{"id":21575,"date":"2013-08-03T07:09:15","date_gmt":"2013-08-03T05:09:15","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/vicencianos\/?p=21575"},"modified":"2016-07-27T12:10:35","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:35","slug":"pedro-fong-1818-1893","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-fong-1818-1893\/","title":{"rendered":"Pedro Fong (1818-1893)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/06\/11.-Cristianismo-en-Extremo-Oriente.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-21576\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/06\/11.-Cristianismo-en-Extremo-Oriente-300x250.jpg?resize=260%2C216\" width=\"260\" height=\"216\" \/><\/a><\/p>\n<p>El Sr. Pedro Fong, lama convertido y luego sacerdote de la<em> <\/em>Misi\u00f3n, se captaba las simpat\u00edas y los afectos de todos por sus virtudes, por su dulzura de car\u00e1cter, por su sencillez <em>y <\/em>por su notoria piedad.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n trazamos algunos rasgos de su vida, llena de inter\u00e9s y de edificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El autor de la tan conocida obra el <em>Cristianismo en China, <\/em>refiere el modo de la conversi\u00f3n del Sr. Pedro Fong:<\/p>\n<p>\u00abAl parecer, los medios que le llevaron al puerto de sal\u00advaci\u00f3n deb\u00edan haberle abismado m\u00e1s a\u00fan en los errores de su educaci\u00f3n en el budismo.<\/p>\n<p>El Sr. Gabet y el ne\u00f3fito Pablo dirig\u00edanse \u00e1 la regi\u00f3n de las Hierbas para visitar una residencia de los lamas. Marcha\u00adban sosegadamente y \u00e1 caballo atravesando el desierto, cuan\u00addo distinguieron all\u00e1 en lontananza un bulto de color ama\u00adrillo, que sin cesar aparec\u00eda y desaparec\u00eda entre la hierba. Apretando las espuelas vieron que era un lama que iba de viaje, prostern\u00e1ndose a cada paso en tierra y dando en el suelo con la frente. Entonces dijo Pablo: \u00abPadre m\u00edo, he ah\u00ed un pobre lama que va haciendo ahora una de esas penos\u00edsimas peregrinaciones de las que tengo hablado a usted \u00abotras veces; llegu\u00e9monos a \u00e9l, que sin duda el Se\u00f1or tiene designios misericordiosos sobre el alma de este fervoroso budista\u00bb. Los jinetes se iban aproximando sin, que, al parecer, hiciera caso alguno el intr\u00e9pido peregrino, marchando de\u00adlante de ellos sin ni siquiera volver la cabeza, inclin\u00e1ndose a cada instante hasta pegar su rostro con la tierra.<\/p>\n<p>El lama peregrino, joven de unos veinte a\u00f1os, era el se\u00ad\u00f1or Fong. Su aspecto dulce y melanc\u00f3lico demostraba a las claras un temperamento en\u00e9rgico y una gran fuerza de voluntad. Sus manos callosas y ensangrentadas, sus desga\u00adrradas vestiduras, la endurecida piel del centro de su frente, todo, en una palabra, estaba manifestando que no era aque\u00adlla su primera dolorosa peregrinaci\u00f3n. Un mes entero lleva\u00adba de viaje este pobre joven, sin que los m\u00e1s crudos rigores del tiempo bastasen para obligarle a interrumpir su devo\u00adci\u00f3n animosa y decidida, practicando todos los d\u00edas innu\u00admerables postraciones en medio de la lluvia, de la nieve y del fr\u00edo m\u00e1s horroroso y terrible. