{"id":18088,"date":"2010-04-19T19:25:40","date_gmt":"2010-04-19T17:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=18088"},"modified":"2016-07-27T12:14:16","modified_gmt":"2016-07-27T10:14:16","slug":"una-experiencia-vicenciana-de-mision-ad-gentes-entre-los-indios-de-la-pampa-y-patagonia-argentinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/una-experiencia-vicenciana-de-mision-ad-gentes-entre-los-indios-de-la-pampa-y-patagonia-argentinas\/","title":{"rendered":"Una Experiencia Vicenciana De \u00abMisi\u00f3n Ad Gentes\u00bb Entre Los Indios De La Pampa Y Patagonia Argentinas"},"content":{"rendered":"<p>Enero de 1874 a diciembre de 1879<\/p>\n<p>Dedico estas p\u00e1ginas:<\/p>\n<ul>\n<li>A los lazaristas PP. Fernando Meister, Jorge M. Salvaire, Pablo Emilio Savino y el Hno. Romualdo P\u00e9rez, que con sudores, l\u00e1grimas y constantes peligros sembraron el Evangelio del Reino entre los indios de la Pampa inmensa, llana y convulsa de finales del siglo XIX<\/li>\n<li>Y tambi\u00e9n a los hijos de San Vicente de Paul PP. Jos\u00e9 Birot y Juan Cellerier que, con las Hijas de la Caridad sor Isabel Mercier, Delfina George y Mar\u00eda de la Cruz Sol\u00f3rzano, llenaron, con el perfume de su caridad evang\u00e9lica y exquisita, la peque\u00f1a isla rioplatense de Mart\u00edn Garc\u00eda, donde el superior gobierno de Buenos Aires hab\u00eda concentrado a los prisioneros de la \u00abConquista del Desierto\u00bb que a ella iban llegando en condiciones morales y materiales archim\u00edseras, adem\u00e1s de atacados por la viruela.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Geograf\u00eda de la misi\u00f3n pampeano-patag\u00f3nica<\/strong><\/p>\n<p>Ubiqu\u00e9monos \u2014como por ac\u00e1 se dice habitualmente\u2014 en el lugar exacto de las actividades misioneras de los hombres y mujeres a quienes acabamos de dedicar estas p\u00e1ginas. Los protagonistas de la \u00abmisi\u00f3n y caridad\u00bb se concentraron en lo que hoy es la inmensa provincia de Buenos Aires, que inclu\u00eda parte de las actuales Pampa y R\u00edo Negro.<\/p>\n<p>La Argentina continental \u2014excluyo la parte que le corresponde de la An\u00adt\u00e1rtida, Tierra del Fuego e islas del Atl\u00e1ntico Sur\u2014 tiene una extensi\u00f3n de 2.791.810 kil\u00f3metros cuadrados. En tan vasto territorio hay veintid\u00f3s pro\u00advincias con una jurisdicci\u00f3n territorial que oscila entre los 22.524 kil\u00f3me\u00adtros cuadrados de Tucum\u00e1n y los 307.521 de Buenos Aires. Adem\u00e1s de esta divisi\u00f3n administrativa est\u00e1 el Distrito Federal bonaerense, que tiene go\u00adbierno propio y aut\u00f3nomo para sus 200 kil\u00f3metros cuadrados de superfi\u00adcie. Luego est\u00e1n las otras jurisdicciones de que escrib\u00ed m\u00e1s arriba que dan un monto de 1.231.064 kil\u00f3metros. Sobre todos estos datos concluimos que la Rep\u00fablica Argentina tiene un territorio soberano de 4.022.874 kil\u00f3me\u00adtros cuadrados.<\/p>\n<p>Los mapas que adjunto, correspondientes a la provincia de Buenos Aires, ilustran, mejor que las palabras, el campo y lugar exactos de la tarea misionera de nuestros cohermanos. El lector podr\u00e1 advertir que esos cam\u00adpos de misi\u00f3n se encontraban al oeste de la Capital Federal, a excepci\u00f3n de la Patagonia que se ubicaba en la punta sur. El marco geogr\u00e1fico de este es\u00adtudio se centra particularmente en la provincia de Buenos Aires, que fue el campo concreto donde trabaj\u00f3 la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, al compro\u00admeterse con estas misiones.<\/p>\n<p><strong>Idiosincrasia de los indios argentinos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg01.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-18090\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg01-211x300.jpg?resize=211%2C300\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"300\" \/><\/a>Resulta extremadamente dificil bosquejar el cuadro que presentaban las tribus y familias ind\u00edgenas de estas regiones. La documentaci\u00f3n es rara y con frecuencia confusa. Existen escollos insalvables, motivados en ocasio\u00adnes por la carencia absoluta de noticias, o por noticias contradictorias, o por el abuso de nombres para designar a las mismas agrupaciones, o por la cos\u00adtumbre de dar el nombre de \u00abnaciones\u00bb a lo que s\u00f3lo fueran tribus reduci\u00addas de una gran naci\u00f3n, o por falta de investigaciones antropol\u00f3gicas&#8230; El padre Guillermo Furlong, S.J., en su obra <em>Entre los pampas de Buenos <\/em><em>Aires, <\/em>escribe: \u00abSobre los ind\u00edgenas que poblaban aquellas inmensas re\u00adgiones del centro y sur de Buenos Aires, existe ciertamente un informe <strong>m<\/strong>\u00faltiple, pero a la vez tan discorde, que desconcierta a los estudiosos\u00bb. Lo mismo opina el profesor R\u00f3mulo Mu\u00f1iz en su obra <em>Los indios pampas, <\/em>y el padre Lorenzo Massa en sus estudios <em>Los salesianos en la Pampa y Las <\/em><em>misiones salesianas en la Pampa.<\/em><\/p>\n<p>Se sabe que durante la colonia dos grandes agrupaciones de indios arau\u00adcanos (de Chile) se adue\u00f1aron de los campos del centro y norte de la pro\u00advincia de Bs. As., y del antiguo territorio de la Pampa. Esas dos grandes tri\u00adbus fueron: la de los Vorogas y la de los Ranqueles. Los vorogas eran in\u00addios araucanos que viv\u00edan al sur de Chile. Al emigrar a territorio argentino se establecieron en los parajes m\u00e1s feraces del oeste de la provincia de Bue\u00adnos Aires y este de la Pampa. Los ranqueles eran tambi\u00e9n araucanos. Todos esos, junto con los querand\u00edes y tehuelches, fueron las tribus ind\u00edgenas m\u00e1s directamente relacionadas con la acci\u00f3n de los misioneros Vicentinos.<\/p>\n<p>En 1580 \u2014a\u00f1o de la fundaci\u00f3n de la ciudad de Buenos Aires, la segunda fundaci\u00f3n\u2014 los indios eran pocos en la provincia bonaerense. La aparici\u00f3n del ganado vacuno y equino despert\u00f3 la curiosidad y la codicia de los ind\u00ed\u00adgenas y los atrajo hacia las pampas, abandonando en parte los valles de la Cordillera que antes hab\u00edan preferido. En el manejo del caballo los indios se hicieron jinetes sumamente expertos. Con tal medio de locomoci\u00f3n se hicieron due\u00f1os del desierto y las aterradoras distancias se constituyeron en pistas de competencia y de habilidad: ni malezas, ni montes, ni esteros, ni m\u00e9danos, ni guadales, detuvieron la velocidad de los indios. Fueron due\u00f1os indiscutibles e indiscutidos de las llanuras pampeanas y pudieron competir ventajosamente con el espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En la literatura de la \u00e9poca, el habitante de las pampas bonaerenses re\u00adcib\u00eda los nombres de paisano, campero, gaucho y gaucho matrero. Al \u00abpai\u00adsano\u00bb se le identificaba con el hombre de trabajo, el labrador, el conductor de ganados&#8230;; \u00abcampero\u00bb es el hombre habituado a recorrer los campos de\u00adsiertos; \u00abgaucho\u00bb es un hombre original de la zona del R\u00edo de la Plata, que presentaba un car\u00e1cter particular: el coraje indomable del ind\u00edgena y la hi\u00addalgu\u00eda del espa\u00f1ol. Es un esp\u00edritu fuerte, de \u00e1nimo audaz, que no se so\u00admete a disciplina alguna. Pelea y huye a los montes, cuyos escondites co\u00adnoce palmo a palmo, y si es necesario huye a las tolder\u00edas y se refugia entre los indios. Es inseparable de su caballo, con su lucido recado, el rebenque y el lazo. Pese a su aspecto semisalvaje es siempre caballero; finalmente, est\u00e1 el \u00abgaucho matrero\u00bb, producto de la \u00abpampa inmensa\u00bb, que se deja lle\u00advar por sus instintos y desprecia la ley y para el que valen muy poco los bie\u00adnes o la vida ajena.