{"id":25498,"date":"2011-09-11T02:11:18","date_gmt":"2011-09-11T00:11:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=25498"},"modified":"2011-09-11T02:11:18","modified_gmt":"2011-09-11T00:11:18","slug":"juan-gabriel-perboyre-en-sus-cartas-a-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre-en-sus-cartas-a-la-familia\/","title":{"rendered":"Juan Gabriel Perboyre en sus cartas a la familia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/stperb.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-25503\" title=\"stperb\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/stperb-222x300.jpg?resize=222%2C300\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"300\" \/><\/a>En 1840 mor\u00eda Juan Gabriel. El Hermano Jos\u00e9 Van den Brandt CM, prepar\u00f3, imprimi\u00f3 y public\u00f3, en 1940, todas las cartas de Juan Gabriel que pudo rastrear, ya en su original o ya en copia.<span id='easy-footnote-1-25498' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre-en-sus-cartas-a-la-familia\/#easy-footnote-bottom-1-25498' title='&lt;em&gt;Lettres du Bienheureux Jean-Gabriel Perboyre, Pr\u00eatre de la Mission&lt;\/em&gt;. Annot\u00e9es et publi\u00e9es par Joseph Van den Brandt, Fr\u00e8re Lazariste, P\u00e9kin, Imprimerie des Lazaristes, 1940, 300 pages.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Ciento dos de ellas conten\u00eda su volumen. Una nueva edici\u00f3n revisada de esta obra sali\u00f3 a luz en 1996<span id='easy-footnote-2-25498' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre-en-sus-cartas-a-la-familia\/#easy-footnote-bottom-2-25498' title='Saint Jean-Gabriel Perboyre, Pr\u00eatres de la Mission: &lt;em&gt;Correspondence&lt;\/em&gt;, Annot\u00e9 et publi\u00e9e par Joseph Van den Brandt, Fr\u00e8re Lazariste, P\u00e9kin, 1940; Nouvelle \u00e9dition revue et corrig\u00e9e, Congr\u00e9gation de la Mission Rome 1996, 324 pp.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> con el mismo n\u00famero de cartas: no se hab\u00edan descubierto otras desde la primera edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sesenta y tres cartas tienen por destinatarios a miembros de su familia; escribe las dem\u00e1s a sus hermanos de Congregaci\u00f3n, salvo algunas que dirige a otras personas. De entre los parientes, quien m\u00e1s cartas recibe es su t\u00edo Santiago Perboyre CM (1763-1848): suman diecisiete y llenan cincuenta p\u00e1ginas impresas. Siguen a \u00e9ste el hermano menor Luis (1807-1831), que recibi\u00f3 catorce, y Pedro, el padre (1771-1860), que recibi\u00f3 once. Otros hermanos recibieron, Antonio (1813-1860) siete, y Santiago (1810-1896) seis. De sus hermanas, Antonieta (1815-1898) recibi\u00f3 una: no se conocen cartas suyas a Juana (1805-1854), Marieta (1809-?1826), y Mar\u00eda-Ana (1817-1896). Subsisten algunas cartas a primos. No se sabe de ninguna escrita a la madre, lo que indicar\u00eda, a mi juicio, que no sab\u00eda leer. Hay una carta que \u00e9l dirige conjuntamente a ambos progenitores: es la que escribe tras saber la muerte de su hermano Luis. Recordemos se trata s\u00f3lo de cartas que se conservaron. Nos resulta imposible saber si escribi\u00f3 otras no guardadas por los destinatarios.<\/p>\n<h2><strong>Cartas a su padre<\/strong><\/h2>\n<p>Pocos meses antes de cumplir los quince a\u00f1os, en noviembre de 1816, Juan Gabriel fue puesto en el internado que dirig\u00eda su t\u00edo Santiago en Montauban, a unos setenta kil\u00f3metros del lugar natal. Se le enviaba para que asistiera, los meses iniciales del curr\u00edculo, a su hermano Luis, de nueve a\u00f1os. La idea de los padres era que Luis completase la formaci\u00f3n secundaria, mientras que Juan Gabriel, el mayor, dar\u00eda por concluida entonces su escolarizaci\u00f3n, para ponerse a trabajar en la labranza de la familia. El 9 de mayo de 1817, como a los seis meses de estad\u00eda en el internado, Juan Gabriel escribe a su padre. La carta es breve, y dice \u00e9l ser la primera que escribe, y que nunca ha recibido ninguna. Es una carta t\u00edpica del escolar principiante, con cl\u00e1usulas como, <em>Mi hermano est\u00e1 bien, y est\u00e1n asimismo bien el t\u00edo y los primos &#8230; Necesitamos medias, chaquetas y pantalones.<\/em> Para concluir escribe, <em>Le abrazo. Abrazo tambi\u00e9n tiernamente a mi querida madre, hermanos y hermanas<\/em> (Carta 1). El abrazo a la madre es rasgo que caracteriza la conclusi\u00f3n de casi todas sus cartas al padre. Esta carta presenta un vocabulario y un estilo que sugieren la probable asistencia del t\u00edo en su redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando va en junio a Montauban para, seg\u00fan lo acordado, devolver al hogar el hijo, el padre encuentra un cambio en la situaci\u00f3n. La direcci\u00f3n del centro recomienda que Juan Gabriel complete su formaci\u00f3n secundaria, y luego ingrese en el seminario, donde estudiar\u00e1 para sacerdote. La recomendaci\u00f3n no proven\u00eda del muchacho, pero al saberla \u00e9ste, hubo de recapacitar sobre ella. Pedro volvi\u00f3 a casa, y Juan Gabriel sigui\u00f3 en la escuela. El 16 de junio, en una nueva carta, manifiesta Juan Gabriel a su padre que, si no hay objeci\u00f3n por parte de \u00e9l, aceptar\u00e1 la recomendaci\u00f3n. Puede razonablemente suponerse que el t\u00edo le asistiera tambi\u00e9n ahora en la redacci\u00f3n, pues hay dos cl\u00e1usulas escasamente atribuibles a un quincea\u00f1ero que escribe por segunda vez:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>He consultado a Dios en cuanto al conocimiento del estado que debo abrazar para llegar salvo al cielo. Tras muchas oraciones, me ha parecido ser deseo del Se\u00f1or que acceda al sacerdocio<\/em> (Carta 2).<\/p>\n<p>La carta concluye de modo m\u00e1s acorde con sus j\u00f3venes a\u00f1os: sigue necesitando dinero para ropa, y Luis est\u00e1 bien. A continuaci\u00f3n abraza a todos, y a la madre especialmente.<\/p>\n<p>Entre esta carta y la siguiente hay un hiato de casi cinco a\u00f1os. Es enero de 1822, y escribe desde Par\u00eds. Est\u00e1 haciendo estudios en la Casa Madre de la Congregaci\u00f3n. El tema inicial de la carta reaparecer\u00e1 en otras que escribe a casa, y son las disculpas por no escribir m\u00e1s a menudo, alegando estar seguro de que el t\u00edo mantiene a la familia informada acerca de \u00e9l (Carta 3). Sigue a \u00e9sta la carta del 30 de octubre de 1823, en la cual se disculpa una vez m\u00e1s de no escribir: <em>Admito ser algo negligente<\/em>; pero dice recordar a la familia en todo momento. Y da al padre un consejo sobre c\u00f3mo proceder con su hermano Antonio, de diez a\u00f1os. No se le debe <em>empujar<\/em> hacia el sacerdocio; est\u00e1 en peligro de que lo corrompa el personal empleado de la labranza, el cual puede ser muy malhablado, y no se reporta cuando pierde de vista al amo (Carta 4).<\/p>\n<p>En junio de 1826 el padre debe reconvenirle por no escribir con mayor frecuencia, pero Juan Gabriel no contesta, aun as\u00ed, hasta finales de agosto, y ha de presentar disculpas por la dilaci\u00f3n. Implora oraciones con motivo de la ordenaci\u00f3n al sacerdocio que se le aproxima. No hace en esta carta referencia a la madre (Carta 5).