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, falt\u00e1banle a\u00fan tres meses antes de llegar a la residencia de los lamas, t\u00e9rmino de su entusiasta peregrinaci\u00f3n. El bagaje del ani\u00admoso y ferviente lama consist\u00eda en una barjuleta para llevar las provisiones de harina de avena tostada a la parrilla, y pe\u00adlotillas de queso m\u00e1s duras que el gabano. Cuando vaciaba su mochila hac\u00eda nuevas provisiones en el camino si ten\u00eda la fortuna de topar campamentos o caravanas; en caso con\u00adtrario, soportaba heroicamente el hambre, encomendando a Buda su vida.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana del siguiente d\u00eda el Misionero mand\u00f3 lla\u00admar al lama peregrino. El ne\u00f3fito Pablo no se admir\u00f3 de los sufrimientos enumerados en la narraci\u00f3n que les iba hacien\u00addo; pero el Misionero de Jesucristo qued\u00f3 altamente emo\u00adcionado, y apiad\u00e1ndose del extrav\u00edo y ceguera de aquel joven, se interes\u00f3 vivamente en su favor, y pregunt\u00e1ndole que con qu\u00e9 fin practicaba una peregrinaci\u00f3n tan penosa, respondi\u00f3: \u00abHermano,\u2014y mir\u00f3 melanc\u00f3licamente al cielo,- hermano, no tengo otro deseo que el de salvar mi alma y las almas de mis padres; para ello he hecho voto de sufrir y peregrinar prostern\u00e1ndome hasta la pagoda de los Cinco Turcos. Este voto le he escrito en presencia de Buda y le llevo conmigo sobre el pecho. Dichas estas frases, sac\u00f3 el lama de su seno una bolsa de tafet\u00e1n amarillo, la abri\u00f3 y despleg\u00f3 una hoja de papel, en la cual estaba escrita con ca\u00adracteres mogoles la f\u00f3rmula de su voto. En aquel trance el ne\u00f3fito Pablo sonri\u00f3 de compasi\u00f3n; pero el Sr. Gabet no pudo disimular su emoci\u00f3n y ternura, escap\u00e1ndose algunas l\u00e1grimas de sus ojos, y aproxim\u00e1ndose al piadoso peregrino le dijo con acento conmovido: \u00abS\u00ed, hermano m\u00edo, tiene usted raz\u00f3n, es necesario salvar su alma, y los que olvidan este negocio son unos necios; pero el verdadero Dios a quien debemos adorar todos y al que t\u00fa no conoces a\u00fan, es un Padre tern\u00edsimo para con sus hijos, y ans\u00eda salvar o nuestras alunas sin exigir los rigores, sufrimientos y priva\u00adciones que t\u00fa has hecho voto de abrazar. Su ley es toda misericordia, mansedumbre y caridad. El joven lama, ad\u00admirado de o\u00edr hablar de una doctrina santa distinta de la de Buda, expuso numerosas cuestiones a los dos desconocidos, cuyas palabras parec\u00eda le hac\u00edan nacer a una nueva vida\u00bb.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El Sr. Gabet, en una carta publicada en nuestros Anales hace el relato de una conversaci\u00f3n en la que \u00e9l mismo tom\u00f3, parte:<\/p>\n<p>\u00abEl peregrino,\u2014dice,\u2014pas\u00f3 el resto del d\u00eda siguiente a nuestra entrevista con el ne\u00f3fito Pablo. Las conversaciones eran como las de los grandes fil\u00f3sofos. El joven lama pre\u00adguntaba ya sobre el alma, ya sobre el esp\u00edritu despu\u00e9s de la muerte, ya de la vida futura, y Pablo respond\u00eda a todo con claridad y precisi\u00f3n, quedando de ello tanto m\u00e1s satisfecho cuanto que habiendo preguntado a menudo a los lamas, sus maestros, sobre estas materias, s\u00f3lo le hab\u00edan contestado con alabanzas y vagos encomios de la omnipotencia de Foo, su divinidad.<\/p>\n<p>No pod\u00edamos dejar de partir al d\u00eda siguiente, por lo que puse en conocimiento del joven peregrino que me era impo\u00adsible tratar de instruirle all\u00ed. No es tarea de un instante, ni de un solo d\u00eda. Al marchar ma\u00f1ana, venid con nosotros, y cada d\u00eda aprender\u00e9is m\u00e1s de esta ciencia de salud. Despu\u00e9s \u00a0estudiar\u00e9is a fondo la Doctrina cristiana, y al fin la amar\u00e9is de todo coraz\u00f3n. En esta coyuntura deshizo dos manoplas de madera que llevaba para resguardo de las manos al postrarse en tierra, y las arroj\u00f3 al fuego. Ten\u00edan lugar estos sucesos el d\u00eda primero de la luna quinta de 1838.