<\/p>\n<p>No se puede hablar de los indios de la Pampa sin referirse al \u00abmal\u00f3n\u00bb. El mal\u00f3n era una invasi\u00f3n a tierra de cristianos, hecha por los indios, para incautarse del ganado, incendiar fortines o sorprender una poblaci\u00f3n fronteriza, robando y llevando cautivos y cautivas. Si bien el \u00abmal\u00f3n\u00bb se hac\u00eda siempre por sorpresa, nunca era improvisado. Los caciques (jefes) de la indiada enviaban esp\u00edas, que ocult\u00e1ndose tras los m\u00e9danos o entre los \u00e1rboles, y actuando de noche, observaban cu\u00e1nto pod\u00eda haber de peligro para ellos (recursos, soldados armados, ca\u00f1ones, etc.) o de codiciable (animales, especialmente). En estos malones los indios se llevaban grandes cantidades de vacuno. Se sabe, por ejemplo, que el mal\u00f3n organizado en 1856 por el cacique Calfucur\u00e1 despoj\u00f3 las estancias de la provincia de Buenos Aires llev\u00e1ndose m\u00e1s de 400.000 animales. Otro tanto sucedi\u00f3 en el ataque de 1870 al fort\u00edn de Tres Arroyos. La poblaci\u00f3n fue incendiada, muchos hombres fueron alanceados y los indios se llevaron 40.000 vacunos, gran cantidad de caballos y muchos cautivos. Como \u00faltima muestra de lo que era un \u00abmal\u00f3n\u00bb dir\u00e9 que el que cay\u00f3 en 1872 sobre la ciudad de Veinticinco de Mayo quem\u00f3 la poblaci\u00f3n, mat\u00f3 a 300 hombres del Ej\u00e9rcito Nacional y se llev\u00f3 150.000 animales vacunos y 500 cautivos.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, el 16 de abril de 1879 el general Julio Argentino Roca, ministro de Guerra y Marina, prepar\u00f3 cinco grandes divisiones que, en forma de abanico, invadieron los territorios de la Pampa y de la Patagonia, hasta lograr el exterminio de los indios, a pesar de sus intenciones en sentido contrario. Hab\u00eda comenzado \u00abLa Conquista del Desierto\u00bb. Este equivocado calificativo \u2014\u00bbdesierto\u00bb\u2014 geogr\u00e1ficamente no era exacto, porque en su interior exist\u00edan f\u00e9rtiles y productivas regiones, ptincipalmente en los valles de los r\u00edos y arroyos. M\u00e1s bien se atribu\u00eda al desconoeitniento de Ia geograf\u00eda, como ocurri\u00f3 casi a finales del siglo XIX. La conquista del desierto concluir\u00eda en 1883 con la entrega de Manuel Namuncur\u00e1, el \u00abTigre de la Pampa\u00bb, como le llam\u00f3 Roca. Evangelizado, junto con su tribu, por los padres salesianos, fue bautizado y recibi\u00f3 la primera comuni\u00f3n en 1902, a los noventa y un a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Recordando la primera evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es de admirar la solicitud de la Iglesia por el bien espiritual y la promoci\u00f3n humana de los indios. La historia es muy rica en datos y realizaciones Hillantes al respecto. \u00bfQui\u00e9n no ha o\u00eddo hablar de las Reducciones Jesu\u00edticas del Paraguay, parte de cuyo terreno es hoy territorio argentino?<\/p>\n<p>Fueron precisamente jesuitas, que por el sur de Chile penetraron en Argentina, los primeros misioneros de la Patagonia. El padre Mascardi estableci\u00f3 all\u00ed una Misi\u00f3n en 1670, siendo asesinado despu\u00e9s por los indios. A principios de 1700 el padre Van der Mer predicaba en aquella misma zona y despu\u00e9s de permanecer cuatro a\u00f1os entre ellos, lo envenenaron. Otro tanto le pas\u00f3 al padre Elguea.<\/p>\n<p>Resultados tan tristes y dolorosos no desalentaron a los intr\u00e9pidos mi\u00adsioneros de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Y as\u00ed, a mediados del siglo XVIII, tres sacerdotes jesuitas penetraron nuevamente en la Pampa y en la Patagonia, donde fundaron varios centros de misi\u00f3n. Uno de esos sacerdotes, el ingl\u00e9s Thomas Falkner, protestante y m\u00e9dico, primero, y, tras su conversi\u00f3n en Bs.As., jesuita por vocaci\u00f3n, fue el que dej\u00f3 huellas m\u00e1s profundas. Con la expulsi\u00f3n de los Jesuitas por el rey Carlos III (1767), Fallmer tuvo que abandonar Argentina y refugiarse en su Inglaterra natal. All\u00ed escribi\u00f3 una obra titulada <em>Descripci\u00f3n de la Patagonia. <\/em>El historiador G\u00e1lvez dice que esta obra abri\u00f3 los ojos no s\u00f3lo a Inglaterra, que comenz\u00f3 a merodear las costas patag\u00f3nicas, sino tambi\u00e9n a los mismos argentinos.<\/p>\n<p>Y llegamos al siglo XIX, que definiremos como etapa de la evangeliza\u00adci\u00f3n moderna para distinguirla de la \u00abprimera\u00bb, a la que acabamos de alu\u00addir. Es en esta \u00e9poca cuando la divina Providencia provee a la Argentina de familias religiosas y misioneras para el adoctrinamiento y la evangeliza\u00adci\u00f3n. Tales familias, nacidas en este pa\u00eds o llegadas de Europa, emprendie\u00adron la obra misionera bajo la mirada atenta de los obispos, pero sin descui\u00addar el esp\u00edritu propio de cada instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre esas familias religiosas llegadas de fuera, tres singularmente se consagraron a la obra misionera: los Franciscanos, en el Gran Chaco y la frontera del sur de las provincias de C\u00f3rdoba y San Luis; los Lazaristas, en la provincia de Buenos Aires, y los Salesianos, a una con las Hijas de Mar\u00eda, Auxiliadora, en la Patagonia.<\/p>\n<p><strong>Implantaci\u00f3n de la C.M. en Argentina<\/strong><\/p>\n<p>Con el generalato del padre Juan Bautista Etienne la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n comienza una nueva andadura misionera. Atr\u00e1s quedan los a\u00f1os azarosos, convulsos y tristes de la Revoluci\u00f3n Francesa, con todas sus se\u00adcuelas de destrucci\u00f3n y muerte y de dispersi\u00f3n de los miembros de la \u00abpe\u00adque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda\u00bb de la Misi\u00f3n, que con aquel golpe se hab\u00eda ido achican\u00addo mucho m\u00e1s. Con el joven Superior General llega \u00abla restauraci\u00f3n de la C.M. como nueva creaci\u00f3n\u00bb. Como resultado de esa recreaci\u00f3n o refun\u00addaci\u00f3n se abre a las Hijas de la Caridad y a los sacerdotes de la Misi\u00f3n (Lazaristas) un nuevo campo misionero y quedan implantados en la reci\u00e9n in\u00addependizada Rep\u00fablica Argentina. El contrato de implantaci\u00f3n fue firmado en Par\u00eds el 2 de febrero de 1858 ante los superiores generales de la Misi\u00f3n, P. Etienne, y de la Caridad, sor Agustina Devos, y contemplaba el env\u00edo de tres Lazaristas y doce Hijas de la Caridad. Cuando lleg\u00f3 el momento del embarque \u201421 de julio de 1859, en El Havre\u2014 fueron solamente dos los misioneros que viajaron con las hermanas. Llegaron a Bs. As. en el barco \u00abRacine\u00bb, que atrac\u00f3 en el puerto el d\u00eda 13 de septiembre, desembarcando los pasajeros\/as el 14 siguiente.