{"id":21439,"date":"2013-11-14T08:24:40","date_gmt":"2013-11-14T07:24:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/vicencianos\/?p=21439"},"modified":"2016-07-27T12:10:21","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:21","slug":"nicolas-arnaiz-1837-1871","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/","title":{"rendered":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/05\/pic0029.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-21440\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/05\/pic0029-205x300.jpg?resize=235%2C343\" width=\"235\" height=\"343\" \/><\/a>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>Di\u00f3doro S\u00edculo, en su <em>Historia universal, <\/em>libro VI, re\u00adfiere el siguiente pasaje: \u00abHabiendo llegado a o\u00eddos de Pi\u00adt\u00e1goras que Fer\u00e9cides antiguo maestro suyo, se hallaba gravemente enfermo en la isla de Delos, naveg\u00f3 al punto desde Italia \u00e1 dicha isla. All\u00ed prest\u00f3 al buen anciano sus hu\u00admanitarios oficios, y nada omiti\u00f3, aunque en vano, para que el enfermo cobrase su primitiva salud. Muerto \u00e9ste en fuer\u00adza de la vejez y de la enfermedad, di\u00f3le sepultura; y despu\u00e9s de cumplir con estos deberes propios de un hijo para con su padre, volvi\u00f3 \u00e1 Italia\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n yo he recibido del P. Arn\u00e1iz altas lecciones de \u00a0perfecci\u00f3n cristiana: \u00e9l fue mi gran maestro. Un d\u00eda, harto venturoso para m\u00ed, se dign\u00f3 honrarme con su amistad, y all\u00ed, en el secreto de sus manifestaciones \u00edntimas, encontr\u00e9 m\u00e1s de una vez mucho que admirar y que imitar.<\/p>\n<p>No he sido yo tan afortunado como Pit\u00e1goras. La triste noticia de su inesperada muerte me priv\u00f3 del dulce consue\u00adlo de asistirle en aquellos momentos, para \u00e9l postreros. Pe\u00adro ya que no me fue dado recoger sus \u00faltimos suspiros, s\u00e9ame al menos permitido derramar una l\u00e1grima sobre la tumba de mi mejor amigo. S\u00ed, a ella me acercar\u00e9 presuroso, y descan\u00adsando sobre su fr\u00eda losa meditar\u00e9 y rumiar\u00e9 en la soledad del silencio las virtudes y m\u00e9ritos del var\u00f3n apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Nunca ha sido l\u00edcito al escritor celebrar las acciones de los h\u00e9roes durante su vida, porque la adulaci\u00f3n y la lisonja, cual sierpes venenosas, pueden con su h\u00e1lito maligno em\u00adponzo\u00f1ar y herir de muerte en un momento dado los sacri\u00adficios m\u00e1s levantados. Por otra parte, el historiador, al re\u00adferir los hechos de un hombre ilustre, debe tener toda la libertad a independencia necesaria para pintarlos con sus verdaderos colores, sin cubrir los puntos negros, propios <em>de <\/em>la miseria humana.<\/p>\n<p>As\u00ed se comprende la negativa del insigne Chateaubriand al gran capit\u00e1n de nuestro siglo de escribir la historia de su vida. Porque, como dec\u00eda muy bien: \u00ab\u00bfc\u00f3mo referir u omitir el asesinato del duque de Enghien, la muerte de Pi\u00adchegr\u00fa, el cautiverio del Papa y la guerra de Espa\u00f1a?\u00bb En cuya respuesta se ve que el sabio autor del <em>Genio del cris\u00adtianismo <\/em>carec\u00eda de talento para tramar la mentira, y de libertad para decir la verdad.<\/p>\n<p>Ved, por el contrario, a Fenel\u00f3n en su acabada produc\u00adci\u00f3n <em>Di\u00e1logo de los muertos, <\/em>complaci\u00e9ndose en poner en escena a los h\u00e9roes de Gracia y Roma, disputando entre s\u00ed las virtudes pol\u00edticas y militares. Es que al sabio arzobispo de Cambray no se le ocultaba que veinte siglos de reposo hac\u00edan a aquellos ilustres genios incapaces de gustar los pa\u00adsajes m\u00e1s bellos y sublimes de su elocuente pluma.<\/p>\n<p>Camino tan bien trazado es el que voy a seguir al presentar al p\u00fablico la vida, descrita a grandes rasgos, del celoso<sup>,<\/sup> Misionero P. Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz.<\/p>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nacimiento. \u2014 Educaci\u00f3n. \u2014 Vocaci\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Parece que la Naturaleza ha dotado \u00e1 cada regi\u00f3n de con\u00addiciones especiales para producir ciertos y determinados fru\u00adtos para satisfacer ciertas y determinadas necesidades.<\/p>\n<p>En efecto: el atrevido viajero que por vez primera se in\u00adterna en las selvas inextricables de \u00c1frica, no se cansa de admirar aquellas plantas, aquella vegetaci\u00f3n, propia s\u00f3lo de una regi\u00f3n intertropical. All\u00ed ve elevarse el \u00e1rbol gigante, el palmito, con sus hojas de quince pies de longitud. All\u00ed tam\u00adbi\u00e9n aspira el exquisito perfume del oloroso p\u00e9ndano, el \u00abKenda\u00bb. All\u00ed contempla el quesero de Buonoporo, el pa\u00adpayo de hojas palmeadas, el esterculio que produce el rico caf\u00e9 del Soldan y mil y mil producciones que Europa enteramente desconoce. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, y en el Asia, y en la Am\u00e9rica y 0cean\u00eda, vegetan y crecen frutos distintos, distin\u00adtas plantas, plantas que ser\u00edan ex\u00f3ticas fuera de aquella re\u00adgi\u00f3n en la que plugo a Dios colocarlas.<\/p>\n<p>Esta misma ley se observa puntualmente en el orden es\u00adpiritual. Nadie ignora que Arag\u00f3n y Castilla la Nueva pro\u00adducen a las Escuelas P\u00edas m\u00e1s vocaciones que otras provin\u00adcias; a la par que Catalu\u00f1a y las Vascongadas dan \u00e1 la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. relativamente, m\u00e1s personal. La de Burgos suministra de tiempo atr\u00e1s a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hijos, muchos en n\u00famero y firmes en vocaci\u00f3n, a quienes, con caridad ardiente y esp\u00edritu evang\u00e9lico vemos correr a engrosar las filas del gran Vicente. Nicol\u00e1s era uno de los v\u00e1stagos de ese noble solar.<\/p>\n<p>El P. Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz naci\u00f3 en la villa de Zumel, provincia de Burgos, el 24 de Diciembre de 1837. Sus amados padres, que todav\u00eda viven, se llaman Gregorio Arn\u00e1iz y Leo\u00adnarda Nebreda. Han sido seis hermanos, de los cuales Nico\u00adl\u00e1s era el segundo. Los nombres de los otros cinco son por su orden: Manuel, Eladio, Clara, Br\u00edgida y Carlos.