<\/p>\n<p>Falt\u00e1banos un caballo, y Pablo se apeaba para que a su vez montase su nuevo compa\u00f1ero, quien, despojado de su mugriento ropaje, atraves\u00f3 a caballo los mismos parajes en donde antes se hab\u00eda prosternado en tierra, reconoci\u00e9ndolos uno a uno.<\/p>\n<p>No pod\u00eda ser mayor el contraste de su situaci\u00f3n pre\u00adsente y la de los d\u00edas anteriores. El joven lama parec\u00eda res\u00adpirar felicidad. Ech\u00e1base de ver con facilidad que de la tiran\u00eda del que es homicida desde el principio, hab\u00eda pasado a la suave direcci\u00f3n del Buen Pastor.<\/p>\n<p>Una vez aprendida la Doctrina cristiana, fu\u00e9 admitido entre los catec\u00famenos, recibiendo el nombre de Pedro.<\/p>\n<p>Desde esta fecha, despu\u00e9s de haber llegado a Sivonam, se consagr\u00f3 al estudio con tanto ardor y constancia, que ad\u00admiraba a los Misioneros. Contaba a la saz\u00f3n veinti\u00fan a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Pronto el joven converso pidi\u00f3 ser admitido en el n\u00fa\u00admero de los Misioneros, porque la decisi\u00f3n que en ellos ad\u00advert\u00eda estaba en armon\u00eda con las aspiraciones generosas de su alma. Envi\u00f3sele al Seminario de Macao, cerrado poco despu\u00e9s. En fin, en 1849 obtuvo la gracia de ser admitido en las filas de la familia de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>El Ilmo. Daguin, Misionero y Vicario Apost\u00f3lico de la Mongolia, confiada entonces a la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n, hanos descrito el celo, que sin duda recompensar\u00e1 el Dios de las misericordias, aunque no tuviera los felices re\u00adsultados apetecidos, con que el Sr. Fong trabaj\u00f3 en la con\u00adversi\u00f3n de sus parientes paganos.<\/p>\n<p>\u00abEn 1892, \u2014dice,\u2014dirig\u00edme a evangelizar nuestro distri\u00adto de Tchao jang-sien, patria de nuestro hermano mogol el Sr. D. Pedro Fong. Llev\u00e9le conmigo para que hiciese ensa\u00adyos en la conversi\u00f3n de su familia. Su hermano mayor era presidente de una residencia de lamas. Al presentarse por vez primera el Sr. Fong ante su hermano, vestido de seglar y no de lama, tuvo el pensamiento de presentarlo al manda\u00adr\u00edn mogol para que le atormentase hasta quitarle la vida; sin embargo, ocult\u00f3 su indignaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de enterarse antes de la religi\u00f3n cristiana, que su hermano Fong hab\u00eda abrazado. Por espacio de tres meses consecutivos se junta\u00adban todas las noches, teniendo prolongadas conferencias so\u00adbre religi\u00f3n. Con los libros del budismo en la mano iba pregunt\u00e1ndole punto por punto, respondiendo nuestro se\u00ad\u00f1or Fong con la Teolog\u00eda del Ilmo. Perrocheau a la vista, para hacerle ver que no era dictamen suyo la doctrina expuesta, sino la de los Doctores y de la Iglesia. Despu\u00e9s de un exa\u00admen concienzudo de tres meses, dijo al Sr. Fong su herma\u00adno: \u00abHermano m\u00edo: con tus explicaciones quedo tranquilo; t\u00fa has abrazado una religi\u00f3n que nada tiene que no sea bueno y muy laudable. En los primeros instantes tuve in\u00adtenci\u00f3n de entregarte al mandar\u00edn del bot\u00f3n rojo