a, escrita para explicar la ausencia de dos largos a\u00f1os, pasados no se sabe d\u00f3nde, por la Costa Azul.<\/p>\n<p>Y en esto, no se dan cuenta de que cometen un grave error de l\u00f3gica, que se llama <em>petici\u00f3n de principio.<\/em><\/p>\n<p>Pues claro, puesto que no se conocen los detalles que se conservan m\u00e1s que por la carta sin rechazar tambi\u00e9n los datos que forman la base de la historia que se querr\u00eda conservar.<\/p>\n<p>\u00bfSeg\u00fan qu\u00e9 principio se puede afirmar hist\u00f3ricamente de san Vicente que ha habido una juventud ligera, si se saca este conocimiento de la carta que no ser\u00eda otra cosa que una novela?<\/p>\n<p>Si se opina por la novela, se ha de ir hasta el final, y rechazar la carta entera. La opini\u00f3n media de J. Dagens no es m\u00e1s aceptable.<\/p>\n<p>\u00abAnte un relato tan extra\u00f1o escribe, hay tres actitudes posibles: aceptarlo por verdadero en su integridad. Seg\u00fan el libro del sr Grandchamp, es a nuestro parecer imposible. Negarlo en su integridad, se choca entonces con la muy fuerte objeci\u00f3n sicol\u00f3gica del sr Coste: \u00bf\u00bbQu\u00e9 motivos habr\u00eda tenido san Vicente de mentir descaradamente a su bienhechor y a su familia misma?<\/p>\n<p>Someter todos los detalles a un examen cr\u00edtico extremadamente riguroso y preciso, tratar de determinar lo que es posible y lo que no lo es (fecha, circunstancias de evasi\u00f3n, estancia en Roma, historias de alquimistas, etc.), admitir en el caso particular lo que es posible, con relaci\u00f3n a la personalidad del autor, y rechazar lo dem\u00e1s, con relaci\u00f3n a las debilidades de su car\u00e1cter antes de su \u2018conversi\u00f3n\u2019 para hablar como en el gran siglo.<\/p>\n<p>Es la actitud que por nuestra parte adoptar\u00edamos\u00bb.<\/p>\n<p>El sr. Dagens no tuvo cuidado de que la soluci\u00f3n media que \u00e9l adopta choca tambi\u00e9n con la objeci\u00f3n sicol\u00f3gica del sr Coste.<\/p>\n<p>Las cosas morales no se reparten en dos o varias partes.<\/p>\n<p>Si -en la hip\u00f3tesis de Grandchamp- no le est\u00e1 permitido a san Vicente escribir a los suyos que ha estado esclavo en Berber\u00eda, le queda prohibido -en la hip\u00f3tesis de Dagens- al hacerles el relato de lo que le pas\u00f3, inventar detalles fantasiosos para divertirlos, jugar con la verdad, en una palabra mentir. La mentira no cambia de naturaleza disminuyendo en importancia.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos concluido hace un momento que los partidarios de la opini\u00f3n negativa de la cautividad part\u00edan de una petici\u00f3n de principio, razonamiento viciosos que consiste en tener como verdadero lo est\u00e1 en cuesti\u00f3n: imposibilidad l\u00f3gica; y aqu\u00ed ellos llegan al mismo tiempo a una imposibilidad moral: el mal moral no es divisible, lo es o no lo es.<\/p>\n<p><strong>III. Los Argumentos Negativos.<\/strong><\/p>\n<p>El sr Grandchamp ha hecho un uso muy abundante, casi \u00fanico, del argumento negativo.<\/p>\n<p>Cuando no se tienen documentos -que se quiere negar un documento- no queda m\u00e1s que entregarse a la negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuvimos por profesor, hace tiempo, de Sagrada Escritura y de Historia eclesi\u00e1stica a un misionero sabio y distinguido, para quien, si las ciencias que ense\u00f1aba ten\u00edan inevitables secretos, el verdadero m\u00e9todo que se segu\u00eda no los ten\u00eda. Nos pon\u00eda a menudo en guardia, en sus clases, contra el peligro y la impotencia del argumento negativo.<\/p>\n<p>\u00abPara que un argumento negativo tenga un valor, nos dec\u00eda,\u00a0 conviene que sea al mismo tiempo <em>negativo<\/em> \u00ab.<\/p>\n<p>Cuando se lo emplea; no es preciso que quede la menor escapatoria; el silencio del documento\u00a0 debe haber sido guardado expresamente, intencionadamente, se podr\u00eda decir.<\/p>\n<p>El sr Grandchamp no lo ve de tan cerca. Se contenta con expresarlo para unirlo al siguiente, encaden\u00e1ndolos unos a otros sin cesar. Se dir\u00eda que quiere impresionar al lector.<\/p>\n<p>\u00abC\u00f3mo se va a creer, afirma \u00e9l, que combate ocurrido en las aguas provenzales entre el nav\u00edo salido de Marsella y los tres bergantines turcos, tal y como lo relata el joven sacerdote, no haya tenido ning\u00fan eco en la costa del Languedoc tan cerca?\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la respuesta de la mano del sr Coste:<\/p>\n<p>\u00abMuchas capturas importantes son se\u00f1aladas por un solo autor; aunque este autor no haya hablado de ellas, los hechos habr\u00edan sido verdaderos de todas formas. En sus cartas, el sr Le Vacher apunta capturas de 200 y 300 esclavos y s\u00f3lo lo sabemos por \u00e9l! Se podr\u00edan haber perdido estas cartas\u00a0 \u00bfy entonces?