<\/p>\n<p>De \u00e9stos, el primero, sacerdote, muri\u00f3 hace cuatro a\u00f1os, no contando m\u00e1s que treinta y uno. Los dos que siguen mi\u00adlitan bajo una misma bandera: la una rebosa caridad en los hospitales, el otro da frutos de santidad en la Misi\u00f3n. \u00a1Di\u00adchosa familia! Tambi\u00e9n Br\u00edgida ser\u00eda de San Vicente si se lo hubiese permitido el cuidado que debe a sus ancianos pa\u00addres. Carlos, el \u00faltimo, acaba de recibir en la Universidad Central el t\u00edtulo de m\u00e9dico-cirujano.<\/p>\n<p>Dios, siempre consecuente en sus obras, hab\u00eda destinado al ni\u00f1o Nicol\u00e1s para ser un d\u00eda su enviado ante las gentes, para trabajar en alta escala en la conquista de las almas; por eso le dot\u00f3 desde sus primeros a\u00f1os de un coraz\u00f3n recto y generoso, habiendo antes implantado en el de sus padres aquella piedad cristiana, necesaria para guiar a su querido hijo por los hermosos caminos de la justicia y de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Imbuido Nicol\u00e1s en tan nobles sentimientos, unas veces se dirig\u00eda al templo, y all\u00ed ofrec\u00eda al Se\u00f1or los sencillos do\u00adnes que le inspiraba su amor; otras, se le ve\u00eda asistir con af\u00e1n a la escuela, en la que, por su aplicaci\u00f3n y por su car\u00e1cter dulce y afable, era el encanto del maestro y se atra\u00eda el cari\u00f1o de todos sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que recibi\u00f3 los primeros rudimentos, march\u00f3 a Lodoso; all\u00ed estudi\u00f3 con notable aprovechamiento tres a\u00f1os de lat\u00edn , bajo la direcci\u00f3n del Sr. D\u00edez, sacerdote hoy de la Misi\u00f3n, y tal vez fueron los consejos de dicho se\u00f1or los que mostraron a nuestro joven la senda que m\u00e1s tarde hab\u00eda de seguir. Terminados los estudios de Humanidades, se traslad\u00f3 \u00e1 Burgos, en cuyo Seminario curs\u00f3 con mucho fruto tres a\u00f1os de Filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Pero las ocupaciones literarias no le distra\u00edan de sus pr\u00e1cticas piadosas; antes bien, se le ve\u00eda asiduo en ellas. En este tiempo manifest\u00f3 claros indicios del recato y vigilancia con que guardaba la santa pureza, virtud que, cual azucena en\u00adtre espinas, conserv\u00f3 intacta y sin mancilla en todo el per\u00edodo de su vida. Despu\u00e9s de clase iba a recrearse con sus compa\u00ad\u00f1eros: \u00e9stos, en la \u00e9poca del est\u00edo, acostumbraban ba\u00f1arse en un r\u00edo pr\u00f3ximo al pueblo; pero Nicol\u00e1s se quedaba siempre en la orilla, por no entrar desnudo en el ba\u00f1o. \u00a1Bella lecci\u00f3n para los j\u00f3venes del d\u00eda!<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, cuando la raz\u00f3n y la reflexi\u00f3n vinieron a reem\u00adplazar la simplicidad de los primeros a\u00f1os; cuando hubo llegado a la edad que podemos llamar cr\u00edtica, porque en ella empieza \u00e1 decidirse y tal vez en muchos se decide su suerte futura; en esa edad en que los ojos se abren al mundo y la malicia sustituye a la inocencia, y el bullicio de las pasiones. y el deseo del placer \u00e1 la calma y tranquilidad infantil; en esa edad, repito, nuestro buen Nicol\u00e1s pudo tambi\u00e9n forjarse sus ilusiones y pensar en la noble milicia o en la ilustre ca\u00adrrera del foro. Si as\u00ed fue, su ilusi\u00f3n dur\u00f3 poco, porque ha\u00adbiendo mirado proyectos tan halag\u00fce\u00f1os bajo el luminoso prisma de la eternidad, bien pronto descubri\u00f3 su ojo perspi\u00adcaz la futilidad, el vac\u00edo, la nada de aquellos horizontes fan\u00adt\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Hay en la Naturaleza una ley f\u00edsica, en cuya virtud los cuerpos colocados en ciertas condiciones desenvuelven su ac\u00adci\u00f3n qu\u00edmica y se atraen y combinan mutuamente. Por eso la estopa, puesta cerca del fuego, se inflama y arde. Este mismo fen\u00f3meno se observa tambi\u00e9n en el orden moral: una prueba de ello tenemos en lo ocurrido a Nicol\u00e1s.<\/p>\n<p>Se acercaba ya nuestro joven a los diecis\u00e9is o diecisiete a\u00f1os, cuando un d\u00eda supo con gran sorpresa que un paisano compa\u00f1ero su yo, abandonando la casi paterna, corri\u00f3 al noviciado de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: tan vivamente le impresion\u00f3 este suceso, que concibi\u00f3 el proyecto de seguir las huellas de su querido amigo. El coraz\u00f3n de Nicol\u00e1s era el combustible; la vocaci\u00f3n del compa\u00f1ero, la chispa; la resoluci\u00f3n, la llama. Y, en efecto, el joven Arn\u00e1iz entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n a la edad de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p><strong>Noviciado.\u2014 Estudios.\u2014Misiones<\/strong>.<\/p>\n<p>El P. Borja, antiguo morador en la Casa-misi\u00f3n de Ma\u00addrid y var\u00f3n muy experimentado en la direcci\u00f3n espiritual, se hallaba a la saz\u00f3n al frente del Noviciado. Luego que des\u00adcubri\u00f3 en el ne\u00f3fito burgal\u00e9s su talento superior y su genial vivo y en\u00e9rgico, presinti\u00f3, no sin fundamento, que aquel novicio ser\u00eda alg\u00fan d\u00eda un prodigio de virtud y sabidur\u00eda en la Congregaci\u00f3n. A este fin procur\u00f3 por todos los medios posibles fundir el coraz\u00f3n de Nicol\u00e1s en el crisol de la mor\u00adtificaci\u00f3n, para que, segregada la escoria del natural altivo e iracundo, resultase un esp\u00edritu manso y suave. No fueron defraudadas las esperanzas del P. Borja. Cuantas personas hemos tenido la dicha de tratarle, podemos atestiguarlo de lleno. D\u00edganlo las mil y mil almas que con la fuerza de su dulzura gan\u00f3 despu\u00e9s para Jesucristo. Pas\u00f3, pues, el tiempo del noviciado con gran fervor y edificaci\u00f3n de sus com\u00adpa\u00f1eros y aun de los Superiores.<\/p>\n<p>Luego le pusieron a estudiar Filosof\u00eda, m\u00e1s tarde Teo\u00adlog\u00eda. Los Padres Valdivieso y G\u00f3mez, profesores de dichas clases, bien pronto conocieron su claro y profundo talento. Gustaba mucho de las obras filos\u00f3ficas, y las cuestiones me\u00adtaf\u00edsicas fueron siempre el objeto preferente de sus largas vi\u00adgilias y constantes investigaciones.