para que te hiciese morir a golpes. \u00bfC\u00f3mo, dec\u00eda yo entre m\u00ed, c\u00f3mo yo, cabeza de una casa de lamas, puedo sufrir la ignominia de un hermano m\u00edo que en su juventud ha recibido tantos beneficios de Foo y de Buda; que ha sido criado y educado en una casa de lamas, y que en recompensa de tantos bie\u00adnes no s\u00f3lo no honra \u00e1 Foo, sino que ha renegado de su \u00abreligi\u00f3n? Pero convencido de la bondad de tu religi\u00f3n, es\u00adtoy satisfecho, tendr\u00e9 placer en desarmar a tus mismos \u00abadversarios, y en adelante te honrar\u00e9 siempre como a hermano m\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abTu religi\u00f3n me sorprende,\u2014le dec\u00eda en otra ocasi\u00f3n\u00ad.\u00bb Somos tres hermanos y t\u00fa el menor de los tres, y de todos, yo el que tengo un talento m\u00e1s agudo y privilegiado. De diez lamas doctos, ocho no pueden luchar ni rebatir mis teor\u00edas y argumentos (estos asertos eran verdaderos), y con todo no puedo contestar a los argumentos de los libros de tu religi\u00f3n, y es indudable que tu religi\u00f3n es buena\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00eda yo aconsejado al Sr. Fong que hiciese cuanto estuviera en su mano para llevar en su compa\u00f1\u00eda a todos los de su familia que quisieran acompa\u00f1arle, para de este modo poderles predicar y ense\u00f1ar la religi\u00f3n cristiana. Tr\u00e1jose consigo a su anciano padre, consagrado a las funciones de lama. Desgraciadamente, estaba sin vista y era sordo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan noticias que hemos adquirido despu\u00e9s, el padre del Sr. Fong jam\u00e1s tuvo intenci\u00f3n de abrazar el Cristianis\u00admo. Acompa\u00f1\u00f3 a su hijo en nuestra cristiandad de Miao\u00adeul-keou para llenar a su lado los oficios de padre, esto es, para enterarse por s\u00ed mismo del modo de proceder y vivir de su hijo. Despu\u00e9s de coloquios prolijos y de haber asistido a las hermosas y solemnes ceremonias de la solemnidad de la <em> <\/em>Pascua, rebosando gozo y satisfacci\u00f3n, dijo a su hijo: \u00abYa estoy tranquilo sobre tu vida y puedo morir en paz, porque me consta por mi propia experiencia que marchas por las \u00absendas del bien\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de o\u00edr este lenguaje creci\u00f3 el celo del se\u00f1or Fong para explicar todos los d\u00edas a su padre la Doctrina cris\u00adtiana, la que el anciano escuchaba placentero, satisfecho, al considerar que la doctrina seguida por su hijo no ten\u00eda m\u00e1\u00adcula, y cediendo a las exhortaciones lleg\u00f3 a invocar en sus plegarias al Dios de los cristianos, conservando, empero, la creencia en su Foo. Deseoso de volver a su pagoda despu\u00e9s de tres meses de residencia en Miao-eul-keou, su hijo hizo el \u00faltimo esfuerzo para decidirle a abandonar el budismo y a abrazar la religi\u00f3n cristiana. \u00abTodos tus esfuerzos son in\u00ad\u00bb \u00fatiles,\u2014le contest\u00f3,\u2014y no vuelvas a instarme m\u00e1s sobre este punto\u00bb. Desconcertado con esta respuesta el pobre se\u00adnor Fong, a\u00f1adi\u00f3: \u00abAl menos, si despu\u00e9s de la muerte no encuentra Ud. a Foo, a quien Ud. adora, sino la presencia imponente de nuestro Dios, a quien ahora Ud. desprecia, que separ\u00e1ndole de su lado le arroja, ioh dolor!, a las maz\u00admorras del infierno, no tendr\u00e1 Ud. motivo para dirigirme amargos reproches y censuras, porque no he omitido nada para descubrirle el solo y verdadero rumbo que conduce a bienaventuranza.