<\/p>\n<p>Se ordenaba en septiembre de 1826, pero ni aun as\u00ed vuelve a escribir a casa hasta el 2 de noviembre, cuando dice haber celebrado misa por sus padres y parientes, y al mismo tiempo agradece a todos sus oraciones (Carta 6). Hay una carta a su casa para el a\u00f1o 1827, y otra para el 1829. Da noticias sobre su empleo en la ense\u00f1anza, habla de su salud, e informa sobre sus planes para aquel verano. En la carta del 17 de julio de 1827 no hay menci\u00f3n para la madre hasta la posdata:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Termino esta carta sin referirme al amor filial para con mi muy querida madre, mas no porque la olvide, sino que s\u00e9 comunicar\u00e9is puntualmente a ella mis sentimientos <\/em>(Carta 7).<\/p>\n<p>En la carta que sigue a \u00e9sta, 17 de julio de 1829, refiere lo ocupado que est\u00e1, pero que aprovecha la ocasi\u00f3n y escribe a casa por \u00fano que viaja en aquella direcci\u00f3n. No hay en ella referencia a la madre (Carta 18). El 15 de febrero de 1832 escribe desde San Floro, donde entonces ejerc\u00eda la docencia, una carta muy emotiva, al saber la muerte de Luis durante la traves\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Mi querido padre y mi querida madre, Mezclemos nuestras l\u00e1grimas, aunemos nuestras oraciones; \u00a1nuestro querido Luis no vive ya! \u00a1Qu\u00e9 noticia tan dolorosa para vosotros, para m\u00ed, para la familia entera!<\/em><\/p>\n<p>Y prosigue con un consejo sobre c\u00f3mo mirar el triste acontecimiento, afianzados en la esperanza cristiana y en la confianza en Dios (Carta 29).<\/p>\n<p>La carta sucesiva es de un a\u00f1o despu\u00e9s, 12 de enero de 1833, cuando ha asumido su nuevo cargo; no tuvo tiempo de escribir antes de dejar San Floro, pero tan pronto hubo llegado a Par\u00eds, escribi\u00f3 a su hermana, la cual transmitir\u00eda sus noticias. El nuevo destino conviene a su salud m\u00e1s que el anterior. Su hermano Santiago es seminarista de primero desde el septiembre antecedente, y Juan Gabriel informa que est\u00e1 bien de salud. Es asimismo buena la salud del padre, seg\u00fan dice comunic\u00e1rselo una carta de Antonieta. Referencias a la salud, todas las cuales le inspiran este consejo al padre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No escatime los cuidados que su edad pide; necesita la salud para atender a los requisitos temporales de la familia, como tambi\u00e9n para pensar seriamente en los asuntos espirituales de la conciencia, pues es de suma importancia que est\u00e9 presto a responder de ello ante Dios cuandoquiera juzgue oportuno \u00c9l mismo llamarle<\/em> (Carta 32).<\/p>\n<p>Por el tiempo de esta carta ten\u00eda el padre sesenta y dos a\u00f1os. No est\u00e1 claro lo que le sugiri\u00f3 la necesidad de este aviso. De hecho el padre vivi\u00f3 otros veintisiete a\u00f1os: fallec\u00eda a los ochenta y nueve, en 1860; la madre muri\u00f3 en 1862, a los ochenta y cuatro.<\/p>\n<p>En enero de 1834 refiere c\u00f3mo Antonieta, la hermana que unos meses antes hab\u00eda entrado en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, le encomend\u00f3 una carta para que la hiciese llegar a casa, carta que \u00e9l dirigi\u00f3 \u00a1por inadvertencia! al t\u00edo Santiago (Carta 42).<\/p>\n<p>Escribe por \u00faltima vez a casa desde China, el 22 de agosto de 1836, un a\u00f1o despu\u00e9s de su llegada a Macao. No es una carta prolija, menos de dos p\u00e1ginas impresas. Hace un resumen del apostolado misional en China. En mitad de ella hay un par de cl\u00e1usulas, parte de las cuales se cit\u00f3 en el decreto de su canonizaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Tenemos que arrostrar la fatiga y otras contrariedades, mas eso acontece por doquier, y en todo caso hemos de ganarnos el cielo con el sudor de nuestra frente. Ser\u00eda una inmensa gracia concedida por Dios que padeci\u00e9ramos el martirio: he ah\u00ed algo que debe ser objeto de deseo, no de temor.<\/em><\/p>\n<p>Implora oraciones, por \u00e9l mismo y por la conversi\u00f3n de los chinos, y dice celebrar la misa por los parientes todos meses, el d\u00eda 4 por los vivos, y el 5 por los difuntos (Carta 83).<\/p>\n<h2><strong>Cartas a su hermano Luis<\/strong><\/h2>\n<p>En las cartas a su padre, Juan Gabriel nunca parece estar del todo a sus anchas. Las hay que dan la impresi\u00f3n de haberse escrito para cumplir con un deber, como si Juan Gabriel experimentase, no el <em>deseo<\/em>, sino m\u00e1s bien la <em>obligaci\u00f3n<\/em>, de escribir a casa. Muy distintas son las que escribe a su hermano Luis. Son claramente cartas que Juan Gabriel deseaba escribir, que disfrutaba escribiendo, que delatan el hondo afecto hacia el hermano, y reflejan claramente el que \u00e9ste obviamente sent\u00eda hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>De las cartas a Luis que se conservan, la m\u00e1s antigua es del 2 de septiembre de 1827. Acaba de transcurrir el primer a\u00f1o de sacerdocio de Juan Gabriel, dedicado a la ense\u00f1anza en San Floro. Juan Gabriel lleva una semana en Montauban, donde visita al t\u00edo y desde donde escribe. Luis est\u00e1 en la Casa Madre de Par\u00eds, va a terminar su seminario interno, y har\u00e1 los votos al cabo de tres semanas. Ya el comienzo de la carta contrasta con el de algunas entre las dirigidas al padre, disculp\u00e1ndose de no escribir. A Luis comienza dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Las ocasiones de escribirte que se me ofrecen estos d\u00edas son tantas que no tendr\u00eda excusa si omitiera el hacerlo: hoy es un joven converso del protestantismo que sale hacia San Sulpicio, y ma\u00f1ana ser\u00e1 el P. Gratacap quien haga de correo; \u00e9ste viaja a Par\u00eds y sin duda ir\u00e1 a verte <\/em>(Carta 8).<\/p>\n<p>Dice haber llegado a Montauban el 26 de agosto, y que el 28, festividad de San Agust\u00edn, <em>se sacudi\u00f3 de encima<\/em> un paneg\u00edrico de una hora sobre el Santo, con el cual le hab\u00edan <em>enjaquimado<\/em> las ursulinas. Falta en las cartas al padre esa especie de desenvoltura verbal. Las ursulinas y el t\u00edo prodigan tales cuidados a Juan Gabriel, que Luis no debe temer por la salud de \u00e9ste. Juan Gabriel informa sobre asuntos de Montauban que pueden interesar a Luis, as\u00ed del d\u00eda en que se distribuyen los premios, y especula luego sobre posibles destinos en la Provincia. Todo el tenor de la carta es m\u00e1s c\u00f3modo que cuando escribe a casa.<\/p>\n<p>La carta siguiente a Luis se escribe dos meses despu\u00e9s, el 31 de octubre de 1827. Juan Gabriel aprovecha una vez m\u00e1s la ocasi\u00f3n de ir alguien a Par\u00eds: un Padre de San Floro. Felicita al hermano por la emisi\u00f3n de los votos, informa sobre su estad\u00eda en casa durante el verano, y comunica lo o\u00eddo del hogar desde entonces. Resume sus movimientos veraniegos: doce d\u00edas en el solar de Le Puech, tres en Cahors, doce en Montauban, cuatro o cinco en Carcasona o Montolieu. Un recorrido largo, aunque no prolongado, \u00fatil, grato, y no muy caro. Luego contin\u00faa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Y lleg\u00f3 el momento de volver a San Floro, momento \u00e1lgido de la contienda que no tengo ni el tiempo ni el humor de referirte. Tampoco glosar\u00e9 las sucesivas fases de mi situaci\u00f3n aqu\u00ed, sobrevenidas tan velozmente: revestido primero de autoridad, luego se me despoj\u00f3 de ella, y heme de nuevo ejerci\u00e9ndola. Todo ello dar\u00eda tema a tragedias, hasta a un poema \u00e9pico&#8230; Lo dem\u00e1s, que espere a otro d\u00eda: son casi las once de la noche <\/em>(Carta 9).