\u00bb.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 les pas\u00f3 a los compa\u00f1eros de Vicente en particular al gentilhombre con quien se hab\u00eda embarcado? Silencio total.<\/p>\n<p>Respuesta: San Vicente no ten\u00eda por qu\u00e9 cont\u00e1rselo a su bienhechor. Si lo hubiera hecho, habr\u00eda sido por cumplimento.<\/p>\n<p>La reserva es m\u00e1s bien una prueba de autenticidad para el documento.<\/p>\n<p>As\u00ed es c\u00f3mo el argumento negativo puede volverse contra el que le emplea sin fundamento.<\/p>\n<p>-\u00bfQue sucedi\u00f3 con el nav\u00edo capturado San Vicente de Pa\u00fal no lo dice.<\/p>\n<p>Respuesta: \u00bfpor qu\u00e9 inquietarse por este asunto? Vicente no estaba obligado a decirlo. Para agradar al sr Grandchamp, nosotros vamos a hacerlo por \u00e9l.<\/p>\n<p>Si el barco no sufri\u00f3 mucho en la lucha, los corsarios delegaron a gente de la tripulaci\u00f3n para montarlo y conducirlo de conserva con los bergantines en T\u00fanez si sali\u00f3 de la batalla demasiado da\u00f1ado, le abandonaron a su suerte, despu\u00e9s de pillarlo y saquearlo completamente.<\/p>\n<p>-\u00abPor qu\u00e9 Vicente y sus compa\u00f1eros no trataron de ponerse en relaci\u00f3n con Honor\u00e9 Garnier, vice-c\u00f3nsul, para que los liberaran?\u00bb<\/p>\n<p>Hay varias respuestas a esta pregunta:<\/p>\n<p>1\u00ba Pudieron tratar de dar a conocer su derecho sin poder llegar hasta las autoridades a causa de su esclavitud;<\/p>\n<p>2\u00ba Pudieron lograr llegar a las autoridades sin lograr nada;<\/p>\n<p>3\u00ba Las pistas de su b\u00fasqueda pueden no haber sido consignadas;<\/p>\n<p>4\u00ba Si consignadas, pueden haber desaparecido.<\/p>\n<p>-\u00bb Vicente se equivoca cuando afirma que fueron devueltos al barco despu\u00e9s de dar vueltas en la ciudad. Ignora que los barcos se quedaban en La Goulette, y que T\u00fanez est\u00e1 situada al fondo del lago\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando san Vicente dice que despu\u00e9s de dar las vueltas a la ciudad varias veces, los corsarios los <em>devolvieron al nav\u00edo, <\/em>quiere decir a la chalana que sirvi\u00f3 a los corsarios a pasar el lago y que hab\u00eda quedado amarrada a esta especie de puerto improvisado que se llamaba entonces como hoy <em>la Marine. <\/em>No se debe olvidar que hay un cuarto de legua entre las murallas de la ciudad y este puertecito.<\/p>\n<p>Si Vicente hubiera escrito intencionadamente este relato sin ir a T\u00fanez, habr\u00eda notado este matiz.<\/p>\n<p>No nos figuremos que la geograf\u00eda era desconocida en este punto, al principio del siglo XVII.<\/p>\n<p>Grandchamp contin\u00faa:<\/p>\n<p>\u00abC\u00f3mo y cu\u00e1ndo hab\u00eda llegado a T\u00fanez la noticia de la muerte del alquimista?<\/p>\n<p>Lo ignoramos todav\u00eda, pero se puede suponer, dada la precariedad de las comunicaciones de esa \u00e9poca, que llev\u00f3 un cierto tiempo en llegar a la familia: algunos meses al menos, quiz\u00e1 dos o tres. Esto nos llevar\u00eda a septiembre u octubre de 1606\u00bb.<\/p>\n<p>-No se ha de exigir a Vicente el modo c\u00f3mo lleg\u00f3 la noticia. Lo principal es que haya llegado, el medio es del todo secundario.<\/p>\n<p>En cuanto a la precariedad de las comunicaciones de la \u00e9poca, s\u00e9anos permitido remitir al sr Grandchamp a los autores que han escrito sobre las instituciones musulmanas, y que hacen remontar a los califas omeyas, al siglo VIII, la instituci\u00f3n del <em>b\u00e9rid <\/em>o del correo, mientras que para Francia hay que llegar hasta los reinados de Enrique IV y de Luis XIII, para encontrar la organizaci\u00f3n del correo postal.<\/p>\n<p>-Otra prueba negativa avanzada por el sr Grandchamp:<\/p>\n<p>Queda fuera de duda que una evasi\u00f3n del g\u00e9nero de la de Vicente y de su amo no quedar\u00eda desapercibida&#8230; Pues, en las actas, no se hace menci\u00f3n en ninguna parte de una evasi\u00f3n de esclavos que pueda acercarse a la que Vicente nos ha contado.<\/p>\n<p>Respuesta: Las exigencias del sr Grandchamp no parecen de recibo. \u00bfHubiera querido que Vicente y su amo fueran a hacer la declaraci\u00f3n de fuga? He ah\u00ed una consecuencia inesperada del argumento negativo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se traducen de ordinario las evasiones por represalias del amo contra los dem\u00e1s esclavos de su casa, o tambi\u00e9n por las de las autoridades civiles contra los capitanes de los nav\u00edos anclados en el puerto, sospechosos de haber facilitado la operaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Porque la evasi\u00f3n de un esclavo es una p\u00e9rdida material muy sensible para el propietario. \u00c9ste se presentar\u00e1 a todas las jurisdicciones para reivindicar su bien: ante el <em>bassa <\/em>o virrey y ante el <em>c\u00f3nsul <\/em>franc\u00e9s. Har\u00e1 mucho ruido, castigar\u00e1 a los dem\u00e1s esclavos que tiene en su casa por estar en connivencia con los fugitivos; les someter\u00e1 a tortura para hacerles confesar; tratar\u00e1 de que se castigue al patr\u00f3n de barca supuesto y de que le reembolsen por su p\u00e9rdida material por todos los medios.