\u2014Hijo m\u00edo,\u2014respondi\u00f3 el anciano,\u2014 de verdad que yo, si me enga\u00f1o, no te culpar\u00e9 a ti; reco\u00adnozco tu buen coraz\u00f3n, s\u00e9 que por amor m\u00edo has hecho \u00abcuanto en tus manos estaba, pero no puedo resolverme a pasar plaza de loco. Sumido en la mayor consternaci\u00f3n el Sr. Fong, vino a contarme su terrible adversidad. La tris\u00adteza invadi\u00f3 asimismo el fondo de mi alma, y present\u00f3se ante mi esp\u00edritu aquella terrible sentencia del Se\u00f1or: <em>Unus assumetur, et alter relinquetur: \u00abel <\/em>uno ser\u00e1 elegido y el otro abandonado\u00bb. Sin embargo, procur\u00e9 consolarle del me\u00adjor modo posible, dici\u00e9ndole: \u00abque deb\u00edamos confiar en que la semilla que hab\u00eda derramado en los corazones producir\u00eda a su tiempo frutos de bendici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Gerardo Bray, m\u00e1s tarde Vicario apost\u00f3lico del Kiang-si, traslad\u00e1ndose de la Misi\u00f3n de Siria lleg\u00f3 a China en 1859, y en una carta escrita en Siv\u00e1n de la Mongolia, co\u00admunica algunos pormenores de esta su nueva Misi\u00f3n y del pa\u00eds que acababa de visitar, por ser la zona confiada a sus tareas apost\u00f3licas.<\/p>\n<p>Dec\u00eda entre otras cosas: \u00abUn hermano nuestro en religi\u00f3n, originario de la China, acaba de marchar a ejercer su apostolado al valle de Aguas Negras, de donde salieron los Sres. Huc y Gabet, para trasladarse al T\u00edbet. Este com\u00adpa\u00f1ero es el Sr. Fong, a quien en otros d\u00edas topara el se\u00f1or Gabet haciendo una rigurosa peregrinaci\u00f3n, y a quien ins\u00adtruy\u00f3 en la doctrina del Crucificado, administr\u00e1ndole las aguas regeneradoras del santo Bautismo. El Ilmo. Sr. Obis\u00adpo le elev\u00f3, pasados algunos a\u00f1os, al estado sacerdotal, y por ahora ha de trabajar solo por algunos meses y tal vez por bastante tiempo\u00bb. El Sr. Bray continuaba diciendo: \u00abTambi\u00e9n tenemos en Siv\u00e1n al famoso Samdatchemba, tan c\u00e9lebre en la obra escrita por el Sr. Hue. Dista mucho de ser un Creso, y si alguno de los que en Europa se mofan y r\u00eden a su costa le enviase unos centenares de vendas, las preferir\u00eda con gusto al nombre ir\u00f3nico que le ha dado el \u00abSr. Hue\u00bb.<\/p>\n<p>El Sr. Fong, en calidad de cumplido y celoso Misione\u00adro, se consagr\u00f3, en la medida de sus fuerzas, a las labores y fatigas del apostolado. De \u00e9l escrib\u00eda desde Tien-tsin en 1873 uno de sus compa\u00f1eros de Religi\u00f3n, residente por mu\u00adcho tiempo en China: \u00abEl Misionero encargado de la Misi\u00f3n en la importante zona de la subprefectura de Yen-chan y de Nan-py es el se\u00f1or Fong. Dotado de sencillez encantadora y de una mortifica\u00adci\u00f3n grand\u00edsima, predicaba con su ejemplo de manera irre\u00adsistible y elocuente. De todas partes acud\u00edan a \u00e9l, y era inmensa la fatiga para satisfacer los santos deseos de innume\u00adrables familias, ansiosas de conocer la religi\u00f3n verdadera\u00bb. El 19 de Julio le sorprendi\u00f3 la muerte en medio de la cam\u00adpa\u00f1a evang\u00e9lica en el Vicariato del Tche-ly septentrional\u00bb.<\/p>\n<p>Sabida su muerte, escrib\u00eda desde Pek\u00edn el Vicario apos\u00adt\u00f3lico de aquella zona, el Ilmo. Sr. Sarthou: \u00abAcabamos de recibir una nueva tremenda sacudida. El Sr. Fong, venerado y dign\u00edsimo Misionero, se ha despedi\u00addo de nosotros, dejando esta tierra de miserias. Su muerte \u00abinesperada ha empa\u00f1ado de luto mi coraz\u00f3n; con todo, ha logrado la dicha de sucumbir con las armas en la mano.