<\/p>\n<p>El padre Revelliere, C.M., describe as\u00ed los ministerios de los misioneros en sus comienzos: \u00abEn los primeros arios el cometido de los misioneros se redujo a imitar m\u00e1s o menos la vida oculta de Nestro Se\u00f1or. Privados de la capilla que se les hab\u00eda prometido en el contrato, desconocedores del idioma del pa\u00eds y sin ocupaci\u00f3n bien determinada, todo el trabajo se redujo a la direcci\u00f3n espiritual de las hermanas&#8230; Ense\u00f1aban religi\u00f3n a los enfermos del hospital y escuchaban las confesiones de las personas deseosas de ponerse bajo su direcci\u00f3n&#8230; Desde 1863 para adelante se aplicar\u00edan a la instrucci\u00f3n de la juventud\u00bb.<\/p>\n<p>En 1872 llegaron a Luj\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>La evangelizaci\u00f3n de los abor\u00edgenes<\/strong><\/p>\n<p>Fue obra principalmente de los PP. Meister, Salvaire y Savino. Los Lazaristas llevaban ya 14 arios en Argentina y el arzobispo de Bs. As. ya se hab\u00eda fijado en ellos para encomendarles el Santuario de Luj\u00e1n.<\/p>\n<p>Ahora los quer\u00eda para la misi\u00f3n entre los indios. Una misi\u00f3n que fue limitada, por la misma inestabilidad de aquellos arios inmediatamente anteriores a la \u00abconquista del desierto\u00bb. Tuvo lugar en cinco zonas distintas: Azul, Bragado y los Toldos; luego, un comienzo de misi\u00f3n, que s\u00f3lo qued\u00f3 en proyecto: Carmen de Patagones. A \u00e9stas hay que a\u00f1adir la acci\u00f3n misionera llevada a cabo con los indios prisioneros en la isla de Mart\u00edn Garc\u00eda, en la embocadura del R\u00edo de la Plata, entre finales de 1878 y agosto de 1879.<\/p>\n<p><strong>Preparativos para la misi\u00f3n indiana<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg02.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-18092\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg02-211x300.jpg?resize=211%2C300\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"300\" \/><\/a>Siendo a\u00fan vicario capitular de la Archidi\u00f3cesis de Buenos Aires, Monse\u00f1or Aneiros propon\u00eda, en 6 de septiembre de 1872, al ministro de Justicia y Culto, la creaci\u00f3n de una asociaci\u00f3n o consejo para las misiones entre los abor\u00edgenes. Conseguido el visto bueno no s\u00f3lo del ministro Nicol\u00e1s Avellaneda, sino del propio presidente de la Naci\u00f3n, Domingo Faustino Sarmiento, el obispo-vicario dirig\u00eda, el 15 de noviembre, sendos oficios: al Papa, al superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y al presidente del Consejo Supremo de la Propagaci\u00f3n de la Fe, en Lyon.<\/p>\n<p>Al padre Etienne le ped\u00eda colaboraci\u00f3n personal. En ausencia del general de los Lazaristas contestaba uno de sus consejeros, prometiendo el env\u00edo de algunos sacerdotes para el pr\u00f3ximo mes de septiembre; y a\u00f1ad\u00eda: \u00abM\u00e1s tarde, si Dios bendice los primeros trabajos, como lo esperamos, har\u00e9 todo lo posible para corresponder al celo de Vuestra Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p>El 3 de diciembre, d\u00eda de San Francisco Javier, el arzobispo reun\u00eda por primera vez el \u00abConsejo para la conversi\u00f3n de los indios al catolicismo\u00bb. Con una doble finalidad: asesorarse y arbitrar recursos. El 24 de julio de 1873 volvi\u00f3 a reunirse el Consejo, que elabor\u00f3 un proyecto de ley con las modificaciones presentadas a un anteproyecto del ministro Avellaneda. El prelado no actuaba tan s\u00f3lo desde su despacho o curia diocesana bonaerense. Bajaba al terreno de la realidad, person\u00e1ndose en el propio campo misionero (las ciudades de Azul y Olavarr\u00eda) para conocer mejor las necesidades de las misiones que planeaba realizar.<\/p>\n<p>El visitador de los Lazaristas en Argentina, padre Jorge Revelliere, escrib\u00eda el 4 de agosto a su superior general: \u00abHace dos a\u00f1os que monse\u00f1or se ocupa activarnente en esta obra completamente apost\u00f3lica, esperando ver llegar la hora en que podr\u00e1 empezar&#8230; Desde que sigue esta idea, se ha puesto en contacto con los indios.<\/p>\n<p><strong>En marcha hacia la Misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Misi\u00f3n entre los indios est\u00e1 a punto de comenzar. \u00a1Quiera Dios bendecirla!, escrib\u00eda el Visitador al Superior General. Mientras tanto, el obispo acepta con gratitud su promesa y las condiciones que pone. Lo \u00fanico que lamenta es el n\u00famero tan exiguo de misioneros: dos. El plan de monse\u00f1or Aneiros era ampl\u00edsimo. Por eso \u00abno deja de causar sorpresa la respuesta de los superiores de la Congregaci\u00f3n para una obra de tanta envergadura, \u00a1apenas dos misioneros! Quiz\u00e1 esto explique, parcialmente, el desenlace de la Misi\u00f3n indiana; y tambi\u00e9n la actitud del arzobispo cuando dos a\u00f1os despues acuda a Don Bosco. Pareciera que \u00e9ste ya ten\u00eda preparado todo un ej\u00e9rcito de misioneros <em>ad hoc, <\/em>comenta el padre Palacios, C.M.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que la Misi\u00f3n se realiza en distintos tiempos y lugares, al describirla la dividimos en etapas cronol\u00f3gicamente sucesivas. De esta manera facilitamos a nuestros lectores el seguimiento de la acci\u00f3n misionera vicenciana en este per\u00edodo.<\/p>\n<p>Azul era entonces una peque\u00f1a villa situada a 340 kil\u00f3metros al sur de Buenos Aires (el padre Salvaire anota: \u00absesenta leguas\u00bb). Junto a ella esta\u00adban acantonados \u2014desde 1852\u2014 los indios puelches del cacique Cipriano Catriel.<\/p>\n<p>Al Azul llegaron los misioneros el 2 de enero de 1874. Eran los padres Fernando Meister y Jorge Mar\u00eda Salvaire, quienes se instalaron solemne\u00admente el 25 con la celebraci\u00f3n de la misa y el recuerdo familiar del \u00abpri\u00admer serm\u00f3n de misi\u00f3n\u00bb de su Padre y Fundador. Los primeros pasos de los misioneros fueron, obviamente, el estudio y aprendizaje de la lengua ind\u00ed\u00adgena. Los indios de la tribu de Catriel, debido a su frecuente comunicaci\u00f3n con los cristianos, estaban suficientemente familiarizados con el espa\u00f1ol, lo que permiti\u00f3 a los misioneros comenzar enseguida la evangelizaci\u00f3n. Tan bien dispuesto se manifest\u00f3 el cacique Catriel, que hizo bautizar a sus hijos. \u00c9l y su familia dejaron libertad a los misioneros para predicar el Evangelio a la tribu; libertad de abrazar el cristianismo, pese a su inclina\u00adci\u00f3n en contrario.<\/p>\n<p>Los indios quer\u00edan, ante todo, escuelas. Y los misioneros levantaron dos, con los recursos que les envi\u00f3 el arzobispo. El padre Revelliere, por su parte, escribe: \u00ab&#8230; hab\u00edan pedido establecer la escuela con los aportes del Gobierno\u00bb.