<\/p>\n<p>Hay una posdata que permite escudri\u00f1emos algo m\u00e1s el car\u00e1cter de Juan Gabriel:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El P. Trippier se lleva el sentimiento y la alta estima de la di\u00f3cesis, exceptuada quiz\u00e1 alguna gente cuya malevolencia le honra. En cuanto a m\u00ed, nunca antes sent\u00ed tanto la despedida de un compa\u00f1ero.<\/em><\/p>\n<p>Juan Francisco Trippier era el portador de la carta. Hab\u00eda ejercido el superiorato en el pensionado de muchachos que iban a clase en un centro estatal. Y era Juan Gabriel el sucesor de Trippier, que estaba en el v\u00f3rtice de la contienda a que alude la carta, contienda que involucraba al Obispo, al Superior vicenciano del seminario mayor, y al Superior General de la Congregaci\u00f3n. Juan Grappin, Superior del seminario mayor, recomend\u00f3 el nombramiento de Juan Gabriel para suceder a Trippier, oficio que Juan Gabriel ocupar\u00eda por tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otra carta a Luis seguir\u00e1 a \u00e9sta cuando pasen cinco meses, el 24 de mayo de 1828. Luis ha expresado su queja de que Juan Gabriel no le escribe lo bastante a menudo. Juan Gabriel responde que Luis no tiene idea de lo ocupado que \u00e9l esta,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>con entre cuatro y cinco clases o sesiones tutoriales al d\u00eda. Pues soy director, ec\u00f3nomo, etc., etc. Debo estar siempre disponible a todos y para todo en todos lados y a todas horas: \u00bfpodr\u00eda tomarme tiempo y escribirte holgadamente a Par\u00eds?<\/em><\/p>\n<p>Se explica a continuaci\u00f3n que Luis recibir\u00e1 esta carta, porque Juan Gabriel ha estado enfermo una semana, y esto le permite el redactarla. Y prosigue en un tono que demuestra la buena relaci\u00f3n entre ambos, a juzgar por su modo de chancearse:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Sugieres luego que sostengamos un debate filos\u00f3fico. Pero \u00bfolvidas que recorro ahora un sendero distinto? &#8230; Si me propusieras alguna cuesti\u00f3n gramatical menor, ser\u00eda otra cosa, e intentar\u00eda responderte. Comenzar\u00eda se\u00f1alando las faltas que se te escaparon en la carta. Te dir\u00eda, por ejemplo, que en franc\u00e9s la conjunci\u00f3n <\/em>quoique<em> rige siempre subjuntivo; que <\/em>ait<em>, tercera persona singular del verbo <\/em>avoir<em>, no lleva di\u00e9resis; que en la segunda <\/em>e<em> de <\/em>r\u00e9fl\u00e9chir<em> se pone acento agudo y no circunflejo; que una cosa es <\/em>carta de alguien <em>y otra <\/em>carta a alguien<em>; que tales y tales giros no son franceses, etc., etc., etc. Ahora, en punto a filosof\u00eda \u00bfqu\u00e9 he de decirte? Ni siquiera pienso ya en ella.<\/em><\/p>\n<p>Y Juan Gabriel embroma luego a Luis, que ambiciona hacerse profesor de filosof\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No es cosa balad\u00ed ense\u00f1ar filosof\u00eda en esta \u00e9poca, cuando cada cual se forma su idea personal sobre esta ciencia, cada cual tiene el propio sistema, y cuando hay tantas escuelas como maestros.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s Juan Gabriel da una lista de macizas lecturas, probablemente para que no se tome en serio (Carta 11).<\/p>\n<p>La carta siguiente es siete semanas m\u00e1s tarde, y se escribe a las diez de la noche, porque Juan Gabriel ha tra\u00eddo a su despacho<em> a dos trastos, que han turbado el descanso de sus compa\u00f1eros y me impiden ahora el m\u00edo<\/em> (Carta 12). La sanci\u00f3n parece consisti\u00f3 en estar all\u00ed derechos un buen rato. Luego informa sobre el hermano menor, <em>Jacou<\/em>, con dieciocho a\u00f1os en 1928. Estaba en la escuela de Montauban que dirig\u00eda el t\u00edo. Las referencias son todas buenas, y figura entre los primeros de su clase. Sigue la reiterada menci\u00f3n del s\u00edndrome Perboyre: <em>\u00c9l hace ya mucho tiempo que no me escribe<\/em>. Se alude a la posibilidad de que Jacou, siguiendo las huellas de sus dos hermanos mayores, entre en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, posibilidad obviamente ya surgida, y que ambos conocen. Juan Gabriel escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Yo ignoro a qu\u00e9 l\u00ednea de acci\u00f3n atenerme. As\u00ed pues, me abstendr\u00e9 de toda iniciativa hasta que vea con mayor claridad, por lo que ata\u00f1e a nuestro querido hermano. Si t\u00fa tienes luces especiales en esta materia, procede a actuar seg\u00fan ellas.<\/em><\/p>\n<p>Decepciona a Juan Gabriel que Luis no le informe sobre los misioneros y las actividades en la Casa Madre, pues sabe lo que le interesan siempre noticias semejantes. \u00a1Tal vez ansiaba algo de <em>comadreo<\/em>!<\/p>\n<p>A las cinco semanas, con fecha 16 de agosto de 1828, Juan Gabriel vuelve a escribir desde San Floro. Los dos primeros p\u00e1rrafos tratan asuntos de dinero, asuntos que habr\u00eda esclarecido una oportuna nota marginal. Parece que Juan Gabriel acepta una sugerencia de Luis, velada apenas, y se aviene a sufragar, como lo ha hecho ya en el caso de Antonieta, que tiene trece a\u00f1os en 1828, una parte de los estudios de Jacou. La carta parece adem\u00e1s insinuar que el Superior General, Pedro Jos\u00e9 de Wailly, ha dado ayuda econ\u00f3mica a los Perboyre. A continuaci\u00f3n leemos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00a1Imagina lo que me complace ver a nuestro hermano camino del colegio de Montdidier, donde florece el estudio y reina tan hermoso orden! Yo llevo aqu\u00ed de vacaciones esta \u00faltima semana. Si no llega por sorpresa alg\u00fan mandato, estar\u00e9 todo el tiempo en esta regi\u00f3n. Es justo hacer algo por uno mismo, tras haber hecho tanto por otros. Ruega por un hermano que te quiere como a s\u00ed propio. Adi\u00f3s <\/em>(Carta 14).<\/p>\n<p>Otras cinco semanas, y nueva carta, breve y f\u00e1ctica, de Juan Gabriel, que escribe desde Cahors, donde ha hecho el retiro anual, demor\u00e1ndose quince d\u00edas. Ha pasado tres o cuatro en Le Puech: muchos preguntaban por Luis y le enviaban parabienes. Juan Gabriel est\u00e1 a punto de emprender viaje de regreso a San Floro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>La salida de Jacou hacia Par\u00eds iba a ser al mismo tiempo que la m\u00eda, pero el P. Brunet, quien deb\u00eda ser su gu\u00eda, a\u00fan no est\u00e1 listo. Ambos dejar\u00e1n Cahors el lunes pr\u00f3ximo, 29 de septiembre, para llegar a la capital el viernes por la tarde o el s\u00e1bado por la ma\u00f1ana. Aseg\u00farate de que nuestro hermano sale con tiempo hacia Montdidier. A Montdidier se rumorea vas a ser enviado t\u00fa este a\u00f1o; \u00a1enhorabuena! Te ir\u00e1 bien <\/em>sub omni respectu<em>. Tendr\u00e1s cuidado de Jacou <\/em>(Carta 16).<\/p>\n<p>Hay despu\u00e9s de esta carta un nuevo hiato de siete meses: luego Juan Gabriel acusa a su hermano de ponerse mohino y prosigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Me consta por qu\u00e9: crees que no correspondo a todo lo que propones en cuesti\u00f3n de cartas. \u00a1Oh, Se\u00f1or! Aplaca tu ira y no provoques la m\u00eda&#8230; Mas eso ser\u00eda agravar las penas. Mejor ser\u00e1 que te conceda indulgencia plenaria. Todas las circunstancias apoyan el env\u00edo de esta carta. Estoy de vacaciones merced a los quince d\u00edas de Pascua&#8230; Releyendo tu carta de octubre (he de leer las antiguas, ya que no las tengo recientes), advierto varias faltas que debo se\u00f1alarte. S\u00e9 que no halaga mucho a un escritor de la capital le instruya un maestrillo de provincias&#8230; As\u00ed que \u00bfte doy o no la asistencia que necesitas?