<\/p>\n<p>Verdad es que este santo sacerdote se ven\u00eda preparando des\u00adde mucho ha para hacer entrega de su alma en las manos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Estoy a la mira para que el cuerpo de nuestro querido difunto no sea llevado a paraje alguno que no sea el Yen-Liban \u00f3 Nan-py, junto a los restos del buen Padre Ly Jos\u00e9, \u00a0disc\u00edpulo, sacerdote asimismo sant\u00edsimo y dign\u00edsimo. Me parece muy del caso dejar en el coraz\u00f3n de esta cristiandad naciente los preciosos restos de estos dos ap\u00f3stoles, quienes han soportado toda suerte de sufrimientos por salvar este abandonado pa\u00eds. Desde lo alto del cielo estos dos patronos, unidos al m\u00e1rtir fundador de esta Misi\u00f3n (Claudio Mar\u00eda Chevier), har\u00e1n violencia al coraz\u00f3n del buen Dios y ob\u00adtendr\u00e1n la conversi\u00f3n de todo este pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed algunas circunstancias de los \u00faltimos d\u00edas del piadoso Misionero, seg\u00fan lo refiere el Sr. Capy:<\/p>\n<p>\u00abLos testimonios de aprecio hacia nuestro difunto com\u00adpa\u00f1ero y el luto por su infausta muerte son un\u00e1nimes. Na\u00addie crey\u00f3 que la muerte le arrebatara tan de improviso. Un seminarista hab\u00eda acompa\u00f1ado al Sr. Fong a Yen-tchouang, nueva aldea de los catec\u00famenos en el Keing-jun-shien, con el encargo expreso de cuidar con esmero de nuestro querido viejo. En esta estaci\u00f3n del a\u00f1o, apenas ten\u00eda otro quehacer en medio de los catec\u00famenos, ocupados en la recolecci\u00f3n, que vivir entre los ne\u00f3fitos, conversar con ellos y hacerles algunas exhortaciones. Cierto d\u00eda el venerado Sr. Fong se en\u00adcontr\u00f3 ligeramente indispuesto por los excesivos calores de este a\u00f1o. El seminarista le indic\u00f3 la conveniencia de dar aviso al Sr. De-Hus. El Misionero contest\u00f3: \u00abNo merece la pena, y adem\u00e1s no debe tardar en llegar \u00e1 Yen-tchouang\u00bb. El do\u00admingo, 10 de Julio, a eso de las ocho de la ma\u00f1ana y despu\u00e9s de haber celebrado el santo sacrificio de la Misa, mostr\u00f3 de\u00adcidido empe\u00f1o de partir, sin que bastaran para disuadirle las reiteradas s\u00faplicas de los catec\u00famenos, quienes con amarga pena pudieron conducirle en coche. El calor era sofocan\u00adte, y habiendo llegado pr\u00f3ximamente al mediod\u00eda a Keing\u00adjun, el Sr. Fong sinti\u00f3 que su salud iba de mal en peor. Du\u00adrante la noche no ces\u00f3 de orar en alta voz en lat\u00edn y en mo\u00adgol, pidiendo a Dios, seg\u00fan dijo al seminarista, le conce\u00addiese la paciencia de los m\u00e1rtires. El m\u00e9dico chino, llamado <em>in conlinenli, <\/em>le encontr\u00f3 sumamente abatido. A eso de la media noche el mal se agrav\u00f3 en extremo a consecuencia de un v\u00f3mito de sangre, y nuestro querido enfermo envi\u00f3 un propio a Yen-tchouang para suplicar al Sr. De &#8211; Hus que, pesar de lo inconveniente de la hora, tuviese la bondad de venir. El venerable anciano continu\u00f3 sin cesar orando en alta voz, con admiraci\u00f3n de los paganos, mientras que sus fuerzas disminu\u00edan r\u00e1pidamente y sus palabras eran cada vez menos inteligibles. Finalmente: al salir el sol cesaron de orar sus labios y entreg\u00f3 su bella alma a Dios. El santo an\u00adciano no pudo tener el