<\/p>\n<p>Pero no es el caso de la evasi\u00f3n de Vicente. Saliendo el esclavo con su amo, no queda nadie para hacer todas estas reclamaciones. Se\u00a0 constata la salida m\u00e1s o menos temprano, y eso es todo. El renegado de Niza con seis meses para prepararse, ha podido arreglarlo todo de manera que sus mujeres como las dem\u00e1s personas de la casa, no hayan tenido nada que sufrir por la fuga. No estaba sin amigos. Ten\u00eda seguramente una peque\u00f1a fortuna. Con eso se pueden arreglar unas cuantas cosas.<\/p>\n<p>El P. Grandchamp -justo es reconocerlo- ha hecho una observaci\u00f3n con fundamento, cuando pone en duda la palabra de Vicente, declarando que los corsarios \u00abdaban la libertad a los que se entregaban sin combatir, despu\u00e9s de robarles\u00bb.<\/p>\n<p>Ni una sola vez -que sepamos nosotros- se\u00f1alan los <em>relatos <\/em>un acto parecido de misericordia. La crueldad de los Turcos, y a la vez su codicia, se lo imped\u00edan. Siendo su prop\u00f3sito capturar cristianos para ponerlos a la venta como esclavos, no pod\u00edan descuidar esta fuente de ingresos. Todo lo m\u00e1s, un capit\u00e1n ben\u00e9volo, habiendo arrasado, y sin poder armar la barca capturada con sus soldados, habr\u00eda podido ejercitar tal acto de humanidad. En cuyo caso, o bien no daba la caza, o bien, capturada la barca, hac\u00eda prisioneros a los pasajeros y, habi\u00e9ndola expoliado, la dejaba ir a merced del mar.<\/p>\n<p>Pero por este detalle inexacto -es el \u00fanico a nuestro modo de ver- \u00bfdebemos declarar que la carta de Vicente es inventada y no corresponde a la realidad? \u00bfNo es posible hallar una raz\u00f3n suficiente para explicar el error de Vicente? No se puede adelantar que el cautivo, de la cala del bergant\u00edn donde estaba encadenado y estrechamente vigilado, \u00bfha visto mal, o ha sido mal informado? Eso parece veros\u00edmil.<\/p>\n<p><strong>IV. Contradicci\u00f3n evidente.<\/strong><\/p>\n<p>El sr Grandchamp, en sus escasas p\u00e1ginas, ha hallado el medio de colocar las afirmaciones m\u00e1s opuestas, las m\u00e1s contradictorias, en un debate tan importante.<\/p>\n<p>\u00abA nuestro parecer, escribe, se ha de concluir y decir que el relato de la esclavitud en T\u00fanez no es otra cosa que un cuento inventado por las necesidades de la causa. \u00bfComo consecuencia de qu\u00e9 incidentes fue Vicente llevado a ocultar lo que hab\u00eda hecho durante los dos a\u00f1os que nos ocupan? <em>No se sabr\u00e1 probablemente nunca, y nos guardaremos mucho de emitir suposiciones en esta materia, en la imposibilidad en que estamos de fundamentarlas en algo que sea preciso\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esto es lo que hallamos en la p\u00e1gina 17. Pasemos la hoja y sigamos la lectura en la p\u00e1gina siguiente. Tras la duda y la reserva, \u00e9sta es la afirmaci\u00f3n sin escr\u00fapulos.<\/p>\n<p><em>\u00abEl relato de la pretendida esclavitud en T\u00fanez no ha tenido pues por intenci\u00f3n, lo repetimos, m\u00e1s que desenmascarar una falta de adolescente sin recursos, movido, agitado, como lo eran muchos j\u00f3venes sacerdotes de aquel siglo turbulento\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta es la conclusi\u00f3n de todo art\u00edculo. Se dice, en l\u00f3gica, que la conclusi\u00f3n, para ser verdadera, debe estar comprendida en las premisas. No s\u00f3lo, no est\u00e1 comprendida \u00e9sta en lo que precede, sino que se opone radicalmente a todo lo que ha sido expuesto hasta entonces.<\/p>\n<p><strong>V. El silencio de san Vicente.<\/strong><\/p>\n<p>El silencio que guard\u00f3 san Vicente durante toda su vida sobre su cautividad en Berber\u00eda, la sorpresa que demostr\u00f3 cuando se enter\u00f3 de la carta en la que contaba estos acontecimientos hab\u00eda sido recuperada, los esfuerzos que despleg\u00f3 para entrar en posesi\u00f3n de esta pieza, nos parecen ser el argumento m\u00e1s fuerte que los adversarios de la historicidad de la esclavitud puedan invocar.<\/p>\n<p>El sr Coste no se oculta. Ha hecho de ello el objeto de una comunicaci\u00f3n, insertada por Grandchamp en sus O<em>bservaciones nuevas.