<\/em><\/p>\n<p>Y pide a continuaci\u00f3n ser a su vez asistido por Luis, por sus oraciones, pues le preocupa <em>constante y hondamente<\/em> la responsabilidad para con otros, es de suponer que los alumnos a su cargo (Carta 17).<\/p>\n<p>Transcurren otros siete meses antes de que Juan Gabriel escriba de nuevo a Luis, el 28 de noviembre de 1829. Es \u00e9sta una carta interesante por el modo en que pasa, de la guasa entre hermanos cual Juan Gabriel la sol\u00eda gastar, al aviso pr\u00e1ctico para Luis, destinado a China, y del aviso pr\u00e1ctico al espiritual, con una referencia a la posibilidad de estar tambi\u00e9n \u00e9l llamado a aquella misi\u00f3n. A lo cual siguen asuntos de dinero relativos a los estudios de Jacou, m\u00e1s una alusi\u00f3n a problemas no especificados del t\u00edo en Montauban, y de nuevo al pago por la formaci\u00f3n de Jacou, concluyendo con una p\u00e1rrafo sobre el c\u00famulo de su propio trabajo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Pese a todas tus amenazas o a todos tus presagios, mi cargo de superior se mantiene&#8230; No puedo sino aprobar y admirar tu hermosa resoluci\u00f3n de ir para evangelizar a los chinos. Sin mengua del afecto que tengo por t\u00ed, \u00a1qu\u00e9 alegr\u00eda sentir\u00e9 de verte cruzar los vastos oc\u00e9anos del hemisferio en empresa tan noble!<\/em><\/p>\n<p>Sugiere despu\u00e9s la conveniencia de que Luis frecuente cursos de<em> f\u00edsica, etc.<\/em> en un colegio estatal, pero advierte no ha de ponerse mucha confianza en esa especie de saber, si bien ocupa un lugar como <em>medio sobrenatural, aunque indirecto y remoto<\/em>, en la evangelizaci\u00f3n. Esto le lleva a la preeminencia de los conocimientos espirituales, de donde su consejo a Luis, <em>rev\u00edstete s\u00f3lo de Jesucristo<\/em>. Y seguidamente hace referencia a su gran temor de<em> haber sofocado, por mi infidelidad a la gracia, las semillas de una vocaci\u00f3n semejante a la tuya.<\/em><\/p>\n<p>Lo tocante al pago de los estudios de Jacou en Montdidier parece sufri\u00f3 por falta de claridad en los acuerdos entre Juan Gabriel, el Superior General, y el P. Pedro-Nicol\u00e1s Vivier, probable ec\u00f3nomo de la Casa Madre. Como era Luis quien dispon\u00eda las cosas, a \u00e9l se le dice que esclarezca este particular, pero pagar\u00e1 Juan Gabriel. He aqu\u00ed un pasaje al final de la carta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No exijas tanto de m\u00ed. Si supieras el estado en que estoy, no me tratar\u00edas tan sin piedad. Aunque todav\u00eda tenemos s\u00f3lo cien muchachos, yo estoy abrumado de trabajo. Mi fatiga f\u00edsica y mental es extrema. No s\u00e9 en qu\u00e9 va a parar el malestar generalizado que me aqueja tiempo ha, un estado que empeora progresivamente<\/em> (Carta 19).<\/p>\n<p>La carta siguiente lleva en el encabezamiento la fecha del 24 de febrero (1830), y la del 11 de marzo en la conclusi\u00f3n. Ha recibido, todas tres el mismo d\u00eda, cartas de sus tres hermanos, y sobre esto perora un poco antes de acometer los principales temas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Me acusas de crimen, por no haberte dado nuevas sobre nuestros misioneros del seminario mayor, y de ser normal en m\u00ed no darte bastantes noticias. La primera acusaci\u00f3n no vale, pues esos Padres escriben a Par\u00eds m\u00e1s a menudo que yo. En cuanto a la segunda, juzgu\u00e9 m\u00e1s cuerdo guardar silencio por motivos de sensibilidad, para no usurpar los derechos de otros&#8230;<\/em><\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n ten\u00eda dos casas en San Floro. La arriba aludida era el seminario mayor, y la carta de Juan Gabriel dice m\u00e1s adelante que \u00e9l s\u00f3lo de vez en cuando ve a los misioneros que componen aquella comunidad. En la carta anterior Juan Gabriel recomendaba a Luis asistir a clases de f\u00edsica; ahora apoya su asistencia a clases de teolog\u00eda moral. Y prosigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Acumula reservas ahora, prov\u00e9ete de todo el saber teol\u00f3gico que necesitar\u00e1s en el futuro, pues no te ser\u00e1 f\u00e1cil adquirirlo si vas a misiones extranjeras, ni dispondr\u00e1s de tiempo si te acontece tener un cargo como el m\u00edo.<\/em><\/p>\n<p>A esto sigue alg\u00fan guaseo por las faltas gramaticales de Luis, y a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>&#8230;s\u00f3lo escr\u00edbeme m\u00e1s a menudo, y disculpa el que no siempre pueda responderte.<\/em><\/p>\n<p>Y hay una posdata:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Para que hagas concordar a las dos fechas de esta carta, te dir\u00e9 que hube de interrumpirla apenas empezada y dejar que reposara quince d\u00edas. Por ah\u00ed ves el poco tiempo libre que tengo para escribirte. \u00a1Reza por m\u00ed!<\/em> (Carta 21).<\/p>\n<p>La carta que sigue a \u00e9sta se escribe cuatro semanas despu\u00e9s, es corta, y deja advertir lo pesado del trabajo, como lo delataba Juan Gabriel cinco meses antes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Los quince d\u00edas de Pascua, que suponen trabajo extraordinario para la mayor\u00eda de los sacerdotes, me deparan a m\u00ed cierto reposo. Los muchachos est\u00e1n de vacaciones. Es un asueto que yo necesito. En los \u00faltimos seis meses no creo hayan pasado dos d\u00edas sin que me estallara la cabeza, me dolieran todos los huesos, y mi sangre ardiera. Nada me fatiga m\u00e1s que los detalles de la administraci\u00f3n; nada como la preocupaci\u00f3n exprime mi vigor. Pero no te inquietes por mi salud; a\u00fan no estoy reducido al extremo. Aprovechar\u00e9 los d\u00edas de vacaciones que restan para reponer fuerzas mentales y f\u00edsicas<\/em> (Carta 21).<\/p>\n<p>En julio de 1830 el rey de Francia, Carlos X, disolv\u00eda la C\u00e1mara de Diputados. El pueblo de Par\u00eds se amotin\u00f3 en protesta los d\u00edas 27 al 29, las <em>Tres Jornadas Gloriosas. <\/em>Cuando la noticia lleg\u00f3 a San Floro, Juan Gabriel temi\u00f3 por la seguridad de Luis, y a\u00fan le nombr\u00f3 en el memento de difuntos de la misa. Le inquiet\u00f3 asimismo un rumor de que los despojos de San Vicente hubieran sido arrojados al Sena. Para cuando escribe a su hermano el 24 de agosto, ha entendido lo infundado de ambos rumores. De esto trata en el primer p\u00e1rrafo. Luego prosigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Es muy poco posible que \u00e9stas vacaciones vaya yo a verte. La situaci\u00f3n es bastante cr\u00edtica. Mi cartera no abulta. Se me necesita en San Floro. Y sin embargo suspiro mucho por una oportunidad de verte antes que salgas rumbo a China. Aunque no disto mucho de emprender el mismo camino que t\u00fa, no estoy efectivamente presto ni lo bastante seguro de m\u00ed mismo para hacerlo este a\u00f1o. Aplaudo entre tanto tu valor e iniciativa.<\/em><\/p>\n<p>Y siguen detalles sobre el modo como costear\u00e1 los estudios a Jacou y a\u00fan le suministrar\u00e1 dinero para gastos menudos. Despu\u00e9s Juan Gabriel ruega a Luis compruebe si cierta revista de filosof\u00eda cristiana es lo bastante buena como para suscribirse a ella (Carta 22).