<\/p>\n<p>Los padres Meister y Salvaire catequizaban los domingos en la capilla de la poblaci\u00f3n y entresemana hac\u00edan incursiones misioneras por las tolder\u00edas de los indios. Tuvieron sus enemigos y contradictores: los masones y protestantes, refractarios a la acci\u00f3n misionera; pero tambi\u00e9n los propios indios, dados a la bebida, a la poligamia y a una vida moral desenfrenada. Pero la verdadera dificultad les vino de la revoluci\u00f3n de 1874, que acab\u00f3 con la vida del cacique Cipriano Catriel, que les hab\u00eda facilitado la entrada en las tribus de su jurisdicci\u00f3n. Su hermano Juan Jos\u00e9 no quiso saber nada del proyecto misionero al que \u00abno quer\u00eda dar su palabra, porque la Misi\u00f3n y cristianizaci\u00f3n le parec\u00edan un sue\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>Ante tal situaci\u00f3n, los misioneros decidieron ponerse a disposici\u00f3n del prelado banaerense para que les enviara a la catequizaci\u00f3n de otras tribus mejor dispuestas. En el momento de su salida de Azul nuestros misioneros estaban componiendo una gram\u00e1tica de la lengua pampa, \u00absistem\u00e1tica y exacta\u00bb y con vocabulario.<\/p>\n<p>Hab\u00edan estado residiendo en Azul por espacio de dos a\u00f1os: 1874-1875. Con los misioneros, libres ya del compromiso en Azul, el arzobispo deci\u00addi\u00f3 reforzar la Misi\u00f3n de Bragado.<\/p>\n<p><strong>Intermezzo: El padre Salvaire en Salinas Grandes<\/strong><\/p>\n<p>El pensamiento predominante en el \u00abConsejo para la conversi\u00f3n de los indios\u00bb fue el de \u00abempezar las misiones por lo m\u00e1s interior del desierto\u00bb. Azul estaba a mitad de camino entre Buenos Aires y Salinas Grandes, y \u00e9stas en el sur de la capital federal. La oportunidad de penetrar tierra adentro fue brindada por la necesidad urgente de rescatar cuatro cautivos de la alta sociedad porte\u00f1a, que hab\u00edan sido arrebatados por los indios en uno de tantos \u00abmalones\u00bb. Tras recibir la carta del arzobispo Aneiros, el padre Meister, superior de la Misi\u00f3n, design\u00f3 al padre Jorge Maria Salvaire para ese cometido. Este misionero ten\u00eda una cierta ventaja ante los indios: hab\u00eda obtenido tiempo atr\u00e1s del general Rivas la libertad del preso indio Ignacio Pall\u00e1n, cu\u00f1ado del cacique de los vorogas Manuel Namuncur\u00e1.<\/p>\n<p><strong>a) Primer viaje<\/strong><\/p>\n<p>El 16 de septiembre de 1875, Salvaire se pon\u00eda en marcha rumbo a Salinas Grandes. El viaje fracas\u00f3 apenas iniciado. El misionero lo hab\u00eda previsto, al negarse a ir acompa\u00f1ado de militares. Es una anomal\u00eda, argumentaba Salvaire al sargento mayor de ingenieros Federico Mekhert, si se com-para este aparato de tantos pertrechos b\u00e9licos con la Misi\u00f3n esencialmente pac\u00edfica que llevaba \u00e9l como misionero.<\/p>\n<p>Hubo algunas causas m\u00e1s. Entre las principales fue la decisi\u00f3n del Gobierno de adue\u00f1arse de una ciudad importante llamada Carhu\u00e9 sobre la que el cacique Calfucur\u00e1, antes de morir, hab\u00eda dejado dicho a los suyos: \u00abNo os dej\u00e9is arrebatar Carhu\u00e9\u00bb. La prensa de Bs. As. hab\u00eda llevado esta informaci\u00f3n al campo ind\u00edgena, lo que provoc\u00f3 a los indios, que empezaron a reunirse para resistir.<\/p>\n<p>Luego fue la perversidad de los soldados que viv\u00edan en los fuertes de las fronteras. Sus excesos eran tales, que indignaban a los indios. El padre Salvaire comentaba con el arzobispo: \u00abLa corrupci\u00f3n entre los cristianos de las fronteras ha llegado a tal punto, que un d\u00eda le oi a una mujer india recriminar a su hijo: Hijo, eres deshonesto como un cristiano\u00bb.<\/p>\n<p>Y, finalmente, hubo otra causa m\u00e1s. \u00c9sta coyuntural: en el fuerte del general Lavalle algunos soldados vejaron a la hija del capitanejo Thraip\u00fa, de la tribu de Namuncur\u00e1, que integraba la escolta de Salvaire. Este lamentable suceso lleg\u00f3 a o\u00eddos del Gran Cacique y lo hizo montar en c\u00f3lera mucho m\u00e1s. \u00abRegres\u00f3 entonces para Azul \u2014comenta el misionero al arzobispo\u2014, pero envuelta el alma en una nube de tristeza\u00bb.<\/p>\n<p><strong>b) Segundo viaje<\/strong><\/p>\n<p>Nuevamente, el 20 de octubre, Salvaire se pon\u00eda en marcha hacia los tol\u00addos voroganos, con escolta de indios enviados por Namuncur\u00e1 y abundan\u00adcia de regalos, v\u00edveres y vestimenta. El 1.\u00b0 de noviembre llegaba a Salinas Grandes, siendo su intenci\u00f3n no s\u00f3lo rescatar cautivos\/as, sino tambi\u00e9n sondear el ambiente para fundar una Misi\u00f3n Cat\u00f3lica en el campo ind\u00edge\u00adna.<\/p>\n<p>Se encontr\u00f3 con una sorpresa desagradable, que lo sobresalt\u00f3. Revuel\u00adtos los indios por un cristiano de Chile, que le acus\u00f3 de esp\u00eda y brujo, qui\u00adsieron alancearlo. Despu\u00e9s de un largo parlamento de seis horas con el ca\u00adcique y los capitanejos, expuesto al implacable sol de la Pampa, decidieron \u00abque se le diera muerte\u00bb. En ese momento surgieron dos valedores del mi\u00adsionero: Bernardo, primo de Namuncur\u00e1, y su cu\u00f1ado Alberito Reumay. Ante aquella turba de indios exaltados, Bernardo se levant\u00f3 y con vehe\u00admencia dijo que los enemigos del padre Salvaire eran unos canallas, unos infames, que todo lo dicho por ellos era vil calumnia y que el misionero, lejos de ser un esp\u00eda del Gobierno, era un amigo sincero de los ind\u00edgenas. Ignacio Pall\u00e1n, el capitanejo liberado de la c\u00e1rcel por Salvaire, que estaba presente en el juicio que se le estaba haciendo al misionero, ech\u00f3 sobre \u00e9l su propio poncho como signo de amistad y de protecci\u00f3n. Hab\u00eda salvado la vida del lazarista.<\/p>\n<p>De los sufrimientos soportados en aquel trance aciago surgi\u00f3 en el mi\u00adsionero lo que los historiadores llaman \u00abel voto de Salvaire\u00bb. En efecto, al verse condenado a muerte, Salvaire recurri\u00f3 a la protecci\u00f3n de la Virgen de Luj\u00e1n, a cuyo servicio hab\u00eda estado varios a\u00f1os antes, e hizo voto de escribir la historia de su Santuario, propagar su culto y levantar a la Se\u00f1ora una bas\u00ed\u00adlica majestuosa. Los tres aspectos del \u00abvoto\u00bb fueron cumplidos, testigo la historia. Adem\u00e1s de la decena de autores que tratan el tema: cinco lazaristas, dos salesianos, un laico y dos sacerdotes, y entre ellos el cardenal Collo, co\u00adrrobora la veracidad del mismo la dedicatoria de su autor a la monumental obra, en dos vol\u00famenes, <em>Historia de Nuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n\u00bb: <\/em>M\u00e1s tarde yo mismo, dulce Madre m\u00eda, experiment\u00e9 de un modo indecible las maravi\u00adllosas influencias de vuestra tierna protecci\u00f3n (&#8230;). Tr\u00e1bese mi lengua y se haga incapaz de proferir una sola palabra si jam\u00e1s en mi vida llegara mi co\u00adraz\u00f3n a olvidarse de vuestra portentosa mediaci\u00f3n en mi favor y de la promesa que en lance tan apremiante os hice, de consagrar todas mis facultades a haceros conocer como merec\u00e9is. Este libro, amable protectora m\u00eda, es el cumplimiento de mi inolvidable promesa\u00bb.<\/p>\n<p>Liberado de sus enemigos y provisto del salvaconducto pertinente, Salvaire emprendi\u00f3 el viaje de regreso a Azul, donde lleg\u00f3 el 21 de noviembre, a pesar de las constantes insidias de los indios malandrines.