<\/em><\/p>\n<p>En notas manuscritas, escritas en su lecho de enfermo, algunas semanas antes de morir, el sabio historiador de san Vicente de Pa\u00fal dice:<\/p>\n<p>\u00abCreo en el argumento del silencio, porque Vicente de Pa\u00fal ha tenido mil veces la ocasi\u00f3n de hablar de su cautividad y que ten\u00eda inter\u00e9s en hablar. Esto as\u00ed, ya no es un argumento negativo, sino positivo\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta necesario hacer un examen en profundidad de este argumento y ver si no se puede recibir otra explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en primer lugar, que nos permita el lector remitirle a lo que se dijo antes, en la segunda parte de este trabajo.<\/p>\n<p>A pesar de su silencio voluntario, determinado, se ha cre\u00eddo descubrir, en las conferencias de san Vicente, <em>escapadas<\/em> que dan la impresi\u00f3n de cuadros <em>vistos <\/em>que en otro tiempo impresionaron sus sentidos, que se quedaron, durante a\u00f1os enteros en el subconsciente de su memoria y que, <em>de repente, de improviso, por sorpresa, <\/em>saltaron a su discurso, a pesar de todos los esfuerzos del orador y de todas las resoluciones tomadas.<\/p>\n<p>Estas citas son bastante numerosas para hacer pensar en el aforismo conocido: <em>De la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca.<\/em><\/p>\n<p>Y hab\u00edamos concluido: Vicente no habla tan bien de los Turcos sino por haber estado en Turqu\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una primera respuesta al argumento del silencio: Este silencio no hab\u00eda sido tan absoluto como se quiere afirmar, el sr Vicente habr\u00eda hablado de Berber\u00eda.<\/p>\n<p>Con todo la dificultad sigue.<\/p>\n<p>Se ha destacado, en sus conferencias, citas que traicionan su paso por el pa\u00eds de los Turcos, pero ha sido por <em>accidente <\/em>e involuntariamente; \u00e9l, en <em>su voluntad, <\/em>quiso con una <em>resoluci\u00f3n testaruda <\/em>que no se conociera su aventura. Jam\u00e1s dijo nada deliberadamente. Aqu\u00ed la fuerza del argumento no est\u00e1 en el hecho -al que se han hallado explicaciones- sino en la <em>voluntad <\/em>de guardar el silencio.<\/p>\n<p>Nunca solt\u00f3 Vicente palabra de su esclavitud, de forma que su secretario, el hermano Ducourneau, pod\u00eda escribir en 1658, al can\u00f3nigo de Saint-Martin, quien acababa de enviar al superior de los Bons-Enfants los aut\u00f3grafos de las dos cartas al sr de Comet:<\/p>\n<p>\u00abNinguno de nosotros ha sabido con certeza que \u00e9l hubiera estado en Berber\u00eda&#8230; Admiro <em>la fuerza que ha tenido <\/em>para no decir nunca una sola palabra de todas estas cosas a nadie\u00a0 de la Compa\u00f1\u00eda, aunque haya tenido ocasi\u00f3n de hablar cientos y cientos de veces, hablando del auxilio a los cautivos que \u00e9l emprendi\u00f3\u00a0 hace ya doce o quince a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando san Vicente se entera, dos a\u00f1os antes de su muerte, de que su secreto va a ser descubierto y revelado, se conmueve; sin p\u00e9rdida de tiempo coge la pluma para pedir esas cartas, proponi\u00e9ndose destruirlas. El tiempo pasa, no sucede nada; \u00e9l insiste y \u00a1en qu\u00e9 tono de s\u00faplica!<\/p>\n<p>\u00abYo os conjuro, por todas las gracias que ha sido del agrado de Dios derramar sobre vos, que me conced\u00e1is la de enviarme esa miserable carta que hace menci\u00f3n de Turqu\u00eda&#8230; Os suplico de nuevo, por las entra\u00f1as de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, que me otorgu\u00e9is lo antes posible la gracia que os pido<em>\u00ab. <\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay varias cosas que piden ser analizadas y explicadas.<\/p>\n<p>1\u00ba Primero la resoluci\u00f3n inquebrantable de guardar el silencio absoluto sobre su cautividad. Vicente la hab\u00eda tomado muy temprano, la hab\u00eda mantenido fielmente. El grito que se le escapa la confirma.<\/p>\n<p>2\u00ba\u00a0 \u00bfPor qu\u00e9 reclama estas cartas de una manera tan apremiante?<\/p>\n<p>Para destruirlas. Es el testimonio de su secretario y de los contempor\u00e1neos: \u00abSi estas dos cartas hubieran ca\u00eddo en sus manos, nunca las habr\u00eda visto nadie\u00bb.<\/p>\n<p>Es lo que se desprende de sus disposiciones generales. Habiendo resuelto desde el origen guardar el secreto, no quiere dejar tras \u00e9l ning\u00fan rastro de esta aventura.<\/p>\n<p>3\u00ba Y \u00bfpor qu\u00e9 ser\u00edan estas cartas testigos comprometedores que se deben hacer desaparecer?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 quemar estas actas de su juventud?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 quiere Vicente aniquilarlas?<\/p>\n<p>A esta \u00faltima pregunta, la m\u00e1s importante de todas, se han dado varias respuestas divergentes.