<\/p>\n<p>Concluidas las tareas literarias con mucho lucimiento, recibi\u00f3 el sacerdocio a los veinticinco a\u00f1os de edad, o sea en 1861.<\/p>\n<p>El 62 le encargaron los Superiores una c\u00e1tedra de Teolo\u00adg\u00eda dogm\u00e1tica, y en ella figur\u00f3, entre los disc\u00edpulos m\u00e1s aven\u00adtajados, su mismo hermano, ya profeso, Eladio.<\/p>\n<p>El 63 le enviaron a misionar al arzobispado de Toledo: en tan santa ocupaci\u00f3n continu\u00f3 por espacio de nueve o diez meses, ejerciendo el oficio de catequista con aquella un\u00adci\u00f3n evang\u00e9lica y singular aceptaci\u00f3n que le caracterizaron siempre en sus gloriosas empresas. Y en tal grado supo el Padre Arn\u00e1iz captarse con su elocuencia las simpat\u00edas de los pueblos por donde transitaban, que todos a una le llamaban <em>El Joven Cris\u00f3stomo.<\/em><\/p>\n<p>El a\u00f1o 64 fue destinado a la Casa-misi\u00f3n de Badajoz. Ved aqu\u00ed las bellas frases con que el sabio y virtuoso se\u00f1or Obispo de aquella di\u00f3cesis describe los nuevos trabajos del joven Misionero:<\/p>\n<p>\u00abDe grande celo y capacidad no com\u00fan, empez\u00f3 desde luego a dar pruebas de lo mucho que podr\u00eda hacer en el ejercicio de su ministerio\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo de residencia en dicha Casa, departamento del Seminario Conciliar, sali\u00f3 a misionar por mandato de sus. Superiores. En efecto: Olivenza y pueblos comarcanos, Almendral, Fuente del Maestre, M\u00e9rida, con otros muchos que podr\u00eda referir, recogieron con entusiasmo religioso el acento de su palabra vehemente, arrebatadora, que sab\u00eda dominar \u00e1 los oyentes con la claridad del racioci\u00adnio y atraerlos con el sublime sentimiento que inspiraba en sus corazones. Jam\u00e1s caer\u00e1n en olvido los gloriosos triun\u00adfos que con el auxilio de la divina gracia obtuviera, perpe\u00adtu\u00e1ndose su grata memoria en el fondo de todas las almas buenas.<\/p>\n<p>Apenas hab\u00eda descansado de sus tareas apost\u00f3licas, fu\u00e9le encomendada la direcci\u00f3n de los j\u00f3venes aspirantes \u00e1 los sa\u00adgrados \u00d3rdenes. Aqu\u00ed cambi\u00f3 el ejercicio de su celo, pero aument\u00f3 su esmerado y vigoroso deseo de formar un clero tan digno como las presentes circunstancias lo exig\u00edan.<\/p>\n<p>Asiduo en la instrucci\u00f3n cotidiana de la Teolog\u00eda moral, sin descuidar el c\u00f3mputo eclesi\u00e1stico, la liturgia, lecciones de Teolog\u00eda pastoral y cuanto contribu\u00eda a llenar los deberes del sacerdote, formaba a la vez el esp\u00edritu de los que le fue\u00adron encomendados con el ejercicio pr\u00e1ctico de la oraci\u00f3n, lectura espiritual, examen y frecuencia de Sacramentos. Su inter\u00e9s por el perfeccionamiento del joven cl\u00e9rigo no encon\u00adtraba l\u00edmites, y a<em> <\/em>tan excelente director somos deudores de que brillen hoy algunos buenos y edificantes eclesi\u00e1sticos que sirven de santificaci\u00f3n al pueblo cristiano. Mas no por eso olvidaba el ministerio de la palabra; y ya con ejercicios anuales al clero de la di\u00f3cesis, ya en los que ordinariamente se dispon\u00edan para el pueblo en la Santa Iglesia Catedral, el P. Arn\u00e1iz, el simp\u00e1tico, ilustrado y laborioso hijo de San Vicente de Pa\u00fal, ocupaba siempre el puesto de honor, con\u00adsiguiendo, como era de esperar, las primeras victorias.\u00bb<\/p>\n<p>A estos santos ministerios se dedic\u00f3 el P. Arn\u00e1iz hasta mediados del a\u00f1o 66. En Julio del mismo a\u00f1o fue con otros tres compa\u00f1eros \u00e1 las Misiones de Orense, afortunado obis\u00adpado donde el Se\u00f1or derram\u00f3 todo linaje de bendiciones, siendo instrumentos los cuatro hijos del humilde Vicente.<\/p>\n<p>Mientras que los otros tres, concluida la Misi\u00f3n en la ciudad, fueron a predicar la palabra evang\u00e9lica a otras pobla\u00adciones importantes de la di\u00f3cesis, el P. Arn\u00e1iz recibi\u00f3 orden de detenerse en la capital para desempe\u00f1ar un cometido di\u00adf\u00edcil y penoso. En efecto: \u00e9l solo en cinco tandas seguidas dio ejercicios espirituales a m\u00e1s de quinientos sacerdotes del obispado. Concluidos estos actos, se despidi\u00f3 de aquellos se\u00f1ores, entregando a cada uno la medalla del santo Funda\u00addor, de rodillas y por su propia mano. Grata fue por cierto la memoria que el joven Misionero dej\u00f3 en el \u00e1nimo de aquellos eclesi\u00e1sticos: por eso le llamaban todos con el dulce nombre de \u00abnuestro Padre\u00bb. Esta fue tal vez la ocasi\u00f3n en la que el Se\u00f1or proporcion\u00f3 al infatigable operario las mieses m\u00e1s abundantes y sazonadas. Puedo asegurar, por datos muy autorizados, que aquellos d\u00edas el cielo, por conducto de su gran siervo Nicol\u00e1s, llovi\u00f3 a torrentes sus gracias y favores sobre aquella porci\u00f3n predilecta de la casa de Melquisedec<\/p>\n<p>Habiendo dado cima con felic\u00edsimo \u00e9xito a tan colosal empresa, volvi\u00f3 a Badajoz en calidad de Superior de la Casa; y acto continuo, armado de nuevos br\u00edos, empez\u00f3 a reanu\u00addar sus trabajos, con loable objeto interrumpidos. La c\u00e1tedra de Metaf\u00edsica, las conferencias filos\u00f3ficas, la organizaci\u00f3n de las misiones y la direcci\u00f3n de los ordenandos, fueron los principales objetos que absorbieron su atenci\u00f3n durante este tiempo.<\/p>\n<p>En Julio del 67 fue nombrado <em>diputado <\/em>por la provincia de Espa\u00f1a para representar sus intereses en la Asamblea ge\u00adneral que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hab\u00eda de celebrar en Par\u00eds. All\u00ed asisti\u00f3 el P. Arn\u00e1iz, acompa\u00f1ado del Sr. Visita\u00addor y de otro Padre, tambi\u00e9n diputado. El te\u00f3logo espa\u00f1ol, con su s\u00f3lida doctrina y vast\u00edsima erudici\u00f3n, hizo luz en muchos proyectos dif\u00edciles. Por su juicioso y maduro dicta\u00admen se retiraron algunas proposiciones cuyo planteamiento para los fines de la Congregaci\u00f3n en las circunstancias ac\u00adtuales era tal vez menos conveniente, y se modificaron algu\u00adnos decretos cuyo texto literal no podr\u00eda acaso adaptarse \u00e1 las condiciones especiales de algunos pa\u00edses. En las discu\u00adsiones de los puntos levantados us\u00f3 siempre de aquella moderaci\u00f3n y mesura que, lejos de oponerse a la libertad de pensamiento, permite ver con claridad las cuestiones m\u00e1s complicadas. Consignados los acuerdos de la Asamblea <em>y <\/em>cerradas las sesiones, volvi\u00f3 de nuevo a Badajoz.