<\/p>\n<p><strong>Segunda etapa: Bragado<\/strong><\/p>\n<p>Bragado es una ciudad que est\u00e1 m\u00e1s cerca de Luj\u00e1n que Azul. Exactamente 146 km, en direcci\u00f3n oeste. Muy cerca de ella hab\u00edan logrado reunirse los restos de la tribu araucana de Pedro Mellinao.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1874 era su cacique el anciano indio Jos\u00e9 Mar\u00eda Railef, alma naturalmente buena y deseosa del bautismo&#8230;<\/p>\n<p>En 1873, por el mes de abril, pas\u00f3 por Bragado el arzobispo Aneiros administrando la confirmaci\u00f3n. Recibi\u00f3 la visita de Railef que lo puso al corriente de sus buenas intenciones en orden a la evangelizaci\u00f3n de los indios de su tribu. El 12 de abril el prelado recib\u00eda una carta en la que se le comunicaba: \u00abEl cacique Railef y otros indios m\u00e1s de su peque\u00f1a tribu est\u00e1n deseando hacerse cristianos\u00bb. Estas noticias espolearon el \u00e1nimo de Aneiros que envi\u00f3 un sacerdote a la Barrancosa (hoy Olascoaga), al oeste de Bragado. El 19 de julio de 1874 ya estaba all\u00ed el misionero lazarista de Azul, P. Salvaire, acompa\u00f1ado del presb\u00edtero se\u00f1or Cercas. Enseguida emprendieron la visita misionera a los toldos de los ind\u00edgenas. Lograron bautizar al cacique y su esposa e inmediatamente despu\u00e9s les administraron el sacramento del matrimonio.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los padres misioneros segu\u00edan visitando los toldos y sus inmediaciones, y abrigaban la m\u00e1s lisonjera esperanza de que \u00aben lo que queda de mes (se refiere a agosto) conseguir\u00e1n bautizar todos los indios infieles que discurren por estos pagos&#8230;\u00bb As\u00ed escrib\u00eda el matrimonio irland\u00e9s Kavanagh, benefactor de la Misi\u00f3n: \u00abEntre los pobres indios se ha manifestado como una insuperable corriente que a todos los arrastra al cristianismo\u00bb, escrib\u00eda Salvaire al arzobispo el 8 de septiembre. Y cumplida su misi\u00f3n en la Barrancosa se ausent\u00f3 definitivamente parando en Luj\u00e1n, de donde hab\u00eda salido para aquellas misiones entre los ind\u00edgenas. El reci\u00e9n bautizado cacique Railef quiso acompa\u00f1arle hasta Buenos Aires, pero enferm\u00f3 gravemente en Luj\u00e1n, donde muri\u00f3 el 3 de octubre a las once y media de la noche. Sus \u00faltimas palabras, recogidas por Salvaire, fueron: \u00ab&#8230; acaban de decirme que una Se\u00f1ora ven\u00eda a llevarme\u00bb.<\/p>\n<p>Los indios de la Barrancosa no quedaron sin ayuda. A principios de febrero de 1875 llegaba otro lazarista, enviado por el arzobispo Aneiros: el padre Pablo Emilio Savino.<\/p>\n<p><strong>Tercera etapa: En Los Toldos de Coligue\u00b0<\/strong><\/p>\n<p>La misi\u00f3n en Los Toldos de Coligue\u00b0 fue obra del padre Pablo Emilio Savino. Se hallaba este poblado entre las ciudades Nueve de Julio (hoy cabecera de la di\u00f3cesis de su nombre) y Jun\u00edn, perteneciente en la actualidad a la archidi\u00f3cesis de Mercedes-Luj\u00e1n. Muerto el cacique mayor de manera tr\u00e1gica, sus hijos, amonestados por el padre, se dirigieron al gobernador de la provincia para \u00abque tan pronto como concluyeran las guerras civiles en nuestro pa\u00eds, nos dirigi\u00e9semos al Gobierno Superior suplic\u00e1ndole edificara una escuela en nuestro campo, a fin de que pudi\u00e9ramos educar a nuestros hijos&#8230; Tambi\u00e9n nos encarg\u00f3 dirigirnos al se\u00f1or obispo para conseguir nos hiciesen una capilla; todo esto para que la tribu se civilizara y muriera cristiana\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg03.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-18093\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/04\/arg03-210x300.jpg?resize=210%2C300\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"300\" \/><\/a>En este escenario fue donde el padre Savino se movi\u00f3 misioneramente. Hab\u00eda nacido* el 19 de octubre de 1839 en Mascita (Italia) e ingresado en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n el 20 de mayo de 1864. \u00abFue m\u00e9dico antes de ser sacerdote, laureado tambi\u00e9n en Filosof\u00eda y Letras y maestro de m\u00fasica. Actu\u00f3 como misionero en Constantinopla, en el Per\u00fa, donde fue ordenado sacerdote, y en Guatemala\u00bb. Llegado a Argentina en 1874 fue enviado a Azul en enero del a\u00f1o siguiente. Entre los indios de esta zona continu\u00f3 la evangelizaci\u00f3n y catequizaci\u00f3n iniciadas el a\u00f1o anterior por el padre Salvaire y que la revoluci\u00f3n de Mitre (24 septiembre al 2 de diciembre de 1874) hab\u00eda impedido completar. Que as\u00ed fue lo afirma \u00e9l mismo cuando escribe: \u00abDurante los meses de febrero, marzo y abril me dediqu\u00e9 a instruir a los indios, a quienes iba a visitar varias veces por semana&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de todo, eso de convertirse y bautizarse los indios no lo entend\u00edan del todo, ni mucho menos. Savino inquiri\u00f3 las causas de dicha refractaria actitud al adoctrinamiento y constat\u00f3 que eran \u00e9stas:<\/p>\n<ul>\n<li>No cre\u00edan conveniente abandonar la religi\u00f3n de sus padres y por el contrario quer\u00edan vivir y morir como hab\u00edan vivido y muerto sus progenitores.<\/li>\n<li>Eran demasiado viejos para aceptar otra religi\u00f3n, adoptar otras ideas y aprender las oraciones de los cristianos.<\/li>\n<li>No sab\u00edan el castellano y por consiguiente no pod\u00edan entenderse.<\/li>\n<li>Y, finalmente, eran demasiado pobres y estaban mal vestidos para poder asistir a las ceremonias religiosas de los cristianos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El padre Savino se las ingeni\u00f3 para poner casa, que no impidiera a los bienintencionados la conversi\u00f3n. Y a esperar \u2014dec\u00edan los indios\u2014 que el Go\u00adbierno nos conceda cuanto antes la capilla y escuela que nos prometi\u00f3, pues tenernos los mejores deseos de hacernos cristianos y de participar de los pro\u00adgresos de la cristiana civilizaci\u00f3n. El 7 de marzo de 1875 se comenz\u00f3 la construcci\u00f3n de la capilla, con escuela. Su inauguraci\u00f3n tuvo lugar el 22 de agosto.<\/p>\n<p>Para realizar competentemente su misi\u00f3n Savino estudi\u00f3 la lengua arau\u00adcana y compuso un catecismo biling\u00fce: castellano-araucano, que fue im\u00adpreso en 1876. Sobre este catecismo, el mismo Savino comenta: \u00abLo com\u00adpuse con la ayuda de una vieja gram\u00e1tica sobre la lengua de los indios de Chile, cuyo fondo es el mismo que la lengua india de la Pampa\u00bb. Gracias a \u00e9l \u00abpude penetrar en el conocimiento de nuestros ind\u00edgenas\u00bb. Esto explica, comentamos nosotros, lo que escribe el padre Meinrado Hux, OSB: \u00abEl padre Savino catequizaba a fondo. Exig\u00eda un catecumenado largo para ase\u00adgurar una perseverancia mayor\u00bb.<\/p>\n<p>A finales de 1875 sobrevino el gran mal\u00f3n, que todo lo desbarat\u00f3. Estos sucesos (el gran mal\u00f3n y la sublevaci\u00f3n del cacique contra el Gobierno) sorprendieron al padre Savino estando fuera de la Misi\u00f3n. Cuando el 12 de octubre regres\u00f3 para reanudar la tarea apost\u00f3lica, advirti\u00f3 inmediatamente la inutilidad de sus esfuerzos, en un ambiente como ese, terriblemente con\u00advulsionado y receloso de nuevas invasiones, por lo que ofreci\u00f3 su persona al arzobispo para otra misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El 6 de noviembre de 1876 se desped\u00eda de Los Toldos, donde hab\u00eda tra\u00adbajado durante veinte meses, con algunas interrupciones.