<\/p>\n<p>Resulta siempre delicado, se da uno cuenta f\u00e1cilmente, querer <em>interpretar las intenciones, sondear las conciencias <\/em>del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>A) Sus contempor\u00e1neos, que son sus hijos de la Misi\u00f3n, atribuyen este motivo a la perfecci\u00f3n de <em>su humildad. <\/em><\/p>\n<p>\u00c9l nos dijo muy frecuentemente que era hijo de un labrador, que hab\u00eda guardado los puercos de su padre y otras cosas humillantes, pero \u00e9l nos call\u00f3 las que pod\u00edan volverse en su honor, como haber sido esclavo, para no tener ocasi\u00f3n de decir el bien que de aquello result\u00f3&#8230;<\/p>\n<p>no nos habla nunca de s\u00ed m\u00e1s que para confundirse y nunca para manifestar las gracias que Dios le ha dado, y las que Dios ha repartido a otros por medio de \u00e9l. Si estas dos cartas hubieran ca\u00eddo en sus manos, nunca las habr\u00eda visto nadie&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Los suyos pensaron, con el hermano Ducourneau que expresa los sentimientos de todos, que los hachos narrados en esta carta iban demasiado en su alabanza, lo que su humildad no pod\u00eda soportar.<\/p>\n<p>Al final de una vida gloriosa como la suya, deber dar a conocer que hab\u00eda sido esclavo en Berber\u00eda, preparador en casa del m\u00e9dico espag\u00edrico, que hab\u00eda tra\u00eddo del exilio consigo a su \u00faltimo amo renegado, despu\u00e9s de convertirle&#8230;<\/p>\n<p>Vicente no pudo resignarse a este destino.<\/p>\n<p>Hab\u00eda hecho de la humildad su virtud preferida. Dejar desvelar estos hechos laudatorios era retroceder en su vida espiritual, era dar un ejemplo funesto a sus hijos.<\/p>\n<p>B) El sr Coste, por su parte, encuentra que este silencio absoluto oculta un misterio, el misterio de las experiencias alquimistas, que son tambi\u00e9n objeto de la segunda carta, escrita desde Roma. En ella descubre imposibilidades extras, curiosidades vanas, que habr\u00edan debido tener cierta resonancia en Roma y de las que la historia es muda.<\/p>\n<p>Se responder\u00e1 que, efectivamente, esta aventura de Vicente devolviendo a Roma, para gran satisfacci\u00f3n del antiguo vice-legado, Pierre Montorio, los juegos de prestidigitaci\u00f3n que hab\u00eda visto realizar a su amo, el m\u00e9dico espag\u00edrico, parece poco banal.<\/p>\n<p>Pero se pueden hacer dos objeciones a este asunto:<\/p>\n<p>1\u00ba Estos juegos extraordinarios no llevan consigo nada prohibido. Quedan relegados al dominio de la f\u00edsica natural. Al final de su vida, Vicente deb\u00eda considerarlos como juegos de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>2\u00ba Si ning\u00fan escrito de la \u00e9poca se\u00f1ala estos descubrimientos maravillosos, que fueron divulgados en Roma por las sesiones del vice-legado, esto no le viene porque la historia no las ha registrado, sino porque la historia de aquel tiempo y de aquellas cuestiones no se ha escrito a\u00fan. Se puede admitir que quedan piezas, que los archivos particulares bien despojados suministran informaciones. El argumento que se saca del silencio de estas piezas no es totalmente probatorio.<\/p>\n<p>No hay ning\u00fan misterio en todo este pasaje de la segunda carta sobre la cautividad. Una cosa rara, una cosa excepcional, s\u00ed, todo lo que se quiera, pero nada misterioso, en el sentido, sea de relato inventado a placer e introducido con todas sus piezas en su narraci\u00f3n, sea de una pr\u00e1ctica prohibida por las leyes romanas, dictadas contra los alquimistas y sus sectarios.<\/p>\n<p>Sin duda, san Vicente declara haber aprendido estas curiosidades de su a\u00f1o m\u00e9dico que se daba a las pr\u00e1cticas de la alquimia; pero las cosas que nos revela en cuanto tales: \u00abel comienzo, no la total perfecci\u00f3n del espejo de Arqu\u00edmedes, un resorte artificial para hacer hablar a una cabeza de muerto\u00bb,\u00a0 no tienen ninguna relaci\u00f3n con la b\u00fasqueda de la piedra filosofal. Se refieren directamente al estudio de la f\u00edsica natural o de a magia blanca.<\/p>\n<p>No hab\u00eda ning\u00fan peligro para \u00e9l al ense\u00f1\u00e1rselas al vice-legado, ni para \u00e9ste al \u00abmostr\u00e1rsela a veces a Su Santidad y a los Cardenales\u00bb.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de todas estas cosas curiosas, aun en el atardecer de su vida, no pod\u00eda tener para Vicente ninguna consecuencia fastidiosa bajo el punto de vista doctrinal.<\/p>\n<p>Si se niega tan obstinadamente, s\u00f3lo puede ser por un motivo de humildad profunda. No quiere que se sapa que ha estado en semejantes relaciones de intimidad con un vice-legado pontificio, que en un momento de su existencia se ha atra\u00eddo los ojos de la ciudad eterna, del papa y de los cardenales.