<\/p>\n<p>No tuvo cumplimiento su esperanza de ver a Luis antes que partiera, y as\u00ed le escrib\u00eda el 8 de octubre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Experimento de manera muy real lo que dijo San Agust\u00edn, que no se apercibe uno del apego a alguien hasta que sobreviene la separaci\u00f3n. He ah\u00ed lo que no puedo aceptar sin conmoverme: saber que partes; y me perdonar\u00e1s si admito no valer lo bastante como para retener el llanto&#8230; Temo no haber mostrado reconocimiento por la vocaci\u00f3n que te dio el Se\u00f1or. Ru\u00e9gale me d\u00e9 a conocer su santa voluntad y que yo sea capaz de seguirla&#8230; No, mi muy querido hermano, yo nunca te olvidar\u00e9. Te recordar\u00e9 en el altar. All\u00ed estaremos unidos en el coraz\u00f3n divino de Jes\u00fas&#8230; Escribir\u00e9 a nuestros padres consol\u00e1ndoles; han de necesitarlo. Te dar\u00e9 noticias suyas lo m\u00e1s a menudo posible. Aprovecha t\u00fa todas las oportunidades para escribirnos. Adi\u00f3s, mi muy querido hermano; te abrazo en Nuestro Se\u00f1or con todo el afecto de mi coraz\u00f3n <\/em>(Carta 23).<\/p>\n<p>Sigue a esta carta la enviada tres semanas despu\u00e9s, el 27 de octubre, a Le Havre, para que alcanzase a Luis antes que subiese abordo el 2 de noviembre. Juan Gabriel comenta el pesimismo generalizado en la atm\u00f3sfera de Francia, y cita un rumor de que los \u00e1rabes van a invadir y saquear Par\u00eds. Ruega a Luis que remita descripciones <em>detalladas<\/em> del viaje, como tambi\u00e9n de su apostolado, cuando ejerza \u00e9ste en China, y de<em> cuanto pueda captar la curiosidad<\/em> o servir de edificaci\u00f3n (Carta 24).<\/p>\n<p>La \u00faltima carta de Juan Gabriel a Luis se escribi\u00f3 a los ocho meses y medio de haber \u00e9ste zarpado. En el momento de escribirse, julio de 1831, no hab\u00eda llegado todav\u00eda a Francia la noticia del fallecimiento de Luis el 2 de mayo durante la traves\u00eda. Juan Gabriel mand\u00f3 la carta a Macao, donde se esperaba a Luis. Las cartas anteriores comenzaban: <em>Mi muy querido hermano<\/em>; \u00e9sta comienza:<em> Mi muy querido Luis<\/em>. Juan Gabriel aprovecha una oportunidad que se le brinda para mandar la carta a China. Escritas las f\u00f3rmulas introductorias, prosigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00bfCu\u00e1ntas veces no habr\u00e9 pensado en t\u00ed desde que marchaste? Seg\u00fan iba aumentando la distancia, as\u00ed calaba tu recuerdo en mi memoria y se me ensanchaba m\u00e1s y m\u00e1s el coraz\u00f3n bajo la presi\u00f3n del amor fraterno. El Domingo de Pentecost\u00e9s ofrec\u00ed por ti el santo sacrificio, y no ha sido la primera vez: nunca hab\u00eda llorado as\u00ed en el altar desde mi primera misa.<\/em><\/p>\n<p>Da escuetas noticias de la familia, y expresa la esperanza de ir a Le Puech en verano.<\/p>\n<p>En la carta enviada a Le Havre, Juan Gabriel ped\u00eda a Luis que pusiera <em>detalles<\/em> en la correspondencia remitida desde China. Eso hace, a su vez, \u00e9l ahora, dando detalles de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y eclesi\u00e1stica en Francia. Y tiene una observaci\u00f3n que hacer sobre el peri\u00f3dico <em>L&#8217;Avenir<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Lo redacta, como sabes, una tropa de ultramontanos intr\u00e9pidos, capitaneados por De Lamenais. Las doctrinas en \u00e9l propugnadas son no m\u00e1s que elaboraci\u00f3n de principios que De Lamenais expuso ya en su obra sobre los <\/em>Progresos de la Revoluci\u00f3n<em>. No tienes idea del revuelo originado por este peri\u00f3dico. En general no gusta a los obispos franceses. Se lee aun as\u00ed en casi todas las di\u00f3cesis. Tiene por doquier partidarios fervientes y numerosos adversarios. Le va muy bien en B\u00e9lgica. En Roma unos est\u00e1n a favor y otros en contra.<\/em><\/p>\n<p>En la docencia de San Floro, Juan Gabriel se hab\u00eda dejado influir por las ideas pedag\u00f3gicas de De Lamenais (nombre que nunca escribe del mismo modo, siempre incorrectamente). La condena de De Lamenais por el Papa Gregorio XVI, en agosto de 1832, parece fue el motivo de que Juan Gabriel pasara, aquel mismo mes, de San Floro a la Casa Madre en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Otra secci\u00f3n de esta carta registra los acontecimientos en varios pa\u00edses de Europa, Estados Pontificios, Polonia, B\u00e9lgica, Holanda, Irlanda y Austria. Dice que podr\u00eda suministrar muchas m\u00e1s nuevas, pero le falta el tiempo. (Carta 26. De paso, habida cuenta del referido pasaje, tendr\u00eda inter\u00e9s estudiar c\u00f3mo explic\u00f3 el N\u00ba 16 del Cap\u00edtulo VIII de la Reglas Comunes, cuando m\u00e1s tarde fue Director de seminaristas y estudiantes en Par\u00eds).<\/p>\n<h2><strong>Cartas a su hermano Juan-Jacobo<\/strong><span id='easy-footnote-3-25498' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre-en-sus-cartas-a-la-familia\/#easy-footnote-bottom-3-25498' title='Siendo yo seminarista de primero, en 1946-47, un anciano Padre irland\u00e9s, Joseph Sheehy (1865-1948), me refiri\u00f3 que el P. Jacques Perboyre, a\u00fan en vida, pues morir\u00eda en 1896, resid\u00eda en la Casa Madre cuando \u00e9l a su vez hac\u00eda el seminario en Par\u00eds. Por entonces oy\u00f3, pues, el P. Sheehy, que a la muerte de Juan Gabriel no exist\u00eda de \u00e9l efigie aut\u00e9ntica. Jacques se le parec\u00eda mucho, cre\u00edan todos, con lo que las efigies obtenidas para la beatificaci\u00f3n y posteriormente est\u00e1n basadas en el aspecto de \u00e9ste.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/h2>\n<p>Subsisten seis cartas a Juan-Jacobo, llamado Jacou en la familia. No presentan la misma espontaneidad que las dirigidas a Luis. Jacou era ocho a\u00f1os menor que Juan Gabriel, pero adem\u00e1s puede que no se hubieran visto desde que Juan Gabriel sali\u00f3 de casa en 1817 hasta que volvi\u00f3 a visitarla despu\u00e9s de ordenado en 1826. La primera que tenemos se escribe desde San Floro en agosto de 1828. Jacou iba a abandonar el centro que dirig\u00eda su t\u00edo en Montauban para ir al Colegio de Montdidier, y si viniera a San Floro, Juan Gabriel le ver\u00eda de grado. Jacou ten\u00eda 18 a\u00f1os. Juan Gabriel dice estar contento de sus notas, pero que el nivel de Montdidier es alto, y le convendr\u00eda repetir segundo (seg\u00fan el sistema franc\u00e9s, sexto es el grado \u00ednfimo; desde \u00e9l avanza el estudiante, a\u00f1o por a\u00f1o, hasta primero, el final). Juan Gabriel recomienda a Luis ser <em>menos taciturno y m\u00e1s abierto<\/em>, o tendr\u00e1 en adelante dificultad para relacionarse.<em> Por lo que me toca, s\u00e9 bien el esfuerzo que exige<\/em> (Carta 15).<\/p>\n<p>La carta siguiente es de febrero de 1832, a ra\u00edz de haber muerto Luis. Se comprende que sea muy emotiva. Dice que sus padres arrostran bien la p\u00e9rdida. Jacou no escribe lo bastante a menudo. Es curioso que Juan Gabriel acuse en otro la misma falta que otros acusan en \u00e9l. Advierte a Jacou del peligro de embeberse en la filosof\u00eda hasta el punto de que Dios quede en mera idea (Carta 31).