<\/p>\n<p>Cuarta etapa: En Carmen de Patagones<\/p>\n<p>\u00c9sta de la Patagonia es la cuarta estaci\u00f3n misionera de nuestros lazaris\u00adtas. En realidad el padre Savino no lleg\u00f3 a realizar esta misi\u00f3n. Deseoso de tentar nuevas experiencias, s\u00f3lo lleg\u00f3 a agenciarla o prepararla. Afincado en enero de 1877, se aplic\u00f3 inmediatamente a conocer las caracter\u00edsticas de la zona. Lleno de optimismo, informaba al arzobispo de Buenos Aires: \u00abEsta Misi\u00f3n, en mi concepto, es de mucho porvenir, si nada ocurre a opo\u00adnerse a su \u00e9xito y desarrollo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>a) Preparando la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A los seis meses de haber dejado Los Toldos, Savino publicaba en <em>La Am\u00e9rica <\/em><em>del Sur <\/em>(16 mayo 1877) lo que \u00e9l consideraba su proyecto sobre la Misi\u00f3n patag\u00f3nica. Era el fruto sazonado de sus tres a\u00f1os de vida misionera en Argentina.<\/p>\n<p>En el proyecto se exclu\u00edan, en primer lugar, los tratados que \u00abno tienden en manera alguna a la civilizaci\u00f3n del indio, ni a afianzar s\u00f3lidamente la tranquilidad de los pueblos fronterizos, pues tan s\u00f3lo se limitan a impedir de un modo precario e ineficaz las terribles invasiones\u00bb. Adem\u00e1s, los tratados \u00abse prestan f\u00e1cilmente a la m\u00e1s indigna explotaci\u00f3n tanto de la naci\u00f3n como de los indios\u00bb. Y aduc\u00eda ejemplos de \u00abindios que habiendo estado mucho tiempo en contacto con los cristianos no han aprendido m\u00e1s que los vicios m\u00e1s abyectos de la gente civilizada y ninguna virtud\u00bb. Por otra parte, \u00abel indio naturalmente sagaz comprende muy bien que su suerte no mejora por el hecho de aliarse con el Gobierno\u00bb.<\/p>\n<p>Savino no se limit\u00f3 a deplorar el mal. Aport\u00f3 soluciones para la civilizaci\u00f3n \u2014promoci\u00f3n, dir\u00edamos hoy\u2014 de los indios b\u00e1rbaros. \u00abEl \u00fanico medio \u2014dec\u00eda\u2014 es formar con ellos colonias agr\u00edcolas, d\u00e1ndoles en propiedad, para el pastoreo de sus ganados y caballos, cierta extensi\u00f3n de campo y design\u00e1ndoles el sitio m\u00e1s a prop\u00f3sito para que construyan sus casitas y levanten tui pueblo\u00bb. Como no es tarea f\u00e1cil la administraci\u00f3n de estas colonias, propon\u00eda asignarles \u00abcomisiones de tres o cuatro vecinos de los m\u00e1s respetables, presididas por los misioneros\u00bb.<\/p>\n<p>La garant\u00eda del progreso en las susodichas colonias estaba en la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los adolescentes. Cada colonia tendr\u00eda uno o dos misioneros con su capilla y dos escuelas para la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os de ambos sexos, debiendo imponerse a los padres de familia la rigurosa obligaci\u00f3n de hacer educar a sus hijos. Era indispensable \u2014insist\u00eda el E Savino\u2014fundar un colegio de indios y otro de indias para que de ellos puedan salir m\u00e1s tarde los maestros y maestras de las diferentes tribus.<\/p>\n<p>El proyecto dio que hablar. Se le juzg\u00f3 incluso ut\u00f3pico. Por eso el peri\u00f3dico <em>La Am\u00e9rica del Sur <\/em>sal\u00eda en su defensa, considerando \u00abpracticable y muy practicable la idea\u00bb del lazarista italiano. Hasta el mismo gobierno de la provincia de Buenoes Aires se interes\u00f3 por la idea <em>y <\/em>solicit\u00f3 de Savino otros datos, que el misionero transmiti\u00f3: Para la educaci\u00f3n, lo m\u00e1s provechoso era valerse \u00abde los mismos ind\u00edgenas\u00bb. \u00abEl indio civilizado es mucho m\u00e1s apto que el blanco para la ense\u00f1anza y civilizaci\u00f3n del indio salvaje\u00bb. E insist\u00eda en la creaci\u00f3n de dos colegios con ense\u00f1anza religiosa <em>y <\/em>literaria, instrucci\u00f3n en artes y oficios, agricultura y alba\u00f1iler\u00eda, y formaci\u00f3n de futuros maestros, hombres de cultura e incluso sa\u00adcerdotes&#8230;<\/p>\n<p>El padre Savino iba a lo pr\u00e1ctico. \u00abPatagones es el punto m\u00e1s a prop\u00f3\u00adsito para la fundaci\u00f3n de tales establecimientos, por ser el centro del co\u00admercio de los indios de los valles de la Cordillera de los Andes, de una vasta extensi\u00f3n de la Pampa y del interior de la Patagonia. Estos estableci\u00admientos, enteramente independientes de toda intervenci\u00f3n del Gobierno, serian dirigidos por los padres misioneros, quienes confiar\u00edan la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as a un instituto de religiosas propias para esta obra\u00bb.<\/p>\n<p><strong>b) Hacia la realizaci\u00f3n del proyecto misionero<\/strong><\/p>\n<p>Cuando el padre Savino presentaba el programa que acabamos de des\u00adcribir, \u00e9l mismo en persona hab\u00eda estado en Patagones, rastreando el terre\u00adno. En efecto, en octubre de 1876 realiz\u00f3 su primer viaje. Vuelto a Bs. As. y obtenido el benepl\u00e1cito del arzobispo, dispon\u00edase, en enero de 1877, a viajar de nuevo a la Patagonia para establecer all\u00ed su residencia. En el en\u00adtretanto escribi\u00f3 al Superior General de la Misi\u00f3n, padre Eugenio Bor\u00e9: \u00abDentro de pocos d\u00edas partir\u00e9 para el R\u00edo Negro, al norte de la Patagonia, e ignoro las dificultades que me sobrevendr\u00e1n&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Llegado a Patagones comenz\u00f3 a relacionarse con las tribus del lugar, que le recibieron muy complacidas. Enseguida inici\u00f3 la fundaci\u00f3n de las dos escuelas proyectadas para \u00abeducar y moralizar al pobre indio, d\u00e1ndole directores, maestros y sacerdotes de su propia raza&#8230;\u00bb El proyecto fue acep\u00adtado con aplauso por el Consejo de Misiones de los Indios, que presid\u00eda el arzobispo. La financiaci\u00f3n de esas escuelas correr\u00eda a cargo de los Gobier\u00adnos nacional y provincial, del Consejo de Misiones y de la Sociedad de Damas de San Jos\u00e9 de Bs. As. La direcci\u00f3n estar\u00eda en manos de los sacer\u00addotes de la Misi\u00f3n (la de ni\u00f1os) y de las Hijas de la Caridad (la de ni\u00f1as).<\/p>\n<p>Hay que reconocer que la preparaci\u00f3n de la misi\u00f3n fue meticulosa y es\u00adtuvo bien pensada. A fines de 1877 todo estaba listo para comenzar la mi\u00adsi\u00f3n en Patagones: Los planes de evangelizaci\u00f3n, el n\u00famero necesario de misioneros, los lugares o casas ya preparados&#8230; Estaba tambi\u00e9n en marcha la solicitud para la consecuci\u00f3n de recursos.