<\/p>\n<p>Pero el sr Coste insiste y hace notar las expresiones de que sirve Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p>\u00abYo os conjuro, por todas las gracias que Dios ha tenido a bien concederos, que me conced\u00e1is la de enviarme esta miserable carta que hace menci\u00f3n de Turqu\u00eda&#8230; Os pido otra vez, por las entra\u00f1as de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, que me otorgu\u00e9is lo antes posible la gracia que os pido.<\/p>\n<p>\u2018Miserable carta\u2019, \u00bfpor qu\u00e9? exclama el sr Coste. Y \u00bfpor qu\u00e9 estas expresiones: por todas las gracias que Dios ha tenido a bien concederos, por las entra\u00f1as de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, que ponen de relieve un deseo ardiente e intenso? Nunca san Vicente ha hablado de esta manera. Misterio\u00bb.<\/p>\n<p>Notemos primero que ning\u00fan santo ha hecho un uso tan frecuente de la palabra <em>miserable <\/em>como san Vicente. La encontramos escrita centenares de veces en sus cartas y en sus conferencias. Era, en las conversaciones, su palabra preferida cuando hablaba de s\u00ed.<\/p>\n<p>El sr Chantelauze se expresa as\u00ed: \u00abSe le trataba como a un santo, \u00e9l no se trataba m\u00e1s que de <em>miserable\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En una asamblea de Damas de la Caridad, habi\u00e9ndose dado cuenta una de ellas que el sr Vicente, seg\u00fan su humildad ordinaria, segu\u00eda m\u00e1s bien los sentimientos de las que opinaban otra cosa que los suyos prop\u00ecos, le cost\u00f3 lo suyo pero no pudo menos de reprocharle con toda suavidad que no se mostraba firme para hacer valer sus consejos aunque fuesen los mejores. Y el Santo responde:<\/p>\n<p>\u00abQue no quiera Dios, Se\u00f1ora, que mis pobres pensamientos prevalezcan sobre los de los dem\u00e1s. Encantado de que el Buen Dios haga sus asuntos sin m\u00ed, que no soy m\u00e1s que un miserable.<\/p>\n<p>Viendo un d\u00eda que era acusado de haber mandado dar un beneficio a alguien, mediante una biblioteca y una suma considerable de dinero, el servidor de Dios se sinti\u00f3 de verdad un poco conmocionado en un principio por esta negra calumnia y tom\u00f3 la pluma con el prop\u00f3sito de justificarse. Pero de pronto volviendo en s\u00ed mismo: \u00aboh miserable, dijo, \u00bfen qu\u00e9 est\u00e1s pensando? Qu\u00e9! \u00bfes que quieres justificarte? Y ahora que nosotros acabamos de saber que un cristiano acusado falsamente en T\u00fanez, ha permanecido tres d\u00edas en los tormentos, y al fin ha muerto sin proferir una palabra de queja, aunque fuera inocente del crimen que le hab\u00edan imputado. Y luego t\u00fa, t\u00fa quieres excusarte! \u00a1Oh no! \u00a1eso no ocurrir\u00e1!\u00bb<\/p>\n<p>Y as\u00ed qued\u00f3 la cosa.<\/p>\n<p>Entrando al refectorio de su comunidad, se apostrofa de esta manera: \u00abAh, miserable, no has ganado el pan que te comes!\u00bbexhortando a los sacerdotes de su Compa\u00f1\u00eda a partir a las misiones, se interrumpe, de pronto, y se le oye exclamar: \u00abAh, qu\u00e9 miserable soy; me he hecho indigno por mis pecados de ir a servir a Dios entre los pueblos que no le conocen\u00bb.<\/p>\n<p>El sr de Saint-R\u00e9my, archidi\u00e1cono de Langres, habi\u00e9ndole escrito para anunciarle que su hermano deseaba dedicarle una de sus obras, Vicente coge la pluma y le responde:<\/p>\n<p>Las cartas dedicatorias se hacen en alabanza de aquellos a quienes se dirigen, y yo soy totalmente indigno de alabanzas. Para hablar de m\u00ed con propiedad habr\u00eda que decir que soy hijo de un labrador, que ha cuidado de los puercos y de las vacas, y a\u00f1adir que eso no es nada comparado con\u00a0 mi ignorancia y mi maldad. Juzgad por ah\u00ed, Se\u00f1or, si una persona tan poca cosa como soy debe ser nombrada en p\u00fablico del modo que me propon\u00e9is: ser\u00eda el mayor desagrado que me podr\u00edais hacer\u00bb.<\/p>\n<p>De un hombre que ha tenido semejantes sentimientos habituales de s\u00ed mismo, no ser\u00eda extra\u00f1o o\u00edrle calificar de \u00ab<em>miserable\u00bb <\/em>su carta de cautividad.<\/p>\n<p>Parece que no es necesario para explicar esta palabra acudir al misterio ni construir hip\u00f3tesis inveros\u00edmiles pensando en <em>errores <\/em>de juventud, en <em>enga\u00f1os <\/em>que contendr\u00edan estas p\u00e1ginas, en una <em>novela secreta, <\/em>bajo esta expresi\u00f3n, para la primera parte de su vida.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n por la humildad me parece exhaustiva y m\u00e1s en relaci\u00f3n con los sentimientos habituales del Santo. Adem\u00e1s no se puede, sin cometer una falta general contra la gram\u00e1tica, atribuir siempre un sentido peyorativo a la palabra <em>miserable. <\/em>En el siglo XVII, pod\u00eda tener con m\u00e1s frecuencia que hoy el sentido etimol\u00f3gico de miseria material y no moral.