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rectorado. \u2014 Pasajes importantes<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Hu\u00e9rfano el Seminario Conciliar de un Rector a prop\u00f3\u00adsito para la direcci\u00f3n y ense\u00f1anza de los alumnos, por falle\u00adcimiento del que antes sirviera tan importante cargo, el se\u00ad\u00f1or Obispo fij\u00f3 desde luego sus miradas en las brillantes prendas que adornaban al P. Arn\u00e1iz para el rectorado, y se lo encomend\u00f3 en Octubre de 1867.<\/p>\n<p>Todo aquel que haya desempe\u00f1ado por alg\u00fan tiempo tal cometido, llega pronto a comprender que la dificultad de las funciones rectorales es cuesti\u00f3n de tacto y prudencia, no menos que de acci\u00f3n y energ\u00eda. Por eso se observa que el Rector discreto de un Seminario procura siempre conciliar la gravedad de jefe con la afabilidad de padre. A este prop\u00f3\u00adsito recuerdo yo lo que en una ocasi\u00f3n me dijo un Padre jesuita en Salamanca, siendo yo cursante de aquel Semina\u00adrio: \u00abEstos inspectores que Ud. ve por aqu\u00ed tienen que tra\u00adgar mucha saliva: los inspectores que cumplen bien su de\u00adber, merecen en la presencia de Dios tal vez m\u00e1s que los Misioneros al recorrer los \u00e1ridos desiertos del \u00c1frica, porque aquellos trabajos tienen mucha poes\u00eda; los Misioneros, vien\u00addo con sus propios ojos los frutos de sus fatigas, se lanzan gustosos a nuevas conquistas. En la inspecci\u00f3n del Semina\u00adrio, por el contrario, hay mucha prosa, y no pocas veces han de armarse estos se\u00f1ores del cincel de la paciencia para des\u00adbastar y pulimentar los h\u00e1bitos agrestes y groseros de mu\u00adchos j\u00f3venes\u00bb. Ahora bien: si el solo oficio de inspector de un Seminario supone en el sujeto que exactamente lo cum\u00adple gran caudal de virtud, \u00bfqu\u00e9 tesoro no necesitar\u00eda el Padre Arn\u00e1iz para llenar cumplidamente ambos cargos? Pero a pesar de lo dif\u00edcil y espinoso del destino, no tard\u00f3 en cono\u00adcerse cu\u00e1n acertado estuvo en esta elecci\u00f3n aquel ilustre Prelado.<\/p>\n<p>Una vez constituido en Rector, su actividad tom\u00f3 un nuevo giro, haci\u00e9ndose admirar por su prudencia, celo y vigilancia en las varias y multiplicadas atenciones del Esta\u00adblecimiento. El Padre Arn\u00e1iz era partidario del principio de autoridad y muy amante de la disciplina escolar: por eso lle\u00advaba, como suele decirse, a punta de lanza las instrucciones del Sr. Obispo y el reglamento establecido. \u00c9l era el prime\u00adro en cumplir las prescripciones m\u00e1s minuciosas en la asis\u00adtencia a la c\u00e1tedra, a la capilla; en una palabra, a todos los actos literarios y piadosos. Es que el sabio Rector, siendo todav\u00eda muy joven, hab\u00eda aprendido aquella sentencia anti\u00adgua: <em>Ad exemplum regis Lotus componitur orbis.<\/em><\/p>\n<p>\u00c9l sembraba en el \u00e1nimo de los seminaristas palabras de salud, mientras los profesores enriquec\u00edan sus inteligencias con las ciencias eclesi\u00e1sticas. \u00c9l velaba sobre todo, se halla\u00adba en todas partes, y siempre con semblante paternal y cari\u00f1oso. \u00c9l correg\u00eda cuanto pudiera llevar la nota de abuso, a la par que consultaba la expansi\u00f3n del seminarista, conci\u00adliando as\u00ed la observancia de la disciplina con la tranquilidad del esp\u00edritu y agradable ocupaci\u00f3n del estudio. Ning\u00fan ramo de las ciencias eclesi\u00e1sticas era desconocido al virtuoso sacer\u00addote: as\u00ed es que todo el profesorado, desde el primero de La\u00adtinidad hasta el de Hermen\u00e9utica y Derecho can\u00f3nico, en\u00adcontraba en el nuevo Rector un apoyo y constante auxilio en el servicio de su c\u00e1tedra. M\u00e1s de una vez dio lecciones sucesivas en cinco clases. Por este excesivo trabajo y por un disgusto moral procedente del cumplimiento de su deber, lleg\u00f3 a resentirse notablemente su salud y su cabeza. De aqu\u00ed le sobrevino tal debilidad y aplanamiento de cabeza, que no pudo por mucho tiempo dedicarse a trapajos serios.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, calcular y medir el bien inmenso que hizo en la educaci\u00f3n de los escolares encomendados a su cuidado <em>y <\/em>lo mucho que glorific\u00f3 a Dios en tan dif\u00edcil situaci\u00f3n, no es posible: lo sabe s\u00f3lo aquel Se\u00f1or en cuya presencia tanto se mortificaba su siervo. Trascribir\u00e9, sin embargo, en obse\u00adquio y edificaci\u00f3n de los lectores, uno de los pasajes recogidos en mis anotaciones, pasaje que prueba el tacto exquisito y don de gobierno que en alto grado pose\u00eda el sabio y modesto Rector.<\/p>\n<p>Sus desvelos por los colegiales confiados a su custodia al\u00adcanzaban hasta las cosas m\u00e1s menudas, y como buen padre deseaba evitarles la menor molestia. A esto se encaminaba la advertencia, varias veces repetida, de que cuando en la mesa se les sirviese alg\u00fan plato que por alguna circunstancia de alimentaci\u00f3n o condimento les repugnara, lo entregasen al f\u00e1mulo sin reparo alguno. Pero como de todo se abusa, aun, de lo hecho en obsequio nuestro, no falt\u00f3 un colegial que, valido de la advertencia, rechazara un d\u00eda con imperiosa voz uno de los platos que le hab\u00edan servido. Mir\u00e1banle sus com\u00adpa\u00f1eros y miraban tambi\u00e9n al Rector, esperando que este le impusiera el castigo que su orgullo merec\u00eda. Pero el P. Ar\u00adn\u00e1iz, cual otro Francisco de Borja, quiso corregirle man\u00addando su plato al soberbio alumno y aceptando a vista de todos el que aqu\u00e9l rechazaba. Muda pero sublime repren\u00adsi\u00f3n con la que avergonz\u00f3 y confundi\u00f3 al delincuente, dan\u00addo gran ejemplo de humillaci\u00f3n a todo el Colegio.<\/p>\n<p>Mas estas virtudes, esta industria para ganar y atraer ha\u00adcia s\u00ed a sus semejantes, \u00bfd\u00f3nde la busc\u00f3?