<\/p>\n<p>A \u00e9sta sigue la carta escrita desde Batavia (hoy Yakarta) en julio de 1835, cuando Jacou cursa tercero en la Casa Madre. Juan Gabriel dice c\u00f3mo estuvo de salud en la traves\u00eda: durmi\u00f3 a gusto, no fue inconveniente grave la alimentaci\u00f3n ins\u00f3lita, y el aire del mar le sent\u00f3 bien. En mitad de la singladura cay\u00f3 por unos escalones guarnecidos de bronce, quedando muy magullado, pero sin otro da\u00f1o. Admite haber tenido siempre antes un miedo a la mar que ya no tiene. Refiere c\u00f3mo, para aligerar el tedio de la larga traves\u00eda, sol\u00eda representarse lo que Jacou estar\u00eda haciendo en la Casa Madre a distintas horas del d\u00eda (Carta 59).<\/p>\n<p>Viene a continuaci\u00f3n la carta escrita desde Macao en septiembre de 1835. Es muy breve: no tiene cosa que registrar desde lo que puso en la de Batavia (Carta 66).<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s vuelve a escribir desde Macao, y es interesante la cl\u00e1usula inicial: <em>Debo apurar y darte noticias m\u00edas para que no est\u00e9s demasiado tiempo sin ellas<\/em>. Es una breve carta, que trata ante todo del paso a, y recorrido por China, el cual empieza aquel d\u00eda. Va vestido de chino, lleva la cabeza rapada y una larga coleta, se ha dejado crecer los bigotes, balbucea el chino, y come con palillos (Carta 71).<\/p>\n<p>Su \u00faltima carta a Jacou es desde el interior de China, en septiembre de 1838, un a\u00f1o antes de su detenci\u00f3n. Ha recibido la que Jacou le escribi\u00f3, diciendo que rogaba a Dios para que le hiciese otro Francisco Javier, lo que Juan Gabriel considera una paparrucha (Carta 94).<\/p>\n<h2><strong>Cartas a su hermano Antonio<\/strong><\/h2>\n<p>Antonio ten\u00eda once a\u00f1os menos que Juan Gabriel. En las cartas a sus hermanos, Juan Gabriel demuestra estar afectivamente muy vinculado a Luis, menos a Jacou, y m\u00ednimamente a Antonio. Dada la diferencia de edad, y tener Antonio s\u00f3lo cuatro a\u00f1os cuando Juan Gabriel sale de casa, lo obvio ser\u00eda que Juan Gabriel no conociera bien a Antonio. Esto se refleja en el tenor especial de las cartas que le dirige. Dan la impresi\u00f3n de ser el tipo de cartas que un hermano mayor, miembro de una comunidad religiosa, piensa debe dirigir a un hermano mucho menor que sigue en casa. Tambi\u00e9n \u00e9stas son cartas breves. Escribe la primera a un Antonio de quince a\u00f1os, que est\u00e1 en el colegio de Montgesty, desde San Floro, en julio de 1828, casi dos a\u00f1os despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n. El p\u00e1rrafo inicial trata las faltas ortogr\u00e1ficas en la carta de Antonio. Cuando Luis incurr\u00eda en tales faltas, Juan Gabriel le embromaba por ello. No embroma a Antonio. Juan Gabriel es el hermano mayor que se muestra comprensivo, cuando un hermano mucho menor comete esas faltas. Antonio recibe adem\u00e1s el consejo de acatar cualquier aviso que le den sus padres, pero sobre todo que procure agradar a Dios. Juan Gabriel env\u00eda saludos para los padres. La carta es muy corta (Carta 13).<\/p>\n<p>La carta siguiente se escribe en Par\u00eds y es de casi cinco a\u00f1os despu\u00e9s. Antonio est\u00e1 en casa. Comienza:<em> Se pensar\u00eda que est\u00e1s enojado, tanto cuesta extraer de ti una carta. <\/em>Juan Gabriel desea saber si Antonio ha sido o no llamado a filas. Antonio es nuevamente urgido a reportarse con sus padres, a atender a sus deberes religiosos, a hacer una buena confesi\u00f3n, y a no seguir el mal ejemplo de casi todos los j\u00f3venes, que abandonan la religi\u00f3n. <em>Tenemos un hermano y una hermana en el cielo: reun\u00e1monos con ellos<\/em> (Carta 34).<\/p>\n<p>Nueva carta diez meses m\u00e1s tarde, como respuesta a otra en la que Antonio comunica que el padre est\u00e1 enfermo. La primera reacci\u00f3n de Juan Gabriel es que no se miren gastos en el tratamiento. Y contin\u00faa:<em> Estemos ciertos de que el buen Dios le aflige solamente por su bien. Sufriendo extingue la pena expiatoria del purgatorio y merece adem\u00e1s la gloria del cielo.<\/em> Juan Gabriel aconseja al padre que haga confesi\u00f3n general, que trate esto con su confesor. Dice a Antonio que, aunque joven, podr\u00eda morir cualquier d\u00eda: <em>Vive como si cada d\u00eda fuese el \u00faltimo de tu vida.<\/em> Env\u00eda una docena de medallas milagrosas. En una posdata manda parabienes por la festividad de San Antonio, de all\u00ed a tres d\u00edas (17 de enero), y dice que ese d\u00eda celebrar\u00e1 la misa por Antonio (Carta 43).<\/p>\n<p>Otros tres meses, y de nuevo una carta, breve tambi\u00e9n, con quejas para Antonio de que no ha comunicado m\u00e1s noticias sobre el estado de salud del padre. Da nuevas de Antonieta, que ha entrado en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad el a\u00f1o anterior y est\u00e1 en Par\u00eds. Refiere que aquel sector de la ciudad se ha librado de la reciente violencia callejera a causa de estar en \u00e9l el cuerpo de San Vicente, visitado por grandes multitudes durante la \u00faltima novena (Carta 47).<\/p>\n<p>Sigue a esta carta otra con la fecha del 20 de enero de 1835, ocho meses despu\u00e9s. Es muy breve, y comienza felicitando el A\u00f1o Nuevo a todos en casa. Y a continuaci\u00f3n la cl\u00e1usula, <em>no olvides, mi querido hermano, que nuestra vida desaparece como una sombra, y que llegada la muerte seremos tratados como merecen nuestros vicios o nuestras virtudes.<\/em> Como en la carta del a\u00f1o anterior por este tiempo, Juan Gabriel recuerda la festividad de San Antonio y dice haber celebrado misa ese d\u00eda por Antonio (Carta 54).<\/p>\n<p>Y la carta siguiente, aquel mismo a\u00f1o (1835), es de septiembre. Comienza refiri\u00e9ndose a otra que ha escrito al padre desde Java, no conservada. Dice haber llegado ya m\u00e1s lejos que Luis, y a\u00f1ade:<em> No pens\u00e9is, pues, que ir a China es ir a la muerte. Compa\u00f1eros m\u00edos que han venido a este pa\u00eds viven igual que en otras partes.<\/em> Hace referencia a algo observado por Antonio, quien dijo se ver\u00eda privado de los buenos consejos recibidos hasta entonces, una vez hubiera partido rumbo a China Juan Gabriel, el cual responde:<\/p>\n<p><em>Debes ante todo recordar que Dios ha encomendado especialmente tu salvaci\u00f3n a tu p\u00e1rroco y a tu confesor. A ellos debes acudir con frecuencia para recibir sus instrucciones y consejos. Si con eso no van bien tus asuntos espirituales, atrib\u00fayelo a negligencia tuya, y no a la falta de medios de salvaci\u00f3n en mi ausencia<\/em> (Carta 65).<\/p>\n<p>Dije arriba que Juan Gabriel tiene cartas al padre en las que no nombra a la madre, ni siquiera en una posdata o cl\u00e1usula adicional. Pues bien, la madre es nombrada en todas las cartas a Antonio. En las cartas al padre emplea siempre la formalidad <em>mon p\u00e8re et ma mere,<\/em> mientras que en las cartas a Antonio recurre casi siempre a los vocablos <em>papa et maman, <\/em>m\u00e1s hogare\u00f1os.<\/p>\n<h2><strong>Cartas al t\u00edo Santiago<\/strong><\/h2>\n<p>Santiago Perboyre era ocho a\u00f1os mayor que el padre de Juan Gabriel. Hab\u00eda entrado en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en 1783, a los veinte a\u00f1os. No consta la fecha de su ordenaci\u00f3n: tuvo que ser por el comienzo de los disturbios revolucionarios. Ejerci\u00f3 clandestinamente su ministerio durante la Revoluci\u00f3n, y cuando se consolid\u00f3 la estabilidad, abri\u00f3 en Montauban un centro docente. Muri\u00f3 en 1848.