<\/p>\n<p>As\u00ed en un <em>placet <\/em>a Richelieu, en favor de su padre, Jacqueline Pascal pod\u00eda escribir:<\/p>\n<p>\u00abSacad del exilio a mi <em>miserable <\/em>padre&#8230; \u00a0salvad a este <em>inocente <\/em>de un peligro manifiesto\u00bb.<\/p>\n<p>El ep\u00edteto <em>inocente <\/em>nos fija sobre el significado del de <em>miserable. <\/em><\/p>\n<p>Y La Fontaine, a su vez, ha dicho, en la moralidad de la f\u00e1bula de los <em>Annimales enfermos de la peste: <\/em><\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan se\u00e1is poderoso o <em>miserable, <\/em><\/p>\n<p>Los juicios de Corte os har\u00e1n blanco o negro\u00bb.<\/p>\n<p>Es verdad que hay todav\u00eda otras expresiones, raras en los labios de san Vicente:<\/p>\n<p>\u00abPor todas las gracias que Dios se ha servido concederos.<\/p>\n<p>Por las entra\u00f1as de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or!\u00bb<\/p>\n<p>Se ha de confesar, en raras ocasiones se ha o\u00eddo hablar a san Vicente con tales conjuros, esto da a entender el precio que pon\u00eda a su demanda, y debe hacernos admirar m\u00e1s a\u00fan la estima que ten\u00eda por la virtud de <em>la humildad, <\/em>su pr\u00e1ctica principal.<\/p>\n<p>En el concepto y en las exigencias de esta virtud, Vicente de Pa\u00fal -lo cual sea dicho sin paradoja- parece haber ido m\u00e1s lejos que santo Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>\u00c9ste ense\u00f1a que cada uno debe ser humilde con respecto a todos los hombres, si considera en s\u00ed sus pecados y en los otros la gracia de Dios; pero a\u00f1ade que se puede, sin ir contra la humildad, estimar mayores los dones que Dios nos ha dado que los que ha repartido a nuestro pr\u00f3jimo, seg\u00fan el ejemplo de san Pablo (II Cor., c. 11).<\/p>\n<p>Vicente, por su parte, piensa y quiere que, <em>en todos los casos, <\/em>nos coloquemos por debajo del pr\u00f3jimo, ya que se puede suponer que el pr\u00f3jimo tiene bienes que no tenemos nosotros, o que nosotros tenemos males que \u00e9l no tiene, o que nosotros hemos usado mal de los dones de Dios, y que, en suma, el verdadero t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n (el conocimiento del pr\u00f3jimo) se nos escapa.<\/p>\n<p>\u00abEl esp\u00edritu de humildad, dice, nos hace reconocer a los otros mejores que nosotros y a nosotros peores que los demonios, porque si Dios les hubiera dado la d\u00e9cima parte de las gracias que nos ha dado a nosotros, qu\u00e9 uso no habr\u00edan hecho de ellas\u00bb.<\/p>\n<p>Por fin, queda por hacer una \u00faltima advertencia sobre el silencio de san Vicente. \u00bfNo encontramos en la vida del servidor de Dios otros ejemplos de este silencio?<\/p>\n<p>Podemos estar bien seguros -hist\u00f3ricamente hablando- de que, incluso despu\u00e9s de los trabajos de su brillante historiador P. Coste, cantidad de acciones heroicas son y ser\u00e1n siempre desconocidas, a causa del silencio resuelto del Santo.<\/p>\n<p>El hombre de Dios podr\u00e1 ser traicionado por alguna colaboraci\u00f3n humana, pero \u00e9l lo habr\u00e1 hecho todo para que tal gesto, tales palabras, tal gesti\u00f3n sigan enterrados para siempre en el m\u00e1s profundo olvido.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos ha dicho personalmente sobre el papel desempe\u00f1ado por \u00e9l en la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento? Nada.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 conocemos sobre la acci\u00f3n de san Vicente en el Consejo de conciencia? Se sabe que las materias llevadas a deliberaci\u00f3n ped\u00edan ser tratadas en el mayor secreto; pero \u00a1qu\u00e9 poco satisfecha queda nuestra curiosidad!<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 se sabe de sus caridades heroicas? Un archidi\u00e1cono de Toul, Louis Machon, secretario del P. S\u00e9guier, despu\u00e9s de hacer en San L\u00e1zaro unos santos ejercicios bajo la direcci\u00f3n del Santo, tiene la desgracia de sellar piezas privadas de los sellos del canciller. Era un caso de condena a muerte. Una carta de S\u00e9guier no dice que fue Vicente quien el encargado de detener el brazo de la justicia. Si no es por \u00e9l ca\u00eda la cabeza del culpable.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 nos hemos enterado por \u00e9l? De nada.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n salv\u00f3 la de Saint-Cyran, cuando tuvo que responder de su doctrina ante Richelieu?<\/p>\n<p>\u00bfNo fue Vicente otra vez por su deposici\u00f3n caritativa, deposici\u00f3n que durante dos siglos ha sido considerada como ap\u00f3crifa e inventada por los Jansenistas?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dijo \u00e9l mismo? Nada.