\u00bfen d\u00f3nde la apren\u00addi\u00f3? Aparte de los dones especiales con que Dios le enri\u00adqueciera, hab\u00eda visto all\u00e1, dentro de la Casa-misi\u00f3n y en el retiro del Noviciado, hacer varias veces la autopsia del co\u00adraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>All\u00ed tambi\u00e9n hab\u00eda aprendido aquella m\u00e1xima del Obis\u00adpo de Ginebra, que tan vulgar se ha hecho: \u00abM\u00e1s moscas se cogen con una cucharada de miel, que con cien barriles de hiel\u00bb. Y con tal destreza manejaba el P. Arn\u00e1iz este miste\u00adrioso resorte, que pregunt\u00e1ndole yo un d\u00eda de qu\u00e9 sistema se val\u00eda en su trato con los colegiales, me respondi\u00f3 con mu\u00adcha gracia y sencillez: \u00abYo a nadie mando, a todos suplico\u00bb. \u00a1Sistema admirable, im\u00e1n poderoso, con el que tantas sim\u00adpat\u00edas se captaba!<\/p>\n<p>Pero era conveniente que su habilidad y prudencia en evacuar los asuntos m\u00e1s arduos fuera tambi\u00e9n conocida por algunos caballeros de la ciudad. A este prop\u00f3sito se present\u00f3 una ocasi\u00f3n oportuna. Sobreviene la revoluci\u00f3n del 68; se da una orden cruel, terminante, y el P. Arn\u00e1iz, con \u00e1nimo siempre esforzado y nunca abatido, contempl\u00f3 en el breve espacio de veinticuatro horas el asalto de la Casa, su incautaci\u00f3n y la dispersi\u00f3n de sus Hermanos, Mas la virtud y el talento se abren paso libre aun en medio de la desgracia. As \u00ed fue. El P. Arn\u00e1iz es llamado por la Junta revolucionaria; comparece en el acto; se le hacen varios cargos en calidad de Rector del Seminario y Superior de la Casa-misi\u00f3n. El humilde Pa\u00fal defiende los derechos lastimados, salva los in\u00adtereses sagrados que le hab\u00edan sido confiados, y contesta a todas las preguntas con tal serenidad, gracia y fuerza de ra\u00adciocinio, que la Junta, complacida de sus buenas formas y concluyentes respuestas, le concedi\u00f3 el tiempo m\u00e1s que sufi\u00adciente para despachar sus asuntos antes de abandonar la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfY olvidar\u00e1 acaso Badajoz los trabajos apost\u00f3licos, las virtudes cristianas y los bienes sin cuento que ha recibido del operario evang\u00e9lico? Ciertamente que no. El Sr. Obispo, el Cabildo catedral, el clero todo de la di\u00f3cesis y la ciudad entera conservan muy grabada la memoria de su bienhe\u00adchor, y han llorado la deplorable p\u00e9rdida del P. Arn\u00e1iz cual la de un padre \u00f3 hermano.<\/p>\n<p>A fines del 68, y por orden de los Superiores, march\u00f3 \u00e1 Francia, en donde por alg\u00fan tiempo explic\u00f3 las materias morales en uno de los Colegios de la Congregaci\u00f3n. Al medio a\u00f1o le mandaron de nuevo a Espa\u00f1a en calidad de Director del Colegio de Arenas; all\u00ed se dedic\u00f3 por espacio de seis meses a explicar las asignaturas de Metaf\u00edsica \u00e9 Historia de nuestra patria. Al cabo de este tiempo, el P. Arn\u00e1iz y sus com\u00adpa\u00f1eros de Arenas se vieron obligados a abandonar aquella residencia por orden expresa del gobernador de \u00c1vila.<\/p>\n<p>El verano del 69 vino a San Sebasti\u00e1n \u00e1 tornar ba\u00f1os de mar, con el objeto de acallar sus dolores habituales de ca\u00adbeza. Con este motivo me cupo la grata satisfacci\u00f3n de tra\u00adtarle muy de cerca, y de descubrir ricos filones de su s\u00f3lida virtud e inmensa erudici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los aventajados j\u00f3venes Aristiz\u00e1bal y Mendiluce y yo, todas las tardes acompa\u00f1\u00e1bamos a pasear al obscuro ba\u00f1ista. Se tocaban diferentes cuestiones, ya de ciencias eclesi\u00e1sticas, ya profanas, ya de actualidad; mir\u00e1balas \u00e9l siempre con su alto y fin\u00edsimo criterio, y las resolv\u00eda con el aplomo y sen\u00adsatez de un fil\u00f3sofo. El paseo era una c\u00e1tedra ambulante; el P. Arn\u00e1iz la biblioteca andando. Testigos son los dos se\u00ad\u00f1ores mencionados.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n en que se detuvo a examinar mi modesta librer\u00eda, le ense\u00f1\u00e9 unos apuntes y un programa de disciplina eclesi\u00e1stica, haci\u00e9ndole de ellos grande elogio, por creerlos originales de un profesor muy celebrado en Espa\u00f1a. Des\u00adpu\u00e9s que los hubo revisado, me dijo con la naturalidad y llaneza que le eran propias: <em>\u00abNihil novum sub sole: <\/em>yo me he visto obligado a trabajar mucho sobre esa asignatura por tenerla a mi cargo en el Seminario de Badajoz, y puedo asegurar \u00e1 Ud. que su programa y apuntes est\u00e1n tomados, casi a la letra, del Maupied\u00bb. Estas palabras prueban que \u00e9l co\u00adnoc\u00eda muy bien las fuentes de la materia.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, habiendo yo observado su afici\u00f3n decidida a las cuestiones metaf\u00edsicas, le present\u00e9 un cuaderno de Est\u00e9\u00adtica formado de las explicaciones del inmortal Valle, cate\u00addr\u00e1tico de dicha asignatura en la Universidad de Salamanca. Con mucho empe\u00f1o le recomend\u00e9 el estudio de aquellos tra\u00adbajos, cuales si el d\u00eda de ma\u00f1ana hubieran de ser los prime\u00adros cimientos sobre los que se ha de levantar el edificio de la nueva ciencia. El P. Arn\u00e1iz los ley\u00f3 con mucha avidez, y despu\u00e9s de haberlos estudiado y ahondado con su esp\u00edritu anal\u00edtico, me dijo estas \u00f3 semejantes palabras: \u00abEn el cua\u00adderno hay grandes esfuerzos de imaginaci\u00f3n, pero su teor\u00eda del sublime es muy d\u00e9bil; no puede resistir \u00e1 un examen ri\u00adgurosamente metaf\u00edsico. Mi fuerte ha sido siempre la <em>Meta\u00adf\u00edsica: <\/em>todos los d\u00edas he robado una hora \u00e1 mis continuas ocupaciones por dedicarme \u00e1 sus investigaciones, y declaro Ud., con franqueza, que el mejor trabajo racional publicado en nuestros d\u00edas es, en mi concepto, el <em>Ensayo sobre el De\u00ad<\/em><em>recho natural, <\/em>por el P. Taparelli\u00bb. L\u00e1stima grande que un hombre como el P. Arn\u00e1iz haya bajado al sepulcro sin de\u00adjarnos una obra de su estudio favorito!