<\/p>\n<p>Ah\u00ed par\u00f3 todo. Inesperada, repentina y sorpresivamente el padre Savino \u2014motor y alma de esta Misi\u00f3n\u2014 presentaba, el 17 de enero de 1878 la re\u00adnuncia a su misi\u00f3n sure\u00f1a entre los indios. Este hecho alarm\u00f3 y disgust\u00f3 al Arzobispo, al Visitador, E Revelliere, y al Superior General, quien se que\u00adjaba, y con raz\u00f3n, que \u00abel padre Savino hubiera debido consultarme\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que, al parecer, motiv\u00f3 el retiro de Savino fue la falta de personal y de los indispensables recursos. A los sacerdotes ofrecidos por sus superiores el padre Savino los hab\u00eda rechazado por ineptos. En cuanto a la ayuda por parte del Gobierno era tan escasa que no llegaba a solventar los gastos ordinarios&#8230; Las consideraciones del misionero (\u00abuna imprescindible necesidad me ha obligado a dar este paso, que no es efecto del desaliento o precipitaci\u00f3n sino de detenidas y maduras reflexiones hechas por mucho tiempo delante del Se\u00f1or&#8230;\u00bb) no convencieron ni al Arzobispo, ni al Consejo de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Analizando la renuncia de Savino, el padre Horacio S. Palacios, C.M., que la estudia en profundidad y extensi\u00f3n, aduce alguna raz\u00f3n m\u00e1s. el genocidio o atropello cometido por el Ej\u00e9rcito contra los indios en las campa\u00f1as preliminares de la \u00abConquista del Desierto\u00bb. Para \u00e9l aquello fue el aniquilamiento de una raza. Por su parte, el padre Meinrado Hux, OSB, escribe: \u00abNo hay suficientes estad\u00edsticas que pudieran decirnos cu\u00e1ntas vidas de la robusta raza araucana fueron cortadas entonces, y cu\u00e1nta miseria sufr\u00edan los deportados&#8230;<\/p>\n<p>Hay algunas otras razones de r\u00e9gimen interno, que ata\u00f1en a su per\u00edodo de Superior de 1a. Misi\u00f3n. \u00abTodos estos eventos son como un diamante menos en la fulgurante corona del misionero de los indios\u00bb.<\/p>\n<p>Por el mes de octubre de 1879 el padre Savino regresaba defmitivamente a Bs. As. para no volver ya m\u00e1s a la planeada Misi\u00f3n de Patagones. En la historia de la Misi\u00f3n de la Patagonia se le encontrar\u00e1 m\u00e1s tarde solicitando insistentemente a los superiores salesianos la aceptaci\u00f3n de su proyectada misi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Quinta etapa: Con los prisioneros indios en la isla Mart\u00edn Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>El general Julio Argentino Roca, nombrado ministro de Guerra y Marina por el presidente Avellaneda en junio de 1878, puso inmediatamente en ejecuci\u00f3n sus planes ofensivos para resolver el problema del indio, cambiando as\u00ed la estrategia de Alsina, que hab\u00eda sido defensiva, por la del ataque directo a las tribus indias. En los meses de marzo y abril de 1879 Roca lanz\u00f3 sus ej\u00e9rcitos desde Mendoza, San Luis, R\u00edo Cuarto, toda la provincia de Buenos Aires, como quien quisiera arrear animales hacia el suroeste, casi sobre la Cordillera de los Andes. Las tribus fueron cayendo una tras otra. Imposible oponerse a las balas de los \u00abremingtones\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo se hablaba de las nuevas tierras conquistadas al indio, de nuevos pueblos que se fundaban, de indios que hu\u00edan&#8230; Buenos Aires vio llegar por centenares caravanas de indios cautivos de toda edad y sexo, macilentos, casi desnudos. Much\u00edsimos fiieron cargados en barcos y transportados a la isla de Mart\u00edn Garc\u00eda, en la embocadura del R\u00edo de la Plata.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando monse\u00f1or Aneiros pidi\u00f3 al padre Revelliere, Visitador C.M., que enviara misioneros a la isla para que se ocuparan de los ind\u00edgenas cautivos. Y all\u00e1 se fueron los PP. Birot Jos\u00e9 y Juan Cellerier para desarrollar una obra catequ\u00edtica y hospitalaria ejemplares en favor de \u00ablos pobres indios, medio desnudos o cubierlos de andrajos y careciendo de lo m\u00e1s indispensable\u00bb.<\/p>\n<p>A los misioneros se unieron las Hijas de la Caridad, con su asistencia personal a los enfermos, que respond\u00edan al clamor del Prelado: \u00abVengan ac\u00e1 tres hermanas de la Caridad&#8230;; salgan para la isla lo m\u00e1s pronto posible, ma\u00f1ana si puede ser\u00bb. La Visitadora, sor Louis, contest\u00f3 inmediatamente enviando a tres de sus hijas: sor Isabel Mercier, de la casa central; sor Delfina George, de la casa de la Inmaculada de Moreno, y sor Mar\u00eda de la Cruz Sol\u00f3rzano, mexicana, llegada a Buenos Aires huyendo de la persecuci\u00f3n religiosa en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Al informar a la Superiora General sobre el destino de las tres hermanas, sor Visitadora escribe: \u00abCada buque que llega de la Patagonia trae doscientos o trescientos indios con la enfermedad de la viruela y se los deposita en una isla\u00bb.<\/p>\n<p>Estos infelices, arrancados para siempre a la vida n\u00f3mada y des\u00e9rtica, aceptaban resignados la nueva situaci\u00f3n gracias a los cuidados de los misioneros y de las hermanas: \u00abLos ind\u00edgenas han mejorado en sus condiciones materiales y en su educaci\u00f3n moral (&#8230;) gracias a la inimitable consagraci\u00f3n de las hermanas de la Caridad y de los misioneros, que derraman en ellos la semilla fecunda del Evangelio\u00bb.<\/p>\n<p>El lazarista Birot, siempre en contacto frecuente con Bs. As., comunica que llegar\u00e1n a la isla Mart\u00edn Garc\u00eda m\u00e1s indios \u00abque no tendr\u00e1n nada, absolutamente nada, y est\u00e1n en peligro de morir de hambre, como sucedi\u00f3 a algunos de los que llegaron hace tres semanas\u00bb. Tres d\u00edas m\u00e1s tarde escribe al obispo para pedirle que le env\u00ede \u00abollas, jarritas, agujas, hilo para coser. La olla de muchos es un pedazo de lata torcida. En cuanto a ropa: camisas, saco o chaquetas, ropa para varones, ponchos, chirip\u00e1s, frazadas, mantas; ropa para ni\u00f1os y ni\u00f1as; no mande medias, porque prefieren andar descalzos, sin embargo los indios que trabajan en los bosques necesitan con qu\u00e9 calzarse; tampoco env\u00ede camisas ni vestidos para mujeres, porque no las usan\u00bb. Y sigue un listado de cosas que parece de un almacenero. Nada omite, trat\u00e1ndose de sus queridos indios. El arzobispo respond\u00eda siempre generosamente. Pronto dispuso de bolsa de az\u00facar y de yerba, cajones de jab\u00f3n; hasta cigarros y tabaco en rama. Despu\u00e9s de todo esto, el misionero comenta: \u00abAhora nada les falta, sino un poco de vino generoso para resta\u00adblecerse en la convalecencia; casi todos, despu\u00e9s de haber escapado de la viruela, se mueren de debilidad. Mande su Excelencia que nos env\u00eden cinco damajuanas de vino de Espa\u00f1a, dicho vino carl\u00f3n\u00bb. Y vemos a todo un arzobispo bonaerense ocup\u00e1ndose de comprar el afamado \u00abvino carl\u00f3n\u00bb que para sus pobrecitos salvajes ha pedido un ejemplar misionero.<\/p>\n<p>El 29 de febrero de 1879 el padre Birot exultaba de j\u00fabilo: \u00abDespu\u00e9s que las hermanas est\u00e1n aqu\u00ed los enfermos no quieren m\u00e1s morir y los con\u00advalecientes andan con rapidez el camino de la salud\u00bb. El 2 de marzo agre\u00adgaba: \u00abAhora y despu\u00e9s que las hermanas est\u00e1n en la isla los enfermos tie\u00adnen casi la misma asistencia que en los hospitales de la ciudad; y si mue\u00adren es casi siempre por la fuerza del mal, pero no mueren todos; estos d\u00edas dieron de alta a bastantes&#8230; ya sanados del todo\u00bb.