<\/p>\n<p>Es veros\u00edmil que Santiago ejerciera gran influjo sobre Juan Gabriel desde que \u00e9ste ingres\u00f3 en aquel centro. Las cartas al t\u00edo difieren no poco de las dirigidas a otros parientes, pues aparte de ser cartas de sobrino a t\u00edo, son adem\u00e1s las que un Padre joven escribe a otro antiguo. De hecho interesan, m\u00e1s que por lo que nos digan sobre la familia, por la mirada que nos posibilitan a los asuntos de la Congregaci\u00f3n. Suelen contener referencias casuales a otros parientes, como que va bien a un hermano o hermana. Se conservan diecisiete cartas al t\u00edo. La primera se fecha en San Floro el a\u00f1o 1832, cuando Juan Gabriel tiene 30 a\u00f1os; la \u00faltima es del a\u00f1o 1836 y se escribe en Honan.<\/p>\n<p>Escrita en febrero de 1832, la primera carta glosa la noticia de la muerte de Luis. Como cuando escribe a sus padres, tambi\u00e9n aqu\u00ed se expresa con gran emotividad. Y dice, seg\u00fan va a concluir, que Luis,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>cruz\u00f3 los mares buscando una muerte de m\u00e1rtir. Hall\u00f3 s\u00f3lo la de un ap\u00f3stol. \u00bfPor qu\u00e9 no se me encuentra a m\u00ed digno de ir y llenar el vac\u00edo que \u00e9l deja? \u00bfPor qu\u00e9 no puedo ir yo y expiar mis culpas con el martirio que su alma inocente ansiaba con tanto ardor? \u00a1Ay, tengo m\u00e1s de treinta a\u00f1os, a\u00f1os que se deslizaron como un sue\u00f1o, y a\u00fan no he aprendido a vivir! \u00bfCu\u00e1ndo aprender\u00e9 a morir? El tiempo se esfuma como una vaga sombra, y sin notarlo llegamos a la eternidad <\/em>(Carta 30).<\/p>\n<p>La carta siguiente es desde Par\u00eds, poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s. Como tantas otras, comienza pidiendo disculpas por haber tardado tanto en escribir, y admitiendo que no hubo en realidad motivo para la tardanza. Un p\u00e1rrafo indica que el Superior General hab\u00eda sugerido a Santiago Perboyre volver a Par\u00eds y reintegrarse a la plena vida de comunidad. Juan Gabriel se\u00f1ala haber sido \u00e9sta una mera sugerencia; al parecer se quer\u00eda que fuese confesor de las Hijas de la Caridad en la <em>Rue du Bac<\/em>. Juan Gabriel cerciora al t\u00edo de que puede seguir en Montauban<em> sin incurrir en censura o irregularidad<\/em> (Carta 37).<\/p>\n<p>Sigue otra carta pasados apenas tres meses. En Par\u00eds hay epidemia de gripe, y est\u00e1n afectados su hermano Santiago, un seminarista de primero, y no pocos Padres, mas a ninguno impide el desempe\u00f1o de la actividad normal. El fin principal de la carta es rogar al t\u00edo que remita a Par\u00eds cuantos ejemplares encuentre de las <em>Meditaciones<\/em> de Pierre Collet, CM (1693-1770). Juan Gabriel acud\u00eda al t\u00edo para obtener informaci\u00f3n, libros y documentos sobre la Congregaci\u00f3n en la \u00e9poca que precedi\u00f3 a la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La carta de dos meses despu\u00e9s comienza con disculpas por no escribir. Habla al t\u00edo sobre compa\u00f1eros que van a misiones extranjeras. Un Padre, un Seminarista y un Hermano acaban de salir hacia Siria. Dos Padres est\u00e1n a punto de zarpar rumbo a China, y llevan consigo una imprenta. En espacio de un mes ir\u00e1 a Constantinopla otro misionero, y partir\u00e1n m\u00e1s hacia Siria en primavera. A\u00f1ade:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Los que marchan est\u00e1n colmados de dicha. Los que quedan pueden consolarse s\u00f3lo con la esperanza de seguirles m\u00e1s adelante.<\/em><\/p>\n<p>Luego dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Si por ventura tiene antigua informaci\u00f3n impresa tocante a la Congregaci\u00f3n, como<\/em> consuetudinarios, reglamentos, etc.<em>, ser\u00eda una satisfacci\u00f3n para m\u00ed el recibirla como regalo<\/em> (Carta 38).<\/p>\n<p>Los <em>consuetudinarios <\/em>eran cuadernos con directivas para quienes ejerc\u00edan cargos.<\/p>\n<p>Una carta de noviembre de 1833 (Carta 39) no contiene nada interesante, si no es la disculpa por la tardanza en escribir. La siguiente, del 14 de diciembre, es bastante larga. Comienza con asuntos de una fundaci\u00f3n de Hijas de la Caridad en Montauban, entre prolijos detalles sobre c\u00f3mo debe contribuir a ella la ciudad. De las cartas de Juan Gabriel, no pocas de las escritas en Par\u00eds demuestran que est\u00e1 muy enterado sobre lo que el Superior General y su Consejo piensan y hacen. Obviamente, se muestra deseoso de tener lo mejor informado posible al t\u00edo por cuanto ata\u00f1e a la Congregaci\u00f3n. Muchos misioneros anteriores a la Revoluci\u00f3n ya no retornaron a la vida de comunidad. Juan Gabriel adjunta una circular del Superior General con destino a solos los misioneros franceses, y enviar\u00e1 la general de A\u00f1o Nuevo cuando est\u00e9 impresa. Informa sobre la Medalla Milagrosa, d\u00e1ndole este nombre, y sobre la curaci\u00f3n merced a ella de un misionero con una<em> hernia monstruosa.<\/em> Dice que Juan-Mar\u00eda Odin, misionero franc\u00e9s activo en Texas, est\u00e1 en Par\u00eds camino de Roma;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>pide a gritos obreros que recojan la abundante cosecha entre los protestantes y los ind\u00edgenas<\/em> (Carta 40).<\/p>\n<p>Vuelve a escribir a las siete semanas, o sea finales de enero. El t\u00edo hab\u00eda rogado a Juan Gabriel le obtuviese permiso del Superior General para sentarse a la mesa con las Hijas de la Caridad cuando iba a o\u00edr sus confesiones. El sobrino ha de confesar: <em>Hice cuanto pude por defender su causa, pero no la he ganado.<\/em> El General dijo haber resuelto nunca dar ese permiso a nadie, y que ya se les hab\u00eda rehusado a muchos. El t\u00edo Santiago puede hacer su refecci\u00f3n antes o despu\u00e9s de ellas, en una estancia aparte, no con las Hermanas.<\/p>\n<p>El t\u00edo Santiago preguntaba tambi\u00e9n acerca de los sufragios por los misioneros fallecidos, y Juan Gabriel le cita en lat\u00edn siete l\u00edneas de la Asamblea General de 1868. A otra pregunta sobre estipendios de misas le contesta con citas de una circular del Superior General en 1788.<\/p>\n<p>Conforme al deseo de la Asamblea General anterior, en 1829, el Superior General ha nombrado una comisi\u00f3n para que estudie antiguos decretos. Carlos-Francisco Lamboley (1763-1847) es el presidente, Juan Gabriel el secretario. Se re\u00fane una vez por semana. Juan Gabriel enumera recientes destinos, y dice al t\u00edo Santiago que si cambia de idea y va a Par\u00eds, ser\u00e1 bien acogido por el Superior General. El t\u00edo Santiago sucede en edad al m\u00e1s joven entre los misioneros que sobrevivieron a la Revoluci\u00f3n. \u00c9sta es una de las cartas que da al t\u00edo noticias de la familia. El padre de Juan Gabriel padece agudo reumatismo, as\u00ed que dos docenas de medallas milagrosas, destinadas al t\u00edo en Montauban han sido desviadas hacia el padre en Le Puech. Al margen se a\u00f1ade despu\u00e9s que hay otras dos docenas de medallas en camino para reemplazar a las desviadas (Carta 44).<\/p>\n<p>La Carta 46, del 15 de marzo de 1834, suministra informaci\u00f3n sobre Antonieta, la hermana de Juan Gabriel, Hija de la Caridad, que ha concluido el seminario en la <em>R<\/em><em>ue du Bac<\/em> y recibido su primer destino en otra casa de Par\u00eds. Juan Gabriel hace luego preguntas muy detalladas sobre un joven que solicita a trav\u00e9s del t\u00edo Santiago la entrada en la Congregaci\u00f3n. Dice en fin que ha zarpado para China otro joven misionero, y que dos que fueron all\u00e1 antes han llegado y escrito a Par\u00eds.