<\/p>\n<p>Con su erudici\u00f3n observ\u00e9 tambi\u00e9n su virtud; esa virtud que en el seglar se traduce en obras de piedad, y en el reli\u00adgioso en la observancia y amor a la santa Regla, fundamento y sost\u00e9n de todas las Comunidades. He aqu\u00ed un rasgo subli\u00adme. Hab\u00edan llegado \u00e1 esta ciudad, de paso para Francia, mis queridos amigos los Padres Llad\u00f3 y Espelt, individuos am\u00adbos del Instituto, de San Vicente de Pa\u00fal. Como su estancia aqu\u00ed hab\u00eda de ser corta, supliqu\u00e9 al P. Arn\u00e1iz que al d\u00eda si\u00adguiente se dignaran honrar los tres mi pobre mesa. Aunque su contestaci\u00f3n no fue categ\u00f3rica, me desped\u00ed de \u00e9l con la fundada esperanza de comer con tan grata compa\u00f1\u00eda; pero \u00a1ay! mi gozo fue corto. Ser\u00edan las ocho de la ma\u00f1ana del d\u00eda convenido, cuando mis buenos Padres acudieron a mi casa con el fin de despedirse. Sorprendido por tan brusca marcha, les pregunt\u00e9 la causa, y supe que el P. Arn\u00e1iz les hab\u00eda dado orden terminante. Corr\u00ed a buscarle, le supliqu\u00e9, inst\u00e9 e hice cuanto pude para revocarla; pero todo fue en vano. El Superior era inexorable.<\/p>\n<p>Esta conducta para conmigo me pareci\u00f3 tanto m\u00e1s dura y extra\u00f1a cuanto menos acostumbrado estaba yo a sufrir de \u00e9l estas repulsas. \u00bfY c\u00f3mo no, si hasta entonces hab\u00eda sido para m\u00ed el dulce amigo, el complaciente hermano? El enig\u00adma, sin embargo, no lo fue mucho tiempo. Pocas tardes des\u00adpu\u00e9s del suceso que he referido, salimos juntos a pasear, y entonces, con su acostumbrada apacible sonrisa, me dijo es\u00adtas sentidas palabras: \u00abYo debo dar a Ud., mi querido amigo, una satisfacci\u00f3n. Hace pocos d\u00edas hablaba a las Hijas de la Caridad sobre el voto de la obediencia, y me esforc\u00e9 mu\u00adcho en ponderarles la excelencia de esta virtud. Al poco tiem\u00adpo el Se\u00f1or me present\u00f3 ocasi\u00f3n oportuna para darles a co\u00adnocer con cu\u00e1nta prontitud la practican nuestros Padres; y como ellas sab\u00edan el gusto de Ud. en comer juntos, cre\u00ed que aquel acto de obediencia que tanto nos hab\u00eda de mortificar a todos, ser\u00eda del agrado de Dios\u00bb. Fu\u00e9 tal la impresi\u00f3n que me hicieron estas frases, que qued\u00e9 por un rato suspenso; repuesto alg\u00fan tanto, dije para m\u00ed: \u00abEste hombre es un gran siervo de Dios\u00bb; y mir\u00e1ndole con disimulo, cre\u00ed ver en su rostro un semblante angelical.<\/p>\n<p>En todo lo relativo a las casas de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad, hablaba siempre con tanta modestia y humil\u00addad que rayaba ya en indiferencia y hasta en un desprecio santo. En cierta ocasi\u00f3n le insinu\u00e9 un proyecto digno, que podr\u00eda dar mucho lustre a la Congregaci\u00f3n, y para inclinar\u00adle a su ejecuci\u00f3n me apoyaba en la pr\u00e1ctica seguida por una Comunidad religiosa que procura llevar \u00e1 cabo tales empresas. A esto me contest\u00f3 con \u00e1nimo sereno: \u00abDios nuestro Se\u00ad\u00f1or destin\u00f3 a San Ignacio para las ciudades y \u00e1 San Vicente para las aldeas: todo esp\u00edritu alabe al Se\u00f1or: nosotros esta\u00admos bien en la obscuridad\u00bb.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p><strong>Viaje \u00e1 Roma.\u2014 \u00daltimos trabajos.\u2014 Su muerte<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>El esforzado campe\u00f3n, siempre activo, nunca ocioso, uti\u00adlizaba los medios que la Providencia pon\u00eda a su disposici\u00f3n para realizar, aun en el confinamiento, su grande aspiraci\u00f3n de salvar las almas. En esta tarea se encontraba ocupado, cuando Dios le llamaba \u00e1 otra de notoria entidad. Veamos c\u00f3mo se verifica.<\/p>\n<p>La \u00e9poca del Concilio Vaticano se acercaba, y conocien\u00addo muy bien el se\u00f1or Obispo de Badajoz la superior ilustra\u00adci\u00f3n del P. Arn\u00e1iz, al partir a Roma le llam\u00f3 a su lado con el honroso car\u00e1cter de te\u00f3logo consultor. Esta nueva, cual vara misteriosa, conmovi\u00f3 dulcemente las fibras todas de su sentimiento religioso. El Vaticano era el objetivo luminoso adonde \u00e9l dirig\u00eda sus abrasadas miradas; all\u00ed estaba el centro de sus delicias, all\u00ed el bello ideal, el encanto de sus m\u00e1s tier\u00adnas emociones. Deseaba ardientemente ir a Roma; la oca\u00adsi\u00f3n era propicia; sin embargo, el humilde hijo de San Vi\u00adcente medita el asunto en la presencia de Dios, y deponiendo su gusto y propia inclinaci\u00f3n, escribe al Superior estas palabras edificantes: \u00abEl Sr. Obispo me convida al Conci\u00adlio; la idea me agrada mucho, pero el sacrificio delante de Dios est\u00e1 hecho: estoy completamente indiferente. Disponga usted de m\u00ed con toda libertad.\u00bb Al escuchar yo de boca del mismo P. Arn\u00e1iz estas palabras, emitidas con toda la since\u00adridad de su coraz\u00f3n, est\u00e1tico y confuso admir\u00e9 en silencio la profundidad y m\u00e9rito de tama\u00f1a abnegaci\u00f3n. Obtenido que hubo el benepl\u00e1cito del Sr. Visitador, emprendi\u00f3 su viaje en compa\u00f1\u00eda del venerable Pastor. La gravedad del Mi\u00adsionero se transform\u00f3 entonces en la amabilidad del caba\u00adllero. Cuantos le ve\u00edan y trataban le dispensaban luego su estimaci\u00f3n y afecto. Parec\u00eda serle todo familiar: las ciencias, los idiomas, hasta los usos y costumbres de los pueblos con quienes comunicaba. \u00c9l prove\u00eda \u00e1 todo, lo preven\u00eda todo y se hac\u00eda todo para todos.<\/p>\n<p>En la Ciudad Santa nada se ocultaba a su investigaci\u00f3n: cuanto se relacionaba con el Concilio, cuanto era objeto de la discusi\u00f3n, cuanto aparec\u00eda resuelto por la augusta Asam\u00adblea, todo ca\u00eda bajo su penetrante mirada. Bien aprovech\u00f3 el tiempo mientras permaneci\u00f3 en la patria de los C\u00e9sares. Asist\u00eda puntualmente \u00e1 las secciones y tomaba notas impor\u00adtantes y detalladas de los trabajos literarios que all\u00ed apare\u00adc\u00edan, y tal vez fue debida \u00e1 sus profundos razonamientos la actitud valiente y en\u00e9rgica que algunos Prelados espa\u00f1oles tomaron en una cuesti\u00f3n trascendental.<\/p>\n<p>Aun los momentos de solaz, nunca lo eran para; el Padre Arn\u00e1iz: los monumentos m\u00e1s notables de Roma, sus inscrip\u00adciones, sus estatuas, sus catacumbas, todo, todo fue visitado, todo buscado con admirable actividad por el dign\u00edsimo sa\u00adcerdote que atesoraba datos para enriquecer las grandes con\u00adquistas art\u00edsticas y cient\u00edficas ya adquiridas.