<\/p>\n<p>-\u00bfQue se ha sabico por Vicente de su cargo de vicario general de los dos hermanos Jean-Baptiste-Anador y Emmanuel-Joseph de Vignerod para las abadias de Saint-Ouen de Rouen, Marmoutier de Tours y del Priorato de Saint-Martin-des-Champs en Par\u00eds de las que fueron sucesivamente comanditarios?<\/p>\n<p>Pues bien Saint-Ouen nombraba a sesenta y nueve p\u00e1rrocos, Marmoutier en un n\u00famero tan elevado, Saint-Martin-des-Champs a sesenta y ocho, sin contar numerosas capellan\u00edas.<\/p>\n<p>Durante diecisiete a\u00f1os, de 1643 a 1660, la presentaci\u00f3n de estos p\u00e1rrocos y capillas en el momento de la muerte o dimisi\u00f3n de los titulares se hizo al ordinario del lugar, en nombre del abad comanditario, por <em>su vicario general, <\/em>el humilde Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>\u00c9ste se tom\u00f3 el trabajo de buscar al reemplazante, de examinar si ten\u00eda los t\u00edtulos requeridos, de presentarlos al ordinario, y de firmar la pieza de presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sabemos\u00a0 de todo esto de boca del propio Vicente? Nada.<\/p>\n<p>Y estas ignorancias no han sido posibles hasta hoy m\u00e1s que porque Vicente, por su acci\u00f3n de vicario general, como por la de miembro del Consejo de conciencia y de miembro de la compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento, hizo desaparecer con toda la intenci\u00f3n y por amor a su humillaci\u00f3n todos los documentos que depend\u00edan de su gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante los sentimientos de un hombre as\u00ed, y en presencia de una conducta semejante, \u00bfes necesario, para comprender la vivacidad d estas reclamaciones al sr del Saint-Martin, recurrir -mientras no se haya encontrado otros testimonios m\u00e1s expl\u00edcitos- a otro misterio que el de la perfecci\u00f3n de su inconcebible humildad?<\/p>\n<p>Victor Giraud, un bi\u00f3grafo de san Vicente de Pa\u00fal debidamente informado, al dar cuenta para los lectores de la <em>Revue des Deux Mondes, <\/em>de la obra de Pierre Coste sobre <em>Monsieur Vincent, <\/em>hac\u00eda esta advertencia justa, en relaci\u00f3n con el silencio del Santo sobre la cautividad:<\/p>\n<p>\u00abEs sin duda sorprendente que el Santo no haya hablado nunca a nadie -que nosotros sepamos al menos- de este episodio de su vida, y el ardiente deseo que tuvo de hacer desaparecer el \u00fanico testimonio puede parecernos singular. Pero si se nos escapan las razones que ten\u00eda, -razones de humildad seg\u00fan toda probabilidad- \u00bfdeb\u00e9is, para vengarnos de nuestra ignorancia sicol\u00f3gica e hist\u00f3rica, acusarle sencillamente de mentira?\u00bb.<\/p>\n<p>Este estudio querr\u00eda arrojar un poco de claridad sobre \u00abnuestra ignorancia sicol\u00f3gica e hist\u00f3rica\u00bb, determinar otras investigaciones parecidas y volverles prudentes y circunspectos a los que no dudan en lanzar contra Vicente de Pa\u00fal la imputaci\u00f3n de mentira.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TERCERA PARTE: LA CR\u00cdTICA DE\u00a0 LAS OBJECIONES Lo que se ha de pensar de las nuevas opiniones. Esta tercera parte de nuestro trabajo es ciertamente la m\u00e1s delicada. 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Los mismos turcos ven\u00edan a visitarnos en nuestra aflicci\u00f3n y los principales de la ciudad\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":114827,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-carta-1002-julian-guerin-sacerdote-de-la-mision-a-san-vicente\/","url_meta":{"origin":26316,"position":2},"title":"Vicente de Pa\u00fal, Carta 1002: Julian Guerin, Sacerdote De La Misi\u00f3n, A San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/11\/2012","format":false,"excerpt":"T\u00fanez. Junio 1647. Con el dinero que usted me envi\u00f3 hemos conseguido rescatar a esa pobre mujer francesa, que durante tanto tiempo ha estado sufriendo la tiran\u00eda de su b\u00e1rbaro due\u00f1o; es un verdadero milagro haberla sacado de las manos de aquel tigre, que no quer\u00eda entregarla ni por oro\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":114850,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-carta-1016-julian-guerin-sacerdote-de-la-mision-a-san-vicente\/","url_meta":{"origin":26316,"position":3},"title":"Vicente de Pa\u00fal, Carta 1016: Julian Guerin, Sacerdote De La Misi\u00f3n, A San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/11\/2012","format":false,"excerpt":"[T\u00fanez, entre 1645 y mayo de 1648] Tenemos aqu\u00ed a un muchacho de Marsella, de trece a\u00f1os que, despu\u00e9s de haber sido cogido y vendido por los corsarios, ha recibido m\u00e1s de mil bastonazos por la fe de Jesucristo, de quien quer\u00edan hacerle renegar a la fuerza. 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