<\/p>\n<p>Para que el servicio vicenciano fuera completo, los misioneros y misio\u00adneras se dedicaron tambi\u00e9n a la catequizaci\u00f3n de los indios. En medio de su abrumadora labor, el padre Birot escrib\u00eda el 2 de marzo: \u00abSeguimos siempre ense\u00f1ando, bautizando y, de cuando en cuando, sepultando. Los bautismos alcanzan ya hasta 386\u00bb. Despu\u00e9s de informar, el 13 de marzo, que han bautizado a 500, y, tres semanas m\u00e1s tarde, 537, anuncia que pron\u00adto estar\u00e1n bautizados todos, pues ya saben gran parte de la doctrina. Que\u00addan 140 indios, destinados a la Marina, que no han podido todav\u00eda ser pre\u00adparados. La labor evangelizadora de nuestros lazaristas con los indios con\u00adtinu\u00f3 en Bs. As. a su regreso de la isla Mart\u00edn Garc\u00eda.<\/p>\n<p>El broche de oro a estos trabajos apost\u00f3licos lo pon\u00edan, por el mes de agosto, las ceremonias del bautismo y casamiento de famosos caciques, entre ellos Juan Jos\u00e9 Catriel, Epumer, Rosas y Pinc\u00e9n. El cardenal Copello, en su libro <em>Gestiones del arzobispo Aneiros en favor de los indios hasta la <\/em><em>conquista del desierto, <\/em>comenta: \u00abEn Mart\u00edn Garc\u00eda, como en Buenos Aires, los indios, en su totalidad, abrazaban el cristianismo y se incorporaban a la vida civilizada\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Epilogo<\/strong><\/p>\n<p>La obra de la Misi\u00f3n entre los indios de la Pampa y la Patagonia, asu\u00admida por los hijos misioneros de San Vicente de Pa\u00fal, fue una verdadera <em>misi\u00f3n ad gentes, <\/em>aunque transitoria. Apenas dur\u00f3 un lustro: 1874-1879.<\/p>\n<p>Intervinieron diversos factores que eclipsaron en parte la acci\u00f3n misio\u00adnera brillantemente iniciada y contribuyeron a que se desintegrara, como un meteorito al atravesar la atm\u00f3sfera. Desde la perspectiva de los misioneros, agentes de la evangelizaci\u00f3n, las causas negativas que concurrieron en su anulaci\u00f3n fueron:<\/p>\n<p>Escaso n\u00famero de misioneros y poca esperanza en conseguir de Par\u00eds nuevas levas. Lo contrario de lo que sucedi\u00f3 con Don Bosco, que envi\u00f3 a sus salesianos a Argentina como en bandadas.<\/p>\n<p>Falta de recursos econ\u00f3micos, no obstante la buena voluntad del arzobispo de Buenos Aires en enviarlos.<\/p>\n<p>Incumplimiento de las promesas hechas por el Gobierno. Esto exacerb\u00f3 el \u00e1nimo del ind\u00edgena, incit\u00e1ndole a rebelarse. La rebeli\u00f3n gener\u00f3 la disgregaci\u00f3n. En este clima la \u00abMisi\u00f3n Vicenciana\u00bb no pudo ya realizarse.<\/p>\n<p>La misma idiosincrasia del indio, voluble y tornadizo de suyo, quit\u00f3 fuerza a los destinatarios de la semilla evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>A nivel interno, la extra\u00f1a y a\u00fan no desvelada actitud del padre Savino de retirarse, de improviso, del campo de acci\u00f3n misionera, con gran sorpresa del Arzobispo, del Superior General y del Consejo de la Prov,incia. Este proceder deja en el \u00e1nimo del historiador una nota de nostalgia inquisidora. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p><strong>Nota bibliogr\u00e1fica<\/strong><\/p>\n<p><em>Anales de la C.M. <\/em>(edici\u00f3n francesa).<\/p>\n<p><em>Atlas de la Rep\u00fablica Argentina, <\/em>del Instituto Geogr\u00e1fico Militar, Bs. As. 1965, pp. 8 y 16. AA.VV.: <em>La expedici\u00f3n al desierto y los salesianos, <\/em>Edici\u00f3n Don Bosco, Argentina 1979, pp. 121-122.<\/p>\n<p>BRUNO CAYETANO, SDB: <em>Historia de la Iglesia en Argentina, <\/em>12 tomos. Hemos consultado es-pecialmente el tomo X, pp. 305-308, y el XI, pp. 393-408 y 445-4-54.<\/p>\n<p>\u2014 <em>Ap\u00f3stoles de la evangelizaci\u00f3n en la cuenca del Plata, <\/em>Ediciones Didascalia, Rosario, Ar-gentina, 1990. pp. 168-171.<\/p>\n<p>\u2014 <em>La Virgen, Madre de Dios, en la historia argentina, <\/em>C\u00f3rdoba 1997, pp. 229-231.<\/p>\n<p>\u2014 <em>La Iglesia en Argentina, <\/em>400 a\u00f1os de historia, Bs. As. 1993. Se trata de un trabajo que com-pendia, en 720 p\u00e1ginas, la obra monumental, en 12 vol\u00famenes, del mismo autor que hemos citado m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>COPELLO, Santiago, L. (cardenal): <em>Gestiones del arzobispo Aneiros en favor de los indios hasta <\/em><em>la conquista del desierto, <\/em>Buenos Aires 1944.<\/p>\n<p><em>Diccionario Enciclop\u00e9dico Hispano-Americano, <\/em>tomo III, art\u00edculo Balcarce Mariano. DUR\u00c1N, Juan Guillermo: <em>El padre Jorge Mar\u00eda Salvaire y la Familia Lazos de Villa Nueva, <\/em>Ediciones Paulinas, Bs. As 1998.<\/p>\n<p>ESPINOSA, Antonio: <em>La conquista del desierto (diario de la campa\u00f1a de 1879), <\/em>Editorial Freeland, Bs. As. 1968. Cita al padre Savino en varias ocasiones. Con el padre Salvaire pre-dica una Misi\u00f3n desde enero a abril de 1881, pp. 93-108.<\/p>\n<p>Hux, Meinrado, OSB: \u00abUn gran misionero lazarista en el oeste bonaerense: Rvdo. P. Pablo Emilio Savino, C.M. (1339-1915)\u00bb, art\u00edculo en la revista <em>La Perla del Plata, <\/em>a\u00f1o 69, n\u00fams. 7 y 8, julio <em>y <\/em>agosto de 1959, pp. 42-13.<\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0 <em>Una excursi\u00f3n apost\u00f3lica del padre Salvaire a Salinas Grandes\u00bb, <\/em>Ediciones culturales ar\u00adgentinas, 1979.<\/p>\n<p><em>La conquista del desierto, <\/em>edici\u00f3n de 1979, pp. 127-129.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda, Reina y Madre de los argentinos, <\/em>Edit. H.M.E., Bs. As. 1947.<\/p>\n<p>PALACIOS, Horacio S., C.M.: <em>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en la Argentina, 1859-1880, <\/em>Bue\u00adnos Aires 1983. Es un estudio mecanografiado de gran valor. Sus 348 p\u00e1ginas describen exhaustivamente los primeros 21 a\u00f1os de los misioneros e Hijas de la Caridad en la Ar\u00adgentina. Yo he consultado las p\u00e1ginas 173-330.<\/p>\n<p>PRESAS, Jos\u00e9 Antonio: <em>Jorge Mar\u00eda Salvaire, el ap\u00f3stol de la Virgen de Luj\u00e1n, 1847-1899, <\/em>Mor\u00f3n, Bs.As. 1990.<\/p>\n<p>\u2014 <em>Anales de Nuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n, <\/em>3.&#8217; edici\u00f3n, 1993, pp. 200-202; 205.<\/p>\n<p>SCARELLA, Antonio, C.M.: <em>Historia de Nuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n, <\/em>2.&#8217; edici\u00f3n, 1932, Bs. As. Puede consultarse tambi\u00e9n la edici\u00f3n 1.&#8217;, aparecida el a\u00f1o 1925.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Por: Florentino Meneses, C.M.<br \/>\nTomado de Anales, a\u00f1o 2001, n\u00famero 2<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enero de 1874 a diciembre de 1879 Dedico estas p\u00e1ginas: A los lazaristas PP. Fernando Meister, Jorge M. Salvaire, Pablo Emilio Savino y el Hno. 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La tradicional de Hijas de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Limpias15.jpg?fit=550%2C370&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Limpias15.jpg?fit=550%2C370&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Limpias15.jpg?fit=550%2C370&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18088"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18088\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}