<\/p>\n<p>El joven te\u00f3logo, despu\u00e9s de haber llenado cumplida\u00admente su misi\u00f3n en Roma, volvi\u00f3 satisfecho a la Pen\u00ednsula; y muy contento debi\u00f3 quedar el Pr\u00edncipe de la Iglesia de los servicios prestados por su compa\u00f1ero de viaje, cuando ha\u00adblando sobre este punto a las Hijas de la Caridad en San Se\u00adbasti\u00e1n, les dijo: \u00abEl Sr. Arn\u00e1iz es mi \u00e1ngel\u00bb.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de su regreso fue destinado por el se\u00f1or Visitador a dirigir un Colegio de Burgos. A mediados de Di\u00adciembre del 70 sali\u00f3 para Murgu\u00eda a dar ejercicios a las Hi\u00adjas de la Caridad, residentes en aquel pueblo. Terminada esta operaci\u00f3n, se despidi\u00f3 de su querido hermano Eladio, quien a la saz\u00f3n estaba en dicho punto. Y qui\u00e9n hab\u00eda de creer que aquel era el \u00faltimo abrazo que se hab\u00edan de dar! Sin embargo, as\u00ed estaba dispuesto en los consejos de la Pro\u00advidencia.<\/p>\n<p>A su llegada a Burgos se encontr\u00f3 con un oficio del Su\u00adperior, en el que le mandaba ir a Toledo y Albacete \u00e1 ocu\u00adparse en las mismas tareas de Murgu\u00eda los primeros meses del 71. As\u00ed lo hizo; y despu\u00e9s de dar tres tandas de ejercicios en las Casas de Toledo y dos turnos simult\u00e1neos en la de Albacete, al empezar el tercero le acometi\u00f3 una grave enfer\u00admedad que hab\u00eda de poner t\u00e9rmino a su existencia. Diez d\u00edas dur\u00f3 la enfermedad. En este per\u00edodo no ces\u00f3 de dirigir al Se\u00f1or fervorosas jaculatorias de conformidad con su divina voluntad. Varias veces se le oy\u00f3 decir: \u00abMuy gustoso hago a Dios el sacrificio de mi vida.\u00bb Desde el primer d\u00eda presin\u00adti\u00f3 el P. Arn\u00e1iz su muerte; por eso ped\u00eda con instancia los Sacramentos; pero por consejo del m\u00e9dico no se le adminis\u00adtraron hasta el 24 de Febrero. Era el d\u00eda fatal: a las siete de la ma\u00f1ana, previa la confesi\u00f3n, recibi\u00f3 el santo Vi\u00e1tico; a las nueve la Extremaunci\u00f3n; a las dos y media de la tarde entr\u00f3 en la agon\u00eda. En uno de los \u00faltimos momentos dijo al Hermano que le asist\u00eda: \u00abYo me voy al cielo, y Ud. aqu\u00ed se queda\u00bb. Por \u00faltimo, a las cinco entreg\u00f3 pl\u00e1cidamente su al\u00adma en manos del Criador, a los treinta y tres a\u00f1os de edad y quince de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta ha sido, en ligero compendio, la vida del P. Arn\u00e1iz. Al ver agrupados en tan corto per\u00edodo de tiempo tantos sacrificios, virtudes tan acrisoladas, frutos tan exquisitos y agradables al divino paladar, bien podremos aplicarle las pa\u00adlabras de la Sabidur\u00eda: <em>Consummatus in brevi explevit <\/em><em>tempora multa. <\/em>El P. Arn\u00e1iz en poco tiempo corri\u00f3 mucho por el camino de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Loado sea Dios, que se ha dignado enviarnos a su fiel<sup>,<\/sup> ministro P. Arn\u00e1iz para derramar a manos llenas sobre nuestra sociedad los tesoros de la gracia! \u00a1Dichosos los pa\u00addres a quienes el cielo ha concedido un hijo de tan gratos re\u00adcuerdos! \u00a1Bendita la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, que con diestra mano supo formar un hijo digno del Patriarca de la Caridad!<\/p>\n<p>Es ya ociosa y est\u00fapida la acusaci\u00f3n que en tono sar\u00adc\u00e1stico dirigen a la Iglesia cat\u00f3lica los sansimonianos \u00abEl Cristianismo, bueno por su naturaleza, perfectamente adecua\u00addo a las necesidades para que fue instituido, hab\u00eda produci\u00addo admirables efectos en los siglos anteriores; los fil\u00f3sofos del siglo XVIII se mostraron ignorantes e injustos, desacre\u00addit\u00e1ndole como hicieron. Pero esta instituci\u00f3n hab\u00eda enveje\u00adcido y llenado su misi\u00f3n; para en adelante era impotente, moribunda y aun muerta. El hombre comenz\u00f3 por un esta\u00addo salvaje, en el que no ten\u00eda ni palabra, ni pensamiento; ha <a href=\"http:\/\/crecido.se\/\">crecido se<\/a> ha educado por s\u00ed mismo, y de progreso en progreso ha llegado a la perfecci\u00f3n en que se encuentra. Per\u00adfeccion\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, llegar\u00e1 hasta una especie de dei\u00adficaci\u00f3n; sus goces ser\u00e1n enteramente completos y nada le quedar\u00e1 que desear. El humanitarismo es el elemento regenerador de las sociedades modernas. Y \u00bfd\u00f3nde se encuentran hoy en el Catolicismo hombres de la talla de Roberto Owen, que por la sola raz\u00f3n y el puro humanitarismo ha propor\u00adcionado en New- Lanard , en Escocia, la felicidad \u00e1 2.000 personas\u00bb.<\/p>\n<p>Pobre subterfugio. La nube en la presencia del Sol radiante, se disipa. La duda delante de la verdad, desaparece.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n los Paulos de la Cruz, los Berri Ochoas, los Arn\u00e1iz y otros muchos cuyos nombres ser\u00eda dif\u00edcil estam\u00adpar. \u00c9stos, y ciento y mil atletas m\u00e1s, sin otras armas que el crucifijo y el breviario, corren de uno a otro hemisferio, tra\u00adbajan, sudan y hacen esfuerzos heroicos, no como Owen por fundar una gran f\u00e1brica de hilados para hacer una inmensa fortuna \u00e1 costa de 2.000 esclavos, sino por llevar un rayo de luz \u00e1 esas inteligencias extraviadas, por dar un consuelo a esos seres desgraciados.<\/p>\n<p>Estos son los ap\u00f3stoles del siglo XIX. El siglo XX se en\u00adcargar\u00e1 de juzgar a los <em>celebrados humanitarios <\/em>de nuestros d\u00edas y a los modestos operarios del Nazareno.