consuelo de verse asistido por un her\u00admano de religi\u00f3n en sus \u00faltimos momentos, pero yo os ase\u00adgur\u00f3 que me dar\u00eda por muy satisfecho pudi\u00e9ndome presen\u00adtar ante el tribunal de Dios en el estado en que se encontra\u00adba este buen Misionero. \u00a1Era tan humilde, tan obediente, tan piadoso! No puedo describir cu\u00e1nto admiro a este santo vie\u00adjo, que muere de verdad con las armas en la mano, como hubiera deseado morir nuestro Padre San Vicente de Pa\u00fal. Es la estrella que se apaga en medio de nuestros queridos catec\u00famenos, de una subprefectura que abre sus puertas a la fe. Sinti\u00f3 mi alma una particular impresi\u00f3n por el mirar y el acento de su voz, cuando al partir le dije: Ea, Padre Fong, \u00bfva Ud. contento a conquistar el Keing-jung a la fe, como lo hizo Ud. con el Nam-py?\u2014\u00a1C\u00f3mo puedo dejar de ir contento,\u2014respondi\u00f3,\u2014si, voy a buscar la conversi\u00f3n de las almas practicando la obediencia! \u00a1Qu\u00e9 digna corona de una santa vida de Misionero!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abA eso del mediod\u00eda, doce hombres pusieron su cuerpo sobre una especie de angarillas y lo llevaron sobre sus espal\u00addas al Yen-tchouang. Como est\u00e1 prohibido introducir los muertos en las ciudades muradas, nuestros catec\u00famenos, son poco escrupulosos en materia de mentir, respondieron que el paciente ten\u00eda todav\u00eda el <em>kc&#8217; -i, <\/em>esto es, el h\u00e1lito en los labios, y marcharon adelante.<\/p>\n<p>A las diez de la ma\u00f1ana del martes lleg\u00f3 el Sr. De-Hus con oportunidad para celebrar el santo sacrificio de la Misa y hacer a nuestro querido difunto los honores de sepultura. Los cristianos de Tien-tsin han dado marcada prueba simpat\u00eda a este venerando sacerdote, mandando celebrar un gran n\u00famero de Misas por el descanso de su alma, y a los pobres del Hospital han hecho una cuota para acrecentar el n\u00famero de aplicaciones. Cuantos vivimos aqu\u00ed sentimos muy mucho la p\u00e9rdida de este santo anciano, tan lleno de dulce mansedumbre de San Vicente. No nos cabe la menor duda de que ha volado derechamente al cielo. Seg\u00fan la expresi\u00f3n del Ilmo. Brugui\u00e9re, se convirti\u00f3 yendo de viaje, y estando de viaje ha muerto; llegando por fin a la dichosa meta de su peregrinaci\u00f3n desde el tiempo a la eternidad.<\/p>\n<p>Tomado de Anales Espa\u00f1oles, Tomo II, a\u00f1o 1894<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sr. Pedro Fong, lama convertido y luego sacerdote de la Misi\u00f3n, se captaba las simpat\u00edas y los afectos de todos por sus virtudes, por su dulzura de car\u00e1cter, por su sencillez y por su &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-fong-1818-1893\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19,16],"tags":[160],"class_list":["post-21575","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","category-congregacion-de-la-mision","tag-nimes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Pedro Fong (1818-1893) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/pedro-fong-1818-1893\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pedro Fong (1818-1893) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Sr. Pedro Fong, lama convertido y luego sacerdote de la Misi\u00f3n, se captaba las simpat\u00edas y los afectos de todos por sus virtudes, por su dulzura de car\u00e1cter, por su sencillez y por su ... 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