<\/p>\n<p>La carta siguiente, con data 20 de mayo, 1834, es brev\u00edsima. Jacou, su hermano, va a recibir la tonsura la v\u00edspera del Domingo de la Sant\u00edsima Trinidad. Dos compa\u00f1eros recibir\u00e1n el sacerdocio, algunos otros luego en septiembre. Uno de los que se ordenaron en Cuaresma acompa\u00f1ar\u00e1 en verano a los destinados a Levante (Carta 48).<\/p>\n<p>Nueva carta a los dos meses, m\u00e1s larga. Comienza con noticias sobre las Hijas de la Caridad y dice querr\u00eda ver el desarrollo de su obra en Montauban. Dice haber o\u00eddo m\u00e1s de una vez que la di\u00f3cesis de Montauban echa en falta a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, la cual estuvo al frente del seminario. Se refiere a pasados desacuerdos que no especifica, y asegura que afectar\u00e1n a futuras peticiones, si la di\u00f3cesis quiere el retorno de los misioneros. Pero arguye que se han declinado muchas peticiones similares, en cuanto a encargarse de los seminarios, pues es prioritario el envi\u00f3 de padres a misiones extranjeras. Las veinticuatro medallas milagrosas prometidas al t\u00edo se han multiplicado hasta doscientas: promete mandarlas por las Hermanas la semana pr\u00f3xima. Dos misioneros que zarparon hacia China en septiembre han escrito desde Batavia (Carta 50).<\/p>\n<p>Una breve carta acompa\u00f1a a la circular del Superior General del a\u00f1o 1835. Dice que su hermano y su hermana se le unen y env\u00edan al t\u00edo los parabienes del A\u00f1o Nuevo (Carta 53).<\/p>\n<p>El 27 de enero de 1835 refiere al t\u00edo c\u00f3mo ha llevado a la <em>Rue du Bac<\/em> un paquete con cien medallas milagrosas ordinarias y diez de plata, y tambi\u00e9n grabados sobre la medalla. De la tercera edici\u00f3n de la historia de la medalla se han vendido en un mes casi los 20.000 ejemplares, y est\u00e1 prepar\u00e1ndose una cuarta edici\u00f3n ampliada. Env\u00eda tambi\u00e9n el N\u00ba 3 de los <em>Annales de la Mission<\/em> (Carta 55).<\/p>\n<p>En una carta sin fecha, pero claramente de febrero de 1835, Juan Gabriel comunica al t\u00edo Santiago que est\u00e1 destinado a China y zarpar\u00e1 de Le Havre hacia el 10 de marzo. Ha escrito a sus padres d\u00e1ndoles la noticia; espera de ellos<em> hagan este sacrificio como buenos cristianos<\/em>, y sugiere al t\u00edo les sostenga con su apto consejo, dada la oportunidad (Carta 56).<\/p>\n<p>Las restantes cartas al t\u00edo se escriben en: Le Havre, el 18 de marzo de 1835; Surabaya, el 27 de julio; Macao, el 13 de septiembre; y Honan, el 10 de agosto, a\u00f1o de 1836. Son cartas <em>comunitarias<\/em>, mucho m\u00e1s que <em>familiares<\/em>. Escasean las connotaciones del parentesco entre t\u00edo y sobrino; lo m\u00e1s del contenido se vierte en noticias propias de hermanos en religi\u00f3n. Dice aun as\u00ed haber escrito a otros parientes. En la carta 57, desde Le Havre, dice que sus <em>padres, habiendo llorado mucho, se han resignado del todo <\/em>a su partida, y que, en Par\u00eds, su hermano y su hermana<em> est\u00e1n bien dispuestos<\/em> en este particular. La Carta 61, desde Surabaya, que llena cinco p\u00e1ginas impresas, es casi toda <em>notas de viaje<\/em>. Dice haber escrito una carta al padre: no se conserva; y otra, por diferente embarcaci\u00f3n, a su hermano Jacou. Esta carta a Jacou es la 59, arriba glosada. La Carta 64, desde Macao, contiene casi toda ella noticias de la Congregaci\u00f3n. Dice aun as\u00ed haber escrito a sus dos hermanos. La carta a Antonio es la N\u00ba 59, y la escrita a Jacou, la N\u00ba 66, ambas citadas arriba. Manifiesta ser deseo suyo que todos sus parientes atiendan ante todo a los asuntos que les importan, y a \u00e9l no le presten atenci\u00f3n sino orando por \u00e9l. Hay una cl\u00e1usula muy interesante acerca del influjo ejercido sobre \u00e9l por el t\u00edo:<em> Sabe debo a ella <\/em>&#8211; la Congregaci\u00f3n &#8211;<em>, lo mismo que a usted, m\u00e1s de cuanto puedo decir.<\/em><\/p>\n<p>La \u00faltima carta, N\u00ba 76, escrita desde Honan un a\u00f1o despu\u00e9s, el 10 de agosto de 1836, llena veintitr\u00e9s p\u00e1ginas impresas. Cuenta su viaje, desde la colonia portuguesa de Macao, donde ha estado cerca de cuatro meses, a la estaci\u00f3n de su destino en el interior de China. Deja Macao el 21 de diciembre de 1835 y llega a Honan en junio de 1836. Es un relato muy detallado del largo itinerario, altern\u00e1ndose el camino por tierra con la navegaci\u00f3n fluvial. La relaci\u00f3n es f\u00e1ctica, con escasas reflexiones personales sobre lo que ve\u00eda o experimentaba. Lo explica en parte su fatiga. Como otras cartas al t\u00edo, \u00e9sta comienza tambi\u00e9n,<em> Mi muy querido t\u00edo<\/em>, expresi\u00f3n que emplea todav\u00eda otra vez en la carta.<em> <\/em>M\u00e1s reveladora a\u00fan es una cl\u00e1usula en este p\u00e1rrafo: mandar\u00e1 la carta cuanto antes pueda, pues,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>estoy obligado a responderle lo antes posible, por ser el mejor de los t\u00edos, y por el afecto que me tiene&#8230;<\/em><\/p>\n<p>A diferencia de otras, termina esta carta con, <em>Soy de por vida, mi muy querido t\u00edo, su afectuoso y atento sobrino<\/em>&#8230;<\/p>\n<p>El otro punto revelador, en esta larga e interesante carta, es el inter\u00e9s de Juan Gabriel por Francisco R\u00e9gis Clet. Pr\u00f3ximo a Ou-tchang-fou, donde Clet fue ejecutado, choc\u00f3 a Juan Gabriel una coincidencia: el primer oficio del breviario que le toc\u00f3 recitar apenas llegado, el 25 de abril, inclu\u00eda la conmemoraci\u00f3n de san Cleto, Papa y m\u00e1rtir. Cleto en franc\u00e9s resulta <em>Clet<\/em>. Juan Gabriel dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No necesit\u00e9 una semejanza tal para acordarme de que estaba en el suelo mismo donde nuestro querido m\u00e1rtir, el P. Clet, dio su vida por Jesucristo.<\/em><\/p>\n<p>Cuando refiere su llegada, en mitad de la noche, a la casa que la Congregaci\u00f3n ten\u00eda en Nanyang-fou, dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Aunque \u00e9sta es la casa donde se apres\u00f3 al P. Clet, yo estoy a salvo y en completa seguridad.<\/em><\/p>\n<h2><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/h2>\n<p>Hacia el final de la carta de 1832 a un primo suyo, p\u00e1rroco de Jussies, dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Debo de hacerme tedioso con tanto parloteo<\/em> (Carta 28).<\/p>\n<p><em>Tediosas<\/em> no es por cierto adjetivo para calificar sus cartas. A trav\u00e9s de las dirigidas a sus parientes se nos sincera en diversos grados. Las que dirige a sus hermanos de comunidad suministran importantes datos sobre la Congregaci\u00f3n cuando est\u00e1 despleg\u00e1ndose, pasada la Revoluci\u00f3n. En muchas cartas, bien a compa\u00f1eros o bien a otras personas, se manifiesta competente en el manejo de diversas materias. La referencia espiritual aparece siempre all\u00ed donde juzga \u00e9l que la pide el contexto. Son cartas que abarcan su vida, desde los quince a\u00f1os hasta la muerte. No tenemos, para ning\u00fan otro de nuestros beatos o santos, una correspondencia de esa envergadura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1840 mor\u00eda Juan Gabriel. 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