<\/p>\n<p>ISIDRO BENGOECHEA<\/p>\n<p>Tomado de Anales Espa\u00f1oles, Tomo II, 1894<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N Di\u00f3doro S\u00edculo, en su Historia universal, libro VI, re\u00adfiere el siguiente pasaje: \u00abHabiendo llegado a o\u00eddos de Pi\u00adt\u00e1goras que Fer\u00e9cides antiguo maestro suyo, se hallaba gravemente enfermo en la isla de Delos, naveg\u00f3 al &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-21439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"INTRODUCCI\u00d3N Di\u00f3doro S\u00edculo, en su Historia universal, libro VI, re\u00adfiere el siguiente pasaje: \u00abHabiendo llegado a o\u00eddos de Pi\u00adt\u00e1goras que Fer\u00e9cides antiguo maestro suyo, se hallaba gravemente enfermo en la isla de Delos, naveg\u00f3 al ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-11-14T07:24:40+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-27T10:10:21+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"34 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871)\",\"datePublished\":\"2013-11-14T07:24:40+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:10:21+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/\"},\"wordCount\":6743,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/07\\\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/\",\"name\":\"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/07\\\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2013-11-14T07:24:40+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:10:21+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/07\\\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/07\\\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/nicolas-arnaiz-1837-1871\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/mitxel\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos","og_description":"INTRODUCCI\u00d3N Di\u00f3doro S\u00edculo, en su Historia universal, libro VI, re\u00adfiere el siguiente pasaje: \u00abHabiendo llegado a o\u00eddos de Pi\u00adt\u00e1goras que Fer\u00e9cides antiguo maestro suyo, se hallaba gravemente enfermo en la isla de Delos, naveg\u00f3 al ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2013-11-14T07:24:40+00:00","article_modified_time":"2016-07-27T10:10:21+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"34 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871)","datePublished":"2013-11-14T07:24:40+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:10:21+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/"},"wordCount":6743,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","articleSection":["Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/","name":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2013-11-14T07:24:40+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:10:21+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/nicolas-arnaiz-1837-1871\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Nicol\u00e1s Arn\u00e1iz (1837-1871)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-5zN","jetpack-related-posts":[{"id":118005,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-narciso-arnaiz\/","url_meta":{"origin":21439,"position":0},"title":"El Padre Narciso Arnaiz","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/03\/2013","format":false,"excerpt":"A las tres de la ma\u00f1ana del 28 de julio se fue al cielo desde And\u00fajar P. Arn\u00e1iz. Salvo un corto destino en Limpias, toda su vida la pas\u00f3 Andaluc\u00eda, m\u00e1s de treinta y dos a\u00f1os en And\u00fajar, donde era una verdadera instituci\u00f3n. Tal vez por esto era tan poco\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":130775,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/arnaiz-barrio-manuel\/","url_meta":{"origin":21439,"position":1},"title":"ARNAIZ BARRIO, MANUEL","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"19\/07\/2014","format":false,"excerpt":"Nacimiento: 15.4.1912 en Barrios de Bureva, Burgos \/ Fecha de vocaci\u00f3n: 16.9.1929 \/ Votos perpetuos: 27.9.1931 \/ Fecha de ordenaci\u00f3n: 3.7.1938 Pr\u00e1cticamente su \u00fanico destino en la Provincia de M\u00e9xico fue la iglesia de La Recolecci\u00f3n en Le\u00f3n de Nicaragua, a donde lleg\u00f3 en 1939, cuando el proyecto del Seminario\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":17237,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-12\/","url_meta":{"origin":21439,"position":2},"title":"El Padre Mariano Maller. Cap\u00edtulo 12","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"22\/06\/2018","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XII: El b\u00e1culo de su vejez. Hac\u00eda tiempo que el P. Maller se sent\u00eda viejo y achacoso, y en su lucha con el Superior de Sig\u00fcenza por mantenerle en su puesto se le ocurri\u00f3 que nadie como el P. Arn\u00e1iz podr\u00eda ser \"el b\u00e1culo en su vejez\" ayud\u00e1ndole en\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":17229,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-9\/","url_meta":{"origin":21439,"position":3},"title":"El Padre Mariano Maller. Cap\u00edtulo 9","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"19\/06\/2018","format":false,"excerpt":"Capitulo IX: Cuando Castilla y Arag\u00f3n se juntan El lector se habr\u00e1 percatado que los dos grandes colaboradores del P. Maller en la reorganizaci\u00f3n y expansi\u00f3n de las obras vicencianas en Espa\u00f1a eran los Padres Arn\u00e1iz y Valdivielso. Estos dos \u00faltimos de Burgos. Los tres eran fuertes personalidades. El P.\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":130777,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/arnaiz-marcos-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":21439,"position":4},"title":"ARNAIZ MARCOS, VICENTE DE PAUL","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"20\/07\/2014","format":false,"excerpt":"Nacimiento: 18.7.1877 en Avellaneda del P\u00e1ramo, Burgos \/ Fecha de vocaci\u00f3n: 5.6.1893 en Madrid \/ Votos perpetuos: 19.7.1895 ib. \/Fecha de ordenaci\u00f3n:?. DESTINOS: Lleg\u00f3 a M\u00e9xico el 10.11.1900 y fue destinado a SLP\/ y luego a la Casa central 1902. Aqu\u00ed muri\u00f3 tempranamente el 6.1.1903.","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131083,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/eladio-arnaiz-1890-1902-visitador\/","url_meta":{"origin":21439,"position":5},"title":"Eladio Arn\u00e1iz (1890-1902) (Visitador)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"04\/09\/2014","format":false,"excerpt":"Naci\u00f3 en Zumel (Burgos) el 18 de febrero de 1843 y entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n el 26 de octubre de 1858. Una vez ordenado sacerdote estuvo destinado en Madrid como formador de los estudiantes. Con la Revoluci\u00f3n de 1868 emigr\u00f3 a Francia de donde volvi\u00f3 en 1870. En 1876 fue\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21439\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/391249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}